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Debo reconocer que en un principio miré con un poco de desconfianza el lanzamiento de una placa en vivo por parte de estos brasileños nacidos del quiebre en Angra que hizo que Matos, Mariutti y Confessori lanzaran una carrera paralela ahora bajo el nombre de SHAMAN. Porqué la desconfianza, primero porque había demasiados (y muy buenos) lanzamientos en vivo que conspiraban para que éste destacara pudiendo incluso llegar a ser uno más. Si a eso le sumamos que la banda de Matos y Cia. tenían sólo un disco a su haber, sonaba un tanto desproporcionado que su segundo disco fuera un directo.

Sin embargo, hay razones suficientemente fuertes como para justificar “este” disco en vivo: la primera es la más obvia, no estamos hablando de un aparecido en el metal no sólo latinoamericano, sino que dentro del concierto mundial. Andre Matos es un músico reconocido, cuya carrera no se inició con Ritual, sino que mucho antes con Viper y sobretodo con Angra, donde su única experiencia en discos en vivo se reduce al pobre Holy Live (ojo, de pobreza en la cantidad de temas), muy poco para un músico de la talla de Matos. La otra razón de peso es que estamos en presencia de un show pocas veces visto, con una connotación especial. Shaman en su propio hogar, el Credicard Hall de Sao Paulo, abarrotado y con invitados especiales de la talla de Tobias Sammet (Edguy), Sascha Paeth y los legendarios Helloween, representados por Andi Deris y Mike Weikath. Entonces no podía no quedar un registro de aquel espectáculo. Es como aquellos mágicos momentos que deben quedar registrados, y como una postal, un disco en vivo viene muy bien.

Qué podemos señalar respecto del disco, sería absolutamente inoficioso hacer un recuento tema por tema, ese ejercicio ya fue hecho en el review del disco Ritual. Podemos señalar que éste es ejecutado en su integridad, desde el potente inicio con Here I Am, donde podemos notar que prácticamente no se extraña una segunda guitarra. Hugo Mariutti responde a cabalidad, llenando todo el espectro, con un peso que quizás Angra no tenía, ya que la dupla de guitarristas compuesta por Loureiro y Bittencourt es virtuosísima y eso le da un sonido distinto. Este peso se nota absolutamente en For Tomorrow, donde el riff suena impresionante. Y no entrega sólo potencia, sino que talento y virtuosismo como en la excelente Over Your Head. Impresiona también la calidad musical de Matos, aunque ya a estas alturas no debiera impresionar, estamos frente a un talento vivo. El tipo canta como los dioses (me referiré a eso más adelante), toca el piano (junto con Fabio Ribeiro quien hace las veces de tecladista invitado) y además toca los vientos en temas como el propio For Tomorrow. Un músico integral.

Como señalamos, la banda suena aflatada, maciza, con un Ricardo Confessori realmente excelso, suena más potente que en el estudio; un Luis Mariutti quien, con el poder en el bajo, complementa perfectamente a su hermano en las guitarras entregando peso, un peso muy de heavymetal. Y qué hablar de André. Está cantando cada vez mejor. A pesar de que su voz con el tiempo y el desgaste ya no suena tan limpia como en sus tiempos de Angra, sino que suena más gastada, más raspada, lo que le da un toque más roquero, la voz suena mucho mejor, los agudos ya no son tan finos, tienen mucho cuerpo y eso sin duda le ha hecho bien a André.

Volviendo al disco, hay momentos notables, como la entrañable Time Will Come, primer tema conocido de la nueva etapa de Matos y Cia., que fue la que abrió esa inolvidable velada del 17 de Mayo del 2001 en un semivacío Víctor Jara. Hoy en día suena casi como un clásico; y la hermosa Fairytale, con un Matos simplemente pletórico. Pero lo destacable sin duda son los invitados. Nombres de la talla de Sascha Paeth (muy amigo de Matos y socio en ese extraño, pero agradable proyecto llamado Virgo), Tobias Sammet, con los que interpreta la sorpresiva Sign Of The Cross (de Avantasia) y la adrenalínica Pride. No menos sorprendente es la aparición de otros grandes amigos de Matos, los Helloween Andi Deris y Michael Weikath, con la clásica Eagle Fly Free, donde notablemente Andi olvida parte de la letra. Casi imperdonable.

El disco podría haber sido perfecto, el “podría” lo da la pobre interacción que hay entre Andre, la banda y el público. Sabemos, los que hemos tenido la posibilidad de ver tanto a Angra como a Shaman, que André es un excelente frontman y que su comunicación con la audiencia es grandiosa, sin embargo el público se escucha muy a lo lejos, quizás ese detalle quedó solucionado en el DVD, también llamado Ritualive y de casi dos horas de duración.

Pero a pesar de ese pequeño pero, estamos ante un material excelente, dentro de la gran cantidad de lanzamientos en directo de estos últimos dos años, éste logra destacar, dejando con muchas ganas de presenciar el poder de este cuarteto brasileño en su próxima visita a Chile, el 18 de Junio. Un gran disco, de una banda que ha logrado sacudirse de los fantasmas y problemas del pasado, haciéndose de un nombre respetado. Es de esperar que los futuros materiales de la banda mantengan la grandeza entregada tanto por Ritual, como por este gran Ritualive. Aunque con la calidad de músicos de Shaman, esto debiera ser casi un hecho.

Bien sabemos lo que ocurrió hace ya un par de años. Un hecho que golpeó muy fuerte en los corazones de muchos metaleros, y que -sabíamos- acarrearía consecuencias. Buenas o malas, pero consecuencias al fin. Los íconos del metal sudamericanos, innovadores y llenos de creatividad, los brasileños (a esas alturas, ya patrimonio de la humanidad) de Angra, se separaban. Por un lado Kiko Loureiro y Rafael Bittencourt, guitarristas, continuarían con «la banda» (con el mismo nombre, lo cual fue bastante criticado) y por el otro Luis Mariutti (bajo), Ricardo Confessori (batería) y el multifacético André Matos (voz y teclados), quienes anunciaban que continuarían haciendo música juntos. Así, algunos esperábamos que al cerrarse una puerta, se abriera una ventana, y que en vez de una gran banda, tuviéramos dos. Sin dudas, una visión optimista que en ningún modo era constitutiva de consenso.

Pasó algún tiempo, y poco antes de que Kiko y Rafael anunciaran que los reemplazantes de André, Luis y Ricardo serían Edú Falaschi, Felipe Andreoli y Aquiles Priester, se anunciaba el nacimiento de una nueva banda, compuesta por los tres primeros, más Hugo Mariutti (hermano de Luis), como único guitarrista: nacía Shaman, una banda como pocas, que antes de ejecutar un acorde ya poseía una cantidad de fans impresionante, dispuesta a seguirla -y en especial a la trascendente figura de André Matos- con un fervor casi religioso. Así, con sólo un tema algo conocido a través de internet, Time Will Come, Shaman visitó nuestro país el jueves 17 de Mayo del 2001, haciendo un muy buen show en el Estadio Chile, en el que interpretaron 4 temas nuevos (el ya mencionado Time Will Come, Be Free, Blind Spell y For Tomorrow), más una considerable cantidad de «covers» de Angra, además de un tema de Viper y una sui generis versión del clásico For Whom The Bell Tolls de Metallica, con André Matos en las baquetas y Hugo Mariutti en las voces.

Por todo lo anterior, el disco debut de esta banda ha sido sumamente esperado por el público heavy-power metalero, especialmente luego de la salida del exitoso Rebirth, del nuevo Angra. Y una espera que se hizo más o menos larga ha llegado a su fin, con la salida a la luz de Ritual, un disco sumamente complejo, con temas en su mayoría bastante largos -más de seis minutos-, que explota de forma pronunciada pero a la vez prudente el tópico de las ceremonias rituales y el chamanismo (vale recordar que un chamán es una especie de hechicero de sociedades tribales o «menos evolucionadas», según un dudoso criterio de «modernidad»), lo que no sólo se ve a lo largo de las letras, sino también en la notable diversidad de variantes musicales que encontramos a lo largo de este trabajo, donde podemos encontrar, aparte de la guitarra, el bajo, la voz y la batería, zampoñas, percusiones africanas, violín, charango y tambores celtas, entre otros. Y además, para terminar de esbozar la complejidad de este material, debemos señalar que, dentro de los músicos invitados, se encuentran nada menos que Derek Sherinian (tecladista, ex-Dream Theater, miembro de la banda que acompañó a Yngwie J. Malmsteen en su última gira), Sascha Paeth (con quien André Matos realizó su proyecto Virgo), y Tobias Sammet en las voces, en el tema que cierra el disco, Pride.

Ritual abre con Ancient Winds, un intro un tanto largo (más de 3 minutos), que inmediatamente nos indica el camino que el disco seguirá: percusiones y sonidos que crean una atmósfera muy «tribal», que nos dan la impresión de situarnos de buenas a primeras en medio de la selva amazónica, unidos a una melodía muy «Age Of Empires». En definitiva, a pesar de lo extenso, el intro, más allá de su obvia función de introducirnos al mundo de Shaman, crea atmósfera para lo que vendrá … un riff totalmente poderoso, power metalero hasta la médula, que marca el inicio de quizás el mejor tema del disco. En efecto, Here I Am nos muestra una fantástica combinación entre momentos bastante rápidos y poderosos con quiebres lentos y casi atmosféricos, con sutiles toques de piano, voces femeninas cuales cantos de sirenas griegas y dobles bombos muy bien ejecutados por parte de Confessori. Y qué decir de la voz de Matos …en resumen, uno de los mejores temas del año 2002, cargado de emotividad (por momentos, especialmente en el coro, muy en el estilo de lo que conocemos en Carolina IV), y con un sonido que sin dudas recuerda los mejores tiempos de Angra, aunque con un contenido y un sonido distinto. Un sello especial.

Después de la fantástica exhibición de talento del tema anterior, Shaman continúa la descarga con Distant Thunder, un tema con un comienzo muy rockero y por momentos bastante heavy (la melodía del comienzo es una declaración de principios), con un ritmo mid tempo lleno de «vida» y un coro sumamente bien construido. Ciertos momentos progresivos (nuevamente el piano se hace presente) dan paso a un solo bastante Power, muy melódico, sin ninguna pirotecnia, dentro de un ritmo bastante acelerado. Excelente trabajo.

El siguiente tema, For Tomorrow, es absolutamente fuera de lo que estamos acostumbrados a escuchar … una introducción absolutamente andina, a base de instrumentos de viento -como zampoñas o quenas, muy en la onda de los primeros tiempos de Inti Illimani-, junto con charangos, sin dudas rompe muchísimos esquemas … posteriormente, la cálida voz de Matos junto a una guitarra acústica conducen a un riff bastante interesante, un pre-coro fantástico (notables las armonías, que recuerdan a algunos trabajos de Queen) y un coro muy bien logrado (muy bien Matos). Por momentos las quenas se hacen nuevamente presentes, mezcladas con percusiones, guitarras eléctricas, y un notable trabajo de Confessori, muy técnico y preciso. El genial cambio de ritmo -y de atmósfera- de mediados del tema, junto con un muy correcto solo (la principal característica de Hugo Mariutti en las guitarras es su corrección, la carencia de artificios o de intenciones de «querer demostrar cuán buen guitarrista es»), terminan por configurar un complejísimo tema, eso sí, bastante difícil de digerir por quienes sólo se llenan con ritmos infernales o princesas medievales.

Ya en pleno disco, Over Your Head pone el toque progresivo, muy en la onda del «Six Degrees Of Inner Turbulence» de Dream Theater, por momentos, pero con la calidez que ya es tónica en este trabajo. Un excelente coro, progresivo pero con mucho Power, nos da paso a una atmósfera bastante tribal (que recuerda a ciertos momentos de «Holy Land»), y posteriormente a un solo excelentemente bien ejecutado (gran protagonismo del teclado), mezclado por momentos con sutiles toques de piano.

Time Will Come, el único tema «conocido» de Shaman al visitar nuestro país el año pasado, comienza con una sutil introducción de piano, posee un ritmo bastante Angra, con matices marcados por sonidos de campanas y un muy buen trabajo, con muchas variantes, de Confessori en la batería (quien se lleva prácticamente todo el peso del tema). No es el mejor tema del disco, pero tampoco desentona.

El siguiente corte, Fairy Tale, juega con un estilo que ya conocemos en temas de Angra como «Stand Away», o la genial adaptación de «Moonlight» de L. V. Beethoven que hace Viper en su «Theatre Of Fate», aunque con la calidez propia de este trabajo. Nuevamente las sirenas de tragedia griega nos invitan a entrar a su mundo, adornado con pianos y con una muy suave voz de Matos en el comienzo, quien muestra a cabalidad el gran manejo que posee en cuanto a los tonos altos, para culminar con un muy buen trabajo de Hugo Mariutti en la guitarra, y un Matos muy sutil.

Blind Spell, el siguiente tema, sigue un camino muy soft-rockero (muy buenos toques ochenteros), con detalles muy bien trabajados y perfectamente compenetrados con el «espíritu» del tema. Un excelente y emotivo coro (nuevamente sobresale el gran trabajo que hace Hugo Mariutti con una guitarra «en segundo plano», tras la voz), además de la infaltable inclusión de toques percutivos tribales (volvemos a recordar a Carolina IV), junto con un muy buen solo de teclado y un final perfecto, hacen de este tema, que si bien no posee todo el Power que uno pudiera esperar, uno de los mejores del disco.

El estilo más bien «rockero» continúa bien trabajado con Ritual, tema que, con un ritmo muy sencillo, muestra a cabalidad la versatilidad de los integrantes de la banda, especialmente de Matos en la voz. Un excelente cambio de ritmo en el medio del tema, que le da un quiebre un tanto progresivo, y, sobre todo, la marcada identidad del sonido de Shaman, que está a años luz de convertirse en una copia del Angra que hizo famosas a las tres cuartas partes de la banda, lo convierten en un muy buen tema.

El final del disco viene a ser una especie de réplica a quienes puedan decir que Shaman nada tiene de Power Metal … en efecto, con Pride, una descarga de miles de voltios de electricidad, Shaman demuestra que también es una banda capaz de hacer temas sencillos, directos a la vena, muy melódicos (muy Edguy, pero con el sonido característico de Shaman) y, sobre todo, con Power. Comentario aparte recibe la participación del alemán Tobias Sammet, quien hace dúo con Matos en las voces … un notable final, cargado de energía.

En resumidas cuentas, Ritual es un disco sumamente especial, al que hay que saber desentrañar su sentido y alcance, lo que difícilmente se logra escuchándolo sólo una o dos veces. Si bien es cierto la expresión «especial» es, hoy por hoy, demasiado utilizada, es la denominación más adecuada que se le puede hacer a este muy buen trabajo. Qué difícil es ser original hoy en día, más aun con la tremenda «mochila» que la precedente etapa que estos músicos vivieron con Angra les impone. Pero Shaman logra, desde un primer momento, dar en el blanco con un sonido original, fresco, por momentos complejo y experimental, pero siempre con ese toque «especial» presente en todos los temas. Quizás este disco, insistimos, no sea del agrado de algunos fans del Heavy Metal, y es comprensible, pues Shaman no busca, con este trabajo, conseguir el agrado de todos y cada uno de los fans. Lo que busca, desde el primer momento, es una identidad propia. Y vaya que lo logra, con un trabajo complejo, con un sonido cuya identidad es la heterogeneidad. Dicen por ahí que lo peor que a uno le puede pasar en la vida es convertirse en una copia de sí mismo. Y Shaman, comprendiendo esto a cabalidad, emerge como una fuerza nueva dentro del mundo del metal.