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Si alguien pensó que el hecho de que ésta fuera la tercera venida de esta banda finlandesa, iba a mermar el entusiasmo de los fans del heavy metal, deberá retractarse de lo pensado. Pues, a la luz de lo que aconteció ése cálido Domingo, lo vivido por toda la gente que asistió, por todos los que allí concurrimos, podemos decir que estuvimos en presencia de un suceso memorable.

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Es que Stratovarius es una banda que ya entró a las grandes ligas del metal, no sólo por su talento y sus composiciones, sino por que sus presentaciones en directo son francamente demoledoras. Existe la garantía de que una vez iniciado el show, el resto sólo dará paso al disfrute y al éxtasis.

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Por lo mismo desde tempranas horas, hordas de poleras negras decidieron tomarse las cercanías del Gimnasio San Miguel, para aguantar una espera que, a pesar de lo larga que pudo haber sido, fue entretenida, ya que con la grata compañía que te puede brindar un “bebestible”, no hay espera que no aguante.

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Pero las horas pasaban y, puntualmente se abrieron las estrechas puertas del coliseo sanmiguelino, alternativa desconocida para todos nosotros, pero de una estructura amable y acogedora. A pesar de que la entrada se hizo un tanto “apretada”, fruto de que a medida que pasaba el tiempo seguían llegando fans de todas las edades, la sensación de ya estar adentro y de empezar a ser protagonista de una noche llena de sorpresas, llena de metal, hizo que el sacrificio hecho en la entradas valiese la pena, mal que mal, los guerreros del metal no escatiman en recursos cuando enfrente está una de sus bandas íconos.

strato03cl-06Una de las cosas que llamó la atención apenas uno entraba al recinto era su carácter cuasi monumental, y eso estaba dado desde un principio por lo inmenso del escenario que cubría todo el fondo del gimnasio. Y en eso ya podíamos percatarnos de que el show iba a ser con todo, que Stratovarius no se reservaría nada (o casi nada) y que el show que íbamos a presenciar era de las mismas características del presentado en Europa.

Se acercaba la hora señalada para la salida a escena de las bandas nacionales, que en esta oportunidad vinieron de regiones, Alquimia, de la V región y Magnalucius de la VIII serían las encargadas de abrir los fuegos en esta noche. La primera en descargar su poder fueron los porteños de Alquimia, los que con un heavymetal directo, muy en la veta de Iron Maiden y Judas Priest, lograron encender a la concurrencia.

A pesar de los nervios iniciales, y con un repertorio basado principalmente en su álbum debut Fe Contra Fe, más algún corte nuevo, como Sed De Rebelión, que abrió los fuegos de su presentación, Alquimia supo moverse en escena, con un sonido que no estuvo muy fuerte, pero que se entendía y disparar descargas de heavymetal con una innegable influencia inglesa, la que quedó plasmada en su cuarto corte, la legendaria Breaking The Law de los no menos legendarios Judas Priest.

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Setlist Alquimia

1. Sed de Rebelión
2. Justo Aquí justo Ahora
3. Noche de Horror
4. Breaking The Law (Judas Priest)
5. Fuerza Ancestral
6. Juego Sucio

Luego de la descarga de Alquimia fue el turno de los penquistas de Magnalucius, quienes deleitaron con la otra vertiente del heavy metal, un power metal con tintes épicos y un marcado sonido italiano, desde su intro, más la excelente Prometheus, se echaron al bolsillo al respetable, sobretodo con una puesta en escena y una seguridad al tocar innegable.

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De hecho, su partida pudo haber sido débil, debido al problema que tuvo en su guitarra Sergio, pero la banda entendió que una vez tocado el primer acorde, no había vuelta atrás, por lo mismo siguieron tocando como si nada sucediera. Basaron su show en su placa debut, The Quest, como señalamos, de una forma muy correcta, donde destacaron su vocalista, Yabi, con un manejo de escena envidiable, y su batero, Manuel.

Setlist Magnalucius

1. De Historia Et Veritate Prometheus (Intro)
2. Prometheus
3. Hords Under The Moon
4. Never Dying
5. Claws
6. Fight For Power

Felicitaciones a ambas bandas nacionales, no sólo por demostrar que en Chile existen bandas que se pueden parar ante miles de personas, y que no son las consagradas de siempre, sino que además porque cumplieron a cabalidad su compromiso de entrega y puntualidad. Bandas como las que estuvieron arriba del escenario el pasado 17 de Agosto demuestran que la escena local no es sólo Santiago, y que como ellos hay muchas bandas esperando la posibilidad de mostrar su trabajo. Excelente Muchachos!!!!!

El corazón del águila comienza a latir…

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Luego de la magnífica presentación de las bandas nacionales, la espera se empezó a hacer larga, aunque amenizada por el dvd de Helloween que se proyectaba en la pantalla gigante que estaba tras escena y que nos indicaba dos cosas: la primera que como señalábamos hace un poco, Stratovarius traía todo su arsenal, y la segunda, el anuncio de que Helloween, la leyenda alemana pisaría nuestra tierra para el aniversario patrio. Pero esas cosas empezaron a quedar en el olvido, cuando, justo a la hora señalada, se apagan las luces al son de parte del soundtrack de Jurassic Park, los músicos que van entrando, y el delirio de las casi 5 mil personas (sí, 5 mil) que empezaban a caldear el ambiente.

Con los tiempos marcados por Jörg se daba inicio al concierto, Eagleheart, era un casi obvio inicio, pero no por ello menos espectacular, con la gente que desbordaba, con un Kotipelto que ya comenzaba a dar muestras de que ésta sería, por lo menos en Chile, su noche más inspirada. Y aquí ya comenzamos a notar los detalles, cada tema tenía su propio telón, dado por la pantalla desplegada. El coro fue memorable, a pesar de ser su último disco, el “heart of an eagle, he flies to the rainbow” sonaba monstruoso, con un Kotipelto que hacía el ademán de ser empujado por el público. Sin que este tema alcanzara a terminar, el ya clásico The Kiss of Judas hizo temblar el agradable recinto de San Miguel.

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Debemos reconocer, sin pecar de autocomplacientes, que el sonido no fue de los mejores, que Johanssön fue el que más se “notó” (junto con Michael, por obvias razones), que a veces la guitarra de Tolkki no se sentía demasiado y que por momentos Kotipelto se escuchaba bajo. Pero todo ello fue sustituido por 5 mil gargantas, además de que el sonido fue mejorando a medida que avanzaba el concierto. Pero detengámonos en The Kiss Of Judas, un tema que a pesar de que los hemos escuchado en sus tres conciertos, no deja de sonar cada vez mejor, Stratovarius es una banda que logra plasmar en escena todo su poder, y no sólo eso, sino que las canciones suenan aún más potentes, algo que se agradece y que los coloca en el sitial en que están. Esto además fue un adelanto para lo que vendría (puesto que el espectacular Visions, su mejor placa, fue base del concierto) e hizo olvidar a Find Your Own Voice, que estaba originalmente contemplado.

Timo Kotipelto que por primera vez se dirige al público para presentar uno de los pocos (casi el único) tema del Episode, el magistral Speed Of Light, el que por su velocidad y potencia provocó un espontáneo mosh en el centro de la cancha. Y es que como se señaló anteriormente Michael ocupa un rol fundamental en el desarrollo de la banda en vivo, pues los temas rápidos los hace aún más rápidos, de hecho un par de veces la banda lo miró de reojo como diciéndole “oye Jörg… cálmate un poquito”, pero no Mr. Michael, la velocidad y precisión se agradece.

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Luego fue el momento en que presentarían uno de los cortes de la placa que nominalmente vinieron a mostrar, Elements Pt. I, con el emotivo Soul Of A Vagabond, que fue recibido con respeto más que con euforia, pero que nos mostró una banda más madura, que logra penetrar el alma con sus temas y con un Timo Kotipelto, simplemente genial…
Pero el relax duró sólo lo que duró Soul Of A Vagabond, puesto que Kotipelto nos señala que el siguiente era un tema que a la banda le gustaba bastante, Forever Free, del Visions, volvió a encender el ambiente, volvió a hacer que las cabezas se agitaran, al ritmo de este himno del powermetal. Vuelvo a resaltar, y no me voy a cansar de decirlo el impresionante trabajo de Kotipelto, maneja la garganta a su antojo, con una técnica vocal exquisita, que lo hace llegar a los más insospechados tonos.

Lo siguiente fue un momento emocionantemente sorpresivo, debido a que la banda, mostrando no sólo su madurez, sino que la inteligencia en escoger su track list nos regala un momento de añoranza con clásicos de la época pre – Kotipelto, esa de Lassila y Tolkki en las voces, la primera en aparecer a escena fue la gran Fright Night, de su disco homónimo, seguida por la impresionante The Hands Of Time, de su segundo disco, Twilight Time, la que prosiguió con una excelente We Are The Future, cuántos de nosotros soñamos con escuchar estos clásicos en voz de Kotipelto???, uno de esos sueños se hacía real. El medley siguió con Dreamspace, la candente Tears Of Ice, y la gran We Hold The Key. Una tras otra, sin pausa un mazazo tras otro, qué gran momento.

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Sin embargo, y a pesar de que el éxtasis era total, Timo nos presenta el tema que abre el Fourth Dimension, la monumental Against The Wind, y nuevamente Jörg Michael tocando a una velocidad endemoniada, otro de los puntos altos de la noche que fue seguida por la infaltable y siempre emocionante Forever, con las 5 mil gargantas cantando a capella, ya que los Timos, que eran los que se quedaron en el escenario, callaron y dejaron que el público hiciera el resto, creo que a muchos (entre los que me incluyo) se les puso la piel de gallina escuchando las miles de gargantas que emocionaron a ambos músicos. Forever fue pegada con la hermosa A Drop In The Ocean, que a pesar de que el público no la conocía tanto (de hecho, cuando Kotipelto dio la voz a la gente, fue poca la que la coreó) fue uno de los momentos emocionantes de la velada, con los encendedores arriba cuales antorchas encendiendo una noche inolvidable.

strato03cl-16Pero lo señalé, ésta era una noche de sorpresas y lo que siguió rememoró aquella tarde del 99, cuando Stratovarius pisaba por primera vez nuestro país e iniciaba una gran noche con el tema que ahora sonaba. Sin intro, potente desde su inicio, Destiny hizo vibrar a las almas que se congregaron en el gimnasio de San Miguel, con un sonido que de a poco se fue haciendo más entendible, con una banda que a pesar de lo parco que fueron, disfrutaban el show, y sobretodo el calor y cariño del público, uno de los mejores públicos del mundo. Cabe señalar que Destiny fue pegada con Fantasia, de su última placa, una decisión inteligente, puesto que ése es uno de los temas más bajos del Elements Pt. I, pero que sin embargo sirvió como preciso complemento.

Las sorpresas no acababan, con un pentagrama musical de fondo, se dio inicio a Twilight Symphony, uno de los mejores cortes de su Fourth Dimension, que mostró toda la precisión de esta banda finlandesa, ya que los violines del intermedio fueron perfectamente ensamblados en el tema dándole una gran atmósfera, la que fue acentuada con la interpretación siempre magistral de Kotipelto.

Stratovarius no quiso dar margen a ningún respiro, ejecutando otro clásico, el extenso Visions (Southern Cross), otra grata sorpresa para quienes asistimos al show, magistral, intensa, con un Michael y un Kotipelto en gran nivel, y con una banda entregada, el tema (con voces finales incluidas), dio paso al ganchero Hunting High And Low, el que nuevamente hizo que las estructuras del recinto parecieran ceder, el Hunting High And Low!!!! gritado por los 5 mil asistentes se sintió e hizo temblar el local y sus alrededores, no tengo recuerdos de un concierto donde el público estuviera tan entregado a la banda, donde cada tema fuese ejecutado como himno, realmente una sensación indescriptible para cada uno de los que estuvieron allí.

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Con Hunting High And Low se cerraba la primera parte de un show que ya todos los que estábamos presentes sabíamos memorable, la gente no se pensaba ir, y no mostraba cansancio, puesto que los gritos de STRATOVARIUS!!!!, NO NOS VAMOS NI CA…!!!!, y otros similares se sentían con una fuerza sobrecogedora. Stratovarius no se hizo de rogar e inició la segunda parte de su show con algo que nos descolocó no sólo por lo sorpresivo, sino que por lo emocionante. Muchos íbamos dispuestos a escuchar ciertos temas, pero nadie imaginó que la banda iba a ejecutar Coming Home, el bello tema del Visions. Por lo mismo el grito, el coro salió del alma agradecida de cada fan de Stratovarius presente, fue un momento íntimo, en que la banda, ya un poco más expresiva, entendía que estaba ante un público único, que tiene una pasión y un amor por el metal que se da en pocas partes del mundo, la alquimia que se sintió fue un agradecimiento de la banda por la entrega del público y un agradecimiento de todos nosotros por regalarnos momentos inolvidables, como la preciosa Coming Home.

strato03cl-18Y como era una noche clásica, qué más que seguir tocando temas del Visions (la segunda parte fue exclusiva de su mejor álbum), el riff de Tolkki (de un bajo perfil súper interesante, pues da paso a que la banda se muestre como tal y no cae en el egocentrismo de otros “gordos” virtuosos) da paso a una muy vacilada Paradise, el tema en sí es para disfrutarlo completo, muy enganchadora, muy bien recibida por un público pletórico. Ya llegaba el final, pero no se acababan las sorpresas, Legions, fue la penúltima en ser ejecutada, y nuevamente el fervor se hacía presente en el coliseo sanmiguelino, un mosh instantáneo sacudió el lugar, nuevamente la sorpresa, nadie pensó que Legions podría ser interpretada, pero ahí estaba, sonando fuerte y demostrando que a la banda le importan sus fans y que el show era para ellos.

Parecía el fin, la banda baja de escenario, pero todos sabíamos que algo faltaba, a pesar de que intuíamos que lo que quedaba era sólo un tema, nadie se acordó de Will The Sunrise?, o de Father Time (que ojo!!!, no fue tocado), sino que de las gargantas brotaban dos palabras, sólo dos palabras que en su conjunto conforman un himno, la banda lo sabía, y al subir al escenario, con bromas de Kotipelto mediante (vamos a tocar un cover de las Supernova, dijo), los ojos de todos se posaron en Johanssön quien no se hizo de rogar y comenzó a escribir una de las páginas más emocionantes no sólo del show, sino que de las vidas de quienes presenciábamos el show. Black Diamond, sonó impresionante, la conexión público – banda, fue notable, Kotipelto estuvo brillante, Kainulainen mostró que es un eximio bajista y la dupla Tolkki – Johanssön se entiende a la perfección. Fue un gran momento, la banda se divertía en escena, Jörg Michael sin perder el pulso, le lanzaba las baquetas a un roadie en un costado, y las recibía de vuelta.Un final simplemente notable.

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Qué mas se puede pedir. Está claro que el sonido no estuvo en un 100%, pero hasta eso pasó a segundo plano, muchos de los que estábamos presentes salimos del show con una abierta sonrisa, satisfechos, conscientes de que lo que acababan de presenciar sería inolvidable, digno de enmarcar, de esos momentos que uno disfruta decir “yo estuve allí”, viviendo un sueño, con una banda excelente, pero con un público que sobresale, que se entrega, que vibra, que hace que un concierto de rock se transforme en uno de esos momentos que se quedan en tu alma para siempre.

Setlist Stratovarius

01. Eagleheart
02. The Kiss Of Judas
03. Speed Of Light
04. Soul Of A Vagabond
05. Forever Free
06. Medley: Fright Night / The Hands Of Time / We are the Future / Dreamspace / Tears Of Ice / We Hold The Key
07. Against The Wind
08. Forever / Drop In The Ocean
09. Destiny
10. Twilight Symphony
11. Visions (Southern Cross)
12. Hunting High And Low
Encore 1
13. Coming Home
14. Paradise
15. Legions
Encore 2
16. Black Diamond

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La trayectoria no asegura que una banda trascienda, no. Creo firmemente que los pocos pero inspirados momentos de genialidad y maestría, de esos que marcan la diferencia, son los que garantizan un espacio en la posteridad. Para decirlo de otra forma, para ser importante hay que remecer la realidad de la vida. ¿Fue la irregular trayectoria de Metallica la que los llevaron al cetro que gozan en el mundo del metal? No. Lo mismo para Stratovarius. ¿Fue su progresiva búsqueda de un sonido en sus primeros discos, o  bien, el maravilloso eureka representado por los trabajos de la segunda mitad de los noventa el que los hizo tan relevantes?

Stratovarius será recordado por lo hecho en esa época y el Visions vaya que significó, para afirmar lo soberbiamente realizado en el Episode, como para Tolkki y los suyos adelantarse a la vanguardia del Power Metal. Esto, con un disco tan bueno e importante como los mejores de Helloween o el Land Of The Free de Gamma Ray, con música y elementos dictando cátedra a toda una nueva generación de grupos que saldría de Finlandia. No todo el metal melódico tenía que ser exclusivamente germano… ¿cierto?

A título personal: Visions simplemente cambió mi vida y el modo de ver las cosas, un giro en cuanto a todo lo que escuchaba en ese entonces, Metallica, Maiden, Megadeth, Slayer, Testament, Death, Helloween, Angra. Vivía en Punta Arenas, era un cabro de colegio y cuando lograba juntar plata iba al tiro a ver qué discos habían llegado a la pequeña pero fiable tienda Madmusic, esquina Bories con Mexicana. Era una suerte que tuviéramos la oportunidad de contar con ella, ya que en Coyhaique, por decir, ¡la única manera de tener cedés originales era por envío de encomiendas que demoraban días si no semanas! Una vez fui directo a buscar The Jester Race de In Flames, del que había oído y leído muy buenos comentarios y visto días antes en la vitrina. Al escucharlo no me llamó suficientemente la atención como esperaba así que no me lo llevé, pero como no quería perder en otras cosas la plata ahorrada, me compré otro. Así fue cómo llegó a mis manos, por casualidad (si es que esta existe), el Visions de Stratovarius… ¿Cómo? Aún no capto. La razón de por qué elegí el Visions fue harto más estúpida que la que me convenció de no llevarme el de In Flames. No pedí escucharlo pero la portada me pareció bonita, interesante, y el nombre de la banda ingenioso.

De noche, ¡a las cuatro y media de la tarde!, ¡sí!, escarchado, muy helado y con el típico viento desde el cerro hacia el estrecho, llegué a mi casa para escuchar mi nueva adquisición. Y me pregunto otra vez, ¿casualidad?, porque sin querer queriéndolo me encontré con todo aquello que por mucho tiempo buscas inconscientemente pero no eres capaz de describir hasta que das con él… el corazón que no les entraba en el pecho… la emoción, melodía, técnica, elegancia, rapidez, en fin, una mística que nunca había experimentado. Todo un descubrimiento, como si hubiese sido hecho a mi deseo, como si hubiese estado por siempre en esa tienda a la espera… como si tuviese voluntad propia… él había fijado sus ojos en mí, no yo en él.

La emoción explotaba en Forever Free y Legions. The Kiss Of Judas mostraba una elegancia y formalidad cautivadoras con su semi galopeo y coros. Los solos de Timo Tolkki en guitarra y de los teclados de Jens Johansson volaban en Holy Light, ¡qué pedazo de instrumental! Paradise, tremenda, me recordó sin dificultad a Future World, pero sacándole el humor de Helloween para agregarle su propia estampa, mientras que la canción título, Visions, parecía tener trama, principio, desarrollo y desenlace en la música y sus letras de profecías de Nostradamus… podía sentir el quiebre, el conflicto, una lucha, el clímax, un final… tenía los ratos más calmos y los más potentes del álbum, pura maestría.

¿Black Diamond? Totalmente aparte, fuera de este mundo y de lo que conocía. En ese primer momento pensé que nunca más me emocionaría con otro tema en mi vida, que acababa de escuchar la última y máxima forma de música, lo perfecto. El doble bombo y las guitarras marcando fuerte el paso en contraste con la melodía principal de los teclados… mis preceptos de lo que se podía o no hacer en el metal se habían trastocado en sólo minutos. Apenas me sabía el nombre de la banda hace una hora atrás y ahora era fanático.

Lo compré un sábado, estuve todo el fin de semana escuchándolo encerrado en mi pieza… sin comer, ver la tele ni dormir, sin cambiar a otro… todo lo demás en ese momento me era indiferente, sin gracia… ¡Uf! Ni me acordé de mostrarle el disco a un gran amigo, compadre y compañero de curso que tocaba teclados y con quien siempre intercambiábamos música. Pronto lo solucionaría ya que el lunes llevaría el disco para escucharlo en el optativo de música. Éramos siete en esa clase, cinco que escuchaban metal… no hacíamos nada, a la profe se le olvidaba hacer las pruebas, nos ponía puros siete sólo por quedarnos callados cuando colocaba música clásica y  le acertábamos a la nota que tocaba en el piano. Al final, ocupábamos esas horas para escuchar metal o simplemente mirar el techo. Pero ese día la profe se me adelantó. Nos avisó que en dos o tres días más era la ceremonia de inauguración del campeonato patagónico de voleibol y el director del colegio, un viejo escocés fanático de Elvis y Led Zeppelin, veterano de Woodstock, le había pedido que con mi amigo -yo aprendía guitarra- hiciéramos un número… ¡DE ROCK! La raja, le dijimos que no había problema, pero ¿cuál tema escogeríamos? La profe quería que tocáramos Queen e hiciéramos el ridículo con Bohemian Rhapsody, pero yo salté con el Visions en mano y lo puse en el equipo de la sala… ¿Qué tal si ésta?, y así fue, ¡tocamos Black Diamond!

Sin insistirle a la profe -daba lo mismo- y sin preguntarle a mi compañero qué le había parecido, empezamos de inmediato a trabajar en la canción. Nos dieron todas las facilidades así que llamamos a un baterista fanático de Maiden, de un curso más arriba. Mi amigo buscó a su hermano para la otra guitarra y yo, a un bajista compañero de mi hermano. ¿¡Cómo nos iban a decir que no!? Nos habían dado el permiso para faltar a clases hasta el jueves, ¡incluyendo postergación de pruebas!

Sacamos Black Diamond en dos días y fue en la primera tarde cuando mi compadre cayó en shock con la canción. «City esta wea es la raja, espectacular». Antes de terminar el día, Stratovarius era ya también su banda favorita, «lejos». La sacamos bien rápido y en el resto invitamos a más gente para pasar el rato y ensayar pedazos de temas de Maiden y Metallica. Nadie afuera notaba cuándo estabamos trabajando y cuándo estabamos simplemente hueveando, ni siquiera el director que llegaba de repente para ver cómo andaba nuestra crítica e importante misión de salvar la gala. ¡Esa misma pieza vacía al lado de la secretaria y administración se había transformado en una congestionada sala de ensayo!

El día de la ceremonia en el Gimnasio Fiscal, con harta gente presenciando, tocamos sólo con un bombo, cambiamos los solos, tuve que cantar yo, ni modo, y ahí fue cuando me di cuenta del fabuloso vocalista que era Timo Kotipelto y su espléndido trabajo en Visions, pero sentíamos que habíamos descubierto toda una nueva dimensión con Stratovarius y queríamos dar cuenta de ello… y nos fue muy bien… ¿Qué hay de pose en eso?

Además, Visions tiene una cualidad que por estos días tiende a no valorarse: estábamos ad portas del nuevo milenio y la temática del fin de siglo, las inquietudes, y todo lo que aquello encerraba, se reflejaban exquisitamente en el disco. Por qué estamos acá, qué hemos hecho, hacia dónde vamos, qué ira a ser de nosotros… temor al futuro desconocido, el tiempo como enemigo del hombre, pero con ojos de esperanza. El fin del mundo y la venida de uno nuevo en el siguiente milenio eran las preocupaciones de la humanidad, lo que se demuestra en el álbum con su título, el arte de tapa en la que están ilustradas las señales del fin de los tiempos, las visiones de Nostradamus. Las profecías del astrólogo francés del siglo XVI (de él son las manos de la carátula), inspiraron también el corte Visions (Southern Cross) y este mismo personaje apareció en el primer vídeo clip de Stratovarius, hecho para promocionar el single de The Kiss Of Judas. Las letras también hacen referencia al asunto, en términos análogos como en la primera canción y Paradise, y religiosos como el nombre de la instrumental Holy Light, además de las fotos del booklet. A su vez, Forever Free abarca el tópico en el sentido de la existencia de un orden, actual o venidero, que hay que rechazar. Media’s new illusion, creating more confusion, but I know that they’ll soon be gone… They can try to bind our arms, but they can´t change our minds or hearts.

De seguro, fuerte temática para un Stratovarius que, con el arribo del 2000 y el Infinite, pasó de esta «incertidumbre» en las letras a una actitud mucho más positiva acerca del futuro y del mundo, como si la humanidad hubiese vivido su mayor prueba tras cruzar el portal del milenio, como si Stratovarius hubiese prevalecido en la suya tras el lanzamiento de Visions. Curioso, ya que las actitudes positivas de la banda salieron cuando ya habían ellos demostrado ser quienes son ahora, sólidos referentes del metal melódico.

Y nosotros en Punta Arenas seguimos por un muy buen tiempo escuchando Stratovarius en los recreos y varios otros amigos se nos unieron en esta especie de «Stratomania». Nos conseguimos rápidamente el Episode (historia aparte, vendí todos mis cassettes y CDs de Metallica para comprármelo), luego Visions Of Europe (otra), videos piratas, el Destiny… el Infinite. Todos los fines de semana nos juntábamos a sacar temas para dejarnos maravillar e influenciar por Tolkki y Johansson, hasta que seis meses después formamos una banda de covers, Antarctica, que duró hasta que varios de nosotros nos fuimos a estudiar a Santiago y Valparaíso el 2001.

Otro compadre, que para proteger su integridad voy a darle una identidad falsa, Eusebio Ríos -en realidad se llama Eusebrio-, estaba escuchando Black Diamond solo en el colegio, en la tarde, de noche, escondido de los ensayos de la PAA, unas semanas después de la ceremonia, cuando una mina x entró  al momento de terminar la canción. Ella le preguntó atónita qué banda era esa, pero mi amigo la hizo callar y se lo puso (el tema, está claro). Y le encantó… ¡PARA BAILARLO!, ¡en serio! Ella era del equipo de barras y salió corriendo a buscar a sus amigas para mostrarles ¡la nueva canción que ocuparían para la COREOGRAFÍA! La leyenda dice que incluso empezaron a practicar pasos y vueltas mientras sonaba Black Diamond. De alguna manera se sacó el pillo y no les pasó el CDR, evitando el morboso y aterrador sacrilegio, pero malas lenguas me delataron como el dueño del cedé original. Vino la misma profe del grupo a pedirme el disco, pero como no se lo pasé -ni cagando, si se lo prestaba sabía que nunca más lo vería- nos acusaron a los «rockeros» de machistas, resentidos, fascistas y de hasta «haberle mentido y respondido a la profesora y al grupo», lo que me causó más de algún dolor de cabeza en inspectoría. Terrible, las minas que todos deseaban ya no estaban a nuestro alcance, mas no permitimos que Stratovarius se transformase en música para bailar… triunfo moral, aunque no pudimos hacer lo mismo después cuando en el Festival de Viña la (De)Generación 2000 empezó su espectáculo con Destiny…

La música es un lenguaje universal, y todo lenguaje genera realidades, moldea nuestro mundo y es fuente de experiencias. Al final, cada disco considerado importante nos marca de distintas maneras, obras que dejan huellas en las personas, las que todas en suma convierten a un trabajo en un referente artístico, de una época y de una vida. Si no fuera por sus efectos, The Number Of The Beast, Master Of Puppets, Painkiller, los Keeper Of The Seven Keys, no serían nada. Por eso, si hay que definir el Power Metal de la segunda parte de los noventa, levanto el Visions como icono, obra cumbre de Stratovarius que abrió un nuevo mundo para el metal y los que lo siguen.

Nota 2011: una de las mejores decisiones de mi vida ha sido no haberle pasado el CD del Visions a esa vieja de mierda. Años después, cuando Strato tocó el gimnasio de San Miguel, logré que toda la banda me firmara el libro del disco, y aproveché de contarles que lo había comprado en la ciudad más austral de Chile, en el fin del mundo. En ese momento cerré un ciclo y hasta ahora guardo esta copia autografiada en mi repisa.

El impresionante trabajo de Derek Riggs en la portada nos da la bienvenida al octavo trabajo en estudio de la banda: una elaborada ilustración que grafica dos visiones del mundo que se nos viene, o que al menos Stratovarius (y en especial Timo Tolkki) sienten venir. Este detalle no es menor pues todo el álbum gira en base a temáticas referidas principalmente al desarrollo personal, como superar los malos momentos, la situación del planeta Tierra y similares.

La producción, como es de ya costumbre es impecable, a cargo de Timo Tolkki (otro gran mérito) y Mikko Karmila de los Finnvox Studios. Calidad asegurada, al menos técnicamente, pero claro esto no define si un álbum es bueno o malo, asi que vamos directamente al análisis in situ.

Un comienzo que engancha desde la primera nota es lo que presenta Hunting High And Low, elegido como single del album, situación que no podría ser de otro modo, pues contiene lo mejor de Stratovarius, mucha melodía, un coro pegadizo y por sobre todo la fuerza que Tolkki sabe imprimirles a sus composiciones, demostrando que la energía no sólo es velocidad. Indudablemente un espectacular comienzo.

El ritmo aumenta de súbito con Millenium, el tema más pesado de esta producción. Inspirandose en la llegada del año 2000 y los cambios que éste habría de producir en nosotros, la música es mantenida en rápidas revoluciones por bateria y el bajo que no bajan en intensidad en ningún momento. Con una estructura demasiado predecible no está dentro de mis temas favoritos ciertamente.

Mother Gaia surge de la nada con las tenues notas de piano y la suave voz de Timo Kotipelto en una combinación que se mezcla con los demás instrumentos en un dialogo donde la tristeza comparte escenario con la esperanza. Pero, ¿tristeza de que?, ¿penas amorosas?, para nada. Mientras el medio musical masivo mueve toda su estructura en torno al amor, Stratovarius ha comprometido su hacer con una noble causa que apela a tomar conciencia de lo que pasa en nuestro planeta en un conmovedor llamado de atención, emotivo y sobrecogedor, como pidiendo perdon a la Tierra por el daño que le hacemos. ¿Me gustaría saber quién fue el que dijo que Stratovarius era happy metal?.

El rasgueo de las seis cuerdas y un par de golpes de batería, da comienzo a, Phoenix, tema que no es precisamente la historia de un Fénix :) y que retoma el mensaje que desde ya hace muchos años Stratovarius nos entrega con el poder que da sentido al término «Power Metal». Jörg Michael no cede en ningun momento demostrando una vez más su constante y notable desempeño tras los tambores. Tras un intermedio para cabecear, se inicia el duelo guitarra-teclado que da forma a un excelente solo que termina por atrapar y convencer.

Glory of the World: un riff marca Tolkki y un barrido de teclas marca Johannseen, inician este tema ligeramente mas veloz que su antecesor. Un tema técnicamente bien ejecutado, compuesto integramente por J.J. Tiene un excelente coro que me hace olvidar de momento la sensación de dèja vu que siento al escucharlo. Con el último minuto donde Johanssen parece recorrer cada tecla de su instrumento a una velocidad notable, pero sobretodo con una limpieza impresionante, sirve para poner de manifiesto, una vez más el status que este gran músico, tiene dentro del mundo del metal. Gran composición.

A Million Light Years Away se presenta a medio tiempo. Es el único tema de amor (de pareja) del álbum. Sirvió tambièn para lanzarse como segundo single y es de esos temas pegasizos, con un coro para cantar en grupo donde Tolkki parece mantenerse en bajo perfil hasta el momento del solo donde ejecuta un corte de limpia técnica, correcta composición y que calza perfectamente con la canción. Junto con decir que es entretenido de escuchar, es necesario señalar que tuvo su video clip siendo lanzado ademas como segundo single, posteriormente al lanzamiento del álbum.

Cuales trompetas de apertura, que el teclado de Jens Johanssen emula efectivamente, comienza Freedom, un excelente tema, muy melódico, energético, veloz y con un coro en especial muy inspirado: «Like the wind I’m free to go anywhere, I got my song, it dances in the air, Now I know what to do with my life, So you will hear my freedom call». Quisiera detenerme un poco en esto para señalar que Stratovarius tiene la gran virtud, de «llegar» con sus letras a través de mensajes directos, muy positivos y que me hacen reflexionar acerca de la mala fama que el metal tiene en las personas comunes. Temas como Freedom resumen lo mejor de Stratovarius que va más allá de la calidad musical de sus integrantes: su poder de transmitir sensaciones positivas, que desde los Keepers de Helloween no había sentido. Una excelente terapia contra la depresión, sin duda alguna.

Infinity: el tema que casi lleva el nombre del album busca sobrecoger con una serie de recursos atomsféricos que tienen un efecto relativo, sino poco efectivo al compararlo con lo que trata: otro llamado de atención dirigido a nosotros y el como llevamos nuestras vidas. Con bastantes cambios a lo largo de los casi 9 minutos y medio, pero con una sobrecarga de efectos que resultan en la sensación de ser una composición muy ambiciosa para los recursos con los que el grupo cuenta. Johanssen es un gran tecladista, pero no es Mandrake el Mago y eso le quita puntos. Una sinfónica habria calzado perfecto en este tema. Otro tema que no es de mi particular agrado.

El infinito termina (¿?) con Celestial Dream, una hermosa, breve, pero por sobre todo subvalorada balada cierra el álbum. Un hermoso mensaje que regala esperanza con una gran composicion y un notable desempeño de Kotipelto cierra con medalla de oro su perfomance a lo largo de la producción. que siga llegando limpia y elegantemente a esas notas altas.

Stratovarius no ha dirigido su composición a rumbos demasiado distintos, sino más bien, ha mezclado los mismos elementos de distintas maneras, sazonandola con algunos elementos casi sinfónicos con un resultado discutible en el sentido

Stratovarius ha compuesto un poderoso álbum en base al amor… ¡sí, el amor! y que va más allá del amor de pareja: es el amor por uno mismo, por nuestro planeta. Una lucha constante, interminable y que tiene mucho que ver con lo que Timo Tolkki, el indiscutido líder de la banda, ha debido sufrir en carne propia, cosas que dan sentido a esta cruzada por la vida que realiza mediante sus composiciones. Si su mensaje no te importa y sólo te quedas con la parte musical, probablemente percibas a Infinite como un álbum potente, pero esperable… ahora si esto es bueno o malo es discutible y totalmente relativo a los gustos personales. A modo absolutamente personal, este álbum es una vitrina clara de lo que Stratovarius, musical y conceptualmentees , una banda que no dudo en recomendar a metaleros y no metaleros (siendo ademas una excelente puerta de entrada al mundo del metal para estos últimos) que mezcla poder y melodía de una forma tal que los llevo al sitial donde están ahora.

La llegada de Timo Kotipelto a Stratovarius marcaría el inicio de una nueva etapa en esta agrupación finlandesa. Fourth Dimension, un estupendo disco de transición, denotaba que el tolkkismo dejaba 100% de lado al lassilismo. Tuomo Lassila y especialmente el tecladista Antti Ikonen mostraban severos problemas de ejecución de las ideas generadas en la ambiciosa mente de Tolkki. Y como sabemos, las plazas dejadas por Lassila e Ikonen serían tomadas por dos insignes músicos «extranjeros»: el sueco Jens Johansson en teclados y el teutón Jörg Michael en batería, dos tipos de excepción en la escena… Jens podía -y puede- tratar de «tú» a Yngwie Malmsteen, y Jörg contaba con un vastísimo currículum.

Con esta alineación, Tolkki podía sentirse totalmente libre para hacer y hacer música a su antojo. Y vaya que esa libertad trajo consecuencias. A principios de 1996 el nuevo Stratovarius daba a luz a Episode, su quinta placa en estudio y la primera con un Tolkki completamente despreocupado de la «carencia de talento» de algún miembro de la banda. Con una carátula enigmática (tres stonehenges y dos cubos en medio de un predio desierto, bajo un cielo extremadamente limpio) y con una alineación inmejorable, Episode indicaba que Stratovarius estaba listo para dar el gran salto.

Tic, tac. Tic, tac. Un reloj y un riff alucinante. Batería con un constante doble dombo y un tipo llegando altísimo con su voz. Una letra introspectiva inspirada en lo efímero y relativo del tiempo. Sería injusto calificar a Father Time, un tema que ha marcado escuela en la carrera de Stratovarius, como tan solo la suma de sus partes. Un verdadero himno de la banda, con un ritmo absolutamente volador de cabeza, con quiebres que mostraban que la elección de Jörg Michael como batero no pudo haber sido más acertada. Los 301 segundos que componen este corte que pone la piel de gallina son un compendio de mucho de lo mejor de la banda: un riff inspiradísimo en Rainbow y la guitarra de Blackmore pero con la contundencia y el sonido de los ’90, un vocalista de excepción, un coro emotivo e incentivador a empuñar la mano derecha (la izquierda para los zurdos, quizás), un solo con carácter… y como caracteriza a muchos «himnos», no podía faltar el «uo-ooo-oh/uo-o-ooh» con el doble bombo de Jörg para ser gritado estridentemente por la fanaticada en los recitales de la banda. Qué pedazo de canción, imprescindible.

Si hablamos de clásicos, Will The Sun Rise? no se queda atrás. Otra letra introspectiva (nuevamente cortesía de Kotipelto) y otro riff muy a lo «The Man In Black» pero -insisto- con el sonido de los ’90 dan inicio a otro corte consagrado en la memoria colectiva. La estructura riff potente/verso con garra/coro celestial multiplicada por dos da inicio a un momento maravilloso: Tolkki y Johansson ejecutando magistralmente el allegro moderato del concierto para violín y cuerdas de Johann-Sebastian Bach (una de las inspiraciones máximas de Tolkki). Pero no sólo ello: en este corte por primera vez Tolkki y Johansson se desafían mutuamente mediante sendos solos. Pobre Ikonen. Y luego ambos geniales instrumentistas se unen en una amalgama galáctica inolvidable, un dueto genial, para finalizar gloriosamente. Dos temas, dos clasicazos …

Eternity, un corte de casi siete minutos que se hacen extraordinariamente cortos por la calidad del mismo, viene a calmar las revoluciones y a bajar las pulsaciones. Johansson, además de ser un estupendo ejecutor de solos, demuestra ser un excelente creador de atmósferas (los «oooooh» humanos ayudan mucho en ello). Un ritmo cadencioso liderado por el consistente bajo de Jari Kainulainen, apoyado por un Tolkki casi en segundo plano, caracterizan a este tema de estructura más bien sencilla -a pesar de su duración-, aspecto que llama la atención al tratarse de un tema muy sólido.

Uns cortísima y casi básica instrumental, Episode, compuesta de un muy sencillo solo de Tolkki, sustentado por un atmosférico teclado, da paso a uno de los temas insignia de Stratovarius. La majestuosidad de los tres minutos de Speed Of Light realmente impacta. Una velocidad por momentos casi thrash acompañada de ejecuciones sencillamente magníficas y de una letra tan simple como estupenda caracterizan a este corte que, si bien su calidad de clásico es algo más «discutible» que Will the Sun Rise? y Father Time, puede ser considerado como uno de los símbolos de este estilo: un metal casi barroco, con la melodía y la velocidad como estandarte y espíritu.

El midtempo vuelve con Uncertainty, tema compuesto íntegramente por Kotipelto que si bien no alcanza los niveles de Eternity, es muy ganchero, aunque levemente monótono por momentos. De todas formas, destaca al ser el primer tema de Stratovarius en cuyos créditos aparece íntegramente compuesto por un miembro de la banda distinto a Tolkki, un dato no menor.

La emotividad vuelve con la primera letra de Tolkki del disco, en Season Of Change. Un inicio extremadamente cálido con Kotipelto cantando muy suavemente, Johansson sutil en el piano y Tolkki con la guitarra clásica dan paso al bajo «con personalidad» de Kainulainen y a Michael marcando los tiempos. Un tema que, más allá de los virtuosismos individuales, muestra una veta realmente interesante: la creación de atmósferas. Stratovarius lo hace con mucha categoría. Para destacar el solo de Johansson, muy progresivo, seguido por un solo bastante más rockero por parte de Tolkki. La guitarra clásica de Tolkki y el teclado en segundo plano de Johansson crean una atmósfera realmente especial, casi de recogimiento, explotando al introducirnos a un final realmente intenso y emotivo (gran parte de ello se debe a la letra … vivir la vida sin temor a los cambios de piel, a veces tan necesarios).

De la emotividad saltamos a uno de los temas instrumentales más notables que se hayan compuesto en la historia del Heavy/Power Metal. Recuerdo a un amigo (algo menor que yo) que un día me comentó, asombrado y totalmente maravillado, que fue a una tocata en su colegio, y que una banda tocó Stratosphere. Un compendio de maestría concentrada, el cumplimiento de los sueños de Tolkki … un tecladista que no sólo fuese tan virtuoso como él sino que además brillase con luces propias, un bajista de un supuesto bajo perfil capaz de realizar en seis (sí, seis) cuerdas más gruesas casi lo mismo que hace Tolkki con la misma cantidad de cuerdas delgadas y un baterista que convierte sus cajas, bombos y platillos en una máquina de escribir (taca taca taca taca taca), todos ellos unidos bajo el alero del sonido tan característico emanado de esas seis cuerdas acariciadas por esos gordos dedos. Rapidez y lentitud, emotividad y virtuosismo. Prototipo del tema instrumental virtuoso, sencillamente genial, puede ser perfectamente un tema para mostrárselo a alguien poco entendido y decirle «hey, esta es la música que yo escucho», y enorgullecerse por ello.

El lado B de mi cassette comenzaba con Babylon, tema bastante intenso y con toques arábigos pero que lamentablemente tendía a aburrirme. Quizás en siete minutos la banda pudo haber hecho algo más. Mi experiencia personal con este tema nunca fue muy feliz: como el lado A del cassette de 90 minutos terminaba en Stratosphere, tendía a apretar el botón stop y cambiar la cinta de lado para escuchar Tomorrow, el siguiente tema. Con el paso de los años, he comenzado a valorar más las atmósferas que Tolkki y especialmente Johansson han sido capaces de crear a lo largo de la carrera de Stratovarius, y especialmente este tema, rico en aquello. Sigo pensando que abusa un poco al durar siete minutos, pero lo considero cada vez un mejor corte.

Tomorrow es un tema muy glorioso, prototípico de Stratovarius, pero quizás algo extemporáneo -tiene ciertas similitudes a Forever Free, corte del disco «Visions», aunque (como pocas veces en la vida), la «copia» supera con creces al original-. Pienso que este corte encajaría perfecto en un disco como «Infinite» o incluso en los «Elements», pero al ser un tema rápido que compone «Episode», pierde mucho del brillo que adquiriría si hubiese salido cuatro o cinco años después. De todas formas, es un tema muy ganchero y cuya letra incentiva, como algunos otros, a empuñar la mano y a luchar. Por vez primera, los solos de Johansson no cuentan con la guitarra de Tolkki apoyando en segundo plano, lo cual tiende a dejar algo «vacío» el sonido del teclado.

El siguiente corte podría ser definido como uno de los cortes más subvalorados de la carrera de esta prestigiosa banda. Night Time Eclipse, si bien no tiene la velocidad ni los lucimientos individuales de otros cortes, es un tema que tiene realmente de todo: una riqueza atmosférica realmente destacable, mucha intensidad y garra, cambios de ritmo casi inesperados (con un riff casi «copiado» en Anthem Of The World, tema del disco «Destiny») y un final a lo «Heading For Tomorrow» de Gamma Ray realmente poderoso y emotivo.

Pero si de emotividad de trata, Forever, el último tema del disco -más allá de que en algunas ediciones el disco termine con un interesante bonus track, When The Night Meets The Day-, lleva la delantera. Me atrevo a decir que es una de las baladas más lindas hechas por un grupo rockero en toda la historia. Violines e incluso flautas, unidas a la sencillez de la guitarra de Tolkki y a la calidez de la voz del nórdico Kotipelto, crean tres minutos de magia pura, de fina belleza que muchos grupos o solistas poperos y con más recursos, contactos con radios y prensa intentan lograr, con escualidísimos resultados. A Stratovarius le bastó con una guitarra clásica, un vocalista de excepción, un par de amigos que tocasen violín y otro que tocase flauta para convertir una idea bonita en una balada fascinante. Un final perfecto para un estupendo disco.

El nuevo Stratovarius conseguía no sólo crear un disco estupendo y enviar algunos de sus temas (Father Time, Will The Sun Rise?, Speed Of Light, Stratosphere y Forever) a la galería de los clásicos del Power Metal, sino que crear una escuela, un movimiento, una escena. Episode, sin dudas, es el gran impulso generador de la escena finlandesa de Power Metal, más allá de sus trabajos anteriores, en su gran mayoría exitosos. La frase insignia de Tolkki, «Keeping the Melody in Metal!!», adoptaba una resonancia imposible de acallar. Este trabajo puede ser considerado, sin temor a exagerar, como la piedra angular del nacimiento y desarrollo de bandas como Sonata Arctica, Thunderstone, e incluso en menor medida por Children Of Bodom y sus clones (Kalmah, Norther, etc.). Es como imaginar una familia: un hermano chico maldadoso (Alexi Laiho), otro hermanito algo más rockero pero peinadito para atrás (Tony Kakko), admirando (a veces sin quererlo o sin admitirlo) al gordo hermano mayor, que les enseñó mucho de lo que saben (Timo Tolkki). Stratovarius comenzaba no sólo a hacer buenos discos: comenzaba el período de hacer escuela.

El «Destino», la tierra desconocida, la fuente más grande de misterio…es el «hado» de los griegos, el «tejido» de las nornas para los nórdicos, y las páginas del libro de Toth (tarot) para los egipcios; ¡qué buen tema para componer!, y qué buen nombre para un álbum clave en la historia de una agrupación muy importante para el Power Metal, que venía de hacer dos discos tremendamente exitosos (Episode y Visions). En efecto, para muchos fans de Stratovarius, éste es un disco clave, ya que es el hito a partir del cual les comienza a dejar de gustar la banda, es como el «antes y el después»… pero es algo que sucede con todos los grandes grupos, y estos buenos músicos finlandeses no han sido la excepción. En todo caso, eso no significa que estemos en presencia de un álbum desechable, para nada, sino todo lo contrario, a mi juicio es un buen trabajo que si bien no tiene elementos demasiado novedosos en cuanto a la composición, es un álbum totalmente «Stratovarius trademarck», con una personalidad y sello muy propios, y sin puntos bajos, todos los temas son buenos, es uno de los hitos obligados a tener de la discografía de Stratovarius.

Se abren los fuegos con la voz alta y dulce de un niño, melancólica, siguiendo la melodía principal a la que se le une luego un coro que encaja perfectamente con los primeros acordes distorsionados del tema homónimo al álbum: Destiny. Es una canción melódica, de líneas simples pero efectivas y arreglos más que interesantes, lo criticable sería más que nada que las líricas no se explayaron en todo lo que se intuía del título, había muchas otras cosas que destacar, pero en fin, si bien no es para nada un tema suprimible, queda muy pequeño al lado del siguiente track, que es absolutamente todo un TEMAZO y en todas sus letras: S.O.S, una intro perfecta para un solo de guitarra que escuchado a la primera vez no se olvida jamás ya que la armonización es simplemente perfecta, uno de los clásicos de la banda y referencia obligada de las presentaciones en vivo.

A continuación una canción muy Power Metal melódico que entretiene mucho y muestra a un Timo Tolkki muy sólido y en general a una banda muy afiatada (No Turning Back), da paso a la primera balada del álbum, 4000 Rainy Nights, que si bien no estremece, es más que correcta, pese a que no llega a los límites dramáticos de la gran balada que viene después de Rebel, la hermosa Years Go By. Además de su intensidad y líneas vocales perfectas, viene de regalo con un solo de Timo muy melódico, simple y genial a la vez, eso es saber ocupar las octavas, se puede dar mucha emoción sin buscar más secretos que recordar la magia de la primera vez que se toca guitarra eléctrica, Tolkki lo hace muy bien.

Venus In The Morning es la tercera y última balada del disco… Es un tema elegante y que a razón de los playlist de la banda en sus presentaciones en vivo, se puede acotar que después de Forever es el track lento más importante para la banda. Se cierra Destiny con un ultramelódico, potente y algo neoclásico Anthem Of The World, una excelente composición que es una muy buena muestra de lo que representa este disco en la historia de la banda.

En síntesis no se podría decir que Destiny es el mejor trabajo de Stratovarius, pero es un álbum «muy Stratovarius». No tiene puntos bajos y es el cierre de un ciclo que para los fans fue inolvidable. Si bien es cierto que para muchos detractores de la banda sería como una justificación para decir «más de los mismo», yo preguntaría con mucha fuerza «y si lo mismo es bueno, ¿cuál es el problema?

Stratovarius

A principios de los años ’80, Finlandia distaba de significar mucho más que un país que conformaba la zona de Escandinavia junto a Suecia y Noruega. Una zona realmente gélida, cuyo 10% de su territorio está compuesto por lagos y el 67% por bosques. Un lugar donde, durante el verano, el sol no se pone durante aproximadamente 73 días (creando las «noches blancas» del verano), y durante el invierno el sol se queda abajo del horizonte por 51 días, y cuya independencia se logra en 1917. Todos estos datos bien podrían conformar un atlas escolar, sin dudas. Pero, para estos efectos, y sin que se tome a mal… ¿qué importan estos datos? Finlandia, más allá de las «frías» (más en este caso) estadísticas, adquirió importancia en «nuestro» mundo por una gran razón. Más allá de los éxitos deportivos de Mika Häkkinen (corredor de Fórmula 1) o Jari Litmanen (el mejor futbolista de la historia finlandesa, crack en el Ajax holandés), la razón es una gran banda, que abrió las puertas a una cada vez más consolidada escena, sentando las bases de un estilo único de Power Metal: Stratovarius.

AGUA NEGRA, VIOLINES Y GUITARRAS… EL COMIENZO

Todo comienza cuando tres jóvenes estudiantes, en 1982, deciden formar un grupo, influenciados por Black Sabbath y la omnipotente figura de John «Ozzy» Osbourne: el líder/baterista/vocalista Tuomo Lassila (¿cuántos casos han existido de bateristas/vocalistas? Sólo recuerdo en estos momentos a Willy Iturri de GIT, a Eric Carr y Peter Criss de Kiss, a Chris Cornell en sus inicios en Soundgarden, a Don Henley de Eagles y a los principios de la carrera de Madonna), el guitarrista Staffan Stråhlman, y el bajista John Vihervä. Esta agrupación se hacía llamar Black Water, y su orientación musical no estaba ni siquiera cerca de parecerse a lo que hoy hace Stratovarius, pues se inspiraban en los mismos Sabbath e incluso en Rush.

LassilaPosteriormente, ya en 1984, Lassila, un estupendo baterista, consideró «poco original» el nombre de la banda, y en un arresto de lucidez y con un ojo «visionario» decide cambiarle el nombre. Inspirado en la idea de mezclar lo clásico con el rock, crea un concepto que reunía lo mejor de ambas vertientes de la música: las guitarras Fender Stratocaster y los míticos violines Stradivarius, fabricados por el italiano, oriundo de Cremona, Antonio Stradivari, a fines del siglo XVII. Nacía Stratovarius (suena mejor que «Stradicaster»).

A fines del mismo año, el bajista John Vihervä decide abandonar el buque, siendo reemplazado por Jyrki Lentonen, quien anteriormente tocaba en una banda llamada Road Block, que se dedicaba más bien a tocar covers. Poco después, ya en 1985, Staffan Stråhlman es el segundo en abandonar la banda, por lo que Stratovarius quedó sin guitarrista, una semana antes de irse a tocar a Aalborg, Dinamarca. Y aquí comienza el verdadero Stratovarius.

Jyrki tocaba en Road Block junto a un joven nacido el 3 de Marzo de 1966, cerca de Helsinki, capital de Finlandia, influenciado de forma notoria por la música clásica y por «The Man In Black», Ritchie Blackmore: Timo Tolkki, un tipo sumamente especial, que compone música en los bosques de Klaukkala, en Finlandia. A los siete años, el pequeño Timo recibió de regalo una guitarra clásica Landola, y comenzó con sus estudios de guitarra. «Recuerdo que en esos tiempos me gustaba Abba, e incluso la ‘surf music’ … mi primo tenía una guitarra y por ahí empecé a tocar. La primera canción que toqué se llama ‘Hepokatti maantiellä poikittain’«, señala Tolkki.

Lo que lo llevó al rock y por ende al Metal fue escuchar «Smoke On The Water», de Deep Purple, a los doce años de edad. A ese respecto, Tolkki señala que «cuando la escuché por primera vez, inmediatamente quise una guitarra eléctrica. La siguiente Navidad obtuve lo que deseaba…«. El primer disco que Tolkki compró fue «Rainbow On Stage», donde comenzó a alucinar con los dibujos en las seis cuerdas de Blackmore y con la voz de Ronnie James Dio (incluso, Tolkki conoció a su esposa, Anna-Maria, en el recital que efectuó Dio en Finlandia en el marco del tour de su disco «Dream Evil», de 1987). De hecho, su primer show fue en la gira del «Difficult To Cure» de Rainbow, y a los 16 años el adolescente Tolkki ensayaba incluso 10 horas al día, inspirado por la magia de «The Man In Black».

Lassila telefoneó a Tolkki, quien se unió de inmediato a la banda y aprendió los temas escuchando un cassette. Después de unos pocos ensayos, la banda pudo ir sin problemas a Dinamarca. Pero los días de Lassila como vocalista estaban llegando a su fin. Además del hecho de que su rango vocal era bastante limitado, tocar batería y cantar era una carga demasiado fuerte para él. Favorablemente para la banda, Timo poseía un rango vocal más que aceptable y se hizo cargo de las voces, dejando a Lassila dedicado en exclusiva a las baquetas. Y este hecho sin dudas es una «bisagra» en la historia de Stratovarius, puesto que la influencia de Tolkki en las composiciones comenzó a notarse, con lo que Stratovarius enriquecía su sonido con elementos de Rainbow e incluso de música barroca (incluso, alguna vez Tolkki señaló que le parecía «apropiada» la denominación que alguien hizo de Stratovarius como «metal barroco»), y de hecho, para Tolkki «la melodía es el elemento más importante«. Tolkki comenzaba, poco a poco, a «mandar».

StratovariusLa banda efectuó varias presentaciones en locales pequeños, especialmente en Helsinki, donde ya en 1987 graban su primer demo, llamado «Future Shock«, con tres temas propios: «Future Shock», «Fright Night» y «Night Screamer». El demo fue enviado a muchas compañías finlandesas, siendo CBS Finlandia quien finalmente consigue reclutar a los noveles Stratovarius bajo su alero, después de ver su notable desempeño en un show en el Club Tavastia, Helsinki. Como demostración del peso de la mano de Tolkki, en 1988 se une a la banda Antti Ikonen como tecladista, con el objeto de proporcionar una orientación más melódica al sonido de Stratovarius.

LOS PRIMEROS DISCOS

El ahora cuarteto finlandés estaba ya listo para grabar su primer LP. Antes de ello, graban su primer single, «Future Shock/Witch Hunt» en 1988 (en cuya carátula aparece por vez primera el antiguo logo de Stratovarius, con letras con ángulos muy marcados), el cual fue seguido por «Black Night/Night Screamer» (que curiosamente tiene exactamente la misma carátula de lo que a la postre sería el disco debut de Stratovarius), grabado a comienzos de 1989. Se apreciaba una banda bastante influenciada por la música clásica y especialmente por la maestría de Blackmore, aunque algo «crudo». Podría decirse que las ideas excedían de cierta forma las ejecuciones.

StratovariusY en Mayo de 1989 sale a la luz el primer disco de Stratovarius, «Fright Night«, autoproducido (aunque con la ayuda del ingeniero Make Törrönen) y grabado en tan solo una semana en los estudios Finnvox, un disco que no alcanza a mostrar todo el potencial de la banda en cuanto a la ejecución de los instrumentos, pero que marca pautas. Si bien el sonido algo débil de la placa no ayuda a evaluarla mejor, se aprecia una «idea» distinta.

Temas como «Future Shock», «Night Screamer» o «False Messiah» destacan en un disco que si bien carece de la brillantez de otros discos debut, marcó un camino a seguir. Tolkki escribió toda la música del disco, y entre él y Lassila se repartieron la creación de las letras. Tuomo Lassila contaba en aquellos entonces a Metal Hammer algo que hoy sonaría casi curioso: « … nuestro público es más bien gente más ‘vieja’, mayores de dieciocho años. Muchos adolescentes finlandeses están más en la onda del thrash, así que es la gente más ‘vieja’ la que más disfruta de nuestra música …«. Y realmente Lassila no esperaba el éxito que a la larga «su» banda tendría: «… sabemos que será dificilísimo para nosotros tener éxito en el resto de Europa. Nunca he estado en Inglaterra, por ejemplo, pero no estamos desesperados por irnos de Finlandia, nos gusta vivir aquí…».

La banda tocó en vivo durante meses y meses en 1989, siendo el punto más alto un outdoor llamado Giants Of Rock en Hämeenlinna, Finlandia, donde como cabeza de cartel estuvo nada menos que Anthrax, en la etapa top de su carrera. Luego de ello, Jyrki Lentonen deja la banda, dejando vacía la plaza de bajista. Pero ello no fue problema para comenzar a trabajar en lo que sería la segunda placa de la banda. Tolkki haría las partes de bajo, y así se tenía prácticamente listo todo el material para un segundo disco. Sin embargo, tendrían que lidiar con un tremendo problema: CBS perdió totalmente el interés de lanzar más material de Stratovarius, lo cual recuerda a esas decisiones que a la larga han pasado a la historia como equívocas, como los entrenadores juveniles de Colo Colo que rechazaron a Iván Zamorano por «flaco» y a Marcelo Salas por «chico». Más allá de ello, el problema era sumamente serio, puesto que al no haber contrato alguno con un sello discográfico, las grabaciones de los demos debían ser 100% autofinanciadas. Todo ello retrasó muchísimo el lanzamiento de la segunda placa en estudio de la incipiente banda, aunque ya estaba prácticamente todo listo. Incluso, se incorporó el bajista Jari Behm quien, a pesar de ello (y de aparecer en la foto de la banda en el booklet del disco), no toca en ninguno de los temas del disco puesto que esa labor fue desempeñada por Tolkki.

Finalmente, a principios de 1992, era lanzado en Finlandia el single «Break The Ice» y poco después el LP, «Stratovarius II«, grabado en los estudios Millbrook, fabricándose tan solo mil copias bajo el apoyo de una pequeñísima compañía finlandesa llamada Bluelight Records, por lo cual, obviamente, este disco ha pasado a ser una joya de coleccionista.

«Stratovarius II» fue enviado a muchas compañías en toda Europa, tras lo cual la banda consigue firmar con el sello Shark Records -el cual se vio interesado sobremanera en el tema «The Hands Of Time»-, quien regrabó el disco y lo relanzó en Octubre de 1992 con otro nombre, el que conocemos todos, «Twilight Time«.

El disco muestra una marcada evolución de la banda respecto a «Fright Night», destacando cortes como la homónima «Twilight Time» y las muy Power «The Hands Of Time» y «Out Of The Shadows», temas que, en mi concepto, son absolutamente «reciclables» y causarían revuelo en una presentación en vivo de Stratovarius modelo 2003. Como dato curioso, las fotografías del disco fueron tomadas por John Vihervä, bajista fundador de Stratovarius. «Twilight Time» tuvo un considerable éxito, especialmente en Japón, donde en 1993 se transformó en el segundo disco «de importación» más vendido, superado sólo por un monstruo de cinco cabezas como AC/DC en vivo, durando cinco meses en los top 10 de los charts nipones. El éxito en Japón trajo como consecuencia que la compañía nipona JVC Victor Entertaiment lanzara una nueva edición de «Twilight Time» en Julio de 1993.

StratovariusTras la salida del pasajero bajista Jari Behm (su estilo no coincidía para nada con los intereses de la banda), se integraría a la banda un nuevo bajista, cuando el 70% del nuevo material ya estaba grabado: un fanático del mountain bike, Jari Kainulainen, nacido el 29 de Abril de 1970. Jari a la larga grabaría cinco temas de la que sería la tercera placa de Stratovarius (Tolkki, nuevamente, grabaría el resto). La banda, en todo caso, sufrió un grave inconvenientre debido a una seria lesión (casi una constante en Stratovarius, como veremos) sufrida por Lassila en ambas manos, lo que lo imposibilitó de tocar la batería durante aproximadamente dos meses, siendo reemplazado por el baterista de Kingston Wall, Sami Kuoppamäki, quien grabó cuatro temas.

«Dreamspace«, el tercer disco de Stratovarius, fue grabado en varios lugares (Rauhala Estate, la academia Sibelius y los estudios Soundtrack) y lanzado a la venta en Marzo de 1994. Tanto la crítica como los fans reaccionaron con un impresionante entusiasmo ante el lanzamiento de esta placa, lanzada bajo T&T Records, con lo que la popularidad de Stratovarius pasó a otro nivel. Prueba de ello es que la banda visitaría por primera vez Japón (particularmente Tokio, Osaka y Nagoya), cosechando el éxito de su disco anterior y sembrando nuevas semillas de Metal. Antes de ello, la banda efectuó un único show en Helsinki (donde debutó Jari Kainulainen en vivo), en un recinto legendario para los finlandeses, ahora demolido: el «Shadow Club». En esta placa se incluyen temas clásicos de la banda, como «Hold On To Your Dream», «Chasing Shadows» o «We Are The Future», entre otros. «Dreamspace», además, se caracteriza por evolucionar en la parte lírica, tratando temáticas como el nazismo en «4th Reich» o el medio ambiente en la mencionada «We Are The Future».

StratovariusTolkki se veía como «la» indiscutible cabeza de Stratovarius. El guitarrista señalaba en aquella época: «... de alguna forma, soy la cabeza del grupo. Pienso que sé cómo la banda debería sonar. Sería difícil para mí tener a otro productor, porque perfectamente podrían generarse roces. Pero si bien soy una persona a la que le gusta tomar decisiones, no soy un ‘dictador’. Somos una banda muy democrática, pero por otro lado soy perfeccionista … ¡quizás demasiado! No puedo decirte si eso es bueno o malo, pero así es«.

Con este disco, sin dudas, se cierra una etapa, para pasar a una transición que los llevaría a convertirse, hoy por hoy, en uno de los referentes más importantes del Power Metal mundial.

KOTIPELTO A LAS VOCES… OTRA DIMENSIÓN

Hasta que Timo Tolkki se aburrió de cantar. Decidió que era necesario que la banda buscara a un nuevo vocalista, que sólo se dedicase a cantar, para llevar el sonido de la banda más allá. Probablemente el momento para el «retiro» de Tolkki de las voces no pudo haber sido más adecuado, y el elegido para ocupar esa plaza no pudo haber sido mejor. El procedimiento de búsqueda fue el común y corriente: un aviso en el diario. Sin embargo, alguien recordó a un tipo proveniente de la localidad de Lappajärvi, al cual habían conocido un año y medio antes. Tolkki telefoneó a este muchacho para coordinar una audición, y cuando abrió la boca e hizo uso de sus cuerdas vocales, todos inmediatamente se dieron cuenta que este muchacho no muy alto (1.71 cm), con influencias de Ronnie James Dio, David Coverdale, Bruce Dickinson y Geoff Tate, nacido el 15 de Marzo de 1969, sería el nuevo vocalista: Timo Kotipelto. De hecho, Tolkki cuenta: «al escuchar a Kotipelto por primera vez) Pensé ‘¡qué es lo que está pasando!’, y volé dos metros hacia atrás con mi silla…«. La leyenda cuenta que Kotipelto, en 1989, escuchó el disco «Fright Night» en la casa de un amigo y dijo: «qué buena banda… tan sólo necesita un mejor vocalista«. Años atrás, Kotipelto vivía a 400 kilómetros al norte de Helsinki (ciudad a la que se trasladó para estudiar música), donde grabó un demo (que «apesta«, según su propia opinión) junto a una banda llamada nada menos que «Filthy Asses» («Traseros Inmundos»).

Stratovarius

El ahora quinteto finlandés (Tolkki, Kotipelto, Kainulainen, Ikonen y Lassila) estaba ya listo para comenzar a trabajar en lo que sería su cuarta placa en estudio. Aproximadamente desde el mes de Marzo hasta Agosto de 1994, la banda se dedicó a escribir temas, entrando luego al estudio. Mientras tanto, Timo Tolkki deseaba cumplir un sueño de niño: grabar un disco solista. Es así como nace «Classical Variations and Themes«, un disco bastante heterogéneo (es una especie de compilado de ideas sueltas), que incluye temas como «Fire Dance Suite», «Lord Of The Rings», una versión de «Greensleeves» o «Solitude», cantada por Kotipelto. Este trabajo sería lanzado en Octubre de 1994.

Poco después, en Marzo de 1995, Stratovarius lanzaría «Fourth Dimension«, su cuarto LP y el debut de Kotipelto en las voces. La crítica favorable y la muy positiva reacción de los fans no se hicieron esperar, pues Stratovarius confirmaba que cada disco suyo era mejor que el anterior, mostrando un potencial realmente impresionante.

En este disco aparecen temas que caracterizan el sonido actual de Stratovarius, como la notable «Against The Wind» (la letra de este tema nace un día en que Tolkki se quedó sin gasolina en medio de la carretera, y llegó a su casa a pie tras caminar cuatro kilómetros, desafiando una persistente y heladísima lluvia escandinava), «Distant Skies» (que narra el miedo a los aviones de Tolkki, especialmente cuando niño), la extrañísima «030366» (fecha de nacimiento de Tolkki), la instrumental «Stratovarius», la épica «We Hold The Key» o la muy melódica «Twilight Symphony» (aparecen los violines en Stratovarius). «Fourth Dimension», que vendió el doble de copias respecto a «Dreamspace», podría ser definido como un disco de «transición», para pasar de una etapa de crecimiento a una etapa de consolidación y de éxito a nivel mundial.

La banda llevó a cabo un exitoso tour que incluyó a Alemania, Suecia, Holanda, Grecia, por supuesto Finlandia y nuevamente a Japón. El público por lo general quedaba realmente asombrado con la voz de Kotipelto, al ver que su rendimiento en vivo no decaía respecto al estudio. Pero un día después del tour, la banda sufrió un quiebre que se venía venir. El «poder de dirección» de Tolkki había transformado la «línea editorial» de la banda de forma tal que ello no tenía para nada contento a Tuomo Lassila. Además, tanto él como Antti Ikonen estaban teniendo severos problemas para poder ejecutar el veloz, intrincado y extremadamente técnico material ideado por Tolkki. Ante ello, Lassila, el último miembro fundador, abandona la banda, junto a Ikonen. Lassila forma hoy parte de una banda llamada Conquest, junto a Peter James Goodman, vocalista de Virtuocity, quien alguna vez aspiró a ser el vocalista de Stratovarius, pero Tolkki se decidió por Kotipelto.

La duda estaba instalada: ¿Stratovarius se caería a pedazos?

REEMPLAZANTES DE LUJO, EPISODIOS VISIONARIOS

No. Nada más lejano a ello. Stratovarius no se caería, Tolkki reafirmaría su liderazgo y ante ello decidió buscar a músicos del más alto nivel, con la suerte de que, a la larga, no pudo encontrar mejores integrantes para Stratovarius que los que encontró. Los ojos apuntaron fuera del territorio finlandés. Kotipelto señalaba: «sí, buscamos músicos en Finlandia, pero para este tipo de música no existen muchos ejecutantes, menos aun en un país pequeño como el nuestro. Incluso no hay muchos en todo el mundo«.

StratovariusLas baquetas dejadas por el fundador Lassila serían tomadas por un alemán, nacido el 27 de Marzo de 1963 en Dortmund: Jörg Michael, un batero tan fanático del queso como del equipo de fútbol Borussia Dortmund, con un currículum hasta esos momentos realmente impresionante. Comenzó a tocar a los quince años, edad en la cual su profesor se vio gratamente sorprendido ante la increíble potencia con la que Jörg golpeaba los bombos, cajas y platillos (una especie de «Fernando González» de la batería). Su carrera profesional comenzó en 1983 con Avenger, banda liderada por un joven llamado Peter «Peavy» Wagner que posteriormente se transformaría en Rage, donde grabó «Prayers Of Steel», «Reign Of Fear» y «Execution Guaranteed», estos dos últimos ya bajo el nombre de Rage.

En resumen (sin querer ser injustos con Jörg), se desempeñó en bandas como los estupendos Mekong Delta (un thrash casi melódico realmente recomendable para los fans del Metal más speed), bajo el seudónimo de «Gordon Perkins», los piratas de Running Wild, Headhunter (junto a Marcel Schmier, en aquellos momentos ex vocalista/bajista de Destruction, banda a la cual volvería años más tarde), los renovados Grave Digger en 1993 (en el EP «Symphony Of Death»), además de tocar junto al guitarrista Axel Rudi Pell.

Tolkki tenía una idea en su mente. No quería un tecladista meramente «comparsa», sino alguien que hiciera casi de «segundo guitarrista», alguien con quien pudiese incluso hacer «competencias de solos». Y realmente no pudo encontrar a alguien mejor. Un sueco, nacido el 2 de Noviembre de 1963, cuyos dedos se deslizan por el teclado cual patinador en el hielo: el señor Jens Johansson. Su trayectoria lo dice todo: no sólo tocó en varios discos e incluso en vivo con Yngwie Johann Malmsteen, sino que además, entre otros, con Dio, en el disco «Premontion» de Tony Macalpine y junto a su hermano Anders (actualmente en HammerFall) en proyectos más bien lejanos al Metal.

StratovariusJens ha sido sindicado en muchos rankings como el mejor tecladista de Metal del mundo, y ha creado escuela con su manera de tocar, pulcra y extremadamente técnica. Tolkki no lo conocía en persona, pero consiguió su número telefónico (Jens ya vivía en Nueva York en esos tiempos), y luego de escuchar las cintas que Tolkki le mandó por correo, Jens manifestó sumo interés en el proyecto y se unió a Stratovarius.

¡Qué alineación! Un vocalista como Kotipelto, un excelente bajista como Kainulainen, dos pesos pesados como Michael y Johansson. Todos unidos bajo la idea del capitán del barco, Tolkki. Y una alineación genial no podía sino producir un disco genial. El extenso material ya listo se grabó y mezcló en los estudios Finnvox de Helsinki, en un proceso que duró aproximadamente tres meses. El nuevo disco traería consigo novedades importantes incluso antes de escucharlo: un coro de 40 personas y una orquesta de 20, provenientes nada menos que de la Academia Sibelius. Pero antes de ello, la banda lanzaría un single con su nueva alineación: «Father Time» (que incluye la antigua «Future Shock» cantada por Kotipelto y una versión de «Kill The King» de Rainbow cantada por Tolkki).

«Episode«, el quinto LP de la banda, sería lanzado a principios de 1996. Un disco realmente magistral, que viene a ser una suerte de compendio de lo mejor que podemos encontrar en una banda como Stratovarius: temas rapidísimos («Speed Of Light«, «Father Time«), lentos y emotivos («Forever«, «Season Of Change«), instrumentales cortacabezas («Stratosphere«), midtempo enganchadores («Eternity«, «Nighttime Eclipse«), y clásicos con toques sinfónicos (la citada «Father Time» y Will The Sun Rise?«). La potencia de Michael y el talento de los solos de Johansson se hacían notar, y de qué forma. Además, cabe señalar que en este disco la banda comienza a trabajar junto al ingeniero de sonido Mikko Karmila. En resumen, «Episode» es un disco imprescindible. Como anécdota, Tolkki cuenta lo siguiente en relación a lo que era y aspiraba Stratovarius con esta placa: «Hicimos un demo y lo mandamos a Alemania y a Japón. Los japoneses dijeron que tenía muchos temas lentos, y que por ende no funcionaría. Los alemanes dijeron exactamente lo contrario. Y las actitudes cambiaron cuando tuvieron en disco en sus manos… he aprendido una cosa durante estos años: debes creer en tí mismo lo suficiente como para que no te importe lo que te diga el resto. Tenemos plena libertad para grabar exactamente lo que queramos. Le entregamos a la compañía una masterización terminada, y si no es lo suficientemente ‘buena’, no lo es nomás«.

Stratovarius

El éxito alcanzado fue realmente espectacular, durando ocho semanas en el Top 20 finlandés y llegando al número 12 del prestigioso Orikon Charts de Japón, donde se vendieron nada menos que 65.000 copias. El tour por Europa (donde acompañaron a Rage y a Gamma Ray, incluso junto a estos últimos Kotipelto cantó «Time To Break Free» del disco «Land Of The Free») y Japón nuevamente resultó muy exitoso, y terminan por incluir algunos temas en directo en el segundo single, «Will the Sun Rise?«.

La banda (Tolkki especialmente) era totalmente trabajólica. Quizás en los años ’80 podía verse más corrientemente que una banda de Metal lanzara dos discos espectaculares en dos años consecutivos (los Keepers de Helloween, Iron Maiden hasta «Somewhere In Time», Judas Priest con «Hell Bent For Leather» y «British Steel», y un no muy largo etcétera). Pero lanzar dos discos clásicos en dos años consecutivos a fines de los ’90, cuando la presión del medio es tan grande, cuando los contratos con los sellos son tan estrictos, es toda una gracia. Además, era la primera vez en que Stratovarius repetía un line-up de un disco a otro, lo cual implicaba que el nuevo disco prometiera mucho. Pero antes de lanzar su sexto LP, la banda lanzaría dos singles (con la misma carátula): «The Kiss Of Judas» y «Black Diamond» (ambos contenían prácticamente lo mismo: los dos temas mencionados y versiones en vivo de temas antiguos, como «4th Reich», «We Hold The Key» y «Uncertainty»).

Stratovarius

Finalmente, «Visions» era lanzado en Abril de 1997, logrando inmediatamente ubicarse en el quinto lugar en los charts de Finlandia, durando nada menos que 24 semanas en los Top 40 finlandeses. Este trabajo es sindicado por muchos (tanto por fans como por prensa especializada) como la «obra maestra» de Stratovarius, llegando a un nivel tan alto como quizás inimaginable años antes. Con un estupendo artwork (cortesía de Andreas Marschall), estrenando un nuevo logo que incluye la flor de lis típica del movimiento «scout» (la razón de su inclusión en el logo es tan simple como que «se ve bonito«, según Tolkki), y con temas que han entrado a la categoría de clásicos como el himno de Stratovarius, «Black Diamond» (consagrando el sonido del clavicordio como marca registrada), la genial «Paradise» (uno de los mejores temas midtempo de los últimos 10 años, sin dudas, que sigue la línea lírica del «Environment Metal» iniciada en «Dreamspace» con «We Are The Future»), las veloces «Forever Free» y «Legions» y la impactante «Visions» (donde se tratan las profecías apocalípticas del francés Michel Nostradamus, en su libro «Prophetiés», de 1555), entre otros, este disco marca la cúspide de la carrera de la banda, vendiendo alrededor de 500.000 copias en todo el mundo, con la notable colaboración de Noise Records. Tolkki señalaba: «El secreto de nuestro éxito es que tenemos fans en muchas partes del mundo… existen diferencias pequeñas en ‘Visions’, la versión japonesa tiene a ‘Black Diamond’ como tema de apertura, la europea tiene a ‘The Kiss Of Judas’. Este disco fue hecho muy rápidamente pues la creación de los temas fue muy fluída«. Respecto al mismo disco, cuenta que «no lo considero como un disco claramente conceptual, pero tiene temas y atmósferas relativamente comunes«. Kotipelto, en tanto, estaba asombrado de la facilidad con la que nació «Visions»:

Stratovarius«Fue sorprendentemente fácil. Básicamente ‘Episode’ fue más complicado porque cuando grabamos los demos, no sabíamos todavía quién tocaría en la banda. Ahora tenemos a dos grandes músicos como Jörg y Jens. Ahora hemos ido de gira juntos por gran parte del mundo y por lo mismo fue muy fácil grabar este álbum, ¡casi sorprendentemente fácil! Nuestras metas son cada vez más altas, y tratamos de hacer un mejor trabajo que en ‘Episode’, y creo que tuvimos éxito en ello«.

Como el éxito de la banda en Japón era tan grande, la compañía JVC lanzaría exclusivamente al mercado nipón un disco compilatorio, llamado «The Past And Now«. Pero la banda comenzaba a adquirir fama incluso en Sudamérica. Prueba de ello es que saldrían nuevamente de tour, en el marco del llamado «Visions World Tour ’97», visitando los lugares de siempre (Europa, donde fueron teloneados por los holandeses de Elegy, y Japón), agregándose otras plazas como Corea del Sur y Sudamérica (Brasil y Argentina). Como era la primera vez en que realmente el tour de la banda era a nivel mundial (tocaron 50 veces, durante 5 meses, viajando alrededor de 150.000 kilómetros), se les propuso la idea de grabar su primer disco en vivo. Tolkki aceptó, pensando en que «ya hay muchos bootlegs, y ahora los fans podrán escuchar un disco en vivo con buen sonido«. Así, de las presentaciones efectuadas en Atenas (Grecia) y Milán (Italia) se extrajo el material que compone un disco doble, con cerca de 100 minutos de música, llamado «Visions Of Europe», donde se demuestra que, realmente, Stratovarius era una banda «de verdad». Más allá de los lucimientos personales (especialmente de Tolkki, Johansson y Michael), la banda demuestra en este trabajo que no son sólo un producto de estudio, sino que su rendimiento en vivo alcanza niveles verdaderamente altos. El disco, lanzado en Marzo de 1998, obtuvo una muy buena crítica y excelentes niveles de venta (nueve semanas en los top 10 de las listas finlandesas).

EL DESTINO INFINITO LOS TRAE A CHILE…

Tolkki y compañía no descansaban absolutamente nada. Luego del exitazo de «Visions» y de «Visions Of Europe», la banda entraría al estudio a grabar un nuevo trabajo. Antes de ello, en todo caso, la banda alcanzaría su primer «Disco de Oro» (20.000 copias, por las ventas de «Visions») en Finlandia, lo cual sería celebrado con un show muy especial en el Club Tavastia en Helsinki el 10 de Junio de 1998.

StratovariusEl nuevo single de la banda, «S.O.S.» («Save Our Souls») fue lanzado el 17 de Agosto de 1998, alcanzando el 3º lugar en los ranking finlandeses, y comenzaba a marcar una tendencia en cuanto a los singles de Stratovarius: midtempo, pegajosos, melódicos y bastante sencillos. En este single se incluyen además dos temas que formarían parte de la nueva placa (la muy rápida «No Turning Back» y la balada «Years Go By»), junto con una correcta versión de «Blackout» de Scorpions.

«Destiny«, el séptimo disco en estudio de la banda, fue grabado en los estudios Finnvox, lanzado el 5 de Octubre de 1998 y marcó un precedente: debutó en los rankings finlandeses en el número 1, el día Jueves anterior a su lanzamiento oficial, durando tres semanas en dicha posición de privilegio. En este disco Tolkki explora facetas compositivas que lindan en lo íntimo, en lo personal, más que en temas como los tratados en «Visions». Un disco mucho más introspectivo y lamentablemente con menos luces que su predecesor, a pesar de lo cual posee momentos de altísimo nivel, como en la homónima «Destiny» (como anécdota, el intro de esta canción fue utilizado por el grupo de baile «Generación 2000», del programa «Venga Conmigo», en su presentación en el Festival de Viña del Mar … un momento realmente inolvidable y risible para quienes tuvimos la fortuna de presenciar ese acontecimiento en vivo y en directo, especialmente cuando el «a-aaaah» conectó con un tema de la «cantante» pop Britney Spears), la muy veloz «No Turning Back«, la balada «4.000 Rainy Nights» o la bombástica «Anthem Of The World» (que incluye atisbos de autocopia, a «Nighttime Eclipse» de «Episode»).

Stratovarius

Stratovarius saldría nuevamente de gira mundial. Y finalmente, la banda visitaría nuestro país donde, el 17 de Marzo de 1999, teloneados por Metrópolis, efectuarían un show en el Teatro Monumental, ante más de 3.000 personas. Cabe destacar que fue el primer show íntegramente de Power Metal en nuestro país (el año anterior nos había visitado Helloween, el 10 de Diciembre de 1998, en el marco de un Monsters Of Rock en que participaron Anthrax y Slayer, además de los nacionales de Panzer y Criminal), lo cual marcó el camino a que muchas bandas (Angra, HammerFall, Gamma Ray, etc.) comenzasen a incluir a Chile dentro de sus plazas «fijas». Puntualmente, fue impactante para muchos ver a una banda como Stratovarius, tan geográficamente lejana, en nuestro país, y quienes tuvimos la fortuna de asistir nos vimos sumamente satisfechos con las casi dos horas de show brindadas por la banda finlandesa, que contó con un estupendo sonido y con una carga emotiva realmente importante. El tour se vio interrumpido por una infección que tuvo a Timo Kotipelto sin poder cantar durante aproximadamente un mes, pero continuó con el éxito acostumbrado.

Stratovarius1999 además sería un año de cosecha. «Destiny» alcanzaba «Disco de Oro», y la banda era destinataria de muchos reconocimientos por parte de la prensa especializada, particularmente en las revistas «SFP» y «Soundi» de Finlandia: fueron reconocidos como la mejor banda finlandesa de Metal, el video de «S.O.S.» ganó el premio de «mejor video de 1998», Timo Kotipelto como el mejor vocalista, «Destiny» el segundo mejor álbum, y un gran etcétera. La industria disquera finlandesa los reconoció con el premio «Emma» por ser una banda de exportación, que paseaba y hacía honor al nombre de Finlandia en el mundo.

El mismo año se lanza el segundo disco compilatorio de la banda (el primero a nivel mundial, recordemos que «The Past And Now» fue lanzado exclusivamente en Japón), titulado «The Chosen Ones«, que contiene temas de todos los discos, excepto de «Fright Night», además de dos bonus japoneses, «Dream With Me» (de «Destiny») y «Full Moon» (de «Dreamspace»). Pero la «fatiga de material» comenzaba a manifestarse. El desgaste de aproximadamente 5 años realmente sin parar estaba empezando a pasar la cuenta, por lo que comenzaron los rumores de que la banda se tomaría un receso. Obviamente esto asustó a muchos fans, que pensaron (no sin razones) en la disolución del grupo. Sin embargo, ello no melló en el profesionalismo de la banda, que comenzaba a trabajar en un nuevo trabajo en estudio.

El lanzamiento de su octava placa en estudio, que causó gran expectación, se agendó para el 28 de Febrero del año 2000. Antes de ello, como ya resulta ser una costumbre en Stratovarius, la banda lanzó un single, llamado «Hunting High And Low«, que incluye el tema homónimo (junto a su versión demo), más «Millennium» (que iría en el disco) y su versión demo, «Neon Light Child» (que sólo iría en el single). Si bien el tema es algo predecible (es un single de Stratovarius), es sumamente ganchero, perfecto para ser un single.

StratovariusY, como dijimos, a fines de Febrero del año 2000, se lanzaba bajo el alero de Nuclear Blast «Infinite«, disco que, a pesar de carecer de cierta novedad «estructural» (es un disco bastante predecible), inserta elementos nuevos en la banda, como orquestaciones (en los temas «Mother Gaia» e «Infinity»). Jörg Michael comentaba: «creo que no debemos cambiar tanto nuestro sonido, a nuestros fans no les gustaría…«. En este disco destacan cortes como el single «Hunting High And Low«, la intensa «Phoenix«, la muy optimista «Freedom» y la emotiva «Mother Gaia«, entre otros. Para destacar el bellísimo cover-art, hecho nada menos que por el connotado Derek Riggs, quien ha adquirido fama por diseñar la mayoría de las carátulas de Iron Maiden.

La banda saldría de tour, en lo que se denominaría como «Infinite Tour». Pero Tolkki tenía un importante anuncio que hacer: la banda no se disolvería, sino que se tomaría un receso. El 24 de Abril del 2000, en el sitio oficial de Stratovarius, Tolkki señalaba: «He escuchado, como todos, muchos rumores de que este sería el último tour de Stratovarius y que no haremos más álbumes. No se ha tomado ninguna decision parecida a esta, por lo que los rumores son absolutamente falsos. Nos vamos a tomar un ‘break’ después de este tour, y cuánto durará, nadie lo sabe. Pero yo creo que al menos dos años. Es tiempo de sentarse, descansar y pensar en otras cosas además de Stratovarius, al menos para mí«. Luego de ese fuerte anuncio, el tour de la banda continuó con normalidad hasta el 4 de Agosto, día en el cual se presentaban en el festival Wacken Open Air, en Alemania. La banda estaba tocando «S.O.S.», el cuarto tema de su tracklist, cuando Timo Kotipelto se acerca a tomar una botella de agua cerca de la batería de Jörg Michael. En ese preciso momento, gracias a un infortunio realmente lamentable, un fuego artificial explotó, a consecuencia de lo cual la mano izquierda de Kotipelto resultó seriamente quemada. Lo increíble es que Kotipelto, un profesional realmente admirable, continuó cantando y terminó el show, con su mano enfundada en una toalla. Tras ello, los médicos señalaron que se trataba de una quemadura de segundo grado, por lo que debió someterse a una cirugía plástica luego de recuperarse. Ello acarreó la suspensión de su tour latinoamericano, el cual se desarrollaría un par de meses después de lo agendado con anterioridad.

StratovariusLuego del accidente de Kotipelto, llegaría la hora de la segunda presentación de la banda en Chile. El Domingo 22 de Octubre del año 2000, en el Estadio Chile, Stratovarius (luego de la infortunada actuación de los teloneros, Misty Eyes, una banda bastante correcta pero no muy ad hoc para el evento) se enfrentaría por segunda vez al público nacional, cosechando un gran éxito, mezclando material nuevo con clásicos como «Father Time», «Paradise» o «Black Diamond», entre otras.

Pero la banda guardaba una sorpresa: el día del concierto se anunció que Stratovarius tocaría dos días después, el Martes 24, en el pub-discotheque Zoom, en el Barrio Bellavista, a un precio baratísimo para tratarse de un concierto de Metal. El día del concierto se supo que en lugar de la Zoom el concierto se realizaría en el pub-discotheque Laberinto, recinto que se vio absolutamente copado por los fanáticos del quinteto. Lo más increíble fue que el tracklist tocado fue 100% distinto al que habían tocado en el Estadio Chile, ejecutando sólo material más bien «antiguo», sorprendiéndonos con temas como «Visions» (tema que, según señaló el propio Kotipelto en el show, no lo tocaban desde la gira promocional del álbum homónimo), «Distant Skies», «Hold On To Your Dream», «Legions» o la aclamadísima «Will The Sun Rise?», tema con el que cerraron su memorable segunda presentación. Otro aspecto destacable es que Kotipelto cantó con una infección en la garganta -lo cual aclaró al principio del recital, pidiendo casi «disculpas» si no cantaba muy bien-, que impidió a la banda realizar el show que tenía agendado para el día siguiente en la localidad de Caixas do Sul, en Brasil. A pesar de ello, Kotipelto cantó de forma estupenda y sus problemas en la laringe pasaron a ser casi una anécdota. La extensísima y exitosa gira culminaría a fines del año 2000, con un gran éxito (tocaron ante más de 300.000 personas en todo el mundo), y además «Infinite» lograba el tercer «Disco de Oro» consecutivo de la banda en su tierra natal, lo cual fue celebrado en el Tavastia Club de Helsinki el 26 de Noviembre. Una semana antes (el 20 de Noviembre), era lanzado el primer video/DVD de la banda, titulado «Infinite Visions«, donde se resumen los más de 15 años de carrera de la banda.

RECESO Y PROYECTOS SOLISTAS

El año 2001 marca el inicio del receso de la banda. Antes de ello, en virtud del cumplimiento de ciertos compromisos comerciales, la banda lanzaría a la venta un compilado de bonus tracks, covers y versiones en vivo, junto a cuatro temas nuevos, llamado «Intermission«. Este trabajo es bastante prescindible y sin dudas la banda lo lanzó sin realmente proponérselo, pues a Nuclear Blast no le hizo mucha gracia la idea del «retiro espiritual» de Stratovarius, según cuenta Kotipelto: «la idea de lanzarlo vino de nuestro sello, puesto que hace sólo un año y medio firmamos con Nuclear Black y casi inmediatamente después de lanzar ‘Infinite’, nuestro primer disco con ellos, les dijimos ‘¡OK, ahora podemos tomarnos un break!’, y ellos no se pusieron muy felices con ello. Se preguntaban si los fans olvidarían a la banda porque planeábamos tomarnos un break por tres años. Nos preguntaron si sería posible lanzar una especie de ‘regalo’ para los fans, para mostrarle a la gente que no nos estábamos separando, que sólo nos estábamos tomando un receso. Acordamos en hacer eso si realmente era algo especial«. La carátula, donde se hacen referencias gráficas a otros trabajos de la banda (el signo de infinito de, valga la redundancia, «Infinite», el stonehenge de «Episode», entre otras), nuevamente corrió por cuenta de Derek Riggs. Para destacar las fotos del álbum, con la banda vestida a lo «Machos» (excepto Kotipelto, quien usa un traje a lo Bombo Fica o Marcelo Ríos cuando se casó).

StratovariusY luego de participar en algunos eventos (festivales), el receso comenzó. Los músicos se dedicaron a hacer otras cosas (Jörg Michael fue padre de su hija Lia), y particularmente Tolkki y Kotipelto hallaron el tiempo y la inspiración suficientes como para grabar sendos discos solistas.

Kotipelto trabajaría con músicos de la talla de Janne Wirman (Children Of Bodom, Warmen), Gas (Him), Mikko Harkin (en aquellos entonces en Sonata Arctica), Roland Grapow (aun en Helloween, hoy en Masterplan), Michael Romeo (Symphony X) y Arjen Lucassen (Ayreon, proyecto en el cual Kotipelto grabaría las voces de un tema llamado «Out Of The White Hole»), entre otros, y lanzaría a principios del año 2002 su primer disco solista, «Waiting For The Dawn» (cuya carátula, muy en la onda egipcia -obsesión de Kotipelto-, nuevamente fue obra de Derek Riggs), un disco que si bien carece del brillo de los mejores discos de Stratovarius, es un material bastante interesante. Kotipelto demuestra ser un respetable compositor y un vocalista que no sólo se desenvuelve con presteza en el material de Stratovarius, sino también en otro tipo de temas.

StratovariusTolkki, por su parte, grabaría un material «muy personal«, y muy, pero muy alejado a lo que venía haciendo con Stratovarius. «Hymn To Life» se titularía el disco, con 0% de Metal, cuya carátula muestra un oasis, un río, pajaritos y un cielo muy celeste (¡!). Los dos aspectos más destacables de este disco son la participación como invitados de Michael Kiske (cómo nos gustaría a muchos que le gustara el Metal…) y la maravillosa Sharon Den Adel (cantante de Within Temptation), y la suerte de que nada de este material ingresara a la historia como perteneciente a Stratovarius. Además, Tolkki participaría en el proyecto solista de Tobias Sammet (Edguy), «Avantasia».

LA VUELTA DE STRATOVARIUS

El receso propiamente tal de la banda no duraría más que un año. Ya a mediados del año 2002 comenzaron los trabajos de lo que sería su nueva placa, la primera en tres años. Todo esto, además de las palabras de los mismos miembros de la banda, en el sentido de que señalaban que su nuevo disco mostraría a un Stratovarius «recargado», trajo como consecuencia mucha expectativa por parte de los fans y sobre todo de la prensa especializada, la cual estuvo muy atenta al proceso de grabación, mezcla y masterización del nuevo disco.

Incluso en el sitio oficial de la banda se incluyó una sección, una especie de «bitácora» en la que se registraban detalles de la grabación del disco. Stratovarius tenía la idea de grabar dos discos que siguiesen la misma temática, inspirándose en los elementos de la naturaleza. Así, nacería «Elements«, una especie de «saga» que comenzaría el presente año 2003. Stratovarius estaba vivito y rockeando.

StratovariusEl proceso de grabación y masterización duraría bastante menos de lo que uno pudiera esperarse (alrededor de 4 meses), y se anunció finalmente que la primera parte del trabajo, «Elements, Part 1«, sería lanzada el 27 de Enero del 2003. Antes de ello, a fines del 2002 (poco después de que Jari Kainulainen sufriera un accidente en bicicleta, afortunadamente andaba con casco), se lanzaba el single, «Eagleheart«, que duraría 8 semanas en los Top 10 finlandeses, y que mostraba a una banda quizás no tan «renovada» como pudiera esperarse (el tema es muy entretenido y ganchero, aunque bastante típico), pero que demostraba que el receso había servido para reactivarse como «equipo».

Finalmente, tal como fue anunciado, «Elements, Part 1» fue lanzado el 27 de Enero del presente año, en medio de una fuerte polémica generada por la filtración del disco varias semanas antes de su lanzamiento oficial. Más allá de ello, el disco generó las más diversas reacciones: por una parte, los acérrimos fans disfrutan que la banda continúe con la senda que ha llevado al éxito; por otra, quienes señalan que el receso «no sirvió para nada» y que Stratovarius sigue haciendo «lo mismo de siempre». Razones existen para justificar ambas posiciones. Lo cierto es que Stratovarius experimenta con más orquestaciones que en «Episode» (en temas como «Fantasia«, «Papillon» y «Soul Of a Vagabond«), incluye temas rápidos como las poderosísimas «Learning To Fly» y especialmente «Find Your Own Voice«, juega con el tiempo («Elements» y sus doce minutos), vuelve a las instrumentales («Stratofortress«), y termina con una balada («A Drop In The Ocean«). Un disco con muchos matices e incluso altibajos, pero que ratifica que el receso sin dudas sirvió para que la banda no cayese en un pozo sin retorno. «Elements, Part 1» alcanzaría el segundo lugar en los Top 40 finlandeses. Tolkki se declaró «muy contento con el sonido del disco, trabajamos duro para lograr expandirlo al máximo. Presté atención a cada pequeño detalle, y estoy muy orgulloso especialmente del sonido de la batería, suena muy heavy y clara«. La carátula, nuevamente, cortesía de Derek Riggs.

StratovariusInmediatamente después de ello, en Febrero, Tolkki entró al estudio para preparar todo lo concerniente a «Elements, Part 2«, disco que será lanzado, en principio, en Octubre de este año. Tolkki ha señalado que después de este disco, la banda no saldrá de gira. Algunos de los títulos de los temas serían: «Alpha & Omega», «I Walk To My Own Song», «Awaken The Giant», «Liberty», «Season Of Faith’s Perfection», «I’m Still Alive» y «Dreamweaver».

El tour más grande de la historia de Stratovarius comenzó en el mes de Marzo, particularmente el día 19 en Oulu, Finlandia. En la parte europea del tour han sido acompañados por sus emergentes compatriotas de Thunderstone y por los estadounidenses de Symphony X. En Junio la banda pretendía tocar en China y Taiwán (lugares inimaginables hace años), pero estos recitales fueron cancelados a causa de la pandemia generada por la llamada «neumonía asiática» (S.A.R.), debido a una recomendación del Ministerio de Relaciones Exteriores de Finlandia. Kotipelto sufrió una lesión en su rodilla practicando deportes, pero ello no impidió que la parte japonesa del tour se desarrollase con normalidad.

Y, como lo sabemos, en el marco de este tour que cubrirá prácticamente todo el mundo, Stratovarius visitará nuestro país el Domingo 17 de Agosto, a las 18.00 horas, en el Gimnasio Olímpico de San Miguel, recinto que debutará en las lides rockeras y que devolverá a una zona metalera por excelencia la posibilidad de acunar un show de calidad mundial. Será sin dudas una gran oportunidad para ver el retorno de una de las bandas más importantes de los últimos diez años en la escena Power Metalera mundial, que esperamos que cuente con un marco de público digno de la ocasión.

Tolkki y sus muchachos están de vuelta. Y eso, sin dudas, es motivo de una gran alegría. Muchos temimos que el receso se «comiese» a esta tremenda banda, que nos ha regalado discos antológicos, y que, a pesar de las críticas, ha creado un estilo y ha dado vida a la hoy llamada «escena finlandesa». ¿Cuántos grupos pueden decirlo? Afortunadamente, tenemos no sólo la chance de verlos en nuestro país, sino además de seguir disfrutando durante años de su música, que siempre respeta la melodía, y que esperamos se mantenga en alto, como diría Mägo de Oz, «hasta que el cuerpo aguante».

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– Hola Alquimia, para empezar por favor dennos un breve resumen de la historia de la banda.

Primero que todo saludos desde la V región a todos los lectores de Powermetal.cl , gracias por la entrevista. Bueno Alquimia nace en 1997, fundada por Pablo Guzmán , Pablo Saldivia, Alexi Flores, luego de diversos cambios de integrantes queda totalmente conformada el año 2000. con la llegada de Andrés Salinas en Batería y Cristian Carrasco en Voz. Con esta agrupación nos presentamos en distintos escenarios del circuito metalero de la región El año 2001 inauguramos nuestro sitio en Internet www.metalquimia.net . El año 2002 grabamos nuestro primer cd “Fe contra Fe” así como también nuestro primer vídeo que viene incluido en el disco .A comienzos del año 2003 se integra Jorge “Cacho Meyer” en reemplazo de Alexi Flores en Guitarra y nos encontramos retocando 4 temas que darán vida a nuestro segundo trabajo en estudio que será un EP que debería salir a fin de año así como nuestro segundo vídeo.

¿Creen que esta oportunidad de telonear a Stratovarius les pueda significar un “antes” y un “después”?

Por supuesto que si , para nosotros es una gran oportunidad de mostrar nuestra propuesta en Santiago y frente a una gran cantidad de fanáticos del metal, también es la posibilidad que anhela todo músico rockero de tocar con una banda de nivel internacional en un gran show. Sin lugar a dudas en Chile para cualquier banda editar un disco y tocar en un gran recital , representan un gran logro y relevancia en la trayectoria de una banda y su evolución.

¿Cuáles son las principales razones que ven en su música como para estar en la senda de una banda consagrada?

Las principales razones son la madurez alcanzada en estos años, el esfuerzo, trabajo , dedicación y perseverancia que hemos puesto todos para lograr conseguir nuestros objetivos y la fuerza que intentamos colocar en cada una de nuestras presentaciones en vivo.

¿Qué virtudes de Alquimia verán los fans de Stratovarius el próximo 17 de agosto?

Las virtudes se relacionan con lo que detallaba en el punto anterior , donde toquemos Alquimia siempre pone todas las ganas para presentar un buen espectáculo. Un buen show de Heavy metal donde intentamos combinar el virtuosismo , la técnica, y la fuerza de este gran movimiento musical.

¿Qué esperan de los metaleros que no los han escuchado en vivo?

Que nos escuchen y luego juzguen , que nos conozcan, que ojalá valoren nuestra propuesta y la disfruten.

El disco “Fe contra fe” ha sido bien evaluado en diversos medios, ¿en qué medida creen que este trabajo es representativo de lo que es la banda? ¿qué cosas les hubiera gustado cambiar de él?

Efectivamente el disco ha tenido muy buena criticas y si es representativo de la banda , ya que quedamos muy conformes con el resultado , a veces es difícil plasmar en el estudio la fuerza del grupo en vivo y viceversa. La verdad es que cambiar algo del disco, no, nada, la verdad es que en toda la producción hicimos lo mejor que podíamos para nuestro presupuesto y etapa del grupo. Siempre uno queda con ganas de haber tenido más horas de grabación pero en Chile y en el metal, por los costos no es fácil encerrarse por meses en un estudio. Hay que dar lo mejor con lo que se tenga y ponerle todo el corazón. Personalmente creo que el “Fe contra Fe “ lo tiene , tuvimos muchas dificultades pero cuando lo vimos listo y terminado nos dijimos; “Valió la pena “. Para un próximo trabajo obviamente pretendemos hacerlo mucho mejor aún.

¿Qué opinión les merece la actual escena metalera mundial y qué esperan de ella para el futuro?

Soy de los que creen que la escena metalera mundial es cíclica , ha sido así desde el comienzo, a veces está más de moda y otras no pero siempre está ahí , eso va a pasar siempre, lo que sí es que hay que distinguir entre las bandas que sólo llegan a la escena para aprovechar el momento o ganar algunos pesos y las verdaderas bandas , esas que han estado ahí pase lo que pase . En lo personal creo que con la llegada de internet y el mayor acceso a la tecnología la escena metalera se ha potenciado, uno tiene acceso a mucha música , a muchas bandas, revistas y mucha información, creo que el metal está mejor que nunca ; los grandes como Maiden , Judas , Dio , Metallica, Helloween, ahí están todavía muy fuertes y los nuevos también , hay variedad de estilos y espacio para todos . El metal nunca morirá , el metal no es una moda , es un estilo y forma de vida.

En el caso de ustedes ¿alguna vez han pensado en abandonar el heavy metal y hacer rock más clásico? Si otra banda lo hace ¿qué creen que dirían los fans?

Nuestra propuesta nació como Heavy Metal clásico es decir muy influenciados con las propuestas de Iron Maiden. Judas Priest , Accept, Dio, etc. Obviamente vas incorporando nuevas tendencias y vas creando alguna propuesta nueva en cuanto a evolución . En un principio hicimos temas más bien Hard Rockeros, luego Heavy Metaleros, En la actualidad hemos intentado incorporar cosas más modernas dentro de nuestro estilo, de hecho nuestro próximo EP viene más moderno , con temas más cortos , más directos , más a la vena. Esperamos para el futuro disco incorporar algunas cosas más progresivas , pero sin abandonar la raíz que es el Heavy.

Para nadie es un misterio que en Chile fue mucho más fuerte el thrash que el heavy metal, ¿creen que eso ha afectado al heavy hasta el día de hoy? ¿qué podríamos hacer para tener una escena sólida de heavy metal?

Es un punto discutible : En los inicios de los 80 Las bandas que la “llevaban” eran Tumulto, Feedback, Arena Movediza , Turbo, etc que estaban más cerca de la línea Heavy , el Thrash apareció obviamente con mucha fuerza y tuvo todo su apogeo y esplendor con el Manuel Plaza, las tocatas en la sala Lautaro, El paseo las Palmas, etc y sus mejores exponentes en Necrosis, Phentagram , Warpath, Dorso , Criminal , Execrator y Undercroft. El Heavy estuvo de capa caída pero en la actualidad ha tenido un resurgimiento muy grande tanto a nivel mundial y nacional en su comunidad , bandas , revistas , espectáculos , recitales, etc , en estos momentos es mucho más fuerte y grande, prueba de ello son la gran cantidad de recitales que vemos en Chile año tras año, eso mismo ha hecho que la escena sea mucho más sólida , gran cantidad de bandas nacionales de gran nivel como Six Magics, Alta Densidad , etc., sitios como Powermetal.cl, productoras como Under han ido haciendo que la comunidad heavymetalera sea cada vez más fuerte y sólida. Hay más respeto por los músicos nacionales, más fanatismo y mejor organización. Creo que la escena metalera está más fuerte que nunca y va por el camino correcto para afianzarse y consolidarse como la mejor de Latinoamérica .

¿Qué opinan del cambio de Metallica?

En lo personal no me gusta. Yo deje de seguir la huella y el fanatismo por Metallica después del disco negro. Cuando en la actualidad escucho lo que hacen y luego escucho algún tema del Master………….En todo caso hay que reconocer que se han sabido reinventar y enganchar con un publico que gusta de una nueva tendencia de música que en lo personal no me gusta como el agro o nu metal o como se le llame.

Volviendo a Alquimia, ¿qué planes tienen después de Stratovarius? ¿alguna sorpresa que decir?

Bueno , tenemos muchos planes pero siempre tratamos de irlos cumpliendo paso a paso , lo próximo que viene para Alquimia es la grabación de un Ep de cuatro temas que debería salir a fin de año más otro vídeo, que esperemos contenga algunas imágenes de la tocata del 17. Para el 2004 la idea es preparar material para un próximo disco y ojalá realizar alguna gira Nacional y algún país vecino.

Ok amigos, eso sería por ahora, que estén muy bien y nos veremos el 17 de agosto!

Bueno muchas gracias por la entrevista y por la oportunidad que le dan a las bandas de regiones de representar a Chile en un evento metalero internacional con una banda como Stratovarius y por todo el respeto y apoyo que nos han entregado. Saludos a todos y nos vemos el 17.

No entraremos a intentar mostrar ni descubrir ahora lo que esta banda finlandesa/sueco/germana ha significado para la escena Heavy/Power metalera, especialmente en los últimos siete u ocho años, desde el lanzamiento de discos notabilísimos como «Episode» o «Visions». En esa época, alrededor de 1998, muchos fans estábamos maravillados de que existiese una banda cuyos discos siempre superaran a los anteriores, y que prácticamente tuviésemos un nuevo trabajo cada año. La era de Tolkki en las voces, con sus discos «Fright Night» (1989), «Twilight Time» (1992) y «Dreamspace» (1994), que cuenta con numerosos buenos temas y que muestra un paulatino desarrollo y evolución como banda por parte de Stratovarius, quedó atrás con la llegada de Timo Kotipelto a las voces (con «Fourth Dimension», en 1995) y posteriormente con la llegada del mítico dios sueco de las teclas, Jens Johansson, y del respetado y experimentado Jörg Michael en las baterías, en «Episode» (1996), convirtiéndose Stratovarius con este último trabajo en una de las bandas de Power Metal con más fanáticos en el mundo. La frase «Keeping The Melody In Metal» marcaba escuela. Y qué decir con el lanzamiento de «Visions», un discazo con todas sus letras, y cuyo éxito la banda aprovechó para lanzar su primer disco en vivo, doble, denominado «Visions Of Europe», grabado en Italia y Grecia.

Pero algo ya venía mal. «Destiny», su séptimo trabajo en estudio (que los trajo a Chile el 17 de Marzo de 1999, en el Teatro Monumental), a pesar de ser un correcto disco, mostró un decrecimiento compositivo (además de un nivel de «autocopia» cada vez mayor) un tanto preocupante, especialmente para quienes nos «malacostumbramos» a que Stratovarius siempre mejorase la vara de sus discos anteriores. Y antes de la salida de «Infinite», su octavo disco en estudio, comenzó a rumorearse que existían ciertos conflictos personales en la banda. A pesar de los rumores, la banda nuevamente nos visitó, llevando a cabo dos excelentes conciertos en Santiago: uno en el Estadio Chile (Domingo 22 de Octubre del 2000) y otro, un par de días después, en el Pub Discotheque Laberinto (Martes 24 de Octubre), donde, con un Kotipelto enfermo de la garganta y demostrando una gran entrega, la banda interpretó temas que habitualmente no ejecutaba en vivo, como «Hold On To Your Dream», «Distant Skies» o «Will The Sun Rise?», entre otros, ante el éxtasis de quienes tuvimos la fortuna de asistir. Poco tiempo después de ello, la banda anunció que tomaría un «receso» de aproximadamente un año (algo similar a lo que hizo Metallica, con los resultados que cada uno interprete), antes de lo cual sacarían al mercado el olvidable disco «Intermission» (compilado de grandes éxitos y tres o cuatro temas nuevos), seguramente lanzado por compromisos comerciales. En este período, Tolkki y Kotipelto aprovecharon de lanzar sus proyectos solistas, «Hymn To Life» y «Waiting For The Dawn», respectivamente, cuyas estructuras musicales distan de parecerse a Stratovarius.

Todo el anterior preámbulo es necesario para poder entender el alcance de esta pregunta: ¿Qué podíamos esperar de Strato después del receso? ¿Recuperar la ilusión de que cada disco nuevo será mejor que el anterior, o quizás conformarse con «más de lo mismo»? La expectación para la salida a la venta de «Elements, Part I» ha sido bastante grande, no sólo para los fans más acérrimos de la banda, sino para el público Heavy/Power metalero en general. Y el resultado de esa espera es, por definirlo en una sola palabra, «relativo». Si se esperaba que fuese el mejor disco de la historia, o (apuntando algo más abajo) el mejor disco de Stratovarius, seguramente las expectativas no se ven para nada satisfechas. Pero si se esperaba un trabajo sólido, con «más de lo mismo», pero bien hecho, «Elements, Part I» puede llegar a ser una muy buena respuesta.

El disco comienza con su single, el ya conocido Eagleheart, un tema que, si bien raya en lo típico y predecible (mid-tempo, con un comienzo de teclado «made in Johansson» muy similar a lo que conocimos en «S.O.S.» y especialmente en «Hunting High and Low», un coro con mucha gente y un solo sin grandes complejidades ni parafernalias), termina, a la larga, por agradar. Toda la temática del corazón de águila, del muchacho que vuela a través del arcoiris para encontrar el sol, suena un tanto repetitiva y con menos solidez y frescura que antes, a pesar de lo cual el tema entretiene, tiene «onda» y puede llegar a gustar.

Al escuchar Soul Of A Vagabond, el segundo corte, se vienen a la memoria temas similares rítmicamente, como «Uncertainty» o la excelente «Eternity», ambas de «Episode». Nuevamente estamos en presencia de un tema bastante menos sólido que los nombrados, pero que cuenta con un plus no menor: las magníficas orquestaciones, que le dan cuerpo a un tema que, sin ellas, habría resultado muchísimo más débil y quizás hasta algo insípido. Los violines y las demás cuerdas aparecen en momentos precisos, y Kotipelto demuestra porqué es uno de los vocalistas más respetados de la escena.

Un comienzo muy Avantasia nos conduce hacia un viaje hacia el glorioso pasado de Stratovarius. Find Your Own Voice es de esos temas que denominamos «a todo ritmo»: melódico, bastante rápido y con Kotipelto nuevamente -utilizando un término futbolístico- «rompiéndola», aunque, por lo mismo, es difícil que, con esos tonos altos, Stratovarius se anime a tocar este tema en vivo. Muy bien Tolkki y Johansson en los solos, como siempre, y mejor aun en la parte donde ambos tocan juntos. Y he aquí la gran diferencia con una banda que toca cosas musicalmente parecidas, como lo es Sonata Arctica: mientras éstos últimos tocan este tipo de música porque les agrada (aunque la ejecutan bastante bien), Stratovarius la «siente». Mal que mal, prácticamente inventaron este tipo de Power Metal, y son rockeros de alma. Casi, digámoslo, de la «vieja escuela».

Una agradable sorpresa es Fantasia, inspirada en la homónima obra de Disney. Eso sí, hay que señalar que es difícil enganchar «a la primera» con este tema. Stratovarius experimenta una veta un poco distinta. Es una canción muy difícil de contextualizar, debido a la enorme cantidad de detalles y matices hasta «anímicos» que encontramos en estos casi 10 minutos de canción. Un comienzo, valga la redudancia, fantástico (nuevamente las orquestaciones cumplen un rol determinante), da paso a un par de minutos bastante lentos, que no emocionan demasiado, pero que muestran quizás una de las mejores performances de la carrera de Timo Kotipelto. Una especie de bandoneón y la voz de un pequeño niño dan paso a un riff potente, que, junto a -nuevamente- las orquestaciones ya características de este trabajo, comienzan a configurar una excelente variedad … incluso por momentos la guitarra de Tolkki y la batería de Michael crean un sonido casi punkrockero, pasando a un instante progresivo (sólido Jari Kainulainen en el bajo), para llegar a un final triunfal. Sin dudas, uno de los mejores cortes del disco, emotivo y por momentos hermoso, cuya letra nos invita a imaginar, tal como -guardando las proporciones de trascendencia y significancia histórica y musical ulterior- Lennon con su «Imagine». No compararemos a Lennon con Tolkki, por supuesto.

Learning To Fly, otro tema «a todo ritmo», comienza con el típico teclado de Johansson y el clásico preludio a la velocidad que hace Jörg Michael en la batería. Eso sí, a pesar de ser un tema algo inconsistente (si utilizamos como único criterio el comparativo con el pasado), posee un excelente coro, buenos solos (especialmente el de Johansson) y un final sencillamente impresionante por parte de Kotipelto, demostrando un caudal vocal, a pesar que lo conocemos hace ya varios años, realmente asombroso. En suma, es un muy buen tema, pero que baja sus bonos si nos acordamos que es de Stratovarius y por ende lo comparamos con clásicos de la misma onda, como «Black Diamond» o «Father Time», por nombrar tan solo un par.

Con Papillon, el disco cae en un pequeño pozo. Es un corte de casi siete minutos y que por momentos hace pensar y recordar que Stratovarius nunca ha sido del todo feliz al componer temas lentos (con excepciones como «Forever» o «Season Of Change»). A pesar de ello, Kotipelto y las orquestaciones nuevamente toman las banderas y salvan el tema, otorgándole una connotación algo emotiva, aunque carente de fuerza. Un pequeño toque de guitarra clásica en el medio del tema, y un correcto final (aunque larguísimo y «tendiente a infinito», como diría un ingeniero), terminan por arreglar un tema que podría haber sido bastante malo.

Stratovarius no nos deleitaba con un tema instrumental desde la notable «Holy Light» de «Visions». Y, quizás por lo mismo, el tema que posiblemente mayores expectativas ha generado en la fanaticada es Stratofortress, que ha resultado ser un delicioso y rápido bocadillo de algo más de tres minutos, muy melódico, y con momentos que por instantes recuerdan a Zorba el Griego (en versión metalera). Con este tema Stratovarius no inventa ni reinventa nada, es más, recicla muchas de las cosas que ya le conocemos, pero lo hace sumamente bien y ratificando que los amos, señores, inventores y padres de este estilo de Power Metal (con teclados supliendo una 2ª guitarra) son ellos. Y eso es un hecho.

El otro gran, gran pozo del disco es el tema que le da el nombre. Elements, un larguísimo (casi doce minutos) y pretencioso tema, comienza con una introducción con coros femeninos agradable, pero no mucho más que eso. El riff típico del tema es bastante poco convincente, y sólo el apoyo de las orquestaciones -con menos presencia que en temas anteriores- lo hacen más llevadero. Hay que destacar, eso sí, que por ciertos momentos el tema logra crear un «ambiente» (especialmente gracias a Kotipelto, y los últimos tres o cuatro minutos, a ratos muy en la onda de «Twilight Symphony»), pero esos momentos no alcanzan para «graduar» a Elements como un gran corte. A pesar de todo, no es un mal tema … el tema es que a Stratovarius se le puede pedir y exigir más, precisamente porque en el mismo disco (y qué decir de los anteriores, con un historial rico en temas largos, como «Visions» o la misma «Destiny») demuestra que puede más, con temas como Fantasia o Soul Of A Vagabond, por ejemplo.

Nuevamente Stratovarius culmina un disco con un tema lento, tal como lo hicieron con «Celestial Dream» en «Infinite». ¿Será la mejor idea? Bueno, A Drop In The Ocean, tema que cierra este trabajo, dista de ser una de las mejores baladas de la historia. Uno puede preguntarse … ¿qué pasaría si Stratovarius no tuviese el vocalista que tiene? Kotipelto recuerda, haciendo una suerte de analogía futbolera, a esos «arqueros que ganan partidos», pues sale al rescate del equipo en los momentos que más se lo necesita, salvando y haciendo grato un tema que sin él hasta podría haber sido un bonus track, otorgándole emotividad, gracia y estilo.

Intentemos contestar la pregunta. ¿Qué podíamos esperar de Strato después del receso? Y la respuesta no puede ser absoluta. Seguramente, habrá gente que considere que el disco es prácticamente una basura por ser más de lo mismo, y a otras personas les encantará precisamente por la misma razón. El tema es (exagerando un poco): ¿podemos pedirle a Stratovarius que se ponga thrash, progresivo o death metal? Lo más probable es que no. Pero lo que sí puede pedirse es crecimiento y madurez, lo que, escuchando bien este trabajo, podemos encontrar. A pesar de ser más de lo mismo, detalles como las orquestaciones o el fantástico trabajo de Kotipelto impulsan a no considerar este disco como prescindible. En resumen, hay que escucharlo varias, varias veces, para poder emitir un juicio más categórico. De todas formas, el receso sirvió … quizás si no lo hubieran tenido, Stratovarius habría sacado un pésimo disco. Quién sabe. Lo que sí se sabe, a ciencia cierta, es que «Elements, Part I» está mucho más cerca de ser un excelente disco que de ser pésimo.

El guitarrista finlandés Timo Tolkki, líder de Stratovarius, ha decidido aprovechar el tiempo en el cual su banda se encuentra en receso, y concretar un viejo anhelo: grabar un disco solista, muy personal, muy «honesto», alejado de las limitaciones que en teoría el metal impone. Es necesario recordar que hace algunos años, más precisamente en 1997, Tolkki grabó «Classical Variations and Themes», disco solista (bastante débil) que cuenta, como el título bien lo señala, con variaciones (no muy pronunciadas, por lo demás) de melodías conocidas, como por ejemplo del Concierto de Aranjuez del compositor español Joaquín Rodrigo y de la conocida «Greensleeves», así como con temas propios que por momentos recuerdan al Stratovarius antiguo, aunque sin brillo.

Pero «Hymn To Life», su segundo trabajo como solista, es algo total y absolutamente diferente. No es para nada un disco de Metal. Según el propio Tolkki, quien en este trabajo canta, toca la guitarra, el bajo e incluso los teclados, «necesitaba hacer este disco, escribir estas canciones tan personales». Y es de alguna manera comprensible, pues después de mucho tiempo al ritmo de «un disco por año» con Stratovarius, siendo el mismo Tolkki el principal y casi único compositor, se provoca un notorio agotamiento compositivo, que incluso en el mismo Stratovarius puede apreciarse (tanto «Destiny» como «Infinite» distan de la brillantez de la época de «Episode» o «Visions»). Por todo ello, Tolkki consideró como una «necesidad del alma» el grabar este disco, que, reitero, no es para nada de metal, que líricamente es muy demostrativo de los pensamientos y sentimientos de Tolkki, pero que musicalmente deja bastante que desear, no sólo por el hecho de que no sea de Metal, sino porque aun con una mente muy abierta, no se aprecia un gran nivel compositivo ni de ejecución por parte de Tolkki y su «banda».

El «Intro» (así titulado), que mezcla el canto de pajaritos con un grito a lo Tom Araya (de Slayer), nos lleva a «Key To The Universe», un lento y muy bonito tema, que cuenta con la inigualable voz de Michael Kiske (en un grandioso nivel, como siempre), y que llega a ser de lo más emotivo y rescatable del disco, a pesar de la ingenuidad de sus letras. El disco continúa con «Now I Understand», que narra las sensaciones de Tolkki después de ir a un sicoterapeuta, y que puede resultar interesante y entretenido, a pesar de la débil vocalización de Tolkki. El siguiente tema es «Divine», que si bien cae en cierta monotonía posee ciertos matices interesantes, especialmente en la parte final, con un sonido un poco más pesado e intenso respecto al resto del disco. El disco prosigue con «Little Boy – I Miss You», tema que líricamente es muy bonito, siendo una especie de carta que Tolkki se escribe a sí mismo a la edad de 10 años, comparando sus sensaciones a esa edad con lo que es ahora … pero musicalmente es un tema lento bastante insípido, y que a la larga aburre. Luego viene «I Believe», tema con pinceladas rockeras, un poco más entretenido y «alegre» que el tema anterior, bastante soft y a la larga digerible. El disco continúa con «Are You The One», que cuenta con la maravillosa voz de Sharon Den Adel, vocalista de Within Temptation (a quien además podemos ver en «Farewell», de Avantasia), lo cual le da emoción y belleza a un tema que sin su presencia habría resultado aburridísimo.

El disco prosigue con «Father», tema que Tolkki dedica a su padre (quien se suicidó cuando Tolkki tenía sólo 13 años), y que da cuenta de una serie de emociones encontradas, cayendo incluso en cierto rencor («you killed my innocence!»). Musicalmente, el tema es bastante extraño, con Tolkki cantando en gran parte del tema como Tom Araya en el «Undisputed Attitude» de Slayer, para luego pasar a un momento bonito y sentido … cabe señalar que este tema cae en una notable monotonía después de escucharlo por primera vez (en la cual llama poderosamente la atención). El siguiente tema es «Fresh Blue Water», tema que, al igual que su título, es bastante refrescante, aunque cae un poco en la onda de Oasis o bandas por el estilo, aunque no aburre tanto como algunos de los temas anteriores. El disco continúa con «Dear God», uno de los buenos temas del disco, que a pesar de ser lento y no contar con una vocalización de calidad por parte de Tolkki, es melódicamente agradable, y por momentos posee algo de fuerza, de la cual carece casi todo el disco. Ya acercándonos al final nos encontramos con «It’s Xmas Morning», un tema bastante aburrido, con muy poco de rescatable y con una melodía muy pobre … en todo caso, pasada la mitad del tema se encuentran pequeños momentos agradables, los cuales no alcanzan a salvar este soporífero tema. Si en un disco de metal encontráramos el título del siguiente y último tema, «Hymn To Life», seguramente pensaríamos que es un tema Power, con matices, extenso y «victorioso» … pero hay que recordar que se trata del disco solista de Timo Tolkki, y por ello, en vez de encontrar todo lo anteriormente mencionado, nos encontramos con un tema lento, aburrido como pocos, y que más encima dura poco menos de 12 minutos, de los cuales al menos 3 o 4 no consisten en otra cosa que un señor dándonos un discurso de cómo debemos afrontar la vida, parecido al intro de Winston Churchill en «Live After Death» de Iron Maiden, pero en algo así como una «extended and boring version».

En resumen, es un disco absolutamente prescindible. Quizás ni los más fanáticos de Stratovarius puedan entenderlo, pues se trata de algo total y absolutamente alejado del tipo de música con la cual Stratovarius nos ha deleitado durante más de 12 años de carrera. Sin embargo, existen ciertas cosas rescatables, como la eternamente fantástica voz de Michael Kiske, la preciosa voz de Sharon Den Adel, y la emotividad de las letras de algunas canciones. Pero siendo objetivos y medianamente exigentes, este disco está lejos, muy lejos, de marcar algún tipo de hito en la historia del rock.

Stratovarius

¿Cómo se puede comenzar a hablar de los maestros del  Power-Melodic Metal?…….lo primero que hay que destacar es que ellos mantuvieron en alto la antorcha del True Metal en la oscura década de los 90´s, donde nuestra música tuvo que pasar su más difícil prueba de supervivencia.
Stratovarius abrió la brecha para que muchos otros grupos de Finlandia ingresaran a la escena metalera, además, la contribución que han hecho al desarrollo de la melodía y arreglos sinfónicos en el metal es absolutamente destacable.

Estilo

Stratovarius es el absoluto paradigma del  Power Melodic Metal, los coros son muy potentes y melódicos. De hecho, el temazo «SOS» es una excelente forma de explicar qué significa el PowerMetal. «Why don’t we see what is going on? There are so many years to be wasted until the damage is done and the beauty is gone ….save our souls.» … (de «SOS» Destiny)

Aunque ninguno de los miembros actuales de la banda estuvieron en el grupo que dio origen a Stratovarius (Black Water), es importante mencionar quiénes fueron los guerreros finlandeses que dieron origen a la historia que describiremos ahora y que comenzó por allá en el lejano año 1984: Tuomo Lassila (batería y voz), John Viherva (bajo) y Staffan Strahlman (guitarra). Unos pocos meses después de los primeros ensayos un determinante cambio marcó el futuro de esta entusiasta pero poco definida agrupación, porque el lugar del bajo quedaba vacante y el nuevo bajista que llegaba había tocado junto a Mr. Timo Tolkki en otra banda llamada Road Block….se comenzaba a concatenar la cadena de la historia…..porque un poco tiempo después Staffan no se encontraba ya más en Black Water y decidió partir…..entonces un motivado Tuomo Lasila  decide invitar a Timo Tolkki  a integrarse a la banda y la respuesta afirmativa no se hizo esperar.

Desde el primer momento la llegada de Timo estremeció a la banda, orientándola hacia un nuevo rumbo, hacia el naciente Melodic Metal…..por otra parte, Timo además tomaba las voces. fue necesqario el cambio de nombre de la banda…..al mismo Tuomo se le ocurrió unir dos conceptos que tienen mucho que ver con en el true metal: las guitarras Stratocaster y los violines Stradivarius…nace el nombre Stratovarius.  En 1987 hicieron su primer demo…….y finalmente en 1989, el mundo vio nacer el album debut «Fright Night».

Se podría decir que no hubo pleno éxito pero tampoco fracaso; en 1992, después de problemas y cambios de bajistas, el 2° album «Twilight Time» conquistaba Europa…y también Japón. Al año siguiente, otro hito importante acontecía con la llegada de Jari Kainulainen a la banda.

El último álbum que vio a Timo como vocalista fue «Dreamspace», realizado en 1994, ya que habían decidido buscar otra voz que se ajustara mejor a las nuevas ideas musicales ……después de hechar un vistazo a un aviso publicado en las calles de la fría  Helsinki, un ambicioso vocalista joven llamado Timo Kotipelto, decidía hacer una llamada a Tolkki para acordar una audición………..bueno, la historia tiene un final conocido.

Con el nuevo vocalista, la banda creaba un nuevo album y una nueva dimensión ……….. «Fourth Dimension» salía en Marzo de 1995, y fue un verdadero éxito……sin embargo ya comenzaban a mermar en el ánimo de la banda las profundas diferencias musicales entre Timo Tolkki y Tuomo Lasila, las que se arrastraban de harto tiempo atrás; finalmente la decisión fue dura pero necesaria para poder continuar…Tuomo Lasila, el fundador de  Black Water partió, dejando el lugar al excelente batero alemán Jorg Michael. Además, Timo y Timo pensaban en un tecladista que permitiera crear las atmósferas más melódicas que deseaban crear, de esta forma áparecía Mr. Jens Johansson en escena…… el resultado? una pieza magistral en la historia del Metal:»Episode» con temas que definitivamente marcaron el estilo Stratovarius: «Father Time», «Tomorrow» y «Forever».

1997 fue el año preciso para grabar el conocido álbum en vivo «Visions of Europe», el que marcó la pauta del MelodicMetal en Europa, Japón y Sud America, que comenzaba a conocer bien a Stratovarius.

El año 1998, veía una banda mucho más afiatada que podía producir álbums mucho más elaborados y profundos en contenido. «Destiny» fue el resultado de este momento, y como complemento natural, el tour correspondiente fue realmente mundial (fue en este tour que visitaron Chile por primera vez, en el teatro Monumental, con un sonido  espectacular!)…..bueno, el momento del álbum recopilatorio había llegado y el título elegido fue «The chosen ones».

Para el cambio de milenio la banda tenía preparada una gran sorpresa: el álbum «Infinite», con un estilo musical muy similar al de los últimos anteriores pero con una temática más contemporánea y directa. El «Infinite tour» fue aún más extenso que su predecesor, elemento que refleja que la banda está en su mejor momento…….y cómo no……………..hay mucho más que esperar de ellos, recientemente lanzaron en Europa un álbum de covers y algunos temas propios denominado «Intermission»………..Stratovarius ya está entre los grandes del Metal Mundial…….son realmente buenos……….y luchadores, quiero destacar que antes de ellos Finlandia no era conocida por su escena metalera………pero ahora sí….porqué no puede pasar esto con Chile???? vamos! la responsabilidad es nuestra!

Formación actual de Stratovarius

Jari Kainulainen (Bajo)
Timo Tolkki (Guitarra)
Jorg Michael (Batería)
Timo Kotipelto (Voz)
Jens Johansson (Teclados)