Dos años y medio después, Within Temptation regresa a Chile. Lo hacen para presentarse por tercera ocasión y para promocionar su último trabajo: Hydra. Puede haber habido dudas respecto de su poder de convocatoria tras editar un trabajo que ha recibido críticas dispares tanto de medios especializados como de los seguidores de la banda. Sin embargo, si hubo dudas, estas quedaron disipadas una vez comenzó del show. Y es que algo tiene la banda, algo que hace que sus seguidores sean más que eso y se conviertan en incondicionales.

Los últimos discos no han sido lo sólidos que uno esperaría (o al menos, no han generado consenso respecto de su real talla), pero ahí están sus fans, sin fallar, incólumes y siempre dispuestos a dejarlo todo. ¿Será que a algunos les cuesta menos asimilar el cambio de dirección que la banda tomó hace años ya? ¿Será el encanto y carisma de su vocalista? ¿Será lo pegajoso de las melodías de las nuevas canciones? ¡Vaya a saber alguien! Lo concreto es que el poder de convocatoria no mengua y fueron muchísimos los fanáticos que dijeron presente el pasado martes en este tercer concierto de la banda. Quienes asistieron disfrutaron un muy equilibrado repertorio que conjugaba temas clásicos (aunque ninguno del primer disco) y otros tantos de la última placa. Disfrutamos de veinte (¡!) canciones y 1 hora y 50 minutos de show y un muy buen sonido, además.

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Sin embargo, antes en la velada estuvo otra banda, una nacional, haciendo una más que interesante presentación que, de hecho, gustó incluso a la banda estelar, cosechando buenos comentarios de parte de Within Temptation. Se trató de Sacramento banda santiaguina que cultiva un Metal Melódico muy depurado y con melodías y armonías muy bien trabajadas, con pasajes realmente devastadores. El comienzo fue algo dubitativo, con una recepción algo tibia de parte del público, pero en la medida de que la propuesta iba quedando clara e iban regalando temas más actuales (algo más melódicos), la gente iba “enganchando” y sobre el final la respuesta fue notable, con los asistentes saltando y disfrutando de buena gana. Lamentablemente, los tres temas iniciales no fueron presentados, por lo que no manejo los nombres. Pero los tres últimos, que corresponden a un disco que ya se encuentra grabado y que estaría pronto a ser lanzado, si fueron presentados. Temas como From Inside, Like a Ghost Insane y Keep On Fire Alive fueron los que les valieron el reconocimiento. El sonido era aceptable desde el comienzo, pero al momento de los solos en las primeras canciones, las guitarras sonaban saturadas y poco nítidas, algo que se fue arreglando con el correr de los temas y hacia el final el sonido era muy bueno. Un muy buen trabajo de los nacionales Sacramento.

¡Y llegaba lo que estábamos esperando! A las 21:15 se ponía fin a la espera y la banda lentamente comenzaba a posicionarse en el escenario, todo al son de la intro Movie Dragon, que no hacía más que incrementar la impaciencia de los fanáticos que ya no daban más, y que solo podían liberar algo de tensión aplaudiendo a rabiar a los músicos que ya casi colmaban la escena. Solo faltaba ella, que sin querer queriendo es la reina de todo: Sharon den Adel. Fue perturbador eso sí ver que habían más cámaras y celulares que puños y palmas batientes en el aire. Y es que de verdad es molesto: uno va a ver un concierto para ver un espectáculo, y al final ves más pantallas que otra cosa. No se entiende cómo la gente pueda preferir estar todo ese rato con los brazos en alto sacando las misma foto una y mil veces (con una cuestionable calidad) o grabando una video con una calidad paupérrima a ver el concierto con todos sus sentidos y conservar el recuerdo. ¡Sentido común! Lo peor es que al parecer ya es una tendencia arraigada, o sea: costumbre. Una lástima.

wt14cl-10Pero bueno, ¡a lo que vinimos! Comienza a sonar la grandiosa Paradise, del disco que venían a presentar –Hydra–, luego­ aparece ella y el teatro se tambalea por la estruendosa ovación. Un sonido extraordinario y prístino dejaba apreciar el gran nivel que la banda venía a exhibir y permitía dimensionar toda la potencia y los detalles de una canción que es bastante buena y que tiene como principal atractivo la colaboración de Tarja Turunen. Persistía la duda de si esas voces las haría Sharon o si se utilizarían pistas, pero esto último fue la opción elegida y resultó bastante bien. ¡Un muy bien arranque!

Sin respiro llegó Faster, del disco anterior (The Unforgiving, 2011), y puso a todo el mundo a saltar al ritmo de su pausado riff y a cantar al son del puente, pero no fue sino hasta el coro cuando la gente hizo catarsis. Por su parte, la vocalista hacía gala de un gran nivel llegando con comodidad a esos altos. Algo que se mantuvo en pasajes del siguiente tema: Let Us Burn, también de la nueva producción. Aquí se vio a una Sharon muy enérgica durante las partes más altas y muy participativa en las más bajas, pidiendo y contando con las palmas en alto de todo el respetable. E incluso más enérgica se le vio en la interpretación de ese temazo que es In The Middle Of The Night. Contagiaba de energía el verla llevando el ritmo con su puño en alto, subiéndose a los retornos y desplazándose a todo lo largo y ancho del entablado. Eso sí, en un par de ocasiones el exigente coro le pasó la cuenta a nivel vocal y la dejó sin aire, impidiéndole terminar algunos versos. Conmovedor resultaba escuchar a tanto fanático corear esos hipnóticos “oh oh oh oh” que son la previa a ese espectacular estribillo. ¡Momento altísimo!

Sharon seguía robándose la película, y durante los “uh uh uh” de la parte introductoria de Edge Of The World se dio lujo incluso de bailar, contorneando su curvilínea figura. Muy emocionante interpretación, con un dramatismo exacerbado en el interludio. Por otra parte, las animaciones proyectadas en el telón de fondo lograban un gran efecto de emotividad. Durante el coro la gente estuvo particularmente participativa. Luego dejábamos atrás esa emotividad para dar paso a la solemnidad, pues era hora de Our Solemn Hour. Ya la pista con la voz de Winston Churchill en su primer discurso como Primer Ministro de Inglaterra dejaba todo listo y a la gente vuelta loca con lo que se venía, por lo que cuando comenzó a sonar todo fue tremendamente atronador. Sonó como todo un himno en la voz de esos miles de fans. Aquél «Sanctus Espiritus!» resonaba increíblemente poderoso cantado por tanta gente. En seguida vino Stand My Ground, un temazo que, a diferencia de los anteriores, tuvo su propia presentación. Sharon habla de su significado, evocando conceptos como la democracia, la libertad de expresión, la tolerancia por la diversidad, etc., sacando muchos y fuertes aplausos. Resonó con muchísima fuerza a todo lo largo de su extensión, pero con particular poderío en cierto momento, en uno de los coros finales, cuando la música se acalla por breves instantes y Den Adel hace un gesto al público para que canten con todo, ellos obedecen y el resultado es monumental. Hacia el final cae sobre el escenario la bandera LGBT (o de arcoíris) desatando un tremendo aplauso, como si el recinto entero declarara apoyar la diversidad sexual. Tremendo momento.

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Al terminar aquello, Sharon apunta al hecho de que aquí en Latinoamérica nos encanta bailar y nos pide que le mostremos qué tal lo hacemos. Obviamente nadie se animó así que ella es quien se saca unos pasos, generando los aplausos y silbidos del respetable saludando su belleza y gracia. Mientras aún se meneaba comienza a sonar el cover de Lana del Rey: Summertime Sadness, que, hay que decirlo, debe haber sido el pasaje menos motivado de la noche. Pero tras ello llegó la emotiva And We Run, que al igual que con Paradise, contó con la participación de quien colaboró con las voces, siendo en este caso es el rapero Xzibit. Lo entretenido fue que pareció como si el hombre estuviera presente, gracias no solo a las pistas con sus voces que sonaban, sino también al video que se proyectaba. Nunca, jamás llegué a imaginar que escucharía a Xzibit en un concierto de una banda metalera, pero así es Within Temptation. Han hecho de la experimentación otro aspecto de su propuesta y parece darles resultado. Y en todo caso, más allá de la rareza, a nadie parece molestarle. Muy por el contrario, And We Run fue una de las canciones más coreadas, hallando su punto álgido en el coro y en los “oooh oooh” que los acompañan. Para la gente fue todo un regalo.

Llegamos al primer gran clásico de la noche, pues hasta ahí los temas de los primeros discos habían estado totalmente ausentes. Esta vez se trató de The Promise, de aquél mítico Mother Earth (2000). Es increíble constatar in situ la manera en que Sharon ha mutado su manera de cantar. Escuchar esta canción con la vocalista versión post-2004 fue increíble. Extraordinario trabajo también de Martinus «Martijn» Spierenburg a la hora de traer esas añejas orquestaciones. Y de ese clásico saltamos 14 años en el tiempo y llegamos a lo más moderno, lo que de algún modo sirvió para constatar lo mucho que ha cambiado la propuesta de la banda. La elegida era la Heavy Dangerous, que cuenta con la colaboración de Howard Jones, quien por cierto también se hizo presente en el teatro a través de un video proyectado en el telón, produciendo una especie de efecto de dueto virtual entre él y Sharon. La gente prendió mucho con la pegadiza melodía y el acelerado ritmo. Sin embargo luego sería hora de bajar las revoluciones de la mano de una balada extraída de The Silent Force, ni más ni menos que Angels, la que por supuesto produjo una ovación estruendosa e instantánea apenas comenzó a sonar. Algo similar ocurrió con la también bellísima Sinéad, que incluso encendedores sacó (¡qué lindo ver la luz del fuego y no la de los malditos celulares y cámaras!) en su comienzo y en las partes más lentas, pero que durante el potente y enérgico estribillo generó que todos se pusieran a saltar al ritmo impuesto por Mike Coolen (quien por cierto se encontraba junto a su batería incomprensiblemente detrás de una especie de jaula octagonal de paredes de acrílico, como si estuviera aislado del resto por alguna enfermedad). ¡Genial!

La emotividad continuaba con ese bello inicio de Hand Of Sorrow, uno de los puntos altos de aquél The Heart of Everything (2007), pero en la medida que el tema iba creciendo en potencia y fuerza, también lo hacía el entusiasmo de los integrantes. Esto porque en las partes más potentes y Heavy del asunto, se dejaron ver muy enérgicos y prendidos, como si les hubiese llegado una inyección de energía. No sé por qué, pero tuve la idea de mirar hacia el palco central, y allí había un señor de unos 50 y algo, pero que le ponía todo el entusiasmo del mundo y rockeaba como un quinceañero. Esa escena terminó de hacerme la noche. Luego nos quedábamos en ese álbum para continuar con What Have You Done, cuyo agresivo y poderoso estribillo retumbó en el recinto gracias a las vociferantes entonaciones de los asistentes. Y qué lindo ver tantos puños perfectamente coordinados golpeando el aire. Tras ello la banda se toma un respiro, con Sharon preguntando por quienes hubiesen asistido la vez anterior, y al ver que las manos en el aire eran varias, dedicó algunas sentidas palabras de agradecimiento por el apoyo. Luego recuerda algunos detalles de esa visita, como los tres cortes que hubo y termina señalando que cada visita es espacial, pero más en Chile, por la calidez de los fans. Tras los correspondientes aplausos, se desata cual tormenta la colosal Silvermoon Light, que pareció toda una sorpresa para la fanaticada, como si no se esperara que la banda se dignara a tocar un tema con tantos tintes de lo que solían hacer hace más de una década. La verdad es que sonó realmente muy bien, con las pistas de voces guturales logrando gran equilibrio con el resto de los instrumentos. De verdad que fue una tremenda interpretación, de los más destacado de la velada.

Y lo siguiente fue posiblemente el gran momento de la noche, o al menos lo fue (y sin dudas) para los que conocimos a la banda a hace muchos años: Mother Earth. Qué pedazo de canción, una maravilla del Metal sinfónico con tintes góticos. Se cantó a toda capacidad pulmonar desde los primeros acordes, incluso antes de que aparecieran los primeros versos cantados. El público se mostró particularmente feliz, casi extasiado con la inclusión de este corte, seguramente por todo lo que representa. Y todo esto quedó refrendado por el increíblemente fuerte y largo aplauso que la banda recibe al finalizar. Estremecedor. Y tras cartón la banda se agrupa al centro, Sharon agradece y se retiran victoriosos.

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Los cánticos para que el grupo volviera no se hicieron esperar y pronto los “olé, olé, olééé, Within, Within” llenaban el recinto (igual, sonaba como si estuvieran invocando a Wisin, de aquél discreto dúo Wisin y Yandel). Regresan en breve la cantante cambia la letra del cántico para honrar al púbico, lo que hace que de inmediato se redoblen los esfuerzos por aplaudirle lo más fuerte que fuera posible. Luego todos toman lugares y la elegida para continuar era Covered By Roses, tema que, en lo personal, me parece uno de los cortes más bajos de Hydra, pero que a la fanaticada parece agradar. Pero para disipar toda duda, la banda elige asegurar la faena con un clásico indiscutible de proporciones notables: Ice Queen. Apenas segundos habían transcurridos desde su inicio, con esas fabulosas orquestaciones y esos movimientos corales, y el lugar ya se quería caer. ¡Formidable! Con cada “Oooh” los puños se elevaban y las voces lo remecían todo. Y como epílogo para un show solidísimo estuvo la alucinante Stairways To The Skies, que quizás no destaca por su potencia avasalladora, pero sí por su emotividad y excelentes líneas melódicas que el público puede acompañar fácilmente. Creo que constituyó un muy buen cierre.

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¡Veinte canciones! ¡Casi dos horas de show! Un repertorio cuidadosamente seleccionado para dar balance a una discografía que es rica en diversidad de estilos. Me quedo con la impresión de que no hubo un solo asistente que se fuera insatisfecho o creyendo que podría haber sido mejor.  Hubo espacio para grandes clásicos y los temas nuevos que sonaron, fueron de los más destacados que tienen para ofrecer. Por otro lado, la banda se debe haber ido muy feliz por la entrega y cariño que, una vez más, los fanáticos chilenos supieron demostrar. Impecable show de los holandeses, una vez más.

Setlist:

01. Paradise
02. Faster
03. Let Us Burn
04. In The Middle Of The Night
05. Edge Of The World
06. Our Solemn Hour
07. Stand My Ground
08. Summertime Sadness
09. And We Run
10. The Promise
11. Dangerous
12. Angels
13. Sinéad
14. Hand Of Sorrow
15. What Have You Done
16. Silvermoon Light
17. Mother Earth
Encore
18. Covered By Roses
19. Ice Queen
20. Stairway To The Skies

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2 comentarios
  1. Miguel Ramírez Dice:

    Es verdad loco, con esto de las tecnologías la gente se ha vuelto cada vez más idiota, se graban con sus telefonos hasta para ir al baño. Ya lo decía Einstein…

  2. Felipe Carrasco Dice:

    Increible Within Teptation fuimos con el pendejo de mi hermano y lo pasamos la raja, luego de Tarja, que tb fuimos juntos, muy buen concierto lo disfrute mxo mas que el de la gira del 2012, ademas no bote tanto celular con en el recital de Tarja, jajaja, ojala se acabe la estupidez vayan a difrutar y no a molestar porke tanto telefono realmente molesta y nosotros medimos sobre 1.80m asi todo molestaban bastante.
    ahora vamos por Hammerfall XD

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