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«Hermans Fest», Festival de Metal a realizarse el 4 de Mayo y que incluirá la presencia de GRAVE DIGGER en lo que será su único show en Chile, junto a COBRA (Perú), BLIZZARD HUNTER (Perú), IRON SPELL (Chile) y VASTATOR (Chile) ha cambiado de recinto y se realizará en el Arena Puerto Montt

Las entradas se pueden adquirir a través de Punto Ticket e Hites. El valor con recargo será de $33.300 y en Puerto Montt, pero también pueden comprar sus tickets directamente en Canometal Music Shop sin recargo y a precio preventa hasta agotar stock (100) a sólo $25.000, luego seguirá en $30.000 hasta el día del evento. En Valdivia, pueden comprar directamente en Tienda Rawforce sin recargo a $30.000 hasta el día del evento.

Ya están a la venta a lo largo del país, los tickets para asistir a la primera versión de «Hermans Fest» el 4 de Mayo de 2019 en Puerto Montt, siendo la única fecha en Chile de la banda alemana GRAVE DIGGER, quienes nos visitan en el marco de la gira «Tour Of The Living Dead». Para esta versión, serán acompañados por COBRA (Perú), BLIZZARD HUNTER (Perú) y los nacionales VASTATOR e IRON SPELL.

Las entradas se pueden adquirir a través de Punto Ticket e Hites. El valor con recargo será de $33.300 y en Puerto Montt, pero también pueden comprar sus tickets directamente en Canometal Music Shop sin recargo y a precio preventa hasta agotar stock (100) a sólo $25.000, luego seguirá en $30.000 hasta el día del evento. En Valdivia, pueden comprar directamente en Tienda Rawforce sin recargo a $30.000 hasta el día del evento.

Puedes encontrar información de alojamiento y otras promociones en el siguiente enlace.

Atención gente de Pto Montt:

Hermans Producciones anuncia el primer «Hermans Fest» que contará con la presencia de GRAVE DIGGER en lo que será, según lo informado, su única fecha en Chile. Los alemanes, liderados por la inolvidable voz de Chris Boltendahl, vienen presentando su último trabajo «The Living Dead» lanzado a mediados de este año.

«Hermans Fest», a realizarse el 4 de Mayo en Ex-Apache, contará además con la presencia de dos bandas del vecino país de Perú que ya han visitado nuestro país anteriormente como son COBRA y BLIZZARD HUNTER, y dos locales como son IRON SPELL y VASTATOR.

Las entradas ya están a la venta por el sistema Puntoticket y tienen los siguientes valores:

Preventa $25.000 (solo en Canometal Shop) 100 entradas
Entrada General $30.000

Hace tiempo que no hablábamos de «Long Live the Steel – A Chilean Tribute to Heavy Metal», tributo realizado por bandas chilenas al Heavy Metal de los 80s, y ya podemos anunciar que, según la producción del trabajo, estará listo antes de que termine el año.

El tracklist completo de «Long Live the Steel – A Chilean Tribute to Heavy Metal»:

01. Free For All (originally performed by Tyrant) – Eternal Thirst
02. Rock You to Hell (originally performed by Grim Reaper) – Vastator (feat. Steve Grimmett)
03. Diamonds of the Black Chest (originally performed by Running Wild) – Thunder Lord
04. Hall of the Mountain King (originally performed by Savatage) – 4Estigma
05. Fight for Rock (originally performed by Warlock) – Iron Spell
06. You are a Liar (originally performed by Raven) – Witchblade
07. Heavy Metal Attack (originally performed by Griffin) – Battlerage (feat. William R. McKay)
08. You Burn In Me (originally performed by Riot) – Steelrage
09. Forgotten Heroes (originally performed by Cloven Hoof) – Resilience
10. Gorgon (originally performed by Angel Witch) – Obéissance
11. Deseando Destruír y Matar (originally performed by V8) – Evil Fire
12. Heavy Metal Warrior (originally performed by Pain) – Aberración
13. Slaves of the Sword ( originally performed by Warbride) – Caterina Nix
14. Fantasma (originally performed by Massakre) – Inquisición
15. Baron Rojo (originally performed by Baron Rojo) – Dewok

Hoy se reveló el arte que acompañará el trabajo, el cual fue diseñado por Marcelo González (integrante de DEWOK) y que lo pueden ver a continuación:

 

En psicología existe un constructo llamado «disonancia cognitiva» o, fácilmente, también se le podría llamar «disonancia mental». Este concepto se refiere a una tensión que se produciría a nivel mental cuando mantenemos, al mismo tiempo, dos trenes de ideas, pensamientos, «activos» en nuestra mente pero estos dos pensamientos están en conflicto, son radicalmente contrarios o, más aun, cuando uno se comporta de forma contraria a las cosas que creemos. Para solucionar esta incomodidad existen, entre otros, dos caminos: o reforzamos una de los pensamientos por sobre el otro o creamos nuevos pensamientos, introducimos nuevos valores, que logren vincular los dos pensamientos o justificar los nuevos comportamientos. También es posible que esta disonancia no se solucione y nos lleve a un brote psicótico… literalmente volvernos locos.

Los chilenos de Disonancia Mental con su disco homónimo «Disonancia Mental» nos llevan en un paseo instrumental por estas vaguedades de la mente humana, por estas complicaciones, idas y vueltas, rarezas de lo que sería introducirse en una mente con esta dificultad que llega a un punto cúlmine. Un proyecto de Felipe Hernández, conocido por su trabajo en Vastator y Nimrod, en guitarras, bajo y voces, más el apoyo de Gerardo Barrenechea en batería y la colaboración de algunos otros, además de un excelente trabajo de producción logran un trabajo exquisito.

El álbum comienza con el acto I, donde la primera escena es Karma, con una intro de bajo que permite intromisiones de la guitarra para dar paso a unos riffs potentísimos donde la base rítmica del comienzo se mantiene casi en todo el largo del tema. Sosteniendo un leve sonido que asemeja las melodías orientales, nos lleva a comenzar este viaje quizás con una idea, una cosmovisión que todo tiene un por qué, todo va y vuelve. Potencia y elegancia en un mismo track no siempre son fáciles de lograr, especialmente cuando no hay una voz de por medio, pero acá se logra con creces.

La escena dos, Hibrys, canción que cuenta con videoclip, sigue el ataque con una potencia asesina de entrada que le da paso a una percepción de tensión, a momentos híbridos de agresividad y embotamiento, idas y venidas entre el no saber nada y la claridad absoluta ante el universo, una potentísima pieza que logra un objetivo claro que de movilizarte, de hacerte reflexionar y disfrutar con las decisiones que vas tomando.

La tercera escena, Anhedonia, cierra este acto con una entrada desolada, creando fácilmente un panorama miserable, escenas depresivas fácilmente son evocadas con las primeras notas de esta pieza, para darle paso a sonidos un poco más esperanzados. Si te preguntas qué es la anhedonia, es el triste momento cuando pierdes la capacidad de sentir placer, de interesarte por cualquier cosa, de ser capaz de sentirte satisfecho. ¿La verdad? Siento que en este track logran traspasar completamente ese sentimiento a través de tus oídos, un trabajo de composición magistral.

El acto II abre con Parasomnia, la primera escena, acá nos llevan a pasear por un mundo de ensoñaciones y dificultades para el sueño, una parasomnia es precisamente un trastorno del sueño que, si bien no nos anda trayendo muertos de sueño al otro día, sí nos despierta varias veces durante la noche para acomodarnos y seguir durmiendo. En el tema se nota claramente los momentos de sueño y los momentos de despertar, con una dificultad para seguir durmiendo pero que pareciera pasar desapercibida hasta que estamos despiertos de nuevo sólo para volver a quedarnos dormidos, entonces pareciera venir una rabieta, una puteada a esta situación y volvemos a intentar dormir hasta que por fin… suena el despertador.

La segunda escena de este acto es Demonios en mi Cabeza, con una excelente intro de bajo es quizás el tema más agresivo de esta placa, con un ritmo bastante rockanrolero en un principio pero con una potencia de aquellas, donde la guitarra realmente canta lo que le generan estos demonios, cómo uno lucha contra ellos sin saber si los quiere vencer para que desaparezcan o para mostrarles que somos más fuertes. La batería todo el rato concisa, sea un pasaje lento y tranquilo o uno potente y agresivo, mostrando que ni las cuatro cuerdas ni los tarros están de adorno en esta placa. La rabia que se logra sentir en esta pieza es inspiradora para terminar abruptamente dando espacio al final de este acto.

Disonancia Mental, tema que también cuenta con videoclip, comienza con una intro sumamente experimental que da paso a la lucha que significa esta situación. La guitarra del principio se mantiene pero entregándole el protagonismo a la agresividad y potencia que ha caracterizado al disco. Este tema es el único que presenta líneas de voz, aunque éstas son recitadas con un pasaje coral entremedio, esto definitivamente nos da la sensación que algo se está quebrando dentro de esta cabeza, con voces peleando con nosotros y nosotros peleando con esas voces, la disonancia se va haciendo más y más fuerte, la pelea se va haciendo insostenible, las voces se burlan… una obra de arte maravillosa.

El acto III nos presenta la escena 7, Sanatorio, una pieza que nos lleva claramente a un psiquiátrico, dándonos un paseo por la miseria que se vive dentro de estos, con todos aquellos que perdieron el rumbo dentro de sus propias cabezas. Debo decir que esta pieza produce sentimientos bastante complejos cuando logras enganchar con el sentido de la misma, cuando eres capaz de ver esos pasillos llenos de gente a los que los demonios en sus cabezas los vencieron. Definitivamente Hernández y Delgado logran una pieza llena de miseria y esperanzas desvaneciéndose que sí o sí mueven algo dentro de ti.

Todo esto termina con la escena 8 del acto III, La Decisión, con una guitarra clásica abriendo los fuegos como invitándote a reflexionar sobre lo que acabas de ver en el sanatorio, es acompañada entonces por la batería y el bajo en el mismo ritmo, dando una base un poco más potente pero manteniendo el sentido reflexivo hasta que no, la cosa no puede ser terminar acá tan miserablemente, un quiebre rítmico nos lleva a desafiarnos, a tomar la decisión de qué haremos con esta disonancia, ¿nos dejaremos vencer por esos demonios? ¿O buscaremos que nuestros pensamientos se alineen para terminar con la disonancia cognitiva y tener una nueva forma de pensar? Un proceso difícil en que la agresividad se siente, la rabia que produce toda esta ambigüedad, volvemos a reflexionar más tranquilos, ¿será necesaria tanta rabia para salir de acá? ¿Qué hago? Un minuto de contemplación para decidir que no, no me la ganará, hay que avanzar contra lo que incluso yo mismo creo y el sentimiento de libertad que se logra sentir hacia el final es una delicia. Cabe destacar que hay una especie de «outro», que nos lleva de alguna manera de vuelta a la realidad, como un pasaje del mundo mental al mundo real.

En cortos cuarenta y un minutos, Disonancia Mental nos da un viaje por realidades que generalmente no miramos, con un concepto de base muy psicológica que logra un efecto aún más fuerte al escucharla, una propuesta instrumental muy poco común pero que definitivamente logran desarrollar sonoramente un mundo interno con lujo de detalle. Esperamos realmente haber podido comprender el mensaje que se quiso transmitir, a través de estas composiciones.

Tal como no es fácil reseñar un disco completamente instrumental, componerlo para lograr transmitir todo lo que tienes en la cabeza y quieres compartir con quienes te escuchen debe ser aún más complejo, sin embargo, Felipe Hernández lo logra con creces, no es casualidad que en nuestro terruño Vastator y Nimrod sean bandas tan importantes, aunque quizás no tan «famosas» como otras, la mente de este maestro de la música funciona a mil por hora y en esta obra de arte nos lo deja claro. Como hemos dicho anteriormente, 2015 ha sido un año maravilloso para el Metal chileno, hemos tenido una gran cantidad de lanzamientos en todas las ramas del Metal y prácticamente ninguno lanzado a tontas y locas, todos de excelentísima calidad y cada vez sacándonos más ese peso de que por ser chilenos o «sudacas» no podíamos hacer buena música.

Atentos a las presentaciones en vivo y a los videoclips de estos maestros (ahora son un Power Trío con todas las de la ley), por ahora sólo queda esperar que de esa cabeza puedan salir nuevas ideas maestras para que plasmen en un nuevo álbum, porque Metal chileno tenemos para rato y con bandas como Disonancia Mental podemos estar tranquilos, porque la calidad sólo puede seguir aumentando.

La jornada vivida el sábado 02 de mayo de 2015 era especial.   Se trataba del homenaje a un miembro de la escena que partió antes de tiempo, de manera muy prematura, dejando un vacío en todos quienes tuvieron la chance de conocerlo y compartir con él, siendo muy querido entre sus pares. Por el mismo motivo, los amigos de Pablo Garriga Narbona decidieron prontamente comenzar a dar forma a una tarde de heavy metal que honraría y despediría al otrora vocalista de Eternal Thirst y ex-Necrosis, en la forma en que a él más le hubiera gustado y es por lo mismo que la tarde del sábado se reunió la no menor cantidad de once bandas para homenajear su trabajo y recordarlo en una tarde llena de metal.

El encuentro estaba programado para partir temprano, muy temprano a decir verdad, dada la cantidad de bandas, por lo que no tuvimos chance de llegar a la hora pactada. Producto de lo anterior nos perdimos la presentación de la joven banda ExComunión, quienes por comentarios recibidos sorprendieron con un heavy metal en donde la palabra “potente” se hizo recurrente a la hora de describirlos. Tampoco pudimos ver completa la presentación de DeRoka, que hasta donde sé, se trata de la primera banda de la que formó parte Pablo, y quienes se desenvuelven en un estilo bastante más ligados al power/thrash de corte técnico. Musicalmente solidísimos, aunque tengo algunos reparos con la voz que no es de mi total agrado. En todo caso lo digo habiendo oído solo algunos minutos y quizás cuando le dedique tiempo al demo que adquirí allá mismo mi percepción cambie.

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Faltaban como quince minutos para las cuatro de la tarde y el público aún era escaso, hay que decirlo. Lamentablemente la cantidad de gente que logra ver a las primeras agrupaciones que aparecen a escena en este tipo de eventos, siempre es muy poca y quizás sería bueno replantearse los horarios y/o la cantidad de bandas invitadas.

A eso de las cuatro tocó el turno de los doomers Ancient, quienes comandados por Lis Galarce se pararon frente a la aún poca audiencia presente en el lugar, logrando con su doom metal de corte clásico ir entusiasmando al respetable a punta de sus lentos y pesados ritmos. Bastantes problemas tuvieron para partir, de hecho fueron al menos tres partidas falsas, pero finalmente los inconvenientes se solucionaron, aunque no del todo, para dar paso a canciones como La Gema Perdida, El Camino del Final y La Caída del Averno y tras oírlas me quedó la sensación de que ya es hora que Ancient nos haga entrega de algo grabado en estudio. Sus canciones son buenas, en vivo funcionan muy bien y se nota que como conjunto están bien armados, todo eso hace augurar un buen futuro para esta joven banda capitalina, claro está, entre quienes gustamos de esta corriente del metal más tradicional. Cada vez que tengo oportunidad de verlos, más me gusta su propuesta, aunque quizás falta algo más de despliegue escénico, algo que con cada show probablemente irán puliendo. Otra gran presentación de la banda.

Lo siguiente fue Camus, quienes saltaron a escena a eso de las 16:35 hrs. Debo reconocer que no sabía de su existencia y solo supe de su nombre cuando los vi en el flyer de este mismo evento. Su sonido está bastante más orientado al power metal de corte europeo, ese más melódico, pero igualmente muy potente. Su presentación estuvo acorde a la jornada, mostrando temas que gustaron y agradaron bastante a la audiencia o al menos eso fue lo que percibí. Y eso también es lo positivo de este tipo de jornadas, que entregan la posibilidad de darse a conocer en vivo a bandas que de otra forma costaría mucho, por diversos motivos, que la audiencia llegara a verlos. Ya Todo se Vendió y Nehuén –si es que escuché bien- son algunos de los títulos mostrados. Bien por su incorporación al cartel.

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Ya son más de las cinco de la tarde y llega el turno de la joven, pero tremenda agrupación Jawbreaker, proveniente desde el sur de Chile, quienes ejecutan un heavy metal muy crudo y tradicional, con aires speed y que sorprendió a la mayoría de quienes estábamos apostados en la Arena Recoleta. Sólida presentación a decir verdad, en donde mostraron algunas canciones que se encuentran incluidas en su único trabajo lanzado a la fecha: “Heavy Metal Demo 2014”, el que fue lanzado por Evil Steel Records y que aún pueden conseguir con el sello. Pacto Metálico, Guerrero de la Carretera, Condenado por el Acero Maldito, Alma Inmortal –compuesta en honor a Pablo-, Jawbreaker y para el cierre Inocente Ignorancia, deleitaron a la audiencia, que ya era bastante más que en un comienzo.

Luego de la presentación de los puertomontinos, los nombres que estaban por venir ya son en mayor o menor medida más conocidos por la gente, así que de aquí en más todo se tradujo en disfrutar a concho de grandes canciones ya escuchadas con anterioridad. Y qué mejor que hacer que el heavy metal siga su curso, ahora de la mano de Ikelos, a quienes ya hemos tenido oportunidad de ver en algunas ocasiones anteriores.

La última vez que los vi fue en la misma Arena Recoleta, día en el cual su presentación estuvo marcada por inconvenientes técnicos que en cierta medida empañaron su presentación, algo que no sucedió en esta ocasión, pudiendo demostrar por medio de un gran show todo el potencial que proyecta la banda en escena, sobre todo su vocalista, Jaime González, quien logra transmitirnos una tremenda energía con cada una de sus intervenciones en el escenario. Además de canciones de su demo Into The Nightmare, nos mostraron algunas que están por venir. Y ahora sí pude escuchar House of Horrors como es debido, o la tremendísima Nanjing, que son temas que deberían gustar a cualquiera que sienta afición por los sonidos más clásicos del heavy metal británico. Pronto estarán lanzando material, atentos con ellos.

Son diez para las siete. La jornada es larga, pero con cada pedazo de agrupación que ha pasado por el Arena el cansancio no se hace tan evidente. Más aun cuando toca presenciar uno de los nombres más recurrentes a la hora de hablar de la escena heavy metalera actual de nuestro país. Los tremendos Axe Battler demostraron porque son uno de los referentes más importantes a la hora de referirse a la escena chilena. Con canciones como Iron Tyrants, Wrath of My Steel o la tremenda Killers of the Night, incluidas en su primer larga duración, nuevamente deleitaron a toda una audiencia que gozó con cada una de las interpretaciones que nos brindaron esa tarde. Axe Battler es una banda que esta para grandes cosas y cada vez que los veo me convenzo más de aquello. Un orgullo contar con este tipo de agrupaciones en el país.

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Turno de Fearless. La banda liderada por Renzo Palomino –actual frontman de Eternal Thirst– presentó las tres canciones que componen su segundo EP, Condemned, más algunas del primero, I Will Reborn, mostrando un potencial enorme gracias a la ejecución precisa de cada uno de sus integrantes. Muy profesionales y cuidadosos en lo que hacen, hicieron de las suyas sobre el escenario, regalándonos canciones como Zion Killings, Fearless o la tremenda Comdemned, en donde subió a escena el vocalista de Steel Rage, Jaime Contreras, logrando reproducir aquel corte de forma muy fiel a como lo hicieron en estudio. Gran despliegue en escena, aunque hay que reconocer que el peso de esto se lo lleva su vocalista, quien al parecer tiene bastante claro que sobre el escenario no solo es la música lo que vale, sino que también cómo esta es interpretada, estando su performance a la altura de cualquier otro show con el que lo quieran comparar.

Siendo veinte horas con quince minutos, tocaba presenciar a una de las grandes bandas de heavy/speed metal de nuestro país, Thunder Lord, con quienes es imposible no terminar cabeceando y alzando el puño con cada una de sus canciones. No rendirse ante cortes como Dark Rider, Pirate Attack, Conquerors, Fall In The Dark o Your Own Truth sería no tener idea de donde estamos parados en relación con el heavy metal de corte más tradicional que se hace en nuestro país. Seguros del cariño que les tiene la gente, también se dieron el tiempo de presentarnos un tema nuevo, llamado End of Time, el cual fue recibido como si se tratara de cualquier otro himno de la banda. Cerraron con Battle Song a petición de los presentes la que fue coreada al máximo. ¡¡¡Grande Thunder Lord!!!

La jornada hasta ahora ya era tremenda, la calidad de las agrupaciones invitadas estaba fuera de cualquier duda, el ambiente era muy agradable y de total camaradería, pero aún quedaban dos potentes nombres y uno de ellos era Vastator, quienes comandados por Rob Díaz deleitaron con cada uno de los cortes seleccionados para esta ocasión, entre los que estuvieron Las Joyas del Cura, Máxima Entropía, Machine Hell y la espectacular Hell Only Knows. Su puesta en escena es potente, no importa si están en la Kmazu o en el recinto de Recoleta, su profesionalismo es a toda prueba y su despliegue uno de los más acabados de la noche. Siempre será un placer verlos en vivo.

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Llegaba el cierre de la mano de la banda protagonista, Eternal Thirst, para homenajear y dar una despedida metálica a Pablo Garriga, “Seitan” o “Garrigator”, apodos con los que sus más cercanos se referían a él.  Como la jornada estaba preparada y pensada en su honor, uno de los grandes detalles que incluyó su presentación fue que cada canción, además de Renzo, su actual vocalista, fue cantada con distintos invitados, haciendo que todo fuera aún más emocionante.

Es así como fueron subiendo al escenario de Recoleta Esteban de Thunder Lord, Lis de Ancient, Jaime de Ikelos, Ivan Peña anterior vocalista de los mismos Eternal Thirst, Sebastián primo de Pablo Garriga, Angelo Cancino que interpretó el temazo Dead and Buried en una alocada versión y varios otros, con quienes nos brindaron unas entretenidas y apasionadas interpretaciones de Illuminati Army, The Riot y Dose of Metal.  El cierre lo hicieron con una canción que ahora provoca sensaciones encontradas: Turn Off My Light.  Todo terminó con mucha gente sobre el escenario creando una imagen realmente emotiva, apasionada y muy verdadera, además, por cierto, de toda la sana locura que se dio entre el público con todo lo que estaba pasando.  Fue una locura total, de hecho escribo esto con un esguince en el tobillo debido a que un ser humano cayó sobre mi pie, pero bueno, son cosas que pasan dentro de este tipo de jornadas, en donde la emoción primo en cada nota y en cada segundo.  Nuevamente vuelvo a lamentar que mucha gente que se dice fanática del Heavy Metal se pierda de este tipo de eventos.  Lo bueno, es que estaban los que tenía que estar.

Fue un cierre tremendo, una jornada que creo superó cualquier expectativa, una despedida como se merecía, rodeado de sus amigos y sus hermanos en el metal.  Sin lugar a dudas la familia Eternal Thirst se hizo presente y en grande.  Camaradería, hermandad y mucho metal es lo que nos dejó Eternal Friend, un evento que estará en nuestras memorias por largo tiempo.

 

Revisa en imágenes lo que fue la presentación de WARCHEST, NIMROD, VASTATOR y FEEDBACK, en el marco del Rocktop Fest 2014, realizado el pasado 23 de agosto, en Teatro Mundo Mágico.

FOTOGRAFÍAS: ROBERTO LLANOS

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Pese al frío, gran cantidad de gente se hace presente dentro y fuera del Movistar Arena para vivir una versión del The Metal Fest. En los escenario nacionales RANCHO y AFTERLIFE dieron el vamos, en el Apocalyptic Stage y Darkness Stage, respectivamente. Y todo de forma muy puntual.

Luego, en el «Apocalyptic», se hicieron presente INFERIS y VASTATOR, para que más tarde les siguieran los ganadores de la batalla de bandas: IDOL. En el escenario «Darkness», en tanto, a AFTERLIFE le siguieron las bandas ganadoras del concurso realizado por Audiomúsica.

Por otra parte, a las 15 en punto inició el show de los canadienses VOIVOD, en el escenario principal, ante un notable marco de público que rápidamente se «echaron al bolsillo». Paralelamente a VOIVOD, se presenta en el Apocalyptic Stage el crédito nacional BOA.



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El 26 de abril en el Movistar Arena de Santiago será la tercera edición del Metal Fest 2014. En esta oportunidad, el baterista Gerardo Barrenechea y el vocalista Nelson D´Aldunce (Sr. Díaz) conversaron con PowerMetal.cl

Los fundadores de la banda se refirieron a temas como lo que será su presentación en el Metal Fest y en el Quilmes Metal Fest, a la incorporación de su nuevo guitarrista Ricardo “Enkil” Buquet, el cierre de trilogía de Hell, renovación del contrato con el sello francés Inferno Records y las experiencias que tiene una banda de larga trayectoria en el Metal nacional como lo es Vastator.

¿Qué representa para Vastator tocar ante el público metalero chileno en el Metal Fest, uno de los conciertos más multitudinarios del género?

Sr. Díaz: Para Vastator no solo es un honor, es también un placer tocar en un evento de esta magnitud, donde hay un nivel de producción que realmente es un lujo para cualquier músico. Nosotros hemos tenido la suerte de hacer muchas cosas importantes como banda, pero generalmente han sido fuera del país. Para nosotros, lo vemos como la gran oportunidad de retribuir a toda la gente que nos ha apoyado durante muchos años.

G.B: Es una oportunidad para hacer un show “en grande”, respecto de nuestras propuestas. Es una oportunidad de lograr estar en uno de los mejores conciertos que la escena nacional tiene en estos últimos años, en el que van a haber bandas muy buenas. La oportunidad de tocar ahí es para mostrarnos ante un grupo muy grande de gente y de alguna manera retribuir el cariño que nos brinda el público.

Sin dudas, sus presentaciones se caracterizan por el “espectáculo” que brindan más allá de solo interpretar sus canciones. En esta ocasión, ¿qué novedad puede traer Vastator para el Metal Fest?  En ese contexto, ¿Van a tocar algún repertorio especial?

Sr. Díaz: Si, la verdad que en base de la cantidad de minutos asignados, hemos definido un repertorio que sea lo más transversal posible a toda nuestra carrera. Es decir, desde canciones que van de nuestros primeros demos hasta algún material nuevo que presentaremos por primera vez al público en este evento. Desde el punto de vista del espectáculo, tal como tú dices, si tenemos novedades pero no te las puedo comentar porque dejarían de ser novedades, pero eso sí, algo especial tenemos para esa noche.

De esos primeros demos, ¿se atrevería a decir con cuales tiene más afinidad para tocar? O sea, ¿Cuál demo tiene en mente para tocar esa noche?

Sr. Díaz: Hay canciones que son parte de nuestro repertorio ineludible. Es como que Iron Maiden no toque “The Number of the beast” o que Judas Priest no toque “Breaking the law”. A pesar de que la comparación sea burda, nosotros estamos obligados a tocar “Las Joyas del Cura”, “Máxima Entropía”, o “En las frías paredes del nicho”.  Eso es parte del repertorio seguro y el resto de los temas va a ser parte de las novedades.

Debido a la antigüedad y relevancia de la banda en el escenario local ¿Consideran la invitación para ser parte del Metal Fest como un reconocimiento de sus años de trayectoria?

Sr. Díaz: Yo creo que sí, que en gran medida lo es y estamos súper agradecidos de ello. Nosotros queremos aprovechar esta oportunidad y estamos preparando algo muy especial para ello.

El mes de abril se viene con una agenda muy “cargada” para los integrantes de su grupo. Pero mi pregunta va relacionada a su primer concierto de este período. ¿Qué sienten al ser la única banda extranjera en el Quilmes Metal Fest de Argentina el próximo 19 de abril?

Sr. Díaz: La oportunidad de tocar en el Quilmes Metal es una sorpresa, en el que nos sorprendió el contacto de la organización y vamos a aprovechar la oportunidad. En esos días de show van a tocar las principales bandas de Argentina, todo el Metal trasandino conocido y lo más relevante. Tal vez la última vez que nosotros pisamos Argentina fue a fines de los años ochenta. Entonces, han pasado muchos años y la gente todavía nos recuerda. Es el momento de revitalizar esos lazos, y más aun aprovechando que en nuestras giras tenemos un guitarrista que es de nacionalidad argentina.

De ese concierto en Argentina de los ´80´s ¿Se acuerda de cómo fue, alguna experiencia especial?

Sr. Díaz: Las experiencias se atesoran y son tanto los shows que han pasado en tantos años que a veces vas confundiendo un poco. Pero fue un concierto muy muy pequeñito en donde los fans eran salvajes. Bueno, era parte de la época, como en Chile que ocurría lo mismo. Los shows en lugares como sala Lautaro o en Manuel Plaza eran exactamente iguales, donde la gente era realmente salvaje.

Ya vamos a profundizar más de esas épocas. Pero mi pregunta es ahora de su calendario. En un año con muchos proyectos personales de su parte, como una gira internacional o un álbum en vivo, ¿podría dar más detalles sobre sus planes?

Sr. Díaz: Sí, dentro de los planes, el álbum en vivo es un proyecto que hemos postergado un poco. La verdad es que se nos concentró la agenda, ya que estar en el Quilmes Metal Fest y en Metal Fest Chile nos ha restado mucho tiempo. Luego, hemos logrado concretar con un sello neozelandés, Hells Vomit. En este sello hemos concretado una compilación como una especie de antología de toda la carrera de la banda, donde además incorporaremos material inédito y un par de canciones nuevas. También hemos firmado y tenemos que cumplir con el contrato con Inferno Records, en el que durante este año debemos estar cumpliendo con el contrato, lo que sería realizar la grabación de un nuevo álbum de estudio. Entonces, yo creo que el álbum en vivo lo vamos a tener que postergar hasta el próximo año. Dado los lanzamientos más todo lo que hemos dedicado a los festivales, nos tiene con los tiempos bastantes limitados.

 

Este año tienen intenciones de terminar la trilogía de “Hell” con un tercer disco de estudio. ¿Qué pueden esperar los fans de este disco y cuándo estará disponible?

Sr. Díaz: Finalmente la trilogía la vamos a cerrar con una compilación que va ser un repaso de toda la carrera de la banda + material nuevo. Entonces, es un cierre en grande para la trilogía. El nuevo álbum de estudio es algo que ya está concretado contractualmente con Inferno Records y eso será para fines de año.

Hace dos años atrás (2012) lanzaron un mini álbum con canciones acústicas, ¿Cómo fue esta experiencia?

G.B: Eso fue una oportunidad que se nos presentó respecto de tocar en una radio digital enfocada en la música chilena y nuestro objetivo era hacer una versión acústica. Lo que se registró en la radio lo sacamos como una mini producción para descargas y no nos quedamos plenamente satisfechos hasta que el año pasado también hicimos una versión  acústica en vivo a través de la radio. Yo creo que fue parte de la historia y de la madurez de la trayectoria de la banda.

¿Tienen planes de realizar de nuevo este tipo de álbumes a futuro?

Sr. Díaz: Por lo menos en nuestros planes inmediatos no está hacer un álbum acústico. Aunque si, somos gente bastante inquieta y siempre estamos haciendo cosas. Hay varios proyectos que hoy día nos ocupan, pero el próximo año seguramente van a venir cosas que van a ser novedosas y vamos a tratar de romper los esquemas que es lo que siempre tratamos de hacer. Dentro de nuestro estilo hacer una producción acústica suena bastante raro aunque el resultado nos dejó contentos y ya se vendrán otras cosas.

Con la llegada del argentino Ricardo “Enkil” Buquet (proveniente del grupo Staccato) como guitarra única y exclusiva de Vastator ¿Qué esperan de su desempeño? 

G.B: La banda desde el principio se ha caracterizado por el aporte de cada uno de los músicos. La evolución de nuestros guitarristas han ido desde el rock más clásico de los ´70’s hasta algo sumamente extremo moderno como fue el caso de Francisco (Gutierrez). Nos sentimos muy cómodos con esa influencia, de que puede haber de todos los espectros del Metal. En este caso, Ricardo es de una corriente bastante más técnica pero que tiene su atractivo, tiene su cuento respecto de que a él le gusta la banda, que quizá algo más Thrash o algo más Heavy Metal, en el que esta mezcla por el momento, está funcionando bastante bien.

Sr. Díaz: Hemos tenido guitarristas de distintos estilos y distintas influencias en la que la banda siempre termina con su sonido característico Pero cada uno le ha dado sus sellos a cada una de las producciones. Pasamos por todos los estilos pero cada uno de los ha conseguido adaptarse bien al sonido de Vastator.

Viaje al pasado

Desde sus inicios en los escenarios metaleros chilenos, como por ejemplo desde su debut donde eran banda soporte de Massacre en el 1986 ¿Qué “rescatan” de esas épocas?

Sr. Díaz: Todo (risas). Mira, yo lo que siempre rescato de esa época es que todo era hecho a pulso. Eran shows donde las mismas bandas que hoy día tocan en grandes espectáculos, en el que podías tener un concierto con Massacre, Pentagram, Vastator y todos teníamos que compartir un amplificador marca Yamaha para todas las bandas. Teníamos que compartir todo porque de otra forma era imposible hacer los shows, tocábamos en lugares chiquititos. Pero así nació el movimiento de Heavy y de Thrash en Chile, nosotros somos parte de eso.  Valoramos el esfuerzo y el haber sido capaces de cimentar el movimiento que hoy en Chile existe y que esté tan profesionalizado y globalizado. Nosotros somos un poco parte del inicio de esto y hoy día estamos disfrutando de la globalización y el crecimiento que ha tenido.

Con casi 30 años de existencia (interrumpidos) y  con dos miembros fundadores en la actual conformación de la banda, ¿Qué aspiraciones tienen como grupo?, En otras palabras, ¿Tienen algún objetivo deseado o que todavía consideran que no cumplieron?

G.B: Hemos hecho de todo. Hemos tenido por fortuna la oportunidad de estar en nuestros escenarios como incluso salir fuera de Chile. Quizá, hay una deuda que lo divertido es que no nos mata pero quizá deberíamos llegar al continente europeo y darnos un gusto. Nos sentimos muy satisfechos con la carrera que hemos realizado, pero eso no nos quita que sigamos siendo inquietos. Por lo tanto, nuevos desafíos están apareciendo y muchas veces tenemos larga conversaciones del asunto sobre el asunto de “qué vamos a hacer ahora”. Entonces, esa evolución hace que uno se diga al final que hay que seguir trabajando, continuar componiendo y hay que seguir siendo una banda.

Sr. Díaz: Lo que dice Gerardo es muy cierto, muchas veces nos cuestionamos y ahora qué vamos a hacer. A veces, no tenemos la respuesta pero nos damos cuenta que van apareciendo las cosas solas. O sea, hoy día tenemos grandes logros como  que nuestros discos están siendo editados en Europa, la banda está muy bien cotizada en Europa como banda de culto latinoamericana, editamos discos en México, hicimos una gira por muchas ciudades de México y estamos tocando fuera del país. Hay muchos logros que nos marcan pero también hay cosas que a veces están más cercas y no nos damos cuenta. Siempre van a haber nuevos desafíos. Nosotros hemos hecho muchas cosas pero que generalmente han sido fuera del país, pero esta es la oportunidad de retribuir a nuestro público, por lo que esta opción del Metal Fest la vamos a tomar con mucha fuerza.

Por lo que acaba de decir, entonces estarían buscando integrarse más a las bandas locales…

Sr. Díaz: Yo creo que nosotros lo hacemos y dentro de nuestra rutina anual, organizamos algunos shows y normalmente estamos invitando a bandas emergentes. Siempre somos partidarios a estar con el público, a conocer nuevas bandas, a tocar en múltiples shows. Nosotros no nos limitamos a grandes escenarios, al contrario, nosotros todavía nos dejamos llevar mucho por la amistad y la camarería, seguimos creyendo en eso.

Eso sería algo que los caracteriza como banda a Vastator, promover la cultura underground y permanecer fieles a sus escenarios desde sus primeros años.

G.B: Somos una banda de un segmento, o sea, nosotros reconocemos en el mercado que estamos. No es una cosa que sea absolutamente masiva, los eventos como Metal Fest es de lo más masivo que se va presentando. Entonces, no nos sentimos ajenos al movimiento. En ese sentido, yo creo que uno de las grandes logros que hemos tenido en todo estos años es de mantenernos cercanos con las nuevas bandas de la generación.

Ya habrá tiempo para hablar de las nuevas bandas. Pero ahora le quiero preguntar de su período de inactividad. Tras el receso del período de inactividad de los años 1989-1998, ¿Por qué decidiste volver Gerardo de Europa? ¿Por qué como agrupación también deciden regresar a los escenarios?

G.B: Yo estuve viviendo un tiempo en Europa y son decisiones de la vida que uno toma. Allá tuve la oportunidad de integrarme a una banda de Heavy y también la experiencia de quedarme unos años, en el que hasta ahora tengo amistades con la gente de esa banda. Pero al llegar acá, uno era joven y la inquietud musical siempre estaba y es una cosa que quizás era producto de una cierta incógnita que siempre nos rodeó al momento de separarnos, de “por qué” nos separábamos. Fue inevitable, no hay que negarlo y no hay que sentirse culpable de nada, fue el destino de la banda, nos separamos y así cada uno pudo vivir su vida y tener su experiencia de forma individual. Pero cuando llegué acá, de repente se me ocurrió acordarme el número de teléfono de Nelson, lo llamé y a los cuatro meses ya estábamos tocando como siempre. A fines de ese año, después de 8 meses, estábamos regrabando y sacando el disco de esa época (Guía para odiar a tu prójimo).

En sus primeros demos por parte de la banda de los años ‘80, no existía la tecnología ni el “abaratamiento” para producir canciones ¿Cómo se las arreglaban?

G.B: Con lo que teníamos (risas). La grabación de nuestro primer demo fue en un aparato en una casa que estaba puesto en un lugar estratégico y quedó bien bueno, terminó bien grabado.

Sr. Díaz: Pero en las primeras grabaciones (refiriéndose al comentario de Gerardo), del primer demo oficial lo grabamos en un estudio de cuatro pistas. Estas cosas hoy día son impensables, o sea ¡cuatro pistas! En la actualidad nosotros usamos por lo menos doce para grabar la batería, o cuatro pistas solamente para grabar las voces. Imagínate, hicimos una producción completa full banda a cuatro pistas. Bueno, pero ya es parte de la historia de la música en Chile y nosotros estamos felices. Hay incluso algunos bangers que prefieren escuchar el demo a escuchar las versiones más pulidas. Es parte del purismo, de la historia y así eran las cosas.

En una época que la mayoría de las bandas de Metal existentes en el medio cantaban en inglés pero Vastator decidió que sus primeros demos fueran en español. Entonces, ¿Cuál fue la razón por la que decidieron hacer canciones en nuestro idioma natal?

Sr. Díaz: Bueno, el motivo es súper simple, no teníamos ninguna puta idea de inglés. Entonces, teníamos que cantar en español. Luego, la banda fue evolucionando y se dieron algunas oportunidades de ir mostrando nuestro material fuera del país y ahí ya nos pusimos a estudiar, con lo que pudimos hacer algo más decente y más digno.

Esta pregunta va para Sr. Díaz ya que la pregunta es por una declaración suya. En una entrevista a un medio español, declaraste que “Máxima Entropía” es un himno para la agrupación. ¿Sigues pensando lo mismo?, y si es así ¿Piensan que alguna canción la puede reemplazar a futuro?

Sr. Díaz: ¡Uff! Es difícil de contestar. La respuesta categóricamente es si, es un himno para la banda y lo es por el momento en que la hicimos, cómo la hicimos, quienes la hicimos. Luego, cuando nosotros lanzamos “Máxima Entropía” en vivo, la gente la odió y nos despreciaron por la canción ya que era muy blanda respecto del estilo que veníamos dando. En la actualidad, la música evolucionó, nosotros evolucionamos y la “Máxima Entropía” es una canción que nosotros la tocamos y la gente la corea, nos acompaña, la pide y hoy día es imposible pensar siquiera en sacarla de nuestro set en cada uno de nuestro shows. Es nuestro himno de batalla, derrotas, triunfos y de vida.

En tu caso Gerardo, ¿Qué significa para ti “Máxima Entropía”?

G.B: Es un tema emblema de la banda, no podemos concebir no tocarla. Cuando estábamos preparando estos últimos shows, en los ensayos, pensé en que vamos a tocarla nuevamente y yo decía ¿por qué seguimos tocando “Máxima Entropía”? Pero como no hay vuelta, es un tema propio que ya lo hacemos nuestro y el público también lo quiere. Por lo tanto, es algo que afortunadamente no me canso de tocarlo todas las veces necesarias.

Vastator tiene raíces de influencia muy ligadas de los años ´70-´80´s como Judas Priest, Manowar ,Iron Maiden y Mercyful Fate. ¿Entre sus influencias actuales, hay bandas que no sean de este período?

G.B: Varias. Es que en realidad si tú empiezas a conversar con cada uno de los integrantes de la banda, vas a encontrar que  cubrimos todo en el espectro del Metal. Desde lo más clásico a cosas más modernas donde hay a estilos como Power Metal. Por lo que, una de las cosas que yo creo que es muy atractiva de la banda es la cantidad de influencias y conocimientos que al final cada uno de nosotros obtenemos por mera inquietud. Preferiría no mencionarte nada para no dejar a alguien afuera, pero en realidad estamos muy al tanto de lo que está sucediendo en el mundo Metal.

Sr. Díaz: Para complementar lo que dijo Gerardo, hoy día las posibilidades de estar en contacto con la gente hacen que mucho de nuestros ídolos de infancia sean nuestros amigos. Eso también nos ha permitido conocer múltiples bandas nuevas por todo el mundo y estamos escuchando propuestas nuevas de los países más recónditos. Entre mis bandas favoritas del momento hay cosas que son recién salidas del horno, pero eso no quita que en algún momento llego a mi casa o que en el auto escuche a Judas Priest o Manowar.

El término Vastator es proveniente del latín que en español tiene el significado de “devastador”. Después de tantos años en escena, ¿Creen que sigue siendo un nombre representativo para demostrar como la banda ha evolucionado?

Sr. Díaz: Yo he contado varias veces está anécdota, pero el nombre hoy día no significa mucho porque cuando nació era ¡Vastator!, en latín y que significaba “devastador”, que era lo que nosotros queríamos hacer sobre los escenarios, ese fue el génesis. Pero a poco andar, la gente empezó a hablar de “Vastaitor” y no de “Vastator”, entonces ya la cosa se puso medio rara. Al final, la banda evolucionó, creció y nosotros seguimos siendo “Vastaitor” o “Vastator”, o como la gente quiera llamarnos. En el fondo, no es que el nombre deje de representarnos o no, es nuestro nombre. Yo nací con un nombre y voy a morir con el mismo nombre y sigo siendo yo, al igual que la banda.

Volviendo a los temas sobre las agrupaciones metaleras nacionales. Debido a su condición como vocalista en el caso del Sr. Díaz y de baterista en el caso de Gerardo de una banda nacional. ¿Qué bandas de metal chilenas conoce? Además de las clásicos como Pentagram, Necrosis y Criminal.

Sr. Díaz: Mira, entre mis favoritas te podría mencionar “Anima Inmortalis”. Es una banda que yo disfruto y sigo mucho, tengo todas sus producciones y me gusta mucho o también está el Heavy Metal de “Inquisición. Hay bandas que extrañan la escena nacional, en la que me gustaría volver a escuchar a “Professed”. Hay muchas bandas, la verdad es que nuestra escena es bastante prolífica y buenas bandas vamos a encontrar muchísimas.

En todos los conciertos en que han participado en el ámbito local. ¿Hay alguna banda de la actual escena que les haya llamado la atención?

Sr. Díaz: Hay muchas bandas que te puedan llamar la atención. Nosotros vimos a “Raining” en vivo y nos encantó la propuesta con su cambio de estilo. La verdad es que cada vez que tocamos, vamos a encontrar una banda que nos va a llamar la atención.

Por la larga trayectoria de Vastator, fueron testigos de cómo se ha ido conformando el público metalero chileno. ¿Cómo podría definir desde su perspectiva al público “metalero” chileno?, Bajo esta misma línea ¿Las nuevas generaciones de jóvenes han ido sumándose a las huestes del metal o no?

G.B: Absolutamente. El público chileno en el metal que conocemos nosotros es un público sumamente fiel. Le gusta participar de todo lo que significa esta propuesta. Yo creo que el público es “aperrado” y es muy entretenido darse cuenta cómo reacciona el público chileno porque realmente es de corazón, totalmente de adentro. Por lo tanto, es un público que va a estar contigo y va a estar apoyándote siempre. Ha aumentado en número, pero también se ha incrementado en equidad de género. Una de las cosas que realmente nos agrada mucho ahora es la cantidad de mujeres que están participando en los conciertos. Ahora es diferente la cantidad de mujeres que va a los conciertos, lo que hace que se amplíe el espectro y lo vuelve más atractivo.

Sr. Díaz: Sí, yo estoy de acuerdo. El público chileno ha pasado por etapas pero hay un hilo conductor que es la pasión que tienen. Por ejemplo, el público europeo es aburrido en comparación al de acá. Yo a veces dudo si el espectáculo está mejor arriba del escenario o abajo. Es fantástico.

Para finalizar, por favor envíen un mensaje a los metaleros que asistirán al Metal Fest de este 26 de abril.

G.B: Les quiero decir que les esperamos, estamos preparando con muchas ganas y con mucho profesionalismo lo que vamos a hacer arriba del escenario. Esperamos que sea del gusto del público nacional y creemos que así va a ser. Espero pasarlo bien tanto arriba como abajo del escenario.

Sr. Díaz: Quiero invitarlos y decirles que no se pueden perder el show de Vastator porque va a estar increíble. Va a ser una presentación apasionada y es lo que esperamos también nosotros de nuestra gente. O sea, es la oportunidad de nosotros de poder retribuir a cada uno de nuestros amigos y hermanos del Metal con un show en grande, y queremos compartirlo con cada uno. Entonces, no se lo pueden perder, nosotros cumpliremos nuestra parte de este trato.

                                                                                             Felipe Romero

 

ENTRADAS
Preventa Metal $30.000: vigente aún.
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A la venta por Sistema PuntoTicket, www.puntoticket.cl, Callcenter 600 462 6000, Tiendas Ripley y Cinemark.

Puntos de venta sin cargo en Disquería Rockaxis de Portal Lyon (Avenida Providencia 2198,  local 18), de lunes a viernes de  11 a 20 hrs., sábados de 11 a 17 hrs. con todo sistema de pago  Y en Disquería The Knife (Eurocentro), sólo en efectivo.

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El Rock & Guitarras es un recinto de espacios acotados, luz baja y ambiente heavy/rockero que rememora de muy buena manera los cinematográficos locales frecuentados en la ruta 66, la “Madre Carretera”, de no ser por su ubicación céntrica más que en la periferia. Cuenta con una muy buena acústica gracias a la salida frontal del sonido y escenario de muros  acústicamente esponjados. Las ondas no rebotan y los oídos lo agradecen. Han pasado por ahí artistas de variadas tallas y procedencias, lo cual habla bien de cuán ecléctico (dentro del formato rock) puede llegar a ser el lugar, dependiendo del tipo de encuentro acordado.

La cita era a las 21:30 hrs. del viernes 14 de diciembre y la afluencia fue reuniéndose en las afueras desde media hora antes, en una respetuosa espera por parte de los amantes del Heavy Metal. Y recalco lo del respeto, porque al ver cómo la marea negra se abría para dejar pasar cómodamente a los transeúntes, sin el más mínimo gesto grosero a las mujeres atractivas que pasaban, ni burlas a civiles con atuendos  “formales”, reafirmo mi convicción de que la familia del rock/metal es íntegra y se merece muchísimo más respeto por parte de un sistema que hasta el día de hoy te margina por la pinta. Pero esto es parte de otra historia.

Así que no nos quedemos en la calle y entremos a ver qué pasó adentro.

MOTOROIL 

Bien puntuales, con sólo cinco minutos de desfase, Motoroil saltaba al escenario para descargar su propuesta de Rock duro, árido, directo y felizmente bien recibido por un local al 50% de su capacidad en ese momento, que aplaudió con gusto su primer corte Montado en la Bestia. Quienes gusten del trabajo del Black Sabbath setentero, Black Label SocietyMolly Hatchet, los patagónicos Hielo Negro y también los santiaguinos Mártir, podrán entonces encontrar en esta banda otra veta para escuchar.

Mientras la afluencia comenzaba a aumentar, la empatía de Memo Vandalik, su vocalista fue muy bien recibida por los asistentes. Como él dijo, ya acercándose a los 50 años, llevará las botas puestas hasta el cajón, lo cual hizo que el respetable levantara el puño y la cerveza. Habló del apoyo al rock chileno, de las bandas emergentes y de toda la calidad nacional que está ahí y estamos ignorando. Con esto, la banda se ganó el total apoyo de los asistentes y los aplausos comenzaron a ser más cálidos a medida que cada canción avanzaba.

El resto de la banda lo conforman Rodrigo Illescas en la guitarra,  Pancho Chacana en el bajo y John Soto en batería. Con esta formación clásica de cuatro piezas (Black Sabbath y Led Zeppelin, como grandes referentes), lo de Motoroil es rock duro sin preámbulos, basado en notas bajas (puntualmente afinan en Do#), riffs tierrosos, un solidísimo bajo sosteniendo la estructura para los solos de guitarra (armónicos bien dominados además de un certero uso del pedal Wah Wah)  y una batería muy consistente que en estilo hacía recordar a “Philty Animal” Taylor.

Canciones como Duelo en la Cantina En viaje Carretero terminaron animando al público y dejando el escenario “al dente” para el siguiente acto. Me detengo para acotar que al final del primer show, el Rock & Guitarras se encontraba a un 75% de su capacidad, y que el comportamiento de los asistentes fue excelente, quienes quedaron contentos con este opening y la banda aún más.

SCL

Una pausa de 10 minutos con música envasada y la segunda banda que se tomó el escenario se llama SCL (sigla para abreviar Santiago de Chile), quienes a la hora de saludar se presentaron como “Banda Producto 100% Nacional”, lo cual sonó bastante curioso con acento argentino.

Ahondando un poco, Lucas Oberst (Voz) y Tomás Oberst (guitarra rítmica), son argentinos radicados en Chile desde hace 10 años, y ellos mismos se consideran “más chilenos que argentinos, porque Chile nos dio el rock que no nos dio nuestro país natal”. Esto puede significar mucho viniendo de un país hermano que se caracteriza por realizar conciertos monstruosos con bandas de la talla de AC/DC o Rolling Stones, pero eso también es parte de otra historia.

En el escenario, la banda se lanzó con Calienta Happyun tema efusivo, que trae a la mente el single “Fueled” de Anthrax en la era Bush, y que a pesar de su incendiaria actitud (botella de Jack Daniel’s incluida) costó que lograra encender a los asistentes, que aplaudieron, pero no convencidos del todo.

Lo suyo es el Hard Rock / Hardcore directo, lejano a las armonías vocales y arreglos melódicos, mientras que en lo lírico toman como referencias temáticas las Motos, las mujeres y el whisky. Musicalmente su estilo denota una inspiración notoria en Motörhead, aunque la voz es absolutamente diferente.

El sonido partió bien desde la primera banda, sin embargo se aprecia que su calidad sigue mejorando a medida que avanza el concierto. Aún así, la guitarra de Miguel Pizarro sonaba muy despacio en los solos. Su ejecución es buena, manejando inteligentemente las escalas pentatónicas y el –muy recurrido- pedal Wha Wha, aunque desafortunadamente su trabajo se vio muy relegado a segundo plano a causa del bajo volumen. La base rítmica de Javier Torres (ex Saiko) en la batería, Andrés Sepúlveda en el  bajo y el ya nombrado Tomás Oberst en guitarra rítmica no presentó errores. Absolutamente cuajados y sincronizados, hicieron su labor de muy buena manera. La voz, sin embargo, se escuchaba algo saturada y costaba captar la pronunciación. Con un registro medio, entonación aguardentosa y áspera, conserva cierta similitud a la tesitura de Max Cueto (Ex – Los Mox!), pero con un marcado acento trasandino, lo cual da otro tinte al resultado.

La presentación fue encendida, y el público comenzó a responder favorablemente hacia el segundo tramo del show. Finalmente después de temas como Mucha Arena  o Vieja Puta, lograron cerrar un show correctísimo, bajando del escenario con respetuosos aplausos y la botella de whisky casi vacía.

VASTATOR 

A 7 minutos de terminado el show anterior, el siguiente turno lo toma esta respetadísima y emblemática  banda, que desde 1986 hasta hoy (con un hiato de casi 10 años entre 1989 y 1998) ha contribuido en gran medida a diseñar el metal chileno.

Desde un inicio, su presencia escénica y el trabajo en sus atuendos nos adelantaban un momento memorable. El trabajo de imagen es muy bien cuidado (algo así como un crossover entre Judas Priest y Venom) y eso ya contribuye bastante a la hora de atraer la atención. De hecho, honestamente, intimidan. Si visualmente ya estábamos con la vista fija hacia el escenario, la electrificada versión de La Marcha Fúnebre de Chopin (1827), ya comenzó a emocionar a un local lleno al 90%, que comenzó a dirigirse hacia delante, comprimiéndose lo más posible en cercanía al escenario.

La descarga de la banda es realmente impresionante. El público se dividía en dos tipos de expresiones: los impresionados (los menos, que no habían visto a la banda antes) y los maravillados (quienes sabían el calibre de acto que iban a presenciar). La compenetración entre la guitarra de Felipe Hernández y el bajo de Peyote Herrera era férreo, mientras que el doble bombo de Gerardo Barrenechea es realmente una incansable ametralladora (cabe destacar que Gerardo, hasta donde pude ver no tenía ningún tipo de metrónomo con él, lo cual deja claro el excelente reloj interno que el batero lleva consigo).

Con un público entregado y una selección de cortes explosivos como muy Machine HellLas Joyas del CuraX-Terminate Puñado de Almas, está claro que estamos ante una banda de exportación.

El estilo de Vastator se caracteriza por navegar entre las corrientes del thrash, el speed metal y el heavy metal clásico. Si tuviese que buscar un referente, sería muy fácil dar con Painkiller, uno de los puntos álgidos de la discografía de Judas Priest, pero hay que tener en cuenta que este disco vio la luz en 1990 y  Vastator ya venía forjando su identidad desde cuatro años antes, lo cual pone en el tapete lo mundialmente grandes que podrían llegar a ser muchas bandas nacionales si el apoyo de los medios fuese el que corresponde (es aquí donde me detengo, me saco el sombrero por Tumulto y pongo mi esperanza en  Delta y Six Magics).

Haciendo alusión a la descentralización, la banda invita al escenario al portomontino Alex Velásquez, (Drakher), quien en dos temas hace un sólido dúo de cuerdas con Felipe, calzándose las botas de la contribución que Metal Mike Chlaschiak hizo en la versión del tema Hawker Hunter. El dominio de la técnica sweep picking en ambos guitarristas es fabuloso.

Con respecto al trabajo vocal del Sr. Díaz (Nelson D’aldunce), debo decir que su performance en vivo supera con creces a lo registrado en las producciones de estudio. Un rango vocal que parte desde graves arrastrados y pastosos, pasa por registros tenores con un trémolo natural asombroso y llega a registros contratenores con un falsetto que le permite llegar a agudos increíbles, posiblemente hasta un La# (si mi oreja no me falla).  En fin, tres voces distintas, un rango vocal impresionante, y una actitud escénica impecable, sobretodo cuando la banda aún se mantiene en la clásica afinación 4 40 (Mi)

Luego de la presentación de Vastator, el público quedó inquieto y festivo, lo cual pone de manifiesto que la pasada de esta banda clásica fue más que un momento memorable. Y supongo que si Ripper escuchaba desde el backstage, debe haber pensado que lo que recién pasó fue un bombazo.

TIM “RIPPER” OWENS 

A menudo he tenido que comerme mis palabras y he descubierto que eran una dieta balanceada…”

(Winston Churchill)

Comienzo apelando a  esta cita para este plato de fondo, por la sencilla razón de que siempre he respetado a Tim Owens, desde su irrupción en el metal mundial con Judas Priest, como también por su pasada por Iced Earth (gran disco es “The Glorious Burden”) y por el “refresco” que dio a Yngwie Malmsteen, con su voz diferente. Lo respeto, porque es capaz de adaptarse a las voces filosas de Halford y las entonaciones con trémolos siniestros de nuestro llorado Ronnie James Dio.

Pero a pesar de mi reconocimiento hacia él, debo agregar que nunca le di mayor importancia a lo que Owens es capaz de hacer con su voz (y su entrega en general). Según yo – erradamente, por supuesto- el americano calzaba dentro de la “Primera B” en la liga de las voces del metal. Pero lo que presencié la noche del viernes fue realmente un gancho izquierdo en el mentón.

Local lleno, las luces bajas y sólo 10 minutos de pausa desde que Vastator  dejó el escenario (un reconocimiento a los productores del evento, ya que los cuatro actos fueron continuos sin interrupciones de tiempo excesivas) y la banda chilena que acompañaría a Tim ya estaba preparada para dar inicio al último golpe de la noche.

La audiencia emocionada hacía “Tetris” para caber sin perder espacios contra la primera línea del escenario y quedar lo más cerca posible. Las luces bajan suavemente mientras los gritos hacían lo contrario. En un golpe repentino, toda la iluminación esplende y la banda comienza a tocar los primeros cargados acordes de And you Will Die (Beyond Fear), con lo cual la marejada de gente dentro del pequeño local ya se movía al unísono. Es así como la puerta trasera del “stage” queda chica al dejar entrar a un tipo de no menos de 1,90mt, con chaqueta de cuero, gafas y un jockey negro sobre su mollera. Los vítores fueron espontáneos y marcialmente cuadrados. Todos al mismo tiempo comenzaron –por primera vez- a corear “¡Ripper!… ¡Ripper!”, mientras el cantante levantaba el pie para ponerlo sobre su retorno en el suelo, como es su postura clásica.

Me tomó no más de 25 segundos tragarme las palabras y quedar impresionado con el caudal de voz que Owens posee. Agudos punzantes, voces abrasivas y un manejo para pasar de voz de estómago (impostación) a voz de cabeza (técnica para alcanzar tonos altos con un híbrido de voz natural y falsetto) en un segundo, me restregaban en los tímpanos cuán equivocado estaba. A pesar de ser la primera canción, su voz está sonando mucho, pero mucho más renovada que los últimos meses, mientras giraba con Dio Disciples alrededor del globo, y tenían que tocar más bajo para poder “pegarle” a las notas. Y es así cómo llega el primer contacto directo del cantante hacia sus acérrimos fans.

¡¿What’s my name?!… y todo el público –por supuesto- contesta “RIPPER en reiteradas ocasiones. Por supuesto, el segundo corte es la siniestra The Ripper, que deja muy claro que las habilidades vocales de Tim son apabulladoras. Con 45 años sobre sus hombros, aún logra llegar a tonos altos inimaginables exactamente como lo dejó claro en Live Meltdown, quince años atrás con Judas Priest. Ahora, el encuerado vocalista avisa que las cosas se pondrán más pesadas con Blood Stainedla tercera canción de la noche, extraída del gran Jugulator de 1996. Efectivamente el setlist está perfectamente pensado para poder repasar grandes canciones de las bandas por la que militó.

Owens es más que agudos filosos, manejando también voces guturales en ciertos casos. Lo más interesante es que con ese timbre agresivo, uno piensa que en dos canciones quedará afónico, pero su voz demostró mantenerse al mismo gran nivel a través de todo el puñado de temas que duró su presentación. Así debe haber sido en los últimos 18 años para él, con lo que concluyo que debe tener un pedal de distorsión en su garganta, o simplemente es de otro mundo. El público corea al unísono todas y cada una de las estrofas de todos los temas, sin excepciones, tanto como de Winter’s Bane como de Beyond Fear, hecho que demuestra que un fan del heavy metal realmente navega entre discos y su gusto no es superficial.

Como sabemos, el local es de limitado espacio, pero la horda de seguidores se las arregla para ser un monstruo de todas maneras. Ante esto, Ripper responde con extrema seguridad, movimientos controlados, tomándose el tiempo de chocar las manos de las primeras filas en lo que duran los pasajes instrumentales. Sonríe tranquilo y jamás se sobresalta. Con estos movimientos lentos logra verse más imponente que entregándose a una performance hiperventilada.

Con inglés pausado y claro, nos anticipa una baja en las revoluciones con When the Eagle Cries, del gran «The Glorious Burden» (Iced Earth). Su voz rozando tonos baritónicos en el comienzo de la canción. Cinco años atrás habría encendedores oscilando en la oscuridad de la pista, sin embargo, hoy la marea de Iphones y Smartphones eran la que estrellaba un escenario con las luces casi apagadas. Bello espectáculo que Owens presenciaba, golpeando repetidamente su pecho con la palma de su mano, en señal de gratitud por la calidez del respetable.

¡Ok! mucha suavidad debe ser acompañada de otro trallazo. Scream Machine (Beyond Fear, 2006) es realmente un tema de tempo acelerado y con una voz de rango altísimo, y es precisamente en esas notas donde Ripper me recuerda al Andi Deris de la época del «Better tan Raw» de Helloween. Cada metalero presente coreó las hímnicas dobladas de guitarra en la segunda parte de la canción. ¿Y Ripper?… embelesado viendo la respuesta de este público, de no más de 250 personas, pero encendido y entregado, como los marinos de la esmeralda. Pocos, pero vamos con todo.

Diamonds and Rust original de la cantante/activista Joan Baez y versionada por Judas Priest en 1977 en su tercer disco Sin After Sin.  Si bien la balada es simple (compuesta básicamente por 3 notas), su resultado se ve épico y grandilocuente, ya que a medida que la canción progresa, comienza a adquirir peso y potencia, partiendo de cuasi-acústico, llegando a un glorioso y electrificado  final con un Tim Owens  que sube el coro una octava más alta hacia el cierre del corte.

Fue aquí cuando todo me hizo clic. Para muchos, Tim suena muy parecido a Halford, y para otros, buen trabajo hace calzándose los zapatos que Dio dejó. Pero la cosa va más allá. Ripper  tiene voz propia, ya no suena a reemplazo de otro grande, sino a él mismo. El tiempo y el reconocimiento le han dado esa merecida connotación. Su voz no es sólo potente, sino reconocible también, y es así como el público no deja de gritar ¡Ripper! Incansablemente, hasta que él mismo interrumpe el rezo de los fans para hablar sobre el siguiente tema, un clásico de su primera banda, Winter’s Bane, con el track que daba nombre al disco, The heart of a Killer La canción tiene algunos tintes de lo que Judas hiciera en segunda mitad de su carrera -particularmente del Screaming for Vengeance (1982)–  y la fanaticada la canta entera.  Un bello espectáculo digno de ser presenciado.

¡Y no hay tregua! El octavo corte es Victim of Changes del  Sad Wings of Destiny (1976), con el cual la gente vuelve a explotar. En el intermedio de la  canción, Owens desaparece del escenario por un instante y el protagonismo recae en el solo de guitarra de Gonzalo Sanhueza. Su veloz digitación es admirable, y más aún cuando sus solos son ingeniosos, llenos de escalas ascendentes y bastante feeling.  Esta pieza es quizá una de las más “progresivas” que Judas Priest  tenga en toda su carrera, pasando por distintos matices, y en esta versión la voz la voz de Tim logra adaptarse a cada uno de sus cambios.  El buen sonido también contribuye bastante, con un constante efecto delay en la línea del micrófono, que ayuda a llenar los espacios. Y he aquí uno de los momentos memorables de la velada. En la última línea del tema, Ripper se despacha un grito temible,  sosteniendo una nota agudísima por más de 15 segundos. Pocos cantantes pueden lograr eso y seguir conscientes sobre las tablas.

Ahora es el turno de recordar a una de las más sensibles pérdidas de la historia del rock. Herida aún abierta y viva, que vuelve a arder con el primer fraseo de Don’t Talk to Strangers (Dio, en el álbum “Holy Diver”,1983). La admiración de Tim hacia Ronnie James es eterna, y por primera vez en todo el concierto, se mantiene de espaldas al público para alzar ambas manos y mostrar el signo del “Malocchio” (la mano empuñada levantando índice y meñique, señal indeleble atribuida al metal y marca registrada de R.J. Dio, quien lo rescató de las costumbres ancestrales italianas.  Malocchio, palabra que significa “Mal de Ojo en el lenguaje etrusco y se utilizaba para “Ojear” a los detractores. Ese es, de modo resumido, el origen de todo. Por supuesto que todos, incluyendo al artista principal de la noche, se tomaron el tiempo para corear ¡Dio! ¡Dio! Por un buen rato. El caso es ¿quién no querría hacer eso?

Y si no se honra a Ronnie James, entonces hay tiempo para pausas acá. Mob Rules (Black Sabbath, 1980) cae como un yunque sobre la multitud. Todos saltan al mismo tiempo, y el local pareciera hundirse con cada golpe al suelo. Hace poco Adrenaline Mob sacó una gran versión de este clásico, sin embargo lo que acabo de escuchar no puede ser inferior de ninguna manera. En absoluto.  Realmente Ripper Owens puede –si bien no imitar– emular o calzar su timbre con el de Dio para que estas canciones realmente suenen de peso.  El riff  de la canción con ese groove marcado, casi bailable, sacude el recinto completo, y una vez más me sorprende cómo el total de los asistentes se vuelve loco, pero jamás llegando a provocar ningún desorden.  Reitero mis respetos a un público ejemplar.

Ambiente clásico una vez más y Beyond the Realms of Death (Stained Class, 1978) es anticipada por el vocalista. Tal como él dice, “las cosas partirán lentas, se acelerarán, y volverán a ponerse lentas”. No hay mucho que decir acerca de esta maravillosa canción,  además de una excelente interpretación vocal (el contraste de voces limpias y gritos cargados es algo que Owens equilibra muy bien)  y un coro de 250 personas, que la hicieron sonar violentamente hermosa.

De vuelta a su proyecto con Beyond Fear, el siguiente tema es The Human Race y las cosas se ponen pesadas de nuevo.  Los “eh, eh, eh,” del público calzan perfectamente con el bombo.  La llegada del cantante con la trinchera de fanáticos es cercanísima. De pocos movimientos, pie sobre el retorno y el micrófono nunca sacado del atril son parte de su estampa sobre las tablas. A pesar de ser canciones no tan conocidas (como las clásicas que se ha despachado hasta el minuto) más de la mitad de los asistentes las conocen y las corean.  Sobretodo al final del corte, donde Ripper anima a todo el mundo a corear con él, el lick de guitarra que cierra la canción.  Las voces del público son otro instrumento más ¡Y suena fuerte!

El cuadro que se aprecia calza perfecto con el próximo tema.  Hell is Home (del experimental Demolition, 2001). Su partida oscura, lenta y con guitarras es coreada por la totalidad de la audiencia. Definitivamente la entrada de su riff oscuro y bajo es señal para volver a erguirse y seguir cabeceando.  Acá la iluminación es casi nula, de no ser por el luminoso de atrás y las luces rojas del mixer al costado derecho. La oscuridad del ambiente sólo logra realzar más el peso natural de esta canción.  El solo de Ivan Moya (Kontra) es dulce, sostenido y siniestro a la vez, y a la vuelta al interludio inicial nos da aire para poder volver a corear el riff por última vez. Otro de los “pitos” de Owens es lanzado y sostenido por largo tiempo.  A veces me hacer recordar a los armónicos de Zakk Wylde, pero ejecutados con la garganta.  De hecho, es uno de los fenómenos más interesantes de la velada.  Cada vez que Ripper ejecuta alguna acrobacia vocal, cualquier asistente se observa con el desconocido de al lado, comparten expresiones de asombro y vuelven a dirigir la vista hacia el escenario. Algo muy recurrente en esta noche.

Antes del siguiente golpe, Tim hace mención a la dupla de guitarras que lo acompañan, los mismos de la vez anterior. “Tonight we have quite rocky guitars”, mención más que merecida para ambos. Acá me detengo yo también, porque es importante recalcar la labor de los cuatro músicos que acompañaron a Ripper esta noche. Los ya nombrados Gonzalo e Iván en guitarras, Carlos Hernández (Inquisición) en batería y Cristián Maturana (Inquisición) en bajo.  La técnica, el profesionalismo y la capacidad de ajustarse a las versiones originales sin calcarlas es digno de destacar, y demuestra a cabalidad que cualquiera de ellos podría ser parte de cualquier banda grande del globo. Y espero que mi mención sea tomada realmente como un tema fundamentado, y no como un espaldarazo de buena onda. Si los ves tocar, sabrás de lo que hablo. No por nada Owens llamó a los mismos músicos de su vez anterior.

Y es hora de arder en el infierno otra vez. Burn in Hell (Jugulator, 1997) nos lleva a la faceta pesadísima que Judas adquirió en la década de los 90. La voz baja y demoníaca del cantante es pocas veces utilizada, pero demuestra cuán versátil es su interpretación. A esta altura estamos todos afónicos, menos él, quien se despide de un público intachable que lo acompañó en esta jornada. Agradece plenamente y abandona el “esponjoso” escenario, seguido por la gran banda de apoyo. Los cánticos del respetable público no se hicieron esperar, ante la seguridad de que Owens (de actitud sencilla a través de todo el set list) volvería para patearnos en el suelo luego de la paliza que acabábamos de recibir. Y así fue. Los cinco volvieron al escenario y mientras los músicos se instalaban en su respectivos instrumentos, Ripper hizo lo suyo, chocando manos y acercándose al público para mirar a muchos, y digo muchos, y hacer contacto visual. Imponente, pero sencillo.

Starting Over (de su disco solista Play My Game, 2009), es un tema que tiene un peso consistente y una carga melódica notable.  Podría haber sido parte de un disco de Dio como hasta incluso de Iron Maiden. Ese toque levemente melancólico, con momentos pesados y otros de cuerdas limpias. Muy bien recibido y cantado por la audiencia. Realmente veo un tema notable aquí, y de muy buen resultado en vivo. No obstante todos saben que algo grande debe estar reservado para el final.

Nadie se equivocó. El riff inicial de Heaven and Hell (Black Sabbath, 1980) se convirtió inmediatamente en uno de los highlights de la noche. Y encontrar un highlight en una noche como esta es bastante difícil, sobre todo cuando el concierto se ha mantenido en un nivel altísimo en su totalidad. Pero en este caso, esta canción, su significado y el recuerdo del gran Ronnie James una vez más, lo convierten inmediatamente en uno de los cuadros indelebles para atesorar. Todos coreando el principio, con lo poco y nada de garganta que les quedaba, colgándose de las últimas hilachas que afirmaban las cuerdas vocales, y cabeceando sin pausas.

El trabajo de Tim es sin duda digno de aplausos, y su adaptación vocal a la canción es buenísima. Su voz, junto al bajo y la batería, en esa galopa lenta demuestran que la capacidad interpretativa del oriundo de Ohio es más variada que lo que acostumbramos oír. Los pasajes instrumentales sonaron bastante místicos, la atmósfera era propicia para que todos ahí bajaran un poco las revoluciones, se quedaran apuntando hacia el escenario y apreciaran lo mágica que sonó esta versión.  Espero que Dio haya podido saber cuán querido es, y esta noche fue una buena muestra.

Finalmente, One on One (Demolition, 2001), fue el último estertor de la jornada, con un público animadísimo hasta el final, un Tim evidentemente contento y un local tan encendido como en el comienzo. El riff pesadísimo y cuadrado fue inteligentemente guardado para el final, con un coro simple que mantuvo a los fans cantando hasta que en la extensión del final del tema, el break de batería y los solos en carriles paralelos de los guitarristas marcaron un respetuoso “farewell” por parte del cantante, agradeciendo la maravillosa entrega de los presentes,  y en sus palabras “the flawless band” en honor a los músicos chilenos que hicieron un trabajo perfecto.

Tim “Ripper” Owens volvió a acercarse al borde del escenario para chocar manos, compartir miradas de complicidad y sonrisas de gratitud con un remolino de fanáticos que contestaban el choque de palmas con respeto y admiración.  Por parte del grandote vocalista, puedo decir que su actitud fue totalmente sencilla y humilde.  Su profesionalismo también estuvo a prueba a través del set list. Las luces se apagan y Owens se hizo caber por la pequeña puerta al backstage, mientras el escenario se apagaba y el resto de las luces se encendían.  Muchos quedaron pidiendo más y era absolutamente entendible. Todos estaban molidos, pero con gusto hubiesen recibido otra paliza.

Iván Moya, guitarrista de la banda Kontra, tuvo la gran amabilidad de compartir palabras conmigo por un segundo y me hizo saber algo muy rescatable.  Los músicos sobre el escenario no podían oír la performance de Ripper porque el retorno estaba prácticamente inaudible, por lo que tenían que tocar mirándolo en varias ocasiones y seguir por instinto (un envidiable y efectivo instinto, por cierto). Lo interesante de esto es que Tim Owens jamás se quejó del sonido y cantó a lo largo de todo el concierto sin escucharse a sí mismo.  Desde el otro lado, yo miraba el escenario y me admiraba de la capacidad del vocal para pegarle a las notas, sin la más mínima desafinación. Y ahora vengo a saber que lo hizo incluso sin retornos. Tal cual como empecé este review, quiero volver a reconocer cuán equivocado estaba con respecto a la dotada voz, interpretación y carisma de Ripper y cuán gratamente sorprendido volví a casa la noche del viernes.

En una noche así, cuando ves a un artista tan potente, con una banda de tu patria tan profesional, un sonido impecable y con un público respetuoso, agradecido y no por eso menos salvaje, es cuando te sientes pleno de haber sido parte de eso, de haberlo vivenciado.  Más allá del tamaño y características del local, más allá de la cantidad de personas que asistieron, es precisamente este tipo de momentos los cuales yo personalmente llamo una noche redonda.

Te esperamos de nuevo, Ripper.

Setlist:

01. And You will die (Judas Priest)
02. The Ripper (Judas Priest)
03. Blood Stained (Judas Priest)
04. When the Eagle Cries (Iced Earth)
05. Scream Machine (Beyond Fear)
06. Diamonds and Rust  Judas Priest)
07. The Heart of a Killer (Winter’s Bane)
08. Victim of Changes (Judas Priest)
09. Don’t Talk to Strangers (Dio)
10. The Mob Rules (Black Sabbath)
11. Beyond the Realms of death (Judas Priest)
12. Human Race (Beyond Fear)
13. Hell is Home (Judas Priest)
14. Burn in Hell (Judas Priest)
Encore:
15. Starting Over (Tim “Ripper” Owens)
16. Heaven and Hell (Black Sabbath)
17. One on One (Judas Priest)

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

 

Imágenes de la más reciente visita del ex cantante de Judas Priest en Santiago junto a Vastator, Motoroil y SCL.

Fotos: Roberto Llanos

 

Los veteranos chilenos VASTATOR han lanzado un mini álbum llamado «Acoustic Sessions», que puede bajarse gratis directamente desde Digmetalworld Records.

Es primera vez que la banda hace algo sin costo y la idea es «agradecer a todos por su apoyo a través de los años».

El material proviene de un show fue efectuado en julio en la Sala Transmission de Santiago, donde VASTATOR presentó cinco de sus clásicos en versión acústica: Dr. Mortis, Flight of Tue Tue, Fiend, Puñado de Almas y Bloodline.

El cantante Sr. Diaz comenta: «La banda sólo deseaba explorar nuevos sonidos, lo cual siempre hemos hecho. De esta manera podemos traer el elemento innovador a la nuestra escena».

Puedes ver un video slide show con imágenes de la presentación acá:

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¿Como comenzar el comentario de un concierto tan extraordinariamente potente, emocionante y esperado como el que dieron los alemanes de Accept? ¿Cómo tratar de explicarles lo emotivo que resultó escuchar coros como los de Restless and Wild, Fast as a Shark, Balls to The Walls o Teutonic Terror, cantados por todos y cada uno de quienes se encontraban entre el público? A decir verdad, es una tarea complicada.  Cuando uno hace estos comentarios, muchas son las cosas que se pueden pasar por alto, muchos los detalles que pueden ser olvidados, pero si hay algo que siempre perdura es la certeza y esa sensación única de haber vivido un momento irrepetible, un pasaje de esos que quedan marcados a fuego en la memoria a largo plazo de quienes tuvieron la oportunidad de vivirlo, una experiencia que se lleva hasta la tumba.  ¿Estaré exagerando?, quizás… pero estoy seguro que quienes estuvieron ahí saltando, gritando y coreando los temas, estarán de acuerdo aunque sea en parte con muchas de las apreciaciones que aquí lean.

Pero antes de ir con Accept, la noche del viernes tenía un par de invitados nacionales: Vastator y Panzer.  A eso de las 19.30, y con nosotros aún esperando poder entrar, partieron los “héroes del metal nacional”, Vastator, quienes, para quienes no los conocen, lanzaron recién el año pasado su última (GRAN) producción titulada Machine Hell, álbum del que tuvimos oportunidad de oír el tema que da nombre al disco y Hawker Hunter, junto a los clásicos ochenteros de la banda, como En las frías paredes del Nicho y Máxima Entropía. De la etapa más nueva sonaron The Flight of Tue-Tue y la agresiva Hell Only Knows.  Tanto la puesta en escena, como la calidad musical de Vastator están a prueba de balas.  Los años de oficio no son en vano y Rob y los suyos se subieron seguros al escenario y se bajaron potenciados con el recibimiento del público, el desempeño de la banda es de un nivel que nada tiene que envidiar a nadie, como ya dije, son años de esfuerzo y de hacer las cosas bien, de luchar por su propuesta, de trabajo duro y todo eso se nota cuando se plantan en escena. En cuanto al sonido, este estuvo acorde y los acompañó en todo momento, salvo algunos pasajes en donde se percibió demasiado saturado, pero nada que empañara la espléndida presentación de Vastator.

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Luego vino el turno de Panzer, quienes tras un inicio un tanto desordenado se encargaron de seguir calentando los motores de los presentes.  Clásicos como Sueños Metálicos y Alerta Roja fueron de los más coreados por la audiencia, pero también hubo espacio para tocar canciones como Búscame, Línea Artificial, Ángel Audaz y Pequeño Niño, estos tres últimos provenientes de su producción de 1996, En el Nombre de… De su último trabajo, la Generación del Alkithran, sonaron los cortes Kheny Foxy y Generación del Alkhitran; no sé si hubo problemas de difusión con dicho álbum, si no se fabricaron promocionales para darlo a conocer, si su lanzamiento fue solo digital o si simplemente su repercusión fue nula, pero la verdad es que no tenía idea que Juanzer y los suyos habían lanzado este disco el año 2007; sea como sea, Panzer estuvo a la altura de la ocasión y salió airoso de ella.  Pero bueno, y con el debido respeto que me merecen ambas bandas, nadie paga un tenedor libre para degustar solo la entrada, así que vamos con el plato de fondo.

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Corrían las 21:05, Panzer se acababa de bajar del escenario y las caras y gritos de impaciencia comenzaban a hacerse presentes, más cuando el reloj comenzó a avanzar y Accept no aparecía.  Tuvimos que esperar más de media hora para que se apagaran las luces y la banda comenzara a hacer su ingreso. La espera de años de algunos, que para otros fueron décadas, estaba a punto de terminar.  Faltaban solo algunos instantes para cumplir el sueño de muchos, para vivir por fin en territorio nacional la avasalladora potencia del terror teutónico, para entonar con furia, el puño en alto y una sonrisa de oreja a oreja el nombre de Accept¡Accept en Chile! A eso de las 21:40 saltan a escena y el sueño comienza a hacerse realidad y lo hacen con el indiscutido futuro clásico, Teutonic Terror.  ¡Atronador comienzo! ¿Quién no sintió un regocijo inexplicable cuando vio el video de este single o cuando oyó la potencia del bajo de Baltes, los durísimos riffs de Frank y Hoffmann y el apabullante poderío de la batería de Schwarzmann?  ¡Accept regresaba con todo! Pero ¡ALTO, no está Udo!, su reemplazo es Mark Tornillo ¿y este de donde salió? Fue una pregunta recurrente.  Eso hasta que comenzaron los primeros fraseos de la canción: “Back to the frontlines, back to the night… Medieval marauders, under the lights” Dos estrofas bastaban para entender porque Tornillo había sido el escogido y bueno, si quedaba alguna duda, el amenazante  “We will…… Give’ em the Axe” terminaría por convencer hasta al más acérrimo seguidor de Dirkschneider.  Teutonic Terror tiene todo para convertirse en un clásico de clásicos y así quedo demostrado en el Kadilac, es un corte durísimo, que te obliga a alzar el puño y gritar el coro con furia, con garra, es un tema con el que de hecho podrían cerrar sus presentaciones, como si se tratase de uno de los más grandes hits de la banda, pero va al comienzo, así que ¡imagínense lo que se nos venía encima!

acceptcl11-21Luego de aquel arrollador puntapié inicial, Accept descargó otro tema de Blood of the Nations, el no menos potente Bucket Full of Hate, que hizo vibrar a una audiencia que llegó rendida ante la sola idea de presenciar a la banda en acción.  A estas alturas para nadie es sorpresa lo espléndido que es su último trabajo y se nota que rápidamente se ha hecho un espacio entre los favoritos de su discografía.  La siguiente dupla provendría directamente de los primeros ochentas y justamente de uno de aquellos discos favoritos de sus seguidores.  Con Starlight y Breaker la locura llegó al máximo, son dos gemas que la gente conoce a la perfección y así lo demostraron los más de 1.000 asistentes que se dieron cita la noche del viernes.  Lamentablemente, y como todos deben haber sabido antes del concierto, Frank sufrió una caída durante una presentación reciente, así que no pudimos disfrutar de esas guitarras gemelas que adornan Starlight en total plenitud, pero teníamos al gran Hoffmann en frente, así que por muy lamentable que haya sido no haber podido verlos con formación completa, la ausencia de Frank no perjudicó en nada la presentación de la banda.  Hoffmann ya lo había hecho solo antes y esa experiencia le permite llenar los espacios que deja una segunda guitarra ausente sin problema alguno… ¡y de qué forma!

Luego de aquellos mazazos, vino otra canción de su última producción.  New World Comin’ fue la escogida, un mid-tempo marca registrada de estos alemanes, como para bajar un poco las revoluciones, un pequeño respiro antes de la locura que desató la cabalgata de riffs con que comienza el mítico Restless and Wild ¡Maravilloso! Sonó espléndido, la ejecución fue increíble, pero lo mejor de todo fue la comunión lograda entre la banda y el público, aún tengo el coro dando vueltas en la cabeza, cantado con una energía desbordante por cada una de las almas presentes, fue impresionante, si parecíamos miles los que estábamos cantando.  Monsterman, de aquel magnífico álbum Russian Roulette, fue la siguiente, con un Hoffmann soberbio en la ejecución del metálico solo que adorna aquella canción.  En realidad Hoffmann estuvo brillante en toda la presentación, el tipo exuda metal por cada uno de sus poros, de eso no quedo ninguna duda, es un señor de las seis cuerdas y además un tipo sumamente entregado a lo que hace, se nota que disfruta cada momento y que lo pasa muy bien sobre el escenario.

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Un momento realmente de antología era el que se nos venía encima.  La magnífica Metal Heart, rompió con todo, las gargantas de muchos casi colapsaron de tanto gritar, el coro sonó atronador y la gente entonando la característica guitarra del tema fue sencillamente una maravilla.  A continuación una sorpresa para varios: Amamos La Vida llegaba para dar aún más emotividad a un show que ya a esa altura se perfilaba como uno de los mejores del año, las luces tenues, la gente oyendo con atención, la banda inspiradísima sobre el escenario y en el momento en que Tornillo tenía que entrar… ¡FUCK! ¡Se murió el generador! La mesa de sonido se apagó y solo quedaron un par de focos encendidos, por supuesto, destrozando el momento que estábamos viviendo.  Pero para que se imaginen como estaban de emocionados todos con el show que estaban presenciando, solo se dejaron oír un par de abucheos y luego la gente comenzó a cantar, a aplaudir, a arengar a la banda gritando su nombre y así los algo más de cinco minutos en que se fue la energía pasaron prácticamente inadvertidos, ¡Nada podía empañar la noche de Accept en Chile!  Superado el impasse, la banda ejecuta Amamos La Vida desde el comienzo nuevamente y todo problema fue olvidado.

acceptcl11-41De regreso a los clásicos.  Ahora era el turno de Neon Nights, que sonó pasmoso, extraordinario, brillante y Tornillo lo cantó maravillosamente también, a pesar de ser un tema más bien lento y calmado (al menos durante la mayor parte de su duración), la gente lo gozó al máximo y en mi caso está dentro de los temas que más disfruté la noche del viernes.  Pero no todo podía ser solo clásicos ¿no? Tiempo de volver a los noventa, específicamente 1993, año en que junto a Udo de regreso en la banda, lanzaron Objection Overruled.  La canción escogida fue la muy Ac/Dc, Bulletproof, que dio la sensación que no está dentro de las más conocidas de la banda, esto a pesar de ser un excelente corte, ya que la adrenalina bajo un poco durante su ejecución y solo los más aplicados se animaron a entonar el coro, mientras una gran parte del público aprovechó para despabilar un poco y recuperar energías para todo lo que aún quedaba por delante.  Todos sabíamos que aún faltaban por venir varios latigazos para los cuales había que estar preparados y de hecho así fue, ya que de aquí en más, prácticamente todos fueron temas provenientes de la etapa más recordada de la discografía de los germanos.

Losers and Winners de Balls to the Walls y Aiming High de Russian Roulette, desencadenaron que la marea humana comenzara a agitarse nuevamente en el interior del pequeño recinto.  Ambos temas rápidos, de coros inolvidables y exquisitamente metálicos, interpretados con una entrega única.  Se notó que la banda gozó con la recepción de la gente, se vieron cómodos y muy contentos (a pesar de las incomodidades propias de un recinto y escenario pequeños) razón por la cual podemos decir que cumplimos con nuestra parte y con creces, ya que de nosotros, la audiencia, depende en gran parte lo que suceda sobre el escenario, sino pregúntenle a Udo.  Por suerte acá la gente se comportó a la altura del espectáculo y con el respeto que se le debe a figuras como las que teníamos en frente.  Accept es una de las bandas de heavy metal más influyentes que han parido las tierras germanas y habría sido una vergüenza que hubiesen aparecido aquellos guanacos que al parecer aún no se han extinguido del todo o imbéciles lanzando cosas hacia el escenario, por suerte todos estábamos ahí para disfrutar de la banda, y así fue.

Otro corte trascendental dentro de la discografía de la banda, Princess of the Dawn, un tema tan sencillo como mágico.  Wolf ¡Impresionante! Tornillo ¡Magnífico! Y la dupla en la base rítmica ¡Solidísimos! Un placer haber podido oír por fin esta canción en vivo, junto a verdaderos fanáticos de la banda, quienes a pesar de los años de espera, años que pasan por el cuerpo, pero claramente no por el espíritu, gozaron como quinceañeros entonando con fuerza cada estrofa de una de los temas más recordados de la banda. Up To The Limit y No Shelter, fueron las que continuaron con esta magnífica fiesta metálica, antes que la banda se retirara del escenario para descansar algunos segundos.   Al regreso, el sonido de un viejo vinilo girando y aquella polka germana de fondo solo podía indicar una cosa: Fast as a Shark, personalmente, uno de los momentos que más estaba esperando ¡que temón, que potencia y que gran voz la de Tornillo!  Recuerdo haber visto algunos videos en youtube en donde el desempeño vocal de Mark en vivo no era todo lo bueno que había registrado en el disco de estudio, lo que me había provocado ciertas dudas y temores en relación con el estado en que llegaría cantando acá.  Recordemos que el tramo sudamericano es la parte final del tour de promoción de Blood of the Nations, por lo que llegué a pensar que el desgaste que traería encima podía perjudicar su performance, pero nada, el tipo cantó espectacular durante todo el show, llegando a todas las notas sin problema alguno, lo que me lleva a preguntar, sinceramente, ¿alguien echó de menos a Udo? Lo que es yo, en lo absoluto.

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Pandemic, fue el quinto y último corte a promocionar, pero que promoción si ya todos conocen a la perfección cada una de las canciones del magnífico nuevo trabajo de Accept.  Fantástico me parece poder decir que los cortes nuevos fueron recibidos y cantados como si hubiesen sido compuestos en la época dorada de la banda, como si llevásemos años escuchándolos.  Se nota que este reciente trabajo caló hondo entre los fans.  Para cerrar, un himno: Balls to the Walls, y su coro entonado por todos, casi botó el Kadilac al suelo ¡Apoteósico!  Nada más que decir.  Una experiencia única.

Lo de Accept fue de otro mundo, una entrega única, se entretuvieron, lo pasaron bien, jugaron con el público, gozaron cada momento y dieron un show realmente increíble.  Sin su vocalista original, con un guitarrista menos y con todo lo austero que fue su puesta en escena, fue un concierto inolvidable y que deja la vara muy alta para los que se vienen los próximos meses.  La huella dejada por los alemanes en Chile es indeleble, eso está claro.  Todo resultó de maravillas, incluso hasta uno se olvida que hubo un apagón entremedio, fue tal la descarga que no se puede más que recordar todo lo bueno que estuvo el concierto, no hay espacio para otra cosa.  Esperemos que se vuelva a repetir y pronto.  Por mientras quienes no se animaron a ir, pongan sus bolas contra la pared and “give’ em the axe”. ¡Accept Über Alles!

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Setlist Accept:

  • Teutonic Terror
  • Bucket Full of Hate
  • Starlight
  • Breaker
  • New World Comin’
  • Restless and Wild
  • Monsterman
  • Metal Heart
  • Amamos La Vida
  • Neon Nights
  • Bulletproof
  • Losers and Winners
  • Aiming High
  • Princess of the Dawn
  • Up To The Limit
  • No Shelter

Encore:

  • Fast as a Shark
  • Pandemic
  • Balls to the Walls

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

Imágenes del debut de Accept en Chile en un repleto Club Kadilac. Los alemanes fueron acompañados por Vastator y Panzer.

Fotos: Guillermo Salazar

Los nacionales Vastator acaban de lanzar su tercer larga duración tras su regreso a las pistas en 1998.  Recordemos que ya son prácticamente 25 años a cuestas si contamos desde la formación de la banda y la experiencia que da la veteranía se nota en cada una de los lanzamientos que han realizado.  Sin ir más lejos, tanto The Night of San Juan como Hell Only Knows constituyen impresionantes muestras de que la agrupación está más viva que nunca y lejos de haberse reunido por mero capricho.

Machine Hell, título de la placa en comento, trae consigo 11 nuevos cortes que retoman lo hecho en Hell Only Knows, pero que disminuyen un poco la dosis de speed, trasladándose hacia planos más bien heavy/power metal, pero aclaremos, cuando hablamos de “power metal” no piensen en Stratovarius, ni Edguy, ni Helloween, sino más bien en Metal Church, Helstar y/o incluso Satan’s Host, es decir, más duros que melódicos, más agresivos y no “felices”.  Que no se malentienda esto último, nada ha sido dicho de forma despectiva, es solo que el metal de Vastator, al tener raíces directas en el thrash/speed ochentero, es bastante más duro que lo que habitual y actualmente se entiende por power metal.  Hecha la aclaración anterior, repasemos un poco el disco.

La placa abre con el tema homónimo Machine Hell, corte muy potente y, como ya dijimos, muy en la línea de su anterior trabajo.  La voz del Sr. Díaz (Nelson «Rob Díaz» D’Aldunce) es todo lo agresiva que la música requiere y pareciera ser que con cada trabajo este señor canta aún mejor, para que se hagan una idea, en algunas canciones es como escuchar a Halford en los días de Painkiller.  Impresionante.  En todo caso el trabajo de todos los integrantes está realmente notable.  Barrenechea se pasea por la batería de forma impecable, las guitarras de Felipe Hernández suenan potentísimas y las líneas de bajo de Peyote Barrera se perciben muy claras, lo que además habla bien de la producción del disco.

La placa continúa con la mayormente instrumental 8.8 y digo mayormente porque no tiene letras, pero si un par de voces y gritos que corean los riffs de la canción.  Me imagino que no es necesaria la explicación del título ¿no?  En todo caso no es más que un entretenido entremés para The Gods Give No Reply, tercero en la lista y uno de los temas más heavy del disco, nuevamente con un tremendo trabajo en la batería por parte de Barrenechea.  La gran particularidad de esta canción está dada por la presencia de una de las féminas más impresionantes (en todos los sentidos posibles) de la actualidad metalera, Veronica Freeman, de la banda estadounidense Benedictum, quien junto a Díaz realiza un gran trabajo vocal para este tema, con líneas y melodías vocales muy interesantes.  Sin embargo, si la intención de incorporar a Freeman era para darle algún tipo de matiz distinto a las voces, no resultó, ya que la voz de Veronica es tan potente y dura que la verdad que no matiza mucho al lado de Rob Díaz, pero supongo que más que buscar armonía entre las voces, la invitación iba más por el lado de la camaradería y desde ese punto de vista el resultado no es más que dos tremendas gargantas unidas en un solo tema.

El cuarto corte, Fiend, me recordó mayormente al Iron Maiden del nuevo milenio, es un tema más pausado, de hecho comienza de forma muy relajada, con guitarras semi-acústicas, sin ninguna distorsión de por medio y con la voz de Díaz adquiriendo por momentos un tono muy similar al de Dickinson.  Solo para el coro reaparecen la distorsión y los tiempos más marcados.  Es un buen tema, sin embargo más de 5 minutos me parece que es más de lo necesario, esto considerando que no hay ningún cambio de ritmo ni progresión alguna dentro de la canción.  X-Terminate, llega para de un golpe despabilarnos del relajamiento provocado por el anterior corte.  Acá vamos derecho al terreno del speed metal, de hecho musicalmente recuerda al Agent Steel de Bruce Hall y tal como me sucede con esa formación de aquella banda, aún no me terminan de convencer las líneas vocales para esta canción, como que no encajan del todo, claro está que es muy probable que sea solo mi percepción.  De todas formas es un track potentísimo que deja con la adrenalina a tope para recibir al sexto en la lista, Hawker Hunter, otra canción de corte muy similar a The Gods Give No Reply, es decir, bien heavy metal, más aún si consideramos que como invitado nos encontramos con Metal Mike Chlasciak, guitarrista de Halford.

El siguiente corte lleva por título Reminiscence, una canción que podría provocar cierta extrañeza debido a sus características: “baladesca”, teclados, piano, ausencia de batería (al menos durante los 2 primeros minutos) y Rob cantando operáticamente.  La verdad es que es un buen tema, pero no puedo dejar de pensar en Time de Mercyful Fate cuando lo escucho.  Independiente de las similitudes, Reminiscence sirve como respiro, como una bocanada de aire fresco antes de partir con lo que podríamos llamar la segunda parte del disco, ya que quedan 4 canciones, más de 20 minutos y todas ellas cantadas en español.

Combustible en la Sangre, octava pista, es uno de los temas más heavy/rock que vamos a encontrar en el disco, de hecho se me viene vagamente a la memoria el sonido de Panzer, salvo que Vastator es mucho más pesado que sus coterráneos.  Comienza con algo muy típico: el rugir de los motores de una motocicleta, luego entran batería y bajo, más un grito de Rob.  Sin duda es una canción muy genérica, pero efectiva.  Le sigue Puñado de Almas, un corte Heavy/Power muy directo y denso, con un Barrenechea notabilísimo tras los tarros, quien junto a Peyote convierten al tema en una masa sónica muy sólida, a eso súmenle el trabajo en guitarras de Hernández y fácilmente tenemos uno de los mejores temas del disco.

Si con la canción anterior quedamos por las nubes, El Último Grito en el Infierno solo nos confirma el excelente nivel mostrado por Vastator hasta ahora.  Enmarcado dentro de los patrones propios y más clásicos del speed metal, este corte no debiera dejar indiferente a nadie que guste de dicho estilo; por otra parte las melodías vocales destacan en la voz de Rob, quien merece solo elogios por el desempeño mostrado a lo largo de toda la placa.

Para cerrar, Caleuche, que si no me equivoco debe ser el tema más largo que han compuesto a la fecha (11:15).  Comienza de forma lenta, con Rob haciendo gala de sus dotes de tenor durante gran parte de los fraseos, dándoles mayor profundidad e intensidad, y con un leve aire “doom” principalmente dado por lo arrastrado de los riffs y claro, la lentitud de la batería.  Cerca de los 4 minutos el bajo de Peyote anticipa el cambio de ritmo, sube la intensidad y todo va cuesta arriba con la metralleta que se dispara directamente desde los pies de Barrenechea.  Claramente es un tema de corte épico, que incluso trae un solo de batería que se extiende por poco más de 2 minutos, al más puro estilo de Armor of The Gods (quinta parte de Achilles, Agony and Ecstacy in Eight Parts, de Manowar).

Así concluye lo nuevo de Vastator, Machine Hell, placa que marca un importante paso más dentro de la carrera de una de las bandas mentoras de la escena nacional, respetada tanto en Chile como en el extranjero.  Un respeto que han ganado en base a álbumes sólidos y la constancia con la que han trabajado, sobre todo durante esta nueva etapa de la agrupación.  Absolutamente recomendable para todos aquellos que gusten del heavy, el power o el speed metal, acá encontrarán de todo un poco, muy bien ejecutado y con mucho brío.  Para obtener sus copias pueden contactar directamente a través del sitio oficial de la banda.