Desde hace una buena cantidad de años, WarCry lleva el estandarte del Metal español con un prestigio y un orgullo que cualquier banda quisiera tener. No por nada esta es la cuarta visita en siete años a nuestro país. Los hermanos García han logrado tocar la fibra sensible del fanático y de la mano de verdaderos himnos de vida han logrado cultivar una de las hinchadas (sí, hinchadas) más fieles y más estruendosas que se tenga recuerdo por estas tierras.

Para esta ocasión, vendrían a defender el LP “Donde el silencio se rompió…” (2017) en su regreso al recinto de San Diego. Eso sí, primero dos agrupaciones nacionales serian las encargadas en calentar los motores.

WITCHBLADE

Mientras los más entusiastas se agolpaban en los lugares más próximos a la reja, Witchblade hizo su aparición en el plató para sorprender con un estreno para este año 2018. The Day I Died mostró la mejor faceta de los compatriotas como ya nos tienen acostumbrados a lo largo de su carrera. Vale decir, un hachazo de aquellos. Luego vendría la dupla extraída de “Evolution” (2015): Not Enough y Walk Alone. Ambas contaron con los agudos tan típicos de Felipe del Valle, mientras que Felipe Majluf  hacía lo propio en las seis cuerdas.

Un nuevo estreno vendría con la notable No Olvidaré, que personalmente considero que a todas luces fue el punto más alto del primer acto de apertura. Atentos acá. Los santiaguinos tienen mucho que decir aún. Gran trabajo de Felipe Vuletich y Juan Pablo Hermosilla por lo demás, que continuó en gran nivel durante On The Road, rescatada de “MMVI” (2006). Y para finalizar, otra muestra del nuevo material llegaría con World of Fear. Así, tras una media hora de show, lograron balancear las canciones más recientes con parte de su repertorio ya conocido de gran manera. Bien por los coterráneos.

Setlist de Witchblade:

  1. The Day I Died
  2. Not Enough
  3. Walk Alone
  4. No Olvidaré
  5. On the Road
  6. World of Fear

ALTO VOLTAJE

Con una puntualidad más que destacable de acuerdo al itinerario entregado por producción, a las 20:10 hrs. los comandados por Víctor Escobar saltaron a escena a demostrar todo su poderío. Tras una pequeña intro, el frontman aparece con una bandera chilena en las manos, alentando a los más próximos a la reja. Así, Empezar de Cero y El Mendigo abrieron los fuegos de la performance de los santiaguinos. Rápidamente Ery López y Jose Canales se “echan el equipo al hombro” con un desplante y una prestancia que se robaron todas las miradas. El primero acompañó al cantante en las segundas voces, mientras que el guitarrista dio cátedra de su talento en cada una de sus intervenciones.

Víctor da las correspondientes palabras de agradecimiento por la oportunidad de abrir a una banda internacional y nos presenta Adiós a la Fábrica, la cual contó con un excelente trabajo de pies cortesía de Pedro Muñoz. Punto aparte son las guitarras, que durante Agonía simplemente fueron descollantes. La dupla conformada por Jonatan Canales y el ya mencionado Jose Canales se conocen a la perfección y lo demuestran en cada uno de sus movimientos.

Luego de una pequeña dedicatoria a “todos los trabajadores de Chile“, lo siguiente sería El Gran Peón, otra de las extraídas de “Contracorriente” (2016). Más allá de la gran ejecución de este tema, hay que destacar la gran participación de las cerca de mil personas que se encontraban a esa hora en el recinto. Algo que el mismo cantante destacaría en una de sus pequeñas intervenciones entre cada canción. Para finalizar, la dupla conformada por Ruda y Sexy y Rock y Burdel siguieron con la senda que mostró Alto Voltaje desde el primer acorde. Una propuesta clara y al hueso que los ha mantenido en la escena del Metal nacional desde hace veinte años. Media hora de presentación y un show redondo en todos sus frentes.

Setlist de Alto Voltaje:

  1. Intro
  2. Empezar de Cero
  3. El Mendigo
  4. Adiós a la Fábrica
  5. Agonía
  6. El Gran Peón
  7. Ruda y Sexy
  8. Rock y Burdel

WARCRY

Siendo las 21:00 hrs. en punto, se apagan las luces del teatro y se comienza a proyectar el video introductorio sobre la gran pantalla central ubicada en lo alto del escenario, que básicamente sirvió para mostrar el logo de la banda y para ir presentando a los integrantes uno a uno. ¿El más aplaudido? Por lejos el frontman Víctor García. Ya con todos en sus posiciones, el primer hachazo de la jornada vendría con un temón de aquellos. Nada más ni nada menos que Alma de Conquistador, opening track de ese discazo llamado “Alfa” (2011). Casi de manera obvia, lo primero a resaltar desde luego que es el entusiasmo y la entrega de cada uno de nosotros desde el comienzo. Poco y nada importó que el micrófono del vocalista tuviera problemas durante toda la primera estrofa, ya que el karaoke que se formó en el recinto logró suplir la falencia mencionada. Entonces, una vez superado el inconveniente y entrando de lleno en el coro, solo quedaba dejarlo todo gritando “Dispuesto a luchar/ Sin miedo a morir/ Tal era mi fé/ Que llegué, vi y vencí“. Y ojo, que la situación solo fue en alza una vez que comenzó a sonar Nuevo Mundo, puesto que aún debe estar retumbando el “Soy semilla de ilusión/ Culpable de traición/ si caigo en el camino…”.

Siguiendo con “¿Dónde está la Luz?” (2005), los asturianos arremetieron con la notable Contra el Viento, la cual fue precedida con el primer speech de la noche. Además de darnos las buenas noches y de recordarnos que esta era la cuarta visita a nuestro país, Víctor nos afirma que en la vida hay “pocas cosas que de verdad importan” y que lo demás “lo sana el tiempo“. Palabras precisas y concisas para contextualizarnos en la canción. Por otro lado, lo que sigue es tierra conocida en lo que a nuestras reacciones se refiere. Headbanging, euforia, saltos y cánticos por doquier. ¡Qué manera de cantar el “Quiere dormir y despertar/ Quiere volar un día más contra el viento“!

Tras los tres cañonazos que abrieron el setlist, vendría la primera revisión a “Donde el silencio se rompió…” (2017). Si bien Rebelde fue recibida de manera más tibia en comparación a sus predecesoras, para mi grata sorpresa gran parte de los presentes se sabía la letra a la perfección. Ahora, de manera personal, al no ser de mis favoritas dentro del álbum que nos convoca, este fue el momento idóneo para apreciar de mejor forma el desplante de los músicos en el plató. Vale decir, sentir la energía que transmiten Pablo García y Santi Novoa, no perderle pisada a la base rítmica conformada por Rafael Yugueros y Roberto García y por último seguir cada una de las gesticulaciones del vocalista. Punto aparte es el outro de esta composición, donde todo revienta luego del “Escucha bien, te lo prometo/ No tendrás paz si no estoy…¡Muerto!“.

La dupla conformada por Siempre y Cielo e Infierno siguió con el éxtasis colectivo. La rescatada de “Inmortal” (2013) brilló con luces propias gracias a esas frases que delatan complicidad, tales como “Todas las cosas que pasan alrededor/ Que es esa magia que existe entre tú y yo“, o bien “Como si siempre hubiera sido para ti/ Estando juntos soy un poco más feliz…“. Por otro lado, la perteneciente a “Donde el silencio se rompió…” fluyó de gran manera hasta llegar a ese coro que hace que levantes el puño automáticamente. Y es que Víctor sencillamente se lució durante el “Intentaré volver a unir el cielo y el infierno…“. Gran, gran momento.

Con Coraje llegaría la hora de bajar un poco las revoluciones. Lo particular acá es que al ser un corte más denso y menos dinámico, la interpretación de cada uno de nosotros se vuelve a su vez mucho más intensa y llena de profundidad. Basta recordar la cara de todos los asistentes al entonar el “Podéis quitarme lo que tengo/ Todo lo que soy, todo lo que hago…” para dar cuenta de lo que decimos. El frontman en tanto, sobre el final nos dejó a todos boquiabiertos con unos agudos dignos de aplaudir. Por su parte, Resistencia no logró cautivar de la forma esperada. Si bien es una pieza más que correcta, estuvo lejos de ser lo más destacado de la velada.

Nuevo speech del cantante y esta vez nos habla sobre “esa moda de pegar y matar a las mujeres“, señal inequívoca de que lo siguiente sería otro temazo para enmarcar: Cobarde. Sencillamente sobran las palabras para describir todo lo que puede transmitir una composición así. Si hasta “noticias” de femicidios fueron proyectadas en la pantalla. Porque además de tratar un tema sumamente delicado -y tristemente cotidiano-, musicalmente es sublime. Los arreglos de guitarras, la ambientación con el teclado, la base rítmica y el coro, conforman una de las mejores piezas del último tiempo. Cómo no cantar el “Creyó que algún día podría llegar a cambiar/ Soñó lo feliz que era con él/ Lloraba a escondidas intentando callar la verdad/ Maldigo al que pega a un mujer“, si la rabia y la decepción están a flor de piel. Por supuesto, el clímax absoluto se alcanza cuando sobre el final Víctor García exclama con todas sus fuerzas “¡Cobarde!” con una potencia que te pone la piel de gallina. ¡Uno de los puntos altos, sin lugar a dudas!

La cosa no cambió mucho durante Huelo el Miedo, corte hecho para desatar el caos de lado a lado en la cancha. ¡Interpretada a la perfección! En serio, cada uno de los integrantes puso lo mejor de sí y lograron una ejecución superlativa. Lo referente a la letra y a la temática ya es cosecha de cada uno. Solo queda por destacar el final donde no se guardan nada tras el “Huelo el miedo…¡En tu interior!“. A modo de contraste, Muerte o Victoria mostró la faceta más “mid-tempo” de los españoles. Personalmente, es una de mis favoritas del último LP y realmente la disfruté a más no poder. Es que una de esas canciones en las que toda la banda se encarga de darle teatralidad y un cuota de histrionismo a su performance. Desde luego que el estribillo es simplemente notable y dan ganas de entonarlo a todo pulmón: “No hay rendición/ Solo con valor se alcanza la gloria/ Busca dentro de ti/ Debes elegir muerte o victoria“.

El cantante nuevamente hace referencia al hecho de reunirnos por cuarta vez en el Teatro Caupolicán y además nos habla de lo que nos hace sentir el Heavy Metal en nuestro interior. Todo esto para introducir uno de esos clásicos que superan todos los límites. Con sólo mencionar La Vieja Guardia ya está todo dicho. El resto sería ser redundante. ¡Qué temazo madre mía! ¡Había que dejar la vida! Dicho y hecho entonces. En serio, el recinto casi se viene abajo una vez que comenzamos a cantar. Sumado a esto, imágenes de bandas icónicas de Heavy proyectadas en la pantalla a modo de homenaje aumentaron la emotividad del asunto. Eso sí, la postal para el recuerdo es que desde la cancha subieron a una pequeña niña al escenario para estar junto a los músicos. Y lo hizo bastante bien, ya que saludó y animó a cada uno de nosotros durante todo el track.

Tras un pequeño amague de Breaking the Law de Pablo, llegaríamos a uno de los momentos más esperados. Permítanme la licencia en este punto, pero Ardo por Dentro por lejos es mi canción favorita de WarCry. ¡Qué pedazo de tema por la cresta! Comprenderán mi reacción una vez que Santi comenzó a tocar las primeras notas de la intro. Esa adrenalina y expectación antes de que caigan el resto de los instrumentos simplemente no tiene comparación. En cosa de segundos se desataría la locura. Por suerte cada uno de nosotros lo entiende de igual forma y es así como la mencionada se ha convertido en una de las infaltables dentro del repertorio. Cómo no serlo, si frases como “Quizás de esa impresión/ Quizás ayer fui mejor/ Pero nada de eso siento en mi interior” hacen que te levantes todos los día de la cama. El “Ardo por dentro/ Con la fuerza de las llamas del infierno/ Aún tengo tanto que decir…” solamente llega a reafirmar lo dicho con anterioridad. Si hay algo que debemos agradecerle a los asturianos, es precisamente el habernos regalado himnos de este calibre. Por último, no podemos olvidar el gran oso de peluche lanzado desde el público que quedó sobre el escenario acompañando el resto del concierto. ¡Para enmarcar!

Durante Quiero Oírte y Odio nuevamente se produjo un contraste más que notorio. Si bien la primera fue recibida de la mejor manera posible, cantando a más no poder el “Yo soy mi rey, mi propia ley/ Soy mi futuro y mi presente“, la segunda bajó los ánimos y derechamente no logró conectar con la audiencia. Por suerte esto mejoró con Un poco de fé, donde la entrega ya era tal que el guitarrista traspasó las rejas que dan hacia la cancha para tocar parte de su solo entre los fanáticos que lo rodearon rápidamente.

A modo personal, debo admitir que Keops y Así Soy no eran precisamente lo que esperaba en el setlist. Ninguna es de mi total agrado y por consiguiente no fueron puntos altos al menos desde mi punto de vista. Pero debo reconocer y destacar la participación del resto de los metaleros. La primera fue coreada con un gran entusiasmo, mientras que Así Soy contó con esa cuota del “orgullo Heavy” tan propio de WarCry. Por más que suene cliché y que sea un concepto más que utilizado y criticado, lo cierto que es que ellos mismos se creen el cuento y logran traspasar eso a su fanaticada. No es de extrañarse entonces ver una gran cantidad de puños en alto exclamando el “Así soy/ Yo soy Heavy, eso soy!” con total alevosía.

Acercándonos ya hacia el encore, la dupla conformada por Devorando el Corazón y Tú Mismo elevaron el concepto de “karaoke” hacia la estratósfera. En serio lo decimos, ¿Alguien no se sabe la letra de este par de clásicos? Parecía que Víctor podía dejar sus funciones de lado ya que el estruendo de cada estrofa era realmente ensordecedor. ¿Qué me dicen del “Te llevo, tan dentro, que siento fuego en mi interior/ Quemando, ardiendo, va devorando el corazón“? ¿O del “Nada hay bajo el sol, que no tenga solución/ Nunca una noche venció a un amanecer“? Apoteósico sería poco decir. La cara de alegría y descontrol de cada uno de nosotros describe este momento de manera precisa. ¡Temazos por donde se les mire, loco!

Tras un par de minutos fuera de escena, Santi y Víctor aparecen solos sobre el escenario para entonar una sentida interpretación de No te Abandonaré, ending track de “Donde el silencio se rompió…“. Aquí nos enfrentamos a una de esas canciones que los españoles hacen a la perfección. Las baladas les caen como anillo al dedo y esta no fue la excepción. Es cierto que muchos esperaban Nana o El Amor de una Madre, pero dado el contexto que nos convocaba a la actual gira, lo cierto es que fue recibida de gran forma. El sentimiento plasmado en cada una de las notas logra conmover a cualquiera, de eso no hay dudas. Y para finalizar, como era de esperarse El Guardián de Troya y Hoy Gano Yo desataron el mosh pit correspondiente. Gritos, saltos, cánticos y por sobre todo, una felicidad desbordante fueron la tónica del grand finale. La cuestión ha llegado a tal punto que verdaderamente cuesta hablar por separado de cada composición. Uno da por hecho que ambas irán juntas en el setlist y que pondrán el broche de oro a una jornada inolvidable. Vale decir, una implica a la otra. Es así como tras dos horas y media de show, los asturianos comienzan a despedirse de un recinto que se rindió a sus pies desde el primer segundo.

Como mencionaron en un par de ocasiones, cuesta creer que esta haya sido su cuarta visita a Chile. El ambiente y la entrega de cada una de las partes solamente da para pensar que este es un vínculo inquebrantable. Las cerca de tres mil personas que llegaron al recinto de San Diego simplemente lo dejaron todo. Prometieron volver. Solo queda esperar a que sea lo más pronto posible.

 Setlist de WarCry:

  1. Alma de Conquistador
  2. Nuevo Mundo
  3. Contra el Viento
  4. Rebelde
  5. Siempre
  6. Cielo e Infierno
  7. Coraje
  8. Resistencia
  9. Cobarde
  10. Huelo el Miedo
  11. Muerte o Victoria
  12. La Vieja Guardia
  13. Ardo por Dentro
  14. Quiero Oírte
  15. Odio
  16. Un poco de fé
  17. Keops
  18. Así Soy
  19. Devorando el Corazón
  20. Tú Mismo

Encore

  1. No te Abandonaré
  2. El Guardián de Troya
  3. Hoy Gano Yo

Review: Gino Olivares
Fotos: Roberto Llanos