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Felicitamos a los ganadores de una invitación al show de ELUVEITIE este jueves 14 de febrero en el Teatro Cariola:

  1. María Francisca Saavedra
  2. Sebastián Gajardo
  3. Mayra Reyes
  4. Felipe Espinosa
  5. Camila Aravena

¡Todos fueron contactados por email! Gracias a los cientos de personas que participaron en el concurso.

Las entradas para ver a ELUVEITIE en Chile se venden con 50% de descuento a través del sistema Puntoticket con un valor final de $13.650. Sin recargo se encuentran en boleterías del Teatro Cariola.

ELUVEITIE llega a Chile este 14 de febrero para tocar en el Teatro Cariola, ¡y PowerMetal.cl te invita al show!

Para participar, sólo debes enviar un correo a concurso@powermetal.cl con el asunto «Eluveitie» y no olvides dejarnos tu Nombre Completo y RUT.

Las entradas para ELUVEITIE se venden con 50% de descuento a través del sistema Puntoticket y sin recargo en boleterías del Teatro Cariola.

Los precios son los siguientes:

Preventa: $22.000 (promoción 50% de descuento)
General: $25.000 (promoción 50% de descuento)

El próximo 14 de Febrero Chile recibirá la visita de una de las más importantes bandas de Folk Metal en la actualidad. Nos referimos a los suizos de ELUVEITIE quienes estarán repasando su última obra “Evocation II – Pantheon” lanzada el 2017.

El evento se realizará en Teatro Cariola y las entradas ya se encuentran disponibles a través del sistema Puntoticket. También es posible adquirirlas sin recargo en boleterías del Teatro Cariola. Los precios son los siguientes:

Preventa: $22.000
General: $25.000

A pesar de que Sonata Arctica ha visitado nuestro país constantemente a partir del año 2008, de alguna forma siempre se las arreglan para llamar la atención entre sus fanáticos y sus detractores. Vale decir, para bien o para mal, a nadie le resulta indiferente un concierto de los fineses. Esta vez la consigna era la grabación del show para un posterior DVD, donde un público tan fiel como el nuestro tendría la posibilidad de demostrar con creces que la elección sería la correcta.

Siendo las 20:30 hrs., al hacer ingreso a la cancha del Teatro Cariola inmediatamente nos percatamos de la gran cantidad de asistentes que aguardaban en la mejor posición posible dentro del recinto, acompañados con banderas y lienzos que se transformaron en una señal inequívoca de que la fidelidad y el compromiso hacia los liderados por Tony Kakko pareciera no tener fecha de caducidad. A su vez, aprovechamos de realizar una vista panorámica alrededor del escenario para comenzar a dilucidar la producción y la forma en la que sería grabado el show. De esta manera, eran bastante visibles las dos cámaras laterales que se encontraban en los palcos, más otra ubicada al fondo de la cancha con el propósito de tomar imágenes desde el público. Finalmente, una vez comenzado el concierto, se sumaron otras cuatro que estarían directamente sobre los músicos en escena.

Hecho este pequeño análisis durante la previa, a las 21:00 horas en punto se apagan las luces ambientales y la reacción desatada es simplemente ensordecedora. Entre los aplausos y los gritos de euforia, lentamente comienza a sonar parte de We Are What We Are como introducción a medida que los integrantes de la banda iban tomando posición. En este punto, no podemos pasar por alto la tremenda bandera chilena que fue desplegada en la parte delantera de la cancha justo antes de que comenzara a sonar Closer To An Animal. Si bien instrumentalmente fue ejecutada a la perfección, la voz del frontman no se escuchó tan clara durante todo el tema y fue fuertemente opacada por la batería en las primeras estrofas. Poco y nada importó puesto que los cánticos de «I think I’m closer/  To an animal / Everyday till I fall» lograron suplir el bajo volumen inicial. Y para qué andamos con cuentos, Tony Kakko sabe echarse el público a la perfección. Bastó con un pequeño saludo y que incitara al acompañamiento con las palmas durante la parte instrumental para lograr una ovación cerrada. Por último, como era de esperarse, las melodías de Henrik «Henkka» Klingenberg fueron coreadas de principio a fin durante cada una de sus intervenciones.

Apreciando de mejor forma la atmósfera predominantemente azul generada por el juego de luces, la segunda revisión a «The Ninth Hour» vendría con la entretenida Life, que a partir de hoy debe ganarse un lugar entre las canciones que funcionan mucho mejor en vivo que en estudio. En primer lugar, súmenle un punto a Elias Viljanen, quien luego de tocar un par de notas, ya nos tenía a todos saltando y coreando la intro. Luego, a pesar de que los versos pueden ser considerados algo apagados y faltos de inspiración, cuando llega el «Lalala lalalala lalalala / With a friend who is right beside you / Lalala lalalala lalalala / With a friends beside you» el track agarró una fuerza notable, logrando que cada uno de los asistentes acompañara el estribillo.

Ya con el sonido un poco mejor ecualizado, Henkka toma el micrófono y después de exclamar «Are you having a good time?!» nos presenta The Wolves Die Young, primera y única canción rescatada de «Pariah’s Child«. Si hay que elegir algún momento para enmarcar, por lejos  la combinación entre el doble bombo de Tommy Portimo, el mini solo de Elias y el excelente juego de luces después de que Tony canta «Mirror, mirror of the fall / Sees her final spiraling downfall» destaca por sobre cualquier aspecto. En cuanto al tema en sí, fue construyéndose lentamente hasta explotar en el coro que a estas alturas no hay nadie que no se lo sepa. Muy personalmente, esta composición se ha ido convirtiendo entre mis favoritas dentro del «nuevo catálogo» de Sonata.

El primer saludo del cantante llegaría tras una pequeña pausa antes de arremeter con In Black And White, sin duda una de las mejores herencias que nos dejó «Unia«. Y es que cuesta creer que han pasado diez años (¡diez!) desde su lanzamiento, con lo cual innegablemente ha ido envejeciendo de gran manera.

Uno de los clímax de la jornada llegaría con Tallulah. Me gustaría poder hablar más concretamente del speech de Tony durante la intro, pero lamentablemente la poca definición en su micrófono impidió que pudiéramos escuchar con mayor atención sus palabras. Más allá de esto, ¡pedazo de tema señores! Si bien ha sido interpretada en nuestro país anteriormente, nunca deja de llamar la atención el cántico ensordecedor y el sentimiento implantado palabra por palabra en este baladón. Y esta vez no fue la excepción, puesto que el recinto se remeció por completo una vez que el frontman comenzó a entonar «Remember when we used to look how sun sets far away?». Para qué mencionar el coro, que aún debe estar resonando en el Cariola. En tanto, no puedo dejar de mencionar la gran cantidad de teléfonos celulares que se alzaron para grabar la canción en su totalidad. Desde luego que queda para el debate.

Obviamente Fairytale no fue recibida igual que su predecesora, algo bastante injusto para uno de los mejores tracks del último álbum. De todas formas nadie quedó indiferente ante el excelente solo interpretado por Henkka y ante el desplante escénico de Passi Kauppinen, que se encuentra mucho más afiatado con sus compañeros. Esto último se vería reflejado en otro de los clímax de la noche: la incombustible FullMoon. Antes de desatar el caos en la cancha, Tony Kakko nos pregunta si queremos cantar. Ante la obvia respuesta, era cosa de segundos para que comenzara un karaoke sin precedentes digno de un clásico de tal magnitud. No exageramos al decir que no hubo ni un alma que no cantara «She should not lock the open door – Run away, run away, run away!…«. El resto es historia conocida. Nada más que esperar a que Klingenberg baje de su tarima con la keytar para hacer el pequeño duelo de solos con Elias antes del último estribillo. ¡Notable!

Sorprendentemente, en este punto se produjo un quiebre respecto a la primera parte del show. Vamos por parte. Al igual que con Fairytale, Among The Shooting Stars también fue recibida de manera bastante tibia y hasta indiferente si se quiere ser más tajante. Es cierto que todos acompañamos moviendo los brazos de lado a lado durante gran parte del tema, pero esto no bastó para generar una reacción parecida a lo que ya habíamos vivido. Aún así es destacable la teatralidad del frontman al interpretar piezas más lentas que requieren una performance más seria y compenetrada.

Entonces, para recuperar los ánimos nada mejor que tocar una canción de la vieja escuela dirán ustedes. Pues no, ni siquiera la inclusión en el setlist de un temazo como Abandoned, Pleased, Brainwashed, Exploited logró renovar las energías. Quiero decir, se suponía que esta era una de las sorpresas dentro del show, pero al mirar a mi alrededor me di cuenta que una gran cantidad de asistentes no la conocía. No les voy a mentir que me llevé una gran decepción al percatarme de esto. Aún así, los que entendimos que este era un momento único, dejamos la vida gritando el «Abandoned, pleased, brainwashed, ¡EXPLOITED!» y posteriormente el «It’s time for everyone, to think what we have done / Open your eyes and see / It’s not a dream». Sin dudas debería haber sido algo épico y digno de recordar, pero a veces la expectativa juega en contra. Y ojo que la situación no mejoraría demasiado con la correcta We Are What We Are, que si bien contó con un apoyo más multitudinario durante algunos pasajes, dudo que logre entrar dentro de lo más destacado de la noche.

¡Ahora sí! Pasado este «bajón», por fin vuelve la euforia y el caos en todos sus niveles. Elias queda solo sobre el escenario y hace un pequeño solo que conecta con las primeras notas de The Power of One. Luego, mientras la primera estrofa de Tony sonaba a través de la amplificación, rápidamente vuelven el resto de los instrumentistas y dejan caer todo su peso tras la intro. De aquí en adelante no queda otra que disfrutar y dejarse llevar cada una de las progresiones y cambios de ritmos comandados por Tommy y Passi. ¡Sólo recuerden cómo sonaba esa base rítmica! Por otra parte, no podemos dejar de lado las atmósferas creadas por Henkka durante las partes más calmadas y durante las partes instrumentales. Antes que se me olvide, la postal por excelencia de este concierto se vivió en plena ejecución de los solos de guitarra y teclado: una bandera chilena con el logo de la banda en medio fue lanzada hacia el cantante y éste, muy respetuosamente, la enseñó al público desatando una ovación cerrada. Terminando el último verso, el líder se va tras bambalinas mientras el resto de los músicos interpretan el outro. De esta forma, a las 22:10 horas se pone término a la primera parte de la presentación.

Pasados un par de minutos, y tras los típicos cánticos que se producen durante antes del encore, vendría otra de las sorpresas de esta gira. Hablamos del opening track de «Reckoning Night«, la notable Misplaced. Eso sí, antes de que comenzara, el vocalista tuvo unas palabras de agradecimiento para cada uno de nosotros y por el sold out que conseguimos. Además, aprovechó para darnos un pequeño consejo sobre encontrar el amor en las cosas que nos hacen felices y en buscar música nueva si es necesario. Volviendo al tema, otra decepción nos llevamos al ver que tampoco fue recibida como corresponde. Que no se malinterprete. Si contó con la participación de varios de los presentes, pero vamos, primera vez que era interpretada en nuestro país y al ver las caras dubitativas de varios realmente era para preocuparse. De todas maneras, si algo hay que rescatar son los tonos de Tony y la fuerza que implantó al cantar «This time was not for me / I have nowhere to land, no place to rest / like a bird without a nest I’m gliding / under the clouds forevermore!».

Sin dudas I Have a Right se ha convertido en uno de los clásicos modernos de los fineses, siendo imposible no cantar un estribillo tan pegajoso como ese. Además, es fácil comprarle el cuento al cantante cuando interpreta el tema de espaldas al público mirando hacia arriba dándole un significado mucho más concreto a su lírica. Por último -era que no- la encargada de cerrar la jornada sería Don’t Say a «Motherfucking» Word. Como lo vaticinábamos hace un par de días, la grabación para la posterioridad debía quedar marcada por instantes como este. Un estribillo cantado a más no poder, toda la cancha saltando de principio a fin y la agrupación demostrando sus años de carretera con una ejecución perfecta. Pero un concierto de Sonata no finaliza hasta que se hace la pregunta «Is there something you need?» para posteriormente responder «Vodka!». Así, después de que el líder dividiera el recinto en tres partes para hacer un pequeño juego sobre quien gritaba más fuerte, se procedió a dar inicio al archiconocido Vodka Outro. Todas las palmas en alto y cada uno de los presentes entona la melodía. Finalmente, a eso de las 22:40 horas comienzan a despedirse de una fanaticada que los aplaudió a más no poder.

Terminado el concierto, desde luego que Sonata Arctica sigue estrechando su relación con los fanáticos más acérrimos que han acompañado por años a la banda. Sin embargo, no puedo dejar de tener sensaciones encontradas con algunos aspectos de esta noche de domingo. En primer lugar, si bien el setlist y el show en líneas generales fue bastante correcto, no deja de ser cierto que le faltó consistencia en algunos momentos y que las canciones que estaban llamadas a ser uno de los tantos clímax de la noche no lograron su cometido a cabalidad. Históricamente los fineses han pasado por alto parte de sus éxitos y era una buena oportunidad para demostrar que el material más recóndito sí es digno de ser considerado en el futuro. Por otra parte, el show fue algo monótono de presenciar (considerando la grabación del DVD), la puesta en escena no incluyó nada especial y nada que no hayamos visto en sus anteriores visitas. Ahora bien, obviamente el comportamiento de la audiencia y la devoción por Tony Kakko y sus secuaces son algo digno de destacar. Por algo prometieron volver lo antes posible. Acá tienen el éxito asegurado.

Setlist de Sonata Arctica:

1. Closer to an Animal
2. Life
3. The Wolves Die Young
4. In Black and White
5. Tallulah
6. Fairytale
7. FullMoon
8. Among the Shooting Stars
9. Abandoned, Pleased, Brainwashed, Exploited
10. We Are What We Are
11. The Power of One
Encore
12. Misplaced
13. I Have a Right
14. Don’t Say a Word (Vodka Outro)

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Children of Bodom en Chile

Una nueva visita de los liderados por Alex Laiho -que en este punto de la historia ya son considerados de la casa- nos llevaba al Teatro Cariola, esta vez presentando su más reciente trabajo «I Worship Chaos«. Es indudable que los fineses saben cómo dar un buen espectáculo y que su calidad individual como músicos jamás se cuestiona, pero hay un antecedente no menor para las agrupaciones de Metal que tocan en el recinto de San Diego: rara vez (dejando de lado Blind Guardian y una que otra banda) el sonido es óptimo. Es un hecho y hay diversos factores que influyen en este aspecto.

Ahora bien, dejando el pesimismo de lado, de alguna forma sentía algo de confianza sobre como viviríamos el show, principalmente porque que la fanaticada de Children of Bodom es fiel como pocas y cada presentación se vive como la última. Los fans llegan y se hacen notar. De esta forma, se preveía una entrega absoluta hacia lo que vendría, pero antes de eso estaba programada una agrupación local que tenía la misión de calentar los ánimos y de demostrar sus virtudes. Veamos que tal.

UNDERNEATH

A las 20:00 hrs. en punto, y tal como estaba programado en el itinerario, se corre el telón que cubre el escenario y con los músicos ya en posición, comienza a sonar la intro que dará comienzo a la presentación de los santiaguinos Underneath. Ellos mismos afirmaban en los días previos que su repertorio estaría cargado hacia las canciones de su último EP llamado «Useless Theory» (2015), pero para ello tendríamos que esperar, ya que las escogidas para abrir el show fueron Haunting Myself y Cold Embraces, ambas rescatadas del ya lejano álbum «Perceptions» (2005).

Children of Bodom en Chile

Rápidamente hicieron notar su propuesta un tanto sobria y contenida en el escenario, pero eso no opacó lo pulcro de su ejecución instrumental. Para darle más énfasis al asunto, las luces sobre el público y sobre el plató daban la atmósfera perfecta para un arranque que lamentablemente sufrió algunos baches en cuanto al sonido. Costaba distinguir las guitarras y la voz por algunos momentos, pero aún así lograron llevarse una ovación cerrada tras el puntapié inicial.

Víctor Prades se dirige a los presentes y rápidamente nos adelanta lo que sigue. Convict of a Useless Theory llamó la atención por esa poderosa apertura que posee, donde la banda se soltó un poco más y aprovecharon de ocupar el espacio disponible. La voz de Víctor se seguía perdiendo de vez en cuando entre los instrumentos, pero el frontman supo salir jugando para que esto pasara a segundo plano. Con el sonido un poco mejor ecualizado, Fría Cruz mostró la mejor faceta de la agrupación a mi parecer, que es precisamente cuando la dupla de guitarristas Patricio Saavedra y Emilio Parra generan esos contrastes acústicos-eléctricos que dan el matiz necesario en su característico estilo.

El setlist sigue con Dark Logic of Faith, momento propicio para que Cristián Lueje se luzca tras la batería, dando unos beats de gran calidad de principio a fin, que se acoplan de gran manera a las distintas progresiones del quinto tema de la jornada. Por último, es destacable el trabajo de Juan Pablo Llanquitur, quien junto al mencionado baterista comandan un tremendo outro que sonó verdaderamente demoledor. A esta altura, el aforo iba aumentando poco a poco, con lo cual mayor era la atención sobre el show de apertura.

Children of Bodom en Chile

Para finalizar, Indulgence y Portrait of Life incitaron a un tímido headbanging de parte de los más entusiastas. Sabiendo que su participación es acotada, supieron aprovechar cada segundo que tenían disponible y esto se vio reflejado en la actitud y en el desplante que tuvieron en estos dos últimos tracks. Víctor se mostró bastante más cómodo, lo que innegablemente dio paso a su mejor interpretación de la noche.

De esta forma, y tras una merecida ovación, a las 20:30 hrs. se puso fin a la presentación de Underneath. Dejando de lado los problemas de sonido (que por suerte se fueron atenuando con el correr de los minutos, al menos desde mi posición en el teatro), claramente le sacaron el jugo a la instancia a la que se enfrentaban, mostrando material nuevo, y como no, recordando algunas composiciones de hace algunos años. Tras un buen tiempo de inactividad, telonear a Children of Bodom es un hecho no menor, y esperemos que sea un buen indicio de lo que se les avecina.

Setlist de Underneath:

  1. Intro
  2. Haunting Myself
  3. Cold Embraces
  4. Convict of a Useless Theory
  5. Fría Cruz
  6. Dark Logic of Faith
  7. Indulgence
  8. Portrait of Life

CHILDREN OF BODOM

«¡¿Cuanto falta?!», es quizás la expresión que más se escucha en los instantes previos al plato fuerte de cualquier concierto. Y es que es imposible no sentir ansiedad y deseo que la banda salga a tocar los antes posible, más aún cuando los técnicos sobre el escenario arreglan los últimos detalles y se preocupan de que todo esté en su lugar. Es tiempo entonces de tomar la mejor posición posible en la cancha -que se encontraba considerablemente más poblada- y de acomodarse ante el inminente arribo de los oriundos de Espoo.

Children of Bodom en Chile

Como ha sido la tónica de la jornada, con una puntualidad más que destacable, a las 21:00 hrs. las luces comienzan a bajar tenuemente hasta que por fin se apagan por completo, dando paso a una eufórica reacción en cadena de parte de la audiencia. De la nada aparece Jaska Raatikainen para tomar posición sobre su batería. Con unos latidos de corazón de fondo, el aplauso de las 700 personas que aproximadamente se encontraban en el interior, se hace cada vez más estruendoso una vez que se le une el resto de los integrantes y entre medio de ellos aparece, el foco de atención absoluto, el maestro de ceremonias: Alexi «Wildchild« Laiho.

La cuestión es simple, si quieres tener una reacción sobre una reacción, es infalible dar el primer hachazo con un temazo de aquellos. Are You Dead Yet? fue recibido como se lo merece a estas alturas. Gritos, saltos, cánticos y puños en alto marcaban el inicio de esta nueva presentación de Children of Bodom en nuestro país. Al igual que con Underneath, el sonido en un comienzo fue bastante precario, la voz pasaba a segundo plano gracias a lo fuerte que estaban el resto de los instrumentos y derechamente hubo estrofas que se escucharon poco y nada. Eso sí, el «…should I regret or ask myself / Are!-You!-Dead!-Yet?!» retumbó dentro de todo el teatro, como era de esperarse. Primer solo del frontman y una tremenda ovación para los fineses.

Como si lo anterior fuera poco, y siguiendo con «Are You Dead Yet?» (2005), In Your Face provocó un headbanging generalizado antes de los primeros versos. Buena postal sin dudas, pero los presentes saben que cuando Jaska hace el cambio de ritmo antes de que Alexi comience a escupir las primeras palabras, el mosh está cada vez más cerca. A su vez, uno no termina de sorprenderse con lo bien que funciona la dupla Laiho-Wirman, quienes nos regalan una pose épica durante la parte instrumental del segundo cañonazo de la noche, situación que además sirvió para divisar de mejor forma los tres sostenes que estaban amarrados al atril del tecladista.

Children of Bodom en Chile

Lo siguiente sería la primera revisión a «I Worship Chaos» (2015) y debo decir que me sorprendió de sobremanera el recibimiento que tubo Morrigan. Con un sonido que no mejoró en demasía, la banda se mostró como un reloj suizo a la hora de interpretar este corte. Por su parte los fanáticos se mostraron bastante participativos, especialmente durante la sección de solos. Mención aparte para el guitarrista Daniel Freyberg, quien evidentemente mantiene un papel secundario en la agrupación, pero esto no le resta mérito alguno, ya que se mostró bastante seguro y confiado en su performance durante todo el concierto. Hacia el final, el «Wildchild» nos regala uno de esos situaciones que le hacen honor a su apodo, ya que en los últimos acordes botó furiosamente el atril micrófono golpeándolo con su guitarra. Para mí, una señal de lo que seguiría a continuación.

Vendrían los primeros «Olé Olé Olé / Children, Children», que funcionaron a la perfección como preámbulo a uno de los tantos clímax del show. Perdónenme la licencia y que divague un poco en este punto, pero ¡qué temazo es Sixpounder!. Junto a Mask of Sanity se pelea el puesto por ser mi canción favorita de COB. Con el tiempo llegué a la conclusión de que lo que la hace tan única, es la cohesión banda-público que se da cuando se interpreta en vivo. Me explico, para mí el track cuenta con tres momentos que son irrepetibles respecto a cualquier otra composición del repertorio disponible. En primer lugar, el headbanging de la introducción es casi una coreografía ensayada tanto para los músicos como para los asistentes. Segundo, no hay nadie, absolutamente nadie, que no grite «War!» y el «Six six six, Pounder!». Por último, evidentemente el mosh que trae consigo termina por conformar una catarsis colectiva. Para esta ocasión, me quedé con la sensación de que aceleraron el ritmo un poco más que en otras veces, detalles que solo la hacen más épica en todo caso.

Volvemos a «I Worship Chaos» con el opening track de la placa. I Hurt sonó algo desordenada y dispareja, donde realmente costaba diferenciar cada instrumento dentro de la confusión sonora que había en el centro del teatro. La cosa mejoraría un poco con otra de las canciones más ovacionadas de la noche. Pero antes de que comenzara, Laiho muestra una bandera chilena (al revés por cierto, pero la intención es lo que cuenta) llevándose otra vez todos los vítores de la audiencia. Nos pregunta cómo nos encontramos y si la estamos pasando bien, ante la obvia respuesta, asegura que la siguiente canción nunca ha sido tocada en nuestro país. De esta forma comienza Trashed, Lost & Strungout, tercera revisión al álbum publicado el año 2005. Se repiten los mismos patrones ya observados, un recibimiento notable, la banda interpretando a la perfección y Alexi echándose el equipo al hombro en cada movida. Gran, gran momento.

Children of Bodom en Chile

Jaska y Wirman hacen una especie de introducción improvisada mientras el vocalista/guitarrista lanza botellas de agua hacia la cancha, gesto que por supuesto siempre se agradece. De pronto comienza a sonar otro clásico de aquellos, en lo que sería la primera revisión de ese discazo llamado «Follow the Reaper» (2000). Hablamos de Everytime I Die, donde por primera vez se escuchó un singalong generalizado de cada una de las melodías que posee. Como bien sabemos esto supone una baja en las revoluciones, por lo que muchos aprovecharon de observar detenidamente el desplante y el dominio escénico de los del lago Bodom. Hablando de eso, en palabras del líder, es tiempo de traer de vuelta la vieja escuela. Qué mejor forma de hacerlo que rindiéndole honor a su nombre: Children of Bodom desata nuevamente el caos donde la batería suena arrolladora en cada segundo. Daniel y Henkka sin ser protagonistas hacen lo posible por animar al público e interactuar desde sus posiciones, en tanto Janne (que injustamente lo he dejado un poco de lado hasta ahora) acá literalmente «se las mandó» con su performance. Sí, siempre lo ha hecho, pero particularmente en este track me parece que demostró toda su experiencia y años de carretera.

La inconfundible introducción de Hate Me! nos vaticina lo que será otra de las más coreadas de la noche, gracias a esa frase tan característica «I despise everything I see, so I don’t give a fuck if ya hate me!».  Esto se multiplica una vez que Henkka en un más que correcto español nos saluda y nos recuerda que ya han pasado quince años desde el primer concierto de COB en Chile. Así, aprovecha de presentar Lake Bodom primer y único corte rescatado de «Something Wild» (1997). Sucedieron muchas cosas para el recuerdo, entre ellas, el «afortunado» (énfasis en las comillas, por favor) que logró subir al escenario y durar menos de un segundo hasta que los guardias rápidamente lo sacaron. Un nuevo y estruendoso singalong se produjo en la parte media-final, que además fue coronado con el juego que hicieron Jaska y Wirman lanzándose una baqueta de un lado a otro en plena sección instrumental. Finalmente, y es una lástima porque no se puede pasar por alto, se produjo un acople bastante molesto casi al comenzar la primera estrofa. Más allá de esto, fue otro momento para enmarcar (¿Cuantos llevamos ya?).

Children of Bodom en Chile

Laiho nuevamente se dirige a los asistentes y pide que para la siguiente canción se forme un mosh descomunal. Y bueno, sus deseos son órdenes ya que sin exagerar durante I Worship Chaos el diámetro del pit alcanzaba casi la totalidad de la cancha. Aunque parezca redundante, el sonido dejaba bastante que desear ya que la voz de Alexi derechamente a ratos no se escuchó. No hubo caso con tratar de distinguir el primer estribillo, y es un gran problema porque precisamente está hecho para cantarlo en vivo, como lo comentamos hace un tiempo en el CD Review del álbum. Pero bueno, no quedaba nada más que disfrutar lo que se podía. Por suerte con Angels Don’t Kill fue un poco menos notorio ya que al ser más lenta y calmada, no se produjo esa saturación que ya había ocurrido anteriormente.

Nuevos cánticos mientras Janne nos graba con su cámara dan paso a Silent Night, Bodom Night. ¡Díganme si no es grandioso cuando todos susurran al unísono «All the Reaper wants is more»!. Por lo demás, son notables las intervenciones e interludios del señor Wirman, a quien le perdí la cuenta de cuantas cervezas se tomó como si nada. Si la memoria no me falla, desde la visita del 2009 junto a Amorphis que no la interpretaban por estas tierras. Eso explica la brutalidad con la que fue ovacionada. Mismo asunto con Hate Crew Deathroll, que si bien siempre está incluida en el setlist, esto no merma los cánticos y el caos desatado. Tengo que mencionar un hecho no menor del que algunos se percataron en la parte posterior del recinto. Una de las personas que se encontraba en la platea alta, sorpresivamente se lanzó hacia el piso inferior accidentándose notoriamente tras la fuerte caída. Destacable eso sí el accionar de los guardias de seguridad que rápidamente acudieron a socorrerlo y a atarlo en una camilla que estaba muy cerca del incidente. Un poco de autocuidado no estaría mal tampoco.

22:10 hrs. y se produce el primer y único encore de parte de los fineses. Con una tormenta sonando de fondo y tras un minuto fuera de escena, vuelven rápidamente para arremeter con tres clásicos que terminaron por agotar la poca energía que iba quedando. La primera fue una sorpresa que creo yo, pocos esperaban. Children of Decadence mostró a un Daniel Freyberg que supo llevar la canción con sus destacables intervenciones, recordando por instantes la época dorada de COB, cuando poco a poco se iban abriendo paso hacia nuevos horizontes con temazos como este. Si buscamos otro momento donde todos cantaron, es obligación incluir el «If ya wanna take a glance to the blaze of pain / you’ll never be the same!«. Más aún considerando que nuevamente el Wildchild parecía que solo estuviera tocando su guitarra.

Children of Bodom en Chile

Finalmente Kissing the Shadows y Downfall pusieron término a esta nueva visita de los liderados por Alexi Laiho. Y muchas cosas se pueden agregar una vez concluido el show. Quizás que aún los más entusiastas intentaban animar el mosh que cada vez parecía más disuelto por todos los recursos utilizados y gastados en los que ya nos había brindado la agrupación. O que como ya es costumbre, las armonías y solos se llevaron a cabo con una naturalidad y soltura envidiable. O tal vez que durante la última interpretación de la noche la base rítmica sonó como un verdadero cañón generando una postal para la memoria a medida que los integrantes se despedían. Lo cierto es que cualquier detalle que se pueda agregar solamente llega a complementar lo que fue un concierto impecable desde el punto de vista banda-público. Lamentablemente la sobresaturación del sonido en algunas partes de la planta baja afectó en gran medida a ratos. Pero como se suele decir en estos casos, poco importó para la mayoría de los asistentes que disfrutaron de principio a fin el espectáculo ofrecido por Children of Bodom.

Una hora y media de show donde hay un tema que siempre me parece digno de comentar, y es lo bien que escogieron el setlist. Muy quisquillosamente me hubiera gustado escuchar algo de «Halo of Blood» (2013) pero en líneas generales la sensación de que quisieron entregar clásico tras clásico se sobrepone al gusto puntual de cada uno. Bien por Children, bien por sus fanáticos. ¡Hasta la próxima!

Setlist de Children Of Bodom:

1. Are You Dead Yet?
2. In Your Face
3. Morrigan
4. Sixpounder
5. I Hurt
6. Trashed, Lost & Strungout
7. Everytime I Die
8. Children of Bodom
9. Hate Me!
10. Lake Bodom
11. I Worship Chaos
12. Angels Don’t Kill
13. Silent Night, Bodom Night
14. Hate Crew Deathroll
Encore
15. Children of Decadence
16. Kissing the Shadows
17. Downfall

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The Gentle Storm en Chile

Una noche extraordiaria fue la que vivimos en Santiago este 09 de abril, gracias a la presentación de tres bandas que inundaron de talento, mística y pasión el Teatro Cariola. Algo en común que compartían estas tres presentaciones, es que todas ellas estaban lideradas por mujeres, siendo las grandes protagonistas de la noche. La belleza femenina se tomó el teatro, lo cual no es demasiado común en esta esfera de la música, por cuanto se agradece un montón, tanto musical como visualmente por supuesto. Pasamos a revisar lo que fue esta tremenda velada.

CRISÁLIDA

Siendo las 19:30 horas en punto, y con unas 150-200 personas ya en el teatro, saltaba al escenario Crisálida, banda nacional ya conocida por todos (o casi todos) gracias a una impecable carrera con más de quince años de trayectoria.

El trabajo de Crisálida es impecable en todo aspecto, es de lo más profesional que podemos encontrar en territorio nacional. Todo está muy bien cuidado, desde la ejecución musical propiamente tal, hasta los detalles estéticos de su presentación, es una propuesta coherente compuesta por muchos elementos que no hacen más que enaltecer el nombre de estos embajadores del Rock progresivo (si se puede encasillar en algo…). Todo esto se vio potenciado por un sonido realmente increíble. No había escuchado tal sonido en el Cariola, así que fue una tremenda y agradable sorpresa, muy buen trabajo de la mesa.

The Gentle Storm en Chile

El show comenzaba con Cabo de Hornos, opening track de «Terra Ancestral», su entrega más reciente. Es un tema que parte reposado, denso, y que va ganando potencia y dinámica a medida que se suceden los compases. El sonido en términos generales estuvo impecable desde el comienzo, el único detalle es que la voz estaba levemente baja, detalle que no empañó en nada el inicio de la velada. Mientras Cinthia hacia extensivos sus agradecimientos por estar desde temprano apoyándolos, partían inmediatamente con Hidromachi, también perteneciente a su último lanzamiento. Un tema muy en la vena progresiva, con suaves arpegios, riffs poderosos y una lírica llena de sufrimiento. A estas alturas el canal de la voz ya estaba perfectamente ecualizado, y el sonido era sencillamente perfecto, dando paso a Lágrimas Negras del mismo disco, canción más reposada que permite bajar un poco las revoluciones del show.

Cinthia es una frontwoman imponente pero a la vez delicada, es un placer ver como maneja el escenario y siente cada palabra que pronuncia en esas maravillosas letras que hablan de Chile, de nuestra realidad, de nuestros ancestros, de la naturaleza que nos rodea y de las injusticias que sufrimos, entre otras cosas. A su vez, el trabajo en las cuerdas de Damian y Braulio es sencillamente extraordinario, mucho virtuosismo, mucha clase, y mucha fuerza sobre todo en los riffs, donde encontramos sonidos que se suceden cómodamente entre lo sutil y lo violento, rememorando sonidos que van desde Pink Floyd hasta Meshuggah. Y para que hablar de Rodrigo en la batería. Brutal. Un hombre que vibra con cada baquetazo, y que demuestra su emoción ejecutando a la perfección cada compás que dan forma a las complejas estructuras que nos ofrece Crisálida.

La primera gran explosión del público se daba con Morir Aquí, single su último disco «Terra Ancestral», un tema exquisito que habla del vacío espiritual de la ciudad presentado como concepto de desilusión. El fiato, la experiencia en el escenario y todo el carrete de estos músicos no es en vano, es una banda que sabe perfectamente lo que está haciendo, son cómplices, hermanos en el escenario y se nota cuanto aman lo que hacen. El público lo sabe y devuelve el cariño con cerrada ovación al término del tema. Finalmente, nos entregan Raco, único tema “antiguo” que nos presentarían en esta ocasión, cerrando de gran forma una presentación llena de virtuosismo y pasión.

The Gentle Storm en Chile

Crisálida es una apuesta segura, donde puedes ir all in, y sabes que saldrás ganando. Esta vez no fue la excepción. Un extraordinario inicio de velada.

Setlist de Crisálida:

  1. Cabo de Hornos
  2. Lágrimas Negras
  3. Hidromachi
  4. Morir Aquí
  5. Raco

KARI RUESLÅTTEN

Siendo las 20:30 horas y con unas 400 personas en cancha aproximadamente, se apagan las luces y Kari se toma el escenario, acompañada de su guitarrista Jostein Ansnes, donde la tónica sería compartir una jornada íntima, sentimental, melancólica si se quiere… alejada del Rock y el Metal propiamente tal. No hay batería, no hay distorsión, no hay más en el escenario. Una guitarra acústica, teclados y una voz angelical.

La ex cantante de The 3rd And The Mortal tiene una voz preciosa y un registro privilegiado. Maneja sus cuerdas vocales a la perfección, manteniendo siempre su voz templada incluso en esos tonos que parecen imposibles. A veces operática, a veces romántica, Kari se mostró tremendamente cercana durante todo el show. Pequeñas conversaciones daban paso a cada tema, que explicaban el origen de las canciones, de que trataban, y qué pasaba por su mente al momento de componerlas, lo cual permitió al público adentrarse en su show, aun cuando fuera un tanto desconocida para muchos de los presentes. Nos permitió conocerla un poquito más. Por ejemplo, nos contaba que a través de una encuesta que hizo en Facebook, alguien le recomendó leer y escribir sobre Pablo Neruda, sugerencia que fue tomada por ella y quedó pasmada con la forma de ver el mundo que tenía nuestro Nobel de Literatura. Tanto así que compuso una canción acerca de su poesía y por supuesto, la interpretó para nosotros. Ese tipo de cosas hicieron que el público entrara en sintonía inmediatamente con Kari, y fuera cómplice de un show redondo.

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La mayoría de las canciones consistían en el canto de Kari más el acompañamiento en guitarra de Jostein, en otros temas ella tomaba el control de las teclas y acompañaba su canto al son del piano eléctrico. También Jostein se dio mañana de cantar junto a ella en unas muy buenas armonizaciones. Más adelante Kari cantaría un tema a capella.  Y así varios detalles que enriquecieron una presentación sencilla, honesta, pero muy rica sentimentalmente hablando, y muy agradable al oído de todos los asistentes me atrevería a decir, incluso de aquellos chascones más mañosos y asiduos a la música más «carnaza».

Cerca de las 21:30 horas y después de diez temas aproximadamente, Kari se despedía del público tremendamente agradecida por el recibimiento, y la ovación no se dejó esperar, cuando la cancha del teatro ya estaba prácticamente llena.

Setlist de Kari Rueslåtten:

  1. Battle Forevermore
  2. Spindelsinn
  3. Why So Lonely (canción de The 3rd and the Mortal)
  4. Paint the Rainbow Grey
  5. Other People’s Stories
  6. Make Me a Stone
  7. Nordnat
  8. Wintersong
  9. Exile
  10. To the North

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THE GENTLE STORM

Mucha expectación había generado la visita de The Gentle Storm, mas siendo honestos, en realidad el factor que generaba expectación no era otro que la extraordinaria Anneke Van Giersbergen. Es la holandesa quien genera admiración y hasta devoción para muchos, y a razón de eso es que este show era esperado por muchos. Sin ir más lejos, las poleras de The Gathering inundaban el teatro por todas partes.

Este podría considerarse “un proyecto más” de Anneke, conocida y reconocida obviamente por su exitosa trayectoria en The Gathering, pero para nuestra fortuna, este no es simplemente un proyecto más… ¡Es un proyectazo! Y cómo no, si proviene de la mente maestra de uno de los compositores más talentosos que ha parido Europa en términos de Metal, el mismísimo Arjen Anthony Lucassen, responsable de proyectos como Ayreon y Star One, entre otros. Lamentablemente el gigante holandés no estaría girando con The Gentle Storm, por cuanto tendremos que seguir esperando la oportunidad de verlo alguna vez en vivo por estos lugares.

Cumpliendo con la hora pactada y con un teatro prácticamente lleno, comienzan a sonar las primeras melodías envasadas que nos introducen a The Endless Sea, opening track del disco que nos vienen presentando, «The Diary». Los músicos toman posición en el escenario y la fiesta comienza, con un sonido demoledor desde el primer instante. Anneke es recibida con una gran ovación y Marcela Bovio (Stream of Passion) en segundo plano acompaña en las voces a la holandesa, conformando un dueto formidable. El tema tiene pasajes lentos, otros más rápidos, acústicos y otros más tormentosos, que permitían ir afinando las perillas que hasta el momento no presentaban problema alguno. El solo de guitarra da paso a la primera gran ovación del público y luego, sin mayores pausas, comienza la melodía celta/irlandesa de Heart of Amsterdam, uno de los singles del disco y sin duda uno de los mejores temas de la placa. Así lo entiende el público porque el teatro se inundó de algarabía, todos saltaban al ritmo de la melodía principal y acompañaban la felicidad de Anneke reflejada en su rostro sonriente. El solo de guitarra varía un poco respecto del original, pero luego el tema sigue su maravilloso curso hasta rematar con un último coro y una ovación cerrada para este tremendo tema.

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El concierto sigue con The Brightest Light, excelente elección pues es sin duda uno de los más pesados de su catálogo, y estaba perfecto para equilibrar la felicidad que nos había producido el tema anterior. El comienzo fue brutal, toda la banda haciendo headbanging al mismo tiempo, contagiando al público que respondía al ritmo de la marcha tormentosa, conformando una muy buena postal. Aquí pudimos apreciar un activo dueto entre Anneke y Marcela. Esta última es muchísimo más que una voz secundaria, pues tiene una voz despampanante, tiene presencia, manejo, y las armonías con Anneke suenan muy bien, se complementan perfecto. La parte instrumental del final sonó demoledora.

El azote siguió con The Storm, otro de los temas más heavy de su repertorio, bien a lo Devin Townsend si se quiere, de ritmo ágil y pesada. El sonido en este tipo de temas es donde más deslumbraba, que manera de sonar bien la base rítmica y las guitarras, brillantes y pesadas a la vez. Brutalmente perfecto. Y la cara de Anneke era para ponerla en un marco, se veía tremendamente sorprendida y agradecida por la reacción y la magnitud del respetable.

Para el siguiente tema vemos que Marcela se retira del escenario, lo cual era señal de algo inevitable: se venía la primera canción ajena a The Gentle Storm. Y así nomás fue. El tema elegido fue Eléanor, uno de los clásicos de The Gathering. La euforia no se dejó esperar, y ahí se notó que el público era en gran parte fanático de dicha banda, pues la corearon de principio a fin. Un acierto en el setlist. Luego para bajar revoluciones llega New Horizons, un tema menos eufórico que los anteriores, pero no por eso menos bueno, de hecho es excelente también.

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Los músicos salen del escenario, y solo se queda Anneke con su guitarra, y nos presenta dos covers más que serían el deleite del público: Wish You Were Here, clásico inmortal de Pink Floyd, y Saturnine, clásico inmortal de The Gathering. Ambas canciones fueron cantadas de principio a fin, en un ambiente muy íntimo, de fogata se podría decir, con una Anneke impecable en la guitarra y voz. La postal del público entonando Saturnine fue memorable, había mucha emoción, nostalgia y pasión en el canto del público, las chicas sobre todo estaban emocionadísimas… un momento inolvidable de la noche. Luego se suben al escenario Marcela y Ferry con su guitarra, para entonar Valley of the Queens, bella melodía perteneciente a Ayreon. Diría la primera vez que escuchamos algo de Ayreon en nuestro territorio, lo cual se agradece infinitamente, sobre todo con la calidad de estas dos cantantes que armonizaron una de las melodías más dulces que ha compuesto Arjen Lucassen en su carrera.

La banda completa vuelve al escenario para retomar los temas propios, siendo Cape of Storms y The Greatest Love los elegidos. A estas alturas hablar de la perfección en la ejecución es redundante, lo mismo con el sonido, pero no deja de sorprender la calidad de este show. Magníficas interpretaciones, y el despliegue de Anneke, sobre todo en el primer tema, es sobrecogedor. Llena todos los espacios con su voz.

Vuelta a los covers. La escogida sería Witnesses de Agua de Annique, una canción de sonido más pop-rock si se quiere, pero que en vivo adquiere un matiz tremendamente pesado gracias a la base rítmica que le imprime la banda, y el resultado es aplastante, suena «cañón». Anneke nos brinda una de las interpretaciones más apasionadas de la noche y el público se entrega totalmente ante los sonidos electrónicos / orientales / metaleros que tiene la canción. Inmediatamente después comienza a sonar un riff inconfundible, una guitarra que volvió locos a los expectadores del teatro… era el turno de Strange Machines, otro clásico de The Gathering. Aquí quedó «la pura cagá»: todo el mundo saltando, cabeceando, la banda poseída en el escenario, caos total. Marcela estaba tras el escenario y grababa todo con su teléfono, fue un momento muy especial. La ovación fue ensordecedora. Luego de tanta euforia, las aguas de la tormenta se calmarían de nuevo con Isis and Osiris, otro cover de Ayreon. Nuevamente las armonizaciones entre Anneke y Marcela se robaron la película, en un tema que comienza suave y va ganando fuerza a medida que avanza y asimismo el público se va cautivando más y más con un tema que claramente no es tan popular como las otras versiones que nos entregaron esta noche. Insisto en que sea agradece escuchar un pedacito de Ayreon en nuestro país, más aun considerando que fue una total sorpresa, al menos para quien escribe.

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Un pequeño encore daba paso al final del concierto. Anneke nos anuncia que se venía algo de Devin Townsend, y la elegida fue Fallout, temazo del tremendo «Z2«. Aquí Marcela comparte el protagonismo vocal con Anneke y se mandan una tremenda performance, en lo que a estas alturas era todo juerga y felicidad. Para terminar, vuelven a lo propio y nos entregan Shores of India, uno de los singles de The Diary. Los sonidos orientales inundan el teatro, transportándonos a otro mundo, en un cierre perfecto, con una banda tremendamente feliz, sorprendida, pero sobre todo, agradecida por la respuesta de nuestro país. No hay mucho más que agregar.

Así, con dieciséis tremendos temas y sin desperdicio alguno, sin error alguno y sin reparo alguno, terminaba una larga jornada de Rock, Metal y algo más. Se agradece cuando la producción se las juega por hacer las cosas bien. El Teatro Cariola es muchas veces resistido, pero en esta ocasión, todo salió a pedir de boca. El tamaño era preciso para la audiencia, el sonido rozó la perfección durante prácticamente todo el concierto, las shows empezaron a la hora pactada, y eso, insistimos, se agradece.

Esperemos ver de nuevo a Anneke Van Giersbergen y compañía por nuestras tierras, porque tiene muchos fans que estarán siempre esperándola, y bandas como esta no se ven todos los días. No queda más que dar las gracias a The Gentle Storm, por visitarnos y azotar el teatro con una tormenta perfecta.

Setlist de The Gentle Storm:

  1. Endless Sea
  2. Heart of Amsterdam
  3. Brightest Light
  4. The Storm
  5. Eléanor (canción de The Gathering)
  6. New Horizons
  7. Wish You Were Here (canción de Pink Floyd)
  8. Saturnine (canción de The Gathering)
  9. Valley of the Queens (canción de Ayreon)
  10. Cape of Storms
  11. The Greatest Love
  12. Witnesses (canción de Agua de Annique)
  13. Strange Machines (canción de The Gathering)
  14. Isis and Osiris (canción de Ayreon)
    Encore:
  15. Fallout (canción de Devin Townsend Project)
  16. Shores of India

 

 

Una jornada distinta a lo habitual en el mundo del Heavy Metal, viviríamos en el Teatro Cariola: un show acústico. Con ello, la promesa de un ambiente más íntimo y cercano que generan este tipo de shows, en desmedro de un entorno más «efusivo» como normalmente vemos y vivimos en los shows. Llegar a un Teatro Cariola con su cancha con asientos (numerados), ya marcaba que la jornada sin dudas sería muy distinta.

CRISÁLIDA Y LOS VIENTOS DEL SUR…

Antes que todo, debo decir que solamente había escuchado de nombre a esta banda nacional. Al escuchar su último álbum, «Terra Ancestral«, me llevé una grata sorpresa por parte de la que, pensé, era un grupo de rock más. Craso error. Después de leer que habían grabado su disco con Daniel Cardoso (Anathema) dije «¡guau!» y un doble «¡guau!» cuando iban a versionar en forma acústica.

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Eran las 20:06 horas cuando, después de las pruebas de sonido, hace ingreso el cuarteto chileno compuesto por Cinthia Santibañez (Voz), Rodrigo Sánchez (Batería), Damián Agurto Gárate (Guitarra) y Braulio Aspé Román (Bajo). Entran con el tema Atacama de su disco «Solar» del 2006, y pese a que al principio se escuchó un poco saturado el bombo de Rodrigo, con el correr de los minutos se normalizó, y al rato la voz suave pero con carácter de Cinthia hace ingreso, con un poco de nerviosismo. A continuación intrerpretaron Lágrimas, de su último disco «Terra Ancestral«, logrando la vocalista, ya más suelta, su punto más alto en el final. Cabe destacar el corte al paso de la segunda estrofa y la doble pedalera de Sánchez.

Cinthia toma el micrófono para agradecer el apoyo que le han dado y también pide más espacio a las bandas chilenas, dando paso a Bosque con un “… cuando despierta la luna cantará…”, que llegó profundamente, y que al llegar el solo de Damián da pie a la entrada lenta de Braulio y Rodrigo. A estas alturas es necesario poner un punto aparte para referirnos a una canción dedicada a Violeta Parra, pues a juicio personal el punto más alto de la jornada fue Violeta Gris, tanto así que hubo cambio de iluminación a rojiblanca, de guitarra y percusión, un tema con entrega y carisma que ahorran más palabras.

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Con el rasgueo del bajo de Braulio se da comienzo a Desterra del álbum «Raco«, que a la mitad posee un juego vocal de altos de Cinthia bastante interesante, para dar a pie un parsimonioso final. Las últimas canciones de esta presentación son Hidro Machi y Mantra que fueron interpretadas en un sobrio Teatro Cariola con un toque más Heavy que las anteriores. Cabe notar el interludio instrumental estos muchachos que como dijo la vocalista “… queremos hacer las cosas bien…”. Siendo las 20:44 se da fin a la presentación con muchos y merecidos aplausos, y fotos de la banda con el público de fondo.

Setlist de Crisálida:

1. Atacama
2. Lágrimas
3. Bosque Triste
4. Violeta Gris
5. Destierra
6. Hidro Machi
7. Mantra

THERION Y SU SHOW ACÚSTICO

Se comienzan a llenar los asientos a las 21:00 horas, con los instrumentos ya ubicados en el escenario con música envasada de Metallica de fondo. El público está preparada para recibir a estos músicos que venían de Colombia con esta gira, y que ahora los traía en Chile. A las 21:10 se apagan las luces e inmediatamente llegaría ovación espontánea del público. Thomás Vikström nos da la bienvenida y con un ejercicio vocal, para comenzar con Son of The Sun del «Sirius B«, ingresando la voz de la pelirroja italiana Chiara «Dusk» Malvestiti, provocando nuevos aplausos. El dueto femenino compuesto por la rubia Emmie Asplund y la ya mencionada Chiara nos hacen corear el «oh-oh / oh-oh-oh» para finalizar.

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Thomas nos presenta Ljusalfheim del álbum «Secrets Of The Runes«, uno de los favoritos de la fanaticada nacional, con una magnífica presentación de las tres voces, además del solo final de guitarra por parte del argentino Christian Vidal. Ahora es el turno de habla de Chiara para decirnos lo bonito que Santiago y su trago llamado «terremoto», provocando risas, y luego a capella nos introdujo a Vanaheim, para hacer terminar cantando al público.

Nuevamente la pareja femenina y Thomas, con una polifonía formidable, nos dan una verdadera lección de vocalización con la tercera y última canción del «Secrets Of The Runes», denominada Nifelheim. A esas alturas era notoria la dirección del líder y fundador, Christofer Johnsson, quien más allá de encontrarse a cargo de la segunda guitarra, dirigía a los restantes seis miembros solamente con la mirada.

Chiara nos pregunta como lo estamos pasando para entregarnos la primera canción del disco «Lemuria«, Abraxas, que con un «hey hey hey» y la sincronía del matemático de los tambores Johan Koleberg da paso para el grito final de Thomas que sigue mostrando sus credenciales. Sin dudas el tema más vitoreado hasta ese momento.

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Por supuesto faltaba algo del clásico álbum «Theli», y llegaría con The Siren of the Woods, con una dupla entre Thomas y la rubia Emmie realmente soberbia, pese a un pequeño bache en el sonido que de todas formas no afectó en demasía. Al final del tema, la parte emotiva del concierto: Thomas se acerca a un costado del escenario, para saludar a una pequeña niña, junto con el estallido del público presente.

Continuando con «Theli«, una armoniosa dupla de cuerdas de Christian y Christofer da pie para la segunda parte de Draconian Trilogy, Morning Star, y que sin pausa da pie a la última parte, Black Diamondssin que se apaguen las voces. Al concluir el tema, el respetable ovaciona el solo de Christian, que reemplazó lo que en el track de estudio realiza el teclado.

Con un «salud», Thomas nos adelanta The Dreams of Swedenborg de «Lemuria«, que el público aplaude durante todo el desarrollo del tema, y luego, dando una muestra de lo completa soprano que es Chiara y con una coreografía de Emmie nos entregan la hermosa balada Lemuria, que llegan a corear Christian y el bajista Nalle Påhlsson, formando una hermosa polifonía a cinco voces.

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Thomas entrega el micrófono a un impávido Christofer, que con cierta incomodidad, nos narró que esperaba un show con mucho menos personas como normalmente sucede en los espectáculos acústicos, algo que el propio Johnsson ratificaría por redes sociales, señalando específicamente en Facebook que los shows acústicos generalmente tienen menos asistentes para ayudar a generar una atmósfera más cercana e incluso «tomarse una cerveza con los fans después del shows«, cosa que no se podía lograr con un espectáculo de 1.000 personas, lo que «arruina totalmente nuestro concepto e idea«. Y luego de esto, Johnsson nos dice «To Mega!«, a lo cual contestamos al unísono «Therion!!«. Así, To Mega Therion estremeció a todos, sin dudas fue el clímax del concierto, con el público coreándolo al unísono, de principio a fin, con un Thomas paseándose dándole la mano a parte del público, y con un Christian emulando el teclado con su guitarra.

Lo siguiente sería Quetzalcoatl, con ambas vocalistas tomando protagonismo, y que es un tema especial con su coro en español, con un público coreando efusivamente el «oh, señor del Sol!«. Sin embargo, quedamos algo perplejos al oír el «Thank you» y ver a la banda haciendo la reverencia de despedida, pues recién eran las 22:2o horas. De todas maneras, Johnsson se encargó de recalcar en las entrevistas previas al show que normalmente los recitales acústicos de otras bandas duran entre cuarenta y cincuenta minutos, y que Therion tocaría más que eso, un poco más de una hora.

Sin embargo, el público de pie pedía a la banda coreando «¡Oh Ohhhh Oh Therion!«, y cuando ya se acababan las esperanzas, tras un par de minutos la banda retornó al escenario, y Thomas nos presenta el último tema de la jornada, Black Fairy del «A’Arab Zaraq – Lucid Dreaming», tema que según las propias palabras de Thomas, Christofer no quería (era parte del show). Thomas hizo cantar al público hasta que finalmente, a las 22:30, se despiden definitivamente.

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Es cierto: a pesar del sonido que francamente fue notable en todos los ámbitos, nos marchamos con cierto amargo pesar, por lo corto de la presentación. Más de alguno pensó que el show iba a durar más, sobre todo por lo mostrado en presentaciones anteriores de la banda, y sin dudas faltaron temas clásicos del «Vovin«, «Gothic Kabbalah» y «Deggial«, por mencionar algunos. Sin embargo, más allá de esto, es imposible dejar de resaltar y destacar la sólida y contundente interpretación de una banda como Therion, a estas alturas convertida en un clásico.

Setlist de Therion:

01. Son of the Sun
02. Ljusalfheim
03. Vanaheim
04. Nifelheim
05. Abraxas
06. The Siren of the Woods
07. Draconian Trilogy (Parte 2: Morning Star; Parte 3: Black Diamonds)
08. The Dreams of Swedenborg
90. Lemuria
10. To Mega Therion
11. Quetzalcoatl
Encore
12. Black Fairy

 

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Sin expectativas no hay desilusión. Esa frase, con algo de cliché, usada por un gran amigo mío, esconde bastante de verdad. Es un buen ejercicio y en el concierto de ayer en el Teatro Cariola puede aplicarse a plenitud.

Ahora, el hecho de no tener tantas expectativas referentes a un concierto no es un sentimiento antojadizo. Es la suma de antecedentes que hizo que la verdad, demasiada expectación no hubiera en el presente show. Lo primero es lo obvio, si bien “Pariah’s Child” es un disco más que correcto, hace mucho tiempo que la banda liderada por Tony Kakko no cuaja un trabajo redondo y aún sigue viviendo de sus dos primeros trabajos, piezas de colección fundamentales en la historia del estilo. Tanto es, que la banda decidió (en una decisión bastante cuestionable) relanzar «Ecliptica«, acercando a la gente a la manera en que los temas suenan en vivo. De más está decir que el resultado es poco feliz y se pierde mucho de la magia y la fuerza de su pieza debut.

Lo segundo, es que no era demasiado lo que ofrecía Sonata Arctica hoy, luego de su visita de hace casi un año. Si bien dio tiempo para que la banda consolidara «Pariah’s Child«, tampoco está el ingrediente de la “novedad” que hace dejar de lado las dudas y tomar la decisión de asistir a un concierto, sin ser fanático a ultranza de una banda.

sonataarctica15cl-10Eso trajo dos consecuencias algo lógicas: la primera de ellas es que las expectativas de la producción respecto a la cantidad de gente que asistiría al show se aterrizara y quedase claro que el Chimkowe era un recinto que iba a quedar grande, por lo que hubo que realizar un traslado al renovado Teatro Cariola (al que nos referiremos luego), lo que hizo además que gente decidiera ir. No es lo mismo un lugar central a uno bastante lejano, con dificultad de locomoción. A las 11 de la noche eso pesa. Muy fanático puede ser uno, pero hay variables. Esa decisión fue acertada.

Lo segundo es que la gente que asistiría es la fan más a ultranza de los finlandeses. Y eso se notó desde la fila al recinto de calle San Diego. Mucha polera de la banda, mucha ansiedad, muchas ganas de ver a la banda favorita.

Pero también mucho retraso. La invitación decía 20:00, pero a esa hora aún no abrían las puertas y la larga fila comenzaba a impacientarse. Así también comenzaron las noticias y los rumores, que redundarían en el gran punto negro de la jornada. Dishearted, los noveles oriundos de Talagante, no se presentarían. Cuestión discutida incluso cuando ya, cerca de las 20:15 hacíamos ingreso al Cariola. Se dijo que los metropolitanos se presentarían, aunque su show duraría 20 minutos. Cosa que no pasó. Al parecer problemas de los equipos, redundaron en un retraso que hizo que la banda nacional no se presentara. Ojalá tengamos pronto la posibilidad de ver esta gran banda chilena.

Siguió pasando el tiempo y ya cerca de las 21:00 comenzaron las últimas correrías en el escenario y la impaciencia de la gente, cuya facción más fanática blandía globos blancos para recibir al quinteto liderado por Kakko, cuando a las exactas 21:08, las luces del remozado Cariola se apagaron y la intro se confundió con el fervor de la gente. Una voz en off que nos presenta a la banda y The Wolves Die Young comienza a remecer un recinto que estaba al límite de su capacidad. Y desde el minuto uno las mesuradas expectativas comenzaron a mutar a una agradable sorpresa. Primero que todo, porque el recinto no suena mal. Tampoco partió sonando perfecto, normalmente demora tres a cuatro temas el obtener un rendimiento óptimo, pero era todo bastante entendible. Lo segundo es la voz de Kakko. Vilipendiado, a veces con justicia, el colorín está cantando lo que puede bien, en vez de intentar lo que no puede mal. Y eso es un paso adelante. Bajó algo la afinación en los temas más clásicos, lo que le dio mayor dominio de su voz, intentando “cantar” mucho más. Además que hay que decirlo, los temas de Sonata Arctica, con mayor o menor calidad, se destacan por tener muy bien logradas las melodías vocales, virtud que siguen manteniendo. Buen inicio.

sonataarctica15cl-05Inicio que sin pausas pasó al desenfreno con The 8th Commandment. Hay que decirlo, el debut de Sonata Arctica es un disco fundamental para el estilo y, si bien “Silence”, su segunda placa no se queda tan atrás, el quinteto ha pasado por momentos bastante fluctuantes, es difícil para la banda (y para cualquier banda que lanza un disco debut de esos kilates), volver a replicar la potencia y melodía de «Ecliptica«. Y eso la gente lo sabe, el Cariola temblaba. Quizás acá se pudo percibir uno de los pocos detalles en el show de los finlandeses: la performance de Tommy Portimo. El blondo baterista sufrió en cada tema rápido, por alguna razón perdía el pulso, haciendo que dichos temas sonaran algo desordenados. Ahora, tocar un tema así con el paso de los años no debe ser sencillo y el único sobreviviente (junto con Kakko claro está) de los inicios de Sonata Arctica lo sintió. De todos modos fue un momento brutal.

Y ya que hablamos de “Silence”, lo siguiente fue otro clásico. Black Sheep mantuvo el nivel del concierto en las nubes, ya con un sonido más consolidado (hay que decir que adelante se escuchaba bastante mejor que atrás, en donde la galería hacía rebotar algo el sonido) y una banda a sus anchas, el show comenzaba a encaminarse a una experiencia para recordar, algo más íntima que sus anteriores visitas, en donde las casi 1.000 personas estaban entregadas de antemano.

Pero fue momento de algo nuevo. El que para mí es el mejor tema de su última placa fue la siguiente en sonar, What did you do in the war dad? es un tema intenso, potente, sentido y es agradable cuando esa intensidad se traspasa al directo. Punto a favor para la banda. Losing My Insanity nos hizo retroceder algo más que los tres años desde que salió “Stones Grow Her Name”. Yo conocí el tema en el “Fuel For the Fire” de Ari Koivunen, ganador de la edición 2007 del Soumen Idols, el símil finlandés de American Idol, (¿se imaginan acá un concurso de talentos vocales en que gane un cantante interpretando heavy metal? Qué lejos estamos) disco para el cual Kakko le escribió el tema. Es difícil comparar ambas versiones, porque la voz de Koivunen es privilegiada, pero fue también uno de los buenos momentos de la velada.

Con los temas de los últimos discos, Sonata Arctica no corrió riesgos. Eso quedó de manifiesto con Paid in Full, quizás el mejor tema del discreto “Unia” que para los fanáticos cae casi en la categoría de clásico, siendo muy buen recibido. Misma recepción para el nuevo Blood, otra de las buenas canciones de “Pariah’s Child”. Ya habían pasado cuarenta y cinco minutos y se habían pasado volando, con una tras de otra, mezclando clásicos con temas más nuevos y eso habla muy bien del momento de Sonata Arctica, sobretodo en el carrete de los shows en directo.

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Lo siguiente fue el momento de la nostalgia. Kakko que nos habla de sus inicios, de cuando eran una banda que tocaba versiones de otras bandas finlandesas y de bandas clásicas y que una de las primeras canciones que habían compuesto había sido la que interpretarían a continuación. Letter to Dana sonó impecable, con una gran interpretación de Kakko y donde se encendieron los celulares y tres encendedores (cómo cambian los tiempos) en un recuerdo al primer e imprescindible trabajo.

Con I Have a Right y X Marks the Spot volvimos a los nuevos tiempos, sin perder la intensidad en ningún momento. Y es donde Kakko se siente más cómodo, con temas en que no fuerza tanto su voz y en que puede matizar. Eso quedó demostrado en el inicio a capella de I Have a Right. Podemos señalar que Sonata Arctica es, además, una banda interesante en escena, con Elias y Pasi siempre ocupando todo lo ancho del escenario y un Henrik que no se esconde tras su teclado, sino que se cuelga su instrumento, a la usanza de los antiguos grupos «sound» e interactúa con sus compañeros de banda y con la gente.

Volviendo al show, quizás el único momento “sorpresivo” de la noche. Debía haber sonado la discreta Love, según lo que estaba previamente estipulado, pero fue Tallulah de “Silence” la siguiente en caer. No exagero al señalar que sonó incluso mejor que Letter to Dana, con un público que la coreó de principio a fin y que se transformó en el punto en que el recital comenzó a tomar otro cariz, siendo el comienzo de un epílogo cargado de clásicos.

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Claro está, porque Fullmoon, además de ser uno de esos temas clásicos imperecederos, suena extraordinario en vivo. Y eso hace que la gente responda, el recinto saltaba junto a la gente. Tal y como lo dijimos, el Cariola hizo que el recital fuera más íntimo (más caluroso claro está), y aún más entregado. Unopened mantuvo el espíritu en alto, con presentación de banda incluida.

El fin de la primera parte fue brutal. San Sebastian, a pesar de los problemas que Tommy tenía con los temas más acelerados, sonó monstruosa. Vuelvo a repetir, es impresionante la entrega de los fans, algo más transversales de lo que pensé. Desde jóvenes que recién se inician en el camino del heavy metal, hasta veteranos que a esta altura de la vida, no tienen que dárselas de “maduros”, sin tener porqué renegar del gusto de una banda que en vivo supera las expectativas.

No fue mucha la pausa, pero fue intensa. La gente, a pesar del calor del sauna de San Diego, comenzó a pedir UN tema en especial, que los que conocían el set, sabían que no se ejecutaría. El «Wolf and Raven» del público encontró una particular respuesta de Kakko. Salió solo a escena e interpretó parte del tema a capella junto a la gente. Salió jugando el hombre, lo que además demuestra su bagaje como frontman.

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My Land fue el principio de la última parte del show, que está claro sería de sólo clásicos. Muchas bandas habrían terminado ya el recital, después de cerca de 90 minutos, pero quedaba un poco más. Replica sonó potente, coreada por todo el público que entendía que el show se estaba terminando y agradecía a una banda que estaba entregando todo en escena. Y eso es sintomático, Kakko humildemente agradecía a cada uno de los que había pagado su ticket ese día, el show anterior y los que vendrán, señalando que era eso lo que mantenía la música viva.

Ya la banda, ataviada por completo con camisetas chilenas con sus nombres en la espalda, decía adiós, con un tema que se ha vuelto tradicional para cerrar sus shows. Don’t Say a Word con esa entretenida coda de “Vodka” fue el corolario de un concierto que sin lugar a dudas quedará en la memoria no sólo de los que fueron por primera vez, sino además de quienes los siguen gira a gira.

A pesar de los más de 35º que debía haber en el recinto, fue el calor humano el que se hizo presente para hacer de este show algo especial y contagió a una banda que se mueve más por los fríos parajes. Sonata Arctica es una banda que si bien tiene algunas reticencias por algunos “doctos” y “pseudoentendidos”, no tiene a estas alturas nada que demostrar. Lo que sí tiene la calidad y tiene la fidelidad de una fanaticada que hizo que en su sexta venida a nuestro país, llevara algo más de mil personas al recinto de calle San Diego y eso es algo que pocas pueden contar.

sonataarctica15cl-09En suma una noche que a pesar de ciertas imperfecciones de sonido y de producción, en el resultado final resultó sorprendente, porque, como decíamos al principio, expectativas en lo general respecto de este show no había demasiadas, pero no sólo no existió desilusión, sino que todo lo contrario, una tremenda satisfacción.

Setlist de Sonata Arctica:

01. The Wolves Die Young
02. The 8th Commandment
03. Black Sheep
04. What Did You Do in the War, Dad?
05. Losing My Insanity
06. Paid in Full
07. Blood
08. Letter to Dana
09. I Have a Right
10. X Marks the Spot
11. Tallulah
12. FullMoon
13. UnOpened
14. San Sebastian
Encore:
15. My Land
16. Replica
17. Don’t Say a Word

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