Live Review: Tarja en Chile + Crisalida (2017)

Quizás la devoción que Tarja Turunen tiene en Chile no sea masiva, ni nunca lo haya sido en su trayectoria solista. Lo que sí ha sido es profunda y longeva…

Esos mismos niños que la recibieron el 2008 cuando cantó por primera vez con su banda en el Caupolicán, siguen juntos en torno a esta artista que con el paso de los años se ha transformado en una más de ellos. Hay una curiosa pero envidiable comunión entre Tarja  y su audiencia chilena, y quizás esa sea la única razón por la cual sigue viniendo a nuestro país para compartir con sus… no aficionados, sino cercanos.

La carrera de Tarja a estas alturas ya enseña temas clásicos solistas, gracias al empuje de sus fanáticos que han convertido las canciones de esta mujer en himnos personales, temas que quizás no sean de esos que marcan a una escena, pero sí y de todas maneras a esta audiencia que las escucha. Además, en este momento es muy fácil distinguir un sonido de Tarja en solitario, uno cuyos matices se definieran muy rápidamente en “My Winter Storm” y que se consolidaran en “What Lies Beneath”… solo que en ese tiempo no nos habíamos dado cuenta.

¿El resultado? Un concierto sónicamente muy armónico, uniforme, de un solo cuerpo, de un solo discurso en lo estilístico, conciso pero al mismo tiempo emotivo, trayendo un flujo de sensaciones que van y vienen en una comunicación con una diva que mira a su fanaticada de tú a tú, cantándoles mientras les toma la mano, saludando cariñosamente, deteniendo todo para hablar del amor que siente… y explotando de energía con su voz para vez mejor entrenada y sofisticada.

Pero antes, por supuesto hay que detenerse en los 40 y algo minutos que tuvo Crisálida para mostrar su show ante las personas que iban llegando. En definitiva fueron algo más de 1000 asistentes y cuatro palos de selfies (ricas debieron quedar las grabaciones con tanto salto…).

A lo que quiero llegar es a lo siguiente: la aparición de Crisálida es por lejos el mejor teloneo que he visto en la historia de los conciertos de bandas female-fronted de Chile. Primero, el público, que históricamente siempre ha sido algo irrespetuoso con las bandas chilenas que abren este tipo de espectáculos (digamos Tarja, Within Temptation, Lacrimosa, etc.): nunca había visto que un conjunto local fuera tan bien recibido y tan bien aplaudido por fanáticos que bien quisieron disfrutar a Crisálida pese a las ansias de venir a ver a Tarja.

Pero, lo segundo, y más importante, fue la presencia misma de los músicos. La puesta escénica estaba excelentemente bien cuidada, el sonido fue realmente muy bueno, y el sentido de show tanto de Cinthia Santibáñez como de Rodrigo Sánchez estuvo muy por arriba del estándar local. La cantante te atrapaba y te hacía sonreír, reflexionar y simplemente maravillar por canciones que además tienen muchos niveles de profundidad, nostalgia y emotividad. Qué manera de evocar recuerdos, raíces y sentimientos con cada nota, cada nota que siempre significaba algo.

Artísticamente, me parece que Crisálida esta entre las mejores bandas sudamericanas del metal progresivo, que Cinthia Santibáñez es la mejor cantante del estilo en Chile, tanto por su voz, como por sus letras y prestancia en escenario. Los músicos además no solo tocan, sino transmiten, dándole trascendencia a cada nota y golpe, todo conjugando para que su participación haya quedado en la retina. Uf… quizás desde Polímetro el 2000 con Symphony X en el Teatro Providencia que no veía un show de soporte tan increíble, y me alegra mucho que un público complicado como este a la hora de recibir teloneos, haya sido capaz de darles la bienvenida.

Setlist Crisálida

1. Araucana
2. Bajo Tierra
3. Cabo de Hornos
4. Morir Aquí
5. Mi Libertad
6. Raco

COMUNIÓN

Hubo un atraso de al menos quince minutos con la salida de Tarja, que a decir verdad no pusieron en riesgo nada… tanto tiempo ansiado este momento por muchos, que los lapsos llegan a ser relativos. Mientras tanto, aparecía ET en la pantalla a modo de prueba, lanzaban un poco de humo, paseaban roadies por el escenario a oscuras, sonaba música de disco completamente fuera de contexto…

Pero en especial, los fanáticos adelante… con la mente en blanco e incorruptible pensando en la experiencia que seguramente ya estaban viviendo. Porque todo es un peregrinaje, todo tiene un sentido y quizás hasta un suspenso, por qué no. Aunque claro, terminó la primera canción del playback y desde atrás empezaron a escucharse algunas pifias. Pero, mientras más adelante, más hipnotizada y ensimismada la audiencia con la espera.

En ese momento, los músicos ya estaban a la espera de la intro, que empezó a escucharse a cada segundo con más fuerza (quizás con mucha). Finalmente, así todos despertaron y prepararon sus voces y corazón para otro ingreso de la diva finlandesa del metal. Piel cálida a pesar del frío. Así, Demons In You y esa guitarra tan extrañamente frenética para iniciar un show presentó a una Tarja hermosa como un cuervo, dando partida a un nuevo trance. Su baile enloquecía, su voz entraba como agujas, y la recepción con gritos ensordecedora.

¿Saben quién está muy contenta de estar aquí nuevamente? ¡Yoooooooo!”, dijo Tarja, antes de seguir con 500 Letters. Con las manos alzadas para seguir el ritmo, el público disfrutó de una canción con guitarras hirientes y enérgicas, mientras mientras pasaba el video en las pantallas. La primera vez que vi eso fue con Within Temptation el 2008 y el efecto sigue siendo el mismo: interactividad y acción donde todo lo que se ve provoca una reacción.

En este momento, me acordé de una entrevista que Tarja dio el 2002 a Powermetal.cl, cuando vino en el marco del show de las Tres Sopranos en el Teatro Tobalaba. En esa ocasión nos dijo que no se imaginaba a ella en esta edad, en la de hoy el 2017, en una banda de Rock. Pero la verdad es que está rockeando más que nunca y así lo mostró en No Bitter End, pesadísima y oscura, con una Tarja más bella que nunca dejando sin respiro a los presentes. Qué decir de su voz, en forma esplendorosa tanto en recursos como fuerza.

Turunen, tras agradecer y señalar lo increíble que estaba pasando con el público, introdujo lo que para ella es la oscura Lucid Dreamer, añadiendo lo maravilloso que le parecía que algunos tuvieran el don de poder saber qué estaban soñando mientras lo hacían. Es justamente una de esas canciones que de forma inexplicable están definiendo la carrera de Tarja en una etapa avanzada, una pausa oscura y un momento de recogimiento en un setlist que venía tomando revoluciones con mucha intensidad sónica. Las siluetas oscuras de la pantalla daban esa sensación de intranquilidad, de entrar en un estado de pesadilla, o de ensueño con la artista… quizás cuántos de los asistentes han soñado así con Tarja, y cuántos lo han hecho de forma lúcida… pero ahora era todo realidad con la cantante en escenario y materializando fuertes emociones.

Las canciones de Tarja en vivo suenan mucho más poderosas que en cualquier ambiente clínico de estudio y así se demostró después con Shameless, donde la frontwoman llamó a las palmas e invocó el nombre de Santiago, representado por quienes concurrieron (aunque tengo entendido que llegaron fanáticos de varios países sudamericanos). Y luego, otras gracias, otros “te amo”, exclamaciones de frío que la finlandesa tiraba y trataba de aplacar.

Guitarra y voz se hicieron fuertes después en Calling From The Wild, ante la ausencia del resto de los instrumentos, que ingresaron posteriormente con mucha fuerza. Increíble pensar que solo se trataba de una guitarra, la del argentino Julián Barret que ya es pieza importante de la banda en estos tramos. Él mismo sería el encargado de guiar al público en la sección instrumental del corte, mientras Tarja salía para cambiarse de vestuario. Max Lilja también aprovecharía el instante para acercarse a sus compañeros y cabecear una maciza composición que empezaría a dar espacio a la primera pausa del repertorio…

…aunque corta. Esta solo sería para dar recibimiento a un cover que apenas se dio a conocer, muy rápidamente fue recibido con euforia: Supremacy de Muse. Un aire elegante pero maléfico rodeaba el Caupolicán con esta canción dramática en su guión, arreglos y ritmos. De esas pistas que incomodan, pero hechizan, cinematográfica pero oscura, con Tarja hiriendo tímpanos con sus ataques de águila, poseída en su papel.

Había una vez una banda de metal”, dijo Tarja después para dar rienda a un excelente medley de Nightwish, mezclando con excelentísimos arreglos canciones como Tutankhamen, Ever Dream y Slaying the Dreamer. Muy interesantes adaptaciones que hacen pensar cuán distintas sonarían estos temas en la actualidad, si Turunen perteneciera a Nightwish. Pero, en definitiva, la finlandesa estaba celebrando sus veinte años de carrera. “Qué suerte que tengo”, no dejaba de exclamar, cuando la banda empezó a tomar un curioso modo unplugged en el escenario, partiendo con efectos de piano acompañados de la guitarra y la voz de Tarja que jamás volvería a sonar tan angelical en el show.

El instante llegó en un momento justo para balancear las sensaciones y lograr un nuevo clímax de intimidad. Y esa cercanía, en medio de luces anaranjadas y recreación de estrellas rojas-azules, se transformó en un momento cálido, con guitarras dulces y cajas emulando tambores… Creo sinceramente que fue el mejor instante del show, que tomaba fuerza de forma tan increíble como distinta, un set sumamente trabajado, aunque muy lejos de ser calmo o clínico. Claro, muy pocos reaccionaron al escuchar arreglos de I Walk Alone, debido al trance que Tarja y sus músicos habían provocado. Descollante interpretación, absolutamente sublime y atrapante.

¡Voy a caer!, ¿salto?”, dijo la cantante al momento de acercarse al público que estaba adelante, anticipado una canción sinfónica como Love To Hate, en cuyas pausas Tarja aprovechó de decir “vamos Santiago, los quiero mucho”, una comunión ya consumada desde mucho antes, pero que no paraba con el pasar de las composiciones. Cantaba para quienes estaban atrás, mientras tomaba la mano de los fanáticos que estaban en barricada, actos de amor que acaloran la relación de la artista con sus incondicionales.

Los tabores emulados desde la caja avisaban de la próxima interpretación, Victim Of Ritual, uno de los hace poco graduados como “clásico” de Tarja. “Ustedes cantan bien, mejor de lo que lo hago yo”, dijo en inglés, a modo de continuar la complicidad del espectáculo, dando paso a Undertaker, invocada entre imágenes de bosque helado muy ad hoc a la temperatura del recinto. Y de no haber sido por el extremo volumen de las guitarras, el sonido habría estado redondo. La verdad es que los tímpanos salieron un tanto lastimados tras el concierto, pero de la misma manera que ni el frío ni la espera hicieron merma en la audiencia, el show continuaba sosteniendo esa especie de magia que logra generarse entre Turunen y la fanaticada. Abrazados, con los ojos llorosos, con la voz gastada, cada uno lo vivía a su manera, pero siempre en esta magia donde todos se unían gracias al carisma y la voz de esta mujer.

¿Casi la última vendría después? No muchos creyeron la advertencia de Tarja con Too Many, quien dedicó sin embargo este momento a Chris Cornell, lo que generó una ovación en homenaje al fallecido artista. En este minuto la cantante volvió a dirigirse a los presentes, recordándoles que cada día vivía su sueño gracias a ellos, por lo que invitaba a cada uno a vivir en suyo a todo momento. ¿Hasta qué punto esas palabras pueden ser un empuje de motivación para un fanático?, quién lo sabrá. No obstante, muchos no solo van a un concierto para ver a la artista, sino también para sentirse acompañados. Cuántos asistentes al Caupolicán le deben amigos a Tarja, experiencias a Tarja, amores a Tarja, decisiones de vida a Tarja. De seguro muchos.

Ahora, en el encore, la banda entra saludando y dejando después al tecladista Christian Kretschmar elaborar unas notas trepidantes muy en concordancia para dar paso a una abrigada a Tarja con su tema Innocence, donde el hombre brilló con sus arreglos y notas. Y otra vez sería la persona a seguir en el próximo corte, Die Alive, imprescindible del repertorio en solitario de la finlandesa, muestra que sus canciones realmente envejecen de manera excelente. “Los quiero muchísimo”, volvió a decir, anticipando una despedida que siempre será un hasta pronto, mientras se sostenga esta relación.

Ay, como los voy a extrañar”, reconocía Tarja, saludando de mano en mano a los más cercanos al escenario, y despidiéndose con Until My Last Breath de la mejor manera posible, con la mejor postal de la fría noche, una difícil de transmitir con palabras. Por ello queda la invitación de ser testigo de eventos de este tipo, donde hay mucha intimidad, cercanía e intensidad al mismo tiempo. Y mientras ella siga sacando discos, estoy seguro de que estos momentos se seguirán repitiendo, con esos niños del 2008 un poquito más viejos, llevando la bandera para que otros fanáticos se unan al encuentro.

Setlist de Tarja:

1. Demons in You
2. 500 Letters
3. No Bitter End
4. Lucid Dreamer
5. Shameless
6. Calling From The Wild
7. Supremacy (cover de Muse)
8. Nightwish Medley: Tutankhamen – Ever Dream – The Riddler – Slaying The Dreamer
9. Set Acústico
10. Love To Hate
11. Victim Of Ritual
12. Undertaker
13. Too Many
Encore:
14. Innocence
15. Die Alive
16. Until My Last Breath

GALERÍA

 

 

3 comentarios
  1. Rince Dice:

    Gran concierto! en general el sonido estuvo bueno, pero en momentos la saturación era evidente, creo que se producia con los arreglos pregravados que usaron en algunas canciones ( especialmente las segundas voces ) pero se disfruto mucho.

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