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Este lunes comenzó la venta de entradas para el show de SLAYER en el Movistar Arena, programado para el 8 de mayo, en el marco de la gira promocional de su último disco «Repentless» (2015).

Las entradas están disponibles por sistema PuntoTicket.com (tiendas Ripley y Cinemark) con 20% de descuento para clientes clientes Zona Entel con el código *110*954# (primeros 5.000 tickets).

Los precios, con cargo de servicio incluido, son:

Tribuna: $24.150 – 20% Entel: $19.950
Platea Alta: $29.900 – 20% Entel: $24.700
Cancha General: $35.650 – 20% Entel: $29.450
Platea Central (numerada): $52.900 – 20% Entel: $43.700
Platea Baja (numerada): $59.800 – 20% Entel: $49.400

 

 

 

¡Confirmado! SLAYER se presentará el próximo 8 de mayo en Movistar Arena, en el marco de la gira promocional de su último disco «Repentless» (2015).

Las entradas para el concierto estarán disponibles a través de PuntoTicket.com (tiendas Ripley y Cinemark) el próximo lunes 6 de febrero, a las 11:00hrs. Los clientes Zona Entel tendrán un 20% de descuento con el código *110*954# (primeros 5.000 tickets).

Los precios, con cargo de servicio incluido, son:

Tribuna: $24.150 – 20% Entel: $19.950
Platea Alta: $29.900 – 20% Entel: $24.700
Cancha General: $35.650 – 20% Entel: $29.450
Platea Central (numerada): $52.900 – 20% Entel: $43.700
Platea Baja (numerada): $59.800 – 20% Entel: $49.400

 

 

 

Según La Tercera, SLAYER visitaría Chile el próximo 10 de Mayo, como parte de la gira actual de la banda de promoción de su último trabajo «Repentless» y, además, la celebración de los 30 años del lanzamiento de «Reign In Blood».

Según la información del periódico chileno, los norteamericanos liderados por el chileno Tom Araya, se presentarían en el Movistar Arena. Cabe destacar que SLAYER ya tiene agendados shows en festivales a realizarse en Brasil y en Argentina, también durante Mayo.

Estaremos ampliando la noticia según se vayan confirmando detalles.

 

 

floor jansen

La actual vocalista de NIGHTWISH, Floor Jansen, se refirió a través de su cuenta oficial de Instagram a la tremenda polémica que se levantó luego que, en una entrevista a la zine alemana Metal Hammer, dijera sobre SLAYER «yo los encuentro una banda terrible, increíblemente aburrida, horrible«.

En su comentario, acompañado de una imagen en la que se ve ella y Kerry King, (SLAYER), esta vez Jansen dice: «Aparentemente desaté la furia sobre la tierra del Metal cuando me hicieron una pregunta sobre el disco más metalero que tengo. Pensando que la música de SLAYER no es lo mío, no fue mi intención faltar el respeto a la banda, por lo que son y por lo que han hecho, sólo no los escucho, como puedo imaginar ellos tampoco escuchan mi música en ese caso. Las reacciones en línea que esto gatilló me entristecen. Todos tenemos derecho a nuestra propia opinión pero esta frase sobre mis discos de metal fue sacada de contexto, explotada y usada para ‘propósitos de impresionar’. ¿Eso significa que necesito quedarme callada la próxima vez? No. ¿Significa que debo ser insultada por tantos a quienes no insulté? No… no me gusta SLAYER, podemos dejarlo atrás ahora?«.

Apparently I unleashed the fury upon metal earth when I was asked a question about the most metal album I own. Thinking Slayers music is not my thing doesn’t mean I don’t respect the band for what they are and what they’ve done. I just won’t play it. As I can imagine they won’t listen to mine either for that matter ;-) The reactions this triggered online saddens me. We are all entitled to our own opinion. But this sentence about my metal albums was put out of context, blown up and used for pathetic ‘shock purposes’. Does that mean I need to keep my mouth shut next time, no. Does it mean I need to be offended by so many whom I didn’t offend? No… I don’t like Slayer. Shall we get over that now? 😜

Una foto publicada por Floor Jansen (@floor_jansen_official) el

Floor Jansen

En una reciente entrevista realizada por Metal Hammer a Floor Jansen, ésta señala que SLAYER es «una banda terrible» y que su música es «increíblemente aburrida».

Cuando le preguntaron sobre el álbum «más Metal» que ha tenido, éstas fueron las declaraciones de la vocalista de NIGHTWISH: «Generalmente escucho Metal, así que tengo casi sólo discos de Metal. ¿Pero lo más Metal? Algunos dirían SLAYER, pero yo los encuentro una banda terrible, increíblemente aburrida, horrible. Obviamente no es muy metalero en particular decirlo pero esa es mi opinión personal» señaló Floor.

 

 

slayerAunque puede sonar un poco difícil de creer y/o digerir, la leyenda del Thrash Metal encabezada por nuestro compatriota Tom Araya se ha unido a Jon Schnepp, autor de Metalocalypse y con Guiu Vilanova, artista gráfico de Twilight Zone para editar “SLAYER: Repentless”, una serie de tres tomos que será lanzada de la mano de Dark Horse Comics.

El primer número del comic tiene agendado su lanzamiento para el 25 de Enero del próximo año con una portada diseñada por Eric Powell, mientras que las demás serán diseñadas por Glenn Fabry.

Los comics se basan en la discografía de la banda con especial énfasis en su último trabajo y los videoclips que lanzaron para su promoción buscando ser la continuación o un complemento a la historia contada en los videos de “Repentless”, “You Against You” y “Pride In Prejudice”.
t96xjf5Por otra parte, el año pasado la hermana de Tom, Jeanette Araya, escribió el libro «Bloodline» que cuenta la historia de la familia Araya desde los díficiles momentos en que su padre decide emigrar y comenzar lentamente una nueva vida en Estados Unidos hasta que Tom se convierte definitivamente en un icono del Thrash Metal mundial, pasando obviamente por las dificultades que significan para un pastor cristiano que su hijo promocione valores contrarios o viceversa.

Esta historia será llevada a la pantalla grande por una colaboración, hasta ahora, de VFI Producciones en Chile y The Mosh Pit Entertainment en Estados Unidos quienes se encuentran en proceso de pre-producción de «The Minister And His Son«, para lo que ya cuentan con el apoyo de la Ilustre Municipalidad de Viña del Mar y la participación del director Juan Andrés Arce, quien se hizo conocido con el cortometraje «El Vínculo Directo con el Diablo«. Actualmente están trabajando en terminar el guión y completar el casting del que aún no se sabe nada excepto que contará con actores chilenos, argentinos, españoles y estadounidenses.391882_d10289cb16164baabe69f1f7743a44d6

Tom Araya

El vocalista de SLAYER Tom Araya fue consultado por Loudwire sobre si el fallecido guitarrista y compositor de la banda Jeff Hanneman hubiera estado orgulloso del trabajo que se hizo con «Repentless», el último disco de la agrupación estadounidense:

«Sí, creo que lo habría hecho. Cuando empezamos a juntar ideas, teníamos los demos hace un tiempo. Y Jeff estaba por ahí, y yo le decía: ‘Tienes que escuchar a algunas de estas cosas. Ayúdanos’ Y él venía a los ensayos, escuchaba y se iba. Pero le seguíamos diciendo ‘Tienes que meter tus manos en esto, porque puedes hacer que estas cosas suenen muy bien’ Así que cuando fuimos al estudio después de su muerte, yo estaba un poco nervioso, porque SLAYER es una combinación de ideas musicales de Hanneman y Kerry King. Sentí que sería muy distinto, debido a que SLAYER tiene dos sonidos: muy agresivos y rápidos, pero también agresivos y lentos. Empezamos a grabar las canciones y trabajar en las ideas, y mientras más trabajaba en los aspectos vocales de las canciones, todo empezó a calzar. Yo sentía algo como: ‘Está bien, esto suena bien. Esto está bien. Esto es bueno’ Y luego, cuando estábamos llegando al final, y escuche todo, pensé: ‘Bueno, esto es SLAYER. Esto, para mí, es SLAYER. Esto va a estar bueno’ Eso pensé una vez que lo escuché y sabía que todo el mundo estaría de acuerdo. Porque yo soy un fan, y ya sabes, yo no estaba seguro de cómo resultaría sin Jeff presente. Pero sonaba muy, muy bueno. Salió de la forma en que había esperado que lo haría» respondió Araya.

Gary holt

En una entrevista reciente al medio norteamericano SF Weekly, Gary Holt, guitarrista de SLAYER y EXODUS, opinó sobre la idea que tiene alguna gente de que SLAYER es supuestamente una banda que defiende el nazismo y el supremacía blanca:

«Creo que esa es una de las cosas más ridículas que la gente ha dicho. Jeff Hanneman fue un gran historiador de la Segunda Guerra Mundial y Jeff escribió todas esas canciones. Soy lo suficientemente viejo para recordar cuando History Channel mostraba solo programas de historia y entonces era básicamente Adolfo Hitler durante todo el día. Pero si alguien escribe una canción sobre ello, es como si, de repente, debido a todo él que lo escribió es, obviamente, un simpatizante de los nazis, lo que es muy falso. Es una lección de historia . Estás hablando de hechos oscuros y estás buscando algo que encuentres lo suficientemente retorcido como para ir con los riffs que escribe el compositor de la canción. Tú puedes hacer una película sobre esto y vas a ganar un Oscar , pero si una banda escribe algo así, en seguida son simpatizantes de los nazis. Siempre me pareció esto algo completamente ridículo» comentó Holt.

Slayer

SLAYER ha lanzado el video clip para su nuevo single «You Against You», canción perteneciente a su último disco «Repentless» el cual salió a la venta el año pasado. Pueden ver el video más abajo el cual es una precuela a la historia contada en el video de «Repentless».

«‘You Against You’, tu mundo perfecto  se está terminando el día de hoy, ¿Y qué? Yo no lo haría de ninguna otra manera. Desde el primer fotograma del video musical de ‘You Against You’  la sangre, la violencia, la carnicería comienza y no para más» comentó Tom Araya

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slayer

SLAYER acaba de lanzar una cerveza roja llamada «SLAYER 666 Red Ale». Esta cerveza contiene 6.5% grados de alcohol y es fabricada por Nils Oscar Company en Nyköping, Suecia, compañia que define así a su creación:

«Una cerveza artesanal única basado en cinco maltas diferentes para una base fuerte, donde los lúpulos El Dorado y Mosaico añaden un carácter e identidad inconfundibles, dando a ‘SLAYER 666 Red Ale’ un equilibrio perfecto. Las ‘Red Ale’ se caracterizan por un color cobre, a menudo con un tono rojizo junto a la dulzura de la malta. La mayoría encuentran en equilibrio entre la malta y el lúpulo, pero las cervezas rojas en el estilo americano puede tener más amargo aún junto a gran aroma a lúpulo «

El mismo vocalista de SLAYER Tom Araya fue consultado por el sabor de «SLAYER 666 Red Ale» y respondió: «Tiene un sabor auténtico. Así que sí, una cerveza puede saber a SLAYER«.

slayer

La comentada salida del baterista Dave Lombardo y la posterior muerte del guitarrista y principal compositor Jeff Hanneman en 2013, sin duda marcan un antes y un después en Slayer. A veces cuesta darse cuenta que los músicos a los que has seguido durante años también son seres humanos. Se accidentan, se enferman y se mueren (basta recordar la muerte Dio, o el cáncer que afectó/a a Tony Iommi  y a Bruce Dickinson, solo por nombrar a los casos más emblemáticos). Es por esto que seguir adelante tras perder a dos de las piezas más importantes de la banda de una forma tan repentina, se transformó en todo un desafío para la dupla Araya/King. Ahora bien, siendo Slayer una de las bandas más queridas en nuestro país (como no quererla, si entre sus filas está un chileno como frontman representándonos en todo el mundo) y más allá de lo que significan los dos miembros faltantes en la larga historia de la agrupación californiana, hay que ser honestos y admitir que Slayer venía presentando álbumes bastante erráticos hace un buen tiempo. Doble tarea entonces para este «Repentless».

Como es sabido, la alineación para la grabación del disco se completa con Gary Holt (Exodus) en la guitarra y el baterista Paul Bostaph, quien ya ocupó el puesto desde 1992 hasta 2001. Personalmente me agrada de sobremanera que siguieran con la formación que se venía presentando en directo desde hace un par de años, ya que de alguna forma se logra dar una cohesión y una sensación de que estamos frente a una banda propiamente tal. Está de más decir que cada uno es un excelente intérprete en su instrumento, razón por la cual Slayer no pierde en ningún momento la calidad que los caracteriza.

Tras seis años de «World Painted Blood», y con el gran espectro musical disponible por estos días jugando en contra, llamar la atención del público es algo sumamente difícil. En esto creo que la banda sabe hacer las cosas a la perfección y así lo demuestran dando el primer golpe con relación a la fecha de publicación (11 de Septiembre, un día bastante sensible para los estadounidenses). Aunque esto puede haber sido premeditado o no, es una jugada muy Slayer. En segundo lugar, la carátula del disco presenta a Jesucristo ensangrentado junto a figuras diabólicas y unas llamas que parecen consumir todo a su paso. Temática más que cliché dentro del Metal, pero querámoslo o no, cumple su función a cabalidad.

Ya, sin más preámbulos le ponemos play al álbum. Delusions of Saviour es una intro precisa y concisa. Oscura, densa y lúgubre, donde ambas guitarras conviven a la perfección, pasando por distintos matices en sus casi dos minutos de duración. Rápidamente pasamos al tema homónimo del LP, Repentless, que no hace otra cosa que volarte la cabeza de inmediato. Es verdad que es el típico tema con el que Slayer suele abrir cada disco, pero vamos, no es llegar y componer un tema rápido porque sí. Por algo es la marca registrada de la banda, y vaya que lo saben hacer bien. Tom Araya se manda unas estrofas notables para pasar a un coro sencillo pero efectivo: «Live fast / On high / Repentless / Let it ride!». Gary Holt se turna con Kerry King en los solos de guitarra muy bien acompañados por Paul Bostaph de fondo, marcando a mil. Mención aparte para el muy buen videoclip que fue publicado hace unos días donde aparece el conocidísimo actor Danny Trejo junto a otros actores de las llamadas «B-Movies» (grabado en una cárcel, muy en la onda del St. Anger de Metallica pero con más sangre, claro está).

Take Control sigue con lo ya presentado en el anterior track, una muy buena intro que incita al headbanging y posterior mosh para luego calmar un poco las cosas con un ritmo más lento en la parte del «We will take control…». Esto dura sólo un momento porque nuevamente Slayer arremete con todo durante el resto de la canción. Prontamente me termino de convencer lo bien que suena la dupla King/Holt. Notable trabajo de ambos.

Unos riffs bastantes sucios (en el sentido metalero de la palabra) y densos se hacen presente a lo largo de Vices y de Cast the First Stone. Ambas representan a esos temas ácidos y punzantes que ha hecho la banda desde «South of Heaven» en adelante. Canciones bastante más lentas que sus predecesoras, pero que en ningún caso pierden la fuerza y la energía ya escuchada.

When the Stillness Comes es uno de los tracks que fueron liberados antes de la fecha oficial del lanzamiento del álbum. Hago este alcance porque hasta el día de hoy no ha podido convencerme. Más aun ahora que se tiene la perspectiva del disco en su totalidad. Por el contrario, Chasing Death suena con una rabia e ira realmente notable. Tom Araya dejó la vida en esta interpretación, ya que se manda unos gritos como en sus mejores tiempos, realmente desgarradores. Por su parte Paul Bostaph logra destacar con notoriedad, a pesar de ser otro tema mid-tempo.

Implode viene a ser el tema más antiguo de este trabajo, ya que pudimos escucharlo hace un año y medio aproximadamente. Pareciera que nuevamente estamos frente a otro tema pausado, pero un repentino corte deja sonando simultáneamente la voz, el hi-hat y la guitarra (sección muy parecida a la parte media-final de Disciple), donde sabemos, y permítanme la licencia, la «cagá» va a quedar en cualquier momento. Como dijimos al comenzar el review, los temas prototipos de Slayer, por algo son de Slayer. Sin duda uno de los puntos más altos.

La única canción donde Jeff Hanneman dice presente es Piano Wire, que de alguna forma sigue con la línea que veníamos escuchando en los anteriores discos de la banda donde él componía la mayoría del material. Sin ser una mala canción, tampoco brilla de sobremanera. Se entiende el sentido de homenaje que se quiso realizar al fallecido guitarrista.

Acercándonos al final del LP, Atrocity Vendor es otro hachazo de Thrash Metal en su más puro estado. Nuevamente hago hincapié en lo bien que suenan ambas guitarras junto a la voz de Tom Araya, luego unos solos frenéticos que son muy bien acompañados por la batería ponen fin a otro gran tema. You Against You y Pride In Prejudice no hacen otra cosa que confirmar lo que hemos escuchado a lo largo del disco, energía, rabia e intensidad por mil. Dos temas de gran factura para finalizar este trabajo.

Personalmente, con «Repentless» los cuarenta minutos de duración se me hicieron bastante fáciles de escuchar, en gran medida gracias a la propuesta simple y efectiva que nos presenta desde el primer minuto. Sumándole a eso, la brillante interpretación de cada uno de los músicos y los seis años sin poder escuchar material nuevo de los californianos, me atrevo a decir que este es probablemente el mejor disco que han publicado desde hace unos quince años.

Slayer sabe que con este LP debía sobreponerse a la adversidad y levantarse de dos duros golpes que en un momento hicieron dudar sobre el futuro de la agrupación, por lo que una postura bastante cómoda, sería comparar el disco con los clásicos de los años ochenta y parte de los noventas. Y ojo, en parte no está mal, ya que a fin de cuentas estamos frente a un disco sumamente esperado, el cual de por sí genera gran expectativa. Pero situándonos en el contexto que vive la banda hoy en día me parece pertinente notar una especie de semejanza con otra que es mucho más representativa de la página, puesto que el disco en cierta forma me recuerda a «Polaris» (2009) de Stratovarius, ya quede alguna manera ambas agrupaciones quedaron a la deriva sin un norte fijo, y sin el principal artífice del renombre mundial que poseen. Asumiendo que no hay vuelta atrás, aquí se sientan las bases hacia una nueva etapa musical comenzando desde cero, cambiándose de sello discográfico, con un nuevo productor (Terry Date) y con un sonido demoledor muy bien logrado. Pero, y que quede claro, al final del día no hay dudas que escuchamos un disco de Slayer.

Danny trejo

SLAYER lanzó el video para la canción «Repentless», que incluye a Danny Trejo, conocido por «Machete», y a Vernom Wells, quien participara en «Mad Max 2» y «Commando». «Repentless», que también da nombre al disco nuevo de la agrupación norteamericana, es una palabra inventada por el guitarrista Kerry King y significa «no sentir arrepentimiento o remordimiento». El video se puede ver más abajo.

Otros invitados en el video son Tony Moran (Halloween, American Poltergeist), Derek Mears (Depredadores, Viernes 13), Tyler Mane (Halloween), Jason Trost (Hatchet III), Sean Whalen (Men In Black, Halloween II).

slayer

El 11 de este mes, las leyendas del thrash metal SLAYER lanzarán «Repentless» via Nuclear Blast. La banda sigue promocionando este lanzamiento y ahora, a través de Soundcloud de Adult Swim, reveló otra canción del trabajo titulada «Cast The First Stone», la que se puede escuchar a continuación:

slayer repentless

Comienza el evento metalero más importante del año en la localidad germana, que contará en esta versión con bandas como HAMMERFALL, ACCEPT, SAXON, MOTÖRHEAD, MEGADETH y AVANTASIA, entre otras.

Los horarios son:

Jueves 31:
18:00 – 19:15 CET (12:00 – 13: 30 Chile): HAMMERFALL
21:00 – 22:30 CET (15:00 – 18:00 Chile): SAXON
22: 30 – 0:00 CET (16:30 – 18:00 Chile): ACCEPT
23:00 – 23:45 CET (17:00 – 17:45 Chile) MASTERPLAN

Viernes 01:
18:00 – 19:15 CET (12:00 – 13: 15 Chile): CHILDREN OF BODOM
21:00 – 22:15 CET (15:00 – 16:15 Chile): MOTÖRHEAD
22:30 – 23:45 CET (16:30 – 17:45 Chile): SLAYER
00:00 – 01:30 CET (18:00 – 19:30 Chile): KING DIAMOND

Sábado 02:
19:00 – 20:15 CET (1300 – 14: 15 Chile): AMON AMARTH
20:30 – 21:45 CET (14:30 – 15:45 Chile): MEGADETH
22:00 – 00:00 CET (16:00 – 18:00 Chile): AVANTASIA
00:15 – 01:30 CET (18:15 – 19:30 Chile): KREATOR

Puedes ver la transmisión en vivo de este Festival a través de estos enlaces:


Es cierto, considerando lo que vivimos en el Estadio Nacional, esta es la séptima visita de Iron Maiden a Chile. Pero cada una de sus visitas, más allá de que esta sea la séptima, tiene mucho de primera. Y lo digo no sólo porque efectivamente se trata de una banda que, quizás como ninguna otra en el medio, tiene un proceso de renovación de su público que hace que para muchos este haya sido su “primer Maiden”, sino que porque para quienes ya llevamos varios shows de la Doncella en el cuerpo, la sola expectativa de un nuevo recital produce una tensión, ansiedad y nerviosismo sólo comparables a los de una primera vez.

En ese sentido, ni siquiera la anticipación de seis meses hizo mellar el entusiasmo por ver la séptima presentación del sexteto británico en nuestro país y segunda en el Estadio Nacional. Al contrario, muchos compramos la entrada en Abril y creo que no pocos deben haber pensado “la compré con tanta anticipación que ojalá que el día del show no se me olvide llevarla”. Por suerte ese susto probablemente haya ayudado a recordar ese pequeño detalle. Y todo lo relacionado con un show de Maiden y su expectativa durante el mismo día constituye un rito especial; particularmente me quedo con el momento en que uno deja sus ropas estudiantiles o de trabajo y se calza el verdadero uniforme, la polera de Maiden o metalera con la cual se va a vivir el Heavy Metal en vivo.

La cita, como dijimos, sería en el principal coloso de nuestro país, y como dijimos en la reseña anterior, no sólo es un recinto deportivo importante, sino que es parte central de la historia de Chile. No tengo ninguna duda que su peso específico en cuanto a historia tuvo mucho que ver en que Maiden tomase la decisión de grabar un DVD en la gira pasada, independiente de que el público chileno es absoluta y totalmente entregado con una banda que se lo ganó a pulso, enfrentando las adversidades y las razones ajenas a lo musical que en dos ocasiones impidieron sus visitas a nuestras tierras.

Pero esta vez, en el contexto de su revival del Maiden England, show de la gira del Seventh Son Of A Seventh Son,  no vendrían solos. La coyuntura del Festival Rock In Rio ayudó bastante a que varias bandas que participaron en esta fiesta carioca extendieran sus estadías en el fin del mundo, y por lo mismo, se unirían a Maiden nada menos que Slayer, íconos del thrash a nivel mundial, y Ghost, probablemente una de las máximas revelaciones de la escena en los últimos años. Es decir, derechamente tendríamos un Festival de Heavy Metal en el Estadio Nacional, cosa que hace años sólo mentes febriles hubiesen siquiera imaginado.

Es increíble cómo con el sólo hecho de caminar hacia el Estadio Nacional uno se iba encontrando con diversas escenas llamativas en el paisaje urbano. Los muchachos que se juntan a departir unos líquidos espirituosos antes de entrar al recinto, otros padres con sus hijos chicos, los vendedores de bebidas y cervezas, de poleras, tazones, stickers, bandanas, posters y todo ese merchandising extraoficial, la impresionante cantidad de chascones que se pusieron de acuerdo para juntarse en el principal punto de referencia de este país, el “pilucho” del Estadio Nacional que convenientemente fue ataviado de una polera de Maiden. Un día nublado, con algo de viento y un poco de frío poco acorde a la época primaveral terminaban por configurar parte del cuadro al momento del ingreso al Estadio, con un cielo muy similar al del último show de la Bestia en el 2011 y que quedó inmortalizado en su DVD En Vivo!.

Ya en la cancha uno puede palpar el ambiente y saber que es diferente a otros conciertos. No sólo por la ansiedad que uno tiene de que esto empiece pronto, sino que al ver tantas escenas enriquecedoras: a modo de ejemplo, padres tomándose fotos con sus hijos con el escenario de fondo –que a esas alturas tenía el telón de Ghost–; un muchacho con una chupalla de huaso que tenía los esforzadamente diseñados logos de Maiden y Slayer; una bandera de “Iron Maiden María Elena” colgada del sector Andes; un muchacho CIEGO con una polera de Maiden caminando ayudado por dos amigos en plena cancha, y uno piensa cuál será la historia de esas personas, cómo se habrán preparado, pero que sin dudas este día era tan importantes para ellos como lo es para uno. Se genera una especie de hermandad tácita que no sé si otro tipo de música logra. Quizás sí, pero esta es la nuestra y la disfrutamos a concho. ¿Qué otra música provoca a un muchacho no vidente ir a un recital, a la cancha, con una polera de tu banda favorita? Todo mi respeto a un muchacho anónimo que encarna fielmente la garra y corazón que hay que tener en la vida. Y más.

Pasan los minutos, con un estadio en esos momentos a 2/3 de su capacidad, y tras haber presenciado un par de escaramuzas de muchachos de Galería que intentaban saltar a la cancha –haciendo caso omiso del respetable foso que la rodea–, estaríamos listos para presenciar el primer show de la velada, los suecos de Ghost, que con su llamativa imaginería, sus letras ultra satánicas –lindantes en lo caricaturesco e irónico– y sus melodías pegajosas y bien hechas, debutarían en Chile.

 

GHOST: RITUAL EN EL ESTADIO NACIONAL

Exactamente a eso de las 18:27 los suecos de Ghost se tomaron el escenario.  Los primeros en aparecer fueron los cinco Nameless Ghouls, quienes comenzaron descargando de inmediato Infestissumam, la intro con que abren el trabajo del mismo nombre, su segunda placa a la fecha.  Bien sabemos que esta banda tiene tantos adeptos como detractores y a juzgar por lo visto, otro gran grupo derechamente los vino a conocer recién ese día.  Pero bueno, con en la gran mayoría de las cosas, todo se traduce en un tema de gustos.  Podrán decir que son aburridos, que tienen más pop que metal, que son “pura pinta”, pero da lo mismo, a muchos les gusta –me incluyo- y a pesar que se sabía que su set iba a ser más bien corto, esta era una oportunidad única para poder verlos en vivo… hasta ahora al menos.

Una vez concluida aquella magnífica introducción, llegó el turno de una de las piezas más metálicas de su última placa, Per Aspera Ad Inferi y aquel incesante, incansable e hipnótico coro que provoca aprendérselo con tan solo un par de oídas y llevarlo contigo durante un buen tiempo.  Los duros riffs con que comienza lograron que algunos de los que miraban con cara de “y estos de donde salieron”, comenzaran a “mover la patita” y la cabeza al son de sus monocordes guitarras y aquel teclado Hammond que los acerca tanto al rock setentero que tantos saben apreciar cómo se debe.

Y es precisamente en este corte donde hace su aparición la figura más notoria de los suecos: Papa Emeritus II, con su habitual vestimenta que incluye por supuesto la mitra y el báculo, ambos con el símbolo de la banda, la túnica y la casulla que vendría a ser como el sobretodo.  Demás está decir que el personaje se roba de inmediato la película.  Quiéranlo o no sus detractores, les guste o no, la banda ha sabido jugar muy bien con toda la parafernalia con la que se ha rodeado y la han utilizado a su favor como hacía tiempo que no lo veía en una banda ligada al rock y cada paso que dan ha sido estudiado con cuidado.

Continuaron con otro duro tema, esta vez de su opera prima Opus Eponymous.  El bajo con que comienza Con Clavi Con Dio encendió a todos quienes vemos en dicha placa, una de las más frescas e interesantes del último tiempo, es un tema sencillo, pero muy potente, y sus caricaturescas letras, de intencionadamente fácil aprendizaje, fueron coreadas por la gran masa de gente que también estaba ahí por Ghost… los demás, miraron con respeto, al menos donde yo me encontraba.

Debo confesar que días antes del show llegué a pensar que el recibimiento para Ghost sería mucho más frío, o que incluso incluiría pifias, sin embargo, y muy por el contrario, recibieron muchos aplausos, fuero oídos con total respeto, de hecho habían varios que estaban ahí por ellos, muchos corearon los temas y cabecearon durante las partes más duras de su set, el que justamente incluyó sus canciones más “rifferas”, aunque también dejaron de lado algunas de su primer álbum que, al menos en mi caso, esperaba con ansias y que no fueron tocadas… pero bueno, al menos algún productor habrá puesto el ojo en que la agrupación tiene un buen nicho de seguidores como para hacer una fecha en un recinto pequeño, donde se rodeen solo con sus fans, para así ejecutar un set más largo.

Continuaron con Stand By Him y Prime Mover, tremendos cortes de Opus Eponymous, sin duda de los mejores de aquel exitoso debut.  Luego vino Year Zero, canción que lanzaron como single y que en mi caso particular, aun no termino de digerir, debido a sus aires bailables que me generan cierta incomodidad, aunque dentro de todo se trata de un corte pegajoso, de muy fácil escucha y que en vivo funciona muy bien.

Las caras pintadas como Papa Emeritus II de algunos jóvenes que decidieron manifestar su fanatismo de esa forma, sonreían al escuchar los primeros acordes de Ritual, imagen que resultó algo extraña ya que, por razones obvias, nunca hemos visto sonreír al vocalista de los suecos.  Ritual debe ser una de las canciones más reconocidas de Ghost, por cuanto es una pista recurrente dentro de la parrilla programática de una popular estación de radio nacional, y la verdad es que se notó, ya que fue una de las más coreadas por los presentes.

Cerraron con Monstrance Clock, canción que posee un coro que hipnotiza, pero que en el marco de un concierto con 60.000 almas, no calza del todo.  Elizabeth hubiera sido un cierre extraordinario, aunque me sorprendió un tanto que entre sus seguidores sea un tema con mucho éxito, a juzgar por todos quienes entonaron sus estrofas sin ningún problema.

Finalmente quedé con la sensación que fue un muy buen primer acercamiento entre la agrupación sueca y el público nacional.  Quizás no era el escenario preciso para su debut en nuestro país, hubiera sido ideal una fecha en otro recinto, pero no se dio así.  Sea como sea, tuvimos la oportunidad de verlos en un extraordinario momento, teniendo a su haber dos muy buenas placas, con grandes canciones y con toda la parafernalia que los rodea, antes que el tiempo y la baja en popularidad terminen por vencer su enigmático entorno y decidan quitarse el maquillaje y los disfraces para tratar de salvar su carrera, algo que quienes los seguimos igual agradecemos.

Y por cierto, los agradecimientos también van para la banda principal, por permitirles participar de su gira mundial, la que en esta ocasión sentí como una especie de revancha con todos quienes contribuyeron a que Iron Maiden no se presentara en Chile el año 1992.  Imagínense el horror de aquellos personajes al tener en el emblemático Estadio Nacional, no solo a los británicos, sino también a Slayer y Ghost, con toda la “imaginería satánica” que rodea a ambas bandas.  De hecho, me extrañó que los suecos no generaran ruido en los medios tradicionales, lo que en cierta medida me alegra, ya que quiere decir que definitivamente aquellos seres medievales e inquisidores de antaño, se han ido extinguiendo.

Pero con Ghost la noche recién comenzaba, y para llegar al metal de la doncella, aún faltaba el azote de los norteamericanos de Slayer.

Setlist de Ghost:

01. Infestissumam
02. Per Aspera Ad Inferi
03. Con Clavi Con Dio
04. Stand By Him
05. Prime Mover
06. Year Zero
07. Ritual
08. Monstrance Clock

 

SLAYER: STILL REIGNING

Lo exponíamos aquí mismo, hace un par de días, en nuestra editorial: la presentación de Slayer en Chile sería una oportunidad para demostrarle afecto y gratitud a la banda, algo muy necesario considerando el momento que viven los muchachos en lo puramente humano. Y digamos que fue una oportunidad bien aprovechada, pues tras la presentación de Ghost, quedaban aún muchas  ganas de más, esas ganas incontenibles de rajarse la garganta cantando, y qué mejor que hacerlo con unos tipos que son casi de la casa, o a los que al menos uno los siente algo más cercanos que otras bandas de la escena mundial. Y es que no vamos a descubrir aquí y ahora que Slayer tiene una connotación especial para el público chileno, dada principalmente por el origen de su icónico líder. Pero más allá de todo esto, lo cierto es que la solidez de Slayer por sí sola es capaz de sustentar sus presentaciones.

Los últimos rayos de sol que lograban resquebrajar las persistentes nubes iluminaban el Nacional cuando Slayer salió a escena, siendo las 19:37 horas. Comienza a sonar de súbito la intro de World Painted Blood y todos quienes figuraban en los sectores más alejados del escenario comienzan a agolparse rápidamente lo más cerca posible de éste, entendiendo que la potencia de Slayer es mejor sentirla desde cerca. Pronto el tema agarra fuerza y la locura se desata de forma definitiva. Los usuales puños elevados al cielo, los saltitos rítmicos y los alaridos que uno ensaya a modo de canto no se hicieron esperar. Hay que decir que no todos cantaron de principio a fin, pero sobre el estribillo sí se escuchó a buena parte de la asistencia apañando. Siguió en seguida, así, sin tiempo ni para sorprenderse, la tremenda Disciple, del ya lejano God Hates Us All (¡2001!). Transcurrió con su brutalidad consabida, con un Tom Araya exigiéndose mucho, pero sacando la tarea adelante y con un público gritando el “God hates us all, god hates us all” con todo. Sobre el final, tras esa pausa con que cuenta la canción, volvieron con una descarga de inusitada ferocidad para el remate.

Tras algunas palabras en español y un ya casi tradicional “Viva Chile, ¡mierdaaa!”, comienzan a ejecutar War Ensemble, extraordinaria canción que sin duda se posiciona como una de las más emblemáticas de la banda, y que por cierto abre ese portentoso disco llamado Seasons In The Abyss (1990). Soberbio nivel de vociferación durante toda la canción, pero lo hecho por el respetable durante el estribillo fue monstruoso. Cosa muy similar sucedió con otro gran clásico como es Mandatory Suicide, del fundamental South Of Heaven, de 1988 (y sobre el cual volverían más tarde). Se quedaron por allí, finales de los 80’s, comienzo de los 90’s, para volver a recurrir al “Seasons” y regalarnos Hallowed Point. ¡Qué temazos! ¡Uno tras otro! Sin pausa. De hecho, eso fue algo que ya en ese punto comenzó a llamar la atención: la escasa interacción con el público y la celeridad con la que se sucedían los temas.

Aquí sí hubo una pequeña pausa, con la suficiente extensión para que Tom agradeciera y recitara algunos versos, que ciertamente dieron la señal inequívoca de que se trataba de Dead Skin Mask. ¡Temón! Acá me di el tiempo de ver el trabajo del retornado Paul Bostaph en batería y no hice más que corroborar que es un monstruo, y que no por nada pasó varios años con la banda. El sucesor natural del desafectado Dave Lombardo. Misma cosa con Gary Holt, conocido principalmente por su labor en Exodus, aunque viene trabajando con Slayer, en distintas giras, desde 2011. En esta pieza en particular no lució tanto, pero en otros momentos del concierto, cuando todo su despliegue técnico fue requerido, no defraudó para nada. Muy por el contrario: se lució. Continuaron con Hate Worldwide, vendaval de brutalidad que hizo surgir las primeras bengalas de la noche allí, en el sector de cancha, así como los mosh, objeto de la atención de las cámaras, que proyectaban todo en las pantallas gigantes.

Se acercaba el cierre y para esta parte del show los muchachos tenían una selección particularmente grandiosa, cargada de clásicos y de los temas más emblemáticos de la carrera del grupo. Comenzaron nada más y nada menos que con Seasons In The Abyss, enorme composición que puso a todos a cantar (o a gritar, ustedes entienden). Al terminar aquello la banda se retira por un instante, durante el cual se despliega un enorme telón de fondo que decía “Hanneman: Angel Of Death – Still Reigning”, además de las fechas de su nacimiento y de su triste fallecimiento, todo utilizando el logo de una conocida marca de cervezas (la misma que Bruce Dickinson “se paseó” durante la presentación de Iron Maiden en Brasil, volveremos sobre esto). Todo eso liberó en el público una enorme ovación para la memoria de Jeff, marcando así el momento emotivo de la jornada. Prosiguieron entonces con la monumental (y en lo personal, una de mis favoritas) South of Heaven, cuyo coro no dejó a nadie sin cantar. Y todo mientras en las pantallas se exhibían videos y fotografías de Jeffrey John “Jeff” Hanneman. Tremendo, muy lindo en verdad.

Y para finalizar, a modo de broche de platino, era que no, un combo compuesto por las que son seguramente las dos más grandes canciones que crearon. La primera: ¡Raining Blood! Llegó inmediatamente después de South Of Heaven, produciendo un efecto de complemento genial. Y apenas comienzan a tronar (porque sonaban como truenos) los toms de Paul, la gente adivina de qué tema se trata y el estadio entero estalla en éxtasis. Mismo éxtasis catárquico con que resonaron las partes más cruciales del tema, como el legendario “Raining BLOOOOOOD, ¡from a lacerated sky!” ¡Precioso! Y sin duda que todo eso se mantiene para la entrega final, que podía ser otra que la mítica Angel Of Death, señor don pedazo de canción. La interpretación no fue perfecta, pero al carajo. ¡Cuánta potencia! Cuánta bestialidad musicalizada. Extraordinarios Kerry King y Holt en sus respectivos solos, y el profesor Araya se mostró motivadísimo, cantando con todo por momentos. Y ciertamente que las bengalas no estuvieron ausentes, pues más de una se dejó ver a lo largo de estas últimas dos canciones. Un cierre en verdad hermoso.

Nada que objetar al cometido de la banda. Simplemente extraordinarios. Vinieron, hicieron sus once canciones y dejaron al público más que feliz. Eso sí, no vi tan patente esa complicidad entre la banda y la audiencia que sí pude advertir en otras ocasiones. De hecho, la despedida de Tom fue algo apagada. Casi “Chao, gracias, nos vemos”. Me parece que el público se entregó por completo, demostró afecto, respeto y sin duda que se la pasó bien (a esto me refería cuando decía al comienzo que “la oportunidad fue aprovechada”), pero la banda no pareció muy tocada por todo esto. ¿Las razones? No estamos aquí para aventurar hipótesis, ni siquiera podemos asegurar que esto sea así y no una mera impresión, que bien podría estar equivocada. Lo que sí podemos y debemos hacer es esperar que no haya ni un asomo de agotamiento en la banda, porque es claro, muy claro que aún les queda mucho por brindar. ¡Grande Slayer!

Setlist de Slayer:

01. World Painted Blood
02. Disciple
03. War Ensemble
04. Mandatory Suicide
05. Hallowed Point
06. Dead Skin Mask
07. Hate Worldwide
08. Seasons In The Abyss
09. South of Heaven
10. Raining Blood
11. Angel of Death

LA DONCELLA, SIEMPRE UNA PRIMERA VEZ

Tras el show de Slayer sólo quedaba esperar, y desear que dicha espera no se hiciera más larga que un día sin pan. Ayudó que en la música envasada hubiese connotadas bandas como Judas Priest y presenciar algún inconveniente entre el público de la galería nor-oriente que intentaba pasarse a la cancha –hasta que llegaron fuerzas policiales–. Ello hasta que, finalmente, a las 21.10 horas se atenúan las luces y comienza a sonar la intro de la intro de la intro, los primeros sones del que ya es un clásico de Maiden sin ser de Maiden, la extraordinaria Doctor Doctor de UFO. No conozco otra intro que deje tal nivel de tendalada en el público asistente, es increíble cómo la ansiedad se canaliza saltando y coreando el “doctor doctor please”. Se acerca al final y cuando acaba, terminan de apagarse las luces, comienza a sonar otra intro, y las tres pantallas gigantes –una a cada costado del escenario y otra en mitad de la cancha– al mismo tiempo exhiben imágenes de glaciares y hielos eternos con paisajes que para la gran mayoría del mundo les suenan lejanos pero que para nosotros en Chile son un poco más cercanos. Ello por cierto para dar contexto de que esta gira está centrada en el período del Seventh Son que, como sabemos, juega con el concepto del frío, nieve, hielo, y donde incluso podemos ver a varios Eddies congelados como Jack Torrance en El Resplandor.

Y cuando acaba la intro, suena de fondo el “Seven deadly sins, seven ways to win, donde ya derechamente comenzaría el acabóse. Qué decir cuando la banda irrumpe en el escenario y Bruce Dickinson –con chaqueta, por el frío reinante– nos brama el “I am he, the bornless one, the fallen angel watching you”. Moonchild sería el número de apertura, al igual por cierto que en el Maiden England, aunque desde ya quiero hacer una salvedad: mucho mejor cantado. Soy un acérrimo y atemporal fan de Bruce Dickinson, pero me parece que con el paso de los años va cantando aun mejor en vivo y eso contribuye a un juicio de valor que me permito hacer a estas alturas: el Maiden 2013 en vivo, me parece muchísimo mejor que el Maiden de los ’80 en vivo, todo un mérito considerando que la de hace un par de décadas es la época dorada de la banda. Pues bien, eso se ratificó desde ya con Moonchild, con un coro atronador, emocionante, espectacular, y además por tratarse de un tema muy emblemático, pues sus letras –entre otras– en definitiva fueron causantes de que no pudiesen venir a Chile precisamente hace dos décadas, por culpa de autoridades timoratas y de influencias arcaicas e ignorantes. Una entrada perfecta de la doncella a escena.

Sin pausa, y con cambio de telón, vendría el single del Seventh Son, Can I Play With Madness?, sin duda uno de los temas más radiales y “orejas” de la discografía de la banda, de esa raza de temas que cuando uno lo escucha en estudio te agrada, mueves la patita, pero que cuando llega el momento de escucharlo en vivo crece notoriamente, es parte de las múltiples gracias de Maiden, con ese potente bajo del gran Stephen Percy Harris, a quien tanto le debemos. Palabras aparte para el gran Nicko McBrain, uno estaba acostumbrado a verlo con una sudadera azul, pero ahora por el frío vestía una polera de Maiden y un gorro de lana. Un crack.

Tras este contunnte inicio, vendría uno de los temas más esperados por quienes hemos tenido la fortuna de ver varias veces a la Doncella. Se proyectó en las pantallas gigantes una selección de imágenes de la serie británica de fines de los ’60 que da nombre a este tema (como dato freak, existe un remake del año 2009 donde actúan James Caviezel de “La Pasión de Cristo”, y nada menos que Ian McKellen, Gandalf de “El Señor de los Anillos”). Así, se dio un plus al “we want information, information, information!” de ese glorioso tema que es The Prisoner, que debutaba en Chile y lo hizo de la mejor forma, con cuerdas vocales al borde de la destrucción con el “not a prisoner, I’m a free man”, con un Bruce Dickinson insisto, cantando muchísimo mejor que en el propio Maiden England. Además, Bruce nos regala el primero de los “scream for me Santiago”, su marca registrada para terminar de poner a sus pies a un público entregado.

Sin pausas hasta ese momento vendría ese fantástico y sencillo riff de Adrian Smith para dar inicio al conteo del reloj del Apocalipsis de los científicos atómicos, 2 Minutes To Midnight, con un telón de fondo realmente extraordinario, que mostraba al Eddie de la carátula del single (el Eddie soldado y sentado con un fusil), pero en “versión congelada”. Sencillo y formidable a la vez. Es un clásico de clásicos, uno de los temas más conocidos de la banda por parte de quienes no están muy interiorizados de su más que prolífica discografía, y que claro, Maiden toca siempre, creo que precisamente por esta circunstancia, porque a lo mejor hay fans no tan acérrimos de la banda y que no conocen todos los temas, pero ellos también contribuyen a que la asistencia a sus shows sea tan extraordinariamente masiva.

Tras una batería de cuatro clásicos incuestionables, Bruce Dickinson se dirige a nosotros, diciéndonos “buenas noches” en un español bastante correcto, y se manifiesta impresionado por la cantidad de gente, calificando de “increíble” que hubiese 60.000 personas en el Estadio Nacional. ¡60.000 personas, viendo un Festival de Heavy Metal en el Estadio Nacional! Realmente un hito inolvidable, y que fue agradecido por todos nosotros con el primero de los enfervorizados “olé, olé olé olé, Maiden, Maiden” de la jornada. Nos prometió que íbamos a estar un rato largo aquí, que iban a tocar mucho del Seventh Son Of A Seventh Son pero que ahora venía un tema de un período diferente, que es un tema que calificó como “controversial” y que abarca desde una perspectiva crítica la solución bélica a los conflictos. Afraid To Shoot Strangers, tema que jamás pensé escuchar en vivo, es de los más destacados cortes del Fear Of The Dark y sólo había sido tocada en Chile en el debut de la Doncella, con Blaze Bayley, en 1996. Particularmente también era de mis momentos más esperados, con un coro muy cantado y con una ejecución instrumental irreprochable, más allá de que el sonido no fue todo lo prístino y potente que uno hubiese deseado, cuestión que sucedió en varias otras ocasiones durante la velada, sin que eso por cierto mellara el entusiasmo y la entrega del público y de una banda con un show seguro y sólido.

Se apagan las luces, cambia el telón por el inconfundible Eddie soldado llevando con orgullo y desafiantemente los retazos sobrevivientes de una despedazada Union Jack, en el contexto de la imprudente maniobra británica conocida como  “Carga de la Brigada Ligera” en plena Batalla de Balaclava de la Guerra de Crimea –de hecho en el videoclip aparecen escenas de la película “The Charge Of The Light Brigade” de 1936, dirigida por Michael Curtiz (director de “Casablanca”)– suceso histórico que uno puede comparar en cierto sentido –sin ser un experto– al Combate Naval de Iquique en nuestra propia historia, en cuanto a que comparten esa especie de heroísmo en medio de una derrota resonante, objetiva y estrepitosa. Es cierto, en Iquique los chilenos no tenían nada más para enviar y la Carga de la Brigada Ligera fue una maniobra apresurada por parte de un ejército mucho mejor preparado como el británico, pero a lo que voy es a la “idea-fuerza” que une la mitología de ambos sucesos, que el heroísmo no sólo se ve en las victorias sino que fundamentalmente en las derrotas. Perdón por la extensión pero me parece que es necesaria para fundamentar uno de los aspectos por los cuales Iron Maiden siempre toca y debe tocar ese inspiradísimo tema que es The Trooper. Ver a Bruce Dickinson con toda su fantástica teatralidad y estado físico arreando su Union Jack ataviado como los soldados de aquellos entonces siempre es una gran experiencia, y no fue esta la excepción. No pocos coreamos el tema desde el “you’ll take my life, but I’ll take yours too” hasta el “without a tear I draw my parting groan”. Es un insustituible.

Uno de los mejores telones de la noche es el que vendría a continuación, con otro clásico de clásicos, The Number Of The Beast. Es tan simple como un close up a los ojos del popular Eduardo, pero que contribuye notoriamente a generar el ambiente que exige y demanda este tema, desde el “woe to you O Earth and Sea” hasta el coro, que debe ser lo más conocido de la Bestia por parte de la gente que no los conoce mucho. Recién en este tema Bruce agarró el suficiente calor corporal como para sacarse la chaqueta que lo abrigaba del gélido aire santiaguino. Fuego y un “pat’e cabra” al costado derecho del escenario –desde nuestra perspectiva de público– adornaron la performance de un tema incombustible y que envejece muy bien.

Tras un nuevo “olé, olé olé olé, Maiden, Maiden”. Bruce nuevamente nos dirige algunas palabras, asombrado por el impresionante marco de público. Nos hizo gritar al preguntarnos cómo sonaban 60.000 personas, y nos anuncia lo siguiente, la colosal Phantom Of The Opera, con el Eddie del órgano de tubos en versión congelada. Un tema maravilloso, esencial en la formación del estilo que forjó la banda desde sus inicios, con guitarras gemelas profundas y emotivas y no por ello menos contundentes. Valga también una mención a una de las imágenes más llamativas de la jornada y sin dudas la más chistosa de todas: alguien le lanzó a Dickinson una chupalla de huaso, y el buen Bruce no sólo la tomó sino que se la puso y la utilizó durante gran parte del tema. ¡Quién se habría imaginado a Bruce Dickinson usando una chupalla de huaso cantando Phantom Of The Opera! Realmente notable, y ayudado por los aguerridos “u-o-o-o-o” del público, el uso de fuego en el escenario y los “scream for me” de Bruce, fue uno de los momentos más potentes e inolvidables de la jornada.

Sin pausas, otro clásico, nada menos que Run To The Hills, soberbio corte del The Number Of The Beast que también es un “caballito de batalla” en directo, un tema extraordinariamente “prendido”, desde su inconfundible inicio con la batería de Nicko (y en estudio con el gran Clive Burr, reciente y lamentablemente fallecido), hasta su fabuloso e inmortal coro, todo lo cual funcionó a las mil maravillas. Además, pudimos presenciar la salida a escena del primero de los Eddies, un grandote vestido a la usanza de un conquistador inglés de los indígenas norteamericanos y que, como siempre, se puso a “pelear” con su espada con Janick Gers –que se defendía con su guitarra–, el más estridente escénicamente de los tres guitarristas de Maiden, en una fórmula que tiene resultados garantizados. Muy buen momento.

Quizás el punto sonoramente menos lucido de la jornada fue con la gran Wasted Years, que tuvo un inicio sonoramente débil y algo confuso. Sin embargo con el paso de los segundos el tema se afirmó y finalmente terminamos gozando una de las canciones más populares y emocionantes de la Bestia. Pero lo que vendría a continuación sería probablemente el momento más esperado por los fans más acérrimos de la banda, a tal punto que quizás haya sido el hito más pre-referido por sus fans como un “check” en la lista de cosas para hacer en la vida.

Escuchar en vivo algún día Seventh Son Of A Seventh Son era un anhelo más que un deseo factible. Y poder llegar al momento donde este anhelo se hacía real, es de esas cosas que, de verdad, hacen que valga la pena vivir. Porque muchas veces uno se encuentra con cosas desagradables, tristes, fomes, indeseables, es una tendencia creciente en el mundo de hoy, y por lo mismo, cada vez que uno vive momentos felices o mágicos, hay que atesorarlos con el alma y vivirlos a concho. Esto es lo que pasa con Seventh Son, un tema mágico, formidable, y que además cuenta con distintos momentos: partiendo de su introducción, derechamente mayestática, pasando por la teatralidad de un Dickinson vestido como un personaje oscuro, casi vampiresco, con un abrigo y con un  peinado extraño pero adecuado al momento, llegando a momentos de Metal clásico con un coro “oreja” y cantable al máximo, hasta llegar a un instante que uno no ve demasiado en conciertos tan intensos y masivos, la generación de un ambiente contemplativo, absorto, hechizado, admirando lo que pasaba en escena más que participando, congelando el tiempo y el espacio en virtud de la magia de la música, para finalmente retomar el ritmo más rockero, con uno de los mejores y más inspirador trabajos de guitarras de la carrera de la banda, y finalizar de manera magistral. Un momento irrepetible de la historia de los conciertos en Chile, además con un Eddie especial de fondo con un ojo iluminado y una bola de cristal, fabuloso e indescriptible

Tras el magistral momento anterior, el retumbar del bajo de Steve Harris nos conducía inconfundiblemente a The Clairvoyant, otro de los momentos donde la banda recordaría al Seventh Son, con otro de sus temas más emblemáticos y nuevamente con un coro particularmente cantado por el público. Palabras aparte para el pelo de Bruce Dickinson tras desarmarse el peinado vampiresco del momento anterior, quedó con una chasca algo impresentable, pero bueno, da lo mismo, es Bruce y se puede hacer el peinado que quiera.

Ya acercándonos al final de la primera parte del show, vendría otro de los más mágicos momentos de la noche, con Fear Of The Dark, que es de esa raza de temas que funciona mucho mejor en vivo que en estudio, como los futbolistas que andan mejor en sus selecciones que en sus equipos. Un tema que posee todos los condimentos e ingredientes para ser lo que es, un imperdible, un corte que Maiden nunca debe dejar de tocar, a tal punto que no lo hizo ni siquiera cuando ha hecho giras que recuerdan períodos anteriores a 1992, fecha de nacimiento de este tema. Ello fundamentalmente porque genera mucha mística, fraternidad, saltos, abrazos y movimiento de un mar de gente en torno a sus coros y melodías de guitarra fácilmente seguibles con un “u-o-o-o-o”. Fenomenal instante, personalmente lo viví saltando y abrazado de la gente querida que además comparte la pasión de uno por este tipo de música y estilo de vida.

Y culminando la primera parte del show, otro tema que Maiden no puede dejar de tocar nunca. Iron Maiden probablemente no es la joya musical más destacada de la Doncella pero es un símbolo, una referencia, y sobre todo es el momento donde tenemos garantizada la presencia de un nuevo Eddie, en este caso del formidable Eduardo del Seventh Son, que en su mano izquierda sostiene a un feto con movimiento autónomo, realmente extraordinario. Y así, Bruce, nuevamente usando la chupalla que le habían lanzado minutos antes al escenario, se despide de nosotros, dándonos las gracias “from Iron Maiden, from Eddie, from the boys”, y los músicos se retiran a descansar un par de minutos tras una hora y treinta y cinco minutos de notable show.

Tras las consabidas pifias y los “no nos vamos ni cagando” por parte del público, vimos que en el fondo se cambiaba el telón, a esa fantástica evocación eddística a un soldado británico a bordo de un Spitfire de la Royal Air Force británica en el contexto de la Segunda Guerra Mundial batallando contra los Messerschmitt BF 109 de la Lutfwaffe alemana. Y acto seguido, se encienden las pantallas gigantes y muestran el video del mítico “We Shall Fight On The Beaches”, aguerrido discurso del Premier británico Winston Churchill a la Cámara de los Comunes ante la amenaza de Hitler de invadir Gran Bretaña, en la llamada “Unternehmen Seelöwe” (“Operación Lobo Marino”), que finalmente nunca se llevaría a cabo. En este punto, me parece que Maiden siempre ha tratado muy bien e inteligentemente el orgullo británico en sus temáticas históricas, sin caer en patrioterismos ni chovinismos exacerbados ni ridículos. Y cuando Churchill dice que nunca se van a rendir, comienzan los sones de uno de los más espectaculares temas de la Doncella, Aces High, un himno cargado de furia, velocidad, intensidad, bolas, garra y belicosidad, con un Bruce un poquito más “medido” en los altos que en otras ocasiones pero no por ello dejando de ser intenso y convincente, usando un gorro de aviador a la usanza del Eddie de la portada del single (una de mis favoritas de toda la carrera de la Bestia). En su género, Aces High es de lo más notable que ha producido Maiden a lo largo de su fantástica carrera y es conmovedor que sigan defendiéndola en vivo con tal nivel de distinción.

Acercándonos inexorablemente hacia el final del show, Bruce nos narra un verso de “La Tragedia de Julio César” de William Shakespeare, que es de donde la banda toma el nombre del penúltimo tema de la jornada: “The evil that men do lives after them… the good is oft interred with their bones” (“El mal que hacen los hombres les sobrevive… El bien queda frecuentemente sepultado con sus huesos”). Y de esta forma, la última referencia al Seventh Son (cinco de ocho, faltó Infinite Dreams, pero más de la mitad me parece bien) de la velada con la energética The Evil That Men Do, en medio de un carnaval y de un coro, era que no, gritadísimo.

Y tun-tánta-tun-tá de Running Free, un tema perfecto para estos efectos, comenzaría a cerrar una jornada nuevamente memorable. Un himno rockero de altísima sencillez y no por ello menos sólido, que permite darse algunas licencias, como hablarle al público mientras suena la base rítmica. Así, mientras el último Eddie nos apunta con sus ojos encendidos, Bruce Dickinson nos dice que ha sido una noche increíble, y que esperan volver… y que cuando lo hagan, no lo será con este “fucking cold” que reinaba en la noche santiaguina, causando las risas del respetable. The Air Raid Siren presenta al jefe y capitán del equipo, Steve Harris, ante una agradecida ovación, sale un segundo del escenario y vuelve con una cerveza “Trooper” en su mano, tal como lo hizo en Rock In Rio, oportunidad en que su placement causó controversia toda vez que dijo que la cerveza allí era tan “mierda” que tuvo que traer la suya propia, causando las risas de casi todos, menos de don John Heineken, auspiciador del Rock In Rio, que al parecer no encontró muy chistosa la salida del profesor Bruce. Pues bien, en Chile Dickinson, con una sutil ironía, nos dijo que nosotros teníamos buena cerveza, y que si nos gustaba, cuando volvieran podíamos compartir una. ¡Lo que debe ser tomarse una cerveza con Bruce! Bueno, luego de presentar a los grandes Adrian Smith, Dave Murray y Janick Gers, nos dice que este es el show de Maiden con más público en Chile –tengo mis reparos estadísticos, no sé si en el Club Hípico anduvimos parecidos–, pero que para la próxima quería 80.000 personas, para lo cual derechamente habría que ir a tocar al Valle de la Luna o a La Pampilla de Coquimbo. Finalmente Bruce en su alocución nos presenta al más viejo, hermoso, capaz de enamorar a mujeres jóvenes, viejas y hasta a las palomas, el gran y entrañable Nicko McBrain, que con su carisma ha sido capaz de convertirse en uno de los miembros más queridos de la banda. Y así, coreando en muchas oportunidades “I’m running free, yeah, I’m running free”, y al cabo de una hora y cincuenta y cinco minutos, la banda se despide del escenario, para ojalá volver en un tiempo no muy lejano. Y nos retiramos del Estadio, cómo no, convertidos en un rebaño agotado y feliz escuchando “Always Look On The Bright Side Of Life” de Monty Python.

En cuanto a sonido, como dijimos, quizás no haya sido el show en que mejor hayamos escuchado a la Bestia. Tampoco es que haya sido un desastre ni mucho menos, para nada, pero comparándolos con los mismos Maiden ha habido otras ocasiones en que han sonado mejor –a excepción del discretísimo “perillaje” que hubo el 2001–. Pero a la larga es una situación secundaria, porque en eventos así uno va a vivir más que a escuchar e incluso que ver, vas a conformar parte de la pasión grupal para llevarte un inmortal y perpetuo recuerdo individual. Y esa es parte de la gracia de la mística que da el ser fan de Iron Maiden, una banda a la que uno le da las gracias por nunca haberle fallado, por haber estado con uno en situaciones difíciles y necesarias, y que a la larga forma parte central de la discografía de nuestras vidas. Gracias Maiden, esperamos que como público hayamos estado a la altura de sus expectativas, de su importancia y de su legado, siendo parte central de la formación de muchos de nosotros incluso a nivel personal. Iron Maiden, la única Bestia que puede ser Doncella.

Up The Irons!!

Setlist de Iron Maiden:

01. Doctor Doctor (UFO)
02. Intro / Moonchild
03. Can I Play with Madness
04. The Prisoner
05. 2 Minutes to Midnight
06. Afraid to Shoot Strangers
07. The Trooper
08. The Number of the Beast
09. Phantom of the Opera
10. Run to the Hills
11. Wasted Years
12. Seventh Son of a Seventh Son
13. The Clairvoyant
14. Fear of the Dark
15. Iron Maiden
Encore:
16. Churchill’s Speech – Aces High
17. The Evil That Men Do
18. Running Free

DARÍO SANHUEZA DE LA CRUZ
Slayer: ANDY ZEPEDA V.
Ghost: WATCHTOWER
Fotos: ROLANDO MORALES (latercera.com)


Quedan pocos días para la séptima visita de IRON MAIDEN a Chile, esta vez en el marco del «Maiden England Tour 2013». DG Medios comunicó que ya van más de 50 mil entradas vendidas para el show de este miércoles 2 de octubre en el Estadio Nacional, donde también se rpesentarán SLAYER y GHOST.

Los horarios para ese día son:

  • Puertas: 16:00hrs.
  • Ghost: 18:30hrs.
  • Slayer: 19:30hrs.
  • Iron Maiden: 21:00hrs.

Los precios (más cargo por servicio) para el show del 2 de octubre son:

Galería: $23.000
Cancha: $31.050
Pacífico Lateral: $36.800 (AGOTADO)
Andes: $52.900
Pacífico Bajo: $69.000
Pacífico Alto: $92.000
Pacífico Medio: $103.500 (AGOTADO)

Las entradas se encuentran disponibles por sistema Puntoticket tiendas Ripley, Cinemark,  al Call center 600 462 6000 y en www.puntoticket.com

Te dejamos la presentación completa en el cierre del festival Rock In Rio en Brasil el pasado domingo:

 

IRON MAIDEN cerró la noche del domingo el festival que también contó con SLAYER ante más de 100 mil personas en el país carioca.

Mira los shows completos que ofrecieron:

HELLOWEEN + KAI HANSEN:

IRON MAIDEN:

SLAYER:

GHOST:

ANDRE MATOS + VIPER:

ALMAH + HIBRIA

METALLICA:

IRON MAIDEN sigue demostrando su arrastre en nuestro país. A un poco más de 2 meses para el concierto junto a SLAYER y GHOST en el Estadio Nacional, ya son alrededor de 35 mil entradas las que se han vendido de un total de 55 mil, según informó la productora DG Medios a La Tercera.

El show en el marco del «Maiden England Tour» ya ha agotado algunos secotres del Coloso de Ñuñoa. Las localidades Pacífico Bajo y Pacífico Medio ya no están disponibles y para Pacífico Alto son pocos los tickets que quedan en venta.

Los precios (más cargo por servicio) para el show del 2 de octubre son:

Galería: $23.000
Cancha: $31.050
Pacífico Lateral: $36.800
Andes: $52.900
Pacífico Bajo: $69.000 (AGOTADO)
Pacífico Alto: $92.000
Pacífico Medio: $103.500 (AGOTADO)

Las entradas se encuentran disponibles por sistema Puntoticket tiendas Ripley, Cinemark,  al Call center 600 462 6000 y en www.puntoticket.com

IRON MAIDEN publicó un video de The Trooper en vivo en el festival Download de Inglaterra:

 

A través de su cuenta de Facebook, SLAYER anunció el regreso del baterista Paul Bostaph (EXODUS, FORBIDDEN, TESTAMENT), ocupando oficialmente el puesto que hasta hace unos meses tenía Dave Lombardo (quien se enteró de esto por Internet). La banda también informó que Gary Holt (EXODUS) seguirá ocupando el puesto del fallecido Jeff Hanneman durante la gira.

Paul es un gran baterista y un buen amigo, y estamos muy contentos de que él haya decidido reingresar a la banda”, comentó Tom Araya. “Todavía estamos muy sensibles con la pérdida de Jeff, pero no queremos decepcionar a nuestros fans europeos, y tenemos que empezar a avanzar… tener a Paul en la banda hace que esto sea mucho más fácil”, continuó el chileno.

Por su parte, Bostaph comentó: “Estoy muy entusiasmado de integrarme nuevamente a SLAYER. Pasamos intensos diez años juntos, con mucha diversión, hicimos un montón de buena música, así que para mí, esto se siente como volver a casa”.

El baterista estuvo en SLAYER entre 1992 y 2001. Grabó los discos «Divine Intervention» (1994), «Undisputed Attitude» (1996), «Diabolus In Musica» (1998), «God Hates Us All» (2001) y también estuvo en el DVD «War At The Warfield» (2001).

SLAYER tocará en Chile junto a GHOST como acto de apertura de IRON MAIDEN el próximo 2 de octubre en el Estadio Nacional.

Los precios son:

Galería: $20.000
Cancha: $27.000
Pacífico Lateral: $32.000
Andes: $46.000
Pacífico Bajo: $60.000
Pacífico Alto: $80.000
Pacífico Medio: $90.000

Las entradas se encuentran disponibles por sistema Puntoticket tiendas Ripley, Cinemark,  al Call center 600 462 6000 y en www.puntoticket.com

El 2 de octubre volverá IRON MAIDEN al Estadio Nacional, mismo recinto donde se presentaron por última vez (2011), en el que grabaron su CD/DVD/Blu-Ray «En Vivo!».

Para esta nueva visita de «La Doncella de Hierro», será SLAYER la banda encargada de abrir el concierto., quienes regresan a nuestro país luego de su paso por el festival Maquinaria 2012. Junto a ellos estarán los suecos de GHOST B.C. como acto de apertura, quienes acaban de lanzar su álbum “Infestissumam», el que puedes escuchar via streaming entrando a este link.

El «Maiden England Tour» recrea el escenario e interpreta varias de las canciones del show de 1988 durante la gira del álbum «Seventh Son of a Seventh Son».

Los precios para la jornada del 2 de octubre son:

Galería: $20.000
Cancha: $27.000
Pacífico Lateral: $32.000
Andes: $46.000
Pacífico Bajo: $60.000
Pacífico Alto: $80.000
Pacífico Medio: $90.000

Las entradas salen a la venta el próximo 18 de abril a las 10:00 por sistema Puntoticket tiendas Ripley, Cinemark,  al Call center 600 462 6000 y en www.puntoticket.com

Bruce Dickinson comentó: “Estamos entusiasmados en llevar este tour a nuestros fans en Chile. Gracias a la tecnología, hemos logrado actualizar y mejorar la producción original de 1988 Maiden England y llevaremos con nosotros un inmenso y nuevo show de luces, sets de escenarios, diversas encarnaciones de Eddie, mucha pirotecnia y todo tipo de muchísimas cosas emocionantes para los fans”.

Steve Harris agrega: “Sabemos lo popular que son los tours de The History of Maiden entre fanáticos de todas las edades y llevaremos con nosotros la producción completa que tuvimos en nuestro tour por Norte América el año pasado. Nos divertimos muchísimo con el set list que armamos porque tuvimos la posibilidad de tocar canciones que no tocábamos hace muchísimo tiempo como Seventh Son, The Prisoner y Afraid To Shoot Strangers, así como las favoritas de los fans como The Trooper, Aces High, The Clairvoyant, The Number Of The Beast, Wasted Years y Run To The Hills. El punto de partida del tour fue tan agradable para toda la banda que estamos con muchísimas ganas de llevar este show a nuestros fans in Chile”.