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Más de cincuenta años de carrera y pareciera que Ozzy Osbourne aún tiene energía de sobra para entregar y contagiar. Voz icónica e inconfundible que ha marcado generaciones y que ha definido el Heavy Metal en todos sus aspectos. Como forma de vida, como identidad musical y como imagen asociada al género. Lo cierto es que podríamos estar hablando horas y horas de la importancia del Príncipe de las Tinieblas para nuestras vidas.

Pero vamos a lo que nos convoca. Ya lo vaticinábamos en los días previos a su presentación. El inevitable tour de despedida estaba a la vuelta de la esquina. Nos guste o no, era algo que tenía que pasar. Primero fue Black Sabbath y pronto llegaría el turno del cantante con su banda en solitario. Así no más. A dar la cara y a disfrutar lo que tienen para ofrecernos. Vamos a lo que vinimos.

Acercándonos a la hora pactada según el itinerario, cada uno de los fanáticos que repletaron el Movistar Arena ya hacían notar su nerviosismo y ansiedad a medida que el reloj avanzaba. Con For Whom the Bell Tolls y Enter Sandman sonando por los altoparlantes, lo más próximos al escenario se disponían a tomar la mejor ubicación posible de cara al inminente puntapié inicial del show. Así, una vez apagadas las luces ambientales, se comenzó a proyectar un video introductorio que básicamente fue mostrando fotografías y pequeños clips de toda la carrera del cantante. Imposible no destacar la inclusión de la escena con la participación del maestro de ceremonias en la película «Little Nicky«, protagonizada por Adam Sandler. Un detalle sutil para los que estaban más atentos.

Una vez finalizado, la archiconocida Camina Burana de Carl Orff dio paso a que los músicos fueran tomando sus posiciones sobre el plató. No hace falta decir quién fue el más aplaudido. Recibida la ovación correspondiente, Ozzy nos dirige las primeras palabras al exclamar «Are you ready to go fucking crazy? Let the madness begin!«. Cuenta de Tommy Clufetos con el hi-hat y en cosa de segundos Bark at the Moon desató la locura con un sonido aplastante y demoledor que a muchos nos tomó por sorpresa. Y a esta altura del partido queda una cosa por hacer. Exacto. Gritar el «Listen in awe and you’ll hear him/ Bark at the Moon!» como si de eso dependiera tu vida. Dicho y hecho, puesto que la reacción fue ensordecedora. Ojo, el asunto no cambió mucho durante Mr. Crowley, ya que fácilmente podemos hablar de otro de los puntos altos-altísimos de la noche. Adam Wakeman hizo de las suyas durante la intro, mientras que Zakk Wylde mostró todas sus credenciales en ese outro épico que ha marcado generaciones. ¡Insuperable!

Hora de bajar un poco las revoluciones con la correctísima I Don’t KnowBlizzard of Ozz», 1980), que si bien fue recibida de manera bastante tibia, logró llamar la atención por el gran desplante escénico y musical que estábamos apreciando. Más allá de las obvias facultades superlativas de cada uno de los integrantes, a su vez logran acoplarse de gran manera al accionar del vocalista durante cada pasaje de la canción. Si deben restarse, lo hacen. Si deben hacerse notar, ahí estarán. Ejemplo de esto fue la interpretación de Fairies Wear Boots, donde cada uno de los cambios de tiempo y cada una de las progresiones fueron llevadas de gran manera. Si a esto le sumamos la temática sicodélica proyectada en la gran cruz ubicada al centro del escenario y en las cuatro pantallas dispuestas a su alrededor, el resultado es un deleite visual y musical que no tiene dobles lecturas.

De vuelta a los clásicos indiscutidos, Suicide Solution siguió con la senda de sus predecesoras. Interpretada a la perfección y seguida muy de cerca por cada uno de nosotros. Eso sí, antes de dar comienzo al track, Ozzy se encargó de presentar a cada uno de los integrantes de la banda, siendo Tommy Clufetos y Zakk Wylde lo más aplaudidos. Volviendo al tema, además de sonar impecable, el frontman aprovechó la ocasión para lanzar el primer balde con agua a los fanáticos que estaban más próximos a la reja. Y parece que el golpe fue bastante efectivo, puesto que varios lograron recobrar parte de la energía inicial durante No More Tears, que contó con gran apoyo de los presentes durante las partes instrumentales y cantando el «No more tears» una y otra vez. Por otra parte, supongo que nadie pasó por alto la potencia y la fuerza desplegada por Rob «Blasko» Nicholson y Tommy con toda la base rítmica. Realmente demoledora. También está el interludio de teclado a cargo de Adam, para luego dar paso al solo de guitarra. Otro de los grandes momentos de la velada.

El cantante se dirige nuevamente al público para decir que tras el tour «no se irá a ningún lado» y además aprovecha de darnos las gracias por asistir al concierto. Luego presenta la notable Road to Nowhere, temazo indiscutido que contó con el apoyo vocal de Zakk durante algunos verso para que luego Ozzy lo dejara todo durante el «The road to nowhere leads to me«.

Y si hablamos de dejarlo todo, lo que siguió fue otro clímax absoluto. El maestro de ceremonias nos invita a cantar si gustamos y rápidamente presenta War Pigs. Lo que sigue es tierra conocida. Hablamos de una de esas canciones que logran definir un género musical como tal. De esas que han traspasado generaciones. De esas que jamás dejas de sorprenderte cuando las escuchas. En serio, ¡pedazo de tema! Y la verdad es que ya todo está dicho.

Ahora bien, puntualmente en esta versión, es cierto que se nota la «ausencia» de Tony Iommi. Dejando de lado la participación de Adam como segunda guitarra, Zakk Wylde tiene sus detractores de por sí, y más aún cuando hablamos de versionar a Black Sabbath. Los más puristas se hacen notar. Y puede que esto sea cierto. Quizás no es el más indicado para interpretarlos, pero seamos sinceros: su performance vista de cerca, complementada con la garra y la pasión que le implanta a cada nota, no puede dejar a nadie indiferente. El tipo se la juega con todo y en opinión personal, sale ganando por donde se le mire. No podemos dejar de lado el tremendo solo que se despachó a lo largo de la barricada del Movistar Arena, donde ocupó cada uno de los recursos que hacen más vistosa la presentación. Guitarra en lo alto, tocada sobre la espalda e incluso usando los dientes. Así, nos regaló pasajes de distintas composiciones durante un largo tiempo. Miracle Man, Crazy Babies, Desire y Perry Mason dijeron presente en esta especie de mix instrumental.

Pero eso no era todo, puesto que terminado el momento estelar del guitarrista, vendría el turno de Tommy Clufetos, una bestia en lo que a golpear los tarros se refiere. Los que hemos tenido la oportunidad de haberlo visto en vivo con anterioridad, sabemos de lo que es capaz. Y si bien ahora su intervención fue bastante más acotada, de igual forma se las ingenió para que todos estuviéramos pendientes de él. Todo esto decantó en la interpretación de Flying High Again, que lamentablemente se vio un tanto opacada por todo lo ya mencionado.

Para animarnos, Ozzy nos hace gritar lo más fuerte posible a la cuenta de tres luego de un «I still can’t hear you!». Así, entramos a una de las partes más melódicas del setlist con Shot in the Dark, que tuvo como genio y figura a Adam Wakeman de principio a fin. Imposible no cantar el «But a shot in the dark, one step away from you/ A shot in the dark, always creeping up on you«, más aún sabiendo que es uno de esos coros que te queda dando vuelta rápidamente en la cabeza de manera involuntaria. Luego vino I Don’t Want to Change the World, otra de las que lamentablemente contó con una reacción nula de parte del público. Peor si analizamos el contraste entre este track y Crazy Train, que obviamente era una de las más esperadas por todos los asistentes. Bastaba mirar a tu alrededor para notar el evidente cambio en el comportamiento del respetable. Hasta una bengala apareció desde la tribuna. El resto ya es sabido, literalmente hay que gritar durante el estribillo y solo queda esperar los solos de guitarra. ¡Temazo!

Luego de que el mismo frontman nos incitara a gritar «One more song» junto a él, la guitarra electroacústica fue la señal inequívoca de lo que vendría. Mama I’m Coming Home trajo consigo la última cuota de nostalgia y emotividad. Muchos se animaron a cantar el «You made me cry, you told me lies/ But I can’t stand to say goodbye/ Mama, I’m coming home» y a ambientar el asunto con el flash de los celulares.

Y para finalizar, la incombustible Paranoid fue el epílogo perfecto para una jornada que musicalmente rozó la perfección. Porque sí, en aspectos técnicos y en la interpretación de cada una de las canciones, poco y nada se puede acotar a esta altura. Todo funcionó como un reloj con detalles al milímetro. Casi como en piloto automático. Y viéndolo desde el lado negativo, esto terminó por transmitirse a la mayoría de los miles de fanáticos que asistieron la noche del martes. Vale decir, nos encontramos con una presentación bastante estandarizada y con falta de emociones como tal. Más aún si consideramos que la gira lleva por nombre «Farewell Tour«. Ahora bien, es cierto que el promedio del seguidor asistente a Ozzy Osbourne y a Black Sabbath, no es precisamente el más eufórico o el más conocedor de la materia. El silencio rotundo durante un par de canciones dio cuenta de ello. Creo que ambos factores jugaron una muy mala pasada y los comentarios de que «algo faltó» hablan por sí solos. Entonces, resumiendo -y volviendo unas líneas atrás-, sí, el show fue impecable, no así la conexión público-banda. Pero bueno, Ozzy logró su cometido y nuevamente mostró toda su energía y prestancia tras años y años en la carretera.

Setlist de Ozzy Osbourne:

  1. Intro (Carmina Burana)
  2. Bark at the Moon
  3. Mr. Crowley
  4. I Don’t Know
  5. Fairies Wear Boots (Black Sabbath)
  6. Suicide Solution
  7. No More Tears
  8. Road to Nowhere
  9. War Pigs (Black Sabbath)
  10. Solo de Guitarra (Miracle Man / Crazy Babies / Desire / Perry Mason)
  11. Solo de Batería
  12. Flying High Again
  13. Shot in the Dark
  14. I Don’t Want to Change the World
  15. Crazy Train
  16. Mama I’m Coming Home
  17. Paranoid (Black Sabbath)

Live Review: Gino Olivares
Fotos: Ross Halfin

Sin lugar a dudas Ozzy Osbourne está dentro del podio de las leyendas que definen el Heavy Metal tal y como lo conocemos. Reconocido como una figura icónica del mundo de la música y el espectáculo -que cuenta con más de cincuenta años de carrera-, el cantante llega nuevamente a nuestro país en el marco de la gira llamada «Farewell World Tour». Y sí, aunque cueste creerlo, el sempiterno Príncipe de las Tinieblas pareciera que nos da un adiós definitivo de los escenarios. Es por esto que la primera razón para asistir al show de este martes, desde luego que es el llamado «Factor nostalgia». Escuchar canciones que nos han acompañado gran parte de nuestra vida teniendo como foco principal al vocalista por última vez, es la forma más pura y sensata de agradecerle al frontman todo lo que ha entregado a la industria. Si hay algo que se merece, es que todos los fanáticos asistan para despedirlo como corresponde.

Ahora bien, la realización de este tour es el movimiento más lógico tras el concierto de Black Sabbath del año 2016 en el Estadio Nacional. Vale decir, la única forma de cerrar el ciclo, justamente es con el adiós en solitario del oriundo de Birmingham. Es cierto que su nombre siempre será asociado a la mítica banda liderada por Tony Iommi, pero no podemos dejar de lado el amplio catálogo de su propia banda. Dicho de otra forma, el nivel de clásicos que posee no puede dejar a nadie indiferente. Menos aún sabiendo que tendremos la oportunidad de ver a Zakk Wylde y Tommy Cufletos en escena, literalmente unas bestias que son capaces de robarse la película por sí mismos. Porque si hay algo que caracteriza a Ozzy, es el hecho de rodearse de músicos que derrochan calidad y desplante. Así, Rob Nicholson y Adam Wakeman terminan por cerrar esta alineación de ensueño. Musicalmente será un deleite, quedan advertidos desde ya.

Por otro lado, centrándonos en el panorama actual de la escena y de las presentaciones que se han llevado a cabo en Chile durante el año, con total seguridad podemos afirmar que este será el primer «show grande» que se realizará en la capital. Si bien la oferta de conciertos cada vez sigue aumentando, aún falta tener a ese artista que convoque a miles y miles de metaleros en un solo lugar. Con esto, tenemos la excusa perfecta para revivir viejas amistades, compartir con otros fanáticos lo que tanto nos apasiona y por último, vivir la experiencia de tener un espectáculo de primera calidad frente a tus ojos.

Finalmente, tratando de responder a la interrogante que nos convoca, quizás debemos ir a ver a Ozzy por el simple hecho de ser Ozzy.

GINO OLIVARES

El concierto de OZZY OSBOURNE en Chile, programado en primera instancia en la Pista Atlética del Estadio Nacional, se movió finalmente al Movistar Arena. Así lo informó este jueves T4f-Bizarro, productora a cargo del último show del Principe de las Tinieblas en nuestro país, asegurando también que las entradas adquiridas tienen completa validez para el nuevo recinto.

Respecto al cambio de ubicaciones, quienes tengan entrada Cancha Vip, Cancha y Tribuna Golden podrán ingresar con el mismo ticket que ya tienen en su poder. Platea Diamante, Silver y Cobre deberán cambiar su ticket el mismo día del evento en la boletería sur de Movistar Arena desde las 10:00 AM.

La producción también informó que quienes no estén de acuerdo con el cambio, podrán solicitar la devolución de su dinero según las siguientes indicaciones:

– Para compras realizadas en tiendas Hites y otros puntos de venta del sistema Ticketek, las devoluciones se harán en el mismo lugar donde se realizó la compra.

– Quienes hayan hecho la compra online en Ticketek.cl deberán escribir al correo: devoluciones@ticketek.cl o dirigirse al Centro Ticketek, ubicado en Antonio Bellet #230, de lunes a jueves de 10:00 a 18:00 horas.

– En caso de dudas, contactar al correo serviciocliente@ticketek.cl.

Hoy a las 11:00 horas se dio inicio a la venta de entradas para el show de OZZY OSBOURNE en Chile, programado para el 8 de mayo en la Pista Atlética del Estadio Nacional. Los tickets están disponibles a través del Sistema Ticketek, callcenter 22690 2000, ticketek.cl, en el centro de atención (Antonio Bellet 230, Providencia) y sus puntos de venta que puedes revisar aquí.

Los precios son:

Cancha VIP: $70.000
Tribuna Golden: $35.000
Cancha (Etapa 1): $32.000
Cancha (Etapa 2): $35.000
Cancha (Etapa 3): $38.000
Platea Diamante: $80.000
Platea Silver: $70.000
Platea Cobre: $60.000

A continuación puedes ver el mapa sectorizado de la Pista Atlética:

Tras cinco décadas y más de 2.500 shows, el “Príncipe de las Tinieblas” se embarca en su “Farewell World Tour”, gira que durante dos años recorrerá el mundo por última vez y donde se hará acompañar de sus grandes colaboradores Zakk Wylde en la guitarra, Rob “Blasko” Nicholson en el bajo, Tommy Clufetos en la batería y Adam Wakeman en los teclados.

Si bien esta será la gira de despedida de OZZY OSBOURNE, el cantante de BLACK SABBATH no descarta hacer algunos selectos shows tras su retiro de las grandes giras. “La gente me pregunta cuándo me retiraré. Esta será mi última gira mundial, pero no puedo decir que no haré algunos conciertos aquí y allá”, afirma el cantante, por lo que perfectamente esta podría ser su último show en Chile.

Lo anunció hace un par de semanas y ya es oficial: OZZY OSBOURNE tocará por última vez en Chile el martes 8 de mayo en la Pista Atlética del Estadio Nacional.

Tras cinco décadas y más de 2.500 shows, el “Príncipe de las Tinieblas” se embarca en su “Farewell World Tour”, gira que durante dos años recorrerá el mundo por última vez y donde se hará acompañar de sus grandes colaboradores Zakk Wylde en la guitarra, Rob “Blasko” Nicholson en el bajo, Tommy Clufetos en la batería y Adam Wakeman en los teclados.

Las entradas estarán a la venta a partir del Viernes 24 de noviembre a través del Sistema Ticketek y tendrán un valor (sin cargo por servicio) desde los $32.000 a los $80.000.

Si bien esta será la gira de despedida deOZZY OSBOURNE, el cantante de BLACK SABBATH no descarta hacer algunos selectos shows tras su retiro de las grandes giras. “La gente me pregunta cuándo me retiraré. Esta será mi última gira mundial, pero no puedo decir que no haré algunos conciertos aquí y allá”, afirma el cantante, por lo que perfectamente esta podría ser su último show en Chile.

Ozzy Osbourne acaba de anunciar que a partir del 2018 empezará su «Gira de Despedida» el cual espera que dure 2 años, iniciándose en Mayo del próximo año y finalizando el 2020. Se espera que este tour lo lleve por todo el planeta tras lo cual dejarás las giras mundiales no descartando tener presentaciones esporádicas. Para este tremendo viaje final OZZY contará con el guitarrista Zakk Wylde, el bajista Rob «Blasko» Nicholson, el baterista Tommy Clufetos y el tecladista Adam Wakeman.

«La gente me pregunta cuándo me jubilaré. Esta será mi última gira mundial, pero no puedo decir que no haré algunos otros conciertos» comentó OZZY.

Según la página oficial de OZZY, ya está confirmada la visita del legendario vocalista para el 8 de Mayo en un recinto aún por confirmar. Las fechas agendadas para Latinoamérica serían las siguientes:

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Para quienes creemos firmemente que Black Sabbath son los padres del género musical que nos convoca, Ozzy siempre tendrá un lugar reservado en nuestras estanterías, ya sea por su trabajo junto a la banda de Birmingham o por medio de su discografía solista.

Podrá no poseer una voz técnicamente privilegiada, de hecho él es el primero en reconocerlo, pero su influencia en otros niveles, tanto o más importantes que tener una voz extraordinaria, es innegable.  Algunos podrán decir que el éxito de Black Sabbath y el reconocimiento que han ganado desde su formación hasta el día de hoy, radica únicamente en la maltratada mano de Iommi y su inconfundible forma de componer y tocar, pero aquella oscura, mística y pesada propuesta con que irrumpieron en los setenta, no habría tenido el efecto que tuvo si no hubieran contado con la deprimente voz de este señor y su estrafalaria forma de pararse, moverse e interactuar con la audiencia, por lo que su sola presencia en un escenario despierta un fervor inusitado e inexplicable entre quienes lo siguen.  No es un gentleman, no es un gran vocalista, tampoco es piloto de avión, ni menos deportista… simplemente es ¡OZZY!

ozzycl11-04Minutos antes que comenzara la presentación de Sepultura, el Arena Movistar estaba a un tercio de su capacidad, y aunque la gente continuaba llegando poco a poco, pensé que no sería mucho más de lo que se veía hasta entonces y comencé a especular posibles explicaciones para entender la baja concurrencia y entre las que más me hacían sentido estaba el hecho de ser la tercera vez que Ozzy se paraba en escenarios nacionales -la segunda en menos de 3 años- lo que le restaba un poco de novedad al asunto, y además, la cargada agenda de conciertos que han habido y habrán en estos meses de marzo, abril y mayo, sin ir más lejos dentro de algunos días más tendremos a Motörhead y al día siguiente a Iron Maiden, lo que para cualquiera dificulta la posibilidad de asistir a todos estos shows.  Sin embargo, cerca de las 21:00 horas, el recinto se veía prácticamente repleto, salvo por algunos sectores de la platea baja, había gente hasta en la última fila de las tribunas, lo que nos da algo más de 12.000 asistentes, un número considerablemente superior a lo que me había imaginado antes del lunes.

Antes de Ozzy teníamos en la parrilla a unos invitados muy especiales, Sepultura.  Es muy probable que una buena parte del público que va a ver a Ozzy no necesariamente guste de su música, poco y nada tienen que ver, pero una agrupación con el bagaje y la experiencia que tiene Sepultura en nuestros escenarios, entra jugando a ganador y poco se demoran en vender su propuesta a una audiencia sedienta de metal.  Andreas Kisser y Paulo Jr., dos de los miembros más antiguos, tienen muy claro que en Chile siempre han sido y será bien recibidos, toquen con quien toquen, y bajo esa premisa salen a escena con la seguridad que les da saber que tienen el respaldo del público.

La jornada partió a eso de las 19:45, hora en que hizo su ingreso Kisser y Cía. quienes comenzaron, luego de la ya clásica Intro con que abren sus shows, con el no menos clásico Arise, tema proveniente del álbum del mismo nombre.  Un bombazo fenomenal que deja a cualquier audiencia con la adrenalina por las nubes.  Continuaron con Refuse/Resist, un tema más apto o al menos más conocido para el público que asistió en esta ocasión, porque si bien Sepultura se echó al bolsillo al respetable desde el primer tema, no es menos cierto que gran parte del público que lleva Ozzy, sobre todo las generaciones que llevan más años en esto, no necesariamente gustan de la banda oriunda de Brasil y su propuesta considerablemente más extrema.  Sin embargo, la relación que Sepultura mantiene con Chile y el carisma de Andreas Kisser, hacen que su espectáculo sea mucho más que un simple teloneo, ellos en Chile se presentan como si fueran de la casa, la gente los quiere y eso se nota.

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Otro clásico de Arise, esta vez el azote provino junto a las notas de Dead Embryonic Cells, ¡qué temón!  Si de por sí los temas de aquel disco son dinamita pura, en vivo cobran aún más fuerza y es imposible contenerse con la performance y entrega de la banda, quienes dan todo en escena, comandados siempre por Kisser, actualmente quien lleva la batuta en Sepultura, sin embargo Derrick Greene, ya con cinco discos junto a ellos y algo más de doce años, también ha logrado ser una parte importante dentro de las presentaciones que realiza la agrupación, tiene una voz inagotable en vivo y se maneja en escena de forma notable.

En un arranque de modernidad continuaron con temas de sus últimos trabajos, entre ellos Choke, Moloko Mesto y Seethe (nueva canción), y aún cuando corresponden a canciones de la etapa “Greene”, la gente correspondió saltando, gritando y, por cierto, aplaudiendo la espléndida presentación que nos estaban brindando.  De aquí en más todo lo que se venía eran clásicos y más clásicos, solo filete de ahora en adelante, partiendo con una tripleta de antología: Troops of Doom de aquel primigenio álbum de nombre Morbid Visions, siguieron con la poderosísima Escape To The Void (de Schizophrenia) y Meaningless Movements (de Arise), a estas alturas el cuello de varios era el más damnificado producto del despliegue de potencia con que Sepultura reventaba el Movistar.

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La gente continuaba llegando, el recinto ya comenzaba a mostrar una cantidad más que aceptable para la categoría del evento que estábamos presenciando y muchos de los que llegaron a estas alturas, lo hicieron corriendo hasta las primeras filas en donde fueron azotados al son de la última tripleta de la noche de Sepultura: Territory, que obviamente fue la más coreada, no hay que ser un fan de la banda para reconocer esta canción; siguió Inner Self, otra muestra de aquel thrash asesino que tocaban en los ochenta y un clásico indiscutido dentro de su discografía, y cerraron con Roots Bloody Roots, el último gran “hit” que tuvieron hace ya bastantes años.

Fue una noche redonda para Kisser y los suyos, como dije anteriormente, en Chile Sepultura juega de local y a ganador, son de la casa, ellos lo saben, de hecho hace no más de cinco meses que habían realizado un show de otro mundo en el marco del Big Metal Fest, y Andreas no se cansó de agradecer ese lazo que los une con nuestro país, “son un pueblo rockero, lo llevan en la sangre”, como bien lo reconoció el mismo guitarrista.  Se retiraron entre vítores y aplausos, al son de “¡¡¡Sepultura!!!, ¡¡¡Sepultura!!!”, algo que duró hasta cuando salieron del escenario, momento en que como si nada el respetable público asistente cambió el switch de forma automática y los cánticos se transformaron rápidamente en ¡OZZY! ¡OZZY! ¡OZZY! La presencia del Príncipe de las tinieblas comenzaba a hacerse sentir dentro del recinto, ya se respiraba la euforia… entre otras cosas.

ozzycl11-09Exactamente veinte minutos duró la espera, a eso de las 21:05 las luces se apagan y comienza a sonar un extracto de Carmina Burana, momento en el que me entró la nostalgia y sufrí un flashback de antología, en cosa de segundos retrocedí a 1995, al momento exacto en que partió el primer show de Ozzy en el Teatro Caupolicán (Monumental en aquellos años), y es que hubo muchas similitudes para mí: estaba ubicado prácticamente en la misma posición, frente a Ozzy a unos 10 metros, salió a escena casi de la misma forma que lo hizo ese año, corriendo hacia el centro del escenario, sin decir una sola palabra, solo para comenzar a recibir el cariño de los miles de asistentes que gritaban su nombre, y antes, cuando preparaban todo, ya habíamos visto la pistola lanza agua de las mismas características que la utilizada aquel año, salvo que para esta ocasión era espuma la que saldría de su cañón.

Luego de algunos minutos en que Ozzy solo se dedicó a maravillarse con la recepción de la audiencia y a recibir todo el cariño que la gente le estaba entregando, presentó Bark At The Moon, dando inicio a una locura total, el mar de gente en el que me encontraba inmerso comenzó a agitarse profusamente, todos saltaban, todos coreaban y gritaban, algunas lágrimas rodando, todo era algarabía pura.  A continuación el único tema “nuevo” que sonaría esta noche, Let Me Hear You Scream, proveniente de la placa que le da sentido al actual tour mundial.  La gente, muy aplicados todos, ya se sabían la canción a la perfección y la corearon como si se tratase de otro gran clásico de su discografía.

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Lo siguiente fue de aquellos momentos mágicos que se dan solo cuando estamos ante la presencia de figuras como la de Ozzy.  Aquella inconfundible y sobrecogedora introducción de teclado con que comienza Mr. Crowley pone la piel de gallina hasta al más rudo, “true” y “real” de los metaleros.  Es indescriptible la sensación que provoca aquella magnífica canción inspirada en el ocultista Aleister Crowley.  La emoción continuó de la mano de I Don’t Know, del mismo primer mítico álbum solista de Ozzy, Blizzard of Ozz, y las revoluciones nuevamente se fueron a tope.  La noche continuó con un tema que me sorprendió, Fairies Wear Boots, proveniente de Paranoid de Black Sabbath,en una versión muy apegada a la original y que la gente reconoció y aplaudió, aunque se notó por momentos que para muchos no está dentro de las favoritas del repertorio de los ingleses.  Interesante resulta también que para los temas de Sabbath, Adam Wakeman, deja los teclados y se cuelga una guitarra, con la cual cubre los vacíos que quedan en estas canciones, mientras Gus G. ejecuta los solos.

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Suicide Solution fue la encargada de continuar con una noche que ya a esta altura se encontraba dentro de la categoría de memorable.  Sonó como cañón, poderosa y su sabático y metálico riff, hizo eco hasta en el último rincón del Arena.  ¡Metálico! ¡Sí, señores! Con Gus G. Ozzy recuperó todo el sonido metálico que habían perdido en los últimos años de la mano de Wylde.  Las guitarras afiladas han vuelto a estar presentes en la música del veterano inglés, ahora estamos ante una banda con sonido plenamente Heavy Metal, muchos podrán no estar de acuerdo con lo que estoy diciendo, pero Zakk estaba llevando a Ozzy por caminos que no eran de mi total agrado en términos de sonido.  En cambio Gus G. es un tipo 100% metal, su puesta en escena, carisma y estilo de tocar, calzan perfecto con la propuesta musical de la banda y su incorporación ha sido una de las mejores decisiones que ha tomado Ozzy y su círculo en los últimos tiempos, conclusión a la que llegue mientras lo observaba tocar los solos de Road To Knowhere, sencillamente brillante.

A continuación dos de los puntos más altos de la noche: War Pigs y Shot In The Dark.  ¡Como retumbaban las palmas para el clásico de Sabbath y como se escuchaban las estrofas entonadas por los miles de asistentes, maravilloso!  Lo mismo para Shot In The Dark, que nunca ha estado dentro de mis favoritas, pero que la noche del lunes terminó de convencerme, más aún al escucharla con un Ozzy cantando con fuerza, de forma correcta y de hecho MUY BIEN, es más, creo haber escuchado solo dos desafinaciones notorias en todo el concierto.

ozzycl11-12Ahora otro corte de Sabbath y el escogido fue el instrumental Rat Salad, en donde intercalan los respectivos solos de guitarra y batería, momento propicio para que descansen el resto de los integrantes y  por supuesto, para que Ozzy recupere fuerzas y energía para seguir brindando el espectáculo que todos esperamos y gozamos.  Gus G. dejo claro porque es el nuevo guitarrista de Ozzy, dando una demostración de técnica ante un público que terminó rápidamente por rendirse a sus pies.  Clufetos aún no me gusta del todo para esta banda, aún cuando realizó un solo bastante entretenido, aunque algo largo, situación entendible en todo caso, hay que darle el tiempo suficiente a Ozzy para que regrese a escena recuperado y listo para seguir devorándose a una audiencia absolutamente entregada.  Iron Man fue el siguiente corte y ¡por fin lo pudimos  escuchar completo en vivo cantada por Ozzy! En el concierto de 1995 fue intercalada con Children of The Grave, que no es malo claro está, pero siempre había querido escucharla completa, sueño cumplido.

La fiestera I Don’t Want To Change The World fue el siguiente corte descargado y la palabra cansancio pareciera haber sido extirpada del diccionario por la audiencia, que manera de celebrar, cantar y saltar, fue realmente sorprendente.  Nadie parecía estar consciente que ya llevábamos mucho más de una hora saltando y cantando a todo lo que nos daban los pulmones (eso sin contar a Sepultura);  y si así fue con esta canción, imagínense lo que fue con las siguientes: Crazy Train, Mama I’m Coming Home y Paranoid, clásico con el que cerró una presentación de antología.

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Aparte de lo magnífico que fue el show, lo sorprendente de la voz de Ozzy, que cantó espléndidamente, el descollante desempeño de Gus G. y lo grato que fue escuchar y apreciar nuevamente un sonido 100% Heavy Metal en la banda, quiero destacar a la audiencia.  La gente se mostró como si se tratara de la primera y última vez del vocalista de Black Sabbath en Chile, como si esta hubiese sido nuestra única oportunidad de vivir el fenómeno Ozzy en vivo, dejamos todo en la cancha, demostramos una vez más porque somos de las audiencias más queridas y sorprendentes a nivel mundial, Ozzy no se cansó de agradecernos por el recibimiento y entre tema  y tema se tomaba un tiempo para admirarnos mientras le dedicábamos gritos y cánticos, con una increíble cara de asombro se retiro del escenario, dando la sensación que hasta dudó en tocar otra canción más, estaba entregado, estaba impactado, quería volver, se notaba en su mirada lo honestamente agradecido que se sentía, pero finalmente fue cubierto con una bata y conducido tras bastidores.

Fue una noche mágica para muchos, me incluyo en esto, superó cualquier expectativa previa y sin pensarlo dos veces, fue mucho mejor que la de 2008.  Si en el review anterior terminé diciendo que probablemente aquella sería la última vez de Ozzy en Chile, después de lo visto ayer me queda claro que tendremos Ozzy por un buen rato más, así que para esta ocasión cerremos con un simple: ¡Hasta la próxima Ozzy!

Setlist Sepultura

01. Intro
02. Arise
03. Refuse/Resist
04. Dead Embryonic Cells
05. Convicted In Life
06. Choke
07. Moloko Mesto
08. Seethe (New Song)
09. Troops of Doom
10. Escape To The Void
11. Meaningless Movements
12. Territory
13. Inner Self
14. Roots Bloody Roots

Setlist Ozzy Osbourne

01. Bark At The Moon
02. Let Me Hear You Scream
03. Mr. Crowley
04. I Don’t Know
05. Fairies Wear Boots
06. Suicide Solution
07. Road To Nowhere
08. War Pigs
09. Shot In The dark
10. Rat Salad (Guitar and Drums solo)
11. Iron Man
12. I Don’t Want To Change The World
13. Crazy Train
Encore:
14. Mama I’m Coming Home
15. Paranoid

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

La velada de este primero de abril de 2008 era una fecha que miles de chilenos estábamos esperando desde hace mucho tiempo. Muchos pensamos durante los últimos 13 años que nunca más podríamos tener la presencia en nuestro país de uno de los referentes más importantes a la hora de hablar de Heavy Metal, tanto por su carrera solista como por su imborrable huella junto a una de las piedras angulares del estilo, como lo es Black Sabbath.

En 1995 al terminar la presentación del Madman todos teníamos la certeza que sería esa la única vez que podríamos ver uno de sus shows. Pero el destino quiso otra cosa y luego de 13 años el Príncipe de las Tinieblas volvió a Chile para deleitar a un séquito que desde el primer momento cayó rendido a sus pies. OZZY OSBOURNE EN CHILE!

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El lugar escogido para este evento enmarcado dentro del festival Monsters of Rock (cuya primera versión en nuestro país tuvo lugar en 1994), fue la Pista Atlética del Estadio Nacional, al cual la gran mayoría ya se encuentra acostumbrado, por lo que, tanto la entrada al recinto como la salida, se realizaron de forma sumamente ordenada y tranquila. La velada comenzaba con una banda trasandina que nadie conocía, de nombre Arbol y que poco y nada tenía que hacer dentro del cartel de nombres que se presentaría esa noche. De hecho hubiera sido un gran acierto montar un escenario alternativo, digamos en la Patagonia, para que ahí Arbol hubiera abierto para Korn, pero no fue así. La verdad es que para la hora de presentación de dicha banda aún muchos, incluyéndome, estabamos en las inmediaciones del recinto, por lo que no pude formarme una opinión de ellos, pero por lo que alcancé a oír en su sitio web días antes del concierto, no merece mayor comentario.

METAL SUREÑO EN EL SUR DEL MUNDO

ozzy08_26A eso de las 18:30 horas aproximadamente, subió al escenario de la Pista Atlética Zakk Wylde junto a su banda Black Label Society, para comenzar (ahora sí) a calentar los motores de quienes ya se encontraban en el recinto. A esa altura la pista solo se encontraba con una cantidad de gente que debe haber bordeado las 4.000 personas, de todas formas una gran audiencia para BLS, lo que también percibió la banda ya que Zakk y los suyos se mostraron en todo momento disfrutando al máximo de la recepción entregada por el público chileno.

ozzy08_25Abrieron los fuegos con el tema New Religion, de su última placa hasta la fecha, Shot To Hell, tema que la audiencia se encargó de corear y de demostrarle a Zakk que una gran parte de los asistentes también estaba allí para verlos a ellos, lo que por supuesto inyectó adrenalina a un espectáculo que entretuvo y mantuvo atentos a todos quienes ya estabamos asentados y a todo el público que a esa hora continuaba llegando al lugar.

Dentro de su presentación se sucedieron temas como Suffering Overdue, Suicide Messiah, Been A Long Time y Concrete Jungle, entre otros, para cerrar con Stillborn proveniente de su placa The Blessed Hellride. Cerca de una hora duró la correcta presentación del vikingo Wylde y los suyos… gustaron y entretuvieron y se notó que también ellos disfrutaron al máximo. Se fueron entre aplausos e inmediatamente comenzaron a desmontar el escenario para preparar la pista a una banda que también tuvo a su público entre los asistentes a este evento.

POP KORN

dormir2… y sería. Eso hasta que me despertó una maldita gaita y el ruido infernal que solo era una bulla sin sentido. Vamos a lo nuestro.

NO MORE WAR PIGS AT THE POWER… OZZY FOR PRESIDENT!!!

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Cerca de las 22:00 horas se apagaron las luces y los gritos ensordecedores de los cerca de 20.000 asistentes no se hicieron esperar y solo fueron apaciguados por las imágenes provenientes de las pantallas ubicadas a los costados del escenario, en donde se proyectó un entretenidísimo video que mostraba a Ozzy como protagonista de diversas y muy conocidas series de televisión: lo vimos como prisionero en Lost, como sicóloga en Los Sopranos, bailando a lo Tony Manero en Dancing With The Stars, practicando algunos juegos sexuales con la Reina de Inglaterra, entre otras hilarantes situaciones que provocaron carcajadas espontáneas entre los asistentes. Ciertamente, una muy inusual y entretenida forma de abrir un concierto de metal.

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Luego del video, las pantallas proyectan una serie de cruces, se ilumina otra gigantesca pantalla en la parte trasera del escenario y comienza Carmina Burana. Ozzy tras bambalinas ya comenzaba a alentar a la gente con el Olé Olé Olé… OZZYYYY! OZZYYYY! que tanto le gustó y bailó en su primera visita a nuestro país, cuando no entendía que era lo que cantábamos los asistentes en esa oportunidad.

ozzy08_08Termina la introducción y ahí estaba… era él… el mismísimo OZZY OSBOURNE!!! recibiendo emocionada y entusiasmadamente todo el cariño, la emoción, alegría e incluso lágrimas de miles de sus seguidores que lo esperaron por largos años. Aún no cantaba una sola estrofa y ya tenía al público comiendo de su mano con su sola presencia en el escenario. Ya más compuesto partió con un tema de su última placa, Black Rain, el tema: I Don’t Wanna Stop, toda una declaración que dejó más que patente en el escenario, lugar en donde Ozzy pareciera ser otra persona completamente distinta y no ese ‘viejecito’ de caminar lento y torpe que muestra la patética serie de MTV. Si bien el tema no era conocido por todos, no importó. Como sucede en cualquier concierto con la primera canción que presente la banda de turno, la euforia fue total, todos saltaban, gritaban, bailaban, los más aplicados cantaban y coreaban las letras, daba igual, era un inmenso mar de gente disfrutando a concho cada segundo de esta fiesta que recién comenzaba, de hecho a nadie le importó que en ese preciso momento la guitarra de Wylde presentara algunos desperfectos de amplificación. Nada podía hacer que ese momento no fuera todo lo especial que fue.

A continuación un verdadero clásico: Bark At The Moon, segundo tema de la noche, no hizo más que desatar aún más la euforia de estar presenciando en nuestro país a una de las personalidades más importantes dentro de la historia del metal. Ahora sí, todas y cada una de las voces se alzaron para corear de forma íntegra uno de los temas más populares de la carrera solista de Ozzy, quien no paraba de admirarse con la alegría que sentía la gente por tenerlo en el escenario, más aún cuando arremetió con Suicide Solution, proveniente de su primera placa tras su partida de Black Sabbath, Blizzard of Ozz.

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Luego vino otro tema de su primer disco, momento que se transformó en uno de los más emocionantes del concierto. La introducción compuesta por Don Airey (actualmente en Deep Purple) y ejecutada en esta ocasión por parte de Adam Wakeman, para Mr. Crowley provocó que más de alguno soltara una lágrima de emoción.

Tras esta tripleta de clásicos, con los cuales el público deliró y se extasió al máximo, Ozzy presentó otro tema de su nueva placa. Llegaba la hora de I’m Not Going Away, que al no formar parte de la discografía más clásica de Ozzy, muchos ocuparon esos minutos para descansar y relajarse un poco mientras otros seguían entonando al menos el coro de esta nueva canción.

ozzy08_11Lo que se vino fue otro de esos tantos grandes momentos vividos en el concierto. No es para menos, lo que nos aprestábamos a oír provenía de uno de los álbumes más importantes en la carrera de Ozzy junto a Black Sabbath. Me refiero a War Pigs del ya legendario álbum Paranoid. Mientras sonaban las sirenas que Ozzy utiliza como introducción de este tema en vivo, la gran pantalla trasera mostraba imágenes, que si no me equivoco, corresponden a la segunda guerra mundial. La cara de incredulidad de quienes me rodeaban era un espectáculo aparte. Al parecer muchos aún no podían creer lo que estaban viviendo y miraban como buscando alguien que les confirmara que efectivamente todo era realidad, mientras otros tantos escapaban de ella con la ayuda de esa característica planta que mágicamente crece en los bolsillos de quienes asisten a este tipo de eventos. Querámoslo o no, la noche del martes todos volamos en los aviones que pasaban por la pantalla mientras la banda continuaba con la interpretación de War Pigs, en donde Ozzy acostumbra a permitir que el público cante la segunda estrofa de cada uno de los versos.

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Luego de War Pigs Ozzy nos regaló y relajó con una de las baladas que podemos encontrar en su disco No More Tears de 1992: Road To Knowhere. Fue un momento cálido dentro del concierto, el público en general gusta mucho de las baladas de Mr. Osbourne y eso se notó cuando nos percatamos de las miles de voces que entonaron cada una de las estrofas de este tema. Retrocedemos en el tiempo y ya con las baterías recargadas Ozzy anuncia la llegada del ‘Tren Loco’ y nuevamente la euforia se apodera de los asistentes, quienes celebraron cada una de las notas de aquel mítico tema de su álbum Blizzard of Ozz. Crazy Train fue, como era de esperarse, una inyección de adrenalina clavada directamente al cuello de todos quienes estábamos presentes.

ozzy08_09A esa altura era necesario un descanso y por supuesto Ozzy no era la excepción a esto. Si bien en el escenario no demuestra agotamiento alguno, el hombre necesita reponerse luego de saltar, correr, cantar y gritar a todo lo que sus actuales limitaciones físicas le permiten a sus tiernos 60 años. Hay que decir que la voz de Ozzy ha sufrido notorio desgaste a través de los años, pero la verdad es que aún le queda por entregar, cantó a todo lo que pudo y lo hizo de buena forma, las partes más altas son suplidas por algunos samples con la grabación original del tema que se encuentra intepretando o bien es apoyado por los otros integrantes. Cuando lo requería simplemente hacía algún disimulado guiño e inmediatamente era socorrido, sin embargo, estos momentos de necesario apoyo no fueron tantos como los que pudieran pensar quienes no tuvieron la suerte de asistir. En todo caso, nada de eso es importante cuando al frente tienes a Dios.

Todos lo entendimos así y no importó que Ozzy se retirara del escenario sin antes presentar a Zakk Wylde quien tuvo su momento de lucimiento personal al protagonizar un solo que se debe haber extendido al menos por 10 minutos o más. La verdad es que a pesar que su demostración técnica no fue todo lo que se esperaba, hay que decir que el tipo domina su instrumento a la perfección, tocando con la guitarra detrás de su cabeza y con los dientes, supo entretener a la audiencia que lo escuchó atenta y respetuosamente y aplaudió cada una de las peripecias que hizo mientras Ozzy descansaba y se reponía durante esos valiosos minutos.

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Aprovecharemos en este espacio de comentar el desempeño del resto de los integrantes que acompañan actualmente a Osbourne en esta gira y que conforman la base rítmica de esta actual encarnación de la banda. Comenzaremos por Mike ‘Puffy’ Bordin. Que se puede decir de un tipo con su trayectoria, solo elogios para el actual batero de Ozzy, quien lo acompaña ya desde 1997, se mantiene de gran forma, no se le escapa un solo tiempo, pega con fuerza y se mantiene en todo momento alentando y entusiasmando al público. Blasko es un bajista correcto, hace su trabajo, se para de buena forma en el escenario, no digamos que tiene una gran presencia, pero si aporta lo suyo en la parte ‘show’ propiamente tal, corriendo, saltando y haciendo algunos coros, además, hay que decir que sonó bastante bien durante todo el evento, no como cuando Ozzy vino con Geezer que prácticamente no se escuchó durante casi toda aquella noche en el Monumental. Y por último, pero no por eso menos importante, Adam Wakeman (hijo del legendario tecladista de Yes, Rick Wakeman) aportó con una gran performance todo el potencial transmitido por su padre, consolidándose como un gran aporte a la atmósfera de cada una de las canciones presentadas la noche del martes.

ozzy08_18Tras el solo de Zakk Wylde, otro gran momento tuvimos oportunidad de vivir cuando Ozzy vuelve al escenario, esta vez para ejecutar otro clásico tema del álbum Paranoid de Black Sabbath, ni más ni menos que Iron Man. La locura fue total y el canto no se hizo esperar para que las miles de voces entonaran el característico riff compuesto por Tony Iommi. Ideal hubiera sido poder escuchar dicha canción en su totalidad, ya que cuando correspondía que cambiara de ritmo para aquél interludio más rápido la banda cierra el tema y al mismo tiempo Zakk da inició a I Don’t Know, otra gema proveniente de su primer álbum como solista.

Aún faltaba presentar un último corte de la placa que da sentido a esta actual gira de Ozzy. El tema escogido fue Here For You, el cual tuvo muy buena recepción, al parecer muchos hicieron las tareas y se preocuparon de escuchar el último trabajo en estudio, ya que, por lo menos donde me encontraba, la gran mayoría cantó la canción como si se tratara de uno de los más grandes clásicos del maestro.

A continuación, con un Ozzy que ya comenzaba a anunciar que faltaba poco para que el show terminara, la banda presentó dos temas del álbum No More Tears, los que por supuesto fueron coreados hasta el cansancio, el cual a esa altura ya era evidente. El ‘pichanguero’ corte I Don’t Want To Change The World y en especial la emotiva Mama, I’m Coming Home pusieron algunas lágrimas en los ojos de los asistentes quienes se extasiaron entonando a más no poder el coro de uno de los temas que se transformó en un clásico del Ozzy de los noventa.

Pero aún faltaba algo y todos sabíamos que era. Ozzy ya había anunciado que este sería el último tema de la noche y no cabía duda alguna que sería el mítico Paranoid, un verdadero himno de la historia del metal y que como single se encargó de poner el nombre de Black Sabbath y de Ozzy en la boca de todo buen amante del rock e inscribirlos a fuego en la historia de la música.

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Fue el cierre perfecto para una gran noche. Ozzy y su banda se despiden del público chileno, probablemente para siempre, pero no sin dejar para la posteridad el recuerdo de una velada inolvidable, en donde se entregó por completo ante una multitud que lo esperó por años, en algunos casos por décadas, una noche llena de emociones y grandes momentos, una hora y media que difícilmente será borrada de la mente de aquellos que caminan por la senda trazada por el Príncipe de las Tinieblas.

UN SALUD POR OZZY Y LARGA VIDA AL ROCK ‘N’ ROLL!

Setlist Ozzy Osbourne:

01. I Don’t Wanna Stop
02. Bark At The Moon
03. Suicide Solution
04. Mr. Crowley
05. I’m Not Going Away
06. War Pigs
07. Road To Knowhere
08. Crazy Train
09. Zakk Wylde Solo
10. Iron Man
11. I Don’t Know
12. Here For You
13. I Don’t Want To Change The World
14. Mama I’m Coming Home
15. Paranoid