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Shaman es una banda como muy pocas. Quizás en el último tiempo sólo podría comparársele Masterplan (y probablemente en menor medida): ambas nacieron como bandas con una fanaticada cautiva antes de siquiera sacar un disco. Y esto en un principio iba más allá de una mera apuesta al futuro, pues el magnetismo provocado por estas bandas proviene de una razón no menor: sus miembros más «importantes» provenían de dos bandas exitosas a nivel mundial como Angra y Helloween, respectivamente. Pero sin desmerecer a una notable banda como Masterplan (y dejo hasta aquí la comparación porque el criterio es solamente el esbozado recién), Shaman tiene una «onda» muy especial. No sólo por ser brasileños (por la natural cercanía que genera el espíritu bolivariano que a veces nos aflora), sino porque es una banda que recoge mucho de lo mejor del antiguo Angra, pero llevándolo a otros terrenos. Y bueno, hablar de Shaman es hablar de un talentoso, un músico de excepción, que debe ser de lo mejor que ha exportado Sudamérica en el rubro Metal: André Matos.

MATOSAndré Coelho Matos nace el 14 de Septiembre de 1971 en São Paulo, Brasil, y a los 10 años recibe de regalo de sus padres un piano, lo que comienza a generar en el Matos niño un creciente interés por la música. Poco tiempo después comienza a juntarse con muchachos de su barrio -los hermanos Yves y Pit Passarell (guitarrista y bajista, respectivamente) y Felipe Machado (guitarra)-, con los cuales tocaban covers de sus bandas favoritas. Así, poco tiempo después este grupo de vecinos fue tomando forma de banda, naciendo Viper. André a esas alturas tenía apenas 13 años (de hecho, el primer show de Viper fue el 8 de Abril de 1985), y grabaron un demo, llamado «The Killera Sword»

Lo paradójico del destino es que Matos jamás pensó en ser cantante, pues siempre su favoritismo estuvo cargado hacia el teclado y el piano. Los restantes integrantes lo ungieron como vocalista simplemente porque era el que «mejor cantaba del grupo» y porque físicamente tenía un aire a Bruce Dickinson (¿?). Matos, al hablar de sus inicios, comenta: «tuve una formación desde pequeño, comencé a cantar con mi primer grupo Viper, yo tenía 12 o 13 años de edad, para este entonces yo no tenía ningún tipo de técnica vocal, no conocía nada, simplemente cantaba para imitar a mis ídolos que son Bruce Dickinson, Eric Adams, Ian Gillan y Rob Halford, después comencé a interesarme por la parte técnica de lo que es la voz, tanto para aprender a utilizarla como por el hecho de que me gustaría preservarla… sentí algunas veces que la cosa no era así tan fácil, no era simplemente abrir la boca y comenzar a cantar, me di cuenta de que podrías arruinar tu voz si no la utilizabas de la manera correcta, así que empecé a tomar clases de canto y empecé a cantar en una coral, estas son cosas que me han ayudado mucho y por eso he adquirido técnicas para poder mantener mi voz saludable. Después de eso todo fue cuestión de ir creando un estilo propio, pero comencé imitando a mis ídolos y luego comencé a desarrollar mi propio estilo… me alegra mucho por que he luchado y he trabajado mucho para tener algún tipo de identidad en lo que hago y hoy en día me alegra que la gente me reconozca por la voz y que sea una referencia para algunos, así que ya he alcanzado una buena etapa de mi carrera solamente por este hecho«.

hugo mariuttiMatos tenía imberbes 15 años cuando Viper lanzó su primer disco, llamado Soldiers Of Sunrise. Viper no era un juego, logrando hacerse conocidos en Brasil con un trabajo bastante más speed que lo que hemos conocido de Matos en épocas más contemporáneas a hoy. Pero si hay una razón para que Viper lograra no sólo el respeto de la escena brasileña sino que un reconocimiento ya internacional fue con Theatre Of Fate, disco lanzado en 1989, que cuenta con temas espectaculares como Prelude To Oblivion, una muy bien lograda versión de Moonlight de Beethoven y por supuesto un clásico que Matos recuerda hasta ahora, Living For The Night.

Todo iba viento en popa hasta que comenzaron a manifestarse diferencias de fondo en cuanto a lo que Matos y el resto querían de Viper. La formación musical de Matos (quien además estudiaba piano clásico) era, por decirlo eufemísticamente, muy «diferente» a la de los hermanos Passarell, quienes querían darle a la banda un sonido más crudo y menos elaborado (prueba de ello es escuchar alguno de los posteriores discos de Viper, por ejemplo «Coma Rage»). Matos decide irse y terminar sus estudios de tenor lírico y piano, además de Dirección Orquestal y Composición Musical. Poquito. Y además el tipo habla 4 o 5 idiomas fluidamente, incluyendo un español tan bien hablado que podría pasar por peruano.

Ya a mediados de 1991 André tenía otro proyecto. Pero no se trataría de cualquier proyecto, sino de lo que a la larga se convertiría en una de las más importantes bandas de metal latinoamericanas de la historia: Angra. Además de los guitarristas Henrique «Kiko» Loureiro y Rafael Bittencourt y el baterista Marco Antunes, se les unía el bajista paulista Luis Eduardo Mariutti Pereira, cuya historia tiene ribetes cuando menos entretenidos. Luis, nacido el 22 de Marzo de 1971, comenzó a tocar el bajo a los 13 años inspirado (cómo no) por Steve Harris de Iron Maiden, y dedicando su adolescencia a tocar covers. Su primera banda se llamó Firebox, que en 1989 logró grabar un demo llamado «Starting Fire». El demo tardó en ser lanzado debido a problemas económicos, y a pesar del precio, más encima la calidad era pésima. Entonces, para abaratar costos, la banda montó artesanal y manualmente una a una las mil tapas de los cassettes… ¡eso es sacrificio! Ya por esos tiempos Luis era un fanático del blues, formando un proyecto instrumental llamado «Black n’ Blues», el que hoy sigue vivo bajo el nombre de «Motorblues», y cuenta con Arnaldo Ricci en guitarra y a quien ya nos referiremos en detalle en batería: Ricardo Confessori.

confessoriEl quinteto lanzaba en 1992 su primer demo, Reaching Horizons, llamando la atención de la prensa especializada. Pero no es sino con su primer LP, Angels Cry, cuando logran éxito a nivel internacional, particularmente en Japón y Europa. Carry On, Angels Cry, Evil Warning y Time, entre otros, son temas que pasaron a la categoría de «clásicos» en muy poco tiempo. El disco, tras la partida de Marco Antunes, fue grabado por el alemán Alex Holzwarth, actual baterista de Rhapsody y que en esos momentos se desempeñaba en Sieges Even. Por lo mismo, la búsqueda de otro baterista de hacía urgente, incorporando a Ricardo Confessori, nacido el 25 de Enero de 1969. Confessori comenzó su carrera musical estudiando piano clásico durante cuatro años, y dedicándose además (como buen brasileño) al fútbol, llegando a jugar por el Club Pinheiros. Un amigo suyo en aquellos tiempos le mostró bandas de rock clásico como Rush, Led Zeppelin y Deep Purple y Ricardo se dio cuenta que su pasión iba más por la música que por el fútbol, pero ya no el piano, sino la batería, desempeñándose en las bandas Korzus y Garcia & Garcia (donde grabó el álbum «Mr. Fire» en 1991).

Angra ponía el nombre de Brasil en el mapa Power Metalero mundial (recordemos que el país de la samba, gracias a Sepultura, ya «existía» hacía tiempo como país metalero en el mundo), y André Matos era toda una revelación como vocalista. De hecho, tras la salida de Bruce Dickinson de Iron Maiden, Matos quedó entre los finalistas (las razones de porqué Steve Harris terminó eligiendo a Blaze Bayley son el tercer secreto de Fátima). Tras efectuar varias presentaciones en Sudamérica y también Europa, incluso unafrente a 50.000 personas en Brasil en un recital que reunió nada menos que a Black Sabbath, Slayer y Kiss en 1995, la banda se encerró durante 4 meses en una granja en Brasil para escribir lo que sería su segundo álbum, Holy Land, que llegaría a vender en pocas semanas más de 200.000 copias y que terminó por consolidar a Angra como una banda realmente importante a nivel mundial. Imposible no destacar temas como Carolina IV, Nothing To Say o Z.I.T.O., en el marco de un disco que consolida un estilo diferente al Power europeo, lleno de sutilezas latinas y muy abierto a explorar nuevas facetas.

Tras el lanzamiento de su EP Freedom Call, Angra se fue nuevamente de gira, consiguiendo particular éxito en Japón, y posteriormente presentándose 13 veces en Francia, cerrando con una presentación en el Festival italiano «Gods Of Metal». Era inevitable lanzar un disco en vivo que recopilase lo mejor de estas presentaciones, lo que se llevó a cabo con Holy Live, un EP cortísimo que deja con gusto a poco, paradójicamente, por su notable calidad.

Pero era obvio que algo terminaría por suceder. Las tensiones al interior de la banda comenzaron a ser pan de cada día, con lo que la separación sería inminente. Por un lado, Rafael Bittencourt y Kiko Loureiro querían volver a sonido «antiguo» de Angra, en tanto Matos, Confessori y Mariutti deseaban explorar otras facetas. Además, el manager de la banda se alineó con Loureiro y Bittencourt, con lo que la banda estaba literalmente partida en dos. Aun así, la banda lanzaría su tercer LP, Fireworks, un disco bastante sólido (destacándose temas como Wings Of Reality, Lisbon y sobre todo Speed) pero que carece de la chispa y sobre todo de la «magia» que Angra había alcanzado anteriormente. De todas formas Angra saldría de gira y se presentaría en Chile el Domingo 18 de Abril de 1999 en el Teatro Monumental. A pesar de las desaveniencias, los que estuvimos ahí no podremos olvidar la sólida presentación de los brasileños, e incluso el abrupto final del concierto… debido a que se trataba de un día Domingo, y seguramente por reclamos de vecinos, el recital debió terminar minutos antes de lo previsto, con lo que tuvimos la fortuna de presenciar una sui generis versión de Carry On con las luces prendidas.

SHAMAN - matosTras la gira, a principios del año 2000 se confirmaba la separación de Angra, con la salida de Matos, Confessori y Mariutti. Según Rafael Bittencourt, la salida de André Matos habría tenido que ver al menos en parte con la excesiva cantidad de proyectos paralelos del vocalista (entre ellos Virgo, junto a su amigo Sascha Paeth, ex guitarrista de los lamentablemente desaparecidos Heavens Gate) quien, a su vez, cuenta desde su punto de vista las razones de la separación: «en verdad yo tenía un solo proyecto paralelo que era Virgo, y los chicos sabían que yo tenía ese proyecto, que además hacia música distinta, así que jamás pudo haber un conflicto… fue un conjunto de razones y motivos que se hace difícil detallar, pero en general puedo solamente decir que ya no había más confianza entre nosotros; eran dos partidos dentro del mismo grupo y llegamos a un punto en que siquiera nos hablábamos. Eso ya empezaba a traspasar al publico y por esas razones nosotros tres decidimos dejar el grupo. Lamentablemente no pudimos seguir con el mismo nombre anterior, toda vez que pertenecía al manager y eso ya es una historia sucia que no conviene ser alargada aquí». Rafael Confessori, en el mismo sentido, comentaba: «hubo básicamente un gran desentendimiento con nuestro manager en Brasil. Nosotros tres queríamos echarlo por las cosas malas que ha hecho, pero los otros dos no estaban de acuerdo. Así, empezó a crearse una atmósfera muy nociva para todos y que ya estaba por afectar a nuestras presentaciones en vivo y también a un futuro álbum, si esto ocurriera».

A fines de Febrero del mismo año se confirmó que Matos, Confessori y Mariutti continuarían sus rumbos musicales juntos, pese a que Rafael Confessori señalaba que en un principio pensó que sólo continuaría junto a Mariutti, pues veía a André Matos algo decepcionado de la escena metalera. El proyecto estaba aún en ciernes y lo primero que se necesitaba era darle una identidad. Es así como nace el concepto de Shaman. Confessori lo ratifica: «el concepto estaba justo delante de nosotros hasta que lo vimos. Todo viene de la inspiración de una canción llamada «The Shaman» del disco «Holy Land» de Angra. La canción habla de un ritual de un chamán, de forma que cogimos ideas de ahí y algunas investigaciones que hicimos. La motivación fue un poco dura de coger, porque es un duro trabajo crear una banda en tan poco tiempo, hay que considerar que teníamos que crear un nombre, un nuevo estilo de música y una nueva imagen, y reestructurar todo el negocio entorno a nosotros, comenzando de cero. Creo que encontramos motivación los unos en los otros, tratando de mostrar confianza y ocultando el miedo al fracaso».

shaman2El concepto ya estaba listo, las ideas brotaban, pero hacía falta un guitarrista, al menos «interino», que ayudase en la composición de los temas. De esta forma, Matos y compañía invitaron a tocar con Shaman a Hugo Mariutti Pereira, hermano de Luis, con resultados sorprendentemente positivos: el interinato de Hugo se convirtió en una plaza definitiva. Hugo nació el 18 de Diciembre de 1975 en São Paulo y comenzó a tocar a los 13 años, formando una banda thrash llamada Wardeath, donde además cantaba. Pero sin dudas lo que más «en serio» hizo Hugo antes de unirse a Shaman fue formar una banda llamada Henceforth, junto a sus amigos André Nikakis (bajo) y Fabio Elsas (batería), destacando que este último continúa, al igual que Hugo, hasta hoy en la banda (Nikakis se retiró de la banda y partió a Grecia, siendo reemplazado al menos temporalmente por Luis Mariutti). Como curiosidad, hay que señalar que el primer vocalista de Henceforth fue nada menos que Daniel Matos, hermano menor de André. Con Daniel Matos Henceforth grabó su primer demo, llamado «The Last Day».

Mientras Angra se reestructuraba con la llegada de Edú Falaschi, Aquiles Priester y Felipe Andreoli, Shaman ya era una banda. Y no sólo ello: era una banda con muchos, muchos fans. Sin dudas ello provocó que la banda decidiese, antes de lanzar un disco, salir de gira, lo que les serviría de estreno mundial, donde presentarían algunos temas nuevos y medirían la respuesta del público para con ellos. Así, la incipiente agrupación pasearía su música por -además de Brasil- Francia, México, Argentina y Chile, donde se presentó el Jueves 17 de Mayo del 2001 en el Estadio Chile. En aquellos momentos Shaman sólo tenía un tema algo conocido (a través de su difusión por internet), Time Will Come, pero el show -a pesar de la poca cantidad de público- superó expectativas, recorriendo momentos inolvidables de Angra, presentando 4 temas propios (la mencionada Time Will Come, Blind Spell, For Tomorrow y un corte que finalmente no aparecería en el disco debut de Shaman, Be Free), recordando a Viper con Living For The Night e incluso terminando con For Whom The Bell Tolls de Metallica con Matos en la batería, Hugo en las voces y Confessori en la guitarra.

Ya desligado de Angra, André Matos participó como músico invitado de algunos proyectos, destacándose los dos discos de Avantasia, pero sin dudas lo que más destaca es que pudo dar forma a Virgo, junto a Sascha Paeth. Este proyecto se alejaría considerablemente de lo que se conocía de Matos, como un vocalista de Heavy Metal, puesto que se trata de un trabajo muy influenciado por Queen, además de una multiplicidad de elementos ajenos al metal en sí, con toques rockeros, setenteros, e incluso con guiños de pop y blues. Era obvio que el disco iba a ser objeto de comentarios debido a que el disco no era ni por si acaso de metal, pero muchos fans y especialmente la crítica supieron apreciar la calidad de este proyecto que, valga la redundancia, no era más que un proyecto anexo a las actividades de Matos como músico de Heavy Metal.

shamanCon el material listo, Shaman se trasladó a la ciudad de Wolfsburgo en Alemania para lo que sería la producción (a cargo de Sascha Paeth) y grabación de su primer disco. El lanzamiento del mismo se produciría en Junio del 2002, lo cual acarreó una particular expectativa por parte de la prensa especializada y de los fans a nivel mundial, especialmente debido a que el renovado Angra ya había lanzado meses antes su disco Rebirth, que tuvo una gran aceptación a nivel mundial. Antes de lanzar el disco, Matos prometía: «crearemos un nuevo estilo dentro del Metal, que podría llamarse Mystic Metal«.

La espera se hizo larga, hasta que al fin fue lanzado con bombos y platillos Ritual, un disco que dista de ser ganchero con temas sencillos de tres minutos. Ritual cuenta con una complejidad estilística que, cuando menos, llama la atención. Lo más interesante de todo es que Shaman se hace cargo de la herencia de Angra pero logra inmediatamente una identidad propia, con un sonido muy heterogéneo en el cual se encuentran percusiones africanas, zampoñas, violines y charangos, entre otros instrumentos. En Ritual destacan cortes como la notable For Tomorrow, Here I Am, Blind Spell o la eléctrica Pride, que cuenta con la no despreciable ayuda de Tobias Sammet (Edguy, Avantasia). Además de Sammet, figuran como músicos invitados personajes de la talla del propio Sascha Paeth o Derek Sherinian (Planet X, Dream Theater, Platypus, Yngwie Malmsteen). Del disco se lanzarían dos videoclips, de los temas Fairytale y For Tomorrow. Confessori narra el proceso de grabación: «La grabación y la mezcla tomó tres meses. Nosotros básicamente no acostumbramos a jammear y ensayar por largos períodos de tiempo como lo hacíamos en Angra. André, Hugo y yo preparábamos demos secuenciados con canciones completas o terminadas a medias y yo estaba encargado de hacer las grabaciones con instrumentos reales en mi casa, así que luego decidíamos que era lo que sonaba bien escuchando estas grabaciones. Luis no esta muy involucrado con los secuenciadores, así que el tocaba sus ideas en el bajo«.

Matos nunca ha hecho el quite a hablar de sus sentimientos tras su salida de Angra, lo que volvió a cobrar auge tras la salida de los discos de ambas bandas. Respecto a sus ex compañeros de banda, señala: «Fue su decisión quedarse con el mismo management, y el nombre pertenecía al mismo, por eso nos fue imposible permanecer como Angra. Fue tomar el camino más seguro, por decirlo de algún modo. Ellos son fantásticos, los conozco desde hace mucho tiempo en Brasil, muy buenos músicos. Pero para ser sincero, sin mentir, creo que el espíritu de lo que era Angra antes, se quedó con nosotros, que somos la mayoría. En primer lugar porque lo que teníamos en la cabeza era siempre buscar cosas nuevas, innovaciones, pasión en lo que hacemos. Y no solamente una actitud oportunista de hacer las cosas por la plata, o simplemente mantener un nombre que ya estaba ahí. Nos arriesgamos mucho, pero sabemos que la gente más honesta está con nosotros«.

vEl año 2003 sería pródigo en presentaciones en vivo para Shaman, en lo que se llamaría el Ritual World Tour, pero lamentablemente no visitaron nuestro país, a pesar de que se anunció una fecha, la que posteriormente fue pospuesta para otra, y luego indefinidamente. Siguiendo con las «decepciones», Shaman iba a ser la banda soporte de Metallica en Brasil, pero debido a la cancelación del recital del cuarteto estadounidense esto no se llevó a cabo. Más allá de lo anterior, Shaman registró su presentación en el Credicard Hall en São Paulo del día Sábado 5 de abril de 2003 para lanzar su primer DVD, titulado RituAlive. Cabe destacar que en este recital se utilizó una producción especial (mucha pirotecnia) y participaron músicos invitados de la talla de Tobias Sammet, Sascha Paeth, Andi Deris y Michael Weikath. Del producto final lamentablemente se eliminaron cortes como Living For The Night (Viper), Crazy Me? (Virgo) o Inside (Avantasia), pero a la larga es un interesante material de 115 minutos de duración. De esta misma presentación se extrajo material para realizar un disco en vivo, lanzado este año 2004, también denominado RituAlive, que contiene menos canciones que su homónimo DVD.

Ya este año 2004 la banda ha continuado con sus presentaciones en vivo, planeando pasear su música por Europa (España e Italia, especialmente) y por Sudamérica, agendándose una fecha para Chile para el Viernes 18 de Junio en el Teatro Providencia. Es de esperar que esta vez la banda sí pueda concretar su visita y superar el trago amargo que significó su no venida en los años pasados.

En estos momentos Shaman, además de encontrarse en medio de una gira, ha ido madurando ideas para lo que será su segundo disco. De hecho, muchos temas quedaron fuera de Ritual. De todas formas, más allá de esto, el hecho de que no vengan a Chile con un disco «nuevo» no debería ser de fundamental relevancia, debido a que ahora se trata de una banda consolidada, con un disco en el mercado, y no sólo como una agrupación incipiente con músicos de excepción. Y bueno, siempre será un placer recibir en Chile a músicos de esta categoría y especialmente a Matos, quien se ha ganado la idolatría de la fanaticada latinoamericana gracias a su voz y a su notable carisma.

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Debo reconocer que en un principio miré con un poco de desconfianza el lanzamiento de una placa en vivo por parte de estos brasileños nacidos del quiebre en Angra que hizo que Matos, Mariutti y Confessori lanzaran una carrera paralela ahora bajo el nombre de SHAMAN. Porqué la desconfianza, primero porque había demasiados (y muy buenos) lanzamientos en vivo que conspiraban para que éste destacara pudiendo incluso llegar a ser uno más. Si a eso le sumamos que la banda de Matos y Cia. tenían sólo un disco a su haber, sonaba un tanto desproporcionado que su segundo disco fuera un directo.

Sin embargo, hay razones suficientemente fuertes como para justificar “este” disco en vivo: la primera es la más obvia, no estamos hablando de un aparecido en el metal no sólo latinoamericano, sino que dentro del concierto mundial. Andre Matos es un músico reconocido, cuya carrera no se inició con Ritual, sino que mucho antes con Viper y sobretodo con Angra, donde su única experiencia en discos en vivo se reduce al pobre Holy Live (ojo, de pobreza en la cantidad de temas), muy poco para un músico de la talla de Matos. La otra razón de peso es que estamos en presencia de un show pocas veces visto, con una connotación especial. Shaman en su propio hogar, el Credicard Hall de Sao Paulo, abarrotado y con invitados especiales de la talla de Tobias Sammet (Edguy), Sascha Paeth y los legendarios Helloween, representados por Andi Deris y Mike Weikath. Entonces no podía no quedar un registro de aquel espectáculo. Es como aquellos mágicos momentos que deben quedar registrados, y como una postal, un disco en vivo viene muy bien.

Qué podemos señalar respecto del disco, sería absolutamente inoficioso hacer un recuento tema por tema, ese ejercicio ya fue hecho en el review del disco Ritual. Podemos señalar que éste es ejecutado en su integridad, desde el potente inicio con Here I Am, donde podemos notar que prácticamente no se extraña una segunda guitarra. Hugo Mariutti responde a cabalidad, llenando todo el espectro, con un peso que quizás Angra no tenía, ya que la dupla de guitarristas compuesta por Loureiro y Bittencourt es virtuosísima y eso le da un sonido distinto. Este peso se nota absolutamente en For Tomorrow, donde el riff suena impresionante. Y no entrega sólo potencia, sino que talento y virtuosismo como en la excelente Over Your Head. Impresiona también la calidad musical de Matos, aunque ya a estas alturas no debiera impresionar, estamos frente a un talento vivo. El tipo canta como los dioses (me referiré a eso más adelante), toca el piano (junto con Fabio Ribeiro quien hace las veces de tecladista invitado) y además toca los vientos en temas como el propio For Tomorrow. Un músico integral.

Como señalamos, la banda suena aflatada, maciza, con un Ricardo Confessori realmente excelso, suena más potente que en el estudio; un Luis Mariutti quien, con el poder en el bajo, complementa perfectamente a su hermano en las guitarras entregando peso, un peso muy de heavymetal. Y qué hablar de André. Está cantando cada vez mejor. A pesar de que su voz con el tiempo y el desgaste ya no suena tan limpia como en sus tiempos de Angra, sino que suena más gastada, más raspada, lo que le da un toque más roquero, la voz suena mucho mejor, los agudos ya no son tan finos, tienen mucho cuerpo y eso sin duda le ha hecho bien a André.

Volviendo al disco, hay momentos notables, como la entrañable Time Will Come, primer tema conocido de la nueva etapa de Matos y Cia., que fue la que abrió esa inolvidable velada del 17 de Mayo del 2001 en un semivacío Víctor Jara. Hoy en día suena casi como un clásico; y la hermosa Fairytale, con un Matos simplemente pletórico. Pero lo destacable sin duda son los invitados. Nombres de la talla de Sascha Paeth (muy amigo de Matos y socio en ese extraño, pero agradable proyecto llamado Virgo), Tobias Sammet, con los que interpreta la sorpresiva Sign Of The Cross (de Avantasia) y la adrenalínica Pride. No menos sorprendente es la aparición de otros grandes amigos de Matos, los Helloween Andi Deris y Michael Weikath, con la clásica Eagle Fly Free, donde notablemente Andi olvida parte de la letra. Casi imperdonable.

El disco podría haber sido perfecto, el “podría” lo da la pobre interacción que hay entre Andre, la banda y el público. Sabemos, los que hemos tenido la posibilidad de ver tanto a Angra como a Shaman, que André es un excelente frontman y que su comunicación con la audiencia es grandiosa, sin embargo el público se escucha muy a lo lejos, quizás ese detalle quedó solucionado en el DVD, también llamado Ritualive y de casi dos horas de duración.

Pero a pesar de ese pequeño pero, estamos ante un material excelente, dentro de la gran cantidad de lanzamientos en directo de estos últimos dos años, éste logra destacar, dejando con muchas ganas de presenciar el poder de este cuarteto brasileño en su próxima visita a Chile, el 18 de Junio. Un gran disco, de una banda que ha logrado sacudirse de los fantasmas y problemas del pasado, haciéndose de un nombre respetado. Es de esperar que los futuros materiales de la banda mantengan la grandeza entregada tanto por Ritual, como por este gran Ritualive. Aunque con la calidad de músicos de Shaman, esto debiera ser casi un hecho.

Bien sabemos lo que ocurrió hace ya un par de años. Un hecho que golpeó muy fuerte en los corazones de muchos metaleros, y que -sabíamos- acarrearía consecuencias. Buenas o malas, pero consecuencias al fin. Los íconos del metal sudamericanos, innovadores y llenos de creatividad, los brasileños (a esas alturas, ya patrimonio de la humanidad) de Angra, se separaban. Por un lado Kiko Loureiro y Rafael Bittencourt, guitarristas, continuarían con «la banda» (con el mismo nombre, lo cual fue bastante criticado) y por el otro Luis Mariutti (bajo), Ricardo Confessori (batería) y el multifacético André Matos (voz y teclados), quienes anunciaban que continuarían haciendo música juntos. Así, algunos esperábamos que al cerrarse una puerta, se abriera una ventana, y que en vez de una gran banda, tuviéramos dos. Sin dudas, una visión optimista que en ningún modo era constitutiva de consenso.

Pasó algún tiempo, y poco antes de que Kiko y Rafael anunciaran que los reemplazantes de André, Luis y Ricardo serían Edú Falaschi, Felipe Andreoli y Aquiles Priester, se anunciaba el nacimiento de una nueva banda, compuesta por los tres primeros, más Hugo Mariutti (hermano de Luis), como único guitarrista: nacía Shaman, una banda como pocas, que antes de ejecutar un acorde ya poseía una cantidad de fans impresionante, dispuesta a seguirla -y en especial a la trascendente figura de André Matos- con un fervor casi religioso. Así, con sólo un tema algo conocido a través de internet, Time Will Come, Shaman visitó nuestro país el jueves 17 de Mayo del 2001, haciendo un muy buen show en el Estadio Chile, en el que interpretaron 4 temas nuevos (el ya mencionado Time Will Come, Be Free, Blind Spell y For Tomorrow), más una considerable cantidad de «covers» de Angra, además de un tema de Viper y una sui generis versión del clásico For Whom The Bell Tolls de Metallica, con André Matos en las baquetas y Hugo Mariutti en las voces.

Por todo lo anterior, el disco debut de esta banda ha sido sumamente esperado por el público heavy-power metalero, especialmente luego de la salida del exitoso Rebirth, del nuevo Angra. Y una espera que se hizo más o menos larga ha llegado a su fin, con la salida a la luz de Ritual, un disco sumamente complejo, con temas en su mayoría bastante largos -más de seis minutos-, que explota de forma pronunciada pero a la vez prudente el tópico de las ceremonias rituales y el chamanismo (vale recordar que un chamán es una especie de hechicero de sociedades tribales o «menos evolucionadas», según un dudoso criterio de «modernidad»), lo que no sólo se ve a lo largo de las letras, sino también en la notable diversidad de variantes musicales que encontramos a lo largo de este trabajo, donde podemos encontrar, aparte de la guitarra, el bajo, la voz y la batería, zampoñas, percusiones africanas, violín, charango y tambores celtas, entre otros. Y además, para terminar de esbozar la complejidad de este material, debemos señalar que, dentro de los músicos invitados, se encuentran nada menos que Derek Sherinian (tecladista, ex-Dream Theater, miembro de la banda que acompañó a Yngwie J. Malmsteen en su última gira), Sascha Paeth (con quien André Matos realizó su proyecto Virgo), y Tobias Sammet en las voces, en el tema que cierra el disco, Pride.

Ritual abre con Ancient Winds, un intro un tanto largo (más de 3 minutos), que inmediatamente nos indica el camino que el disco seguirá: percusiones y sonidos que crean una atmósfera muy «tribal», que nos dan la impresión de situarnos de buenas a primeras en medio de la selva amazónica, unidos a una melodía muy «Age Of Empires». En definitiva, a pesar de lo extenso, el intro, más allá de su obvia función de introducirnos al mundo de Shaman, crea atmósfera para lo que vendrá … un riff totalmente poderoso, power metalero hasta la médula, que marca el inicio de quizás el mejor tema del disco. En efecto, Here I Am nos muestra una fantástica combinación entre momentos bastante rápidos y poderosos con quiebres lentos y casi atmosféricos, con sutiles toques de piano, voces femeninas cuales cantos de sirenas griegas y dobles bombos muy bien ejecutados por parte de Confessori. Y qué decir de la voz de Matos …en resumen, uno de los mejores temas del año 2002, cargado de emotividad (por momentos, especialmente en el coro, muy en el estilo de lo que conocemos en Carolina IV), y con un sonido que sin dudas recuerda los mejores tiempos de Angra, aunque con un contenido y un sonido distinto. Un sello especial.

Después de la fantástica exhibición de talento del tema anterior, Shaman continúa la descarga con Distant Thunder, un tema con un comienzo muy rockero y por momentos bastante heavy (la melodía del comienzo es una declaración de principios), con un ritmo mid tempo lleno de «vida» y un coro sumamente bien construido. Ciertos momentos progresivos (nuevamente el piano se hace presente) dan paso a un solo bastante Power, muy melódico, sin ninguna pirotecnia, dentro de un ritmo bastante acelerado. Excelente trabajo.

El siguiente tema, For Tomorrow, es absolutamente fuera de lo que estamos acostumbrados a escuchar … una introducción absolutamente andina, a base de instrumentos de viento -como zampoñas o quenas, muy en la onda de los primeros tiempos de Inti Illimani-, junto con charangos, sin dudas rompe muchísimos esquemas … posteriormente, la cálida voz de Matos junto a una guitarra acústica conducen a un riff bastante interesante, un pre-coro fantástico (notables las armonías, que recuerdan a algunos trabajos de Queen) y un coro muy bien logrado (muy bien Matos). Por momentos las quenas se hacen nuevamente presentes, mezcladas con percusiones, guitarras eléctricas, y un notable trabajo de Confessori, muy técnico y preciso. El genial cambio de ritmo -y de atmósfera- de mediados del tema, junto con un muy correcto solo (la principal característica de Hugo Mariutti en las guitarras es su corrección, la carencia de artificios o de intenciones de «querer demostrar cuán buen guitarrista es»), terminan por configurar un complejísimo tema, eso sí, bastante difícil de digerir por quienes sólo se llenan con ritmos infernales o princesas medievales.

Ya en pleno disco, Over Your Head pone el toque progresivo, muy en la onda del «Six Degrees Of Inner Turbulence» de Dream Theater, por momentos, pero con la calidez que ya es tónica en este trabajo. Un excelente coro, progresivo pero con mucho Power, nos da paso a una atmósfera bastante tribal (que recuerda a ciertos momentos de «Holy Land»), y posteriormente a un solo excelentemente bien ejecutado (gran protagonismo del teclado), mezclado por momentos con sutiles toques de piano.

Time Will Come, el único tema «conocido» de Shaman al visitar nuestro país el año pasado, comienza con una sutil introducción de piano, posee un ritmo bastante Angra, con matices marcados por sonidos de campanas y un muy buen trabajo, con muchas variantes, de Confessori en la batería (quien se lleva prácticamente todo el peso del tema). No es el mejor tema del disco, pero tampoco desentona.

El siguiente corte, Fairy Tale, juega con un estilo que ya conocemos en temas de Angra como «Stand Away», o la genial adaptación de «Moonlight» de L. V. Beethoven que hace Viper en su «Theatre Of Fate», aunque con la calidez propia de este trabajo. Nuevamente las sirenas de tragedia griega nos invitan a entrar a su mundo, adornado con pianos y con una muy suave voz de Matos en el comienzo, quien muestra a cabalidad el gran manejo que posee en cuanto a los tonos altos, para culminar con un muy buen trabajo de Hugo Mariutti en la guitarra, y un Matos muy sutil.

Blind Spell, el siguiente tema, sigue un camino muy soft-rockero (muy buenos toques ochenteros), con detalles muy bien trabajados y perfectamente compenetrados con el «espíritu» del tema. Un excelente y emotivo coro (nuevamente sobresale el gran trabajo que hace Hugo Mariutti con una guitarra «en segundo plano», tras la voz), además de la infaltable inclusión de toques percutivos tribales (volvemos a recordar a Carolina IV), junto con un muy buen solo de teclado y un final perfecto, hacen de este tema, que si bien no posee todo el Power que uno pudiera esperar, uno de los mejores del disco.

El estilo más bien «rockero» continúa bien trabajado con Ritual, tema que, con un ritmo muy sencillo, muestra a cabalidad la versatilidad de los integrantes de la banda, especialmente de Matos en la voz. Un excelente cambio de ritmo en el medio del tema, que le da un quiebre un tanto progresivo, y, sobre todo, la marcada identidad del sonido de Shaman, que está a años luz de convertirse en una copia del Angra que hizo famosas a las tres cuartas partes de la banda, lo convierten en un muy buen tema.

El final del disco viene a ser una especie de réplica a quienes puedan decir que Shaman nada tiene de Power Metal … en efecto, con Pride, una descarga de miles de voltios de electricidad, Shaman demuestra que también es una banda capaz de hacer temas sencillos, directos a la vena, muy melódicos (muy Edguy, pero con el sonido característico de Shaman) y, sobre todo, con Power. Comentario aparte recibe la participación del alemán Tobias Sammet, quien hace dúo con Matos en las voces … un notable final, cargado de energía.

En resumidas cuentas, Ritual es un disco sumamente especial, al que hay que saber desentrañar su sentido y alcance, lo que difícilmente se logra escuchándolo sólo una o dos veces. Si bien es cierto la expresión «especial» es, hoy por hoy, demasiado utilizada, es la denominación más adecuada que se le puede hacer a este muy buen trabajo. Qué difícil es ser original hoy en día, más aun con la tremenda «mochila» que la precedente etapa que estos músicos vivieron con Angra les impone. Pero Shaman logra, desde un primer momento, dar en el blanco con un sonido original, fresco, por momentos complejo y experimental, pero siempre con ese toque «especial» presente en todos los temas. Quizás este disco, insistimos, no sea del agrado de algunos fans del Heavy Metal, y es comprensible, pues Shaman no busca, con este trabajo, conseguir el agrado de todos y cada uno de los fans. Lo que busca, desde el primer momento, es una identidad propia. Y vaya que lo logra, con un trabajo complejo, con un sonido cuya identidad es la heterogeneidad. Dicen por ahí que lo peor que a uno le puede pasar en la vida es convertirse en una copia de sí mismo. Y Shaman, comprendiendo esto a cabalidad, emerge como una fuerza nueva dentro del mundo del metal.