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8 de marzo en la ciudad de Santiago. Su avenida principal se preparaba para la marcha contexto al Día de la Mujer. Y, mientras para la multitud que posteriormente se congregó en la histórica arteria era un día de pronunciación social, para otros—pocos en comparación—era un viernes de Heavy Metal. Paul Quinn, Nigel Glocker, Nibbs Carter, Doug Scarratt y el legendario Biff Byford vuelven a Chile celebrando un año desde el lanzamiento de su álbum Thunderbolt.

Por el acotado margen de entrada al recinto (Blondie), la espera se hace viva y curiosamente prendida. Un repaso por bandas legendarias del Rock y el Heavy Metal suena por los parlantes, animando a los expectantes y dando la oportunidad a más de uno de calentar la garganta previo a la presentación. Se hace silencio, las luces mueren, el ánimo se eleva y en penumbras comienza a sonar “It’s a Long Way to the Top (If You Wanna Rock ‘n’ Roll)” de AC/DC, tema de telón que los asistentes no resistieron corear. Luego de esta apertura-tributo, Saxon hace su entrada en Olympus Rising, breve introducción del álbum que le da paso a la canción homónima, Thunderbolt. La banda estableciéndose con energía entre el hielo seco del escenario fue ovacionada, pero el público en ánimo relativo falló en participar en el coro, quizás por la poca familiaridad con la canción o porque, como yo, había que acostumbrarse al impacto sónico del volumen en general, siendo este demasiado alto para un recinto tan pequeño. Y mientras los pedales se sentían en la espina dorsal y los solos de guitarra acosaban los oídos, en “Sacrifice” el sostenido vibrato de Byford durante el coro comenzó a jugar con mi límite de tolerancia auditiva, forzándome a alejarme del escenario y de los parlantes laterales. Volviendo a lo positivo, al menos se escuchaban presentes todos los instrumentos, aunque no nítidos necesariamente. El ambiente se prendió notoriamente cuando el clásico “Wheels of Steel” comenzó a sonar en esos clásicos Marshall JCM 800. Los pies rechazaron el suelo y Saxon pudo probar algo del rugir de su audiencia chilena, pues Biff no resistió grabar con su teléfono el canto a cappella del público para las redes sociales. Y así, bajo el mismo ánimo, fue también recibida “Denim and Leather”, en donde Byford volvió a confiar en el canto de los fans en el inolvidable coro de esta canción, oda al estilo que caracteriza a los fieles del género. Y mientras entre el público se ondeaba la bandera local con el nombre de la banda extendido a través del  blanco, azul y rojo, los británicos nos deleitan con otra de las numerosas canciones que bautizaron discos, “Strong Arm of the Law” simplemente no podía faltar. El diálogo entre Quinn y Scarratt se desarrolla a la perfección y la audiencia muestra su devoción al ritmo con incesantes headbangs. Nuevamente Biff se apoya en el público, que ya demostraba su pasión en el golpe que abría el coro: “Stop, get out!” se escuchaba entre centenares de puños alzados. Para una dosis de heavy metal más contemporáneo llega una versión ligeramente más acelerada de “Battering Ram”, batiendo los muros de la Blondie con el doble pedal del verso.

Llega una breve pausa, Byford recalca la gran trayectoria de Saxon al presentar las siguientes canciones, que los acompañan desde el temprano génesis de la longeva banda. El juego de luces en el escenario se vuelve de un matiz más psicodélico y “Frozen Rainbow” del clásico álbum Saxon, con su debida extensión instrumental, “Rainbow Theme”, da un giro en el ambiente y calma la euforia desatada. Por supuesto, el inmortal riff principal mantiene el ánimo elevado y la recepción abierta. Siguiendo con los temas setenteros, luego es el turno de “Backs to the Wall” que pone el pedal a fondo y es recibida con aún mayor ánimo. Una obviedad, la canción está hecha para hacer ignición. El carismático frontman en plena canción ataja nuestros colores patrios y los exhibe con honor en una breve pausa. Canciones como “Requiem” y la mayoría de las que enlista el álbum Denim and Leather evidencia la admiración que Saxon siente por el movimiento y por los colegas que fueron inspiración para ellos y los acompañaron en estas décadas de música. “They Played Rock ‘n’ Roll”, del ultimo lanzamiento, va en honor a los inmortales “Fast Eddie” Clarke, “Philty Animal” Taylor y Lemmy Kilminster, cuya mención por parte de Bill Byford fue suficiente para desatar la euforia del público y provocar el primero de los circle pits. Al igual que en la versión de estudio, la banda aprovecha una ventana en la canción para que suene la voz de Lemmy y su clásica introducción de Motörhead en vivo: “We are Motörhead… and we play Rock ‘n’ Roll!”. Manteniendo la euforia en la audiencia, suena “Power and the Glory”, donde nuestro casi-setentero Nigel Glocker nuevamente nos da una demostración de su energía, sorprendiendo a muchos con el cadente ritmo del doble pedal y velocidad añadidos al tema, que, sonando más reverberante que en su versión de estudio, genera un impacto añadido.

Saxon resume algo de su paso por Latinoamérica, mencionando las fechas anteriores en Lima y Bogotá. Por rivalidad sencilla, no fue sino hasta su mención al presente en Santiago que las pifias se convirtieron en aplausos y gritos. El siguiente tema quedó a la merced del público: la banda ofreció temas de su catálogo y estos eran medidos en una especie de “aplausómetro”. Irónicamente, la ganadora no fue un tema de Saxon. “Run Like the Wind”, cover del clásico ochentero de Christopher Cross, sonó con el debido compromiso de cantar junto a Byford. Obviamente, dicho compromiso fue cumplido a cabalidad. Biff ya localizado por la misma audiencia, introduce el siguiente tema que trata de la leyenda clásica del diablo de paso por el sur de Estados Unidos: “Solid Ball of Rock” y su groove maligno comienza con el bajo del joven del grupo, Nibbs Carter, cuya energía quedó demostrada en todo el show, dejando animado a todo el frente izquierdo del público. Nuevamente a dupla Quinn/Scarratt demuestra su sincronía dándose pases en el segmento alargado de la canción. Byford a lo largo del show demostró gran cercanía con el público, dejando impresionarse por el lúdico desafío típico que suelen hacer los vocalistas y que asegura recepción de los fans. Uno de los esperados, “Motorcycle Man” revienta el subterráneo y mantiene vivo el acalorado circle pit. Paul Quinn aprovecha al máximo el puente flotante, mostrando gran confianza y ventaja en sus prendidos solos. Su presencia era incuestionable debido al excesivo volumen del instrumento.

El hielo seco se hace niebla y luces de tonalidad azul juegan con la penumbra del escenario, ocultando la banda bajo un manto teatral. Llegó el turno de la favorita de las radios, “747 (Strangers in the Night)” no dejó a nadie indiferente. La narración lírica del vuelo, la falla técnica y el consecuente vuelo nocturno en oscuridad era sabida por gran parte del público, por lo que Byford compartió crédito con la audiencia chilena en la interpretación del clásico del Wheels of Steel. Y volviendo al Denim and Leather, “And the Bands Played On” regresa a la banda de la atmósfera lúgubre del temazo anterior. La banda recibe con agrado y algo de confusión la novedosa aparición de la bandera Mapuche, hermosos colores cargados de semiótica visual que fácilmente se reconoce entre la multitud por lo manoseado que está el tema por ciudadanos partidarios de un multiforme y confuso indigenismo. Byford anuncia que ambas banderas colgarán en su estudio para recordar esta noche, ganándose el aplauso de los honrados. Quizás como pausa entre tanta emoción, “Lionheart” pasa rauda y sin mayor respuesta del público. Uno esperaría que la canción representante de este disco esté acorde a la recepción que hizo en su momento, pero no fue así. La oda las fuerzas del rey Ricardo I de Inglaterra sirvió como receso para luego retomar la euforia en el eterno clásico del Strong Arm…, “To Hell and Back Again”. Volviendo al desastre y a la atmósfera oscura de “747…”, es el turno de “Dallas 1 PM”, canción escrita como narración del shock posterior al asesinato de John F. Kennedy. La guitarra de Paul Quinn comienza a entrecortarse por un breve segmento, por ende, el hardware tuvo que ser auxiliado por un técnico que resolvió inmediatamente el tema. Una extraña sensación me dejó la insignificante anécdota, ya que no se notó mucho el desperfecto por la cantidad de ruido general que los equipos ofrecían. Y regresando al imaginario medieval, al chorus en limpio y a los solos con ganas de Quinn, “Crusader” despierta el coro y las palmas por una vez más antes de que la banda abandonara el escenario para un interludio antes del gran final.

“Heavy Metal Thunder” promete lo inferido por el coro: llenar las cabezas con el trueno del Heavy Metal. El uptempo de la canción motiva una vez más a varios a lanzarse al circle pit y disfrutar la canción en esa extraña hermandad adrenalínica. El cuero y la mezclilla se pronuncian una vez más con “Never Surrender”, confirman que Saxon mantiene vivo los éxitos de la era de Graham Oliver y Steve Dawson. Y así, siguiendo en esta línea es que “Princess of the Night” se encarga de cerrar en lo más alto. Canción inolvidable y esperada por muchos, que exige ser cantada como agradecimiento a la banda y su entrega este segundo viernes de marzo. Y así despedimos a esta gran banda, con un potencial inquebrantable y vitalidad que se evidencia en Thunderbolt. Una experiencia inolvidable, que sería aún más grata si no fuera por el sordo a cargo de la mesa de sonido. Eché de menos los tapones que olvidé en casa (hay que cuidar los órganos que permiten disfrutar la música). Me servirá como lección a llevarlos por si acaso.

Setlist Saxon en Chile 2019

01. Olympus Rising / Thunderbolt
02. Sacrifice
03. Wheels of Steel
04. Denim and Leather
05. Strong Arm of the Law
06. Battering Ram
07. Rainbow Theme / Frozen Rainbow
08. Backs to the Wall
09. They Played Rock ‘n’ Roll
10. Power and the Glory
11. Ride Like the Wind
12. Solid Ball of Rock
13. Motorcycle Man
14. 747 (Strangers in the Night)
15. And the Bands Played On
16. Lionheart
17. To Hell and Back Again
18. Dallas 1 PM
19. Crusader
Encore
20. Heavy Metal Thunder
21. Never Surrender
22. Princess of the Night

Live Review: Gabriel Rocha
Fotos: Karim Saba

Este Viernes 8 de Marzo, tras una espera de 8 años, SAXON por fin regresa a Chile para presentarse en Blondie, show para el que los fans ya agotaron la primera preventa. Ahora es el vocalista de la banda Biff Byford el que grabó un video invitando a los fans a asistir al show de la leyenda inglesa de la NWOBHM:

La leyenda de la NWOBHM viene promocionando su último trabajo “Thunderbolt”, show en el que además no faltarán los éxitos que los han convertido en una de las bandas más importantes del Heavy Metal. Las entradas se venden por www.eventrid.cl y sin recargo en The Knife (Eurocentro) y RockMusic (Eurocentro y Portal Lyon), pagando sólo en efectivo.

Preventa 1: AGOTADA
Preventa 2: $30.000
Día del Show: $35.000

El vocalista de SAXON Biff Byford se encuentra en plena grabación de su primer álbum como solista el cual espera lanzar este año. El trabajo contará con la participación del baterista Nicholas Barker (DIMMU BORGIRCRADLE OF FILTH) y el guitarrista Fredrik Åkesson (OPETHARCH ENEMY).

No olviden que tras una espera de 8 años, SAXON por fin regresará a nuestro país para presentarse el Viernes 8 de Marzo en Blondie, show para el que los fans ya agotaron la primera fase de entradas.

La leyenda de la NWOBHM girará en promoción de su último trabajo “Thunderbolt”, show en el que además no faltarán los éxitos que los han convertido en una de las bandas más importantes del Heavy Metal.

Las entradas se venden por www.eventrid.cl y sin recargo en The Knife (Eurocentro) y RockMusic (Eurocentro y Portal Lyon), pagando sólo en efectivo.

Preventa 1: AGOTADA
Preventa 2: $30.000
Día del Show: $35.000

Tras una espera de 8 años desde su primera visita a Chile, SAXON por fin regresará a nuestro país para presentarse el viernes 8 de marzo en Blondie, show para el que los fans ya agotaron la primera fase de entradas.

La leyenda de la NWOBHM girará en promoción de su último trabajo “Thunderbolt”, show en el que además no faltarán los éxitos que los han convertido en una de las bandas más importantes del Heavy Metal.

Las entradas se venden por www.eventrid.cl y sin recargo en The Knife (Eurocentro) y RockMusic (Eurocentro y Portal Lyon), pagando sólo en efectivo.

Preventa 1: AGOTADA
Preventa 2: $30.000
Día del Show: $35.000

Tras una espera de 8 años desde su primera visita a Chile, SAXON por fin regresará a nuestro país para presentarse el viernes 8 de marzo en Blondie.

La leyenda de la NWOBHM girará en promoción de su último trabajo “Thunderbolt”, show en el que además no faltarán los éxitos que los han convertido en una de las bandas más importantes del Heavy Metal.

La venta de entradas comienza el lunes 19 de noviembre por www.eventrid.cl y a partir del miércoles 21 de noviembre en The Knife y RockMusic de Eurocentro.

Preventa 1: $25.000
Preventa 2: $30.000
Día del Show: $35.000

El martes 18 SAXON por fin tocó por primera vez en Chile, en la gira de promoción de “Call To Arms”, y subió en la web un video con tomas del arribo al aeropuerto y también del concierto en el Caupolicán, con el público vitoreando el nombre de la banda.

Aquí puedes ver la grabación:

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No puedo empezar esta crónica sin una breve reflexión en torno a lo histórico que ha sido este año para Chile en materias metaleras. Primero fue WarCry, luego vinieron Kamelot, U.D.O, Accept, Rage, Grave Digger y X Japan, todas bandas que vieron este año como el de su gran debut en tierras nacionales. Ese hecho en sí bastante es sorprendente, pero si analizamos los casos de bandas como Digger o Accept, lo es mucho más, porque seguramente no fueron pocos los que alguna vez pensaron que ya era casi imposible que nos visitaran. Y bueno, algo similar ocurría a mi juicio con los ingleses de Saxon.

El caso de los Sajones es uno muy especial. Se trata sin duda de una banda legendaria, ícono por excelencia de la NWOBHM, y ese estatus no se lo ganaron en una cajita de cereal, no. Se apoderaron de ese sitial a punta de discos grandiosos, y canciones que hoy por hoy engrosan la enorme lista de clásicos supremos del Metal. ¿Pero por qué nunca lograron hacerla ‘en grande’? Esa respuesta da como para un artículo aparte, por ahora sólo quiero hacer notar que Saxon es una banda idolatrada, pero al parecer, sólo por un grupo reducido de fanáticos. Es más, si me preguntan, creo que a veces son subvalorados. Son algo así como una banda de culto. Digo todo esto para ilustrar el hecho de que quienes asistieron al histórico concierto del pasado martes, eran probablemente sus más fervientes fanáticos, aquellos de verdad, como solemos decir. Pero antes de ahondar en eso, permítanme relatarles cómo estuvo en número previo.

Cuando estábamos aún fuera del Teatro con los amigos, especulábamos acerca de la cantidad de gente que podría convocar Saxon, y todos coincidíamos en que “no muchos”, con gran pesar, claro está. Unas 600 personas. Pensaba en eso cuando, a eso de las 20:15, ingresé y me topé con una de las escenas más desalentadoras que he podido ver: el telonero acaba de empezar y no habían más de 200 personas en recinto… Pensaba en que Saxon no se merecía eso, pero bueno, así no más estaba la cosa. ¡Una pena! Sólo quedaba entonces disfrutar del show de los nacionales. Hablamos de nada más y nada menos que de Battlerage, quienes son, para mí, uno de los mejores exponentes del Heavy Metal nacional. Se los digo: a mí me encantan, básicamente por lo directa de su propuesta: un Heavy bastante sencillo (¡no simple!) y contundente, rescatando los elementos más clásicos y típicos del True Metal, pero arreglándoselas siempre para sonar entretenidos. Y todo eso se exacerba aún más cuando se trata de montar su propuesta en vivo, sobre lo cual su vocalista, Fox-Lin Torres, tiene gran responsabilidad. El hombre siempre tiene un show aparte, que va desde su chasca hasta su histrionismo, pasando por su puesto por su poderosísima voz.

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En efecto, el cometido de Battlerage fue de los mejores. Iniciaron con la Cimmeria, esa notable intro del Battlefield Belongs To Me (2006), para continuar luego con un combo de dos de sus canciones más conocidas: Heavy Metal Axe y Metal Slaughter, ante lo cual los pocos fanáticos reaccionaron muy bien, entonando los estribillos y alanzado sus puños. Continuaron entonces machacando tímpanos con una mezcla de temas de sus dos primeros discos, como Held High The Chaos Sword, Steel Supremacy, By Steel I Reign Supreme y la algo más reciente Warmachine, de su notable tercer disco Blood, Fire, Steel (2009). De eso se trata Battlerage: canciones directas, contundentes y hasta aplastantes. Se les vio realmente muy cómodos, complacidos de poder mostrar su música y entendiendo la importancia de la ocasión; y con notables actuaciones de Pancho Vera en batería, Felipe Vuletich en el bajo, y Daniel Román y Alejandro Ugarte en las guitarras, quien hasta donde pude entender, estaba haciendo su debut con la banda. Y hay que decir además que para cuando ya finalizaban su show, la cantidad de personas ya se había al menos duplicado. Así es, cuando comienzan a entonar la ya clásica Battlerage, había unos 400 asistentes, que pudieron apreciar una brutal actuación de la banda. Excelente cometido, ¡bien por los muchachos!

Setlist Battlerage:

1. Cimmeria
2. Heavy Metal Axe
3. Metal Slaughter
4. Held High The Chaos Sword
5. Steel Supremacy
6. By Steel I Reign Supreme
7. Warmachine
8. Battlerage

saxon11cl-08Luego de poco más de 40 minutos de actuación, los teloneros dejan el escenario e inicia la espera por ver a la leyenda. Si bien estaba programado para las 21 horas, y la espera fue un poco más de lo pactado, a la larga fue mejor que se demoraran algo más, porque eso permitió que la cantidad de gente aumentara -considerablemente. Yo no me di ni cuenta, pero para cuando las luces se apagan indicando el inminente comienzo del show, ¡ya había unas 900 personas en el lugar! Lo sé, no es un gran número, pero es bastante digno, y si hubiesen visto la escena inicial de hacía unos pocos minutos atrás, concordarían conmigo. 21:20 de la noche, la hora mágica: después de treinta y cinco años de carrera, ¡los ingleses Saxon se posaban por fin sobre un escenario nacional! The eagle had landed!

De verdad, yo me alegré mucho cuando vi que la cantidad de fanáticos era más que decente, pero hasta me emocioné con el nivel de ovación que se dejó caer cuando comenzaron a ejecutar la tremenda y poderosa Hammer Of The Gods, de su última producción: Call To Arms (2011), y que no por nueva no iba a prender demasiado . Como ya lo dije: esos 900 fanáticos eran de los de verdad, tipos que sienten a la banda de forma especial, ¡como las leyendas que son! Excelente momento, un arranque a 100 por hora, con un Peter Rodney “Biff” Byford sensacional, rompiéndola desde el inicio mismo, cosa que no deja de sorprender viviendo de un hombre de… ¡sesenta años! Llamaba también la atención lo prendidísimo que estaba Tim “Nibbs” Carter, el bajista. Estaba vuelto mono, con un nivel de cabeceo que hacía temer por su cuello. Fuera de todo localismo, creo que la recepción de la audiencia los sorprendió bastante, y en especial a Nibbs y a Biff, o por lo menos fueron quienes menos lograron disimularlo. La gente gritaba enfervorizada “¡Saxon! ¡Saxon! ¡Saxon!”, y ellos con cara de niños en Navidad.

Y desde lo más nuevo, nos vamos 31 años hacia atrás, a los tiempos del Strong Arm Of The Law (1980), para corear uno de los himnos más grandes de la banda: ¡Heavy Metal Thunder! Qué nivel de clásico, si me dan ganas de alzar el puño con sólo escribirlo. Quedó la escoba, y es que es difícil que la gente no prenda con temas como ese y con un Biff tan entusiasmado, pidiendo palmas y puños en alto, e incluso saltando de allá para acá. ¡Viejo maestro! Luego nos quedamos en esa gloriosa época, pero un año más tarde, en 1981 para ser precisos, cuando la banda lanzara su enorme Denim And Leather, pues era el turno de otro portento que Biff presentaría con unas sabias palabras: “Hay dos palabras que jamás deben olvidar: ¡nunca rendirse!” ¡Never Surrender! ¡Tremenda! Un azote de energía. Y luego de vuelta al presente para seguir presentando material de su nueva placa: Chasing The Bullet, con la que se pudo apreciar lo mismo que con el corte de apertura: a pesar de ser nueva, para la gente fue como uno de los grandes clásicos. Qué nivel de ‘encoramiento’, con un ch-ch-ch-chasing the bullet que resonó de gran manera. Ya era todo una fiesta allí en la cancha del Caupolicán.

saxon11cl-09Por cierto, el sonido era excelente (lo mismo para Battlerage), lo que permitía apreciar, entre otras cosas, el excelente despliegue vocal del gran Biff, y de los grosos solos de Doug Scarratt y Paul Quinn. Con el sonido del motor de una moto avisaban que lo siguiente era otro clásico de aquellos, también de hace treinta y un años, Motorcycle Man, del también enorme Wheels Of Steel (1980) (cuánta grandeza, ¡por la cresta!). Y de nuevo, puro desmadre en la cancha, cosa que era avivada por los asesinos chiflidos de Biff (imaginen nada más la sensación en los oídos con un chiflido de 120 decibeles en un lugar cerrado). ¡Heavy Rock en estado puro y refinado! Luego, Biff anuncia que la siguiente canción pertenece al nuevo álbum, Back In ’79. Para muchos es uno de los cortes más bajos de Call To Arms, pero a mí me encanta, y creo que a los demás asistentes también, ¡porque cómo coreaban y levantaban sus manos con ese “Show me your hands”! Y así mismo pasó con And The Bands Played On, rememorando el pasado en aquella época donde tocaban con leyendas como Rainbow, Judas Priest, Black Sabbath y Scorpions, entre otros. Luego dio paso a la ultra-tremendísima Battalions Of Steel, mi favorita del Into The Labyrinth (2009), y una de mis preferidas de la banda. ¡Glorioso! Y la parte instrumental sirvió para que Biff pudiera darse el tiempo de colgar dos banderas en la batería de Nigel.

Lo siguiente es simplemente anunciado como “algo del nuevo álbum”, pero de inmediato comenzó a sonar un suave arpegio y la gente identificó que se trataba de la mismísima Call To Arms. Viejo… ¡Cuánto poderío! ¡Cuántos huevos le ponen esos ancianos! El quiebre con el que inicia la parte pesada de la canción, justo después de esa suave intro, sonó como un bombazo. ¡Notable! Un verdadero llamado a las armas, muy emotivo. El sonido fue impecable, cosa que hizo que sonara mejor y muchísimo más poderosa que en la versión del disco. Creo que todos nos dimos cuenta, y de ahí que esa haya sido una de las ovaciones más monumentales de la noche. Luego una pequeña tanda de algo más hardrockero de la mano de Dallas 1 P.M., donde Biff dio cuenta de un gran histrionismo al tiempo que iba relatando la historia de la canción, y también de Rock N’ Roll Gypsy, canción que el cantante presenta muy agradecido de los aplausos y el cariño, no sin antes gritar “¡Gran público, muchas gracias!”, en un perfecto español.

Continuamos, y la decimosegunda canción fue ni más ni menos que Mists Of Avalon, otro de los grandes aciertos de Call To Arms, cosa que quedó demostrada cuando Biff dio al público la oportunidad de cantar por sí solo el estribillo y este retumbó por todo el Teatro. ¿Y luego? Battle Cry, hermano, ¡Battle Cry! ¡Pero qué pedazo de canción! Si el coroto de la canción anterior resonaba fuerte, esto fue una locura. ¡Gran momento! Y lo siguiente no se quedó atrás, ¿eh? Biff anuncia que es del nuevo material, y que formará parte de la banda sonora de una película que llevará por nombre Hybrid Theory, que se estrenará el próximo año, hablamos de When Doomsday Comes. Para mí este es otro de los puntos altos de la última placa, pero no creí que fueran a tocarla, y la verdad disfruté muchísimo esta gran versión en vivo. Enorme interpretación. Pero con lo siguiente sí que se estremeció el Teatro, porque no habremos sido más de 900 personas, pero clásicos de la talla de Denim And Leather maximizan las capacidades del rockero promedio y lo vuelven un energúmeno, ¡como debe ser! En momento como estos, uno no canta, ¡grita! Por cierto: hermoso gesto el de dedicarla a San Ronnie James Dio, patrono de los metaleros, y gran amigo de Biff y los demás muchachos.

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Un muy sorprendido Biff exclama “¡Grande, ¿ah?!” Es que el tipo estaba contentísimo. Tanto así que le dice a uno de los técnicos “give me the fucking camera!” La toma y se pone a grabar a los enloquecidos fanáticos, y dice que esas imágenes se van al sitio de la banda (habrá que cobrarle la palabra). Luego hace notar su felicidad de ver a tantas generaciones en la audiencia, ¡y tenía razón! Yo ya había reparado en un niñito de unos seis o siete años en los hombros de su padre que estaba vuelto un chango, totalmente desquiciado disfrutando de lo que para él debe haber sido una de las mejores experiencias de su corta vida. Hacia el otro lado, un hombre de unos cincuenta años rockeando como si tuviera veinte. ¡Un cuadro notable! Y eso tenía feliz a la banda, seguramente orgullosos también de poder propiciar aquello. Estábamos en eso cuando rápidamente retoman posiciones y comienzan a  entonar la potente 20.000 Feet, que puso nuevamente a todo el mundo saltar. Luego una sorpresa de aquellas: Ride Like The Wind, rescatada de uno de sus discos más cuestionados: Destiny (1988). Esa es probablemente la mejor canción de aquél disco, así que se agradeció mucho, y la gente la disfrutó tanto como los clásicos mayores.

Y hablando de clásicos de talla mayor: ¡Wheels Of Steel! Un tema tan sólido, que da nombre al disco inmortal de 1980. ¿Cómo no corearlo a todo pulmón? Así lo entendió la gente y así se hizo. El mismo Biff advirtió que quería más entusiasmo: “I wanna see all of you jumping up!”, gritó al comienzo, aunque quizás no hacía falta, ¡si lo íbamos a hacer igual! Unos de los momentos álgidos de la noche, sin duda. El vocalista era el que mejor lo pasaba, se fue hacia una esquina del escenario para vacilar con Paul, luego se fue corriendo a toda velocidad a la otra esquina junto a Tim, con quien se va corriendo abrazado hasta donde estaba Paul, y luego de vuelta: ¡cuenta energía del viejo Biff! No sólo se banca todo un show cantando, si no que salta y corre, y recordemos: tiene sesenta años. Luego quedan tocando sólo Tim y su bajo junto a Nigel y su bombo, con lo que Biff avisa que vamos corear un poco, y después de un par de “eeeh ooohs” recuerda algunos lugares donde han tocado recientemente, y donde van a tocar en los próximos días, provocando enormes alaridos cuando mencionó que ahora era el turno de Chile y que había que romperla. Buen manejo del público, mostrando que tres décadas sobre los escenarios no han sido en vano. Termina finalmente la canción y abandonan el escenario por primera vez.

saxon11cl-12Pero eso dura poco, pues Paul Quinn vuelva rápido y comienza  tocar el arpegio de la enorme, prodigiosa y excelsa Crusader, del no tan grandioso (siendo honestos) disco del mismo nombre, editado en 1984. En lo personal fue otra gran sorpresa, no la vi venir y siendo una de mis favoritas, me dejó pletórico de dicha. ¡Temazo! Similar cosa pasa con 747 (Stranger In The Night), aunque en este caso no fue tan sorpresivo, porque si bien no es de esos temas que toquen siempre, sí es considerado un gran clásico y es muy querida por la fanaticada y aparece más seguido en los shows. Al terminar aquello, un solo de Doug Scarratt (quien por cierto desde lejos es igual a Janick Gers), que no destacó tanto por su virtuosismo, pero sí por la crudeza del sonido por lo sólido de los acordes. Es entonces cuando el resto de la banda se une y comienza a sonar la genial Power And The Glory, del disco del mismo nombre, de 1983. Prodigiosa interpretación, es un tema que en su versión en estudio es un despliegue notable de Heavy Metal clásico, pero en vivo gana mucho y simplemente te vuela la cabeza. Alucinante.

El anterior era el vigésimo-primer tema de la noche y al terminar, la banda se retira triunfante del escenario, bajo una ovación ensordecedora. Si no volvían, nadie podría haberlos juzgado mal, pues ya lo habían dado todo. ¡Pero Saxon es de verdad! Y siendo las 23:10 regresan al escenario, y esta vez el que se despacha con un solo es Tim Carter, y si Doug es igual Janick Gers, Tim muy parecido a Jason Newsted, no sólo físicamente, sino incluso en la forma de moverse, ¡hasta los cabeceos circulares son iguales! En fin, eso da un poco lo mismo, lo importante es que casi destruye el escenario con su estridente solo. ¡Y cuánta entrega! No sólo en ese minuto de protagonismo, sino que durante todo el show. ¡Un monstruo! En ese momento vuelven los demás y como un flechazo llega Strong Arm Of The Law, tema que abre el disco homónimo, y que ya mencionamos en su calidad de ícono. El “Stop! Get Out!” tronaba por parte del respetable, lo que hacía sonreírse una y otra vez al buen Biff. Casi dos horas de show y todo seguía siendo una fiesta, como el comienzo.

Unas breves palabras para agradecer a los asistentes, incluyendo a la banda soporte Battlerage (no muchas veces vemos esto, y menos que nombren a la banda en cuestión), y luego de eso, probablemente la canción más conocida de Saxon: Princess Of The Night. Más de dos horas de show, y la gente como si nada, ¡qué forma de gritar y saltar! Tanto o más que en el primer a tema, hacía ya 22 episodios. Impresionante la entrega de esos fanáticos y de la banda. La canción efectivamente termina, dedican algunas palabras nuevamente a los asistentes, pero retoman enseguida para repetir el final y rematar de forma portentosa. Hasta hace no mucho, pensé que jamás veríamos a Saxon en vivo, y al tiempo, los teníamos justo enfrente tocando uno de los clásicos más grandes del Heavy Metal. ¡Simplemente memorable!

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Fue sin lugar a dudas una noche histórica, en la que contamos con un sonido de primerísimo nivel y una selección de temas que rayó en lo perfecto. Noche histórica que por cierto en un principio pudo verse empeñada pro la baja asistencia (algo que de todas formas no deja de preocupar, pero que no he querido analizar aquí), pero que finalmente salió a flote de una forma más que diga. Y eso queda patente con lo que se llevó la banda: una noche de debut majestuosa ante una audiencia que los había esperado por décadas. El mejor indicio de eso era simplemente la cara y la actitud de los músicos, total y gratamente sorprendidos por la cariñosa recepción de aquél millar de fans, cargada de respeto y admiración. No habrán sido muchos, pero los pocos que fueron, se encargaron de hacer de esa noche algo realmente histórico, tanto para ellos mismos como para Saxon. Ya saben: ¡Never surrender y cosas buenas pasarán!

Setlist Saxon:

01. Hammer Of The Gods
02. Heavy Metal Thunder
03. Never Surrender
04. Chasing The Bullet
05. Motorcycle Man
06. Back In ‘79
07. And The Bands Played On
08. Battalions Of Steel
09. Call To Arms
10. Dallas 1 P.M.
11. Rock N’ Roll Gypsy
12. Mists Of Avalon
13. Battle Cry
14 When Doomsday Comes
15. Denim And Leather
16. 20.000 Feet
17. Ride Like The Wind
18. Wheels Of Steel
Encore 1:
19. Crusader
20. 747 (Strangers In The Night)
21. Power And The Glory
Encore 2:
22. Strong Arm Of The Law
23. Princess Of The Night

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

Por primera vez en Chile se presentó la leyenda del Heavy Metal, Saxon. La banda repasó su discografía ante unas 800 personas en la cancha del Teatro Caupolicán.

Fotos: Guillermo Salazar

Saxon

El 18 de octubre, y en el Teatro Caupolicán, SAXON por fin actuará por primera vez en Chile.

El grupo británico vendrá en la promoción de su disco “Call To Arms”, lanzado en junio, y las entradas para el concierto pueden comprarse a través de Ticketmaster, a un valor de $18.000.