Luca Turilli, Tuomas Holopainen y Charlton Heston (actor de Ben-Hur) se cruzaron en su momento y tuvieron un triángulo amoroso. De esa relación oculta, nació un hijo, y ese hijo es Mathias Warlord Nygård, nada menos que el mastermind, líder, vocal y encargado de los efectos especiales de Turisas. Y del tal palo, ¡tal astilla!, porque luego de Battle Metal (2004) y The Varangian Way (2007), ¡el sujeto ahora se vuelve loco en la grandilocuente composición cinematográfica de Stand Up And Fight!

Por un lado más serio, los músicos ambiciosos tarde o temprano se cargan a las superproducciones, donde desparraman todos los recursos al alcance, todos los conocimientos adquiridos, y al parecer ese minuto le llegó a Turisas con su tercer registro. Entre marchas triunfales, cánticos de batalla, festines de cantina, fanfarrias orquestales y bandas sonoras de los años dorados de Hollywood, ¡de verdad que los finlandeses aprietan el botón al máximo! Se distingue un Turisas muchísimo más tope, muchísimo más cinematográfico, un material tan exagerado en sus componentes que los más centrados podrán incluso pensar que es un disco kitsch, que es el disco estrafalario y extravagante por excelencia de toda la oleada folk europea. Sin embargo, si ese es el precio a pagar por la función en cartelera, ¡que así sea!, ¡ya que Stand Up And Fight es tan entretenido que ni siquiera da vergüenza admitirlo!

Lo que pensarán aquellos seguidores de Battle Metal acerca de este trabajo, ¡ni la menor idea! Sólo sé que los fanáticos de películas clásicas/épicas como Ben-Hur, Los 10 Mandamientos, Cleopatra o Espartaco, ¡se emocionarán hasta las lágrimas con varios pasajes del CD! Los soundtrack de los años cincuenta se recrean de manera colosal, las fanfarrias orquestales son maravillosas, transportan a escenarios gigantescos, a un sentido muy particular de lo épico dentro de los vaivenes del metal actual. Algo sorprende, provoca una emoción y una sonrisa.

Las cuerdas orquestadas de The March Of The Varangian Guard invitan a un viaje alucinante, a escenas épicas con esos arreglos corales de película, añadiendo solos de guitarra a lo Chris Caffery en Savatage o Trans-siberian Orquestra, ¡y aquello apenas es el comienzo! La fanfarria pomposa de bronces que se escucha en la cuasi instrumental βένετοι! – πράσινοι! (Venetoi! – Prasinoi!), entrega una sensación palpable de urgencia, batalla y triunfo, ¡si casi me imagino a un general romano que me adopta y me lleva a conocer al emperador frente a una multitud enfervorizada!

¿¡Qué decir de la segunda mitad de The Great Escape!?, cuando se arma el clímax con el violín de Olli Vänskä y un discurso de Nygård (“Man the oars! Out to the sea! Bid farewell and wave goodbye, because gentlemen, we are heading home!”), y explota en otra fanfarria impresionante, ¡tan victoriosa que vale la pena todos los sufrimientos de la vida!, una melodía simple, casi ingenua, ¡aunque grandiosa y grandilocuente por igual!, ¡notas que perfectamente podrían utilizarse como intro de algún mega-film! Si bien el tinte es exagerado, al mismo tiempo es muy inspirado, ¡y vaya que emociona! El disco regala momentos así en muchas ocasiones, pero uno se reitera con brillantez en el cierre de The Bosphorus Freezes Over, que de nuevo emociona con su magia narrativa. De hecho (y siendo que la temática es otra), me recuerda a Judá Ben-Hur volviendo a su tierra y reencontrándose con su madre y hermana, ¡puro tacto!

Pero antes de llegar al final feliz de Stand Up And Fight, es preciso detenerse en más canciones y qué mejor que hacerlo en la que pone título al álbum, la de música y rítmica más “pagana” de la entrega, un himno de puño en alto y fuerte entonación a pesar de sus pausas, relieves, quietudes y capas livianas bajo los versos. Turisas sabe que “más es más”, pero aquí también le saca brillo a rincones minimistas, ¡aunque sea por un rato!, logrando dinámicas y ambientes muy atractivos. Nota aparte es que salen teclados que se asemejan un poco al V (2000) de Symphony X, pero me imagino es un mero alcance.

Hunting Pirates por su lado es todo un festín, una tonada de cantina terriblemente pegajosa, realmente contagiosa, pero con la sutileza suficiente como para enseñar una línea narrativa fabulosa, con tensión, conflicto, con héroes, con villanos, una pieza teatral dentro de una composición amena, ¡hecha para brindar y saltar!

En un material tan particular como este, Take The Day! se asoma como la creación más experimental de todas. Aquí se notan melodías y orquestas que por más que busco encasillarlas, ¡las palabras se me quedan cortas! Es una mezcla inusual entre Vangelis, progresivo, cortina de programa deportivo, con un ligero toque a Nightwish y al Savatage del The Wake Of Magellan (1998), ¡cuando más sonaban a musical de Broadway! Es difícil describirla, ¡pero escucharla es una delicia! En contraste, End Of An Empire muestra un lado más recargado y complejo, con arreglos, óperas y ritmos que intersectan al Therion de Lemuria (2004), Sirius B (2004) y Sitra Ahra (2010), un track intenso, ruidoso en sonidos y dramático en sus elementos, desde las notas de piano hasta el grupo de coristas.

Hay letras además que encuentro absolutamente notables, como las de Hunting Pirates, en las que “patrullas” bárbaras navegan por el Bósforo al acecho de asquerosos piratas como si se tratasen de terroristas o flaites. Mención aparte a las de The Great Escape, que relata con gracia extraordinaria la intrépida fuga de la Guardia Varega de las garras del Imperio Bizantino, en el Este de Europa, luego que de una discusión, el líder vikingo se aburriera, agarrara sus cosas y se devolviera a su hogar, tras años o décadas de servicio al Basileus, conquistando tierras en su nombre y conteniendo las invasiones sarracenas…

Y esa es otra cosa que me fascina de Stand Up And Fight, ¡la portada y el arte!, con esa mixtura de culturas europeas tan distantes en espacio y tiempo, desde la nórdica del siglo X, pasando por la bizantina de la misma Edad Media, hasta la soviética del siglo XX. La combinación de tales realidades se convierte en una ficción muy atrayente y particular. Todos los recursos visuales rondan en torno a los varegos, a estos “vikingos” que se abrieron camino por la actual Ucrania, Rusia, Bielorrusia y Grecia, haciendo posibles las rutas comerciales entre Escandinavia y Asia Menor, hasta Jerusalén e incluso Bagdad. El papel de estos mercenarios en la historia -pasado y presente- se ilustra de modo brillante en el artwork. Y por último, las letras de Fear The Fear, que también abarcan temáticas contemporáneas: “Bravery / As we’ve all seen on TV / Explosions and swords / Hot girls in reward”. Aquí, las segundas voces de Netta Skog (la “acordionista”) en el coro “good morning world, this is your wake-up call”, otorgan una tesitura única dentro del trabajo, sólo ubicable en esta pista.

Atención además con el sonido, ¡porque es soberbio!, como si estuviéramos hablando de una superproducción de millonario presupuesto. Los efectos de orquesta suenan muy reales, acorde a lo que se busca, que es recrear una banda sonora del Hollywood más épico, de los viejos tiempos. La guitarra de Jussi Wickström se siente poderosa cuando debe presentarse pesada, orgánica cuando juega con las seis cuerdas (como al comienzo de The Great Escape) y muy elegante en los solos, en especial cuando comparte roles con el violín de Vänskä, logrando matices muy inusuales si se comparan con los del CD anterior, The Varangian Way. La atmósfera de musical está excelentemente lograda, es envolvente, con harto feeling cinematográfico en todos los instrumentos y rincones.

Stand Up And Fight no es un esfuerzo tímido, no se guarda nada para sí, ¡ni siquiera la prudencia!, todo un desafío al típico cliché de la madurez musical y todo ese cuento de “oh, es un disco más maduro, la composición es más madura”, etc., etc. Lo que se percibe es a un artista con ganas de arrojarlo todo y sin miedo al qué dirán, sin miedo al ridículo. Conste que es un paso arriesgadísimo, ya que puede transformarse en un álbum que de aquí a tres años más nos de risa o incluso vergüenza. Turisas juega con esos límites, juega con lo épico, con lo grandilocuente, lo cargado y exagerado. En fin, culpable o no, ¡este material es un placer!

6 comentarios
  1. Nerian Dice:

    yo divido al disco en 2 partes, una primera, con temas mas rapidos, epicos, lo que nos tiene acostumbrados turisas; pero su segunda parte es sinfonica a full, muy onda un turisas+therion que queda excelente

  2. Fierce Dice:

    Es un muy buen disco: ameno, variado y entretenido. Además tiene buenas letras.
    Con respecto a la crítica, dos puntos. No entiendo la nota si solo menciona aspectos positivos (además que merece más nota, tipo 8,5 o más). Segundo, la palabra correcta es «fanfarria», revise el diccionario de la RAE (rae.es).

  3. kari Dice:

    ahhhh turisas uxa q se demoraron!
    haber si este disco me mata como el battle metal!

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