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Los titanes del Heavy Metal sueco, Sabaton, vuelven al ataque con su noveno álbum de estudio “The Great War” con el que además celebran sus veinte años de existencia. Con el paso del tiempo, esta banda ha escalado rápidamente posiciones en popularidad y ventas entre el público metalero a nivel internacional, tocando como cabeza de cartel en festivales europeos de renombre y lanzando incluso su propio festival, el Sabaton Open Air, que se celebra anualmente en Agosto y que ya lleva doce ediciones a su haber. Esto habla del impacto de una de las pocas bandas de Heavy Metal surgida en las últimas décadas capaz de alcanzar este tipo de arrastre y devoción por parte de los fanáticos.

En esta ocasión, los suecos se embarcaron en la ambiciosa misión de lanzar un disco conceptual sobre la Primera Guerra Mundial, luego de cumplirse cien años desde el final de este conflicto bélico. A través de su carrera, Sabaton ha puesto un gran hincapié en el contenido histórico de sus canciones, incluso lanzando un canal de YouTube dedicado a esto. Como prueba de lo anterior, “The Great War” viene disponible en dos versiones, una versión histórica con narraciones antes de cada canción y una versión normal sin estas. Otra de las novedades es la primera participación en estudio del guitarrista Tommy Johansson, quien reemplazó a Thobbe Englund en 2016 y ha girado con la banda desde entonces.

El disco arranca con The Future of Warfare, que abre con una sigilosa intro de teclado, dando paso a una sección rítmica bastante progresiva y con toques más modernos que lo que acostumbramos a escuchar en esta banda. La temática se centra en las nuevas tecnologías de guerra desarrolladas durante este conflicto, destacando el rol de los tanques.

Continúan con Seven Pillars of Wisdom, basada en la historia de Lawrence de Arabia. Se trata de una canción de ritmo casi galopante, bastante dinámica y con gran trabajo de guitarra por parte de Tommy Johansson y Chris Rörland. Llama la atención lo preciso y corto de los temas, avanzando a paso firme sin darse muchas vueltas.

82nd All the Way trata sobre una sección de infantería aérea estadounidense y trae de vuelta los elementos de Metal «fiestero» característicos de la banda, una mezcla entre disco, pop y Metal ochentero. Quizás se siente un poco liviano con respecto al resto del disco, pero como mencionamos antes los temas pasan rápidamente y no te alcanzas a hastiar.

The Attack of the Dead Men se desplaza hacia el frente oriental de esta guerra donde se enfrentaron las armadas soviéticas y alemanas. Musicalmente es una canción algo más solemne e incluye ciertos elementos de Metal industrial que agregan variedad y frescura al disco. El solo de guitarra y la performance vocal de Joakim Brodén se destacan también.

Con Devil Dogs, de paso marchante y melodía inocentona, vuelven al frente occidental, específicamente a la Batalla del bosque de Belleau en Francia. La canción me deja un gusto a nada y pasa un poco desapercibida, siendo quizás mi menos preferida dentro de un álbum bastante parejo hasta el momento.

The Red Baron trata sobre el famoso piloto alemán Manfred von Richthofen y fue el segundo sencillo de adelanto que nos deleitó hace unas semanas con su contagioso ritmo y llamativo sonido de teclado retro, dándole un toque de Hard Rock setentero a la Uriah Heep. A pesar de lo livianito que parece a la primera escucha, es un tema que crece al escucharlo más de una vez.

Great War es una canción que sintetiza el espíritu del álbum, explorando de forma crítica las circunstancias y consecuencias de esta guerra con un tono más sombrío. Es un tema con estampa épica y con un coro que demanda ser cantado con el puño al aire, destacándose en su sección final, con paso más acelerado y un solo de guitarra alucinante.

A continuación tenemos A Ghost in the Trenches, que vendría a ser mi canción favorita del disco y que relata las peripecias de Francis Pegahmagabow, un célebre francotirador canadiense. Desde el comienzo se siente como una inyección de energía que te obliga a cabecear frenéticamente, con una línea melódica pegajosa hasta decir basta. Todo un acierto.

Fields of Verdun comienza como un puñetazo en la cara con la poderosa batería de Hannes van Dahl, dando paso a una serie de riffs de guitarra a la Kai Hansen, con fuertes influencias de los clásicos de Gamma Ray. La ejecución instrumental es impecable y el coro se te queda incrustado en la memoria de forma inmediata, siendo otro de los puntos altos del disco.

The End of the War to End All Wars vendría ser la canción más introspectiva del álbum, con orquestaciones y coros multitudinarios que ayudan a cerrar el disco con un aire épico y triunfal. Y para finalizar tenemos la outro In Flanders Fields, un canto gregoriano que sirve como epílogo para esta obra conceptual.

“The Great War” es un álbum correcto y que fluye de principio a fin sin momentos aburridos ni rellenos, pero que tampoco sorprende en demasía. Hay algunos elementos experimentales bastante interesantes en algunas canciones que llaman la atención de manera positiva, pero en general la banda se mantiene fiel a la receta que los ha hecho famosos. La versión histórica de este ambicioso proyecto sobresale por la atmósfera que crean las narraciones, poniendo en contexto las temáticas abarcadas en las letras. Quizás no sea el disco del año ni el mejor de su discografía, pero sin lugar a duda contiene más de algún himno épico que se quedará dando vueltas en tu cabeza por semanas. All Hail Sabaton!

Review: David Araneda