Tras cuatro años en el ruedo, Triboulet por fin nos presenta su debut con este LP llamado «The March of the Fallen«. Sabemos que desde que publicaron su primer demo y posteriormente el EP «Quiero Decirte» (2014) su propuesta siempre ha sido componer un Power Metal directo, que rescata las raíces de las bandas más insignes del estilo, sin perder el toque de originalidad que los caracteriza. Razón de sobra entonces para tener grandes expectativas en nuestros compatriotas.

Como bien sabemos, la primera carta de presentación de un álbum es su portada. En este caso la labor le corresponde al ilustrador Pablo Salinas, quien logra llamar nuestra atención con un diseño épico y lleno de colorido, donde un caballero empuña enérgicamente su espada en medio de un campo de batalla. Sabiendo que ningún detalle puede ser dejado al azar, desde luego que esto es una gran invitación a escuchar los siguientes cincuenta y dos minutos de música.

Entrando de lleno en el disco, The Beginning of Eternity resulta ser una bella introducción de cara a las siguientes composiciones que escucharemos. Con gran sutileza el tecladista Nicolás Sáez se encarga de ambientar y de contextualizarnos en lo que será un hachazo de Power Metal con todas sus letras: el opening track You’ll Never Be Alone. Imposible no recordar a los puntales del género con esas primeras notas que sudan Power clásico por los poros. Doble bombo a mil, melodías cortesía de ambas guitarras y un sonido envidiable abren paso para que Sebastián Jaque arremeta con los primeros versos que nos hablan de lo importante que es estar acompañados por nuestros cercanos a lo largo de la vida. De esta forma nos preparamos para que estalle uno de esos coros pegadizos que se cantan con el puño en alto: «Face it ‘till the end / leaving your fears behind / someone will guide your way out / Never forget, you’ll never be alone / angels will guide you back home!«. Por otra parte, sin brillar en demasía, la parte instrumental se las arregla para generar un gran matiz respecto a la velocidad de los primeros minutos, bajando un poco las revoluciones para las intervenciones del teclado y para un solo de guitarra del tipo «corto y preciso». Último estribillo y no quedan dudas que estamos frente a un temazo. ¡Gran inicio!

Sin ser una de las más destacadas, To Win es quizás una de las más interesantes de escuchar, debido a los constantes cambios de ritmo que te mantienen alerta en todo momento. Nuevamente Nicolás Sáez da el puntapié inicial con un sonido que de inmediato recuerda al trabajo que Jens Johansson ha hecho últimamente con Stratovarius. De aquí en adelante todo resulta impredecible. Se pueden encontrar mid-tempos, dobles bombos, sonidos espaciales, arreglos por doquier y un coro que cuenta con segundas voces que exclaman «Fall now, get to win, your move is the key!» marcando el fraseo para que luego se sume el vocalista. Riquísima en detalles, donde la banda muestra una cohesión y una precisión notable.

Seguimos con Star Over Again, canción que de buenas a primeras presenta muchos toques del AOR, pero esta impresión dura apenas un minuto puesto que la base rítmica compuesta por David Plaza y Mauro Silva (batería y bajo respectivamente) comanda las progresiones que le añaden la frescura necesaria. Prueba de ello es cuando Sebastián canta «…’cause you have to deserve, a new chance to rebuild your life / it’s time to start over again» durante el estribillo, ya que de fondo escuchamos esos pasajes powermetaleros con tonos reconfortantes y esperanzadores que cumplen su función a cabalidad. En tanto, Maximiliano Jaque y Jaime González no se quedan atrás, puesto que se «despachan» unos solos de muy buena factura coronando una gran sección instrumental. Rápidamente nos conectamos con Into the Oblivion, que básicamente nos habla del problema de la pobreza en la sociedad y de la falta de oportunidades que impide abandonar tal condición. Esto lo notamos en la entonación y en la interpretación del vocalista, que se encarga de darle sentido a versos tan potentes como «On this system overloaded / all are numbers, life is gone / you can’t feed your soul with credit / but your daily life remains undone«. Musicalmente volvemos al Power Metal de principio a fin, siendo un tema veloz y al hueso que permite que cada uno de los integrantes se luzca a su debido tiempo. Ojo con los arreglos de teclado y con las armonías de las guitarras.

La primera balada del álbum llega con Perhaps. Debo admitir que durante las primeras escuchas del LP se me hacía un poco monótona y con falta de lucidez, pero una vez que comencé a seguir la letra de cerca cada nota comenzó a tomar significado. Digo esto porque a más de alguno le harán eco frases como «If I had given you more / every time that you knocked / perhaps we’d be together here for so long, for so long«, que describen de manera perfecta los contratiempos de una relación en pareja. Por supuesto que los invito a leerla con detención. Mientras todo esto ocurre, nos topamos con los elementos que no pueden faltar en una canción de este tipo. Vale decir, encontramos una gran melodía, el cambio de intensidad al pasar del verso al coro y finalmente un outro que no se guarda nada mientras escuchamos las últimas palabras del cantante. Recordando que en este punto nos encontramos en la mitad del tracklist, a todas luces sirve como una pausa y como una transición de cara al resto de las composiciones.

Dreams of Freedom definitivamente es mi favorita. Para no ser redundante al momento de describirla, basta con decir que es Power hecho y derecho liderado por la excelente pegada de David Plaza. Es notable como va subiendo la tensión hasta que el coro explota exclamando «Dreaming, hopes and memories to recognize / I must be realized / Willing, to get my life back and get on track / in freedom my dreams will last«. En tanto, Mauro Silva destaca sobremanera en la parte instrumental con un pequeño solo de bajo, que sirve para terminar con un frontman inspiradísimo cantando en lo alto en lo que posiblemente es su mejor performance. A la vena y sin grandes pretensiones, ¡temazo!

Muy por el contrario, In Our Hands y A New Dawn representan lo que en líneas generales es esta segunda mitad del disco. Esto es dejar de lado un tanto las canciones rápidas para adentrarnos en un mid-tempo que requiere varias escuchas para sintonizar con él. Ciertamente quedamos con gusto a poco puesto que varios pasajes se sienten faltos de potencia e intensidad. Eso sí, no podemos dejar de destacar las constantes melodías y la cohesión que nos proveen las guitarras. Por otra parte, otro detalle que no se puede pasar por alto es la profundidad en la temática de las líricas. La primera nos habla de la conciencia sobre el daño a nuestro planeta y cómo está en nosotros ser un agente de cambio, mientras que la segunda relata el vacío que sienten dos personas que se aman, pero que al encontrarse descubren que «son mucho más que cada una por sí sola«.

Lost Innocence cuenta con la participación de la cantante nacional Caterina Nix (Chaos Magic) que comparte algunos versos junto a Sebastián Jaque. Prácticamente ellos llevan todo el tema ya que musicalmente se remite solo a la ambientación del teclado junto a algunos arreglos orquestales para posteriormente escuchar un correcto solo de guitarra. Muy personalmente me parece un punto bajo dentro de lo ya escuchado puesto que no puedo dejar de pensar que con un poco más de fuerza e ímpetu podríamos estar hablando de una gran composición. Por suerte The March of the Fallen logra cerrar el LP de gran forma. Es la más extensa y básicamente es un resumen de todas sus predecesoras. Por supuesto que encontrarán dobles bombos, las pausas necesarias en cada estrofa, teclados «espaciales», un excelente trabajo de guitarras y una notable interpretación vocal. Si le sumamos el hecho de que la letra no se queda atrás hablándonos de «Como aquellos que creen y luchan por sus sueños, ven que en el camino dejan de estar algunos rostros, otros nuevos se incluyen, e incluso a veces reaparecen a medida que pasa el tiempo» (descripción que la misma agrupación provee a sus fanáticos en su página web), el resultado es arrollador. Para finalizar, el outro da a entender que la banda dio todo de sí, poniendo el broche de oro mientras corean «En la eternidad nos llevan a empezar, destinos por cruzar, nos llevan a empezar«.

Desde luego que lo primero a destacar una vez concluido este trabajo, es la pulcritud alcanzada instrumentalmente hablando, ya que cada canción es interpretada de manera impecable con un sonido y un nivel de producción más que plausible. Punto aparte es el concepto y el mensaje entregado en cada una de las piezas, se nota y se agradece la dedicación en este punto. Ahora bien, sumando y restando, obviamente los aspectos positivos predominan de principio a fin, pero no deja de ser cierto que algunos de los últimos tracks dejan esa sensación de que «algo les faltó» y que por algunos momentos no logran adaptarse a la mejor faceta de Triboulet. Entendiendo que esto último responde absolutamente a apreciaciones personales y que está demás decir que en ningún momento se logra opacar el gran nivel de composición, indudablemente estamos frente a un comienzo prometedor para los santiaguinos. ¡Esperamos verlos prontamente en vivo y en directo!