Haciendo un símil con la última visita de Testament a nuestro país (2015), en esta oportunidad de igual forma asistiríamos a una especie de festival de metal extremo en el Teatro Caupolicán. Recordando que para aquella ocasión Cannibal Corpse fueron los encargados de acompañar a los californianos, ahora tendríamos la posibilidad de presenciar un show de nada más y nada menos que de Nile, reyes indiscutidos en lo que a Death Metal técnico se refiere. Ahora bien, centrándonos en el grupo cabeza de cartel, para esta ocasión regresarían con el álbum “Brotherhood of the Snake” (2016) bajo el brazo, LP que una vez más los posicionó como un número imperdible dentro de la escena mundial, razón de sobra para considerar este concierto como un imperdible y a su vez seguir estrechando la relación los fanáticos chilenos y los comandados por Chuck Billy.

Esta intensa y contundente jornada comenzó con los nacionales de Massive Power, banda con más de veinte años de carrera en la escena más underground, y que luego de muchos años con cuatro demos en su bitácora, pudieron por fin lanzar su primer disco, titulado simplemente “Massive Power“, durante el año 2013. En cerca de media hora, los nacionales abrieron los fuegos con su propuesta de un Thrash bastante directo y bien recibido por un teatro que, pese a que aún no llegaba a los mil asistentes, ya daba muestras de estar recibiendo energía y poder.

Setlist de Massive Power:

  1. Homicidal Blackouts
  2. Rightwing Control
  3. Mass Crime Corporation
  4. Political Class
  5. Force
  6. Violent Killing Posers
  7. March of Destruction
  8. Peyucollar

NILE

Con un pequeño adelanto respecto a la programación entregada por la producción, a las 20:45 hrs. se dio inicio al show de Nile. Mientras de fondo sonaba Ushabti Reanimator, los músicos fueron uno a uno tomando posición arriba del escenario para conectar los últimos acordes de la intro con la brutal Sacrifice Unto Sebek (“Annihilation of the Wicked”, 2005). Lo primero a destacar desde luego que es el gran sonido y producción del evento en su conjunto, a sabiendas de que la propuesta de la banda más bien es sobria y solo se remite a la pulcritud de sus ejecuciones.

Tras el saludo correspondiente hacia el respetable, es momento de apreciar más de cerca la técnica sobrehumana de George Kollias, que durante Defiling the Gates of Ishtar y Kafir! alcanza niveles superlativos. Quiero decir, mientras más lo miras y mientras más te detienes en sus movimientos, te parecen más imposibles de realizar. Así es como nos regaló una gran postal al tirar una baqueta al aire con vehemencia luego de romperla son sus beats. Pero Karl Sanders, Brad Parris y Brian Kingsland no se quedan atrás, puesto que siempre tratan de arreglárselas para sobresalir a medida que se van intercalando los guturales.

La única revisión a su último LP (“What Should Not Be Unearthed”, 2015) llegaría con In the Name of Amun, la cual contó con un juego de luces y una ambientación azulada bastante lúgubre. Por cierto, pedazo de solo que se despacha Karl en la parte media que luego fue seguido de unos tímidos cánticos durante el “At the word of the god Amun I waged war/ In the name of the god Amun I sanctioned atrocities/ Wanton cruel remorseless in the name of the god Amun“.

Momento de revivir la vieja escuela con la ya clásica Sarcophagus. Si bien a modo general sus predecesoras fueron recibidas de una manera un tanto tibia,      en este punto es donde las cerca de mil personas que se encontraban entre la cancha y la galería conectaron de mejor manera con la propuesta Brutal/Death. Esto último continuó durante Unas Slayer of the Gods, que si bien es un tema de larga duración, cada una de sus secciones fue aumentando de intensidad logrando llamar la atención de los más susceptibles. Aún debe estar resonando el gutural inicial de Brian Kingsland, que se llevó gran peso de esta pieza sobre sus hombros. Eso sí, por lejos la mejor parte es el quiebre marcial de la parte media que luego trae de vuelta la agresividad y los solos frenéticos. ¡Perfectamente ejecutados!

Para cerrar, los tres golpes en la caja de parte de George Kollias marcan la pauta para el inicio de Black Seeds of Vengeance. Desde luego que el mosh de los más entusiastas no se hizo esperar, pero sorpresivamente se le puso fin casi sin aviso cuando nos percatamos que a las 21:35 hrs. la banda ya se estaba despidiendo de los presentes. Si bien la mayoría se encontraba ahí por Testament, de alguna forma resulta un tanto decepcionante el poco tiempo que se le dio a Nile para su presentación. Menos de una hora sobre el escenario y un recorte considerable dentro de su típico setlist de ninguna manera pueden hacerle justicia a los años y a la clase que demuestran en cada una de sus canciones. Es una situación entendible, pero un tanto ingrata.

Setlist de Nile:

  1. Ushabti Reanimator (intro)
  2. Sacrifice Unto Sebek
  3. Defiling the Gates of Ishtar
  4. Kafir!
  5. In the Name of Amun
  6. Sarcophagus
  7. Unas Slayer of the Gods
  8. Black Seeds of Vengeance

TESTAMENT

Con un retraso que cada vez aumentaba la tensión y la impaciencia de los cerca de 3000 asistentes, a las 22:25 hrs. por fin se apagan las luces del recinto desatando una euforia que vaticinaba lo que viviríamos en cosa de segundos. En tanto, con la atención ya centrada en el escenario, por primera vez pudimos apreciar de mejor forma el gran telón con la portada del último álbum que se encontraba tras la amplificación y los instrumentos. Pero seamos realistas, ¿en este tipo de shows de verdad importan los aspectos visuales? Desde luego que hoy en día son un plus para cualquier presentación, pero planteamos esta interrogante basándonos en la reacción obtenida con los primeros acordes de Brotherhood of the Snake. ¡Toda la cancha era un remolino gigantesco! Cuánta potencia y calle demostrada por Testament con un temazo de este calibre. Y lo cierto es que con Rise Up la cosa no fue muy distinta que digamos. Qué manera de gritar el “Rise up!/ War!“, madre mía. A modo de confesión y volviendo a la pregunta recién planteada, les mentiría si les dijera que logré mirar tres veces a la banda con detención arriba del plató, ya que básicamente todo se redujo a hacer lo imposible por sobrevivir a un mosh descomunal.

El tercer hachazo -y a su vez la única revisión a “The Formation of Damnation” (2008)- vendría con la siempre efectiva More Than Meets the Eye. Resulta increíble pensar que fue lanzada hace casi diez años, puesto que aún suena fresca y sigue siendo una de las favoritas de la fanaticada. ¿Alguien más notó como Chuck Billy dejó la vida al cantar el coro? En serio, el “I feel that I am slipping/ Are they out to get me/ My life is upside down/ More than meets the eye” retumbó en todo el teatro de manera magistral. Por otro lado, pareciera estar de más en reparar lo bien que se complementan Eric Peterson y Alex Skolnick en las seis cuerdas. Sin dudas una de las mejores duplas de hoy en día. Finalmente, para ser justos y no dejarlos de lado, obviamente que Steve DiGiorgio y Gene Hoglan simplemente son arrolladores. ¡Temón con todas sus letras!

De lleno en el motivo que convoca esta gira de los americanos, la dupla conformada por The Pale King y Centuries of Suffering fue una prueba de fuego para evaluar la aceptación del último álbum. Y adivinen qué…¡superada con creces!  Si bien la primera trajo un tanto de “calma” entre los presentes (que se entiendan las comillas, por favor), solo fue una excusa para luego retomar la agresividad y el caos al exclamar “Centuries, centuries of suffering/ Centuries, centuries of blood/ Centuries, centuries of punishment/ Centuries, centuries of suffering!” en lo que fácilmente es una de las mejores composiciones de “Brotherhood of the Snake” (2016). Y esta especie de contraste para generar una reacción mayúscula se repitió en los dos siguientes tracks. Electric Crown permitió que muchos acompañaran la letra con el headbanging correspondiente, que en ningún caso se aproxima a la ovación obtenida cuando el frontman nos adelanta que es tiempo de que escuchar “Some old school Thrash Metal“. Ojo, ya lo adelantábamos hace un par de días atrás: Existe una gran diferencia entre comentar durante la previa que Into the Pit será uno de los puntos altos de la noche, a vivirlo en carne propia. Entonces, no exageramos al afirmar que el diámetro del mosh era prácticamente de todo el ancho de la cancha del Caupolicán. ¡Insuperable!

Ahora sí, podríamos decir que la primera parte del concierto se dio por finalizada. Dicho de mejor forma, la primera tanda de canciones fueron cañonazos que no se tomaron pausa alguna y que se llevaron gran parte de nuestra energía. Así también lo entendió la agrupación, puesto que Dark Roots of Earth permitió tomarnos un respiro y a su vez poder mirar a los músicos y reparar en algunos detalles técnicos. Por ejemplo, durante Stronghold el micrófono del vocalista se perdió casi en su totalidad dejando una sensación un tanto extraña, principalmente porque es un tema de gran factura que Testament sabe llevar a la perfección. Además, la letra está hecha para ir acompañando a Chuck, pero lamentablemente perdió toda su fuerza en este aspecto. De todas formas, el solo de guitarra fue perfectamente ejecutado llevándose el aplauso de los asistentes.

Solucionado el desperfecto, quizás durante Low y Throne of Thorns vimos la mejor versión de la banda instrumentalmente hablando. La homónima del álbum del año 1994 nos demostró con categoría que no es necesario acelerar a fondo para construir un track de gran factura. Por otro lado, la rescatada de “Dark Roots of Earth” (2012) se encarga de que cada uno se luzca a su debido tiempo. Solo basta recordar la excelente intro a cargo de Alex y Eric donde crean una atmósfera única. Luego Gene y Steve van marcando cada uno de los pasajes y cambios a medida que el frontman se desgarra cantando “God of war/ Fire born/ Throne of Thorns/ God of War/ No remorse/ Fire born“.

Tras un pequeño solo de Eric Petersen, vendría una sorpresa totalmente impensada considerando el setlist tentativo de la gira sudamericana. Hablamos de la inclusión de Eyes of Wrath (“The Gathering”, 1999). Personalmente nunca ha sido una de mis favoritas -sobre todo considerando los temazos que contiene dicho álbum-, pero es más que valorable el hecho de que hayan hecho una excepción en relación a los otros países que han visitado. Y si a eso le sumamos que no es precisamente una de las más tocadas en vivo -históricamente hablando-, el resultado es más que favorable.

Perfecto. Damos por finalizada la parte del show más relajada y “experimental” -por etiquetarla de alguna forma- y es tiempo de pasar a la etapa donde suena clásico tras clásico. ¿El primero de todos? No podía ser otro que Practice What You Preach. Estarán de acuerdo en que comenzar a detallar y tratar de entender lo que significa esta composición en la carrera de los americanos resulta un tanto redundante y monótono. Entonces, la sensación que queremos compartir en esta oportunidad es la fuerza y la garra con la que la siguen interpretando a lo largo de los años. La pasión logra transmitirse y la respuesta no es otra que el retorno del caos. Nuevamente la cancha se abrió súbitamente y el pit fue más enérgico que nunca. Esto último se extrapoló con The New Order, donde entre golpes y empujones hubo tiempo para acompañar el “For the past it’s too late/ Cause the world can’t control fate…“.

Tras la breve instrumental Urotsukidôji, llegaría el turno de una de las más coreadas de la noche: Souls of Black. Decimos esto porque no hubo nadie que no cantara el “Look at the lost souls/ They seem so black/ Look at the lost souls/ Souls of Black” con el puño en alto intercalando a su vez el headbanging durante cada verso. Dicho sea de paso, desde el año 2012 que no era interpretada en nuestro país. Puede sonar algo exagerado, pero dado el excelente recibimiento que tuvo, con total propiedad podemos decir que la extrañábamos de alguna forma.

Acercándonos cada vez más al final, lo vivido durante Over the Wall y Alone in the Dark no tiene precedentes. Por supuesto que en primer lugar está la banda, que es capaz de hacer sonar su repertorio como una aplanadora y luego también estamos cada uno de nosotros, que somos capaces de disfrutar como si no hubiera mañana. Vamos a algunos detalles dignos de mencionar. Para Over the Wall la gran anécdota a contar es exactamente el momento previo a que comenzara a sonar. Básicamente Chuck incitó a que Steve DiGiorgio diera un pequeño speech en un español que desató algunas risas a medida que daba las palabras de agradecimiento. Luego, se escuchó una ovación cerrada cuando el bajista dijo de forma textual “Santiago lo mejor siempre“. Y parece que habla con total autoridad del tema, porque el mosh que se formó superó todo lo antes visto. Mismo asunto con Alone in the Dark, donde todos sabemos que hay que dar lo mejor de sí para cantar “Alone in the dark, where the demons are torturing me/ The dark passage of revenge is all that I see“, que luego fue seguido de una especie de sing along con la melodía del estribillo durante el outro. De esta forma, siendo las 00:06 hrs. se produce el primer y único encore de la jornada que duraría tan solo un par de minutos.

Con la banda de vuelta en el escenario, la escogida para cerrar no podía ser otra que la incombustible Disciples of the Watch. Momento de gastar las últimas energías para darle forma a un pit apoteósico digno de un final de película con el que no caben dudas de que Testament ha demostrado una y otra vez que son un conjunto a prueba de balas. No cualquiera puede jactarse de tener tal cantidad de discos y clásicos que produzcan una catarsis colectiva como la vivimos en primera persona la noche del jueves. Así, resulta más que satisfactorio saber que por lo menos cada dos o tres años hay una noche donde el Thrash Metal ejecutado a la perfección se toma nuestra capital. Vale decir, podemos dejar de lado nuestros celulares, los problemas cotidianos a los que nos enfrentamos y todas nuestras pretensiones, para abrir paso a un show de la vieja escuela que te deja sin aliento. Porque ahí, donde las papas queman, los californianos le parten el cráneo a cualquiera. ¿Alguna duda?

Setlist de Testament:

1. Brotherhood of the Snake
2. Rise Up
3. More Than Meets the Eye
4. The Pale King
5. Centuries of Suffering
6. Electric Crown
7. Into the Pit
8. Dark Roots of Earth
9. Stronghold
10. Low
11. Throne of Thorns
12. Eyes of Wrath
13. Practice What You Preach
14. The New Order
15. Urotsukidôji
16. Souls of Black
17. Over the Wall
18. Alone in the Dark
Encore
19. Disciples of the Watch

 

GALERÍA

 

 

 

3 comentarios
  1. Miguel Morales Araya Dice:

    solo se puede decir, que estuvo buenísimo, Masive Power, Nile y Testament me dejaron sin voz…

    • Gabriel Rocha Dice:

      Por eso me abstuve de ir. Abriendo para Testament me tincaba que iba a ser recatado el setlist, como en el Metal Fest. Y acá Testament pega harto entonces era lógico que le dieran harto tiempo. Personalmente prefiero Nile, cuando tocaron con Pentagram estuvo muy bueno.

Los comentarios están desactivados.