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Nunca ha sido fácil escuchar un disco de Polímetro, pueden pasar meses o incluso años hasta que uno pueda dimensionarlo. Aquello va más allá de la naturaleza progresiva de su música, y se adentra en los sentimientos tan hondos que llegan a producir con sus canciones.

En lo musical, “Retrospectiva” es un trabajo que enseña todos los sellos característicos de la banda (los quiebres, los riffs, las voces, los patrones de batería, etc.), pero con una producción más moderna y recursos mucho más pesados, sin perder la sensibilidad ni profundidad que siempre han distinguido sus composiciones. ¿En las letras? Un esfuerzo conceptual que termina en un álbum lleno de dolor, oscurísimo, que llega a generar claustrofobia por la angustia y la pena que genera, sobre la experiencia de una familia separada -como tantas- tras el golpe del ’73 y la dictadura en Chile, no quedándose solo en retratar hechos conocidos, sino dejando al desnudo las secuelas de todas las personas retratadas con tanto cuidado por el conjunto.

Si habrá sido primero la idea de relatar una historia y a partir de ello empezaran a escribir la música, o viceversa, lo concreto es que el tracklist está construido en función de un concepto, lo que significa que nos encontraremos con intros, estructuras poco usuales en trabajos de temas individuales, lo que ya significa otra novedad con respecto a los lanzamientos anteriores. Sí, “Retrospectiva” es un conceptual hecho y derecho, que sin embargo es muy simple de entender en su historia, ya que solo hay que prestar atención a las letras para asimilarlo, sin la necesidad de parar en cada pista para leer notas aparte, como muchas veces podrá suceder en otros casos. Aquello, en todo caso, no quita que sea muy difícil escucharlo, justamente debido a la carga emotiva de esas letras tan simples en forma, pero tan duras en su contenido.

Las intros -así es, dos- de Semilla Consciente y Sueños nos advierten, desde el ánimo música, que “Retrospectiva” es un álbum bien planeado desde el punto de vista conceptual, pero que también es muy triste e intenso. Nos dejan en una posición de hasta desear que la banda y la historia tengan compasión de uno… y pues vaya que lo la tendrán…

Ahora, el comienzo de Fragmentos es una declaración estilística de principios de este Polímetro 3.0: un riff pesadísimo de Carlos Esquivel, seguido por el estruendo de los primeros y profundos baquetazos de su hermano Patricio, seguido por un despliegue heavymetalero moderno y aguerrido.

No solo se escucha más peso, también la producción es de corte mucho más moderno. En este aspecto, sorprende que la banda haya decidido cambiar de productor para este disco, pasando de Nicolás Arce (Húsar) en “El Laberinto de los Sueños” al estudio Espacio Yungay en “Retrospectiva”. El cambio trae consigo un elemento diferenciador y que llega justo a tiempo, porque de esta manera el grupo se distancia de lo hecho por Húsar y Ricardo Susarte en el proyecto de Ives Gullé. Y esto me parece muy importante, ya que el tercer trabajo de Polímetro no solo es conceptual, sino casi incluso una ópera, pues además una historia con varios personajes (como Húsar), con la distinción de que todos los protagonistas son interpretados por el mismo Susarte.

El sonido de producción, junto con las nuevas decisiones estilísticas como la guitarra con siete cuerdas de Esquivel y la interpretación del bajista Sebastián Poblete, le da toda una nueva dimensión a la presentación actual de Polímetro que brilla en esta pista, complementada con un coro aguerrido y melódico, riffs y patrones rítmicos que me recuerdan al Nevermore del «Enemies of Reality», para luego seguir con una sección instrumental ciento por ciento Polímetro, con todos los trademark que los fanáticos de esta banda adoramos… pero bajo la mirada de esta remozada propuesta. Otra forma de explicarlo sería diciendo que Carlos Esquivel sigue haciendo lo que siempre ha sabido hacer, los mismos riffs y quiebres que ya muy bien deben ser asociados a su nombre, aunque hecho mediante otro instrumento, si después de todo, una guitarra de siete cuerdas cuenta con toda otra lógica interpretativa.

Sin embargo, es en la pista siguiente, Destino 09.11, donde se revela el espíritu de este trabajo, uno que encierra dolor, tristeza, de una tragedia que rompe la inocencia, de optimismo que no sería correspondido por los eventos… si uno conoce el estilo de las letras de Polímetro, si uno recuerda algunas como «Tus eridas nunca cerrarán», y sabe cómo decantan las canciones de la banda, entenderá muy bien que la verdad de la frase de Amanda (la hija) «madre, él volverá, mi hermano también lo hará, ellos no hacen ningún mal, nos los devolverán» es otra. Y es ahí cuando a uno se le encoge el corazón, los dientes se aprietan, la quijada empieza a doler y la mirada se pone borrosa. Es un tema terriblemente doloroso, incontenible, que hace que la razón esté nublada cuando arriba la sección instrumental, que sinceramente cuesta mucho recordar después del golpe del inicio.

«Mi Amanda… te debo contar…» En Noviembre, los peores temores se hacen realidad, en una pista donde escuchamos a un Polímetro muy británico progresivo en su composición, algo similar a lo que nos tiene acostumbrados Threshold en este tipo de temas, una balada in crescendo que termina siendo uno de los grandes instantes de este trabajo. El solo de Esquivel es tan simple como bello, y no es el único de esta clase que regala en esta entrega.

Después de esta canción, el disco se vuelve emocionalmente claustrofóbico, desesperante en su historia, muy oscuro. Y es por esta carga que el álbum se torna difícil de escuchar. Aquí es cuando llega El Cubo, en que la sensación de encierro es palpable en todos sus siete minutos. Varias secciones instrumentales dejan poco espacio a las letras, pero cuando ellas salen, la angustia es capaz de capturarlo todo.

En Iluminados son los teclados de Mauricio Eyzaguirre y el ritmo trepidante de Patricio Esquivel los que se encargan de aportar un gran toque moderno, complementado por las marcas secas de Carlos Esquivel, y contrastado con las voces de Susarte que, como pocas veces en el pasado, incluye segundas voces y armonías. Al tercer minuto la pista hace un reset y parte con otros patrones intensos y de vanguardia instrumental, nuevamente sacando a flote ese sonido tan único que Polímetro ha sabido cultivar en cada trabajo, independiente de los matices que vaya añadiendo. Lo sobresaliente de esto es si bien los tres álbumes de la banda son distintos, todos comprometen elementos que hacen que el estilo sea sumamente consistente, sea el timbre de Susarte, los tiempos en las guitarras, los patrones en la batería, las letras, la construcción tan única de las frases… algo que hace que la música grite Polímetro a todas sus anchas.

Entre los nuevos elementos están las cuerdas, y Visiones da una gran muestra de aquello en su entrada, para luego romper con otra sección instrumental con marca registrada de Polímetro, en versión moderna y pesada, gracias también en parte al bajista Sebastián Poblete que particularmente brilla en esta composición, desde lo rítmico a lo melódico. «Otra vez, políticos vendiéndome», canta Ricardo acá en una especie de flashback a «Fábulas» del “Metrópolis”, algo que nos devuelve a la familia retratada en “Retrospectiva”, con dos de los protagonistas al final de sus fuerzas, aceptando lo peor después de pensar que podrían volver a sus seres queridos. La resignación ocurre en los segundos finales del tema, dejándote una sensación de amargura durante la primera parte siguiente track, Renacer. No obstante, en el camino nos recuperamos de la impresión, en especial cuando la composición toma fuerza y deja a Ricardo Susarte interpretando a Daniel (el hijo de la familia), enfrentando a su torturador.

El contraste se da en Todos Morirán, una canción pesada, más simple y directa, que no espera nada para sacar uno de los coros más memorables de la placa, tendiendo un puente a lo hecho hace unos años en “El Laberinto de los Sueños”. Ahora, a partir de Desaparecer, nos volvemos a encontrar con testimonios dolorosísimos, esta vez por parte de la madre, Elisa, un alma cansada por la ausencia de su marido y su hijo, que primero se aferra a la esperanza y después ella misma la tilda de ser una ilusión. El tiempo ha pasado y nada se ha cerrado, una vigilia que angustia, dentro de una composición que busca transmitir calma y calor sin respuesta.

Deja Vú (Santa María), en lo musical, vuelve a poner de lleno la marcha metalera de este disco que, varias veces, enseña los momentos más pesados en la carrera de Polímetro. Esta vez, el tema también es vistoso, vanguardista, con teclados y bajo de absoluta presencia, una letra oscurísima sobre recuerdos de un centro de detención en dictadura.

Ahora, quizás la composición más dura de “Retrospectiva” sea El Fantasma de la Esperanza, con una vida que se apaga sin haber tenido respuestas de lo sucedido. Se trata solo de un corte introductorio para el tema título y final del disco, pero desde el grito del inicio hasta su desarrollo con tintes nuevamente al estilo Threshold, pasando por uno de los mejores leads que Carlos Esquivel haya grabado en su carrera, la pieza pone los sentimientos de dolor a flor de piel. Esto, para cerrar el trabajo con un title-track otra vez pesado y lleno de recursos progresivos en su camino, pero siempre cercanos al oyente gracias la voz de Ricardo su interpretación de los personajes que acá se enfrentan: la madre y el traidor.

Lo que vemos en el tercer disco de Polímetro es una banda que se atreve a tomar riesgos, a hacer cosas diferentes y lograr que esos toques distintos sigan teniendo el sello de sus músicos. Pero, más importante que aquello, nos enfrenta a un lanzamiento muy crudo en su concepto, próximo, trágico, muy difícil de escuchar sin sentirse tocado. Por eso, será de esos álbumes que uno tendrá guardado, lo volverá a escuchar después de un tiempo y provocará nuevamente los sentimientos que genera. Imposible quedar indiferente ante una obra de este tipo, y solo los años dirán en qué lugar quedará dentro de la discografía del metal chileno y de la propia banda. Mientras tanto, “Retrospectiva” revuelve el piso y deja algo más que música…

Jorge Ciudad

POLIMETRO lanzó hace un par de semanas su tercer trabajo de estudio, titulado «Retrospectiva», sucesor de «El Laberinto de los Sueños» (2014) y el ya clásico «Metropolis» (2000).

La banda comenta: «Ha sido un trabajo largo, muy intenso y arduo, pero por sobre todo fuertemente inspirador. ‘Retrospectiva’, nuestro tercer disco, es otro viaje a través de imágenes de la mente, ángeles y demonios en escenarios surrealistas de nuestra vida y en este caso de nuestra historia. En esta tercera entrega, nuestro nuevo disco conceptual consta de 14 capítulos que narra la historia de una modesta familia chilena de la década del 70, se ambienta en un tiempo difícil para nuestro país, de extrema división y escasez, pero por sobre todo de los terribles momentos a los que se vieron enfrentados miles de personas y familias en Chile».

El tracklist de «Retrospectiva» es:

01. Semilla Consciente
02. Sueños
03. Fragmentos
04. Destino 09.11
05. Noviembre
06. El Cubo
07. Iluminados
08. Visiones
09. Renacer
10. Todos Morirán
11. Desaparecer
12. Deja Vu (Santa María)
13. El Fantasma de la Esperanza
14. Retrospectiva

«Este trabajo se enfoca en las visiones y vivencias de los diferentes personajes y pretende ser un viaje único y especial en la propia dinámica de cada uno de los auditores. Queremos agradecer el enorme apoyo de cada uno de ustedes y esperamos que puedan escuchar este nuevo trabajo e introducirse en esta historia que hemos construido con una visión abierta acerca de lo vivido por esos años en nuestro país», finalizan los nacionales.

«Retrospectiva» se encuentra disponible en tienda The Knife de Eurocentro con un valor de $8.900, o encargando una copia al mail comunidadpolimetro@gmail.com con un valor de $7.900.

«Fragmentos» es el nuevo single de POLIMETRO, parte de su próximo disco que saldrá próximamente. Este trabajo cuenta con la participación de Cristian Mardones como ingeniero en la grabación, mezcla y masterizacion.

Sobre el nuevo disco la banda comentó: «Aunque aún no queremos revelar en detalle la historia completa de este LP, podemos adelantar que será una historia que nos llega profundamente a todos los chilenos, sobre todo a quienes vivieron tiempos difíciles hace algunas décadas atrás. Este trabajo que ha demorado algún tiempo, trata de complementar el metal progresivo, que nos caracteriza, con la historia, llevándonos por pasajes de mucha fuerza y otro con un buen grado de angustia y melancolía según se va desarrollando la historia»

Pueden escuchar «Fragmentos» a continuación:

Foto: Oscar Olivares Caceres

El próximo Sábado 3 de Marzo se realizará la 3era versión de «Armagerock», festival de Rock y Metal. El evento tendrá como sede la «Casa De La Cultura De La Pintana», ubicada en el Paradero #36 de Sta. Rosa y comenzará a las 18:00. Las bandas confirmadas son POLIMETRO, CRISALIDA, GROTESK, LOS MISERABLES y NUNCA SEREMOS DICHOSOS.

El valor de las entradas es de $5.000 en preventa y $7.000 el día del evento y se pueden adquirir en Mucky Rock (Eurocentro, locales 211-212), Sick Bangers (Galería Interprovidencia, local 38).

“Metropolis” de Polimetro está entre mis diez discos favoritos de toda la vida. Quizás, junto con “The Divine Wings Of Tragedy” (1997) de Symphony X, sea mi favorito en el contexto del metal progresivo. Y sin ninguna duda, y con mucho orgullo por la cercanía que genera el hecho de que sea una banda chilena la responsable, es mi trabajo predilecto del metal cantado en español…

Hay algo muy mágico en estas canciones, algo que me cuesta describirlo en una sola línea, sino y solamente por medio de recopilar la gran cantidad de sensaciones y detalles que en estos 17 años escuchándolas he atesorado, reflexionado y guardado con cariño, un disco que ha significado siempre y mucho para mí en momento duros, en instantes felices, en años de actividad de Polimetro y en tiempos de retiro.

Sus letras, melodías y arreglos… no es ese metal progresivo que se analiza, sino una música que se siente, que te alegra o golpea dependiendo de la etapa de tu vida, pero que siempre te acompaña… porque “Metropolis” por algún misterio no envejece. Por el contrario, su composición y también sus mensajes están absolutamente vigentes. No suena a esa banda de finales del siglo XX que te trae recuerdos del colegio, porque los temas incluso pueden llegar a sonar con más autoridad hoy en día que hace una década, y me parece que por ahí se logra vislumbrar el privilegio que significa encontrarse con este trabajo.

Porque quizás… en sus mismas limitaciones se descubre la maestría de “Metropolis”

Por ejemplo, el sonido. Estoy seguro que los hermanos Esquivel no quedaron conformes con el resultado final, que hubiesen deseado un sonido que no tuviera “nada que enviarle a una producción internacional”. Sí, al momento del lanzamiento quizás muchos hayamos pensado que “se hizo lo que se pudo” en las grabaciones, que se había hecho el mayor esfuerzo pero que en vivo la banda sonaba mucho mejor que en estudio (frase muy, pero muy recurrente de la escena en esos días), y que faltaba para llegar a los estándares ideales de la época (siempre en comparación al sonido europeo).

Sin embargo, algo sucedió después que lo que sonaba técnicamente “austero” y no tan prolijo el 2000, con los años empezó a tildarse de “sonido natural”, a modo de reacción a las producciones más artificiales que saturaban la escena a finales de la década pasada. Esto no tiene que ver con ser purista, sino con entregar algo que perdure, y el sonido de “Metropolis” solo se pudo comenzar a valorar mucho después de su lanzamiento. El tiempo le dio la razón al sonido de la placa y hoy le permite mostrar una cara muy creíble, una que trabajos entregados en la misma época, como los de Elegy y otros conjuntos progresivos europeos, no son capaces de enseñar en la actualidad, y se sienten obsoletos en lo técnico.

La batería de Patricio Esquivel en “Metropolis” se siente con carácter, el bajo de Mauricio Espinoza como la estructura potente que sostiene las guitarras directas y sin adornos de Carlos Esquivel. Aquí no vale el truco, sino la interpretación de cada música. Buen gusto incomprendido al principio, como habrá pasado con discos como “Welcome To The Other Side” (2001) de Rage, criticado por lo “débil” de su sonido “natural”, o “The Time Of The Oath” (1996) de Helloween, apuntado por la “poca claridad” de sus capas. Cierto, esas bandas alemanas habían decidido sonar así, mientras que lo de Polimetro era el resultado de tener al estudio presionando más que colaborando, pero eso no quita que “Metropolis” ahora irradie dignidad y credibilidad sónica.

Y las voces… uf, ya quería llegar a esta parte, porque es otra de las reflexiones que he guardado por muchísimo tiempo, y espero estar a la altura. Por alguna razón, sea artística o técnica por falta de tiempo o recursos, Ricardo Susarte apenas hace segundas voces en el álbum. Incluso, me atrevería a decir que en el único momento que armoniza melodías es en los ahs de Episodios, y en el primer verso de Laberintos. El cantante entonces se vale solamente de las líneas melódicas que dibuja con su voz limpia, lo que termina marcando a fuego su estilo vocal y el de la banda. Esto de dio un carácter único al álbum, un encanto difícil de describir pero también difícil de no sentir. Lo mismo puede pasar con las teclas de César Anguita, que en el transcurso de las canciones hace solo una cosa a la vez, un estilo sumamente austero que también define el estilo del grupo y su material, y diría que para más que bien.

Para concluir esta parte, “Metropolis” transmite la admirable sensación de escuchar a músicos que aprendieron de oído el progresivo, y que con poco hacen cosas extraordinarias, que de a pulso en el camino bajo los nombres Fixion y Metrópolis dieron con un sonido y un estilo compositivo que harían propios en el futuro. A estas alturas solo basta decir Fábulas, Episodios, Luz y Sombra, Dioses Negros, Sola, Hijos del Temor, Finjo Ser Fuerte, Guerras Eternas, Laberintos, para saber que estamos hablando de Polimetro y de su magia. Y no hay necesidad de mayores descripciones musicales, porque varias de estas canciones pertenecen a un colectivo, a una memoria que sufrió el 2001 por la triste disolución de la banda (cuando muchos apuntaban a una proyección internacional, truncada por diferencias al interior del núcleo), a personas que se emocionaron hasta las lágrimas la noche del 10 de octubre del 2008 en el Galpón Víctor Jara, cuando Polimetro regreso a los escenarios y volvieron a escuchar temas que uno pensaba que nunca más se tocarían en vivo.

Junto con “Enlighten the Darkness” de los germanos Angel Dust, “Metropolis” es el único álbum que puedo no oírlo en dos, tres meses, encontrarlo en la repisa después de llegar del trabajo, colocarlo para ver qué me provoca y sentir esa sensación que lo estoy escuchando por primera vez. Me asombra, me golpea, una carga emocional indescriptible. Después de unos días reposo de la experiencia, dejo el disco por unos meses, vuelvo a encontrarlo y vuelvo a enfrentarme a él, sintiendo de nuevo las mismas sensaciones que me trasmite su música. Quizás, el motivo detrás sean las letras cantadas por Ricardo Susarte, que consigue una estética hermosa con el sonido de las sílabas que une, logra nuevos significados juntando palabras u oraciones de forma tan mágica y profunda, y termina diciendo muchísimo más que lo que canta.

Por lo mismo, no creo que sea justo venir e interpretar las letras, porque para cada uno puede significar una cosa distinta. Son sumamente personales, a veces esperanzadoras, a veces perturbadoras, pero siempre emotivas, provocando nostalgias y rabias, con una intención de marcarte en un momento preciso. Un verso un día puede convertirse en un arma que te motive a seguir adelante, y en otro puede transformarse en una cachetada que te haga reflexionar sobre ti mismo y lo que te rodea. Allí radica la oscuridad y la belleza de la propuesta. En fin, definirlas sería quitarles ese encanto, la opción al descubrimiento y la interpretación. Solo sé que Ricardo Susarte es uno de los mejores letristas del metal latinoamericano cantado en español, y el escucharlo no solo aquí, sino también en “El Laberinto de los Sueños”, es un total deleite.

En un contexto más histórico, posiblemente “Metropolis” haya sido tan importante para la escena melódica chilena como lo fue “The Search” de Necrosis para el movimiento Thrash nacional de los ochenta. Puede que te gustara, puede que no, pero la salida de este disco se sentía como un triunfo de todos, una producción apoyada por un management, por un sello en Chile, por otro en Argentina, que a días de su puesta a la venta ya estaba en Feria del Disco y en tiendas de Punta Arenas… qué decir del exitosísimo lanzamiento en vivo, con André Matos de Angra invitado. Uno sentía que se gestaba una especial revolución en la escena de Heavy Metal melódico, con Polimetro, Bloden Wedd, Six Magics y Epsilon de Osorno (responsables del mejor tema de Power Metal chileno de todos los tiempos, So Far Away), con la irrupción de nuevos actos como SteelRage, Alta Densidad, Alto Voltaje, Concerto, Angeluz, Radaghast o Valkyria que recorrían Santiago a costa de tocatas, con la venida en masa de grupos internacionales y sus enormes convocatorias.

Qué hermosos eran esos años y por eso dolió tanto la separación de Polimetro, porque eran la punta de lanza de todo lo bueno que estaba pasando en Chile, de los que estaban logrando hacerse paso en lo profesional, y realmente se sintió un vacío que jamás lograría llenarse. Mientras más progresaban Six Magics o Bloden Wedd en sus carreras, más nos preguntábamos qué habría sido de Polimetro si no se hubiera disuelto. Hay que agradecer sin embargo a todos los que ayudaron a que la banda cobrara segunda vida el 2008, a tiempo para un segundo trabajo que mantiene intacta la magia del equipo Esquivel-Susarte, una química que no solo podemos disfrutar por los recuerdos de su debut discográfico. Por el renacimiento de Polimetro le debemos mucho a Husar e Ives Gulle, que convencieron a Susarte de volver a subirse a un escenario, y propiciar el reencuentro entre el cantante y los hermanos Esquivel para reestablecer relaciones y canciones.

Fácilmente “Metropolis” podrá haber tenido puntajes de 7 u 8 de 10 cuando salió a mediados del 2000, pero el tiempo le ha ayudado a que hoy ostente un perfecto 10, por todo lo que significa y transmite, con mensajes cotidianos y contingentes que han logrado trascender el día a día, una composición que emociona con lo que sabe hacer, una interpretación sencilla pero muy rica a la vez, con canciones progresivas que se forjaron en vivo y un sonido que gana adeptos con los años. A veces es sensato dejar pasar el tiempo y el tiempo no ha pasado en vano, gracias a un disco extraordinario hecho a pulso en lo artístico.

 

 

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Este 04 de octubre de 2015 se presentó Nightwish en nuestro país, quienes nos visitaron por última vez por estas lejanas tierras en unos largos siete años y han pasado acontecimientos relevantes en su historia. En un Caupolicán repleto, con tranquilamente 4.000 espectadores, había mucha expectación por ver en vivo a Floor Jansen como la nueva consagrada vocalista de esta gran agrupación, quienes nos ofrecerían un setlist que recorría parte de su carrera y de su presente producción. La fila para entrar a cancha era larguísima y las de platea no eran menores. Los acompañantes a esta gran cita fueron los nacionales Caterina Nix y Polímetro, quienes presentaron material de su último trabajo y algo más.

CATERINA NIX

nightwish15cl-26A las 19:22 horas se apagan las luces para dar comienzo al Show de Caterina Nix, quien abre el espectáculo con I’m Alive, corte que también da inicio a “Chaos Magic”, obra compuesta por Timo Tolkki. El sonido era convincente, Caterina cautivó a la mayoría de los presentes por su gran despliegue vocal y por su notable presencia, volviendo locos a la mayoría del público masculino. Mientras seguía entrando gente a cancha, proseguía The Point Of No Return, canción a medio tiempoen la cual el respetable es invitado a participar y responde de buena manera, finalizando con un gran solo de teclado que no es parte estructural de la canción.

La siguiente en sonar fue One Drop Of Blood, donde destacó la buena voz de Caterina, llegando a los tonos altos que aparecen plasmados en su disco de manera muy inspirada. En este punto usa una pausa y agradece al público, quien respetuosamente escuchaba parte su trabajo, y a continuación, presenta You Will Breath Again, canción compuesta por ella y que podría aparecer eventualmente en un próximo disco. Está muy en la línea de las composiciones presentes en Chaos Magic. Aprovecha de presentar a la banda, quienes fueron sus fieles acompañantes y ejecutaron a la perfección las canciones compuestas por Tolkki.

Un poco más lenta, pero no menos intensa fue Seraphim, con su coro bastante pegadizo y tonos muy altos, donde Caterina se desempeñó perfectamente en la densa atmósfera creada por los teclados. La elegida para el cierre de esta presentación fue A Little Too Late, la primera canción en ver a luz de este proyecto. De esta manera y a las 19:54 horas, Caterina Nix cerraba su presentación en poco más de treinta minutos, mostrando parte de su trabajo. No queda más que decir que estuvo a la altura de esta gran velada. Hubo un par de desacoples menores que no empañaron para nada su puesta en escena.

Setlist Caterina Nix

01. I’m Alive
02. The Point Of No Return
03. One Drop Of Blood
04. You Will Breath Again
05. Seraphim
06. A Little Too Late

POLÍMETRO

Se prepara rápidamente el escenario para Polímetro, quienes aprovechan de probar sonido velozmente y a las 20:02 empieza a sonar de fondo Imágenes Del Tiempo, introducción que abre su último trabajo, “El Laberinto de los Sueños”. Al terminar la introducción, arrancan con Despertar, que sonó rotunda, demostrando arriba del escenario una envidiable química grupal, la incombustible voz de Ricardo Susarte se escuchó de maravillas y la maquinaria rítmica de los hermanos Esquivel estuvo muy sincronizada. A continuación Inferno, canción muy progresiva, ejecutada a la perfección y con un público muy participativo, demostrando una excelente ejemplar de tecnicismo.

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Pasa el tiempo y las complejas melodías creadas por los nacionales suenan cada vez mejor. Los teclados de Mauricio Eyzaguirre son imprescindibles, pasando a ser protagonista en muchos momentos y la sólida línea de bajo de Sebastián Poblete daban una sorprendente contundencia.En una pausa, aprovechan de agradecer al respetable que los recibía y siguen con el clásico Laberintos, muy coreada por el presente. Carlos Esquivel no ha hecho más que seguir mejorando su técnica en la guitarra, al igual que su hermano Patricio tras las baquetas. El otro clásico en seguir es Fábulas, volviendo a sus raíces más progresivas.

El sonido propuesto por Polímetro fue un punto muy a favor, todo muy bien ecualizado, sin fallas técnicas y categórico. Volviendo a su último trabajo, Trance produjo nuevamente la participación del público, con sus ritmos prominentes y exquisita base rítmica. Para finalizar, el clásico Luz y Sombra, con sus característicos teclados de base. A las 20:35 finaliza un show redondo de Polímetro, sin puntos bajos y en poco más de media hora demostraron por qué es un nombre vigente en la escena nacional.

Setlist de Polimetro

01. Imágenes del Tiempo – Despertar
02. Inferno
03. Laberintos
04. Fabulas
05. Trance
06. Luz y Sombra

NIGHTWISH

nightwish15cl-14Como dijimos en un comienzo, a estas alturas el Caupolicán estaba repleto y la espera del evento principal de la noche no se hizo esperar mucho. A las 21:01 se apagaban las luces del teatro, creando una gran expectación y euforia del presente. Empieza a sonar la intro Roll Tide de Hans Zimmer, unida a la narración introductoria de Shudder Before The Beautiful, corte de apertura de su nueva placa, y de a poco comienzan a mostrarse en el escenario Tuomas Holopainen y compañía, dejando para el último a la holandesa Floor Jansen, ovacionada por la audiencia. Sin necesidad de empezar a tocar, ya tenían al público en el bolsillo. El sonido fue espectacular e irrebatible, cada elemento sonó a la perfección y Floor demostraba el motivo por el cual había sido elegida para ese puesto.

Sin descanso sigue Your Is An Empty Hope, también de su última placa, con esos rítmicos característicos de Emppu Vuorinen y la notoria voz de Marco Hietala, que le da fuerza a la composición por los pasajes en los que es partícipe. Floor vuelve a mostrar su versatilidad y lo entregada que es en escena, haciendo un “headbanging” aplaudido por la audiencia. De los tiempos de “Century Child”,  interpretan esa emocionante pieza llamada Ever Dream, con una introducción a capella por parte del presente y cantada a todo pulmón gracias a la invitación de Floor, quien la interpreta en tonos similares de su cantante original para gracia del público y con los inconfundibles “dream of me” de Marco.

Del emblemático “Wishmaster”, la elegida a continuación fue She is My Sin, donde Emppu vuelve a ser protagonista por sus afilados riffs en esta canción. Otro corte interpretado a la perfección por Floor, que si bien no llega a esos tonos que hacía Tarja, le implanta de igual manera su sello a la canción.

Sale a escenae l multi-instrumentista británico Troy Donockley y comienza a interactuar con el público, indicando que habían estado en Argentina y que «no eran tan locos como nosotros». Y así empieza a sonar My Walden. En este punto Troy es pieza fundamental de las siguientes composiciones, que son llevadas por un aire más celta gracias a su gaita irlandesa y su Bouzouki, liderando gran parte de la interpretación, aclamadísima por un público enormemente entregado tanto en los temas clásicos como en los de su nueva placa, cuestión llamativa durante toda la velada. Luego, Marco introduce al público y lo invita a cantar con él. El siguiente momento fue lleno de emoción  gracias a su gran interpretación en The Islander. Troy lo acompaña con el Bouzouki y su flauta (low whistle), con una audiencia cantando muy inspirada.

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Para continuar con esos aires celtas, comienza a sonar Élan, single elegido de Endless Forms Most Beautiful, donde se puede apreciar a Floor más cómoda en la interpretación. También de su última placa, la poderosa Weak Fantasy nos sigue mostrando la calidad de composiciones que completan su última obra, una canción compleja y llena de ritmos, con una Floor muy versátil vocalmente y con espacio para que Marco despliegue su “ira” vocal. Los arreglos orquestales de Tuomas son impresionantes, siendo omnipresente en cada pieza de esta canción.

De “Dark Passion Play” nos traen esa gran obra que es 7 Days to the Wolves, donde Floor vuelve a asimilar el tono de sus antecesoras y en el caso de Anette Olzon, con el fin de mantener el ambiente original de la canción. La fuerza de esta composición es solo descriptible al escucharla en vivo, sus pasajes finales son sorprendentes y la banda estuvo precisa en cada momento. Marco interpretaba a viva voz sus partes y Floor haciendo nuevamente “headbanging” para delirio del respetable. Esta demás decir que la holandesa fue la gran protagonista de la noche.

El gran clásico ovacionado por todos fue Wishmaster, composición en la que vimos a Floor bastante cómoda usando su tono natural y soprano. Delirio total de la audiencia, que cantaba a todo pulmón “Master! / Apprentice! / Heartborne, 7th Seeker / Warrior! / Disciple! /In me the Wishmaster!”. Totalmente explosiva. I Want My Tears Back vuelve a esos sonidos celtas con gran participación de Troy y Marco. Otra gran elección del “Imaginaerum” y fuertemente coreada en su estrofa “I want my tears back!/ I want my tears back now!

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Del gran Once, la elegida para este seltist fue Nemo (en otras localidades tocaron Dark Chest of Wonders), pausando un poco el ritmo vertiginoso que llevaba la velada, perfecto para dar continuación a uno de los grandes clásicos de la noche, Stargazers del Oceanborn”, coreada hasta en la línea de la guitarra de Emppu con los típicos ”uoooh uoooooho!”, generando un momento muy Power y vibrante. Por un momento, la interpretación lírica de Floor recordó a Tarja y no pudimos más que pensar en la gran calidad vocal de ambas intérpretes. La calma volvía con Sleeping Sun, que aún no bajaba la euforia del público ante esta gran interpretación. Siendo una canción más pausada,  los fanáticos seguían cantando a no más dar.

Ya en recta final, comenzó a sonar la extensa The Greatest Show On Earth, aunque en una versión “editada”, comenzando desde la narración de la Parte II, Life, y culminando con la Parte III, The Toolmaker. Sin dudas otro de los puntos altos de esta velada y llevada por las sinfonías de Tuomas. La base rítmica de Kai Hahto fue contundente, llena de cambios de ritmos y muchos tecnicismos musicales. Y sin dar respiro, siguió otra pieza fundamental del Once,la muy coreada Ghost Love Score. Independiente que cada intérprete de Nightwish marcó un registro importante en la banda, la interpretación de Floor aquí es solemne.

Finalmente, y tras algunas palabras de Marco Hietala que anuncia que este será el último “latigazo en nuestros traseros” de la jornada, los finlandeses culminaron su presentación con otra pieza pomposa de “Imaginaerum”, la poderosa Last Ride Of The Day. Gran interpretación grupal de Nightwish, muy inspirada y con mucha fuerza. Mientras se despedían, tras aproximadamente una hora y cincuenta minutos de show, sonaba de fondo The Understanding, la Parte IV de The Greatest Show on Earth, con un público no acostumbrado a un show sin encore, pidiendo a todo aliento otra canción, que lamentablemente no llegaría.

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Así finaliza la cuarta visita de Nightwish en Chile, tras sus shows en el 2000, 2002 y 2008, con un Teatro Caupolicán absolutamente lleno y habiendo dejado satisfecha a la enorme mayoría de los asistentes, que vivieron con emoción y entrega total el retorno de Holopainen y compañía, además de contar con unas bandas soporte que supieron estar a la altura de tamaña cita. Nightwish sin dudas está viviendo una nueva etapa de su vida, y esperamos que sea duradera.

Setlist de Nightwish:

1. Shudder Before the Beautiful
2. Yours Is an Empty Hope
3. Ever Dream
4. She Is My Sin
5. My Walden
6. The Islander
7. Élan
8. Weak Fantasy
9. 7 Days to the Wolves
10. Wishmaster
11. I Want My Tears Back
12. Nemo
13. Stargazers
14. Sleeping Sun
15. The Greatest Show on Earth (Parte II: Life; Parte III: The Toolmaker)
16. Ghost Love Score
17, Last Ride of the Day
Outro
The Greatest Show on Earth (Parte IV: The Understanding)

 

 

Nightwish

¿Ya tienes tu entrada para el concierto de NIGHTWISH en Chile? Entonces no tendrás problema para participar por uno de los singles «Élan» y su último disco «Endless Forms Most Beautiful» que regalaremos en PowerMetal.cl.

Para participar por uno de estos CDs, escribe un mail a concurso@powermetal.cl con el asunto «Nightwish», indicándonos tu Nombre completo, RUT y número de entrada (se encuentra al reverso del ticket, en color rosado).

Si aún no tienes tu entrada, todavía estás a tiempo de comprarla en los puntos de venta habilitados: Sistema Ticketek, www.ticketek.cl, callcenter 2690 2000, Cines Hoyts, Tiendas Falabella y The Knife.

Primeros 500: AGOTADA
Entrada General: $27.000
Día del Concierto: $30.000

Los finlandeses vuelven al Teatro Caupolicán el 4 de octubre, donde tocarán junto a POLIMETRO y CATERINA NIX.

Nightwish en Chile | 4 de octubre 2015 | Teatro Caupolicán

 

Caterina Nix

La cantante nacional, que acaba de lanzar el disco CHAOS MOTION junto a Timo Tolkki se sumará a POLIMETRO para abrir el concierto de NIGHTWISH en el Teatro Caupolicán.

Los finlandeses, que llegan en promoción de «Endless Forms Most Beautiful«, tendrán en su formación a Kai Hahto en batería, quien está reemplazando a Jukka Nevalainen mientras se recupera de su insomnio crónico, además del multi-instrumentista Troy Donockley, miembro oficial de la banda.

El concierto se realizará el 4 de octubre en el Teatro Caupolicán y los precios son:

Primeros 500: AGOTADA
Entrada General: $27.000
Día del Concierto: $30.000

Entradas a la venta por sistema Ticketek, www.ticketek.cl, callcenter 2690 2000, Cines Hoyts y Tiendas Falabella.

Escucha más de CATERINA NIX aquí:

Nightwish en Chile | 4 de octubre 2015 | Teatro Caupolicán

Polimetro

Los santiaguinos, que se encuentran en promoción de su último disco«El Laberinto de los Sueños», fueron los elegidos para abrir el concierto que NIGHTWISH dará el 4 de octubre en el Teatro Caupolicán.

Los finlandeses llegan en promoción de «Endless Forms Most Beautiful» tendrán en su formación a Kai Hahto en batería, quien está reemplazando a Jukka Nevalainen mientras se recupera de su insomnio crónico, además del multi-instrumentista Troy Donockley, miembro oficial de la banda.

Los precios son:

Primeros 500: AGOTADA
Entrada General: $27.000
Día del Concierto: $30.000

Entradas a la venta por sistema Ticketek, www.ticketek.cl, callcenter 2690 2000, Cines Hoyts y Tiendas Falabella.

Nightwish en Chile | 04 de octubre 2015 | Teatro Caupolicán

Polimetro ofreció su último show del año anoche en la Sala SCD del Mall Plaza Vespucio. El concierto tuvo como banda invitada a Intelliscience.

Fotos: Guillermo Salazar

 

Polimetro

Este sábado 13 de diciembre, se llevará a cabo una potente reunión, dos grandes exponentes del metal progresivo se darán cita en la SCD Vespucio, donde el virtuosismo será la nota alta.

POLIMETRO cerrará un excelente 2014, año que marcó el regreso definitivo de la banda a las pistas del metal nacional con el lanzamiento del aplaudido segundo larga duración de la agrupación llamado “El Laberinto de los Sueños”. Disco que no decepcionó a ningún fanático y fue elogiado por la prensa especializada, el nuevo trabajo logró que La Batuta llegará a su máxima capacidad el día de su lanzamiento.

INTELLISCIENCE hizo su debut en vivo a finales del 2013 junto a Karma en Prog Metal Attack, en Auditorio Inacap Sede Pérez Rosales, en una tarde donde los asistentes quedaron más que contentos con el íntegro proyecto encabezado por Paulo Domic en las voces.

El show será el sábado 13 de diciembre a las 20:00 hrs en Sala SCD Vespucio, ubicada en Mall Plaza Vespucio en la comuna de La Florida. En el lugar habrá venta de merchandising exclusivo de las bandas.

Las entradas tienen un valor de $3.000 pesos, se encuentran disponibles en Ticketek y tienda The Knife en Eurocentro.

Quizá el regreso más esperado por muchos.  Si bien hace 4 años que venían haciendo ruido, faltaba esto, faltaba una presentación oficial, donde ellos fueran los protagonistas, donde el público estuviera ahí por ellos.  Pero para concretarlo, no podían llegar y plantarse en un escenario sin algo nuevo que mostrar, algo tangible, no solo un single dando vuelta en SoundCloud, no solo un “este tema es de nuestro próximo disco”, no, faltaba el “este tema es de nuestro nuevo disco, el cual tienen en sus manos” y así fue.  Es que El Laberinto de Los Sueños, se merecía una presentación en grande, y que mejor que en el ya clásico recinto La Batuta.  Pero vamos a revisar qué fue lo que pasó el pasado viernes 23 de mayo en el local de plaza Ñuñoa.

Como es habitual, cerca de las 23:00 hrs. se abrían las puertas y ya había muchos fanáticos a la espera, caras conocidas y nuevas también, pese al frío, en ningún momento el entusiasmo de los impacientes mermó, ya que no sólo era Polimetro el que nos brindaría un gran show, sino que Six Magics eran los encargados de darnos la bienvenida a esta velada.

Con certeros temas como Rolled, Another Day, Do You Remember y Star Another Day, la banda siempre liderada por la simpática y sensual Elizabeth Vasquez, nos dejaba claro que eran la mejor elección para acompañar a los festejados.  Luego, el genio de Erick Ávila, nos regalaría Vica, para ir conociendo más de su trabajo como solista, seguido de Behind the Sorrow, Animal, They y para finalizar Falling Angels, Six Magics abandona el escenario.  La banda tiene una puesta en escena notable, el local estaba llenísimo y prendido al máximo, me gusta ver la complicidad que tienen Mauricio y Erick con Elizabeth, uno los ve  y no deja de pensar que todo lo hacen con mucho cariño hacia el público, y eso se agradece.Como todos saben, fueron 13 años desde la separación de Polimetro, por lo cual no era raro sentirse un poco nervioso ante esta presentación, ¿seguirán teniendo ese fiato de antaño? ¿Cómo se relacionaran con los nuevos integrantes? Muchas interrogantes, las cuales fueron respondidas el viernes pasado: una impecable presentación, 14 temas muy bien elegidos, que fueron comandados por Trance seguido por Despertar, los cuales sonaron impecables, luego sería el turno de Hijos del Terror, clásico a estas alturas , de la mano con Oscuridad de Mente , Sola y Poder Volar, daban la bienvenida a Fábulas, en compañía de la carismática Elizabeth Vásquez, se notaba preparación de ambos, todo preparado con cariño, y de ahí un respiro para la ya, a estas alturas, repleta Batuta.

Sólo 15 minutos pasaron para traer de vuelta a Susarte y compañía, quienes con Milagros, sorprenden nuevamente al público con este nuevo tema, cabe destacar que estas canciones están tan bien interpretadas en vivo, que en ocasiones superan a las de estudio.  Luz y Sombra con algunos cambios de ejecución, sorprendió gratamente a los asistentes.  Ya cerca del final, se dejaban escuchar notablemente El Caos, la preciosa Ella, quien uno al escucharla se imagina a quienes va dedicada.  Inferno y Episodios marcarían el final de una excelente noche, fría, pero intensa.

Polimetro a mi parecer está más vigente que nunca, con dos discos bajo el brazo y una agrupación que lo único que hace es seguir perfeccionándose, tiene para rato.  Quedó demostrado esa noche, donde el público se fue más que conforme, feliz y agradecido de tener de vuelta a estos legendarios de la escena nacional.

 

Galería de imágenes de lo que fue el lanzamiento de El Laberinto de los Sueños, último disco de los nacionales Polimetro, realizado el pasado 23 de mayo en La Batuta, junto a Six Magics.

FOTOGRAFÍAS: ROBERTO LLANOS CÁCERES

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Este es posiblemente el regreso más esperado en la historia del Metal nacional. Y es que con su disco debut, el mítico Metropolis, los muchachos de Polimetro se erigieron rápidamente como una de las bandas más renombradas y respetadas de la escena chilena. Lamentablemente, y como todos sabemos, tras ese lanzamiento vino un silencio más largo de lo que cualquiera hubiese podido imaginar. Todos nos preguntábamos «¿Cuándo irá a volver Polimetro, pero pasaban los años y nada parecía mover las aguas. Pero bueno, los integrantes tenían sus razones para tomarse esa pausa. Y como dicen: ¡no hay mal que dure cien años! Y en el caso de Polimetro, parece ser que este “mal” ha sido para mejor, pues trece años después han regresado con todo, renovados y con un El Laberinto de los Sueños sencillamente extraordinario.

Ya hace un par de años se hizo conocido el hecho de que la banda estaba de vuelta. Las razones que los alejaron de las pistas estaban ya superadas y era momento de volver a regalar su arte. ¿Cuándo sería? Eso no estaba del todo claro, pero sí lo estaba el hecho de que se tomarían un buen tiempo para componer el material que hoy nos presentan, y con justa razón, pues el nivel de dicho material es excelso y de primerísimo nivel. Debe haber sido como construir una casa: la obra gruesa se debe demorar un buen tiempo, pero lograr las terminaciones y dejarla bonita a base de detalles, eso es lo que más demora. Perdonen lo rústica de la analogía, pero de verdad podemos homologar los detalles de una casa con la infinita cantidad de detalles estilísticos y compositivos que nos regala el quinteto aquí. Temprano dejo ver mi opinión general del disco: ¡es extraordinario! De una factura tal que te hace sentir que toda la espera no fue en vano. Es un disco que se deja disfrutar mucho, con canciones monumentales tanto en su armado y ejecución. Es también un disco equilibrado y muy bien pensado. ¿Cómo decirlo? Es lindo, encantador. Envestido de una cierta mística y magia que solo Polimetro le puede otorgar a sus producciones. Tiene un encanto que solo se percibe al escucharlo y que cuesta poner por escrito. Y bueno, ¡pasemos a revisarlo!

Este maravilloso viaje tiene su génesis en Imágenes Del Tiempo, soberbia introducción de un minuto y medio que en su brevísima extensión nos lleva a un larguísimo viaje a través de imágenes mentales que cada uno irá adornando como mejor le parezca, solo es cosa de cerrar los ojos. Breve, sencilla, pero muy intensa. Y en esa intensidad, lograda gracias a un inteligente trabajo armónico y melódico, está su gran riqueza. Muchas veces escuchamos intros que están quien sabe para qué en el disco, y que dan la impresión de relleno y de una necesidad por cumplir con un cierto número de minutos. Este no es el caso: la intro es el inicio de viaje, y se muestra llena de intención y sentido.

Sigue Trance, portentosa primera arremetida del álbum. Una letra que nos toma de la mano y nos lleva a un paseo por los misteriosos rincones de la mente es lo primero que uno advierte. Lo segundo, por supuesto, es el alucinante nivel exhibido en cada aspecto de la composición. Todo, pero todo, es un enrome despliegue de genialidad y solvencia por parte de cada integrante. Tiene un explosivo arranque en el que predominan la fuerza impuesta por Patricio Esquivel con su batería y la de las guitarras, que suenan con una potencia extraordinaria, pero que dejan el protagonismo al teclado de Mauricio Eyzaguirre, montando una armonía excepcional. Tras unos pocos segundos ya podemos escuchar al profesor Ricardo Susarte y su notable cometido. Si alguna crítica se le puede haber hecho en el pasado al vocalista, era que por momentos sonaba algo plano. Sin embargo eso ha sido corregido y, a mi juicio, ha convertido un defecto en una virtud: pues son muchos los momentos, en este corte y en el disco en general, en que los matices en la interpretación vocal son el factor que termina siendo decisivo. Tonos altos, tonos bajos, con transiciones naturales, voces limpias, otras más “raspadas”, todo eso se puede advertir en su accionar. El puente suena genial, con un trabajo de melodías notable, pero es en el coro cuando se destapa y la rompe. Baja la velocidad, pero suben la intensidad y emotividad. Las segundas voces son fundamentales (que entiendo las proporcionan Jaime Salva e Ives Gullé). Tras ello viene todo el show instrumental, una maravilla con la cual uno puede cerrar los ojos, echarse para atrás en el asiento y disfrutar a concho, como si se tratara de una película. Nada, simplemente extraordinaria canción.

Un jugueteo entre los integrantes es la apertura de la enorme Despertar. Primero es Patricio quien hace retumbar en tus oídos la caja de su kit; luego América Soto (quien por cierto es actualmente reemplazada por Sebastián Poblete) se asoma y dice “hola” con su bajo; la guitarra de Carlos Esquivel también dice presente y luego Mauricio hace lo propio; y todas de forma muy breve. Los cambios de ritmo son brillantes y bien logrados. Las transiciones serían la mayor fortaleza del corte, sino fuera por la letra, porque es ésta la que finalmente se queda en tu mente, especialmente con versos del tipo «¡nunca pensaste que mi pa-cien-cia se iba ter-mi-nar!», que con ayuda de bajo y batería suenan potentísimos. Ideal para dedicarla cuando alguien ya te tenga chato. Y por cierto, el accionar de Eyzaguierre es notable, dándole un dinamismo que obliga a cabecear. Una furibunda canción que juega con emociones fuertes, como la rabia, pero al mismo tiempo con la felicidad del “despertar”. Lo realmente interesante es que estos sentimientos quedan plenamente trasmitidos gracias a una musicalización increíble.

Continuamos y nos topamos con Oscuridad De Mente, otra espectacular pista llena de momentos geniales. Ya desde el inicio se dejó ver encantadora, gracias a unas voces de colores místicos que parecen venir de un tiempo y lugar distantes. En lo “concreto”, parecen ser voces indias, lo que sumado a un efecto de lejanía, da la impresión antes comentada. Sumen a eso el sonido que simula el latir de un corazón, que cada vez va más rápido, y el cuadro está completo. Comienza con mucha fuerza, igual que los temas anteriores, con predominancia de los teclados, pero pronto, al llegar al punto donde Ricardo comienza a cantar, baja la intensidad y todo se vuelve calmo. Pero claramente ese es el preludio para que venga otro momento más potente, liderado por la guitarra de Carlos. Sobre el final se hará un vendaval, pero curiosamente, no llega a ser brutal ni nada. No, solo con la fuerza de los acordes precisos.

Maldita Bendición es un corte que se muestra muy crítico con la sociedad, y en particular, con los poderes eclesiásticos, según interpreto yo a partir del título y de cierto pasajes de la letra, además de los cánticos en la onda gregoriana que se pueden oír el comienzo. El doble pedal, la metralla de América, los buenos arreglos en teclado y un potente riffs son los encargados de dar la bienvenida. También vemos a un Susarte aventurándose con éxito en tonos más altos. Pasando la primera mitad del corte viene una parte instrumental que es espectacular, con notables intervenciones de todos los instrumentos. No es muy extensa, más bien tiene la duración precisa, pero cuenta con chispazos monumentales. Luego viene Poder Volar, canción que en su gran mayoría tiene la estética de una balada y que solo pasando del ecuador lucirá más fuerza, paro terminar estructurándose en torno al medio tiempo. El uso de sintetizadores de la primera parte es uno de los aspectos que más resalta, y lo cierto es que tienen un efecto muy positivo. Al no haber guitarras, la atención se sitúa en esos arreglos, que suenan como una orquesta. De pronto aparece un breve pero emotivo solo, al tiempo que otra guitarra ejecuta un suave arpegio de fondo, un detalle encantador. Hacia el final todo se hace calma, con el sonido de la lluvia poniendo una coda inmejorable.

Lo siguiente, El Caos, es precisamente eso, pero un caos perfectamente ejecutado y estructurado. Su nombre hace más bien alusión a la gran cantidad de cambios de marcha que se puede ver, así como a los distintos momentos que se pueden percibir. La intensidad, y no tanto la velocidad, es la reina del lugar. Sin embargo, transcurrida ya la primera mitad hay un vuelco hacia lo melódico que resulta majestuoso. Se puede oír un piano, de apariencia muy sencilla, a lo que luego se suma un solo de guitarra breve y sencillo, pero muy, muy inspirado y lleno de feeling. Ese pequeño pasaje es para mí de lo mejor de todo el álbum. Recuerda un poco a lo hecho por bandas como Balance Of Power, para que se hagan una idea. Luego unos repiques de Patricio, más los brutales riffs de Carlos marcan el regreso del Metal más aguerrido, y desde allí hasta el final el desarrollo del tema se convertirá en una aventura extraordinaria. No creo estar exagerando al decir que es uno de los mejores instrumentales que he escuchado.

El octavo corte es Parte De Mi, otro pasaje en donde la velocidad queda relegada a un segundo plano en favor de esas alucinantes armonías que la banda sabe conjurar. Me gustó particularmente el trabajo de Carlos, que es tremendamente sólido. La introducción es bastante larga, casi dos minutos, y justo cuando uno empieza a pensar que es otro tema instrumental, aparece Ricardo para hacer su pega. La pirotecnia instrumental que hay entre el final de la primera estrofa y el coro es simplemente genial, de esos que te hacen pensar que Polimetro no tiene absolutamente nada que envidiarle a bandas de renombre internacional. Pese a todo lo anterior, no es el mejor corte de la placa, pero tampoco destiñe.

Tras eso viene lo que de aquí en más seguramente será reconocido como una de las mejores canciones de la banda: Inferno. Brutal, vertiginosa y sobrecogedora, todo eso sabe ser este corte en sus casi ocho minutos de vida. El arranque es de esos pasajes que me gusta sintetizar como “patá en l’hocico”. Es todo un infierno de Metal Progresivo, con lo cual el nombre del tema adquiere todo el sentido del mundo. De verdad, un raudal de virtuosismo que, aun estando acostumbrado al nivel de la banda, te hace abrir los ojos más de lo normal y exclamar “¡woooh, vaya!”. Avanzando nos encontramos con un grandioso coro que gracias a sus melodías se erige como de lo más alto de una producción que de por sí es alta. Nuevamente los solos son de una gran factura e impecables. Además, en ese segmento instrumental también hay espacio para la emotividad, la que queda a cargo de Carlos y su guitarra. Instantes más tarde viene una vez más el coro, con Susarte cantando a tope y sonando imponente, transmitiendo una gran emoción. Este corte es sólido por donde se le mire.

Casi cerrando el espectáculo viene la preciosa Ella, que postula desde ya a convertirse en la mejor balada hecha por una banda chilena. No solo se trata de una letra muy linda, sino que cada parte de la música sirve a un único propósito: emocionar. Y vaya que lo logra. Y nuevamente, lo hecho por Carlitos Esquivel y su guitarra es soberbio. Qué gran músico que es. No solo es capaz de tocar complejísimos arreglos, sino que además puede ponerle un sentimiento y una pasión a sus notas como pocos. Y la prueba está aquí y en varios pasajes de este disco. Es un mini himno lo que nos regala. Un crack. Pero la canción no termina allí y tiene un vuelco inesperado y genial. Sí, porque en los últimos instantes se aleja de la melancolía y se torna más bien alegre, coronando un desarrollo prodigioso.

Y para finalizar tenemos a la épica Milagros. Un corte soberbio y monumental que reúne lo mejor que la banda tiene para ofrecer y que aúna todo aquello de lo que Polimetro es capaz de realizar. Es como si hubiesen pensado “ya, ok, tiremos toda la carne a la parrilla”. Es una composición de seis partes y la verdad es que suena impresionante. Tiene momentos calmos, otros a media máquina y algunos a toda velocidad. La facilidad con que pasa de unos a otros es lo que más llama la atención y lo que más maravilla. Claro, son plenamente distinguibles, pero hay que hacer las cosas con cierta maestría para que no parezca un vil collage de seis canciones simplemente puestas juntas. Y Polimetro se ha vuelto una banda maestra a la hora de elaborar transiciones de forma natural y orgánica. Pasa desde un Rock progresivo que en algo me recuerda a Savatage (solo un poco), a algo que no sería descabellado llamar Thrash. Me parece que este Laberinto De Los Sueños no podría haber tenido un mejor final. Fabuloso en verdad.

Ya está todo dicho. El regreso de Polimetro no podría haber sido mejor. En ese sentido, la espera valió la pena. La banda ha encontrado un sonido equilibrado y propio y ha conseguido mantener, y quizás superar, el nivel exhibido en su mítico y querido disco debut. Creo que estamos en presencia de algo grande, pero cuya magnitud solo los años sabrán develar. ¡Solo es de esperar que no pase tanto tiempo para ese tercer álbum!

 

Después de un largo receso  musical, Polimetro nos vuelve a sorprender con una maravillosa producción de primer nivel, y por si fuera poco, Six Magics será la  banda encargada de dar la bienvenida a este encuentro. La invitación es para este 23 de mayo en La Batuta, Jorge Washington 52, ñuñoa a las  23:00 hrs. , entradas limitadas con un valor de $5.000 por Ticketek, sin cargo en The Knife.

 


Pronto les dejaremos un completo Review de este nuevo disco.

Este sábado 1º de marzo, POLIMETRO lanzará de manera oficial su nuevo trabajo, “El laberinto de los sueños”.  El evento se llevará a cabo en la tienda The Knife del Eurocentro a las 11:00 horas, y contará con la presencia de toda la banda, por lo que anticipan firma de cds y varias sorpresas.

“El Laberinto de los Sueños” fue grabado en Estudios Trasmission junto al ingeniero Nicolas Arce.  La formación actual de POLIMETRO es:

  • Ricardo Susarte (voz)
  • Patricio Esquivel (batería)
  • Carlos Esquivel (guitarra)
  • Mauricio Eyzaguirre (teclados)
  • Sebastian Poblete (bajo)

El tracklist de “El Laberinto de los Sueños” es:

  • Imágenes del Tiempo                                  
  • Trance                                
  • Despertar                                         
  • Oscuridad De mente                                    
  • Maldita Bendición                                         
  • Poder Volar                                      
  • El Caos                                
  • Parte de Mi                                      
  • Inferno                                              
  • Ella                                       
  • Milagros

 

¡Pero qué pedazo de concierto! Sencillamente extraordinario. Lo lamento mucho por quienes no quisieron/pudieron asistir, pero se perdieron uno de los mejores espectáculos montados en nuestros país, si de Metal se trata. Y todo a base de temazos, clase y distinción. Nada de aspavientos y parafernalia innecesaria, nada de recursos extra-musicalísticos, solo talento y entrega. ¡Eso es Kamelot!

Así fue, a grosso modo, el regreso de la banda a suelos chilenos. La vez pasada vinieron en circunstancias algo extrañas. Venían precedidos de un disco que no había generado tanto impacto en la fanaticada, y además venían con una baja importantísima, nada menos que la de Roy Sætre “Khan” Khantatat. Quizás eso conspiró contra un show más memorable. Tal vez fue eso lo que hizo que el debut de Kamelot fuera bueno, pero nada espectacular. Tibio, con unas 600 personas apoyando a una banda dispuesta a salir adelante pese a todo. Esa vez Fabio Lione, Simone Simons y Elize Ryd ayudaron cuanto pudieron, pero persistía la sensación de que fue un show “raro”. Como que algo faltó. Y todo lo que haya podido faltar, apareció la noche del pasado jueves. Y con creces.

Este show, como ustedes ya saben, marcaba la presentación en sociedad (el menos en Chile) del nuevo vocalista, el crack formado en Seventh Wonder, de Suecia: Tommy Karevik, un monstruo de la voz que daría cátedra y se echaría al bolsillo al público apenas pisó en entablo del teatro. Y además, este show traía a la banda en un momento de mayor estabilidad (quizás a hasta emocional), promocionando incluso un trabajo mucho más sólido que lo que fue Poetry For The Poisoned (2010). Y sí, porque Silverthorn es un trabajo mucho más robusto, más equilibrado y con varios temazos que ya se quisiera uno fueran tocados en vivo… Oh, esperen… ¡Sí los tocaron! Qué maravilloso show fue. Ok, no más preámulo y vamos al grano.

No, mentira. Primero corresponde comentar lo que fueron las notabilísimas presentaciones de los nacionales Delta y Polímetro. Y sí, porque los unos tenían que presentar su End Of Philosophy, que por cierto ya se encuentra las entiendas y hace no mucho estuvimos reseñando; los otros por su parte pretendían dar algunas luces de lo que será El Laberinto De Los Sueños, se segunda recontraarchi esperadísima segunda placa de estudio, y que según lo indicado por Ricardo Susarte, sería finalmente parido en Marzo del presente año.

Antes unas 800 personas, los muchachos de Delta hicieron lo que sabe hacer mejor: deslumbrar con sus indiscutibles capacidades como instrumentistas. Aunque claro, nadie se gana a un público con solo tocar bien, hay que también ponerle ganas y huevos al asunto, y en eso el muchacho Felipe del Valle, eximio cantante, dio un complejo instructivo de cómo debe hacerse. Me parece que ha crecido mucho en ello, desde los juegos y gestos que realiza con sus manos para involucrar a la audiencia, hasta esos comentarios incidentales que igual resultan medios chistoso (como cuando dice que todos van a  tocar a EUA, en el Progressive Nation at Sea, menos él), o la crítica al sistema penitenciario nacional al momento de presentar un tema, etc.

Los santiaguinos se valieron de una contundente mezcla de algunos de sus temas más sólidos de placas pasadas, y también algo de su más reciente trabajo, el ya mencionado End Of Philosophy. Iniciaron con Desire Withing, momento desde el actual ya se podía constatar un sonido más que aceptable (no perfecto); y siguieron con New Philosophy¸ donde Felipe pide que la gente apoye saltando, a lo que muchos hicieron caso. La citada crítica social llegaba con Doors Keep Spinning, que pese a ser nueva y no muy conocida, generó muy fuertes y merecidos aplausos. Continuaron con Let’s Reach The Sky, de su memorable Crashbreaker (2008), donde pudimos disfrutar del grandioso talento de Benjamín Lechuga al ejecutar ese monumental solo; tras cartón vino Regrets, de la misma placa. El gran finale llegaría junto a Darkened Skies, un remate devastador que puso un broche de oro a una corta, pero muy sólida presentación. Una presentación marcada por el buen sonido y la entrega de los muchachos. Se despidieron ovacionados.

Setlist Delta:

01. Desire Within
02. New Philosophy
03. Doors Keep Spinning
04. Let’s Reach The Sky
05. Regrets
06. Darkened Skies

El siguiente aperitivo tendría sabor a plato principal, porque, hay que decirlo, Polimetro es de lo mejor que tiene para ofrecer la escena nacional. Entre festivales y tocatas, uno los ha visto ya decenas de veces, pero siempre, siempre es un tremendo agrado, un placer total poder disfrutar de sus canciones en vivo. Esta ocasión no fue la excepción, pues también se fueron a la segura y eligieron lo mejor que tienen para entregar.

Iniciaron con una intro que presumiblemente es Imágenes del Tiempo, de su próxima producción, y continuaron con Trance, el primero de sus temas nuevos, que por cierto también formará parte de ese esperado El Laberinto de los Sueños. Excelente canción, con todo el sello de Polimetro, y que sin duda deja con hambre respecto de lo que será aquél álbum. Tras ello retrocedemos a los lejanos orígenes de la banda y nos regalan Luz y Sombra, un clásico nacional que la fanaticada no dudó en corear. Más tarde un medley gigantesco, conformado por temas de la altura de Sola, Dioses Negros, Finjo Ser Fuerte e Hijos del Temor.

Continuamos con otros de los temas nuevos, como es Despertar, que no hizo sino aumentar las expectativas sobre el nuevo material. Para terminar un combo sideral, constituido por las rutilantes Fábula y Episodios, esta última, descomunal composición de la música criolla que la mayor parte de la asistencia cantó a rabiar. ¡Todo un himno del Metal progresivo nacional! Formidable participación de los muchachos. Al igual que Delta, hicieron una presentación breve, pero intensa e impecable. ¡Solo queda esperar a que llegue marzo y lancen El Laberinto de los Sueños!

Setlist Polimetro

01. Intro
02. Trance
03. Luz y Sombra
04. Medley: Sola, Dioses Negros, Finjo Ser Fuerte, Hijos del temor
05. Despertar
06. Fábulas
07. Episodios

KAMELOT Y SU REVANCHA

Son las 22 horas en punto del jueves 6 de febrero del año 2014 de la era de nuestro Señor y Kamelot inicia el que será uno de los conciertos más memorables de los que tengamos registro. Más de un millar de personas están por ser testigos de algo increíble. Desde el comienzo hasta el final, sería una función espectacular, marcada por esa clase y esa elegancia que ninguna otra banda derrocha en tales niveles, por un buen sonido y una entrega que, en lo personal, me sorprendió. Ya lo decíamos en el prólogo de esta crónica: la primera presentación fue buena, linda (la primera vez siempre es linda, ejalé), pero también fue algo extraña, como si algo hubiese faltado. Pues bien, cualquier cosa que haya faltado, aquí sí estuvo presente y en cantidades desorbitantes.

Como decíamos, a las 22 en punto se apagaban las luces y la deuda ya comenzaba a ser pagada. Comienza a sonar una intro que lleva la ansiedad y la histeria al límite, las cuales aumentan cuando alguien grita desde detrás del escenario “Santiago, are you fucking ready?!”, provocando el delirio de, sobre todo, las mujeres (que por cierto se hicieron presente en número importante). Poco a poco la tensión se iría desatando, en tanto van apareciendo los músicos. Los primeros fueron Oliver y Casey, casi al mismo tiempo, quienes rápidamente se ubicaron tras teclados y batería, respectivamente, bajo una estridente ovación del enfervorizado público. También hacía su ingreso el simpático y carismático pelo de Sean Tibbetts, junto con Sean Tibbetts, por supuesto. Tras ellos vendrían el profesor Thomas Youngblood y ella, la encantadora y, por qué no decirlo, bellísima Alissa White-Gluz (de The Agonist), ataviada cual ángel en blancas y relucientes vestiduras.

Estando ya casi todos sobre el escenario, comienza resonar Torn, del reciente Silverthorn (2012), solo entonces el muchacho Tommy Karevik hace su ingreso haciendo estallar el lugar en una espontánea ovación. Precioso arranque, no solo por la altísima factura de la canción elegida para abrir los fuegos, sino por… Bueno, ¡por todo! Desde la impresionante interpretación del sueco, hasta el desplante y la gracia con la que Alissa se movía sobre la tarima ubicada a la derecha del escenario (izquierda del público), cubriendo su rostro con una máscara, y la forma como agitaba su vestido, asemejándose al batir de las alas de una mariposa; pasando por el refulgir de la llamativa cabellera de Sean, así como sus enérgicos movimientos, como su fuera el último show de su carrera. El sonido acompañaba de buena manera, al menos desde la ubicación en que nos encontrábamos (parte posterior y central de cancha), lo que ayudaba a que el espectáculo fuera total.

De inmediato vino Ghost Opera, del disco del mismo nombre (2007). Tremendo el cometido del cyborg Casey Grillo, ¡si parecía una máquina! Precisión y potencia en cada pegada, y además demostrando mucha energía. Los manuales mandan golpear utilizando el movimiento de la muñeca, pero él utiliza toda la extensión de su brazo, gira las baquetas y se las pasa por detrás de la cabeza. Es cosa de verlo y pensar “vaya, este tipo deja la vida en cada golpe”. Sean seguía con su show, ¡un crack! Thomas no se quedaba atrás y una y otra vez intercambiaban posiciones en el escenario, dejándose ver muy prendidos. La encomiable labor de Oliver Palotai no pasaba desapercibida. Sobre él recae buen aparte del sonido de Kamelot, y vaya que sabe llevar su tarea adelante con clase y solvencia. Algo más limitado en términos de despliegue escénico, también se las arreglaba para regalar algún gesto y mecer la melena cada vez que podía. Durante Torn, la segundas voces hechas por Alissa se escucharon algo bajas, pero ya para esta pasada estaba todo bien, y se escuchaba perfecta.

Algunos de los integrantes abandonan el escenario y solo se quedan Pepe Grillo, Palotai y Youngblood, quien toma la palabra y pide un fuerte aplauso para Tommy Karevik, que no tardó en producirse y de forma ensordecedora, además. Sale el homenajeado y la gente va más allá, coreando su nombre. Visiblemente agradecido, dice alunas palabras y rápidamente da el vamos a The Great Pandemonium. ¡Cómo saltaba la gente durante la intro! ¡Tremendo! Comienza a cantar Tommy y se produce algo de calma, pero solo por unos segundos, porque al llegar a la parte más potente, extiende su mano palma abajo, la mueve suavemente de arriba abajo y ese solo gesto fue suficiente para poner a saltar a todo el mundo. ¡Qué manejo, señores! Eran los primeros atisbos de esa cualidad del muchacho, pero a lo largo de la noche se haría muy patente que posee un dominio escénico enorme, y lo que llama más la atención es que es algo totalmente natural. Es decir, él no hace mucho para ganarse al público, le basta con su presencia y con cantar bien. Sobresaliente puesta en escena.

Sin mayor pausa llegaba Veritas, un pasaje donde la labor de Oliver Palotai fue simplemente genial. ¿Cómo un solo tipo puede hacer tanto? No llego a explicármelo. Lo concreto es que todas las orquestaciones sonaron fantásticas. Este es un corte que cuenta con varias pistas de voces, y que en vivo se replican con ayuda de pistas pre-grabadas y con la labor de los demás integrantes, siendo particularmente trascendente lo hecho por Alissa, quien por cierto volvió desde detrás del escenario sin su máscara (qué guapa es). Durante la parte que corresponde a la voz femenina (originalmente interpretada por Elize Ryd) pasa al frente para lucirse y dar muestras de que también posee innegables habilidades de manejo de público. Poquito le bastó para poner a todos a gritar “¡Eh! ¡Eh! ¡Eh!” con los puños en alto.

¿Y ahora? Mamita querida, uno de los mayores logros del Power Metal y el Metal en general, la descomunal y perfecta Center Of The Universe. Uno lo intuía cuando Karevik preguntaba si acaso estábamos listos para un clásico, pero la verdad es que nunca se está preparado para algo tan hermoso. Llega de súbito y la verdad es que a uno le cuesta creerlo. ¿Cuántas veces habré escuchado ese corte desde que fue lanzado hace más de una década? ¿Cuántas veces anhelé escucharlo en vivo? ¡Y ahí está! No queda entonces más que cantarlo con toda el alma. Y por cierto, qué prodigiosa ejecución por parte de la banda. Cuánta exactitud, pulcritud, calidad, etc. ¡Ni una sola falla! Increíble lo de Youngblood en el correspondiente solo. ¡E increíble también la energía que trasmitía la banda! Como si estuvieran jugándose toda su honra en ello. Y uno se contagia, ¡claro que sí! Sería redundar si decimos que Karevik es tremendo vocalista, pero es que de verdad no deja de asombrar su enorme capacidad, patente más que nunca en cortes exigentes como este. Prodigiosa interpretación por parte del quinteto (o sexteto) que además dejó postales que quedarán en la memoria, como la imponente figura de Kaverik empuñando una bandera que le fue lanzada y luego besándola.

Más tarde vinieron varias canciones rescatadas desde el gran The Black Halo (2005), en este caso Soul Society. Bastante coreada, desde esos versos iniciales suaves del inicio, hasta el estelar coro, donde todos pusieron lo suyo para intentar rivalizar infructuosamente con el profesor Karevik. Sobre el final se produce un quiebre al que la banda le imprime una fuerza tremenda, como si de pronto los técnico hubiesen subido el volumen de la amplificación. Pegada a la anterior vino Song For Jolee, en cuyo preludio Tommy pide celulares en alto para amenizar y darle una atmósfera más emotiva. La gente hace caso y todos sacan sus celulares (en rigor ya había cientos de celulares y cámaras en el aire, era cosa de girarlos para que Tommy viese las luces que despiden. Un flagelo). Una mención especial para Alissa y Thomas, que aportaron de forma notable en las segundas voces, tan fundamentales para hacer de esa canción la maravilla que es en su forma original.

Volvemos a la época de Ghost Opera para revivir otro de los cortes emblemáticos de aquella producción: Rule The World. Aquí Oliver nuevamente tuvo una labor fundamental, y que sin duda supo sacar adelante de manera magistral. Esto porque la canción presenta un evidente aire arábico en su estética, como si viniera directamente Medio Oriente o alguna tierra lejana. Ahí, lo que pueda hacer Palotai con su teclado para reproducir esa atmósfera será vital. Y vaya que lo hizo bien. Un crack. A poco de andar, la canción adquiere un ritmo casi marcial, cosa que es muy bien aprovechada por Karevik para poner a brincar a todos los asistentes. Y hay que hacer otra mención para lo hecho por el bajista Tibbetts. Es que, en serio, sus desplazamientos sobre el escenario, la fuerza con que movía su larga y blonda cabellera, sus muecas, los movimientos con que ejecuta sus notas, todo invitaba a saltar y volverse loco. Por muchos pasajes del concierto, incluyendo éste por supuesto, fue él quien comandó el ataque de la caballería Kamelot.

La banda abandona el escenario, a excepción de Casey, lo que era señal evidente de que se vendría un solo de parte del virtuoso baterista. Nada que decir, el tipo es un virtuoso, un genio en lo que hace. Y digamos que uno ha visto a cientos de grandes bateristas ejecutar solos prodigiosos, siendo poco lo “novedoso” que puedan entregar”, pero en este caso el muchacho Grillo combinó técnico con brutalidad, si terminó a los combos con los platillos de su kit. Notable. Luego, un regreso a The Black Halo para poder escuchar uno de los crotes más grandioso que ese notable trabajo tiene para regalar: When The Lights Are Down. Kamelot no es una banda con la que se te ocurriría moshear, pero en estos temas más la gente se prende y uno puede ver el equivalente a un mosh normal: toda la cancha saltando. ¡Y qué lindo ver como todos coreaban el «’Cause when the lights…»! ¡Y qué extraordinario el solo del Palotai! Sus dedos volaban por el blanco y negro de su teclado.

Tommy se da algún tiempo para descansar y hacer algunos juegos vocales junto al público, nada muy complejo, pero igual encantó. Además, con las constantes interrupciones de Thomas, se produjeron muchas risas, lo que hablaba de lo distendido del ambiente. Y tras todas esas risas, llegó otro de los momentos notoriamente altos de la jornada: la interpretación del que debe ser el mejor corte de su último registro: Sacrimony (Angel Of Afterlife). Titánica la participación de la señorita Alissa White-Gluz, quien no tuvo problemas para pasar de su limpia y angelical voz, a esa gutural y demoniaca que exhibe en esta canción. Tremenda vocalista, de verdad. Y además, junto a Tommy, actuaban con una gran teatralidad, y de pronto uno se compraba la idea de que estaba en algún Teatro de Ópera, viendo un número rockero. Algo precioso de ver.

Momento para más del Ghost Opera, y ahora era el turno de The Human Stain. Honestamente, yo hubiese preferido algún otro corte de entre la innumerable cantidad de temazos que posee la banda, pero el show no es mío. La banda sabrá por qué lo incluye. Y en cualquier caso, en vivo gana mucho en relación a su contraparte de estudio, principalmente gracias a la descollante interpretación del cantante Karevik. Acto seguido vino la excelente My Confession, otro de los aciertos compositivos que podemos hallar en Silverthorn. Nuevamente las intervenciones de Alissa fueron notables, y es que una voz femenina en las segundas voces le da otro toque al asunto. Fuertemente entonada por los asistentes, además. Durante el coro no quedó nadie que no se animara a, al menos, mulear la letra. Y Karevik se lo estaba pasando excelente, hasta una autofoto (de esas que ahora siúticamente le llaman “selfies”) se sacó. Sobre el final una ovación y los cánticos “¡Oohhh oh oh oh!” le indicaba a los de Tampa que lo estaban haciendo muy bien.

Una mini pausa y queda solo Palotai sobre el escenario. Rápidamente comienza ejecutar un hermoso solo en su teclado, con sonido de piano. Su idea era demostrar sus habilidades, pero sin dejar de la lado la belleza. Lo logró cabalmente, porque lo que hizo fue simplemente hermoso. Luego cambia el sonido de sus teclas, se le suma Grillo y juntos armaron algo sencillo, pero poderoso y contundente. Luego regresa el resto de la banda y comienza a sonar algo increíble… Durante estos meses, desde que se supo que la banda vendría, hubo unas cuatro o cinco canciones que habían sonado preferentemente a través de mis parlantes y mis audífonos, una de ellas es la canción que vendría ahora. Y es que sin duda es uno de los mayores triunfos de la banda, y uno de los grandes himnos de Power Metal. Ni más ni menos que Forever. La piel ya se erizaba unos segundos antes de arrancar la canción, cuando Thomas, aun detrás del escenario, ejecutaba en solitario con su guitarra y de forma muy sentida ese exquisito fraseo que constituye la melodía del coro. La gente no dudó en acompañarle con los “ooooooh oooooh ooooh ooooh oh oh oh…”. Lo que vino después de hecatómbico, pues no hubo un alma que se restara de lo que en ese momento asomaba como todo un deber: cantar a todo lo que diera la garganta y quizás un poco más. ¡Precioso! Y la interpretación no podría haber sido mejor. Simplemente perfecta.

Posterior a esto vino el receso. Duró solo unos pocos minutos, pues Sean Tibbetts regresa para deleitar con un gran solo. Aunque ese regreso fue con suspenso, pues desde un lado del escenario asomaba su cabeza y luego se escondía, al ritmo de unas notas que alguien más ejecutaba. Ese jueguito causó risas y el aplauso de la gente, por lo que cuando definitivamente salió, lo hizo bajo un aplauso cerrado. Su solo partió medido, como con el freno de mano puesto, pero luego se motivó y terminó haciendo maravillas con su bajo. Además, sus largas trenzas le dan todo un plus, pues incluso en medio del solo jugueteaba con ellas, y cuando no estaba jugando, las agitaba como si fueran látigos. Un grande. Prontamente se suman los demás miembros y ya estaba todo preparado para ejecutar la imponente The Haunting (Somewhere In Time). Otra de las grandes obras arquitectónicas que ha creado Kamelot, un acierto compositivo en toda su extensión, y que derrocha grandeza por todos lados. ¡Y qué delicia poder escucharlo en vivo! Cómo gana en emotividad y fuerza, más cuando uno tiene la posibilidad de ver interactuar a las voces en conflicto. En este sentido, lo hecho por Karevik y White-Gluz es impagable. Gran complicidad. Qué enormes cantantes tuvimos oportunidad de ver. Y más encima sonó perfecto. ¡Inigualable momento!

Con eso uno ya podía darse por satisfecho, pero quedaba un poquito más. Y no cualquier cosa, ¿eh? Porque quedaba el otro gran clásico de la banda: Karma. Creo que todos los que hemos escuchado Kamelot, conocemos su discografía y entendemos cuál es la clase de másica quieren hacer, sabemos que esta debe ser la canción que más los representa como banda. Podemos sumar dos o tres más, pero para mí esta es la canción definitiva de los de Florida. Espectacular en todos sus niveles e inspiradora como pocas. Ahora, verla en vivo es… No podría decirlo a ciencia cierta, pero es maravilloso. Y qué bueno poder atestiguarla con una banda estando en tan excelente nivel, porque para escucharla con pifias y desafinaciones, mejor quedarse sordo. Mas lo hecho por Kamelot es, con todas sus letras, perfecto. Una banda simplemente superior. Una máquina. Estaba yo tan maravillado con lo que veía y oía que olvidé tomar notas, pero fue asombroso ver cómo se entregaban por completo a la misión de brindar a sus fanáticos algo digno de recordarse por siempre. Gracias, Maestros.

Pensé que ese sería el fin, ¡pero no! Quedaba algo más, y cosa no poca, pues se trataba de March Of Mephisto, presentada a dos voces por Tommy y Alissa, aunque ella aún no se dejaba ver sobre el escenario, por lo que esa voz de ultratumba vino, casi literalmente, desde el más allá. Se dio algo similar a lo ocurrido en otros pasajes, con ambos cantando compenetrándose de gran manera, jugando con la teatralidad e interactuando en todo momento. Una muy especial mención eso sí al titánico trabajo realizado por ella, por Alissa, sobre todo cuando le tocaba hacer las voces guturales (¡que en el tema original son realizadas por un experto como es Shagrath!), en las cuales no defraudó. Gigantesca. Final ideal para que la audiencia se entretuviera arrojando sus puños al cielo y gritando en tono y ritmo marcial el “¡Eh! ¡Eh! ¡Eh!” Inolvidable cierre.

El segundo concierto del Kamelot en Chile pasará a la historia como uno de los mejores espectáculos musicales que se hayan visto por estos lados. Cada canción, cada momento fue un grandioso despliegue de calidad y elegancia que pocas veces se ven sobre un escenario. Además se vio a una banda sumamente relajada y feliz de poder tocar frente a un marco de público considerable y que deliró con ellos desde el prólogo hasta el epílogo. La visita anterior había sido buena, bonita si se quiere, pero algo había faltado. Lo que sea que haya sido, anoche lo regalaron con creces. ¿Misticismo? Puede ser. La banda lo ha recuperado de la mano de Tommy Karevik y lo demuestra sobre el escenario. Una pena por quienes se lo perdieron, pero los que estuvieron ahí sabrán que valió la pena y al finalizar la lectura de esta crónica estarán de acuerdo conmigo cuando digo: ¡Grande Kamelot!

Setlist Kamelot:

01. Torn
02. Ghost Opera
03. The Great Pandemonium
04. Veritas
05. Center Of The Universe
06. Soul Society
07. Song For Jolee
08. Rule The World
09. Solo de Casey
10. When The Lights Are Down
11. Sacrimony (Angel of Afterlife)
12. The Human Stain
13. My Confession
14. Solo de Oliver
15. Forever
Encore:
16. Solo de Sean
17. The Haunting (Somewhere in Time)
18. Karma
19. March of Mephisto

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

 

Kamelot regresó a Chile para tocar en el Teatro Caupolicán junto a Delta y Polimetro.

Fotos: Guillermo Salazar

 

(foto gentileza de Sonata Arctica «The Last Amazing Chilean Fan Club”)

KAMELOT y Alissa White-Gluz ya se encuentran en nuestro país para presentarse este jueves a las 20:00hrs. en el Teatro Caupolicán, en uno de los regresos más esperados de este 2014 y que contará con los invitados DELTA y POLIMETRO.

KAMELOT llega a Santiago en promoción de su último álbum «Silverthorn», el que marca el debut de Tommy Karevik en la voz. Por su parte, DELTA hará lo suyo con su último trabajo «The End of Philosophy», mientras que POLIMETRO se prepara para lanzar su esperado segundo trabajo en estudio titulado «El Laberinto de los Sueños».

Las entradas se encuentran a la venta por sistema Ticketek, tiendas Falabella, Cines Hoyts y sin recargo en The Knife, RockMusic, MuckyRock (Eurocentro) y Kmuzzik (Interprovidencia) y tienda Black Side, ubicada en Dardignac 533, local 9, comuna de Recoleta.

  • $16.000: Preventa 1
  • $18.000: Preventa 2
  • $20.000: Día del show
  • $25.000: Palco

Recordemos que la banda se presentó por primera vez en Chile el 7 de abril del 2011, donde Fabio Lione acompañó a KAMELOT para reemplazar a Roy Khan, luego que éste abandonara la gira y posteriormente al grupo. Así fue la primera visita del grupo en nuestro país, donde sus integrantes conversaron en exclusiva con PowerMetal.cl luego del show en el Teatro Teletón: