Wishing Well – Rat Race

Pucha que se agradecen las propuestas como la que nos ofrece Wishing Well. Música con sentimiento, elegante, de melodías pegajosas y por sobre todo, rockera hasta la médula.

“Rat Race” es puro Hard Rock y sentimiento, producido por un puñado de talentosos músicos en donde destaca la presencia de uno de los nuestros, Rafael Castillo, el mismo de Fireland, que en esta ocasión deja la capa de superhéroe powermetalero y se pone un outfit setentero, un traje púrpura como veremos a continuación.

Wishing Well es una banda finlandesa que editó su primer disco “Chasing Rainbows” en 2016, cuando su propuesta era ligeramente distinta. En ese entonces, la banda hacía una amalgama de Rock/Heavy Metal un poquito más “genérico”, contando con Peter J. Goodman como vocalista principal y teniendo al gigantesco Graham Bonnet (Rainbow, Michael Schenker Group, Alcatrazz) como invitado especial, lo que da cuenta del calibre del debut de los fineses. Dos años más tarde, Wishing Well lanza su segundo larga duración “Rat Race”, que marca el debut de Rafael Castillo como vocalista de la banda. La inclusión de Rafa, sumado a la adición de un Hammond en la propuesta musical, da cuenta de un giro musical que a mi juicio no pudo ser mejor, el cual revisamos a continuación.

El disco comienza con Wheeling and Dealing, una de las propuestas más rápidas de la placa, donde el clásico sonido del Hammond sumado a los riff de Anssi Korkiakoski, de inmediato nos muestran “pa’ donde va la cosa“… esto es como la MKIII de Deep Purple pero en esteroides. Una intro in crescendo da paso a un bombazo que despliega una base rítmica potente, un Rafa que transmite toneladas de energía y un coro brillante, donde ningún detalle es dejado al azar y la fusión de elementos cuaja extremadamente bien. Sólido comienzo.

El segundo tema es uno de mis favoritos del disco, Children of Paradise, el que es sin duda un gran homenaje a Rainbow/Deep Purple, donde Rafa y compañía logran un cometido absolutamente notable. Si este tema se publicaba en los 70’… mamita querida. Un himno inmediato. El riff es tremendo, memorable desde la primera reproducción, y el coro de niños cantando el estribillo a modo de outro es un arreglo sencillamente perfecto. Cuánta elegancia en un solo tema. Impresionante.

Sleepless Nights sigue en la línea de los temas anteriores, entregando armonizaciones de guitarra y órgano impecables y atrayentes, creando melodías de Heavy Rock memorables y a prueba de todo. Pilgim Caravan, de corte algo más reposado, experimenta con sonidos orientales, algo gitanescos tambien, en donde instrumentos tradicionales y desenchufados se entremezclan perfectamente con la base rockera, entregando una canción que se asemeja bastante a algunas canciones del Europe dosmilero que tanto aplaudimos por estos lados.

Rat Race, quinto track del disco, es un tema muy entretenido y con una dinámica interesante, pues va variando la base rítmica, desplegando arreglos y colores que estructuran una propuesta bastante única. La suma de ideas consolidan un todo que hace todo el sentido del mundo, pero esta misma”versatilidad” hace que la canción sea un pelito más sesuda y menos “vacilona” que las anteriores.

Falling Out Of Love, tal como el título sugiere, es una canción romanticona, de estructura simple y directa. La colaboración femenina presente en largos pasajes de la canción armoniza a la perfección la interpretación de Rafa. “Rat Race” continúa con A Little Dream, un breve instrumental acústico, muy bonito por cierto, que pone la calma del disco. El trino de pájaros adorna una canción que bien podría ser utilizada como música de relajación.

Grain of Sand también es una canción lenta que explota todas las bondades interpretativas de la banda. Por una parte, la combinación de guitarras distorsionadas con el órgano hammond es una mezcla que innegablemente embelleció para siempre la música Rock por allá por los 60’-70’, recurso que Wishing Well utiliza extraordinariamente. Y por otra parte es menester mencionar el impecable cometido de Rafa, quien carraspea su voz de forma fenomenal, dándole a ésta un matiz distinto a lo que nos tiene acostumbrado en Fireland.

Siguiendo con las revoluciones a mid-tempo, You Can’t Keep a Good Man Down es una pieza de rock bien solemne que una vez más, proyecta una sombra púrpura inexorable.

Finalmente, con un riff de esos que producía Tony Iommi a comienzos de los 70’, la banda da paso a The Day of Doom. De atmósfera solemne, tiempos medios y armonizaciones maidenescas, la última pista del disco ofrece un cierre correcto, que resume de manera sobria los sonidos y recursos desplegados a lo largo del disco.

Para cerrar esta reseña quiero ser bien claro: “Rat Race” es un muy buen disco con algunos temas extraordinarios. Es cierto que algunas fórmulas no son 100% originales y que muchas veces suenan a propuestas ya conocidas, pero nadie podrá negar que este es un registro extremadamente bien logrado y honesto. Sus composiciones son muy ricas y cada compás de música aquí presentado está muy bien pensado y brillantemente ejecutado. Más de alguno podrá criticar que Wishing Well es la versión finlandesa de Deep Purple, algo que sería difícil de discutir, pero si el resultado musical es tan bueno, ¿realmente importa? Además, tampoco es que tengamos muchos Rainbows o Purples por estos días… por lo cual disfrutar de un exponente de esta calidad se agradece enormemente.

Por último, volver a decir que Rafael Castillo hace un gran trabajo en la voz. Su inclusión le vino muy bien a la banda y parte de la frescura con que llegan sus temas, pasa por la interpretación de nuestro compatriota. A quienes disfrutan del Rock clásico y las raíces del Heavy Metal, no pierdan más el tiempo: busquen este disco en Spotify, pónganle play y disfruten el viaje en el tiempo que ofrece Wishing Well.

Hernán Bórquez