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Un pesado 7 de octubre, algo nublado y con 27 grados de calor… ¡como si ser lunes no fuera poco! Esa es la apreciación del día que aletargaba el ánimo, pero que fácilmente se exorcizó al entrar al parque más emblemático de la capital para ser parte de un todo y recibir a estas dos legendarias bandas como lo son Whitesnake y Scorpions.

Una vez más, la Arena de Santiago se vio dominada por el género que hace vibrar a nuestra nación, el número 1: El inmortal Rock n’ Roll.

WHITESNAKE

“Are you ready?” La voz del gran David Coverdale, lleno de vitalidad y con nuestros colores en el pecho abre la noche encendiendo los ánimos de la Arena. Junto a los demás compañeros que forman la serpiente, comienza a rugir uno de los clásicos del álbum homónimo, Bad Boys. La Arena, todavía en proceso de llenado, va entrando en calor y sintonizando con las ansias de lo que se viene. Ya más en confianza, Slide It In es bien recibida como clásico que es. Mientras, tratábamos de recordar alguna ocasión en donde Whitesnake no se haya visto transmitiendo este nivel de vitalidad y energía. Hace sentido la cortina introductoria My Generation de The Who, ambas bandas probándole al mundo, mediante la música, como es envejecer manteniéndose joven. Coverdale es, en opinión personal, uno de los vocalistas que mantiene clase y estilo como muchos deberían. Whitesnake es un buen vino.

Y la banda continúa su paso por el álbum “Slide It In”, esta vez con el clásico Love Ain’t no Stranger. Y pese a que la canción anterior fuese más prendida, la emoción se escucha en la cancha al descifrar el comienzo íntimo de este temazo, ejecutado con la prolijidad de los integrantes nuevos y el groove de los clásicos. Y luego de este inicio lleno de nostalgia, llegó la hora de presentar el motivo de esta cruzada por el ají al final de mundo y el resto de Sudamérica, Hey You (You Make Me Rock) es la encargada de teñir la escenografía del lanzamiento reciente “Flesh & Blood”.

Como suele suceder en las canciones nuevas, el ánimo del público se somete hacia la contemplación más que al éxtasis que provocan los veteranos. La otra elegida se trata de Trouble Is Your Middle Name, ambos temas caracterizados por un sonido más pesado y acorde a la maduración de la banda, encargándose Slow an’ Easy de cerrar el “Slide It In” en esta revisión en vivo. El público, impaciente, parecía una bestia alimentada a trozos de carne pequeños… la energía estaba presente, pero todavía no se manifestaba en su totalidad. Y esa es la característica principal de esta banda de Heavy Metal seductor, jugar con el deseo.

Las luces se posan sobre el guitarrista Richard “Reb” Bleach (Winger, Dokken), o más bien, donde estaba Reb, ya que este emprendió hacia la plataforma que flota sobre las primeras filas del público. Claramente dispuesto a hacer de las suyas con su instrumento, ejecuta un solo sorprendente que luego es contestado por su contraparte Joel Hoekstra, o “sex on two legs” según como lo introdujo nuestro querido Cov (y había que presentarlo, ya que algo de parecido guarda con Doug Aldrich). Ambos, mano a mano, demuestran sus habilidades virtuosas demostrando pulcridad performativa absoluta. Hoekstra varias veces se lleva la uñeta a la boca para transformar el mástil de la guitarra en un teclado para tocar con los dedos de ambas manos. La habilidad de ambos no es de sorprender, después de todo, hay que caminar donde alguna vez caminaron leyendas como Vivian Campbell y Steve Vai. Y luego del single lanzado para el día de San Valentín, Shut Up and Kiss Me, llega el turno del gran Tommy Aldridge para demostrar su longevo talento con las baquetas… ¡y también sin ellas! La ovación es aún mayor para reconocer el trayecto y carrera de Aldridge, en su tiempo también baterista de Ozzy Osbourne en el legendario “Bark at the Moon”, entre otros. Otro músico que conforma la serpiente es Michael Devin, luciendo un poderoso Rickenbacker negro, entre otros de su arsenal de los cuatro cuerdas.

Es admirable como los músicos—con la sola excepción de Aldridge—complementan en coro al líder Coverdale, pero uno de ellos tiene algo de ventaja en el rol: el italiano Michele Luppi, conocido para nosotros por ser el pulmón de Vision Divine. Pero no, no hay solo de voz ni tampoco un La Vita Fugge, hay que recordar que Luppi se luce en los teclados de “The Purple Album” evocando a Jon Lord. Evocación que repitió esta noche que cierra con el clásico de la era Coverdale de Deep Purple, Burn. La canción prendió, sin lugar a dudas, pero me gustaría haber visto el ímpetu como el que se le dio a los demás clásicos «caballos de batalla» de Whitesnake en vivo, que sin duda contaron con mayor participación del público (y lamentablemente más grabaciones de teléfonos). Nos referimos a los singles hit del también llamado “1987”: La vieja confiable Is This Love?; Give Me All Your Love; la bailable Here I Go Again; y la pesada Still of the Night. La banda nos deja con el cierre del álbum “Lovehunter”, We Wish You Well, además de Always Look on the Bright Side of Life compuesta por el genio de la comedia Eric Idle (de Monty Phyton) sonando en la mesa. Y el telón de Scorpions cubre el escenario para montar el hardware de los alemanes.

Setlist de Whitesnake en Chile 2019:

01. Bad Boys
02. Slide It In
03. Love Ain’t no Stranger
04. Hey You (You Make Me Rock)
05. Slow an’ Easy
06. Trouble Is Your Middle Name
07. Solos de guitarra
08. Shut Up & Kiss Me
09. Solo de batería de Tommy Aldridge
10. Is This Love?
11. Give Me All Your Love
12. Here I Go Again
13. Still of the Night
14. Burn

SCORPIONS

Las luces se atenúan un tanto, las ansias se vociferan y en el escenario una gráfica (algo ridícula) de un helicóptero sobrevolando la ciudad con el riff de Crazy World de fondo sirven de introducción para el plato principal de la noche. Going Out With a Bang abre los fuegos y nos muestra una vez más a una banda que—por mucho que trate—simplemente rehúsa despegarse de la emoción de tocar, tanto en estudio como en vivo. A parecer personal, es el tema perfecto de cierre, pero el hecho de que lo pongan como inicio es una declaración de la banda con su compromiso, demostrado con la perseverancia a través de su carrera. Cierta descoordinación hubo en el tema, ¿quizás problemas de retorno? En fin, nada grave de todos modos.

Make It Real es ya uno de los clásicos en vivo, Klaus Meine se ve cómodo en el registro y ejecuta sin esfuerzo alguno el sutil tono de la canción. Nuestra bandera y la sombra de los cuatro escorpiones decora el fondo del escenario a lo largo de toda la canción. Al finalizar, el vocalista saluda y agradece la oportunidad de estar de vuelta en la franja. Luego de ser introducida, el pesado ritmo de The Zoo invita a cabecear este segundo clásico del “Animal Magnetism”. Y claro que no podía faltar, ya que de por si es imposible escuchar la canción sin imaginar el baile de Rudolf Schenker, transformado en un metrónomo humano, con la clásica Flying V blanco y negro, sello que comparte (no con los mejores términos) con su hermano menor y ex miembro de Scorpions, Michael. Rudolf, como siempre, nos muestra la naturalidad que posee para plantearse como showman en el escenario, luciendo un sombrero de cuero y sus infaltables lentes oscuros. Y Matthias Jabs no se queda atrás. El legendario guitarrista que se atrevió a reemplazar a Uli Jon Roth y a acompañar a Scorpions por el sonido que los hizo populares en las radios internacionales, se pasea por el mástil acompañado del psicodélico sonido del Talk Box (ese pedal wah de expresión vocal que tanto le gusta a Adam Jones) para terminar con un tapping de armónicos. Luego, a señal de Rudolf, ambos se pasean, como dice la canción, a través de la clásica y nostálgica canción instrumental Coast to Coast.

Al regreso de Klaus al escenario, este cuenta una anécdota donde viajando en una roñosa van a través de la autobahn le dicen que algún día Scorpions recorrerá hacia Santiago. Curioso… hace algunos días dijo que era Río de Janeiro. Los colores psicodélicos adornan el logo de Scorpions y anuncia la llegada del ya clásico medley de las canciones de treinta años atrás. Dicho así como en el fútbol—y si la memoria no falla en recordar el evento anterior—, en esta ocasión Top of the Bill entra por Pictured Life y Steamrock Fever por Backstage Queen, para acompañar a las clásicas Speedy’s Coming y Catch Your Train. Aprovecho de confesarles que no me molestaría para nada que incluyeran más canciones de esta época y dejar de lado algunos hits de radio, después de todo, Bad Boys Running Wild no estuvo presente en este setlist y recuerdo en alguna ocasión haber escuchado In Trance en vivo, pero ¿qué tan genial sería escuchar Sails of Charon o He’s a Woman, She’s a Man? O mejor aún, hacer un “Scorpions United” con el activo Ulrich Roth y tocar Polar Nights. Quizá para la próxima, ya que en este tour no se mintieron, la palabra farewell no apareció en ninguna parte en ninguna parte.

We Built This House, segunda canción de “Return to Forever” en el tracklist y también la segunda de aquel disco junto a Going Out With a Bang. Y ambas comparten esa mirada retrospectiva a la carrera de Scorpions, pero yo diría que esta canción está más cargada de ese carácter que la primera. Esta vez no hubo fotos de épocas anteriores, sino un lyric video para guiar al coro del público, como hubiese querido Klaus. La respuesta fue tibia, notándose el eco de multitud ligeramente en los “ohs” del coro (We built this house on a rock! Wooo ooooh!). Klaus y Rudolf dejan escenario para un receso y Matthias Jabs toma las riendas interpretando Delicate Dance junto a su técnico escudero Ingo Powitzer en guitarra rítmica.

Y luego de este pasaje instrumental, las luces y el escenario abandonan los fulgores intensos, Rudolf se para frente a la Flying y los encendedores se preparan para ser prendidos: Send Me An Angel tiene buena respuesta para el público y el “here I am” que permite Klaus para el público no falla en ser apropiadamente coreado. La etérea voz grabada de fondo que hace de eco de esta línea, para mí, estaba de más, ya que, suena bastante extraña. Mikkey Dee (King Diamond, Motörhead) regresa a la jaula de platos y bombos desde su pequeño set acústico, y la balada ícono de la caída del muro de Berlín, Wind of Change, genera aún mejor recepción (y nuevamente las pantallas de teléfonos adornan la multitud). La clásica paloma se ve en la gráfica, luego junto al otro símbolo de la paz y la consigna “Save Our Earth” del muro. La canción es ejecutada con algunas secciones confiadas a nosotros para cantar. El apoyo podría haber sido mejor, tuvimos la oportunidad de dejar la vara alta con los versos, pero el público prefirió el coro. Para el coro, sin embargo, hubo un momento de alta emocionalidad y ovación in crescendo que estableció el ambiente como para corear un momento junto al vocalista sin acompañamiento de los instrumentos. Esta canción siempre me recuerda lo difícil que es silbar para algunas personas.

Para reanudar el ánimo, la noventera y sexy Tease Me, Please Me del “Crazy World”, que se lleva a cabo con total admiración de parte del público. Y como dice Carlos Pinto, nada hacía presagiar que, al finalizar la canción, Mikkey Dee se disponía a demoler las paredes de la Arena con un enérgico solo. Tras una pausa, de fondo, y en sincronía con el bombo de Mikkey, la gráfica se va rellenando con las carátulas de los discos, con la lógica exclusión de la carátula censurada de “Virgin Killer”. Una aproximación más sencilla a la versión de James Kottak. Lo que no tiene nada de sencillo es como el reemplazante de “Philthy Animal” y el mismo Tommy Aldridge, entre otros, convirtió la batería en un motor bestial mientras se elevaba en la plataforma colgante, quedando al medio del escenario y prendiendo al público con cada interacción. Definitivamente, un baterista respetado y muy querido por la gente del Heavy Metal.

Y nos vamos a negro, el escenario se cubre de balizas encendidas y Rudolf junto al bajista polaco Paweł Mąciwoda, marcan el regreso a lo pesado con el riff inicial de Blackout. Infaltable, fue la oportunidad perfecta para seguir liberando la energía conservada con las baladas y pre-calentada con el solo de Dee. Mi atención se volcó en cabecear la canción y gritar el coro con lo poco de voz que me iba quedando. Y volviendo al “Scorpions sexy” la infaltable Big City Nights nos prepara para el encore y el resto de hits del “Love at First Sting”.

El escenario comienza a ser invadido por el hielo seco y luego las luces engarzan la atmósfera para Still Loving You. A este nivel, es mandatorio corear “I will be there” y Klaus no necesito inclinar el micrófono para provocar esa respuesta. Lo más genial de ver a Scorpions son las pequeñas grandes variaciones que todos sus temas tienen en vivo. En este caso, Still Loving You, pudiendo ser tocada más lenta, provoca mayor feeling en la ejecución de las guitarras. Llega a poner los pelos de punta, una canción que de tanto que suena en la radio, uno esperaría acostumbrarse, pero no, no falla en tocar la fibra.

Luego Meine aprovecha de interactuar con el público en una última ocasión, antes de que se desate el huracán en la arena. Cae el riff de Rock You Like a Hurricane y el público alcanza el clímax de ánimo, algo tarde, pero con hartas ganas de corear la canción entera. Lamentablemente, el final (y estoy seguro que muchos comparten lo mismo) me pilló de sorpresa, esperando el slide introductorio de Bad Boys Running Wild veía, sin creer, como se despedían los oriundos de Hannover una vez más del escenario. No pude evitar reírme de la crueldad de poner de fondo You Can’t Always Get What You Want de The Rolling Stones, para abandonar el escenario, y es así, no siempre se puede alargar la noche… sin embargo, despedirse de Scorpions es algo que dejamos de hacer hace varios (rápidos) años ya.

Setlist de Scorpions en Chile 2019

01. Going Out With a Bang
02. Make It Real
03. The Zoo
04. Coast to Coast
05. Medley era Uli Jon Roth: Top of the Bill / Steamrock Fever / Speedy’s Coming / Catch Your Train
06. We Built This House
07. Delicate Dance
08. Send Me An Angel
09. Wind of Change
10. Tease Me, Please Me
11. Solo de batería de Mikkey Dee
12. Blackout
13. Big City Nights
Encore
14. Still Loving You
15. Rock You Like a Hurricane

Live Review: Gabriel Rocha
Fotos: Guille Salazar

Hoy comienza uno de los meses más cargados de recitales metaleros en Chile, ese que tan lejano se veía cuando comenzaron los anuncios a comienzos de año y que congregará tanto a leyendas como bandas de nicho que siempre son bienvenidas en nuestro país.

En total, serán más de 10 shows internacionales, además de varios de nuestros compatriotas mostrando su música en distintas partes de Santiago. Todo comienza este sábado 5 en la Cúpula Multiespacio, donde KREATOR realizará la previa del SANTIAGO GETS LOUDER, festival que los tendrá al día siguiente con SLAYER, ANTHRAX y PENTAGRAM en el Estadio Bicentenario de La Florida, donde se esperan 26 mil metaleros. Pero el Thrash no para ahí, porque Viña del Mar será la ciudad que despedirá a SLAYER de Chile, quienes junto a ANTHRAX harán estallar el Sporting Club de la Ciudad Jardín ante 5 mil personas.

Y si de leyendas se trata, el Movistar Arena será testigo de una nueva cita que juntará a SCORPIONS y WHITESNAKE, donde se espera a cerca de 15 mil personas. El sábado 12, y con entrada liberada en la Estación Metro Quinta Normal, podrás ver Metal nacional con RESILIENCE, NEOGENESIS, CATERINA NIX, AUSTRALIS, NERIHUM y SLAVERTY.

Sin duda, uno de las visitas más esperadas es la de la banda más querida en Chile, quienes por primera vez tendrán doblete en nuestra capital. IRON MAIDEN partirá dando un inédito show ante 15 mil personas en el Movistar Arena el lunes 15 de octubre, para luego pasar a repletar el Estadio Nacional con más de 60 mil fanáticos que agotaron las entras más rápido que nunca. La apertura de ambos shows estarán a cargo de THE RAVEN AGE.

Los españoles OPERA MAGNA no se quedan atrás, ya que el sábado 19 realizarán un concierto en el Teatro Novedades, mismo día que ALTO VOLTAJE celebrará sus 21 años en el Bar Óxido. La diva TARJA también se hace presente para tocar junto a su banda el domingo 20 en Blondie, recinto que también verá el debut de ELVENKING el día 25.

La guinda de la torta para cerrar el mes será puesta por EPICA, quienes tocarán en el Teatro Caupolicán el miércoles 30. La banda de Simone es una de las más queridas de nuestro país, y así lo han hecho ver sus fans en cada visita que han realizado. Por otra parte, el legendario bajista BILLY SHEEHAN realizará una clínica en la Sala Metrónomo el mismo día a partir de las 22:00hrs.

Venta de entradas, valores y más detalles puedes verlos en nuestra sección AGENDA POWERMETAL.CL, donde encontrarás todos los conciertos que se han anunciado en nuestro país.

¡Un adelanto de lo que veremos el próximo lunes 7 de octubre en el Movistar Arena! Mira en vivo a WHITESNAKE tocando en Rock in Rio entrando a este link.

Las últimas entradas para ver a SCORPIONS + WHITESNAKE en Chile este 2019 se venden PuntoTicket y puntos de venta físicos en tiendas Hites y Cinemark habilitados de todo Chile.

Los valores son:

Cancha Vip: $86.300
Cancha General: $46.000
Platea Baja Diamante: $80.500
Platea Baja Golden: AGOTADO
Platea Baja Silver: AGOTADO
Silla de Ruedas + Acompañante: AGOTADO
Platea Alta Golden: AGOTADO
Platea Alta Silver: AGOTADO
Tribuna: AGOTADO

WHITESNAKE por su parte no ha parado de girar y hacer música, gracias a la energía del incombustible David Coverdale (a sus 67 años, uno de los mejores frontman del Rock) y la calidad en batería del veterano Tommy Aldridge (68 años).

SCORPIONS y WHITESNAKE ya se encuentran girando hace unos días por Sudamérica, con la vista puesta en nuestro país para el lunes 7 de octubre. Ambas bandas se preparan para llenar nuevamente el Movistar Arena, donde sólo van quedando 3 localidades con entradas.

Los alemanes llegan con su gira «Crazy World Tour», además de seguir promocionando su último álbum «Return to Forever», y con la consolidación del ex MOTÖRHEAD Mikkey Dee en su formación oficial . Los liderados por David Coverdale, en tanto, acaban de lanzar «Flesh & Blood» (lee el CD Review aquí), que incluye la participación como miembro estable de nuestro conocido Michele Luppi en teclados (SECRET SPHERE, ex VISION DIVINE).

Las últimas entradas para ver a SCORPIONS + WHITESNAKE en Chile este 2019 se venden PuntoTicket y puntos de venta físicos en tiendas Hites y Cinemark habilitados de todo Chile.

Los valores son:

Cancha Vip: $86.300
Cancha General: $46.000
Platea Baja Diamante: $80.500
Platea Baja Golden: AGOTADO
Platea Baja Silver: AGOTADO
Silla de Ruedas + Acompañante: AGOTADO
Platea Alta Golden: AGOTADO
Platea Alta Silver: AGOTADO
Tribuna: AGOTADO

SCORPIONS, con más de 50 años de carrera, ha influenciado a las bandas más emblemáticas del PowerMetal como HELLOWEEN y STRATOVARIUS, quienes no han dudado en hacer covers de sus canciones para tributar su música.

WHITESNAKE por su parte no ha parado de girar y hacer música, gracias a la energía del incombustible David Coverdale (a sus 67 años, uno de los mejores frontman del Rock) y la calidad en batería del veterano Tommy Aldridge (68 años).

PowerMetal.cl estuvo el 2016 en el Movistar Arena y recordamos esa gran noche con este Live Review.

SCORPIONS y WHITESNAKE se acercan a Chile y en PowerMetal.cl recopilamos 30 canciones entre ambas bandas para calentar motores al show del 7 de octubre en el Movistar Arena.

Los alemanes llegan con su gira «Crazy World Tour», además de seguir promocionando su último álbum «Return to Forever», y con la consolidación del ex MOTÖRHEAD Mikkey Dee en su formación oficial . Los liderados por David Coverdale, en tanto, acaban de lanzar «Flesh & Blood» (lee el CD Review aquí), que incluye la participación como miembro estable de nuestro conocido Michele Luppi en teclados (SECRET SPHERE, ex VISION DIVINE).

Revisa aquí nuestra lista de Spotify:

Las últimas entradas para ver a SCORPIONS + WHITESNAKE en Chile este 2019 se venden PuntoTicket y puntos de venta físicos en tiendas Hites y Cinemark habilitados de todo Chile.

Los valores son:

Cancha Vip: $86.300
Cancha General: $46.000
Platea Baja Diamante: $80.500
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Tribuna: AGOTADO

SCORPIONS, con más de 50 años de carrera, ha influenciado a las bandas más emblemáticas del PowerMetal como HELLOWEEN y STRATOVARIUS, quienes no han dudado en hacer covers de sus canciones para tributar su música.

WHITESNAKE por su parte no ha parado de girar y hacer música, gracias a la energía del incombustible David Coverdale (a sus 67 años, uno de los mejores frontman del Rock) y la calidad en batería del veterano Tommy Aldridge (68 años).

Esta semana corre en nuestro país el CyberDay, evento virtual donde muchas de las compras que se realizan en línea se encuentran con importantes descuentos.

Las entradas a conciertos no están ajenas a estas rebajas, y en PowerMetal.cl recopilamos los shows que nos importan para que puedas pagar menos por ellos.

AVANTASIA | 29 de mayo
20% de descuento en Ticketek comprando aquí

RAVEN + LEATHER + EXXOCET | 14 de junio
25% de descuento en Eventrid comprando aquí usando el código CHARGOLA

STRYPER + NARNIA + TOURNIQUET | 12 de septiembre
20% de descuento en Eventrid comprando aquí

SCORPIONS + WHITESNAKE | 7 de octubre
30% y 20% de descuento en Puntoticket comprando aquí

OPERA MAGNA | 19 de octubre
25% de descuento comprando aquí

EPICA | 30 de octubre
20% de descuento en Ticketek comprando aquí

Recuerda que puedes ver todos los conciertos que se vienen en Chile en powermetal.cl/agenda

 

 

 

A partir de este mediodía comenzó la venta de entradas para el conciertazo que juntará a SCORPIONS y WHITESNAKE en Chile el próximo 7 de octubre en el Movistar Arena.

Los tickets están disponibles exclusivamente para clientes Banco de Chile por sistema PuntoTicket y puntos de venta físicos en tiendas Hites y Cinemark habilitados de todo Chile.

Los valores son:

Cancha Vip: $86.300 | Dscto. Banco de Chile: $71.300
Platea Baja Diamante: $80.500 | Dscto. Banco de Chile: $66.500
Platea Baja Golden: $69.000 | Dscto. Banco de Chile: $66.500
Platea Baja Silver: $57.500 | Dscto. Banco de Chile: $47.500
Silla de Ruedas + Acompañante: $27.600 | Dscto. Banco de Chile: $22.800
Cancha General: $46.000 | Dscto. Banco de Chile: $38.000
Platea Alta Golden: $43.700 | Dscto. Banco de Chile: $36.100
Platea Alta Silver: $36.800 | Dscto. Banco de Chile: $30.400
Tribuna: $27.600 | Dscto. Banco de Chile: $22.800

– 20% de descuento pagando con tarjetas del Chile 3, 9 ó 12 cuotas sin interés. Máximo 6 entradas por cliente.
– Paga hasta un 25% del valor total con Dólares-Premio.
– Hasta agotar stock de 4 mil tickets.

La venta general estará disponible a partir del mediodía del 15 de mayo.  

PowerMetal.cl estuvo el 2016 en el Movistar Arena y recordamos esa gran noche con este Live Review.

Los alemanes llegan con su gira «Crazy World Tour», además de seguir promocionando su último álbum «Return to Forever», y con la consolidación del ex MOTÖRHEAD Mikkey Dee en su formación oficial . Los liderados por David Coverdale, en tanto, acaban de lanzar «Flesh & Blood» (lee el CD Review aquí), que incluye la participación como miembro estable de nuestro conocido Michele Luppi en teclados (SECRET SPHERE, ex VISION DIVINE).

SCORPIONS, con más de 50 años de carrera, ha influenciado a las bandas más emblemáticas del PowerMetal como HELLOWEEN y STRATOVARIUS, quienes no han dudado en hacer covers de sus canciones para tributar su música. WHITESNAKE por su parte no ha parado de girar y hacer música, gracias a la energía del incombustible David Coverdale (a sus 67 años, uno de los mejores frontman del Rock) y la calidad en batería del veterano Tommy Aldridge (68 años).

¡Conciertazo seguro! SCORPIONS y WHITESNAKE vuelven a unir fuerzas para aterrizar en Chile el 7 de octubre y llenar nuevamente el Movistar Arena.

Los alemanes llegan con su gira «Crazy World Tour», además de seguir promocionando su último álbum «Return to Forever», y con la consolidación del ex MOTÖRHEAD Mikkey Dee en su formación oficial . Los liderados por David Coverdale, en tanto, acaban de lanzar «Flesh & Blood» (lee el CD Review aquí), que incluye la participación como miembro estable de nuestro conocido Michele Luppi en teclados (SECRET SPHERE, ex VISION DIVINE).

SCORPIONS, con más de 50 años de carrera, ha influenciado a las bandas más emblemáticas del PowerMetal como HELLOWEEN y STRATOVARIUS, quienes no han dudado en hacer covers de sus canciones para tributar su música. WHITESNAKE por su parte no ha parado de girar y hacer música, gracias a la energía del incombustible David Coverdale (a sus 67 años, uno de los mejores frontman del Rock) y la calidad en batería del veterano Tommy Aldridge (68 años).

PowerMetal.cl estuvo el 2016 en el Movistar Arena y recordamos esa gran noche con este Live Review.

Las entradas para ver a SCORPIONS + WHITESNAKE en Chile este 2019 se venderán por sistema PuntoTicket y puntos de venta físicos en tiendas Hites y Cinemark habilitados de todo Chile.

Los valores son:

Cancha Vip: $86.300 | Dscto. Banco de Chile: $71.300
Platea Baja Diamante: $80.500 | Dscto. Banco de Chile: $66.500
Platea Baja Golden: $69.000 | Dscto. Banco de Chile: $66.500
Platea Baja Silver: $57.500 | Dscto. Banco de Chile: $47.500
Silla de Ruedas + Acompañante: $27.600 | Dscto. Banco de Chile: $22.800
Cancha General: $46.000 | Dscto. Banco de Chile: $38.000
Platea Alta Golden: $43.700 | Dscto. Banco de Chile: $36.100
Platea Alta Silver: $36.800 | Dscto. Banco de Chile: $30.400
Tribuna: $27.600 | Dscto. Banco de Chile: $22.800

La venta de entradas comienza el 13 de mayo al mediodía, exclusivamente para clientes Banco de Chile. La venta general estará disponible a partir del mediodía del 15 de mayo.  

– 20% de descuento pagando con tarjetas del Chile 3, 9 ó 12 cuotas sin interés. Máximo 6 entradas por cliente.
– Paga hasta un 25% del valor total con Dólares-Premio.
– Hasta agotar stock de 4 mil tickets.

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Para algunos, el 13 es un número que representa mala suerte, para otros, representa buena suerte, y para otros más incrédulos, es solo un número. Sin identificarme con alguno de ellos, debo decir que a juzgar por lo vivido el día 13 de Septiembre de 2016, el público presente en el Movistar Arena clasifica automáticamente en el grupo donde dicho número debiera considerarse de MUY buena suerte, porque lo que nos presentó Whitesnake en primera instancia y luego Scorpions, fue de altísimo nivel y sin dudará queda en la retina como uno de los mejores shows del año.

COVERDALE, LUPPI Y COMPAÑÍA AL ESCENARIO

Con un Arena repleto y expectante de lo que sería una jornada maratónica y con ribetes épicos, Whitesnake sale al escenario con el sempiterno David Coverdale al mando del micrófono, Reb Beach y Joel Hoekstra en guitarras, Michael Devin en el bajo, el gran Tommy Aldridge en los tarros y uno de los nuestros en los teclados, nada más y nada menos que Michele Luppi (Secret Sphere, ex Vision Divine), quien en Whitesnake deja su rol fundamental como vocalista para dar paso a la interpretación del órgano y por supuesto apoyando siempre en las segundas voces.

whitesnake16cl-20El show comienza con Bad boys, llevándonos inmediatamente a su álbum homónimo entrando con todo a sacudir el Movistar Arena. Un acierto empezar con este tema ágil y ganchero, donde Coverdale se vio apoyado prácticamente durante toda la canción por Michelle Luppi, quien lo acompañaba en las segundas voces con un semblante alegre y completamente relajado. Por su parte Tommy Aldridge llevaba la base rítmica al ritmo de un doble pedal poco común en el Hard Rock de la serpiente, pero que le imprimía mucha fuerza a la interpretación. El único punto bajo fue el sonido que no comenzó de lo mejor. Sin pausas llega el segundo clásico del repertorio y uno de los temas más icónicos de la banda, Slide It In, en donde Coverdale se escuchaba cómodo y comenzaba a disipar las dudas que tenían algunos respecto a cómo llegaba vocalmente, siempre considerando que buena parte de los temas son interpretados en tonos más bajo que los originales, lo cual es entendible y se agradece si eso permite la correcta interpretación de las canciones.

El teclado de Luppi da inicio al primer tema romanticón de la banda, Love Ain’t No Stranger, donde la presencia de parejas en el público comenzaba a notarse con efusivos abrazos y gritos hacia Coverdale por parte de las entusiastas fanáticas que se hacían presente en masa en el Arena, como pocas veces en este tipo de shows, cantando la canción de principio a fin y logrando callar a Coverdale en pasajes de la canción. Notable la participación de Beach, Hoekstra, Devin y Luppi en las segundas voces, haciendo un coro a cuatro y cinco voces en la mayoría de los estribillos que escucharíamos en la noche. Sin mayores pausas llega Fool For Your Loving en el primer gran éxtasis de la noche, donde nuevamente Coverdale nos muestra una vitalidad que sorprende considerando lo “experimentado” que es, un dinosaurio del Hard Rock que con esa voz carraspeada que ha influenciado a tantos vocalistas que brillan hoy en día como Jorn Lande o Nathan James. El tipo da clases de cómo manejar el público sin ser exageradamente histriónico o un “corredor del escenario” como Bruce Dickinson… tiene un estilo distinto, el tipo tiene prestancia, elegancia y sabe sacarle provecho al registro actual de su voz como pocos.

Reb Beach se toma el escenario y comienza un solo de guitarra que comienza con un shredding bastante técnico y desemboca en la producción de sonidos y efectos con la guitarra haciendo gala del manejo de su instrumento. Luego es Joel Hoekstra quien releva a Beach en el solo de guitarra, con una presentación suficientemente buena para no desentonar, pero suficientemente prescindible para ir por unos snacks según se veía en el público presente.

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Slow N Easy trajo el “flow” de vuelta al concierto, en un tema medio tiempo muy del sello Whitesnake, con un Michele Luppi que irradiaba felicidad todo el tiempo, soberbio armonizando las segundas voces e interactuando con aquellos que estaban cerca del escenario. La base rítmica era potentísima, que se luce especialmente en estos temas “intermedios”, con Tommy Aldridge dando clases de cómo reventar la batería a los 66 años y Devin cabeceando y chasconeándose con cada compás. El mismo Devin continúa con un solo de su instrumento que suena más a solo de guitarra que de bajo por la cantidad de efectos y lo distorsionado que lo hace sonar, haciendo gala de una técnica envidiable que muchas veces pasa desapercibida, pero que brilló con luces propias aquí.

Inmediatamente seguido del coro llega otro midtempo como lo es Crying In The Rain, que tuvo relaja un poco las revoluciones del público que lo disfruta de una manera más calma… calma que se rompe inmediatamente cuando irrumpe Tommy Aldridge con el mejor solo que presenciaríamos durante la noche, lo cual no configura ninguna sorpresa considerando el conocido talento del norteamericano, a lo cual se le suma su histrionismo, potencia y la también conocida habilidad de tocar con las manos. Es tan bueno lo que hace detrás de los tarros que la ovación más fuerte de la noche hasta ese momento se la llevó Tommy tras la excelsa demostración tras los tambores y platillos, transformando sus manos en baqueta y un público prendido en un público derechamente en llamas.

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Is this Love se llevó otra de las ovaciones más grandes de la noche, el sonido a esa altura era tremendo, escenario perfecto para que la gran cantidad de parejas que asistieron al concierto se abrazaran, besaran, cantaran y quizá hasta algo más… La cadencia rockera vuelve con otro tema que es puro Whitesnake: Give Me All Your Love, con un Coverdale que fue cantando mejor a medida que avanzaba la noche y el público a su vez iba respondiendo cada vez de mejor forma, presintiendo que ya se venía la noche para Whitesnake.

Por supuesto que el grand finale tenía que venirse con lo mejor de su repertorio, y había dos temas que no habían sido tocados y que son una obligación en cada presentación: Here I Go Again y Still Of The Night, en donde la banda se «chasconea», rompe filas y se va con todo hacia el público que está en cancha entregando una sensación de confianza, familiaridad y de gozo por lo que se vive en el escenario, lo cual el público aprecia y agradece cantando en modo sing along y cerrando con una ovación que retumbó hasta los carros de Fantasilandia. En medio de la euforia del cierre la banda no abandona el escenario y nos regala la incombustible e imperecedera Burn, la canción de Deep Purple más importante de la era Coverdale, que dicho sea de paso fue interpretada de manera extraordinaria por toda la banda, haciendo de este tema la guinda perfecta de la torta que nos armó la pastelería de la serpiente blanca.

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Soberbia presentación de los anglo-ítalo-americanos, una hora de show que nos entregó lo más selecto del catálogo de la banda, entablando una conexión muy cercana con el público el cual se entregó por completo a esa selección de fino y puro Hard Rock del bueno.

Un inmejorable comienzo de velada para lo que vendría a continuación con el otro animal venenoso que acechaba la noche…

EL ESCORPIÓN VUELVE A PICAR EN SANTIAGO

Cierto es que Scorpions más de alguna vez nos ha hecho creer que están en la gira de despedida, lo cual genera alta expectación dada la naturaleza de este tipo de shows, siendo generalmente bastante multitudinarios y parafernálicos… y a fin de cuentas resultan no ser despedidas, sino un simple “oooooso” que no les cae bien a muchos. Pero también es cierto que una banda como Scorpions siempre va a generar altas expectativas y para algunos el vaso debe verse medio lleno dado que es de agradecer que tengamos la oportunidad de verlos más seguido de lo que hace diez años hubiéramos pensado. Independiente de la posición que se tenga, lo de hoy era especial por la calidad del “telonero” (muy entre comillas, porque Whitesnake de telonero no tiene nada), por la presencia de Mikkey Dee en la batería y una serie de argumentos que se pueden esgrimir fácilmente a la hora de justificar por qué ir a Scorpions “otra vez”.

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«Return to Forever» es la última placa que nos presentan los germanos, la cual mantiene el espíritu del escorpión intacto, el cual comenzaría el show con Going Out With A Bang, apropiado nombre para dar el puntapié inicial. El sonido se percibe correcto desde el principio y el público recibe entusiasmado el riff de este tema nuevo que si bien se nota algo desconocido, prende lo suficiente por lo fácil de su melodía. La mano de Mikkey Dee ese nota desde un principio, asimismo la intacta calidad vocal de Meine. El show sigue con Make It Real, primer tema de los antiguos, específicamente del 80’ cuando se lanzaba el Animal Magnetism. Meine se percibe algo contenido, como queriendo cuidar un poco su voz o pre-calentando como dirían algunos, mientras Matthias Jabbs corre por el escenario con esa imagen patentada de Scorpions, con Jabbs soleando el frente del escenario mientras Rudolf Schenker lo acompaña con riffs moviéndose de lado a lado.

El primer gran momento de Scorpions llega con The Zoo, clásico y recontraclásico de los germanos, que si bien no es “radial”, es uno de los favoritos entre la fanaticada. En la versión más reposada de la canción, Mikkey Dee da el inicio con su batería que le da un poder extraordinario a la canción. El público lo canta a rabiar y Matthias Jabbs distorsiona la guitarra con esa especie de Talk Vox que utiliza para esta canción. Aquí ya comienza a notarse la extraordinaria condición vocal de Klaus Meine, quien canta como si estuviera en la plenitud de su juventud. Brillante interpretación.

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Sin pausa alguna, es Coast To Coast la canción que sigue inmediatamente después, el tremendo instrumental extraído de Lovedrive donde es Rudolf Schenker quien se roba la película, mientras Klaus Meine se cuelga la guitarra y se une a la dupla de guitarristas. Aun cuando el tema es instrumental, el público corea las principales líneas melódicas del tema lo cual la banda percibe y agradece con miradas cómplices hacia el respetable.

Lo que se vino fue un total acierto, eso que los fanáticos más acérrimos siempre recalcan… hablamos del clásico y manoseado “old school”. Es bien sabido que la popularidad mundial de Scorpions viene dada por los temas que concibieron ya en su etapa tardía cercana a la década del 90’, y lo que a veces no es tan sabido, es que en la década del 70’ estos señores hacían Heavy Metal puro y duro, el cual es algo escaso de encontrar en sus presentaciones por las razones antes mencionadas, pero esta noche nos regalarían un buen poco de su repertorio más antiguo.

Meine nos comienza a hablar de su época setentera, por ahí por el 74’-75’, donde recorrían las carreteras sin siquiera saber si llegarían a destino, sin pensar que cuarenta años después estarían tocando las mismas canciones, y en un lugar como Santiago de Chile! Es así como los germanos nos regalan un medley de primera categoría: la poco conocida pero excelente Top Of The Bill, la tremenda, pero TREMENDA Steamrock Fever, donde se veían caras incrédulas en el público ante semejante joya. En tercer lugar llegaba Speedy’s Coming y cerraba el medley otro temazo de su repertorio más tradicional, como lo es Catch Your Train. Con material audiovisual colorido y sicodélico ad hoc a la época, el medley se consolidó como un momento imborrable para los acérrimos del escorpión, porque ciertamente no es común presenciar estas joyitas que han estado guardadas en el baúl de los recuerdos por años y años.

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We Built This House llegaba a poner la calma y a hacer un balance entre lo más viejo y lo más nuevo. Paños fríos después de la bombaza que recién terminaba… y las revoluciones siguen en término medio con Delicate Dance, tema protagonizado totalmente por Matthias Jabbs, quien luce toda la pasión que imprime en su guitarra, apoyado por un guitarrista invitado que lo apoya en la base rítmica. Sabemos que Jabbs puede no ser el guitarrista más virtuoso del Heavy Metal, pero cada una de sus ejecuciones es precisa, alegre y elegante, lo cual muchas veces vale más que mil piruetas marcianas sin sentimiento, y de eso sí que saben los alemanes.

Una marca registrada de Scorpions son los temas románticos en versiones acústicas, de esas que nos regalaban por allá por el 2001 en su álbum «Acoustica»… y es así como nos regalan otro medley, esta vez compuesto por la fantástica Always Somewhere, donde Meine despliega todo su caudal vocal en el coro de una canción que trasciende todo tipo de actitud rockera anti-mamona, porque hasta el chascón más rudo que estaba en el Movistar cantaba al ritmo de las vistosas guitarras acústicas de Jabbs y Schenker, quienes eran apoyados en segunda línea por Mikkey Dee sentado en el cajón y Maciwoda con el groove de su bajo. El medley seguía brevemente con Eye of the Storm y terminaba con otro clásico imperecedero de los germanos… la tremenda Send Me An Angel, donde otra vez Meine se luce tirando todos los agudos de la canción como si estuviera cantando en una fogata… Las parejas se abrazaban y parecían multiplicarse al paso de cada acorde y cada compás.

scorpions16cl-06La siguiente canción no necesita introducción ni referencia alguna. Los silbidos iniciales de Wind of Change bastaron para echar el Movistar abajo, y por supuesto los mejores sing along de la noche aparecieron naturalmente en esta canción que es un símbolo de paz y amor, que ha trascendido todos los rincones del mundo tanto por su belleza como por su significado. Estremecedora la ovación al final del tema.

Otra dosis del nuevo disco vendría con Rock ‘n’ Roll Band, la cual por supuesto hace referencia a su nombre y es puro Rock’N’Roll, lo cual hizo que a pesar de ser un tema quizá desconocido para muchos, fuera muy bien recibido. En tema como este la personalidad de Mikkey Dee explota pues son los terrenos donde se siente más cómodo y da rienda suelta a la potencia que acostumbraba a mostrar en Motörhead, siendo un reemplazo más que apropiado para el gigante James Kottak.

Si tuviera que definir a Rudolf Schenker en una palabra, para mí sería «riff«. Es su marca registrada en Scorpions, y es así como corriendo hacia la punta del escenario enciende su guitarra y comienza el inconfundible riff de Dynamite, otro tremendo regalo para los acérrimos de la banda… no hay muchas palabras para describir semejante tema ni la reacción del público ante tamaña demostración de Heavy Metal.

Llegaba un momento emotivo, las palabras de Klaus Meine se dirigen a Mikkey Dee con el objetivo de tributar a un grande, uno de los más grandes en la historia del Heavy Metal mundial. Por supuesto que hablamos de Lemmy Kilmister, quien dejó en todos nosotros, y en Scorpions por supuesto, una huella indeleble. Y el tributo lo hacen como corresponde, con canción incluida, y la elegida es Overkill, la cual desató un desorden de proporciones en el Movistar Arena, con bengala incluida en la cancha e imágenes de Lemmy en el fondo del telón. Hasta ese minuto ni siquiera las canciones propias de la banda habían causado tal efecto en la cancha, en una versión respetuosa de la original, pero obviamente con el sello de Meine, y qué decir de Mikkey Dee… como se nota que el tema era uno de los suyos.

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Con otro riff inmortal el mismo Rudolf nos introduce Blackout, uno de los temas insignias de la banda, con el mismo Schenker tirando humo por su guitarra y corriendo por todo el escenario, en lo que a esas alturas era todo algarabía. Ya en recta final vendría lo mejor de la velada como es costumbre: No One Like You y Big City Nights darían el primer cierre a esta noche llena de emociones y clásicos de antaño… Banderas chilenas y lienzos de la banda llovían sobre el escenario consolidando muestras de afecto y admiración sobre una banda que dejó todo sobre el escenario.

El encore era obvio porque ningún concierto de Scorpions puede terminar sin Still Loving You, ni mucho menos sin Rock You Like A Hurricane que fueron los temas que precisamente cerraron la velada. Ambos temas coreados a rabiar por el público en modos distintos claramente, mientras Still Loving You exacerbaba el romanticismo, Rock You Like A Hurricane transformaba el lugar en una fiesta.

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Lo de Meine, Coverdale y compañía rozó la perfección. Todas las conclusiones son positivas, la producción del evento estuvo acorde a la altura de las circunstancias el sonido comenzó algo débil en el caso de Whitesnake pero el resto del concierto gozó de un buen trabajo en las perillas. La performance de las bandas estuvo impecable. Las incorporaciones de Luppi y Mikkey Dee son ciertamente un acierto gigante. Por otra parte, Coverdale se maneja muy bien con el registro actual de su voz, mientras que Meine es un fuera de serie, los años no pasan por él considerando lo caudalosa que sigue siendo su voz… y así podríamos seguir por un buen rato…

La vieja escuela se hizo presente en Santiago y vaya que lo hizo con fuerza… Lo único que se me pasa por la mente después de presenciar un show de esta categoría, es que ojalá todos pudiéramos llegar a viejos y seguir rockeando como la serpiente y el escorpión.

GALERÍA

 

 

Scorpions

Los alemanes comunicaron esta mañana que el ex baterista de MOTÖRHEAD se suma como miembro permanente a la banda que este martes toca en el Movistar Arena.

SCORPIONS emitió un comunicado sobre la salida de su ex baterista James Kottak con estas palabras: «Queremos agradecer a James por tantos años de participación permanente en la banda y por su amistad personal. Entendemos y respetamos su necesidad de tiempo en estas instancias de salud que está viviendo. Después de un exitoso e increíble paso por Estados Unidos, Europa y Asia, estamos seguros que encontramos a un fantástico baterista como Mikkey Dee. Él brinda una energía fresca a la banda y estamos muy entusiasmados por lo que se viene». 

SCORPIONS toca mañana en el Movistar Arena, acompañados de WHITESNAKE, quienes llegan a nuestro país con el actual cantante de SECRET SPHERE y ex VISION DIVINEMichele Luppi en teclados

Las entradas están a la venta por sistema PuntoTicket y los precios son:

Cancha Vip: $76.000
Cancha Etapa1: AGOTADO
Cancha Etapa 2: $37.000
Cancha Etapa 3: $42.000
Platea Baja Diamante: $68.000
Platea Baja Golden: $53.000
Platea Baja Silver: $42.000
Platea Alta: AGOTADO
Tribuna: AGOTADO

Scorpions + Whitesnake en Chile | 13 de septiembre 2016 | Movistar Arena

Scorpions

Los alemanes reclutaron al ex baterista de MOTÖRHEAD Mikkey Dee para reemplazar a James Kottak, quien por problemas de salud no pudo realizar algunos shows. Sin embargo, a pesar de que este reemplazo estaba contemplado sólo las fechas en Norteamérica, el otrora compañero de Lemmy confirmó en su Facebook que hará la gira sudamericana

SCORPIONS regresa a Chile el 13 de septiembre para tocar junto a WHITESNAKE como invitado especial en el Movistar Arena.

Las entradas están a la venta por sistema PuntoTicket y los precios son:

Cancha Vip: $76.000
Cancha Etapa1: AGOTADO
Cancha Etapa 2: $37.000
Cancha Etapa 3: $42.000
Platea Baja Diamante: $68.000
Platea Baja Golden: $53.000
Platea Baja Silver: $42.000
Platea Alta: AGOTADO
Tribuna: AGOTADO

Scorpions + Whitesnake en Chile | 13 de septiembre 2016 | Movistar Arena

 

 

Judas Priest

Finalmente llegaba el día en que los dioses del metal aterrizaban por tercera vez en tierras nacionales. Para muchos era la oportunidad de sus vidas de presenciar a la banda en directo; ya sabemos que este Epitaph World Tour será probablemente la “última” oportunidad de ver en acción a los incombustibles Halford, Tipton, Hill y Travis. Aunque claro, en mis años en esto he visto a Ozzy retirarse en innumerables ocasiones (desde el “No More Tours” específicamente), o a Kiss colgando los terraplenes para siempre tras el apoteósico “Farewell Tour 2000/2001”. Esas despedidas con elástico son tan viejas como el hilo negro, la diferencia ahora es que muchos de nuestros héroes están entrando a la sexta década, disminuyendo las posibilidades de verlos sobre los escenarios aún estando en gran forma.

Bien, independiente de lo triste que pueda ser una despedida, siempre será un agrado presenciar un show de la banda que ha definido el concepto del Heavy Metal una y otra vez desde los setentas. Con el respeto que me merecen otros músicos igualmente influyentes, Judas Priest ha marcado la tendencia a seguir y sin ellos el estilo no sería el mismo. ¡No señor! Una banda con tanta historia y mitología a cuestas trasciende más allá de su legado musical (que por cierto es enorme). Planteo la siguiente pregunta: ¿cuántos conjuntos han creado un universo paralelo en torno a los personajes de su música? Priest, probablemente como ningún otro, han creado su propio lenguaje inspirado en la ciencia ficción y el cine clase “B”, poniendo énfasis en villanos, anti héroes y personajes mitológicos. Siempre me he preguntado porqué nunca experimentaron haciendo algún disco conceptual, filme, comic o serie de TV, en donde los protagonistas fueran The Metallian, Sinner, Exciter, The Sentinel, Painkiller, Jawbreaker, Hellion, Tyrant, Turbo Lover, Jugulator, Night Crawler, etcétera. Las posibilidades para proyectar una franquicia teniendo a estos personajes mesiánicos son innumerables, es decir, ¿se imaginan una vorágine de figuras de acción inspirada en el universo Priest? O un juego tipo Mortal Kombat con escenarios post apocalípticos donde se lleven a cabo combates cabrones como The Metallian vs The Sentinel… FIGHT! (?)

Judas Priest no es sólo Heavy Metal, tachas, cuero y discos inolvidables. ¡Judas Priest es una religión! No podría ser de otra forma, ¡SON LOS DIOSES DEL METAL! Existen leyendas, mitos y personajes heroicos, sin embargo la deidad máxima de este movimiento son los señores del acero británico. Por eso este concierto era especial, si efectivamente no harán más giras mundiales, quedará en el recuerdo haberlos visto retirarse en gloria y majestad, estando aun en la cima del Olimpo metálico.

WhitesnakeAl igual que en 2005, el cartel contaría con la participación de invitados de lujo: los legendarios Whitesnake, liderados por ese genio y figura llamado David Coverdale. Tras el fallido show en 2008 (donde quedara como postal el certificado médico del ex Deep Purple pegado en la puerta del Teatro Caupolicán), Coverdale llegaba secundado por los músicos Brian Tichy (batería, ex Foreigner y Billy Idol), Michael Devin (bajo), Brian Ruedy (teclados) y, por supuesto, la tremenda dupla guitarrera conformada por Reb Beach y el tremendo Doug Aldrich, hoy por hoy sus dos grandes socios del crimen.

Pero antes sería el turno de la banda nacional Inquisicion. No se trataba de un teloneo cualquiera, el mismo público los eligió por votación en un concurso. Con Manolo Schäfler y Paulo Domic a la cabeza, son un conjunto que sabe de sobra como responder ante este tipo de responsabilidades; y esta una nueva formación, con Rodrigo García y Cristián Carrasco, debe ser una de las más potentes que han tenido en su carrera. Uno sabe qué esperarse con este conjunto, pueden estar tocando en un pequeño bar en Valparaíso o abriendo para Mercyful Fate, Blind Guardian, Judas Priest, y siempre aprueban con honores.

Con un setlist donde mezclaron material de su reciente placa Opus Dei (como Metal Legions, Electroquinesis, o Believe) con clásicos indiscutidos del metal nacional de la talla de Up The Metal Hammer!, Innocent Sinner, Bats In The Belfry y Mayday’s Eve, mostraron todo el profesionalismo, talento y excelente puesta en escena de una banda que se ha ganado con creces su estatus. Excelente aperitivo para comenzar la jornada.

Setlist Inquisicion

1. Opus Dei
2. Up the Metal Hammer!
3. Metal Legions
4. Bats in the Bellfry
5. Believe
6. Innocent Sinner
7. Electroquinesis
8. Mayday’s Eve

ENTRE EL VENENO DE LA SERPIENTE Y LA SILUETA DE TAWNY KITAEN

A las 19:40 horas era el momento de que saltara a escena uno de los más grandes cantantes de la historia del Rock, el “snake charmer” por antonomasia, David Coverdale. Con My Generation de The Who de fondo, se apagan las luces, y el estallido del público no se hace esperar. Tras cartón, suena en los altavoces la pista introductoria, mientras Coverdale y sus muchachos salen a escena, recibiendo los vítores del público quienes le entregaron una bienvenida de héroe.

Whitesnake

Vestido de jeans gastados y camisa blanca, el sexagenario retribuye el cariño aplaudiendo, sonriendo, tocándose el pecho  y apuntando a las personas de las primeras filas. Sus músicos lo siguen a continuación, mientras David y da inicio a Best Years, corte perteneciente al álbum Good To Be Bad (2008). Una buena elección para empezar un concierto, y de entrada me llamó la atención el peso con el sonaba el conjunto, diría incluso que estaban afinados más bajo de lo usual. Como sea, la línea vocal es propicia para admirar los tonos bajos de Coverdale; aunque su voz no sea la misma de antes sigue siendo el amo indiscutido cuando se trata de cantar en esa forma.

Caía el primer clásico del 1987 con la tremenda Give Me All Your Love, una de esas canciones que uno siempre espera que desgranen en vivo, donde Cov hace gala de la candidez que nos tiene acostumbrados. Desde el arranque el hombre tenía al respetable en el bolsillo mientras estos disfrutaban cantando el pegajoso coro. Continuaban con otra joya de proporciones, Love Ain’t No Stranger, clásico perteneciente al excelente Slide It In (1984). El público era protagonista ayudando a David en la introducción: “Who knows where the cold wind blows / I ask my friends, but, nobody knows / Who am I to believe in love / Oh lord, love ain’t no stranger”, y me pareció destacable que Doug Aldrich interpretara el solo respetando la memoria del difunto Mel Galley (quién lo grabara originalmente). Otra cosa que noté en Doug es que cada día se parece más a Randy Rhoads, tanto en la pinta como en sus movimientos en escena. A esas alturas no parecía que Whitesnake fuera sólo un invitado, menos cuando comienzan a tocar los primeros acordes de la inmortal balada Is This Love? Está claro que tiene una conexión especial sobre todo con el público femenino, es más, pareciera que Coverdale las hubiera escrito para ellas y nadie más que ellas. Acá se crea una atmósfera sobrecogedora, que se palpa independiente si eres seguidor o no, y cada vez que la interpreta en directo el resultado es magia pura. Un momento intimista, cálido, romántico, capaz de derretirle el corazón hasta al metalero más duro. Perfectamente Coverdale podría dejar que los asistentes la cantaran completa, pero es esa complicidad entre ambas partes lo que hace que este momento sea aun más emotivo. Aunque inexplicablemente Aldrich tocó cualquier cosa en el solo.

Whitesnake“Algunos de ustedes deben saber que tenemos un nuevo disco llamado Forevermoredecía David, adelantando que tocarían material de esa producción. Luego presenta a Doug Aldrich en el “slide/guitar” dando inicio a Steal Your Love Away,  el primer track de dicha placa. Un blues/rock de riffs pesadísimos cortesía de Reb Beach y el mencionado Aldrich; aunque aquí lamentablemente Coverdale abusó de los tonos agudos, haciendo que su voz pierda su color característico. Luego de reiterar los agradecimientos, le dedica a la gente la excelsa Forevermore, una balada en que nos vuelve a deleitar con esa atmósfera intimista, que sólo él es capaz de lograr. Quedaban solos en escena la dupla de Reb Beach y Doug Aldrich, iniciando una suerte de duelo de guitarristas. Cuando David reformó el grupo le dio al clavo eligiendo a este par de tremendos músicos; tipos con estilos distintos, pero a la vez complementarios, que con el paso del tiempo se han transformado en la columna vertebral del sonido del conjunto. Por un lado Beach (Winger, ex Dokken) proviene de la escuela de los grandes shredders gringos de los ochenta; en cambio Aldrich tiene un estilo de corte más clásico, influenciado por Ritchie Blackmore y Gary Moore. Tras este entremés sería el turno de Love Will Set You Free que juega con ese ritmo hiper sensual, recordando a otras grandes canciones de la primera etapa de la víbora. Por supuesto los fanáticos más duros del grupo lo disfrutaron a concho, como si se tratara de uno de los caballos de batalla de siempre. David presenta a Brian Tichy, quien se despacha un extenso solo haciendo gala de su talento en los tarros. OK, el tipo no es Tommy Aldridge, pero tiene una pegada tan poderosa como el veterano, incluso se dio el lujo de tocar una parte del solo con sus manos, al igual como lo hace el viejo Tom.

Entrando en tierra derecha, llegaba un himno con todas de la ley: Here I Go Again. En ese momento las voces de David y el respetable se fundieron en una sola, con palmas al viento en el inolvidable estribillo. Era el turno probablemente con la más grandiosa composición de toda su carrera: Still Of The Night. En este punto no había concesiones, todos siguiendo la letra, e invocando en nuestras mentes a esa traicionera lindura llamada Tawny Kitaen. ¡Así es!, la misma que alguna vez fuera la mujer más sexy de los videos rockeros, antes que la fama, el alcohol y la cocaína se llevaran su inocencia. Imposible no imaginarla arrancar de su celador, con la banda tocando la parte épica de fondo, mientras Coverdale se desgarraba la garganta y el público le daba una mano en cada una de las estrofas. La afinación la hizo sonar muy diferente, pero el remate del final donde todos gritaron “Still Of The Night, Still Of The Night, Still Of The Night”, fue matador.

Whitesnake

Luego de agradecer por la hospitalidad entregada comienza a capella la letra de Soldier Of Fortune, aquella mágica balada que cierra el álbum Stormbringer (1976) de los púrpuras. Imposible no emocionarse escuchando cuando David cantaba: “But I feel I’m growing older / And the songs that I have sung / Echo in the distance / Like the sound of a windmill goin’ ‘round / I guess I’ll always be a soldier of fortune”. Este momento de introspección sería bruscamente interrumpido con el puñetazo que significa escuchar los acordes de Burn, que de un momento a otro todos estuvieron haciendo headbanging, levantando los puños y gritando “All I hear is buuuuuuuuuuuuuuurrrrrrrrrrrrrnnnnnnn”. Como ha sido la tónica en las últimas giras es intercalada con un extracto de la poderosa Stormbringer, poniendo fin a estos casi ochenta minutos de show. La banda se despedía en medio de vítores y aplausos, mientras escuchábamos de fondo We Wish You Well, del álbum Lovehunter (1979).

En general fue un buen show, en el cual hubieron cosas destacables y otras no tanto: de lo segundo mencionaría la saturación del sonido a ratos, lo bajo de la afinación de los instrumentos (que hizo que canciones como Still Of The Night sonaran rarísimas), y a Coverdale quién abusa demasiado de esos gritos agudos, sin mucho cuerpo, sonando bastante desafinado la mayoría de las veces. Su voz grave sigue siendo sensacional, pero por alguna razón que desconozco no la ocupa más. De lo que me gustó sin dudas el nivel de su banda, ¡descollante!… y que quedó demostrado que el hombre -a pesar de sus más que notorias limitaciones actuales- sabe de sobra cómo imponerse sobre el escenario. La víbora cumplió y su veneno fue el alucinógeno perfecto antes de entrar al salón de acero…

Setlist Whitesnake

01- Intro: My Generation (The Who)
02- Best Years
03- Give Me All Your Love
04- Love Ain’t No Stranger
05- Is This Love?
06- Steal Your Heart Away
07- Forevermore
08- Guitar Duel (Doug Aldrich / Reb Beach)
09- Love Will Set You Free
10- Solo Brian Tichy
11- Here I Go Again
12- Still Of The Night
13- Soldier Of Fortune (Deep Purple)
14- Burn / Stormbringer (Deep Purple)
15- Outro: We Wish You Well

EL EPITAFIO DE LOS DIOSES

Judas Priest

A esa hora el Arena estaba prácticamente lleno, con cerca de doce mil asistentes deseosos de vivir un momento inolvidable. Mientras por los altavoces sonaba War Pigs de Black Sabbath, el sonido de las sirenas acompañaba el enorme e imponente telón que desplegaba la palabra Epitaph”, señal inequívoca que el momento había llegado. De pronto comienza a escucharse la introducción Battle Hymn -acompañada las luces rojizas que daban vida al emblema del tour-, pero esta vez no dando paso a One Shot At Glory, sino a la imponente Rapid Fire. Y cuando Halford dispara el verso “Pounding the world like a battering ram”, cae el telón dejando al descubierto a los grandes Glenn Tipton, Ian Hill, Scott Travis y Rob Halford, secundados por el recién ingresado Richard Faulkner. El rugido de la gente fue ensordecedor y desde el comienzo se percibía al conjunto sonando potente y con un fiato envidiable. Siguiendo el mismo orden del British Steel (1980) caía Metal Gods, sin antes iluminar a los presentes con llamaradas y rayos láser que salían desde la parte alta del escenario. Lógicamente fuimos testigos de los movimientos robóticos característicos de Rob y no es necesario mencionar que el coro retumbó en cada uno de los rincones del Movistar Arena.

Judas Priest“Hello Santiago de Chile…The Priest is Back!” exclamaba el Metal God, recibiendo la ovación de rigor. Después lanza una pregunta de respuesta obvia: “Are you ready for some Judas Priest’s Heavy Fuckin’ Metal?”, dando paso a Heading Out To The Highway, una de las mejores canciones del irregular Point Of Entry (1981). Cambiábamos la chaqueta de cuero por una de mezclilla, poniéndonos más ad hoc para disfrutar este clásico de carretera, y Richie Faulkner a la hora de interpretar el solo le adhiere algunos arreglos novedosos y refrescantes. A él ya lo habíamos visto en acción junto a Lauren Harris -abriendo para Iron Maiden en 2008 y 2009-; físicamente es muy parecido al K.K. Downing de principios de los ochenta, y me alegra que le hayan entregado la libertad de aportar con lo suyo al grupo, no limitándolo a ser un mero guitarrista contratado. Era el momento de revisar algo de Angel Of Retribution (2005), lo con el track que abre esa producción y uno de los nuevos clásicos del conjunto: Judas Rising. El doble bombo de Travis y la línea de bajo del gran Ian Hill sonaron simplemente aniquiladores, pero aquí el público aprovechó de descansar y tomar un poco de aire, sabiendo que el show era largo y apenas estábamos en la mitad de esta maratónica jornada.

Halford aprovecha de recordar que “este es un show especial porque están tocando canciones de toda la carrera de la banda” para luego presentar Starbreaker, una joya de la primera etapa del conjunto perteneciente al álbum Sin After Sin (1977). Todo un regalo para los más acérrimos, quizás el grueso de los asistentes no la recibió como una de las más emblemáticas, ¡pero qué importa! Priest siempre rescata gemas desde los confines de su catálogo y ésta sonó increíble. Cuando Tipton y Faulkner se unían para ejecutar esa mítica introducción, era obvio que caería otra de las inmortales: Victim Of Changes. Esta canción es a Judas Priest lo que Stargazer es a Rainbow, con una ejecución realmente excelsa y quienes llegaron con algunas copas en el cuerpo, sintieron que sus percepciones se sentían trastocadas gracias a los efectos del alcohol; por supuesto el grito de Rob en la parte final vino de las profundidades del infierno etílico (?).

Debíamos seguir y ahora el viaje nos llevaba hasta Rocka Rolla (1974), donde todo empezó para la banda, y del cual eligieron Never Satisfied. Interesante, porque conforme a lo que pasaban los minutos, apreciábamos las distintas facetas de Priest en su historia, en este caso, de la época donde sonaban a un híbrido entre Purple y Sabbath. El momento para poner los encendedores -digo celulares- en el aire, llegaba con Diamonds & Rust, original de Joan Baez; un momento solemne, porque tanto Tipton como Faulkner comenzaron tocándola  acústica, para luego mezclarla con la versión clásica que pudimos escuchar en Sin After Sin y Unleashed In The East.

Judas Priest

La máquina del tiempo no daba tregua, ahora era el turno de revisar algo de Nostradamus (2008), mientras de fondo sonaba la introducción Dawn Of Creation. Como era obvio seguían con Prophecy, mientras Halford aparecía en escena vistiendo una capucha cromada y llevando un báculo con el emblema de Metallian. Dicha producción mostraba a un Priest mucho más teatral, algo que se siente cuando la tocan en vivo. Acto seguido nos propinaban un golpe directo al cráneo con Night Crawler, divisándose algunos moshpits mientras Halford asaltaba en el coro. Una banda que sabe del potencial de su discografía no tiene problemas en sacar canciones increíbles del repertorio y reemplazarlas por otras igual de buenas o mejores.

El sonido de los sintetizadores nos llevaba nuevamente a la carretera, mientras Scott Travis daba la partida a Turbo Lover. Otro de los momentos inolvidables del show, mientras el público con puños en el aire coreaba “I’m your turbo lover, tell me there’s no other”, acompañados de llamaradas que sofocaron a quienes estaban en las primera filas. Acto seguido presentaron Beyond The Realms Of Death, no sin antes mencionar que en su carrera habían experimentado con muchas cosas distintas, y esta era la balada tradicional del Heavy Metal. Retrocedíamos hacia el Stained Class (1978) ¿Y qué les puedo decir? ¡A esas alturas sólo disfrutábamos de unas grandes composiciones de Priest! Es imposible permanecer indiferente ante la magnificencia de esta canción, con ese tremendo arpegio inicial compuesto por Les Binks, un Halford dándose un festín de matices vocales, y el solo del maestro Glenn Tipton es uno de los más inspirados que he escuchado jamás.

Judas PriestSé que muchos soñaron durante años con escuchar The Sentinel en vivo. Obviamente es del material mas difícil de interpretar, así que Rob varió con inteligencia la línea vocal; de todas formas había que exigir la garganta al máximo para gritar “Sworn to avenge / Condemn to hell / Tempt not the blade all fear the Sentineeeeeeeeeeeeeeeeeeeel”. Y si estamos hablando de regalos inesperados, estoy seguro que más de alguno soltó una lágrima cuando Richard comienza a tocar los acordes de Blood Red Skies, para después escuchar como Halford narra desgarradoramente esas líneas “As the sun goes down / I move around  / Keeping to the shadows / Life, hangs by a thread / And I’ve heard it said, that I’ll not see tomorrow”. La interpretación fue magnífica, imposible describirlo sólo con palabras, sobre todo para quienes pensamos que Ram It Down (1988) es casi tan bueno como Painkiller. No tocan mucho material de ese álbum y que ésta fuera la elegida fue un verdadero premio. Caía otro de los covers emblemáticos, me refiero a The Green Manalishi (With The Two-Pronged Crown) original de Fleetwood Mac, donde nos quedábamos sin aliento coreando la parte de la enorme melodía de Glenn. ¡Cuánto poder por la cresta!

Rob presentaba la siguiente canción sin antes mencionar que 1980 fue un gran año para el Heavy Metal, donde muchas grandes bandas lanzaron discos extraordinarios… “Breaking the what?… Breaking the what?… Let’s break that law!!!”. Y cuando sonaba Breaking The Law, el público fue el encargado de cantarla en su totalidad, mientras se disparaban más llamaradas durante el coro. Scott Travis quedaba en escena comenzando un corto pero preciso solo de batería. ¡Es impresionante este tipo! Le da con una fuerza sobrehumana y pareciera que ni se esfuerza. Lógicamente esto daba paso a la apertura de Painkiller, que fue interpretada de manera avasalladora y donde la cancha se convertía en una batalla campal.

DEL RUGIR DE LOS MOTORES AL CALOR DE LA MEDIANOCHE

Terminaba el set regular, pero quedaba más. De fondo vemos un enorme ojo cibernético cuando comienza a sonar la inconfundible instrumental The Hellion; nuevamente los gritos del respetable se volvieron ensordecedores al corearla, y como no, si a continuación pasaba Electric Eye, con la cual el recinto casi se viene abajo. Rob cantando en una de las plataformas mientras éramos nosotros los encargados de completar el coro. Y el rugir de los motores nos advertía que llegaba el momento Kodak de la noche -de esos que con los años han dejado una marca indeleble en la historia del Heavy Metal- ver al Metal God montando su Harley Davidson mientras cruzábamos los dedos para que no sufriera el percance del show en Brasilia, donde el hombre terminó en el suelo, aunque sin consecuencias serias. Claro, Hell Bent For Leather es el himno del cuero, el cromo, el diablo y a priori también podríamos colgarle algunas connotaciones de doble sentido. Allí te das cuenta que Rob es tan enorme que puede echarse sobre su moto cromada y el público se va a vuelve loco igual.

Judas Priest

Cuando el respetable soltaba el cántico futbolero “Olé, olé, olé, olé Judas… Judas”, Halford aprovecha de llevarse lo poco de voz que nos quedaba con sus ya clásicos “Oh Yeah”. Ahí entrábamos en la recta final con el super hit You’ve Got Another Thing Comin’, otro momento mágico cantado a todo pulmón. El lienzo detrás de la batería, que llevaba el logo del grupo y la inscripción “United”, nos recordaba que en ese momento todo el Arena era una fraternidad unida por la pasión del Heavy Metal. Richie podía lucirse ejecutando un solo mientras miles de palmas se agitaban el aire, con rayos láser por doquier y gritando ¡YOU´VE GOT ANOTHER THING COMIN’!.

Y si el reloj marcaba exactamente las 00:00 horas, ¿qué mejor forma que cerrar la velada con Living After Midnight? “I took Santiago about a 1 AM / Loaded, Loaded / I’m all geared up to score again” advertía el Metal God y todos sabían que era la oportunidad para dejar la última gota de sudor. ¡Dicho y hecho! Todos saltando, todos gritando, todos disfrutando… y al final Halford despidiéndose:“Thank you Santiago, we love you… and keep the Metal faith!” .

Judas Priest

Como comentario al cierre debo mencionar que este ha sido el mejor show de Priest en Chile. En cuanto a sonido (de todas las veces que he ido al Arena es lejos el sonido más potente y claro que he escuchado), puesta en escena, entrega del público, setlist y un nivel de ejecución descollante. La despedida no podía ser de otra forma -así lo entendimos todos-, y con conciertos como este queda claro porque Judas Priest son los dioses indiscutidos del Metal y no hay nadie que les haga sombra. Si no vuelven nunca más, no hay nada que reprocharles; sólo me queda terminar este comentario parafraseando a los grandes de ABBA: simplemente “Gracias por la música”. ALL HAIL THE PRIEST!

«Rising from darkness where Hell hath no mercy and the screams for vengeance echo on forever. Only those who keep the faith shall escape the wrath of the Metallian… Master of all Metal».

Setlist Judas Priest:

01- Intro: Battle Hymn
02- Rapid Fire
03- Metal Gods
04- Heading Out To The Highway
05- Judas Rising
06- Starbreaker
07- Victim Of Changes
08- Never Satisfied
09- Diamonds & Rust (Joan Baez)
10- Dawn Of Creation / Prophecy
11- Night Crawler
12- Turbo Lover
13- Beyond the Realms Of Death
14- The Sentinel
15- Blood Red Skies
16- The Green Manalishi (With The Two-Pronged Crown) (Fleetwood Mac)
17- Breaking The Law
18- Painkiller
Encore 1:
19- The Hellion / Electric Eye
20- Hell Bent For Leather
21- You’ve Got Another Thing Comin’
Encore 2:
22- Living After Midnight

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