Con casi 3 años de retraso llega a nuestras manos el segundo trabajo de Vomitron, titulado No NES For The Wicked.  Vomitron es un nombre que en un principio me pareció que debía ser de una agrupación grindcore o algo por el estilo, pero nada más lejos.  Los oriundos de Massachusetts (u –oriundo- en verdad, porque dentro de la poca información encontrable de la banda, al parecer todo es hecho por un solo hombre), se dedican a realizar un sonido de Metal Progresivo instrumental usando 6 cuerdas, batería, sintetizadores y algunos otros instrumentos.  Este trabajo, dedicado para los viejos, como yo, es de covers de clásicos de NES, o Nintendo Entertainment System, más conocido en nuestro país como “El Nintendo”.  Sí, el original, que llegó a nuestro país el año 89, con grandes juegos que aún se disfrutan, como Super Mario, Ninja Gaiden, Contra o Megaman.

Iniciando con una intro llamada Filtered Blow, rápidamente pasamos a Contra, que en 10 segundos nos lleva de viaje al pasado a recordar las aventuras de Bill Rizer y Lance Bean, mientras viajan a la Isla Galuga en Nueva Zelandia a enfrentar a la raza alienígena de Blood Falcon (que nombre más extraño para los aliens).  Ocho minutos que se pasean por el Heavy y el Progresivo, recordando cado uno de los “tunes” de ese juegazo.  Y tal y como va a pasar durante todo el resto del disco, si conocen el sonido original, disfrutaran a concho.

Blaster Master es una canción mucho más relajada, basada en un juego del mismo nombre que no tuve el placer de jugar, pero que fue un éxito por lo menos en Asia y en EEUU.  Kalinka, por su parte, nos lleva al quizás más importante videojuego ‘puzzle’ de todos los tiempos: el famoso Tetris, creado en 1984 por Aleksei Pázhitnov y que aún sigue entreteniendo a millones.  Tanto así que se acaba de anunciar una nueva versión para las consolas de la nueva generación y seguro que será un éxito de ventas.  Por si acaso, Kalinka es una canción clásica de Rusia, y que Aleksei usó para acompañar su juegazo.  El sonido rescatado por Vomitron se puede describir como la versión metalera de dicho clásico, así de simple.

Supongo que no debo explicar de dónde viene la siguiente canción si digo que se llama The Legend Of Zelda.  Si usted es de esas personas que no ha vivido en este universo desde el año 1986, le contaré que los The Legend Of Zelda son una serie de juegos que  cuentan las aventuras de Link, y que son un favorito no solo personal, sino que de millones. Varios de ellos han sido elegidos “juegos del año”, y Famitsu, revista japonesa especializada en videojuegos, ha evaluado como “juegos perfectos” a tres de ellos. De hecho Ocarina Of Time es considerado en varias publicaciones como el mejor juego de la historia. Se trata de una versión que mantiene el ritmo de la original, pero sin muchos riesgos. He aquí un punto sobre el cual podemos establecer comparaciones con otra banda parecida que analizamos anteriormente: Powerglove, quienes corren muchos más riesgos y realizan sus reinterpretaciones con varios cambios, y siendo mucho más experimentales. Vomitron es mucho más calcado a lo original, perfectamente podría ser parte de reediciones de los videojuegos que se están homenajeando.

Hay dos canciones basadas en uno de los ninjas más famosos de los videojuegos: Ryu Hayabusa (insulto es que alguien crea que se llama Gaiden).  Acts 1-3 y Acts 4-6 repasan la música completa de Ninja Gaiden, juego que salió en 1988 y que narra la historia de Ryu, quien debe tratar de detener a Jaquio para evitar que renazca un demonio capaz de destruir el mundo.  Tal como el juego, las canciones reviven esa sensación de acción intensa mientras matábamos monos extraños con la espada y tratábamos de sobrevivir a los “jefes” (este es uno de los primeros juegos que utilizó el termino boss para el malo de final de una etapa).  Las aventuras de Ryu continuarían en dos juegos más, los que formarían a la vez una de las primeras trilogías de la historia.

Con Troika, y más tarde Brandinsky, The Soviet Mind Game y Korobeyniky, volvemos a Tetris y a las canciones clásicas en la cultura rusa.  Aceleradas, metaleras y más pesadas, pero no pierden el sonido ruso y “tétrico” ultra reconocible que nos recuerda a cuando intentábamos encajar los “tetrominos” (sí, así se llaman las piezas) para formar líneas.  Como dato les cuento que el juego se llama así no solo porque las piezas eran de cuatro partes (tetra), sino porque el deporte favorito de Pázhitnov era el tenis.

¿Qué puedo decir de Double Dragon? Otro de los juegos más maravillosos de la historia, uno de los primeros beat’em up desarrollados por Technos.  Billy y Jimmy (que basuras de nombres fueron los que les pusieron en la versión internacional: Spike y Hammer), los hermanos dragón, maestros del sousetsuken, se lanzan en rescate de Marian, novia de Billy, quien fue raptada por los Black Warriors (en ese tiempo a nadie le hubiera parecido genérico estos nombres), y que tenía un detalle final maravilloso.  Si jugábamos en cooperativo y derrotábamos a Willy, los hermanos gemelos debían enfrentarse entre ellos para que solo hubiera un ganador y se lleve el beso de Marian (sí, era posible cagarse al hermano y quedarse con su polola, no entiendo como no lo censuraron).  Otra vez ocho minutos de recuerdos en versión metalizada que nos pasean por distintas partes del juego.

Volvemos a The Legend Of Zelda, directamente a su segunda parte, con Zelda II: The Adventure Of Link, quizás el juego más extraño de Link (y el único en que puede saltar y en que puede subir niveles al más puro estilo RPG). Es un juego que fue muy difícil de entender y aún lo es, pero con los años ha ido ganando adeptos.  La música de este juego (que tuve en mis manos en aquellos tiempos y que era complicadísimo, sobre todo porque no sabía inglés y olvídense de la traducción al español) y la de esta versión metalera es mucho más bizarra que el resto de las canciones, que al pertenecer a un juego bastante raro, le hace justicia.

Finaliza Vomitron con Castlevania, otra de las sagas legendarias nacidas en nuestro querido Nintendo.  Conocida en Japón como Akumajō Dracula, Castlevania nos cuenta la historia de Simon Belmont, un cazador de vampiros, cuya familia se ha dedicado a enfrentar a Drácula con un látigo llamado sugerentemente “Matador de Vampiros” y que tiene que ir a Transilvania a enfrentar al legendario «chupasangre».  Casi diez minutos de revivir en clave metalera cada momento de las aventuras de Simon, desde el enfrentamiento con Frankenstein, hasta la pelea final con el poderoso Drácula.  Sintetizadores y guitarras nos llevan en este final del paseo del recuerdo que nos ha brindado Vomitron.

Pido disculpas si este análisis terminó siendo más un anecdotario, pero esto es lo que evoca el trabajo de Vomitron, sobre todo en aquellos que pudimos tener (y aún tenemos) un Nintendo.  Lo hecho en este disco es eso.  A diferencia de Powerglove o The Megas, aquí no hay reinterpretación ni gran experimentación.  Lo que encontramos en el trabajo es lo mismo que describí: recuerdos, muchos recuerdos.  De prender la consola, hasta soplar el cartucho para que funcionara bien el juego (dato extra: ¿sabían que la mejor manera de limpiar los cartuchos era con un «cotonito» y esos limpiadores en spray?); de juegos que no podíamos grabar o teníamos que anotar complicadísimos passwords para poder continuar (como los de Megaman, con las bolitas rojas y azules).

Vomitron es una invitación a viajar al pasado.  Recomendable totalmente para aquel que quiera volver a la niñez o cualquiera que quiera entender porque a algunos de nosotros las canciones en Midi nos parecen tan fascinantes.  Sobre la valoración… simple.  Hablé muy poco de música, pero sí mucho de lo que sentí y recordé con el disco.  No se puede valorar la nostalgia.

 

2 comentarios
  1. Fisaulerod Dice:

    Simpático el disco que une mis dos grandes pasiones, el metal y los videojuegos (especialmente de nintendo).
    De todos modos, más alla de la producción, hay mucho youtubers que hacen medleys muy superiores a los de este disco. La nota me parece demasiado alta :(.

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