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¡Conciertazo seguro! SCORPIONS y WHITESNAKE vuelven a unir fuerzas para aterrizar en Chile el 7 de octubre y llenar nuevamente el Movistar Arena.

Los alemanes llegan con su gira «Crazy World Tour», además de seguir promocionando su último álbum «Return to Forever», y con la consolidación del ex MOTÖRHEAD Mikkey Dee en su formación oficial . Los liderados por David Coverdale, en tanto, acaban de lanzar «Flesh & Blood» (lee el CD Review aquí), que incluye la participación como miembro estable de nuestro conocido Michele Luppi en teclados (SECRET SPHERE, ex VISION DIVINE).

SCORPIONS, con más de 50 años de carrera, ha influenciado a las bandas más emblemáticas del PowerMetal como HELLOWEEN y STRATOVARIUS, quienes no han dudado en hacer covers de sus canciones para tributar su música. WHITESNAKE por su parte no ha parado de girar y hacer música, gracias a la energía del incombustible David Coverdale (a sus 67 años, uno de los mejores frontman del Rock) y la calidad en batería del veterano Tommy Aldridge (68 años).

PowerMetal.cl estuvo el 2016 en el Movistar Arena y recordamos esa gran noche con este Live Review.

Las entradas para ver a SCORPIONS + WHITESNAKE en Chile este 2019 se venderán por sistema PuntoTicket y puntos de venta físicos en tiendas Hites y Cinemark habilitados de todo Chile.

Los valores son:

Cancha Vip: $86.300 | Dscto. Banco de Chile: $71.300
Platea Baja Diamante: $80.500 | Dscto. Banco de Chile: $66.500
Platea Baja Golden: $69.000 | Dscto. Banco de Chile: $66.500
Platea Baja Silver: $57.500 | Dscto. Banco de Chile: $47.500
Silla de Ruedas + Acompañante: $27.600 | Dscto. Banco de Chile: $22.800
Cancha General: $46.000 | Dscto. Banco de Chile: $38.000
Platea Alta Golden: $43.700 | Dscto. Banco de Chile: $36.100
Platea Alta Silver: $36.800 | Dscto. Banco de Chile: $30.400
Tribuna: $27.600 | Dscto. Banco de Chile: $22.800

La venta de entradas comienza el 13 de mayo al mediodía, exclusivamente para clientes Banco de Chile. La venta general estará disponible a partir del mediodía del 15 de mayo.  

– 20% de descuento pagando con tarjetas del Chile 3, 9 ó 12 cuotas sin interés. Máximo 6 entradas por cliente.
– Paga hasta un 25% del valor total con Dólares-Premio.
– Hasta agotar stock de 4 mil tickets.

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Para algunos, el 13 es un número que representa mala suerte, para otros, representa buena suerte, y para otros más incrédulos, es solo un número. Sin identificarme con alguno de ellos, debo decir que a juzgar por lo vivido el día 13 de Septiembre de 2016, el público presente en el Movistar Arena clasifica automáticamente en el grupo donde dicho número debiera considerarse de MUY buena suerte, porque lo que nos presentó Whitesnake en primera instancia y luego Scorpions, fue de altísimo nivel y sin dudará queda en la retina como uno de los mejores shows del año.

COVERDALE, LUPPI Y COMPAÑÍA AL ESCENARIO

Con un Arena repleto y expectante de lo que sería una jornada maratónica y con ribetes épicos, Whitesnake sale al escenario con el sempiterno David Coverdale al mando del micrófono, Reb Beach y Joel Hoekstra en guitarras, Michael Devin en el bajo, el gran Tommy Aldridge en los tarros y uno de los nuestros en los teclados, nada más y nada menos que Michele Luppi (Secret Sphere, ex Vision Divine), quien en Whitesnake deja su rol fundamental como vocalista para dar paso a la interpretación del órgano y por supuesto apoyando siempre en las segundas voces.

whitesnake16cl-20El show comienza con Bad boys, llevándonos inmediatamente a su álbum homónimo entrando con todo a sacudir el Movistar Arena. Un acierto empezar con este tema ágil y ganchero, donde Coverdale se vio apoyado prácticamente durante toda la canción por Michelle Luppi, quien lo acompañaba en las segundas voces con un semblante alegre y completamente relajado. Por su parte Tommy Aldridge llevaba la base rítmica al ritmo de un doble pedal poco común en el Hard Rock de la serpiente, pero que le imprimía mucha fuerza a la interpretación. El único punto bajo fue el sonido que no comenzó de lo mejor. Sin pausas llega el segundo clásico del repertorio y uno de los temas más icónicos de la banda, Slide It In, en donde Coverdale se escuchaba cómodo y comenzaba a disipar las dudas que tenían algunos respecto a cómo llegaba vocalmente, siempre considerando que buena parte de los temas son interpretados en tonos más bajo que los originales, lo cual es entendible y se agradece si eso permite la correcta interpretación de las canciones.

El teclado de Luppi da inicio al primer tema romanticón de la banda, Love Ain’t No Stranger, donde la presencia de parejas en el público comenzaba a notarse con efusivos abrazos y gritos hacia Coverdale por parte de las entusiastas fanáticas que se hacían presente en masa en el Arena, como pocas veces en este tipo de shows, cantando la canción de principio a fin y logrando callar a Coverdale en pasajes de la canción. Notable la participación de Beach, Hoekstra, Devin y Luppi en las segundas voces, haciendo un coro a cuatro y cinco voces en la mayoría de los estribillos que escucharíamos en la noche. Sin mayores pausas llega Fool For Your Loving en el primer gran éxtasis de la noche, donde nuevamente Coverdale nos muestra una vitalidad que sorprende considerando lo “experimentado” que es, un dinosaurio del Hard Rock que con esa voz carraspeada que ha influenciado a tantos vocalistas que brillan hoy en día como Jorn Lande o Nathan James. El tipo da clases de cómo manejar el público sin ser exageradamente histriónico o un “corredor del escenario” como Bruce Dickinson… tiene un estilo distinto, el tipo tiene prestancia, elegancia y sabe sacarle provecho al registro actual de su voz como pocos.

Reb Beach se toma el escenario y comienza un solo de guitarra que comienza con un shredding bastante técnico y desemboca en la producción de sonidos y efectos con la guitarra haciendo gala del manejo de su instrumento. Luego es Joel Hoekstra quien releva a Beach en el solo de guitarra, con una presentación suficientemente buena para no desentonar, pero suficientemente prescindible para ir por unos snacks según se veía en el público presente.

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Slow N Easy trajo el “flow” de vuelta al concierto, en un tema medio tiempo muy del sello Whitesnake, con un Michele Luppi que irradiaba felicidad todo el tiempo, soberbio armonizando las segundas voces e interactuando con aquellos que estaban cerca del escenario. La base rítmica era potentísima, que se luce especialmente en estos temas “intermedios”, con Tommy Aldridge dando clases de cómo reventar la batería a los 66 años y Devin cabeceando y chasconeándose con cada compás. El mismo Devin continúa con un solo de su instrumento que suena más a solo de guitarra que de bajo por la cantidad de efectos y lo distorsionado que lo hace sonar, haciendo gala de una técnica envidiable que muchas veces pasa desapercibida, pero que brilló con luces propias aquí.

Inmediatamente seguido del coro llega otro midtempo como lo es Crying In The Rain, que tuvo relaja un poco las revoluciones del público que lo disfruta de una manera más calma… calma que se rompe inmediatamente cuando irrumpe Tommy Aldridge con el mejor solo que presenciaríamos durante la noche, lo cual no configura ninguna sorpresa considerando el conocido talento del norteamericano, a lo cual se le suma su histrionismo, potencia y la también conocida habilidad de tocar con las manos. Es tan bueno lo que hace detrás de los tarros que la ovación más fuerte de la noche hasta ese momento se la llevó Tommy tras la excelsa demostración tras los tambores y platillos, transformando sus manos en baqueta y un público prendido en un público derechamente en llamas.

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Is this Love se llevó otra de las ovaciones más grandes de la noche, el sonido a esa altura era tremendo, escenario perfecto para que la gran cantidad de parejas que asistieron al concierto se abrazaran, besaran, cantaran y quizá hasta algo más… La cadencia rockera vuelve con otro tema que es puro Whitesnake: Give Me All Your Love, con un Coverdale que fue cantando mejor a medida que avanzaba la noche y el público a su vez iba respondiendo cada vez de mejor forma, presintiendo que ya se venía la noche para Whitesnake.

Por supuesto que el grand finale tenía que venirse con lo mejor de su repertorio, y había dos temas que no habían sido tocados y que son una obligación en cada presentación: Here I Go Again y Still Of The Night, en donde la banda se «chasconea», rompe filas y se va con todo hacia el público que está en cancha entregando una sensación de confianza, familiaridad y de gozo por lo que se vive en el escenario, lo cual el público aprecia y agradece cantando en modo sing along y cerrando con una ovación que retumbó hasta los carros de Fantasilandia. En medio de la euforia del cierre la banda no abandona el escenario y nos regala la incombustible e imperecedera Burn, la canción de Deep Purple más importante de la era Coverdale, que dicho sea de paso fue interpretada de manera extraordinaria por toda la banda, haciendo de este tema la guinda perfecta de la torta que nos armó la pastelería de la serpiente blanca.

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Soberbia presentación de los anglo-ítalo-americanos, una hora de show que nos entregó lo más selecto del catálogo de la banda, entablando una conexión muy cercana con el público el cual se entregó por completo a esa selección de fino y puro Hard Rock del bueno.

Un inmejorable comienzo de velada para lo que vendría a continuación con el otro animal venenoso que acechaba la noche…

EL ESCORPIÓN VUELVE A PICAR EN SANTIAGO

Cierto es que Scorpions más de alguna vez nos ha hecho creer que están en la gira de despedida, lo cual genera alta expectación dada la naturaleza de este tipo de shows, siendo generalmente bastante multitudinarios y parafernálicos… y a fin de cuentas resultan no ser despedidas, sino un simple “oooooso” que no les cae bien a muchos. Pero también es cierto que una banda como Scorpions siempre va a generar altas expectativas y para algunos el vaso debe verse medio lleno dado que es de agradecer que tengamos la oportunidad de verlos más seguido de lo que hace diez años hubiéramos pensado. Independiente de la posición que se tenga, lo de hoy era especial por la calidad del “telonero” (muy entre comillas, porque Whitesnake de telonero no tiene nada), por la presencia de Mikkey Dee en la batería y una serie de argumentos que se pueden esgrimir fácilmente a la hora de justificar por qué ir a Scorpions “otra vez”.

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«Return to Forever» es la última placa que nos presentan los germanos, la cual mantiene el espíritu del escorpión intacto, el cual comenzaría el show con Going Out With A Bang, apropiado nombre para dar el puntapié inicial. El sonido se percibe correcto desde el principio y el público recibe entusiasmado el riff de este tema nuevo que si bien se nota algo desconocido, prende lo suficiente por lo fácil de su melodía. La mano de Mikkey Dee ese nota desde un principio, asimismo la intacta calidad vocal de Meine. El show sigue con Make It Real, primer tema de los antiguos, específicamente del 80’ cuando se lanzaba el Animal Magnetism. Meine se percibe algo contenido, como queriendo cuidar un poco su voz o pre-calentando como dirían algunos, mientras Matthias Jabbs corre por el escenario con esa imagen patentada de Scorpions, con Jabbs soleando el frente del escenario mientras Rudolf Schenker lo acompaña con riffs moviéndose de lado a lado.

El primer gran momento de Scorpions llega con The Zoo, clásico y recontraclásico de los germanos, que si bien no es “radial”, es uno de los favoritos entre la fanaticada. En la versión más reposada de la canción, Mikkey Dee da el inicio con su batería que le da un poder extraordinario a la canción. El público lo canta a rabiar y Matthias Jabbs distorsiona la guitarra con esa especie de Talk Vox que utiliza para esta canción. Aquí ya comienza a notarse la extraordinaria condición vocal de Klaus Meine, quien canta como si estuviera en la plenitud de su juventud. Brillante interpretación.

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Sin pausa alguna, es Coast To Coast la canción que sigue inmediatamente después, el tremendo instrumental extraído de Lovedrive donde es Rudolf Schenker quien se roba la película, mientras Klaus Meine se cuelga la guitarra y se une a la dupla de guitarristas. Aun cuando el tema es instrumental, el público corea las principales líneas melódicas del tema lo cual la banda percibe y agradece con miradas cómplices hacia el respetable.

Lo que se vino fue un total acierto, eso que los fanáticos más acérrimos siempre recalcan… hablamos del clásico y manoseado “old school”. Es bien sabido que la popularidad mundial de Scorpions viene dada por los temas que concibieron ya en su etapa tardía cercana a la década del 90’, y lo que a veces no es tan sabido, es que en la década del 70’ estos señores hacían Heavy Metal puro y duro, el cual es algo escaso de encontrar en sus presentaciones por las razones antes mencionadas, pero esta noche nos regalarían un buen poco de su repertorio más antiguo.

Meine nos comienza a hablar de su época setentera, por ahí por el 74’-75’, donde recorrían las carreteras sin siquiera saber si llegarían a destino, sin pensar que cuarenta años después estarían tocando las mismas canciones, y en un lugar como Santiago de Chile! Es así como los germanos nos regalan un medley de primera categoría: la poco conocida pero excelente Top Of The Bill, la tremenda, pero TREMENDA Steamrock Fever, donde se veían caras incrédulas en el público ante semejante joya. En tercer lugar llegaba Speedy’s Coming y cerraba el medley otro temazo de su repertorio más tradicional, como lo es Catch Your Train. Con material audiovisual colorido y sicodélico ad hoc a la época, el medley se consolidó como un momento imborrable para los acérrimos del escorpión, porque ciertamente no es común presenciar estas joyitas que han estado guardadas en el baúl de los recuerdos por años y años.

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We Built This House llegaba a poner la calma y a hacer un balance entre lo más viejo y lo más nuevo. Paños fríos después de la bombaza que recién terminaba… y las revoluciones siguen en término medio con Delicate Dance, tema protagonizado totalmente por Matthias Jabbs, quien luce toda la pasión que imprime en su guitarra, apoyado por un guitarrista invitado que lo apoya en la base rítmica. Sabemos que Jabbs puede no ser el guitarrista más virtuoso del Heavy Metal, pero cada una de sus ejecuciones es precisa, alegre y elegante, lo cual muchas veces vale más que mil piruetas marcianas sin sentimiento, y de eso sí que saben los alemanes.

Una marca registrada de Scorpions son los temas románticos en versiones acústicas, de esas que nos regalaban por allá por el 2001 en su álbum «Acoustica»… y es así como nos regalan otro medley, esta vez compuesto por la fantástica Always Somewhere, donde Meine despliega todo su caudal vocal en el coro de una canción que trasciende todo tipo de actitud rockera anti-mamona, porque hasta el chascón más rudo que estaba en el Movistar cantaba al ritmo de las vistosas guitarras acústicas de Jabbs y Schenker, quienes eran apoyados en segunda línea por Mikkey Dee sentado en el cajón y Maciwoda con el groove de su bajo. El medley seguía brevemente con Eye of the Storm y terminaba con otro clásico imperecedero de los germanos… la tremenda Send Me An Angel, donde otra vez Meine se luce tirando todos los agudos de la canción como si estuviera cantando en una fogata… Las parejas se abrazaban y parecían multiplicarse al paso de cada acorde y cada compás.

scorpions16cl-06La siguiente canción no necesita introducción ni referencia alguna. Los silbidos iniciales de Wind of Change bastaron para echar el Movistar abajo, y por supuesto los mejores sing along de la noche aparecieron naturalmente en esta canción que es un símbolo de paz y amor, que ha trascendido todos los rincones del mundo tanto por su belleza como por su significado. Estremecedora la ovación al final del tema.

Otra dosis del nuevo disco vendría con Rock ‘n’ Roll Band, la cual por supuesto hace referencia a su nombre y es puro Rock’N’Roll, lo cual hizo que a pesar de ser un tema quizá desconocido para muchos, fuera muy bien recibido. En tema como este la personalidad de Mikkey Dee explota pues son los terrenos donde se siente más cómodo y da rienda suelta a la potencia que acostumbraba a mostrar en Motörhead, siendo un reemplazo más que apropiado para el gigante James Kottak.

Si tuviera que definir a Rudolf Schenker en una palabra, para mí sería «riff«. Es su marca registrada en Scorpions, y es así como corriendo hacia la punta del escenario enciende su guitarra y comienza el inconfundible riff de Dynamite, otro tremendo regalo para los acérrimos de la banda… no hay muchas palabras para describir semejante tema ni la reacción del público ante tamaña demostración de Heavy Metal.

Llegaba un momento emotivo, las palabras de Klaus Meine se dirigen a Mikkey Dee con el objetivo de tributar a un grande, uno de los más grandes en la historia del Heavy Metal mundial. Por supuesto que hablamos de Lemmy Kilmister, quien dejó en todos nosotros, y en Scorpions por supuesto, una huella indeleble. Y el tributo lo hacen como corresponde, con canción incluida, y la elegida es Overkill, la cual desató un desorden de proporciones en el Movistar Arena, con bengala incluida en la cancha e imágenes de Lemmy en el fondo del telón. Hasta ese minuto ni siquiera las canciones propias de la banda habían causado tal efecto en la cancha, en una versión respetuosa de la original, pero obviamente con el sello de Meine, y qué decir de Mikkey Dee… como se nota que el tema era uno de los suyos.

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Con otro riff inmortal el mismo Rudolf nos introduce Blackout, uno de los temas insignias de la banda, con el mismo Schenker tirando humo por su guitarra y corriendo por todo el escenario, en lo que a esas alturas era todo algarabía. Ya en recta final vendría lo mejor de la velada como es costumbre: No One Like You y Big City Nights darían el primer cierre a esta noche llena de emociones y clásicos de antaño… Banderas chilenas y lienzos de la banda llovían sobre el escenario consolidando muestras de afecto y admiración sobre una banda que dejó todo sobre el escenario.

El encore era obvio porque ningún concierto de Scorpions puede terminar sin Still Loving You, ni mucho menos sin Rock You Like A Hurricane que fueron los temas que precisamente cerraron la velada. Ambos temas coreados a rabiar por el público en modos distintos claramente, mientras Still Loving You exacerbaba el romanticismo, Rock You Like A Hurricane transformaba el lugar en una fiesta.

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Lo de Meine, Coverdale y compañía rozó la perfección. Todas las conclusiones son positivas, la producción del evento estuvo acorde a la altura de las circunstancias el sonido comenzó algo débil en el caso de Whitesnake pero el resto del concierto gozó de un buen trabajo en las perillas. La performance de las bandas estuvo impecable. Las incorporaciones de Luppi y Mikkey Dee son ciertamente un acierto gigante. Por otra parte, Coverdale se maneja muy bien con el registro actual de su voz, mientras que Meine es un fuera de serie, los años no pasan por él considerando lo caudalosa que sigue siendo su voz… y así podríamos seguir por un buen rato…

La vieja escuela se hizo presente en Santiago y vaya que lo hizo con fuerza… Lo único que se me pasa por la mente después de presenciar un show de esta categoría, es que ojalá todos pudiéramos llegar a viejos y seguir rockeando como la serpiente y el escorpión.

GALERÍA

 

 

Scorpions

Los alemanes comunicaron esta mañana que el ex baterista de MOTÖRHEAD se suma como miembro permanente a la banda que este martes toca en el Movistar Arena.

SCORPIONS emitió un comunicado sobre la salida de su ex baterista James Kottak con estas palabras: «Queremos agradecer a James por tantos años de participación permanente en la banda y por su amistad personal. Entendemos y respetamos su necesidad de tiempo en estas instancias de salud que está viviendo. Después de un exitoso e increíble paso por Estados Unidos, Europa y Asia, estamos seguros que encontramos a un fantástico baterista como Mikkey Dee. Él brinda una energía fresca a la banda y estamos muy entusiasmados por lo que se viene». 

SCORPIONS toca mañana en el Movistar Arena, acompañados de WHITESNAKE, quienes llegan a nuestro país con el actual cantante de SECRET SPHERE y ex VISION DIVINEMichele Luppi en teclados

Las entradas están a la venta por sistema PuntoTicket y los precios son:

Cancha Vip: $76.000
Cancha Etapa1: AGOTADO
Cancha Etapa 2: $37.000
Cancha Etapa 3: $42.000
Platea Baja Diamante: $68.000
Platea Baja Golden: $53.000
Platea Baja Silver: $42.000
Platea Alta: AGOTADO
Tribuna: AGOTADO

Scorpions + Whitesnake en Chile | 13 de septiembre 2016 | Movistar Arena

Scorpions

Los alemanes reclutaron al ex baterista de MOTÖRHEAD Mikkey Dee para reemplazar a James Kottak, quien por problemas de salud no pudo realizar algunos shows. Sin embargo, a pesar de que este reemplazo estaba contemplado sólo las fechas en Norteamérica, el otrora compañero de Lemmy confirmó en su Facebook que hará la gira sudamericana

SCORPIONS regresa a Chile el 13 de septiembre para tocar junto a WHITESNAKE como invitado especial en el Movistar Arena.

Las entradas están a la venta por sistema PuntoTicket y los precios son:

Cancha Vip: $76.000
Cancha Etapa1: AGOTADO
Cancha Etapa 2: $37.000
Cancha Etapa 3: $42.000
Platea Baja Diamante: $68.000
Platea Baja Golden: $53.000
Platea Baja Silver: $42.000
Platea Alta: AGOTADO
Tribuna: AGOTADO

Scorpions + Whitesnake en Chile | 13 de septiembre 2016 | Movistar Arena

 

 

Scopions

La legendaria agrupación alemana SCORPIONS están celebrando 50 años de su carrera musical plagada de éxitos y el próximo 13 de Septiembre los tendremos de vuelta en nuestras tierras. El show se realizará en el Movistar Arena y la banda aprovechará de presentar su último trabajo «Return to Forever».

Las entradas se pondrán a la venta a partir del 24 de Mayo en le sistema PuntoTicket y los precios son los siguientes:

Cancha Vip: $76.000
Cancha Etapa1: $32.000
Cancha Etapa 2: $37.000
Cancha Etapa 3: $42.000
Platea Baja Diamante: $68.000
Platea Baja Golden: $53.000
Platea Baja Silver: $42.000
Platea Alta: $28.000
Tribuna: $20.000

Scorpions tour

¿Deja vu musical? Así definiría esta nueva visita de Scorpions a nuestro país. Los padres del Metal Alemán se presentaron nuevamente en el Movistar Arena en marco del, en rigor, último tour del conjunto bautizado como The Final Sting World Tour. Y digo “en rigor” porque se supone que es la continuación del Get Your Sting And Blackout, que desde hace dos años los ha llevado por todo el mundo despidiéndose de su fanaticada. Todos pensábamos que dada la edad, especialmente de sus líderes  Rudy Schenker y Klaus Meine (ambos por sobre los sesenta años), y más de cuatro décadas llenas de éxitos, la historia de Scorpions llegaba a un merecido final.

Personalmente soy de los que opinan que es mejor que las bandas se retiren de la música antes que la música los retire. En ese sentido estaban dando en el clavo ya que, si este era el momento de dar un paso al costado, lo estaban haciendo en un gran nivel musical, ¡si aun en directo hacen la pega de las mil maravillas! No obstante, en el último tiempo la información ha sido un tanto confusa respecto al futuro de Scorpions. Se ha hablado de que la idea de sepultar al conjunto se desechó y seguirán en carrera. Hace unos meses Matthias Jabs mencionó que continuarán, e incluso ya estaban trabajando en un disco con material que nunca se incluyó en trabajos como Blackout (1982), Love At First Sting (1984) y Savage Amusement (1988). Ya lo he mencionado antes, estos retiros con elástico son una constante en las bandas clásicas desde hace 20 años,  así que nada nuevo bajo el sol, ¡a fin de cuentas todos tenemos derecho a retractarnos! Y si esto quedará reducido a alejarse de las giras transoceánicas, tal como Judas Priest, me parece excelente. En algún punto la edad se hace sentir y la energía ya no es la misma.

Pero luego de ver a la banda en escena una vez más, pareciera que la energía aun sigue incólume y el tiempo ha sido bastante generoso con Schenker y Meine. A pesar de su edad se ven con más vitalidad y fuerza que muchos músicos que tienen 15 ó 20 años menos. La misma vitalidad que mostrara Dio hasta sus últimos shows o Judas Priest y KISS hasta hace poco, algo que se ve reflejado en que más y más gente joven sigue interesándose en su música y  asistiendo a sus conciertos. Siempre cumplen las expectativas y son capaces de montar un show visual a gran escala.

Y es cierto, Scorpions se encuentra en un gran nivel, pero aun así, el show me dejó con una sensación de deja vu que me parece no haber vivido antes con otro conjunto. Quizás hubo muchos factores involucrados -tanto internos y externos- que confabularon para que esto se diera de esa forma: misma fecha del show anterior, mismo tour,  mismo recinto, casi idéntico setlist y prácticamente el mismo show visual que viéramos en 2010.

El público fue llegando a cuenta gotas debido a que las puertas para el ingreso se abrieron recién a las 19 horas. Lentamente fueron apareciendo los asistentes hasta que  minutos antes que comenzara el show se llegara a la una cifra cercana a las ocho o nueve mil personas.  A las 21:15 se apagan las luces y las tres enormes pantallas LED del escenario muestran imágenes de la banda en su presentación en el legendario US Festival de 1983, donde compartieran cartel con Van Halen, Judas Priest, Triumph, Mötley Crüe, Ozzy Osbourne y Quiet Riot. Los acordes de Sting In The Tail -perteneciente al álbum del mismo nombre de 2010- dan inicio a la velada que seguiría con una tremenda interpretación de Make It Real, mega clásico del Animal Magnetism (1980). Todo, con una interpretación  aceitada donde la energía del poderoso James Kottak y el sobrio pero cumplidor polaco Pawel Maciwoda (bajo) son preponderantes acompañando a las siempre imponentes figuras del trío SchenkerMeine-Jabs. Un comienzo potente por parte del conjunto, pero tibio del lado del público. Klaus se esmera tratando que la gente lo acompañe en el coro (que asumo que cualquiera que siga a Scorpions conoce), recibiendo un poco menos que abúlico retorno de parte del respetable. Momento raro para un clásico que debe generar mayor impacto.

Sigue una de las novedades, esta vez revisando algo del tremendo Lovedrive (1979) con Is There Anybody There?, que hace gala de un riff semi-reggae y la tremenda línea vocal por parte Klaus. El respetable corea dentro de sus posibilidades aunque claro, también es una buena excusa para prestarle atención al excepcional trabajo de Schenker y Jabs en guitarras. Tras cartón, llegaría todo el despliegue de potencia que significa la musculosa introducción de un clásico que siempre será motivo para levantar el puño, es decir,  The Zoo. Si con una canción con semejante descarga no despierta al público, absolutamente nada lo hará. Felizmente los asistentes se ven más participativos, animándose a interactuar con la banda cuando estos se desplazan sobre la rampla central, que sale desde el escenario y se mete hacia la cancha VIP. Y cuando se corea “we eat the night, we drink the time / Make our dreams come true / And hungry eyes are passing by / On streets we call The Zoo”, se adquiriría la atmósfera de un verdadero concierto comprendiendo que teníamos en frente a una de las bandas más emblemáticas de la historia del rock. El nivel se adrenalina se incrementa con la llegada del magnífico instrumental Coast To Coast, donde como es costumbre Klaus Meine se une a Rudy y Matthias en las guitarras, en una rendición que reparte descargas de alto voltaje a diestra y siniestra, con riffs gancheros y letra cadenciosa de Loving You Sunday Morning que hacen más que confirmar este buen momento.

Momento de bajar las revoluciones con The Best Is Yet To Come, balada cuyo nombre ha sido acuñado como lema por la banda en esta etapa de su carrera. A mi parecer, entre tanta balada brillante de su catálogo, esta debe ser una de las más descafeinadas que han hecho. Sin embargo el público la disfrutaría a concho, contando también con la participación de un miembro del staff como tercer guitarrista durante su ejecución. El problema es que aparece vestido con atuendos tan  sport que parecía llegado de un asado. Y no lo digo como talla, dado la magnitud del evento y entre tanto detalle escénico, aquello desentona claramente con el resto. Volviendo al corte, este palidece aun más si luego suenan dos inmortales como  Send Me An Angel y Holyday, que en cualquier momento de cualquier concierto generan un vínculo y atmósferas especiales.

Volviendo a terrenos ultra rockeros llega Raised On Rock, a estas alturas uno de los nuevos clásicos del conjunto, mientras que las pantallas LED se muestran imágenes del mítico Worldwide Live, para luego seguir con el tandem Tease Me, Please Me y Hit Between The Eyes (del álbum Crazy World de 1990), ambos números puesto en los shows, siempre interpretados con mucha intensidad. Funcionan perfectamente en vivo y el público así lo hace sentir cada vez que se ejecutan.

Luego queda en escena James Kottak para dar inicio a su ya conocido Kottak Attack, básicamente el mismo solo de la vez anterior, mostrando imágenes de él mismo personificando algunas de las portadas más emblemáticas de la carrera de Scorpions. No obstante, es un momento para disfrutar del poderío del ex Kingdom Come. No se conforma con el papel secundario que muchas veces tienen los bateros, es todo un showman y verlo tocar significa presenciar un show aparte. Usaría los mismos artilugios de la vez pasada, como beberse la cerveza al seco y mostrar su tatuaje en la espalda con la inscripción Rock And Roll Forever”. Al concluir se lo muestra en las pantallas siendo electrocutado dando paso así a otro asalto con Blackout, que de verdad atronaría trayendo consigo el regocijo del sector más metalero de la fanaticada. Un puñetazo que no te da respiro, Rudy aparece en escena con una máscara rememorando su propia imagen en la portada de dicho álbum. Matthias Jabs da inicio al infaltable  Six String Sting, de cortina para un himno de estadio por excelencia como Big City Nights. Acá el público corea con fuerza, mucho más metido y con los sentidos puestos en el show.

Tras un merecido descanso, los encores no se hacen esperar con dos clásicos que están en el ADN rockero, que como es lógico siempre generan momentos álgidos y especiales en los shows. Todos han escuchado y todos conocen la letra de Still Loving You y Winds Of Change, canciones imperecederas que han superado la prueba del tiempo y ya son vestigios en la historia del rock. Caería otro regalo con No One Like You, que personalmente agradezco pues se trata de una de las mejores composiciones de su carrera y una de mis favoritas personales por supuesto. El final, como no, con el súper clásico intergaláctico Rock You Like A Hurricane -uno de los himnos más grandes que ha dado el Heavy Metal clásico- que siempre es prenda de garantía y recibida con entusiasmo y desenfreno.

En total casi dos horas de show, que deja la satisfacción de haber visto al conjunto en un gran nivel, pero que también plantea muchas interrogantes. ¿Habrá sido esta la última vez que vimos en acción a Scorpions? A juzgar por lo de ayer aun les queda mucho combustible en el tanque. De hecho, este show me pareció superior al de hace dos años atrás, pero lamentablemente al contar con ese precedente hizo que su desarrollo se tornara un tanto predecible, lo cual se sopesó con entrega, carisma y energía sobre el escenario. El público quedó al debe en mi opinión y fue de menos a más a lo largo del show. La banda debió trabajar bastante para motivar al respetable, lo que finalmente se consiguió, y que en el fondo hace más que confirmar que en vivo aun hacen la pega de manera excelente.

¿Ahora qué les depara el futuro?, ¡no tengo idea! Al menos el veneno de los escorpiones sigue siendo tan letal como en antaño. Ellos tienen la última palabra.

Set List Scorpions:

1. Sting In The Tail
2. Make It Real
3. Is There Anybody There?
4. The Zoo
5. Coast To Coast
6. Loving You Sunday Morning
7. The Best Is Yet to Come
8. Send Me An Angel
9. Holiday
10. Raised On Rock
11. Tease Me Please Me
12. Hit Between The Eyes
13. Kottak Attack
14. Blackout
15. Six String Sting
16. Big City Nights
Encore:
17. Still Loving You
18. Wind Of Change
19. No One Like You
20. Rock You Like A Hurricane

 REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

Los padres del Rock alemán volvieron a nuestro país para despedirse ante unas 9 mil personas en el Movistar Arena.

Fotos: Guillermo Salazar

Los ganadores de una entrada al concierto de SCORPIONS en Chile son:

  • Felipe Castro
  • Claudia Basualto

 

Debido a la realización del ensayo general de la Parada Militar el viernes 14 de septiembre en el Parque O’Higgins, mismo día del show de SCORPIONS en Movistar Arena, los horarios de ingreso para el público en automóvil y apertura de puertas serán de la siguiente manera:

– Las puertas del Parque O´Higgins para el ingreso de automóviles se abrirán a contar de las 19 horas y el acceso será sólo por calle Tupper.

– Las puertas de Movistar Arena para el show se abrirán a las 19 horas, como está programado, con dos horas de anticipación al concierto, que se inicia a las 21 horas.

SCORPIONS tocará a exactos 2 años desde que hicieron su última presentación en el mismo recinto convocando a más de 12 mil personas. Las entradas para el concierto están a la venta por sistema Puntoticket.com, tiendas Ripley y Cinemark habilitados.

Los precios son:

$15.000 (Tribuna)
$25.000 (Platea alta)
$50.000 (Platea baja golden)
$40.000 (Platea baja silver)
$30.000 (Cancha general)
$75.000 (Cancha VIP)

Para obtener un 20% de descuento en tu entrada, sólo debes imprimir este volante y presentarlo en los puntos de venta al momento de comprar tu ticket:

Quedan pocos días para el “Final Sting Tour 2012″ de SCORPIONS en el Movistar Arena, la gira de despedida que trae a alemanes nuevamente a Chile.

Para obtener un 20% de descuento en tu entrada, sólo debes imprimir este volante y presentarlo en los puntos de venta al momento de comprar tu ticket:

SCORPIONS tocará el viernes 14 de septiembre a las 21:00hrs. en el Movistar Arena, dos años exactos desde que hicieron su última presentación en el mismo recinto convocando a más de 12 mil personas.

Las entradas para el concierto están a la venta por sistema Puntoticket.com, tiendas Ripley y Cinemark habilitados.

Los precios son:

$15.000 (Tribuna)
$25.000 (Platea alta)
$50.000 (Platea baja golden)
$40.000 (Platea baja silver)
$30.000 (Cancha general)
$75.000 (Cancha VIP)

Participa por una entrada en el concurso de PowerMetal.cl pinchando en este link.

PowerMetal.cl te invita al show de despedida de SCORPIONS en nuestro país en el marco del «Final Sting Tour 012».

Para participar, envía un mail a concurso@powermetal.cl con el asunto «Scorpions» respondiendo la siguiente pregunta:

¿Qué integrante de Scorpions giró en Europa el 2011 junto a Edguy con su banda paralela?

¡No olvides incluir tu nombre completo, RUT y teléfono de contacto!

Los alemanes tocarán el viernes 14 de septiembre a las 21:00hrs. en el Movistar Arena, dos años exactos desde que hicieron su última presentación en el mismo recinto convocando a más de 12 mil personas. Las entradas para el concierto están a la venta por sistema Puntoticket.com, tiendas Ripley y Cinemark habilitados.

Los precios son:

$15.000 (Tribuna)
$25.000 (Platea alta)
$50.000 (Platea baja golden)
$40.000 (Platea baja silver)
$30.000 (Cancha general)
$75.000 (Cancha VIP)

 

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Ya se encuentran a la venta las entradas para el concierto de SCORPIONS en el Movistar Arena. El show se realizará el 14 de septiembre a las 21:00hrs, justo a dos años de su última presentación en nuestro país.

Los boletos se pueden adquirir por sistema Puntoticket y los precios son:

Tribuna: $15.000
Platea Alta: $25.000
Platea Baja Golden: $50.000
Platea Baja Silver: $40.000
Cancha General: $30.000
Cancha VIP: $75.000

Mapa: Scorpions en Chile

La banda comentó anteriormente: «El increíble éxito de nuestra gira de despedida fue el combustible de alto octanaje para conducir la próxima ‘Final Sting Tour’ de 2012, lo que nos llevará alrededor del mundo (Europa / EE.UU. / Canadá / América Latina / Asia). Gracias por todos los momentos de emoción. En estos momentos estamos navegando en una ola de euforia provocada por su entusiasmo en cada concierto, donde sea que nos presentemos”.


Scorpions

A través de un comunicado en su página oficial, la legendaria banda alemana ha confirmado su regreso a tierras nacionales para el próximo 14 de septiembre en el Movistar Arena, día en que se cumplirán exactamente dos años de su última presentación en el mismo recinto.

“Queridos fans:

«El increíble éxito de nuestra gira de despedida fue el combustible de alto octanaje para conducir la próxima «Final Sting Tour» de 2012, lo que nos llevará alrededor del mundo (Europa / EE.UU. / Canadá / América Latina / Asia). Gracias por todos los momentos de emoción.

«En estos momentos estamos navegando en una ola de euforia provocada por su entusiasmo en cada concierto, donde sea que nos presentemos”.

Hasta el momento las fechas confirmadas del «Final Sting Tour 2012» son:

05 de septiembre 2012 – Monterrey – Arena Monterrey, México
06 de septiembre 2012 – Ciudad de México – Arena Ciudad de México
14 de septiembre 2012 – Movistar Arena, Santiago – Chile

Llegó el mes de la patria y el siguiente mega evento en esta abultada agenda de conciertos era el regreso luego de 13 años de los escorpiones alemanes, en el marco de la gira Get Your Sting And Blackout Tour, la cual será la última de la historia del grupo. Todo eso confabulaba para que esta presentación tuviera una cuota adicional de emotividad, pues a simple vista, sería “la última vez” que podríamos presenciar al quinteto conformado por Klaus Meine, Rudolf Schenker, Mathias Jabs, James Kottak y Pawel Maciwoda.scorpions140910-13Lo cierto es que más allá de centrarse en la nostalgia de una simple gira de despedida, además aprovechaban la oportunidad de presentar su más reciente placa Sting In The Tail, el cual fue lanzado este año y que tuvo una más que aceptable acogida por parte de los fans (personalmente de la última etapa de la banda me quedo con los dos anteriores Unbreakable y Humanity Hour I). Hablando a título personal tenía sentimientos encontrados con este show, pues por un lado, estaba la emoción de poder ver en directo a una de las bandas más grandes que ha dado este tipo música y, por otro, un cierto dejo de tristeza por la despedida que significa este tour. Aunque ese comentario lo dejaremos para el cierre del review.

scorpions140910-18Un poco más de 12 mil personas se hicieron presentes en el Movistar Arena para ese momento histórico. Cerca de las 21:15, se apagan las luces y en las impecables pantallas LED se muestran imágenes del US Festival de 1983 que dan paso al corte que le da nombre a la última placa, Sting In The Tail, donde desde el inicio los míticos Klaus Meine y Rudolf Schenker demuestran todos sus años de circo. Es increíble la vitalidad y energía de estos veteranos sexagenarios, ¡simplemente incansables! Detrás de ellos está el apoyo del gran Mathias Jabs, quién sin ser un virtuoso siempre se matriculó con solos de antología, además de tener un estilo propio y reconocible. En la base rítmica tenemos al animal de los tarros James Kottak y Pawel Maciwoda en el bajo, quién se hizo cargo de las cuatro cuerdas hace algunos años resultando de ser una inyección de juventud a la banda. Make It Real, del Animal Magnetism 1980, era la primera sandía calada de la noche para luego continuar con mucho material clásico de la talla de Bad Boys Running Wild (¡tremenda!), The Zoo (donde el público incluso coreó el riff principal), el instrumental Coast To Coast (como siempre con Klaus acompañando en la rítmica) y Loving You Sunday Morning, estas dos últimas pertenecientes al gran disco Lovedrive de 1979. Tras saludar al público y los agradecimientos de rigor presentaban otra canción perteneciente al Sting In The Tail, la balada The Best Is Yet To Come, que contó con un gran recibimiento de los asistentes y luego con el himno Winds Of Change. Sin dudas uno de los puntos altos de la noche, con toda la emotividad que supone ser un himno de esperanza post guerra fría. Por un momento pensé que Klaus cantaría un trozo de la canción en español pero, a decir verdad, ¡menos mal que no lo hizo! Seguía otro momento de alta carga emocional con Holyday, en donde el público fue el gran protagonista al cantarla casi en su totalidad.

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Continuaban con la tremenda Raised On Rock -último corte del Sting In The Tail que presentaron- mientras en las pantallas LED se mostraban imágenes de los momentos históricos de la banda y después con Tease Me Please Me, otro de los hits que sonaron bastante en nuestro país en su momento; aunque hubiese preferido que en que su lugar tocaran No One Like You o alguna de la etapa de Uli Jon Roth como Sails Of Charon o He’s A Woman She’s a Man o algo del Savage Amusement, por ejemplo. Llegaba el momento de destrozar algunos cráneos con Dynamite, lejos uno de los cortes más pesados de Scorpions, del tremendo álbum Blackout de 1982.

scorpions140910-27Momento del solo de James Kottak, bautizado como Kottak Attack, honestamente uno de los solos más espectaculares y novedosos que me ha tocado ver en directo. Estamos hablando de uno de los mejores bateristas de las últimas décadas, que se hizo conocido en la excelente banda Kingdom Come (¿recuerdan hits como Get It On, What Love Can Be y Do You Like It?) y dueño de una pegada y timing tremendos. Mientras ejecutaba el solo en las pantallas mostraban imágenes del mismo Kottak siendo protagonista de las carátulas emblemáticas de la bandas, desde Fly To The Rainbow, pasando por In Trance, Love At First Sting, Lovedrive, Animal Magnetism, Crazy World, Unbreakable, Humanity Hour y finalmente llegando Blackout con electrochoques incluido. ¡Todo un showman el cuñado de Tommy Lee! Esto era el preámbulo de otro batazo como Blackout donde Rudolf aparece en escena con una máscara emulando su propia imagen en la carátula del álbum de 1982. Un breve solo de Mathias Jabs daba paso a Big City Nights, la canción “de estadio” de la banda -que el público coreó efusivamente- y hacia el final Meine, Schenker y Jabs construyen la mítica pirámide, tan clásica de los años ’80. ¡Si! la misma de la foto que aparece en la contraportada del vinilo del Worldwide Live y que muchos crecimos viendo en los viejos videos de la banda disponibles en VHS. Por lejos, el momento “Kodak” de la noche.

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Tras un pequeño descanso vendrían los respectivos “encores”, como no, con la inmortal balada Still Loving You y el mega hit Rock You Like A Hurricane que ponían punto final a este tremendo show con ribetes de histórico. El sonido, salvo algunos momentos puntales, estuvo a la altura, lo mismo que el apoyo de pantallas LED y de luminarias de un nivel superlativo. Quizás el setlist no fue lo más representativo tratándose de una gira de despedida, pero a fin de cuentas es un detalle. Destacar también la producción del evento que fue de primer nivel y ¡que decir de la banda! Si realmente es la despedida pues se van dignos y estando a un nivel que muchos sueñan con alcanzar.

Como palabras al cierre es un hecho que los grandes héroes del Hard Rock y Heavy Metal empiezan a despedirse. Es algo inevitable y ante eso no hay nada que hacer. Ya se nos fue Ronnie James Dio, ahora Scorpions se retira, sin embargo, el legado perdurara y seguirá vivo por décadas mientras haya gente con ganas de escuchar música que signifique algo más allá del sabor del mes. ¡GRACIAS SCORPIONS Y HASTA SIEMPRE!

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Set List:

01. Sting In The Tail
02. Make It Real
03. Bad Boys Running Wild
04. The Zoo
05. Coast To Coast
06. Loving You Sunday Morning
07. The Best Is Yet To Come
08. Wind Of Change
09. Holiday
10. Raised on Rock
11. Tease Me Please Me
12. Dynamite
13. Kottak Attack
14. Blackout
15. Big City Nights
Encore:
16. Still Loving You
17. Rock You Like A Hurricane

REVISA LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

Los alemanes se presentaron por tercera vez en nuestro país ante unas 12 mil personas en el Movistar Arena. Este fue el show de despedida de la banda tras haber lanzado su último disco de estudio, Sting In The Tail.

Fotos: Guille

Scorpions - logo

Tras una intensa trayectoria musical que abarca más de cuatro décadas, los precursores del hard rock y del heavy metal han decidido poner fin a su carrera y desaparecer de los escenarios que los acompañaron durante sus mejores años artísticos. Por ese motivo, PowerMetal.cl dedica este mes al legendario quinteto alemán para rendir tributo al final de esta gran banda.

La larga historia de Scorpions comienza a gestarse a mediados de los años 60, cuando dos jóvenes nacidos en la Alemania de la postguerra, Klaus Meine y Rudolf Schenker, se sentían atraídos por el estilo de Elvis Presley –su goma de mascar, sus jeans, sus chaquetas de cuero- pero sobre todo por su rock ‘n’ roll. La cultura rockera –al igual que la música beat- estaba floreciendo y era difícil no tener influencias de las bandas ejemplares del hard rock de aquellos tiempos, como “Pretty Things”, “The Yardbirds” y “Spooky Tooth”. De igual forma, la música beat de Los Beatles –valga la redundancia- les calaba cada vez más, a tal grado de querer ser parte del boom musical que empezaba a surgir.

scorpions-1965Pero Klaus y Rudolf no eran los únicos que disfrutaban de la fama que les implicaba el hecho de ser integrantes de grupos de rock. Michael, el hermano menor de Rudolf, había demostrado su pasión por la guitarra desde los nueve años y a los once había debutado con The Enervates. Luego, ganó reconocimiento público cuando se unió a Cry, banda alemana de estilo beat que adoptò popularidad tras aparecer en un programa de televisión de Bremen llamado Beat Club. Michael, de tan solo trece años, se metió muy bien en su papel de “estrella de Rock ‘n’ Roll”, tanto asì que beber demasiado alcohol después de sus conciertos representò la intervención de sus padres, quienes le pusieron un alto y no le permitieron seguir en esa banda.

Hacía 1965 Rudolf había decidido tirarse al agua y fundar una banda a la que llamò Scorpions. Por otro lado, Klaus se había separado de The Mushrooms un año antes por motivos de su obligación de brindar servicio militar al ejército alemán, pero luego de ello, a sus 23 años, conoció a Michael Schenker –de dieciséis para entonces- y lo invitò a ser parte de Copernicus, la banda que estaba formando. Para que Michael pudiera integrarse tuvieron que conversar con su padre, quien solicitò responsabilidad y seriedad de parte de Meine para que Michael pudiera tocar en su banda. Copernicus tocaba en la línea del hard rock y bajo influencia de grupos como Black Sabbath, Deep Purple y Led Zeppelin. Posteriormente, se dedicaron a la composición de material original.

A finales de esa década, Rudolf empieza a tener diferencias con su guitarrista y tras quedar el puesto disponible, le pide a su hermano que lo ocupe. Pese a que, en un principio, el propio Rudolf era el vocalista de Scorpions, extendió la invitación a Klaus para poder enfocarse en la composición. Fue precisamente en diciembre de 1970 que el verdadero escorpión salió a luz…

EL CUERVO SOLITARIO

Durante casi un año se esforzaron arduamente para cumplir con las exigencias que conllevaba ser una banda nueva en busca de éxito. Tocaban en clubs, cargaban sus instrumentos y se trasladaban de un lado a otro. La banda estaba conformada por Klaus Meine en la voz; Wolfgang Dzionay en la baterìa; Lothar Heimberg en el bajo y los hermanos Shenker en las guitarras.

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Pero no fue sino hasta 1972 que el grupo estaba listo para trabajar en la grabación y posterior lanzamiento de su álbum debut, al cual titularon Lonesome Crow. Para esa primera placa contaron con la dirección del reconocido productor Conny (Konrad) Plank quien, quizá de forma latente, le dio peso al material por su basta experiencia en producciones musicales alemanas, especialmente con bandas icónicas del movimiento “krautrock” (corriente de rock experimental).

Lonesome Crow ofrecía siete temas con estructuras poco comunes que se acercaban más al estilo de Led Zeppelin y, por supuesto, con las improvisaciones y pinceladas psicodélicas muy características de los años setenta. Pero claro, los veinteañeros a penas estaban forjando su propio sonido y era comprensible el alto grado de influencia de las agrupaciones de gran talante. A pesar de ello, no se podía negar el potencial de los entonces novatos, quienes demostraron desde esa ocasión su sonido peculiar, con líneas de gutiarra muy orientadas al hard rock, una voz muy poderosa y, en general un estilo de corte sesentero con notables influencias de Hendrix y Led Zeppelin.

scorpions-1972-1No cabìa duda de que el primer álbum les había abierto las puertas del éxito y también había dado paso al “Lonesome Crow Tour” el cual tuvo lugar en Europa y en el que, además de promover su material primogénito, abrían los shows de Uriah Heep, Rory Gallagher y UFO. Al año siguiente, giraron junto a UFO sin imaginar que ese hecho cambiaría el futuro de Scorpions.

Cuando la gira estaba por finalizar, los integrantes de UFO decidieron proponerle trabajo como guitarrista lìder a nada más y nada menos que al menor de los hermanos Schenker, quien no desaprovechó el ofrecimiento y aceptó. Ante tal vicisitud, los escorpiones contactaron a Uli Jon Roth para que se uniera a la banda de forma temporal y así poder terminar la gira.

La salida de Michael provocó que los Scorpions estuvieran inactivos durante algún tiempo. Pero no mucho después, transformaron el grupo al incorporar no solo a Uli Jon Roth en la guitarra líder sino también a Francis Buchholz en el bajo y a Jürgen Rosenthal en la batería. Así, siguieron explorando el gènero del hard rock y continuaron girando en Europa Occidental, conociendo y conquistando un país tras otro.

En 1974 consiguieron un contrato con RCA Records, sello bajo el cual grabaron el siguiente álbum, Fly to the Rainbow. La segunda placa estaba mucho màs orientada al hard rock en comparación con el anterior y con una clara disminución en los aires psicodèlicos. En definitiva, este álbum le dio a la banda mayor solidez, a través de temas que de a poco consolidaron el sonido de los Scorpions: gran presencia vocal, melodías notables, guitarras pesadas y un estilo de composiciòn crudo y directo.

Luego del lanzamiento de Fly to the Rainbow, Rosenthal se vio obligado a salirse de la banda para cumplir con su deber militar, entonces el baterista de origen belga, Rudy Lenners, pasó a ocupar su lugar. Reestablecidos nuevamente, se pusieron en marcha para empezar a trabajar en su tercer larga duración, lo que les representó el inicio de una relación con Dieter Dierks, el insigne productor internacional. Dierks había forjado su carrera como ingeniero en sonido y productor de las bandas Hush, Nektar, Tangerine Dream y Ash Ra Tempel. Con ello, se convirtió en una de las principales figuras del movimiento Krautrock. In Trance fue lanzado en 1975 y fue el primero de los diez albumes que Scorpions trabajò junto a Dirks, a quien le apasionó en demasía la música del quinteto. Tambièn fue el primer trabajo cuya carátula original fue censurada porque en la misma quedaba al descubierto uno de los pechos de la modelo que aparecía desnuda sobre una guitarra. Por tanto, prefirieron oscurecer esa parte para que no causara controversia en las próximas versiones.

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A partir de 1975 se empieza a percibir que la banda tomó un rumbo definitivo hacia un camino que no solo marcaría su estilo y sonido, sino también que lo disntiguiría en la siguiente década, en relación con los aspectos psicodélicos de las dos primeras entregas. Lo anterior contribuyó a establecerlos como la primera banda europea de Hard Rock. Por otro lado, Roth aportó una mezcla de baladas intensas con composiciones de mucha fuerza y energía.

In Trance se consolidó como el más vendido de la disquera RCA en Japón, donde se disparò un fanatismo por Scorpions. La fama que que estaban construyendo era incuestionable y, de alguna manera, la afianzaron al irse de gira por Europa y compartir shows con una banda de gran factura escénica y musical: KISS. Sin duda, se trataba de un gran paso en un viaje de mil millas.

Ese mismo año, Scorpions fue elegido como el mejor grupo “en vivo” siendo esto un aliciente para hacer una gira en el Reino Unido, en donde comenzaron tocando en el legendario Cavern Club de Liverpool. Ahí, entraron a lo que se le denominaba “la guarida del león” o la cuna del rock y lograron ganarse la aceptación de los aficionados británicos. Posteriormente, ofrecieron conciertos en el famoso lugar de Londres, Marquee Club, los cuales significaron puntos fuertes de su historia en los años 70’s.

EL ASESINO DE LA INOCENCIA

Al año siguiente publicaron Virgin Killer. Con esta cuarta entrega, los alemanes ya habían alcanzado el reconocimiento y lideraban la cima de las bandas germánicas de hard rock. Virgin Killer ganó el premio al “LP del Año” en Alemania y en Japón los hizo acreedores de su primer Disco de Oro tan solo una semana después del lanzamiento. Este álbum también tuvo problemas con la portada original –diseñada por Stefan Bohle- debido a que mostraba a una niña -de diez años- desnuda, cubierta con vidrios rotos que cubrían sus partes íntimas.

En varios países el álbum debió ser empacado en plástico negro para poder ser vendido; en otros, la carátula debió ser sustituida por una alternativa en la que  aparecían los integrantes de Scorpions puesto que había generado muchas críticas hacia la banda. Pese a la controversia, el álbum sobresalió por su sonido fresco, rudo y temas más cortos y pegadizos, de muha fuerza y gran poderío vocal.

Años más tarde, Francis Buchholz señaló en una entrevista que la modelo había sido hija o sobrina del diseñador. Por su parte, Schenker expresó que, en realidad, la banda no tenía idea de la portada y que todo había sido planeado por personas de la disquera que decían que no importaba si tenían que ir a prisión porque ellos iban a lanzar esa portada. También aclaró que en el corte “Virgin Killer”, el tiempo era el asesino de la inocencia y que solo querían captar la atención con ese título y que la inmadurez les había impedido preveer las consecuencias del mismo. Así mismo, en una entrevista realizada en el 2008 argumentó que nunca volverían a hacer algo como eso. Por su parte, Roth también expresó –recientemente- que la canción “Virgin Killer” tenía un significado totalmente diferente del que las personas asumían en la primera impresión. Refirió que el asesino de la inocencia no es nada más que el demonio de nuestro tiempo, el lado menos compasivo de las sociedades de hoy.

Los escorpiones llevaron a cabo la gira de “Virgin Killer” en 1977 y fueron aclamados como la mejor banda de rock de Alemania. Cuando el tour hubo finalizado, Rudy Lenners les notificó que debía salirse del grupo por motivos de problemas del corazón. Sin embargo, en algún momento de la gira habían conocido al baterista Herman Rarebell y decidieron que sería la mejor opción para ocupar el puesto que Lenners había dejado.

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Luego dieron inicio a las grabaciones de su siguiente placa que salió en 1977 bajo el título Taken by Force que, si bien no era controversial, tuvo problemas con la portada. Lo anterior debido a que aparecían dos niños jugando con armas en un cementerio militar. La foto de la portada había sido tomada en Francia, razón por la que muchos franceses la consideraron como un insulto por el hecho de promover la guerra. De esa cuenta, en muchos mercados la portada fue cambiada a una donde salían los integrantes de Scorpions. Con respecto a esta portada, Roth dijo -en una entrevista del año 2008- que no creía que fuera ofensiva, pues la fotografía ponía en perspectiva la guerra ya que con frecuencia las personas que envían a batallar son jóvenes y no entienden completamente la vida, sólo saben que tienen que ir y disparar por su país.

Las críticas hacía la carátula no impidieron que el quinto trabajo de Scorpions fuera aplaudido por sus seguidores y seguidoras. De hecho, también fue premiado como Disco de Oro en Japón. Así, en 1978 la banda se fue de gira por cinco días al país insular. Cuando llegaron al aeropuerto de Tokyo fueron vitoreados y perseguidos por una multitud de fans y, por qué no decirlo, los conciertos que ofrecieron ahí se vendieron completamente.

Dichos shows fueron grabados y después fueron distribuidos en el Tokyo Tapes, una cinta muy singular. En primer lugar porque marca el final de una era inolvidable de Scorpions; en segundo, porque además de que el contrato con RCA Records había concluido y antes de su lanzamiento, Uli Jon Roth anuncia su retiro de la banda para dedicarse a otro proyecto. Las diferencias en cuanto al rumbo que –musicalmente- tomaría la banda fueron uno de los motivos de la ruptura. Aquí empieza un “después” de Scorpions y se termina la época clásica de la banda. Este era el fin del principio.

EL FIN DEL PRINCIPIO

Sin duda, el camino que Scorpions recorrió junto Uli Jon Roth fue inovolvidable. Con su llegada, Roth contribuyò a establecer el sonido de la banda y con su talento indiscutible le dio un gran empuje. Pero su ideal de la banda se separaba mucho de la orientación que Rudolf y Klaus deseaban para el grupo. Roth buscaba más psicodelia y los demás tenían una visión un tanto más comercial. Asimismo, la banda había dejado la compañía disquera y firmado contrato con Mercury Records para el ábum venidero.

scorpions-1978-1Para el año siguiente, Michael Schenker había regresado temporalmente a la banda y participó en la grabación de tres temas del próximo material. Pero los alemanes debían buscar un reemplazo definitivo, así que en 1978 apareció un anuncio en la revista Melody Maker (la cual publicaba semanalmente y estaba dirigida a músicos) en el que se informaba que Scorpions estaba en busca de un nuevo guitarrista líder. Los escorpiones audicionaron a 140 aspirantes antes de decidirse por Matthias Jabs, un joven de Hanóver que tocaba en una banda llamada Fargo.

Al ser elegido, el primer trabajo de Jabs fue grabar para Lovedrive, que estaba precisamente en proceso de producción. El álbum salió a la venta en 1979 y fue catalogado por muchos críticos como el ascenso de la carrera de Scorpions. El álbum tenía canciones hard rockeras combinadas con baladas muy melódicas. Con referencia a la tapa de Lovedrive –diseñada por Storm Thorgerson-, cabe mencionar que también tuvo una reacción provocativa, sobre todo en América, ya que se exhibía a un hombre y una mujer con trajes formales, sentados en el asiento trasero de un carro. El problema radicaba en que el seno derecho de la mujer estaba expuesto y conectado con la mano del hombre a través de goma de mascar estirada.

La polémica se hizo presente una vez más, pero en una entrevista hecha este año, (2010) Meine comentó que ellos no tenían idea de que el diseño sería un problema en América y que les parecía extraño debido a que en los años 80, cuando giraron por América, las chicas siempre se descubrían los pechos frente a ellos y en ningún otro lugar lo hacían. No obstante el altercado, el arte de la carátula recibió el premio de “Mejor Portada de Àlbum de 1979” por la Revista Playboy, a pesar de que para el lanzamiento en América se cambió la portada y se usó un diseño simple: fondo negro con un escorpión azul. Por otro lado, Lovedrive había alcanzado el puesto No. 55 en las carteleras estadounidenses, situación que les advertía el éxito internacional. También es importante señalar que el 28 de mayo de 1986 la Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos (RIAA por sus siglas en inglés) certificó Lovedrive como álbum de oro.

Ese año, Michael reaparece -tan solo unas semanas después de haber sido expulsado de UFO por su abuso de alcochol- y se embarca en la gira respectiva de Scorpions, por lo que Matthias queda relevado. Sin embargo, durante la expedición demostró poca responsabilidad e interés al faltar a varios conciertos y, en una ocasión, colapsó en pleno escenario. Entonces Matthias Jabs volvió a la jugada para suplir a Michael en los momentos en los que no estuviera en condición para tocar. Tal disposición finaliza unos meses después, durante una gira por Francia, cuando Michael decide alejarse definitivamente de Scorpions y fundar su propia banda. Entonces Matthias entra de forma permanente.

Jabs sorprenció al grupo al aprenderse el programa completo del tour prácticamente de un día para otro. En Matthias, Scorpions encontró un guitarrista creativo, virtuoso y entusiasta, cualidades que contribuían decisivamente al éxito de la banda. Además, influyó en que el sonido de la banda obtuviera mayor solidez y su estilo encajaba con la dinámica del grupo. Asì mismo, es necesario resaltar que con la llegada de Jabs la banda consolidó su alineación, siendo ésta la que continuó el vigoroso proceso alrededor del mundo.

Ya aclamados como un “super grupo” durante la gira en Japón, la banda se aventura a conquistar el amplio mercado de los Estados Unidos, pues era considerado el mercado màs grande del hard y heavy rock. El principal factor que los respaldaba era tener una actitud profesional basada en una fuerte determinación para conseguir el éxito y una filosofía amistosa; cuestiones que debían promoverse tanto dentro de la banda como hacia sus fans y en su música. Siendo una banda de rock inmersa en la escena internacional, los Scorpions habían creado desde hacìa tiempo su propia identidad musical y habían acumulado un seguimiento considerable en USA. Prueba de ello es que la afamada banda estadounidense, Van Halen, la cual empezaba a ganar reconocimiento a mediados de los 70’s, hacìa covers de temas de Scorpions como Speedy’s Coming y Catch Your Train (de los álbumes Fly to the Rainbow y Virgin Killer, respectivamente).

Desde el éxito de Lovedrive y con una formación estable, emprendieron su primera gran gira en tierras gringas como teloneros de Aerosmith, Ted Nugent y AC/DC. En Chicago, debieron cambiar el orden con Ted Nugent debido a que Scorpions era más popular en esa ciudad. En este primer tour americano, aprendieron rápidamente las reglas del juego del negocio internacional del rock.

La siguiente placa apareció en marzo de 1980. Animal Magnetism era un trabajo que, musicalmente, sugería una inclinación a lo “mainstream”, con líneas suaves, una base rítmica simple y una gran dosis de canciones de rock super pegadizas. Y como de costumbre, la cubierta del álbum rayò en la polémica por tener connotaciones sexuales. Con Lovedrive y Animal Magnetism la banda tuvo una gran penetración en Norte América y, en su segunda gira por Estados Unidos, fueron los principales de las carteleras de los shows. Fue entonces cuando empezarìa la era de las giras mundiales.

EL MEGAESTRELLATO MUNDIAL

scorpions-blackout-tourPero no todo fue tan fácil. Durante la grabación de Blackout, el octavo larga duración de Scorpions, Klaus Meine experimentó serios problemas con su voz, a tal grado de “perderla”. La recaída vocal era tan seria que Meine había tomado la decisión de retirarse de la banda para no interferir con el éxito que estaban saboreando. Sin embargo, Klaus y Rudolf estaban unidos por buenos lazos amistosos y el resto de los escorpiones ofreció mucho apoyo hacia su frontman.

Luego de una lenta recuperación y dos intervenciones quirúrgicas en las cuerdas vocales, Klaus superó el trauma. Pero eso no fue todo: en 1982, resurgió con un rango vocal bastante incrementado, tanto asì que un crítico escribió: “A Klaus Meine le han dado cuerdas vocales de metal”. La decisión de la banda de mantenerse al lado de su vocalista en tiempos difíciles fue la más dura que enfrentaron en toda su carrera.

Ese mismo año, mientras giraban nuevamente por Estados Unidos, junto a Iron Maiden como telonero, promovieron su álbum Blackout. Este material fue merecedor del voto al Mejor Àlbum de Hard Rock del año y fue reconocido como disco de plata, llegando a ocupar el top 10 del país antes mencionado. Un éxito sucedìa a otro éxito y es por eso que la década de los años 80 se conoce como la época de oro de Scorpions.

La gira de Blackout fue sorprendente debido a que, en siete meses, dieron más de 100 conciertos que en total sumaban más de 1 millón de espectadores. El siguiente año se presentaron en uno de los festivales de rock más grandes del mundo: el US Festival, realizado en el Valle de San Bernadino, California y en cuyo segundo día tocaron frente a 325,000 fans. El concierto fue transmitido en directo por la cadena MTV, dándole amplia exposición a ese increíble recital.

El décimo álbum, Love At First Sting, azotó el mercado musical en 1984, acompañado de otra carátula que se volvió objeto de discusiones por enseñar a una mujer semi desnuda que abrazaba a un hombre vestido con atuendo de cuero que le estaba tatuando un escorpión en el muslo. Como en las anteriores ocasiones, algunas tiendas se negaron a vender el álbum con la portada original, diseñaron una opcional que consistió en una foto en blanco y negro de la banda. No fue sino hasta la llegada de este álbum que la banda cimentó su condición como “super estrellas de rock”.

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Fue gracias al tema “Rock You Like A Hurricane” que Scorpions escaló hasta la cima las carteleras más importantes, manteniéndose durante 26 semanas en el top 100 de revistas como Rolling Stone y Billboard. Love At First Sting ganó el estatus de disco de platino en los Estados Unidos, solo unas semanas después de su lanzamiento. Por otro lado, la cadena MTV exprimió todo el potencial de los cortes “Rock Your Like a Hurricane”, “Bad Boys Running Wild”, “Big City Nights” y la balada “Still Loving You”, dándoles tiempo de aire significativo, lo cual contribuyò en gran medida a la celebridad del álbum. Incluso, el canal mencionado llegó a denominarlos “los embajadores del rock” y los críticos de Rolling Stone llegaron a llamarlos “los héroes del heavy metal”. Love at First Sting les abrió las puertas al exclusivo club de los 30 mejores grupos de rock del mundo y su tema “Still Loving You” se convirtió no solo en himno de rock internacional, sino también en la marca de la banda alrededor del mundo.

En ese año, Scorpions se consolidó como la primera banda alemana de hard rock en tocar tres conciertos seguidos frente a 60,000 seguidores y seguidoras en el Madison Square Garden de Nueva York. También participaron en el festival Rock in Rio, junto a bandas de renombre como AC/DC, Kiss, Van Halen, Iron Maiden y Queen. Más de 350 mil personas fueron testigos de la calidad de la banda. De hecho, algunos medios especializados sometieron el evento a votación, como si fueran olimpiadas de rock y Scorpions obtuvo la “medalla de oro”. Las de plata y bronce fueron para AC/DC y Kiss, respectivamente.

scorpions-1983-2El quinteto pasó dos años de gira, tocando como principales y co-principales en todos los grandes festivales de rock alrededor del mundo. Recorrieron el mundo, con un escuadrón de camiones, autobuses nocturnos, helicópteros, jets privados e infaltables limosinas. La banda de origen alemán, se presentó en los principales lugares de rock de Europa y de Norte, Centro y Sudamérica. En Asía, tocaron en Tailandia, Malasia, Filipinas y Japón. En definitiva, era su mejor época, sus años dorados, con escenarios de lujo, show de luces y fuegos artificiales que guardaban una tremenda coordinación con el sonido. La inagotable energía de la banda saciaba la sed de las y los aficionados. Para el público estadounidense, significaron el epítome del heavy rock. Grupos como Bon Jovi, Metallica, Def Leppard y Iron Maiden –que más tarde llegarían a ser mega bandas-, eran las bandas de apoyo de las giras mundiales de Scorpions.

Después de un largo período de conciertos alrededor del mundo, el grupo decide grabar su segundo material en directo, por lo que el álbum doble, World Wide Live, apareció en 1985 y en èl quedaba reflejado el triunfo internacional del cual eran acreedores.  World Wide Live daba cuenta de los recitales de la banda en un año de gira y se posiciòno en el puesto 14 de las carteleras de Estados Unidos y en el 18 de las del Reino Unido. En 1986, los rockeros alemanes encabezaron el legendario Monsters of Rock Festival y tocaron en la capital húngara, Budapest, lo cual se constituyó como su primera aparición en un país del bloque del Este. En aquel entonces, Scorpions era un nombre conocido, con temas que se escuchaban en todo el mundo.

Savage Amusement fue el nombre que recibió el siguiente gran trabajo de estudio que Scorpions publicó en 1988 y el último producido por Dieter Dierks. En su tercera semana en el mercado, entró en el top ten de la cartelera Billboard. A manera de preludio del tour que se venía por cortesía de Savage Amusement, el grupo alemán logró traspasar la “Cortina de Hierro” (expresión usada para referirse a la frontera física e ideológica que dividía a Europa después de la Segunda Guerra Mundial en dos bloques: el socialista, presidido por la Unión Soviética; y el capitalista, encabezado por Estados Unidos) para dar 10 conciertos en Leningrado completamente vendidos, a los que asistieron 350 mil fans soviéticos. Con esto, Scorpions se consagró como la primera banda internacional de rock en tocar en la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, mejor conocida como la cuna del comunismo.

VIENTOS NUEVOS

scorpions-1989El hard rock, el heavy metal y especialmente la balada “Still Loving You” se habían hecho camino en la Cortina de Hierro lo cual dio lugar a que, hasta la fecha, los escorpiones sean ovacionados en Rusia. Un años después, específicamente en agosto de 1989, las Autoridades Soviéticas –alentadas por el éxito de Scorpions el año anterior- accedieron al legendario Moscow Music Peace Festival en el cual, compartieron escenario con otras bandas de corte internacional, tales como Bon Jovi, Motley Crüe, Skid Row, Cinderella, Ozzy Osbourne y la agrupación rusa, Gorky Park. En esa ocasión, se presentaron ante 260 mil rockeras y rockeros soviéticos en el estadio Lenin de Moscú.

En septiembre de ese año, Klaus Meine se inspirò en su experiencia vivida en el Moscow Music Peace Festival para componer uno de los hits más grandes de la banda: “Wind of Change”. Justamente en noviembre, sucedió un acontecimiento totalmente inesperado: la caída del Muro de Berlín. Por casualidad o por destino, el tema “Wind of Change” cayó como anillo al dedo y se coronó como el himo al glásnost y a la perestroika (políticas a favor de la apertura y la reestructuración del sistema soviético); el “soundtrack” de la apertura de la Cortina de Hierra, la caída del comunismo y el fin de la Guerra Fría.

El quinteto tocó el 21 de julio de 1990 en Postdamer Platz, ubicada en Berlín, en donde una vez había estado el muro. El concierto llamado The Wall Live in Berlin, organizado por Roger Waters, buscaba conmemorar la caída del Muro de Berlín y promover la creación de la fundación World War Memorial Fund for Disaster Relief. Además de Scorpions, Waters invitó a músicos como Van Morrison, Cyndi Lauper, Jerry Hall, Bryan Adams, entre otros. El grupo alemán se dio a la tarea de grabar la versión rusa de “Wind of Change”, con lo cual se ganaron a un fan muy distinguido: en 1991, fueron invitados al Kremlin de Moscú para conocer a Mikhail Gorbachev, el último jefe del Estado Soviético y líder del partido. Ese fue un evento único en la historia de la URSS y de la música rock.

scorpions-1991Los vientos nuevos siguieron soplando para los escorpiones. En 1990, antes de la producción y lanzamiento de su “mega-vendedor mundial”, es decir, Crazy World el CD que incluía “Wind of Change”, la larga relación de trabajo con Dieter Dierks llegó a su fin. Asì, el primer álbum producido por los propios Scorpions y co-producido por Keith Olsen fue grabado en Los Ángeles e inmediatamente se convirtió en el álbum más exitoso de Scorpions hasta la fecha. Por si fuera poco, “Wind of Change” fue el sencillo más aclamado alrededor del mundo, durante ese año, llegando a ocupar el puesto número uno en todos los países. En 1992, recibieron el premio mundial como la mejor banda alemana de rock.

Al final de la gira de Crazy World, Francis Buchholz se separa de la banda, por lo que en el próximo CD, Face the Heat, lanzado en 1993 y co-producido por Bruce Fairbairn, aparece el nuevo bajista: Ralph Rieckermann, un músico graduado de conservatorio. Esta entrega es de mucho poder, ofreciendo un rock duro y potente. Es uno de los trabajos más pesados de Scorpions, que no deja de lado las melodías y se centra en una línea contundente de hard rock y heavy metal.

La primera vez que Scorpions visitó Chile fue en el marco de su gira “Face The Heat”. Asì, en 1994 los alemanes sacudieron el Teatro Caupolicán con 15 temas, mientras la fanaticada chilena rebosaba de emoción y vitoreaba a todo pulmón los grandes cortes como Big City Nights, Tease Me, Please Me, No Pain No Gain, Blackout, Still Loving You, Wind of Change y Rock You Like a Hurricane. Uno de los momentos más memorables de este concierto fue cuando, a la mitad de “Wind of Change”, Klaus Meine empezó a cantar en español, provocando que el público exteriorizara aún más el entusiasmo al corear la canción.

Ese mismo año volvieron a recibir un “World Musica Award” y sobrevino otro punto alto de su carrera musical, al ser invitados por la familia del “Rey del Rock ‘n’ Roll”, Priscilla y Lisa Marie Presley y por el “Rey del Pop”, Michael Jackson, para tocar un cover del tema “His Latest Flame” en el Elvis Presley Memorial Concert en Memphis, Tennessee. Durante ese periódo también se comprometiron a ayudar en los esfuerzos de las Naciones Unidas para beneficio de los refugiados de la guerra civil en Ruanda. En tan solo una semana, la banda produjo y lanzó su single de beneficio, al que titularon White Dove.

scorpions-1993En 1995 difundieron Live Bites, un álbum en directo que había sido grabado durante sus conciertos de 1988 a 1994 en Leningrado, San Francisco, Berlín,  Münich, y Ciudad de México. A finales de esa temporada, y antes de completar su pòximo CD, Pure Instinct, el veterano baterista Herman Rarebell deja la banda. Pero afortunadamente, cuando estuvieron de gira en 1988, habían quedado impresionados por el estilo de James Kottak, baterista californiano de la agrupación Kingdom Come la cual había sido telonera de sus shows. De esa cuenta, contratan al ex manager de AC/DC, Steart Young, sobre quien recayó la tarea de contactar a Kottak vìa telefónica y contratarlo para el periplo que se aproximaba: Pure Instinct Live Tour. James Kottak fue el primer americano en tocar con Scorpions.

El CD Pure Instinct, co-producido por Keith Olsen y Erwin Musper, salió al mercado en 1996. Con los dos nuevos integrantes, Rieckermann y Kottak, habían introducido en el grupo una nueva generación de músicos. Contrario al disco anterior, esta entrega ofrecía un sonido suave y melódico que afianzaba la idea del camino comercial que la banda había elegido. No obstante, en la gira de Pure Instinct demostraron que seguían estando entre los intérpretes mundiales de la escena de rock internacional. Vuelven a tocar en Europa, Estados Unidos y América del Sur. En lugares como Malasia, Tailandia y las Filipinas, permanecieron arriba del promedio de ventas y obtuvieron discos de oro y platino. En noviembre de ese año, tras finalizar la guerra civil en el Líbano, se instituyeron como la primera banda internacional de rock en tocar para las y los fans de Beirut.

La segunda visita a Chile fue en 1997, cuando vinieron por razón del Festival Heavy Rock & Pop donde, además de Scorpions, estuvo The Jason Bonham Band (banda tributo a Led Zeppelin), Dio y Bruce Dickinson. Aquél show valía la módica suma de $10.000 (20 dólares aproximadamente) y aunque era un recital de gran talla, la mayoría de los asistentes estaban más motivados por la presentación de Dio y/o de Bruce Dickinson, por lo que cuando éste terminó su interpretación hubo un éxodo importante y gran parte del público se fue antes que los legendarios escorpiones salieran a escena. Pese a lo anterior, el concierto es quizá el mejor metal fest en la historia del Rock en Chile.

La grabación del decimocuarto álbum, Eye to Eye, se realizò en 1999 y fue producido por Peter Wolf. Fue la primera vez que James Kottak ingresó al estudio con los escorpiones. Con respecto a la portada de este CD, se puede decir que marcó un cambio de imagen, puesto que solamente los miembros fundadores de la banda, es decir, Schenker, Meine y Jabs aparecieron en la misma. Pese a que este disco es considerado como “la oveja negra” de los álbumes de Scorpions, hubo temas que sobresalieron, como “Mysterious”, “Mind Like a Tree”, “Eye to Eye”, y “A Moment in a Million Years”. Tambièn fue el primer trabajo en el que los Scorpions incluyeron un tema en su idioma nativo. Este track llevaba el nombre de “Du Bist So Schmutzig”.

Como parte de la gira de Eye to Eye y como respuesta a la invitación de Michael Jackson, tocaron en el concierto “Michael Jackson and Friends”, un evento benéfico llevado a cabo en Munich. Fieles a su lema “Don’t stop at the top”, Scorpions empezarìa el nuevo milenio con un reto musical.

MOMENTO DE GLORIA

scorpions-2000Un proyecto con la Filarmónica de Berlín, una de las orquestas sinfónicas de mayor renombre del mundo sería el siguiente gran paso de la banda. Hacia 1995 la Filarmónica había considerado la posibilidad de un proyecto cruzado, por lo que estaba en busca de una banda apropiada e idónea. Con el paso de los años, la orquesta había sido testigo del éxito de  Scorpions y de la reputación internacional que se habían ganado. Entonces las dos agrupaciones musicales de Alemania acordaron la realización de proyecto en conjunto bajo la dirección del internacionalmente conocido e insigne productor, compositor, conductor y arreglista, Christian Kolonovits.

Aunque difícil de creer, desde 1995 los escorpiones habían empezado los preparativos para esta magnánima producción. Desde entonces, ambos grupos continuaron trabajando en el proyecto, sin dejar de cumplir con los compromisos que tenìan alrededor del mundo y llevando en la mente la fecha de la “Expo 2000” en Hanóver.

Por invitación del Gobierno Alemàn, el 11 de noviembre de 1999 dieron un recital frente a la Puerta de Brandenburgo, en Berlìn. El concierto conmemoraba el dècimo aniversario de la reunificación alemana. Fueron acompañados por 166 violonchelistas -dirigidos por el distinguido Mstislav Rostropovich- al momento de ejecutar “Wind of Change”, lo cual fue un preámbulo de lo que estaba por venir.

Las grabaciones de la nueva entrega iniciaron en Viena, en enero del 2000 junto a Christian Kolonovits. Por su parte, la Filarmónica de Berlin grabó las partes orquestales en abril de ese mismo año. En ese sentido, el trabajo completo fue mezclado entre abril y mayo en los estudios Galaxy de Bèlgica. El majestuoso Moment of Glory fue lanzado el 19 de junio de ese año y contaba tanto con canciones nuevas como con algunos temas destacados de la banda. Las primeras actuaciones en vivo tomaron lugar en EXPO 2000 en Hanóver, el 22 de junio.

En el 2001, Scorpions pone a la venta el CD y DVD de Acoustica, un “unplugged” que fue grabado durante los tres conciertos en el Convento do Beato en Lisboa, Portugal. Este disco presentaba un set inusual para la banda pues, como explica Meine, la banda contó con coristas, un percusionista, un guitarrista extra y Christian Kolonovits en el teclado, quien colaboró en los arreglos de las canciones para el set acústico. En dicho show la banda ejecutó cuatro nuevos temas: “Life is Too Short”, “Back To You”, “I Wanted To Cry” y “When Love Kills Love”, la cual fue lanzada como sencillo. Acoustica contenía covers de los cortes “Drive” de The Cars, “Dust In The Wind” de Kansas y “Love Of My Life” de Queen. El CD obtuvo el reconocimiento de oro en Brasil y el DVD, el de plata.

Tres años más tarde, los Scorpions marcaron su regreso en las arenas “hard’n’heavy” con el disco Unbreakable. Este era un álbum que dejaba clara la indestructibilidad de las bases musicales de las cuales eclosionó la banda y del poder formado por las habilidades musicales de Meine, Jabs y Schenker. Sin duda, era la quintaesencia de los 35 años de historia que Scorpions había recorrido. Unbreakable era un trabajo que regresaba a sus raíces ochenteras, al sonido típico del quinteto alemán y que invitaba a la re-uniòn de las y los viejos y nuevos fans. Era el regreso a sus orígenes, con un sonido contemporáneo. Para el resultado obtenido con Unbreakable el grupo pasó tres meses en el estudio con el productor Erwin Musper. Los alemanes hicieron una gira exhaustiva y tocaron como invitados especiales de Judas Priest durante su tour británico en el 2005.

A principios del 2006, los escorpiones lanzan el DVD 1 Night in Vienna que incluìa 14 ejecuciones en directo y un completo “rockumental”. Posteriormente, en Los Àngeles, estuvieron casi cuatro meses en el estudio con los productores James Michael y scorpions-2004-1Desmond Child trabajando en Humanity Hour I, álbum que salió a la venta en el 2007 y que presentaba a su nuevo bajista: Paweł Mąciwoda.  Èste era un material que encerraba mucha potencia y que evidenciaba la experiencia que la banda seguía acumulando en los scenarios del rock, luego de más de 30 años de carrera musical.

El 20 de diciembre de 2007, Scorpions tocó en un concierto para la élite de las fuerzas de seguridad rusas. Èste recital era una celebración del aniversario No. 90 de la fundación del Comité para la Seguridad del Estado. Luego de ello, los integrantes de la banda manifestaron que habían pensado que tocarían en un concierto de Navidad. Tambièn expresaron que el show no había sido un tributo al comunismo o al pasado brutal de Rusia.

A finales del 2009, Scorpions anunció el lanzamiento de su décimoséptimo álbum de estudio, el cual estaba siendo grabado en Hanóver y producido por Michael Nord Andersson y Martin Hansen. Finalmente, en enero de este año la banda anunció que Sting in the Tail sería el último álbum, el cual vendría apoyado con el tour que concluiría su historia.  El álbum salió a la venta el 23 de marzo y en el primer día se vendieron 18 mil 500 copias en los Estados Unidos. Este disco tiene un balance entre la habilidad del quinteto para hacer composiciones de mucha fuerza y su capacidad para combinarlas con el brìo de sus baladas. Stin in the Tail es un disco que despide el paso de Scorpions por el difícil mundo del rock, en donde solo sobreviven los más fuertes.

Así es como se escribe el punto y final de una de las agrupaciones más exitosas en la historia del hard rock y heavy metal. Scorpions nos deja contagiados de una gran pasión por la música y nos deja como herencia una prueba sobre el poder que ésta tiene para traspasar límites políticos, físicos e ideológicos. Con todo lo anterior, no cabe nada más que decir que el quintento alemán nos ha inyectado con su aguijón un cúmulo de composiciones que serán parte de nuestras vidas y seguirán marcando generaciones.

Scorpions en Chile

Pocos días faltan para el show de despedida de SCORPIONS en Chile. El concierto del próximo 14 de septiembre ya tiene cerca de 10 mil entradas vendidas, las que aún se encuentran disponibles en el sistema Puntoticket.

Los alemanes llegan a nuestro país presentando su último disco “Sting In The Tail” en una gira que incluye canciones de aquella producción y los clásicos de su carrera.

Para calentar motores, el pasado martes se exhibió en el Cinemark del Alto Las Condes «A German Rock Legend», documental que repasa la carrera de SCORPIONS contada por sus propios integrantes. Posteriormente, los cerca de 300 fans que llegaron a la presentación, pudieron ver el concierto «One Night In Vienna», registro de año 2004 para la gira del disco «Unbreakable». En la ocasión, donde además de regalar posters del grupo, se sorteó un meet & greet para conocer a la banda. Si quieres participar por uno de ellos, ingresa a www.icongroup.cl y responde la pregunta señalada.

Scorpions en Chile

Según el sitio oficial de SCORPIONS, la gira de despedida de los alemanes estará pasando por nuestro país el día 14 de Septiembre en Movistar Arena, única información entregada hasta el momento.

La banda tiene una serie de conciertos programados por Europa donde EDGUY los acompañará en los conciertos de Alemania.

Scorpions