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Hëiligen, banda conformada por Renzo Palomino en la voz, Hugo Sánchez en la guitarra, Javier Alarcón en el bajo y Jonathan Marín en la batería, presenta su segundo trabajo de estudio después del EP “Return to the Battle” (2016) y primer disco de larga duración, titulado “Shadows in the Church”, álbum que plasma toda la magia e influencias en el característico y asombroso sonido que posee esta agrupación.

El álbum da inicio con The Curse of the Priest, una grandiosa introducción, con mucho sentimiento y magia, que se rompe cuando comienza Shadows in the Church, directa y sólida, con riffs muy enérgicos, al igual que cuando entra la voz, proporcionando a la canción una clara y potente energía que se ve reflejada en el solo de la guitarra, continuando de la misma forma hasta el final. Electrizante tema de Heavy Metal sin concesiones.

El riff de Inquisitor al comienzo del tema sin duda hace presagiar otro potente corte, lleno de fuerza, donde queda de manifiesto el virtuosismo de las guitarras, con enérgicos riffs y solos de guitarra que pareciesen sacar chispas, sin dejar de lado la sonoridad y melodía característica que los marca. Excelente canción, con una ejecución bien llevada de principio a fin.

Con Prisoner Of Faith bajan un poco las revoluciones -sólo un poco-, un ritmo al principio más constante y que cambia un poco antes de la mitad, con un potente doble pedal que introduce a las guitarras al interludio, creando una atmósfera de encanto con pequeños tintes de misterio, para nuevamente volver al principio con un canto cargado de fuerza. Fino corte, con muchos matices.

Gladiator sigue la senda que había introducido el tema anterior en un principio, un ritmo constante y enérgico que guía a la canción en su totalidad. Pese al ritmo firme que lleva el corte, presenta muchos matices, destacando un sólido y preciso solo de bajo en el interludio, acompañado de sutiles riffs de guitarras. Una interesante canción, llena de elegancia.

Rage of the Gods es el primer single lanzado por la banda, otra canción que, al igual como se viene gestando el disco, está plagada de energía y fuerza. Un tema muy veloz con potentes riffs de guitarras y un gran solo que marca el medio tiempo de la canción y de esta manera continuar con la potencia creada.

Into the Valley of Champions es un corte instrumental precisamente llevado por el ensamble como antesala a Victory, canción que también posee un inmenso entusiasmo como el corte anterior. Este es el segundo sencillo lanzado por la banda y que cuenta con la participación de Jaime Contreras (Steelrage), creando una enérgica atmósfera en las voces y de esta manera sellar una canción sublime. Potente corte, con mucho poder.

Tyrant (Dyonisius I) es otra canción rápida de este disco y que cuenta la historia del gobernante Dionisio I de Siracusa, varios siglos antes de Cristo. El tema comienza con unos riffs clásicos de Heavy Metal que se incrementan a medida el ensamble aparece como puntapié para que el canto se haga presente y de esta manera crear un electrizante ambiente. El interludio nuevamente es avasallador, no dejando nada a su paso. Un gran tema que hace recordar In the Mirror de Loudness por algunos instantes.

El final corre por parte de Hëiligen, la canción más extensa del disco con un poco más de nueve minutos de duración, donde la banda despliega todo el potencial que posee. El corte comienza de una manera muy misteriosa, con poderosos riffs que anteceden a las voces, que se despliega de la misma forma. Pasada la mitad del tema, su rumbo es rápido, con un electrizante ensamble que da el vamos al interludio de guitarra, proporcionando la cuota de virtuosismo al tema, que posteriormente continúa como se venía gestando al principio hasta su final.

Las palabras que más destacan a “Shadows in the Church” sin duda son potencia, energía, fuerza y poder, que describen con precisión todo lo relacionado a la musicalidad de la banda. Sólido álbum que, de alguna forma, marca un nuevo rumbo para la agrupación en cuanto a sonido y potencia. Excelente disco de Hëiligen, que pone en lo más alto al Metal nacional.

Por: Samuel Lorca