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A estas alturas del partido, pocos se atreverían a cuestionar que Vision Divine es toda una institución en el mundo del Power Metal. Con veinte años de carrera y ocho LPs a cuestas, los italianos se han consolidado como una de las bandas más destacadas del género a nivel global. Si a lo anterior sumamos el impecable trabajo de Olaf Thörsen reclutando connotados músicos a las filas de la banda, más su especial conexión con Chile, no es difícil imaginar el nivel de expectación que genera cada nuevo lanzamiento de Vision Divine y lo que esto significa para nuestra comunidad.

Cuando pensamos en Vision Divine, y en el esfuerzo de bosquejar lo que ha sido su carrera, se hace natural e inevitable entender su evolución desde las diferentes etapas que han marcado los distintos vocalistas que han pasado por la banda. Hasta ahora, la historia de los italianos puede separarse en tres etapas claras: La era Lione (“Vision Divine” y “Send Me an Angel”); la era Luppi (“Stream of Consciousness”, “The Perfect Machine” y “The 25th Hour”); y la era Lione 2.0 (“9 Degrees West to the Moon” y “Destination Set to Nowhere”). La primera era vio el nacimiento y rápido crecimiento de la banda gracias a dos discos de Power Metal de gran factura (especialmente su espectacular debut homónimo) que gozaron del momentum de Lione como la gran voz del Metal italiano y la motivación de Olaf de explorar nuevos horizontes, mostrando al mundo que Vision Divine no era solo un spin-off de Labyrinth. La etapa Luppi, para muchos la mejor de la banda, fue la consolidación de los italianos, con tres álbumes que definieron el sonido definitivo e identidad de la banda, teniendo en “The Perfect Machine” el punto más alto de su carrera, a juicio personal. Finalmente, la salida de Michelle Luppi y regreso de Fabio Tordiglione marca una etapa en la cual la vena progresiva que desarrollaron en el tridente SoC/TPM/T25H se acentuó aún más, siguiendo la tendencia natural de su evolución sonora.

Es así como después de siete años de silencio discográfico y con la presentación de Ivan Giannini (Derdian) como nuevo vocalista, “When All the Heroes are Dead” da inicio a la cuarta etapa en la carrera de Vision Divine. No es ninguna sorpresa que en la antesala de este lanzamiento, los ojos (más bien, oídos) de la fanaticada estarían puestos en Ivan Giannini, pues la tarea de reemplazar a Fabio Lione y Michelle Luppi sería, por decir lo menos, titánica. Afortunadamente para nosotros, con el lanzamiento de los singles Angel of Revenge y 3 Men Walk on the Moon, cualquier atisbo de duda se despejó rápidamente. La voz de Giannini calzaba perfecto con el estilo de Vision Divine, siendo una alternativa virtuosa y refrescante a la siempre entrañable voz de Fabio. Destaca también la flamante incorporación del extraordinario Mike Terrana (Avalanch, The Ferryman, ex-Masterplan, ex-Tarja, etc…) como nuevo baterista de la banda, dándole un peso específico aún mayor a la actual formación de Vision Divine, que completan los ya habituales Andrea Torricini (Bajo), Federico Puleri (Guitarra) y Alessio Lucatti (teclados).

Entrando de lleno en lo que es el disco en sí, las primeras sensaciones son largamente positivas y alentadoras. La elección de The 26th Machine como opener del disco es correctísima, pues no solo es un temazo de aquellos, sino que también es una canción 100% Vision Divine que rescata el sonido característico de la era Luppiana. Es de esas canciones que sirven como respuesta a las preguntas del tipo “Oye, recomiéndame un tema de X? Nunca los he escuchado”. Su estructura, arreglos y armonía son marca registrada de Olaf, y el desempeño de Giannini es fenomenal. Pura magia. También en la vena más Power, siguiendo la línea de la 26ava maquina, destacan temas como 3 Men Walk the Moon, 300 y The King of the Sky, sobre todo este último, que es un batacazo impresionante que rescata toda la fantasía del Power Metal italiano que exuda velocidad y melodía, de esa que tanto nos gusta por estos lados.

Temas como Were I God, The Nihil Propaganda y While the Sun is Turning Black despliegan compases menos frenéticos, bajando un poco las revoluciones del disco y apelando a la emoción de melodías que evocan aquel Helloween de la época de Roland Grapow. Emocionalidad que se ve favorecida por la gran capacidad interpretativa de Ivan Giannini, quien brilla con luces propias y logra que no se extrañe en demasía al par de genios que lo antecedieron en la voz de la banda.

Por otra parte, el disco también exhibe patrones rítmicos menos directos y más cercanos a los tempos progresivos que encontramos en “Set Destination to Nowhere”, aunque sin caer en la complejidad de dicho álbum. Dichos pasajes aparecen en temas como Fall from Grace y 300, que enriquecen de muy buena manera la dinámica del registro. Ojo con 300, tema lleno de músculo donde los arreglos de impronta guerrera y la performance de Terrana consolidan uno de los buenos momentos del álbum. Mención aparte a la variopinta Now That All The Heroes Are Dead, que sea pasea cómodamente por momentos suaves y frenéticos, genialmente entrelazados y adornados por una batalla de solos entre guitarra y teclado que bien recuerdan los duelos Tolkki/Johansson en la época dorada de Stratovarius.

En general, en términos de la evolución sonora de Vision Divine, me parece que “When All the Heroes are Dead” representa una pequeña vuelta al sonido que consolidase la banda durante la primera década del 2000. Es más directo y más Power que los discos de la era Lione 2.0 y por tanto, más fácil de escuchar también. No obstante lo anterior, el disco no se percibe como un esfuerzo que busca intencionalmente retroceder o cambiar de dirección, sino que de alguna forma, se desliza como un paso natural, un paso correcto en la evolución de Vision Divine. Asimismo, tampoco es un registro que rompa muchos esquemas. Este álbum toma elementos de todas las épocas de la banda y los potencia, respetando su esencia y espíritu original. Por esta razón, lejos de ser una simple vuelta atrás, “When All the Heroes are Dead” es un paso adelante en la carrera de Olaf y compañía. Un disco que reafirma la identidad ya más que consolidada de una banda que sigue agigantando su sombra y futuro legado en el mundo del Power Metal.

Para terminar, podemos concluir que “When All the Heroes are Dead” es un muy buen disco desde el punto de vista compositivo, interpretativo y de producción, que se suma con distinción a la excelente discografía de Vision Divine. El único reparo que podríamos mencionar es que, aparte de The 26th Machine y The King of the Sky, no abundan demasiados temas que te dejen “rayando la papa” a la primera. Solo el tiempo dirá si se sube al podio de los mejores discos de la banda o no. En cualquier caso, hay que felicitar a Olaf, Andrea, Federico y Alessio por haber reclutado a dos tremendos compañeros como lo son Ivan Giannini y Mike Terrana, pues han consolidado una formación que llena de esperanza el futuro de la banda. Mención especial a Ivan Giannini que sale triunfador de un desafío gigantesco como lo era suceder a Fabio y Michelle. Creo que los siete años de espera valieron la pena, y me aventuro a decir que no pasarán otros siete antes de tener un nuevo disco de Vision Divine en nuestras manos. Gracias Olaf por este nuevo discazo y por demostrar con creces que todavía se puede hacer Power Metal de primera calidad.

 

Por: Hernán Bórquez