El cuarto de estudio para los españoles de Zenobia (quizás quinto si se quisiera también agregar el anterior EP que editaran el pasado año Forever el cual además de algunas rarezas y covers, gozaba también de interesantes detalles que valía la pena considerar) con el cual siguen escalando peldaños para posicionarse como una de las mejores formaciones que el metal de la península ibérica ha logrado ver surgir en los últimos años. Si hay algo que podemos celebrar de las bandas originarias de esa parte del mundo es que por lo general no tienden a repetir el plato, encontrándose muchos visos de diversidad entre discos y discos que van apareciendo de cuando en cuando, o acaso alguien podría decir que bandas como Mago de Oz, Saratoga, Obus o Barón Rojo han cimentado sus carreras en base a la misma fórmula una y otra vez?? Muy en lo personal me parece que no, y al menos quienes así lo han hecho o han ido quedando en el camino o bien se trata de bandas excepcionales como Muro o Zarpa.

En realidad sin querer ir más lejos, hay que decir que este nuevo trabajo de Zenobia comienza en un punto preciso para  mantener el hilo conductor con su anterior Armageddon del 2012, placa en la cual hicieron lo que quisieron y derrocharon contundencia a más no poder. En esta oportunidad con Supernova no todo es tan directo ni pura agresividad de principio a fin, lo cual tampoco quiere decir que se trate de un álbum blando ni mucho menos. En esta ocasión me parece que sin dejar de seguir haciendo buenos temas de heavy metal (que de hecho hay varios) le han sacado un poco el pie al acelerador para ir en búsqueda de otras rutas en las cuales no habían explorado con tanta soltura. Con esto la composición y la producción final de esta placa ha fluido en direcciones mucho más diversas, aunque siempre dentro de su línea heavy power metalera, no han dejado de incluir aquellas ideas que beben de fuentes como el hard rock, lo cual ha resultado en temas algo más abiertos pero que en materia de gancho (ingrediente infaltable en un buen disco de rock o metal) sigue estando ahí más presente que nunca.

Borraré tu nombre es un tema que no podía haber sido mejor escogido para abrir el disco, inicio con unos primeros segundos casi rozando el thrash power, para luego caer en un uptempo de tintes tradicionales, con rítmicas marcadísimas y por supuesto con el buen Jorge Berceo en las voces con ese potente registro que a esta altura no vamos a venir a descubrir (sobre todo quienes ya le han oído en sus previas entregas con la banda). En La última vez tendremos una buena tanda de  ese power metal melódico con señales que hacen reconocible al instante el sello de la banda, doble bombo acelerado cuando se lo requiere por parte de Javi Herrero, y unas guitarras afiladas y sin tregua en su trepanación a cargo tanto del propio Berceo como del nuevo integrante de la banda Victor de Andrés (músico con un alto recorrido por bandas como Dragonfly, Ñu, Pacho Brea, Ankhara, entre otros) quien de inmediato comienza a dar luces de su buen aporte para Zenobia.

El sueño de un loco es el primer tema en donde se puede advertir ese saborcillo más añejado en el hacer que despliegan en este álbum, un tema a medio gas, con guitarras sesgadas y más monocordes, pero sin dejar de aplastarnos con su completo tonelaje, puede que tengan un aire a lo Accept y a lo Black Sabbath era Tony Martin, pero sin duda acá es la voz de Jorge Berceo con su voz en primerísimo plano, además del buen solo central, lo que destaca con mayúsculas en esta pieza. Y yendo un paso más allá, en Al Pie del Cañón nos topamos con un tema absolutamente pachanguero y rockero a más no poder, algo innovador si se quiere para lo que conocíamos anteriormente con estos hispanos, pero que sigue siendo todo un aporte para el disco en una mirada global, melodías del todo envolventes con ese tono festivo propio de bandas que hacían furor hace más de dos décadas tales como Skidrow, Dokken o Motley Crue. Y sin apartarse en demasía de esa línea le sigue la emotiva balada Concédeme una Vida,  con una base acústica dominando la atmósfera con una entonación sencillamente apabullante por parte de Berceo que sin lugar a dudas en composiciones de este calibre luce con un brillo incomparable.

El tema que da título a la placa destaca también por ser uno de los más heavies y agresivos de esta producción, entrando con un riff monstruoso y un solo vertiginoso y de mucha pegada para luego lanzarse en un ataque de riffs que golpean directo al mentón manteniendo la tensión con sus poderosas melodías y estribillos ganadores. El Conquistador es otro tema con un metal melódico de macilentos riffs, con una interpretación mucho más recia por parte de Jorge y que llama la atención por unos arreglos de teclados que le dan un contrapunto más oscuro y tensional rematando de manera magistral a través de unos coros y estribillos fenomenales.  Enseguida se despachan otro de los cortes más fieros de la placa, heavy metal muy potente con aires a lo Judas Priest y Saratoga en lo que es La Fiebre del Oro un tema que en general conducen por un camino del todo muy pegadizo y agresivo en materia de rítmicas, con unos coros sencillos pero con una efectividad que ya quisiéramos escuchar mas a menudo en bandas de este calibre.

Ya casi en el cierre tenemos la segunda balada, esta vez una más guitarrera y pesada como es Recuérdame, la cual a pesar de la una vez más rotunda interpretación de Berceo (esos monumentales coros deben ser de los mejores que hemos escuchado en español en el último tiempo sin duda alguna) en general el tema musicalmente hablando me parece de lo más corriente en su género sin mucha sustancia si se compara por ejemplo con Concédeme una vida. Y para el cierre que mejor que una excelente y melódica Una de piratas, marcada por la voz rasgada de Óscar Sancho de la veterana formación española Lujuria, quien hace dupla con Jorge para despacharse un enganchador tema que por ahí puede guardar ciertas similitudes con los temas más festivos de unos Helloween (en lo estrictamente musical me recuerdan en algo el estribillo clásico de I want out). Poco menos podemos en esta ocasión decir de Zenobia, banda que poco a poco empieza a dar que hablar fuera de sus fronteras gracias a trabajos que demuestran una calidad soberbia, y es que el catalogo de bandas españolas y de buen pie se ha hecho en estos últimos años de lo más interesante y amplio, con nombres que han ido ganando fuerza y respeto en varios puntos tanto de Europa como a lo largo y ancho del continente americano. Al menos por acá Zenobia demuestra con creces que posee los argumentos suficientes para seguir brillando en lo sucesivo como una auténtica “supernova”.

 

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