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En este 2017 que comienza, muchos discos importantes para el Power Metal cumplen 20 años de vida, lo que nos remonta a un 1997 glorioso que marcó un antes y un después en el movimiento. Antes de ese año por supuesto que se habían visto grandes lanzamientos y bandas que luchaban por hacer que lo melódico sobreviviera (Angra, Helloween, Blind Guardian y la camada germana), pero no fue sino hasta esa temporada que realmente se pudo apreciar que esto se trataba de un movimiento, y de uno explosivo, en lugar de sólo una serie de hechos aislados.

Hubo quienes se probaron con clase la corona del estilo, otros que marcaron un antes y un después o, bien, revivieron la sensación de sentirse orgulloso por esta música. Hubo músicos que enseñaron que el Power Metal era de tremenda calidad interpretativa y otros que con sus canciones se adelantaron a su tiempo mientras que otros anticipaban la explosión sinfónica que se vendría sólo en unos meses más.

Si no se entiende el ’97, no se entiende el Power Metal. Por eso acá revisamos los principales hitos de un año al cual le debemos lo que escuchamos.

We ride like the wind, we sing from the heart…

Stratovarius: Visions

Entre tantas obras maestras powermetaleras de la época es difícil, hoy en día, elegir a uno como el “mejor disco de 1997”. Sin embargo, en recuentos de ese entonces había uno que por lo general se tomaba el primer lugar: «Visions» de Stratovarius.

Era el que mejor sonaba, el que mostraba un despliegue de pasión, espíritu y elegancia sin precedentes en el medio. Con la ausencia de material inédito de Angra, Helloween o Blind Guardian ese año, Stratovarius se convertía en la “banda conocida” que marcaba pautas y vaya que aprovechó la oportunidad para saltar definitivamente al olimpo del estilo, poniéndose a la altura de los actos mencionados.

Era la consolidación de la banda finlandesa y, al mismo tiempo, del Power Metal noventero como movimiento, levantado en parte por Stratovarius. Se trataba del pináculo creativo de un Timo Tolkki inspirado por las profecías catastróficas de fin de siglo y las dudas sobre el futuro de la humanidad de cara a un nuevo milenio. Pero también se trataba de un guitarrista inspirado por la confianza de lo realizado en el anterior «Episode» y el equipo de ensueño que había formado con Kotipelto, Jörg Michael, Jens Johansson y Jari Kainulainen.

Con sus melodías, velocidad y elegancia, con sus teclados haciendo notas en efecto clavicordio y sus solos en escala menor armónica, junto con sus letras positivas pese a la oscuridad que abordaban, «Visions» se convertiría –en un abrir y cerrar de ojos- en influencia para las bandas melódicas que se estaban formando y marcarían los primeros años del 2000.

Estos son los trabajos por los cuales estamos acá conversando de Power Metal. Porque si los «Keeper Of The Seven Keys» definieron el estilo en los ochenta, «Visions» lo refrescó en los noventa.

Las que trascendieron hacia el siglo XXI: The Kiss Of Judas, Black Diamond, Forever Free, Legions, Paradise, Visions (The Southern Cross).

 

Mighty warrior… for the legend ride again

Rhapsody: Legendary Tales

¿Cuál fue tu reacción al escuchar Rhapsody por primera vez? ¿Cómo podías describir la magia de Luca Turilli, Alex Staropoli y Fabio Lione irrumpiendo con una música que muchos soñaban escuchar algún día pero que sólo con la llegada de «Legendary Tales» se hacía realidad?

Era increíble sumergirse en su carátula, en su booklet con mapas y crónicas de reinos y batallas, en las fotos de los integrantes y en una música que evocaba magia, aventuras, sentido de lo épico y de grandes relatos, en clave de música sinfónica y de tintes barroco-mediterráneos que no sólo hacían volar la imaginación sino que marcaban un antes y un después en la escena.

Luca Turilli era el nuevo genio loco del metal, Fabio Lione un nuevo héroe de las voces y las canciones eran simplemente de otro planeta con coros inconmensurables, violines, cuerdas, flautas, teclados, atmósferas y clase jamás vistas.

Sacar este disco era el sueño postergado de estos músicos de Trieste, al norte de Italia, pero el sonido no respondía a sus propias expectativas después de tanto tiempo habiendo escrito estas composiciones y soñando cómo irían a escucharse.

Estaban nerviosos y en una cena, el dueño del sello Limb Schnoor les dijo que no se preocuparan, que estaría todo OK si lograban vender  entre 7 u 8 mil copias. Pero el impacto entre la fanaticada fue tan grande al encontrarse con «Legendary Tales», que muy rápidamente se vendieron 80 mil unidades en las primeras semanas… el mundo ya sabía de Rhapsody

Las que pasaron la prueba del tiempo: Warrior Of Ice, Rage Of The Winter, Flames Of Revenge, Land Of Immortals, Legendary Tales.

 

A metal heart is hard to tear apart…

HammerFall: Glory To The Brave

Muchos le atribuyen a HammerFall el resurgimiento del Heavy Metal tradicional a finales de los noventa y lo cierto es que dicho juicio está muy cerca de la realidad ya que, después de 20 años de su lanzamiento, aún el corazón se llena de orgullo al escuchar sus tremendas canciones.

Había una química realmente enorme en el equipo compositivo que dio origen a esta banda y temas con Oscar Dronjak en las guitarras, Jesper Stromblad en la batería y Joacim Cans en las voces, jóvenes suecos que grabaron un demo técnicamente presentable en cuanto a sonido y que le que le gustó tanto al sello Nuclear Blast que lo tomó, le puso una carátula (de la mano del legendario Andreas Marschall) y lo transformó en un lanzamiento que definiría el tono salvador de un ’97 glorioso.

Como atestiguara PowerMetal.cl en 2003, cuando este disco solo cumplía cinco años de vida pero ya se sentía como un clásico, «Glory To The Brave» “es un disco importantísimo para entender la resurrección del Heavy/Power Metal a mediados (y finales) de los ’90. HammerFall comenzaba el camino hacia las grandes lides, dando pasos agigantados para llegar al Olimpo. Reivindicando el cuero de las chaquetas, los suecos dieron con una fórmula tan sencilla como deliciosa y quizás un tanto tautológica: la mejor forma de hacer Heavy Metal es ‘haciendo Heavy Metal’… este disco no es invención ni reinvención. Es HammerFall. Y eso basta.»

Las que seguimos recordando: The Dragon Lies Bleeding, The Metal Age, Hammerfall, Steel Meets Steel, Stone Cold, Glory To The Brave.

 

Transcend… the absence of this fantasy

Symphony X: The Divine  Wings Of Tragedy

Es su fuertísima estampa neoclásica la que acerca esta obra progresiva a los discos melódicos que marcaron el ’97 porque, a final de cuentas, la música de este trabajo se sintió como parte absoluta del todo lo que estaba sucediendo en la escena. Tarde o temprano te encontrarías con este álbum si preguntabas por las grandes revelaciones, si te interesaba explorar aspectos más refinados o progresivos del movimiento y, en ese sentido, «The Divine Wings Of Tragedy» se convertía en el material perfecto para al curioso que consigue su premio.

Finalmente, el tercer trabajo de los de Nueva Jersey se reveló como una tempranísima obra maestra que definía, sin confusión alguna, el estilo de una banda vanguardista y purista al mismo tiempo, entre lo progresivo, lo metalero, lo neoclásico y lo épico.

Todos los músicos tenían su propio estilo personal de interpretación y por ese sólo motivo salió un disco absolutamente innovador en su composición, adelantado a su tiempo, marcado por una legendaria sociedad creativa compuesta por Michael Romeo, Michael Pinella y Thomas Miller.

La banda trascendería y, pese a que sólo empezaría a tocar en vivo tras el lanzamiento de «Twilight In Olympus» (por demanda del medio y fanáticos que acusaban a Symphony X de sólo ser un proyecto de estudio), «The Divine Wings Of Tragedy» se convertiría en un referente absoluto e irrepetible, con marcas registradas para la posteridad, transversal a los estilos pero, al mismo tiempo, legítima pieza de un movimiento al que aportó con toda su gloria.

Las que jamás olvidaremos: Of Sins and Shadows, Sea Of Lies, Out Of The Ashes, The Accodale, The Eyes Of Medusa, The Divine Wings Of Tragedy, Candlelight Fantasia.

 

Beyond the gates of space and time… another universe is mine

Gamma Ray – Somewhere Out In Space

Qué grandes años eran para ser fanático de Kai Hansen, sin importar la etiqueta de su banda. El alemán había dejado de ser “sólo el mastermind” de Gamma Ray y se afirmaba como el rostro inconfundible de un tremendo segundo ciclo de su segunda agrupación profesional, tomando guitarras y voces.

«Somewhere Out In Space» es una oda al estilo compositivo de Hansen que todo el mundo adora y, por parte de Hansen, una pleitesía del Power Metal que fundó en los ochenta y evolucionó en los noventa. Era velocidad, actitud, magia y poder al más puro estilo suyo.

Las letras de viajes por el espacio y el tiempo, hacia las estrellas y agujeros negros, de ciencia ficción, de encuentros cercanos y extraterrestres, de civilizaciones avanzadas y misterios de ese tipo nos daban la sensación de aventura y riesgo, de entrar a lo desconocido de la mano de un Kai Hansen que se convertía en un verdadero superhéroe de la escena.

Solo una anécdota: La banda tuvo que viajar a Brasil y Argentina para tocar en vivo durante la producción de «Somewhere Out In Space» y cuando aún faltaban muchas mezclas y grabaciones por hacer, por lo que le encargaron al futuramente nefasto Charlie Bauerfeind, seguir con la producción sólo en Alemania. Algo habrá sucedido entonces porque, al volver de la gira, Gamma Ray prefirió nunca más trabajar con ese productor, decisión que ojalá otros como Blind Guardian, Rage y Helloween se hubiesen atrevido a tomar tiempo más tarde…

Las que saltaron al firmamento: Beyond The Black Hole, Men Martians and Machines, Somewhere Out In Space, Valley of The Kings, Shine On.

 

Merci Beaucoup!

Angra: Holy Live

Los brasileños no sacarían nuevas canciones en 1997, en especial después de la superproducción «Holy Land» sacada el año anterior con la que se dieron todo el tiempo del mundo para esculpirlo a su gusto.

Pero sí hubo un instante para grabar un show de la gira europea en promoción de la placa y, rápidamente, mezclaron cuatro canciones -y dos intros- en un Holy Live que sonaría a nada que se hubiese escuchado en cuanto a material en vivo de una banda powermetalera.

Y eso se debía a la interpretación simple y absolutamente magistral de los temas escogidos en uno de los mejores EP en vivo de la historia del metal que enseña la verdadera calidad musical y en directo del Power Metal.

El performance era perfecto en todo sentido de la palabra: en la precisión de las paralelas de guitarras y las voces que armonizaban las líneas vocales de André Matos, mostrando una calidez que ni por lejos era opacada por la pulcritud de los músicos.

Era un gusto sentarse, ponerse los audífonos y descubrir todos los detalles de una interpretación tan impresionante.

Más importante todavía, ANGRA lograba extender su momentum, consolidado fuertemente en la escena europea desde el otro lado del Atlántico.

Y bueno, para hacer justicia, la mezcla fue dirigida por Charlie Bauerfeind, ingeniero de sonido cuyo mejor trabajo ha sido justamente escuchado por sus colaboraciones con Angra en los noventa…

Las que dejaron con la boca abierta: Nothing to Say, Carolina IV, Z.I.T.O, Carry On.

 

Hearing… music from the deepest forest…  songs as a seduction of sirens

Nightwish: Angels Fall First

Está bien… fue con «Oceanborn» y «Wishmaster» cuando realmente se nos reveló la dimensión de esta banda pero, el asombro mundial ante esta combinación entre metal melódico y “voces operáticas”, como se decía en ese entonces, lo provocó «Angels Fall First», trabajo que anticipaba una revolución sinfónica que si bien estaba en pañales, no faltaba nada para que explotara.

Con sólo escuchar Elvenpath, que embriagaba en belleza y cadencia, se entendía que Tarja Turunen sería una estrella del Power Metal y futuro metal sinfónico. Aunque no sólo era potencial porque el álbum tenía argumentos muy sólidos y novedosos, los cuales podían ser disfrutados en el momento por parte de una banda fundada sólo un año antes por Tuomas Holopainen y que, a mediados del ’97, ya ponía su single The Carpenter en la octava posición de los charts finlandeses y erizaba los pelos con los teclados de Beauty and the Beast.

“Angels Fall First tiene una duración aproximada de 52 minutos con un total de 9 temas, tras los cuales la banda da a conocer el estilo que los identificaría hasta el día de hoy”, escribía PowerMetal.cl en julio del 2002. “Con una hermosa y potente voz de Tarja (la que, sin duda alguna, es el sello de la banda), Tuomas creando ambientes góticos/fantásticos y llenos de magia con su teclado Körg; Emppu maravillándonos con un estilo que mantiene hasta el día de hoy con esos solos tan claros y melancólicos, según el tipo de canción, y Jukka, un gran batero que improvisa mucho y no se mantiene en una sola línea. Sin lugar a dudas un buen disco debut que mostraría el comienzo de una gran carrera musical para estos chicos(a) finlandeses”.

Las que nos sorprendieron: Elvenpath, Beauty and the Beast, Angels Fall First.