Desde los primeros tiempos de André Matos en Angra se supo de la gran amistad existente entre este connotadísimo vocalista y tecladista brasileño con el alemán Sascha Paeth, guitarrista de Heavens Gate y productor de, entre otras bandas, los italianos de Rhapsody. Por diversas razones la idea por aquellos entonces gestada de hacer un proyecto juntos se fue postergando, hasta que con la salida de Matos de Angra comenzó a tomar más cuerpo esta idea que se hallaba en ciernes. Así, poco a poco se fue sabiendo que la dupla Matos-Paeth estaba trabajando en un proyecto más bien alejado del Power Metal, con elementos rockeros, pop e incluso influencias de música ochentera e incluso setentera norteamericana. Así nacería «Virgo», nombre que nació debido a que ambos músicos tienen este signo zodiacal, pero además coincide el hecho de que el símbolo del signo zodiacal Virgo forma las letras «MP», de «Matos-Paeth». Ya con los temas elaborados, esta dupla recibiría la colaboración de Miro en los teclados, Olaf Reitmeier en el bajo y Robert Hunecke-Rizzo en batería, para llevar a cabo este proyecto musical que, repito, se aleja considerablemente del metal, pero que muestra el talento compositivo y ejecutivo de estos dos grandes músicos que, sin temor a explorar otras vetas musicales, han elaborado un trabajo muy interesante, de gran calidad, sensibilidad y frescura.

El disco comienza con «To Be …», un variadísimo tema que mezcla matices notables de guitarra acústica con fantásticas pinceladas rockeras e incluso elementos que, como muy recurrentemente sucede a lo largo del disco, recuerdan a los inmortales genios del classic rock, los ingleses de Queen. Un Matos increíble como siempre en las voces y una hermosa y suave orquestación convierten a este tema en una pieza excelente. Luego sigue “Crazy Me”, un muy buen tema que combina de forma interesante elementos hardrockeros con elementos pop, para pasar a momentos fantásticos con coros gospel e incluso toques progresivos. El disco continúa con “Take Me Home”, excelente tema que con una base sugerentemente sencilla muestra elementos melódicos sencillamente notables, un Matos increíble y una atmósfera sin dudas hipnotizante. El single del disco, que incluso tiene video clip, es un entretenido tema, llamado “Baby Doll”, hard rock en su más pura esencia, con incrustaciones pop interesantísimas y algunos cambios de ritmo casi powermetaleros que le dan un toque distinto a este tema. El disco prosigue con una hermosísima balada, “No Need To Have An Answer “, que es quizás una de las mejores muestras de lo que canta Matos, y que posee elementos muy emocionantes, como los fantásticos coros gospel y la belleza de la parte final. El siguiente tema es “Discovery”, un tema que irradia frescura (incluso comienza con armónica), con un sonido muy norteamericano y que tiende a experimentar una veta inexplorada por muchos músicos, convirtiendo un tema con una construcción sencilla a un producto con ribetes geniales.

Este excelente trabajo prosigue con «Street To Babylon», tema que, a pesar de que quizás marca el punto menos alto del disco, mantiene un sonido bastante fresco, influencias pop muy agradables y notables detalles en «segundo plano» muy bien trabajados y sin caer en excesos. El disco continúa con «River», un tema muy setentero, que mezcla momentos muy cálidos con la guitarra de Paeth y el solidísimo Matos en las voces con coros gospel (muy en la onda de algunos temas de Joe Cocker) y la intensidad y frescura tan característicos de este trabajo. Y para quienes, a pesar de lo bueno que resulta ser este trabajo, aun echan de menos una pequeña dosis de Power, está «Blowing Away», un fresquísimo tema que rompe con la temática experimental del disco, sorprendiendo con un pequeño golpe de electricidad que, a pesar de no ser 100% powermetalero, resulta muy agradable para los oídos sedientos de un poco más de guitarras y vocalizaciones power. Ya acercándonos al final del disco encontramos «I Want You To Know», un hardrockero tema (muy en la onda del «Readiness To Sacrifice» de Michael Kiske, pero mucho mejor hecho) que posee un sonido muy sencillo (casi de «fogata»), y es precisamente esta simplicidad, acompañada de momentos geniales con la aparición de fantásticos coros gospel, la que la convierte en un excelente tema. Y el disco concluye con un fantástico tema llamado «Fiction» que, con un ritmo que posee notables toques de blues y un Matos cantando cálida y relajadamente, se convierte en uno de los momentos más altos de este trabajo.

Hay que decir, a modo de consideración final, que muchas veces las experimentaciones musicales llevadas a cabo por músicos que se han dado a conocer y se han hecho un nombre en el Power Metal -sin ir más lejos, dos grandes como Michael Kiske y Timo Tolkki-, no han resultado del todo satisfactorias, no sólo para los fans ávidos de buen Power Metal y quizás con una mente menos abierta, sino para muchos de los seguidores que saben apreciar la buena música aunque no sea de la que más nos agrade. Pero este no es el caso. La calidad compositiva y la versatilidad tanto de André Matos como de Sascha Paeth no sorprende, pero sí es digna de un gran reconocimiento. La calidad de este trabajo quizás no supere la prueba de los más acérrimos seguidores tanto de Angra como de Heavens Gate, en cuanto en este disco no hay más que un 1% de Metal propiamente tal, pero sí será capaz de llamar la atención de quienes siempre esperamos un poco más. Y ese «algo más» está presente en este trabajo, que puede ser el camino para que algunos fanáticos abramos un poco nuestras mentes hacia otros sonidos que, aunque no sean del Power que amamos, pueden resultar muy interesantes.