Entradas

¡Seguiremos cantando, nadie nos podrá parar!

Vaya, qué susto deben haberse llevado los fanáticos de La Bruja cuando escucharon los rumores y luego la confirmación de que el histórico vocalista dejaba la banda. Seguro más de alguno pensó que se acababa, ¿me equivoco? En esos días, y en ese contexto, lo que se vivió anoche en el Teatro Caupolicán parecía algo muy lejano, o al menos incierto. Sin embargo la vida y sus extraños vericuetos voltean las cosas de formas impensables y para alegría de su fans “la bruja no murió” y la posibilidad de verles de nuevo en vivo estaba allí, a punto de concretarse. Dicho y hecho: ¡Mägo De Oz vuelve a la ruta y el paso por Chile es obligado! Vamos, sobrevivieron a una de las movidas del destino más devastadoras para una banda, ¡tenían que venir por estos lados a lucir su renovado semblante!

Hablando en serio: qué duros momentos vivieron la banda y sus acérrimos y más incondicionales fanáticos. Para muchos de ellos Mägo De Oz es muchísimo más que una banda. La verdad es que yo, si bien la banda me gusta y disfruto mucho de algunos de sus trabajos, no estoy inmerso en esa devoción que algunos sienten, pero la entiendo perfectamente (porque es la misma devoción que uno siente por otras bandas). Para algunos Mägo ha sido ese amigo leal que más de alguna vez te salvó el trasero y te dio esa palmadita en la espalda para darte aquél empujoncito que hacía falta para hacerte salir adelante. No lo sé, no creo equivocarme cuando digo que Mägo De Oz es de esas bandas que cambia vidas. O al menos tiene una pequeña influencia en sus aficionados, una muy positiva, si me preguntan. Y todo esto lo saco al baile para terminar formulando una pregunta: considerando lo expuesto en estos dos párrafos, ¿cómo te vas a perder un concierto de Mägo De Oz? ¡Imperdible! Así lo entendieron los más de 2500 fanáticos que llenaron de pasión y entrega el Caupolicán. Ahora bien, ¡veamos qué tal estuvo el asunto!

Pero calma, antes de ver en detalle lo que fue el octavo (¡!) concierto de los madrileños en nuestro país, hay que hacer una justa mención a la banda que estaba encargada de calentar la atmósfera para ellos. Hablamos de los también oriundos de Madrid, Sôber, que hicieron un espectáculo realmente satisfactorio. No conocía todas las canciones, pero de verdad lo hecho anoche por el cuarteto invita a seguir escuchándoles. Temas como Paradysso, interesantísimo corte en medio tiempo con buenos cambios de ritmo y una potente letra, y otroa como la Heavy y agradable La Nube, la sólida El Hombre de Hielo y 10 Años, que contó nada menos que con la colaboración del gran Carlitos, de la banda estelar, dieron una gran sorpresa para los fanáticos, sin duda.

Al terminar esa canción se produjo algo desagradable, pero no tan extraño, y por lo mismo no quisiera dejarlo pasar. Veamos… Digámoslo así: ¡qué pelotudísima y horrenda costumbre esa de pedir a la banda de fondo cuando los teloneros aún están tocando! Sí, muchachos, entendiendo que están ansiosos e impacientes, pero los tipos sobre el escenario viajaron por decenas de miles de kilómetros, ensayaron y con mucho esfuerzo se presentan ante ustedes para darse a conocer, ¿y todo para que les falten el respeto pidiendo a la otra banda? No me parece. Seguramente se hace sin ninguna mala intención, pero razonen un segundo y dense cuenta de lo irrespetuoso que es. Ellos solo quieren hacer su trabajo, lo –MÍNIMO– que merecen es que los escuchen con respeto. Todos los que vamos a conciertos sabemos que esto es muy común, yo solo digo que ojalá reflexionemos sobre sus implicancias. Prosigo.

Continuaron de extraordinaria manera con temazos tipo Náufrago, Arrepentido y la notabilísima Y Serás Canción, tema escrito para el fallecido productor Big Simón, importantísimo y fundamental personaje en el desarrollo del Rock hispano. Y esto vendría acompañado de una sorpresa, pues muchos no podían creer que Sôber invitaran a varios miembros de Mägo De Oz a interpretar este corte. Se sumaron Txus, Javi, Paty y Frank. Recordar que este corte fue también interpretado por Txus y su banda Bürdel King cuando visitaron Chile. Genial momento. Luego cerraron de gran manera con Loco. Digamos que durante el show la gente apoyó con todo, saltando, alzando sus puños y cantando, pues estos muchachos gozan de una considerable popularidad en cierto sector. Fue una solidísima presentación, excepto por el accionar de los infaltables que piden lo que no corresponde cuando no corresponde. ¡Bien por Sôber!

Setlist Sôber:

01. Umbilical
02. La Nube
03. La Araña
04. Paradysso
05. Sombras
06. El Hombre de Hielo
07. 10 Años (con Carlitos)
08. Náufrago
09. Arrepentido
10. Y Serás Canción (con Txus, Patty, Frank y Javi)
11. Loco

Ahora sí: ¡vamos con Mägo De Oz! Y para qué vamos a estar con cosas: ¡qué fiestaza, señores! Excelso y superlativo espectáculo montando por estos nueve cracks. Todo se inició exactamente a las 22 horas en punto, luego de una espera interminable que, en la impaciencia, tuvo hasta a los carabineros de invitado en la galería. Casi ridículo el nivel de griterío en el momento en que se apagan las luces y el inicio se hace inminente. Y al aparecer Txus para pararse tras su batería hubo que cubrirse los oídos para no sufrir un ataque fulminante de tinnitus. Puños y palmas arriba en el preciso momento en que comienza a sonar la mística A Marcha Das Meigas, utilizada en esta ocasión como pista a modo de intro. ¡La tensión era máxima!

Acaba eso y Txus alza su mano derecha esgrimiendo al cielo su baqueta, y como si aquello fuera un mandato, los otros ocho hechiceros aparecen de súbito sobre el escenario al compás de El Libro de las Sombras. ¡Temazo! Caos total en cancha, espectáculo digno de verse, con el 100% de la muchachada saltando con sus brazos en alto. Allá, hacia la derecha del público, un orgulloso padre tenía sobre sus hombros a un chimuelo de unos nueve o diez años que estaba enloquecido. ¡Enternecedora y esperanzadora escena! Y sobre el escenario Javier «Zeta» Domínguez se esmeraba por ganarse al respetable desde el inicio. Poco tuvo que esforzar la verdad, pues ya desde entonces el éxito era suyo, recibiendo todo el cariño y el apoyo de los “cabrooones” (palabra que él, en todo caso, jamás pronunció, clara señal de cambio). Y qué pintaza tiene el hombre, es como una combinación entre el Lolo Palanca, Ozzy Osbourne y Miguel Bosé. Dueño además de un histrionismo muy particular, marcado en todo momento por sus movimientos en el escenario. En fin, ¡portentoso comienzo!

Un regalito para los más viejos: ¡Maritormes! ¡Qué buen Rock & Roll, mamá! Esto es lo que aquí en Chile llamamos “vacilable”. Algo sencillo, pero cargado de buena vibra y energía para disfrutar. Una canción del ADN de la banda y enraizada en el corazón de los fanáticos, asunto que quedó de manifiesto por el absurdo nivel de estridencia con que se coreó. Hermoso ver como, en esa parte antes de los solos de flauta de violín, la gente no esperó para que Txus le diera al bombo, sino que comenzaron –junto– con él a gritar “¡Eh! ¡Eh!” ¡Qué manera de estar al tanto! Y para la banda todo era una fiesta, segunda canción y se veía que lo estaban pasando increíble. Al terminar la gente comienza a corear ¡Zeta! ¡Zeta! Él, de forma muy atinada y mostrando un manejo notable, responde sonriendo “No, somos Mägo De Oz. Y ustedes también son Mägo De Oz”, ganándose un gran aplauso y lanzando una pistita de qué se venía. Claro, porque pocas canciones expresan tan bien lo que es Mägo De Oz como H2Oz. ¡Cuánto desmadre! ¡Locura generalizada! Y es que qué tremenda es H2Oz. El concepto de “fiesta sobre el escenario” se queda cortísimo. Josema y Mohamed tenían un particular show por su cuenta, pero luego se fueron junto a Paty a bailar charleston, todo esto mientras en cancha el “efecto marea” (ya saben, la gente moviéndose de un lado a otro) se hacía tempestuoso. Durante el interludio, en la parte lenta, Zeta cede la voz a la audiencia y en verdad resonó potentísimo. Luego de vuelta al estribillo y la fiesta se desataba una vez más. ¡Inolvidable!

Y en seguida, sin ninguna pausa ni descanso llega algo totalmente inesperado. Es decir, la esperaba, porque es una infaltable en el repertorio, pero no tan temprano: ¡Molinos De Viento! Hermano, ¡define himno! Nahhh, no definas nada, escucha esto mejor. ¡Legendaria canción! Qué significativa es para los fanáticos. Cualquier intento por explicar lo que produjo esto en ellos sería algo fútil y seguramente no honraría la verdad, pero fue en verdad apoteósico. Viejo, ¡si hasta la tías de la seguridad estaban gozándola! ¡Yo las vi! Y es increíble el sincretismo que se da entre la banda y su público, y es que claro, luego de tantos años y tantos conciertos, la gente sabe qué debe hacer y cuándo debe hacerlo. Por ejemplo: justo antes de los solos va fijo el “un, dos, tres, ¡uh!” a todo pulmón, y todo sin que nadie de la banda les diga algo. Precioso. Y excepcionales los solos alternados y luego simultáneos de Carlitos y Frank, par de monstruos.

Posterior a ese increíble momento vino una baja en la revoluciones para poder presentar Sácale Brillo A Una Pena, jethrotulliano y totesco corte que en su versión de estudio ofrece muchos buenos momentos y que por tanto se hacía interesante de oír en vivo. Excelente cometido de Josema y Mohamed, los hombres del folk que en tramos como este tienen la posibilidad de lucir algo más y vaya que la aprovechan. Buena canción, que en su estribillo halló una muy favorable respuesta de los fanáticos, tanto así que al final la gente premia con el primer “olé, olé olé, Mägo, Mägo”. Habríamos de seguir con el material nuevo, esta vez de la mano de Satanael, que el buen Zeta dedicaría “a los de arriba”, no a la gente de la galería, claro, sino a los que tienen el poder, sacando aplausos del crítico público. Bien pensado también el tono rojo escarlata infernal de la iluminación para acrecentar el sentido de lírica de la canción.

Cambiamos de tonos de luces (azul profundo), de atmósfera, de ritmo, de todo para poder presentar la soberbia La Danza Del Fuego, que en su comienzo resultó estremecedora. Luego fue avanzando hasta volverse una descarga de buen Heavy Metal a la cual los asistentes saben cómo responder. En cosa de segundos pasan de mover sus manos de forma tierna a saltar como monos desquiciados, ¡y es que la canción invita a eso! Imposible reusarse. Cuando la gente aún no se reponía vinieron unas palabras para los chicos de Chile de Oz, el club de fans de la banda, y agradeciendo el aguante presentaron, era que no, Hasta Que El Cuerpo Aguante. Insano nivel del jolgorio. Cuánta declaración de principios en este humilde tema. Es natural que la gente lo adopte como propio, como himno de vida, y del mismo modo es natural que la canten como si no hubiese un mañana y busquen romper la voz. Por otro lado, es notable cómo se agiganta esta canción en su versión en vivo, gana una chispa incomparable que la convierten siempre en una imagen indeleble en el recuerdo de todo espectador. Perdonen el francés, ¡pero la cagó! Y siempre será digno de atesorarse ese momento en que la banda hace silencio y cede la voz a su incondicional público para construir el recuerdo de un coro magistralmente cantado. Esos son los instantes que forjan el alma de un fanático.

Momento para el relajo, ¡y de qué manera! La banda abandona el entablado y vuelve solo Josema. Bueno, él y su gaita de flotador en forma de pato. ¿Qué…? Sí, ¡eso! No me pregunten qué clase de oscura brujería utilizó, pero usó un flotador como gaita, ante el asombro de todos. Entre aplausos se suma Paty, “para cantar”, pensamos todos, pero no, solo venía a dejarle otro instrumento a Josema. Esta vez unas zampoñas, con las cuales saca una improvisación de Electro Rock Andino Progresivo, con la ayuda de otros miembros. Luego Paty vuelve a aparecer, ahora para entregar una flauta de émbolo (como la que usa Mel Patiño en Los Simpsons), flauta que Josema no dudó en… ¿Cómo decirlo? Bueno, le dio con ella a Paty en el trasero. Qué risa recordarlo, pero eso habla de la irreverencia del buen Josema y de la buena onda que hay al interior del grupo. Se repite el proceso, pero ahora con un… ¡Globo! ¡Cómo vas a hacer música con un globo! Bien, Josema lo hace. ¡Espectacular! Ensaya una base rítmica con él, graba una pista y luego la repite en un loop. Luego hace lo mismo con la flauta de émbolo y con una regadera que le traen (sí, una regadera). Hace un tiempo tuve la oportunidad de llevar a mis sobrinos al circo. Sus caras de asombro al ver cosas en apariencia absurdas pero que encerraban algo genuinamente genial y maravilloso era la misma que podía ver en las caras de los asistentes anoche. Todos absortos en una sonrisa amplia, mirando atentos y expectantes cualquier detalle que hiciera explotar una carcajada. Por unos segundos todos fuimos niños. Impagable momento, todo un artista el señor José Manuel Pizarro.

Luego aprovecharon ese envión artístico de alta factura técnica para regalar Celtian. Corte atípico quizás, pero no por eso menos sorpréndete y menos digno de apreciarse. Monumental pasaje interpretativo. ¡Grande Josema! Y el final fue engarzado nada menos que al arpegio inicial de Nothing Else Matters, interpretado en bajo, lo que dio paso al turno de Fernando Mainer para lucirse con un solo antológico. Invitó a una chica a tocar con él, ató una bandera a su bajo, tocó el himno de Chile (coreado por todos) y así fue haciendo de las suyas. Dejando atrás aquello llegó el turno de otro de los grandes clásicos que tenían que empuñar esa noche: Hasta Que Tu Muerte Nos Separe, ¡de 1996! Cuánto despecho, ira y malos sentimientos contenidos en este prodigioso portento de composición. De nuevo, la consigna era cantar hasta que se rajaran las cuerdas vocales. Y así se hizo, desde la vocalización inicial de Zeta hasta el final, sin jamás dejar de saltar y empuñar las manos en alto. No se podía creer la hirviente caldera en la que se convertía la cancha. Y en nombre del desamor… ¡Cómo cantaba Zeta! ¡Qué agudos regaló! De lo mejor de la noche.

Así siguió la suave y calma Quiero Morir En Ti, pasaje en el cual terminé de convencerme de que Zeta es sin duda la mejor elección que pudo hacer Mägo De Oz. Sí, por ahí se cae de pronto, pero creo que es un cantante fuera de serie, con una capacidad interpretativa muy destacable. Esto sirvió de oportunidad para recuperar energías, pues lo siguiente requería nuevamente estar rebosante de ellas. La presentan como un canto a la tolerancia y equidad y la gente de inmediato supo de qué se trataba. Zeta, solo en el escenario en ese momento, llama a Josema, quien al llegar le besa la mano. Luego Zeta, en brama, hace lo propio. En seguida la gente comienza a gritar “¡El beso, el beso!” ante lo cual Josema, sin tapujos ni complicaciones, y mostrando una consecuencia a toda prueba, besa a Zeta en la boca. ¡El Que Quiera Entender Que Entienda! Aquél “y la mierda coooon…” aún debe estar resonando en el Teatro. No hay mucho más que decir, los que entienden de qué se trata Mägo De Oz atesoran este tipo de canción, y como tal, la entonan a rabiar.

Al fin sería el turno de la gran Patricia Tapia para demostrar toda su capacidad, pues era el momento de Brujas, para lo cual se caracterizó y todo con un grandioso traje. Sublime cantante ella. Alguna vez lo dije y lo mantengo: no sería para nada mala idea que ella se hicieran cargo de las voces en la banda. Ese grito del final así lo refrendan. Y después de eso la gente comienza a hacer sus peticiones, principalmente al son de “¡Oh, Finis! ¡Oh, Terra!” (que sonaba más como “O’Higgins, Carrera”), pero tranquilos, quizás más adelante, ¡je! En rigor lo que nos llegaba era el corte que da nombre el último disco: Hechizos, Pócimas y Brujería. Allí en el comienzo predominaban las voces femeninas, que le daban todo un toque a esos delicados y suaves versos. Pero en seguida todo estallaba y ponía al teatro entero a saltar. Sobre el final algo genial, Javi Diez percuta un solo con su iPad (con una aplicación musical o algo así), Zeta se instala en los teclados y Josema va con el reconocible solo de flauta. Luego de eso se acababa la primera parte del show, siendo las 23:30.

En la pausa la gente volvía  a pedir a “O’Higgins y Carrera”, pero aún faltaba. Antes de eso, y tras varios minutos de silencio, vuelve Javi Diez y se manda un solo de teclados y iPad (que raro se lee esto) que no dejó de asombrar. Al comienzo resultaba algo bastante pintoresco y llamativo, luego se puso bastante virtuoso y la verdad me voló la cabeza. Sobre el final se suma Txus para apoyar con la percusión y en seguida vuelven los demás. ¿Para qué? Para que la gente dejara de hinchar y al fin cantase la mítica Finisterra. Posiblemente uno de los trabajos mejor logrados que alguna vez produjo la banda. Tantos momentos, y cada uno ejecutado a la perfección. De pronto uno tiene a Mägo De Oz por banda promedio en cuando a virtuosismo, pero la verdad es que cuando quieren, pueden hacer cosas realmente extraordinarias. No son ningunos niños en ese sentido. Me encantó que Zeta y Paty se intercambiaran el protagonismo. Y el detalle de la gaita (esta vez real, no de flotador de pato) que sacó Josema también fue genial. Uf… Son quince minutos de canción, demasiados detalles por mencionar, pero quedémonos con que fue de lo más grandioso que se haya podido ver en ese recinto.

Posteriormente a la banda en pleno deja el escenario, en lo que podría considerarse un segundo encore, vuelven con cámaras a fotografiar y grabar el momento y no sé cómo ni en qué momento pero allí mismo empieza a sonar, de la nada, otra regalona de los aficionados: La Costa Del Silencio. Qué máquina de hacer coros entrañables y mágicos es Mägo. El concepto de fiesta volvía a hacerse presente, de forma totalmente ensordecedora, pues estos coros no se cantan: ¡se gritan! Algo muy parecido tiene lugar en el caso de Xanandra, canción muy efectiva que no hay forma de que no sea un éxito retundo. Bonito el detalle de devolver la  mano e invitar al escenario a los muchachos de Sôber. Y ya llegando al final, a modo de broche de oro, fue el turno de Fiesta Pagana. No les voy a decir yo lo que significa esta canción en la discografía de la banda y lo que representa en el sentir de los seguidores de Mägo De Oz. Es otra composición que desde siempre ha gozado de la distinción de himno, y como tal, cuando llega el momento de corearla en vivo las personas no se guardan nada. Sumen a eso que pueda ser la última canción de una velada cargada de sentimientos y emotividad y el efecto se duplica. Monstruosa interpretación por parte del público. De esas que se quedan por siempre resonando en ti, a medio camino entre los oídos y el corazón.

¡Woh! ¡Tremendo espectáculo! Como dije al inico, yo no soy gran fanático de la banda, pero se podrán cuenta a partir de las líneas aquí redactadas de que me pareció rutilante. No puedo imaginarme del todo bien el nivel de gozo que deben haber sentido en sus espíritus los que sí son grandes fanáticos. Fue una gran selección de los mejores pasajes de su nuevo disco y de los temas más emblemáticos momentos de su carrera. Pintaba para imperdible para sus seguidores y estoy seguro de que no decepcionaron a nadie. ¡Grandioso cometido! Como decíamos al comienzo: ¡la bruja no murió!

Setlist Mägo De Oz:

01. Intro: A Marcha Das Meigas
02. El Libro De Las Sombras
03. Maritornes
04. H2Oz
05. Molinos De Viento
06. Sácale Brillo A Una Pena
07. Satanael
08. La Danza Del Fuego
09. Hasta Que El Cuerpo Aguante
10. Solo de flauta de Josema
11. Celtian
12. Solo de bajo de Fernando
13. Hasta Que Tu Muerte Nos Separe
14. Quiero Morirme En Ti
15. El Que Quiera Entender Que Entienda
16. Brujas
17. Hechizos, Pócimas y Brujería
18. Solo de teclados de Javi
19. Finisterra
20. La Costa Del Silencio
21. Xanandra
22. Fiesta Pagana

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

 

 

Imágenes de su show junto a Sôber la noche del 21 de marzo en el Teatro Caupolicán.

Fotos: Loreto Valenzuela