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ANGBAND, banda iraní de power metal progresivo con sonidos inspirados en el folklor persa, acaba de confirmar que el ex-CONTROL DENIED y PHARAOH Tim Aymar se ha sumado como vocalista. La banda lo comentó de la siguiente forma:

«Estamos muy orgullosos de anunciar que el legendario vocalista Tim Aymar (CONTROL DENIED, PHARAOH) es el nuevo cantante de ANGBAND. Tim será parte de nuestro nuevo álbum que lanzaremos el 2018 a través de Pure Steel Records. También tenemos al virtuoso Pasha Hanjani como músico invitado ¡Tendremos más elementos de la música tradicional persa en nuestro nuevo álbum lo que lo convierte en un álbum de Power Metal progresivo con Folk persa! Prometemos sorprenderlos con eso»

Cuarto trabajo ya de los power metaleros Pharaoh, banda que llegué a conocer por que en sus filas se encontraba Tim Aymar, voz de la única placa que grabó Chuck Schuldiner junto a su proyecto Control Denied.  Hasta la aparición de aquel trabajo, Aymar era un absoluto desconocido para la gran mayoría, pero dado el éxito de The Fragile Art of Existence, habemos quienes, desde ese entonces, hemos dedicado algo de tiempo a conocer que es lo que ha hecho este personaje luego de aquel gran trabajo.

Hace algunos años (en realidad son seis) revisamos su segundo álbum, The Longest Night, placa que, como comentábamos en aquella ocasión, se acercaba un poco al sonido de la banda de Chuck.  Luego en 2008, lanzaron Be Gone, disco que hasta la fecha y por diversos motivos, no he podido escuchar plenamente, pero del que he leído solo buenos comentarios… y ahora, hace algunos meses, lanzaron Bury The Light, siempre vía Cruz del Sur Records, sello italiano dedicado al heavy, power y doom metal tradicional y underground.

Bury The Light consta de diez pistas y posee una duración de no más de cincuenta minutos, lo que nos habla de temas concisos y más bien cortos.  Pharaoh es una banda que siempre ha mostrado una fuerte inclinación hacia lo progresivo, pero hasta la fecha no han dedicado esfuerzos a producir canciones largas enfocadas en este género musical y han decidido mantener esa faceta en pausa, escribiendo temas igualmente técnicos, pero con duración de “singles radiales”.  Y que más claro ejemplo de esto que Leave Me Here To Dream, corte que da el vamos y que en no mas de cinco minutos nos pasea desde un comienzo por una gran cantidad de pasajes de diversa índole, con varios cambios de ritmo y atmósferas, pero siempre unidos por el manto del heavy/power metal de corte técnico, melódico, pero además, sofisticado y de complejidad superior a la media.

Con un inicio algo thrashero llega The Wolves, corte que uno podría creer que seguiría por esa línea de velocidad, pero que luego de algunos momentos, pasa a algo más heavy metalero, con las guitarras como principales protagonistas durante todo su desarrollo, de gran factura técnica e intrincados riffs.

A continuación, uno de los temas que más me gustó dentro de una placa llena de grandes canciones.  Es que es difícil no rendirse ante las melódicas líneas vocales compuestas por Aymar para Castles In The Sky, quien llega a algunos tonos altísimos durante el coro considerando las características propias de su voz, la cual es muy rasgada y quizás para algunos, no muy ad-hoc para este tipo de material.  Sin embargo, tanto la voz de Tim Aymar como las guitarras de Matt Johnsen, se han transformado desde un comienzo  en el sello propio de Pharaoh, esto porque si bien podemos encontrar similitudes con otras agrupaciones, la forma de componer y tocar de Johnsen nos permite saber de inmediato de quien se trata y, por otra parte, la voz de Aymar es muy poco común, lo que derechamente no deja espacios para confusiones.

Con casi ocho minutos de duración, The Year of The Blizzard es el corte más largo de la placa.  Parte con una corta introducción de medio tiempo con fade in (que es cuando comienzan a subir de a poco el volumen ¿cierto?) la que se detiene antes de llegar a los treinta segundos, para dar paso a una también corta sección acústica, solo la guitarra de Johnsen y la voz de Aymar, calma absoluta, hasta que irrumpe un guitarreo que, a quienes gusten también del rock más clásico, les recordará probablemente algo a The Who.  El mismo riff es utilizado en el resto de la canción, pero ahora con más distorsión y con obvias variaciones a lo largo del tema, y claro, los cambios de ritmo se hacen presentes con regularidad tratándose de un corte de esta duración, cambios que por cierto están ligados directamente con las letras, generando diversas atmósferas que varían en velocidad e intensidad ha medida que se sucede la historia, la que siendo muy literal y si podemos resumir en una sola palabra todo el texto, nos habla de canibalismo, siendo esta la única opción de salvar a tu niño que te mira con ojos hambrientos luego de un desastre natural: “A chance to stay alive / In this world of frozen Light / Hate to see the hunger In your eyes / Take a piece from me / Even though I’m weakening / You will be alive / Another night”.  Con la atención debida, The Year of The Blizzard se convierte rápidamente en uno de los más destacados de Bury The Light.

The Spider’s Thread es para mí el corte menos inspirado del álbum, lo que en ningún caso viene a significar que se trata de un mal tema.  Parte lento y suave, y al poco rato se suman los riffs más densos, aunque la velocidad no varía mucho.  A pesar de contar con algunos arreglos interesantes por parte de Chris Black en la percusión y un gran trabajo en guitarra de la mano de Johnsen, cuesta algo de trabajo enganchar con la canción, se mantiene demasiado pareja por casi tres de los cuatro minutos que dura, salvo por un corto cambio de velocidad mediando el tema, y solo cuando ya esta terminando las líneas vocales de Aymar logran producir alguna reacción mientras las escuchas.  Pero insisto, no es un mal corte, pero si se trata del “menos bueno” en comparación con el resto de la placa.

Una canción dedicada a un amor perdido es básicamente lo que tenemos en Cry, sexto en la lista: “Cry For what we could have been / Could have that chance again / We won’t know how it ends without one more try / Cry”; letras dedicadas a aquella persona que por las razones que sean no pudimos hacer que permaneciera a nuestro lado, pero no por eso esperen una balada, Pharaoh nos trae un duro, pero muy melódico corte de heavy metal, con pasajes muy técnicos pero al vez inteligibles y con la característica voz de Aymar que sienta muy bien al entonar ese tipo de frases, puesto que su desgarrada forma de cantar añade otro matiz y realza la parte lírica de la canción.

Graveyard of Empires, al contar con una duración cercana a los siete minutos, presenta muchas facetas distintas durante su marcha, muchos cambios de ritmo y una sorprendente cantidad de riffs, todo siempre dentro de un contexto heavy power metalero, por supuesto.  Por cierto, cuando hablo de power metal me refiero más bien al que se desarrolló durante los ochenta en Estados Unidos, que puede diferir bastante de la concepción europea del género.  Lo de Pharaoh, y a pesar de no existir semejanzas claramente audibles, está más relacionado con el sonido de bandas como Helstar, Jag Panzer, Steel Prophet y los primeros Fates Warning, como para que se hagan una idea, pero insisto, nombré esas bandas solamente para darles un marco referencial por medio del cual entender el estilo en el que se desenvuelven, ya que en términos generales, y a través de sus cuatro discos, han conseguido evolucionar hacia un sonido propio muy reconocible.

Burn With Me atrapa desde el primer momento con una melodía inicial muy pegadiza, lo que se acentúa a lo largo de la canción, considerando que se trata de la más “simple” de todas, la de más fácil llegada, y con eso me refiero a que dejan de lado casi por completo los tecnicismos propios de la banda, para entregarnos una canción de velocidad moderada, pero desbordante de heavy metal, con un coro sencillo y de fácil aprendizaje, pero potente; incluso para los solos, Johnsen saca a relucir una faceta un poco más rockera, y con eso viene a completar una propuesta un tanto más elemental en comparación con lo que  acostumbran a hacer.

La última canción propiamente tal de la placa lleva por título In Your Hands, y se trata de uno de los cortes más veloces del disco, con un gran despliegue en las guitarras, sumamente entretenido, con ciertos pasajes que me recordaron, muy vagamente eso sí, al Iron Maiden de Somewhere In Time, sobre todo por la forma en que Chris Black le da a su batería.  Nuevamente los fraseos de Aymar, durante los coros, son el punto de entrada para establecer un vínculo inmediato con la canción, el tipo sabe muy bien como meter sus letras y hacerlas sonar agradables sobre una base musical que no es tan fácil de digerir de buenas a primeras.  El cierre de este tema se encuentra ligado a The Spider’s Thread (Reprise) que se trata de outro que, como su nombre lo dice, es la repetición de la parte final de aquel corte, pero esta vez, solo en su forma instrumental más algunas voces de fondo.  Puede parecer poca cosa, pero la verdad es queda bastante bien para el cierre del disco.

Con Bury The Light no podemos hablar de la consolidación de Pharaoh, eso lo lograron desde mi punto de vista ya con su segunda placa, pero sí podemos decir que se trata de un álbum que viene a reafirmar todo lo hecho por la banda desde After The Fire.  Es un disco no tan fácil de asimilar, probablemente más técnico que lo que una gran parte de los fans del power metal quizás esperan de un trabajo que se diga de este estilo y por eso es importante la aclaración respecto a que tipo de power metal es el que acá encontramos.  Superada esa valla, la de las infames clasificaciones, estaremos en condiciones de apreciar plenamente las notables diez piezas que Pharaoh nos regala este año.

En 1999 el tristemente desaparecido Chuck Schuldiner, se decidió a lanzar un proyecto en el cual volcaría todo su potencial compositivo en la creación de temas de corte más heavy/power metal. El proyecto derivó en Control Denied y el disco The Fragile Art of Existence (título que ahora resulta paradójico). Para esta placa Chuck dejaba de lado la parte vocal, cediendo el micrófono a un vocalista a quien conocía de bandas como Triple X y Psycho Scream -heavy y power metal respectivamente-. El personaje… Tym Aimar.

¿Que tiene que ver todo lo anterior?, bueno, Pharaoh es la nueva banda de Tym Aimar… aunque no tan nueva. The Longest Night es ya su segunda entrega, la primera placa fue lanzada el 2003 bajo el nombre de After The Fire y en ella la principal influencia que es posible percibir de inmediato es Iron Maiden y por supuesto, un fuerte background «powermetal gringo». Sin embargo, en este The Longest Night la banda se acerca más al sonido de Control Denied, pero con un notorio menor peso en los temas. No nos olvidemos que si bien Control Denied fue el proyecto «heavy metal» de Chuck, su música era bastante más pesada que la de bandas tradicionales del estilo y los temas eran más que nada como los más «suaves» de Death.

Acá las similitudes estan dadas principalmente por el sonido de las guitarras y la estructura de algunos temas, tales como el inicial Sunrise, que abre el disco casi de forma progresiva, pero que en menos de un minuto se encarga de disipar dudas acerca del estilo de la banda y dejar claro que esa no es la veta por la cual se mueve Pharaoh, salvo pequeños pasajes. Las líneas vocales de Aimar por supuesto que también tienen reminiscencias del trabajo realizado junto a Chuck, muy potentes y trabajadas. I Am The Hammer, segundo en la lista, posee un comienzo muy ganchero para luego pasearse por varios estilos, predominando la rapidez en todos ellos y con un cambio de ritmo muy powermetal.

Otro tema a destacar es By The Night Sky, que con más de 8 minutos de duración viene a ser el tema más largo del disco, de corte épico y de estructura muy similar a la que podemos encontrar en muchos de los temas de los últimos trabajos de Iron Maiden. Sin duda uno de los puntos más altos y mejor logrados de esta entrega, junto al tema homónimo del disco, The Longest Night, que en en escasos 4 minutos nos hace viajar a través de un sinnúmero de pasajes que van mezclando de forma muy cuidada el power, el heavy y el speed metal que la banda pregona.

El disco lo cierran de una forma no muy usual, con un instrumental. El corte lleva por título Never Run y se trata de un tema rápido, que pone mucho énfasis en el trabajo de Matt Johnsen y su guitarra, pero sin caer en virtuosismos ni nada por el estilo, simplemente un muy buen trabajo de riffs que me trajeron a la mente algunos pasajes de Annihilator, aunque muy leves. Como dije, una inusual, pero en este caso, muy grata forma de cerrar esta placa.

Para terminar, solo señalar que me llevé una muy grata sorpresa con este The Longest Night de Pharaoh, ya que la única referencia que tenía de ellos era que en la voz estaba el otrora vocalista de Control Denied, por lo que en voces respecta no tenía dudas que sería un buen trabajo, pero la verdad es, que es eso y mucho más que «solo un buen álbum de heavy metal». Como recomendación, visiten la página del sello Cruz del Sur y dentro de ella la sección de Pharaoh, donde podrá escuchar extractos de cada uno de los temas. De seguro no se arrepentirán.