Entradas

Saxon, siendo uno de los grupos más carismáticos y de mayor calidad de la Invasión Británica del Heavy Metal, fue eclipsado por algunos de sus contemporáneos como Iron Maiden y Def Leppard. No cuento a Judas Priest ya que la trayectoria de estos últimos, comienza antes. Aun así, Saxon, siempre contó con una gran cantidad de fans alrededor del mundo y sus discos eran esperados por todos, lo que no evito que se la considerara como una banda de segunda línea frente a colosos como Maiden y Leppard, aún cuando sus estilos fueran muy diferentes. De hecho, el título de “Súper grupo”, como se reconocía en aquellos tiempos a las bandas más importantes, nunca le fue concedido.

Tal vez, el pecado de Saxon fue tratar de “americanizarse” antes de tiempo, tratar de competir con todo el glamour que las bandas estadounidenses agregaron a su propuesta musical como respuesta a la fuerza de la marea inglesa, quedando a la deriva entre dos estilos opuestos, lo que contrastaba con el éxito que Def Leppard conseguía en este desafío. Fueron muy pocos los seguidores de la música heavy que vieron con buenos ojos el cover que realizó Saxon del tema “Ride like the Wind” de Christopher Cross, y si bien este fue ampliamente difundido por las radios, no alcanzó para dar el salto final al continente americano.

Es más, hubo un momento en que se pensaba que la primera banda inglesa de la invasión del metal en desaparecer sería, precisamente, Saxon. Pero el tiempo dijo otra cosa. No sólo siguieron adelante, sino que mantuvieron su calidad y su sello, a pesar de las variaciones en la alineación y la poca atención que la banda parecía despertar. Cuando apareció “Metalhead”, fue un gran golpe a la cátedra y probó a todos que el águila británica aún tenía muchos vuelos que realizar… y el siguiente fue “Killing Ground”.

Este es un gran disco, lleno de nostalgia y madurez musical. Todos sus temas nos recuerdan la trayectoria del grupo que nos deleitó con temas como “Princess of the Night”, “Heavy Metal Thunder”, “Crusader” y tantos otros. “Killing Ground” es una especie de grandes éxitos, pero, no el sentido al que estamos acostumbrados, es decir, una colección de los mejores temas de una banda, sino que una reactualización de los diferentes estilos que llevaron a Biff Byford y compañía a ocupar un sitial importante en los anales del heavy metal británico.

La Intro nos lleva de inmediato a recordar el álbum “Crusader”, con sonidos de batallas y luchas sin final. El segundo tema, “Killing Ground”, tiene toda la fuerza y la fiereza del legendario “Strong Arm of the Law”, uno de los hitos más notables en la discografía de Saxon. En los primeros acordes del tema, es imposible dejar de pensar en Metallica y su memorable “For Whom the Bell Tolls”… ¡Esas campanas de fondo! Al inicio de la parte vocal, sucede algo extraño. Siendo Byford uno de los vocalistas más notables del heavy metal, el registro que se oye en las primeras notas, es muy semejante al de Don Dokken, vocalista de la banda que lleva su apellido. El resto del tema es impecablemente magnífico. Heavy al más puro estilo británico.

La tercera pista… Buen tema y buenos arreglos, pero, lamentablemente, no es original, sino un cover de King Crimson. Sin embargo, la versión que nos entrega Saxon está llena de fuerza y pasión, alejándose del sonido progresivo que distinguía a Crimson.

“Coming Home” y “Hell Freezes Over”, los dos tracks siguientes, son un claro ejemplo de los lujos que se puede dar una banda que, aunque su importancia no haya sido totalmente reconocida, no tiene nada que probarle a nadie. El ritmo, la estructura de los temas, los coros; todo nos recuerda al Saxon que conocimos a partir del año 1984, después de “Crusader”. Los riff de ambas guitarras son poderosísimos y la compañía perfecta para el nuevo ambiente que llena la voz de Biff. Dos temas cadenciosos, a lo “Sabbath”, pero, que representan claramente el sello que Saxon puso a su música durante la segunda mitad de los 80.

La sexta pista, “Dragons Lair” irrumpe poderosa y sólidamente en la estructura del disco, para llevarnos a los primeros años del heavy metal inglés. La velocidad, la instrumentación, la fuerza de las guitarras y de la batería, el ambiente del bajo… todo hace que “Dragons Lair” sea uno de los mejores temas del disco. Tan potente como cualquiera de los temas de “Denim and Leather”. La energía y la mística del tema corresponden plenamente a la propuesta de aquel mítico disco, pero, con el sonido totalmente renovado, con técnicas en los solos de guitarra que hablan por sí solas de la actualización de la banda.

“You don’t know what you’ve got” nos lleva de vuelta al clásico estilo de Saxon durante sus primeros años. Aquí, el bajo y la batería tienen un rol preponderante, aunque sus arreglos son de una complejidad que no siempre se encuentra en el trabajo de estos músicos, ya que la sencillez parecía ser la tónica de sus primeros discos. Eso no significa que sea un tema de inferior calidad, por el contrario, demuestra la maestría de la banda al pasearse sin problemas por diferentes estilos, ambientes y técnicas, con una calidad sorprendente.

“Deeds of Glory” es, a mi gusto, la mejor canción del álbum. Tiene toda la magia, la melodía, la fuerza y la mística de los clásicos himnos que esta banda nos entregó a lo largo de toda su carrera, desde el pegajoso “Suzie hold On” del disco de 1980, “Wheels of Steel”; hasta “Requiem” del excelente “Solid ball of Rock” de 1991. Un tema en que es difícil saber si es auto referente o sólo hace mención a la épica historia inglesa. Si a eso le agregamos una mezcla casi perfecta, un sonido brillante y una línea vocal que invita a escucharlo una y otra vez (y porque no, a soñar con tener a Saxon en nuestro país) y a seguir su estribillo con los puños cerrados, mirando hacia el escenario donde estará el águila inconfundible, desafiando al tiempo y a las modas pasajeras, podemos entender el porqué Saxon está destinado a ocupar un lugar entre los grandes.

“Running for the Border”. Un corte hecho para dejar en claro todo el virtuosismo musical que se aglutina en torno a la voz de Byford. El despliegue técnico de Quinn, Scarrat, Carter y Randow es demoledor. La actual alineación de Saxon demuestra en este track, que la habilidad y la técnica puestas al servicio de un buen concepto, como el que siempre tuvo Byford, solamente puede resultar en un gran tema.

Pero, aun el mejor disco puede tener un pequeño descenso o mejor dicho, un tema que resulta un poco desconcertante. Y este es el caso de “Shadows on the Wall”. No es un mal tema y creo que a muchos les gustará. Tiene fuerza y poder concentrados, como para demostrar que el horizonte está despejado en el futuro de la agrupación. Los efectos que se le agregaron a la voz no han sido una característica durante la historia de la banda y resultan demasiado ajenos a su tradición musical y forzados en su inclusión en el disco.

Finalmente, “Rock is our Life” es definitivamente un tema auto referente, como muchos otros de la discografía de Saxon. Su valor musical es casi el mismo de “Deeds of Glory”… Mística, convicción y actitud. Fuerza, melodía y enegía. Arreglos simples, pero directos, letales… Es el broche de oro para un gran disco, en cuya lírica podemos descubrir el porqué Saxon ha traspasado, ha pesar de cualquier dificultad o indiferencia, todas las barreras que se han cruzado en su carrera. Un tema pletórico de actitud y convicción en que el vuelo aún está lejos de finalizar para esta banda.