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Cuando revisamos el disco debut de British Lion, comentábamos que jamás habríamos imaginado a Steve Harris en una faceta distinta a Iron Maiden. No porque el Jefe no sea un tipo versátil, sino que fundamentalmente porque su alma compositiva está tan asociada a la historia de la Doncella, que se asemejaba a esos jugadores de fútbol cada vez más extraños que sólo han vestido una camiseta en su vida.

Pero una vez decantado el disco, y fundamentalmente al saber que tocarían en vivo y que tendríamos la suerte de verlo en esta faceta en nuestro país, parece ser momento de reformular esa conclusión, y más aun luego de leerlo/escucharlo hablando de este proyecto. Iron Maiden siempre ha sido una banda gigante, pero en los últimos diez años se ha transformado en una banda de primera liga mainstream mundial, en una verdadera maquinaria tanto o más grande que la suma de sus Eddies, fans, discos vendidos, aviones y turbinas destruidas en Chile. British Lion sin duda es un escape para Steve, para reconectarse con sus inicios, tocar en locales más pequeños, con apenas un telón de fondo de “Us Against The World”, sin grandes pretensiones, ni siquiera por ganar plata porque con Maiden la tiene de sobra. Es tocar por mero gusto, explorar otras cosas, tomar energía desde la fuente, ser una superestrella del fútbol y venirse a jugar una pichanga con los amigos del barrio como en “Esperándolo a Tito” de Eduardo Sacheri. Amateurismo, como dicen por ahí.

No somos ciegos, por cierto. Es obvio que la inmensa mayoría del público asistió al evento para ver a Harry en un recinto más pequeño respecto a los que acostumbra a tocar, más que por los temas de British Lion. Pero de todas formas, como veremos, y pese a asistir en un número muy reducido (con generosidad unas 500 personas, el 1% del último Maiden), la fanaticada respondió con energía y gratitud.

Luego del tempranero acto de apertura de los santiaguinos de Cleaver –a quienes no alcanzamos a ver por cuestiones de tiempo, y desde ya les pedimos las disculpas correspondientes–, a eso de las 19:15 salieron a escena los porteños de King Of Liars, quienes en aproximadamente media hora de espectáculo lograron entretener a buena parte de los asistentes que a esas alturas no superaban las dos centenas, con su propuesta hard rockera. Interesante y contingente la dedicatoria de parte de su show al pueblo mapuche, para una banda se ganó merecidos aplausos con su propuesta.

Y cuando hablamos de sencillez, de ausencia de rimbombancia, nos referimos a momentos como el del inicio del show, cuando a las 20:10 horas se apagaron las luces, y con los sones de la intro comienzan a salir a escena los músicos de British Lion, y como uno más del equipo nada menos que Stephen Percy Harris, uno de los personajes más importantes de la historia del Heavy Metal. Ver a Steve saliendo a tocar como si nada ante 500 personas, y con una energía y convicción conmovedoras, igual como si tocara ante 50.000, no sólo habla de su profesionalismo, sino de cómo siente la música el gran Jefe.

El inicio del show, con This Is My God y Lost Worlds, calcado al del disco en estudio, nos permitió de inmediato notar que la banda gana mucho en vivo. Es cierto que el cantante Richard Taylor no posee un gran caudal vocal ni es demasiado carismático –a veces da la impresión de que casi le estuviera pidiendo permiso al público para cantar–, pero su voz calza con las melodías y a veces eso es suficiente. Y si se necesita actitud está el Jefe, con esa mítica manera de plantarse en el escenario que tantas veces hemos visto, con su pierna izquierda arriba del parlante y machacándonos con ese bajo fundamental en la historia de nuestras vidas.

Otra cosa que nos dibujó una sonrisa fue notar que el nuevo material de la banda es bastante interesante. Tras el primer saludo de Taylor, que nos pide que cantemos, nos presentaron dos cortes más que aceptables como Father Lucifer y The Burning, especialmente la primera, donde no hubo sector del Caupolicán que no retumbara. Hay bandas que en estudio suenan muy bien y en vivo bajan muchísimo; otras, como British Lion, en estudio suenan algo apagadas, con poca chispa, pero en vivo toman mucho mayor carácter. Entre esos dos extremos, uno tiende a quedarse con el segundo, las sensaciones son bastante más agradables.

Richard Taylor nos da las gracias, nos cuenta que lamentablemente es su último recital en Sudamérica, y nos presenta otro tema nuevo, Spitfire, que ya conocíamos por redes sociales, y que ratifica en vivo las buenas sensaciones que provoca en su versión en estudio, y que nos presenta a un Steve mucho mejor aprovechado, más protagónico pero sin convertirse en un solista de bajo con una banda soporte. En ello también hay mucho mérito del buen trabajo de los guitarristas Grahame Leslie y David Hawkins.

Volviendo a los temas del disco, Taylor toma una guitarra acústica para interpretar The Chosen Ones y These Are the Hands, ganándose unos afectuosos “olé, olé olé olé, British, Lion” de un público que compensó su escasez numérica con una entrega que ya se quisieran otros eventos de mayor convocatoria.

El interesante material inédito continuaría con Bible Black y la poderosa Guineas and Crowns, con un bajo portentoso del Jefe, que lo convirtió en uno de los temas nuevos más disfrutados, ganándose merecidos “uooh – uoooh” por parte de un público respecto del cual insistimos en su gran entrega y compromiso para con el espectáculo, y que hizo pensar que si este show se hubiese realizado en un recinto más pequeño, probablemente hubiese sido aun mejor.

Grahame Leslie tomó el micrófono para dar inicio, “wo-ooooh” mediante, a otro corte nuevo como Last Chance, para luego volver al disco con Us Against the World, donde destacó el sonido armónico y filoso de las guitarras de Grahame Leslie y David Hawkins.

El último tema inédito, Lightning, fue presentado por Richard Taylor, recibiendo una buena respuesta de una fanaticada definitivamente desquiciada por tener tan cerca a un ídolo de todos los tiempos como el buen Harry. Y tras aproximadamente setenta y cinco minutos de espectáculo, con la intensa Judas se puso fin a la primera parte del espectáculo.

Curiosamente, la banda no abandonó el escenario, y de hecho Taylor, de manera muy sencilla y honesta, nos dice que en esta parte del show normalmente ellos se retiran, pero en esta oportunidad se iban a quedar. Así, luego de que el cantante presentara uno a uno a los músicos (Grahame Leslie, David Hawkins y al baterista Simon Dawson), la ovación para el legendario Steve Harris retumbó en todo el Teatro, y vimos a un Harry genuinamente agradecido.

Así, tras dos de los mejores cortes del disco como A World Without Heaven y Eyes of the Young, muy coreada por el público, que retribuyó la entrega de la banda coreando este último tema con “ooo-ooooh” en la despedida de la banda, tras una hora y media de puntualidad de león británico, se puso fin al espectáculo, con músicos muy agradecidos saludando a los fans –recibiendo banderas chilenas y una bandera con los colores del West Ham United con la leyenda “Chile Against The World”–, y cómo no, con el propio Steve palmoteando algunas afortunadas manos que seguramente no serán lavadas nunca más.

Es inevitable dividir las reflexiones finales en dos. Primero, en cuanto a la banda: dejó una sensación grata, que sus temas ya conocidos se potenciaron por el sonido en directo, y que los temas inéditos vienen con un poco más de caldo y sustancia, lo cual desde ya nos deja esperando para un eventual lanzamiento en un futuro próximo. Y lo otro sin duda está dado por haber tenido la fortuna de ver tan cerca a una leyenda viviente como Steve Harris, con la misma actitud y presencia que en Maiden, con una energía increíble para sus sesenta y dos años de edad, físicamente impecable y con esa misma capacidad de machacarnos con su Fender Precision (y su respectiva correa celeste/granate) del West Ham United, tocando para un público pequeño de la misma forma en que la rompe tocando en los escenarios más grandes del mundo, con respeto al asistente y con la misma pasión. Tener un ídolo –sea quien sea– que nunca nos haya defraudado es una suerte gigante, y quienes tenemos en ese pedestal al Jefe, sin duda en esta jornada ratificamos esa sensación. ¡Hay que disfrutarlos cada vez que se pueda!

Setlist de Steve Harris – British Lion:

  1. This Is My God
  2. Lost Worlds
  3. Father Lucifer
  4. The Burning
  5. Spitfire
  6. The Chosen Ones
  7. These Are the Hands
  8. Bible Black
  9. Guineas and Crowns
  10. Last Chance
  11. Us Against the World
  12. Lightning
  13. Judas
  14. A World Without Heaven
  15. Eyes of the Young

Live Review: Darío Sanhueza D.L.C.
Fotos: Guille Salazar

¡Llegó el día! Hoy veremos a Steve Harris tan cerca como aquella primera vez que debutó con IRON MAIDEN en Chile en el mismísimo Teatro Caupolicán. El líder de la Doncella traerá a su banda paralela BRITISH LION para presentar canciones de su primer disco, además de algunas que vendrán en su segunda placa ya grabada.

Las puertas del Teatro Caupolicán se abrirán a las 18:00hrs. y los horarios por banda son:

18:00 – Cleaver
19:00 – King of Liars
20:00 – British Lion

Los ganadores de entradas para ver a BRITISH LION en Chile son:

¡Felicitaciones! fueron todos contactados por email con las instrucciones.

  • Matias Hurtado Sandoval
  • Evelyn Rodríguez Segura
  • Mauricio Catalán Arias
  • Francisco Curaqueo Rojas
  • Jacqueline Orellana Cárcamo
  • Juan Troncoso Mancilla
  • Yoana Diaz Gallardo
  • Claudia Reyes Correa
  • Paola Rovira Torrent
  • José Valderrama Tealdo

Las entradas para ver a Steve Harris en Chile se encuentran a la venta por sistema www.ticketek.cl, tiendas Hites y boleterías del Teatro Caupolicán.

Los valores son:

Platea Baja: $23.000 | 20% descuento Entel: $18.400
Cancha General: $32.200 | 20% descuento Entel: $25.760
Palcos (últimas entradas): $40.000 | 20% descuento Entel: $32.200

Lee aquí la entrevista que tuvimos esta semana con Steve Harris, quien habló sobre British Lion y también de Iron Maiden.

Steve Harris disfruta el presente de Iron Maiden, uno que durante mucho tiempo le ha permitido actuar en estadios frente a un público que cada día no hace más que crecer. Por ese motivo es que también valora los contrastes y la oportunidad de actuar en recintos más pequeños gracias a su proyecto British Lion, que el domingo lo presenta en Chile.

El líder de la Doncella de Hierro habló con PowerMetal.cl no solo sobre lo de su presentación en el Caupolicán, sino también de lo que se viene el octubre de 2019 con el show en Chile, país elegido para cerrar la gira Legacy of The Beast, como revelará el bajista en esta entrevista.

Por Jorge Ciudad

Steve, con British Lion has tocado bastante en Europa, pero esta gira actual por Norte y Sudamérica es la primera que hacen fuera del Viejo Continente. ¿Cuán importante es para ti traer al grupo a países como Chile?

“Sí, es fantástico, porque es la primera vez que esta banda toca fuera de Europa. O sea, en febrero nos habíamos sumado al Monster of Rock Cruise pero claro, no habíamos tocado en ningún lugar aparte de Europa, así que es fantástico que podamos hacerlo, en especial para los demás muchachos del grupo. En lo personal, es una buena chance para tocar en clubes más pequeños, lo que para mí es muy positivo. Estoy muy ansioso justamente por eso, por el contacto más cercano que tendré con los fans en recintos más reducidos. Acabamos de anunciar que Iron Maiden irá a Chile en octubre y por supuesto que será en un lugar bien grande, aunque ya sabes, en esa oportunidad también habrá un contacto directo, como siempre… sin embargo, la del domingo es otra forma u oportunidad de generar una comunicación más cercana, de estar en lugares en Chile en los cuales nunca he tocado en el pasado, por lo que estoy con ganas de encontrarme con el público”.

Maiden desde hace mucho tiempo que es una banda gigantesca, pero que partió hace 40 años de la misma forma que lo has estado haciendo con British Lion. ¿Cómo compararías la experiencia?

“Si, British Lion me recuerda a los primeros días de Iron Maiden. El volver a tocar en clubes más pequeños me trae recuerdos de los inicios de Maiden. En Sudamérica, no hemos tocado con Maiden en estos recintos más chicos, así que lo considero como una oportunidad el tocar frente a los fans en lugares así. Es una experiencia maravillosa, y es increíble. Como dices, Maiden se ha vuelto tan grande con el paso de los años, y por supuesto que para mí es una oportunidad tremenda tocar en grandes estadios, arenas y ese tipo de lugares, pero me encanta subirme a escenarios más chicos, así que me siento muy afortunado de poder tener lo mejor de ambas vivencias”.

De hecho, Steve, el domingo tocarás en el mismo lugar en que Iron Maiden se presentó por primera vez en Chile, cuando vinieron en 1996 con Blaze Bayley en promoción de The X Factor… 

“Vaya, eso sí que no lo sabía (risas). ¡No me había dado cuenta de aquello, qué tremenda coincidencia (risas)!”.

(Risas) aprovecho de preguntarte entonces, ¿qué recuerdos tienes de ese show del ’96? Fue bastante intenso por una serie de factores…  

“Fue muy salvaje, sí, ¡una locura! Obviamente, porque tratamos de ir antes y nos dijeron que no podríamos tocar, por lo que la gente estaba muy frustrada por el hecho que no nos dejaran ir, y claro que nosotros también lo estábamos de no poder tocar allá. Por eso, cuando al fin tuvimos la opción de ir, por supuesto que había muchísima emoción contenida que se “desahogó” en esos días, por ponerlo de alguna manera, ya que después de tanto tiempo al fin nos era posible estar allá. Todos los shows de Maiden en Chile han sido grandiosos, pero esa primera vez fue extraordinariamente loca, por la frustración del show que no nos permitieron hacer.

Y cada concierto de Maiden acá ha sido más grande que el anterior, y más grande que el anterior, tanto que debe ser una de las bandas que más público convoca en Chile… ¿Cómo ves esto?

Sí, es increíble el hecho de que la fanaticada sea cada vez más grande, y lo cierto es que es fantástico. Tendremos nuestro show con Maiden el próximo año, y me parece que la audiencia chilena siempre hace que el concierto sea especial. Ahora, para nosotros siempre será especial cuando toquemos en Sudamérica, siempre es fantástico en cualquier lugar, el público siempre es fantástico, siempre hay… en particular en Santiago, Buenos Aires y Sao Paulo, en esos tres lugares, por lo general son los mejores. A veces uno destaca un poco por sobre el otro, pero siempre serán públicos increíbles. Pero ahora, el de Santiago será el show más especial, porque se tratará del último concierto de toda la gira mundial”.

Conociendo entonces al público de la forma que lo conoces, ¿qué expectativas hay dentro del grupo de British Lion con respecto a los shows en Sudamérica?

“Bueno, he tratado de explicarle al resto de los muchachos de qué se trata la cosa, porque nunca habían venido a estos lugares antes, y he tratado de explicarles cómo es el público acá (risas). Y la verdad es que no eres capaz de describirlo realmente, tienes que vivirlo, tienes que experimentarlo, así que me alegra que al fin puedan verlo, ya sabes, es fantástico observar las reacciones de los seguidores. Sí, lo pasaremos muy bien, será realmente muy bueno”.

Hablábamos de lo enorme que es Iron Maiden en términos de… bueno, de todo: audiencia, gestión, management, trabajo. ¿En qué medida British Lion para ti es una válvula de escape? ¿Cuán saludable es para ti abocarte a este proyecto?

“Es muy saludable, cierto, esa es la mejor palabra para describirlo. Es muy saludable, me gusta mucho el desafío de volver a instalar una banda como British Lion, 40 años después de haber empezado a hacerlo con Iron Maiden, y sucede que uno empieza a revivir muchos recuerdos también, muchas de las cosas que ocurrían en ese entonces, actuando en locales pequeños, haciendo giras con presupuestos más ajustados, lo que es muy distinto a lo que Maiden se ha convertido. Al mismo tiempo, lo de ahora ha sido muy bueno para mí (lo d British Lion), ya que me mantiene ocupado y hace darme cuenta de lo crítico que es empezar con algo nuevo en estos tiempos, y por ello es que todavía puedo vivir la experiencia de tocar en recintos más pequeños. Y sabes, creo que eso muy bueno para la banda”.

Un hecho que no hay que desestimar es que más que varios irán el domingo a verte a ti por ser el líder de Iron Maiden, más que por la banda. ¿Cómo presentarías a British Lion a los fanáticos de Maiden?

“Creo que… honestamente, es cierto que muchos vendrán solo para conocer y ver qué está pasando, por el tema de Maiden y todo eso… y es diferente, no es metal, la banda es más rockera que metalera, aunque igual somos bastante sólidos y convincentes en vivo, tenemos algunas canciones bien buenas. Me parece que la gente no se irá decepcionada cuando vaya al show, ¿sabes?, si es una muy buena banda la que tenemos, en el fondo. Cuando vengan lo van a pasar muy bien y… claro, y lo disfrutaré tanto como lo haga el público. Quizá haya una o dos personas que, ya sabes, que sean más o menos metalheads y prefieran pasar, no darnos una oportunidad, pero si vienen podrán tener la chance de disfrutar de nuestras canciones. Si no, no hay problema, pero si van creo que terminarán apreciando que somos un buen conjunto, que vamos a dar un cien por ciento en el escenario. Si bien es rock, si bien es diferente, bastante distinto, todavía tiene influencias similares a las de Maiden, y eso es lo único que tengo para explicarles (risas)”.

En todo caso, hace poco estaba escuchando tu nueva canción de British Lion, Spit Fire, la cual es bastante más pesada que el material debut de la banda. ¿Qué puedes mencionar del próximo disco, entendiendo que -como has dicho- ya está grabado?

“Sí, ha pasado mucho tiempo desde que lanzamos el primer álbum. Hemos realizado un montón de giras por Europa en los últimos seis años, y eso ha marcado la diferencia. La banda ha evolucionado y se ha vuelto bastante más agresiva en el transcurso. El nuevo álbum será un muy buen ejemplo… o sea, mucho más representativo de lo que el grupo es en este mismo minuto. La dirección entonces es un tanto diferente, pero seguimos siendo un conjunto de rock, mostrando de la mejor forma lo que somos ahora”.

Muchas gracias Steve por tu tiempo. ¿Quieres dejar un mensaje previo al show?

“Sí, muchas gracias a los fans chilenos por el apoyo que siempre nos han dado, estamos muy próximos al concierto, así que… claro, tengo muchas ganas a que llegue el domingo”.

Ya se definieron las bandas que acompañarán a BRITISH LION en su presentación en Chile el próximo 18 de Noviembre en el Teatro Caupolicán. Los elegidos son KING OF LIARS, banda de Valparaíso que se define como south-rock alternativo, y CLEAVER, agrupación santiaguina de rock alternativo.

Las entradas para ver a Steve Harris en Chile se encuentran a la venta por sistema www.ticketek.cl, tiendas Hites y The Knife.

Los valores son:

Platea Baja: $23.000 | 20% descuento Entel: $18.400
Cancha General: $32.200 | 20% descuento Entel: $25.760
Palcos (últimas entradas): $40.000 | 20% descuento Entel: $32.200

BRITISH LION lanzó hace poco una versión de estudio de “Spit Fire”, canción que los fans ya habían podido escuchar en vivo en sus anteriores conciertos y que será incluida en el nuevo álbum de los británicos, programado para el 2019. El single será incluido en el setlist, además de nuevas canciones y las ya conocidas de su álbum debut (2012).

¡Ya se acerca! Este 1 de noviembre comenzó en Canadá la gira que traerá a Chile a Steve Harris y su banda BRITISH LION. El tour continúa por Estados Unidos, para luego pasar por Brasil, Argentina y Chile el domingo 18 de noviembre en el Teatro Caupolicán.

Las entradas para ver a Steve Harris en Chile se encuentran a la venta por sistema www.ticketek.cl, tiendas Hites y The Knife.

Los valores son:

Platea Baja: $23.000 | 20% descuento Entel: $18.400
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BRITISH LION lanzó hace poco una versión de estudio de “Spit Fire”, canción que los fans ya habían podido escuchar en vivo en sus anteriores conciertos y que será incluida en el nuevo álbum de los británicos, programado para el 2019. El single será incluido en el setlist, además de nuevas canciones y las ya conocidas de su álbum debut (2012).

foto: Vicente P. Fenoll

A pocos días de iniciar la gira que lo traerá por Sudamérica, Steve Harris y su banda BRITISH LION lanzaron la versión de estudio de “Spit Fire”, canción que los fans ya habían podido escuchar en vivo en sus anteriores conciertos y que será incluida en el nuevo álbum de los británicos, programado para el 2019.

BRITISH LION vendrá a Chile para tocar el 18 de noviembre en el Teatro Caupolicán, donde el single será incluido en el setlist, además de nuevas canciones y las ya conocidas de su álbum debut (2012).

Escucha“Spit Fire” de BRITISH LION aquí:

Las entradas para ver a Steve Harris en Chile se encuentran a la venta por sistema www.ticketek.cl, tiendas Hites y The Knife. Los valores son:

Platea Baja: $23.000 | 20% descuento Entel: $18.400
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Steve Harris, el hombre detrás de IRON MAIDEN, fue entrevistado por Metal Hammer quienes consultaron por el futuro discográfico de la legendaria banda inglesa a lo que el respondió:

“Estoy bastante seguro de que haremos otro álbum, luego todo estará bien y saldremos de gira. Cuánto durará eso, no sé. Hemos estado hablando de este tipo de cosas durante los últimos 20 años, pero a medida que pasa el tiempo, se vuelve más una realidad que un día puede que no podamos seguir más. Pero no quiero pensar en eso. Tengo que disfrutar el momento”

Tras una serie de conciertos íntimos en clubes y festivales en todo el Reino Unido y Europa desde el lanzamiento de su álbum debut, la banda solista de Steve Harris se presentará por primera vez en nuestro país con BRITISH LION el próximo domingo 18 de noviembre en el Teatro Caupolicán.

Hay preventa exclusiva para clientes Entel con un 20% de descuento para sus clientes hasta el miércoles 30 de mayo hasta las 11 AM, o hasta agotar el stock disponible para esta preventa.

Los precios para ver a BRITISH LION con Steve Harris en Chile son:

Platea Baja: $23.000 | 20% descuento Entel: $18.400
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Preventa Presencial: llama gratis al *110*951# y presenta tu mensaje en boletería.
Preventa Online: Para acceder al descuento digita tu N° de celular y tu clave de mi Entel en www.ticketek.cl. Recuerda que debes estar registrado para poder comprar.

La venta general esta disponible para todo público vía presencial en todos los puntos de venta disponibles y online en www.ticketek.cl.

Tras una serie de conciertos íntimos en clubes y festivales en todo el Reino Unido y Europa desde el lanzamiento de su álbum debut, la banda solista de Steve Harris, líder de IRON MAIDEN, se presentará por primera vez en nuestro país con BRITISH LION el próximo domingo 18 de noviembre en el Teatro Caupolicán.

La preventa exclusiva para clientes Entel comienza el lunes 28 de mayo a las 11 AM y estará disponible con un 20% de descuento para sus clientes hasta el miércoles 30 de mayo hasta las 11 AM, o hasta agotar el stock disponible para esta preventa.

Los precios para ver a BRITISH LION con Steve Harris en Chile son:

Platea Baja: $23.000 | 20% descuento Entel: $18.400
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Palcos: $40.000 | 20% descuento Entel: $32.200

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Hace algunos días IRON MAIDEN comenzó la parte británica del The Book Of Souls Tour, gira que los ha tenido alrededor del mundo promocionando su exitoso último larga duración. En la víspera de la primera presentación de la parte final de esta gira, Steve Harris conversó con el periódico The Sun donde se refirió, entre otras cosas, al futuro de la banda, donde la edad y la salud de los integrantes de la Doncella se convierte en el principal factor. Harris comentó:

“Estamos preocupándonos de nosotros mismos y de nuestra salud mucho más de lo que solíamos hacerlo, así que, quien sabe. Incluso Nicko ha dejado el alcohol desde hace 18 meses para estar en su mejor forma ya que es el mayor. Mientras él esté en forma, porque tocar la batería para MAIDEN es muy demandante físicamente, seguiremos. Estoy seguro que tenemos al menos otro disco más en nosotros”.

British Lion

En entrevista con la revista Kerrang!, Steve Harris se refirió al futuro de su proyecto solitario BRITISH LION, con el que tiene planeado lanzar un segundo larga duración. Al respecto, ya presentó algunas canciones en conciertos como “Spitfire” y “Bible Black” durante la gira que realizaron el 2015, lo que podría considerarse como un testeo de las canciones, a lo que Harris refiere:

Para ser honesto, simplemente no teníamos suficiente material para completar un setlist, así que tuvimos que presentar material nuevo. En un mundo ideal probablemente no lo hubiéramos hecho, es raro. Sin embargo, hablando en serio, años atrás tuve una idea que realmente no podrías hacer hoy por culpa de internet y todo eso. En esos días pensaba que quizás podría lanzar un disco de MAIDEN sólo con material nuevo grabado en vivo. Quizás hubiera sido posible hacerlo, pero ahora no porque obviamente no importa donde vayas con una banda, no te puedes llevar nada contigo porque la gente graba todo con las cámaras de sus celulares. Es como es, ahora es distinto. Sé que más de alguno debe haber visto alguna de las nuevas canciones en algún video de YouTube, pero sigo sin creer que sea una versión tan buena como la que finalmente grabaremos para el álbum. Ojalá que a la gente todavía les gusten, por supuesto habrán otras canciones también. Pero fue bueno probarlas en vivo, creo que las mejora. La forma en que tocamos las canciones ahora es mucho mejor de lo que fue en el primer disco“.

British Lion

Sobre el posible sonido del nuevo disco de BRITISH LION comenta: “La banda ha ido evolucionando en todo caso y las canciones han evolucionado. Estamos encontrando nuestro lugar como banda, encontrándole más sentido a lo que somos. Sin analizarlo mucho, creo que las nuevas canciones tienen una dirección más pesada. Por ejemplo “Spitfire“, para mí, suena como un THIN LIZZY realmente pesado aunque otros pueden pensar distinto. Son muy buenas canciones, realmente poderosas”

Sobre un futuro disco en vivo que estaría preparando la banda, Harris dijo: “Hemos hablado de hacer un disco en vivo hace un tiempo ya. Hemos grabado el último par de giras y obviamente grabaremos el material del próximo tour para tener tanto material como podamos y así tener suficiente para lanzar definitivamente un disco en vivo porque creo que es importante“.

 

 

Estas con las postales que dejó la tremenda tarde/noche de Metal ante 52 mil personas en el Estadio Nacional.

Fotos: Guille Salazar

IRON MAIDEN

ANTHRAX

 

 

 

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

Iron Maiden en Chile

Toda visita de Iron Maiden tiene algo muy especial, qué duda cabe. Pero en esta oportunidad, los componentes emotivos quizás serían algo distintos a los que hemos vivido en visitas anteriores de los británicos, cuyos recitales siempre tienen algo de “primera vez”, algo muy difícil de explicarle a las personas que piensan que las visitas de la Bestia a Chile se han tornado algo repetitivas o que creen que es una banda comparable con el resto. La primera vez, en el ex Teatro Monumental, después la primera vez con Bruce Dickinson, la primera vez tocando su set más clásico, la primera vez en el Nacional, a modo de ejemplo, cada una de ellas tuvo un componente emotivo ligado fundamentalmente con la trayectoria de la banda, y por el hito de lograr ser la primera banda de Heavy Metal en llegar a tocar al recinto de todos los chilenos, con el simbolismo que ello implica, y ser el número anglo con más público en este país.

Pero en esta ocasión, como decíamos, había un componente emotivo distinto, y que al menos es fundamental para uno, que ha escrito tantas veces reseñas de los discos y de los recitales de la Bestia. Y es que muchos quedamos “sensibles” con la nefasta noticia de que a Bruce Dickinson se le diagnosticó un cáncer, probablemente la enfermedad más traicionera y canalla que existe. La posibilidad concreta de nunca más tener discos o shows de Iron Maiden fue un gélido puñal en el alma para muchos de quienes hemos fundamentado la banda sonora de nuestras vidas con las canciones, discos y presentaciones de la Doncella. Si a ello le sumamos el fallecimiento de Lemmy Kilmister, un ícono trascendente al Rock al que probablemente muchos creíamos inmortal, la sensación de que “la vieja guardia” está empezando, paulatinamente, a dejarnos, es fuerte y por momentos angustiante.

Por suerte, la detección temprana del padecimiento de Bruce y un adecuado tratamiento lograron que The Air Raid Siren saliese adelante, y no sólo para lanzar esa titánica obra que es “The Book Of Souls”, sino que para renovar los pasaportes y salir a defenderlo al mundo, en un nuevo Ed Force One de gigantescas dimensiones. La emoción del anuncio de un nuevo tour de Maiden luego de la posibilidad cierta de no verlos más, se recibió como un verdadero tónico para la salud y provocó la adquisición en masa de los boletos para asistir a esta “nueva primera vez” de la banda: la primera con Dickinson recuperado del cáncer, y esta vez acompañados de un gigante como Anthrax, y de la banda del hijo de Steve Harris, George, llamada The Raven Age.

Iron Maiden en Chile

Pese al calor reinante en este veraniego Marzo, miles y miles de poleras negras fuimos llegando paulatinamente al enrejado exterior del Estadio Nacional para renovar los votos con una Doncella de ya cuarenta años de carrera, asistentes con una variedad etárea que sólo puede lograr el Rock. Es cierto, Maiden entra a la categoría de los “grandes eventos” y por ello de todas maneras dentro de su público hay algunos “eventistas” que gustan de ir a todos los conciertos masivos, pero parte de la grandeza de la Bestia es tener esa capacidad de convocar masas en torno a una sola pasión.

Y respecto a esto, uno no puede dejar de pensar que, en torno al prisma de la Bestia, incluso se puede analizar la evolución de Chile desde un punto de vista más sociológico. Es cierto que el tema del “satanismo” por el cual les privaron de tocar en Chile a principios de los ‘90 ha sido muy recurrente, pero no es menos cierto que han pasado menos de veinticinco años de ese evento, y pasar de una banda casi proscrita a ser un fenómeno de masas publicitado hasta en el canal católico en tan poco tiempo, es uno de los ejemplos más patentes de los cambios que ha ido viviendo nuestra sociedad contemporánea.

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Lindo fue sobrepasar el laberinto del enrejado hasta llegar al momento en que a uno le cortan su ticket, y finalmente llegar al Estadio Nacional, donde pudimos apreciar una majestuosa y creciente marea de poleras negras en la cancha y en las otras ubicaciones del coloso del “pilucho”. Gente con muletas, padres e hijos, montones de banderas, familias completas y hasta una muñeca inflable (!) fueron parte de la infinidad de cosas que pudimos apreciar en la previa. Y pasando ya a la expectativa del show en sí mismo, a estas alturas ya es imposible no “comerse” algún spoiler del setlist que traería la Bestia, pero ciertamente, aunque no hubiésemos sabido nada de antemano, era previsible que la banda defendería en vivo buena parte de su nuevo y desafiante material. Pero antes vendrían dos sabrosos entremeses: The Raven Age y Anthrax.

THE RAVEN AGE

A las 18:40 se dio el inicio a esta gran jornada del Metal en la capital de Chile. Los encargados de abrir fueron The Raven Age, banda que, como decíamos, es liderada por el hijo del titánico Steve Harris, el joven George Harris, guitarrista de la banda. Esta banda, que cuenta con siete años de antigüedad, lanzó su primer EP en julio de 2014, titulado simplemente “The Raven Age”.

George, con quien tuvimos la posibilidad de compartir en el Hotel Sheraton durante la jornada previa al concierto, nos reveló que su largaduración está terminado, a la espera de pequeños detalles y esperan lanzarlo durante este 2016. De gran calidad humana y muy humilde, Harris Jr. además nos contó sobre su experiencia sobre conocer por primera vez este rincón del mundo, de la calidez de la gente latinoamericana y de sus influencias musicales. Cosas así también las transmitió en la entrevista que dio a Powermetal.cl y que está disponible en nuestro sitio.

imlrv-2Los jóvenes, muy carismáticos y entusiastas, interpretaron un repertorio de siete canciones, entre las que destacan Uprising, Eye Among The Blind, The Death March y Angel In Disgrace, todas pertenecientes a su EP homónimo. Un show musicalmente bueno, con un sonido bien logrado y un metal/teatral de tremenda calidad. Esperemos que esta gira con Iron Maiden sea un impulso a su carrera, algo que a simple vista parece obvio. Tras cuarenta minutos de un virtuoso show (George mostró su gran talento con las seis cuerdas), la banda se retira del escenario con aplausos del respetable, su Rock melódico prendió por momentos al estadio que tímidamente se iba copando.

ANTHRAX

La espera para Anthrax, que duró aproximadamente 25 minutos, fue acompañada por una buena selección de Black Sabbath envasado, lo cual poco a poco comenzaba a motivar al público, que a esas alturas de la tarde alcanzaba las 25.000 personas. Hasta que siendo las 19:40 horas, la agrupación liderada por Scott Ian Rosenfeld apareció por los pastos ñuñoínos, bajo una ovación de la fanaticada presente, que se mantenía estoica bajo el calor del fin del verano. En el marco de la promoción de su nuevo álbum “For All Kings”, los neoyorkinos, quienes se unieron a la Doncella de Hierro para la gira por Sudamérica, se presentarán con un breve pero intenso set, plagado de clásicos.

El primero en salir a la escena fue el calvo Scott Ian, donde acompañado por su fiel guitarra Jackson comenzó con el riff inicial de uno de los himnos del thrash metal, Caught in a Mosh. Como es habitual, Anthrax le sugiere al público que es momento de hacer un mosh, y el público chileno responde a su llamado. Con un Joey Belladonna en excelentes condiciones vocales y una banda sólida, donde solo el guitarrista líder, Jonathan Donais, es el “nuevo” del grupo, Anthrax da partida a su quinta presentación en Chile.

Sin ninguna intención de bajar las revoluciones, el segundo tema del set es Got the Time, aquel cover de Joe Jackson, de tinte punky y presente en el “Persistence of Time”, que logró aumentar la euforia de los metaleros presentes. Bastaron estos dos temas, para que las personas que habían soportado en los primeros lugares tras la reja frente al escenario comenzasen a abandonar, pues es bien conocida la irracionalidad del público por estos lados del orbe, lo que agregado al calor veraniego y otras “cosas” generó algunas “pálidas”.

Anthrax continuó con los famosos covers de su repertorio, ahora con quizás uno de los temas más coreados de su set, Antisocial de los franceses de Trust. Quienes ya comenzaban a llenar el principal coliseo deportivo del país ajustaban sus cuerdas vocales cantando a todo pulmón you’re Anti-you’re Antisocial!”.

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Los neoyorkinos tenían pocas balas para disparar, debido a que en esta ocasión solo venían como banda soporte, pero de las ocho balas disponibles quisieron reservar algunas para material más reciente. Entre ellas Fight’Em ‘Til you Can’t de su penúltimo trabajo “Worship Music”, un excelente tema, muy ágil y con ese coro medio “rap” característico, que hizo que varios simplificaran las cosas con un “washu washu washu washu washu washu washu…. I’ll end you”.

La siguiente bala utilizada para material reciente es para presentar nuevo material, de su recién salido “For All Kings”: la elegida fue Evil Twin, el primer single del álbum. Respetuosa aceptación de la gente, pero no con el entusiasmo de las anteriores, por ende, era momento de lanzar un megaclásico a la parrilla. Tras la introducción de Belladonna, donde nos contó que lo siguiente era del “Spreading the Disease”, el público se vino abajo. Suena el riff y la inconfundible Medusa hace explotar a los presentes, ¡que gran tema! En lo personal uno de mis favoritos de Anthrax.

El penúltimo tema fue el segundo single de su reciente álbum, titulado Breathing Lightning que tampoco generó tanta algarabía, lo cual es esperable para un disco que tiene recién un par de semanas al aire. Además, es un tema que se aleja del Thrash moshero al cual el público se había acostumbrado.

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Para cerrar la tarde/noche, Charlie Benante, el legendario baterista, comienza con la intro de Run to the Hills, seguramente para tantear que tan prendida está la gente para el plato fuerte de la noche, pero a los cinco segundos varía el ritmo para dar paso a Indians, el excelente y quizás el mejor corte del “Among the Living”. Una excelente forma de despedirse, con un público que lo dejó todo gritando el “Cry for the Indians” y que ovacionó a los norteamericanos quienes prometieron regresar en 2017. Los esperamos con los brazos abiertos, porque ocho temas es poco para esta legendaria agrupación.

Setlist de Anthrax:

1. Caught in a Mosh
2. Got the Time
3. Antisocial
4. Fight ‘Em ‘Til You Can’t
5. Evil Twin
6. Medusa
7. Breathing Lightning
8. Indians

LA BESTIA ESTÁ DE VUELTA

Tras los dos aperitivos, y particularmente tras la concisa y contundente presentación de Anthrax y sus circle pits, la ansiedad aumentaba en las ya 50.000 personas que prácticamente repletaban el Nacional. Impresionante cómo seguía llegando y llegando público, sobre todo a la cancha, cuyo acceso norte se veía como una especie de llave incontenible que seguía recibiendo gente. La ansiedad fue aumentando con el paso de los minutos, y primero fue canalizada con el ya clásico “uooo-o-o-o-o” (que recuerda a la gran Metál Az Ész de los húngaros de Pokolgép), y luego escuchando clásicos envasados de ayer y hoy como Still Of The Night de Whitesnake, Ram It Down y Rapid Fire de Judas Priest o Highway Star de Deep Purple, por nombrar algunas. Sin embargo, los minutos pasaban, ya eran más de las 21.00 y ya el público comenzó a emitir algunas de esas pifias del tipo “que inicie la cuestión”.

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Hasta que llegan las 21.10 horas, y esa increíble conmoción que se genera con los primeros sones de un clásico de Iron Maiden que no es de Iron Maiden. Y es que Doctor Doctor de UFO se ha convertido en un tema muy querido por la fanaticada de la Bestia porque es el anuncio inequívoco de que se acaba una espera que se tornó eterna. El público salta y corea el “doctor doctor please” como si fuera un tema original de la Doncella. Se apagan las luces, se desata el delirio y comienza un hermoso video de animación en las pantallas gigantes, donde nos internamos en una jungla donde vive el Eddie maya de “The Book Of Souls”, y se ve el Ed Force One atrapado entre las ramas y lianas de los árboles. Hasta que aparece una mano desde la tierra, logra destrabar el avión y lanzarlo a volar por el mundo. Lindo inicio.

Ya sabíamos que el show iba a empezar con If Eternity Should Fail, pero personalmente creía que el comienzo sería envasado, incluso con la voz de Bruce. Por ello, fue gratamente sorprendente que el “Here is the soul of a man / Here in this place for the taking / Clothed in white, standing in the light / Here is the soul of a man” fuese hecho en vivo y detrás de escena por Dickinson. Sale el resto de la banda, Nicko, Janick, Dave (con una bonita polera alusiva a su última placa), Adrian y por cierto el jefe Steve Harris, y se descubre la hermosa puesta en escena de la Bestia, simulando una pirámide maya y con una serie de detalles, como las caras de los músicos grabadas en “piedras” al igual que en el booklet de su nueva placa, y con un juego de luces y fuego muy apropiados. Pese a que el sonido no fue el mejor en estos momentos, con una especie de “ola” que bajaba y subía las intensidades –con el propio Dickinson reclamando por el sonido–, terminó siendo un gran inicio, particularmente con la sección instrumental de este corte que es fabulosa.

imlrv-1Sin pausas, Bruce nos saluda con un “good evening Chile!” y nos lanzó Speed of Light, que pese a la “ola” sonora sonó como un verdadero cañón desde el grito inicial de Dickinson, una verdadera patada en las gónadas a ese cangrejo bastardo que esperamos no vuelva a osar tener el atrevimiento de volver a afectar a este genio contemporáneo. Como es costumbre, Maiden le saca lustre a sus singles luciéndolos en vivo, dándoles otra vida, pasó sin ir más lejos con El Dorado en su momento. Apoyados con imágenes del videoclip del tema, los británicos hicieron vibrar a las 52.000 personas que vivían el momento casi como si se tratara de un clásico. Palabras aparte para lo de Bruce: “como tuna” como decimos en Chile, el tumor canalla prácticamente no le produjo ninguna afectación en su voz, quizás esté más delgado y con un poquito menos de movilidad que antes, pero estamos hablando de que antes se debe haber corrido tres kilómetros en escena y ahora “sólo” deben haber sido dos y medio, por decir una cifra ridícula. Casi imperceptible y vaya que dio gusto y emoción ver al gran The Air Raid Siren en irrebatible plenitud de condiciones.

Hola Chile!” nos dice Dickinson y comenta lo feliz que está con 60.000 personas (en rigor fueron 52.000 según la producción, pero se entiende), que tocarán algunas canciones de “The Book Of Souls”, siendo interrumpido en su alocución por un enfervorizado público que gritaba “olé, olé olé olé… Maiden, Maiden”. Luego de beber líquido de una especie de cantimplora, nos presentaría el primer clásico de la jornada, la enorme y emotiva Children Of The Damned, un tema que ha envejecido espectacularmente y que contó con un Dickinson realmente imperial, ayudado por un público entregado y coreando hasta el solo. Para algunos es físicamente imposible que la piel no se nos ponga como pollo cuando coreamos el solo, con el primer gran “wooo-oo-oo-oo” de la jornada. El público chileno de Maiden, cuando la banda toca sus clásicos, parece hinchada y eso se agradece al momento de los conciertos. Un corte realmente emocionante y que definitivamente uno no esperaba que volvieran a tocar tras haberlo hecho en la gira del “Flight 666”.

Bruce nos presenta “a sad song of a funny man” y la banda vuelve a defender su nuevo material con Tears of a Clown, homenaje de Iron Maiden al fallecido actor Robin Williams. El sonido se fue afirmando –aunque sin llegar a un nivel 100% satisfactorio–, la sensación de “ola” fue disminuyendo y fue bien recibida por el público, aunque quizás no haya sido la mejor selección de “The Book Of Souls” para tocar en vivo.

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La banda entregaría temas de su última placa en “pares”, y el segundo par se completó con The Red and the Black, que es la única composición de “The Book Of Souls” que es completa y únicamente obra de Steve Harris. Un tema realmente colosal, complejo, desafiante y que sin dudas tocarlo en vivo entraña una gran dificultad. Qué exquisitez fue vibrar con el retumbante bajo del jefe Steve que marca el inicio de este tremendo tema, en medio de la oscuridad interrumpida por luces rojas que lo iluminaban, y en medio de un silencio contemplativo y admirativo. Un tema con muchos matices, algunos para contemplar como su inicio, otros para el “sing-along” con el “wo-o-o-o-o”, y una sección instrumental fenomenal, que sin dudas marcó uno de los momentos más destacados de la revisión de su material nuevo.

Cambia el telón de fondo, cambia el vestuario de Bruce y vendería la revisión de la Doncella a la Carga de la Brigada Ligera en la batalla de Balaclava, durante la guerra de Crimea. Un show de Maiden sin The Trooper no es show de Maiden. Es cierto que a veces muchos somos idealistas y a veces nos gustaría que la banda tocara otros clásicos –que tiene de sobra–, o incluso más idealistamente que toque canciones antiguas que nunca hemos escuchado en vivo –que por suerte cada vez son menos–, pero todo eso es en la previa, porque cuando suena ese galope incesante, cuando vemos a Bruce ondeando la Union Jack empoderado de ese orgullo británico tan clásico, uno sólo quiere cantar el “wo-o-o-o-o-o-o-o-o-o”. Algunas bengalas rojas en plena cancha ayudaron a hacer más bonito un cuadro realmente hermoso, y con un sonido que si bien no era el óptimo, por suerte ya no padecía esas “olas” que en un momento incluso desconcentraron un poco.

Powerslave es otro clásico inmortal de la banda y qué gusto volver a escucharlo, con un Bruce que utilizó una máscara azul eléctrica que era una mezcla entre un verdugo y Rey Mysterio de la lucha libre. Realmente alucinante y brutal, un tema lleno de mística y con una banda en un nivel superlativo, las guitarras de Dave, Adrian y Janick fluyeron perfectamente y complementan de gran forma esa soberbia línea de bajo que dibuja Steve al momento de los solos. Y como decíamos anteriormente, el despliegue y estado físico de Bruce sigue impactando, y ese impacto crece proporcionalmente con el paso de los años, más aun tras la situación del cáncer.

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La última defensa de “The Book Of Souls” también vendría por partida doble. Primero con Death or Glory, cuyo inicio es realmente fabuloso y luego sigue un ritmo similar a Running Free, aunque con un grado superior de complejidad al clásico del disco debut de la Doncella. En este punto sí hay que señalar que uno esperaba una respuesta superior del público. Por cierto que no al nivel de un clásico, es lógico que el público responda más fervorosamente con los clásicos que con los temas nuevos, pero sí dio la sensación de que la respuesta de la audiencia fue algo fría, de hecho el propio Dickinson se movió bastante por el escenario y se dirigió a sectores algo lejanos del mismo pidiendo una mayor respuesta. Algo paradójico pensando la inmensa cantidad de poleras del “The Book Of Souls” que había en el Nacional. Buen tema pero con escasa retribución, y de hecho al final Bruce hizo algunos ademanes, terminados por un nuevo “olé, olé olé olé, Maiden, Maiden”.

Tras los agradecimientos de Dickinson, señalando que no podía empezar a decir lo grandioso que era volver a estar con nosotros, que pasan cosas, imperios, civilizaciones que llegan y que después caen, que la historia es cíclica, y que incluso una de estas civilizaciones era relativamente cercana a nosotros, la civilización Maya y sus misterios, les interesó mucho, y finalmente lanzó una reflexión respecto a que realmente te das cuenta quiénes son tus amigos cuando caes, que muchos interpretamos como un pensamiento muy personal considerando su reciente situación de salud, siendo obviamente ovacionado.

Todo este preámbulo para llegar a la última revisión de su nuevo material con su fabuloso corte homónimo, The Book of Souls, con su inicio acústico cortesía de Janick Gers. Si usted es de los afortunados capaces de conectarse con los desafíos musicales que impone Iron Maiden actualmente, definitivamente tiene que haber disfrutado este tema, por montones, porque su ejecución y puesta en escena fueron realmente maravillosos, pese a que el público –como es un clásico en Chile– aplaudió notoriamente a destiempo. La preocupación por el nivel de la voz de Bruce ya no era tema, pero en este corte en sus primeras presentaciones de la gira tuvo algunas dificultades, las que Dickinson mandó a callar con una intensidad espectacular, realmente formidable lo del orgullo de Nottinghamshire. Y además contamos con la primera salida a escena del Eddie maya que engalana el arte de tapa de “The Book Of Souls”, un Eddie de casi cuatro metros con taparrabos y una especie de machete, con una movilidad que sería la envidia de muchos 9 de área que llegan a jugar a estas tierras, adornando la presencia escénica de la banda. Espectacular y teatral momento, con Bruce sacándole el corazón y lanzándoselo al público, así que ahora, y como siempre, tenemos el corazón de Eddie. Muy metafórico todo.

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Los inconfundibles platillos pausados de Nicko dieron la introducción a otro de los grandes momentos de la jornada. Y es que Hallowed Be Thy Name debe ser el tema favorito de muchos fanáticos de la Bestia, con justa razón, su construcción melódica es increíble y su letra es fascinante. De hecho Bruce salió a escena ataviado con una cuerda, jugando con ponérsela en el cuello, tal como el condenado a muerte que es levantado a las 5 de la mañana para ser llevado al “gallows pole” y ser ejecutado. Sencillo y operático. Incluso el propio Bruce coordinaba los movimientos de la cuerda para pegarle a uno de los platillos del kit de Nicko. En medio de bengalas y de varios “scream for me”, terminó siendo un pasaje altísimo del concierto.

Qué decir de lo que se provoca con Fear Of The Dark, sin dudas el tema de Maiden que más participación del público genera, desde Bruce pidiéndonos gritar el “fear of the dark” al principio, pasando por corear los solos, una masa humana saltando en el estribillo, una locura realmente, que no por haber sido vivida anteriormente deja de ser emocionante. Además, para no poca gente este fue su primer Maiden y tienen todo el derecho del mundo a vivir la experiencia que implica presenciar este tema en vivo.

imlrv-3Scream for me Santiago, scream for me Chile! The Iron Maiden!”, nos brama Bruce. Y es que el tema homónimo también forma parte de la vitrina de las canciones inmortales de la Doncella. Quizás no sea una gran, gran canción, comparada con otras, pero es un tema totalmente querible. Y eso es una diferencia que marca Maiden, banda a la que muchos queremos más allá de la música, es como si fuera un equipo o alguien de la familia. Ese tipo de sensaciones, si bien son permanentes, encuentran su cénit en vivir temas como estos, con esa cabeza gigante del Eddie maya que afloró desde el fondo del escenario, o con ese solo deliciosamente autoritario del jefe Harris que desde hace casi cuarenta años nos está diciendo que él es el dueño, la mente y el corazón de Maiden. Así, tras una hora y media de espectáculo, Bruce nos da las gracias “from Iron Maiden, from Eddie and from the boys”, y la banda abandonó el escenario por primera vez.

Después de un breve receso de uno o dos minutos, se enrojecen las luces, aparece una figura demoniaca en la parte trasera del escenario y retumbó la voz del fallecido actor británico Barry Clayton para comenzar un clásico de todos los tiempos como The Number of the Beast. No cabía ninguna duda que el “Six! Six six! The Number Of The Beast!” iba a ser uno de los momentos más coreados de la jornada y por cierto que así fue.

Tras el Número de la Bestia algunos asistentes insinuaron cantar un “cumpleaños feliz”, ante la incredulidad de Bruce, que de hecho le preguntó a los integrantes de la banda si alguno de ellos estaba de cumpleaños, diciendo que lamentablemente estábamos algo desinformados. Steve Harris cumple 60 años, pero este 12 de marzo, no el 11 como fue la fecha del concierto. Dickinson nos recuerda que estamos en un estadio cuya historia no es muy buena –causando la ovación del público–, pero que es increíble cómo un grupo de gente es capaz de unirse y no discriminar, porque “si te gusta Iron Maiden, te gusta Maiden y eso es todo”. Ese es el espíritu que prima en sus conciertos y qué mejor que ratificarlo con una joya moderna como Blood Brothers, en que incluso le lanzaron a Bruce la hermosa y noble “wenufoye”, la bandera mapuche, que el cantante tomó con curiosidad, aunque seguramente no quiso exhibirla más al no conocerla, situación comprensible pues los artistas están muy expuestos y nunca se sabe cuándo pueden “utilizarlos” para defender ciertas causas. No era el caso, por cierto, y en el contexto de Blood Brothers sirve para reflexionar acerca de la tremenda importancia de los pueblos originarios en nuestro país. Maiden no sólo no discrimina sino que incluye, y bastante tenemos que aprender de ello como sociedad. Lindo momento de la jornada con un tema que ha pasado a convertirse en un clásico.

Y para culminar, quizás una selección algo “rara”: uno no habría imaginado a priori que un show de Maiden terminara con Wasted Years. Pero así fue. Con un último cambio de telón, llegaron los últimos “scream for me” de la noche por parte de Bruce, que nos hizo bramar el coro mientras la segunda voz de Adrian Smith sonó realmente muy fuerte, de hecho quizás haya sonado con más volumen incluso que el propio Bruce. Un final en todo lo alto, tras una hora y cincuenta y cinco minutos de una entrega inclaudicable por parte de una banda honesta, que le saca lustre a sus clásicos pero no vive de sus rentas, sino que desafía con nuevo material en vivo. Y con los sones de Always Look On The Bright Side Of Life de Monty Python, nos retiramos del recinto, no sin antes encontrar muchas dificultades en la salida, especialmente en cancha y galería, un aspecto que sin dudas debió haber sido mejor previsto.

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Es cierto que el sonido tuvo altibajos, y que quizás el concierto haya sido un poco más “estandarizado” que otros shows en Chile, y probablemente haya habido shows mejores de la banda en nuestras tierras. Son observaciones legítimas. Pero Iron Maiden demostró “en cancha” porqué es una de las más grandes manifestaciones artísticas del ser humano contemporáneo, traspasando una energía contagiosa y con un Bruce callando todo atisbo de escepticismo tras su enfermedad. La vida del ser humano se nutre de experiencias y vivencias, y después de esta nueva visita de la Bestia a Chile, cabe reflexionar una gran cosa: la vida de nosotros sería mucho, muchísimo más difícil de sobrellevar, si no hubiese existido Iron Maiden. Con vigencia, garra, entrega, pasión, desafíos y contundencia, Maiden aporta la tinta en el libro de nuestras almas. ¡¡Gracias Doncella!!

Setlist de Iron Maiden:

01. If Eternity Should Fail
02. Speed of Light
03. Children of the Damned
04. Tears of a Clown
05. The Red and the Black
06. The Trooper
07. Powerslave
08. Death or Glory
09. The Book of Souls
10. Hallowed Be Thy Name
11. Fear of the Dark
12. Iron Maiden
Encore:
13. The Number of the Beast
14. Blood Brothers
15. Wasted Years

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

Bruce Dickinson

A 7 días del esperado regreso de IRON MAIDEN, DG Medios informó que van más de 48 mil entradas vendidas para el concierto del 11 de marzo en el Estadio Nacional y el descuento del 20% se encuentra próximo a agotar. Además la productora a cargo del show confirmó los horarios de cada banda para este viernes:

The Raven Age: 19:00hrs.
Anthrax: 19:45hrs.
Iron Maiden: 21:00hrs.

Las entradas se venden por sistema Superticket.cl y en tiendas Nothing Store (Portal Lyon, local 54-B), Inframundo (Eurocentro, local 0113), Breaking Point (Eurocentro, local 111), Hard Rock Café (Costanera Center, local 1226) y Centro Arte Alameda (Av. Bernardo O’Higgins 139)

Los precios son:

Galería: $25.000
Cancha: $29.000
Andes: $46.000
Pacífico Lateral: $32.000 (AGOTADO)
Pacífico Bajo: $65.000 (AGOTADO)
Pacífico Alto: $85.000 (AGOTADO)
Pacífico Medio: $95.000 (AGOTADO)

Iron Maiden en Chile | 11 de marzo 2016 | Estadio Nacional

 

 

Ed Ph0n3s

Al fin llegan a nuestro país los esperados Ed Ph0n3s, los audífonos on-ear resultado de casi 70 años de experiencia en audio de Onkyo, combinado con las exigentes normas de sonido de Steve Harris. 

Music World, representante de Onkyo en Chile por más de 10 años, trae este producto de manera exclusiva y los podrás probar junto a Eddie a partir de este 5 de marzo en la tienda ubicada en Pedro de Valdivia Norte 0691 (Providencia). Si quieres ser de los primeros en tener los Ed Ph0n3s, ingresa aquí para reservarlos y obtener toda la información técnica.

“El Metal y todos los géneros del rock necesitan claridad y presencia en los rangos medios para mostrar el espectro de sonido completo. Esta fue mi breve clave para Ed Ph0n3s”, comenta el bajista y fundador de IRON MAIDEN. Haz click en la imagen para ver en detalle los Ed Ph0n3s:

Maiden App

La aplicación Maiden Audio es el compañero perfecto para los ED-PH0N3S y cuenta con un ecualizador de alta precisión (16.384 bandas discretas, filtro FIR de fase lineal) que te permite crear y guardar tus propios preajustes de ecualizador personalizado. La aplicación también viene pre-cargada con presets de ecualización seleccionables optimizado para los seis miembros de Iron Maiden y diseñados especialmente para el Onkyo ED-PH0N3S. Si deseas descargarla, ya se encuentra disponible en la App Store en Google Play.

Especificaciones Técnicas

Tipo de controlador: Dinámico (Titanio recubierto)
Tamaño del conductor: 40 mm
Respuesta de frecuencia: 10Hz – 27kHz
Peso: 245g
Potencia máxima de entrada: 800mW
Nivel de presión: 105dB / mW
Impedancia: 32 Ohms
Longitud del cable: 1.6m
Tipo de enchufe: 3,5 mm
Adaptador suministrado: ¼ de pulgada (6,35 mm)

Recordemos que IRON MAIDEN se presentará en Chile este 11 de marzo junto a ANTHRAX y THE RAVEN AGE. Las entradas se venden por sistema Superticket.cl y los precios son los siguientes:

Galería: $25.000
Cancha: $29.000
Pacífico Lateral: $32.000 (AGOTADO)
Andes: $46.000
Pacífico Bajo: $65.000 (AGOTADO)
Pacífico Alto: $85.000 (SOLO DISPONIBLE NORTE)
Pacífico Medio: $95.000 (AGOTADO)

También se pueden adquirir en Nothing Store (Portal Lyon, local 54-B), Inframundo (Eurocentro, local 0113), Breaking Point (Eurocentro, local 111), Hard Rock Café (Costanera Center, local 1226) y Centro Arte Alameda.

Iron Maiden en Chile | 11 de marzo 2016 | Estadio Nacional

 

edfones

El resultado de casi 70 años de experiencia en audio de Onkyo, combinado con las exigentes normas de sonido de Steve Harris han creado los audífonos on-ear ED-PH0N3S, diseñados especialmente para los fans del Rock y el Metal. “El Metal y todos los géneros del rock necesitan claridad y presencia en los rangos medios para mostrar el espectro de sonido completo. Esta fue mi breve clave para ED-PH0N3S”, comenta el bajista y fundador de IRON MAIDEN.

Con más de 20 años de experiencia en audio de alta fidelidad, Music World comprende que el buen sonido es completamente personalizable según los intereses musicales de cada persona. Tanto los sistemas de reproducción como las fuentes sonoras necesitan adaptarse a los gustos de los fans de distintos tipos de música, brindándoles más que un buen sonido, el sonido que ellos quieren y disfrutan escuchar. Maiden Audio se ha dado cuenta de este requerimiento y han decidido responder con un audífono especializado para escuchar géneros musicales extremos como el Rock y el Metal, desarrollando un excelente desempeño a la hora de reproducir frecuencias medias y altas. Esto permite sumergirse en las distorsiones de las guitarras, sentir los bombos, la claridad de las voces sin perder ningún detalle y personalizar la reproducción de canciones con el ecualizador de la aplicación para escuchar como todo fan desearía.

Equipados con dos drivers de titanio de 40 mm que transmiten una claridad sorprendente en rangos de frecuencia medios y altos. Además, no deja de ser importante la potencia de los bajos que ayudan a crear una respuesta envolvente y profunda para sentir el Metal. El revestimiento de plata pura en el conector y los cables seleccionados de grueso calibre ayudan a asegurar una transmisión de señal continua y sin cortes. Los ED-PH0N3S son adecuados para estudios de audio, el hogar y el uso diario con smartphones y tablets.

(click en la foto para ver más grande)


La aplicación Maiden Audio es el compañero perfecto para los ED-PH0N3S y cuenta con un ecualizador de alta precisión (16.384 bandas discretas, filtro FIR de fase lineal) que te permite crear y guardar tus propios preajustes de ecualizador personalizado. La aplicación también viene pre-cargada con presets de ecualización seleccionables optimizado para los seis miembros de Iron Maiden y diseñados especialmente para el Onkyo ED-PH0N3S. Si deseas descargarla, ya se encuentra disponible en la App Store en Google Play.

Especificaciones Técnicas

Tipo de controlador: Dinámico (Titanio recubierto)
Tamaño del conductor: 40 mm
Respuesta de frecuencia: 10Hz – 27kHz
Peso: 245g
Potencia máxima de entrada: 800mW
Nivel de presión: 105dB / mW
Impedancia: 32 Ohms
Longitud del cable: 1.6m
Tipo de enchufe: 3,5 mm
Adaptador suministrado: ¼ de pulgada (6,35 mm)

Los ED-PH0N3S llegarán a Chile en Febrero del 2016 por Music World, distribuidor oficial de Onkyo y Maiden Audio y se podrán probar escuchando el último disco de IRON MAIDEN “The Book Of Souls” en los showrooms ubicados en Providencia (Av. Pedro de Valdivia Norte 0691, esquina Av. El Cerro) y Vitacura (Las Hualtatas 8980, esquina Isla de Pascua).

Para más información de este y otros productos, visita www.musicworld.cl

Steve Harris comenta: “Yo sabía que iba a necesitar unos muy buenos auriculares para la reproducción de las mezclas de ‘The Book Of Souls’, el nuevo álbum de estudio de MAIDEN. De hecho, me puse a buscar hace unos dieciocho meses, cuando empezamos a grabar porque yo había estado luchando para encontrar un diseño de audífonos que tuvieran un estándar sonoro aceptable para el Rock / Metal. Mi principal objetivo era lograr un equilibrio que no fuera simplemente sonidos pesados con casi cualquier gama media como un montón de auriculares que hay en estos días, que están básicamente diseñados para la música de baile. Yo quería un buen equilibrio en todo el ancho de banda incorporando además mucho más las frecuencias de gama media, algo que me parece muy importante y vital para apreciar las complejidades de nuestra música y el Rock / Metal en general. Un amigo en Onkyo sugirió que me pusiera en contacto con la empresa para crear un diseño que pudiera cumplir con mis especificaciones. Empezamos a colaborar y han estado trabajando en ellos desde entonces, evaluando un sin número de frecuencias y modificando de las unidades, materiales, cables y conectores hasta que alcanzamos el equilibrio ideal. Ahora estoy muy contento con el resultado final”.

IRON MAIDEN se presentará en Chile junto a ANTHRAX y THE RAVEN AGE el próximo 11 de Marzo en el Estadio Nacional. Las entradas ya están a la venta por el sistema Superticket.cl y los precios son los siguientes:

Galería: $25.000
Cancha: $29.000
Pacífico Lateral: $32.000
Andes: $46.000
Pacífico Bajo: $65.000
Pacífico Alto: $85.000
Pacífico Medio: $95.000

Tambien se pueden adquirir en Nothing Store (Portal Lyon, local 54-B), Inframundo (Eurocentro, local 0113), Breaking Point (Eurocentro, local 111), Hard Rock Café (Costanera Center, local 1226) y Centro Arte Alameda.

Iron Maiden en Chile | 11 de marzo 2016 | Estadio Nacional

Iron Maiden - Ed Force One 2016

Los británicos IRON MAIDEN saldrán de gira, esta vez para promocionar su último trabajo “The Book Of Souls”, y nuevamente lo harán en su propio avión: El “Ed Force One”. Pero, a diferencia de las dos últimas veces en que fue un Boeing 757-200s, el “Ed Force One” será un 747-400.

“El mayor beneficio de viajar en un 747 es que, debido a su colosal tamaño y capacidad de carga, podemos llevar toda nuestra puesta en escena y todo nuestro equipamiento para el escenario en la bodega de carga sin tener que hacer ninguna modificación estructural inmensa como tuvimos que hacer en el anterior 757, algo que los fans pueden haber visto en el DVD ‘Flight 666′. Todo lo que tenemos que hacer es pintar y mover unos pocos asientos, con la ventaja añadida de que hay mucho más espacio para la banda y el equipo, nuestro equipo puede tener una fila de asientos cada uno para recuperar el sueño en los vuelos”

“A pesar de que hemos trabajado muy a cabo la logística para usar un avión de ese tamaño inmenso en una gira, todavía tengo que aprender a volarlo antes de que podamos ir a algún lado. Por tanto, actualmente estoy entrenando para calificar como piloto y capitán de un Boeing 747. Estoy haciendo esto en la aviación de Cardiff, mi centro de mantenimiento de aeronaves en Gales, donde recientemente tomamos posesión de un espléndido simulador de 747 en el cual no puedo esperar para practicar” comentó Bruce Dickinson.

Iron Maiden - Ed Force One 2016

IRON MAIDEN se presentará en Chile junto a ANTHRAX y THE RAVEN AGE el próximo 11 de Marzo en el Estadio Nacional. Las entradas ya están a la venta por el sistema Superticket.cl y los precios son los siguientes:

Galería: $25.000
Cancha: $29.000
Pacífico Lateral: $32.000
Andes: $46.000
Pacífico Bajo: $65.000
Pacífico Alto: $85.000
Pacífico Medio: $95.000

Tambien se pueden adquirir en Nothing Store (Portal Lyon, local 54-B), Inframundo (Eurocentro, local 0113), Breaking Point (Eurocentro, local 111), Hard Rock Café (Costanera Center, local 1226) y Centro Arte Alameda.

Iron Maiden en Chile | 11 de marzo 2016 | Estadio Nacional

edfones

IRON MAIDEN, en conjunto con la compañía japonesa Onkyo Corporation, lanzará los “Ed-Ph0n3s”, nuevos audífonos el próximo 8 de Diciembre en Tokio. Los audífonos vendrán además con una app para smartphone tanto en Apple Store como Google Play la cual vendrá con configuraciones de ecualización de sonido especiales de IRON MAIDEN.

Los “Ed-Ph0n3s” nacen de un trabajo en conjunto entre Steve Harris, bajista de IRON MAIDEN, junto al ingeniero Mark Cheffins, parte de Onkyo Corporation, con el fin de lograr crear unos audífonos que cumplan con todos los requerimientos de Harris para lograr un experiencia perfecta para escuchar la música de IRON MAIDEN o cualquier canción de Rock o Metal.

“Yo sabía que iba a necesitar unos muy buenos auriculares para la reproducción de las mezclas de ‘The Book Of Souls’, el nuevo álbum de estudio de MAIDEN. De hecho, me puse a buscar hace unos dieciocho meses, cuando empezamos a grabar porque yo había estado luchando para encontrar un diseño de audífonos que tuvieran un estándar sonoro aceptable para el Rock / Metal. Mi principal objetivo era lograr un equilibrio que no fuera simplemente sonidos pesados con casi cualquier gama media como un montón de auriculares que hay en estos días, que están básicamente diseñados para la música de baile. Yo quería un buen equilibrio en todo el ancho de banda incorporando además mucho más las frecuencias de gama media, algo que me parece muy importante y vital para apreciar las complejidades de nuestra música y el Rock / Metal en general. Un amigo en Onkyo sugirió que me pusiera en contacto con la empresa para crear un diseño que pudiera cumplir con mis especificaciones. Empezamos a colaborar y han estado trabajando en ellos desde entonces, evaluando un sin número de frecuencias y modificando de las unidades, materiales, cables y conectores hasta que alcanzamos el equilibrio ideal. Ahora estoy muy contento con el resultado final” comentó Steve Harris.

Los ED-PH0N3S llegarán a Chile en Febrero del 2016 por Music World, distribuidor oficial de Onkyo y Maiden Audio y se podrán probar escuchando el último disco de IRON MAIDEN “The Book Of Souls” en los showrooms ubicados en Providencia (Av. Pedro de Valdivia Norte 0691, esquina Av. El Cerro) y Vitacura (Las Hualtatas 8980, esquina Isla de Pascua).

IRON MAIDEN se presentará en Chile junto a ANTHRAX y THE RAVEN AGE el próximo 11 de Marzo en el Estadio Nacional. Las entradas ya están a la venta por el Sistema Superticket.cl y los precios son los siguientes:

Galería: $25.000
Cancha: $29.000
Pacífico Lateral: $32.000
Andes: $46.000
Pacífico Bajo: $65.000
Pacífico Alto: $85.000
Pacífico Medio: $95.000

Tambien se pueden adquirir en Nothing Store (Portal Lyon, local 54-B), Inframundo (Eurocentro, local 0113), Breaking Point (Eurocentro, local 111) y Hard Rock Café (Costanera Center, local 1226).

Iron Maiden en Chile | 11 de marzo 2016 | Estadio Nacional

Steve Harris

El bajista y mente maestra de IRON MAIDEN Steve Harris realizó una entrevista con Goldmine donde se le consultó acerca de las diferencias del proceso creativo en “The Book Of Souls” con respecto a los anteriores discos de la banda inglesa y sobre que ha llevado a que la banda componga ahora temas más largos de lo que hacia en sus orígenes:

“Normalmente vamos a los ensayos a escribir y ensayar y luego nos gusta ir y grabar en otro lugar. Pero esta vez hicimos todo en un solo lugar, así que fue bueno porque pudimos escribir y ensayar una canción y después grabarla de inmediato. Tiene mucho más sentido, en realidad, en muchos sentidos. Quiero decir, realmente lo disfruté mucho. Pero creo que la mayoría de la gente sabe que los estudios son tan ridículamente caros que la mayoría de las bandas tiene que ensayar en una sala de ensayo primero, y eso es normal. Esta vez decidimos ir directamente, en parte porque no iba a haber otra banda ensayando en la sala. Pensamos, no podemos estar en un lugar para escribir un nuevo álbum y que otra persona esté escuchando lo que estamos haciendo,. Así que decidimos ir directamente al estudio, que es más privado. Funcionó muy bien. Creo que cuando hagamos otro álbum, vamos a hacer lo mismo. 

Siempre lo hemos hecho lo que queríamos hacer desde el primer álbum, así que no hay diferencia. Es sólo que nos cuesta escribir canciones cortas en estos días. No tengo ni idea porque. Es sólo la forma en que se dio. No hay ninguna razón real además del hecho de que tenemos todo tipo de influencias. Algunos de ellas son cosas progresivas. Pero no estamos tratando específicamente de ser algo, simplemente escribimos las canciones que sentimos en el momento. Nunca realmente sabemos lo que vamos a escribir a continuación. Lo cual es parte de lo emocionante de hacer un nuevo álbum. No hay un plan de batalla, solo vamos y hacemos lo que sale. Solo después, cuando hacemos entrevistas, tratamos de analizarlo. Nosotros no analizamos lo que hacemos, simplemente lo hacemos” contestó Harris.

 

No ha pasado poca agua bajo el puente tras el último lanzamiento en estudio de la Doncella, “The Final Frontier”, en agosto de 2010. Dos visitas de la banda a Chile, con los tours The Final Frontier y Maiden England; un registro en directo como “En Vivo!” grabado en nuestro país –con algunas incrustaciones argentinas–; pero nada más trascendente e impactante que el anuncio oficial de que Bruce Dickinson padecía cáncer. Uno frecuentemente tiende a creer que la vida de los grandes íconos es eterna, y recibir este tipo de noticias, que sin duda amenazó el futuro de una de las bandas más grandes del planeta –y personalmente, la mayor manifestación artística contemporánea–, causó mucho impacto, más aun sabiendo que no hay peor traidor que el maldito cangrejo que ya nos quitó a Ronnie James Dio y que también le pegó a otra insignia de todos los tiempos como el icónico Tony Iommi.

Por fortuna y gracias a una detección temprana, el pronóstico de Dickinson era favorable y paulatinamente nos fue volviendo el alma al cuerpo. Al unísono, comenzó a aparecer a cuentagotas la información de que la Bestia tenía listo un nuevo disco, y que estaban esperando la evolución de The Air Raid Siren para ir comunicando más detalles. Y así, tras las buenas nuevas con la salud de Bruce, Iron Maiden nos anunció que, tras cinco años sin material nuevo en estudio, nos entregarían un nuevo trabajo en estudio. Pero no cualquier cosa, sino que un disco doble, con más de noventa minutos de música, incluyendo una composición de dieciocho minutos. Encabezado por un inquietante y casi minimalista Eddie con pintura corporal a la usanza de los antiguos mayas, “The Book Of Souls” prometía ser el lanzamiento más relevante del año a nivel de rock, y probablemente uno de los más importantes a nivel musical global.

Tratándose de la Doncella es inevitable hacer una referencia al arte de tapa del disco, a cargo del británico Mark Wilkinson, en cuyo currículum, aparte de la portada del single “The Wicker Man”, podemos encontrar todo lo oficial de Judas Priest desde “Ram it Down” en adelante, o “Misplaced Childhood” de los progresivos Marillion, entre otras obras. Cuando lo vimos circular en Internet hace algunos meses, a varios nos pareció incluso algo precario para tratarse de Maiden, especialmente al compararlo con obras excelsas como los artes de “Somewhere In Time” o “Powerslave”, sólo por nombrar un par de los preferidos de quien escribe estas líneas.

Pero el paso de los días y las averiguaciones, llevan sin dudas al menos a reformular esa afirmación inicial. “The Book Of Souls” no es un disco conceptual, pero la banda sí se interesó, y mucho, por la cultura maya y su particular cosmovisión en cuanto a la trascendencia de las almas. A tal punto llegó este interés que contrataron a un historiador británico, especialista en la cultura maya, de nombre Simon Martin, a fin de que los ayudara a recrear estos conceptos y plasmarlos en el disco, al menos en lo referente a su estética. Incluso Martin, entrevistado por Metal Hammer, manifestó que el interés de Iron Maiden en el espíritu humano y en su destino, es algo que los antiguos mayas habrían apreciado. Y ese aporte de Martin se consolida nada menos que en la transcripción de los títulos de las canciones en jeroglíficos mayas, un detalle derechamente fascinante que se aprecia tenuemente en los costados del booklet, que además cuenta con varias imágenes de Eddie más completas que las que vemos en la portada, entre ellas una ilustración increíble de los seis miembros de la banda fundidos en dos tótems en llamas, con un Eddie gigante emergiendo desde una pirámide maya, imagen que seguramente será fondo de pantalla de muchos computadores a partir de estos días. ¡Ah! Y ojo con el logo de la banda, que vuelve a tener las letras puntiagudas, algo que no se veía desde “The X-Factor”.

Bueno, pero vamos a la música: un tufillo a Dickinson solista da el pie a este “The Book Of Souls”. Un teclado que durante un primer instante recuerda a la famosa “Tocata y Fuga en Re Menor, BWV 565” de Johann Sebastian Bach, crea un ambiente misterioso y casi chamánico con el que se inicia If Eternity Should Fail, el primer tema de Maiden versión 2015. Tras la introducción de la voz de Bruce contando que “here is the soul of a man”, llegamos a un ritmo “cabalgado” a medio tiempo muy tradicional de la Bestia –ojo con esos detalles en los platillos que sólo Nicko sabe entregar–, acompañado de la tríada de guitarras en armonía y un bajo de Steve Harris que suena con la contundencia y garra de siempre. El estribillo con su “Reef in a sail at the edge of the world / If eternity should fail / Waiting in line for the ending of time / If eternity should fail” es muy sencillo y perfecto para “saltarlo” en vivo. Dos veces esta fórmula, y se da pie con la batería y el bajo a un segmento instrumental destacadísimo e incluso algo inesperado, mucho más rápido y digno del Maiden de los ’80, con un bajo realmente exquisito y armonías de guitarras muy lucidas. De vuelta al estribillo, varias veces reiterado, y cierra con una outro acústica con una voz distorsionada que, quizás estando algo de más, ayuda a cerrar el círculo más bien “oscuro” que intenta, exitosamente, crear la banda con este tema. Apenas un bocadillo de la multiplicidad de detalles que encontraremos en los, a veces, intrincados pasajes de esta nueva placa de la Bestia.

A estas alturas del partido, considerando la velocidad de la luz en la que transcurre todo hoy en día, Speed Of Light, cortesía de Adrian Smith y Bruce Dickinson, ya es un “viejo conocido”, de hecho ya hemos visto montones de veces su muy entretenido y bien hecho videoclip –un Eddie en versión videojuegos que va evolucionando conjuntamente con la tecnología de los mismos–, e incluso varios hemos invertido algunos minutitos en el simpático videojuego que cuenta con una coqueta versión en midi de este tema.Como suele pasar con los singles de la Doncella –sin ir más lejos, como sucedió con El Dorado en “The Final Frontier”– adquiere un brillo mayor al situarlo en el contexto del álbum. No es el mejor single de la carrera de Maiden, ciertamente, pero es ultra rockero, con notorias inspiraciones setenteras, se queda pegado (varios hemos andado tarareando el “shadows in the stars, we will not return / humanity won’t save us at the speed of light” por varios días), tiene un coro entretenido y un riff solidísimo. El solo, si bien no sorprende al basarse en el mismo riff que domina todo el tema, sí engancha y entretiene, para finalmente cerrarse volviendo al coro. Tema hecho para defender al disco en vivo.

El bajo inconfundible de Steve Harris da pie a unas guitarras que paulatinamente van tomando cierta fuerza junto a la voz de Bruce Dickinson en The Great Unknown, compuesta por Harris y el gran Adrian Smith. Bruce no le hace el quite a los agudos, siendo probablemente una de sus performances más destacadas de toda la placa. Si bien el tema circula por ritmos más lentos, toma más cuerpo e intensidad a medida que va avanzando, acelerando en algo al momento del coro. Interesantes también son los solos, pese a no brillar fulgurantemente. Quizás el quiebre final no esté tan bien logrado como pudiese esperarse, siendo un poco abrupto, pero de todas maneras es un muy buen corte. ¿La letra? También interesante y catastrofista (“Never ending the desires of men / It’ll never be the same or calm again / In a time of changing hearts and great unknown / It’ll be the damnation and end of us all”).

El inspiradísimo bajo “flamenco” de Stephen Percy Harris –en la onda de Blood On The World’s Hands, pero mejorada– marca el inicio de The Red And The Black, seguramente inspirado en la novela “The Rouge And The Noir” de 1830 del francés Stendahl. Es uno de los tres temas del disco que sobrepasan los diez minutos de duración –dura 13.33–, y es el único cuyos créditos son exclusivamente del genio de Leytonstone. Y se notan, sabemos que Steve es la esencia de Maiden. Con un riff que recuerda a otra joya del “The X-Factor” como Sign Of The Cross o incluso a pasajes de Seventh Son Of A Seventh Son, se incorpora Bruce a contar la historia de un tipo que necesita que alguien lo salve, llegando a unos “o-o-oooh” que recuerdan a The Wicker Man, generándose la inevitable sensación de tararearlos, y uno piensa que es altamente probable que también sea uno de los cortes elegidos por la banda para ser tocados en vivo. Luego viene un extenso pasaje instrumental, primero siguiendo la línea de lo que hemos escuchado hasta este momento, pero paulatinamente van apareciendo otros elementos interesantes, particularmente con el teclado, muy sencillo pero aportativo, y solos que funcionan de manera contundente. Pero sin dudas el mejor momento de este tema llega a partir de los 9.09 minutos, con un quiebre rítmico y melódico realmente alucinante pese a su sencillez, las guitarras suenan realmente increíbles, poniendo los pelos de punta con el machacar mágico de las cuatro cuerdas de Harris. Finalmente, vuelve a los “o-o-oooh” y al bajo “flamenco” de Steve que cierra circularmente un tema realmente soberbio.

When The River Runs Deep (Smith / Harris) es probablemente el tema más rápido del disco, velocidad que se alcanza con pasajes de exquisitez y con un sonido que al principio recuerda vívidamente al “Seventh Son Of A Seventh Son”, particularmente a pasajes de la gloriosa Moonchild, aunque obviamente sin el peso específico de un clásico de clásicos como lo es el Chico de la Luna. Es una canción con una indudable vibra más positiva en el sentido de ir a pelear (“Now with nothing to hide going nowhere / Take my chances and stand by their sides / When the river runs deep and the line breaks / And the blood it flows free from our lives”), y quizás sea menos “profunda” en ese aspecto que los temas más épicos del disco. En el estribillo sin dudas se bajan en algo las revoluciones y quizás se le reste un poco de brillo, pero no lo hace dejar de ser un corte bastante rockero “vieja escuela”. Para destacar además el interesante trabajo de segundas voces armónicas.

La guitarra clásica de Janick Gers da el puntapié inicial a The Book Of Souls, otro de los temas que supera los diez minutos de duración, y que sin duda entra a la pelea de los mejores title tracks de la carrera de la Doncella. Un riff y un ritmo con influencias orientales crean el entorno donde se narra esta historia situada en el tiempo de los mayas (“They were praying to the gods of nature / And were living in the cities of stone / Towers reaching upward to the heavens / Sacred wonders for the world unknown”), que se va llevando paulatinamente hasta llegar al coro, donde Dickinson está particularmente iluminado con sus agudos. La sección instrumental, “interrumpida” por dos apariciones de la voz de Bruce, recuerda a Montségur de “Dance Of Death”, aunque con más desarrollo y protagonismo de la melodía de las guitarras, notándose que es un tema en cuya composición participó activamente uno de ellos, en este caso Janick Gers (junto a Harris), logrando el clímax hacia el final con las armonías y el “The book of souls” de Bruce, que cierra la parte “metálica” y da el pie al cierre circular con la misma guitarra del principio. Excelente tema, con el cual culmina el primer disco.

Y vamos con el segundo. ¿Cómo no quedar peinado para atrás con el fabuloso inicio de Death Or Glory? Al sólo escuchar un par de segundos ya entendemos que es un tema de guerra, de hecho el ritmo del principio, sin ser igual, recuerda un poco a Where Eagles Dare de “Piece Of Mind”. Con una melodía de guitarra absolutamente clásica, da pie a un ritmo similar al de temas como Running Free, aunque obviamente con un contexto instrumental mucho más elaborado que el del citado clásico del disco debut de la Bestia. El pre-coro “Turn like the devil / Shoot straight from the sun / Climb like a monkey / Out of hell where I belong” es particularmente entretenido y da hacia un estribillo muy directo y bastante simple. Buenos solos, estructura sencilla, se deja escuchar fácilmente y tiene muchas fichas para terminar siendo un segundo single. Dedo para arriba para la dupla Smith / Dickinson.

Es inevitable recordar a Wasted Years con el inicio de Shadows Of The Valley, nueva cortesía de la dupla Gers / Harris, pero la reminiscencia al clásico del “Somewhere In Time” se queda en el inicio, tomando más cuerpo con la incorporación de Bruce, algo exigido en el “Soulless demons laughing in a sea of madness”, tomando un riff y un ritmo similar al de Fallen Angel del “Brave New World”, disco que está cumpliendo nada menos que quince años. Probablemente en este caso los sintetizadores no cumplan una gran función en el tema, específicamente en el coro, quizás estén algo de más, quitándole un poco de peso a una guitarra y bajos que suenan como cañón. De todas maneras tiene pasajes muy buenos, el riff después del coro es realmente interesante, y sobre todo los solos, pues probablemente sea uno de los temas donde más lustre se le saca a la tríada de guitarras, que suenan con muchísimo feeling. También destacan los “o-o-oooh” antes de un final brillante y seco, con las tres guitarras en armonía y con un detalle de Harris realmente fabuloso.

Antes de escuchar el disco ya sabíamos que lo siguiente, Tears Of A Clown, estaría dedicada o inspirada al tristemente fallecido actor Robin Williams. Y al escucharlo se nota que es un tema hecho con una producción algo superior al del resto del disco, que tiene un sonido más natural e incluso un poco más “crudo”. Con una vibra algo más progresiva y hardrockera que lo que encontramos mayoritariamente en este disco (más similar a lo que escuchamos con más frecuencia en “The Final Frontier”), es un corte más lento que cuenta con una letra fantástica, que toca sin sensiblerías el transversal tema de la depresión y el suicidio (“Who motivates the motivator? / Façade it has to go, he knows it sooner or later / Smile for cameras all OK / But tomorrow is another day he must get through”). Un tema que no por ser estructuralmente simple deja de ser profundo, y además especialmente emotivo para quienes admiramos la carrera de Williams.

Con The Man Of Sorrows, única aparición del gran Dave Murray (junto a Harris por cierto) en los créditos es inevitable acordarse de la balada homónima del gran Bruce en el increíble “Accident Of Birth”. De alguna forma, también es una especie de balada, especialmente al comienzo, con una elegante guitarra apoyando a un Bruce en ese rol de storyteller que tanto le acomoda. El ingreso de la batería le da un poco más de peso y le quita parte de la estructura de power ballad, estructura que vuelve por sus fueros al momento del estribillo, que si bien no es particularmente brillante, muestra a un Dickinson imperturbable. Un final bastante progresivo cierra un tema melancólico y sofisticado.

Para el último tema del segundo disco, la anticipadísima e intimidante Empire Of The Clouds, hay que hacer una pausa, porque es indispensable hacer ciertas referencias antes de entrar a la desagregación de este fantástico tema que justifica un review por sí solo.

En primer lugar, es cierto, es un tema intimidante por su duración, dieciocho minutos, la canción más extensa de la carrera de la Doncella, compuesta exclusivamente por Bruce Dickinson, a quien siempre hemos destacado como una especie de neo-renacentista, capaz de componer música, cantar, ser piloto de avión o ser un respetable esgrimista, entre otras cosas, pero de alguna forma podríamos decir que en esta canción The Air Raid Siren, aun padeciendo un cáncer, canta, toca el piano y alcanza su cénit creativo, pues compatibiliza tres de sus más grandes pasiones: la música, la historia y la aeronáutica. Un tema que merece un tratamiento especial –Dickinson estuvo seis semanas trabajando en el estudio sólo en este tema–, y desde ya les pedimos disculpas si se les hace extenso, pero parece necesario establecer contextos que ayuden a dimensionar qué estamos enfrentando, porque no es un tema esencialmente fácil, al menos en principio.

La historia que se narra en Empire Of The Clouds se sitúa en 1930, en pleno período de entre guerras en Europa, fase histórica extraordinariamente convulsa. La Alemania pre-Nazi lideraba la industria aeronáutica con el desarrollo tecnológico de los dirigibles Zeppelin, y obviamente para una Inglaterra en crisis e intentando recuperar su eterno orgullo, el poderío alemán en esa faceta era una amenaza importante. Este es el contexto en el cual la Royal Airship Works desarrolló dos gigantescos dirigibles: el R-100 y el R-101, siendo este último el que basa la historia narrada en esta canción. El Ministro del Aire inglés, Lord Christopher Birdwood Thomson, pese a que el dirigible había quedado más pesado de lo previsto, y que apenas fue probado –y en condiciones demasiado favorables y en viajes muy cortos, nada que ver con un viaje real–, de forma bastante irresponsable insistió en viajar nada menos que hacia Karachi, India (en ese tiempo territorio inglés), pues su nombre sonaba para ser nombrado como Virrey en dicho lugar. Así, con cincuenta y cuatro personas a bordo, el 4 de octubre de 1930 se dio la largada al R-101 desde la localidad de Cardington. La ruta indicaba que pasarían por el Canal de la Mancha, y el mal tiempo que arreciaba dicha zona, con mucha lluvia y viento, causaron efecto en el dirigible, rasgando bolsas de gas y aumentando su peso con el agua, entre otras complicaciones. Finalmente, en la madrugada del 5 de octubre de 1930, y tras sobrepasar apenas la catedral de la ciudad francesa de Beauvais, el dirigible cayó al suelo, estallando en llamas de hasta doscientos metros de altura. Murieron cuarenta y ocho personas, entre ellas Lord Thomson, en una tragedia muy similar –más catastrófica, incluso– al famoso desastre del dirigible Hindenburg en 1937, pero sin el impacto mediático de éste en la cultura popular –sustentado por las imágenes, videos y la dramática narración de Herbert Morrison con su “oh, the humanity”–, injusticia histórica que Dickinson intenta reparar en algo con esta composición. A causa de esto, el pobre R-100, que estaba bien hecho y no tuvo la culpa de esta trágica irresponsabilidad, fue desguazado y vendido como chatarra. Ojo además con el notable detalle del booklet, con el boceto del dirigible cayendo.

La progresión de la historia y su concatenación con la música que construye Iron Maiden en este tema son derechamente conmovedoras, particularmente al conocer el contenido lírico y la historia que lo fundamenta. Con Bruce Dickinson al piano y sutiles apoyos de violines y cellos, quizás algunos puristas dirán “pero eso no es Maiden”. Probablemente lo mismo se dijo en los tiempos del “Somewhere In Time” cuando aparecen los sintetizadores de apoyo, o quizás incluso algunos de ellos son los mismos que critican a las bandas que no salen de su zona de confort o por “hacer siempre lo mismo”. Poesía pura, y se incorpora la voz de Bruce para contarnos la historia del Imperio de las Nubes, con tal pasión que incluso habla de “ella” para referirse al R-101, que es la más grande nave construida por el hombre, progresando melódicamente con las guitarras, el bajo de Steve Harris, la batería de Nicko y sobre todo con la emotividad de la interpretación de Bruce. La canción nos lleva a un movimiento instrumental fenomenal, con una serie de quiebres, que simulan la épica del inicio del vuelo del R-101 y el inicio de la tormenta que arreciaba mientras el dirigible comenzaba a cruzar el Canal de la Mancha.

El viento arrecia junto al retumbar inmortal del bajo de Steve Harris y al enorme trabajo de las tres guitarras, incluso con detalles orquestados, que dan el pie a que vuelva Bruce a contarnos que el dirigible cada vez vuela más bajo, la tormenta nos rodea mientras llegamos al norte de Francia. No sé si se requerirá demasiada imaginación o ser fanático de la banda, pero es toda una experiencia cerrar los ojos e imaginar que uno va a bordo de ese dirigible, cuya cubierta está rota, se ahoga y “sangra” (“Her cover is ripped and she’s drowning / Rain is flooding into the hull / Bleeding to death and she’s falling / Lifting gas is draining away”). El pánico comienza a crecer paulatinamente, y que alcanza su punto máximo a los 14.24, con el piano de Dickinson acompañado por las guitarras y la sutil orquestación que ha aparecido en algunos pasajes. Hasta que finalmente cae el R-101 y Bruce, con su voz y al piano, nos interpreta de manera magistral, transmitiendo una congoja y dolor verdaderos, el réquiem del Imperio de las Nubes (“The flares to guide her path ignited at the last / The empire of the clouds, just ashes in our past, just ashes at the last”), y de las cuarenta y ocho almas que fueron a morir a Francia. Modestamente les sugiero, o más bien, les imploro que se regalen dieciocho minutos, pónganse los fonos y cierren los ojos.

Sin duda alguna el sitio donde cayó el R-101 o el pequeño y olvidado memorial existente hasta el día de hoy en la entrada sur de Beauvais (¿quieres verlo? Haz clic aquí), a partir de la obra de Dickinson, serán puntos de visita y peregrinación de más de algún ultrafanático de la Doncella, como el Cart & Horses en Londres, el pueblito de Passendale (Paschendale) en Bélgica o la estatua del Viejo Marino en Watchet, pequeño puerto inglés en el Canal de Bristol, por nombrar sólo algunos de los aportes de Maiden a la cultura popular. Y así, terminan estos noventa y dos minutos, plagados de pasajes de altísimo nivel y coronados por una obra magistral y estremecedora, que sin dudas ingresa al cuadro de honor de todos los tiempos de la carrera de la Bestia.

The Book Of Souls” sin duda alguna es una obra titánica y que probablemente para no pocos sea algo intimidante y quizás algo difícil de digerir con todos sus detalles, especialmente si son las primeras escuchas, y con mayor razón en caso de que no se trate de un auditor que tenga horas y horas de entrenamiento escuchando a la Bestia. Pero es un trabajo que suena fresco, honesto, sin sobreproducciones ni maquillajes, y que difícilmente vaya a decepcionar a alguien, y menos aun a quienes nos subyuga el sonido más moderno de la Doncella, con temas más largos y a veces complejos. A estas alturas de la vida, para Maiden sería muy fácil quedarse con sus merecidos laureles, pero no sólo no lo hace, sino que reinventa sus zonas cómodas y se va imponiendo paulatinos nuevos desafíos, los cuales cumple con la suficiencia, vigencia y supremacía de los verdaderos campeones. Gracias Doncella, por Prowler, por Empire Of The Clouds y por toda la infinidad de fundamentos que encontramos entre medio.

British Lion

BRITISH LION, el proyecto alternativo del bajista de IRON MAIDEN Steve Harris, estrenó 2 canciones en un show realizado el pasado 29 de Julio en Harlow, Reino Unido. Las canciones son “Bible Black” y “Spitfire” y aún no está claro si estos temas serán parte de un segundo disco de la agrupación o no.

Pueden escuchar los temas nuevos de BRITISH LION, grabados de manera no profesional, a continuación: