Asumo que no es sorpresa para nadie que frecuente el club Rock & Guitarras el encontrarse con una caldera incandescente, un lugar que cuece al vapor atodos y cada uno de los artistas de turno sobre las tablas, mientras que el resto de los asistentes se ahoga produciendo más calor. Sin embargo, creo que al menos esta vez, esa temperatura infernal era perfecta para el evento que se venía a continuación. Efectivamente, el ambiente estaba al dente para recibir a los invitados.

Con casi una hora de retraso y sin ninguna banda soporte, a eso de las 20:50, las luces comenzaron a bajar, dejando un leve halo azul de fondo y ese silencio que se anticipa a algo muy grande. Ese silencio, que dura tan sólo dos segundos y es inmediatamente interrumpido por los vítores y gritos de expectación de los fans (que llenaron el recinto), de miradas atentas apretados entre sí para poder estar lo más cerca posible del escenario.

Una arenga, una voz grave y curtida por batallas da comienzo a uno de los momentos más gloriosos que me ha tocado presenciar. Y que conste que –como todos saben- estábamos en un lugar pequeño y cerrado, donde no podemos esperar sorpresas con el opening de un concierto. Una pequeña puerta al costado izquierdo es la única y obvia entrada para los músicos. No como en los grandes escenarios, donde de la nada las luces se encienden y nuestros ídolos ya estaban ahí tras los instrumentos. Pero aquí no. La pequeña puerta es el gran acceso.

Mientras este épico discurso sigue sonando, los miembros de Turisas comienzan a entrar despacio, en fila, dirigiéndose a sus respectivos instrumentos. Levantan el puño y son celebrados, mientras se ubican en sus puestos de batalla. Fue así como, sin pausa alguna, el discurso se convierte repentinamente en The March of the Varangian, e inmediatamente pongo atención en un detalle importantísimo. ¡Las orquestaciones, provenientes de los teclados de Robert Engstrand suenan perfectas!. Es más, me atrevo a decir que el sonido orquestal del sintetizador suena mucho mas real, lleno y completo que lo que apreciamos en sus entregas de estudio. Un buenísimo punto de partida.

Quiero detenerme sólo un segundo para acotar que el sonido fue derechamente impecable. Todo se escuchaba en su justa medida. plenamente potente, sin llegar a sonar saturado o ensordecedor. La acústica del Rock & Guitarras es excelente y triunfa justo para hacernos olvidar donde falla su termostato (¡).

¡Ok!, con un sonido buenísimo desde un comienzo y con la adrenalina por sobre la temperatura, Warlord Nygârd hace una lenta y triunfal entrada, acompañado por los gritos de un público muy respetuoso, pero absolutamente encendido. Con este triunfal inicio, la banda ya tenía en el bolsillo a la totalidad de los asistentes.

Luego de un aguerrido “Hello Chile!… this is gonna be a long and swetty night!!” (Hola Chile!… ésta será una larga y sudada noche!!) la marcha mid tempo de Take the Day se deja caer encima como un mazo en la cabeza. El público salta sincronizado, devolviendo el mazazo a la banda. Todos cantan -exceptuando a Jaako Jakku en la batería- logrando armonías a cinco voces que llenaban todo el local con una performance de lujo.

Detrás de las pieles, la sangre, la pintura de guerra y la brutal estampa de los guerreros nórdicos, hay que reconocer a seis músicos logrando una ejecución musical exquisita, muy rica en arreglos, muy bien planteados en vivo para no dejar “espacios vacíos” en sus canciones, una serie de complejidades rítmicas que requieren de mucha práctica musical y una mixtura de ritmos muy variada. ¡Cuánto de Jethro Tull podemos encontrar acá!. La banda se asila en el concepto de Folk Metal, y personalmente creo que son éstos los que más justicia le hacen al título. Tan vikingos, pero tan gitanos a la vez, como el crossover perfecto entre Amon Amarth y Emir Kusturica and the Non-Smoking Orchestra. Ese violín que fluctúa entre lo virtuoso y lo travieso, entre Paganini y Wolf Hoffman. Ese teclado que ha podido suplir en muy buena forma el puesto vacante del acordeón, desde que Netta Skog dejó la banda. Van tres canciones y la banda demuestra un background musical inusitado detrás de su amedrentadora aparienc¡a.

Es así como nos adentramos en uno de sus himnos clásicos en potencia. Homgard and Beyond se lanza con su ritmo 3/4, absolutamente heroico encendiendo aún más a los doscientos fans asistentes. Es increíble y curioso ver cómo los finlandeses se las arreglaron para una presencia escénica increíble en un espacio tan reducido. Han tocado en estadios, arenas, venían de tocar en el 70000 Tons of Metal. Saben de escenarios gigantes y de cavernas pequeñas. Warlord Nygârd fue el rey del metro cuadrado, mostrando un gran desplante y manejo en espacios reducidos, brindando con cerveza nacional, pasando de poderosos growls a sólidas voces limpias en plan barítono.

No hay duda alguna, los tipos son de verdad. Sin importar el perímetro o la cantidad de asistentes, su entrega es total. Ellos debían ya tener clara la dimensión reducida del local, sin embargo la feroz y animada respuesta de los asistentes fue tan plena que los seis fineses quedaron asombrados. De hecho, con el siguiente tema, A Portage to the Unknown era absolutamente evidente que la banda lo estaba pasando tan bien (si es que no mejor) que su propia fanaticada.

¡Más claro no puede estar!. Vienen del otro lado del globo. Del otro polo, a un lugar cuyo nombre lo confunden con ají en el resto del mundo, a un lugar del que poco se sabía, salvo el vino y 33 mineros. Habrán lugares más exóticos que Chile, no hay duda, ¡pero no hay otro destino más lejano para los nórdicos!. Y llegar al otro extremo del planeta, para que doscientos fanáticos locos y rebosantes se canten el concierto entero, sin errar la más mínima sílaba, definitivamente no tiene precio para Turisas. Y lo que yo expreso con muchas palabras, ahí estaba claro en las sonrisas de la agrupación sobre el escenario. Sorprendidos, agradecidos, ¡y pasándolo fenomenal!.

Las revoluciones bajan para tejer una bella melodía, con el violín como plato de fondo. Los primeros acordes de One More nos llevan a otra de las especialidades de la casa, los ritmos en 3/4. La voz de Nygârd suena muy bien en tonos bajos, lo cual es sumamente difícil después de hacer growls (el growl es esa voz oscura y gutural ). La garganta queda tirante y es difícil darle a las notas sin desafinar, donde el Vikingo cantante sale triunfante. Los intervalos de violines y las secciones intermedias, con voces relatando la batalla son absolutamente apasionantes, y el público sabe manejarse en matices, volviéndose más loco aún en los cambios de tiempo, subidas de todo y de velocidad. Aquellos coros “Lai rai rai rararai” son cantados y compartidos al unísono entre banda y público. Hasta aquí, una velada perfecta.

La banda hace alusiones al vino chileno y su superioridad por sobre el finlandés, brinda con cervezas y confiesa su interés de haber llegado a Chile, sintiéndose orgullosos de hasta dónde han llegado, porque les habían contado que no hay público más ardiente que el que pisa el sur del mundo. Y la fiesta toma otro color. Los paganos y arrítmicos juegos de In the Court of Jarisleif comienzan a tomar forma. Uno de lostemas más complejos de ejecutar en vivo. El público deja de saltar por un segundo, para poder converncerse de lo perfecto que suena el tema en vivo. Es realmente difícil ejecutar esas escalas entre acordeón (por el sintetizador) y violín, con acelerados cambios de ritmos, revolviendo métrica, y todo adornado por una sección intermedia de cánticos, que a ratos suenan caucásicos, arábicos, o incluso bálticos. El caos y confusión más exquisitos que he presenciado en vivo. Y para qué hablar de la banda, que como podían lograron saltar y sacudirse dentro de sus respectivas y aprisionadas posiciones. El violín de Olli Vanska dibujando todo, cortando el aire y achurando la mezcla efusiva de esta canción.

The Great Escape es uno de los temas con inicio en corte más “rockero” (si podemos decir eso) ya que saca a relucir la voz gutural sobre un tema de intervalos muy marcados, sin embargo a medida que la canción avanza, comienza a aflorar su lado más “épico”, con una sección intermedia muy orquestada, hímnica. La pausa final, con redobles decaja muestra cómo la situación se calma momentáneamente. Los arreglos desde el teclado suenan muy, pero muy fidedignos y la fanaticada, mientras respira se balancea como hierba al viento. En este instante es cuando la banda anuncia una canción épica. Un minuto… ¿acaso los siete fierrazos que acabamos de recibir no sonaban épicos?. Por supuesto la expectación seguía en alza.

La verdad es que, en parte, Turisas estaban en lo cierto, aunque personalmente creo que para Miklagard Overture el verdadero calificativo debería ser cinematográfico, por el relato en primera persona de su comienzo y el punto álgido con sus voces en plan growl en los estribillos. Se narra una historia, el comienzo de ésta, una trama y un desenlace. Esta canción que –quizá- podemos enmarcar dentro de un plan progresivo, pone de manifiesto cómo Turisas ha podido retomar y refrescar el legado de una gran banda como Kansas como nadie lo ha podido hacer en estos tiempos ( Como referencia, les recomiendo escuchar Journey from Marybron, Song for America o Icarus II para que me entiendan el punto). Esta pieza musical es realmente un viaje, y creo que esa es la gran diferencia entre Turisas y otras bandas de la corriente Folk Metal, ya que el trabajo musical, la variedad de estilos y matices dentro de su música es mucho más rica, además de poder hacer extensas composiciones con sentido. Un tema que ataca más al fondo que a la forma. Creo que Turisas es la banda con más fondo de la escena metalera con raíces Folk.

Un gran broche de oro que , afortunadamente, sólo fue provisorio. Con una performance como ésta, con un show así de sorpresivo y magnífico, no cabía posibilidad de que la encendida afluencia no comenzase a gritar por la vuelta de los nórdicos al escenario. Y así fue como luego de una concisa vuelta sobre las tablas, los seis finlandeses ya estaban en sus puestos para rematar a los que no cayeron muertos con los primeros ocho ataques.

Este bis no contuvo pausas ni matices. Sin respiro nos dejaron caer Stand up and Fight (muy ad-hoc para esta vuelta. “Levántate y Pelea”), en ese tres cuartos que tanto gusta la banda. Su suave previa al coro, y el resto es himno puro. Como dije anteriormente, todos cantan, con un Robert Engstrand sacudiendo una pequeña bandera chilena (cosa que hizo en reiteradas ocasiones a través delconcierto), y un Olli Vanska mostrando ser la voz más “tenor” de la banda. No hay desperdicio en ninguna sección de este trallazo. La multitud con el puño arriba a lo largo de todo el corte y una banda que comenzaba a revelar sus verdaderos rostros a medida que el sudor se encargaba de derretir sus pinturas de guerra. Con el calor del local, los integrantes quedaron prácticamente “despintados”.

En los últimos acordes de Stand up and Fight, de modo inmediato la banda saltó sin pausa ni respiro a Sahti Waari nos hizo saltar con ese inicio de lo más pagano y jovial, la entrada de violín y teclado, pero ahora mucho más cargado, acelerado y poderoso que antes. Desde que la “contundentemente bella” Netta Skog dejó la banda, ya no hay acordeón, por lo tanto la introducción de esta canción fue cancelada y conectada directamente a otras canciones. A falta de Netta, bueno fue el factorsorpresa.

Y cuando el aire viciado ya pesaba, cuando el calor ya ni siquiera estorbaba, ¡dos fans estaban arriba del escenario!, medio colados, medio invitados, pero en fin, estaban arriba y la banda los hizo participar de la siguiente canción, Battle Metal con su poderoso comienzo y todos cabeceando denuevo, sacando fuerzas de donde no había. La banda absolutamente extasiada y el público también. Ese coro sin armonías, sino gritos de batalla. Adrenalina en estado sólido y el puño alzado. Los pseudo-invitados hicieron su respectivo stage diving  y la audiencia respiraba agitada.

Todos estaban exhaustos y el concierto desbordaba plenitud. Los solos de violin, con distorsión encima definitivamente no tenían nada que envidiarle a ningún guitarrista, y fue precisamente esa mezcla de violines y efecto wah wah, la que nos hizo entender que esto aún no acababa. El juego de guitarra, el ritmo acelerado del hi-hat y los dibujos del violín comenzaban a darle forma a la cargada y energético cover del clásico Rasputin, con lo cual el local se vino abajo. Saltos y vítores a través de los tres minutos que duró la canción, con una multitud gritando “eh eh eh!!!!!” moviéndose en masa comprimida de un lado a otro mientras la banda no podía creer cómo tan poca gente podía generar tanta energía. Asombrados y felices dejaron para el final esta versión que suena mucho más “hardcore” que la versión de estudio, y por paliza mucho más poderosa que la original del grupo disco afro-alemán Boney M. Un demoledor doble bombo previo al estribillo y todos saltando denuevo, sin ninguna interrupción hasta que esta última canción explota en su nota final. La banda se despide agradecida e impresionada, y haciendo alusión a que ojalá el show que dieron fuese tan bueno como el show que ellos mismos veían desde el escenario. Fue así como hasta el último segundo, Turisas tuvo al público encantado, y el encanto era mutuo.

Con 12 temas, y un poco menos de hora y media Turisas tuvo un arrollador debut en Chile.  prometieron volver, dijeron estar honestamente asombrados con la respuesta de los fans, embelesados connuestro vino y reconocieron haber tenido una de sus mejores veladas. La verdad es que, a juzgar por las expresiones de satisfacción de los asistentes que abandonaban el local, el evento fue prácticamente perfecto, con un sonido –como ya lo dije- impecable, una puesta en escena fabulosa, performances de lujo, composiciones brillantes y fantásticas ejecuciones en vivo.

Como dijo Steve Harris en 1993, “En todas las corrientes culturales, siempre habrán unos pocos exponentes que pasarán a la historia”. Creo que no es necesario ahondar demasiado para darnos cuenta de que Turisas será uno de esos pocos cuando el movimiento Folk Metal pase a la posteridad, por haber llegado un poco más allá con la complejidad en sus composiciones. Por haberse tomado el trabajo armónico con mucha seriedad, entregando completísimas performances en vivo y por esa presencia escénica tan bien manejada, realzando la actitud de su música con pintura de guerra, sangre y pieles. Finalmente el rescate de las raíces Folk ha sido muy profundo, llegando más allá de los atuendos, más allá de las melodías, sino también abordando las temáticas, conceptos y hacer sus composiciones de manera consecuente con esto.

Arriesgo la estimación de decir que Turisas son quizá la banda más docta dentro de la movida Folk Metal. Sólo es cosa de verlos en vivo. Prometieron volver pronto, y esperaremos por que cumplan su palabra. Dijeron estar asombrados con el público tanto como nosotros con ellos. Hablaron de un nuevo disco en proceso de composición, así que se abren muchas posibilidades de tenerlos en Chile una vez más.

Esperando por esa batalla, colgamos el hacha en el muro.

Setlist:

01. The march of the varangian
02. Take the day
03. To Homgard and Beyond
04. A portage to the Unknown
05. One More
06. In the Court of Jarisleif
07. The great Escape
08. Miklagard Overture
Encore
09. Stand up and fight
10. Sahtiwaari
11. Battle Metal
12. Rasputin

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6 comentarios
  1. Tania Dice:

    excelente review!!! realmente me llevó de vuelta al concierto!!! Lo que más llama la atención de Turisas no es sólo su gran calidad musical, también su entrega con el publico asistente. Se notaba que estaban tan cansados como nosotros, pero tocaron las ultimas canciones con las mismas ganas… además, a la salida del local compartieron con los que nos quedamos esperándolos, sin tener m&g… Fue un concierto tan bueno, que hasta se nos olvidó el tiempo que esperamos apretados… ojala cumplan su promesa y vuelvan pronto, a un lugar mas grande

  2. Likan Dice:

    Deberían hacer Live Reviews de TODOS los conciertos que promocionan, no sean pajeros !!!!

  3. Roberto Llanos Dice:

    Buenísimo Review como siempre compa!! Yo que pude ver desde sobre un parlante en un costado del escenario, el público realmente se entregó al igual que la banda, ojalá vuelvan luego!

  4. Jorge Ciudad Lara Dice:

    A diferencia de Mauro, lo que me atrae de Turisas es su espectacularidad, su ímpetu musical sin temor al ridículo en lugar de la seriedad, y la sensación de que el grupo tiran toda la carne a la parrilla con todo tipo de recurso musical sin importar el mañana la sentí muy fuerte durante el concierto. Como resultado, fue una fiesta y la presentación fue notable, imposible no haberlo pasado bien.

    Me quedo con la imagen de Mathias en el climax orquestado de The Great Escape, cuando en vez de hacer algún gesto o movimiento acorde a la espectacularidad épica, cinematográfica y sinfónica del pasaje, agarra una toalla y simplemente la empieza a ondear como si estuviera en una tocata villera o en un partido alentando a la barra. ASÍ de bien lo pasamos todos.

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