La madre patria vuelve a sorprendernos. Podemos señalar con propiedad que el 2001 fue un año prolífico para España en lo que a heavy metal se refiere. Mago de Oz y su espectacular “Finisterra”, Avalanch y su “Ángel caído” y Ankhara con su disco homónimo son una buena muestra de este recambio generacional en la escena hispana, que en estos momentos es mucho más que Ángeles del Infierno o Barón Rojo, bandas señeras de la movida peninsular.

Dentro de este contexto, Tierra Santa nos presenta un disco notable. Con un recorrido que le dan sus más de cinco años de trayectoria, esta banda española nos muestra lo mejor de su carrera, con su particular estilo que los ha llevado a ganarse el título de los Iron Maiden españoles. La obra que nos convoca es Sangre de Reyes, su cuarto disco.

Una suave introducción en piano y órgano, al que paulatinamente se le van agregando bajo y guitarra, en una onda inevitablemente doncellezca, dan paso a su primera descarga épica: David y el Gigante basada, claro está en la historia de David y Goliat y nos dan una primera señal de lo que será este disco: grandes coros, letras sencillas pero llenas de historia, poder y leyenda.

El segundo corte del disco, La Ciudad Secreta, comienza con una introducción que recuerda los primeros momentos del heavy metal europeo de comienzos de los ’80, con un buen (aunque no deslumbrante) trabajo vocal de Arturo.

El disco sigue con Pegazo, un tema de velocidad imparable, con un poderoso riff y estrofa, similar (nuevamente) a Maiden, de la época del Powerslave. A esta altura no hay duda que estamos en presencia de un trabajo con esencia de clásico. Notable trabajo de la dupla de guitarristas Arturo (que también canta y Ángel

Juana de Arco, es otro tema excelentemente logrado, más suave, pero no por ello menos poderoso, donde, por lo demás estamos en presencia de letras con contenido histórico, alejándose de los típicos lugares comunes en que suelen caer este tipo de bandas últimamente, llámese castillos encantados, dragones o princesas, lo que si bien no está mal, ya que la imaginación da para mucho, a la larga se hace repetitivo y monotemático. Sin duda otro temazo con un coro desbordante de pasión, que quedará, sin duda, grabado en tu inconsciente.

Y la sucesión de temas de gran factura no cesa, La Sombra de la Bestia, es quizás el tema más comercial del disco, con estampa de sinle, pero que sin embargo atrapa.

Dos Vidas sigue y da una pausa, un tema lento, bello y bastante agradable al oído ya que no es de las típicas “power ballads” bastante aburridas en su mayoría. Un agradable respiro que sin embargo tiene su fin. La Armada Invencible es otro de los puntos altos del disco un tema rapidísimo con un extraordinario trabajo armónico de las guitarras. Notable.

A esta altura del disco podemos notar que Tierra Santa es una gran banda, que si bien no está dentro de lo que se puede llamar “banda virtuosa” es bastante compacta. Ningún integrante sobresale, sin embargo cuentan con un gran sentido de “banda” donde todos destacan, pero a la vez nadie brilla, todo en su justa medida, lo que lo hace sonar afiatado.

El Laberinto del Minotauro, un tema más tranquilo, que nuevamente muestra la grandeza lírica de Tierra Santa apelando a leyendas e historias da paso a lo que según mi parecer es el tema más bajo del disco, El Amor de mi Vida, una típica balada melosa, que no aporta mucho al disco y que perfectamente pudo ser obviada ya que no sobresale ni musical ni líricamente, bastante más pobre que el resto del disco.

Pero el cierre del disco es notable. Tanto Mi Tierra como Sangre de Reyes son temas excepcionales, de gran factura, que demuestran que Tierra Santa está en un gran momento de su carrera con su característico estilo que los ha llevado a salir de sus fronteras a pesar del límite natural del idioma.

En suma, un disco fantástico, que indica que las cosas simples son más efectivas que efectistas. Tierra Santa no apela a recursos manidos, a parafernalia musical. Es directo, al grano, y eso se valora y a la larga da frutos, como éste, sin duda el mejor trabajo de la carrera de Tierra Santa

1 comentario
  1. shadowskeeper Dice:

    Muy buena banda, raye la papa un buen tiempo con Juana de Arco y otros, afortunadamente han vuelto luego de un receso de 2 años inciertos, y han regresado con un muy buen disco Caminos De Fuego 2010 volviendo al clasico sonido de Tierra Santa, es bastante recomendable y seria bueno que publiquen algo de ellos de lo ultimo, Volvieron con el mismo sonido simple a la vena y con la magia de antaño.

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