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Se trataba de la segunda presentación de la banda brasileña en Santiago, tras el muy buen show que llevaron a cabo el año 2001 en el semivacío Estadio Chile. Recuerdo que esa vez me preguntaba cómo habría sido si el show se hubiese llevado a cabo en un recinto que albergara menor capacidad de público, porque a pesar de que el recital que la banda de André Matos efectuó alcanzó niveles notables, la poca asistencia melló un tanto el espectáculo.

Lamentablemente, muchos factores conspiraron contra el show de Shaman en Chile. Aclaro que es muy fácil hablar después de que las cosas suceden, pero es inevitable realizar una suerte de diagnóstico. Quizás la poca difusión del show (creo que ha quedado comprobado que internet no basta…), además de la cercanía con shows de otras bandas (Rata Blanca con Glenn Hughes como invitado), el siempre complicado precio de las entradas (no es un factor privativo de este recital ni mucho menos) y el hecho de que Shaman no viniese con un disco en estudio «fresco» hayan sido factores para que la fila de entrada al Teatro Providencia fuese bastante menor a la que algunos pudimos haber esperado, considerando que si bien «Ritual» no es un disco nuevo propiamente tal, ahora el público conocería los temas y los disfrutaría más.

mythClaro que todo lo anterior no sería óbice para que alrededor de 400 o 500 fanáticos se congregaran al recinto de Manuel Montt para ver a los brasileños. Lamentablemente el público tuvo que esperar alrededor de una hora y cuarto más de lo esperado, puesto que las puertas del Teatro se abrieron aproximadamente a las 20.30 horas, lo que nunca es agradable.

La verdad es que por actitud, música y propuesta, no había banda más indicada en Chile para abrir un show de Shaman como Mythology. The Kingdom of Sun atrapa esa misma suerte de rescate de lo americano como lo hace el debut de Shaman, además de la cercanía de sus músicos a la de Matos, cosa que luego se demostraría con fuerza, debido a que, como todos saben, fue él mismo quien el 2000 vino a lanzar el primer y único trabajo de Polimetro. Por eso es lamentable que hasta ahora haya sido la presentación más deslucida que le haya visto a Mythology. ¿Qué pasó Freddy? Su voz nunca había sonado de esa forma, como con falta de training, que no podia mantener los tonos altos sin apelar de cierto modo al grito. Estaba ahí su garra de siempre, su diálogo de siempre, pero la voz a la que nos tenía acostumbrados, no… Carlos Esquivel, literalmente parado en su metro cuadrado.

Hicieron su fuerte con los temas más sólidos del su album, que empezó con The Island, la cual en una mitad completa les faltó el sintetizador por causa de una falla técnica, en estos eventos impresentable. El resto de los temas que aplicaron al evento fueron A Lake of Lie, Let My Spirit Free y Symmetry. Pero lo mejor de todo fue la presentación oficial de un nuevo tema, Neverland. Déjenme decirles que se escogió un corte un tanto largo como pare introducir al nuevo material, pero resultó ser un tema sensacional, con pianos flotando en potentes riff, me atrevería decir a los Symphony X, efectos electrónicos, quizás a lo Angel Dust, que reventaba en un momentum poderosísimo, y coros bien melódicos que habrá que escuchar pronto en alguna maqueta o en el disco mismo. Sólo decir que con Neverland es difícil no quedar expectante a lo que vaya a pasar pronto.

bwDespués aparecieron los Bloden Wedd, quienes aprovecharon para introducirnos a su «tercera producción», como no se cansaría de decir el cantante-guitarrista, Dan Elbelman, durante toda su actuación. Esta lleva por nombre Eye of Horus y ¡qué presencia en vivo tiene esta banda! Solidísimos, atrayentes, compactos, quienes ocupan muy bien todos los recursos de los que disponen, a pesar de que se trataba de un grupo invitado. Las luces apagadas mientras que la batería de Max Acuña machacaba sus tambores… hasta que con una explosión de luz entraron las guitarras, el bajo y las voces. Bombástico, era el single de Eye of Horus, Lone Runner, tema que demostró ser un tremendo comienzo tanto para el disco como para los shows. El cuarteto siguió con uno de Raging Planet, As the Rain & the Rainbow para luego presentar otra nueva: Firebird. El tema título del segundo disco, pedido entre aplausos por el público cautivado, arribó ante el delirio del respetable.

Pero creo que estarán deacuerdo conmigo cuando diga que uno de los más grandes momentos de todo el show fue la presentación de Power Metal Pride. Primero, es reconfortante ver cómo una banda viene y te grita en la cara el orgullo que tiene al hacer música de este tipo, justo cuando se hace más difícil distinguir entre las nuevos grupos del estilo, cuáles son los buenos y malos, lo que hace que esté más que nunca expuesta a críticas y ataques… a uan desvalorización. Pero es más por lo siguiente: lo increíble fue que Bloden Wedd hizo que todos los que estaban allí cantaran una canción que absolutamente nadie conocía, levantando puños y alzando pulmones al grito POWER METAL PRIDE! Temazo y grandísimo final.

LA DUEDA ESTA SALDADA

Tras la presentación de Bloden Wedd, poco antes de las 11 de la noche comenzarían a escucharse los sones de Ancient Winds, el intro de «Ritual», y con un muy sobrio telón de fondo (un close up al indígena que aparece en la carátula de la opera prima de Shaman), la energía de Here I Am daba inicio al concierto. Una muy buena respuesta del público (especialmente con la salida a escena de Matos) marcaba que se trataría de un concierto muy distinto al del 2001, puesto que aquel recital mayoritariamente mostró a Shaman efectuando «covers» de Angra y presentando de forma algo tímida cuatro temas inéditos. Para destacar un aspecto que saldría a colación durante todo el show: la versatilidad y talento de André Matos, mostrando no sólo carisma y una voz única e inconfundible, sino que desempeñándose con más que acierto en los teclados «protagónicos» con sonido de piano (la banda contó con Fabio Ribeiro como tecladista invitado).

El show continuaría con Distant Thunder, sólido corte que funcionaría estupendamente en vivo, y luego -rompiendo el orden de los temas de «Ritual»- con Time Will Come, el primer tema que se conoció de Shaman. Tras ello, André Matos saludaría al público en un 99% perfecto español (con un par de imperfecciones que no hacen más que destacar lo bien que este tipo habla la lengua de Cervantes) y presentaría uno de los temas más «controversiales» y al mismo tiempo llamativos de su primer disco… For Tomorrow, que si bien no contó con instrumentos de viento andinos (bien cubiertos por el teclado de Ribeiro), mostró a la banda en facetas distintas, con Hugo Mariutti en la guitarra clásica y Ricardo Confessori usando recursos extra en la batería. A esas alturas se notaba una constante: el sonido era bastante decente de no ser por un desagradable «bzzz» que nunca, pero nunca, dejaría de molestar.

Quizás si uno de los mejores momentos de la noche se vivió con Lisbon, el primero de los temas de Angra ejecutados por Shaman en aquella fría noche santiaguina. Destaca la pasión que pone Hugo Mariutti… en el 2001 se vio como un guitarrista sólido, quizás algo tímido, destacando más por su labor como parte del grupo que como músico solista, pero el tipo demostró tener absolutamente cubiertas las guitarras en una banda que exige una enorme versatilidad. Además, es un deleite escuchar a Matos llegando una octava más arriba en el coro hacia el final del tema… y para destacar, algo que me llama la atención en todos los recitales nacionales: ¡por Dios que somos descoordinados como público para aplaudir! Cuando nos piden aplausos en medio de los temas, siempre vamos más rápido que el tema… ¿será igual en todas partes? ¿Tendremos mal oído? ¿Será un virus? Misterios sin resolver.

Shaman3

Tras Lisbon, Matos se retiraría del escenario, dejando en solitario a Hugo Mariutti, quien efectuó un solo sencillo pero que demostró lo que decíamos, que las guitarras están muy bien cubiertas en Shaman. Volvería a escena el resto de la banda (sin Matos), para efectuar un jam instrumental y para luego dejar a Ricardo Confessori en las baquetas. El tipo no sólo es un buen batero, sino que su performance es muy visual, y por momentos casi se ve como un malabarista que deja como alpargatas a los payasos que con tres pelotas de tenis se ganan el pan en varias esquinas de nuestra capital.

Matos volvería a escena con el title track, Ritual, quizás uno de los más gancheros temas de la banda. El respetable se mostró sumamente participativo (incluyendo varios «u-oooh/u-oooh/u-oooh»), lo cual por momentos tendía a hacer olvidar la poca asistencia de público. Tras este corte, Matos se dedicó a hacer gala de sus conocimientos como pianista, mostrando ser sin dudas, y por lejos, uno de los músicos más talentosos no sólo del metal sudamericano, sino que mundial. Y aquí quiero darme una licencia y detenerme un segundo. Es muy fácil llenarse de palabras puristas y aparecer como defensores de ciertos argumentos absolutistas y en mi concepto obsoletos que tiendan a menospreciar e incluso a burlarse del trabajo de músicos que no se dedican a creerse malos ni a forjar una imagen de «prototipo de lo que debe ser un metalero»… y tomo el caso de Matos porque es paradigmático en este tipo de comentarios. Me gustaría que alguno de los que se llenan la boca hablando de lo que debe ser el «verdadero metalero» tuviera el 1% del talento, educación y carisma que tiene este tipo.

Volviendo al show, tras el solo de piano de Matos (que incluyó pasajes de Carolina IV), el público recibiría con especial fervor la presentación del single de su disco, Fairytale, un tema que en lo personal pensé que no funcionaría en vivo, pero que cautivó notablemente, llegando a ser uno de los momentos peak de la velada. Y la primera parte llegaría a su fin con el corte que da el punto final a Ritual, Pride, que contaría con la participación especial de Freddy Cortez de Mythology como cantante invitado (recordemos que en el disco el vocalista invitado es Tobias Sammet de Edguy). Llegábamos al encore con la sensación de estar presenciando un muy buen show, muy intenso, pero algo corto.

freddymatosLa banda volvería a escena y proporcionaría una sorpresa: un cover. Ni de Angra, ni de Viper, ni «For Whom The Bell Tolls»… nada menos que Mr. Crowley de Ozzy Osbourne. Fue un momento extraño, simpático y bastante inesperado. Quizás pudieron haber aprovechado algo mejor el tiempo y tocar algún otro tema, como Living For The Night…

Y el show llegaría a su fin, como no, con Carry On, caballito de batalla. Un amigo me preguntó al terminar el show: «¿qué prefieres… Carry On sin Matos o con una guitarra»? Y la pregunta me descolocó un poco. Es muy difícil opinar sobre lo que debe ser uno de los dos o tres temas más importantes de la carrera de Angra, particularmente cuando ninguna de las versiones mencionadas alcanza la majestuosidad de los «tiempos aquellos». Y ello no es culpa ni de Angra ni de Shaman, tan sólo así son las cosas. Pero el público lo disfruta igual y a la larga eso es lo más importante, que Shaman es una banda que ha demostrado ser capaz de mantener a un público cautivo durante su show, de no caer en «lagunas», y en definitiva de mantener una intensidad en escena que llegaría a su clímax con este clásico del metal. Tras ello, la banda se despediría de su público, completando una sólida hora y media de show.

En definitiva, habrá que ver qué pasa cuando Shaman lance su segunda placa en estudio. Es de esperar que cuando nos visiten nuevamente, el público responda en mayor cantidad y podamos presenciar un show de los brasileños como realmente corresponde, con un recinto lleno hasta las banderas y con un mejor sonido. Mientras tanto, podemos considerar a la segunda presentación de Shaman en Chile como un buen calentamiento previo, permitiéndonos disfrutar de la presencia de una banda distinta a la gran mayoría de las bandas que pululan por la escena, y prepararnos para un futuro que, ojalá, sea más esplendoroso y numeroso.

Setlist de Shaman:

01.- Ancient Winds (Intro)
02.- Here I Am
03.- Distant Thunder
04.- Time Will Come
05.- For Tomorrow
06.- Lisbon
07.- Solo H. Mariutti / Instrumental / Solo R. Confessori
08.- Ritual
09.- Fairytale
10.- Pride
Encore
11.- Mr. Crowley
12.- Carry On