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El 17 de Abril se lanza a todo el mundo, en formato digital, el nuevo disco de Q, proyecto paralalo a DELTA de Nicolás Quinteros.  «Menos Tiempo» se trata del 3er disco de esta aventura musical, la que dentro de lo instrumental ha ido variando constantemente.  Esta vez estará orientada al Rock Fusión, con algunos tintes de jazz, funk, clásico y latino.
La primera presentación de este trabajo será en Barcelona, España el 8 de Mayo en «Continental Gràcia», en una gira que finaliza con la presentación en el festival Klavitara 2014 en Croacia el 7 de Junio.
Pueden escuhar el disco completo en el siguiente link:

 

El tecladista Nicolás Quinteros y el guitarrista Benjamín Lechuga, ambos integrantes de DELTA, presentarán sus proyectos paralelos en vivo y por primera vez.

El show se realizará el sábado 15 de junio a las 20:00hrs. en la Sala SCD del Mall Plaza Vespucio. Las entradas se venden por sistema Ticketek.cl, tiendas Falabella, Cine Hoyts, The Knife (Eurocentro) y Sala SCD (Bellavista y Vespucio) con los siguientes precios:

  • Preventa: $2.500
  • Día del Evento: $4.000

A continuación puedes escuchar material de Q y LECHUGA:

Antes de escuchar este, el segundo esfuerzo en solitario de Nicolás Quinteros, tecladista y alma de los nacionales Delta, la verdad es que pensé que sería un trabajo más complejo de lo que en realidad fue. La teoría me indiciaba que sería difícil analizar una producción netamente instrumental, por cuanto para mí las melodías vocales y el contenido lírico son algo fundamental, primario, y sin lo cual a veces (con notorias excepciones) me quedo con una cierta sensación de incompleción. Pero lo cierto es que esta nueva placa, llamada Abducción, y editada bajo el nombre de Q, a pesar de no contar con el mencionado fundamental elemento, se deja escuchar con mucha facilidad, contando con una serie de buenos momentos que te hacen olvidar que no hay voces.

Por otro lado, es importante destacar que este trabajo del destacado teclista, no es simplemente un disco de Delta sin la voz de Felipe del Valle. Para nada. Efectivamente se pueden encontrar algunos guiños que recuerdan a la banda madre de Nicolás, obviamente, pero no se puede decir que el resultado final sea producto de la aplicación de la misma fórmula. En este sentido: si te gusta Delta, no necesariamente te gustará esto; y viceversa. Lo bueno es que este disco se defiende por sí solo. Claro, el Metal Progresivo está en la base misma del trabajo, allí se sustenta, pero los matices que deja ver en relación a Delta son muchísimo. Es más: son muchísimas las influencias de diferentes agrupaciones que se aprecian en este trabajo, tantas que por momentos sorprende.

Pues bien, el disco inicia con una breve introducción (de un minuto) que lleva el mismo nombre del álbum: Abducción. Se trata de un corte bastante sencillo, con mucha presencia de sintetizadores, donde lo que más destaca es la atmósfera que se crea. Si permites que el título del corte te sugiera cosas, lo frío y lúgubre de la composición perfectamente puede configurar el escenario para un encuentro cercano del tercer tipo. Luego, manteniendo el mismo carácter y atmósfera de la intro, aparece Odisea 78, que es un corte bastante representativo de lo que podremos encontrar conforme avancemos en la lista, eso sin perjuicio de las sorpresas que aparecerán. Lo primero que se deja notar, nuevamente, es la atmósfera que logra crear Quinteros. En el inicio retoma lo del corte anterior, jugando con esa frialdad casi espacial de la que hacía mención, y en ese sentido, recuerda a lo que mostrara Arjen Lucassen con Ayreon en discos como Into The Electric Castle. Sin duda un corte muy interesante, donde se brilla también el trabajo de Pato Trujillo en la guitarra, siendo la parte en la que alterna solos con Nicolás una de las más destacables. Por cierto, luego de ese instante, aparece uno muy, muy potente que ciertamente te hace abrir los ojos y exclamar “¡Wah!”. Los últimos dos minutos y medio transcurren tras un silencio, y es casi como si hubiese iniciado otro corte, tan interesante como el primero, y donde el trabajo de Carlos Figueroa en batería, Marcos Sánchez en el bajo y el propio Trujillo, realmente son demoledores.

Avanzando nos topamos con la tremenda Por La Buena Onda, que de entrada te toma por sorpresa con los deep-purpleianos acordes de teclado con los que arranca. Luego empieza uno rock progresivo con fuerte presencia de guitarras, a lo que se vuelvan a sumar los teclados, recordando en algo a lo que hacen por momentos bandas como Spock’s Beard. Incluso en ciertos instantes te acuerdas de Racer X, pero con más teclados, o see: como Planet X (¡cuánta X!). Me parece unos de los cortes más entretenidos, por la enorme diversidad de momentos que presenta. Por cierto, acá los solos son excelentísimos, con unos Trujillo y Quinteros simplemente descollantes. Esta pista por sí sola sirve para demostrar que Nicolás y todos quienes participan de Q están al mismo nivel que los músicos más connotaos del mundo. Esta canción no tiene nada que envidiarle a producciones de bandas consagradísimas tipo Dream Theater o cualquier otra. En serio.

Con un notable trabajo de Carlos Figueroa (a saber, uno de los mejores bateros a nivel latinoamericano del momento) inicia Gris Denso, cuarta pista de la placa, y que con sus más de ocho minutos de extensión se erige también como una de las más interesantes. Podríamos decir que la primera mitad es una soberbia demostración de técnica y habilidad de parte de cada uno de los músicos, contando incluso con un muy buen solo de bajo de Marco. El arranque de la segunda mitad está más marcado por los cambios de ritmo y la experimentación con distintos climas y atmósferas. En ese sentido el breve instante en que Nico usa el theremin es notable. Por momentos es como figurar en estado de suspensión, flotando en medio del especio o algo así. ¡Alucinante! En seguida llega otro de los momentos notables dentro de la canción y, por qué no decirlo, del disco: una reminiscencia a Pink Floyd. No digo que sea como escuchar virtualmente a la banda, sino que recuerda, “tiene un aire”. Escuchen con atención algunos segmentos de temas como Keep Talking y entenderán mejor de qué hablo. Gris Denso esa otra de las joyitas de Abducción.

Muchísima más calma es la que propone A Través Mi Ventana, convirtiéndose quizás en la canción distinta del disco. De pronto parece casi una de esos temas New Age que se usan para inducir a la relajación, con una salvedad eso sí: el portentoso solo del tremendo Benjamín Lechuga (Delta). Como decía antes, una canción bastante sencilla (comparada con las anteriores), sin bajo ni batería, pero con mucha presencia de sintetizadores y varios otros geniales detalles conjurados por Nico. Y francamente el solo de Benjamín la eleva a otro nivel. Es muy sencillo en su inicio, con mucho feeling y prolijidad. Luego va aumentando en intensidad y en complejidad, pero no pierde ese carácter sentido y melancólico del comienzo. Es cierto que la canción no tiene voces, pero no se puede decir que “no diga algo”; de alguna manera A Través Mi Ventana se las arregla para comunicar mucho.

Con Mi Cráneo regresamos a los elementos más característicos del disco, pero también conserva cosillas de lo que acabamos de ver en el corte anterior, lo que no habla sino de la enorme variedad de recursos y detalles estilísticos que es capaz de utilizar Nico, y todo en una misma canción (aunque hay que decir que es el segundo corte más largo del disco, con poco más de siete minutos). Momentos netamente progresivos (como el del inicio), otro más suaves (como el que continúa), unos pocos que rayan en lo vertiginoso (como el del solo de teclado que aparece hacia el final) y otros muy potentes, todo eso muestra Mi Cráneo. Además juega mucho con las melodías, llegando incluso contar con voces que las refuerzan. Sí, porque el propio Nicolás vocaliza algunas notas durante lo que podría considerarse el coro de la canción. Notable el “¡Te llamamos!” del final, causa gracia, aunque es un detalle que difícilmente podría explicar. Es otro de los puntos altos de la producción.

Lo que sigue es un tremendo esfuerzo en tres partes: la así llamada “Suite de la Tormenta”, compuesta en primera instancia por La Invasión De Las Nubes, luego le seguirán La Tormenta y Calma y Luz. Pero vamos por parte, literalmente. La Invasión De Las Nubes me resulta simplemente maravillosa, y valdría la pena detenerse un instante aquí para destacar la notabilísima labor de Nicolás Quinteros a la hora no sólo de componer (que ya es un mérito inconmensurable), sino que también al momento de mezclar y masterizar todo. En efecto, todo el trabajo de producción de este disco ha corrido por cuenta de él, lo que lo eleva a la categoría de maestro consagrado, creo yo. Pero remitiéndonos sólo a lo compositivo: ¡notable! Verdaderamente la canción te sitúa en el escenario previo a una tormenta, yendo desde una tranquilidad palpable hasta la inquietud que podrían generar algunos oscuros nubarrones a lo lejos.

Con esa creciente tensión, llega de inmediato La Tormenta. Otro corte solidísimo que inicia de forma casi terrorífica con la llegada de los vientos y la lluvia; y luego, la tormenta misma no es otra cosa que una lluvia implacable de virtuosismo. ¡Velocidad y potencia a destajo! Qué enorme trabajo de Carlos, Pato y Marcos, y ni hablar de la enorme habilidad exhibida por Nico. Sin duda La Tormenta asoma con uno de los cortes más potentes y devastadores del corte, pero lo que realmente asombra, es que no por eso, no por esa brutalidad, pierda ese toque de clase y elegancia que los músicos han podido impregnar a las composiciones durante todo el disco. Cosa que se consolida de forma definitiva con Calma y Luz. Si bien el título sugiere que será algo en extremo calmado y tranquilo, no lo es del todo. Porque claro, en comparación a La Tormenta, lo es, pero tiene sus chispazos de poderío y fuerza, sobre todo hacia el final. Lo anterior contrasta mucho con, por ejemplo, el suave y cálido piano del comienzo. Y esto nos lleva a reiterar lo que es el concepto clave en esta placa: variedad. De arriba abajo, Abducción está cruzada por una multiplicidad de momentos que es lo que lo hace brillar finalmente.

Un disco sumamente sorprendente, y en el mejor de los sentidos. No esperaba mucho de algo netamente instrumental, y sin embargo me encontré con una serie de composiciones notables que te hacen olvidar la necesidad de voces. Claro, queda la pregunta “¿Cómo habría sonado con una buena voz cantando unos buenos versos?”, y habría sido interesante, pero en lo concreto, Abducción no tiene ningún desperdicio con la forma en que ha sido concebido y se deja disfrutar en todo momento. Por otro lado, hay que destacar que Nico haya tenido el tino de no sobre-figurar con su teclado y haya dado espacio a Pato y Benjamin para ser tan protagonistas con sus guitarras, y lo mismo se puede afirmar sobre Marcos y Carlos. Un disco muy bien equilibrado, bien pensado y bien ejecutado. ¡Altamente recomendable!

Q - Abducción

El tecladista de DELTA, Nicolás Quinteros, presenta su proyecto solista de rock progresivo instrumental titulado Q.

El disco «Abducción» consta de 9 tracks en donde destacan la participación de los músicos Carlos Figueroa en batería, Pato Trujillo en guitarra y Marcos Sánchez en bajo, además de incluir a Benjamín Lechuga como guitarrista invitado en uno de los temas. Todas las canciones fueron compuestas y producidas por Nicolás Quinteros.

El álbum será editado a mediados de julio por Mylodon Records, sello que trabaja junto a 25 distribuidores a nivel internacional destacando su lazo con Musea Records (Francia) Black Widow (Italia), Rock Symphony (Brasil), Symphonic (EE.UU).

El track Odisea 78 se puede escuchar en esta dirección.

Q