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«Permanent Waves» de RUSH este año cumple 40 años desde su lanzamiento el 14 de Enero de 1980. Como parte de la conmemoración, los canadienses lanzaron un videoclip animado completamente nuevo para «The Spirit Of Radio» el cual puede ser visto a continuación:

«The Spirit Of Radio» fue el primer single del disco que llegó al #4 de la lista de Billboard 200 en US. El nuevo video captura la magia, el espíritu y el crecimiento del formato de radio FM con un guiño nostálgico a los pioneros DJ’s que transmiten música a los hogares de todo el mundo. El vídeo también rinde homenaje al miembro de RUSH, hermano de alma y compañero de banda Neil Peart, cuya música y letras siguen capturando los corazones y la imaginación de los fans.

 

Charlie Benante (ANTHRAX), Alex Skolnick (TESTAMENT) y Roberto «Ra» Díaz (SUICIDAL TENDENCIES) se unieron para realizar un cover del clásico de RUSH «YYZ». Este fue realizado a la distancia ya que los 3 se encuentran en cuarentena en sus respectivas casas por motivo de la pandemia de coronavirus.

«Aquí está nuestra versión del clásico RUSH ‘YYZ’. RUSH nos inspiró a los 3 a ser mejores músicos. Alex Lifeson, Geddy Lee y el gran Neil Peart no solo tocaban increíble, sino que también escribieron algunas de las mejores canciones. Nos sentimos honrados de tocar un poco de ‘YYZ’ para ustedes. Espero que esta música mágica les ayude en su mañana / tarde. Alex Skolnick y Ra Díaz son increíbles. Me encanta RUSH»

Pueden ver el video a continuación:

 

Alex Lifeson y Geddy Lee publicaron en redes sociales de RUSH un mensaje despidiéndose del baterista Neil Peart, quien falleció este Martes por un Tumor Cerebral.

Los miembros de RUSH dejaron el siguiente mensaje:

Es con los corazones rotos y la tristeza más profunda que debemos compartir la terrible noticia de que el martes nuestro amigo, hermano del alma y compañero de banda de más de 45 años, Neil, perdió su increíblemente valiente batalla de tres años y medio contra el cáncer cerebral. Les pedimos a amigos, fanáticos y medios de comunicación un profundo respeto a la privacidad y necesidad de paz de la familia. Aquellos que desde expresar sus condolencias pueden elegir un grupo de investigación del cáncer o una organización benéfica de su elección en nombre de Neil.

Descansa en paz hermano.

Neil Peart, baterista y letrista de RUSH, falleció el pasado Martes 6 de Enero a sus 67 años de vida debido a un Tumor Cerebral con el cual estuvo luchando los últimos 3 años de su vida. Elliot Mintz, representante de la familia Peart, reveló la noticia el día de hoy.

Neil Peart es considerado uno de los bateristas más importantes de la historia, no solo a a nivel de Rock, sino de la música en general. Es considerado influencia de miles de artistas a nivel mundial y ha recibido cientos de reconocimientos.

PowerMetal.cl envía condolencias a familia, amigos, seguidores y todos los que se sientan afectados con el triste deceso.

Cinco años debimos esperar para escuchar otro álbum de los canadienses.  Hubo algunos adelantos que se supone debieron calmarnos por un tiempo, pero estos, más que apaciguar la ansiedad, alborotaban aun más debido a lo bien que se oían las nuevas canciones.  De hecho meses antes de su visita de 2010 habían lanzado el primer single, Caravan, el que además en su cara B traía BU2B, así que incluso tuvimos oportunidad de oír estos nuevos cortes en vivo, y tal como lo mencionamos en el comentario de aquel show, aquellos temas nos hacían presagiar que la cosa se venía bastante buena.  Hace tan solo dos meses atrás vino otro entremés, Headlong Flight, y ya las ansias de oír pronto el disco en su totalidad se tornaban insostenibles.  Antes de seguir, ¿será necesario aclarar que me gusta mucho Rush?  De acuerdo, calmémonos.  Clockwork Angels ya está en la calle.  ¿Se cumplieron las expectativas?  Eso depende del oyente.  En mi caso, voy a sentenciar ahora mismo y diré que es el mejor y más completo trabajo de la banda desde Counterparts, lo que equivale a decir que -insisto, a mi parecer- es su mejor disco en prácticamente veinte años.

Doce pistas: once canciones, un interludio.  De eso se compone Clockwork Angels, placa que en exactos sesenta y seis minutos nos presenta a un trío plenamente vigente, sonando como en sus mejores tiempos, e incluso me atrevería a decir que sonando mejor que en aquellos años. ¿Y cómo logran tres sexagenarios mantenerse a tal nivel musical?  No intentaremos responder a cabalidad una pregunta como esa, estoy seguro que cada cual tendrá sus apreciaciones al respecto.  Lo que sí puedo decirles, es que para mí no se trata de algo al azar, ni de buena suerte, ni de práctica, ni siquiera se trata de algo musical en realidad.  Lo de ellos es más simple: trabajo en equipo, nada más.  Esto es lo que se logra con el nunca bien ponderado dicho “hay que remar para el mismo lado”, es todo.  No hay secretos.  Claro, no siempre ha sido así.

Parafraseando el mismo dicho, durante los ochenta Geddy agarró los remos de madera y los cambió por modernos remos de alta competición. ¿El resultado?: Grace Under Pressure, Power Windows, Hold Your Fire y Presto.  Cuatro discos que dividen a los fans de RushLee consideró que había actualizar, suavizar ¿comercializar? y simplificar el sonido de la banda, la guitarra pasó a un segundo y muy oscuro plano en realidad quedó bien atrás de los sintetizadores y Lifeson acató el cambio, aun cuando no le gustaba la idea.  Se hizo de esa forma por varios años hasta que se dieron cuenta que eso no era lo de ellos.  Aclaro.  Los álbumes mencionados son excelentes y resultaron lógicos durante aquel periodo, pero son como un oasis dentro de su discografía, distintos.

Ahora bien, no vamos a decir que con Clockwork Angels, Rush vuelve a sendas más rockeras, más progresivas o pesadas, ya que en placas anteriores ya habían recuperado aquella veta más dura y se notaba que esa era la tónica, pero sí podemos señalar que todo lo bueno que se oía en aquellos trabajos ahora lo han potenciado, lo han magnificado, llevándolo casi a un nivel superlativo, a un punto que contadas bandas con una trayectoria similar han logrado alcanzar, lo cual queda demostrado desde el mismo comienzo con Caravan, un corte pesado, duro y muy potente, pero que para los coros regresa a aquellas capas más suaves, con delicados arreglos por parte de Lifeson.  Además, es posible notar que hay algunos guiños al pasado y esto queda patente durante la sección netamente instrumental, en donde podemos encontrar algunas referencias a pasajes de La Villa Strangiato, muy leves, pero ahí están, sobre todo ligados al sonido que el mismo Alex le saca a su guitarra.

En una agrupación de las características de Rush, hablar del nivel técnico y de ejecución que posee cada uno de sus integrantes no tiene mayor sentido, así que no ahondaremos en ello, pero resulta imposible no señalar que durante este y los demás temas que vienen, las líneas de bajo de Geddy Lee resultan muy atrayentes, son intrincadas, complejas, pero inteligibles, y por complicadas que parezcan por momentos, mantienen ese sentido musical que Lee siempre ha impreso en su trabajo.  Mismo caso el de Peart, un tipo que a estas alturas nada tiene que demostrarle a nadie, él lo sabe bien y a pesar que el despliegue de sonoridades es impresionante, mantiene siempre en primer plano la musicalidad de las canciones, sin sobrecargar su ejecución como a veces suele suceder con otros bateristas del estilo, que parecieran estar siempre compitiendo por el cetro de quién logra los arreglos más intrincados.  De hecho, en BU2B, por ejemplo, su trabajo se oye más sencillo que de costumbre, lo que no significa que lo sea, sin embargo esto va en claro beneficio de la placa, la cual, aún siendo muy técnica, llega con una facilidad y naturalidad que ya la quisieran otras agrupaciones del género.

Otro punto interesante en este álbum es la sensación que dejan las canciones de haber querido ligar todas las facetas musicales que la banda ha explorado en sus más de 40 años, pero sin auto-repetirse. Por eso hablo de “sensación”, no vamos a encontrar ningún copiar-pegar, pero sí es posible viajar con la música a través de su discografía, cosa que me sucedió con el homónimo Clockwork Angels, que en sus más de siete minutos te mantiene atento a cada uno de los movimientos que ejecutan, poseedora de unas líneas vocales que erizan al oyente, de una sensibilidad extraordinaria y que sumadas a la instrumentación y a las diversas capas musicales con las que juegan en ella, logran que los minutos transcurran sin darnos plena cuenta del tiempo pasado.  Hay partes lentas, suaves, otras pesadas y más densas, varios quiebres y arreglos musicales ante los que a uno solo le queda maravillarse al oírlos.

De características similares es The Anarchist, otro de los cortes más largos del álbum pero que también te atrapa con facilidad, sobre todo por el trabajo de Lifeson y Lee, el primero con algunos sencillos aunque muy gancheros riffs, y el segundo con unas intensas líneas de bajo.  A eso agreguémosle las inolvidables líneas del coro que te invitan con tan solo un par de oídas a memorizarlas de inmediato: “A missing part of me that goes around me like a cage”, rondará días en tu mente luego de haber oído The Anarchist con cierto grado de atención.

Pesados riffs dan comienzo a Carnies, a los que luego se suman duros baquetazos por parte de Neil, todo sobre una base más bien lenta y densa, la que se interrumpe llegado el coro, donde el ritmo aumenta algunas revoluciones y se suavizan un poco para luego despacharse otro coro memorable.  El tema transcurre entre estas dos facetas, las que se van sucediendo alternada y repetidamente, tornando su estructura en una de las más predecibles dentro de la placa –dentro de lo que hace Rush, por supuesto- lo que en ningún caso viene a ser sinónimo de aburrimiento alguno, eso que quede bien claro.

Halo Effect, sexto en la lista, comienza de forma acústica, guitarra y bajo, instrumentos de los cuales emanan suaves melodías con una leve similitud a lo que podemos oír al inicio de Natural Science, o al menos esa es la sensación que deja.  El tema adquiere un poco más de peso por momentos, pero en términos generales es muy relajado, de exquisita y hermosa melodía y muy sutiles arreglos y que, considerando su duración -algo más de tres minutos-, dentro del contexto de la placa viene a ser algo así como un interludio más largo de lo normal.

Llegamos a la mitad de Clockwork Angels.  A estas alturas ya han transcurrido 33 de los 66 minutos que dura, sin habernos dado mayor cuenta de ello.  Es el turno de Seven Cities of Gold, The Wreckers y nos vamos a saltar a Wish Them Well, porque son canciones que representan fielmente aquella etapa más dócil de la que hablábamos en un comienzo, esa que se enmarca en la línea temporal entre la segunda mitad de los ochenta y principios de los noventa, sobre todo The Wreckers, un corte relajante, muy melódico, hermoso a decir a verdad y con unos arreglos en cuerdas realmente maravillosos, los que estuvieron a cargo de David Campbell, quien ya había realizado algunas incursiones en esta área junto a Metallica en el tema The Unforgiven III y Def Leppard, en su álbum X.  Por otro lado, Seven Cities of Gold se pasea por el lado más rockero de aquellos años, muy en la onda de Counterparts; y Wish Them Well, probablemente les recordará a Time Stand Still, sobretodo por algunas líneas vocales y las guitarras de Lifeson.

En la novena posición tenemos a Headlong Flight, single lanzado en abril de este año.  Se trata, al igual que Clockwork Angels, de una canción con la cual podemos hacer una retrospectiva a la discografía de la banda e ir encontrando pasajes con similitudes a cortes compuestos con anterioridad y de todas sus etapas, de hecho trae un rockero riff que recuerda mucho al de Bastille Day, ¡imagínense! Es un verdadero recorrido por la historia musical de los canadienses, y lo que más sorprende es cómo unen características de períodos tan disímiles en un solo tema, con una espontaneidad que sólo ellos pueden lograr.  Es esencialmente pesado, rápido, con muchos quiebres y progresiones, de hecho inicialmente estuvo pensado para ser un instrumental llamado Take That Lampshade Off Yo Head! y que, según palabras de Geddy, cuando vieron lo que estaba escribiendo Neil, sintieron que encajaba perfecto con la parte musical, así que se decidieron por la versión que finalmente ahora conocemos.

BU2B2 es el interludio que les mencioné al inicio.  Se trata de un arreglo en cuerdas sobre los cuales Geddy nos relata las conclusiones que el protagonista de la historia conceptual de este trabajo, ha conseguido obtener a través de su viaje por este mundo de sueños y magia creado por Neil, donde se encuentra con piratas, ciudades perdidas, anarquistas y un implacable relojero, quien busca que el joven hombre afronte cada aspecto de su vida con total precisión.  No está de más mencionar que la historia completa ha sido trasladada a una novela que estuvo a cargo del señor Kevin J. Anderson, con la colaboración del mismísimo Neil PeartAnderson es conocido por ser el autor de varios spin-off de Los Expedientes X, Star Wars y Starcraft, entre otros.

El disco cierra con The Garden, que debe ser una de las canciones más hermosas que haya escuchado en el último tiempo.  Que no les extrañe el adjetivo utilizado, es así, de melodías exquisitas, íntimas líneas vocales, con pasajes semi-acústicos, arreglos que brillan por su sensibilidad y sencillez, y notables intervenciones en piano (a cargo de Jason Sniderman, quien ya había colaborado con la banda en la era de Presto).  Todo un acierto para dar por concluida una placa redonda, intensa, sobrecogedora por momentos, magnífica a decir verdad y que prácticamente no tiene puntos débiles por donde atacarla.

Definitivamente Clockwork Angels está destinado a convertirse, en el corto plazo, en otro clásico dentro de la discografía de Rush.  No queda más que darles las gracias por tal nivel de compromiso y amor por lo que hacen.

Neil Peart

El baterista de RUSH, Neil Peart, ha publicado en su sitio web un relato de su viaje durante el reciente tour que los trajo por Sudamérica.  En la introducción a sus «Cuentos de los Caminos» destaca lo conmovidos que se sintieron con la historia de los 33 mineros y el sorprendente rescate del que fueron protagonistas, destacándo la notable labor llevada a cabo por la Cruz Roja Chilena, quienes administraron el «Campamento Esperanza»  durante la estadía de las familias de los mineros y la prensa internacional.

Además, señala que muchos de los recursos de la mencionada institución, ya habían sido utilizados durante los operativos llevados a cabo luego del terremoto del 27 de febrero, por lo que antes de ingresar a leer la historia se solicita a quienes puedan ayudar, lo hagan a través de un link que ha sido puesto en su página, sugiriendo una donación de 1 dólar, existiendo la opción de donar hasta 10 dólares, como retribución por la historia en la cual trabajaron junto a su acompañante de viaje.

Pueden acceder a la página a través del siguiente link.

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Lo vivido el domingo 17 de octubre de 2010 es algo que difícilmente olvidarán los más de 40.000 asistentes que se dieron cita en el Estadio Nacional, quienes presenciaron uno de los eventos rockeros más esperados en Chile.  Fueron décadas de espera las que separaron a una de las agrupaciones más importantes del rock progresivo de suelo nacional y de un público que veía cada vez más lejana la posibilidad de tenerlos tocando en nuestro país.

Sin embargo, este año, para ser más precisos en junio de 2010, la banda confirmó su visita a Chile.  Los sueños estaban a punto de volverse una realidad ¡Años esperando por esto! Un par de meses más daba igual.  En lo personal llevaba más de quince años esperando poder escuchar temas como The Camera Eye, YYZ o La Villa Strangiato en vivo.  La expectativas de todos eran altísimas ¿fueron cubiertas? ¡Por supuesto! Y con creces, creo que nadie que guste de la música del power trío canadiense y que haya estado el domingo en el Nacional, puede haber quedado decepcionado con lo vivido.

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La velada comenzó con una hilarante película representada por los mismos “Rash”: Lee vestido de barman de los años cincuenta y con bigotes, lo mismo Peart, pero en su caso representando a un policía y Lifeson, un tremendo gordo quien había inventado una máquina que haría tocar mejor a los chicos de la banda.  Conectados a esta comienzan a probar distintos ritmos hasta dar con la versión que todos conocemos, pero mientras el gordo Lifeson explicaba que no debían tocar el botón rojo, este lo acciona y transporta a los tres por distintas edades hasta convertirlos en el Rush actual.

Así comienza el concierto, con The Spirit of Radio, y la euforia contenida por años se desató de forma incontenible, algunas lágrimas ¡que algunas! varias lágrimas rodaron por las mejillas de muchos.  Nunca la expresión “Un sueño hecho realidad” había sido tan literal como el domingo.

rushcl10-t4f-07Era realmente impresionante observar la compleja y a la vez sencilla maquinaria que es Rush en vivo.  Compleja porque la milimétrica banda no toca música fácil, eso lo sabemos todos, pero a la vez sencilla, porque ellos lo hacen como si estuvieran jugando y de hecho de eso se trata en gran medida la puesta en escena de Rush, en crear un entretenido juego entre la música, ellos y sus fans, no por la interacción con la audiencia, sino más bien por la cantidad de cuidados detalles que suman a su performance, todo para el deleite de quienes asisten a verlos.  El trío no es de aquellas bandas que pone un telón de fondo con la imagen del disco de turno y un par de adornos más, no, para nada, todo lo que uno ve en el escenario esta de una u otra manera relacionado con el disco o con el tour en el que se encuentran, desde las poleras de Lee, hasta el último tom de la batería de Peart, los videos (que iban señalando además, en algunos casos, el año en que había sido lanzado el tema que iban a tocar), los platillos, los “actores” que salen de vez en cuando a escena (un gorila, un tipo con un carro de supermercado, uno disfrazado de hot-dog, etc.), y si a todo eso sumamos la iluminación más sorprendente que he visto, con un pulpo mecánico imponente e impresionante… ¡uf! Los canadienses no dejaron nada afuera, nada, vinieron con todo, no escatimaron en ningún detalle, por más mínimo que fuera, ya desde ese solo punta de vista, era un verdadero privilegio vivir este concierto.

Para quienes se miraron las caras cuando Lee comenzó a cantar The Spirit of Radio, sí, la verdad es que no partió del todo bien, pero hay que considerar que la grabación original data de 1980, los años no pasan en vano y en este caso son treinta, pero en realidad ese no es el punto, ya que en otras locaciones la ha cantado muy bien, más bien se trató del desgaste que traía consigo considerando que este era el show con el que cerraban este Time Machine Tour, por lo que era algo esperable considerando lo alto que cantaba Geddy en esos años.  De todas formas le tomó sólo ese tema calentar la garganta, ya que a partir de Time Stand Still, un clásico que encontramos en el álbum “Hold Your Fire” todo fue, y me atrevo a decirlo, ¡perfecto!

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Es así como se fueron sucediendo grandes éxitos de la etapa ochentera de la banda, más algunos cortes más nuevos.  Presto fue el tercero en la lista y luego vino Stick It Out, con dedicatoria especial para los 33 mineros rescatados, momento en el que se proyecto una foto de ellos con la bandera chilena y un “33 Salvado!” en un, como pueden ver, casi perfecto español.  El detalle del número “33” en la guitarra de Alex también fue notable.  Continuaron con Lifeson tocando una mandolina para el inicio de Workin’ Them Angels, el instrumental Leave That Thing Alone (con un Lee impresionante) y Faithless del último trabajo de estudio hasta la fecha, “Snakes & Arrows”.  Luego vino la presentación de uno de los dos cortes que aparecen en el nuevo single, publicado en junio de este año, el tema titulado BU2B -Brought Up To Believe-.  Debo decir que a juzgar por este y Caravan, el otro tema que compone el single (y que también tocaron), el nuevo disco que se viene encima, “Clockwork Angels” se viene muy bueno al parecer.

rushcl10-t4f-08A continuación tres temas que volvieron locos a todos los presentes, no podía ser menos: Freewill, Marathon y la extraordinaria Subdivisions (en donde Lee se lució en las teclas) dejaron a todos extasiados.  Todo era de un nivel superlativo hasta ahora y eso que todavía faltaba la interpretación de “Moving Pictures” ¡completo!  Terminada Subdivisions Geddy se dirige al respetable señalando que debido a que estaban demasiado viejos necesitaban descansar y que luego de algunos minutos volverían, para que tanto ellos como nosotros aprovecháramos de ir al baño.  El contador en pantalla quedó en 1974… y la cuenta comenzó a avanzar.  Eso sólo significaba que iban a poner todo a punto para dar rienda suelta a los siete temas que conforman el mencionado disco de 1981, uno de los álbumes más aclamados de la banda ¿el mejor?, la discusión sería bastante larga, así que no entraremos en ella.

La cosa es que tras algo más de 10 minutos de espera y luego que la cuenta llegara al año “1981” en las pantallas, comenzó un nuevo video, con otra sección de la historia de “Rash”, esta vez intentando grabar un videoclip, pero cuando estaban en ello nuevamente es presionado el botón rojo (que tenía impreso “Time Machine” encima) y provoca que los integrantes cambien de instrumentos en reiteradas ocasiones, hasta que por fin todo vuelve a la normalidad y dan comienzo al segundo set del show: Tom Sawyer, Red Barchetta, YYZ, Limelight, The Camera Eye, Witch Hunt y Vital Signs, provocaron nuevamente que algunas lágrimas rodaran por las mejillas de varios y es que escuchar temas como YYZ en vivo, junto a 40.000 personas saltando a tu lado es algo indescriptible, ver como ejecutan cada corte es impagable, es de otro nivel, cada tema con su respectivo apoyo visual en las pantallas, creado especialmente para cada uno de ellos, es de verdad algo que merecía ser experimentado ahí, en la cancha, por más gente, de verdad lo lamento por quienes no pudieron asistir o por quienes no descubrieron antes a Rush o no se han dado el tiempo de oírlos, probablemente algún día se arrepientan.

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Terminada la impecable ejecución de “Moving Pictures”, vino de inmediato el segundo tema nuevo de la noche, Caravan, que insisto, dejó entrever que el próximo disco se viene bastante bueno.  Lo que vino fue algo que también se esperaba con ansias: el solo de Neil Peart.  Tratar de describirles como toca Peart la batería sería una locura, hay que verlo.  La ovación fue espontánea, el tipo toca el set completo, o los sets en realidad, ya que a mitad del solo la plataforma da un giro en 180º, Neil se para y se sienta en la silla que viene dando vueltas para seguir tocando un set distinto, en el que la percusión es más tribal por momentos.  Terminado su demostración y luego de la ovación se une en el escenario Lifeson con su guitarra y comienza un corto solo que viene a ser la introducción de Closer To The Heart, único tema de “A Farewell To Kings” que sonó esa noche.

rushcl10-t4f-06Lo que se venía era otro de esos momentos soñados, 2112, o al menos las dos primeras partes de aquel mítico tema que dura más de 20 minutos: Overture y The Temples of Syrinx, hicieron delirar (yo incluido) a todos los presentes, vociferar “We are the Priests, of the Temples of Syrinx” o al menos intentarlo, ahí, en vivo, con Rush en frente tuyo tocando aquel tema, fue otro sueño cumplido, me imagino que para muchos.  Pero aún quedaba algo antes de despedirse, Far Cry de “Snakes & Arrows”, un corte que a pesar de contar con algunas partes más “pesadas” sirvió para relajarse un poco.  La banda se despide rápidamente del público y se retiran, pero sólo por algunos minutos, para luego volver y comenzar con un juego instrumental que dio un inició rápido a aquel mágico instrumental perteneciente al no menos mágico “Hemispheres”: La Villa Strangiato, ¿Cuántas veces no habré tocado esa imaginaria guitarra (la “air guitar” como la llaman últimamente) alucinando con este tema? Y ahí estaba ahora, viendo a los mismísimos Rush interpretándola en vivo.  Sin palabras.

El último corte de la noche llegaba de la mano de Working Man, uno de los mejores cortes que encontramos en ese ya lejano primer álbum de 1974.  La verdad es que no me gustó el inicio que le dieron, que se me hizo estar escuchando a The Police en vez de a Rush, pero bueno, no está permitido cuestionarles nada a los dioses, simplemente a tenerles fe y así fue como tras unos minutos el tema tomó su curso normal, dando término a una jornada que duró cerca de 3 horas y que saldó una deuda que por décadas mantuvo impacientes a miles de fanáticos, que soñaron en más de una oportunidad con tener la dicha de ver a una de las bandas más importantes del rock progresivo de todos los tiempos, en nuestro país y que mejor que en el Estadio Nacional.  Fue una velada inolvidable, que dejo una vara muy alta tanto por la calidad musical y la ejecución de la banda que tuvimos en frente, como por la maravillosa puesta en escena, que superó cualquier expectativa forjada previa al evento.  Es seguro que he dejado muchas cosas en el tintero, pero es imposible contarles todo lo vivido y todo lo visto, son tantos detalles que sería una tarea maratónica intentar hacerlo.  Nunca había lamentado tanto que alguien se perdiera un concierto, más cuando probablemente pasen varios años más antes de ver a Rush pisar nuevamente suelo nacional… ojala así sea.

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Primer Set:

01. The Spirit Of Radio
02. Time Stand Still
03. Presto
04. Stick It Out
05. Workin’ Them Angels
06. Leave That Thing Alone
07. Faithless
08. BU2B
09. Freewill
10. Marathon
11. Subdivisions

Segundo Set:

12. Tom Sawyer
13. Red Barchetta
14. YYZ
15. Limelight
16. The Camera Eye
17. Witch Hunt
18. Vital Sign
19. Caravan
20. Drum Solo
21. Closer To The Heart
22. 2112 Part I: Overture
23. 2112 Part II: The Temples Of Syrinx
24. Far Cry

Encore:

25. La Villa Strangiato
26. Working Man

REVISA LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

Por primera vez en Chile se presentó el pasado 17 de octubre el trío canadiense Rush. La banda convocó a más de 40 mil personas en el Estadio Nacional donde el «Time Machine Tour» repasó su amplia trayectoria que incluyó completo el disco «Moving Pictures», además de nuevas canciones.

Fotos: Álvaro Pruneda (T4F)