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Cristiano Bertocchi, ex-bajista de VISION DIVINE y LABŸRINTH, y WIND ROSE siguen promocionando su último trabajo musical «Stonehymn» y lanzaron un nuevo videoclip para el single «The Returning Race» el que se puede ver a continuación:

MYTHODEA, banda que cuenta con el ex-bajista de DEATH Steve DiGiorgio y el compositor Christos Nikolaou, anunció la llegada del baterista brasileño Pedro Tinello de ALMAH y el cantante Francesco Cavalieri de WIND ROSE con los que completa su nueva formación. La banda progresiva ahora se pondrá a trabajar en su nuevo trabajo y anunciaron que antes de fin de año lanzaran un single titulado «Disconnected».

WIND ROSE, la banda italiana que cuenta con la participación del bajista Cristiano Bertocchi, (ex LABŸRINTH, ex VISION DIVINE), lanzó hace pocos días su tercer trabajo de estudio, «Stonehymn«, vía Inner Wound Recordings, por lo que continúan celebrando y promocionando este álbum para el que han liberado un nuevo single, «Dance Of Fire«.

Puedes escuchar el último single de los italianos a continuación:

El tracklist de «Stonehymn» es:

  1. Distant Battlefields
  2. Dance Of Fire
  3. Under The Stone
  4. To Erebor
  5. The Returning Race
  6. The Animist
  7. The Wolves’ Call
  8. Fallen Timbers
  9. The Eyes Of The Mountain

Los italianos de WIND ROSE, banda que cuenta con la participación de Cristiano Bertocchi, ex-bajista de LABŸRINTH y VISION DIVINE, se encuentran preparando el lanzamiento de su tercer larga duración, «Stonehymn«, el que saldrá al mercado este 26 de Mayo vía Inner Wounds Recordings.

Disfruta de «To Erebor«, su último videoclip antes del lanzamiento del álbum, a continuación:

El tracklist de «Stonehymn» será:

  1. Distant Battlefields
  2. Dance Of Fire
  3. Under The Stone
  4. To Erebor
  5. The Returning Race
  6. The Animist
  7. The Wolves’ Call
  8. Fallen Timbers
  9. The Eyes Of The Mountain

«The Wolves’ Call» es el primer single de “Stonehymn”, tercer trabajo de WIND ROSE que será publicado vía Inner Wound Recordings el próximo 26 de mayo. En sus filas, cuentan con el ex-bajista de LABYRINTH y VISION DIVINE Cristiano Bertocchi.

Pueden escuchar el single a continuación:

Atención aquellos que se dejaban seducir por la magia fantasiosa/progresiva de temas como The Accodale y Through The Looking Glass de Symphony X, porque aquí hay una banda que les puede sorprender…

Este jovensísimo grupo -a juzgar por las fotos- se está abriendo en Italia bajo el nombre de Wind Rose gracias a un Power Metal melódico de vocación épica, con atmósferas dramáticas y composiciones técnicas sin irse a lo complejo, sino por el contrario, a lo evocativo de los sentimientos. Combinan lo medieval y lo trágico con melodías vocales que emocionan, ambientes que transportan a mundos de fantasía e instrumentalizaciones que hipnotizan, sobretodo por el teclado de Federico Meranda, quien a veces logra la misma sensibilidad de Michael Pinnella en sus mejores apariciones, cuando lograba que sus figuras flotaran como por arte de magia en la elaborada música.

Si nombramos además al Blind Guardian dosmilero o incluso a Avantasia, no estaremos lejos de demarcar los límites e influencias de este grupo que el 2010 sacó un EP autoproducido y que ahora a fines de agosto, bajo la supervisión de Cristiano Bertocchi, bajista de Vision Divine y Labyrinth, la masterización de Goran Finnberg (Opeth, Dark Tranquillity) y con carátula del gran Felipe Machado (Blind Guardian, Rhapsody Of Fire, LT’s Rhapsody, Rage, Pagan’s Mind, Theocracy), lanza su primer álbum titulado Shadows Over Lothadruin.

La introducción Awakening habla muy bien de lo que pretende Wind Rose en cuanto a diseño de ambiente sonoro, con atmósferas fantasiosas realizadas en teclado, relatos y dramatizaciones con serias intenciones de transportarnos a lugares fantasiosos, todo, a través de un intento cinematográfico pero sincero, y sobretodo efectivo. Nos presenta, nos tensiona, nos genera conflicto, nos deja enganchados para lo que después se viene, The Endless Prophecy, una batalla literal entre las marcas muy fuertes de guitarra que chocan con la sutiliza de las atmósferas épicas y los campanazos, una especie de amalgama que se reitera cuando entran las voces de Francesco Cavalieri, en el mismo ritmo que con tanta alevosía golpea con su peso. De la nada, pasajes cadentes medievales otorgan cierto aire folk sin recurrir a instrumentos tradicionales, y así se va desplegando la lucha entre ambos ambientes, el fantasioso y el metalero. Cumple con mostrar el aire épico tan recurrente en estas bandas, con un nivel no sólo apropiado, sino disfrutable.

The Tournament recrea el comienzo de una carrera en un circo romano y después, en Sideron, se siente con autoridad esa mezcla entre progresivo y medieval que imprime la tarjeta de presentación de Wind Rose. Teclados reproducen instrumentos folk y la batería de Dan Visconti guía los patrones técnicos de la música, para todo dirigirse más tarde al espíritu fantasioso, épico y contagioso de la canción, que de a poco comienza a tomar giros celestiales en cuando a su evocación de entornos. Quienes gustan de Blind Guardian o Rhapsody encontrarán algo familiar aquí, en clave italiana powermetalera.

Casi todas las pistas tienen introducciones que contextualizan el tema que viene y en este caso, The Grand March es una dramatización que nos lleva a reinos y enormes ceremonias, a ovaciones y grandes fanfarrias, por lo que uno se esperaría escuchar después un corte explosivo. Sin embargo, Son Of A Thousand Nights apenas trae un piano al inicio, lo que a medida que transcurre se va convirtiendo en una pequeña sorpresa, una combinación entre las teclados y guitarras de Symphony X, el Six Magics del primer álbum, Labÿrinth del Return To Heaven Denied (1998) y -curiosamente- algunas cálidas melodías del gran artista Seal. Causa extrañeza pero encanta hasta el punto de volverse en uno de los momentos importantes de la placa. Las líneas vocales y las flautas se esmeran con éxito en aportar la hermosa atmósfera medieval, de un tono casi romántico celestial, y cuando uno sigue tratando de dilucidar lo que aquí ocurre aparecen de nuevo los riff pesados en The Fourth Vanguard, donde además destacan los keyboard noventeros y las armonías vocales casi neoclásicas, con influencias del antiguo Symphony X que también se notan en los leads y guitarras de Claudio Falconcini.

En Dark Horizons -interludio- y Majesty -canción- se reitera el concepto de dramatización seguida por un tema calmado y vaya que hay que decirlo, al escucharla me acuerdo por qué que emocionan tanto obras como The Accolade, Through The Looking Glass o Communion And The Oracle de Symphony X. Majesty sigue en esa extraordinaria línea estilístca, con esas notas de piano flotando por arriba de las bases rítmicas que generan el mismo efecto que Pinnella lograba en el pasado, humedeciendo los ojos, sensibilizando la piel, otorgándole una sutil magia a una composición hermosa, llena de un encanto que no se pierde ni siquiera en los pasajes más pesados, que suenan épicos e íntimos al mismo tiempo. La parte de al medio incluso juega con los mismos contrapuntos que jugase de The Accolade en su época, y si bien la parte instrumental pierde un poco en fluidez, los leads aparecen rápido para el socorro. Todo se quiebra, vuelven los fieros ritmos épicos y de nada se desemboca en un muy emotivo coro, cerrando una pieza brillante, la mejor de Wind Rose y de Shadows Over Lothadruin, casi diez minutos de puro deleite.

Havoc es otra pequeña dramatización en la vibra de los relatos de Nightfall In Middle Earth (1998) de Blind Guardian y presenta Oath To Betray. Aquí las guitarras secas son las protagonistas, marcando por debajo de los teclados en coro y versos. Salvo su quiebre de ritmo y los solos de synth/leads, el corte no presenta mayores sorpresas y de inmediato se pasa a Led By Light, donde se confirma que el ámbito que mejor domina Wind Rose es la magia de los teclados sutiles por encima de los riffs y emotivas bases rítmicas. El track cuenta con un poco más de intensidad pero mantiene esas melodías con toques de ensueño fantasioso y trágico. Hay pequeños golpes donde todos los instrumentos -incluyendo las voces, bombos y cajas- aportan un estruendo elegante, dando paso a otras líneas vocales exquisitas, como las que se escuchaban en Son Of A Thousand Nights. Otra vez se asoman atmósferas épicas, campanazos y desarrollos progresivos, fanfarrias, etc., enmarcando una pista muy completa dentro del álbum.

Después de Sacred Fount, otro interludio donde se escucha a alguien elevando una especie de plegaria, sigue Moontear Sanctuary, que puede tratarse de la pieza más “trovadora” del disco, sin batería al comienzo, sólo con efectos emulando instrumentos acústicos que de repente se tornan severos y solemnes cuando dejan pasar a los profundos y lejanos teclados. Quienes se sientan atraídos por grupos de metal recreando entornos juglarescos, digamos Blind Guardian o Rhapsody, acá tienen otra oportunidad para escuchar algo de su agrado. La composición varía en la medida que avanza y elabora melodías vocales tan emotivas como las de Son Of A Thousand Nights, poperas sin dañar, cálidas, en un plan de aporte muy sensible a la belleza de esta pieza, haciendo climax en unos coros maravillosos. Aquí se encuentra lo mejor del quinteto, en el trabajo de sutilezas que manejan con un dominio impresionante, uno que grupos como los que ellos siguen no tenían en los primeros días de sus carreras.

Vererath con tu toque euroasiático presenta la última canción del debut de los italianos en formato largaduración, Close To The End, cuya función es resumir en casi once minutos todos los certificados musicales de Wind Rose, desde los más emotivos hasta los más pesados. Los quiebres por ende son más numerosos, los ambientes más variados, y en cierto modo el disco termina con la misma atmósfera que partió, más metalera, más directa, épica y cinematográfica. Sin embargo también cuenta con partes muy cadenciosas y pegajosas, desplegando una buena síntesis de la propuesta del conjunto. Aquí en todo caso me sorprende el parecido del timbre del vocalista al que tenía Sergio Domínguez de Six Magics, lo que me hace entender un poco por qué un sello italiano se interesó en su tiempo en contar con los chilenos.

Y a propósito, se hace necesario señalar también el muy buen trabajo de Cavalieri en las voces, ya que salvo algunas excepciones extraordinarias, el gran punto débil de las bandas italianas es el cantante, tanto en su timbre como su pronunciación y registro. El frontman de Wind Rose no es ningún virtuoso pero sí enseña una prudencia que hace que siempre su participación sea acorde y agradable, sin irse a las nubes aunque alcanzando bastante calidad. ¿La mayor prueba?, justamente Moontear Sanctuary.

Con tanta oferta hoy en día por supuesto que se hace difícil darle la oportunidad a un nuevo conjunto que lo único que quiere es mostrar las canciones que les gusta escribir y tocar. Ojalá que este debut despierte el interés de los fanáticos del estilo porque Shadows Over Lothadruin es un gran comienzo. Y olvidémonos del típico cliché de decir “esperemos que en el futuro puedan…”, ya que en el presente Wind Rose entrega algo que ineludiblemente merece la atención.