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Lo que más me llamó la atención cuando escuché por primera vez el Theater Of Salvation (otro álbum de Edguy), hace un par de años, fue cómo diablos esta banda, con la poca experiencia que contaban, era capaz de hacer algo tan bueno como lo que tenía en mis manos, y me emocionaba pensar que sus mejores discos estaban aún por venir.

Y así fue. Esperé a que se concretara el proyecto de Tobias Sammet, Avantasia, el cual me fascinó, al igual que el remake de The Savage Poetry, pero nunca pensé que Mandrake iba a ser tan bueno. Sólo tengo elogios para esta nueva placa. Lo que pasa es que es lo mejor que ha sacado Edguy hasta la fecha. Más importante, Tobias y compañía, con este trabajo, han logrado consolidar una identidad propia, además de confirmar que hace ya mucho tiempo que Edguy dejó de ser una promesa dentro del metal teutón.

Mandrake sigue la línea del Theater…, es decir, un power metal sencillo y sin adornos, agradable, entretenido y emotivo, pero en versión mejorada. Se aprecia como la banda ha mejorado tanto en la composición como en performance. Las canciones son un poco más heavy, más variadas y pegajosas, mientras que el trabajo de guitarra de Jens Ludwig y Dirk Sauer muestra un gran progreso. Ni hablar de Tobias, hoy uno de los mejores cantantes del género.

Personalmente, pienso que este disco, en lo que se refiere a la música, no tiene puntos bajos. Tears Of Mandrake, la fabulosa Jerusalem, All The Clowns y especialmente Painting On The Wall, cualquiera de ellas está tallada para transformarse en un “hit” (si existe dicho termino en el metal) por la facilidad cómo dichas melodías se graban en la cabeza. Es posible encontrar también algunos himnos de Power Metal (temas rápidos y con coros en tonos mayores) tales como Fallen Angels, Save Us Now y Golden Dawn. Esta última, además de ser poderosa y variada, es extremadamente emotiva, por lo que, sin exagerar, llega nivel de temas como Eagle Fly Free (!)… con eso todo está dicho. Junta con Nailed To The Wheel, de corte más heavy, es mi canción predilecta del Mandrake.

Lo único flojo, a mi parecer, es la producción: el sonido es muy a lo Stratovarius, lo que se justifica porque Mandrake fue mezclado y masterizado en Finnvox-Studio, el mismo lugar donde se cuecen las obras de los finlandeses. Sería bueno que para el próximo disco buscaran un sonido exclusivo para la banda.

No sólo estamos hablando del mejor trabajo de Edguy, sino de uno que los va a llevar hacia las ligas mayores del power metal, además de hacer una gira mundial. Es de esperar que para el próximo año Tobias y los suyos toquen en suelo chileno.

Este Cd había creado en mí muchas expectativas previas. Principalmente al conocer quienes participarían de este monumental proyecto de uno de los más grandes compositores de power metal existentes en la actualidad, el alemán Tobias Sammet, líder, vocalista, tecladista e incluso ex bajista de la banda powermetalera germana Edguy. Este maestro un buen día decidió hacer un album conceptual solista, para lo cual fue creando una historia que es la que se desarrolla en el disco, la cual está ambientada en la ciudad alemana de Mainz (Maguncia), en el año 1602. Sammet interpreta a «Gabriel Laymann», un novicio que hacía sus estudios en un monasterio. Luego, a medida que avanza el disco, van apareciendo otros personajes, como su amigo Lugaid Vandroiy, intepretado por el inigualable Michael Kiske (apodado «Ernie» en este disco); el fraile Jakob, interpretado por David DeFeis, vocalista de Virgin Steele; el elfo Elderane, por André Matos de Angra; el enano Regrin, por Kai Hansen … y dentro de los músicos, contamos a Henjo Richter de Gamma Ray en las guitarras, Markus Grosskopf de Helloween en el bajo, y a Alex Holzwarth de Rhapsody en la batería, además de otros connotados invitados.

El disco comienza con «Prelude», un intro que nos conduce a viajar a través de este disco. El primer latigazo de power metal nos llega con «Reach Out For The Light», tema que con su clásico powermetalero ritmo nos muestra principalmente el toque épico que se desarrollará en el disco, además de la primera aparición de Kiske en los coros. Posteriormente, «Serpents in Paradise», una descarga de poder, nos presenta a David DeFeis con un rol protagónico (además del obvio rol de Sammet), y unos increibles coros múltiples que alguna reminiscencia incluso de Queen me llegan a la memoria. «Malleus Maleficarum» conecta al tema anterior con «Breaking Away», tema con el cual nuevamente nos deleita Michael Kiske, además de un Sammet increible en la voz. «

Farewell» es una hermosísima balada épica, en la cual tiene una breve aparición la hermosa voz de Sharon Den Adel, vocalista de Within Temptation. «The Glory Of Rome», el tema más potente del disco, muestra un gran trabajo de Alex Holzwarth (de Rhapsody) en la batería, además de las notables y poco conocidas voces de Ralf Zdiarstek, Oliver Hartmann de At Vance y Rob Rock (de Warrior). «In Nomine Patris» sirve a modo de intro para entrar al mundo de «Avantasia», el single del disco, que es un tema bastante powermetaleramente pegajoso, con un Kiske brillando a gran altura. «A New Dimension» nos conduce a «Inside», un hermoso y corto tema lento que con la calidez del piano de Frank Tischer y las voces de Matos, Hansen y Sammet nos hace pasar un momento de calma.

«Sign Of The Cross» es un temazo, posee un cadencioso y épico ritmo, la aparición protagónica de Kai Hansen en un pasaje del tema, y además gloriosos coros que nuevamente me recuerdan a Queen. Para finalizar, «The Tower», la increible obra maestra de este disco, es un épico tema de 9 minutos que se pasea por todo lo posible, desde un inicio lento con piano, pasando por la aparición de Timo Tolkki, coros múltiples, y el coro cantado por Kiske y Sammet … el bonus track, «The Final Sacrifice», es un poderosísimo corte, muy potente, que en realidad desconozco las razones por las cuales este tema no fue incluido en el disco pues por calidad no se queda.

Un disco que satisfizo totalmente mis altas expectativas, e incluso las superó, pues varias veces se ha tratado de juntar a grandes personajes de la escena powermetalera (sin ir más lejos, el «Universal Migrator II» de Ayreon), pero creo que nunca se había logrado una simbiosis tan químicamente pura como la que logra el genial Sammet en este disco. Se dice que a finales del año 2002 vendría la segunda parte de esta historia … pero eso está por verse. Mientras tanto, a disfrutar esta maravilla de disco!