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Ha pasado agua bajo el puente.  Quizá no mucha, pero sí la suficiente como para que “el nuevo” Stratovarius haya extendido su discografía con tres discos desde la partida de su factótum, el carismático y extravagante Timo Tolkki.

No cualquier banda se levanta así como así luego de perder a su alma máter.  Creo que no necesito muchos dedos de la mano para contar los grupos que han podido prolongar su existencia, de manera saludable, luego de una pérdida sustancial.  Por supuesto que dejo fuera los casos donde las agrupaciones siguen sin su pieza elemental, para convertirse en un simple y mero auto-tributo.  Voy más lejos.  Apunto directamente a los casos donde la banda sigue teniendo algo que decir y ofrecer después del “luto”.  Mal que mal, no son muchas las partidas de ajedrez que se ganan habiendo perdido a la reina.

Dicho esto, creo que a pesar de la poca agua que ha pasado, hay algo que ya está absolutamente claro: La banda no pretende calcar las obras que Timo escribió (y con las cuales gran parte del Power Metal fue definido), sino adentrarse en los desconocidos terrenos a los cuales la chispa de su propia creatividad pueda guiarlos.  Podrán salir airosos o derrotados con el resultado, pero el esfuerzo y la intención es -por lo menos- valorable.

Nemesis es el nombre del tercer trabajo que la banda finesa nos entrega desde la salida de Tolkki.  Un disco que viene precedido de dos álbumes de buena factura y dos giras más que exitosas.  Han ganado adeptos en el camino, como han perdido parte de su fanaticada conservadora, y con esto también se han revelado los fans acérrimos que han decidido seguir acompañándolos en este viaje.  Hasta ahí la banda saca cuentas alegres y todo indica que están más que conformes con el rumbo que han decidido tomar.  Tenemos claro también que Kotipelto y Compañía han mantenido una evolución lógica en sus últimas dos entregas. Y por supuesto que nos preguntamos si  Nemesis es o no la continuación de sus placas más recientes.

Abandon fue la canción elegida para abrir la placa. El comienzo con una percusión bombástica (un timbal con mucha reverberancia) nos dispara de frentón a un acelerado ritmo en contrapunto (¡muy en plan thrash!) y en menos de 15 segundos entramos a un tema de relativa velocidad, cuyo trabajo en la línea vocal y melódica puede rememorarnos en cierto grado a esos reconocidos himnos como S.O.S, Hunting High and Low o incluso a Deep UnknownSu coro es absolutamente ganchero, dejando una buena impresión desde la primera escucha.  Desde ya podemos ver a Kotipelto en un registro más ajustado a sus capacidades actuales.  Siempre después de cada coro, vuelve a aparecer el contrapunto thrashero, de riffs cortantes, pero inteligentemente “edulcorado” con una base de teclado atmosférico.  Curiosamente es la canción que más se ajusta al Strato Clásico, siendo que la música fue compuesta en su totalidad por el jovencísimo Matías Kupiainen, mientras que las letras corren por cuenta de Timo Kotipelto.

El siguiente corte no requiere mayor presentación.  Unbreakable fue lo que todos ya habíamos escuchado con antelación. Su atmósfera espacial pone en bandeja una limpia y bella melodía de piano, que personalmente me recuerda mucho a la canción Children del productor de música techno-trance Robert MilesPor supuesto que Stratovarius no tiene nada de techno, pero la similitud es recurrente, y aún así, el resultado final es uno de los highlights del disco.  Esto habla muy bien de la banda, que puede tomar elementos de otras cepas, para dar con una composición destacable.  Sin embargo, el tema no tarda en adquirir peso,  especialmente por su velocidad media y su afinación más baja que de costumbre.  En la estrofa hay un juego de teclados agudos que dan un toque muy moderno a la canción, mientras que en sus puentes hay unos riffs sincopados  e intervalos de teclado que suenan muy en plan “coro eclesiástico”.  Llegando al coro, podemos apreciar cómo la banda una vez más se las arregló para hacer un trabajo grandioso y memorable.  Nuevamente la música es obra de Kupiainen, mientras las líricas fueron escritas entre el nombrado guitarrista y Kotipelto.

Con esto, estimo justificada la elección de Kupiainen para calzarse los zapatos de Tolkki. El muchacho es un gran guitarrista, y no se queda en eso, ya que con su poco tiempo en la banda ha demostrado ser un compositor brillante.  Sin parecerse en absoluto a su antecesor, ha podido demostrar sus cualidades al punto que más del 50% de las canciones caen bajo su responsabilidad compositiva.

Desde el fondo y acercándose, un siniestro riff se arrastra hasta primer plano y nos lanza el tercer tema del disco.  Stand My Ground es algo nuevo y distinto para quienes frecuentan la banda.  Kotipelto se aleja de su impostación de tenor para arrastrarse en un registro barítono.  Es un tema más acelerado y oscuro, donde la melodía queda relegada a segundo plano, para realzar los matices rítmicos.  De hecho en las estrofas vuelven a jugar con los ritmos thrasheros, para bajar las revoluciones en el puente y recobrar algo de melodía.  No obstante, lo volvieron a lograr.  El coro es totalmente épico, con muchas voces al unísono y al mismo tono.  Realmente memorable.  Interesante detalle: en la sección media, el solo de teclado de Jens Johansson es muy atípico para lo que nos tiene acostumbrados. No hay velocidad ni virtuosismo, sino más bien un juego de notas bajas, con un sonido saturado que da más oscuridad al corte.  Una vez más Kupiainen se repite el plato en la composición, mientras que también participa en las letras junto a Kotipelto.

Halcyon Days una vez más suena distinto.  Una entrada muy atmosférica y una base electrónica nos dispara a unos riffs oscuros, basados en escalas ascendentes, cajas muy marcadas y dobles bombos, combinación que en ciertos casos puede recordarnos a lo hecho en The Sound of Perseverance (1998)  de la banda americana Death (a ese nivel de técnico y pesado, pero sólo en las partes justas).  Es el tercer tema en este disco donde aprecio la utilización de compases diferentes, este ritmo 2/4 acelerado, seguido de filosos riffs. Así de diferente suena el Stratovarius modelo 2013.  Las revoluciones bajan para las secciones intermedias, con un diálogo sostenido por la voz de Timo y voces masivas al unísono, generando una previa al coro. Por sobre estos riffs complejos y pesados (donde el bajo de Lauri Porra hace un trabajo para sacarse el sombrero) aparecen estos “licks electrónicos” de teclado, donde Johansson realmente nos muestra una nueva faceta. Definitivamente hay más que sólo virtuosismo tras el tecladista sueco.  Hay mucho afán por explorar distintas sonoridades y atmósferas, como si lo hubiesen tenido amarrado hasta que Tolkki dejó la banda.  Su faceta explorativa se ha hecho mucho más patente en los últimos años.  La sección intermedia es realmente abrumadora, con muchos layers de teclado y el Hi Hat de Rolf Pïlve  jugando a aportar elementos nuevos.  No me detendré aún en el trabajo del flamante (y más joven aún) nuevo batero del combo finés, para dar mi impresión más al final.

Hasta aquí puedo apreciar una tendencia constante. Sin importar cuán pesado, oscuro, rápido o complejo sea el tema, siempre en los coros habrá un trabajo muy ganchero, para quedarse en la memoria en la primera pasada. Y cuando mucho, en la segunda.  Para variar, la composición musical viene por parte del guitarrista y las letras son gentileza del cantante.

Una vez más los keyboards toman protagonismo.  Definitivamente se le está sacando mucho provecho a las teclas de Jens.  En este quinto tema, Fantasy, nos acercamos a las estructuras que pasan a ser marca registrada en Stratovarius.  Un lick de sintetizador con una textura muy dulce, para entrar a un corte de velocidad medio tiempo, puentes donde sólo se quedan el bajo, la batería y la voz de Kotipelto, para recobrar mucha melodía hímnica en los coros.  Un tema que perfectamente puede ser el segundo single.  Si bien los coros pregnantes son un recurso muy a mano para Stratovarius, es en este tema donde encontramos el más “sing along” de lo escuchado hasta ahora. Hay mucha más simpleza que en los cortes anteriores, pero también bastante efectividad.  El solo de guitarra en la sección media no es muy extenso, sin embargo Kupiainen se despacha un trabajo maravilloso, mezclando técnicas como el sweep picking y los tappings, pero su virtuosismo en ningún caso eclipsa la cantidad de feeling que sale de sus cuerdas.  En la parte final del coro, encontraremos una doblada llevada a cabo entre Kupiainen y Johansson, jugando con rápidas escalas en ascenso, para transportar al coro por última vez.  Para esta canción la autoría corre completamente por cuenta del multifacético Lauri Porra.  Potencial single en toda su expresión.

A estas alturas, creo que ya se ha manifestado férreamente la intención de la banda de no quedarse pedaleando en el pasado, prefiriendo apuntar hacia delante para entregar algo nuevo.

Sexto corte. Out of the Fog, con esos coros vocales de fondo y el sonido de soldados marchando da pie a una partida de riffs sincopados, mostrando una vez más esa mezcla que muy bien saben aplicar, el peso por parte de la guitarra y la melodía por parte de los sintetizadores. Acá Kotipelto vuelve a pegarle a las notas altas, pero esta vez tratando de agregar algo de agresividad a su interpretación.  El coro es bastante hímnico y moderno, con cierto toque a The Final Frontier (2010) de Iron Maiden.  Este corte cuenta con distintas “escenas”, como el comienzo reposado, los saltos a mid tempos y pasajes muy veloces también, antes de acercarse a los puentes y estribillos.  El resultado final podría haber calzado de maravilla en un disco como el Reckoning Night (2004) de Sonata Arctica. ¡Y miren ustedes la casualidad! Jani Liimatainen, ex guitarrista de Sonata aparece en los créditos de composición, tanto en música como en letras.  Además, participa activamente en los coros, aportando con su voz.

Un piano que contiene mucho de las sonatas para piano de Beethoven da un bello inicio al séptimo track. Castles in the Air explota de inmediato después de algunos segundos de este lindo piano y la aterciopelada voz de Kotipelto. Esos coros de fondo, “OOOOOHHH…OOOOOHHHH” nos llevan a un tema arrastrado y de tiempo medio-bajo, canción con mucha similitud a la suite Emancipation de su disco Polaris (2009).  En la sección intermedia encontraremos un trabajo de texturas muy interesante, desarrollado por las escalas de Johansson y Kupiainen, quienes ejecutan escalas distintas al mismo tiempo, dejando siempre a la base rítmico-melódica marcando el pulso en este tema arrastrado.  Coros épicos y grandilocuentes, con juegos ascendentes y descendentes por parte del sintetizador en segundo plano y un peso contundente que comienzan a disminuir a medida que la canción se acerca a su final, para terminar exactamente como empezó, con la “docta” línea de piano y la voz dulce de Kotipelto sobre ella.  Buen trabajo de su compositor, Jens Johansson.

Saltamos al octavo tema.  En Dragons, Johansson se repite el plato con otro tema de su autoría.  Es curioso que su estructura inicial posea mucho de los elementos “singlistas” de Strato, con esos patterns de teclados misteriosos,  sobre un tema de relativa velocidad (muy en plan Play with Fire, del disco Destiny, de 1998) y con un coro y temática mucho más “heroica” que el resto de canciones. Creo que esta canción habría calzado perfectamente en un álbum como el Legacy of Kings, de sus vecinos Hammerfall.  Hasta el momento, en su octavo track, este disco no ha dejado pasar ningún coro sin preocuparse de que sean fáciles de recordar, épicos, magnánimos y que inciten a corearlos en vivo.  Es más, me atrevo a decir que han logrado inteligentemente los tonos en sus coros para que puedan ser cantados por un mar de gente en un concierto.

One Must Fall, parte con un riff de intervalos, cargado hacia el parlante derecho, hasta que la voz de Timo se sube a la pista, entonces el teclado, bajo y batería comienzan a hacer lo mismo al mismo tiempo. Un ritmo de doble bombo, velocidad mesurada y caja en contrapunto dan marcialidad a la canción, hasta que en el puente la melodía se suelta de manera dulce. Y cuando creemos que vamos a dar con un coro más melódico (que hubiese sido muy apropiado para la canción), la banda deja caer el factor sorpresa y nos lleva al –quizá- más épico y heroico coro que le hemos escuchado a la banda en los últimos diez años.  Además de todo el trabajo de sintetizadores, se aprecia una derecha utilización de samplers y loops para dar atmósfera en el tema.  Es esto lo que me genera bastante asombro.  Me hace imaginar que han aprendido mucho de la música electrónica y lo han aplicado de manera muy atingente sobre las bases elementales del metal.  Creo que los únicos que han podido aplicar estos recursos y salir airosos son los Queensrÿche del ’89, con su maravilloso disco Rage For Order (de hecho, los invito a repasar clásicos como Neue Regel o Screaming in Digital para que capten mi punto).  Esto se aprecia especialmente en la baja de revoluciones en el intermedio de la canción, donde todo baja de intensidad, creando un vacío oscuro, que explota finalmente con el último coro.  Ésta canción demuestra de mejor manera la interesante evolución que la agrupación está viviendo.  Kupiainen, otra vez se anota un tema de completa propiedad.

El invitado de honor, Jani Liimatainen da inicio al noveno tema del álbum, acompañado de un melancólico silbido y dando la entrada a una suave interpretación de Kotipelto. The Story Is Over es la pieza más reposada del disco.  Melosa, de muy bonita factura y, posiblemente, de mejor estructura que Winter Skies del ya nombrado PolarisComo de costumbre, la batería y el peso de las guitarras distorsionadas no entran hasta después de su segunda mitad. A  pesar de la gran cantidad de arreglos, el tema es de estructura simple, pero bien armada.  Compuesto a medias entre Kotipelto y Liimatainen.

Y llegamos al último “estertor” de la decimotercera entrega de los finlandeses.  La canción que da nombre al disco.  Nemesis comienza con esos  clásicos juegos de licks de teclados, para saltar a una segunda fase, donde el primer plano se lo lleva el riff de Kupiainen mientras que Johansson juega –como de costumbre- a dar atmósferas desde atrás.  La entrada de la voz de Kotipelto nos hace llevar la canción a estructuras reconocibles dentro del “estilo Strato” que tanto queremos.  De hecho puede este tema ser el más cercano a las composiciones de la época Infinite o incluso Elements pt IIHay un muy interesante diálogo de dobladas entre guitarras y teclados a partir del segundo puente.  Creo que Johansson es uno de los más destacados a la hora de “hacer guitarra rítmica” con su teclado.  Una de las partes más bellas del disco se presenta precisamente en su trabajo instrumental, cuando la guitarra al lado derecho y el teclado al lado izquierdo juegan con escalas y fraseos de alta velocidad, pero sin olvidar la belleza en la melodía.  La salida final hacia el coro, y paulatinamente los “OOOOOOHHHHH OOOOOHHHH” vuelven a quedar encima de la mezcla, entregando un glorioso final al disco, seguido de 5 segundos de silencio, y una mellotronesca nota apaga el último aliento de la canción.

En definitiva, 11 cortes, donde se aprecia una composición mucho más activa por parte de sus miembros, en comparación a épocas anteriores. Kupiainen demuestra que para lo joven que es, ya está componiendo con mucho conocimiento y tino.  Su peso ha ido aumentando a medida que su fiato para con la banda también crece. Creo que ha sido una gran elección para completar el grupo.  Si bien las principales diferencias nacen específicamente de él en comparación a su antecesor, es precisamente porque su estilo se alimenta de muchos otros géneros a la hora de tocar guitarra, con una infinita cantidad de recursos y un especial gusto para hacer solos de buena factura.

De la labor de Johansson,  aún me impresiona la gran gama de sonoridades que ha podido incluir en las canciones.  Su virtuosismo no era sorpresa, pero sí lo ha sido la libertad con la cual ha crecido su opción por utilizar distintas configuraciones y seteos en su teclado.  Si hubiese empezado antes, creo que a nadie le habría molestado.

Lauri Porra es un bajista temible, por decir lo menos. Es un músico completo, y me llama la atención que haya participado sólo en una canción para este nuevo redondo.  No obstante, es precisamente esa canción una gran alternativa para promocionar el disco.

Con respecto al trabajo del nuevo integrante, Rolf Pïlve, en la batería, puedo decir que sus capacidades están completamente a la altura de la banda.  El muchacho tiene un muy buen dominio de los dobles bombos como también las métricas, y un muy particular uso del Hi-Hat.  Aún así, su identidad no está por completo definida, ya que su desempeño todavía  podría confundirse con el de Alex Landenburg (L.T. Rhapsody) o Marcelo Moreira (Almah). Esto no es un punto en contra, partiendo de la premisa que su antecesor, Jörg Michael, llevaba bastante tiempo en la banda y su estilo era totalmente reconocible.  De hecho, Jörg es un baterista con un sello propio, al igual que Uli Kush, o Nicko McBrain, quienes –distintos entre sí- son absolutamente reconocibles desde que dejan caer una baqueta sobre la caja. Pero esto se debe a que en todos los casos estamos hablando de músicos cuya trayectoria ya ha generado ese fruto.  En el caso de Rölf, no me cabe duda de que su “estilo” será reconocido a medida que las giras y las placas se vayan sumando a su historia.

Dicho de esta manera, la ausencia de Jörg se nota, pero no de mala forma.  Todo lo contrario.  Su sonido particular ya no está, pero el moderno performance de Pïlve promete bastante.

Con respecto a la voz de Timo Kotipelto, puedo entender que sus registros ya no están a la altura de sus años mozos, porque lamentablemente es la voz la que siempre paga más caro el paso del tiempo, ya que es el instrumento más orgánico, y se degrada junto con nosotros a medida que el tiempo pasa.  Es por eso que hoy Jimmy Page toca igual que en su época gloriosa, pero desafortunadamente Robert Plant no puede decir lo mismo.  Está claro que muchos cantantes han perdido su voz por culpa de su propia irresponsabilidad (cigarro, alcohol, etc.), pero hay otros que a pesar de ser sumamente cuidadosos con sus cuerdas corren la misma mala suerte.  La voz tiene fecha de caducidad y no es ciento por ciento previsible, sobre todo cuando las giras y la carga de trabajo es constante.

Aún así, y aprovechando las afinaciones bajas que actualmente frecuenta la banda (guitarras de 7 cuerdas o afinando dos tonos más abajo, en Si, si es que el oído no me falla), Kotipelto aún tiene voz para entregar, y una destacable interpretación.  De hecho es su voz uno de los elementos que aún conectan la nueva etapa que la agrupación enfrenta, con su glorioso pasado.  Su tesitura es uno de los elementos definitorios del concepto Stratovarius.

Volviendo al disco, personalmente no requerí más que un par de pasadas para poder digerir la estructura del álbum, a pesar de toda la complejidad instrumental que Stratovarius presenta en su último esfuerzo a la fecha.  Es posible apreciar que todas las ideas fueron bien plasmadas y ordenadas de manera consecuente.  No hay canciones de sobra y el resultado final amerita una buena calificación.

Es un disco que se distancia un poco de sus dos álbumes anteriores y que entrega nuevas vetas creativas para explotar. Con este tercer álbum, más que cerrar una trilogía, se comienza a cimentar el estilo adoptado por el grupo en la última mitad de la década pasada, con leves reminiscencias a su período clásico, pero principalmente enfocado en el estilo compositivo e interpretativo de sus nuevos integrantes, sangre nueva que pretende construir a partir de otras influencias, en vez de refugiarse en los mismos parámetros de hace quince años.

No obstante, con esto no dejo de agregar que Stratovarius ha plasmado una nueva entrega gastando sus mejores cartuchos para una obra que suena más inspirada que Elysium y Polaris, con más variedad de elementos, composiciones más depuradas, coros más que memorables y un sonido más “lleno”.  Un Strato que a falta de ese toque neoclásico característico, ha apostado por muchos ritmos no utilizados antes, como también en el trabajo de integrantes cuya versatilidad abarca una muy amplia gama de estilos musicales, tanto en composición como en interpretación.  Han aportado una cuantiosa cuota de diferentes “aderezos” para entregar este Nemesis, cargado de buenas ideas y nuevas aplicaciones a la estructura arquetípica del Power Metal.

Y es por esto que me vuelvo a preguntar: ¿Cuántas bandas pueden sacar a la luz un disco así de inspirado, a pesar de haber sido duramente golpeados por la partida de miembros emblemáticos, como su compositor estrella y un baterista tan especial? No deben ser muchas realmente.  Se me viene a la mente Helloween en primera instancia, y después me empieza a costar dar con otra.

¿Digo con esto que es el mejor disco de la banda o al menos el mejor de su nueva era? Creo que no estoy habilitado para decidirlo, y sería soberbio de mi parte afirmarlo o negarlo.  Lo que sí puedo asegurar es que no se queda atrás en ideas, que no roza ni siquiera tangencialmente el auto-plagio, y que el resultado es, cuando menos, muy positivo.  Un álbum que certifica que el buen “nuevo comienzo” con Polaris no fue sólo eso, sino que dio pie a una nueva etapa en la banda, que se ha sabido mantener en estos últimos cinco años.

Estoy sumamente consciente que los fans más puristas (aquellos de su período contenido entre el Dreamspace y el Infinite) no se sentirán interesados en la dirección tomada por el grupo, ya que los elementos barrocos y los matices isabélicos están ausentes a lo largo de toda la placa (obvio, la mano de Tolkki ya no está).  Pero también me da la impresión de que los oyentes más abiertos a evoluciones podrán encontrar una placa bastante sólida, con no pocos momentos memorables y coros sing along a través de todo el disco.

Sin ánimo de comparar, Stratovarius ha logrado mantenerse vigente en el tiempo, girando por el mundo y manteniendo su agenda bien apretada, ofreciendo platos nuevos y ampliando los horizontes a un nivel que Tolkki no ha alcanzado, tanto fuera de la banda como dentro de ella a partir de los últimos tres discos con su participación.  No me malentiendan.  Si por mí fuera, ojalá Tolkki siguiera lanzando obras maestras todos los años, pero definitivamente hasta hoy eso no ha vuelto a suceder.  Sin embargo, Strato ha logrado seguir sacando discos con regularidad y buenos resultados.  A su nueva “configuración” aún hay cosas buenas que sacarle, y posiblemente tengan mucho más que ofrecer si siguen por la misma senda.  Hay mucho más futuro en esta evolución que intentando reproducir clásicos como Will the Sun Rise?.

Puedo arriesgar la estimación de decir que la banda de Finlandia no hubiese podido sobrevivir si se quedaban repitiendo la fórmula del Power Metal melódico que otrora los llevo a la cumbre del movimiento. Y es por esa razón que al día de hoy Stratovarius sigue presente en la escena, de manera más que saludable y con mucho más por hacer aún.

Una obra musical requiere de muchos años antes de poder mostrar la “verdadera magnitud” de su legado.  Es distinto para nosotros mirar el Destiny con el mismo prisma que hace 15 años, cuando el disco fue un boom y dejó a la fanaticada contenta.  Ahora, dicha placa es mucho más que sólo un buen disco, teniendo en cuenta a la gran cantidad de bandas a las que influenció, pasando a convertirse en un punto referencial para muchos de la nueva camada.  Por lo mismo, no es ni siquiera necesario mencionar el Visions, cuya herencia es mucho mayor.  Bajo esta perspectiva, creo que recién después de algunos años sabremos en qué medida este nuevo Stratovarius será influencia para las nuevas generaciones del metal.

Por el momento, será legítimo que cada uno de ustedes gusten o no del álbum, pero es innegable que las decisiones tomadas por Strato los han mantenido alejados del olvido o del desdén hasta el día de hoy.  Han permanecido activos y con una carrera consistente.  No muchos gozan de esos atributos luego del paso del tiempo y los estragos a raíz de las rotaciones de integrantes.

Si bien se respeta la opinión de quienes creen que el verdadero Stratovarius murió con la salida de Tolkki,  creo que la banda también merece el respeto de vuelta, porque es un esfuerzo muy responsable por parte del grupo, decidir seguir adelante y tratar de hacer que el grupo mantenga su sitial dentro del Power Metal.  Es más, me arriesgo a decir que si realmente Kotipelto y secuaces hubiesen querido aprovecharse del nombre de la banda, habrían intentado repetir la fórmula de antaño.  Cosa que no hicieron, decisión que no tomaron, y rumbo que evitaron.

En fin, podrá gustarles menos o más la parrilla que la banda nos ofrece hoy, pero en ningún caso podríamos decir que este trabajo carece de fondo.  Definitivamente estamos frente a un disco más que recomendable, uno que sabe diferenciarse de sus contemporáneos, que suena distinto, pero mantiene un armónico equilibrio entre lo que Stratovarius fue y la forma que han llegado a adoptar al día de hoy.

 

STRATOVARIUS está invitando a los fans a participar en su próximo videoclip perteneciente al nuevo álbum «Nemesis».

¿Cómo formar parte? Estos son los pasos:

1. Elige el artículo más destacado que tengas de la banda (puede ser una polera, edición especial, afiche, entrada, autógrafo, etc.)
2. Envía una foto del artículo que elegiste al mail win_earmusic@edel.com indicando tu dirección postal.
3. La banda escogerá los artículos que estarán en el video y te contactará
4. Envía el artículo a la banda (la dirección se entregará previamente y el cargo será reembolsado)
5. Tu artículo aparecerá en el video

Los ganadadores serán nombrados en los créditos y recibirán sus artículos de vuelta. El plazo para enviar las fotos es este 23 enero.

El 22 de febrero por earMUSIC se lanzará «Nemesis», la producción 2013 de los finlandeses. El CD vendrá en dos ediciones, la simple que contendrá 11 canciones y otra en digipak, que incluirá 2 temas extras.

El disco fue producido y mezclado por Matias Kupiainen y masterizado por Mika Jussila en los estudios Finnvox. «Este álbum tiene un sonido oscuro y más moderno. Nosotros, como banda, pasamos por muchas cosas y hemos madurado como compositores. El proceso de este álbum fue más fácil que antes, porque pudimos darle todo el tiempo que necesitaba», dice Timo Kotipelto.

El tracklist del disco es:

01. Abandon
02. Unbreakable
03. Stand My Ground
04. Halcyon Days
05. Fantasy
06. Out Of The Fog
07. Castles In The Air
08. Dragons
09. One Must Fall
10. If The Story Is Over
11. Nemesis

El 25 de enero saldrá el EP «Unbreakable”, que traerá el track del mismo nombre y también los temas Falling Star («Polaris), The Game Never Ends (“Elysium”), Freedom (“Infinite”) y Why Are We Here (“Intermission”) remasterizados por Mika Jussila.

Matias Kupiainen comenta sobre este single: «Unbreakable’ es una canción muy importante para mi y la letra tiene un significado muy personal. A veces puedes salirte de la niebla del día a día y ver lo que es importante. Y cuando estás en ese momento especial, cuando tienes ese sentimiento especial, eres invencible, inquebrantable. De verdad debes detenerte y disfrutar la sensación. Incluso, si todo el mundo de desarmara mañana».

Un adelanto de este tema se puede escuchar a continuación:

El 22 de febrero por earMUSIC se lanzará «Nemesis», la producción 2013 de los finlandeses STRATOVARIUS. El CD vendrá en dos ediciones, la simple que contendrá 11 canciones y otra en digipak, que incluirá 2 temas extras.

El disco fue producido y mezclado por Matias Kupiainen y masterizado por Mika Jussila en los estudios Finnvox. «Este álbum tiene un sonido oscuro y más moderno. Nosotros, como banda, pasamos por muchas cosas y hemos madurado como compositores. El proceso de este álbum fue más fácil que antes, porque pudimos darle todo el tiempo que necesitaba», dice Timo Kotipelto.

El tracklist del disco es:

01. Abandon
02. Unbreakable
03. Stand My Ground
04. Halcyon Days
05. Fantasy
06. Out Of The Fog
07. Castles In The Air
08. Dragons
09. One Must Fall
10. If The Story Is Over
11. Nemesis

El 25 de enero saldrá el EP «Unbreakable”, que traerá el track del mismo nombre y también los temas Falling Star («Polaris), The Game Never Ends (“Elysium”), Freedom (“Infinite”) y Why Are We Here (“Intermission”) remasterizados por Mika Jussila.

Matias Kupiainen comenta sobre este single: «Unbreakable’ es una canción muy importante para mi y la letra tiene un significado muy personal. A veces puedes salirte de la niebla del día a día y ver lo que es importante. Y cuando estás en ese momento especial, cuando tienes ese sentimiento especial, eres invencible, inquebrantable. De verdad debes detenerte y disfrutar la sensación. Incluso, si todo el mundo de desarmara mañana».

Un adelanto de este tema se puede escuchar a continuación:

El 22 de febrero será lanzado el sucesor de «Elysium» y el primero con Rolf Pilve en la batería de STRATOVARIUS. «Nemesis» tendrá 11 canciones y 13 en su edición especial. El disco fue producido y mezclado por Matias Kupiainen y masterizado por Mika Jussila en los estudios Finnvox.

Un adelanto de «Nemesis» saldrá el 25 de enero con el EP «Unbreakable”, que traerá el track del mismo nombre y también los temas Falling Star («Polaris), The Game Never Ends (“Elysium”), Freedom (“Infinite”) y Why Are We Here (“Intermission”) remasterizados por Mika Jussila.

«Este álbum tiene un sonido oscuro y más moderno. Nosotros, como banda, pasamos por muchas cosas y hemos madurado como compositores. El proceso de este álbum fue más fácil que antes, porque pudimos darle todo el tiempo que necesitaba», dice Timo Kotipelto.

Matias Kupiainen comenta sobre el primer single: «Unbreakable’ es una canción muy importante para mi y la letra tiene un significado muy personal. A veces puedes salirte de la niebla del día a día y ver lo que es importante. Y cuando estás en ese momento especial, cuando tienes ese sentimiento especial, eres invencible, inquebrantable. De verdad debes detenerte y disfrutar la sensación. Incluso, si todo el mundo de desarmara mañana»: