Una noche esperada por muchos se dio anoche: el reencuentro de Anneke van Giersbergen con su amado público chileno, esta vez, como cabeza de cartel con bandas invitadas, es decir, el plato principal de la noche, a diferencia del año pasado que también nos visitó pero como banda soporte para Epica. En esta oportunidad, tuvo sus invitados propios como los ya visitantes asiduos a estas lides de Delain y nuestra compatriota Caterina Nix.

CATERINA NIX

Una de las cosas que sentimos está haciendo muy bien la productora The FanLab es respetar al público y las bandas siendo extremadamente puntual, en este caso, tal como se anunció, a las 19:30 horas Caterina Nix, junto a su guitarrista Mario Torres, Carlos Hernández en la batería y Nasson en el bajo estaban sobre el escenario ante unas doscientas personas que tímidamente comenzaban a poblar la cancha del teatro. La Intro le dio paso a I’m Your Cancer, adelanto de su próximo álbum “Furyborn”, en un ambiente azul creado por las luces suena tremenda pero el público aún estaba frío y, además, quizás no es tan buena idea abrir con un tema del disco que aún no lanzas, aunque no hubo gran conexión sí hubo buena recepción. Sin tomarse ni un segundo de descanso arranca Like Never Before, otro adelanto, que mantiene un pequeño problema que se apreció desde el principio donde la voz de Caterina se veía algo opacada por el volumen de la música, además de algunos varios acoples, especialmente cuando Nasson apoyaba con las segundas voces.

Luego de agradecer la recepción tras un año de no tocar en su tierra natal, se lanzan con The Point Of No Return, tema que cierra su debut “Chaos Magic” (2015) donde se aprecia claramente el toque del gran Timo Tolkki en la composición, canción obviamente más conocida que logró el público se sintiera más cómodo y acompañara con las palmas, algo que se hubiera visto mucho mejor si las luces hubieran acompañado bien lo que pasaba en el escenario. De nuevo sin descansar se lanzan con Path Of The Brave, un nuevo adelanto que suena con algunos acoples pero ya solucionándose, permitiendo que el apoyo en segundas voces de Nasson se escuchara mejor.

Mención especial merece el sonido de la banda: nítido, potente, con la batería de Hernández queriendo tirar abajo el teatro y la guitarra de Torres queriendo demostrar que no sólo Tolkki tiene talento en las seis cuerdas. Así, Nix comenta que casi todo lo que se ha escuchado esta noche será parte del nuevo trabajo que se lanza el próximo 14 de Junio y presenta el title track, Furyborn, la que como su nombre hace esperar, es tremendamente agresiva y pesada, una dosis de Metal tremenda que se potencia con el trabajo conjunto de Caterina y Nasson en las voces, muy probablemente un imperdible de aquí en más para la banda.

Para continuar, presenta a una invitada muy especial, Karín, vocalista de la banda chilena Slaverty, tras lo cual Nasson pregunta si están listos para cantar, dando paso a un tremendo cover como lo es Wish I Had An Angel, de los entrañables Nightwish. Un momento que quedó registrado en la mayoría de los teléfonos que estaban en el teatro y, perdón Caterina, pero la invitada se robó un poco la película con su canto lírico recordando lo que hizo tan grande a los finlandeses. De más está decir que el público estaba vuelto loco.

Tras presentar a su banda, arrancan con el cierre de su noche, Falling Again, otro adelanto de lo que se vendrá que, aunque respetado y bien recibido, no provocó mayor reacción en el público, aun con el tremendo juego de luces que le acompañó. Quizás la estrategia de tocar casi sólo temas de un disco que aún no se lanza no fue lo que hubiera esperado el público, pero fue una tremenda presentación.

Setlist de Caterina Nix:

1. Intro
2. I’m Your Cancer
3. Like Never Before
4. The Point Of No Return
5. Path Of The Brave
6. Furyborn
7. Wish I Had An Angel (cover de Nightwish)
8. Falling Again

DELAIN

Nuevamente respetando los horarios, tal como estaba anunciado, a las 20:30 horas se apagan las luces y comienza a sonar la intro. Con un Cariola ya a más de la mitad de su capacidad, sobre un escenario a oscuras y con sólo la batería de Joey de Boer y los teclados de Martijn Westerholt iluminados desde abajo con luces blancas, todo arranca con Go Away (“April Rain”, 2009), un arranque más bien tibio por culpa del sonido, en ningún caso de la banda, donde la batería y las cuerdas no sonaban bien amplificadas, lo que se arregla rápidamente para disfrutar de toda la calidad de Timo Somers en las seis y Otto Schimmelpenninck van der Oije en las cuatro cuerdas, quienes hicieron un tremendo trabajo para que se le restara importancia a la ausencia de Merel Bechtold, notándose una tremenda conexión con el público desde el minuto uno, especialmente una vez que Charlotte Wessels entró en escena.

Sin descanso continúan con Suckerpunch (“Moonbathers”, 2016), tremendo tema que no engancha mucho con el público. Al entrar las voces de apoyo de Timo y Otto aparecen más fuerte que todo lo demás, lo que es rápidamente corregido (y sobrecompensado al parecer) por la mesa de sonido, teniendo a Otto motivando a la gente, la que se veía un poco desconectada pero aun así respondiendo a los pedidos de la banda.

Tras el respectivo saludo y un poco de juego entre Charlotte y el público, comienza a sonar The Glory And The Scum, ya con todo sonando con los problemas de sonido aparentemente solucionados, Charlotte sale un momento del escenario y vuelve enseguida, momento en que uno se da cuenta que para tomar algún líquido deben salir del escenario… en fin. Con toda la potencia característica se presenta un problema que se mantiene casi toda la presentación: los apoyos vocales ahora casi no se escuchan. No parece importar mucho y la gente acompaña con las palmas.

Cuando comienza a sonar Get The Devil Out Of Me (“We Are The Others”, 2012) y Wessels le pide al público que la acompañe con las palmas, la gran parte del teatro comienza a saltar y aplaudir. En general, el público parece disfrutar a la banda sin volverse loco como en otras ocasiones, de hecho, la banda se aprecia más desordenada y motivada sobre el escenario que el público frente a él. El “corte” que presenta la canción se da en completa oscuridad dándole un pase tremendo al final de la misma.

En un minuto de descanso prácticamente todos salen del escenario, menos De Boer, mientras comienza a sonar The Monarch, un tremendo momento donde sobre todo la batería de De Boer se pudo lucir, una especie de solo pero más producido, casi como parte de la misma canción arranca Hands Of Gold, bien recibida por el público que sigue disfrutando sobriamente de la noche, claro que algunos ponen el alma a los pies de la banda como estamos acostumbrados pero, en general, el público sólo responde cuando se lo piden… algo le está pasando al público chileno y no me gusta. Como dijimos antes, las voces de apoyo no se escuchan bien así que el aporte de Otto con sus guturales no se logra disfrutar, aun así, la infaltable bandera nacional llega al escenario.

Charlotte agradece que todas las veces que vienen los tratamos excelente y agradece especialmente porque, “como los más perceptivos se habrán dado cuenta, tengo la garganta hecha mierda”, así que pide por favor la ayuden cantando con todo lo que tengan una canción que, según ella, es precisa para las circunstancias y así arranca Sing To Me (“The Human Contradiction”, 2014), donde Wessels sigue demostrando su calidad entregándolo todo y derrochando calidad vocal a pesar de estar enferma. Los celulares inundan el teatro y buena parte de la gente parece más preocupada de grabar que de disfrutar. En el interludio instrumental la gente se mueve más y salta, el volumen de las voces de apoyo de Timo algo mejora hacia el final.

Con sólo la batería de De Boer iluminada y la entrada de Somers se da paso a un momento genial, un jam entre ambos con un comienzo medio bluesero, nostálgico, que da paso a una pieza altamente pesada y oscura que termina mezclándose con la sección inicial logrando una amalgama de sonidos maravillosa. Casi sin esperar a que termine el momento arranca Pristine (“Lucidity”, 2006) del ya lejano debut de los neerlandeses, logrando apreciarse un poco mejor los guturales de Otto mientras el público acompaña con sus palmas a Charlotte, levantando el puño con el típico “hey!” cuando corresponde y, Otto y Timo disfrutando a full tocando sobre sus retornos y cabeceando mientras que Wessels salta, corre y baila como una niña… da gusto ver que la banda disfruta así sobre el escenario.

Con el apoyo de la intro envasada la banda descansa un momentito para lanzarse con Mother Machine, donde la potencia de la banda no impide apreciar que Wessels está trabajando con apoyo vocal, sin embargo, se nota el tremendo esfuerzo y nivel que presenta dejándolo todo en el escenario, incluso su garganta. El público se nota apagado, quizás sí, escuchando con respeto, pero algo que aman las bandas de Chile es la entrega de su público y acá no se vio en plenitud. Igualmente al terminar la canción todos ovacionan y la banda se toma un pequeño descanso sobre el escenario.

Como leyendo la situación, Charlotte misma le pide al público que canten, griten, salten, que acompañen a la banda con Don’t Let Go (“The Human Contradiction”, edición especial 2016), el público reacciona y responde a la petición, justo a tiempo porque ya la voz de Wessels empieza a mostrar las consecuencias del tremendo esfuerzo que está haciendo, lo que no cambia en nada la entrega de la frontwoman.

En oscuridad comienza a sonar el teclado de De Boer dando inicio a la ya icónica We Are The Others, para cuando la banda entra en conjunto lo entregan todo, con un bajo que se escucha fuerte y claro, lo malo, es que la potencia parece opacar la ya cansada voz de Charlotte quien se sigue luciendo a pesar de sus circunstancias. La escena más tierna que se podría haber visto se da cuando Timo y Otto se acercan a Wessels, al centro del escenario, y ésta los abraza a ambos y les acaricia la cabeza mientras la música continúa.

Charlotte recuerda que hace poco lanzaron un trabajo especial y que es hora de compartir algo nuevo que forma parte del mismo, así arranca Hunter’s Moon (“Hunter’s Moon”, EP 2019). Ahora el apoyo con los gritos limpios de Timo y guturales de Otto se escuchan potentes y fuerte pero no logran entenderse, otra mala jugada del sonido. Wessels desplegando todo su carisma en el escenario mientras el trigger de la guitarra satura un poco el ambiente, incluso, a la hora del solo la guitarra está tan fuerte que inmediatamente le bajan el volumen, siendo todo coronado con un tremendo juego de las luces.

Todo termina con The Gathering, otra vuelta al pasado donde las voces entran casi en vacío, generando un ambiente cercano a la solemnidad, lo que parece fue muy respetado por el público que estaba bastante tranquilo, acompañando con las palmas y cantando alguno que otro por allí y por acá, lo que no detuvo a Charlotte para disfrutar con todo sus últimos minutos sobre el escenario. El outro de The Monarch indica que esto terminó, los agradecimientos de rigor, las baquetas y uñetas de regalo al público, la foto oficial de la velada y se viene la espera por el plato de fondo.

Setlist de Delain en Chile:

1. Go Away
2. Suckerpunch
3. The Glory And The Scum
4. Get The Devil Out Of Me
5. The Monarch
6. Hands Of Gold
7. Sing To Me
8. Jam de Timo & Joey
9. Pristine
10. Mother Machine
11. Don’t Let Go
12. We Are The Others
13. Hunter’s Moon
14. The Gathering

VUUR

El plato fuerte de la noche incluso se adelantó un poco, cuando Johan Van Stratum con su bajo, Jord Otto y Ferry Duijsens con sus guitarras y Ed Warby en su batería salen a escena antes de las 22:00, acompañados de su introducción envasada que dio paso a Time – Rotterdam, con un público expectante hasta que la semidiosa Anneke van Giersbergen hace su entrada triunfal, el público se entrega a la calidez y carisma de la neerlandesa pero disfruta tranquilo su presentación, quizás muchos iban más por ella que por la banda y el disco que promocionan y no es para menos, si en una sección casi a cappela su voz iluminó el teatro.

Con su tierna voz Anneke saluda al público para dar paso enseguida a On Most Surfaces (“Nighttime Birds”, 2007), cover a The Gathering, momento en que obviamente el público se vuelve loco y, a pesar de la tremenda cantidad de celulares que se ven, aun así los puños, los gritos y los saltos se aprecian alrededor del teatro, con una iluminación sobria y precisa, sin mucha parafernalia que no impiden hacia el final de la canción la ovación sea generalizada, haciendo a Anneke gritar para que se escuchen sus agradecimientos.

No alcanza a anunciarla y My Champion – Berlin ya está sonando con toda su potencia, tanta potencia de hecho que provoca la voz de van Giersbergen se pierda un poco. Se ve más movimiento en el público pero sigue siendo disminuido en comparación a lo que uno podría esperar, claro que a la hora del coro casi no quedó cabeza sin ser cabeceada, con distintas intensidades quizás pero todos cabeceando, hacia el final, Anneke vuelve a salir del escenario y vuelve corriendo porque al parecer calculó mal los tiempos y casi no llega para su parte.

Para continuar, pregunta si recuerdan su proyecto The Gentle Storm, ante la respuesta afirmativa del respetable anuncia y arranca The Storm (“The Diary”, 2015), la que todo el teatro acompaña con sus palmas, por la potencia de la banda y la canción nuevamente se pierde un poco la voz de la invitada de honor; sin embargo, no impide que se dé un momento visual tremendo cuando su angelical voz se ve coronada por una visión angelical, Anneke bañada por luces blancas es un espectáculo de paz, con un posterior interludio en oscuridad y destellos cual tormenta.

Tras anunciar Days Go By – London, Anneke aprovecha de descansar un poco fuera del escenario, para al volver y tomar el micrófono dejar más que claro cual es su relevancia e importancia en el metal, aun cuando la potencia y los volúmenes no dejan entender bien lo que canta. Es tal la conexión con su público que incluso toma un teléfono celular para grabar o transmitir por streaming, mostrando al público mientras ella canta.

Tras una breve conversación con el público, arrancan los acordes de The Martyr And The Saint – Beirut, música y luces que producen un ambiente nostálgico y de esa manera la gente lo disfruta y respeta el momento. Aun en las partes más pesadas de la canción el público se mantiene igual, ni siquiera ante una canción tan buena la cosa despierta, como si hubieran conectado poco con la misma.

Continuamos con una tremenda canción como lo es Freedom – Rio pero tampoco genera mucho en la gente, lo que ya a estas alturas se volvió común y no vale la pena seguirlo comentando. Algo de movimiento se ve y quiero creer que tiene que ver con disfrutar y respetar al artista y no con que se nos está acabando la pasión. Nuevamente se presenta la visión angelical de Anneke con las luces brillando y girando sólo sobre ella, casi indescriptible. Las primeras filas, siempre fieles, responden a su llamado y se mueven más.

Entonces pregunta a quien le gusta Devin Townsend, esto para dar paso a Fallout (“Sky Blue”, 2015). Ver a la jovencita que cantaba con The Gathering hace veinte años y a esta tremenda mujer disfrutando de la misma forma sobre el escenario, como si nada hubiera cambiado y el tiempo no hubiera pasado es tremendo, se nota su amor por lo que hace. Todas las manos y puños en el aire junto a ella son señal clara que ese amor se corresponde.

Sin espacio para nada arranca Your Glorious Light Will Shine – Helsinki donde se logra una conjunción tremenda entre luces, voz y música, movilizando por fin a un público algo adormilado, un tremendo momento donde el público por fin estuvo a la altura de la tremenda artista que tenían al frente, con una ovación cerrada hacia el final de la canción. Anneke agradece la nueva oportunidad de compartir en Chile, comenta que están terminando su minigira por Sudamérica y aprovecha de agradecerle a Delain por acompañarlos y pregunta quien estuvo presente la primera que visitó nuestro país con The Gathering, tras ver varias manos levantadas comienza a explicar el significado de la siguiente canción y agradece por estar en esta “gran burbuja de felicidad esta noche”.

Así comienza Reunite! – Paris, momento grabado en los teléfonos de todo el mundo, con un pequeño error de iluminación que deja las luces enfocando a un sector vacío del escenario por un rato, mientras Anneke se luce alcanzando tonos líricos en su interpretación, un momento emotivo a más no poder. Más emotivo aun cuando en lo alto de los palcos logramos apreciar como Delain completo disfruta de la presentación de sus coterráneos y claramente no por compromiso, sino porque de verdad querían estar allí.

Tras un breve encore que fue acompañado de los correspondientes silbidos, gritos y demases, Anneke vuelve al escenario bailando al ritmo de los “oé, oé oé oé”, cuando se escucha un fuerte “I love you” dirigido a ella el que responde graciosa y tierna como siempre “I love you too”, aprovechando para explicar lo importante que es Chile para ella y la razón que la llevó a componer una canción para Santiago. Con eso arranca Sail Away – Santiago, para un público ya rendido a los pies de la diva, con una conexión restablecida y fortalecida. Todos los teléfonos grabando no alcanzan a echar a perder el momento íntimo entre la banda y el público, se ven saltos, puños, se escucha gente cantando, palmas por todo el teatro, todos cabeceando… al terminar la canción se da cuenta que su celular había quedado abierto de la última vez que lo tomó para transmitir y, en un streaming por Facebook Live, grita un fuerte “chi… chi… chi!” que es respondido por todo el teatro.

Entonces anuncia que es hora de la última canción, frente al reclamo y la negativa del respetable, Anneke responde que está bien, que pueden tocar diez canciones más y Delain puede volver al escenario también pero entonces no alcanzaría a ver el final de «Game Of Thrones» y bromea un poco al respecto. Explica que les queda sólo una canción pero promete que esa canción nos dejará satisfechos a todos. Así comienza a sonar Strange Machines y el resto es historia, todo el mundo cabeceando, saltando, bailando, gritando, todo lo que se podría hacer con esta tremenda canción… cualquier descripción se queda corta así que ni siquiera lo intentaremos. Así, termina una tremenda noche de voces femeninas lideradas por un ícono del estilo. Simplemente una noche maravillosa.

Setlist de Vuur en Chile:

1. Time – Rotterdam
2. On Most Surfaces (cover de The Gathering)
3. My Champion – Berlin
4. The Storm (cover de The Gentle Storm)
5. Days Go By – London
6. The Martyr And The Saint – Beirut
7. Freedom – Rio
8. Fallout (cover de Devin Townsend Project)
9. Your Glorious Light Will Shine – Helsinki
10. Reunite! – Paris
11. Sail Away – Santiago
12. Strange Machines (cover de The Gathering)

Live Review: Seba Miranda
Fotos: Miguel Fuentes