Hablar de Virgin Steele es hablar de una banda que se ha sostenido en este mundo por treinta y tres (vaya número para nuestro país) años, y con absoluta vigencia, lanzando su 14° larga duración titulado “Nocturnes of Hellfire & Damnation”.

Dando una breve revisión a la carrera de los norteamericanos, podemos señalar que la agrupación liderada por su vocalista David DeFeis ha dado diversos giros dentro del género metalero, donde han sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Su historia comenzó en 1982 con el debut de su álbum “Virgin Steele”, en un estilo heavy metal directo, similar a sus coterráneos Manowar en su disco “Battle Hymns”, añadiendo tintes de música clásica en algunos pasajes, lo cual será un recurso recurrente con el paso de los años. Otra característica que se mantendría con el paso del tiempo es la incorporación de introducciones en algunos temas, de aproximadamente un minuto, dando un toque teatral a la continuidad de los discos.

Más entrada la década de los 80 se destacan dos LP’s, “Noble Savage” (1986) y “Age of Consent” (1988), donde se aprecia una variación respecto a los trabajos anteriores, pues se distinguen influencias de la “Nueva Ola del Heavy Metal Británico” (NWOBHM), ritmos galopantes, mayor cuerpo e intensidad a los instrumentos de cuerda y un David DeFeis mucho más agresivo en su vocalización. Además se puede percibir al menos cinco temas “oreja”, canciones directas y de fácil llegada al público, característica que iría desapareciendo con los años.

La década de los 90’ es reconocida por ser la época dorada de la banda con sus aclamados  “The Marriage of Heaven and Hell Pt. y «Pt.II” (1994-1995), “Invictus” (1998) y “The House of Atreus Act I» y «II” (1999-2000). Virgin Steele da un salto gigante en calidad técnica, incorporando elementos épicos y progresivos en sus composiciones. Se siente una clara influencia por bandas como Queensrÿche, dejando un poco de lado a las bandas Heavy Metal de los 80’. La perfecta sincronía de los pasajes a contratiempo en cada canción y los tonos de metal sinfónico logran que estos discos se ubiquen en lo más alto de la historia de la agrupación.

Debido a la nueva densidad que adquieren las composiciones, cuesta encontrar temas de fácil digestión en esta década, y Virgin Steele da un paso definitivo al lado más oscuro y de alta elaboración. Los teclados son el instrumento líder, encargado de dar la atmósfera épica de estos trabajos, que sin duda escalaron a la cúspide del Metal de esos años.

Tras “The House of Atreus Act II” (2000) hubo que esperar seis años hasta su próximo disco titulado “Visions of Eden” (2006), y luego en 2010 lanzaron “The Black Light Bacchanalia”. Ambos trabajos revelan un radical giro respecto de la transición de la banda desde el Heavy Metal puro al Metal sinfónico. Estos álbumes siguen cargados hacia lo oscuro, sin embargo se desprenden en parte de la velocidad de antaño, dando paso a ritmos pausados con una densa atmósfera. Y ya contextualizados con la evolución de Virgin Steele, aparece frente a nosotros este “Nocturnes of Hellfire & Damnation”, tras cinco años de silencio.

Lucifer’s Hammer es el track con que se da inicio a este nuevo trabajo de los neoyorquinos. Un tema de comienzo directo, con un riff y doble bombo que promete y un DeFeis impecable en su capacidad multifacética como cantante, pasando de un vozarrón grueso y profundo a altos tonos logrados por falsetes bien ejecutados, una cualidad respecto de la cual King Diamond es un gran exponente. El tema como opening track es el preciso, ganchero y sencillo, a pesar que se diluye con el pasar de los minutos, donde la guitarra cede el protagonismo al piano. Entre coros y versos DeFeis exclama unos «chillidos» muy agudos, totalmente innecesarios.

El segundo tema es Queen Of The Death, que se asemeja más al promedio del disco, un tema que baja la velocidad mas no la potencia, con un intermedio instrumental breve pero de buena ejecución, con un solo de guitarra que nos trae a la mente los característicos sonidos que se relacionan al antiguo Egipto.

Luego sigue la intro de cincuenta y ocho segundos llamada To Darkness Eternal, que da paso a Black Sun – Black Mass, un tema que nos transporta a la etapa inicial de la banda, por supuesto, si es un tema que pertenece a David DeFeis en su extinto proyecto como productor llamado Exorcist de 1985, tema Heavy Metal puro, donde sólo en un pasaje instrumental se ve refrescado por las actuales directrices de la banda. Es una versión muy diferente a la original, se distancia de la vocalización thrash y se incorporan los matices épicos ad hoc al disco.

Persephone, de siete minutos y medio, nos muestra toda la variedad musical de Virgin Steele, desde riffs Heavy hasta momentos íntimos, donde sólo se acompañan la voz y el piano, pasando por momentos progresivos en la parte instrumental. Si bien deja la impresión de ser un tema más liviano que pesado, los ritmos rápidos son el grueso de la canción.

Tras esto, aparece la pesada y densa Devilhead, tal como me imagino debe ser la cabeza del demonio, con un coro pegajoso donde destaca su riff con notas disonantes, fácil de recordar. Tema simple y algo lento, está lejos de sobresalir en el disco, principalmente por la carencia de variedad que éste presenta.

Demolition Queen nos brinda un estilo diferente a la tónica del disco, un tema Hard Rock/Glam en su esencia, muy influenciado por Whitesnake, tiene bastante similitud con la archiconocida Still Of The Night. Durante la sección instrumental vuelve a la densidad que ha caracterizado a Virgin Steele en los últimos años.

The Plague And The Fire comienza casi pegado al track anterior, es poco perceptible el cambio durante los primeros segundos. Es un tema de la misma línea que Devilhead, con mayor elaboración y muy superior en lo instrumental. Mantiene la tónica de ritmos lentos y mucha oscuridad.

Lo siguiente, We Disappear, nos ilusiona tras un comienzo con más ritmo y riffs pesados, tras dos minutos «movidos» se viene el coro y la sección instrumental, donde los ritmos decaen hasta llegar a la misma rutina de los últimos temas. Salvo unos segundos en el solo de guitarra, el tema nunca retoma el excelente inicio y se queda lamentablemente en más de lo mismo.

A Damned Apparition es un pequeño intermedio hablado de un minuto y medio, que da paso al tema N° 11 titulado Glamour. Comienza con un estilo progresivo y un persistente doble bombo. Llama la atención que el piano opaca el distorsionado riff de la guitarra dándole algo de liviandad a la canción durante el verso principal. Glamour es el tema más complejo por la gran cantidad de cambios y digno de los años 90′, lo mejor de este larga duración.

Delirium parece ser el tema más blanco del disco, un tema de ritmos lentos, pero que carece de toda la oscura atmósfera de los anteriores temas. A ratos da la impresión de ser una balada rock, a ratos pensamos que explotará en velocidad pero se mantiene y casi llega a convencer. Si Glamour era el tema más difícil de entender, este es el más fácil y tal sencillez lo convierte en un tema agradable a cualquier oído.

El penúltimo tema, Hymns To Damnation, es una balada en la mayor parte de su extensión, a pesar de que toma algo de agresividad tras los dos primeros minutos. Como punto final Fallen Angels, se mantiene en la órbita de los anteriores dos temas donde el tridente final parece de otro disco.

En síntesis, “Nocturnes of Hellfire & Damnation” sigue la tendencia de los últimos dos trabajos de la banda, pero se desmarca en parte al intentar incorporar un sonido más clásico que los anteriores LP´s. La intensidad y la creatividad van de más a menos, logrando sutiles destellos pero que no dejan con la boca abierta. Es un disco que aprueba sin excelencia académica, parejo y sin temas que destaquen por mucho sobre otro. Las capacidades técnicas tanto en vocalización e instrumentación están en sintonía con una banda de más de treinta años de trayectoria, donde al parecer su punto más alto ya fue. Lamentablemente, resulta muy confuso el hecho que las baterías fuesen grabadas con una caja de ritmos y no por quien parece ser solo un compañero de tour llamado Frank Gilchriest.

DeFeis y compañía no tienen intenciones de rememorar viejas glorias ni de intentar volver en el tiempo, tampoco en dar una señal clara de querer dar un giro en su tendencia actual, y si bien este disco es una mejora respecto del trabajo anterior, aquél fan que tuvo esperanzas de un “Age Of Consent” o de elaboradas obras como “Invictus” o los “House of Atreus”, deberá seguir esperando.

6 comentarios
  1. Daniel_conce Dice:

    Tanto esperar un nuevo album de esta banda… para mi el mejor album por lejos (es cosa de gustos) es el Invictus. Notable de principio a fin, con melodias pegajosas que nunca se me olvidaron. Cuando comenzaron con arreglos orquestales y muchas intros y outros no me gustó mucho esa tendencia, la cual lamentablemente llegó para quedarse. A pesar de todo hay que escuchar este nuevo disco con detención, quizá con mas escuchas vaya mejorando (como pasó con the book of souls). Lucifer’s hammer no es un mal tema pero hay que escuchar el disco completo. De todos modos en vivo debe ser otra cosa y porqué no, en una de esas podrian venir a chile en algún festival (solos nica…) Ideal con Wasp y Manowar.

  2. Daniel_conce Dice:

    Ahora si, habiendo escuchado el disco varias veces, creo es bastante bueno, pero, como musica de fondo con volumen medio (que permita conversar). Siguen creando esa atmosfera propia de Virgin Steele pero con menos velocidad y fuerza, sin llegar a perder su escencia.
    pd: a alguien mas le gusta esta banda….?

  3. Young zeus Dice:

    Muy buena banda escuchándola ya hace 20 años, defeis un genio, voy a ver q tal este disco obviamente no espero un invictus, pero tanto tpo esperando algo de esta banda volviendo a lo más clasico.

  4. jano Dice:

    Me encanta esta banda, pero este ultimo disco no me gusto, creo que no solo la voz de Defeis esta muy desgastada sino tambien sus ideas. Despues del «The house of Atreus» siento que no hay vuelto a sacar un disco solido. Aun asi es una gran banda, muy subvalorada y conocida para el nivel de calidad que tiene.

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