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«Talviÿo» es el nuevo trabajo de los finlandeses SONATA ARCTICA que se lanza hoy vía Nuclear Blast Records y que ya está disponible en sistemas de streaming. Para celebrar su salida, la agrupación liderada por Tony Kakko liberó hoy el video para el single «Who Failed The Most» el que se puede ver a continuación:

No olviden que SONATA ARCTICA será una de las bandas que dirá presente en nuestras tierras el próximo año. La noticia fue anunciada por la misma agencia que confirmó los shows de NIGHTWISH y EMPEROR en Sudamérica, avisando que la banda de Tony Kakko llegará por estos lados en Abril del 2020, aún sin fechas y ciudades concretas.

El tracklist y el artwork:

01. Message From The Sun
02. Whirlwind
03. Cold
04. Storm The Armada
05. The Last Of The Lambs
06. Who Failed The Most
07. Ismo’s Got Good Reactors
08. Demon’s Cage
09. A Little Less Understanding
10. The Raven Still Flies
11. The Garden

SONATA ARCTICA ha anunciado su décimo álbum de estudio que llevará por título «Talviyö” («Noche de invierno» en finés), y que será lanzado el próximo 6 de Septiembre a través de Nuclear Blast Records. Además, los finlandeses han revelado la portada del disco y el primer sencillo de adelanto llamado «Little Less Understanding»

Con respecto a la portada, el tecladista Henrik «Henkka» Klingenberg comentó: «Habíamos hablado sobre tener una portada basada en una foto y, afortunadamente, pudimos encontrar a este galardonado fotógrafo, Onni Wiljami, que en realidad proviene de un pueblo no muy lejos de nuestra ciudad natal y sus fotos fueron perfectas para este álbum».

Sobre la dirección del nuevo álbum, el vocalista Tony Kakko agregó: «La idea era crear un álbum que estuviera musicalmente en línea con al menos los dos álbumes anteriores. Estoy muy contento con las canciones y el estado de ánimo general del álbum. Siento que contiene algunos de los mejores momentos de nuestra carrera”.

Sobre el single de adelanto ‘A Little Less Understanding’ Kakko comentó: «La canción en cierto modo sigue la tónica de ‘I Have A Right’ y habla sobre la dificultad de tomar las decisiones correctas en la crianza de un nuevo ser humano»

Te dejamos la portada de Talviyö y el lyric video de ‘A Little Less Understanding’:

A pesar de que Sonata Arctica ha visitado nuestro país constantemente a partir del año 2008, de alguna forma siempre se las arreglan para llamar la atención entre sus fanáticos y sus detractores. Vale decir, para bien o para mal, a nadie le resulta indiferente un concierto de los fineses. Esta vez la consigna era la grabación del show para un posterior DVD, donde un público tan fiel como el nuestro tendría la posibilidad de demostrar con creces que la elección sería la correcta.

Siendo las 20:30 hrs., al hacer ingreso a la cancha del Teatro Cariola inmediatamente nos percatamos de la gran cantidad de asistentes que aguardaban en la mejor posición posible dentro del recinto, acompañados con banderas y lienzos que se transformaron en una señal inequívoca de que la fidelidad y el compromiso hacia los liderados por Tony Kakko pareciera no tener fecha de caducidad. A su vez, aprovechamos de realizar una vista panorámica alrededor del escenario para comenzar a dilucidar la producción y la forma en la que sería grabado el show. De esta manera, eran bastante visibles las dos cámaras laterales que se encontraban en los palcos, más otra ubicada al fondo de la cancha con el propósito de tomar imágenes desde el público. Finalmente, una vez comenzado el concierto, se sumaron otras cuatro que estarían directamente sobre los músicos en escena.

Hecho este pequeño análisis durante la previa, a las 21:00 horas en punto se apagan las luces ambientales y la reacción desatada es simplemente ensordecedora. Entre los aplausos y los gritos de euforia, lentamente comienza a sonar parte de We Are What We Are como introducción a medida que los integrantes de la banda iban tomando posición. En este punto, no podemos pasar por alto la tremenda bandera chilena que fue desplegada en la parte delantera de la cancha justo antes de que comenzara a sonar Closer To An Animal. Si bien instrumentalmente fue ejecutada a la perfección, la voz del frontman no se escuchó tan clara durante todo el tema y fue fuertemente opacada por la batería en las primeras estrofas. Poco y nada importó puesto que los cánticos de «I think I’m closer/  To an animal / Everyday till I fall» lograron suplir el bajo volumen inicial. Y para qué andamos con cuentos, Tony Kakko sabe echarse el público a la perfección. Bastó con un pequeño saludo y que incitara al acompañamiento con las palmas durante la parte instrumental para lograr una ovación cerrada. Por último, como era de esperarse, las melodías de Henrik «Henkka» Klingenberg fueron coreadas de principio a fin durante cada una de sus intervenciones.

Apreciando de mejor forma la atmósfera predominantemente azul generada por el juego de luces, la segunda revisión a «The Ninth Hour» vendría con la entretenida Life, que a partir de hoy debe ganarse un lugar entre las canciones que funcionan mucho mejor en vivo que en estudio. En primer lugar, súmenle un punto a Elias Viljanen, quien luego de tocar un par de notas, ya nos tenía a todos saltando y coreando la intro. Luego, a pesar de que los versos pueden ser considerados algo apagados y faltos de inspiración, cuando llega el «Lalala lalalala lalalala / With a friend who is right beside you / Lalala lalalala lalalala / With a friends beside you» el track agarró una fuerza notable, logrando que cada uno de los asistentes acompañara el estribillo.

Ya con el sonido un poco mejor ecualizado, Henkka toma el micrófono y después de exclamar «Are you having a good time?!» nos presenta The Wolves Die Young, primera y única canción rescatada de «Pariah’s Child«. Si hay que elegir algún momento para enmarcar, por lejos  la combinación entre el doble bombo de Tommy Portimo, el mini solo de Elias y el excelente juego de luces después de que Tony canta «Mirror, mirror of the fall / Sees her final spiraling downfall» destaca por sobre cualquier aspecto. En cuanto al tema en sí, fue construyéndose lentamente hasta explotar en el coro que a estas alturas no hay nadie que no se lo sepa. Muy personalmente, esta composición se ha ido convirtiendo entre mis favoritas dentro del «nuevo catálogo» de Sonata.

El primer saludo del cantante llegaría tras una pequeña pausa antes de arremeter con In Black And White, sin duda una de las mejores herencias que nos dejó «Unia«. Y es que cuesta creer que han pasado diez años (¡diez!) desde su lanzamiento, con lo cual innegablemente ha ido envejeciendo de gran manera.

Uno de los clímax de la jornada llegaría con Tallulah. Me gustaría poder hablar más concretamente del speech de Tony durante la intro, pero lamentablemente la poca definición en su micrófono impidió que pudiéramos escuchar con mayor atención sus palabras. Más allá de esto, ¡pedazo de tema señores! Si bien ha sido interpretada en nuestro país anteriormente, nunca deja de llamar la atención el cántico ensordecedor y el sentimiento implantado palabra por palabra en este baladón. Y esta vez no fue la excepción, puesto que el recinto se remeció por completo una vez que el frontman comenzó a entonar «Remember when we used to look how sun sets far away?». Para qué mencionar el coro, que aún debe estar resonando en el Cariola. En tanto, no puedo dejar de mencionar la gran cantidad de teléfonos celulares que se alzaron para grabar la canción en su totalidad. Desde luego que queda para el debate.

Obviamente Fairytale no fue recibida igual que su predecesora, algo bastante injusto para uno de los mejores tracks del último álbum. De todas formas nadie quedó indiferente ante el excelente solo interpretado por Henkka y ante el desplante escénico de Passi Kauppinen, que se encuentra mucho más afiatado con sus compañeros. Esto último se vería reflejado en otro de los clímax de la noche: la incombustible FullMoon. Antes de desatar el caos en la cancha, Tony Kakko nos pregunta si queremos cantar. Ante la obvia respuesta, era cosa de segundos para que comenzara un karaoke sin precedentes digno de un clásico de tal magnitud. No exageramos al decir que no hubo ni un alma que no cantara «She should not lock the open door – Run away, run away, run away!…«. El resto es historia conocida. Nada más que esperar a que Klingenberg baje de su tarima con la keytar para hacer el pequeño duelo de solos con Elias antes del último estribillo. ¡Notable!

Sorprendentemente, en este punto se produjo un quiebre respecto a la primera parte del show. Vamos por parte. Al igual que con Fairytale, Among The Shooting Stars también fue recibida de manera bastante tibia y hasta indiferente si se quiere ser más tajante. Es cierto que todos acompañamos moviendo los brazos de lado a lado durante gran parte del tema, pero esto no bastó para generar una reacción parecida a lo que ya habíamos vivido. Aún así es destacable la teatralidad del frontman al interpretar piezas más lentas que requieren una performance más seria y compenetrada.

Entonces, para recuperar los ánimos nada mejor que tocar una canción de la vieja escuela dirán ustedes. Pues no, ni siquiera la inclusión en el setlist de un temazo como Abandoned, Pleased, Brainwashed, Exploited logró renovar las energías. Quiero decir, se suponía que esta era una de las sorpresas dentro del show, pero al mirar a mi alrededor me di cuenta que una gran cantidad de asistentes no la conocía. No les voy a mentir que me llevé una gran decepción al percatarme de esto. Aún así, los que entendimos que este era un momento único, dejamos la vida gritando el «Abandoned, pleased, brainwashed, ¡EXPLOITED!» y posteriormente el «It’s time for everyone, to think what we have done / Open your eyes and see / It’s not a dream». Sin dudas debería haber sido algo épico y digno de recordar, pero a veces la expectativa juega en contra. Y ojo que la situación no mejoraría demasiado con la correcta We Are What We Are, que si bien contó con un apoyo más multitudinario durante algunos pasajes, dudo que logre entrar dentro de lo más destacado de la noche.

¡Ahora sí! Pasado este «bajón», por fin vuelve la euforia y el caos en todos sus niveles. Elias queda solo sobre el escenario y hace un pequeño solo que conecta con las primeras notas de The Power of One. Luego, mientras la primera estrofa de Tony sonaba a través de la amplificación, rápidamente vuelven el resto de los instrumentistas y dejan caer todo su peso tras la intro. De aquí en adelante no queda otra que disfrutar y dejarse llevar cada una de las progresiones y cambios de ritmos comandados por Tommy y Passi. ¡Sólo recuerden cómo sonaba esa base rítmica! Por otra parte, no podemos dejar de lado las atmósferas creadas por Henkka durante las partes más calmadas y durante las partes instrumentales. Antes que se me olvide, la postal por excelencia de este concierto se vivió en plena ejecución de los solos de guitarra y teclado: una bandera chilena con el logo de la banda en medio fue lanzada hacia el cantante y éste, muy respetuosamente, la enseñó al público desatando una ovación cerrada. Terminando el último verso, el líder se va tras bambalinas mientras el resto de los músicos interpretan el outro. De esta forma, a las 22:10 horas se pone término a la primera parte de la presentación.

Pasados un par de minutos, y tras los típicos cánticos que se producen durante antes del encore, vendría otra de las sorpresas de esta gira. Hablamos del opening track de «Reckoning Night«, la notable Misplaced. Eso sí, antes de que comenzara, el vocalista tuvo unas palabras de agradecimiento para cada uno de nosotros y por el sold out que conseguimos. Además, aprovechó para darnos un pequeño consejo sobre encontrar el amor en las cosas que nos hacen felices y en buscar música nueva si es necesario. Volviendo al tema, otra decepción nos llevamos al ver que tampoco fue recibida como corresponde. Que no se malinterprete. Si contó con la participación de varios de los presentes, pero vamos, primera vez que era interpretada en nuestro país y al ver las caras dubitativas de varios realmente era para preocuparse. De todas maneras, si algo hay que rescatar son los tonos de Tony y la fuerza que implantó al cantar «This time was not for me / I have nowhere to land, no place to rest / like a bird without a nest I’m gliding / under the clouds forevermore!».

Sin dudas I Have a Right se ha convertido en uno de los clásicos modernos de los fineses, siendo imposible no cantar un estribillo tan pegajoso como ese. Además, es fácil comprarle el cuento al cantante cuando interpreta el tema de espaldas al público mirando hacia arriba dándole un significado mucho más concreto a su lírica. Por último -era que no- la encargada de cerrar la jornada sería Don’t Say a «Motherfucking» Word. Como lo vaticinábamos hace un par de días, la grabación para la posterioridad debía quedar marcada por instantes como este. Un estribillo cantado a más no poder, toda la cancha saltando de principio a fin y la agrupación demostrando sus años de carretera con una ejecución perfecta. Pero un concierto de Sonata no finaliza hasta que se hace la pregunta «Is there something you need?» para posteriormente responder «Vodka!». Así, después de que el líder dividiera el recinto en tres partes para hacer un pequeño juego sobre quien gritaba más fuerte, se procedió a dar inicio al archiconocido Vodka Outro. Todas las palmas en alto y cada uno de los presentes entona la melodía. Finalmente, a eso de las 22:40 horas comienzan a despedirse de una fanaticada que los aplaudió a más no poder.

Terminado el concierto, desde luego que Sonata Arctica sigue estrechando su relación con los fanáticos más acérrimos que han acompañado por años a la banda. Sin embargo, no puedo dejar de tener sensaciones encontradas con algunos aspectos de esta noche de domingo. En primer lugar, si bien el setlist y el show en líneas generales fue bastante correcto, no deja de ser cierto que le faltó consistencia en algunos momentos y que las canciones que estaban llamadas a ser uno de los tantos clímax de la noche no lograron su cometido a cabalidad. Históricamente los fineses han pasado por alto parte de sus éxitos y era una buena oportunidad para demostrar que el material más recóndito sí es digno de ser considerado en el futuro. Por otra parte, el show fue algo monótono de presenciar (considerando la grabación del DVD), la puesta en escena no incluyó nada especial y nada que no hayamos visto en sus anteriores visitas. Ahora bien, obviamente el comportamiento de la audiencia y la devoción por Tony Kakko y sus secuaces son algo digno de destacar. Por algo prometieron volver lo antes posible. Acá tienen el éxito asegurado.

Setlist de Sonata Arctica:

1. Closer to an Animal
2. Life
3. The Wolves Die Young
4. In Black and White
5. Tallulah
6. Fairytale
7. FullMoon
8. Among the Shooting Stars
9. Abandoned, Pleased, Brainwashed, Exploited
10. We Are What We Are
11. The Power of One
Encore
12. Misplaced
13. I Have a Right
14. Don’t Say a Word (Vodka Outro)

GALERÍA

La expectación no es menor ante un nuevo trabajo de estudio de los finlandeses de Sonata Arctica, más aun si tomamos como referencia su hasta entonces último álbum “Pariah’s Child”, que revitalizó su discografía en el año 2014, incluso sin llegar a ser del agrado de toda su fanaticada.

Como un quinteto compuesto por Tony Kakko (voz), Elias Viljanen  (guitarra), Henrik Klingenberg (teclado), Pasi Kauppinen (bajo) y Tommy Portimo (batería), llega el momento de  “The Ninth Hour”, título que justamente llena el espacio número nueve de la línea de tiempo discográfica. Para empezar, algo que llama gratamente la atención, es la calidad en el arte de tapa o carátula. El desarrollo de esta sublime imagen, a cargo de Janne Pitkänen, sin duda entra en el podio de las mejores portadas entre los trabajos de Sonata Arctica, y lo más significativo, nos abre las puertas a los principales elementos que nos podemos encontrar una vez sumergidos en “The Ninth Hour”, el cual es producido y lanzado bajo el alero de Nuclear Blast.

El concepto que atraviesa a “The Ninth Hour” en sus letras está enfocado principalmente a las consecuencias que puede haber para la humanidad enceguecida por el ritmo actual de vida, como se sugiere en la portada, un mundo en que la naturaleza carece de la existencia humana u otro donde el hombre se hace parte de un equilibrio natural y armónico.  Si bien es un argumento fuertemente usado en el último tiempo por diferentes bandas, no deja de ser válido y necesario de desarrollar. Todo esto son pinceles y apreciaciones conceptuales que deberían tomar mayor fuerza con la composición y arreglos musicales.

Pero entremos de lleno a la revisión de los once cortes que trae este disco. El primer tema y uno de los singles de este trabajo es Closer to an Animal, en cuyo comienzo si bien parece existir todo lo necesario para quedar sorprendido, termina siendo una composición bastante tibia y plana en su desarrollo. Quizás con una interpretación vocal más intensa y jugada por parte de Kakko  hubiera logrado el equilibrio y atracción necesario para la canción que abre este trabajo. El peso a este tema se le puede atribuir a la letra, que se enmarca en cómo la codicia nos aleja de nuestra esencia natural o animal.

Otro de los adelantos previos al lanzamiento de “The Ninth Hour” fue Life, track que sube el grado de intensidad en todas sus líneas –sobre todo en la parte instrumental de los solos y coro–, nos acerca lentamente a lo que esperamos normalmente de Sonata Arctica. Hasta que llegamos a un golpe certero con Fairytale, que es una composición que logra el sonido y fórmula con la que esta agrupación encantó en un momento a su público. De corte melódico y mayor peso, Fairytale mantiene la expectación y sorpresa a medida que avanza. Un coro muy bien logrado es solo un excelente puente para lo que se viene. Excelentes cambios de ritmos, cortes y densidad en los solos. Realmente se puede considerar que Fairytale es un tema redondo, un gran momento de “The Ninth Hour”.

Que quede claro que no siempre se le pide velocidad a una banda para considerar una canción buena o mala, una composición puede tener intensidad y conmover siendo de perfil veloz o lenta, con peso o suave. Y es precisamente lo que Sonata Arctica nos trae con We Are What We Are. El elemento adicional, como el sonido de una flauta en su comienzo, genera una conexión especial y un ambiente ideal para hablar de nuestras raíces olvidadas. Acá la intensidad se hace latente en un sentido y bello coro.  La emocionalidad es la constante durante todo el tema, otro gran momento del disco.

El vuelco a la fuerza, con mayor velocidad y agregando elementos progresivos en el desarrollo de su composición llega con Till Death’s Done Us Apart. Acá el factor sorpresa se ocupa bastante en cambios drásticos de intensidad, tanto instrumentalmente como en la faceta interpretativa de la voz. Una atractiva composición que saca a lucir los ingredientes nuevos, para la fórmula final de este disco. No es una canción en la que se puedan apreciar todos sus colores y matices a la primera, por lo que se recomienda darle más de una vuelta. Resultará una atractiva composición.

Bajamos la velocidad y escuchamos a Among The Shooting Stars. El medio tiempo domina durante todo su desarrollo, pero lamentablemente volvemos a la falta de sorpresa. De cualquier forma, siempre es una fórmula efectiva cuando se trata de aludir a la nostalgia en este tipo de composiciones, representada en la imagen del característico lobo de Sonata Arctica.

Rise a Night es velocidad sin miramientos. Una receta conocida y necesaria si hablamos de unas de las bandas representativas del género. La faceta de los teclados de Klingenberg es fundamental, ya que es el bálsamo ante la velocidad en todas las líneas instrumentales. Rise a Night está bien lograda, si lo denominamos “el tema Power Metal”, que sí o sí debe estar en cada disco de los finlandeses.

En el camino experimental encontramos a Fly, Navigate, Communicate, canción que nos trae al paladar muchas sensaciones de cómo iniciamos esta revisión con Closer To An Animal, sólo que acá sí se logran pasajes más interesantes en cuanto a quiebres instrumentales, manejo de intensidad, pero sin brillar mucho en verdad.  En este camino, experimentando y buscando un sonido renovado sin abandonar su sello, rozan el Pop a momentos. Y lo siguiente, Candle Lawns, es una balada cautivante. Acá realmente la interpretación y letra logran conmover,  sobre todo en una narración que alude a como el tiempo va desvaneciendo momentos y situaciones en su pasar. Los matices emocionales están en una justa medida.

Uno los temas más llamativos a simple vista de “The Ninth Hour”, por su larga duración, es White Pearl, Black Oceans (Part II: By the Grace of the Ocean). La continuación de una gran composición, haciendo referencia a la original White Pearl, Black Oceans de «Reckoning Night» (2004) Sin lugar a dudas uno de los riesgos más grandes a la hora de desarrollar una obra extensa, es no caer en lo repetitivo o monótono, y lamentablemente esta segunda parte no estuvo a la altura de su predecesora. En un comienzo logra una atmósfera que cautiva pero que a medida que avanzan y avanzan los minutos se desvanece. No se puede negar la cantidad de arreglos y elementos presentes en esta canción, sobre todo a nivel sinfónico, pero esto no siempre es garantía de un buen resultado. El interés no era menor para ver como se resolvía esta gran historia, adentrada en el mar.

Llegamos al fin de “The Ninth Hour”  junto a On the Faultline (Closure To An Animal), una canción en cuya mayor parte sólo se aprecia la voz de Kakko acompañada del teclado de Klingenberg. Ideal para comenzar a despedir la experiencia entregada por la última placa de Sonata Arctica.

Podemos enmarcar este disco dentro de las obras donde la banda busca renovar su línea musical sin abandonar su sello y sonido característico, sin escatimar en riesgos con miras hacia el resultado final. Quizás confían en su fanaticada y por ende en una recepción incondicional. Personalmente siento que “The Ninth Hour”, pese a que no brilla, es un buen material que podría marcar un paso para un futuro disco que sí logre encantar como lo hizo alguna vez esta gran banda.