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A estas alturas del partido, no caben demasiadas dudas que Avantasia se ha convertido en la principal obra de Tobias Sammet. Es cierto, al geniecillo de Fulda lo conocimos a mediados/fines de los ’90 con Edguy, una banda que en aquellos entonces cultivaba un Power Metal absolutamente bombástico y épico, sin dejar de ser entretenido; pero paulatinamente, la inmensidad que ha ido adquiriendo su “proyecto paralelo”, con invitados de primerísimo nivel del mundo del Rock y del Metal, con su importantísimo rol en la recuperación de Michael Kiske para este lado del camino, y con grandes discos y canciones –algunas de ellas memorables–, hacen que la balanza de la importancia sin dudas se cargue para el lado de la Rock Opera.

En ese sentido, Sammet frecuentemente juega al misterio y con la expectativa de que, por la naturaleza eminentemente multipersonal de Avantasia, cada trabajo puede ser el último, aunque, siendo justos, en los últimos tiempos esa tendencia ha disminuido, al punto de que algo que en su momento pareció una quimera, como ver este espectáculo representado en vivo, se volviese una realidad, visitando incluso Sudamérica en más de una oportunidad. Es decir, la idea inicial está bastante consolidada y, por suerte, a menos que a Tobias “le den los monos” o le pase algo, debiese tener una larga vida.

Y pese a que esa tendencia haya disminuido, no deja de ser llamativa cada oportunidad en que Avantasia nos entrega un nuevo material. Sammet no sólo es un “capo” en cuanto a composición musical, voz y carisma, sino que es derechamente experto en el “goteo” de la información para generar expectativa. Así, vimos como en redes sociales y en su sitio web Tobi fue comunicando paulatinamente no sólo el lanzamiento de una nueva placa, sino que uno por uno los nombres que la compondrían. Algunas figuras de siempre, como por supuesto Sascha Paeth y Michael Kiske, otros que retornan como Jorn Lande o Sharon den Adel, y otras estrellas del rock de nivel mundial como Robert Mason (Warrant), Dee Snider (Twisted Sister) o Geoff Tate (Operation: Mindcrime, ex Queensrÿche), además de otros nombres llamativos como Marco Hietala (Nightwish) y el menos conocido Herbie Langhans (ex Seventh Avenue), entre otros.

Como es costumbre, Tobias nos entregó un single como adelanto previo al lanzamiento del disco, y resulta ser el primer tema de este trabajo: Mystery of a Blood Red Rose, un corte midtempo bien radial, extremadamente ganchero y teatral, muy entretenido y que supera con creces a otros singles de la banda (como Lost in Space o Dying For An Angel) en esos aspectos. Parte con un piano algo melancólico pero con energía, Tobias se pone su sombrero y bastón, y el tema va adquiriendo colores y mejorando su estado anímico. Hay que decir que el trabajo en los coros de fondo es realmente notable, y ayudan a darle una textura a la canción que probablemente no tendría sin estos elementos. Como anécdota, el propio Sammet comentó que compuso este tema pensando en una colaboración de Michael Lee Aday, más conocido como Meat Loaf, y más allá de que la colaboración no se pudo dar, la influencia del norteamericano es notoria. Muy buena forma de calentar motores con lo nuevo de Avantasia.

Pero claro, en el primer tema del disco canta sólo Tobias, lo que si bien no es moco de pavo, la gran gracia de Avantasia es ser una Ópera Rock que, por supuesto, cuenta con varias de las más granadas voces que uno puede encontrar en el mundo del Hard Rock y del Heavy Metal de hoy. Y ello llega con uno de los mejores temas del disco, y que probablemente uno de los pocos pasajes “desafiantes” del disco: Let The Storm Descend Upon You, que con sus más de doce minutos de duración es el tema más extenso de Avantasia desde Seven Angels del “Metal Opera Pt. 2”. Este corte marca el retorno de Jorn Lande, una nueva aparición de Ronnie Atkins (Pretty Maids) y el debut de Robert Mason, cantante de Warrant. Y bueno, es una composición realmente notable, con una introducción de piano y rítmica excelentemente conceptuadas, con orquestaciones que, pese a darle un aire bombástico, no suenan pretenciosas, porque tampoco se abusa de ellas. El coro, a cargo fundamentalmente de Jorn Lande, es realmente majestuoso y emocionante, con su “Shine your light into the darkness, and let the storm descend upon you”, que sin dudas es uno de los momentos más destacados no sólo del disco, sino que de los últimos trabajos de Avantasia. También destaca por sí solo Robert Mason, especialmente en los pasajes más lentos de mediados del tema, intercambiando roles con Tobias y Ronnie Atkins de forma sensacional. Fantástica canción, la más operática del todo el disco, con doce minutos que realmente se pasan volando, aunque –si hay que quejarse de algo– el final pudo haber sido algo más redondo. Ojalá la defiendan en vivo.

Un piano nos genera un ambiente fantasmagórico y da pie a la participación del gran David DanielDee” Snider, un héroe del Hard Rock de la vieja escuela, y que es el principal intérprete de The Haunting, tema que es inevitable de emparentar con canciones como Death Is Just a Feeling del “Angel of Babylon” -cantada por Jon Oliva (Savatage)-, o con la increíble The Toy Master del “Scarecrow” -cantada por Alice Cooper-, en el sentido de ser canciones con las que comparte esa aura tenebrosa y algo malévola. Tiene un gran inicio, creciendo en intensidad hasta llegar a un coro estupendamente logrado, pero quizás le sobre un poquito de luz y le falte algo de tenebrosidad y desarrollo. Pese a ser un muy buen tema y a que la interpretación de Snider es atractiva, quizás le falte un poco para estar a la par de sus temas congéneres, además que el final suena algo abrupto.

Otro momento destacado de la placa llega con la participación de una voz legendaria y referencial como la de Geoff Tate en Seduction Of Decay, un corte de siete minutos que está a la altura de la enorme trayectoria del cantante estadounidense. Un tema algo más denso que lo que acostumbramos a escuchar en Avantasia, por momentos bastante hipnótico, con progresiones interesantes y sobre todo con un muy destacable trabajo de Tate, mostrando parte de su muy conocida versatilidad, con altos como en sus mejores tiempos –en el precoro realmente se luce– y con bajos de no menor calificación. A destacar también las líneas de bajo de este corte, que sin dudas son de las más destacadas de toda la placa. Aunque hay que darle más de una vuelta para sacarle bien el jugo, es uno de los puntos altos de este trabajo.

Un regalito para quienes añoran la época de los Metal Opera llega con Ghostlights, donde nuevamente Michael Kiske desparrama encima de la mesa sus credenciales que lo acreditan como el Papá de los Helados en cuanto se refiere a cantar Power Metal. Una interpretación que sigue estremeciendo y emocionando, especialmente a quienes hemos criado y educado nuestros oídos escuchando este tipo de música, con esa especie de “aura celestial” que imprime el calvo de Hamburgo a este tipo de canciones, particularmente con sus agudos. Definitivamente el tema más reglamentariamente Power de todo el disco: guitarras afiladas, velocidad, excelentes solos y armonías, voces y coros gloriosos, y además de Kiske, tiene participación Jorn Lande, y por si fuera poco, Oliver Hartmann está a cargo de las guitarras. Ah, por cierto, Sammet está en gran nivel (sus “they call me home, they call me home” son excelentes). Por momentos, dan ganas de decir que dejen el disco hasta ahí y les pasen la copa de inmediato, cátedra de Power Metal.

El disco hace un quiebre más que interesante con Draconian Love, un corte con un estilo rockero-seductor-erótico-festivo-oscuro tan propio de tipos como Ville Valo o Fernando Ribeiro, y que presenta masivamente la voz de Herbie Langhans, todo un hallazgo para quienes no lo conocíamos. Unos tonos graves bastante góticos que se contrapesan muy bien con la voz más aguda de Sammet, especialmente con un coro que amenaza con quedarse pegado durante mucho tiempo, en particular los “hey hey hey”. Uno de los riesgos que corre Tobias, superando esta valla con suficiencia. Un nuevo acierto.

Master Of The Pendulum sin dudas debe haber sido compuesto por Tobias pensando en la voz de Marco Hietala. Comienza con Tobias intentando llevarnos a un terreno enigmático, pero pasados unos segundos el tema toma energía y vuelo con un alarido sensacional, y con un brillante trabajo de Sascha en las guitarras. Ahí ya aparece el bajista/vocalista de Nightwish, quien luce buena parte de su repertorio vocal, con esos agudos raspados y esa cosa medio “enojada pero no tanto” que proyecta en su prestación vocal. Particularmente notables son los “tick tock, tick tock” del maestro del péndulo que personifica el hombre de la doble barba. Sin dudas uno de los temas más Power de toda la placa, disfrutable en grado sumo, especialmente quienes gustamos de la banda de Tuomas Holopainen.

En todos los discos de Avantasia hay participación femenina y por cierto “Ghostlights” no es la excepción. Y dicho rol es ocupado en esta oportunidad por la holandesa Sharon den Adel, quien nuevamente fue reclutada por Tobias tras su participación en los históricos Metal Opera de principios de siglo. De esta forma, Isle Of Evermore es una balada cargada de suavidad, sin ser demasiado melosa, donde la voz de Sharon termina por atrapar al oyente cual sirena con su particular sensibilidad, y el dueto con Sammet funciona de muy buena forma. De todas maneras, uno tiende a preferir otro esquema en este tipo de temas más reposados, como por ejemplo esa catedrática balada que es What’s Left Of Me, con esa inolvidable interpretación de Eric Martin. Igualmente aprueba y cumple bien su función, aunque quizás se podría haber aprovechado más y mejor a Sharon.

Babylon Vampires recuerda a otro clásico de la banda como Promised Land, en ese plan de “midtempo acelerado” y con un Robert Mason que vuelve a las voces, en muy alto nivel, sin temor a los agudos y ayudando a crear uno de los mejores estribillos del disco (el “Babylon is burning / and you’re glowing like a fiery star / and no one can tell if we’re been for real” es realmente muy bueno). El trabajo en las guitarras es de lo más destacado del disco en esta faceta, y se lo reparten Oliver, Sascha y otro que retorna, el gran Bruce Kulick. Un corte cargado de energía y buena vibra, de aquellos que en vivo funcionan perfecto.

Lo siguiente, Luciferproduce sensaciones algo encontradas. Comienza con un piano acompañado por un Jorn Lande que realmente conmueve, de hecho quizás en este tema muestre su mejor performance de todo el disco –junto con lo que hace en Let The Storm Descend Upon You, por cierto, y es acompañado de muy buena forma por Tobias, con una armonía vocal sensacional. Luego toma ritmo con las guitarras en un nivel superlativo –fantástico lo de Bruce Kulick–, y cuando vuelve a la armonía vocal en el coro y uno piensa que el tema tomará aun más vuelo, el tema acaba. La idea es extraordinaria pero queda la impresión que le faltó algo de desarrollo, deja una pequeña sensación de incompletitud que impide que termine de cuajar.

Ya acercándonos al final del disco, un entretenido corte como Unchain The Light vuelve a traernos a Michael Kiske, esta vez junto a Ronnie Atkins y por cierto a Tobias. Nuevamente el trabajo de las voces es impecable, en un tema a midtempo donde la responsabilidad del coro recae por cierto en Kiske y sus agudos incomparables, aunque quizás la parte más destacada del tema sea la vocalización de Michi previa al solo de guitarra, muy sencilla pero emotiva y con la calidad acostumbrada del cantante de Unisonic.

Y para culminar el disco, otro gran tema y que sin dudas debiese andar muy bien en vivo. Es cierto que en A Restless Heart And Obsidian Skies existe una reminiscencia demasiado evidente a ese gran tema que es The Story Ain’t Over, más aun al ser cantada por el viejo y querido Bob Catley, con esa sencilla emotividad que proyecta en su voz el venerable cantante de Magnum. De hecho escuchar los dos temas juntos deja la sensación de ser parte de una especie de mini saga. Pero una de las gracias de Sammet es que la similitud de ciertos temas no es algo que termine molestando, o al menos que esa incomodidad no sea ni de cerca la sensación primaria al momento de enfrentar una composición suya. Una muy buena canción, emocionante, que no es derechamente una balada aunque tiene varios elementos de ella, con un estribillo realmente bonito con más vuelo y energía que el resto del tema, y que muestra a un Catley catedrático. Para destacar, nuevamente, el gran trabajo de Bruce Kulick en las guitarras. Gran final para un excelente trabajo, más allá de su bonus track Wake Up To The Moon, que pese a contar con unos notables Kiske y Lande acompañando a Tobias, sin ser un mal tema, probablemente no alcance el vuelo de los temas anteriores y por ahí se puede justificar su exclusión de la nómina final.

Quizás una «contra» que tenga “Ghostlights” es que es un disco que corre pocos riesgos, impone pocos desafíos al oyente, y que muestra un asentamiento en una zona de confort que iniciaron “Angel of Babylon” y “The Wicked Symphony”, continuó “The Mystery of Time” y consolida este nuevo trabajo. En definitiva, no se trata de un trabajo particularmente novedoso. Pero más allá de esto, sin ninguna duda el nivel de regencia que ejerce Sammet sobre este territorio cómodo es enorme, siendo capaz de pasearse sin ningún complejo por diversas áreas, que no por haber sido ya recorridas dejan de ser dignas de caminarse. Ir a la playa un día de sol puede generar cosas distintas a ir a la misma playa un día de lluvia, y así lo entiende Sammet, cuyo nivel compositivo parece inalterable, su talento y carisma atrae a connotados músicos y sobre todo al público, que con justicia lo califica como uno de los más grandes compositores de los últimos años. Ya en Enero tenemos un postulante a los discos top de un 2016 que se avecina abundante en buen material. Las luces de los fantasmas sí que brillan.

Avantasia

Este 29 de enero saldrá oficialmente al mercado el séptimo disco de AVANTASIA «Ghostlights», donde la elegida como primer single ha sido la canción que abre el álbum. A más de un mes del lanzamiento de este sencillo, hoy fue estrenado su videoclip.

«En mi humilde opinión, está es la obertura perfecta para el viaje de setenta minutos que es este álbum. Aunque ‘Mystery Of A Blood Red Rose’ es una composición bastante corta en comparación con la mayoría de las otras canciones de  AVANTASIA, quise embellecerla y verla aumentada con la extravagancia y todas las marcas de AVANTASIA. Quise hacer una detallada pieza de arte fantástica, pero al mismo tiempo fue un gran desafío hacer que esta pintura se vea intrínsecamente consistente mirada desde la distancia. Nos llevó una eternidad grabar las capas de coros y, sin embargo, nada distrae del tema principal y del flujo de la canción. Cada vez que le den una escucha, descubrirán algo nuevo. Tengo la sensación de que nunca había conseguido crear atmósfera tan épica y ensoñadora en sólo cuatro minutos. Tengo que admitir que estoy un orgulloso de ello» comentó Tobias Sammet.

«Ghostlights» contará con la presencia de Dee Snider, Geoff Tate, Marco Hietala, Sharon Den Adel, Michael Kiske, Ronnie Atkins, Bob Catley, Jorn Lande, Bruce Kulick, Robert Mason, Herbie Langhans, Oliver Hartmann y Sascha Paeth.

Las entradas para el esperado regreso de AVANTASIA en el Teatro Caupolicán ya se venden por sistema Ticketek.cl, tiendas Falabella, Cine Hoyts y sin recargo en The Knife de Eurocentro (pagando con efectivo).

Los precios son:

Preventa 1: 21 de enero al 20 de marzo
Cancha y Platea: $27.000
Palcos: $40.000

Preventa 2: 21 de marzo al 19 de abril
Cancha y Platea: $29.000
Palcos: $42.000

Día del show
Cancha y Platea: $31.000
Palcos: $45.000

La Ópera Rock de Tobias Sammet tocará por tercera vez en Chile con fecha confirmada para el 20 de abril en el Teatro Caupolicán y con una puesta en escena como nunca antes se le ha visto. Esta será la cuarta vez que AVANTASIA visite Sudamérica y la primera en Chile donde podremos ver juntos en vivo a Michael Kiske y Jorn Lande, una de las duplas más queridas y ansiadas de ver en nuestro país. La formación de cantantes de lujo que traerá AVANTASIA la completan Eric Martin, Ronnie Atkins y Amanda Somerville.

Sigue atento a PowerMetal.cl, ¡media partner oficial de AVANTASIA en Chile!

Avantasia en Chile | 20 de abril 2016 | Teatro Caupolicán

 

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¡Ya están disponibles! Las entradas para el esperado regreso de AVANTASIA en el Teatro Caupolicán ya se venden por sistema Ticketek.cl, tiendas Falabella, Cine Hoyts y sin recargo en The Knife de Eurocentro (pagando con efectivo).

Los precios son:

Preventa 1: 21 de enero al 20 de marzo
Cancha y Platea: $27.000
Palcos: $40.000

Preventa 2: 21 de marzo al 19 de abril
Cancha y Platea: $29.000
Palcos: $42.000

Día del show
Cancha y Platea: $31.000
Palcos: $45.000

La Ópera Rock de Tobias Sammet tocará por tercera vez en Chile con fecha confirmada para el 20 de abril en el Teatro Caupolicán y con una puesta en escena como nunca antes se le ha visto. Esta será la cuarta vez que AVANTASIA visite Sudamérica y la primera en Chile donde podremos ver juntos en vivo a Michael Kiske y Jorn Lande, una de las duplas más queridas y ansiadas de ver en nuestro país. La formación de cantantes de lujo que traerá AVANTASIA la completan Eric Martin, Ronnie Atkins y Amanda Somerville.

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Avantasia en Chile | 20 de abril 2016 | Teatro Caupolicán

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¡Uno de los conciertos más esperados de este año ya es una realidad! La Ópera Rock de Tobias Sammet tocará por tercera vez en Chile con fecha confirmada para el 20 de abril en el Teatro Caupolicán y con una puesta en escena como nunca antes se le ha visto.

Esta será la cuarta vez que AVANTASIA visite Sudamérica y la primera en Chile donde podremos ver juntos en vivo a Michael Kiske y Jorn Lande, una de las duplas más queridas y ansiadas de ver en nuestro país. La formación de cantantes de lujo que traerá AVANTASIA la completan Eric Martin, Ronnie Atkins y Amanda Somerville.

Las entradas estarán a la venta desde el 21 de enero por sistema Ticketek.cl, tiendas Falabella, Cine Hoyts y sin recargo en The Knife de Eurocentro. Los precios son:

Preventa 1: 21 de enero al 20 de marzo
Cancha y Platea: $27.000
Palcos: $40.000

Preventa 2: 21 de marzo al 19 de abril
Cancha y Platea: $29.000
Palcos: $42.000

Día del show
Cancha y Platea: $31.000
Palcos: $45.000

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Avantasia en Chile | 20 de abril 2016 | Teatro Caupolicán

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A pocos días del lanzamiento de «Ghostlights», AVANTASIA dio a conocer un nuevo adelanto con la canción que da título el álbum. Además de Tobias Sammet, el track cuenta con la participación de Michael Kiske y Jorn Lande.

Escucha «Ghostlights» aquí:

 

EL tracklist del álbum que saldrá el 29 de enero es:

01. Mystery Of A Blood Red Rose 3:51 (Sammet)
02. Let The Storm Descend Upon You 12:09 (Sammet, Lande, Atkins, Mason)
03. The Haunting 4:42 (Snider, Sammet)
04. Seduction Of Decay 7:18 (Tate, Sammet)
05. Ghostlights 5:43 (Kiske, Sammet, Lande)
06. Draconian Love 4:58 (Langhans, Sammet)
07. Master Of The Pendulum 5:01 (Hietala, Sammet)
08. Isle Of Evermore 4:28 (Den Adel, Sammet)
09. Babylon Vampyres 7:09 (Sammet, Mason)
10. Lucifer 3:48 (Lande, Sammet)
11. Unchain The Light 5:03 (Sammet, Atkins, Kiske)
12. A Restless Heart And Obsidian Skies 5:53 (Catley, Sammet)

 

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La Opera de Tobias Sammet confirmó su primera fecha en nuestro continente para el próximo año, en promoción de su próximo álbum «Ghostlights», a la venta en enero. El primer concierto confirmado en Sudamérica se realizará el 24 de abril en Sao Paulo, Brasil. El show contempla una duración de 3 horas con un setlist que repasa todos los discos.

El line-up de AVANTASIA en Sudamérica será:

  • Tobias Sammet
  • Michael Kiske
  • Jorn Lande
  • Eric Martin
  • Ronnie Atkins
  • Amanda Somerville
  • Oliver Hartmann
  • Sascha Paeth
  • Miro Rodenberg
  • Felix Bohnke

El concierto en Sao Paulo es, hasta ahora, la única fecha confirmada en nuestro territorio.

 

 

Avantasia

Tobias Sammet anunció esta mañana a otro infaltable de la Metal Opera: el guitarrista Oliver Hartman, quien ha participado también de todas las giras de AVANTASIA.

El también líder de EDGUY comentó: «Lo sé, no es realmente sorprendente. Todo el mundo sabe enriquecedor que ha sido Oliver ‘Hitman’ Hartmann para AVANTASIA desde el principio. De hecho, no sólo es súper cool, divertido y gran personaje, también es un amigo y sin duda uno de los músicos más completos con los que puedas compartir. Es un cantante increíble, con un tono perfecto, y un guitarrista con un tono mágico que es capaz de hacer cualquier cosa que puedas imaginar, y muchas cosas que aún no se puede imaginar. Estoy tan feliz de tener Olli a bordo. A veces, cuando hay tanto talento en el círculo íntimo de uno, tendemos a dar por sentado y se olvidan de lo bendecidos que debemos ser. Sascha Paeth y Oliver Hartmann son los mejores «guitarras gemelas» que puede tener AVANTASIA. Diferentes en estilo, se complementan entre sí para convertirse en una unidad increíble. Al igual que Sascha, Olli aparecerá en el próximo álbum y también hará el tour completo. ¡Me siento bendecido!

«Ghostlights» saldrá a la venta el 29 de enero de 2016, y además de Hartmann, ya tiene confirmados a Michael Kiske, Jorn Lande, Geoff Tate, Dee Snider, Ronnie Atkins, y Bob Catley.

 

¿Te acuerdas? Fue tras esa enésima vez que escuchaste el primer álbum de esa cosa rara llamada Avantasia. Sí, al principio fueron sólo pinceladas de una idea loca en tu imaginación. Seguiste escuchando y ya no era sólo una idea, sino un deseo. Continuaste y ya no era un deseo, sino un sueño. En los albores de la década pasada, más que cualquier otra cosa, querías poder ver sobre un escenario eso que acababas de escuchar, con todos tus héroes de la música actuando frente a ti, para ti y por ti. ¿Te acuerdas? Claro que te acuerdas.

Alguna vez me tocó hacer la crónica de un concierto de Avantasia y señalé entonces que ver a este proyecto en vivo, más que con cualquier otro proyecto, parece una experiencia irreal a los sentidos. Ya desde el momento mismo en que te enteras que harán una gira la inverosimilitud del enunciado te genera una expectación que pocas veces sientes. Pasó así la primera vez que salieron a recorren el mundo en 2008; pasó indudablemente cuando lo hicieron en 2010; y ciertamente ocurrió esta vez. Pero, ¿por qué tanto? Bueno, tal y como lo dije aquella vez: no fueron pocas las veces en que medios especializados le hicieron la pregunta a Tobias Sammet: “¿más o menos para cuándo una gira mundial?” La respuesta fue siempre la misma: “imposible”. Y es que claro, son muchos músicos y cantantes involucrados, demasiadas agendas por coordinar. Ahora sabemos que no era imposible, sólo era muy difícil. Y tal dificultad en su realización da al espectáculo de Avantasia características únicas. Si se quiere: el proyecto en sí es único. Digo todo esto para terminar diciendo lo siguiente: un concierto de Avantasia es simplemente IMPERDIBLE.

Cinco larguísimos años tuvieron que pasar para que el multinacional proyecto operático regresara a nuestro país. Cinco años con pinta de eternos, si me preguntan. Tres discos pasaron entre medio, así como un ir y venir de estrellas del que sólo fuimos testigos a la distancia. Y es que, por las razones que fuese, nos quedamos fuera de la gira que los trajo a Sudamérica en 2010. Algunos tuvimos la suerte de poder vivir el concierto que brindaron en Buenos Aires, pero lo cierto es que miles de fanáticos quedaron con el sabor amargo de no poder verles. Una verdadera injusticia. Pero el Metal da revanchas y la noche del pasado jueves esos miles tuvieron la oportunidad de “vengarse”. Ahora bien, siento que todos estamos de acuerdo en lo particular y significativo que es Avantasia para el Metal en general. Del mismo modo, pienso que todos se dan cuenta de lo trascendente que es una gira de ellos y del valor que tiene un concierto en Chile. Por lo mismo, no me explico que la convocatoria no haya sido mayor. Cierto es que el Power Metal no es un estilo de masas, pero vamos, ¡es Avantasia! Con todo, el público asistente fue más que aceptable, una concurrencia bastante digna (unas 1.800 personas). A lo que me refiero es que a uno hubiese querido que más gente disfrutara de tan extraordinario show. Una pena por los ausentes.

Sabido era que connotados participantes no estarían presentes, participantes que generan mucho interés (Jorn Lande, Kai Hansen, etc.), quizás esto atentó contra una concurrencia mayor. Sin embargo, soy de la idea de que el trabajo hecho por Sammet es cualitativamente tan superior, que prácticamente se sustenta por sí sólo. No me malentiendan: no digo que las ausencias den lo mismo, lo que digo es que las canciones son tan sublimes, que de igual modo valdrá siempre la pena escucharlas, aunque no sean en la voz de quien uno quisiera oír. Claramente algunos no lo entienden así y bueno, se respeta. ¡Pero qué diablos! Bien por los que pese a todo se animaron y dieron vida a este inolvidable concierto.

Fría y lluviosa noche en Santiago la del jueves. Frío que sólo comenzaría a disiparse a partir de las 21:10, momento en el que se extinguen las luces y comienza sonar Also Sprach Zarathustra, de Richard Strauss, maravillosa pieza sinfónica que sólo vino a imponer ansiedad y nervios en los asistentes. Todavía con esa intro sonando, las luces se vuelcan sobre el público, aparece Felix Bohnke y el griterío se hace infernal. Alguna magia loca coordina a la gente y de la nada comienzan a gritar “¡Eh! ¡Eh! ¡Eh!”, aparecen los restantes miembros de la compañía y la ovación es inconmensurable. Segundos después aparece El Genio de Fulda: Tobias Sammet, liberando el éxtasis acumulado por años de espera. Por cierto, Spectres ya había comenzado a sonar. Prodigioso montaje sonoro por parte de ese crack que es Michael “Miro” Rodenberg. Todo transcurría rápido y en cosa de segundo Tobias ya estaba bailando esos acordes iniciales mientras esperaba su entrada para cantar. Comienza a hacerlo con el apoyo de todo el público, apoyo que se multiplicó durante el coro. Luego, y virtualmente sin pausas, continúan con más material de The Mystery Of Time, esta vez la seleccionada era: The Watchmaker’s Dream, una de la regalonas del público si hablamos de aquél álbum. ¡Qué coro! La noche recién nacía y la gente tenía energía para regalar, y lo demostraba en los momentos claves. Monumental el señor Oliver Hartmann a la hora de ejecutar su sólo de guitarra, secundado de excelente forma por Miro y sus teclas. ¡Cracks!

Lo que vino en seguida fue una sorpresa, y es que no se la esperaba tan temprano en la noche. Pero para qué vamos a estar con cosas, todos queríamos escucharla cuanto antes: ¡Reach Out For The Light! ¡Canción legendaria! Fue esta pieza la que trajo de vuelta a Michael Kiske al Metal. Y justamente era él quien la interpretaba para nosotros. ¡Momento histórico! Tal cual. El teatro podrá no haber estado lleno, pero el público cantaba con todo su espíritu y lo que hizo en este momento, en particular durante ese hímnico estribillo, será recordado por siempre por quienes estuvieron esa noche allí. Hacia el final Michael se despecha uno de sus legendarios “eagle screams” (agudo y prolongado grito que inmortalizara en Eagle Fly Free), generando el asombro y los aplausos del respetable. Al terminar, Tobi señala al calvo vocalista y pronuncia su ilustre nombre: “Michael Kiske”, ocasionando una ovación instantánea. Era que no. Tras muchas bromas, recibir y brindar cariño, e incluso de cantarle feliz cumpleaños a “Whoever You Are” (¡qué regalo!), Tobias y Michael dan el vamos a otra mítica canción de The Metal Opera: Breaking Away. ¡Belleza de estribillo! Se coreó como un himno de guerra, con los puños al cielo y la voz remeciendo el suelo.

Tras eso Tobias hace un alto para realizar una reflexión: “fue un gran, gran error dejar a Chile fuera del pasado tour”, sentenció. ¿Qué quieres que te diga, Tobi? Toda la razón. Gran error, pero ya está. Lanza otro temón y te la perdonamos. ¿The Story Ain’t Over? Ah, bueno, ¡te perdonamos! Tremenda, ¡tremenda canción! Más aún si la interpreta esa leyenda viviente del Rock que es Robert Adrian ‘Bob’ Catley. Un mostro. Curioso ver cómo en una canción que está más cercana a la balada, la gente se dio maña para saltar y hacerla parecer un himno del Heavy Metal. Extraordinaria interpretación además del menudo cantante británico. Por otro lado: soberbio sólo de Sascha Paeth y prodigiosa vocalización final de Amanda Somerville. Geniales. Bonito momento.

Hora de proseguir con algo más pesado y la elegida no fue otra sino Scales Of Justice, inmenso corte que a falta de Tim “Ripper” Owens tuvo a un notable Thomas Rettke (¡THOMAS RETTKE! ¡Cuando en la vida imaginamos que veríamos al vocalista de Heavens Gate en Chile!) en todas las voces principales, pues Tobias se fue descansar un rato. Notable cometido. Alguna parte le presentó cierta dificultad, pero la canción en sí es jodidamente complicada, así que se le perdona. Sí la recontra rompió en las partes más altas. El grito inicial, por ejemplo, seguro dejó a más de alguien con secuelas neurológicas. Thomas vuelve a lo alto de la tarima para volver a hacer los coros y mientras eso pasaba, desde atrás de la batería de Felix apareció Eric Martin, arrastrándose por debajo del telón como un roadie más. Fue tanto así, que al comienzo no advertí que se tratase de él. Inicia entonces What’s Left Of Me, ante el ferviente aplauso de bienvenida de todos hacia la figura del vocal de Mr. Big. Promediando el tema regresa Tobias para hacer un dúo antológico con él. Al final, el eterno Eric (¡tiene 52 años!) lanza camuflado el verso final de ese clásico de Mr. Big llamado Just Take My Heart, sacando risas de Tobias y de quien haya podido darse cuenta. ¡Maestro!

Momento de distensión, con Eric haciendo muchas bromas, propiciando incluso algunos vítores del público para el buen Tobi, todo era un preámbulo para que de la nada Martin gritase “Welcome to the…Promised Land, y con la misma sorpresa arranca esta potentísima canción. Aquí hay que mencionar algo nace de una obviedad, pero que debe ser mencionado por cuanto realza la calidad del show montado. Este corte lo interpreta Jorn Lande (o Kiske, según la versión), un monstruo de la voz que esa noche no estaba presente. Hubo que “parchar” su ausencia como fuese. Y he aquí lo meritorio: cada uno de los que tuvo que hacer sus parlamentos, como Eric Martin aquí, lo hizo realmente muy bien. Con evidentes diferencias, claro, pero muy bien. Volviendo el tema: ¡se las mandó el público! Eso es dejarlo todo en la duela. Y tras esto vino el que es posiblemente el mayor logro en la carrera de Tobias Sammet: la cósmica y sideral The Scarecrow. Para mí esta canción está fácil, pero fácil entre las diez mejores de la historia. Punto. El encargado de reemplazar a Lande era naturalmente Hartmann. Gran cometido del calvo y multifacético cantante/guitarrista. Sí, se echó de menos esa identidad que le da a la canción Jorn, pero esta es tan gloriosa y autosustentable, que resultó fascinante y cautivadora de principio a fin igual. No quedaba más que agradecer por todo lo brindado.

Tobias pregunta si acaso nos gustan las canciones rápidas. El “sí” que recibió por respuesta casi el vuela la cabeza. Le pasa por preguntar burradas. No, mentira, si todo era una estratagema para poder presentar uno de los cortes más veloces y powermetaleros de la segunda era de Avantasia: ¡Shelter From The Rain! Qué maravillosa canción, ¡por la cresta! Qué inspirado estaba Sammet cuando su mente la parió. Es realmente gloriosa, y así la vivió la fanaticada desde el primer segundo en que sonó. Hubo una pifia bastante notoria de Kiske, a quien se le olvidó la letra, pero incluso eso dejó de tener importancia en la magnificencia del momento. Por otro lado estaba el maestro Bob, que se llegaba a ver hasta tierno con su pandero. El punto álgido estuvo, claro que sí, en el mayestático e imponente estribillo (uno de los mejores que ha escrito Sammet), punto en el que yo al menos empecé a decirle “chao” a mis cuerdas vocales. Precioso y emotivo momento, ¡pura entrega!

Turno de otros de los grandísimos aciertos en la carrera de Tobias: The Wicked Symphony. Jamás me canso de oír esa introducción orquestal tan depurada e inspirada. Escucharla en vivo es (aunque sean sólo pistas pregrabadas) otra cosa. Cerrar los ojos y dejar que las vibraciones de cada nota te invadan todo el cuerpo es inevitable. Muy llamativo el orden en que intervinieron los cantantes: comenzó Bob, siguió Ollie haciendo las partes originales de Russell Allen, luego Thomas hace de Lande y en el coro la rompen todos. Todos excepto Tobias, que volvió a quedarse tras el escenario para tomarse un respiro. Incluso Amanda vivió el protagonismo de algunos versos (recordemos que su labor es mayoritariamente hacer los coros). Protagonismo que seguiría exhibiendo durante Farewell, esa preciosísima balada que nos regalase el The Metal Opera, y que esta vez compartiría con Tobi, obviamente. Qué linda canción, qué carga de pasión y sentimiento en cada uno de sus versos y acordes. Llega mucho, y prueba de eso es la forma en que el público se esmeró para entonarla. Muy comprometidos todos. Hacia el final aparece Kiske para coronar una interpretación perfecta y llenarse de aplausos y gloria. Le Grand Finale.

Otro momento de relajo y Sammet anuncia que utilizará un truco que, a pesar de saber que es uno muy barato, le da buenos resultados. Se trata de aquél de nombrar a algún país vecino y decir que los fans allí estuvieron mejor. Acaba señalando que es nuestra oportunidad de pasar de simplemente “buenos” a “increíbles”. La oportunidad de “reivindicarnos” vendría de la mano de Lost In Space. Increíble cómo un corte odiado en un comienzo, se convirtió en uno de los favoritos del público. Coreada en todo momento y a todo pulmón. Tenía razón: barato, pero efectivo truco. ¡Un crack! Excelente frontman. En seguida vino algo más reciente, la tremenda Savior In The Clockwork, con un Martin inspirado y un Tobias cantando a un altísimo nivel. Felix, por su parte, llevaba a cabo una actuación descollante tras su kit de batería. Tiende a pasar desapercibido al lado de tanta estrella, pero su trabajo es impecable siempre, y si uno poza sus ojos sobre él, verá que siempre está haciendo alguna cosa llamativa, como golpearse la cabeza o malabarear con las baquetas. Pero no había tiempo para pausas y rápidamente van con otro de los grandes créditos de la trilogía del Espantapájaros: Stargazers. Nuevamente hubo roles cambiados, pero terminó resultando todo a la perfección. Admirable cometido del grupo para otra canción que el público valora y agradece mucho.

Quedaba aún mucho show por venir y ya con Martin de vuelta el escenario inician algunos juegos para pasarla bien. Algo simple, como hacer gritar a hombres primero y a mujeres después. Una especie de precalentamiento para empezar a cantar “oh, oh, oh” e arrancar así ese genial fraseo de Twisted Mind. La canción avanzaba con su grandeza habitual, de la mano del dúo Sammet-Martin, pero al llegar el estribillo quedó la grande, porque casi se le vuela el techo al teatro. Además nadie paraba de saltar. Y es que ese momento de la canción es muy enérgico y contagioso.

Finalizado aquello Eric vuelve a tomarse el protagonismo con su enorme simpatía. Primero saca unas fotos. Luego hace un amague de presentar a la banda, iniciando con Amanda y por su puesto todos comienzan a cantarle “mijita rica”. Eric pregunta que si le estamos gritando “cosas sucias” a la cantante, y ante la positiva respuesta él replica “¡yo también se las digo!”. Inevitables las carcajadas. Luego se hace un auto-llamado a la calma y se mira sus partes nobles, provocando más risotadas de todo el público. ¡Un tipazo! Por su puesto fue todo en buena y nadie se ofendió. Además se le escapó un “esto está mejor que en Argentina”, algo que Tobias había evitado mencionar, pero que le causó mucha risa. Continuando con el show nos regalaron Dying For An Angel, corte entretenido y de buena vibra que sirve para que la gente cante y salte. Con él pusieron fin a la primera parte del espectáculo.

Tras el encore debían volver con The Great Mystery, pero serios inconvenientes con el teclado no le permitieron a Miro tocar las partes de piano, por lo que decidieron prescindir de ella. Hicieron el intento, pero uno hubo caso. De hecho, eso fue lo que retrasó el reinicio del show. Una lástima, pero qué diablos, lo que vendría luego haría olvidar toda la pena: Avantasia, una pieza tan querida por los fanáticos que hasta en giras de Edguy me tocó escucharlo alguna vez. Realmente genial el nivel de exacerbada vociferación que es capaz de convocar. Matarse contando parecía ser la consigna y así se hizo.

Tobias Sammet, maestro en el arte de hacer sueños realidad, tenía un regalo más en su cajita de sorpresas. En giras anteriores habíamos tenido la oportunidad de vivir esto, pero sólo en parte, porque sólo se animaban a tocar los últimos minutos de la canción, debido a  que es muy extensa y compleja para tocarla completa. Es así, porque The Seven Angels tiene una duración que equivale a tres canciones, y una espectacularidad que equivale a la de un millón de himnos. Yo siempre digo que The Scarecrow es la mejor canción que Sammet ha hecho, pero hay en ese enunciado algo de gustos también. Objetivamente The Seven Angels está allí, 1/100 de peldaño por debajo.  Y si alguien me dice que es lo mejor que el buen Tobi ha hecho, no podría discutirlo. ¡Soberbia obra! Llenaba de emoción escuchar esos primeros acordes, llenos de magia y misterio. Fue volver automáticamente una década en el tiempo, estremecerse y experimentar la verdadera felicidad. La gente totalmente enloquecida desde el inicio mismo, coreando incluso ese verso inicial con distintas líneas vocales, donde Amanda tuvo un rol fundamental. Y al momento del “Now the time has come!” la música, las luces, las voces, el Teatro mismo, ¡todo explota! La canción avanza y se hace estremecedor ver cómo TODOS coreaban cada nota. Y mientras no acercábamos al momento álgido, el coro, crecía una ansiedad de ver lo que sería eso. Nada, ¡qué iba a ser! ¡INCREÍBLE! De lo más lindo que vi en las historia de los conciertos esa forma en que todos y cada uno de los presentes cantaba con cada gramo de fuerza ese monumental coro. “We are the Seven, Judgement of heaven. Why don’t we know? WE ARE THE ANGELS!” Era un canto salido desde los abismos del alma. Realmente hermoso. Así fuimos avanzando, llegando hasta ese movimiento coral que procede el interludio instrumental: “Woe to you longing for the wisdom! Woe to you longing for the light!” Parecía el canto de miles de ángeles condenando a los malosos de la historia narrada en los Metal Opera. ¡Celestial! Nada que reprocharle a la audiencia. De lo mejor que me tocó ver. Seguimos hasta llegar a los minutos finales, esos que vienen después de la parte en piano, y que fueron otra maravilla digna de jamás olvidarse. Lo que hicieron Kiske y los demás no puede describirse, había que estar allí. Qué emoción más grande. Un nudo en la garganta que ni cantando con toda la fuerza posible se podía desatar. Gracias Tobias, simplemente gracias por tanto.

¿Algo más? ¡Sí! Pensé que lo anterior sería lo último pero quedaba un regalo final. Antes de lanzarse con eso, el líder del proyecto promete que si hay nuevo tour de Avantasia, volverán a Chile. “No more Avantasia tours without Chile, ok?” Luego de palabras de agradecimiento y tras el compromiso de volver, y al son del grito de “Santiagouuuuu!”, presenta la excelsa Sign Of The Cross. Alcanzan a hacer parte inicial, con el “From a world of reign they come”, pero luego se detienen, excepto André Neygenfind con su bajo y Felix, que continuaron por varios minutos sólo con la suave base rítmica. Fue un momento de pausa para poder presentar a todos quienes hicieron posible esta mágica noche. Cada uno de ellos se ganó una ruidosa aclamación, incluso el desconocido André. Ya casi al final de ese proceso la gente aprovecha que esa base rítmica se parece a la de otra canción muy conocida y comienza a corear “ooooh ooooh oh oh”. Tobias mira con cara de complicidad, Felix se prende y empieza a tocar con más fuerza, Ollie engancha y empieza a hacer el riff de la canción. Y así, de la nada, estábamos todos honrando la memoria del gran Ronnie James Dio cantando Heaven And Hell. ¡Notable! ¡Gigantesco y emocionante momento! Pero el show debía continuar y en breve retomaron Sign Of The Cross, con todos los cantantes sobre el escenario. Otro espectacular e inolvidable pasaje. Magníficas interpretaciones de todos y una imponente respuesta de los fanáticos, que no podían creer todo lo que vivían. Alucinante manera de cerrar una jornada que de principio a fin fue perfecta.

A las 00:02 se ponía fin a tres horas de concierto. ¡Tres horas! Pasan muchísimas cosas en tres horas y seguro se me escapan muchas en este relato, pero lo fundamental es que fue un concierto extraordinario, realmente inolvidable. Más allá del público asistente (menos al que el proyecto merece), la función rozó la perfección e hizo emocionar a todos los que asistieron. Se tocaron los temas nuevos que se tenían que tocar y se rescataron los clásicos que era imposible no recordar. Alguna que otra falla técnica y humana, pero francamente dio exactamente lo mismo a la luz de lo que fue la totalidad del show. No nos queda más que agradecer a Tobias y a los otros avantasianos y recordar desde ya sus palabras: “¡prometemos volver!”.

Setlist:

01. Intro
02. Spectres
03. The Watchmakers’ Dream
04. Prelude
05. Reach Out For The Light
06. Breaking Away
07. The Story Ain’t Over
08. Scales of Justice
09. What’s Left Of Me
10. Promised Land
11. The Scarecrow
12. Shelter From The Rain
13. The Wicked Symphony
14. Farewell
15. Lost In Space
16. Savior In The Clockwork
17. Stargazers
18. Twisted Mind
19. Dying For An Angel
Encore:
20. Avantasia
21. The Seven Angels
22. Sign Of The Cross

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

La Metal Opera tuvo su revancha con nuestro país con cerca de 1800 fanáticos que llegaron hasta el Teatro Caupolicán.

Fotos: Guillermo Salazar

 

El viernes 12 de abril comenzó «The Mystery World Tour», la gira de AVANTASIA que llegará a Santiago el 27 de junio.

Ronnie Atkins (PRETTY MAIDS), Eric Martin (MR. BIG), Michael Kiske (UNISONIC, ex-HELLOWEEN), Bob Catley (MAGNUM), Thomas Rettke (HEAVENS GATE), Oliver Hartmann (HARTMANN, ex AT VANCE) y Amanda Somerville furon los cantantes que acompañaron a Tobias Sammet y que estarán girando durante el tramo Europeo. El primer concierto se realizó en el PPM Festival de Bélgica y siguió con dos fechas en el Z7 de Suiza, donde agotaron todas las entradas a los shows.

En éste último AVANTASIA realizó un set de 3 horas tocando 24 canciones, que si quieres ver, puedes entrar a este link.

Los músicos y cantantes que estarán el 27 de junio en el Teatro Caupolicán son:

Tobias Sammet
Michael Kiske
Eric Martin
Bob Catley
Thomas Rettke
Amanda Somerville
Sascha Paeth (Guitarra)
Oliver Hartmann (Guitarra y coros)
Michael Rodenberg (Teclados y coros)
André Neygenfind (Bajo y coros)
Felix Bohnke (Batería)

«The Mystery of Time» tiene actualmente a la Metal Opera como la única banda alemana en los ránkings de los más vendidos que combinan los mercados de Europa, Asia, Estados Unidos e Inglaterra.

Tobias Sammet comentó en entrevista con PowerMetal.cl:

«Estoy muy feliz de poder llevar a Avantasia de regreso a Chile. Y ya sabes, de verdad pienso que los fans pueden esperarlo, ¡yo lo espero! Y creo que los otros también: Bob Catley irá, creo que será su primera vez a Chile; Thomas Rettke de Heavens Gate estará también por primera vez en Chile; llevaremos también a Michael Kiske, será la primera vez que esté con nosotros con Avantasia en Chile, Eric Martin irá también, entonces creo que llevaremos una tremenda alineación. Y estoy ansioso de poder llevarles a todos estos invitados, y bueno… Llevar la Opera a Santiago una vez más.

A quienes ya tienen sus entradas les digo: No se arrepentirán ni por un segundo, pues serán testigos de algo… en este punto yo ya sé que verán, y les digo que serán testigos de algo que es realmente espacial y que nunca olvidarán. No es comparable a ningun show que hayan visto antes, y por eso es que los que ya tienen su ticket no se arrepentirán. Y para los que no quieren venir: bueno, lo siento. Ya sabes, es su decisión (risas). Pero esos que sí vendrán, definitivamente verán algo especial y la pasaremos muy bien juntos».

LEE Y ESCUCHA LA ENTREVISTA COMPLETA A TOBIAS SAMMET ENTRANDO AQUÍ

AVANTASIA regresará Santiago para tocar el próximo 27 de junio a las 21:00hrs en el Teatro Caupolicán, mismo recinto donde hasta ahora realizaron su único concierto en nuestro país (2008). Al igual que con HELLOWEEN junto a STRATOVARIUS y el show de BLIND GUARDIAN el 2011, PowerMetal.cl celebrará este 2013 sus 12 años junto a AVANTASIA en Chile.

Las entradas se venden por sistema Ticketek.cl, tiendas Falabella, GAM y Cine Hoyts habilitados. Sin recargo se encuentran en tiendas RockMusic del Eurocentro y Portal Lyon.

Los precios son:

Primera Preventa: $20.000 (AGOTADA)
General: $25.000
Día del Show: $30.000
Palcos (Sólo 20 personas por palco): $30.000

TOBIAS SAMMET INVITA A LOS CHILENOS AL CONCIERTO DEL 27 DE JUNIO EN EL TEATRO CAUPOLICÁN:

Abajo puedes ver algunas imágenes de AVANTASIA en Suiza (Fotos de Laura de Vicente):

 

Oliver Hartmann es un nombre que a estas alturas debería ser familiar para cualquier seguidor del Power Metal y el Heavy Metal melódico. Este prolífico cantante, guitarrista, compositor y productor alemán ha venido dando que hablar desde finales de los noventa cuando lo conocimos como el frontman de At Vance. Con ellos grabó cuatro discos en estudio que posicionaron al conjunto como una de las cartas fuertes de Alemania y a él como uno de los grandes cantantes del Power Metal. Hasta ahí historia conocida.

Pero luego de su salida de At Vance en 2002 se dedicaría a participar en una infinidad de proyectos y bandas siendo, cómo no, lo más popular lo hecho en los discos de Avantasia. Pero lo cierto es que el hombre siempre voló con alas propias, quedando esto refrendado en sus esfuerzos en solitario Out In The Cold (2005),  Home (2007) y III (2009), aunque claro, para quienes conocieron a Hartmann como cantante de Power Metal el escuchar este álbum les podría parecer un tanto chocante de buenas a primeras, pues está más emparentado con el Soft Rock, AOR, Arena Rock o como quieran llamarle, que con el Heavy Metal propiamente tal.

No obstante, al escuchar esta entrega titulada Balance, podremos darnos cuenta de que la orientación musical sigue siendo similar respecto a lo que ha mostrado en solitario. Si gustan de bandas como Survivor, Journey, Foreigner, Pride Of Lions, Toto o los canadienses de Harem Scarem, este es un título que deben tener en consideración sin dudas. Hartmann ha demostrado sus kilates y que a nivel creativo/artístico no tiene nada que envidiarle a los conjuntos mencionados, dando forma a algunos de los mejores discos que este genero ha visto durante el último tiempo.

En otras palabras si lo que buscamos acá es velocidad, coros épicos y Power Metal neoclásico estamos perdiendo el tiempo. Lo que sí encontraremos son elaboradas composiciones llenas de feeling e inspiradas en el buen rock melódico/clásico de antaño, donde también podremos notar ciertos elementos que no se palpaban del todo en los discos anteriores. Ahora más que nunca Hartmann se siente como una banda más que un proyecto individual del calvo, donde el fiato logrado con sus compañeros trae como consecuencia que las canciones adquieran mayor vida y se vuelvan más consistentes. Y ojo que es Sascha Paeth quien se hace cargo de la mezcla de este trabajo.

All My Life da la bienvenida con melodías muy bien logradas y una atmósfera festiva y contagiosa. Es una canción bastante alegre, con un coro pegajoso y fácilmente recordable. La base rítmica conformada por Armin Donderer (bajo) y Dario Ciccioni (batería) suena orgánica y para nada sobrecargada, probando que se puede producir un buen disco de Hard Rock melódico sin la necesidad de sonar como si aun fuera 1985 teniendo a Ron Nevison (Heart/Survivor/KISS) tras las perillas. Like A River tiene un approach en la intro con ciertos flirteos electrónicos para dar paso a riffs ligeramente más oscuros y melancólicos, acompañados de la versatilidad de Hartmann, quien le imprime una sensación de “atardecer” a su impecable línea vocal.

You Are The One es el ultra melódico hit que hace gala de  un coro influenciado por el Whitesnake más sobrecargado (Slip Of The Tongue de 1989), donde Hartmann rinde honores a David Coverdale usando matices vocales con tintes blueseros muy agradables. En cambio Fool For You es un corte donde la primera banda que se me viene a la mente es Foreigner, por la manera de encontrar el perfecto balance de melodías pegajosas con buenos guitarrazos a la Mick Jones por parte de Mario Rack y el mismo Oliver. Algo que continúa en After The Love Is Gone, una power ballad de reminiscencias bluesy e introducción brillante,  donde se deja un tanto de lado el toque radial y “accesible” -que había sido la tónica hasta ahora- para darle un aura un más épica y solemne, tanto en el trabajo de guitarras como en la línea vocal.

Save Me abre con un riff AOR-modernoso que podría ser similar a lo que hace Harem Scarem, teniendo a su haber un coro ultra catchy y pudiendo palpar ciertas influencias del pop de los ochentas en los arreglos vocales. En cambio Fall From Grace rompe con ese molde con una inclinación semi progresiva, acercándose ligeramente al Queensrÿche período del Promised Land (1994), con la base rítmica pisando fuerte en todo momento y entregándole el groove necesario para que Hartmann se luzca con la infinidad de matices que es capaz de manejar. Luego nos encontraremos con una gran balada como lo es From A Star, provista de arreglos notables y cierta vibra sesentera en la introducción, además de otro coro memorable que viene a reafirmar la facilidad con la que el calvo se maneja en este tipo de canciones.

El aire rockero sureño llega con Dance On A Wire, con una melodía desgranada por las guitarras acústicas que viene a ser una especie a de semi tributo a los legendarios Lynyrd Skynyrd y su Sweet Home Alabama. La línea vocal deja asomar ciertos guiños funky mostrando, una vez más, la versatilidad musical de este conjunto.

Paradójicamente el corte más pesado de todo el álbum es el excelente cover de Shout, el súper clásico de los tremendos Tears For Fears. En el Heart Of Steel (1998) de At Vance ya habían grabado una versión de este tema incluida como bonus track, pero debo decir que esta la supera ampliamente. Tiene un enfoque industrialoide muy bien logrado, que hace que adquiera otra dimensión estampando la identidad de la banda. El trabajo de Hartmann es excelente y el solo realmente cala los huesos. ¡Gran rendición de una de las grandes canciones de los ochenta!

Casi al cierre tenemos otra balada ultra melosa como lo es Time To Face The Truth, una maravilla de Soft Rock con una letra ultra «romántica», lo que para muchos podría sonar un tanto cursi, pero donde la interpretación de Oliver ciertamente conmueve y por cierto es capaz de plasmar y transmitir la carga emocional siempre necesaria en este tipo de canciones. Y los interesantes arreglos con los que cuenta The Best Is Yet To Come hacen que el cierre sea de lo más introspectivo y relajado, en otra muestra de una habilidad innata en términos compositivos y de ejecución, además de un trabajo vocal de gran nivel.

Balance es el disco más maduro que Hartmann nos ha entregado a la fecha. Como mencioné más arriba, se siente que ahora realmente son una banda en lugar de Oliver junto músicos invitados. Se puede notar la química interna, que por cierto se ve reflejada en un gran álbum. Esto es Soft Rock clásico pero con un acercamiento moderno, no es Power Metal, pero sí música hecha con mucha honestidad, corazón y talento. Y aunque no están inventando nada nuevo está plagado de buenas canciones, que al final del día es lo que realmente importa.

 

Hartmann

La banda de Oliver Hartmann (AT VANCE, AVANTASIA) acaba de lanzar «Balance», el cuarto álbum de su carrera solista. El disco fue producido por el mismo guitarrista y la mezcla estuvo a cargo de Sascha Paeth en Gate Studios (KAMELOT, AVANTASIA, EPICA).

El tracklist es:

01. All My Life
02. Like A River
03. You Are The One
04. Fool For You
05. After The Love Is Gone
06. Save Me
07. Fall From Grace
08. From A Star
09. Dance On The Wire
10. Shout (cover de Tears For Fears)
11. Time To Face The Truth
12. The Best Is Yet To Come

«Balance» contó con los invitados Jürgen Wüst (órgano en Fall From Grace), Xaver Fischer (teclados en After The Love Is Gone) y Tiffany Kirkland en coros.

Hartmann - Balance

Hartmann - Balance

«Balance» es el título del próximo álbum de HARTMANN, el cuarto en la carrera solista del guitarrista y cantante Oliver Hartmann (AT VANCE, AVANTASIA).

La mezcla estuvo una vez más a cargo de Sascha Paeth en Gate Studios (KAMELOT, AVANTASIA, EPICA) y saldrá al mercado el primero de junio por el sello alemán Avenue of Allies.

Parte del proceso de grabación se puede ver en estos videos:

Hartmann

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Imagino que todo aquél que, por allá en los albores de la década, escuchó aquellos legendarios discos de un tal Tobias Sammet conocidos como los Metal Opera, pensó algo así como “vaya, sería genial poder ver esto en vivo”. De hecho, fueron muchas las entrevistas en donde se le consultaba al mencionado cantante acerca de esa posibilidad y más de una vez destruyó los sueños de miles de fans diciendo que no tenía planes para ello porque era muy difícil montar un espectáculo así de grande, y ni hablar de organizar un tour alrededor del mundo: prácticamente imposible. Bueno, el tipo no mentía, de verdad coordinar la agenda de tantos músicos y sus respectivas bandas es algo complejísimo. Sin embargo, el 2008 el mundo supo que era sólo muy difícil, pero no imposible, pues se iniciaba entonces el primer tour mundial de Avantasia, todo un sueño materializado, y que por cierto pasó por nuestro país y nos dejó un concierto memorable.

Con eso, muchos ya nos dábamos por pagados. Era un “virtualmente imposible” hecho realidad y no se podía pedir más. Pero luego surgió la noticia de un posible nuevo tour, una continuación de lo anterior en avantasia-arg-07promoción del último material de Sammet y Cia., y las expectativas generadas fueron inmediatas y enormes. Lamentablemente, y por diversas razones, Avantasia no habría de pasar por Chile, lo que fue una decepción tremenda para todos. Pasarían eso sí por el vecino y hermano país de Argentina, cosa que por lo general para uno no significa nada. Por lo demás, este nuevo tour traería varías novedades respecto del anterior, no sólo porque en su setlist contendría canciones nuevas de los últimos dos álbumes, sino porque contaría con la presencia de más de una leyenda del Heavy/Power Metal mundial, incluso uno que en lo personal (y sé que hablo por muchos) jamás creí volver a ver sobre un escenario cantando canciones de Metal. Es más, algunos dudamos verlo en un escenario cantando cualquier cosa. Por todo lo anterior, era imposible perderse esto: ¡aunque fuera en otro país! Era algo histórico, y la historia hay que vivirla.

Fue así como llegamos a Buenos Aires para ver el show: con una alegría enorme de estar presentes, pero una pena inmensa también por tener que verlo lejos de casa y saber que tantos hermanos se lo perderían. Llegamos al recinto a eso de las 18:30 cuando se suponía que la primera de dos banas soporte iniciaría su show. De eso nada, pues a esa hora las puertas aún no se habrían y la gente estaba agolpada en una larga fila que casi le daba la vuelta a la cuadra. Fue allí donde tuvimos la oportunidad y la alegría de encontrarnos con algunos compatriotas y compartir un rato (mención especial para el hermano que llegó a las 8 AM y era el primero en la fila). Luego llegó la hora de entrar, a las 19 hrs quizás. Ya adentro confirmamos algo de lo que nos habían advertido: si afuera en la calle Buenos Aires es un horno, dentro del Teatro era un mini infierno. Un mini infierno bastante lindo, hay que decir. Recordaba en algo a teatros como el Novedades o ex Providencia, con esa onda media clásica, pero con una capacidad un poco menor al de otros recintos santiaguinos como el Caupolicán. Según nos cuentan, tiene una capacidad para unas 1.800 personas, algo que se condice con nuestro ojímetro. A eso de las 19:30, cuando el público estaba a un 80%, el calor era terrible. El reloj marcó las 20 hrs, cuando estaba presupuestado el inicio del acto multinacional, y efectivamente habían unas 1.800 personas, a lo más unas 1900, con un gran ambiente y un aroma a nerviosismo y ansiedad impresionante.

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Ya a las 20:10 se apagan las luces y el clásico griterío catártico no se hizo esperar. Sin embargo, pasaban los minutos y el telón permanecía inmóvil. La gente trataba de combatir la impaciencia y cual hinchada de un estadio cualquiera, entonaba cánticos para hacer aparecer a la banda. Notable fue el “Olé, olé, olé. Olé, olé, olé, olá. Olé, olé, olé, cada día te quiero más. Ooooooh, Avantasia es un sentimiento, no puedo parar”. ¡Todo un equipo de fútbol Avantasia! Pasan los minutos, y a cada segundo uno se convencía de que el siguiente era el premiado y que al fin la banda azotaba el escenario, pero no pasaba nada. 20:30 y yo ya temía lo peor. La impaciencia y el nerviosismo eran máximos. 20:40 y luego de varios amagues ocasionados por algunas pruebas de iluminación (luego de un corte de luz donde, por suerte, había un generador de energía que salvaría la situación), yo ya quería comenzar a azotarme la cabeza contra una columna de concreto que estaba cerca de mí. Pero justo en ese momento comienzan a deslizarse hacia los costados los telones y dejan ver un enorme telón de fondo, similar al que vimos en Chile el 2008, con el famoso espantapájaros luciendo.

avantasia-arg-22Mientras el escenario estaba aún vacío, comienzan a sonar los primeros acordes del tema que ha abierto todos los conciertos a la fecha: Twisted Mind. Es posible que los “oooh, ooh, oooh” que se escuchaban con la melodía de la intro del tema empezaran incluso antes que la música, porque ya todos sabíamos con que tema arrancan los cientos de Avantasia. Estaban todos en eso, cuando de pronto aparece Felix, se pone de pie junto a su kit, saluda y recibe el ensordecedor alarido del público. Luego aparece Michael “Miro” Rodenberg para ubicarse tras sus teclados, casi al mismo tiempo aparecen Sascha, Robert (Hunecke-Rizzo, quien fue apodado como Marcelo Bielsa, por su notable parecido) y Oliver. Mientras eso sucedía, Amanda pasa por detrás de Felix y se va del otro lado del escenario para tomar su lugar. Aprovechando que el público ya había dado los tiempos, Felix inicia el conteo con su baquetas, y pronto, de la nada asoma Tobias “El Maldito Genio” Sammet detrás de su colega en Edguy y todo el bendito recinto estalla con las guitarras, el bajo y la batería: todo en cosa de segundos. Tobias cantando muy bien desde el comienzo mismo, rompiéndola en las partes más exigentes y con El Teatro rendido a sus desde mucho antes. Aquellos “From the cradle to the madhouse” resonaron fortísimo y despeinaron al pobre Sammet (en realidad no, ya venía despeinado). ¡Qué gran comienzo! Todo el mundo coreando cada acorde y saltando al ritmo de la canción. Sólo se podía liberar algo de emoción a través de los versos gritados (que en otras situaciones podrían pasar por canto).

Siguió una de las más grandes canciones que se hayan compuesto en la historia, una de las mejores del Metal y la favorita de este servidor si se trata de Avantasia: The Sacrecrow. Yo sólo atinaba a mirar idiotizado el escenario, con la misma expresión de “no lo puedo creer” que debo haber tenido en Santiago en el 2008. La emoción mía y del respetable en general era tan grande que no pareció importar el hecho de que el teclado de Miro estuviese tan bajo al comienzo que casi no se escuchaba. O quizás no estaba tan bajo y los gritos de “oooh oooh” reproduciendo la melodía inicial de los asistentes eran tan fuertes que aplastaba al teclado. Como fuere, ¡el momento era alucinante! La primera línea de la primera estrofa le perteneció a Sammet, las tres siguientes al público. Luego Tobias retoma en la siguiente estrofa para comenzar un lucimiento que duraría todo el show. ¡Qué voz la del tipo! Cuánto ha mejorado. Ya lo decía al momento de reseñar las dos últimas producciones de Avantasia: Tobias Sammet ha mejorado un montón en lo vocal, y eso que ya era un buen vocalista. Buena parte de eso se lo debe al tipo que tenía a su derecha: Sascha Paeth. ¡El coro fue letal! Sammet, Amanda, Oliver, Robert, Miro y otras 1800 personas cantando a todo pulmón. Luego aparecería él: la bestia de la voz, The Crow, The Duke… ¡Jørn Lande! Por alguna razón, cuando uno le escucha, siente la necesidad de no ser menos y pierde toda noción de autocuidado y comienza a cantar gritando como un desquiciado. Al menos eso me pasa a mí, pero creo que no fui el único.

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Perdónenme ustedes, pero estaba tan concentrado en el escenario en este momento, que no supe si la gente a mis costados o atrás contaba con tanto entusiasmo como yo o la gente de adelante durante la estrofa que él canta, pero sí durante el coro fue algo hecatómbico: no hubo un alma que no cantara. Todo el bendito Teatro desgarrándose la garganta cantando: Totalmente insano. El interludio instrumental fue otro punto notabilísimo. De pronto sólo se escuchaba una orquestación de fondo, y comienza la primera parte del solo de guitarra, que estuvo a cargo de Sascha. La otra parte la haría el tremendo Oliver “Soy tan buen Guitarrista como Cantante” Hartmann. Durante unos segundos todo fue calma, sólo su guitarra sonando y la admiración del público sobre él. Más tarde se sumarían los otros instrumentos, y quedaba claro que, a pesar de no sonar tan potente, sí sonaba con la misma claridad. Luego re-inicia la parte cantada, con una impresionante actuación de Tobias, pero posterior a eso vino el show personal de Jørn: simplemente evastador. Creo que de haber estado en el Caupolicán (ya está dicho: sonido prístino en el Teatro Flores, nada que decir, pero no tan potente), tanto poderío nos hubiera reventado los oídos a varios. ¡Lo que se llama IMPRESIONANTE! Luego, ese increíble final melódico fue la guinda, con cada uno a su 100%, demostrando por qué Avantasia es lo que es. Derechito al top 5 de grandes momentos en vivo.

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El tercer tema de la noche sería otro verdadero azote. Algunas palabras de buena crianza de Jørn para el excelente público argentino y vamos con… ¡Promised land! Uno de los mejores cortes de los EPs previos a la saga del espantapájaros. Inicia Sammet, con todo El Teatro de compañía, luego Jørn se adueña del puente y del coro. Como es usual, Lande no cantaba, sino que rugía. Luego él mismo cantó la siguiente estrofa, así que era Promised Land versión 2.0 (recordemos que la original la canta otro cantante). Cabría ahora destacar las actuaciones de Felix, Robert, Miro, Oliver y Sascha en el acompañamiento: ¡qué tremendos músicos! Felix tocando con precisión cada golpe, además dando gran show, pues a ratos se golpeaba la cabeza, lanzaba las baquetas al aire e interactuaba con Sammet y los demás. Robert y Miro eran más comedidos, pero siempre se mostraban sonrientes y en el caso de Robert, siempre interactuaba con los demás músicos en escena y se movía por todo el escenario. Oliver aportaba con su voz en el coro y los vocalistas siempre iban junto a él, como diciéndole al público “¡Miren cómo toca!” Ni hablar de Sascha. Tremendo guitarrista, se paseaba por todo el escenario, saltaba y “peluseaba” con los otros músicos. Se veía que él y todos los demás estaban disfrutando muchísimo el show.

¡Atención con los clásicos! Directamente desde el primer disco y con una data de 10 años… ¡Serpents in Paradise! Qué gran canción. ¡Y qué avantasia-arg-40gran interpretación! Y bueno, a falta del León David Defeis (vaya… qué épico hubiese sido tenerlo en frente…), bueno es el Cuervo. Se notó que la gente la reconoce como clásico, porque qué nivel de entonación. Además, fue una de las pocas veces durante la noche que vi volar a alguien (que creo que fue a dar de panza al suelo entre la barrera y escenario). Luego una vuelta a la última etapa de la banda, con una de las canciones más bonitas que tiene Avantasia: The Story Ain’t Over, con la gran… ¡Qué digo “gran”! Con la INCREÍBLE participación del legendario Bob Catley de la aún más legendaria banda Magnum. Wah… Para uno que creció escuchando discos como Vigilante u On A Storyteller’s Night ese era un momento que no se podía creer. Además resultaba impresionante que el Sr. Catley (también conocido como Bo’ Kitly allá en Argentina, jaja) a sus 63 años y con su pequeña figura cantara así. Cierto, tuvo un pequeño percance al intentar un tono alto, pero en general estuvo genial. Gran, ¡GRAN momento!

Sin duda el acontecimiento anterior fue grandioso, sin embargo, palidecería al ser comparado con lo que se venía. ¡La gloria! ¡La verdad! ¡El momento soñado por años! Casi la razón por la que estábamos allí. El mundo del Metal parecía condenado a no volver a escuchar su voz en un escenario. Tuvieron que pasar cerca de 20 años para poder verle cantar canciones de Rock en vivo nuevamente, y en el caso de algunos, muchos más para verle siquiera, si consideramos que jamás había pisado Latinoamérica. Se trataba de un sujeto que forjó su leyenda no solo con su voz, sino también con su decisión que le llevaría a tomar otro camino. Su indeclinable determinación hizo que mucho asumiéramos que jamás lo veríamos y que no había más vuelta que darle. Sin embargo, el destino querría otra cosa. Eran exactamente las 21:25 cuando un sujeto de chaqueta de cuero roja, pantalón del mismo material negro y de cabeza calva pisa al fin el escenario. Era nada más y nada menos que LA voz de Metal melódico: MICHAEL KISKE.

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Pasaron exactamente 6 segundo desde que los primeros acordes de Reach Out Fort he Light (desde ahora, una canción histórica) comenzaron a sonar hasta que Sammet y Kiske aparecieron de súbito en la pequeña tarima que estaba detrás de las batería de Felix, uno a cada lado, y en una especie de duelo vocal entonaron el clásico grito inicial. Yo tenía planeado romperme el alma cantando desde el inicio, pero los cierto es que no atiné a nada más que a tomarme la cabeza con las manos y moverla de lado a lado en señal de incredulidad. Sé que muchos deben haber sentido algo similar: y es que el ídolo de nuestra adolescencia estaba allí, justo en frente, después de años de creer tal hecho como imposible. Por suerte me recuperé del impacto al momento del coro y pude apreciar la magnitud del momento. Fue como si todos entendieran la importancia de la canción y se dieran cuenta de que uno no podía guardarse nada, y el resultado fue 1.800 almas cantando a todo lo que su humanidad les permitía. ¡Jodidamente épico! De pronto recordé que yo estaba allí trabajando, y me puse a escuchar Michael con atención, y sí: es un genio. En avantasia-arg-24los instantes finales de la canción, el tipo simplemente la rompió: “…in your mind” resonará por siempre en la mente de los asistentes, no me cabe duda de eso. Otro momento que se va al selecto grupo de los top 5 de momentos en vivo.

Termina ese histórico y momento y Tobias y varios de los otros músicos (creo que todos en realidad) abandonan el escenario, dejando a Michael solo, probablemente entendiendo que en ese momento él era la estrella y para que el público hiciera lo que correspondía: entregar la ovación más grande la noche. Se le aplaudió a rabiar y se coreó su nombre con todos los cánticos que se conocen en Argentina (de estar en Chile, seguro le hacíamos un C-H-I). La emoción era tal, que no faltó el entusiasta fan que subió al escenario e hizo lo que seguramente muchos querían hacer: abrazar a Kiske. Afortunadamente para él, los guardias estaban en otra y logró su objetivo, luego cayó al suelo de rodillas y casi llorando, sólo entonces el tour manager de la banda le cayó encima con una tacleada y se lo llevaron en mala junto a un guardia. Pero bueno, ¡bien por él! Michael estuvo a la altura y le devolvió el abrazo, aunque estaba muy sorprendido. Luego muy sonriente agradeció al excelente público y comenzó a mirar apara todos lados, como preguntándose “¿dónde diablos se metieron todos los demás?” Poco a poco fueron volviendo, mientras la ovación seguía.

Luego de algunas palabras, y tras el excelente trabajo de Miro, inició la intro de otros de los grandes clásicos avantasianos: The Tower. Fue un esfuerzo conjunto de todos quienes estaban en el escenario por reproducir dignamente todos los arreglos vocales del tema, y resultado fue más que digno. De hecho, fue increíble. Kiske aún estaba en el escenario y el aporte fue genial. Tobias y Michael cantaron buena parte del tema juntos, excepto por esos segmentos cruciales en que cada uno cantaba lo suyo. Pero por ejemplo, el coro del tema lo canta Kiske, pero en vivo es ayudado por Sammet, excepto en la parte final de éste, donde se luce solo. El público respondió muy bien en esta pasada. Sólo Sammet podría hacer cantar con tanto fervor “Hallelujah! Hallelujah” a una tropa de sujetos que difícilmente rezan (ja!). Fue realmente genial, por momentos parecía una batalla entre los alemanes, pero no dejaba de ser un dueto. Musicalmente además fue todo un logro, porque es una canción bastante compleja, con muchas orquestaciones y cambios de ritmo, pero los músicos elegidos no son ningunos aparecidos y sacaron la tarea delante con mucha comodidad.

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Posteriormente siguió lo que para mí fue otro gran, GRAN momento de la velada. Lamentablemente John Oliva no pudo estar presente en este tour. Vaya que hubiese sido genial poder verle interpretando Death Is Just A Feeling, pero bueno… Si no se puede tener a John, ¡bueno es Kai Hansen! ¡Qué momento! Hacía segundos nada más teníamos en frente a la voz del Power Metal melódico, y ahora al padre del estilo (porque no me vengan con cosas, hay mucha gente que colaboró y sin duda es importante, pero Kai ES el padre el Power Metal), un tipo sin el cual esta página ni siquiera existiría y ese show que estábamos viendo jamás se habría llevado a cabo. Todo eso lo pienso ahora, porque en ese momento todo pasó muy rápido y de sorpresa. Apareció de pronto, vistiendo de negro, con un sombrero de copa y un bastón (que estoy 99% seguro de que es el mismo que Tobias usa en las fotos promocionales de The Scarecrow). Creo que ni el gran John Oliva podría haber interpretado y actuado mejor la canción. Kai exageraba sus movimientos, lo hacía de forma casi amanerada, acentuaba sus expresiones faciales para darle más profundidad a la interpretación (y creo que estaba usando algo de maquillaje en los ojos), jugueteaba con el bastón: una mezcla de comedia en los visual y tragedia en lo lírico. Todo un acierto y una genialidad. En esa fase introductoria la gente se limitaba a cantar, pero ya en el puente todo estalló con los puños del respetable en altos y verdaderos gritos, y al llegar al coro… ¡Uf! El Teatro explotó, con todo el mundo cantando y saltando. Incluso Kai, Sascha y Robert saltaban. Estaban todos prendidísimos. Termina el tema y Kai se retira entre atronadores aplausos y una ovación descomunal. Como ya dije: uno de los mejores momentos de la jornada.

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Tobias se queda en el escenario para interpretar la siguiente canción, que sería Lost In Space, dedicada por el mismo Sammet para todos los «whimps and posers». Una infidencia: en algún momento odié esta canción. Cuando salió como single pensé que Tobias eran un infeliz por manchar así el nombre de Avantasia. Pero el maldito era yo, luego la escuché con atención y pasé a aceptarla, y no sé en qué momento se transformó en una de mis canciones favoritas. ¡Qué temazo! ¡Y en vivo la rompe! Con un público tan prendido, era imposible que el inicio fuese algo calmado, aunque la estructura de la canción proponga lo contrario. Lo genial del tema es que va en crescendo, con algunas bajas de intensidad en los puentes y en la parte del solo, y que va a estallar hacia el final, con el último estribillo. Y bueno, todo eso se replica en vivo: con la gente cantando, gritando y saltando según lo amerite el momento. Tobias estuvo excepcional, con una interpretación descollante, que hacia el final, y con la ayuda de la audiencia, fue aplastante: ¡se erizaban los pelos! Amanda para variar muy bien apoyando en el coro y cantando la pequeña parte que tiene en esta canción. Por cierto, ella tenía un show aparte con su larga y rubia cabellera que iba y venía al ritmo de la música, era todo un agrado verla en la parte alta de la tarima. En suma: un temazo que en vivo ganó muchos puntos, fue excelente.

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Seguiría un momento de relajo, pero histórico: In Quest For, una de las canciones más bonitas de las dos sagas. El invitado para la ocasión sería, era que no, el gran Bob Catley. Fue una interpretación muy sencilla, con Tobias y Bob cantando como si se conocieran de toda la vida. En su primera aparición, Bob había tenido alguna que otra fallita, pero acá estuvo impecable, y el tema no es fácil que digamos, pues tiene unos tonos bajos algo complicados y hacia el final abundan los altos, pero como ya dije, el buen Bob se las arregló y demostró porque es una leyenda. Además, es destacable que a sus 63 años derroche aún tanta energía sobre el escenario. Es más, con sus clásicos movimientos de manos, pareciera que es algo hiperquinético. Siempre pensé que yo era uno de los pocos a quienes le gustaba tanto esa canción, pero fue un agrado ver que estaba equivocado, porque todo el teatro la cantó de buena gana. Si consideramos que era Bob Catley quien estaba sobre el escenario, más que un gran momento, fue algo histórico también.

avantasia-arg-26El undécimo tema de la noche sería Runaway Train uno de los mejores del The Wicked Symphony. Fue increíble ver a Sammet, Catley, Lande y Kiske al mismo tiempo cantando. Luego de la bella intro (nuevamente a cargo de Miro, qué seco el tipo) vino todo el feeling de parte de Bob. Luego el que se lució fue Oliver en la parte del solo. Siguió Jørn, quien hizo su parte y estuvo inspiradísimo, cantando con todo el power que le caracteriza. Lo propio haría Tobias en la estrofa siguiente y luego en el coro. Y así se fueron sucediendo los momentos, hasta que de nuevo fue el turno del tremendo Bob. ¡Qué grande! Hay que decir que su segunda parte le quedó bonita, además, apoyaba con el pandero mientras los demás cantaban sus partes. Me llamó la atención eso sí que la parte de Kiske no la cantar él, sino que Bob. Digo, podrían haber aprovechado que el tipo estaba en el recinto, ¿no? No lo entendí, pero bueno, Bob lo hizo muy bien.

Luego de algunas bromas (en las que Tobias se dio mañana de recordarles a los argentinos que fue Alemania -el país de ocho de los avantasianos- quien los eliminó del Mundial de fútbol en Sudáfrica. Los colegas de PowerMetal.cl y yo moríamos de risa, para luego lo arregló todo con unas flores a Maradona (qué grande Tobi). Llega el turno de Dying For An Angel, y casi como para compensar, y dado que Klaus Meine no estaba presente, el encargado de ‘reemplazar’ al de Scorpions fue ni más ni menos que Michael Kiske, así que se perdona totalmente su ausencia en Runaway Train. En lo personal nunca me fascinó esta canción, por lo que no le tenía mucha fe, pero en la voz de Kiske, con todo su desplante y su interacción con el público, se me hizo bastante buena. Fue un gran momento a decir verdad. Por instantes Michael se apoderaba del escenario, haciendo cantar al respetable y pidiendo más fuerza, tanto así que Tobias parecía el invitado.

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Seguía todo el show con la impresionante Stargazers. Fue como una batalla de voces. Sólo faltaba Russell, pero sus dos partes fueron cubiertas por Oliver primero, y luego por Kiske. Fue genial que Oli tuviera su merecido minuto de gloria y cantara algo más que no fuera en coros. Qué tremenda voz la del tipo, sonó muy potente. Ni hablar de los demás músicos, puros monstruos. Y a esa hora, y a pesar del largo rato, la gente seguía cantando a pleno. Luego vino la enorme Farewell (nota nostálgica: esta es la canción con la que conocí Avantasia), una suerte de balada, pero pesada y épica. Y al fin fue el momento de verla a ella en pleno, porque Amanda había figurado casi todo el show en el rincón superior izquierdo (mirado desde el público) y sólo se le había escuchado en los coros, lo cual no me parecía justo. Estuvo realmente impecable (tanto que en el momento ni me acordé de Sharon). Hacia el final esperaba que apareciera don Michael y la rompiera, como en el disco, pero eso no ocurrió. Aun así, fue una grandiosa interpretación.

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Ya íbamos como en la tercera botella de agua cuando Tobias anuncia que será la última canción. Nadie le creyó, pero bueno, son cosas que siempre se dicen. La elección para cerrar la primera parte del show fue la majestuosa The Wicked Symphony. Al igual que en Stargazers fue una batalla cósmica entre titanes de las voces. A esas alturas ya iban dos horas de show a cerca de 37 grados de temperatura, pero la voluntad de los fanáticos no claudicaba y seguían incólumes. El hardrockero coro del tema fue coreado por la integridad del público. Un momento para alucinar. Fue interesante ver como este coro quedó a cargo principalmente de Oliver Hartmann, con el constante apoyo de Amandita, y con alguna esporádica intervención de Jørn. ¡Y Sascha que no paraba de saltar! Cuánta energía la de ese sujeto. Al terminar la canción, la agrupación en pleno se despide con un merecidísimo reconocimiento.

Minutos después, y tapados con cánticos de “Olé, olé olé” para todos los integrantes, la banda reinicia la segunda parte del show. Ya quedaba poco y la seleccionada fue The Toy Master, donde el encargado para reemplazar a Alice Cooper fue el maestro Kai Hansen. No es muy común ver  Kai sin su guitarra y sólo con un micrófono, pero vaya que le sienta bien. No digo que se busque otro guitarrista para Gamma Ray y se ponga a cantar, sólo quiero destacar el hecho de que aumenta mucho su desplante e histrionismo cuando no está limitado a su puesto en el escenario por la posición del micrófono y el hecho de cargar la guitarra. En esta pasada se movió por todo el lugar, interactuando con los demás, girando, moviendo los brazos, etc. Más que cantar, Kai actuaba sus canciones, y tratándose de una Ópera, eso se agradece bastante. Vocalmente estuvo impecable además, y en la parte rápida del final fue ayudado en un dueto por Tobias, y quedó muy, muy genial.

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Si me preguntan por algún himno de los últimos tres discos de Avantasia, yo siempre pienso en dos temas: Shelter From The Rain y Wastelands, lamentablemente la segunda no estaría, pero fue un anhelo cumplido escucharl la primera esa noche. Cierto que ya la habíamos escuchado en Chile y fue grandioso, pero esta vez tenía un valor agregado un tanto especial: Michael Kiske la estaría cantando. ¡Épico! Desde los primeros prodigiosos  acordes hasta el bombástico final estuvo perfecta. Creo que ese fue el punto en donde me destruí las cuerdas vocales, lo que todavía me tiene con voz de perro. Pero bueno, ¡era Shelter From The Rain! Un himno a la música misma y no todos los días la canta para tí Michael Kiske. En ese punto la emoción era máxima, y no sólo mía, porque miraba a mi alrededor y todo el mundo cantaba el estribillo con un pasión indescriptible. Uno miraba el escenario y veía a Michael cantando con tanto sentimiento que resultaba sobrecogedor, tanto que daban ganas de cantar más fuerte aun. Mi madre… ¡Qué preciosura de canción! Por otro lado, Felix le daba a los tarros como si su vida dependiese de ello, dándole un poderío extra al tema. ¡Ah! ¿Y saben quién tocó el notable solo? Pues sí, Kai Hansen. Porque luego del receso fue atrás y tomó su guitarra. No recuerdo bien en qué punto fue, pero creo que es aquí cuando el público, al ver a Kai y a Michael juntos, comienza a gritar “Helloween, Helloween”, y hubo un amague de Future World. Creo que el culpable de la macabra broma fue Oliver, y bueno: finalmente no ocurrió (maldita sea, ¡qué glorioso hubiera sido!). Luego el público comienza a corear los nombres de Hansen y Kiske, pero Kai atina y señala que al que hay que vitorear es a Tobi. El público hace caso y corea “Tobi, Tobi”, a lo que el vocalista responde que los grandes sobre el escenario son Hansen y “Michi”. Luego da un sentido y breve discurso sobre la importancia de los otros músicos, y parece que de verdad se anduvo emocionado, porque un fan le gritó algo y él dijo “¡Cállate! ¿Qué no ves que me estoy poniendo emotivo y tú más encima me dices eso?” Todo en buena, claro. Fue un momento emotivo y a la vez gracioso.

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Era tanto lo que el público vitoreaba por Helloween, que Micheal Kiske se llegó a incomodar un poco tratando de mirar hacia otro lado y no directamente a la gente. Sammet «salvó» la situación para decir que «en unos días más se presentará una banda tributo a Helloween, así que ahora, esto es ¡Avantasia!, una de las favoritas de la fanaticada. Kai no cantó, pero se mantuvo en la guitarra, y con tres guitarras la canción sonaba realmente poderosa. En ese momento caí en cuenta de que iban dos horas y media de concierto, y que Tobias había cantado en todas las canciones, que hacía un par de días había estado en Sao Paulo y antes de eso en México y pensé: “Eso es tener huevos”. ¿Cómo no se cansa? Muy por el contrario, le ponía todo el esfuerzo que fuese necesario para alcanzar los tonos, se movía de aquí a allá y no paraba de alentar al público. Impresionante. Por otro lado, era notable ver a Kiske tan motivado y contento, alzando el puño y pidiendo más fuerza por parte del público (lo que era fisiológicamente imposible), sonriendo y pasándolo muy bien.

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Y la canción número diecinueve (¡19!) sería la misma con la que cerraron su concierto en la pasada gira: en realidad un medley, entre Sign Of The Cross y The Seven Angels. Era el momento propicio para presentar a cada uno de los integrantes del proyecto, empezando por los músicos, quienes segundos antes ya habían comenzado a interpretar la canción, así que la presentación fue musicalizada. Mención especial se llevó Sascha, que es quien posibilitó el que Avantasia pudiera salir de gira. Sascha Paeth fue quien hizo las llamadas, organizó todo y el que se puso con las lucas cuando hubo que ponerse. ¡Tipazo! Desde acá le repito el aplauso.  Luego siguieron los cantantes, que a medida que iban siendo presentados iban ingresando. Todos se llevaron grandes ovaciones y el reconocimiento del público. De pronto, y por primera vez en la noche, estaban todos integrantes en el escenario: quizás el momento más glorioso de toda la noche, y sin duda algo histórico. El solo hecho de ver a un monstruo como Jørn Lande es algo increíble, ¿y verlo al lado de uno de tus héroes como Michael Kiske? Ni hablar. ¿Y luego verlos a ellos dos junto a una leyenda como Kai Hansen? Es algo que no tiene comparación. Más encima estaban Bob Catley y Oliver Hartmann, otros dos ídolos: ¡impagable! En Sign Of The Cross estuvieron todos grandiosos y en Seven Angels, que en realidad sólo era el estribillo (que en todo caso es un mini himno), era todo fiesta. Todos pasaron al frente del escenario y desde allí comenzaron a cantar las últimas líneas. Algunos, como Michael y Kai se abrazaban (imagen que resultaba sumamente emotiva), otros sonreían, señalaban al público o daban muestras de gratitud. Otros como el mismo Kiske y Lande quemaban los últimos cartuchos y cantaban a su pinta en tonos imposibles. Felix casi se mata al tratar de pararse sobre su sillín para dar un último saludo (no, nunca corrió peligro, fue sólo un chascarro, jaja). De fondo, cada uno de los 1800 asistentes entendía el significado del momento y cantaba como si no hubiese un mañana.

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Ya terminada la canción se forman todos al frente, se abrazan y si inclinan para un último agradecimiento al público. Se inclinaron todos, menos Kiske (ja!). Genio y figura. Hizo la gracia dos veces, hasta que la tercera fue la vencida. Una muestra de que el tipo lo pasó bien y de que disfruta esta nueva etapa. Me arriesgo a señalar que es muy posible que se esté re-encantando del Metal, que se está dando cuenta de que la escena ha cambiado y de que hoy no es tan cuadrada como era antes, que hay especio para gente como él que quiere hacer cosas un poco distintas. ¡Quién sabe! ¿Por qué no soñar con que más temprano que tarde lo podamos tener con Unisonic acá en Chile? ¡Esa imagen de todos los avantasianos abrazados es simplemente inolvidable!

Y bien, eso fue Avantasia en Buenos Aires. 19 estrellas bajadas del cielo y puestas sobre un escenario de la mano de 11 leyendas, un sueño de 2:45 hrs. de duración.  Reitero lo que dije al inicio: una gran pena que mis compatriotas se lo hayan perdido y tengan que enterarse a través de este review (que hacemos con mucho cariño, pero obviamente no es lo mismo). Siento que el público chileno no se merecía quedar fuera de este evento histórico. No quiero señalar culpables, para nada, sólo apuntar el hecho de que como fanaticada merecíamos otra cosa. ¡Pero ánimo! La maquinita de hacer magia llamada Tobias Sammet y Cia. sigue activa. Es posible que vengan nuevos discos, y es posible que este no haya sido el último tour de Avantasia. Estoy convencido de que Michael Kiske y los demás pisarán Chile más temprano que tarde, y ahí estaremos todos para hacer historia.

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Me quedo con lo siguiente: cuando estuvieron en Chile, Tobias dijo “Gracias Santiago, nos volveremos a ver”. Y como dice el gran Lugaid Vandroiy: “Ningún adiós podría ser el último”.

Setlist:

01. Twisted Mind
02. The Scarecrow (con Jørn Lande)
03. Promised Land (con Jørn Lande)
04. Serpents in Paradise (con Jørn Lande)
05. The Story Ain’t Over (con Bob Catley)
06. Prelude + Reach Out for the Light (con Michael Kiske)
07. The Tower (con Michael Kiske)
08. Death Is Just a Feeling (con Kai Hansen)
09. Lost in Space
10. In Quest For (con Bob Catley)
11. Runaway Train (con Jørn Lande, Michael Kiske y Bob Catley)
12. Dying for an Angel (con Michael Kiske)
13. Stargazers (con Jørn Lande, Michael Kiske y Oliver Hartmann)
14. Farewell (con Amanda Somerville)
15. The Wicked Symphony (con Jørn Lande, Michael Kiske y Oliver Hartmann)
Encore
16. The Toy Master (con Kai Hansen)
17. Shelter From the Rain (con Michael Kiske, Kai Hansen en la guitarra)
18. Avantasia (con Michael Kiske, Kai Hansen en la guitarra)
19. Sign of the Cross / The Seven Angels (con todos)

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

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Promocionando sus últimos discos, «Angel Of Babylon» y «The Wicked Symphony», Avantasia salió nuevamente de gira después de su tour mundial del año 2008.

PowerMetal.cl estuvo en Buenos Aires y estas son las mejores imágenes del show junto a los chilenos que viajaron desde nuestro país para presenciar el histórico concierto que tuvo como invitados a Michael Kiske, Kai Hansen, Jorn Lande y Bob Catley, entre otros.

Fotos: Guillermo Salazar

Se ha confirmado otra nueva estrella del Metal que acompañará a AVANTASIA en su nueva gira por el mundo. El histórico encuentro en vivo se Tobias Sammet - Kai Hansenverá cuando KAI HANSEN comparta escenario con MICHAEL KISKE, JORN LANDE, OLIVER HARTMANN, BOB CATLEY y AMANDA SOMERVILLE.

TOBIAS SAMMET comenta: «Kai cantará y tocará algunas guitarras también. Llevamos harto tiempo siendo amigos. Recuerdo, que era un pequeño niño  cuando escuché por primera vez los Keeper de HELLOWEEN. Y ese fue el momento en que se una chispa se encendió en mí.

Lamentablemente, nunca tuve la oportunidad de ver a HELLOWEEN con Michael (Kiske) y Kai en el escenario, pero eso será compensado ahora! Ambos han tenido un papel importante para mi, personalmente y para la historia de AVANTASIA y su Metal Opera en particular. Estoy esperando por compartir con ellos en el escenario y tocar alguno de nuestros viejos clásicos de AVANTASIA juntos.

Por ahora, las fechas confirmadas del «Metal Opera Comes To Town» son:

30 de Nov. 2010 Suiza – Pratteln, Z7
01 de Dic. 2010 Suiza – Pratteln, Z7
03 de Dic. 2010 Alemania – Lichtenfels, Stadthalle
04 de Dic. 2010 Alemania – Kaufbeuren, All Karthalle
10 de Dic. 2010 México – Ciudad de México, Circo Volador
15 de Dic. 2010 Argentina – Buenos Aires, (Por Anunciar)
18 de Dic. 2010 Alemania – Fulda, Esperantohalle
19 de Dic. 2010 Alemania – Essen, Grugahalle

Avantasia

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CONCURSO

PowerMetal.cl te regala  los discos «Angel Of Babylon» y «The Wicked Symphony».

Para participar, cuéntanos cuál es para tí la mejor participación como invitado en estos discos y por qué. Envía tu respuesta a concurso@powermetal.cl con el asunto «Avantasia». No olvides incluir tu nombre completo y RUT.

El sorteo se realizará el 30 de septiembre.