Entradas

Symphony X en Chile

Estoy seguro que más de alguna vez todos nos hemos enfrascado en esa típica discusión sin sentido con nuestros amigos, donde argumentamos cual es el peor día de la semana. Muchos postulan el martes como el peor día, pues al menos para el trágico lunes ya estás preparado mentalmente, y desde el miércoles en adelante ya puedes carretear (me han contado) y comienza la cuenta regresiva para el esperado fin de semana… mientras que el martes “no es chicha ni limoná”.

Para nuestra suerte, este martes 10 de mayo no tenía nada de aburrido, pues contábamos con la visita de toda una institución musical: Symphony X. Un estandarte del metal progresivo contemporáneo, que con su último lanzamiento “Underworld”, nos viene a reafirmar que sigue ocupando un lugar privilegiado en el “Podio progresivo” (lo cual recuerda otras gloriosas discusiones sin sentido, como ¿Maiden o Judas? ¿Metallica o Megadeth? ¿Dream Theater o Symphony X?…).

El recinto escogido fue Blondie, bastante apropiado de acuerdo a la convocatoria que tendría la banda luego de un par de visitas previas a nuestro país. Por otro lado, tenía mis dudas respecto a que tan acertada era la elección tomando en cuenta el sonido del local, pero afortunadamente dichos temores se fueron disipando a medida que avanzaba el show, y no fue tema esta vez.

Con el recinto a tres cuartos de su capacidad, y cuando eran las 21:00 en punto, comienzan a escucharse los sonidos envasados de Overture, mientras los titanes sinfónicos toman posición en el escenario: Jason Rullo en los tarros, el trío de Michaels: Pinnella, LePond y Romeo en teclados, bajo y guitarra respectivamente, y al final la estrella del show, el tremendo Russell Allen a cargo del canto. Nevermore es el tema encargado de abrir la noche, que parte sonando muy fuerte y con el sonido algo abombado, pero rápidamente las perillas se van ajustando dando más claridad a este oscuro y pesado comienzo. Por supuesto que lo anterior no fue impedimento para que le público reaccionara a los ademanes de Russell Allen quien entusiasmaba a los asistentes con su carisma característico, mientras la mayoría coreaba la canción como si fuera un clásico de aquellos, saltando y desordenando la cancha hacia el final del tema. Tremenda reacción del público y ovación cerrada para esta gran bienvenida.

13173566_10153744893081775_7501148670964941708_o

Sin pausa alguna comienza Underworld, con un teclado mucho más protagonista que en el tema anterior, sonando más prístino, al igual que la guitarra de Michael Romeo que se percibe mucho más definida que al comienzo. Aquí Russell Allen comienza a demostrar porque usualmente es considerado uno de los mejores vocalistas del panorama actual, en un tema particularmente exigente que se pasea por las voces más desgarradas que le podemos escuchar, hasta esos agudos imposibles que se aprecian a lo largo del coro, y el desempeño del norteamericano es sobresaliente. Es un show aparte, es increíble lo que canta este tipo. Nuevamente sin pausas siguen presentando su último disco con Kiss of Fire, probablemente el tema más agresivo de la placa y uno de los más desgarradores de su carrera. El silencioso pero efectivo Michael LePond se luce en la intro de esta canción, dando paso a un Russell desgarrador que hace cantar al público uno de los temas favoritos del respetable. Cómo sonó ese “into night, into fury, horse of crimson she rides!” al ritmo de la batería endemoniada de Jason, recordando las vertientes más extremas del Metal. Russell se tira al suelo en símbolo de su emoción mientras toda la cancha salta en el interludio preparando la arremetida final para uno de los grandes momentos de la noche.

Russell se dirige al público por primera vez con un correcto “Qué pasa amigoooosssss”, entablando un amistoso diálogo con la fanaticada, en particular con una pareja que sufrió el amistoso bullying del norteamericano, que sirvió como habilitación para entonar Without You, el tema más romántico de “Underworld”. Sentida interpretación de la banda, con Michael Romeo como protagonista, logrando un emotivo sonido acústico en su guitarra, y un solo extraordinario como es costumbre… el sonido muestra una significativa mejora y Russell Allen nuevamente brilla en el coro. Una tremenda “balada” que sirvió como bálsamo después de la furia del beso de fuego.

Para esta gira la banda decidió presentar su nuevo disco prácticamente en su totalidad, y estos cuatro primeros temas tuvieron una muy cálida recepción del público, con una entrega total, conformando una especie de “primera etapa”. Así, después de Without You, la presentación entra en una fase un poco más tranquila en términos de explosividad cuando la banda nos entrega el resto de canciones del extraordinario “Underworld”. Ojo, no digo que la banda bajó las revoluciones, o que el público no siguió en sintonía, sino que después de un comienzo arrollador, llegaba el momento de apreciar los temas menos “bombásticos” del disco, pero no por eso menos buenos.

13198403_10153744893226775_4603447615653690425_o

Los sonidos orientales de Charon inundan el recinto, con perfectos arreglos por parte de Michael Pinnella en las teclas, formando una postal de Medio Oriente con las luces amarillas que dan un toque egipcio y Russell Allen simulando la navegación por el río Nilo con el pedestal de su micrófono. Los de New Jersey siguen con To Hell and Back, uno de los puntos más altos de “Underworld”, y probablemente de su carrera, en una muestra de madurez donde mezclan perfectamente la elegancia del Heavy Metal y Hard Rock, con pasajes oscuros y agresivos propios de la banda… es una obra maestra, donde el público parece estar más absorto que descontrolado disfrutando de esta interpretación colosal, donde además la performance de Allen fue particularmente operática, utilizando máscaras dependiendo del rol a cumplir en el tema, y finalmente cambiando su look inicial de pelo peinado y lentes oscuros, a sacarse los lentes y soltar la melena.

El resonante doble pedal de Jason Rullo nos trae inmediatamente la crudeza de In My Darkest Hour, un tema que el público coreó como si fuera un viejo conocido, ante lo cual Russell reacciona y alienta al público a reemplazarlo en los versos del coro. Luego el rock se hace presente con Run With The Devil, en una enérgica y alegre interpretación por parte de Russell Allen, sostenido por el silencioso pero contundente trabajo de LePond en el bajo.

Nuevamente Russell entabla una extensa conversación con el público, dando muestras de agradecimiento, bromeando con la misma pareja del principio, dando paso a Swan Song, donde el sonido alcanza su mejor punto de la noche, en un tema que desacelera el ambiente y sirve como descanso para lo que sería la última etapa del show.

Y sin pausa alguna llegó la tercera etapa del concierto, esa que todo fan está esperando… los clásicos y el material más antiguo de la banda. Michael Pinnella nos entrega los primeros acordes de The Death of Balance/Lacrymosa, con lo cual el público estalla inmediatamente. ¡Qué discazo que es el “V: The New Mythology Suite”! Y qué representativo es este instrumental… es la esencia misma de Symphony X. Y esta fue la degustación para lo que se vendría.

Inmediatamente después regresó Russell a escena y nos dice que es esta instrumental es el momento que más disfruta del show, pues puede sentarse a tomar algo y a disfrutar del talento de estos asombrosos músicos que son sus compañeros, que se ganaron una ovación generalizada. Y llegaba el turno de dos canciones que resumen lo mejor del que es para muchos la mejor placa de su discografía… Extraídas del maravilloso “The Divine Wings of Tragedy” la banda nos regala dos joyas que desataron la furia del recinto: Out of the Ashes y Sea of Lies, y qué se puede decir… la euforia fue máxima, la cancha era una caldera, y la interpretación de la banda por supuesto fue perfecta. Symphony X estaba totalmente entregado en el escenario, y el público rendido a sus pies. Es como si las emociones se hubiesen contenido a lo largo del show para desatarlas por completo hacia el final del show. Éxtasis y catarsis por parte del respetable.

Luego de un pequeño encore el público comienza a pedir Evolution, y Russell vuelve para coquetear con una pequeña interpretación a capella de este clásico inmortal, que lamentablemente no llegaría. Sin embargo, era el turno de otro clasicazo… ¡Set the World On Fire! que por supuesto se encargó de dejar la Blondie on fire. Y para terminar el show, la banda dedica un sentido homenaje a todos aquellos estandartes del Rock que nos han dejado, enfocándose en la figura del pequeño gigante, el enano maldito, el gran Ronnie James DIO, a quien dedican el tema Legend, un tributo disfrutado a concho por un público que sabía era la despedida de los norteamericanos.

13217309_10153744893106775_8268577110028275937_o

Catorce temas que nos entregaron la técnica, virtuosismo y pasión de estos cinco músicos que no dejan de deleitarnos cada vez que vienen a nuestro país. Symphony X es una apuesta segura que encanta con cada nuevo trabajo, y aunque quizá para algunos tocar su nuevo disco completo en desmedro de otros clásicos sea excesivo, me atrevo a asegurar que para la gran mayoría de los asistentes el show la noche de este martes 10 de mayo fue una sinfonía perfecta.

Setlist de Symphony X:

  1. Overture / Nevermore
  2. Underworld
  3. Kiss of Fire
  4. Without You
  5. Charon
  6. To Hell and Back
  7. In My Darkest Hour
  8. Run With the Devil
  9. Swan Song
  10. The Death of Balance / Lacrymosa
  11. Out of the Ashes
  12. Sea of Lies
    Encore
  13. Set the World on Fire (The Lie of Lies)
  14. Legend

 

GALERÍA

Symphony X

La banda norteamericana SYMPHONY X acaba de confirmar su primer show en Sudamérica para este año. El próximo 7 de Mayo la agrupación liderada por el guitarrista Michael Romeo y el vocalista Russell Allen se presentará en Brasil para promocionar su último disco «Underworld» lanzado el año pasado. Por ahora es la única fecha agendada en Sudamérica pero de confirmarse más estaremos a informando.

La larga espera llegó a su fin. Cuatro años pasaron para disfrutar un nuevo trabajo de la banda norteamericana liderada por Michael Romeo, quienes por el ’95 descubrieron el elemento “X” para unir dos mundos tales como el Metal Progresivo y el Power Metal de una forma simplemente magistral.

Julio del presente año fue el mes escogido y bajo la órbita independiente del sello Nuclear Blast, Symphony X lanza su nuevo  material titulado “Underworld”, cuya carta de presentación tiene un diseño de portada de alto contenido. Hace bastante tiempo que no me quedaba admirando una portada y esto por la sencilla razón de que con la revolución digital, en la industria musical, el énfasis de una carátula no es con el arte de antaño. Acá no es el caso, con tonos que representan la sicodelia y misterio representado en máscaras (ya habitual en Symphony X) contrapuestas junto a nueve llaves de mundos, distribuidas entre lo que todos creemos ver y el despertar del inframundo. Sin duda Warren Flanagan, fiel a su estilo, nos invita a toda una experiencia con esta portada. La intriga se ve aumentada con esta antesala para sumergirnos y comenzar a revisar esta nueva placa.

“Underworld” cuenta con una producción impecable a cargo del propio Michael Romeo, y un trabajo de masterización colosal del gran Jens Bogren, con quien ya se conocían del disco “Paradise Lost”. Bogren cuenta bajo su palmarés con producciones junto a Kreator y  Dragonforce, por solo nombrar algunas agrupaciones además de Symphony X.

La alineación que dio cuerpo a la interpretación y ejecución de “Underworld” está dada por Russell Allen (voz), Michael Lepond (bajo), Jason Rullo (batería), para cerrar con la dupla de verdaderos monstruos como lo son Michael Pinnella (teclados) y Michael Romeo (guitarra).

Dando inicio de una narración a lo más oscuro, con tan solo riffs, apoteósicas sinfonías, cortes infernales y  guardándose el poder interpretativo de Allen, llega Overture. De corte instrumental a tal nivel de composición que nos hace sentir bajo un caos sinfónico y psicodélico, cómo las puertas al infierno se hacen presentes de una manera totalmente imponente y sublime.

Nevermore abre paso a Russell Allen y toda su calidad vocal para comenzar a describirnos el descenso al infierno, guiado por miedos y angustias, esta caída que es sostenida por riffs de latente persecución y en momentos marcadamente pesados, se matizan con toques de tecnicismo, en el cual logran brillar todos los integrantes de manera perfecta. Esta perfección desemboca en un solo acompañado de desgarradores Nevermore” por parte de Russell Allen. Instrumentalmente Nevermore es una fotografía de los principales elementos con que este disco tomará fuerza. La extrema precisión mostrada en este tema solo es un aperitivo del talento de estos músicos.

Sigue el turno de Underworld, la caída al inframundo terminó, estamos de lleno en la oscuridad más profunda y sin duda más cerca al infierno. Si bien Nevermore fue de un corte cargado al Power Metal más clásico, Underworld carga la balanza a riffs directamente pesados, con un comienzo donde sobresale Michael Pinnella. Esta tremenda banda nos habla de cuáles son las principales cimientos de este mundo, con un coro veloz cerrado con cortes inspirados en la traición, envidia, venganza, codicia, adicción, lujuria y cuanto más…Pinnellla nos envuelve en un manto de oscuridad a través de un gran solo de teclado. Michael Romeo y los suyos nos desafían a poder zafar de esta oscuridad.

Y si la montaña rusa de sensaciones había comenzado, el eje emocional del disco había llegado. Porque un “rockero” sin romanticismo no es “rockero”. Symphony X nos trae Without You, cargada de nostalgia a través de una línea poética llevada a la acción, por la fuerza del mar y la tormenta. Russell Allen interpreta de manera magistral la carencia de  lo que en algún momento cada espacio de la vida llenó, ahora es solo vacío. Con sutiles cortes de batería y matices acústicos dan vida a un solo de guitarra magnífico, cerrado con una gran presencia de Michael Lepond.

La emoción cargada de romanticismo con Without You  nos dejó mirando el horizonte… Llegó el momento de despabilar señores, Kiss Of Fire nos lleva a la cara opuesta del romanticismo tan bien logrado en el tema anterior. Todo ahora es una explosión de furia. Symphony X nos entrega su gran apuesta de “Underworld”. Acá es donde los fanáticos se preguntarán, al escuchar baterías tan intensas junto a riffs del mismísimo demonio y una voz alejada de lo melódico, si es Symphony X lo que están escuchando. Y sí señores, es Symphony X, llegó el momento de quedar peinado para atrás, disfrutar del gran riesgo asumido en esta placa, bajo un esquema alejado de lo neoclásico tan característico de esta banda, Kiss Of Fire es una dosis extrema del metal más pesado ejecutado de una manera técnica sin palabras. Y no podía ser de otra forma para describir el momento en que el infierno comienza a hacer sentir su poderío haciéndonos arder. Sinfonías con cortes apocalípticos logran un ambiente para que Michael Romeo saque lo mejor de su repertorio, en una órbita que no nos tenía acostumbrado. Debido a la gran intensidad con la que finaliza el tema, es imposible no terminar cabeceando. Qué gran dosis de metal, qué gran resultado, qué gran ejecución. El tema llega a su fin y es inevitable volver a escucharlo e imaginar cómo será esto en vivo. Si bien en los últimos trabajos de la banda buscó un sonido similar, el resultado en todo su esplendor se dejó ver cuatro años más tarde, con “Underworld”.

Esta experiencia por el inframundo tiene que continuar. Si salimos airosos del verdadero súper volcán que provocó Kiss Of Fire, llega el momento de Charon y con él un equilibrio en el torbellino de emociones llevadas hasta ahora. Riffs más llevados a líneas donde destaca el destiempo, abren paso a una letra guiada por un viento atormentador sin regreso aparente. Un puente al coro donde el bombo marcado de Jason Rullo, se hace uno con el riff de Michael Romeo, quien luciéndose junto a Michael Pinnella, cierran un solo en el que Russell Allen pone broche de oro con sutiles matices sobre una base levemente atronadora, para terminar de golpe.

Dando paso al trabajo más extenso de “Underworld”, Michael Romeo nos hace entrega de Hell And Back. Punto central y aparte del disco, un comienzo de Michael Pinella con sutiles toques neoclásicos, da paso a un sinfín de elementos que hacen poner total atención en una ejecución e interpretación controlada pero, por sobre todo, elegante por parte de Russell Allen. La dinámica de respuesta entre estrofa, puente al coro del más puro Heavy metal, abrazados por el solo de guitarra, realmente hipnotiza. Elementos tan bien conjugados, hacen que no nos demos cuenta de cuanto hemos avanzado en el tema. Otro punto aparte es la frase armónica entre voz, guitarra y sintetizadores aplicados sutilmente en “Under the moonlit glow, I just can’t let it go…”  Russell Allen da espacio a unos de los momentos más altos, dramáticos y simples del disco, pieza de composición que marca el momento de claridad en la oscuridad, que a la vez abre paso a los riffs y estrofas más densas del tema, aludiendo a nosotros mismos como los verdugos más duros, quienes carecemos de perdón y olvido. Esta intensidad saca a relucir un gran sólo de Michael Pinnella y Romeo.  Creadores de nuestro propio infierno, es hora de tocar fondo para poder salir. Esta versión extendida cierra con un coro más intenso que el del comienzo, de cara opuesta al intro limpio en los teclados de Michael Pinnella, el tema se retira de una forma magistral. Realmente cada vez que se escucha Hell And Back, hay algo nuevo que destacar o descubrir, la gran obra del disco sin lugar a dudas. Es un trabajo de composición completo, al que no le hace falta ningún atributo característico de la banda.

Bajo un patrón rítmico veloz y rebotes en batería aliados de un poderoso riff, llega In My Darkest Hour, imponentes frases de solos que llenan cada aparente vacío del tema, Michael Romeo reluce todo su talento bajo una marcada letra por la desazón y la desesperación infernal.

De aquí en más, para aquellos que la dosis de tecnicismo aún no abastece lo que requieren sus venas, Symphony X saca de su repertorio, toda su faceta distintiva de Metal Progresivo. Pero con la experiencia que ya tienen bajo su talento, Michael Romeo y los suyos, lo hacen de forma magistral, administrando tal nivel de virtuosismo en tres temas, la trilogía final.

Run With The Devil,  la destreza mediante guitarra y teclado, se hace presente con riffs rápidos y  cambiantes, donde el único patrón aquí es la sorpresa, el destiempo, cortes inesperados que no dan tregua a una narración llena de incertidumbre, tal así, que llegamos a un real duelo de solos entre Pinnella y Romeo. Con un juez para sacarse el sombrero como Allen, quien realiza su interpretación más rockera” de “Underworld”.

Para quien escucha por primera vez a Symphony X, Swan Song quizás sea el tema que más le cueste asimilar del disco. En un tono de resignación y soledad y una batería desacelerada, Michael Pinnella saca a relucir toda capacidad de interpretación. Las luces se van hacia él, ya que, si sacáramos la voz de Russell Allen, Swan Song entregaría los mismos colores y sensaciones que con intervención vocal. Bajo una base de precisión hecha con lupa, se despliega un solo de teclado deslumbrante.

Ya viviendo los últimos momentos en el infierno llega a dar broche de oro Legend, tema que con sólo las primeras las notas, bien podría haber encajado en placas como “Damnation Game” o “The Odyssey”. Pero su momento perfecto era acá en “Underworld”.Como así, perfecto también el momento que pasa, vocalmente, Russell Allen, quien en este tema deslumbra con adornos, coros altos, matizados con un desgarro digno del mejor Hard Rock en momentos de la estrofa. Digno de genios cómo arreglos vocales encajan perfecto entre un sinnúmero de notas ejecutadas en tramos cortos de tiempo. Con un pasaje instrumental lleno de fuerza, tecnicismo y fuerte emoción, Symphony X nos saca del inframundo de golpe.

“Underworld” es un disco que extiende el legado de lo que venía haciendo la banda, pero con una personalidad y sello único. Cada elemento en su medida justa, con temas para atesorar. El disco no es conceptual, pero sí una gran experiencia. Symphony X deja en nuestras discografías un material digno de colección, el cual creo que estará disputando el podio de los mejores discos del presente año. Con momentos excepcionales donde la calidad se confunde con la simpleza de una interpretación, esta banda te transporta de la emoción a la furia, en solo unos peldaños de magistrales ejecuciones instrumentales. Sin duda el poder del inframundo se hará sentir en vivo de una manera sublime.

 

Symphony X

SYMPHONY X se encuentran en plena promoción del recientemente lanzado «Underworld», por lo que han lanzado un nuevo lyric video, esta vez de la canción «Kiss Of Fire», el cual puede ser visto aquí.

Además, la banda se encuentra sorprendida con el buen recibimiento en ventas que a tenido «Underworld», que lo tiene #36 en USA, #12 en Finlandia, #23 en Alemania, por ejemplo.

«La banda está emocionada al ver que la gente está disfrutando esta grabación, y ya no aguantamos las ganas de volver a presentarnos en vivo» comentó Michael Romeo, guitarrista de SYMPHONY X.

Symphony X

Desde ahora, a través de AMAZON, ya se puede encargar el próximo disco de SYMPHONY X «Underworld», el cual estará disponible en 3 semanas más, el 24 de Julio. El valor de la preventa es de 10 dolares (versión CD)  y esta disponible en la siguiente dirección.

Hace unos días, SYMPHONY X reveló el segundo single de «Underworld» titulado «Without You» que pueden escuchar a continuación.

SymphonyXUnderworld

 

Symphony X

«Underworld» será el próximo álbum de SYMPHONY X y será lanzado el 24 de julio por Nuclear Blast. Tras el anuncio de nuevo material hace unos días, la banda presenta el primer adelanto con este lyric video de la canción «Nevermore»:

El arte de «Underworld» está a cargo del ilustrador Warren Flanagan, y el tracklist de este nuevo trabajo es el siguiente:

01. Overture
02. Nevermore
03. Underworld
04. Without You
05. Kiss Of Fire
06. Charon
07. Hell And Back
08. In My Darkest Hour
09. Run With The Devil
10. Swansong
11. Legend

Underworldcover