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Tobias Sammet finalmente reveló el Lineup de AVANTASIA que se presentará en Chile el próximo 29 de Mayo en el Teatro Caupolicán. Llegarán a nuestro país Eric MartinGeoff Tate, Jorn Lande y Ronnie Atkins en voces; Herbie Langhans y Adrienne Cowan en coros; Sascha Paeth y Oliver Hartmann en guitarra; Miro Rodenberg en teclados, André Neygenfind en el bajo y Felix Bohnke en la batería.

Recordemos que la producción de AVANTASIA en Chile confirmó que se agotaron los palcos para el show. Actualmente solo hay disponible localidades en Cancha y Galería. Los valores son los siguientes:

Cancha: $35.000 | Día del Show: $39.000
Platea: $35.000 | Día del Show: $39.000

Las entradas se venden por ticketek.cl y puntos habilitados que puedes revisar aquí. Sin cargo y sólo con pago en efectivo en tiendas The Knife (Eurocentro) y Rock Music (Portal Lyon).

El anuncio del evento “Metal Attack 2” fue un gran bombazo al traer a dos de las bandas más importantes del Metal más extremo, como lo son Napalm Death y Cannibal Corpse, y con el pasar de los días sumó dos anuncios que le dieron aún mayor peso a la velada: el estandarte del Thrash germano Destruction y los nacionales Recrucide, quienes se presentaban en un escenario nacional tras una gira por Europa.

Con una puesta en escena simple, sobria pero no por eso menos profesional, Recrucide fueron los encargados de abrir los fuegos de la jornada y dejaron en claro que todo el trabajo realizado a lo largo de su carrera se refleja en un show de una gran factura técnica de todo su equipo, mucha entrega en el escenario por y para la gente, lo que se ve reflejado en la gran placa “The Cycle”, lanzada a principios de año. Uno de los puntos más altos de la noche fue la versión de “Mambo Del Machaguay” de Los Jaivas, dejando claro que la banda se atreve a salir de su zona de confort y toma desafíos importantes, tales como versionar una de las composiciones icónicas de la música chilena. Desde el punto de vista más técnico, es importante destacar que el sonido estuvo impecable durante los treinta minutos de presentación. Lo único que se puede señalar como punto bajo es que el escaso marco de público no le hizo suficiente justicia.

Durante el intermedio, el Teatro Caupolicán comienza a llenarse rápidamente, tanto con la gente que hace su ingreso como con quienes empiezan a descolgarse desde la platea y poblar la cancha para Schmier y compañía, quienes apostaron a un setlist cargado a los clásicos como Curse The Gods, Nailed To The CrossyEternal Ban entre otras. la respuesta del público fue simple: hacerse pedazos en el moshpit, corear cada canción, correr en círculos y dando un marco espectacular al show de Destruction, quienes respondieron plenamente a su cartel de insignia del Thrash alemán entregando un show correctísimo. Una hora fue suficiente para dejar la adrenalina a tope para lo que serían los platos de fondo.

Ya con una cancha llena de punta a cabo, Napalm Death hizo su arribo al escenario con puntualidad inglesa, desatando una verdadera carnicería tanto sonora como escénica recurriendo en mayor parte a temas de sus discos más recientes pero sin olvidar clasicazos como Scum, Narcoleptic, el gran cover Nazi Punks Fuck Off de Dead Kennedys (donde vale la pena destacar la gran respuesta del público), Silence Is Deafening dedicada a Víctor Jara y la tremendísima You Suffer, que encontraron una gran respuesta de la gente a lo largo de los más de veinte temas que presentaron. Barney Greenway y sus secuaces siempre han sido una banda muy preocupada de sus seguidores, por lo que no es de extrañar que a lo largo del show haga hincapié en que se cuiden entre ellos, pero no dudó ni un segundo en llamarle la atención a un par de personas que se estaban golpeando de mala manera en el público y pedirles que dejaran de hacerlo. Una hora y media, más de veinte canciones y una presentación absolutamente demoledora.

Cerca de las 23:00 y con un pequeño retraso de un par de minutos que no empaña en lo más mínimo el excelente manejo de los tiempos del evento, George “Corpsegrinder” Fisher hace su ingreso al escenario flanqueado por Alex Webster y sin ningún tipo de aviso o anuncio comienza lo que debe ser una de las mejores presentaciones de Cannibal Corpse en nuestro país: directa, al hueso y alimentando la picadora de carne con un inicio cargado a “Red Before Black”. Si bien el inicio del show bien generó una gran reacción de la gente, recién con The Wretched Spawn se pudo ver al público realmente motivado y dejando la vida en lo que seguía en cuanto a repertorio. Cabe destacar que el resto del setlist presentó una selección de gran parte de su discografía, como A Skull Full Of Maggots, Devoured By Vermin, Gutted y el cierre del show fue con una tripleta que no dejó a nadie sin cabecear: Stripped, Raped And (FUCKING) Strangled, Make Them Suffer y el himno Hammer Smashed Face.

“Corpsegrinder” no es un tipo particularmente comunicativo, pero en esta ocasión demostró que para echarse al público al bolsillo no es necesario correr de lado a lado, rellenar con chistes o hacerse el payaso, sino que basta con darle a la gente lo que pide, y el que va a un show de Cannibal Corpse sabe que va a una matanza sin piedad. No obstante, se dio el tiempo de demostrar que se siente a gusto en nuestras tierras recordando que el canto de “Olé, Olé, Oleeeeeeeeeee, Canniiiiibal Cooooorpse” no envejece. Una vez más, Cannibal Corpse vino a dejar en claro que son una de las bandas más grandes de la historia del Death Metal, y lo hicieron de manera rotunda.

Sebastián Aguirre
Fotos:
Guille Salazar

GALERÍA

Desde hace una buena cantidad de años, WarCry lleva el estandarte del Metal español con un prestigio y un orgullo que cualquier banda quisiera tener. No por nada esta es la cuarta visita en siete años a nuestro país. Los hermanos García han logrado tocar la fibra sensible del fanático y de la mano de verdaderos himnos de vida han logrado cultivar una de las hinchadas (sí, hinchadas) más fieles y más estruendosas que se tenga recuerdo por estas tierras.

Para esta ocasión, vendrían a defender el LP «Donde el silencio se rompió…» (2017) en su regreso al recinto de San Diego. Eso sí, primero dos agrupaciones nacionales serian las encargadas en calentar los motores.

WITCHBLADE

Mientras los más entusiastas se agolpaban en los lugares más próximos a la reja, Witchblade hizo su aparición en el plató para sorprender con un estreno para este año 2018. The Day I Died mostró la mejor faceta de los compatriotas como ya nos tienen acostumbrados a lo largo de su carrera. Vale decir, un hachazo de aquellos. Luego vendría la dupla extraída de «Evolution» (2015): Not Enough y Walk Alone. Ambas contaron con los agudos tan típicos de Felipe del Valle, mientras que Felipe Majluf  hacía lo propio en las seis cuerdas.

Un nuevo estreno vendría con la notable No Olvidaré, que personalmente considero que a todas luces fue el punto más alto del primer acto de apertura. Atentos acá. Los santiaguinos tienen mucho que decir aún. Gran trabajo de Felipe Vuletich y Juan Pablo Hermosilla por lo demás, que continuó en gran nivel durante On The Road, rescatada de «MMVI» (2006). Y para finalizar, otra muestra del nuevo material llegaría con World of Fear. Así, tras una media hora de show, lograron balancear las canciones más recientes con parte de su repertorio ya conocido de gran manera. Bien por los coterráneos.

Setlist de Witchblade:

  1. The Day I Died
  2. Not Enough
  3. Walk Alone
  4. No Olvidaré
  5. On the Road
  6. World of Fear

ALTO VOLTAJE

Con una puntualidad más que destacable de acuerdo al itinerario entregado por producción, a las 20:10 hrs. los comandados por Víctor Escobar saltaron a escena a demostrar todo su poderío. Tras una pequeña intro, el frontman aparece con una bandera chilena en las manos, alentando a los más próximos a la reja. Así, Empezar de Cero y El Mendigo abrieron los fuegos de la performance de los santiaguinos. Rápidamente Ery López y Jose Canales se «echan el equipo al hombro» con un desplante y una prestancia que se robaron todas las miradas. El primero acompañó al cantante en las segundas voces, mientras que el guitarrista dio cátedra de su talento en cada una de sus intervenciones.

Víctor da las correspondientes palabras de agradecimiento por la oportunidad de abrir a una banda internacional y nos presenta Adiós a la Fábrica, la cual contó con un excelente trabajo de pies cortesía de Pedro Muñoz. Punto aparte son las guitarras, que durante Agonía simplemente fueron descollantes. La dupla conformada por Jonatan Canales y el ya mencionado Jose Canales se conocen a la perfección y lo demuestran en cada uno de sus movimientos.

Luego de una pequeña dedicatoria a «todos los trabajadores de Chile«, lo siguiente sería El Gran Peón, otra de las extraídas de «Contracorriente» (2016). Más allá de la gran ejecución de este tema, hay que destacar la gran participación de las cerca de mil personas que se encontraban a esa hora en el recinto. Algo que el mismo cantante destacaría en una de sus pequeñas intervenciones entre cada canción. Para finalizar, la dupla conformada por Ruda y Sexy y Rock y Burdel siguieron con la senda que mostró Alto Voltaje desde el primer acorde. Una propuesta clara y al hueso que los ha mantenido en la escena del Metal nacional desde hace veinte años. Media hora de presentación y un show redondo en todos sus frentes.

Setlist de Alto Voltaje:

  1. Intro
  2. Empezar de Cero
  3. El Mendigo
  4. Adiós a la Fábrica
  5. Agonía
  6. El Gran Peón
  7. Ruda y Sexy
  8. Rock y Burdel

WARCRY

Siendo las 21:00 hrs. en punto, se apagan las luces del teatro y se comienza a proyectar el video introductorio sobre la gran pantalla central ubicada en lo alto del escenario, que básicamente sirvió para mostrar el logo de la banda y para ir presentando a los integrantes uno a uno. ¿El más aplaudido? Por lejos el frontman Víctor García. Ya con todos en sus posiciones, el primer hachazo de la jornada vendría con un temón de aquellos. Nada más ni nada menos que Alma de Conquistador, opening track de ese discazo llamado «Alfa» (2011). Casi de manera obvia, lo primero a resaltar desde luego que es el entusiasmo y la entrega de cada uno de nosotros desde el comienzo. Poco y nada importó que el micrófono del vocalista tuviera problemas durante toda la primera estrofa, ya que el karaoke que se formó en el recinto logró suplir la falencia mencionada. Entonces, una vez superado el inconveniente y entrando de lleno en el coro, solo quedaba dejarlo todo gritando «Dispuesto a luchar/ Sin miedo a morir/ Tal era mi fé/ Que llegué, vi y vencí«. Y ojo, que la situación solo fue en alza una vez que comenzó a sonar Nuevo Mundo, puesto que aún debe estar retumbando el «Soy semilla de ilusión/ Culpable de traición/ si caigo en el camino…».

Siguiendo con «¿Dónde está la Luz?» (2005), los asturianos arremetieron con la notable Contra el Viento, la cual fue precedida con el primer speech de la noche. Además de darnos las buenas noches y de recordarnos que esta era la cuarta visita a nuestro país, Víctor nos afirma que en la vida hay «pocas cosas que de verdad importan» y que lo demás «lo sana el tiempo«. Palabras precisas y concisas para contextualizarnos en la canción. Por otro lado, lo que sigue es tierra conocida en lo que a nuestras reacciones se refiere. Headbanging, euforia, saltos y cánticos por doquier. ¡Qué manera de cantar el «Quiere dormir y despertar/ Quiere volar un día más contra el viento«!

Tras los tres cañonazos que abrieron el setlist, vendría la primera revisión a «Donde el silencio se rompió…» (2017). Si bien Rebelde fue recibida de manera más tibia en comparación a sus predecesoras, para mi grata sorpresa gran parte de los presentes se sabía la letra a la perfección. Ahora, de manera personal, al no ser de mis favoritas dentro del álbum que nos convoca, este fue el momento idóneo para apreciar de mejor forma el desplante de los músicos en el plató. Vale decir, sentir la energía que transmiten Pablo García y Santi Novoa, no perderle pisada a la base rítmica conformada por Rafael Yugueros y Roberto García y por último seguir cada una de las gesticulaciones del vocalista. Punto aparte es el outro de esta composición, donde todo revienta luego del «Escucha bien, te lo prometo/ No tendrás paz si no estoy…¡Muerto!«.

La dupla conformada por Siempre y Cielo e Infierno siguió con el éxtasis colectivo. La rescatada de «Inmortal» (2013) brilló con luces propias gracias a esas frases que delatan complicidad, tales como «Todas las cosas que pasan alrededor/ Que es esa magia que existe entre tú y yo«, o bien «Como si siempre hubiera sido para ti/ Estando juntos soy un poco más feliz…«. Por otro lado, la perteneciente a «Donde el silencio se rompió…» fluyó de gran manera hasta llegar a ese coro que hace que levantes el puño automáticamente. Y es que Víctor sencillamente se lució durante el «Intentaré volver a unir el cielo y el infierno…«. Gran, gran momento.

Con Coraje llegaría la hora de bajar un poco las revoluciones. Lo particular acá es que al ser un corte más denso y menos dinámico, la interpretación de cada uno de nosotros se vuelve a su vez mucho más intensa y llena de profundidad. Basta recordar la cara de todos los asistentes al entonar el «Podéis quitarme lo que tengo/ Todo lo que soy, todo lo que hago…» para dar cuenta de lo que decimos. El frontman en tanto, sobre el final nos dejó a todos boquiabiertos con unos agudos dignos de aplaudir. Por su parte, Resistencia no logró cautivar de la forma esperada. Si bien es una pieza más que correcta, estuvo lejos de ser lo más destacado de la velada.

Nuevo speech del cantante y esta vez nos habla sobre «esa moda de pegar y matar a las mujeres«, señal inequívoca de que lo siguiente sería otro temazo para enmarcar: Cobarde. Sencillamente sobran las palabras para describir todo lo que puede transmitir una composición así. Si hasta «noticias» de femicidios fueron proyectadas en la pantalla. Porque además de tratar un tema sumamente delicado -y tristemente cotidiano-, musicalmente es sublime. Los arreglos de guitarras, la ambientación con el teclado, la base rítmica y el coro, conforman una de las mejores piezas del último tiempo. Cómo no cantar el «Creyó que algún día podría llegar a cambiar/ Soñó lo feliz que era con él/ Lloraba a escondidas intentando callar la verdad/ Maldigo al que pega a un mujer«, si la rabia y la decepción están a flor de piel. Por supuesto, el clímax absoluto se alcanza cuando sobre el final Víctor García exclama con todas sus fuerzas «¡Cobarde!» con una potencia que te pone la piel de gallina. ¡Uno de los puntos altos, sin lugar a dudas!

La cosa no cambió mucho durante Huelo el Miedo, corte hecho para desatar el caos de lado a lado en la cancha. ¡Interpretada a la perfección! En serio, cada uno de los integrantes puso lo mejor de sí y lograron una ejecución superlativa. Lo referente a la letra y a la temática ya es cosecha de cada uno. Solo queda por destacar el final donde no se guardan nada tras el «Huelo el miedo…¡En tu interior!«. A modo de contraste, Muerte o Victoria mostró la faceta más «mid-tempo» de los españoles. Personalmente, es una de mis favoritas del último LP y realmente la disfruté a más no poder. Es que una de esas canciones en las que toda la banda se encarga de darle teatralidad y un cuota de histrionismo a su performance. Desde luego que el estribillo es simplemente notable y dan ganas de entonarlo a todo pulmón: «No hay rendición/ Solo con valor se alcanza la gloria/ Busca dentro de ti/ Debes elegir muerte o victoria«.

El cantante nuevamente hace referencia al hecho de reunirnos por cuarta vez en el Teatro Caupolicán y además nos habla de lo que nos hace sentir el Heavy Metal en nuestro interior. Todo esto para introducir uno de esos clásicos que superan todos los límites. Con sólo mencionar La Vieja Guardia ya está todo dicho. El resto sería ser redundante. ¡Qué temazo madre mía! ¡Había que dejar la vida! Dicho y hecho entonces. En serio, el recinto casi se viene abajo una vez que comenzamos a cantar. Sumado a esto, imágenes de bandas icónicas de Heavy proyectadas en la pantalla a modo de homenaje aumentaron la emotividad del asunto. Eso sí, la postal para el recuerdo es que desde la cancha subieron a una pequeña niña al escenario para estar junto a los músicos. Y lo hizo bastante bien, ya que saludó y animó a cada uno de nosotros durante todo el track.

Tras un pequeño amague de Breaking the Law de Pablo, llegaríamos a uno de los momentos más esperados. Permítanme la licencia en este punto, pero Ardo por Dentro por lejos es mi canción favorita de WarCry. ¡Qué pedazo de tema por la cresta! Comprenderán mi reacción una vez que Santi comenzó a tocar las primeras notas de la intro. Esa adrenalina y expectación antes de que caigan el resto de los instrumentos simplemente no tiene comparación. En cosa de segundos se desataría la locura. Por suerte cada uno de nosotros lo entiende de igual forma y es así como la mencionada se ha convertido en una de las infaltables dentro del repertorio. Cómo no serlo, si frases como «Quizás de esa impresión/ Quizás ayer fui mejor/ Pero nada de eso siento en mi interior» hacen que te levantes todos los día de la cama. El «Ardo por dentro/ Con la fuerza de las llamas del infierno/ Aún tengo tanto que decir…» solamente llega a reafirmar lo dicho con anterioridad. Si hay algo que debemos agradecerle a los asturianos, es precisamente el habernos regalado himnos de este calibre. Por último, no podemos olvidar el gran oso de peluche lanzado desde el público que quedó sobre el escenario acompañando el resto del concierto. ¡Para enmarcar!

Durante Quiero Oírte y Odio nuevamente se produjo un contraste más que notorio. Si bien la primera fue recibida de la mejor manera posible, cantando a más no poder el «Yo soy mi rey, mi propia ley/ Soy mi futuro y mi presente«, la segunda bajó los ánimos y derechamente no logró conectar con la audiencia. Por suerte esto mejoró con Un poco de fé, donde la entrega ya era tal que el guitarrista traspasó las rejas que dan hacia la cancha para tocar parte de su solo entre los fanáticos que lo rodearon rápidamente.

A modo personal, debo admitir que Keops y Así Soy no eran precisamente lo que esperaba en el setlist. Ninguna es de mi total agrado y por consiguiente no fueron puntos altos al menos desde mi punto de vista. Pero debo reconocer y destacar la participación del resto de los metaleros. La primera fue coreada con un gran entusiasmo, mientras que Así Soy contó con esa cuota del «orgullo Heavy» tan propio de WarCry. Por más que suene cliché y que sea un concepto más que utilizado y criticado, lo cierto que es que ellos mismos se creen el cuento y logran traspasar eso a su fanaticada. No es de extrañarse entonces ver una gran cantidad de puños en alto exclamando el «Así soy/ Yo soy Heavy, eso soy!» con total alevosía.

Acercándonos ya hacia el encore, la dupla conformada por Devorando el Corazón y Tú Mismo elevaron el concepto de «karaoke» hacia la estratósfera. En serio lo decimos, ¿Alguien no se sabe la letra de este par de clásicos? Parecía que Víctor podía dejar sus funciones de lado ya que el estruendo de cada estrofa era realmente ensordecedor. ¿Qué me dicen del «Te llevo, tan dentro, que siento fuego en mi interior/ Quemando, ardiendo, va devorando el corazón«? ¿O del «Nada hay bajo el sol, que no tenga solución/ Nunca una noche venció a un amanecer«? Apoteósico sería poco decir. La cara de alegría y descontrol de cada uno de nosotros describe este momento de manera precisa. ¡Temazos por donde se les mire, loco!

Tras un par de minutos fuera de escena, Santi y Víctor aparecen solos sobre el escenario para entonar una sentida interpretación de No te Abandonaré, ending track de «Donde el silencio se rompió…«. Aquí nos enfrentamos a una de esas canciones que los españoles hacen a la perfección. Las baladas les caen como anillo al dedo y esta no fue la excepción. Es cierto que muchos esperaban Nana o El Amor de una Madre, pero dado el contexto que nos convocaba a la actual gira, lo cierto es que fue recibida de gran forma. El sentimiento plasmado en cada una de las notas logra conmover a cualquiera, de eso no hay dudas. Y para finalizar, como era de esperarse El Guardián de Troya y Hoy Gano Yo desataron el mosh pit correspondiente. Gritos, saltos, cánticos y por sobre todo, una felicidad desbordante fueron la tónica del grand finale. La cuestión ha llegado a tal punto que verdaderamente cuesta hablar por separado de cada composición. Uno da por hecho que ambas irán juntas en el setlist y que pondrán el broche de oro a una jornada inolvidable. Vale decir, una implica a la otra. Es así como tras dos horas y media de show, los asturianos comienzan a despedirse de un recinto que se rindió a sus pies desde el primer segundo.

Como mencionaron en un par de ocasiones, cuesta creer que esta haya sido su cuarta visita a Chile. El ambiente y la entrega de cada una de las partes solamente da para pensar que este es un vínculo inquebrantable. Las cerca de tres mil personas que llegaron al recinto de San Diego simplemente lo dejaron todo. Prometieron volver. Solo queda esperar a que sea lo más pronto posible.

 Setlist de WarCry:

  1. Alma de Conquistador
  2. Nuevo Mundo
  3. Contra el Viento
  4. Rebelde
  5. Siempre
  6. Cielo e Infierno
  7. Coraje
  8. Resistencia
  9. Cobarde
  10. Huelo el Miedo
  11. Muerte o Victoria
  12. La Vieja Guardia
  13. Ardo por Dentro
  14. Quiero Oírte
  15. Odio
  16. Un poco de fé
  17. Keops
  18. Así Soy
  19. Devorando el Corazón
  20. Tú Mismo

Encore

  1. No te Abandonaré
  2. El Guardián de Troya
  3. Hoy Gano Yo

Review: Gino Olivares
Fotos: Roberto Llanos

NIGHTWISH se encuentra en plena promoción de «Decades», el álbum de grandes éxitos que celebra sus más de 20 años de carrera, y acaba de confirmar su esperado regreso a Chile para el 2 de octubre en el Teatro Caupolicán, mismo recinto testigo de su última visita hace 3 años.

Los finlandeses no vendrá solos, ya que DELAIN será la banda invitada en el tramo sudamericano de la gira que contempla paradas en Brasil, Argentina y Colombia. Recordemos que los encabezados por Charlotte Wessels y Martijn Westerholtse presentaron en Chile a fines de noviembre en el Club Subterráneo.

Las entradas estarán a la venta a partir del viernes 6 de abril en Ticketek.cl, Centro Ticketek (Antonio Bellet 230, Providencia), tiendas Hites y otros puntos de venta que puedes revisar aquí. Sin recargo y solo con pago en efectivo en The Knife (Eurocentro) y Rock Music (Portal Lyon).

Los valores de las entradas para ver a NIGHTWISH en Chile son:

Cancha: $35.000 | Día del show: $39.000
Platea: $35.000 | Día del show: $39.000
Palcos: $50.000

¡Atentos! que la banda ha dispuesto a la venta un Meet & Greet con asiento en Palco (sólo 50 cupos) a $120.000 en Ticketek.cl

Europe es una banda que genera una simpatía transversal que va más allá de la esfera Rock/Heavy Metal, dado su enorme éxito comercial forjado en base al disco “The Final Countdown”… canciones como Carrie, Cherokee o el clásico universal homónimo The Final Countdown son conocidas alrededor de todo el globo, lo cual podríamos decir que convierte a Europe en parte de la música popular. Un fenómeno que comparten bandas tipo Guns N’ Roses o Bon Jovi, por nombrar algunos exponentes, que gracias a su éxito comercial han permanecido más de treinta años girando por el mundo tocando los clásicos de siempre. Sin embargo, hay muchas razones por las cuales Europe se distancia de muchos de sus pares, y está en un sitial diferente para quien escribe, y a continuación voy a profundizar en dos puntos que me parecen clave.

Primero, Europe es una banda que prácticamente no tiene puntos bajos en su discografía y curiosamente, su mejor material no es el más conocido ni por el cual se hizo famoso. De hecho, “The Final Countdown”, aun siendo un gran disco, está por debajo del material que hicieron al principio de los 80’, donde Europe conquistó la escena con un Heavy Metal directo pero elegante y glamoroso a la vez. Esto hace que sus presentaciones sean un deleite tanto para los más romanticones, como para quienes añoramos ese Heavy Metal más tradicional que nos entregó Europe en sus inicios.

Segundo, Europe es la banda de Hard Rock que mejor ha sabido surfear la ola del paso del tiempo y la modernidad. La mejor por paliza, a mi humilde entender. Por una parte, no es una banda que llore el tiempo pasado y se haya quedado pegada repitiendo la fórmula «perdiendo el brillo inicial» como dirían algunos… y por el otro lado, tampoco perdió el rumbo al tratar de innovar con sonidos demasiado alejados de su esencia original. Europe abrazó el sonido más moderno del Hard Rock, y después de una pausa de casi quince años, desde 2004 que ha venido lanzando material de una tremenda calidad. Se reinventó de la mejor forma posible.

Siendo las 21:00 hrs en punto y con un Caupolicán absolutamente repleto, los míticos Ian Haugland, John Levén, Mic Michaeli, John Norum y el sempiterno Joey Tempest se toman el escenario del teatro y al ritmo de un riff denso y medio tiempo, Europe abre fuegos con War of Kings, tema homónimo del disco en promoción. El sonido es una bomba desde el primer segundo, estruendoso y potente, quizá demasiado para los más conservadores. Tempest de inmediato da señales de tener su voz intacta y Norum como siempre siendo protagonista absoluto de la solidez musical que Europe nos entrega hace más de treinta años. ¡Qué calidad que tiene la banda por Dios! Casi cuarenta años de historia y siguen rockeando como veinteañeros, desarrollando nuevos matices en su música y aún madurando como músicos en el buen sentido de la palabra. Y es destacable el hecho de que el público chileno lo sabe apreciar, pues aun cuando hayan venido a nuestro país a presentar sus últimos tres discos, la fanaticada sigue al pie del cañón llenando un recinto como el Caupolicán, algo no fácil de lograr estos días cuando semana por medio tenemos un show que nos pega en la billetera.

Con un juego de luces no apto para epilépticos y siguiendo el orden del disco, el segundo tema de la velada sería Hole in my Pocket , uno de los temas más destacados de la placa sin dudas… Y vaya que funciona bien en vivo. De ritmo más acelerado que el tema anterior, y con un groove que ya se quisieran bandas más modernas, Joey Tempest interpreta de forma impecable un tema exigente vocalmente. Y qué decir de la base instrumental, como no podía ser de otra forma, sencillamente impecable. La cadencia acelerada y heavy de esta canción gana muchísimo en vivo, haciendo que aún cuando el público no esté demasiado familiarizado con el material nuevo, cierre con una honesta ovación la performance de este muy buen tema.

Después de esta buena dosis de su trabajo más reciente, y con un aceptable «Como están Santiago» es momento de irse al pasado y es así como cae el primer clásico inmortal de la noche: Rock the Night. Y el teatro de inmediato se viene abajo, toda la cancha saltando y nadie se resta de cantar palabra por palabra este clásico, conformando la primera comunión público/banda de la noche. El sonido es demoledor, a estas alturas casi perfecto. Joey Tempest comienza el primer juego de sing along con el público, un breve amago de Supersticious, chilenismos improvisados, entre otros, para luego volver a entonar el coro final y dar por cerrado un tema que reventó el teatro. Respuesta catártica, ovación cerrada para el primer clásico de la velada.

Siguiendo en la época ochentera, pero yendo aún más atrás en el tiempo, Europe nos trae una de las joyas más finas del tremendísimo “Wings of Tomorrow”: es momento de presenciar ¡Scream of Anger! ¡Pero qué pedazo de canción! Qué privilegio presenciar esta joya del Heavy Metal, interpretada a la perfección en esta ocasión. La guitarra de Norum sonó más afilada que nunca y Tempest recordando sus mejores tiempos. Joey es un tipo que maneja extraordinariamente su voz, sabe sus virtudes y límites, logrando de esa manera sacarle el mayor provecho a sus experimentadas cuerdas vocales. La interpretación fue sencillamente brutal, sonando aún mejor que en el disco. Una genialidad que sin duda podría convertirse en una postal inolvidable, pero que es empañada por el único detalle negativo del momento: parte importante del público. No puede ser que semejante temazo no tenga la respuesta que merece, y es que en esta canción se notó demasiado que un porcentaje importante de los asistentes estaban ahí sólo por Carrie o The Final Countdown, mientras que otro tanto estaba más preocupado de grabar con su celular (¡o tablet!) o de salir bien en la selfie. No se trata de amargarse gratuitamente o de afirmar que los asistentes a un concierto solo debieran ser los die hard fans que se saben toda la discografía… es cierto que todo el mundo tiene el derecho de ir al concierto que se le plazca aun cuando le guste una sola canción, pero convengamos en que tener trescientos celulares delante tuyo todo el tiempo molesta mucho, y ver la pusilanimidad de parte del público es un poco frustrante a veces.

El show sigue con Last Look at Eden, tema homónimo de su placa lanzada el 2009 que sirve de respiro después de la inyección que vivimos con el tema anterior. La introducción del teclado es apocalíptica y el sonido del conjunto era, en palabras del mismísimo Tempest,»la raja». Notables las segundas voces de Mic Michaeli, dándole mucha fuerza y aires de epicidad las líneas vocales del tema. Norum por su parte imparte clases de elegancia en su Flying V durante el solo. Europe es muy inteligente en cómo compone las líneas vocales en sus últimas producciones, logrando que Joey Tempest suene cómodo aprovechando todo su registro vocal en temas como este. Aplauso generalizado para cerrar este mid tempo, dando pie a los primeros «OOOOOooooooOOooo» y cánticos de admiración hacia el grupo.

La introducción de piano clásico seguido de los gritos desaforados de las mujeres del recinto nos anuncian que el momento más esperado por los fanáticos más románticos ha llegado. Es tiempo de Carrie, la balada más popular de la leyenda sueca. Sólida interpretación de Tempest en cada uno de los versos de la canción. Por supuesto que cada palabra, cada sílaba de este himno es coreada por cada uno de los asistentes, desde las mujeres más delicadas hasta los más malotes y machotes del recinto. El segundo coro trae el primer sing along de la noche, muy emocionante. Como habrán de suponer, no hay mucho más que decir un tema como este, soberbia interpretación y furibunda la respuesta del respetable. El último “when lights go down” que cierra la canción, también da cierre a una perfecta comunión entre banda y público.

Después de semejante éxtasis, la banda pone paños fríos con The Second Day, otro tema extraído de su última placa. Luces azul profundo inundan el escenario, mientras el teclado de Mic dan correcta atmósfera a un tema que en vivo despunta clases de cómo hacer Hard Rock moderno. La respuesta del público es más bien tibia si lo comparamos a la euforia desatada inmediatamente antes, naturalmente por el hecho de que se trata de un tema nuevo y con aún poco rodaje, pero que pinta como un fijo en giras próximas de la banda.

Lo que vendría después es unas de las mejores canciones que nos trajo la segunda etapa de los suecos… una explosión de luces y sonidos dan pie a Firebox, extraída del tremendísimo “Bag of Bones”. Un teclado a todo volumen, una guitarra que despunta elegancia y una base rítmica llena de profundidad dan forma a una canción que es un cañonazo en vivo. Vale destacar que el trabajo de Levén y Haugland no solo en esta canción, sino en toda la etapa moderna de la banda, es fundamental, pues la su música se ha vuelto un poco más soulera, groove, más clásica quizás… y aquí la base rítmica más pausada pero más potente a la vez, es clave, y vaya que se aprecia en vivo. La postal se adorna con la bandera chilena que recibe Tempest en medio de su inmortal canto. Tremenda canción, insisto, una de las mejores de la etapa dosmilera de los suecos.

El concierto continúa con un solo de teclado del señor Michaeli, que resulta sobrio y elegante. No saca chispas ni solea a la velocidad de la luz, sino que más bien nos trae una composición hecha y derecha, que da paso a uno de los emblemas de la banda…  Volvemos al pasado para presenciar una de las mejores power ballads compuestas por Europe. Perteneciente al gran “Out of this World”, es el turno de Sign of the Times. Una interpretación sencillamente perfecta, que quizá no se llevó la reacción del público que esperaba, pero que fue sin duda alguna magnificencia pura. Nuevamente brillan las voces de apoyo de Michaeli, quien soporta de manera brillante la muy buena performance de Joey, en una canción que vive en los anales de la historia del Hard Rock de los ochenta. Brillante interpretación de una de las grandes composiciones de Europe.

A continuación y casi sin pausa comienza lo que será un breve solo de John Norum. Similar a lo que nos entregó Michaeli en su solo, esta vez no hay fuegos artificiales en su Stratocaster, sino más bien clase y pasión, que desemboca en una composición instrumental de lujo, la elegante Vasastan. Podrá no ser un guitar hero de aquellos como Steve Vai o Brian May, pero basta un minuto para darse cuenta porque es un guitarrista tremendamente respetado y admirado en la escena. El instrumental desemboca en Girl From Lebanon proveniente del tal vez un poco más olvidado “Prisoners in Paradise”, donde Tempest muestra sus dotes más teatrales, se nota que disfruta mucho esta canción, que no es precisamente de las favoritas del público, pero que funciona bastante mejor en vivo, lo cual deriva en una muy cálida una vez finalizado el tema.

Tempest se pone una guitarra encima y anuncia algo del “Out Of This World” una vez más. Y para alegría de muchos, la versión semi acústica que Joe comienza a esbozar no es otra que la inmortal Ready Or Not, que sin mayor preámbulo descarga su espíritu de Heavy Metal con una impresionante entrada de Tempest en las líneas vocales, mientras también muestra un dominio más que respetable en la guitarra. Durante la ejecución del tema se evidencia algún problema que tiene Michaeli con el teclado que es rápidamente solucionado y no impacta en nada la interpretación de esta bomba. Sonido espectacular y Tempest mostrando todo lo buen frontman y rockstar que es. Los «Olé, olé olé olé, Europe, Europe» caen desde la galera una vez termina la interpretación de uno de las grandes piezas en la discografía de lo suecos sin duda.

Después de esta soberbia clase de Rock and Roll, Europe nos trae la modernidad de Nothin’ to Ya de su último álbum, que sirve como bálsamo para las cuerdas vocales de los más fanáticos. Nuevamente queda de manifiesto el buen manejo de Tempest en las composiciones actuales, las cuales contienen los mismos “agudos” del pasado, pero las líneas vocales se componen de tal manera que acomodan y permiten al vocalista demostrar todo su potencial, después de cuarenta años en el ruedo. No tienen una cadencia tan caótica como las canciones del pasado, pero están perfectamente equilibradas.

Sonidos envasados dan paso a un solo de Ian Haugland acompañado de melodías pre-grabadas que resulta ser bastante animado, más divertido que virtuoso, lo que a veces es incluso mejor que un ataque de virtuosismo sin tanto feeling. Esta tendencia la hemos visto en más de un baterista el último tiempo, y personalmente, se agradece. Ojo, lo anterior no dice que Ian no sea virtuoso, el tipo demuestra un talento gigante tras los tarros, aunque a veces “pase piola” en sus canciones. El público así lo entiende y lo despide con una cálida ovación. Inmediatamente después, Mic y Joey pide, la palmas del público para introducir uno de los temas más esperados del catálogo, la enorme Superstitious. La cancha se prende como corresponde y el estruendo de las gargantas presentes ayudan a Tempest con las notas más exigentes de la canción, imposibles de llegar a estas alturas, pero vamos, quién lo podría culpar! Para eso estamos nosotros. Temazo mundial, genial interpretación y muy buena respuesta del público esta vez. Maravilloso cuando el respetable sigue cantando el puente en sing along, la banda queda literalmente peinada para atrás. La interacción del momento se presta para comience otro juego entre Joey y el público, donde el vocalista amaga prototipos de Here I Go Again de Whitesnake y luego No Woman No Cry del mítico Bob Marley… naturalmente la respuesta es instantánea, aplausos por doquier y la banda retoma el puente de Superstitious para finalizar uno de los mejores momentos de la noche.

Con los ánimos por las nubes, inmediatamente después un mini juego de batería introduce otro clásico atemporal: Cherokee, donde naturalmente queda la cagá. Nada más que decir, la entrega es total y la interpretación no admite reparos ni mejoras. Un siete en todo sentido. Joey Tempest vuelve a tomar la guitarra y lo que se viene es Days of Rock ‘n’ Roll , una base rítmica de Haugland y Levén sencilla pero potente, que dan forma a una canción que puro rock clásico, lleno de clase y coraje. Un muy buen corte que sirve para cerrar esta primera parte del show.La banda se comienza a despedir con muchos “gracias” y “la raja” en un español más que aceptable, cayendo nuevos «Olé, olé olé olé, Europe, Europe» . En ese momento no se podía creer que el concierto estaba a punto de acabar, fueron noventa minutos que pasaron volando.

Es así como comienzan a caer las silbatinas y gritos reclamando a la banda de vuelta, e inmediatamente empieza a sonar la introducción envasada que todos conocemos y sabemos que cerrará el concierto. Una melodía que no es solo lo más conocido de la banda, sino que también uno de los íconos del Heavy Metal mundial y más aún, de la música popular alrededor del mundo. Naturalmente, nos referimos a The Final Countdown. Podrá ser comercial, podrá ser popular, podrá no ser tan metalera como otras de sus obras, pero es sin duda una canción majestuosa. Una interpretación brillante, con un Tempest implacable y un teatro entregado a la emoción que inundaba el escenario cuando el reloj ya marcaba el final del show.

Los aplausos de despedida son honestos, llenos de admiración y devoción. Y eso es precisamente lo que transmite la banda. Europe transmite honestidad en el escenario y fuera de él. Son músicos extraordinarios pero sencillos. No parecen tener esa parada de rockstar, sino que más bien transmiten calidez y amor por lo que hacen, y eso se refleja en su música, en sus presentaciones y en su conexión con el público. Una noche memorable que sin duda quedará en nuestros corazones como uno de los grandes momentos de este 2017 cargado de conciertos y emociones que, por suerte, aún está lejos de terminar.

Setlist de Europe:

1. War of Kings
2. Hole in My Pocket
3. Rock the Night
4. Scream of Anger
5. Last Look at Eden
6. Carrie
7. The Second Day
8. Firebox
9. Sign of the Times
10. Vasastan
11. Girl From Lebanon
12. Ready or Not
13. Nothin’ to Ya
14. Drum Solo
15. Superstitious
16. Cherokee
17. Days of Rock ‘n’ Roll
Encore
18. The Final Countdown

GALERÍA

 

 

Este 2017 no ha sido demasiado prolífico en conciertos, pero varios se juntarían en este mes de Mayo. Y el primero de ellos sería nada menos que la despedida de Rhapsody, en el marco de su “Farewell Tour”, donde además conmemorarían sus veinte años de carrera y, por si fuera poco, se anunció que el espectáculo se centraría en el que probablemente sea el disco más emblemático de los italianos, “Symphony of Enchanted Lands”, una placa bestial y atemporal que sigue poniendo la piel de pollo a quienes la música de Rhapsody nos llega de forma tan fuerte que nos hace pensar, antes de conocerlos y de saberlo, que su música era algo que siempre quisimos escuchar.

No vamos a entrar en detalles a estas alturas de una historia que ya es conocida, con la separación de Alex Staropoli por un lado y de Luca Turilli por otro, tomando en consideración las diferencias musicales que paulatinamente se fueron ampliando entre ambos, sin perjuicio de eventuales temas personales que no es necesario entrar a indagar en esta revisión. Entre medio, un Fabio Lione que en principio se mantuvo junto a Staropoli para sacar un disco como “Into The Legend” donde, pese al esfuerzo de Alex, se nota demasiado la ausencia de la mano mágica de Turilli. Pero luego Lione anunció su salida de la banda de Staropoli, lo que de todas marca un antes y un después en la carrera de cantante pisano.

Pero más allá de la ausencia de un personaje importantísimo como Staropoli, parece absolutamente legítimo que una banda de la envergadura e importancia de Rhapsody haya elaborado una despedida como corresponde, girando por el mundo y tributando un pasado tanto o más glorioso que las temáticas de su propia música. Como decíamos en la editorial, Rhapsody incluso para no pocos metaleros encarna una especie de tercera vía de aproximación al Heavy Metal, más allá de las primeras aproximaciones clásicas a este genial mundo con Metallica y con Iron Maiden.

Por eso y por muchas cosas más este concierto sería muy especial, porque su contexto emotivo estaría muchísimo más exacerbado. Saber a ciencia cierta que muy probablemente esta sería la última vez en que veríamos juntos en un escenario a Fabio Lione y a Luca Turilli, entes esenciales de una banda fundamental para muchos de nosotros, cargaría de emoción esta jornada ante un Teatro Caupolicán que paulatinamente fue llenándose de poleras negras provenientes de todo el país para despedir a los italianos.

HALEKIN

Pero antes vendría la oportunidad de ver a los muchachos de Halekin, joven banda nacida a mediados del 2011 y cultora de un Metal Gótico-Sinfónico bastante interesante, con notorias influencias de bandas como Therion o Nightwish, guardando las obvias proporciones. No muchos asistentes sabían que habría una banda de soporte en este show, y dentro de ellos, aun menos conocían a Halekin, que se presentarían por primera vez en un gran escenario y que contaron con una respuesta bastante respetuosa por parte del público.

A las 19.55 horas, ya con alrededor de unas 1.500 personas en el Teatro, y en aproximadamente media hora, el quinteto liderado por la joven Fuza en las voces, y compuesto además por Daniel Espinosa en guitarras, Mauricio Moya en bajo y voces –a lo Marco Hietala–, Alberto Peña en teclados y Pyro Blue en batería, nos mostraron seis canciones de su repertorio que contaron con gran respeto y aprobación de un público bastante entusiasta, con temas interesantes como Corrupted o Madness, y con un interesante trabajo de intercambio vocal entre Fuza y Mauricio Moya, cada uno en su rol. De todas maneras, quizás haya conspirado contra mejores sensaciones el escandalosamente alto volumen del show, un verdadero crimen al sentido común y a los tímpanos. Pero más allá de esto, ojalá con el tiempo Halekin vaya puliendo algunas cosas y los podamos ver más seguido en escenarios de esta envergadura, pues la propuesta es llamativa y obtuvieron aplausos bastante merecidos.

Setlist de Halekin:

1. The Price Of Heaven
2. Voyage
3. Ephemeral
4. Corrupted
5. The Dark Host
6. Madness

GLORIA, GLORIA PERPETUA

Francamente impresionante fue la cantidad de público que fue llegando al reducto de calle San Diego. Sinceramente, creo que pocos esperábamos que finalmente el Teatro estuviese a un 95%, prácticamente lleno, una señal saludable de esperanza en tiempos donde los shows de Metal con este nivel de asistencias son escasos, a tal punto que no son pocas las bandas han pasado por nuestros países hermanos vecinos y finalmente no han pisado suelo chileno. Ojalá esta tendencia comience a revertirse, uno entiende que hay factores que inciden mucho en esto –los precios de las entradas tampoco ayudan demasiado, en general–, pero no por ello uno deja de lamentarlo. O por contrapartida, de disfrutarlo, como en este caso, con un Caupolicán con más de 4.000 seres que llegaron como humanos mortales y se fueron convertidos en guerreros épicos dispuestos a cualquier cosa.

Con un telón de fondo majestuoso con el logo de la banda y un dragón, a las 21:05 finalmente se apagaron las luces. La explosión del respetable en ese momento fue sencillamente conmovedora y enfervorizada, más aun cuando la intro del narrador que presenta a la banda engarzó con el sonido de Epicus Furor que comenzó a tronar por los parlantes. Todos aplicamos nuestros profundos conocimientos del latín al bramar el primer “Epicus! Furor!”, no sólo por la expectación ante la salida a escena de los europeos –el primero, por cierto, fue Alex Holzwarth–, sino que porque eso indicaría que el primer tema de Rhapsody iba a ser nada menos que Emerald Sword, su máximo caballito de batalla, su dragón con más fuego o su espada con más filo. Es cierto que la habíamos escuchado en los shows anteriores de la banda en Chile, especialmente por quienes tuvimos la suerte de verlos en su primera oportunidad allá por el 2001 en el Teatro Providencia, pero ahora la situación era bastante distinta. Muchos de los escolares y universitarios de esa época ahora son profesionales de las más distintas áreas, y no pocos se vieron acompañados por Rhapsody en ese período. Pese a que el sonido en ese instante no fue de los mejores –de hecho fueron claros los gestos de Fabio Lione y Dominique Leurquin pidiendo más guataje, poco importó pues lo que primaba era la emoción de escuchar un clásico de todos los tiempos como este, que posee en altas concentraciones esa capacidad que tiene la música de transportarnos a otros tiempos, a otras épocas, a vivir recuerdos de todo tipo.

Un Fabio con un esforzado español nos da las gracias y nos dice que quiere escucharnos, enganchando de inmediato con otra bestialidad de clásico como la enorme Wisdom Of The Kings, donde por suerte la emoción del momento contó con el apoyo de un sonido que comenzó a mejorar, especialmente en cuanto a la voz de Lione, que merece prácticamente un review aparte debido al desparramo de talento y potencia que exhibió en el escenario del Caupolicán. A Fabio lo hemos visto en muchas bandas –para algunos, quizás demasiadas–, pero si es que no estaba suficientemente claro desde antes, con este show quedó de manifiesto que Lione siempre, pero siempre siempre, va a ser primero la voz de Rhapsody y luego el cantante de otras bandas.

Una de las cosas que más queríamos algunos era recitar completo el “yes, mighty warrior, what you hear now are the suffering voices of all the heroes that crossed these lands before you…”. Si a usted le pasa que cada vez que dice “yes” –en la vida– eso viene aparejado de un “mighty warrior”, empatizará con esa sensación y habrá sentido esa pequeña decepción de que la banda fuera directo con Eternal Glory y se saltara Heroes Of The Lost Valley, en medio de los agradecimientos de Fabio. Claro que esa muy pequeña decepción pasó casi inmediatamente, luego de semejante cargamento de epicidad reconcentrada, donde muchos dejaron la voz coreando el “eternal glory, ride fast to me”.

La revisión del megaglorioso “Symphony Of Enchanted Lands” continuaría con uno de esos temas que uno jamás habría imaginado que iba a escuchar en vivo como la intrincada Beyond The Gates Of Infinity. Pero no por ser un tema quizás un poco menos “oreja” que los anteriores iba a disminuir el entusiasmo de un público que sinceramente lo dejó todo.

Este es el momento donde los más veteranos dábamos vuelta el cassette del “Symphony” para poner el Lado B, pero antes de retomar la revisión correlativa de este enorme disco, un Fabio con su rizada cabellera tomada nos pregunta “Santiago, ¿quieren más?”, para luego decirnos que nos iban a tocar una canción de “Power Of The Dragonflame”, otra bestialidad de disco. ¡Por la recresta que son buenos los primeros discos de Rhapsody! ¿Cómo va a descansar uno la cabeza si la banda le lanza un corte como Knightrider Of Doom? Imposible, derechamente. Además, la banda nos hizo cantar y repetir el coro en varias ocasiones, lo que no costó nada porque también es un clásico.

Pero luego de los agradecimientos de Lione (“muchisimísimas gracias”) había que calmar un poco la cosa y la encargada de ello sería Wings Of Destiny, la hermosa balada del “Symphony”, anunciada por el vocalista como una canción que la banda nunca había tocado en vivo antes de esta gira. Y si bien es cierto que la velocidad baja, la intensidad siguió siendo la misma, fundamentalmente por la performance vocal realmente portentosa de Lione, un verdadero abuso.

El inicio sinfónico de The Dark Tower Of Abyss es una delicia y escucharla en vivo sinceramente fue un lujo. Es uno de los temas que entra al cuadro de honor de cualquier ranking al menos medianamente serio de Metal sinfónico y con esto le doy cara a cualquiera, por cualquier cosa soy el de polera negra. Bueno, es cierto que a todos nos gustaría que los sonidos envasados fuesen ejecutados en vivo por músicos, que nos habría gustado tener a Staropoli –o a otro tecladista– en escena, pero la performance de los cinco músicos que componen Rhapsody es tan “llenadora” que todas esas ausencias resultan menos que secundarias. Detalles como ver a Alex Holzwarth ensayando una especie de danza con el inicio sinfónico, o apreciar el tremendo talento de un notable bajista como Patrice Guers completan un cuadro primariamente pintado por la enorme dicha que proyecta Luca Turilli en escena y la torrencial voz de Lione.

¡Santiago, qué pasa!” nos dice Fabio para luego dar paso a otra joya como Riding The Wings Of Eternity. ¿Se habría imaginado usted un circle pit con Rhapsody? Creo que pocos lo habrían hecho. Pero si usted estuvo ahí probablemente pudo observar que un no menor grupo de muchachos ensayaron una especie de circle pit en la cancha del Caupolicán. Tremendo momento de la jornada.

Y llegó el momento de cerrar la revisión del que probablemente sea el disco más exitoso de la carrera de Rhapsody. Lione la anuncia en español: “Ahora, vamos a tocar esta canción que da el nombre al CD, entonces yo quiero escuchar a toda la gente esta noche cantar conmigo”. Y quizás a priori uno podría haber pensado que Symphony Of Enchanted Lands no es un tema que funcionaría muy bien en vivo por sus tan ostensibles cambios de ambientes, pero ese preconcepto comprobó ser un error rotundo, puesto que fue uno de los peak de la velada. Falta vocabulario para describir la enorme performance de Fabio Lione, luciendo buena parte de su tremendo caudal vocal que lleva a sospechar si no tendrá una caja torácica extra. La reacción de un público muy comprometido con el espectáculo fue sencillamente fabulosa, con todos los “o-ooooh” y saltando al ritmo de la música, momentos en los que Fabio recogió una enorme bandera chilena que le lanzaron al escenario, y se la puso en su hombro derecho, para luego dejarla en su atril y hacernos imaginar que estaba cantando junto a una mujer incorpórea. Es cierto que uno en los recitales canta mucho, pero por momentos uno se reprime ese casi irrefrenable deseo de cantar cuando ve a tipos como Lione, donde finalmente uno concentra buena parte de sus energías simplemente en escucharlo. Coronar este tema con los “hey, hey” con 4.000 personas con sus puños en alto marcó uno de los pasajes más inolvidables de una noche plagada de instantes memorables.

A continuación, la voz en off del narrador de la banda presentó a Alex Holzwarth, quien se quedó solo en escena con su batería. Es cierto que los solos de batería sirven fundamentalmente para que los otros músicos puedan descansar un poco, pero este solo en particular estuvo bastante entretenido. Primero al darle ritmo al “Dies Irae” que sonaba de fondo, y luego haciendo participar al público de una forma muy dinámica, el germano se ganó aplausos más que merecidos.

Vuelve la banda a escena y Fabio nos dice que ahora nos van a tocar una canción del primer CD de la banda, “Legendary Tales”. Nada menos que la notable Land Of Immortals, probablemente el primer gran hit de la banda por allá por 1997, el último tema del lado A del cassette. ¡Qué tremendo setlist nos estaba entregando Rhapsody! Palabras aparte para la performance de Patrice Guers, sencillamente descollante y demostrando una tremenda multiplicidad de recursos.

El glorioso –nunca mejor dicho– setlist de Rhapsody continuó con una joya no tan frecuentemente destacada de su prolífico catálogo: The Wizard’s Last Rhymes, una suerte de adaptación/homenaje al “Allegro con Fuoco”, la parte final de la “Sinfonía del Nuevo Mundo” del compositor checo Antonin Dvořák. Nuevamente, más allá de la performance de Fabio, quien se llevó gran parte de los aplausos nuevamente fue Patrice Guers, que hasta sacó de la galería unos slap bastante llamativos. El protagonismo de monsieur Guers continuaría con un excelente y contundente solo de bajo, acompañado por Alex Holzwarth y los sones de Queen Of The Dark Horizons de fondo.

¿Están cansadas? ¿Quieren más?”, nos dijo Fabio, y luego de presentar a Patrice, nos narra que esta es una gira que celebra veinte años de la historia de la banda, y que marca su despedida, lo cual evidentemente provocó un atronador e inconfundible “¡noooooo!” por parte del público. Luego Lione armó un “sing along” donde lució algunas de sus dotes, en algo divertidamente abusivo pues las diferencias de caudal y de afinación entre Fabio y sus admiradores eran ostensibles. Y qué decir cuando Lione cantó un fragmento de “Nessun Dorma” de Giacomo Puccini, mostrando que no tiene absolutamente nada que envidiarle a ningún tenor, por lo cual los “olé, olé olé olé, Fabio, Fabio” no se hicieron esperar.

Rhapsody es una banda con muchas virtudes, pero en este punto quiero destacar una que quizás no sea lo suficientemente valorada: es una banda que hace que el oyente/espectador, luego de escucharlos/verlos, salga sintiéndose mejor de lo que se sentía antes. Como que uno se siente más ganador, con más energía, con más ganas. Y bien, en ese instante Lione nos dice que si seguimos cantando como en ese momento, la banda va a tocar más, causando evidentemente una reacción bastante enérgica de los asistentes, aumentada al máximo cuando comienza el último tema del primer bloque, nada menos que la tremenda Dawn Of Victory, otro de los máximos clásicos de los italianos, y que provocó un nuevo circle pit en la cancha y un montón de puños en alto, como era de esperarse. Así, tras una hora y veinticinco minutos de épica batalla, los europeos se retiraron a descansar por algunos segundos.

Una de las gracias de Rhapsody es que tiene muchos temas para armar un buen setlist, pero hay que decir que este set fue particularmente bien elegido. La banda volvió a escena con otra joya no muy frecuentemente revisitada como Rain Of A Thousand Flames. Qué temazo, realmente, y así lo entendió un público totalmente extasiado.

Yo pienso que ahora la banda debe tocar la primera canción italiana”, nos dice Fabio, para lanzar un tema como Lamento Eroico que provoca una dualidad de sensaciones. La primera es que uno quiere cantar con él y quiere escuchar a la gente coreando el “urla il tuono / al mio lamento eroico / sorte… consuma la realtà”. Pero la segunda provoca las ganas de guardar un respetuoso silencio para tratar de ocupar todos los sentidos en percibir la portentosa interpretación de Lione, que realmente saca buena parte de todo lo que tiene en este tema. Quizás el hecho de que sea cantado en su lengua materna potencie su capacidad de transmitir emociones, pero aunque fuese cantada en mandarín no tengo dudas que Fabio tendría la capacidad de conmover al oyente con ese nivel de performance. Imperial lo del oriundo de Pisa ante un público absorto y entregado.

Entonces, ¿buena noche o quiere más? Yo quiero escuchar para la última canción a la gente de Santiago de Chile”, nos dice Lione, para entregarnos el último tema de la noche y el último tema del adiós de Rhapsody, y no podía ser otro clásico que Holy Thunderforce, con un nuevo circle pit y que cerró una noche plagada de emociones y puños en alto con In Tenebris a modo de outro. De esta forma, y luego de una hora y cuarenta y cinco minutos, Rhapsody decía adiós a los escenarios chilenos.

Muy probablemente esta haya sido la última vez en que podamos haber visto juntos a este quinteto tan talentoso –no quiero dejar de mencionar a un sobreviviente como Dominique Leurquin, que pese a su muy bajo perfil es un gran guitarrista, y que supo salir delante de un terrible accidente casero que hace unos cinco años casi le costó la vida, o al menos su carrera, cuando casi se cortó una mano con una sierra eléctrica–. Es cierto que esto es una despedida, pero creo que no somos pocos los que nos resistimos a creerlo. No por desconfianza ni mucho menos, para nada, sino que porque vemos que la música que hacen es tan buena y hasta nutritiva para el espíritu que uno no puede concebirlo. Y es cierto que el nombre Rhapsody Of Fire queda vigente con la banda de Alex Staropoli, pero todos sabemos que, más allá de que pueda resultar una buena banda –cosa que es perfectamente posible–, definitivamente no es lo mismo y el gran desafío para Staropoli será intentar superar esa sensación y estigma de “banda tributo” que indudablemente les va a pesar.

Sólo queda desear que este adiós no sea definitivo y que el paso del tiempo lleve a recomponer algunas cosas. Pero si de verdad fue un adiós, no podemos hacer otra cosa que agradecerle a Rhapsody por tantos discos maravillosos, tantos temas fenomenales, tantos incentivos a apretar el puño para agarrar una espada imaginaria, subirnos a nuestro dragón y salir a pelearle a los demonios que cada uno de nosotros tiene en nuestras vidas.

Goodbye, brother… goodbye!

Setlist de Rhapsody:

1. Epicus Furor (Intro)
2. Emerald Sword
3. Wisdom of the Kings
4. Eternal Glory
5. Beyond the Gates of Infinity
6. Knightrider of Doom
7. Wings of Destiny
8. The Dark Tower of Abyss
9. Riding the Winds of Eternity
10. Symphony of Enchanted Lands
11. Solo de batería de Alex Holzwarth
12. Land of Immortals
13. The Wizard’s Last Rhymes
14. Solo de bajo de Patrice Guers
15. Dawn of Victory
Encore
16. Rain of a Thousand Flames
17. Lamento Eroico
18. Holy Thunderforce
19. In Tenebris (Outro)

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WarCry en Chile 2016

Tercera visita de WarCry a nuestro país y a muchos nos sigue sorprendiendo el poder de convocatoria de los asturianos por estas tierras. Si bien en esta ocasión no venían a presentar material nuevo ni tampoco era una gira temática, cualquier excusa sirve para asistir a un show donde sabes que todas las partes involucradas darán lo mejor de sí y que de seguro será una noche inolvidable. Porque digámoslo desde ya, resulta indescriptible el orgullo que se siente ser fan de un grupo de estas características. Ponen el corazón en cada aspecto que los rodea y todas las canciones tiene algún significado especial para cada uno de sus seguidores. Pero calma, sin entusiasmarse, antes de esto escucharíamos a dos bandas chilenas de renombre que encenderían los ánimos desde temprano.

DELTA

WarCry en Chile 2016Con una puntualidad más que plausible, a las 19:00 hrs. en punto se apagan las luces del Caupolicán, desatando así la primera ovación de la noche de unas cuatrocientas personas que a esa hora se encontraban dentro del teatro de cara a la presentación de Delta. Recordando que hace muy pocos días se anunció la salida de Rodrigo Varela como vocalista de la banda, desde luego que la participación especial del archiconocido cantante Paulo Domic generaba cierta expectación en esta «versión improvisada» de los compatriotas. Veamos cómo se las arreglaron.

El puntapié inicial vendría con la potente Desire Whitin, extraída del álbum «Deny Humanity» (2010). Tras esa inconfundible intro, en un par de segundos ya teníamos a toda la banda haciendo un enérgico headbanging arriba del escenario, mientras los más entusiastas que se encontraban en cancha acompañaban con los puños en alto en señal de apoyo. Rápidamente Delta demostraba toda su experiencia y categoría con una precisión y una pulcritud más que envidiable. Imposible no destacar la confianza mostrada por Paulo en cada una de sus líneas y más aún cuando canta «I want to feel again / That pleasant strawberry haze…» durante el coro, o la soltura del guitarrista Benjamín Lechuga, quién incluso comenzó a grabar al público con su celular en plena canción. Misma situación con New Philosophy, que partió como un verdadero cañón encabezado por la pegada de Andrés Rojas. Por su parte, Nicolás Quinteros recreó de gran forma la atmósfera de esta pieza con su teclado, llegando al clímax instrumental de la parte media donde cada uno se luce en su función. Más que merecidos los aplausos al final.

Una pequeña pausa y el frontman exclama «Buenas noches Caupolicán!». De esta forma aprovecha de presentarnos Alone, donde comienza a cantar susurrando los primeros versos, siempre acompañado por la sutileza del teclado. Más avanzado el tema, nunca deja de llamar la atención la perfecta sincronía entre la sección de cuerdas y la batería en cada uno de los versos. Mención aparte es el show que monta Marcos Sánchez con su bajo, ya que por momentos se adueña del escenario haciendo slap como si nada. A esta altura, por cierto, la audiencia se comenzó a hacer notar mayormente con los típicos aplausos que sirven para acompañar la melodía. Llegaría entonces, el punto más alto de la presentación de los santiaguinos: la recientemente publicada War Inside Me. Si bien todos los instrumentalistas sorprenden en su performance, Andrés Rojas acá literalmente «las hace todas». ¡Cuántos redobles se despachó en un par de minutos! Sencillamente notable. El vocalista en tanto, demostró un dominio escénico que de seguro le debe haber dado confianza al resto de los músicos frente a la situación adversa a la que se enfrentaban. Se atrevió con unos pequeños guturales, y más en su estilo, los tonos más altos no presentaron problema alguno.

WarCry en Chile 2016

La última canción escogida sería la grandilocuente Regrets. Eso sí, antes de comenzar, Benjamín tuvo palabras de agradecimiento para todos los presentes y en especial para Paulo Domic, admitiendo a su vez que no estaban pasando un buen momento como banda, pero que «no dejarían de tocar nunca«. Aunque suene algo obvio, el track fue interpretado a la perfección de principio a fin. Preparar un show en tan poco tiempo no es para nada sencillo y aún así supieron arreglárselas con un setlist más que correcto y adecuado al contexto en el que nos situábamos. Así, tras media hora de presentación, se comienzan a despedir ante un público que logró conectarse de gran manera con la primera actuación de la noche.

Como lo mencionamos un par de veces, el panorama no era alentador bajo ningún punto de vista, pero al final del día no cabe duda que siguen demostrando que «Delta es Delta«. ¡Bien por ellos!.

Setlist de Delta:

  1. Desire Whitin
  2. New Philosophy
  3. Alone
  4. War Inside Me
  5. Regrets

HIDALGO

Durante la media hora de descanso entre una banda y otra, las ubicaciones del recinto poco a poco se iban poblando con más metaleros que iban vaticinando la gran cantidad de asistentes que tendríamos para el show principal. Hago esta acotación, porque personalmente me parece que para Hidalgo era todo un desafío tocar ante tal número de asistentes y en un escenario como el del Teatro Caupolicán.

WarCry en Chile 2016

Destacando nuevamente que la programación entregada por la producción funcionó como reloj suizo, a las 19:55 hrs. aparecen en escena los cuatro componentes de esta agrupación. Prontamente arremeten con la dupla conformada por Tower Of Illusion e Infragilis. Para los que hemos tenido la suerte de haberlos visto en vivo con anterioridad, sabemos que prontamente sobresale el dúo conformado por el maestro de ceremonias Gabriel Hidalgo y por la guitarrista Cler Canifrú, quienes rápidamente se adueñan del escenario a medida que van demostrando su virtuosismo. Y si de ello se trata, la base rítmica a prueba de balas que llevan el bajista Mauricio Nader y el baterista Pablo Stagnaro (que si me apuran un poquito, fue el que mejor se mostró durante todo el repertorio) es descollante desde el primer segundo. Lamentablemente desde mi posición en la cancha, la guitarra de Gabriel se escuchaba con dificultad empañando un tanto el comienzo del show. A pesar de esto, la audiencia supo adecuarse a la propuesta un tanto más sobria, centrando toda su atención en cada uno de los solos y armonías que eran ejecutadas.

Luego de dar las gracias correspondientes, llegaría el turno de escuchar tres clásicos infaltables en su repertorio: Alturas, Charagua y Lancuyén. En este punto es donde quizás presenciamos la mejor puesta en escena de cada uno de los integrantes. Mauricio -como ya es costumbre- se encarga de animar al público constantemente, mientras que los guitarristas tocan cada una de las melodías con una sentida interpretación. Cler destaca además al entonar los «Oh oh oh» durante Lancuyén, generando un excelente matiz en esta composición.

WarCry en Chile 2016Es entonces cuando el bajista toma el micrófono -siempre agradeciendo por el recibimiento a ellos y a Delta– y se encarga de presentar a cada uno de sus compañeros, siendo obviamente Gabriel Hidalgo el más ovacionado. Y siguiendo con material de «Lancuyén» (2015), con Kunturi fue imposible no corear los «Eh! Eh! Eh!» que acompañan muy bien a la introducción. Acá derechamente Pablo Stagnaro «se las mandó». Cuánta precisión y seguridad demostraba en los tarros y en el dominio de cada uno de los platillos de su batería. Por último, Snowboard Frenzy!!! del ya lejano «Infragilis» (2007) dio paso a que todos los instrumentistas se sintieran más cómodos y más holgados a lo largo del escenario. Perfectas las armonías y perfectos los solos.

Casi media hora de presentación e Hidalgo demostró con creces que merecían estar sobre el escenario la noche del viernes. Si bien a priori suena arriesgado poner una banda virtuosa abriendo para una agrupación que se caracteriza por ser más eufórica en su desplante, ciertamente no habían razones para que los compatriotas no recibieran la atención y la calidez que se mantuvo de principio a fin. Ellos confían en su trayectoria y en sus capacidades, y por sobre todo, confían en cada uno de los metaleros que allí se encontraban. Gran, gran show.

 Setlist de Hidalgo:

  1. Tower Of Illusion
  2. Infragilis
  3. Alturas
  4. Charagua
  5. Lancuyen
  6. Kunturi
  7. Snowboard Frenzy!!!

WARCRY

Sí señoras y señores, en cosa de minutos tendríamos a WarCry tocando por tercera vez en Chile. A medida que aumentaban los nervios y la expectación esperando a que el reloj avanzara lo más rápido posible, al mirar la cancha y la galería en perspectiva, fácilmente nos encontrábamos con unas 3.500 personas que demostraban el grado de compromiso y de fanatismo hacia los españoles. Cuántas agrupaciones desearían tener una base de seguidores de tal magnitud. Sin dudas una bella postal que ayudaría al desarrollo del espectáculo.

A las 21:00 hrs. en punto se apagan las luces del recinto de San Diego dando paso a que se encendiera la pantalla central que estaba sobre el escenario. Así, luego de que la cruz egipcia característica del álbum «Inmortal» (2013) nos teletransportara a las pirámides de dicho país, uno a uno los integrantes iban transformándose en faraones desatando la ovación para cada uno de ellos. Con los músicos ya sobre el plató, la escogida para dar comienzo a la euforia incesante, no sería otra que la entretenida Quiero Oírte. Si bien cualquier canción hubiera sido recibida de igual forma, hay que admitir que ésta precisamente es un opening track como pocas. Imposible no saltar y corear cada una de las palabras junto a Victor García, quién con su sola aparición ya tenía a todo el público en la palma de su mano. Porque esto ya es historia conocida, el Caupolicán se convierte en una sola voz que llegado el estribillo se hace aún más estridente. Prueba de ello era como todos asumían su papel literalmente al cantar «Quiero oírte gritar / Sobre el resto de la gente…». ¡Vaya comienzo!.

WarCry en Chile 2016

Llegarían los primeros «WarCry, WarCry!» y rápidamente siguen con un clásico con todas sus letras: Nuevo Mundo. Y cómo no responder de igual forma ante el constante headbanging de Roberto García, o ante los gestos de sorpresa y emoción de Santi Novoa. La complicidad es tal, que por momentos incluso la voz del frontman pasa a segundo plano frente a los cánticos de cada uno de nosotros. Digno de mencionar también es el plus que se le da a la canción cuando el coro es proyectado cuando corresponde. Tras los obvios aplausos que bajarían entre cada tema, llegarían las primeras palabras de agradecimiento de Víctor. Nos dice además que cumplieron su palabra de volver lo más pronto posible y lo agradable que es estar en esta época en nuestro país, puesto que en Europa ya está comenzando el frío. Siguiendo entonces con material extraído de «¿Donde está la luz?» (2005), llegaría Contra el Viento, otra de las infaltables en el repertorio de WarCry. Sinceramente, me pregunto si había alguien que no cantara el «Dicen que pronto partirá / a ese lugar donde no hay mal ni pasa el tiempo / Quiere dormir y despertar / quiere volar un día más contra el viento!». Y es que llega a ser redundante, pero no queda otra que seguir destacando lo bien que funcionan cada unos de los tracks en vivo y en directo. Lo mismo sucedería con Siempre, primera vez ejecutada en Chile, que siguió con las revoluciones al tope.

Nuevo speech del vocalista, quién esta vez nos pregunta «¿qué tal estáis de fuerzas?» . Es entonces cuando comienza a hacer el típico juego de «pregunta-respuesta» donde él comienza entonando alguna melodía para que nosotros los sigamos de inmediato. De pronto comienza a gritar «Eh! Eh! Eh!» y a medida que todos nos íbamos sumando a esto, de la nada comienza a sonar Alma de Conquistador. En este punto quiero hacer mención al impecable trabajo de Rafael Yugueros y Roberto García. Es cierto que en gran parte del show se ven opacados por el desplante escénico de Víctor y Pablo, pero hay que ser justos y decir que su interpretación roza la perfección.

WarCry en Chile 2016La primera revisión a Revolución (2008) vendría con la intensa Coraje. Eso sí, tardaría un tanto en comenzar puesto que Pablo García tendría que rellenar unos minutos tocando clásicos como La Grange, Master of Puppets o Symphony of Destruction mientras Santi junto a un técnico arreglaban un pequeño desperfecto del teclado. Ahora sí, ¡qué gran interpretación de Víctor! Es increíble cómo él y toda la banda logran transmitir las emociones según corresponda. En un momento está la algarabía y un segundo después te encuentras con la seriedad y la calma de un tema como este. Y para muestra un botón, ya que lo siguiente sería uno de los puntos altos de la noche (con lo difícil que resulta encontrar un clímax en un concierto así). Digo esto porque Huelo el Miedo fue recibida con una energía sorprendente que se mantuvo de principio a fin. Cómo no destacar cuando todos cantaban con el puño en alto «Y en un rincón de la casa perdido en mi mismo a oscuras en la habitación / Huelo el miedo, huelo el miedo!». Y ojo, porque durante la intro ocurrió un hecho no menor que no se puede pasar por alto. Mientras Santi tocaba las primera notas, Víctor entró a cantar un tanto antes de lo que debía, pero la confianza era tal, que desató las risas de todos los presentes, perdonándole el impasse en el acto. Es por esta misma razón hago hincapié en que fue uno de los tantos peaks del show. La banda supo salir jugando como si nada hubiera pasado y así lo entendimos todos.

Otra de las sorpresas de la noche vendría con El Más Triste Adiós, que dicho sea de paso, tampoco había sido interpretada en las dos anteriores visitas. Entonces, más que compresible la reacción que tuvo una vez que sonaron las primeras notas. Pablo tiene su show aparte, ya que cantó cada una de las estrofas mirando fijamente a los fanáticos que se encontraban más próximos a la reja. Cuántas historias hay detrás de cada uno de los cánticos que incluso llegan a ser desgarradores. Como dijimos anteriormente, WarCry es de esas agrupaciones que logran tocar esa fibra sensible en varios aspectos. ¡Vaya momento!

Lo siguiente sería simplemente notable. Al escuchar la voz en off de La Maldición del Templario que comienza su relato con «A principios del…», la reacción de todos ya sobrepasaba cualquier límite. Muchos se sabían la introducción palabra por palabra, como si se tratara de competir quién es el más fanático de la banda. De lleno en la canción en sí, súmenle un punto a la increíble pegada de Rafael Yugueros, ya que supo llevar el tema con la rapidez necesaria. Punto aparte es el estribillo. Qué manera de gritar «Gritó / desde el fuego abrasador / sonó tan alta su voz / que hasta el mismo cielo oyó la maldición». Ahora comprendo la dificultad para hablar y el dolor que de garganta que trae consigo.

WarCry en Chile 2016

Tengo que admitir que Cobarde se ha transformado en una de mis canciones favoritas dentro de toda la discografía de los españoles. Buen discurso del frontman por lo demás, que básicamente nos habló de cómo a pesar de los grandes avances que ha logrado la humanidad, aún hay gente que cree que la violencia es el camino para lograr cualquier cosa. Como si eso fuera poco, no está de más recordar lo contingente que suena esta canción en algunos países, donde la temática de la violencia hacia la mujer ha estado en el tapete hace ya algún tiempo. ¡Miren como podemos reflexionar estando en un concierto! Pero bueno, excelentemente ejecutada y coronada a la perfección con toda la cancha saltando y cantando «Creyó que algún día él podría llegar a cambiar / Soñó lo feliz que era con él…». Sobresaliente también ver y escuchar a Víctor gritando «Cobarde! Cobarde!» durante el outro. Indudablemente otro de los puntos altos de la jornada (¿Cuántos llevamos ya?), a pesar de que durante esta pista la pantalla dejara de funcionar súbitamente. Mención honrosa al técnico que se subió a una escalera en repetidas ocasiones para tratar de arreglarla, fallidamente por cierto.

Un par de campanadas y la entrega era absoluta. Sí. ¡En un Lugar sin Dios! Primera vez interpretada en nuestro país y vaya que el público se «comportó» a la altura. Lo decimos con comillas, porque la reacción fue de locura total. Increíble notar que los ánimos no decaían en ningún track. A su vez, se repite el patrón hasta ahora: Todos cantando y todos saltando durante el «Estoy sentado en un lugar del cementerio / veo como me acompañáis a mi entierro…» . Y antes que se me olvide, tremendo solo que se despacha Pablo García en la parte media, quién además, nunca deja de hacer juegos sobre el mástil de la guitarra y señalando constantemente hacia el público. Creo hablar por muchos al decir que con su performance a ratos uno se olvida que sólo hay una guitarra sonando. Y si esto fue grandioso, lo vivido con Devorando el Corazón cuesta catalogarlo. Básicamente fue un sing-along que no se tomó pausas. Desde como todos careábamos la intro, hasta llegar a pronunciar cada palabra de la letra. Al mirar a mi alrededor, noté como varios estaban en una suerte de trance llegando incluso a una teatralidad que sólo provocan clásicos de esta talla.

WarCry en Chile 2016

Entrando ya a la segunda parte del show, el siempre agradecido cantante nos habla nuevamente sobre los problemas del día a día, diciendo que «vosotros nos dáis cariño, amor, corazón. Cuando las cosas para que no tienen solución, vosotros nos dais Un Poco de Fé«. La ovación no se hizo esperar para la pieza extraída de «La Quinta Esencia» (2006). Y sí, no había nadie que no se supiera cada una de las estrofas. Además, nos regalan otro gran momento al hacer la pausa terminada la intro un poco más extensa para generar expectación. Y vaya que lo consiguieron, ya que el recibimiento de todos fue más que plausible. Pero tranquilos, que la fanaticada también responde de la misma forma, puesto que durante Keops, el guitarrista y el vocalista recibieron con mucho respeto una bandera chilena gigante con la «W» dibujada en el centro ésta.

Permítanme la licencia y que me salga un poco del libreto, pero ¡qué temazo es Ardo Por Dentro por la cresta! El que no pensó que se convertiría en un clásico instantáneo cuando publicaron «Alfa» el año 2011, creo que debe replantearse algunas cosas en su vida. ¡Caos desatado una vez terminada la intro de Santi! Tanto así que los más entusiastas se sacaron la polera para darle vueltas en el aire como si de un partido de fútbol se tratara. Imposible no cantar «Ardo por dentro, con las fuerzas de las llamas del infierno / Aún tengo tanto que decir / Sigo rugiendo contra un mundo que me ignora / Contra el tiempo, que me condena a morir / Aún puedo continuar, aunque sea solo un paso más» con todas tus fuerzas. Ejecutada a la perfección, y recibida de mejor forma aún, lo demás sería redundar. ¡Temón!

WarCry en Chile 2016En este punto -y a modo de contraste- se viviría una situación digna de recordar. Pablo y Víctor subieron desde la cancha al escenario a una niña de unos cinco años para que los ayudara a cantar Nana. Y vaya que no decepcionó, porque a pesar de su corta edad se sabía gran parte de la canción y no se achicó estando frente a toda la audiencia. Nosotros abajo en tanto, además del ensordecedor canto, acompañábamos todo meciendo los brazos en una postal para la posterioridad que continuaría con Tú Mismo, que al ser toda una declaración de principios, le da esa cuota de seriedad y por supuesto, de solemnidad.

Y para terminar la primera parte del show, «una canción que nos habla de sacrificios…Capitán…», «Lawrence!» respondimos todos. Ya que supuestamente esta era la última del repertorio (sabemos que nunca es cierto, pero qué más da), se entiende el nivel de compromiso y de entrega. Cuesta describir algo que ya se ha mencionado tantas veces sin sonar repetitivo, pero ante tal magnitud de composición hasta a lo más rudos les entró una basurita en el ojo. Un saludo al grupo de unas diez personas que hizo una especie de ronda al centro de la cancha en un acto de festividad y de alegría. Aún debe retumbar en las paredes del Caupolicán el «…recuérdame, mejor de lo que fui / Es muy tarde cielo, sabes que te quiero / Siento tanto tener que irme así». Así, a las 22:54 hrs. WarCry se despide por primera vez del público chileno.

Y cómo no, los cánticos de «Olé Olé Olé Olé…  WarCry, WarCry no se hicieron esperar. Pero la banda sí, ya que los cinco minutos que se tomaron de descanso se hicieron eternos. Sabíamos que aún faltaban un par de clásicos que no podían dejar en el tintero. Y el primero de ellos sería un baladón de aquellos: El Amor de Una Madre. Una ejecución excelsa comandada por Santi Novoa y con una base rítmica que no deja de sorprender. Para finalizar, definitivamente se desató el caos absoluto en el Teatro Caupolicán con la dupla conformada por El Guardián de Troya y Hoy Gano Yo. No vamos a descubrir ahora lo trascendentales que son en la carrera de la banda, y más importante aún, todo lo  que representan para las 3.500 personas que estábamos ahí. Sinceramente la velada no pudo terminar de mejor forma, ya que cada uno de los músicos se encargó de demostrar lo mejor de sí, dándonos a entender que nosotros debíamos hacer lo mismo. Y vaya que lo consiguieron, ya que varios terminamos al otro lado de la cancha arrastrados por la marea de poleras negras. De esta forma, a las 23:22 hrs. se finalizó esta tercera presentación en Chile.

Un sonido impecable (quizás el único detalle es que durante los primeros temas le faltaba definición a la guitarra, pero se arregló prontamente, razón por la cual solo hago esta pequeña acotación), una audiencia entregada a los pies de la banda y justamente, una agrupación que demostró el por qué son el grupo que lleva el estandarte del Metal español desde hace ya algunos años. Una vez leí que «nunca se sabe qué tan fuerte puede cantar el público, hasta que se asiste a un concierto de Mägo de Oz o de WarCry«. Y ayer lo comprobamos nuevamente. Los que estuvimos ahí saben de lo que hablo. Por mi parte, que vuelvan cuando quieran. ¡Grande WarCry!

Setlist de WarCry:

01. Quiero Oírte
02. Nuevo Mundo
03. Contra el Viento
04. Siempre
05. Alma de Conquistador
06. Coraje
07. Huelo el Miedo
08. El Más Triste Adiós
09. La Maldición del Templario
10. Cobarde
11. En un Lugar sin Dios
12. Devorando el Corazón
13. Un Poco de Fé
14. Keops
15. Ardo Por Dentro
16. Nana
17. Tú Mismo
18. Capitán Lawrence
Encore
19. El Amor de Una Madre
20. El Guardián de Troya
21. Hoy Gano Yo

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Megadeth en Chile

Es cierto que es la enésima visita de Megadeth por estas tierras, pero muchos aún no nos aburrimos de verlos tocando. Y es que la banda del «colorado» despierta esa fidelidad incondicional  que hace que cada visita a nuestro país nos deje ese «algo» que muchas veces resulta inexplicable.

Esta vez habría algunas novedades respecto a los shows anteriores. La primera de ellas desde luego era que interpretarían canciones de «Dystopia«, álbum que sin dudas enmendó el rumbo y trajo de vuelta la agresividad y el vértigo que los hizo tan conocidos. Seguido de esto viene quizás lo más interesante de presenciar: una nueva formación, donde tanto uno «de los nuestros» como Kiko Loureiro, como el baterista belga Dirk Verbeuren tenían la misión de ganarse el cariño del público chileno y demostrar que la camiseta no les pesa bajo ninguna circunstancia. Eso sí, antes de esto Saken debía calentar los motores en un Teatro Caupolicán que poco a poco comenzaba a recibir a los metaleros que se agolpaban en las ubicaciones que iban quedando.

SAKEN

Siendo las 19:54 hrs., y ya con unos 2.500 espectadores en el Teatro, se apagan las luces para dar comienzo a la presentación de los compatriotas, que vendrían a defender en vivo su última placa llamada «Dense & Thick» (2015) con la que nuevamente se han ido abriendo paso dentro de la escena nacional. Sin dudas un golpe enérgico para ellos mismos fue la tremenda ovación que se llevaron una vez que sonaron los primeros acordes de una poderosa intro con la que fueron calentando los ánimos antes de interpretar el primer track en sí. Rápidamente arremeten con ese hachazo que es Fuck & Roll, canción que por lo demás desataría el primer mosh pit luego de que el vocalista Carlos Quezada exclamara «Vamos!» incitando a todos a que se unieran a él. En una primera impresión me pareció que el sonido estaba saturado y a un volumen un tanto elevado, pero esto de ninguna forma impidió que Álvaro Font se luciera con cada una de sus intervenciones en las seis cuerdas. Un punto aparte es la base rítmica de André Bravo y Rodrigo Velázquez, que nos sorprendió a todos con un breakdown ejecutado a la perfección durante la parte media.

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La primera revisión a «Hell Within» (1997) vendría con la brutal Nasty Gods. Imposible no destacar el trabajo de pies y sobre el ride de André, quien en las partes instrumentales realiza los cambios de tiempo como si nada, llevándose así todos los aplausos. Por su parte, los más entusiastas del público apoyaban con los típicos «Eh! Eh! Eh!«, mientras que el resto seguía muy de cerca la performance de los santiaguinos. Mismo asunto con MDFK, donde fácilmente presenciamos la mejor interpretación del frontman, que a estas alturas demostraba una confianza absoluta en lo que nos estaban presentando. Una gran postal fue cuando buena parte de la cancha se animó a cantar el estribillo con los puños en alto en repetidas ocasiones.

Mientras de fondo sonaba la bella Into The Garden Of My Evil Dreams, los músicos ya se alistaban para el siguiente tema. La escogida de cara a la segunda mitad del show fue 13 (Man In Black), donde la intro sonó como un verdadero cañón que entre otras cosas sirvió para traer de vuelta el mosh y los saltos descontrolados una vez que Carlos comienza a escupir el primer verso. Por su parte, Álvaro se despachó el solo de guitarra con una soltura envidiable, siempre apoyado por André y Rodrigo, que continuarían arrollando todo a su paso durante XFF (The Circle of the Snake), ya que musicalmente hablando, acá la banda mostró su mejor faceta con un ritmo frenético que no se toma pausas.

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Antes de despedirse, el vocalista da las palabras de agradecimiento correspondientes para luego gritar «Queremos verlos a todos ahora, motherfuckers!«, desatando la locura conforme tocaban la clásica Pieces. A muchos nos llamó la atención como poco a poco construyeron el outro, de tal manera que cuando los instrumentalistas alcanzaron una perfecta sincronía, fueron capaces de hacer temblar el piso del teatro demostrando toda su potencia. De esta forma, a las 20:27 hrs. ponen fin a su presentación donde demostraron con creces que merecían estar sobre el escenario de un concierto de tal magnitud e importancia. Por sobre todo hay que destacar la cohesión entre los músicos y los asistentes ya que estos últimos respondieron de muy buena manera ante la propuesta de los nacionales, viéndose reflejado en las ovaciones cerradas que recibió la agrupación una y otra vez. ¡Bien por Saken!

Setlist de Saken:

  1. Intro
  2. Fuck & Roll (Love Song)
  3. Nasty Gods
  4. MDFK
  5. Into The Garden Of My Evil Dreams
  6. 13 (Man In Black)
  7. XFF (Circle of the Snake)
  8. Pieces

 MEGADETH

¡¿Día martes y el Caupolicán lleno?! En serio lo decimos, desde hace años que no veía tanta gente dentro del recinto de San Diego, situación que no sólo es satisfactoria ya que Megadeth sigue demostrando el poder de convocatoria que tiene, sino que también fue signo de que viviríamos una noche redonda en todos los aspectos posibles, con 4.500 personas que adquirieron todas las entradas del show. El primer aspecto a destacar, desde luego es la gran escenografía que se encontraba armada sobre el escenario. Una especie de colisionador -que contaba con pantallas pequeñas sobre su estructura- tenía la batería ubicada al centro haciéndola mucho más visible. Todo esto acompañado con máquinas de humo que como veríamos, ayudarían a ambientar cada canción. Como si esto fuera poco, todo el aparataje estaba coronado con una gran pantalla central en lo alto del teatro, dando cuenta de la calidad visual a la que nos enfrentaríamos.

Mientras aguardábamos el inicio del show, no deja de sorprender el amplio rango etario que había entre la audiencia. Gente de todas las edades observaba a modo de entretención cómo algunos se pasaban desde la platea hacia la cancha. Si bien todos lo lograron con éxito, los más desafortunados sufrían una estrepitosa caída entre la gente que se encontraba más próxima a los palcos.
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Tras mirar el reloj repetidas veces, finalmente a las 21:07 hrs. se apagan las luces y se produce esa estrepitosa reacción con la que aumenta la adrenalina y la ansiedad por que los músicos salga a escena. Mientras escuchamos Prince of Darkness de fondo, es justamente cuando en las pantallas aparecen las clásicas grúas que van formando el logo de la banda pieza por pieza, aumentando cada vez más la tensión de cara a lo que se vendría. Rápidamente se deja ver el recién ingresado Dirk Verbeuren, quien enérgicamente saluda a los presentes para luego pegar un par de platillazos y hacer que el resto de los músicos salgan a escena arremetiendo con el clásico incombustible llamado Hangar 18. ¿Qué se puede mencionar que no se haya nombrado antes? Unos cuantos acordes y Megadeth ya tenía a todo el público en el bolsillo. Tal vez solo resta mencionar las imágenes conspiracionistas relacionadas a la ufología que se proyectaban en cada una de las pantallas. O que en esta oportunidad la atención para varios de nosotros estaba puesta sobre Kiko Loureiro, ya que esta era su primera «prueba de fuego» y debía demostrar que estaba ahí para dar cátedra en cada uno de los solos de esta canción. ¡Y vaya que cumplió! Si bien quienes seguimos a Kiko desde Angra y lo hemos visto en vivo varias veces conocemos de sobra sus capacidades, siempre está presente cierta incertidumbre, puesto que ahora se encontraba tocando con una banda de las ligas mayores del Metal mundial.

Dejando de lado esto último, es notable como cada uno de los asistentes sabe qué hacer en cada momento del tema. Me explico: hay partes donde todos cantan las estrofas, luego debes corear la melodía de las guitarras y otras en las que hay que saltar con los cambios de tiempo de la batería. Está también la parte de los solos, donde luego de cada redoble todos gritan al unísono «ME-GA-DETH!» como si de eso dependiera su vida. ¡Qué temazo señores! Debo decir además que si alguno esperaba otro corte para empezar el concierto, déjeme decirle que pecó de ingenuo, ya que es de conocimiento público que el «colorado» tiene sus caballos de batalla y en esto no transa ni por un segundo.

La primera revisión a «Dystopia» vendría de la mano del opening track del álbum. The Threat Is Real partió con el líder y frontman solo en escena tocando el riff inicial para que luego se le una el resto de la banda. Pero vamos por parte. Dirk destacó de sobremanera tocando como un reloj de principio a fin. David Ellefson y Kiko apoyando continuamente las segundas voces en los coros y finalmente Mustaine que es un show en sí mismo. Buenos solos, la sección de cuerdas robándose las miradas al centro del escenario, y nosotros a su vez atentos a cada detalle. El resultado no es otro que una cohesión impresionante de esta nueva alineación. Destacable a su vez es lo que sucedía tras escena, ya que veíamos como Vic Rattlehead era perseguido por la policía a través del mundo descrito en el concepto del LP.

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Llega la primera interacción entre Dave y la audiencia con un «Good evening!» que fue respondido por todos inmediatamente. Las correspondientes palabras de agradecimiento y nos adelanta que el próximo corte está dedicado al difunto baterista Nick Menza. De esta forma presenta la infaltable Tornado of Souls, que dicho sea de paso, mostró a un Mustaine que en su rostro no podía ocultar la felicidad en relación a la respuesta de los presentes. Tanto así que nos incitó a cantar el coro en ambas ocasiones. Y sus deseos son órdenes, puesto que no había nadie que no se supiera el «But now I’m safe in the eye of the tornado / I can’t replace the lies, that let a 1000 days go…». Por otro lado y como es costumbre, siempre va creciendo la expectación sobre cómo será ejecutado el solo de guitarra. Es la marca registrada y los fanáticos somos exigentes en este aspecto. Espero entonces no ser el único que piense esto, pero me parece que Kiko dio la impresión de que estaba en el living de su casa. ¡Lo tocó como si nada! Y si la memoria no me falla, creo que le puso algo de su cosecha por un par de segundos dándole un toque más personalizado. Por último, mención especial para los dos mosh pits en la parte posterior de la cancha que no cesaron en ningún momento. Gran, gran momento.

Cuando revisamos «Dystopia» hace algunos meses, hicimos hincapié en lo compleja e interesante que resultaba ser Poisonous Shadows. Por tanto, en base a lo ya demostrado en los tracks anteriores, no esperaba menos respecto a su ejecución en vivo. Tras la intro acústica, la banda simplemente dio clase sobre cómo llevar una pieza musical de esta naturaleza. En tanto, los juegos de luces pasaron a ser más sobrios y sin tanta parafernalia, respondiendo solamente a los cambios de la canción. Si bien bajó un poco las revoluciones, pronto entenderíamos la función que cumpliría dentro del setlist. Digo esto porque seamos sinceros, ¿cuántos se imaginaban que lo siguiente sería Rattlehead? La mezcla de sorpresa y euforia no se dejó esperar y es totalmente entendible. Cuantas veces nos decíamos a nosotros mismos «Ojalá toquen algo del Killing» y de la nada Megadeth arremete con esto. Recapitulemos cómo fue. La banda abandona el escenario y a los pocos segundos vuelve Mustaine saludando a lo largo de todo el plató a los que estaban más próximos a la reja. Tras los «Olé Olé Olé, Mustaine, Mustaine» recibe una bandera que con mucho cuidado la coloca sobre el atril de su micrófono. Es entonces cuando nuevamente da las gracias y nos desafía diciendo «les comenté que íbamos a tocar algunas cosas antiguas… a ver si la reconocen«. Así, de la nada comienza con el riff para luego exclamar «Well, here I come!». Listo. Un descontrol total en todo el recinto, que tuvo su clímax durante el «You, your head, is pounding with pain / You shake loose parts of your brain». Punto aparte fueron las viñetas de cómics que mostraban bocetos de Vic para darle un toque vintage al asunto. ¡El público chileno la merecía!

Y si lo anterior fue descontrol, lo que siguió fue caos con todas sus letras. Wake Up Dead es otra infaltable y fue recibida como tal. Al igual que con Hangar 18, acá prácticamente nos encontramos con una coreografía de parte de los presentes. Cánticos, headbanging saltos y el respectivo mosh. Todos los saben y no dudan en ponerlo en práctica. Como es costumbre, el outro es conectado con In My Darkest Hour. Y acá me quiero detener un segundo. Sin exagerar, TODOS cantaron la letra de principio a fin. El Caupolicán se convertía en un karaoke donde cada uno iba poniendo lo mejor de sí en su interpretación. Digo esto porque no es una canción para andarla coreando feliz de la vida, sino más bien es una especie de catarsis colectiva plasmada en cada verso y en cada gesticulación de Mustaine. No puedo dejar de mencionar como durante el «I walk, I walk alone into the promised land / There’s a better place for me but it’s far, far away…» casi la totalidad de la cancha se separó dejando un gran espacio al centro cual wall of death, para posteriormente desatar un mosh descomunal que fue acompañado con una bengala proveniente desde la platea. Por esto digo derechamente que aquí vivimos el mejor momento de la jornada.

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Continuaríamos con la dupla compuesta por Conquer or Die y Fatal Illusion, ambas extraídas de «Dystopia». La primera al ser una pieza instrumental, dio paso a que toda la banda se luciera y demostrara sus atributos. Sabiendo que durante toda la canción el protagonista es Loureiro, Ellefson y Mustaine supieron restarse y pasar a segundo plano para que el músico brasileño hiciera de las suyas al frente del escenario. La segunda en tanto trajo de vuelta la agresividad una vez que se rompe la calma gracias a la intervención del bajo. Para destacar también es como los mencionados David y Dave cantan a dúo algunos versos de gran manera. Un aspecto que salió a la luz durante ambos temas, es el hecho de que dentro de la sección de cuerdas, Kiko pone esa pizca de espontaneidad y carisma que quizás al resto le cueste más. No me malentiendan, es cierto que todos son cercanos al público chileno y siempre muestran su gratitud, pero él lo lleva en sus venas y simplemente es el que más irradia felicidad produciendo un matiz necesario y más que interesante.

Nuevamente el frontman queda solo dirigiéndose a la audiencia y nos pregunta «Are you feeling good?!«. Ante la obvia respuesta dice que es momento de tocar algo del «Cryptic Writings» (1997) y nos asegura que el siguiente track hace alusión a una antigua polola de un amigo muy cercano, que era una «hooker«. Fue entonces cuando varios supimos que se refería a She-Wolf. Rápidamente comienzan a proyectarse imágenes frenéticas de un lobo a medida que la canción avanzaba, llegando al punto cúlmine en ese estribillo que es imposible no corearlo enérgicamente. Hacia el final, no queda otra cosa que resaltar lo bien que sonó la armonía de guitarras y lo bien que se mostró Dirk en cada uno de los pasajes.

Es entonces momento de que Mr. Ellefson se tome el escenario con Dawn Patrol. Quizás para muchos pasó desapercibido, pero debido al accidente que sufrió hace poco en una de sus piernas, el bajista debió utilizar una bota ortopédica que a su vez le ayudaba a desplazarse con más facilidad. También contaba con soportes cerca de su micrófono que permitían apoyar el pie para descansar de vez en cuando. Prácticamente no se notó ya que su performance no se vio opacada en ningún instante. Volviendo al tema, como todos sabemos esta es la señal inequívoca de que volverá el caos al centro de la cancha de la mano de Poison Was The Cure. Dicho y hecho, ya que una vez que toda la banda desata su poder, vuelve el mosh acompañado por otra bengala desde el mismo sector de la platea. Eso sí, nadie se queda sin gritar «Taste me!» acercándonos al final.

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Sweating Bullets sería la primera revisión al «Countdown to Extinction» (1992). Mustaine la presentó como la canción de alguien que está «loco» (lo dijo en español), y como era de esperarse, el Colorado dejó que cantáramos el primer verso para luego unirse él en el coro. Todos saltando y esperando el momento justo para levantar el puño y cantar el «… i’m chomping at the bit and my palms are getting wet / Sweating bullets!«. Mientras tanto, a través de las pantallas viajábamos por el mismo manicomio que se aprecia en el videoclip de la canción. Ojo que este aspecto es más que plausible, ya que visualmente el show fue completísimo. Está la banda, están las máquinas de humo, están las proyecciones y está la escenografía. No había forma de aburrirse o de encontrar alguna monotonía, ya que todo estaba planeado al detalle. Y bueno, siguiendo con los clásicos, qué mejor que À Tout Le Monde. Una vez que escuchamos las primeras notas de la intro, Dave nos anima a que cantemos con él. Cómo no hacerlo si es de esas canciones en las que a varios les entra una basurita al ojo. Nuevamente el teatro parecía ser una sola voz, más aún durante el sing along, donde todos acompañamos con aplausos mientras cantamos el estribillo como ya lo hemos hecho tantas veces. ¡Otra postal para el recuerdo!

Llega el turno de que Dirk sea el centro de atención absoluto y cumplió con creces al dar inicio a Trust. Todo acompañado con un excelente juego de luces a medida que iba golpeando su batería. Pronto se le une David y en un segundo ya estaba toda la cancha saltando y coreando el riff a todo pulmón. ¿Se dieron cuenta si alguno de los asistentes no se sabía el coro? Sé que puede sonar redundante, pero simplemente no puedo dejar de mencionarlo ya que la complicidad a estas alturas resultaba conmovedora. Un hecho no menor es que Kiko fue el encargado de secundar los coros, labor que históricamente le ha tocado a Ellefson. Sin dudas un cambio que logra renovar su ejecución en vivo.

Antes de escuchar el último par rescatado del último álbum, Dave hizo un gran gesto al acercarse a la reja para tomar todas las banderas que allí se encontraban para luego colgarlas sobre los atriles de los micrófonos de sus compañeros. Pasamos así a deleitarnos con Post American World donde el doble bombo parecía destruir todo a su paso. Al igual que su versión en estudio, los solos tocados entre cada estrofa la hacen bastante entretenida de ver y escuchar. De la misma forma es notable como después del interludio acústico va subiendo la tensión hasta que todo explota en una parte instrumental que sonó como un cañón. Súbitamente pasamos al title track Dystopia, del cual en primera instancia debo decir que esperaba que fuera recibida de mejor forma. Quiero pensar que muchos estaban atentos a las pantallas que mostraban como seguía la cacería por Vic, esta vez a través de una carretera próxima a la ciudad en la que estábamos situados. Luego vimos como cada uno de los integrantes cumplía una función específica para lanzar un misil hacia la mascota de la banda. Todo esto sucedía mientras la composición era interpretada de gran forma vocalmente hablando, más unas segundas voces muy bien logradas. Personalmente, una de mis favoritas del LP que mereció mucho más.

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Ya acercándonos al final de la velada, llegaba el momento de hacer retumbar todo el Caupolicán. En lo alto se leía «… For the people» y ya sabíamos lo que vendría. Sí, me refiero precisamente a Symphony of Destruction. Digan lo que digan, es imposible no contagiarse con el «Megadeth, Megadeth, aguante Megadeth«, es efectivo y es una inyección a la vena para aquellos que pudieran estar cansados. Siempre me ha llamado la atención lo bien que funciona la pausa que hacen durante los versos «A warring for the heaves / A peaceful man stands tall«. En base a esto, probablemente en este punto presenciamos la mejor interpretación de Mustaine en toda la noche. Y no es algo menor, ya que el líder se mostró bastante sólido en cada una de sus líneas durante toda la noche.

«Última canción y nos despedimos«. No, mentira. Todos sabemos que esto nunca es así, pero siempre hay que disfrutar como si fuera cierto. Bombo marcando, aplausos para acompañar y Ellefson comienza con la intro de Peace Sells. Aparecen las imágenes relacionadas al dólar, al New World Order, y obviamente, a la paz mundial. Toda la banda nos incita a cantar el estribillo lo más fuerte posible y respondemos de gran forma a esta petición. De aquí en adelante entramos a territorios conocidos. Aparece el Vic Rattlehead humano y una vez que se pregunta «Can you put a price on peace?» el caos en la cancha es cosa de segundos. 22:38 hrs. y la banda se despedía en lo que sería el único encore programado.

Mientras lo más precipitados ya empezaban a pedir Holy Wars, los gritos de «Megadeth! Megadeth! Megadeth!» se fueron haciendo cada vez más ensordecedores una vez que Dave volvió a escena. Diciendo lo mucho ama nuestro país, nuevamente nos desafía al decir que el siguiente concierto de la gira será en Argentina y hay que asegurarse de que nos escuchen desde acá. Obviamente los abucheos y pifias bajaron de inmediato y pronto se dejaron escuchar algunos «C-H-I» y un cántico de «Chile campeón, Chile campeón, Chile campeón«. Pasado el momento cliché, apenas nos anuncia que el último track de la jornada es Holy Wars… The Punishment Due, cada uno de los presentes se encargó de poner las últimas fuerzas que iban quedando para finalizar una jornada épica lo más alto posible. Destacable fue la proyección de retratos de varios líderes mundiales conforme avanzaba la letra de la canción, mientras toda la cancha giraba sin parar. Como siempre, terminado el solo de guitarra, Mustaine suele presentar a cada uno de los músicos, donde la ovación fue cerrada para cada uno de ellos. Luego suele exagerar su gesticulación durante la última estrofa como solo él sabe hacerlo. Así, a las 22:51 hrs. comienzan a despedirse definitivamente ante un público que lo dio todo y que demostró porque es una de las mejores audiencias dentro del Metal. El frontman nos asegura que volverán pronto y cierra la noche con el clásico «You’ve been great, we’ve been Megadeth, good night!«.

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Todo está dicho prácticamente. Kiko Loureiro y Dirk Verbeuren dieron la impresión de llevar años en la banda, mientras que David Ellefson y Dave Mustaine siguen siendo esa institución a prueba de balas que está al frente de una de las agrupaciones más queridas en nuestro país. Personalmente, no caben dudas que ha sido el mejor show desde la noche épica del año 2012 en la que escuchamos «Countdown to Extinction» en su totalidad.

Un punto que siempre puede generar discordia sin dudas es el setlist escogido. Es cierto que la base es prácticamente la misma que han venido tocando hace algunos años, pero admitamos que estando dentro del show, poco y nada importa este aspecto, ya que la entrega es total de parte de ambas partes. Los buenos discos se defienden en vivo y prueba de ello fue lo ocurrido la noche del martes. Un sonido realmente impecable, la selección justa de canciones de su último trabajo y los clásicos que todos queremos escuchar. Señoras y señores, ¡Megadeth lo hizo de nuevo!

Setlist de Megadeth:

1. Hangar 18
2. The Threat Is Real
3. Tornado of Souls
4. Poisonous Shadows
5. Rattlehead
6. Wake Up Dead
7. In My Darkest Hour
8. Conquer or Die
9. Fatal Illusion
10. She-Wolf
11. Dawn Patrol
12. Poison Was The Cure
13. Sweating Bullets
14. A Tout Le Monde
15. Trust
16. Post American World
17. Dystopia
18. Symphony of Destruction
19. Peace Sells
Encore
20. Holy Wars…The Punishment Due

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Live Review: Dream Theater en Chile (2016)

Algo accidentados fueron los días previos a la nueva visita de los maestros del Metal Progresivo a nuestro país. Cambio de recinto, cancelación de la fecha programada para el 2 de Julio, reubicaciones y la posterior devolución de entradas para los que lo quisieran, en cierta forma desviaron la atención del show en sí, y por qué no decirlo, pusieron la cuota de incertidumbre con las fechas que no sufrieron alteración alguna.

Llegado el día donde todas las dudas serían dilucidadas, siendo las 19:30 horas hacemos ingreso al teatro donde rápidamente una grabación a través de los altoparlantes nos advertía de la imposibilidad de sacar fotos o grabar durante el show. Está demás mencionar la tremenda «pifiadera» que esto ocasionó en repetidas ocasiones mientras aguardábamos el inicio de la jornada en la que poco a poco se iban llenando las butacas del recinto de San Diego. Esto último sería una de las grandes novedades en relación a las anteriores visitas de Dream Theater a nuestro país, ya que por primera vez presenciaríamos uno de sus conciertos en asientos individuales para cada uno de los asistentes.

Una vez escogida la mejor ubicación posible, de inmediato -y como ha sido costumbre en las últimas giras- llama la atención la escenografía, las pantallas y los pendones que colgaban en lo más alto del plató con el logo de la banda en el centro, elementos que, como veremos a continuación, toman papeles protagónicos en la llamada «Experiencia The Astonishing«.

Live Review: Dream Theater en Chile (2016)Pero en un concierto de Metal algo que nunca puede faltar son los típicos cánticos que ayudan a que la espera se haga menos duradera. «Oh oh oh oh oh Dream!» era quizás el que más se repetía. Eso hasta que un tal Claudio logró que gran parte del público coreara su nombre y preguntara en repetidas ocasiones por él, desatando las risas de lo más entusiastas.

Al mirar el reloj me causó extrañeza que fueran más de las 21:00 hrs. y aún no se viera movimiento alguno sobre el escenario. Digo esto porque los americanos son sumamente puntuales en sus presentaciones (sin ir más lejos, en su anterior visita se adelantó media hora el puntapié inicial del show) y sabíamos que la velada duraría por lo menos dos horas y media.

ACTO I

Poniendo fin a la espera, a las 21:15 hrs. una voz en off nos introduce en el Great Northern Empire, donde la frase que sentencia «The empire protects you, because you protect the empire» da comienzo a Descent of the NOMACS, la encargada de situarnos rápidamente en el desolador panorama de la historia que nos convoca. Con esto de fondo, uno a uno los músicos toman posición para dar paso a la brillante Dystopian Overture, donde los primeros acordes sonaron con una potencia y una lucidez más que plausible. Y es que nunca deja de sorprender lo bien que saben ejecutar estos cortes que son «Dream Theater» con todas sus letras. La implacable ejecución de John Myung, los constantes giros de Jordan Rudess junto a su teclado y el posterior saludo a la audiencia en la parte media, personalmente fueron las mejores postales de la primera canción de la noche. Ovación cerrada y ya nos preparábamos para lo que venía.

Pasamos a una ambientación más cálida y acogedora gracias al excelente juego de luces y a las secuencias en las pantallas, para escuchar la esperanzadora The Gift of Music. Es entonces cuando hace su aparición el señor Kevin James LaBrie con un recibimiento más que merecido de parte de toda la audiencia. Una vez que comienza a cantar «Far in the distant future, beyond the pages of our time…» me pareció que su micrófono estaba con un volumen un tanto alto respecto al resto de la banda. Poco y nada duró de todas formas, ya que a los pocos segundos el sonido estaba perfectamente ecualizado y todos parecían bastante cómodos en sus funciones. Bajo este punto, digámoslo desde ya y para que no queden dudas, me parece que el frontman realizó una excelente performance vocal durante todo el show. Punto aparte es la sección de cuerdas, que si bien suelen estar cada uno en sus puestos sin mayor interacción, cuando se juntan al medio del escenario en la parte instrumental logran que los aplausos bajen instantáneamente.

Luego de que un roadie trajera una guitarra acústica para dar comienzo a The Answer, James se dirige por primera vez a los presentes con un enérgico «Good evening Santiago!». Si bien es una de las menos extensas, esto no impidió que la dupla LaBrie/Rudess se luciera de sobremanera con una bella interpretación de parte de ambos.

Live Review: Dream Theater en Chile (2016)

Cambia la atmósfera rotundamente ya que aparecen en las pantallas las tropas de la Ravenskill Rebel Militia marchando a paso firme tras la voz de mando que escuchamos en A Better Life. Es entonces cuando Mike Mangini junto a John Myung destruyen todo a su paso con la base rítmica que retumbó en todo el teatro. Por su parte, John Petrucci acaparó todas las miradas con un solo ejecutado a la perfección. Finalmente, habiendo superado la barrera del frío, LaBrie se mostró mucho más movedizo y con más gesticulaciones a medida que avanzaba la canción, llegando al clímax cantando «Evangeline, you lived a life of misery and pain / Evangeline, I’ll never let your memory die in vain…» de gran forma. Mismo asunto con Lord Nafaryus, donde la teatralización y la parafernalia aumentan aún más. Si bien noté que el vocalista que se mostró un poco incómodo en algunas notas más altas, supo salir jugando para no empañar su desempeño.

Comenzada la intro de A Savior in the Square, vemos como arriba la familia real a Ravenskill. Personalmente, en este track esperaba ver como la banda desarrollaría el encuentro entre todos los personajes que aquí interactúan, ¡y vaya que no decepcionaron! Fue realmente notable ver como James encarnó a cada uno de ellos con una soltura envidiable y a su vez como cantó «Brother, worry not today / I will share my music and they will soon be on their way…», generando sin dudas otro gran momento en este primer acto. Sin respiro alguno pasamos a When Your Time Has Come, donde debo decir que el estribillo sonó verdaderamente conmovedor. Es aquí cuando Petrucci se lleva una tremenda ovación, ya que el vocalista al volver al escenario una vez terminado el solo de guitarra, hace una pequeña reverencia señalándolo con admiración, como ya lo ha hecho en anteriores visitas.

Live Review: Dream Theater en Chile (2016)Hora de bajar un poco las revoluciones con la que justamente es mi composición favorita de «The Astonishing«: Act of Faythe. Aunque parezca algo obvio decirlo a estas alturas, fue ejecutada a la perfección con la sutileza y la solemnidad que requiere. Momentos únicos como la orquestación, la gran compenetración de la dupla LaBrie/Rudess o el énfasis que logra la batería según lo amerita la canción para mí la hacen totalmente única. Los susurros del vocalista realmente me sorprendieron puesto que al ser una balada con todas sus letras, necesita la cuota de «menos es más». Supo mantener la calma necesaria para saber llevar la composición. ¡Temazo!

En absoluto contraste con la anterior, Three Days trajo de vuelta la faceta por la que Dream es conocido mundialmente. ¡Cuántos matices en un solo corte y llevados como si nada frente a una audiencia que no se perdía detalle alguno!. Al mirar a mi alrededor todos coincidimos en un headbanging generalizado mientras Mike Mangini descargaba toda su energía durante el «Brace yourself, bow down to Nafaryus! / Pray for help, kneel before Nafaryus!», líneas con las cuales LaBrie coronó una de sus mejores interpretaciones de la noche.

Tras The Hoverin Sojourn -la segunda intervención de los NOMACS- llegamos a otro de los clímax de la primera parte. Brother, Can You Hear Me? deber ser considerado un himno y toda una declaración de principios de aquí en adelante. Grata fue mi sorpresa al escucharla en vivo, puesto que su versión en estudio me parece un poco sobrecargada. Recordemos que en este punto de la historia, Arhys -líder de los rebeldes- afirma que no cederán frente a las amenazas del emperador. Esto toma mejor forma con un teatro lleno, ya que fue imposible no sentir la piel de gallina una vez que todos terminamos con las manos en alto tras las últimas estrofas.

Durante A Life Left Behind se produjo la primera interacción público-banda una vez que James pidió un sing-along durante el coro, incitándonos a cantar «I’m waking up / from a life left behind  / To see what lies ahead / I’m waking up» un par de veces. No puedo dejar pasar el show aparte que tenía Mangini tras su batería, siempre sonriendo y gesticulando  hacia el respetable para hacer más llamativos cada uno de sus beats. Ravenskill continuó de gran manera el camino de sus predecesoras. Al ser un tema que prácticamente está dividido en dos, da paso a que cada uno de los integrantes tengo su momento para lucirse conforme avanzan los minutos. Y es que esta es una de las principales virtudes de Dream Theater. Por momentos te dedicas a mirar a John Petrucci, durante otros te sorprendes con lo inalterable que resulta ser John Myung y acá particularmente durante las intervenciones del teclado, le dedicas tu total atención a Jordan Rudess.

Chosen era otra canción con la cual especulaba respecto a su interpretación. Fundamentalmente por el gran solo de guitarra que posee y por el verso «But I can’t climb this mountain without you / No, I can’t face this on my own / With you by my side, we will open his eyes / And the truth will deliver us home» que pone el broche de oro a la participación de LaBrie. Desde luego que las expectativas fueron superadas con creces.

Live Review: Dream Theater en Chile (2016)

Jordan da la partida para A Tempting Offer, donde por primera vez lo vemos tocar el continuum que tenía tras de sí. En este punto quiero destacar una coordinación realmente perfecta en relación al encuentro entre Arhys y Daryus. Específicamente, James se encargó de personificar a este último cantando sus líneas in situ, mientras que Arhys fue encarnado directamente desde las pantallas que representaban el tenso momento que describe este corte. Volviendo a lo realizado por el tecladista, llevó la batuta en un outro de gran factura. Tras esto pasamos a Digital Dischord donde pareciera que los NOMACS nos miran fijamente en lo que es su última intervención del primer acto.

The X Aspect probablemente tiene uno de los mejores pasajes de todo el disco y por tanto uno de los mejores de la velada. Y me refiero particularmente a como lentamente se va aumentando la intensidad en las reflexiones de Arhys, hasta que cantamos en lo alto «Evangeline, I swore to you to love and guide our son / Destiny has shown its face and now the time has come». Aspectos como la atmósfera creada por el teclado y la gran performance acústica de John Petrucci crearon un momento único de cara al término de esta parte del show. Es el turno entonces de que los instrumentistas sean los absolutos protagonistas en ese temazo llamado A New Beginning. Como se pudo apreciar en varias de las caras de los fanáticos, era un momento que estaba hecho para disfrutar viendo como la banda demostraba sus años de carretera. Desde luego y tal como la versión en estudio, el impresionante solo de guitarra se convirtió en el foco de atención por casi dos minutos.

De esta forma, a las 22:40 hrs. -y tras la correcta The Road to Revolution-, se dio paso a un intermedio de veinte minutos con el cual pasaríamos al segundo acto.

Live Review: Dream Theater en Chile (2016)

ACTO II

Más de alguno se asustó con el primer acorde de 2285 Entr’acte, puesto su partida fue totalmente sorpresiva tras el descanso. ¿Qué más se puede agregar del desempeño de los músicos? Podríamos estar todo el día hablando de lo bien que suenan en su conjunto y eso sería poco. Tras el potente riff de Moment of Betrayal reaparece James LaBrie y nos pregunta «You ready?!». Ante la obvia respuesta comienzan los primeros versos mientras que en las pantallas simplemente se lee «Betrayal«. De inmediato resalta la «coreografía» que hace Mike Mangini con cada una de sus pegadas, más aún en la parte frenética de los solos de guitarra y teclado que se llevaron todos los aplausos.

Cuando reseñamos «The Astonishing» hicimos notar el excelente feeling de la guitarra con la voz del narrador de la historia de Heaven’s Cove. Si a eso le sumamos el interesante viaje por el anfiteatro a través de las pantallas, el resultado no es otra cosa que un excelente tema interpretado a un nivel superlativo. Mención honrosa para los afortunados que fueron divisados en las butacas y saludados con alevosía a la distancia por el baterista. Misma consideración con Begin Again, donde en las imágenes se proyectaba un bello encuentro entre Faythe y Gabriel, mientras LaBrie pronunciaba «…before we can at last begin again” pasando así a ese outro que quisiéramos que no acabara nunca, en especial por esa melodía tan reconfortante.

Live Review: Dream Theater en Chile (2016)Cambio de ambientación rotundo con The Path That Divides donde poco a poco va subiendo la intensidad hasta que Arhys exclama «It’s not too late / I won’t betray him!» con una fuerza envidiable. De igual forma es imposible no destacar el excelente fraseo del vocalista en las partes más vertiginosas del track, donde se llevó todos los vítores con su actuación. Así pasábamos a la penúltima intervención de los NOMACS con Machine Chatter.

De cara a la segunda parte del disco, The Walking Shadow y My Last Farewell nuevamente dieron cuenta de la notable sincronización entre la banda y el show de luces en el que estábamos sumergidos. Grandes intervenciones de John Myung por cierto, quien con su bajo dio cátedra de principio a fin. Jordan no se quedó atrás, ya que con solos precisos y concisos logró tomar el protagonismo -otra vez- por algunos instantes. Finalmente, con el grito desgarrador que deja escapar Gabriel de fondo nos quedamos sin palabras.

Tras la intro de Losing Faythe, John Petrucci se resta de sus funciones por un instante para hacerse cargo de las segundas voces y lograr la cuota de solemnidad y nostalgia de esta bella balada. Rápidamente dan comienzo a esa especie de interludio que es Whispers On The Wind. Recordando que en líneas generales este segundo acto está más dirigido a las emociones y por supuesto al desenlace de la historia, en cierta medida la expectación y la adrenalina bajó un poco respecto a la primera parte del show. Por suerte, y una vez que LaBrie exclama «All right Santiago, stand up!», Hymn of a Thousand Voices renovó las energías y la participación activa de todos nosotros principalmente a los constantes aplausos al ritmo de este temón. Excelente la orquestación y los coros celestiales que crearon el primer gran clímax del acto.

Como si lo anterior fuera poco, Our New World continuó con el «segundo aire» que nos motivó a todos. El hecho de ser una de las composiciones más gancheras y «oreja» de todo el álbum, fácilmente explica el por qué muchos se animaron a cantar el estribillo «We’ll build a new world / Our new world». James se encarga de señalar a cada sector del público en señal de agradecimiento y dice que espera a vernos todos en el próximo concierto. Otra de las postales para enmarcar en toda la jornada. Tras la destrucción de los NOMACS en Power Down, se despiden en el único encore de la noche.

Los «Oh oh oh oh oh Dream!» se multiplican y prontamente vuelven para tocar el último track: Astonishing. A medida que la canción fue tomando forma, John Petrucci señala a sus compañeros uno por uno de tal manera que todos recibieran el cariño de los presentes. James LaBrie hace su aparición y nuevamente señala al guitarrista, llevándose quizás la ovación más ensordecedora de todas. Si quisiéramos resumir las más de dos horas de música que nos brindó Dream Theater en cada uno de los shows (ya que prácticamente fueron calcados entre domingo y lunes), precisamente la última frase de esta canción la describe de la mejor forma: «Eternally in harmony / Our lives will be Astonishing again».

Live Review: Dream Theater en Chile (2016)

Siendo las 23:52 hrs. los cinco músicos se reúnen al centro del escenario y hacen la reverencia correspondiente frente a una audiencia que se rindió a sus pies. Sobre esto último quiero hacer hincapié en el intachable comportamiento de todos los asistentes durante el concierto. El respeto reinó de principio a fin y ante cualquier silencio los aplausos bajaban inmediatamente en señal de la devoción que muchos sentimos por esta banda. Es cierto que el show no da espacios para que haya un acercamiento y una interacción más cálida, pero entendiendo que el disco iba a ser interpretado íntegramente y que la historia debía fluir lo más posible, todos simplemente nos dejamos llevar por la propuesta de la banda. Sobre esto, y aunque sea redundante, la calidad demostrada desde el primer acorde fue simplemente excelsa.

Para tocar en su totalidad un disco publicado hace pocos meses hay que ser valientes y tener una confianza a ojos cerrados en tu fanaticada. En esto Dream no se equivocó y abiertamente digo que presenciamos uno de los mejores shows de la agrupación en mucho tiempo.

Setlist de Dream Theater:

ACTO I

01. Descent of the NOMACs
02. Dystopian Overture
03. The Gift of Music
04. The Answer
05. A Better Life
06. Lord Nafaryus
07. A Savior in the Square
08. When Your Time Has Come
09. Act of Faythe
10. Three Days
11. The Hovering Sojourn
12. Brother, Can You Hear Me?
13. A Life Left Behind
14. Ravenskill
15. Chosen
16. A Tempting Offer
17. Digital Discord
18. The X Aspect
19. A New Beginning
20. The Road to Revolution

Intermedio
ACTO II

21. 2285 Entr’acte
22. Moment of Betrayal
23. Heaven’s Cove
24. Begin Again
25. The Path That Divides
26. Machine Chatter
27. The Walking Shadow
28. My Last Farewell
29. Losing Faythe
30. Whispers on the Wind
31. Hymn of a Thousand Voices
32. Our New World
33. Power Down
Encore
34. Astonishing

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Avantasia en Chile 2016

Más de alguno pensó que jamás se daría este momento, pero se dio. Para unos el 2008, para otros el 2013, y para quien escribe estas líneas y varias otras personas más, este 20 de abril de 2016. Citando a un destacado deportista nacional, «nada es imposible«. Y es que si agrupar a verdaderos íconos del Metal en un solo show ya es demasiado, hacerlo en un “pack” llamado Avantasia lo es aún más.

Imposible no recordar los días en que varios de nosotros estábamos en el colegio, con un discman en mano y el fresco material de la Ópera Metal, liderada por Tobias Sammet, deleitando nuestros oídos. Fueron dos años seguidos de tremendos lanzamientos, y de seguro no pasaba por nuestras mentes el disfrutar del show en vivo. Un largo silencio de cinco años acrecentó nuestros temores, y ya no era solo olvidarnos de algún recital de Avantasia, sino que también pensamos que para Tobi el proyecto «ya fue», y que se enfocaría 100% a Edguy. Por suerte para todos, la historia fue otra.

Bajo el contexto del tour mundial de “Ghostlights”, su aclamado último lanzamiento,  el recinto de calle San Diego comenzó a llenarse tímidamente de jóvenes de polera negra. Uno recalca que se trataba de jóvenes porque el promedio de edad de los presentes cómodamente bordeaba los treinta años de edad. Como es de costumbre, una buena selección de música envasada para amenizar la espera, esta vez estuvo a cargo de Iron Maiden, AC/DC y Black Sabbath, entre otros.

Avantasia en Chile 2016Cuando el reloj marcaba las 20.42, y con unas 2.000 personas aproximadamente en el recinto santiaguino, al fin bajan las luces y comienza a sonar como introducción Also Sprach Zarathustra, tema que recuerda a la legendaria película “2001: Odisea en el Espacio”, compuesto a fines del siglo XIX por el alemán Richard Strauss. Junto a la música, un imponente telón de «Ghostlights» y la aparición del primer miembro en escena, Felix Bohnke y a los segundos la explosión del Teatro Caupolicán con el ingreso de Sascha Paeth y Oliver Hartmann en guitarras, Andre Neygenfind en el bajo, Michael “Miro” Rodenberg en el teclado y Amanda Somerville junto a Herbie Langhans en los coros. Todos ellos armaron la escena perfecta para la entrada de Tobias Sammet, el creador de toda esta historia, que se ganó la primera de múltiples ovaciones en una jornada que terminaría siendo inolvidable en muchos sentidos.

El tema de apertura fue nada menos que el “opening track” del último álbum, Mystery of a Blood Red Rose. Si bien es un tema midtempo y con un ambiente teatral,  no le costó nada encender los ánimos de los presentes en el teatro, con un público que se notaría enormemente participativo durante toda la jornada. Muy destacable el break que deja a Tobi cantando a capella, uno de mis momentos favoritos del tema. Tras unas breves palabras de Tobi, preguntándonos si estamos listos para tres horas de show, comienzan a sonar los acordes del tema que da el título al álbum, Ghostlights, junto con ello la aparición de uno de los integrantes más vitoreados de la noche, el hijo pródigo del Power Metal, el señor Michael Kiske. De más está decir lo que genera Michi en el escenario, de cómo su estilo inspiró a todos quienes siguieron su ruta ligada al Power Metal, y si temas como éste existen, es en gran parte responsabilidad del calvo alemán, cuya voz sigue siendo tan estremecedora y emocionante como en sus épocas más clásicas. Espectacular inicio del show.

Tras una excelente muestra del último largaduración, fue momento de mirar atrás en su repertorio, y la elegida fue Invoke the Machine, perteneciente al “The Mystery of Time”. El tema liderado por Ronnie Atkins, quien hacía su debut en nuestro país, y Tobias, llenó de energía a los presentes en “El Caupo”. Tobias, en uno de sus múltiples momentos «hablados» de la jornada, nos contó que era la primera vez en Chile por parte de Ronnie y que le habían contado lo bueno que era,  y tras cartón, Ronnie introduce Unchain The Light, de su última placa, y previo al coro del tema se une nuevamente Kiske, dando cátedra en el “High up in the open skies”. Escuchar ese coro en vivo es un regalo para todos quienes disfrutamos del Rock, para quienes sagradamente todos los días le dedicamos minutos de nuestras vidas a este arte.

Avantasia en Chile 2016

Nuevamente es momento del «The Mystery of Time«, y de su primer tema, The Watchmaker’s Dream. Pese a que no se pudo contar con Joe Lynn Turner en las voces (¡se pudo haber quedado, estuvo hace 4 días acá!), no perdió su esencia de ser un tema fresco y lleno de vida, con esos hermosos teclados Hammond, al más puro estilo Jon Lord y con la participación del enorme Oliver Hartmann en las voces además de la guitarra, con un trabajo y energía francamente impresionantes.

Llegaría el momento de volver algunos años atrás y se dio uno de los momentos más especiales de la noche. Tobi, con una cancha y carisma que no por ser conocidos dejan de ser impresionantes, introdujo la siguiente canción, explicitando que no iba a decir el nombre del tema, sino que en otros países, los teclados iniciales hicieron volar el techo de los respectivos recintos, y que esperaba que en Santiago de Chile ocurriera algo similar. Así, sin decir que se trataba de la mítica The Scarecrow, el pronóstico/deseo de Sammet se cumplió con exactitud y precisión, causando el delirio del público que además sabía que contaríamos en esta oportunidad con la gran y fantástica participación del noruego Jorn Lande, “The Striking Viking from Norway”, según palabras del propio Sammet. Definitivamente las palabras se quedan cortas para intentar explicar las sensaciones del momento en que el tema acelera y Jorn exclama “…Their evil eyes are looking down on you…”,  varios aún tenemos escalofríos. Tremendo. Y con el ingreso de Lande a escena, la banda tuvo un mini descanso, aprovechado por Sammet para anunciar una balada de su última placa, balada que también era algo «diabólica». Y la interpretación de Jorn con Tobias de Lucifer fue realmente notable.

Se retira Jorn de escena y sin mayor presentación salió a escena el genial Eric Martin, vocalista de Mr. Big, un tipo con un carisma y simpatía realmente llamativos, y que armó varios «juegos» con Tobias Sammet durante toda la jornada, e incluso Sammet lo llamó varias veces «Mr. Big Mouth», en un juego de palabras entre la banda originaria de Martin y su carácter «parlanchín». Pero el inicio de la participación del estadounidense sería con la emocionante balada What’s Left Of Me, que de acuerdo a cómo se dio el concierto, incluso ayudó a dar algo de descanso a las piernas, tras el arrollador comienzo.

Avantasia en Chile 2016

Luego de esto Eric queda en escena, se dirige al público y anuncia el primero de los varios temas pertenecientes al doble lanzamiento de 2010, The Wicked Symphony, que permitió unos merecidos minutos de descanso a Tobias y contó con la participación vocal de Eric, Oliver, Herbie, Amanda y Jorn, además de la fanaticada extasiada con este excelente tema que abre el disco de igual nombre, a la que prácticamente no le importó que no estuviera Tobi en escena, y dejó la voz con el «Hey man, in your hideaway / Where do we go from here / Heroes in the tragedy«.

Ya a estas alturas, más allá de estar disfrutando el show, llamaba la atención el gran caudal vocal del debutante Herbie Langhans. Y después de una hora de música, llega un momento esperado para varios de los presentes. Al escuchar el álbum «Ghostlights«, a varios nos llamó la atención y nos cautivaron los “hey hey hey” de Draconian Love, y ahora era su momento en vivo. Además, previo al comienzo del tema, Tobias nos cuenta que será el segundo single del disco, cosa que realmente no servía… para nada, pero que era bueno que lo supieran, causando la risa de buena gana de un público totalmente entregado y participativo. Fue realmente notable fue la actuación de Herbie, quien ya había estado acompañando a la banda en los coros, pero ahora su rol fue protagónico y salió ovacionado por su excelente cometido, mostrando un rango vocal fabuloso, pues en los anteriores temas no le hizo el quite a ningún agudo, y sus tonos graves más «góticos» en este tema sonaron tanto mejor que en el disco de estudio.

Avantasia en Chile 2016Nuevamente Tobias, un frontman respecto del cual quedan cortos los elogios, jugó al «misterio» con el siguiente tema, con su inicio de teclado, diciendo que apenas escucháramos las primeras notas reaccionaríamos enloquecidos. Miro Rodenberg tocó una nota y la gente se extasió, pero un muy simpático Tobias nos dijo que no, que una nota podría ser cualquier cosa, incluso podía ser una «shitty song«, provocando nuevas risas en algo que por momentos incluso parecía un café concert. Pero momentos después, Miro lanza el teclado de Farewell, un segundo «respiro» en la noche, pero un respiro más nostálgico, por llevarnos al año 2001 y al debut de la Ópera Metal. Amanda Somerville fue la encargada de suplir a la holandesa Sharon den Adel, compañera de Tobi en esta ocasión, Kiske se une en el último coro para aportar con una genial tercera voz. El público estaba tan extasiado que incluso interrumpió el final del tema, que es a capella entre TobiAmanda, para ovacionarlos e incluso manifestarse cariñosamente con Amanda y el clásico “mijita rica la la la la”, que los músicos no entendían porque es algo bastante chileno, pero que Amanda zanjó señalando que seguramente era algo bueno así que lo agradecía.

Junto a los mencionados anteriormente, se unen Jorn, Ronnie y Oliver a las voces para interpretar Stargazers, tema que abre «Angel of Babylon», quizás el punto más alto de ese disco (junto a Death is Just a Feeling), y con un Kiske nuevamente catedrático y estremecedor, especialmente en el coro. En el break post canción, comienza una breve interacción entre Kiske y Sammet con el respetable, una serie de “ceacheís” -en todo caso, la más potente ovación se la llevó Amanda que dijo muy bien el «chi chi chi, le le le«. Incluso nos animamos a cantar en alemán, cuando Tobi nos enseñó lo que según él era una canción de niños, pero su letra, «zieh dich aus, kleine maus» (algo así como «desvístete, ratoncito»), hace pensar lo contrario. Incluso fue a buscar su celular para registrar el momento y nos felicitó por nuestro alemán, muy bien hablado y pronunciado. Un momento jocoso y distinto a lo que uno normalmente vive comúnmente en recitales, y quizás eso haya sido un gran factor para que esta jornada fuese inolvidable, pasar de momentos divertidos a pasajes emotivos con extrema facilidad y fluidez.

Y como era tendencia, luego de un instante distendido y divertido, vendría otro pasaje de altísima calidad. Los primeros acordes de Shelter From The Rain hicieron al Caupolicán caer rendido a los pies de Avantasia. En aquellos entonces, cuando salió «Scarecrow» en el 2008, Michael Kiske se encontraba alejado del Metal, y más allá de algunas contribuciones puntuales, era poco lo que se sabía de él en este lado de la fuerza, por lo que haber tenido la oportunidad de escuchar esos temas nos devolvía las esperanzas… y tener la oportunidad de escucharlo en vivo, realmente es una emoción inexplicable, especialmente para quienes disfrutábamos por primera vez de un show de Avantasia.

Avantasia en Chile 2016

Tobias nos cuenta que nunca saben si van a poder volver a girar -algo similar a lo que nos dijo en la entrevista que le hicimos hace un par de semanas-, y que esperaba que el siguiente tema, que pertenece a su última placa, en caso de volver a tocar en vivo, se pueda transformar en un clásico. Y qué puntapié inicial para esa categoría de clásico se dio con los doce minutos de la imponente Let the Storm Descend Upon You, con un impecable Jorn Lande cargando sobre sus hombros la canción, y mostrando lo mejor de sí, en compañía de un aguerrido Ronnie Atkins y por supuesto de Tobias.

Jorn Lande, a quien uno ve como un tipo algo más serio, interactuó muy divertidamente acerca del alcohol con Tobias, que incluso se burló del noruego imitando una caminata notoriamente ebria, causando nuevas risotadas generalizadas. Pero como fue costumbre, de un momento divertido se pasaría a un pasaje más sobrecogedor, para quienes que gozamos el Metal de todo corazón, que llegó con tres mazazos directos a nuestras almas, tres disparos directo a nuestras bases como rockeros. Jorn nos presentó el primero como uno de sus temas favoritos de Power Metal, más allá de las canciones de Helloween o de su ex banda Masterplan, la gran Promised Land, realmente un agrado volver a escuchar este tema en vivo con el imponente vozarrón del noruego. Y luego se van los músicos del escenario y comienza a sonar la intro Prelude, que por supuesto sirve de aperitivo a un tema insignia de la banda y del Power Metal como Reach Out For The Light, con las voces cruzadas de Kiske y Sammet sonando tremendamente poderosas. Y después de esto, Kiske nos exige, con justa razón, que para la próxima el show esté “sold out”, pues se veían varios asientos vacíos en la parte superior del Teatro -uno no puede entender cómo un show de esta calidad puede no tener la masividad que merece-, y nos dice que al fin va a cantar un tema menos «speed» pero que es «groovy«, iniciando él mismo los «o-ooo-ooo» de Avantasia, a estas alturas un verdadero clásico. Este tridente de Promised Land, Reach Out for the Light y Avantasia, es casi una definición de todo lo que esta banda es. Puede haber temas más teatrales, más largos, pero difícilmente puedan emocionar más que alguno de estos tres, y la reacción del público así lo premió. Cuando algún día el teatro sea remodelado, y se haga algún documental con los clásicos que allí se han visto, seré uno de los primeros en encadenarme para que se incluya alguno de estos temas, y en especial el show de este 2016.

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Tras este peak emotivo, Tobias se fue a descansar algunos minutos, por última vez en la jornada, y el show continuó con el opening track de «The Scarecrow«, Twisted Mind, por cierto sin el retirado ex Kamelot Roy Khan, y sólo interpretada por Ronnie y Eric, que con su atrapante carisma inició los «wo-ooooo» del principio, prácticamente mandando al suelo al Teatro. Y Eric se queda en escena cuando vuelve Tobias, que nos cuenta que el siguiente tema lo canta él junto a Bob Catley, pero que lamentablemente en esta oportunidad Bob no pudo girar con ellos pues está con su banda Magnum en Alemania, pero que es parte de la «familia de Avantasia«. Tobi nos dice que por esta razón le pidió a Eric si podía cantar esta canción, porque quería desesperadamente tocarla, y por suerte accedió. ¡Y qué canción! Nada menos que la enorme The Great Mystery, una pieza épica y emotiva, y que Martin supo sobrellevar de excelente el tema y ponerse los pantalones del veterano intérprete británico.

Tobi y Eric, interactuaron con el público de manera muy divertida, ante un público entregadísimo, primero Eric haciendo un guiño a Mr. Big y luego Tobi yendo a buscar su celular para grabar un saludo del público para Bob Catley, que decía “Hey Bob, Comeback!”.Es llamativo el cariño y admiración que Tobias profesa por Catley, y lo mejor de todo es que se nota que ese afecto es algo honesto y desinteresado, y que no viviría en este instante su última manifestación, como veremos. Así, mientras Tobi seguía grabando con su celular en la mano -de hecho, subió el video a Facebook, como lo prometió-, la banda nos interpretó el penúltimo tema previo al “encore”, Dying For An Angel, con Eric supliendo al legendario Klaus Meine de Scorpions, de excelente manera, y nuevamente con estribillo coreado por todos los asistentes.

Avantasia en Chile 2016Y ya con casi tres horas de show, Tobias queda como único vocalista para el último tema de la primera parte del show. Sammet nos dice que también este tema lo canta con Bob Catley pero que no lo iba a reemplazar con nadie, sino que iba a tratar de reemplazarlo él mismo. Y de verdad fue un momento alucinante. Tobi nos dice que pongamos atención a la letra del tema, que leyéramos entre líneas, que esta historia aún no termina. Si le quedaba algo por demostrar a Tobias, lo hizo con The Story Ain’t Over, porque no fue que simplemente cantara solo este tema, sino que derechamente imitó a Bob Catley en las partes donde a éste le correspondía cantar, tanto en su impostación vocal como en ese clásico movimiento de manos del británico. Realmente fabuloso e irrepetible.

La banda se retiró ovacionada del escenario pero volvió tras un par de minutos. Unos amigos ecuatorianos le lanzaron una bandera de su país, y pese a que a la banda le costó identificar de dónde era la bandera –Tobi asumió que la geografía no era lo suyo-, fue un bonito instante de unión latinoamericana, y de hecho el mismo Tobias dijo en ese momento que en el mundo del rock y la música tiene que haber hermandad y amistad. Además había muchachos venezolanos que esperemos hayan tenido una buena estadía en Chile. Así, llegaría el primer tema del encore, Lost in Space, cantada por Tobi y Amanda, que fue muy coreada por el público, y además se le guarda gran cariño, pues cuando pensamos que Avantasia terminaba en los «Metal Opera», este single sirvió como una luz que guiaría un prometedor futuro. Vaya que lo fue.

El fin comenzó con la presentación de la banda que a decir verdad hizo un trabajo extraordinario, tres horas y media de música y de alta precisión, con una virtuosa dupla de guitarristas (Sascha Paeth, el productor y gestor importante de todo esto, da para un review completo con su vasta carrera en la música, y Oli Hartmann con su enorme caudal vocal y su gran talento en la seis cuerdas) que podrían ser los Tipton/Downing del siglo XXI, un teclado que le da sello propio a Avantasia y la sólida base rítmica de Bohnke y Neygenfind. La presentación abrió camino al ya clásico medley compuesto de Sign of the Cross y The Seven Angels, con la presencia de todos los integrantes en escena. Cinco minutos para estos dos temas no son para nada suficiente, pero si pensamos en casi tres horas y media de recital, no podemos ser tan exigentes, ¿o sí? Tras ello, la banda se despide del escenario, a eso de las 00.15 horas, dejando atrás un espectáculo que permanecerá por mucho tiempo en nuestras retinas y sentidos.

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Seguramente, en un concierto muy nutrido de vivencias extramusicales, se nos quedan varias cosas en el tintero (Hartmann imitando a Pavarotti o siendo felicitado por Sammet por el hecho de que la gente le haya gritado «Oli, Oli» por primera vez; o Kiske poniendo una bandera chilena con el logo de Avantasia al fondo del escenario; o que el público le sugirió tomar «piscola» y «chimbombo» a Jorn Lande; o Tobias con las baterías de su micrófono muriendo y diciendo que siempre en Chile pasa algo, que el 2008 había alguien «dead drunk» y el público cantó «Matos, Matos«; y tantos otros). Pero cada asistente seguramente atesorará este recital, porque realmente fue un espectáculo formidable. Más allá del factor económico, cuesta muchísimo entender porqué un show de esta calidad no puede llevar muchos más asistentes. Estas oportunidades debemos cuidarlas, para no estar siempre con el temor que cada show puede ser el último, cosa que en realidad puede ser, pues no necesariamente las agendas de estos músicos volverán a calzar como ahora.

En líneas generales, un show que en lo técnico no tuvo contratiempos ni grandes errores, con un nivel de volumen correcto (nadie debe sentir el pitito en el oído en estos momentos) y con buena definición. Pero además, la calidad técnica y vocal de los participantes fue realmente sublime, que contó merecidamente con el apoyo de público que si bien no repletó el teatro hizo sentir su alegría y emoción con cada tema, estando absolutamente a la altura de las circunstancias, ayudando al espectáculo y a que fuese evidente que banda lo estaba pasando tan bien como nosotros. Y fue un show plagado de detalles, de instantes pequeños, de complicidad entre la banda y el público, realmente irrepetibles. Sólo podemos agregar que con esta tercera visita queda claro que, tal como lo dijo el propio Tobi, si hay una nueva gira de Avantasia por el mundo, Chile será un lugar a visitar. ¡Gracias Avantasia por este tremendo espectáculo, y no dejen de visitarnos!

Setlist de Avantasia:

  1. Mystery of a Blood Red Rose
  2. Ghostlights
  3. Invoke the Machine
  4. Unchain the Light
  5. The Watchmaker’s Dream
  6. The Scarecrow
  7. Lucifer
  8. What’s Left of Me
  9. The Wicked Symphony
  10. Draconian Love
  11. Farewell
  12. Stargazers
  13. Shelter from the Rain
  14. Let the Storm Descend Upon You
  15. Promised Land
  16. Prelude / Reach Out For The Light
  17. Avantasia
  18. Twisted Mind
  19. The Great Mystery
  20. Dying for an Angel
  21. The Story Ain’t Over
  22. Lost in Space
  23. Sign of the Cross / The Seven Angels

GALERÍA

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Para nadie es sorpresa que Rata Blanca es una banda que nunca, pero nunca va a entregar un show mediocre o defraudar en vivo, sino que muy por el contrario, se encarga de deleitar a su fanaticada, eligiendo buenos setlist y entregando lo mejor de sí siempre, como si cada concierto fuera el último. Probablemente sea esta una de las principales razones que expliquen el imperecedero interés que concita la banda, aun cuando sus visitas sean tremendamente frecuentes, porque el marco de público que convoca La Rata siempre es, al menos, respetable. A esto también sumémosle que es una de las bandas más “radiales” dentro del espectro Heavy Metal, ayudado por sus letras en español y cercanía geográfica por supuesto, lo que aumenta el “target” de público metiendo a la juguera chascones, pololas, señoras de las cuatro décadas y caballeros con una buena cantidad de canas entre otros, generando siempre la masa crítica necesaria para llevar a cabo un show de estas características. Todo lo anterior permitía pronosticar que, una vez más, estaban los elementos necesarios para que disfrutáramos de un gran concierto.

En esta ocasión Rata Blanca nos venía presentando su último registro, el interesante Tormenta Eléctrica, siendo esta la ¿décimosegunda? vez que la banda se presentaba en nuestra copia feliz del Edén, si la memoria no nos falla… no es difícil perder la cuenta de las veces que Rata Blanca ha pisado territorio nacional, aunque este hecho lejos de ser criticable, me parece un lujo y un privilegio considerando la innegable calidad de la banda en cuestión.

Y hablando de calidad innegable, en esta velada tendríamos la oportunidad de presenciar dos actos más que prometían una gran antesala: los nacionales Alto Voltaje y Iron Spell tendrían el privilegio de compartir escenario con la leyenda argentina.

SUBIENDO EL VOLTAJE PARA LA TORMENTA ELÉCTRICA

Siendo las 19:03 y con unas 200 personas en el teatro, suben al escenario los integrantes de Alto Voltaje y con un «Buenas noches Caupolicáaaaaaaaaan» de Ery López, dan comienzo a la velada con La Ciudad, potentísimo tema del disco «Historia De Mi Vida Hasta Mi Muerte», destacando inmediatamente el excelente sonido con el que la banda saltó al escenario. Se agradece enormemente que cada una de las bandas pueda gozar de un correcto trabajo en las perillas, y no solo la banda principal como sucede en otras ocasiones. En esta ocasión guitarras, bajo y batería sonaban muy claro, bien definidos, solo un poco altos en volumen, y sólo la voz de Víctor Escobar se escuchaba algo opaca y abombada en momentos, pero nada que empañara la mezcla general. Alto Voltaje es una banda con bastantes años en el ruedo, lo cual se nota en la soltura de los integrantes, quienes se desenvolvieron cómodamente en este potente tema y durante toda su presentación.

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Potentes golpes de caja abren paso a Adiós a la fábrica donde la dupla de Jonatan Cáceres y José Canales se lucen compartiendo el protagonismo de los solos, demostrando el tremendo talento de ambos, mientras Víctor acompaña con su air guitar a José, al ritmo que sostienen Ery y Pedro Muñoz con tremenda soltura y presencia en el escenario. Bajando las revoluciones la banda nos entrega Agonía, sumando una cuota de melancolía al frenesí del comienzo. Nuevamente las guitarras destacan en un lucido solo a dos voces. Dedicado a todos los rockeros de verdad Alto Voltaje nos presenta Rocker, que no necesita de adornos ni pretensiones para entusiasmar al público presente, la propuesta directa es suficiente para transmitir el mensaje que la banda busca entregar.

El quinto tema proviene de su próximo disco y se llama Despierta… un nombre más que apropiado considerando que la batería inicial de Pedro es una aplanadora infernal y nos introduce un tema igual de agresivo, tanto en términos musicales como líricos. Imposible quedarse dormido con semejante batacazo. Es un tema muy interesante con un trabajo instrumental brillante, que en momentos recuerda a los temas más heavy de Megadeth, consiguiendo sonidos más contemporáneos dentro de lo clásico que es el sonido de Alto Voltaje. Luego, dedicado a todas las chicas ricas llega Ruda y Sexy, donde rubias, morenas, pelirrojas y trigueñas por igual tienen cabida en este homenaje, según nos canta el enérgico Víctor.

El último tema llega acompañado de una sorpresa que de seguro cayó bien en la fanaticada masculina… Rock y Burdel es un tema literalmente «putero», vacilón, que llegó acompañado de dos muchachas bastante ligeras de ropa, que se encargaron de encender los ánimos, jugando con la banda y deleitando al respetable en una postal que varios recordarán. Las luces color rojo burdel ambientan la fiesta final de Alto Voltaje, mientras las chicas se llevan encadenado a Víctor y el público aplaude entusiasmado y agradecido la muy buena presentación de Alto Voltaje, que en media hora exacta nos entregó una excelente selección de lo mejor de su repertorio.

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SOMETHING OLD, SOMETHING NEW… ¡IRON SPELL A LA CANCHA!

Si esto fuera un partido de la selección chilena, podríamos decir que es momento de hacer un cambio: Sale el experimentado y siempre contundente Chupete Suazo, y entra el joven y prometedor Alexis Sánchez. Siendo las 19:45 y ya con unas 300 personas en cancha, se apagan las luces y comienza a sonar una introducción envasada que propone una interesante mezcla de sonidos tribales, ocultistas y de iglesia, que da paso a la potente descarga de Heavy Metal tradicional que nos ofrece Iron Spell, comenzando su presentación con dos adelantos de próximo disco llamado «Electric Conjuring», en donde al igual que en el caso de Alto Voltaje, el sonido fue muy bueno desde el comienzo. La propuesta de la banda es un revival de tomo y lomo, un homenaje a los precursores del Heavy Metal en su estado más tradicional, y así lo demuestran en su música, su vestimenta, su forma de interpretar los temas, y las temáticas líricas que nos entrega la banda, elementos que en su conjunto forman lo que ellos mismos denominan como el New Wave of Chilean Heavy Metal. Las guitarras de Raven y Fire Jack suenan potentísimo manteniéndose siempre armonizadas, Rocko Van Romman impone una tremenda presencia en el escenario con movimientos a lo Steve Harris cuando nos apunta con su bajo mientras Merciless K.co despliega unos tremendos agudos haciendo gala de su generoso registro vocal. Finalizado el segundo tema, Merciless pronuncia sus primeras palabras de agradecimiento hacia el público y nos adelanta que en Marzo de 2016 lanzan su próximo disco. El tercer tema es Evil Gypsy, proveniente del tremendo «Heavy Metal Witchcraft», donde nos presentan una atmósfera dura y oscura, a lo King Diamond, donde el trabajo de Merciless K.co es notable jugando con gritos endemoniados agudos, a veces limpios, a veces raspados, recordando al mismísimo Halford en su mejor época.

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Dedicado a todos los rockeros de verdad, aquellos que sostienen la escena, llega el cuarto tema presentado como We Are Legion según se pudo escuchar entre los vítores del público. Se trata de un tema muy macizo, más lento que los anteriores pero contundente, donde Rocko muestra que no solo es bueno con el bajo sino que canta muy bien, por el apoyo en segundas voces que realiza constantemente. Un potente grito da comienzo a Storm Rider, otro tremendo tema sacado del sombrero por parte de Iron Spell que no forma parte de su EP, por cuanto podemos suponer que viene en su próxima placa, y ojalá así sea porque es un temazo que nos muestra toda la madurez de la banda, en una composición llena melodía y potencia.

Merciless señala que todos nos hemos encontrado con alguna bruja en la vida, no sé si será cierto, pero dicha conjetura nos introduce a The Witch, un tema directo, sin grandes arreglos, con un FC Steelhammer sobrio y preciso en cada baquetazo, formando una base rítmica muy contundente. Destaca nuevamente el gran trabajo de sonido, las armonizaciones sonaban claras y se distinguían los pasajes a dos y tres voces perfectamente, en un tema donde Merciless brilla nuevamente con su performance vocal. Para cerrar la presentación, Iron Spell nos trae los primeros temas de su EP, Midnight Fire y el homónimo Heavy Metal Witchcraft que el público disfrutó a cabalidad, con gritos, aplausos y puños en alto, en lo que fue un cierre de oro a un tremendo show. Con presentaciones como esta, las ansias de escuchar el nuevo disco aumentan exponencialmente y Iron Spell sigue consolidándose como uno de los nuevos estandartes del Heavy Metal nacional.

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LA TORMENTA ELÉCTRICA SE DESATA EN EL CAUPOLICÁN 

Aproximadamente 2.000 personas tomaban posición para disfrutar del plato de fondo de la velada, y a las 20:45 se apagan las luces, la pantalla de fondo proyecta imágenes de tormenta y comienza una introducción que nos indica que Rata Blanca llegó para abrir fuegos con Tormenta Eléctrica, tema homónimo de su última placa y motivo de la presente gira. Con un gran sonido y un volumen más moderado, lo cual agracen nuestros tímpanos, comenzamos a disfrutar esta nueva visita de la leyenda trasandina. La voz de Barilari suena extraordinaria, acompañada del siempre protagonista Giardino y su omnipresente Stratocaster, la sobriedad de Guillermo Sánchez en el bajo, la solidez de Fernando Scarcella en la batería y los órganos Hammondianos de Danilo Moschen. Bastan uno o dos minutos para seguir sorprendiéndose con lo incombustible de Barilari, es como el vino decían por ahí, mientras más tiempo pasa pareciera que canta mejor, un crack.

La Rata sigue en su plan de calentar motores con temas nuevos, y es el turno de Los Chicos Quieren Rock. Efectivamente los chicos del público se nota que querían rock porque los ánimos se van prendiendo cada vez más, con un tema que rescata lo más clásico de la escuela española, recordando himnos de los legendarios Obús. El volumen sube junto con el ánimo y la afluencia de público también, pues la cancha luce cada vez más llena, mientras Adrián le pide al público que sean los encargados de corear «Los chicos quieren ROCK», y el público obedece, cómo no.

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El tema siguiente no necesita presentación, pues el legendario riff de guitarra de Solo Para Amarte es inconfundible, se presenta por sí solo. Es el primer clásico de la noche. Por supuesto el primer verso es propiedad del público, todas las gargantas al unísono pronunciaban el «Enloquecido estoy por amarte una vez más, dale algo a mi existir», mientras la banda se deleitaba con la reacción del respetable. Y es que con un temazo así no hay como restarse a la euforia que siempre desata Rata Blanca en nuestro país. Finalizado el tema se deja caer la primera gran ovación de la noche.

Adrián habla por primera vez, señalando que Chile es como su segunda casa y de inmediato nos presenta el cuarto tema del show, extraído de «El Reino Olvidado» y para muchos el mejor tema del disco: El Círculo De Fuego, en lo que podríamos considerar uno de los nuevos grandes clásicos de la banda. Luces rojas y fuego en la pantalla ambientan correctamente este temazo que fue cantado enérgicamente por el público. Barilari sale de escena para entregar todo el protagonismo al extenso solo de Walter Giardino, quien se come el escenario con sus shredding endemoniados. Tema gigante y ovación ídem, que grita el primer «Olé olé olé oleee, Rataaa Blancaaaa».

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Los trasandinos consideran que es momento de dejar un poco atrás la furia del Heavy Metal, para dar espacio a la elegancia del rock de uno de los mejores temas de «Tormenta Eléctrica», hablamos de Tan Lejos De Aquel Sueño. Una especie de Mujer Amante pero más contemporáneo y con toques AOR, donde Barilari le pide al público el tarareo de la melodía principal mientras el romanticismo y melancolía inundan el Caupolicán. Aparecen banderas chilenas en el público ondeando al ritmo de este gran mid-tempo que se nota conocido por el público, a pesar de lo nuevo que es. Sentidos aplausos cierran uno de los momentos más románticos de la noche.

La emoción sigue con Volviendo a Casa, otro de los clásicos “contemporáneos” de la banda (y bien entre comillas, porque el tema ya tiene trece años de carrete, considerando el lanzamiento de «El Camino del Fuego» por allá por el 2002). Bastaron los primeros compases del tema para que el público saltara eufórico y cantara sin Barilari el comienzo de la canción. Para qué decir como cantaron el “Ángel, ella es un aaaangeel”, con un Giardino desbordante de pasión en el solo, sonando cada vez más fuerte y afilado. Hacia el final todos vuelven a saltar al ritmo de este gran tema que, a estas alturas, es un infaltable en las presentaciones de La Rata.

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Siguiendo en la tarea de repasar lo mejor de su discografía llega un tema de «La Llave de la Puerta Secreta», y el elegido es La Otra Cara De La Moneda, siguiendo con la onda hardrockera de la banda que tan bien funciona en vivo. Sin muchas pausas se activa la distorsión y el flanger de Giardino para comenzar con el crudo riff de El Jugador, otro buen tema de «Tormenta Eléctrica». Haciendo caso a la letra del tema, las luces comienzan a jugar con el público, Adrián salta por todo el escenario al son del macizo bajo galopante de Guillermo y el público se contagia con el júbilo que entrega la canción.

El prístino sonido de la guitarra de Giardino da comienzo al noveno tema de la velada, Talismán, el cual no venían tocando regularmente en la gira, así que fue una sorpresa para muchos. Es un tema bastante romántico que genera un ambiente íntimo, muy coreado por gran parte del público donde las parejas abundaban y aprovechaban de abrazarse al ritmo de este mid-tempo, que cerraba con gran ovación.

Un riff inconfundible e incombustible vuelve loco al Caupolicán en un tema que no necesita presentación alguna, pues el riff irrumpe sin permiso rellenando cada espacio del teatro… nos referimos El Sueño De La Gitana, clásico imperecedero perteneciente al lejano disco Rata Blanca. Qué tremenda pieza de Heavy Metal que compusieron los trasandinos, un tema que está cerca de cumplir treinta años pero suena más vigente que nunca. Los teclados de Moschen acompañan de gran forma este tema que en su mezcla original suena más crudo, y Barilari respetando la interpretación original de Saúl Blanch, pero dándole su sello característico llegando muy bien a los exigentes agudos de esta canción. La ovación al final del tema es estruendosa, acorde a lo que merece esta cátedra de Heavy Metal que nos entrega La Rata.

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Pasando rápidamente de lo más antiguo a lo más nuevo, llega Rock and Roll Hotel. Rata Blanca sube el volumen con un tema que es puro Hard Rock, un tema de estadio dirían algunos, diseñado para cabecear y saltar sin parar, que cumple a cabalidad dicha premisa en vivo. Un tema a lo AC/DC que pasa volando. La euforia sigue con Aún Estás En Mis Sueños, otro de los clásicos más “nuevos” de la banda que hace delirar a los fanáticos más romanticones de Rata que se desgarraban cantando el “y poooor laaas noooches puedo sentir su calor”, mientras Barilari se emociona con la respuesta y hace saltar al público manejándolo a su antojo, como el gran frontman que es. Hacia el final Giardino dispara sus fuegos artificiales con la guitarra, cerrando un outro emocionante y lleno de emoción.

Walter se queda en el escenario y comienza un solo con piruetas a la velocidad de la luz, lleno de talento y virtuosismo pero algo ensimismado a decir verdad y sin mucha interacción con el público, lo que cambia en un par de minutos cuando intercambia los shredding imposibles por una bella melodía que es acompañada por el resto de la banda, para más tarde volver a su performance en solitario.

Cuando el solo parecía terminar, lo conecta directamente con un clásico traído de la edad de piedra. Es el turno de Chico Callejero, clásico jurásico interpretado en una versión algo más moderna, igual de Heavy pero menos rústica, que el respetable disfrutó de inicio a fin. Cuando terminaba este clásico, la banda amaga brevemente la salida del escenario pero de un momento a otro la guitarra esboza un shredding conocido, que da comienzo a otro temazo de la banda, La Llave de la Puerta Secreta. Un acierto conectar rápidamente estos temas, que siendo muy distintos el uno del otro, te mantienen arriba y no te dejan caer. Los «Ohh ohhhh, ohh ohhhh» que inician el coro son cantados por todas y cada una de las gargantas del teatro, que aún retumba con el remate “debes luchar, hijos del sooooooolllllllll”. Tras este temón, llega el primer encore, que se hace eterno con lo prendido que nos dejó la banda.

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Después de unos cinco minutos la banda vuelve al escenario con la introducción que da paso a El Reino Olvidado, otro de los temas favoritos del público. El riff agudo y característico que da comienzo a este tema retumbaba en el teatro, en parte por el elevadísimo volumen de la guitarra que, si bien no tapaba los otros instrumentos, podría haber bajado unos decibeles y seguro seguía sonando bien. A estas alturas el público ya estaba entregado disfrutando la batería de clásicos que nos estaba ofreciendo la banda.

El siguiente tema no estaba siendo tocado en la gira y fue una absoluta sorpresa para todos. Tuvimos el privilegio de escuchar Días Duros, gran tema del clásico «Magos, Espadas y Rosas». ¡Cómo sonaba ese teclado de Moschen! Los sonidos de órganos llenaban perfectamente la canción mientras Adrián cantaba y bailaba a la vez, misma cosa con el público, que a estas alturas era todo felicidad.

Y para terminar, los cuatro temas dieron forma a un bombazo brutal, que a mi humilde entender, incluyó los mejores temas de la banda. Los elegidos fueron Guerrero del Arcoiris, Abrazando Al Rock And Roll, Mujer Amante y La Leyenda del Hada y el Mago. O sea, si leer estos títulos juntos suena poderoso, imaginen lo que fue escucharlos en vivo juntos. Una experiencia increíble. No hay muchas palabras para describir lo que fue este final, probablemente todo apelativo quedaría chico. Tampoco había mucho que analizar, era simplemente mirar, disfrutar, escuchar, emocionarse, cantar, gritar, catarsis individual y colectiva, elijan lo que quieran, todo eso aplicaba y más. Hablar sobre lo bien que interpretan y ejecutan los temas es a estas alturas una obviedad y en el caso de Rata Blanca eso viene por defecto. Analizar otros aspectos como los juegos de luces, el sonido, o la reacción del público es casi perder el tiempo. El final fue perfecto. Temas históricos, alucinantes, cada uno con sus elementos que los hacen únicos, sobre todo la que para mí es la santísima trinidad de la banda: La elegancia, técnica y neoclasicismo de La Leyenda del Hada y el Mago, la pasión infinita de Mujer Amante y la potencia de Guerrero del Arcoiris forjaron la leyenda de Rata Blanca, de la misma forma que esta noche quedará forjada a fuego en el corazón de cada uno de los asistentes de esta maravillosa velada, repleta de magos, de espadas y de rosas.

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Solo resta agradecer el compromiso y profesionalismo de Rata Blanca, que teniendo once giras anteriores en nuestro país, nos sigue sorprendiendo y deleitando. Una banda que convoca varias generaciones siempre debe tener el espacio que se ha ganado. Por último, si cada concierto de La Rata va a ser como éste, que vengan doscientas veces más. Ahí estaremos para disfrutar de una de las leyendas más grandes del Heavy Metal sudamericano y mundial.

Setlist de Rata Blanca:

01. Intro + Tormenta eléctrica
02. Los Chicos Quieren Rock
03. Sólo Para Amarte
04. El Círculo De Fuego
05. Tan Lejos De Aquel Sueño
06. Volviendo a Casa
07. La Otra Cara de la Moneda
08. El Jugador
09. Talismán
10. El Sueño De La Gitana
11. Rock And Roll Hotel
12. Aún Estás En Mis Sueños
13. Solo de Walter Giardino
14. Chico Callejero
15. La Llave De La Puerta Secreta
Encore
16. Intro + El Reino Olvidado
17. Días Duros
18. Guerrero del Arcoiris
19. Abrazando Al Rock And Roll
20. Mujer Amante
21. La Leyenda del Hada y el Mago

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Este año de conciertos internacionales comenzó por allá por el mes de Febrero con la segunda visita de los estadounidenses de Kamelot, en el Teatro Caupolicán. Entre medio, vimos allí a Sonata Arctica, a Therion, el debut en solitario de Ghost, y últimamente a Tarja y a Within Temptation. Además, en otros lugares durante este 2014 pudimos ver a Metallica y a Dream Theater en lo más “mainstream”, a otras bandas como Sabaton e Iced Earth, y los más “under” pudieron disfrutar, entre otros, de los shows de Satan, Omen o Manilla Road, sólo por nombrar algunos. Pero faltaba un cierre como corresponde para un año bastante variopinto, pese a no ser tan prolífico en shows como, por ejemplo, lo fue ese recordadísimo 2011. Y qué mejor que cerrar este año donde comenzó, en el propio Caupolicán. Pero mejor aun, no se trataría sólo del concierto de una banda, sino que derechamente de un pequeño festival, con tres agrupaciones con su background particular.

En primer término, los suizos hardrockeros de Gotthard, que debutaron en Chile el 2012 en esa memorable fecha doble junto a Unisonic. Pese a ser poco conocidos por la mayoría en esos momentos, Leo Leoni y sus muchachos poseían un importantísimo recorrido europeo durante ya dos décadas, y en esos momentos recién estaban estrenando a su nuevo cantante, Nic Maeder, luego de reconstruirse tras el trágico fallecimiento de su vocalista de toda la vida, Steve Lee, en un accidente de tráfico en Estados Unidos, y presentaban cosas de su última placa, Firebirth. Ahora los suizos ya tienen a un Maeder consolidado, y vendrían a presentarnos su nuevo material, el más que interesante Bang!

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Luego, nada menos que HammerFall, en lo que se anticipaba en la previa como un retorno triunfal a Chile, tras siete años de ausencia de nuestras tierras, con un muy buen disco en las espaldas como su último trabajo, (r)Evolution, que retomó el sonido clásico de estos suecos que, además, vendrían recargados, con un reciente e importante cambio en la base rítmica: hace poco abandonó la banda el ya histórico Anders Johansson, siendo reemplazado por David Wallin, y el bajista Fredrik Larsson se tomó una especie de pre-natal, por lo cual su función sería cumplida por un histórico, el pelado Stefan Elmgren, quien asumió temporalmente las labores en las cuatro cuerdas de los templarios de Gotemburgo.

Y finalmente Edguy, que cinco largos años después de su última presentación en nuestro país –en ese recordado espectáculo de la Discotheque Blondie del 2009– volvería a nuestras tierras, presentando su nueva placa, Space Police / Defenders Of The Crown. Bajo el incombustible liderazgo de Tobias Sammet, los germanos prometían cerrar con broche de oro una extensa jornada de Heavy Metal y Hard Rock europeo.

Ya en los días previos podíamos pronosticar que se trataría de una jornada extensa, como terminó siéndolo. Así, paulatinamente el Teatro Caupolicán fue recibiendo a más y más poleras negras, hasta llegar a una respetable cantidad de unos 1.300 aproximadamente al momento en que el primero de los números de la velada se aprestaba a salir a escena.

LA PRECISIÓN DEL HARD ROCK SUIZO

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Son muchos los calificativos que podemos utilizar para describir lo que fue la primera visita de Gotthard. “Histórica”, para empezar. Sí, porque una banda mítica en el concierto europeo no había venido nunca a Sudamérica y menos a Chile. Esto resultaba difícil de entender, sobre todo viendo el extraordinario nivel de Hard Rock que exhiben los suizos, pero tal situación se sustentaba en el hecho de que en realidad no eran tan populares en nuestro país. Por eso “sorprendente” es otro calificativo que podemos usar. Y seguramente los más sorprendidos fueron los propios Gotthard, porque si bien no eran (son) tan renombrados, esa noche en que se presentaron se dieron muestras inequívocas de que no eran totales desconocidos. Es más, mucha gente conocía sus canciones y las coreaba. Esto dibujaba muecas de asombro en las caras de los músicos y sin duda que se fueron contentos y agradecidos. Y “justiciera”, porque éramos muchos los que soñábamos con verlos. Y con un dejo de “frustrante”, porque no dejaba de dar pena el hecho de no haber podido nunca ver a uno de los mejores vocalistas de la historia del Rock, como fue Steve Lee.

Y este regreso de la banda no tuvo características muy distintas. La visita de una banda así de grande siempre es histórica. La respuesta de la audiencia volvió a ser sorprendente y los músicos se fueron felices. También fue justiciera en el sentido de que comienza a pagarse una deuda del grupo con su público chileno. Pero volvió a ser frustrante, porque tristemente, y más allá de lo gran vocalista que es Nic Maeder, el recuerdo de Lee se aparece a cada segundo de presentación. O eso al menos siente uno. En todo caso fue una presentación sumamente sólida, con temas de su nueva producción, Bang!, y otros clásicos de su discografía. Inició todo a las 20 horas en punto, con un Teatro Caupolicán a ¾ de la capacidad de la cancha y una audiencia que, si bien no iba a verlos a ellos, entendía que se trataba de una agrupación enorme y había que guardar respeto. E incluso más que eso, no fuimos pocos los que cantamos sus temas, algunos, los más conocedores, de principio a fin.

10d1gotthard-01El segundo concierto de Gotthard en Chile iniciaba con la intro que utilizaba el sonido de motos y sirenas de policías, dando la idea de una persecución. De pronto una voz enuncia “Let me in!”, lo que da paso a Bang!, caballito de batalla de su última placa. El sonido en el comienzo era relativamente bueno, pero la voz de Nic se escuchaba demasiado baja en comparación a los otros instrumentos. Y durante el coro fue un desastre: las guitarras se escuchaban saturadísimas y la voz de Maeder se perdió casi por completo. A pesar de todo la gente disfrutó muchísimo la puesta en escena de una gran canción y premió a la banda con una sonora ovación en el final. Los más enterados pudieron cantar, y sobre el coro todos apoyaron. De inmediato, sin pausa de por medio, llegó la intensa Get Up ‘n’ Move, donde los problemas de audio continuaron, pero se notaba que los técnicos intentaban poner todo en orden. La banda, por su parte, se maravillaba con el entusiasmo demostrado por el respetable, entendiendo, como dijimos antes, que no eran ellos las estrellas de la noche.

En tercer lugar llegaría la excelente y prendida Sister Moon, que iniciaba solo con el bombo de Hena Habegger resonando por todo el lugar. De inmediato la gente reacciona con los clásicos “¡Eh! ¡Eh!”, tras lo cual llegan esos monstruosos riffs que son marca registrada de la dupla Leo Leoni – Freddy Scherer. Sumamente poderosos y aplastantes acordes que pusieron a todos a saltar en cosa de segundos. ¡Qué temazo! Y un aspecto muy positivo es que por fin se solucionó el problema con las voces. Ahora la voz de Maeder se escuchaba con más claridad y uno podía apreciar mejor sus innegables cualidades que le significaron el enorme honor de intentar suplir al inmortal Steve Lee. La banda estaba prendidísima, hasta uno solo detrás de la cabeza ejecutado por Leoni pudimos ver, cosa que desató los aplausos y los gritos de inmediato.

Así fue como llegó Right On (del álbum Firebirth, 2012), con Leoni utilizando el talkbox para hacer la introducción poniéndole algo de su cosecha. “Are you ready for the party?” preguntó con ese extraño pero fascinante efecto en su voz y guitarra. La gente responde “¡Sí!” enfervorizada y comienza a sonar este portento del Hard Rock. Enseguida vendría una de las más altas creaciones, la notable Master Of Illusion,  un clásico de proporciones cósmicas extraídos del notable Domino Effect (2007). Fue una de las más coreadas, probablemente debido a que es una de las más conocidas. Ese corito que grita el título de la canción resonó de manera extraordinaria. Tras eso vendría algo más de promoción para Bang!, puesto que era el turno del single Feel What I Feel, tema en medio tiempo con aires de balada, que en vivo se deja querer y la gente corea de gran manera. Muy bien Maeder con esos tonos medios que son claramente lo que más le acomodan. Los solos de guitarra sonaron muy nítidos, con gran los muchachos poniéndole todo el sentimiento y logrando transmitirlo. ¡Notable!

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Enseguida vino un momento que me dejó con un sabor algo agridulce. Sí, porque esperaba más de la interpretación de The Call. Es una de mis canciones favoritas de la banda y esperaba escucharla, por lo que me alegré cuando comenzó a sonar. Fue una versión acústica, muy suave y emotiva, muy distinta a la original. Todo bien, pero pensé que era solo introducción y que se vendría el tema como realmente es: una balada, pero muy potente. Nada de eso, tras esa breve interpretación (de verdad, como la intro de The Call), pasan de inmediato al siguiente tema, lo cual me dejó, como decimos acá, con el manso cuello. Ese otro tema sería Remember It’s Me, con una gran interpretación de Nic y su aporte tocando la guitarra acústica.

Tras cartón vino la que debe ser una de las mejores composiciones de Bang!, la colosal What You Get,  que por cierto debe tener uno de los coros más geniales de toda la discografía de los suizos. Simplemente es perfecto, y en vivo ganas muchísimos puntos. ¡Y cómo resonó en el Caupolicán! No tendrá mucho tiempo de vida, pero se entonó como un clásico eterno. En verdad descollante. Pero lo mejor vendría quizás a continuación con ese clásico legendario de Billy Joe Royal que es Hush, y que Deep Purple popularizó de tan buena forma a finales de los 60s. Sin duda la composición más conocida del show y como tal se cantó a rabiar, y con muchos juegos vocales por parte de Nic y la banda. Notable el momento en que el hombre comienza a nombrar a cada integrante y cada uno de ellos responde con breves pero soberbios solos.

10d1gotthard-07Tras lo anterior la banda deja el escenario, pero tras pocos segundos vuelven para regalar lo último. El epílogo iniciaría de manera inmejorable con Litf U Up, un himno de Hard Rock contemporáneo que no dejó a alma alguna sin corear y saltar. Es esta la clase momentos que debe hacer pensar a los suizos “Woh, ¡de verdad nos conocen en un país tan lejano como Chile!” Y es que antes de su primer show, que fue hace dos años, ellos estaban convencidos de que nadie (o muy, muy poca gente) en este país les conocía. Entonces debe ser muy gratificante escuchar a tantos cientos de personas corear tus canciones. Tremendo momento. Luego, para cerrar, llegó otro himno enorme de la banda: Anytime, Anywhere, un enorme trozo de canción extraído de aquél discazo que es Lipservice. Es otra de las grandes canciones que gozan de popularidad entre los rockeros. Y así quedó demostrado con el exorbitante nivel de coreo que se produjo. Creo, honestamente, que nadie dejó de cantar. Y en el coro fue hecatómbico. ¡Todos se la sabían! ¡Todos la cantaban! Genial.

Fue un grandioso cierre para un show que inició con ciertos problemas, pero que rápidamente se afirmó y fue toda una delicia para los oídos. Gotthard demostró porqué a nivel mundial son una de la bandas más renombradas dentro del Hard Rock. Y deben haberse ido felices al ver que su popularidad crece y crece año a año en Chile.

Setlist de Gotthard:

01. Bang!
02. Get Up ‘n’ Move On
03. Sister Moon
04. Right On
05. Master of Illusion
06. Feel What I Feel
07. The Call
08. Remember It’s Me
09. What You Get
10. Hush (cover de Billy Joe Royal)
11. Lift U Up
12. Anytime Anywhere

MARTILLAZO EN EL CAUPOLICÁN

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Tras el contundente show de los suizos, el segundo número de la jornada, HammerFall,estaba agendado para las 21.35 horas, y era, de los tres, probablemente el show que más expectativa había generado en la previa. Decimos esto por el tiempo transcurrido desde su última visita, porque había mucha gente que no los había visto nunca, y sin dudas porque su último disco marca el retorno al camino trazado desde sus inicios. Muchos habían perdido la fe en los gotemburgueses pero con el interesante Infected y el revitalizador (r)Evolution, de todas maneras dudas se reposicionaron en la escena.

Así, una vez concluido el show de Gotthard, se pasó al siguiente telón, con unas gigantes “HF” en el medio, y lo más llamativo: ingresó una tarima con una nueva batería, que tenía parches personalizados de David Wallin, y además lucía una simpática máscara de hockey sobre hielo digna de Jason Voorhees.A esas alturas, los ya 1.500 espectadores apostados en la cancha del Caupolicán coreaban el “Ha-mmer-fall! Ha-mmer-fall!”.

De esta forma, y con puntualidad, se apagaron las luces del Caupolicán, y tras los sonidos de la intro salen a escena David Wallin (buen pelo, un mohicano muy de futbolista de la actualidad), Oscar Dronjak, Pontus Norgren y Stefan Elmgren, comenzando a ejecutar el primero de los latigazos que nos propinarían los suecos a lo largo de su show, la gran Hector’s Hymn, el primer corte de (r)Evolution y que, como mencionáramos en el review del disco, es una verdadera declaración de principios. La ansiedad del público por ver a HammerFall era notoria, y explotó sin dudas en el momento en que sale a escena Joacim Cans, con una chaqueta de cuero larga, y sobre todo con los “on and on and on” y más aun con los “hammer high! To the sky!” del coro de este formidable corte, cantados por gran parte de los asistentes. Un inicio con el pie derecho, considerando además lo bien que entró cantando Joacim, lo que se mantendría por toda la velada, cosa más que destacable.

10d2hammerfall-01Los suecos ejecutarían un setlist que recoge temas de todas sus épocas, algo que quizás provocó una pequeña decepción en quienes esperaban más clásicos de los que indudablemente son sus discos más iluminados, precisamente los primeros. De hecho, Threshold sería el único largaduración de los suecos que no aportaría temas al set de esta jornada. Pero HammerFall es una banda orgullosa de todas sus épocas y lo demuestra, con cortes como Any Means Necessary, tema que abre No Sacrifice, No Victory y que probablemente de lo más rescatable de ese trabajo algo irregular, y que fue bastante disfrutada por el público, particularmente con ese coro tan hammerfalliano con voces bajas, tan, a su vez, inspirado por Accept. La jornada era calurosa así que el barbón Cans se sacó la chaqueta de cuero.

Joacim nos saluda con un “good evening templars of Santiago de Chile”, recrimina el hecho de haber estado siete largos años sin visitar nuestras tierras, y nos pregunta si estamos listos para una dosis de Heavy Metal Sueco. El ensordecedor “yeees” y el bramido de una moto nos llevó al primero de los clásicos de la jornada, Renegade, que nos mostró a un Cans algo más contenido en los tonos altos, pero sin perder intensidad. Además a esas alturas la cancha del Caupolicán era un desparramo de templarios.

Luego de esto, Cans nos da las gracias y nos dice que en 1982 él tenía 11 años y que en esa época compró su primer disco, el legendario Strong Arm Of The Law de Saxon, y ya en esa época sintió que una voz le hablaba y le preguntaba qué quería hacer con su vida. Y en base a ello, correspondía rememorar algo de Infected con Bang Your Head, corte que funciona muy bien en vivo y en el que vimos a un Joacim en impecables condiciones. A esas alturas el sonido, más allá de un par de detalles y un par de acoples por allí, era de alta calidad.

Joacim se notaba contento y habló un poco prácticamente en cada interludio. Así, nos presentó lo siguiente como un corte de Chapter V: Unbent, Unbowed, Unbroken, por supuesto que Blood Bound, que sin dudas forma parte de lo más destacado de esta placa. Llamativo además el inicio con una guitarra de Pontus Norgren más lenta, y que funcionó bastante bien.

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Hasta que llegaría el momento de tomar la máquina del tiempo y viajar hacia los registros más clásicos de los Templarios. De hecho, Cans nos dice que van a volver en el tiempo hacia el tremendo Legacy Of Kings, y que algunos para esa época ni siquiera habían nacido. Además, aprovechó esa instancia para reflexionar que daba lo mismo si eras viejo o eras joven, si amabas la música, lo que obviamente ganó muchos aplausos. Y luego de esto, nos dijo que haría una pregunta y que creía saber la respuesta: “¿qué dirían si les digo Let The Hammer…?”. Y obviamente el “Fall!!!” atronó en cada pared del Caupolicán. Let The Hammer Fall, un corte que destila Accept por los poros, es una apuesta más que segura en vivo, además considerando que incluso lleva de esos momentos “o-oooo-ooo-ooo” que tanto nos gusta cantar.

La máquina del tiempo seguía en modo milenio anterior, de hecho Joacim nos dice que ya que estamos en los ’90, volvamos un poco más, específicamente a 1997, y vuelve a preguntarnos cuántos habíamos nacido. Ahí uno reflexiona lo increíble que es haber visto a los suecos con apenas dos discos a cuestas en 1999, cerrando un show difícil en el Estadio Víctor Jara tras la cancelación de Deicide a sólo un par de horas de comenzar el show, y verlos ahora en este 2014, con un bagaje más que importante. Y con The Metal Age vendría el primer recuerdo de la noche al fenomenal Glory To The Brave, uno de los mejores discos debut de los últimos veinte años de una banda de Metal. Brutal y maciza, especialmente el riff inicial que generó un pequeño pandemonio en la cancha del Teatro.

Los suecos incluso harían el espacio para recordar un tema quizás algo menos connotado que los anteriores como Last Man Standing, porque no pertenece a ningún LP, sino que es uno de los temas inéditos que se incluyeron en la compilación de grandes éxitos Steel Meets Steel – Ten Years Of Glory que lanzaron el 2007 celebrando su décimo aniversario. Pese a que sin dudas los suecos tienen material mucho más destacable que este tema para tocar en vivo, fue un momento entretenido porque en un momento, Oscar Dronjak ¡se quedó sin guitarra! haciendo los coros, causando las risas de Joacim, de hecho cuando recuperó sus seis cuerdas fue corriendo donde Cans a mostrársela.

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Cans nos preguntó si mañana teníamos que ir al colegio o a trabajar. La mayoría dijimos “no” aunque la verdadera respuesta fuera “sí”. Y hablando de material de mejor nivel: HammerFall tiene temas nuevos que sin duda trascenderán la frescura de la novedad y quedarán como parte del catálogo destacado permanente. Prueba de ello es lo que nos presentó Joacim como primer single de su último trabajo, Bushido, un corte realmente fantástico y que funcionó a la altura de clásico, fundamentalmente por la irreprochable performance de Cans, a la altura de la ocasión.

Sin parar, un piano de fondo marcaría el comienzo de la enorme Glory to the Brave, esa desgarradora balada épica que terminaría siendo uno de los temas más cantados de toda la jornada, y que incluso tuvo por momentos a Dronjak arrodillado. El público los premió con un “Ha-mmer-fall! Ha-mmer-fall!” agradecido por los músicos.

Joacim nos dice que no les tomará siete años retornar, y presenta a la banda, primero a Pontus Norgren, luegoa Stefan Elmgren y cuenta que dejó de trabajar como piloto para unírseles, al nuevo “chiche” de la banda que es el batero David Wallin, y el ovacionadísimo Oscar Dronjak, que hizo una especie de acto de escupir agua hacia arriba para darle mayor pompa al momento, la que fue “arruinada” por Cans al bromear diciendo “éste no traga, escupe”. Finalmente Joacim se presenta a sí mismo haciendo una reverencia, siendo también muy aplaudido. Y así, para terminar la primera parte del show, nos presentaron HammerFall, esa matraca con ese riff majestuoso lleno de influencias de Death Metal sueco de aquellos entonces –de hecho es uno de los cortes del primer disco de los suecos donde figura en los créditos Jesper Strömblad, fundador de In Flames–, y con esos coros bajos típicos de época más temprana de los templarios de Gotemburgo. Así, tras una hora de show que realmente se pasó volando, HammerFall se despidió del escenario.

10d2hammerfall-15Pero quedaría algo más, dos cortes que son siempre de los más cantados en sus espectáculos y queprobablemente sean de lo más selecto e hímnico de la discografía de los suecos post Legacy Of Kings. Primero, vuelve a escena el muy preciso David Wallin, que comenzó en solitario a ejecutar la gran Templars of Steel, corte que abre Renegade, con esa sencillísima batería que la caracteriza. Luego Dronjak se puso a su lado izquierdo, y luego Norgren al derecho. Y tras este tema, Joacim nos pregunta su queríamos algo más, por lo cual, como fin de show, nos entregarían la inapagable Hearts on Fire, tema que incluso había sido pedido cuatro o cinco canciones por parte del público, pero que el propio Cans había dicho que tocarían después. Palabras aparte para Joacim, que fue a camarines rápidamente y volvió con una polera de la Selección Chilena, con el nombre “Cans” y el número 1, en esos actos de demagogia artística tan entretenidos y que nos gustan tanto. Así que con un Cans ataviado con ropas futboleras nos hizo corear a todos los “hearts on fire, hearts on fire!”, tras una hora y quince minutos, los suecos terminaron un show redondo y que no tuvo ni siquiera un instante de decaimiento, siendo merecidamente ovacionados por todo el público asistente.

Pese a que de todas maneras faltaron clásicos de las eras más doradas de la máquina de Gotemburgo, sin dudas el reestreno de HammerFall en los escenarios chilenos, como una banda maciza y sobre todo, madura, fue todo un éxito. Es de esperar que pronto podamos tenerlos de vuelta, con un espectáculo completo, y no tener que volver a pasar siete años sin verlos en Chile. El martillo sueco cayó sobre nuestras cabezas, y con contundencia.

Setlist de HammerFall:

01. Hector’s Hymn
02. Any Means Necessary
03. Renegade
04. Bang Your Head
05. Blood Bound
06. Let the Hammer Fall
07. The Metal Age
08. Last Man Standing
09. Bushido
10. Glory to the Brave
11. HammerFall
Encore:
12. Templars of Steel
13. Hearts on Fire

TOBIAS Y LA POLICÍA DEL ESPACIO

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Normalmente tras un show tan contundente como el de HammerFall uno queda agotado, pero aquí quedaba más. Y mucho. Ello a tal punto que el último acto de la velada estaba agendado para las 23.15 horas, lo que hacía presagiar un final de show cercano a la 1 de la mañana, cosa que ad portas de una jornada laboral al día siguiente es complicada. Está bien, es absolutamente cierto que el tiempo se pasa volando cuando uno está viendo en vivo el show de una de sus bandas favoritas, pero que un show termine aproximadamente a la 01.00 de la mañana de un día laboral, con todas las consecuencias de problemas de locomoción y demases que provoca una situación como esta, es un asunto a revisar para próximas instancias similares.

Con un telón de fondo que en realidad más recordaba a Avantasia, a las 23.20 horas se apagan las luces, comienza a sonar una intro marciana y salió a escena Felix Bohnke, mientras una voz en off decía “please welcome… the space police, defenders of the crown: Edguy!”. Y así, tras cinco años de ausencia y visita de Avantasia mediante, saldrían a escena Tobias Exxel, Jens Ludwig y Dirk Sauer con los sones de uno de los himnos rockeros-pichangueros que caracterizan la carrera de los de Fulda en los últimos años, la entretenida, energética y steelpantheriana Love Tyger,de su último disco. Y la ovación para Tobias Sammet no se hizo esperar, el tipo es un genio, una especie de genkidama con micrófono, y así fue reconocido por cada uno de los asistentes al recinto de calle San Diego.

Y sin pausa, mientras Tobias presentaba este corte como perteneciente a su nuevo álbum, la banda siguió presentándonos material de su último trabajo, particularmente Space Police, Palabras aparte para el histrionismo de Tobias, un capo entre capos, intercalando unos “Santiago de Chile, are you ready?”, dándole a cada uno de los temas un componente extra con su energía que parece inagotable.

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Tras los “Edguy! Edguy!” del público, Tobi nos saluda, nos comenta que es una calurosa noche de verano, y que sentía que estábamos un poco cansados, así que iban a cortar un poco el set, lo que obviamente causó la reprobación del público. El tipo se “peina” en el escenario, tiene un carisma y un ángel que realmente pocos músicos de la escena poseen y así se nota en cada una de las instancias donde participa. Allí nos dice que cortarán el set… a menos que lo estemos pasando muy bien, lo que obviamente provocó el “yeees!!” del respetable. Nos dice que van a tocar temas nuevos pero también tocarán “extremely old shit”, y que a continuación vendría un corte que, según el propio Tobias, no habían tocado antes en Chile y pertenece al gran Mandrake,uno de los discos más destacados de la carrera de los germanos: la entretenida All The Clowns. A destacar nuevamente el sonido, con las guitarras de Dirk Sauer y Jens Ludwig sonando particularmente limpias.

Luego de esto, Sammet nos señala que siempre han creído que son una banda entretenida, pero que ahora vendría una canción muy seria, que se trataba de un amigo que nunca tuvo el suficiente reconocimiento, una buena persona y que se la quería dedicar. Y que se trataba de… ¡él mismo!, lo que obviamente causó las risas de un público que lo estaba pasando bien. El tema de autohomenaje sería, por supuesto, Superheroes, dignísimo representante del Rocket Ride, disco que consolida la línea más “pichanguera” de Edguy insinuada por Hellfire Club.

10d3edguy-01A continuación vendría uno de los momentos más geniales del show. Tobi nos dice que sabía que nos iba a gustar el tema anterior, y que tenían un disco nuevo, llamado Space Police – Defenders Of The Crown, lo que fue aplaudido pero no ovacionado. En esos momentos Tobias nos dice que están grabando este show, que tienen micrófonos para estos efectos, y que dependía de nosotros si usaban o no este audio, por lo cual nos dijo que haríamos todo de nuevo, y vuelve a presentar su nuevo disco Space Police – Defenders Of The Crown, lo que obviamente fue ovacionado de manera chistosa y divertida. De hecho, Dirk Sauer y el propio Tobias hacían gestos con las manos para incentivar a que gritáramos más pero al mismo tiempo Sammet decía “stop it”, simulando de manera muy entretenida que la intensidad de la ovación había sido espontánea. Así, en medio de un ambiente festivo y entregado, presentó uno de los mejores cortes de su última placa, precisamente Defenders Of The Crown. En medio del tema, y para hacernos cantar los “wo-o-o-o-ooo-o-o”, empezó a bromear, diciendo que no quería decir que había sido una “complete shit”, pero que venían de Brasil, donde más encima habían ganado el Mundial, y en medio de la misma base rítmica de los “wo-o-o-o-ooo-o-o”, lo hizo coreando la melodía del solo de guitarra de Detroit Rock City de Kiss y luego con el “I’m running free, yeah” de Maiden, para finalmente volver al “wo-o-o-o-ooo-o-o” del tema original a todo pulmón. Brillante momento, digno del ángel y del carisma de Sammet.

Varios de quienes conocimos a Edguy a fines del milenio pasado y tuvimos la fortuna de verlos el 2002 en el Teatro Providencia valoramos lo que vendría a continuación, y sin parar: Vain Glory Opera. ¡Temazo! Tremendo, con Sammet incluso insinuando el “m-mm-mm-mm” de The Final Countdown de Europe. Pasó casi desapercibido que la tocaran un tono más abajo, y nuevamente el coro sing-along nos hizo gastar la poca garganta que nos iba quedando.

Luego de esto, sólo queda Felix Bohnke en escena para ejecutar un solo de batería. Esto es un recurso bastante utilizado para que los músicos descansen un poco, pero Edguy es una banda inteligente y sobre todo muy simpática, que incluso sabe reírse de sí misma. El solo de Felix transcurría por cauces normal, hasta que en un momento un roadie se le acerca y le entrega ¡una flauta! Y además, ¡verde! Bohnke nos pide silencio y ejecuta de manera risiblemente horrible la intro de la 20th Century Fox, para luego hacer una versión en batería de la Marcha Imperial de Star Wars, realmente notable, divertido y bien pensado.

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Tobi vuelve a escena y nos dice que quien acaba de tocar no es cualquiera, y remata con un “on the drums… the drummer!!!!”, sin nombrarlo. Un nuevo momento entretenido antes de presentar lo siguiente, que es otro de sus temas estandartes de los últimos tiempos: Ministry of Saints,el corte de aperturade Tinnitus Sanctus, también recibida de excelente forma.

Sammet es un frontman extraordinario, uno lo podría poner a animar en inglés un cumpleaños de niños chinos disfrazado de dinosaurio sin poder cantar e igual muy posiblemente te arme algo entretenido. Y se ve en cosas como las que sucederían a continuación, que no estaban en el set original. Nos cuenta que estuvieron conversando detrás de escena y debatiendo si éramos un muy buen público o un recontra muy buen público, y que decidieron tocar un tema que no tenían contemplado. Nos pregunta si queríamos una bonita balada rock para que pudiese descansar un poco el baterista, o queríamos un tema rápido. Creo que la mayoría en esos momentos, ante esa disyuntiva, preferimos la rápida y así lo manifestamos, y se notó, pero Tobi maneja el escenario con la destreza de un tipo experimentado y avezado, y nos entregaron Land Of The Miracle, la muy bonita balada de Theater Of Salvation que es el disco favorito de muchos quienes somos fans de los germanos, generando un bonito momento aunque quedó un pequeño gusto agridulce para quienes queríamos escuchar algo más veloz.

Y no éramos pocos porque varios empezaron a gritar “Ba-by-lon! Ba-by-lon!”. Tobias se ríe, y dice algo así como “¡Qué les pasa! ¡Ustedes en Sudamérica siempre quieren escuchar las rápidas!”, en una especie de queja pero de forma muy simpática y con la habitual sonrisa del genio de Fulda. Y así, pese a que no estaba en el set original, nos entregaron ese extraordinario corte de Power Metal que es Babylon, una verdadera joya del Theater Of Salvation, con un sonido atronador, impecable y con un final bombástico y majestuoso, generando uno de los momentos más altos de la velada.

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Sammet nos dice que en estos momentos se sentía “on the top”, entendiéndolo como en el tope de la alegría como artista, y que nos entregarían la última canción de la noche, que como sabemos, no es cierto. Y de esta forma, con la imponente y coral Tears of a Mandrake, y después de una hora y veinte minutos, los germanos se despidieron por primera vez del escenario.

Pero quedaba algo más. Luego de los futboleros “oooh, Edguy no se vaaa, no se vaaa, no se vaaa, Edguy no se vaaa”, y “olé, olé olé oléee… Edguuuuy… Edguuuy”, vuelven los músicos a escena y Tobias decide hacer una precisión. Dice que está claro que queríamos escuchar otro tema más, pero nos pregunta si queríamos aunque el tema se tratase de volar a Brasil. Obviamente hubo cierto resquemor por esto –todo en un contexto festivo por cierto–, pero que en lo atingente le iba a cambiar la letra e iba a decir que el tema se trataría de volar a Chile. Así, en Lavatory Love Machine el iniciode la letra fue “Oh, if only Chile was not so far, I would swim or walk or ride, but never ever fly / But all the noise of the maniacs here …”. ¡Excelente! Gran interpretación, coreadísima y que además contó con momentos de coreografías de Tobias Exxel, Dirk y Jens.

Y tras un momento de caída del micrófono de Tobi que incluso provocó que éste bromeara con dicho aparato, vendría el último tema de una extensa e intensa noche, King Of Fools, también muy coreada, como era de esperarse. De esta forma, a las 00.50 horas del jueves 11 de diciembre de 2014, Edguy se despidió de nosotros, con promesas de retornar a nuestra larga y angosta faja de tierra, redondeando un show entretenido, parejo y plagado de instancias recordables.

10d3edguy-21Una tremenda jornada, con tres bandas en altísimo nivel. Gotthard sorprendiendo por su enorme capacidad de convencer con su show a un público que quizás no era mayoritariamente el “de ellos”; HammerFall con una contundencia y madurez realmente destacables y que legítimamente hacen pensar que están su mejor época desde sus años de mayores glorias; y Edguy, con un show con excelente material para defender en directo, para interactuar con el público, para brindar un espectáculo completo más allá de meramente replicar un set de canciones en un escenario. Pese al horario –algo a corregir para futuras ocasiones–, salimos inyectados de esa energía que sólo da el rock. Y eso es impagable.

Setlist de Edguy:

01. Intro
02. Love Tyger
03. Space Police
04. All the Clowns
05. Superheroes
06. Defenders of the Crown
07. Vain Glory Opera
08. Solo de batería de Felix Bohnke
09. Ministry of Saints
10. Land of the Miracle
11. Babylon
12. Tears of a Mandrake
Encore:
13. Lavatory Love Machine
14. King of Fools

 

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

 

Inolvidable jornada triple en el recinto de San Diego con unas mil quinientas personas que vibraron por cerca de cinco horas el pasado miércoles 10 de diciembre. Este es el resumen de lo que se vivió con Gotthard, HammerFall y Edguy.

Fotos: Guillermo Salazar

 

KAMELOT regresa a Chile para tocar el 6 de febrero en el Teatro Caupolicán, en uno de los regresos más esperados de este 2014.

PowerMetal.cl te invita a participar de este concurso, enmarcado en la gira de su última producción Silverthorn, donde podrás ganar entradas y Meet & Greet junto a la banda en Santiago.

INSTRUCCIONES

– Sácate una foto junto a cualquier objeto relacionado a Silverthorn (disco, polera, poster, etc) y súbela a tu Facebook o Instagram o Twitter.

– Nosotros nos encargaremos de recopilar las fotos subidas en un ábum de nuestra fanpage en Facebook.

– Elige sólo una de las tres redes disponibles.

– Plazo para concursar: martes 28 de enero.

PREMIOS

  • 1er lugar: Participan por un Meet & Greet con KAMELOT todos los que suban una foto junto a un objeto relacionado a Silverthorn y muestren en la imagen su entrada para el show del 6 de febrero. Si ganas podrás ir con un acompañante, siempre y cuando éste tenga su entrada para el concierto.

 

  • 2do lugar: Participan por una entrada doble al show de KAMELOT en el Teatro Caupolicán todos los que suban una foto junto a un objeto relacionado a Silverthorn.

¡Suerte!

KAMELOT vendrá a promocionar su último álbum “Silverthorn”, disco que marca el debut de Tommy Karevik en la voz. El show lo abrirán los chilenos DELTA y POLIMETRO.

Las entradas se encuentran a la venta por sistema Ticketek, tiendas Falabella, Cines Hoyts y sin recargo en The Knife, RockMusic, MuckyRock (Eurocentro) y Kmuzzik (Interprovidencia). Además, desde ahora también puedes comprar tu entrada (sin recargo) en la tienda Black Side, ubicada en Dardignac 533, local 9, comuna de Recoleta. Como promoción exclusiva, al comprar la entrada en la tienda se entregará un cupón con un 20% de descuento para la preventa de la polera oficial de KAMELOT en Chile 2014.

  • $16.000: Preventa 1
  • $18.000: Preventa 2
  • $20.000: Día del show
  • $25.000: Palco

Recordemos que la banda se presentó por primera vez en Chile el 7 de abril del 2011, donde Fabio Lione acompañó a KAMELOT para reemplazar a Roy Khan, luego que éste abandonara la gira y posteriormente al grupo. Así fue la primera visita del grupo en nuestro país, donde sus integrantes conversaron en exclusiva con PowerMetal.cl luego del show en el Teatro Teletón:

STEVE VAI ya está en plena gira de su último álbum «The Story Of Light» que fue lanzado el 2012. El músico dio una entrevista a un medio norteamericano mientras iba camino a Islandia para continuar con su gira, la misma que lo tendrá en Chile el próximo 5 de diciembre en el Teatro Caupolicán.

VAI aprovechó la instancia para adelantar lo que entregará en sus próximos conciertos: “Cuando hago un concierto, pienso en algunas de las cosas que me gustaría ver y cómo me gustaría sentir cuando voy a ver un espectáculo. La gente gasta su tiempo y dinero, y si vienen a uno de mis conciertos me siento con la responsabilidad de darles el mejor espectáculo posible. Espero presentar una musicalidad increíble, una dinámica musical que puede ser muy potente, densa, refinada e íntima. Hay un set acústico, y además, en una parte del show salgo con un traje claro alienígena con láseres disparando por mis dedos mientras toco la guitarra, se ve como si un dragón extraterrestre vomitara. Hay una parte del espectáculo en el que invito a algunas personas frente a la audiencia y se construye una canción ahí mismo en el escenario, haciéndoles cantar las partes. Esto es siempre atractivo y divertido para el público y nunca se sabe lo que va a suceder. Me gusta crear un set list que tiene un buen equilibrio de los nuevos temas (generalmente 7-8 canciones del nuevo disco «The Story of Light»), otras canciones que nunca se han tocado y algunos de los favoritos esperados” – declaró el guitarrista.

Además de hablar de su relación con Frank Zappa, STEVE VAI mencionó que está pensando en la continuación de «The Story Of Light», pero que no siente apuro y saldrá cuando tenga que salir. Añade que una de las cosas a la que se quiere dedicar en un futuro es la ilustración. Pueden revisar la entrevista completa desde este enlace.

Recordemos que las entradas de preventa se están agotando rápidamente, lo que demuestra la devoción que sienten sus seguidores en Chile. Los boletos se encuentran disponibles por el sistema Ticketek y sus comercios asociados. También se pueden adquirir sin recargo en las tiendas The Knife, Rockmusic y MuckyRock del Eurocentro y Kamuzzik ubicado en el Interprovidencia.

Los precios son:

$20.000: Platea (Preventa)
$35.000: Cancha (Preventa)
$25.000: Platea (Día del Evento)
$40.000: Cancha (Dúa del Evento)
$50.000: Palcos

 

STEVE VAI, uno de los músicos más importantes del último tiempo, regresa a nuestro país para presentar su más reciente trabajo llamado “The Story Of Light”, estrenado en el 2012. El concierto contará además con los grandes éxitos como solista.

El virtuoso guitarrista se presentará el próximo 5 de diciembre en un único concierto en el Teatro Caupolicán de Santiago (San Diego 850, Santiago Centro) a las 21:00 horas.

Las entradas para este show estarán a la venta desde el lunes 23 de septiembre por el sistema Ticketek y sus comercios asociados. También se pueden adquirir sin recargo en las tiendas The Knife, Rockmusic y MuckyRock del Eurocentro y Kamuzzik ubicado en el Interprovidencia.

Los precios son:

$20.000: Platea (Preventa)
$35.000: Cancha (Preventa)
$25.000: Platea (Día del Evento)
$40.000: Cancha (Dúa del Evento)
$50.000: Palcos

 

Los argentinos siguen celebrando sus 25 años de carrera y el próximo 1 de noviembre 18 de diciembre regresarán en Chile para tocar en el Teatro Caupolicán.

Además de los grandes éxitos que incluye esta gira, el show tendrá la particularidad de tener a Saúl Blanch, su vocalista original, que compartirá escenario con la actual formación e interpretará temas clásicos de la primera época de la agrupación.

Las entradas están se venden online por tomaticket.cl, ticketek.cl, tiendas Falabella y Cines Hoyts. Sin recargo están disponibles en tienda The Knife (Eurocentro) y boletería del Teatro Caupolicán. El evento es apto para todas las edades y los niños de 0 a 7 años entran gratis.