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Para algunos, el 13 es un número que representa mala suerte, para otros, representa buena suerte, y para otros más incrédulos, es solo un número. Sin identificarme con alguno de ellos, debo decir que a juzgar por lo vivido el día 13 de Septiembre de 2016, el público presente en el Movistar Arena clasifica automáticamente en el grupo donde dicho número debiera considerarse de MUY buena suerte, porque lo que nos presentó Whitesnake en primera instancia y luego Scorpions, fue de altísimo nivel y sin dudará queda en la retina como uno de los mejores shows del año.

COVERDALE, LUPPI Y COMPAÑÍA AL ESCENARIO

Con un Arena repleto y expectante de lo que sería una jornada maratónica y con ribetes épicos, Whitesnake sale al escenario con el sempiterno David Coverdale al mando del micrófono, Reb Beach y Joel Hoekstra en guitarras, Michael Devin en el bajo, el gran Tommy Aldridge en los tarros y uno de los nuestros en los teclados, nada más y nada menos que Michele Luppi (Secret Sphere, ex Vision Divine), quien en Whitesnake deja su rol fundamental como vocalista para dar paso a la interpretación del órgano y por supuesto apoyando siempre en las segundas voces.

whitesnake16cl-20El show comienza con Bad boys, llevándonos inmediatamente a su álbum homónimo entrando con todo a sacudir el Movistar Arena. Un acierto empezar con este tema ágil y ganchero, donde Coverdale se vio apoyado prácticamente durante toda la canción por Michelle Luppi, quien lo acompañaba en las segundas voces con un semblante alegre y completamente relajado. Por su parte Tommy Aldridge llevaba la base rítmica al ritmo de un doble pedal poco común en el Hard Rock de la serpiente, pero que le imprimía mucha fuerza a la interpretación. El único punto bajo fue el sonido que no comenzó de lo mejor. Sin pausas llega el segundo clásico del repertorio y uno de los temas más icónicos de la banda, Slide It In, en donde Coverdale se escuchaba cómodo y comenzaba a disipar las dudas que tenían algunos respecto a cómo llegaba vocalmente, siempre considerando que buena parte de los temas son interpretados en tonos más bajo que los originales, lo cual es entendible y se agradece si eso permite la correcta interpretación de las canciones.

El teclado de Luppi da inicio al primer tema romanticón de la banda, Love Ain’t No Stranger, donde la presencia de parejas en el público comenzaba a notarse con efusivos abrazos y gritos hacia Coverdale por parte de las entusiastas fanáticas que se hacían presente en masa en el Arena, como pocas veces en este tipo de shows, cantando la canción de principio a fin y logrando callar a Coverdale en pasajes de la canción. Notable la participación de Beach, Hoekstra, Devin y Luppi en las segundas voces, haciendo un coro a cuatro y cinco voces en la mayoría de los estribillos que escucharíamos en la noche. Sin mayores pausas llega Fool For Your Loving en el primer gran éxtasis de la noche, donde nuevamente Coverdale nos muestra una vitalidad que sorprende considerando lo “experimentado” que es, un dinosaurio del Hard Rock que con esa voz carraspeada que ha influenciado a tantos vocalistas que brillan hoy en día como Jorn Lande o Nathan James. El tipo da clases de cómo manejar el público sin ser exageradamente histriónico o un “corredor del escenario” como Bruce Dickinson… tiene un estilo distinto, el tipo tiene prestancia, elegancia y sabe sacarle provecho al registro actual de su voz como pocos.

Reb Beach se toma el escenario y comienza un solo de guitarra que comienza con un shredding bastante técnico y desemboca en la producción de sonidos y efectos con la guitarra haciendo gala del manejo de su instrumento. Luego es Joel Hoekstra quien releva a Beach en el solo de guitarra, con una presentación suficientemente buena para no desentonar, pero suficientemente prescindible para ir por unos snacks según se veía en el público presente.

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Slow N Easy trajo el “flow” de vuelta al concierto, en un tema medio tiempo muy del sello Whitesnake, con un Michele Luppi que irradiaba felicidad todo el tiempo, soberbio armonizando las segundas voces e interactuando con aquellos que estaban cerca del escenario. La base rítmica era potentísima, que se luce especialmente en estos temas “intermedios”, con Tommy Aldridge dando clases de cómo reventar la batería a los 66 años y Devin cabeceando y chasconeándose con cada compás. El mismo Devin continúa con un solo de su instrumento que suena más a solo de guitarra que de bajo por la cantidad de efectos y lo distorsionado que lo hace sonar, haciendo gala de una técnica envidiable que muchas veces pasa desapercibida, pero que brilló con luces propias aquí.

Inmediatamente seguido del coro llega otro midtempo como lo es Crying In The Rain, que tuvo relaja un poco las revoluciones del público que lo disfruta de una manera más calma… calma que se rompe inmediatamente cuando irrumpe Tommy Aldridge con el mejor solo que presenciaríamos durante la noche, lo cual no configura ninguna sorpresa considerando el conocido talento del norteamericano, a lo cual se le suma su histrionismo, potencia y la también conocida habilidad de tocar con las manos. Es tan bueno lo que hace detrás de los tarros que la ovación más fuerte de la noche hasta ese momento se la llevó Tommy tras la excelsa demostración tras los tambores y platillos, transformando sus manos en baqueta y un público prendido en un público derechamente en llamas.

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Is this Love se llevó otra de las ovaciones más grandes de la noche, el sonido a esa altura era tremendo, escenario perfecto para que la gran cantidad de parejas que asistieron al concierto se abrazaran, besaran, cantaran y quizá hasta algo más… La cadencia rockera vuelve con otro tema que es puro Whitesnake: Give Me All Your Love, con un Coverdale que fue cantando mejor a medida que avanzaba la noche y el público a su vez iba respondiendo cada vez de mejor forma, presintiendo que ya se venía la noche para Whitesnake.

Por supuesto que el grand finale tenía que venirse con lo mejor de su repertorio, y había dos temas que no habían sido tocados y que son una obligación en cada presentación: Here I Go Again y Still Of The Night, en donde la banda se «chasconea», rompe filas y se va con todo hacia el público que está en cancha entregando una sensación de confianza, familiaridad y de gozo por lo que se vive en el escenario, lo cual el público aprecia y agradece cantando en modo sing along y cerrando con una ovación que retumbó hasta los carros de Fantasilandia. En medio de la euforia del cierre la banda no abandona el escenario y nos regala la incombustible e imperecedera Burn, la canción de Deep Purple más importante de la era Coverdale, que dicho sea de paso fue interpretada de manera extraordinaria por toda la banda, haciendo de este tema la guinda perfecta de la torta que nos armó la pastelería de la serpiente blanca.

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Soberbia presentación de los anglo-ítalo-americanos, una hora de show que nos entregó lo más selecto del catálogo de la banda, entablando una conexión muy cercana con el público el cual se entregó por completo a esa selección de fino y puro Hard Rock del bueno.

Un inmejorable comienzo de velada para lo que vendría a continuación con el otro animal venenoso que acechaba la noche…

EL ESCORPIÓN VUELVE A PICAR EN SANTIAGO

Cierto es que Scorpions más de alguna vez nos ha hecho creer que están en la gira de despedida, lo cual genera alta expectación dada la naturaleza de este tipo de shows, siendo generalmente bastante multitudinarios y parafernálicos… y a fin de cuentas resultan no ser despedidas, sino un simple “oooooso” que no les cae bien a muchos. Pero también es cierto que una banda como Scorpions siempre va a generar altas expectativas y para algunos el vaso debe verse medio lleno dado que es de agradecer que tengamos la oportunidad de verlos más seguido de lo que hace diez años hubiéramos pensado. Independiente de la posición que se tenga, lo de hoy era especial por la calidad del “telonero” (muy entre comillas, porque Whitesnake de telonero no tiene nada), por la presencia de Mikkey Dee en la batería y una serie de argumentos que se pueden esgrimir fácilmente a la hora de justificar por qué ir a Scorpions “otra vez”.

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«Return to Forever» es la última placa que nos presentan los germanos, la cual mantiene el espíritu del escorpión intacto, el cual comenzaría el show con Going Out With A Bang, apropiado nombre para dar el puntapié inicial. El sonido se percibe correcto desde el principio y el público recibe entusiasmado el riff de este tema nuevo que si bien se nota algo desconocido, prende lo suficiente por lo fácil de su melodía. La mano de Mikkey Dee ese nota desde un principio, asimismo la intacta calidad vocal de Meine. El show sigue con Make It Real, primer tema de los antiguos, específicamente del 80’ cuando se lanzaba el Animal Magnetism. Meine se percibe algo contenido, como queriendo cuidar un poco su voz o pre-calentando como dirían algunos, mientras Matthias Jabbs corre por el escenario con esa imagen patentada de Scorpions, con Jabbs soleando el frente del escenario mientras Rudolf Schenker lo acompaña con riffs moviéndose de lado a lado.

El primer gran momento de Scorpions llega con The Zoo, clásico y recontraclásico de los germanos, que si bien no es “radial”, es uno de los favoritos entre la fanaticada. En la versión más reposada de la canción, Mikkey Dee da el inicio con su batería que le da un poder extraordinario a la canción. El público lo canta a rabiar y Matthias Jabbs distorsiona la guitarra con esa especie de Talk Vox que utiliza para esta canción. Aquí ya comienza a notarse la extraordinaria condición vocal de Klaus Meine, quien canta como si estuviera en la plenitud de su juventud. Brillante interpretación.

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Sin pausa alguna, es Coast To Coast la canción que sigue inmediatamente después, el tremendo instrumental extraído de Lovedrive donde es Rudolf Schenker quien se roba la película, mientras Klaus Meine se cuelga la guitarra y se une a la dupla de guitarristas. Aun cuando el tema es instrumental, el público corea las principales líneas melódicas del tema lo cual la banda percibe y agradece con miradas cómplices hacia el respetable.

Lo que se vino fue un total acierto, eso que los fanáticos más acérrimos siempre recalcan… hablamos del clásico y manoseado “old school”. Es bien sabido que la popularidad mundial de Scorpions viene dada por los temas que concibieron ya en su etapa tardía cercana a la década del 90’, y lo que a veces no es tan sabido, es que en la década del 70’ estos señores hacían Heavy Metal puro y duro, el cual es algo escaso de encontrar en sus presentaciones por las razones antes mencionadas, pero esta noche nos regalarían un buen poco de su repertorio más antiguo.

Meine nos comienza a hablar de su época setentera, por ahí por el 74’-75’, donde recorrían las carreteras sin siquiera saber si llegarían a destino, sin pensar que cuarenta años después estarían tocando las mismas canciones, y en un lugar como Santiago de Chile! Es así como los germanos nos regalan un medley de primera categoría: la poco conocida pero excelente Top Of The Bill, la tremenda, pero TREMENDA Steamrock Fever, donde se veían caras incrédulas en el público ante semejante joya. En tercer lugar llegaba Speedy’s Coming y cerraba el medley otro temazo de su repertorio más tradicional, como lo es Catch Your Train. Con material audiovisual colorido y sicodélico ad hoc a la época, el medley se consolidó como un momento imborrable para los acérrimos del escorpión, porque ciertamente no es común presenciar estas joyitas que han estado guardadas en el baúl de los recuerdos por años y años.

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We Built This House llegaba a poner la calma y a hacer un balance entre lo más viejo y lo más nuevo. Paños fríos después de la bombaza que recién terminaba… y las revoluciones siguen en término medio con Delicate Dance, tema protagonizado totalmente por Matthias Jabbs, quien luce toda la pasión que imprime en su guitarra, apoyado por un guitarrista invitado que lo apoya en la base rítmica. Sabemos que Jabbs puede no ser el guitarrista más virtuoso del Heavy Metal, pero cada una de sus ejecuciones es precisa, alegre y elegante, lo cual muchas veces vale más que mil piruetas marcianas sin sentimiento, y de eso sí que saben los alemanes.

Una marca registrada de Scorpions son los temas románticos en versiones acústicas, de esas que nos regalaban por allá por el 2001 en su álbum «Acoustica»… y es así como nos regalan otro medley, esta vez compuesto por la fantástica Always Somewhere, donde Meine despliega todo su caudal vocal en el coro de una canción que trasciende todo tipo de actitud rockera anti-mamona, porque hasta el chascón más rudo que estaba en el Movistar cantaba al ritmo de las vistosas guitarras acústicas de Jabbs y Schenker, quienes eran apoyados en segunda línea por Mikkey Dee sentado en el cajón y Maciwoda con el groove de su bajo. El medley seguía brevemente con Eye of the Storm y terminaba con otro clásico imperecedero de los germanos… la tremenda Send Me An Angel, donde otra vez Meine se luce tirando todos los agudos de la canción como si estuviera cantando en una fogata… Las parejas se abrazaban y parecían multiplicarse al paso de cada acorde y cada compás.

scorpions16cl-06La siguiente canción no necesita introducción ni referencia alguna. Los silbidos iniciales de Wind of Change bastaron para echar el Movistar abajo, y por supuesto los mejores sing along de la noche aparecieron naturalmente en esta canción que es un símbolo de paz y amor, que ha trascendido todos los rincones del mundo tanto por su belleza como por su significado. Estremecedora la ovación al final del tema.

Otra dosis del nuevo disco vendría con Rock ‘n’ Roll Band, la cual por supuesto hace referencia a su nombre y es puro Rock’N’Roll, lo cual hizo que a pesar de ser un tema quizá desconocido para muchos, fuera muy bien recibido. En tema como este la personalidad de Mikkey Dee explota pues son los terrenos donde se siente más cómodo y da rienda suelta a la potencia que acostumbraba a mostrar en Motörhead, siendo un reemplazo más que apropiado para el gigante James Kottak.

Si tuviera que definir a Rudolf Schenker en una palabra, para mí sería «riff«. Es su marca registrada en Scorpions, y es así como corriendo hacia la punta del escenario enciende su guitarra y comienza el inconfundible riff de Dynamite, otro tremendo regalo para los acérrimos de la banda… no hay muchas palabras para describir semejante tema ni la reacción del público ante tamaña demostración de Heavy Metal.

Llegaba un momento emotivo, las palabras de Klaus Meine se dirigen a Mikkey Dee con el objetivo de tributar a un grande, uno de los más grandes en la historia del Heavy Metal mundial. Por supuesto que hablamos de Lemmy Kilmister, quien dejó en todos nosotros, y en Scorpions por supuesto, una huella indeleble. Y el tributo lo hacen como corresponde, con canción incluida, y la elegida es Overkill, la cual desató un desorden de proporciones en el Movistar Arena, con bengala incluida en la cancha e imágenes de Lemmy en el fondo del telón. Hasta ese minuto ni siquiera las canciones propias de la banda habían causado tal efecto en la cancha, en una versión respetuosa de la original, pero obviamente con el sello de Meine, y qué decir de Mikkey Dee… como se nota que el tema era uno de los suyos.

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Con otro riff inmortal el mismo Rudolf nos introduce Blackout, uno de los temas insignias de la banda, con el mismo Schenker tirando humo por su guitarra y corriendo por todo el escenario, en lo que a esas alturas era todo algarabía. Ya en recta final vendría lo mejor de la velada como es costumbre: No One Like You y Big City Nights darían el primer cierre a esta noche llena de emociones y clásicos de antaño… Banderas chilenas y lienzos de la banda llovían sobre el escenario consolidando muestras de afecto y admiración sobre una banda que dejó todo sobre el escenario.

El encore era obvio porque ningún concierto de Scorpions puede terminar sin Still Loving You, ni mucho menos sin Rock You Like A Hurricane que fueron los temas que precisamente cerraron la velada. Ambos temas coreados a rabiar por el público en modos distintos claramente, mientras Still Loving You exacerbaba el romanticismo, Rock You Like A Hurricane transformaba el lugar en una fiesta.

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Lo de Meine, Coverdale y compañía rozó la perfección. Todas las conclusiones son positivas, la producción del evento estuvo acorde a la altura de las circunstancias el sonido comenzó algo débil en el caso de Whitesnake pero el resto del concierto gozó de un buen trabajo en las perillas. La performance de las bandas estuvo impecable. Las incorporaciones de Luppi y Mikkey Dee son ciertamente un acierto gigante. Por otra parte, Coverdale se maneja muy bien con el registro actual de su voz, mientras que Meine es un fuera de serie, los años no pasan por él considerando lo caudalosa que sigue siendo su voz… y así podríamos seguir por un buen rato…

La vieja escuela se hizo presente en Santiago y vaya que lo hizo con fuerza… Lo único que se me pasa por la mente después de presenciar un show de esta categoría, es que ojalá todos pudiéramos llegar a viejos y seguir rockeando como la serpiente y el escorpión.

GALERÍA

 

 

Scorpions

Los alemanes comunicaron esta mañana que el ex baterista de MOTÖRHEAD se suma como miembro permanente a la banda que este martes toca en el Movistar Arena.

SCORPIONS emitió un comunicado sobre la salida de su ex baterista James Kottak con estas palabras: «Queremos agradecer a James por tantos años de participación permanente en la banda y por su amistad personal. Entendemos y respetamos su necesidad de tiempo en estas instancias de salud que está viviendo. Después de un exitoso e increíble paso por Estados Unidos, Europa y Asia, estamos seguros que encontramos a un fantástico baterista como Mikkey Dee. Él brinda una energía fresca a la banda y estamos muy entusiasmados por lo que se viene». 

SCORPIONS toca mañana en el Movistar Arena, acompañados de WHITESNAKE, quienes llegan a nuestro país con el actual cantante de SECRET SPHERE y ex VISION DIVINEMichele Luppi en teclados

Las entradas están a la venta por sistema PuntoTicket y los precios son:

Cancha Vip: $76.000
Cancha Etapa1: AGOTADO
Cancha Etapa 2: $37.000
Cancha Etapa 3: $42.000
Platea Baja Diamante: $68.000
Platea Baja Golden: $53.000
Platea Baja Silver: $42.000
Platea Alta: AGOTADO
Tribuna: AGOTADO

Scorpions + Whitesnake en Chile | 13 de septiembre 2016 | Movistar Arena

Scorpions

Los alemanes reclutaron al ex baterista de MOTÖRHEAD Mikkey Dee para reemplazar a James Kottak, quien por problemas de salud no pudo realizar algunos shows. Sin embargo, a pesar de que este reemplazo estaba contemplado sólo las fechas en Norteamérica, el otrora compañero de Lemmy confirmó en su Facebook que hará la gira sudamericana

SCORPIONS regresa a Chile el 13 de septiembre para tocar junto a WHITESNAKE como invitado especial en el Movistar Arena.

Las entradas están a la venta por sistema PuntoTicket y los precios son:

Cancha Vip: $76.000
Cancha Etapa1: AGOTADO
Cancha Etapa 2: $37.000
Cancha Etapa 3: $42.000
Platea Baja Diamante: $68.000
Platea Baja Golden: $53.000
Platea Baja Silver: $42.000
Platea Alta: AGOTADO
Tribuna: AGOTADO

Scorpions + Whitesnake en Chile | 13 de septiembre 2016 | Movistar Arena