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Este fin de semana se realizarán 2 tocatas a beneficio de los damnificados por el terremoto en Chile. Te damos a conocer los detalles de cada una de ellas:

Sábado 13
13:00hrs.
Pantano Rock
(Vicuña Mackena #3720, Metro Elisa Correa)

Pantano Solidario

BANDAS: Rinepath, Bleak Flesh, Verthebra, Rataz, Crude Bastard, Desire Of Pain, Massakre, Squad, Abhorrent, Sangre De Acero, SteeRage, Uranius, Unblessed.

ENTRADA: $ 2.000 (sin aporte voluntario) o $ 1.000 + alimento no perecible o útiles de aseo.

Domingo 14
15:00hrs.
Club Babilon de La Florida
(Vicuña Mackena #9909, Metro Trinidad)

Cimientos de Metal para Chile

BANDAS: Mythology, Concerto, Alarma, LiRock, SteelRage, Plan Sonata.

ENTRADA: 2 kilos de alimentos no perecibles, artículos de aseo personal, ropa en buen estado.

Se trataba de la segunda presentación de la banda brasileña en Santiago, tras el muy buen show que llevaron a cabo el año 2001 en el semivacío Estadio Chile. Recuerdo que esa vez me preguntaba cómo habría sido si el show se hubiese llevado a cabo en un recinto que albergara menor capacidad de público, porque a pesar de que el recital que la banda de André Matos efectuó alcanzó niveles notables, la poca asistencia melló un tanto el espectáculo.

Lamentablemente, muchos factores conspiraron contra el show de Shaman en Chile. Aclaro que es muy fácil hablar después de que las cosas suceden, pero es inevitable realizar una suerte de diagnóstico. Quizás la poca difusión del show (creo que ha quedado comprobado que internet no basta…), además de la cercanía con shows de otras bandas (Rata Blanca con Glenn Hughes como invitado), el siempre complicado precio de las entradas (no es un factor privativo de este recital ni mucho menos) y el hecho de que Shaman no viniese con un disco en estudio «fresco» hayan sido factores para que la fila de entrada al Teatro Providencia fuese bastante menor a la que algunos pudimos haber esperado, considerando que si bien «Ritual» no es un disco nuevo propiamente tal, ahora el público conocería los temas y los disfrutaría más.

mythClaro que todo lo anterior no sería óbice para que alrededor de 400 o 500 fanáticos se congregaran al recinto de Manuel Montt para ver a los brasileños. Lamentablemente el público tuvo que esperar alrededor de una hora y cuarto más de lo esperado, puesto que las puertas del Teatro se abrieron aproximadamente a las 20.30 horas, lo que nunca es agradable.

La verdad es que por actitud, música y propuesta, no había banda más indicada en Chile para abrir un show de Shaman como Mythology. The Kingdom of Sun atrapa esa misma suerte de rescate de lo americano como lo hace el debut de Shaman, además de la cercanía de sus músicos a la de Matos, cosa que luego se demostraría con fuerza, debido a que, como todos saben, fue él mismo quien el 2000 vino a lanzar el primer y único trabajo de Polimetro. Por eso es lamentable que hasta ahora haya sido la presentación más deslucida que le haya visto a Mythology. ¿Qué pasó Freddy? Su voz nunca había sonado de esa forma, como con falta de training, que no podia mantener los tonos altos sin apelar de cierto modo al grito. Estaba ahí su garra de siempre, su diálogo de siempre, pero la voz a la que nos tenía acostumbrados, no… Carlos Esquivel, literalmente parado en su metro cuadrado.

Hicieron su fuerte con los temas más sólidos del su album, que empezó con The Island, la cual en una mitad completa les faltó el sintetizador por causa de una falla técnica, en estos eventos impresentable. El resto de los temas que aplicaron al evento fueron A Lake of Lie, Let My Spirit Free y Symmetry. Pero lo mejor de todo fue la presentación oficial de un nuevo tema, Neverland. Déjenme decirles que se escogió un corte un tanto largo como pare introducir al nuevo material, pero resultó ser un tema sensacional, con pianos flotando en potentes riff, me atrevería decir a los Symphony X, efectos electrónicos, quizás a lo Angel Dust, que reventaba en un momentum poderosísimo, y coros bien melódicos que habrá que escuchar pronto en alguna maqueta o en el disco mismo. Sólo decir que con Neverland es difícil no quedar expectante a lo que vaya a pasar pronto.

bwDespués aparecieron los Bloden Wedd, quienes aprovecharon para introducirnos a su «tercera producción», como no se cansaría de decir el cantante-guitarrista, Dan Elbelman, durante toda su actuación. Esta lleva por nombre Eye of Horus y ¡qué presencia en vivo tiene esta banda! Solidísimos, atrayentes, compactos, quienes ocupan muy bien todos los recursos de los que disponen, a pesar de que se trataba de un grupo invitado. Las luces apagadas mientras que la batería de Max Acuña machacaba sus tambores… hasta que con una explosión de luz entraron las guitarras, el bajo y las voces. Bombástico, era el single de Eye of Horus, Lone Runner, tema que demostró ser un tremendo comienzo tanto para el disco como para los shows. El cuarteto siguió con uno de Raging Planet, As the Rain & the Rainbow para luego presentar otra nueva: Firebird. El tema título del segundo disco, pedido entre aplausos por el público cautivado, arribó ante el delirio del respetable.

Pero creo que estarán deacuerdo conmigo cuando diga que uno de los más grandes momentos de todo el show fue la presentación de Power Metal Pride. Primero, es reconfortante ver cómo una banda viene y te grita en la cara el orgullo que tiene al hacer música de este tipo, justo cuando se hace más difícil distinguir entre las nuevos grupos del estilo, cuáles son los buenos y malos, lo que hace que esté más que nunca expuesta a críticas y ataques… a uan desvalorización. Pero es más por lo siguiente: lo increíble fue que Bloden Wedd hizo que todos los que estaban allí cantaran una canción que absolutamente nadie conocía, levantando puños y alzando pulmones al grito POWER METAL PRIDE! Temazo y grandísimo final.

LA DUEDA ESTA SALDADA

Tras la presentación de Bloden Wedd, poco antes de las 11 de la noche comenzarían a escucharse los sones de Ancient Winds, el intro de «Ritual», y con un muy sobrio telón de fondo (un close up al indígena que aparece en la carátula de la opera prima de Shaman), la energía de Here I Am daba inicio al concierto. Una muy buena respuesta del público (especialmente con la salida a escena de Matos) marcaba que se trataría de un concierto muy distinto al del 2001, puesto que aquel recital mayoritariamente mostró a Shaman efectuando «covers» de Angra y presentando de forma algo tímida cuatro temas inéditos. Para destacar un aspecto que saldría a colación durante todo el show: la versatilidad y talento de André Matos, mostrando no sólo carisma y una voz única e inconfundible, sino que desempeñándose con más que acierto en los teclados «protagónicos» con sonido de piano (la banda contó con Fabio Ribeiro como tecladista invitado).

El show continuaría con Distant Thunder, sólido corte que funcionaría estupendamente en vivo, y luego -rompiendo el orden de los temas de «Ritual»- con Time Will Come, el primer tema que se conoció de Shaman. Tras ello, André Matos saludaría al público en un 99% perfecto español (con un par de imperfecciones que no hacen más que destacar lo bien que este tipo habla la lengua de Cervantes) y presentaría uno de los temas más «controversiales» y al mismo tiempo llamativos de su primer disco… For Tomorrow, que si bien no contó con instrumentos de viento andinos (bien cubiertos por el teclado de Ribeiro), mostró a la banda en facetas distintas, con Hugo Mariutti en la guitarra clásica y Ricardo Confessori usando recursos extra en la batería. A esas alturas se notaba una constante: el sonido era bastante decente de no ser por un desagradable «bzzz» que nunca, pero nunca, dejaría de molestar.

Quizás si uno de los mejores momentos de la noche se vivió con Lisbon, el primero de los temas de Angra ejecutados por Shaman en aquella fría noche santiaguina. Destaca la pasión que pone Hugo Mariutti… en el 2001 se vio como un guitarrista sólido, quizás algo tímido, destacando más por su labor como parte del grupo que como músico solista, pero el tipo demostró tener absolutamente cubiertas las guitarras en una banda que exige una enorme versatilidad. Además, es un deleite escuchar a Matos llegando una octava más arriba en el coro hacia el final del tema… y para destacar, algo que me llama la atención en todos los recitales nacionales: ¡por Dios que somos descoordinados como público para aplaudir! Cuando nos piden aplausos en medio de los temas, siempre vamos más rápido que el tema… ¿será igual en todas partes? ¿Tendremos mal oído? ¿Será un virus? Misterios sin resolver.

Shaman3

Tras Lisbon, Matos se retiraría del escenario, dejando en solitario a Hugo Mariutti, quien efectuó un solo sencillo pero que demostró lo que decíamos, que las guitarras están muy bien cubiertas en Shaman. Volvería a escena el resto de la banda (sin Matos), para efectuar un jam instrumental y para luego dejar a Ricardo Confessori en las baquetas. El tipo no sólo es un buen batero, sino que su performance es muy visual, y por momentos casi se ve como un malabarista que deja como alpargatas a los payasos que con tres pelotas de tenis se ganan el pan en varias esquinas de nuestra capital.

Matos volvería a escena con el title track, Ritual, quizás uno de los más gancheros temas de la banda. El respetable se mostró sumamente participativo (incluyendo varios «u-oooh/u-oooh/u-oooh»), lo cual por momentos tendía a hacer olvidar la poca asistencia de público. Tras este corte, Matos se dedicó a hacer gala de sus conocimientos como pianista, mostrando ser sin dudas, y por lejos, uno de los músicos más talentosos no sólo del metal sudamericano, sino que mundial. Y aquí quiero darme una licencia y detenerme un segundo. Es muy fácil llenarse de palabras puristas y aparecer como defensores de ciertos argumentos absolutistas y en mi concepto obsoletos que tiendan a menospreciar e incluso a burlarse del trabajo de músicos que no se dedican a creerse malos ni a forjar una imagen de «prototipo de lo que debe ser un metalero»… y tomo el caso de Matos porque es paradigmático en este tipo de comentarios. Me gustaría que alguno de los que se llenan la boca hablando de lo que debe ser el «verdadero metalero» tuviera el 1% del talento, educación y carisma que tiene este tipo.

Volviendo al show, tras el solo de piano de Matos (que incluyó pasajes de Carolina IV), el público recibiría con especial fervor la presentación del single de su disco, Fairytale, un tema que en lo personal pensé que no funcionaría en vivo, pero que cautivó notablemente, llegando a ser uno de los momentos peak de la velada. Y la primera parte llegaría a su fin con el corte que da el punto final a Ritual, Pride, que contaría con la participación especial de Freddy Cortez de Mythology como cantante invitado (recordemos que en el disco el vocalista invitado es Tobias Sammet de Edguy). Llegábamos al encore con la sensación de estar presenciando un muy buen show, muy intenso, pero algo corto.

freddymatosLa banda volvería a escena y proporcionaría una sorpresa: un cover. Ni de Angra, ni de Viper, ni «For Whom The Bell Tolls»… nada menos que Mr. Crowley de Ozzy Osbourne. Fue un momento extraño, simpático y bastante inesperado. Quizás pudieron haber aprovechado algo mejor el tiempo y tocar algún otro tema, como Living For The Night…

Y el show llegaría a su fin, como no, con Carry On, caballito de batalla. Un amigo me preguntó al terminar el show: «¿qué prefieres… Carry On sin Matos o con una guitarra»? Y la pregunta me descolocó un poco. Es muy difícil opinar sobre lo que debe ser uno de los dos o tres temas más importantes de la carrera de Angra, particularmente cuando ninguna de las versiones mencionadas alcanza la majestuosidad de los «tiempos aquellos». Y ello no es culpa ni de Angra ni de Shaman, tan sólo así son las cosas. Pero el público lo disfruta igual y a la larga eso es lo más importante, que Shaman es una banda que ha demostrado ser capaz de mantener a un público cautivo durante su show, de no caer en «lagunas», y en definitiva de mantener una intensidad en escena que llegaría a su clímax con este clásico del metal. Tras ello, la banda se despediría de su público, completando una sólida hora y media de show.

En definitiva, habrá que ver qué pasa cuando Shaman lance su segunda placa en estudio. Es de esperar que cuando nos visiten nuevamente, el público responda en mayor cantidad y podamos presenciar un show de los brasileños como realmente corresponde, con un recinto lleno hasta las banderas y con un mejor sonido. Mientras tanto, podemos considerar a la segunda presentación de Shaman en Chile como un buen calentamiento previo, permitiéndonos disfrutar de la presencia de una banda distinta a la gran mayoría de las bandas que pululan por la escena, y prepararnos para un futuro que, ojalá, sea más esplendoroso y numeroso.

Setlist de Shaman:

01.- Ancient Winds (Intro)
02.- Here I Am
03.- Distant Thunder
04.- Time Will Come
05.- For Tomorrow
06.- Lisbon
07.- Solo H. Mariutti / Instrumental / Solo R. Confessori
08.- Ritual
09.- Fairytale
10.- Pride
Encore
11.- Mr. Crowley
12.- Carry On

Sábado 1 de noviembre de 2003, Teatro Providencia, 20:00, minutos más, minutos menos. En un día tradicionalmente reservado para recordar a quienes ya no están entre nosotros y apenas unas horas después de haber celebrado la foránea fiesta de Noche de Brujas, unos cuantos cientos de afortunados fanáticos del metal fuimos testigos de una transformación mágica, de un evento espectacular que sobrepasó todas las expectativas de quienes asistimos al lanzamiento del nuevo trabajo de la banda nacional Six Magics. Un concierto -sí, un concierto, no una «tocata»- que si bien tuvo algunos ripios, especialmente en cuanto a sonido, nos hizo olvidar que esta fecha es exclusiva para revivir emociones del pasado y nos brindó la posibilidad de ser testigos del presente y del futuro. Un presente que nos encantó y que dejó la puerta abierta a un futuro insospechado, si es que todos nos decidimos a transitar por la senda que estos verdaderos magos de la escena local y sus invitados, Mythology, dejaron claramente marcada ese día.

Y digo una transformación por varios aspectos. El primero, ya lo cité. Por primera vez en mucho tiempo me quedó la sensación de estar en un concierto y no una «tocata». Esto no significa que estas no sean importantes, pero son sólo el primer paso en una larga carrera (algo así como los inicios en el circuito de Clubs de otros países). El siguiente paso está dado por espectáculos como los que vivimos aquel sábado. En segundo lugar, porque es un verdadero privilegio y un inmenso honor el asistir a un show en el cual no se puede hablar de un grupo «regular» y uno «bueno», sino que se puede decir con toda propiedad que escuchamos a un conjunto «muy bueno» y a uno «excelente» (esto, obviamente, puede cambiar de acuerdo a los gustos personales).

Un tercer aspecto que sustenta el concepto de transformación es el profesionalismo, la actitud y la entrega desplegada sobre el escenario por las bandas. Ambas demostraron tener los méritos que a esta altura podemos exigir de nuestros músicos. Ambas nos sorprendieron con la fuerza y la convicción que proyectaron hacia el público, demostrando, con cada nota, que aquel viejo mito de que el rock chileno no tiene proyección, es sólo eso: un mito que se derrumba por completo.

Y fue justamente Mythology quienes se encargaron de dejar claro que ya es hora de mirar hacia adelante y olvidarse de un pasado más bien mediocre, que ya es tiempo de que los interpretes nacidos en nuestra tierra y que tienen las condiciones suficientes para escribir páginas gloriosas en la historia del metal nacional, pueden y deben tener un mayor apoyo de todos los que, de alguna manera, damos vida a nuestra pequeña, pero con grandes talentos, escena metalera. El público, los medios, los productores y porque no decirlo, las empresas que sólo piensan en las estrellas extranjeras, deben apoyar a quienes merecen algo más que una o dos líneas de vez en cuando. No se trata de cegarse y decir que por el simple hecho de ser chileno es bueno.

Se trata de reconocer que así como existen bandas europeas de mayor o menor categoría (no es lo mismo hablar, por ejemplo, de Rhapsody que de Drakkar), dentro de nuestras fronteras sucede lo mismo. Tenemos conjuntos que aparte de un gigantesco esfuerzo y de un entusiasmo desbordante, todavía no pueden o no saben dar el siguiente paso hacia un merecido reconocimiento. Sin embargo, tenemos un número no despreciable de nombres plenamente consagrados sobre la base de un trabajo titánico y silencioso, que hace rato están preparados para algo más que unos minutos de teloneo cuando nos visitan los maestros del viejo continente o de Estados Unidos.

En esta magnífica jornada también quedó claro que estamos aprendiendo a respetar la calidad de los conjuntos que trabajan en serio por darnos lo mejor de sí mismos. Quedó de manifiesto que los frutos de la dedicación ya están madurando. El ambiente de ese día lo demostró con creces, comenzando por el público. La audiencia es vital para dar el empuje definitivo a nuestra música. Es por ello que su participación fue tanto o más importante que la de quienes se subieron al escenario. Había la misma prisa por participar de un concierto que cuando se trata de asistir a un evento con ribetes internacionales. El entusiasmo al corear las canciones, al aplaudir cada canción, al involucrarse con los interpretes, el simple hecho de seguir las letras y de elevar los puños al aire, buscando estar más cerca de quienes nos presentaban su trabajo, es una clara muestra de que ya podemos pensar en espectáculos más grandes, en recintos más amplios y con un número mayor de asistentes, la actitud del público dejó en claro que podemos hacer realidad el sueño de llevar los acordes y los riffs del país más extremo del mundo, hasta el centro del mundo del metal. Las mismas poleras negras, el mismo urgimiento por entrar al recinto, las mismas carreras por ocupar un lugar en la primera fila… todos los condimentos necesarios para vivir una tarde inolvidable. Es por eso que he querido detenerme un poco en quienes fueron al Teatro Providencia en esa ocasión. Es justamente el público, maduro y respetuoso, el pilar del éxito de un músico, y al demostrar esas cualidades, me parece que el primer reconocimiento debe ser para todos y cada uno de quienes crearon el marco adecuado para la presentación de nuestros compatriotas Mythology y Six Magics. Un gran aplauso para todos ustedes.

En cuanto a Mythology, su presentación tuvo varios problemas, pero ninguno de ellos fue tan grande como para desmerecer su entrega y su calidad como agrupación. Tal vez si el plato de fondo hubiesen sido ellos, estaríamos hablando de su genialidad y no de las dificultades que tuvieron. Pero como lo importante es la música, y si dejamos que la música hable por sus interpretes, solamente podemos decir que Mythology también está en el camino del éxito. Debemos reconocer que como banda han ido creciendo y madurando, hasta transformarse en uno de los nombres importantes de nuestro medio y sólo debemos esperar el espacio necesario para celebrar sus triunfos y sus logros. En lo personal, estoy seguro que eso sucederá más temprano que tarde. En el recuerdo quedará que la casualidad quiso que fuera Mythology, quienes el recién pasado 1 de noviembre, nos demostraran que los mitos del rock nacional están por acabarse y que en un futuro no muy lejano, podremos hablar de cómo se fue escribiendo la mitología del heavy metal nacional, y que en ella, Mythology ya tiene un lugar reservado.

Pero esa fue la noche de Six Magics… ¡Y cómo se apropiaron de ella! Con cálidad, actitud, entrega y magia. Desde la caída del telón comprobamos que esta es tal vez, nuevamente dependerá de los gustos personales, la mejor banda nacional del momento. Sin aires de divismo ni posturas falsas, los integrantes de Six Magics nos deleitaron con una propuesta que antes del show no alcanzábamos a dimensionar. Una puesta en escena fuera de serie, una producción tecnológica acorde a nuestros tiempos y un despliegue musical que poco o nada tiene que envidiarle a los genios de otras latitudes. Una tras otra las canciones se fueron sucediendo en forma fluida y casi ininterrumpida, salvo por uno o dos detalles técnicos, para cerrar una noche perfecta. Cada músico estaba perfectamente compenetrado de la responsabilidad que tenía esa noche y se entregó a su tarea con honestidad, con simpleza y sencillez, obteniendo el único resultado posible de obtener cuando se demuestra la actitud correcta: el éxito.

Cada detalle fue cuidado con esmero y dedicación y eso se notó. La escenografía apropiada, el telón de fondo trabajado magistralmente, las presentaciones digitales, las coreografías, la teatralidad expuesta, la disposición escénica, los juegos de luces… absolutamente todo el entorno que albergó la indiscutible calidad del conjunto. Nada quedó al azar, en una muestra del innegable profesionalismo y de la imaginación que Six Magics se esfuerza en hacer suyos. Es por eso que este concierto se transformó en una joya en la tarde sabatina. Un verdadero oasis de calidad y honestidad que brilló intensamente en aquella tarde-noche. Una gema que deslumbró a quienes pudimos ver su magnificencia y que ojalá no sea un caso aislado de lo que podemos hacer en Chile.

Si las pretensiones de Six Magics eran presentarnos oficialmente su nuevo trabajo, las cumplieron de forma brillante, pero hicieron algo más. Se lanzaron a la carrera por ganar un espacio en las «grandes ligas» del metal. La performance desarrollada por la banda los lanzó automáticamente a nuevos caminos, que sin duda los pueden llevar a mostrar lo mismo que esa noche, en un pequeño teatro de Santiago, en otros recintos más grandes, con más público y en otros lugares más allá de nuestras fronteras. Los sólidos argumentos musicales y escénicos que Six Magics logró imponer como sello propio, permiten soñar con orgullo y con la certeza de que no es algo imposible, el ver nuestro emblema flameando en la tierra de los que llamamos «padres» del metal. Así como la estrella solitaria cerró aquella presentación, confundida entre el despliegue técnico y los aplausos de quienes disfrutamos de una noche mágica, al mismo tiempo nos señaló que nuestra música tiene un grandioso porvenir. Un mañana que por ahora está en las manos de estos magos que nos cautivaron con un trabajo impecable.

Es por eso que la tarde del 1 de noviembre de 2003, puede ser recordada como una tarde vivida entre mitos y magos, que juntos nos están señalando el camino a seguir y que lejos de pensar en ponernos trabas entre nosotros, nos indica que juntos podemos llegar mucho más lejos de lo que alguna vez soñamos. Una jornada que nos hechizó a todos y que su embrujo nos invita a olvidar nuestras diferencias y a trabajar unidos por nuestra música, por nuestro metal.

¡Gracias Mythology! ¡Gracias Six Magics! Gracias por demostrarnos, en nuestro país y por músicos de nuestra tierra, que el rock está vivo entre nosotros… y que está aquí para quedarse.

Pocas son las bandas españolas que han pisado suelo nacional, en lo que a metal respecta. El recuerdo me trae a la mente los dos conciertos de Barón Rojo y la fallida excursión de Héroes del Silencio cuando teloneando a Iron Maiden el 96 sólo estuvieron un par de minutos en escena. Pero más que eso no recuerdo. Por tal razón había una expectación por escuchar y ver a Avalanch en directo. Sin embargo, esa expectación no se tradujo en público, ya que sólo unas 400 personas dijeron presente en el recinto de Vicuña Mackenna, quizás por la poca difusión, o por que su última placa, «Los Poetas Han Muerto», provocó sensaciones encontradas en los fans de la banda ya que es sustancialmente distinto a lo que venía haciendo la banda hispana en sus anteriores discos con Víctor García en las voces, el que fue reemplazado por Ramón Lage, pudiendo ser éste motivo – el cambio de vocalista- el que hizo que más bien poca gente fuera al show.

Sin embargo, los que allí estábamos teníamos expectativas y ganas de ver a la por hoy más importante banda de la nueva hornada de metal español que junto a bandas como Mägo de Oz, Tierra Santa, Dark Moor y Ankhara han producido un sano recambio en la escena española. Pero sin duda es Avalanch la más importante agrupación en estos momentos en la península.

A pesar de la poca gente en el ingreso ésta fue muy bulliciosa, sobretodo por el excesivo retraso que hubo en la apertura de las puertas, el show estaba anunciado para las 18 horas y las puertas se abrieron pasadas las 19. Sin embargo, esto no hizo mella en la fanaticada que dijo presente en la Laberinto.

Mythology_2

Pero vamos al show. Los nacionales Mythology fueron los encargados de abrir el show, por algunos problemas en nuestra acreditación no pudimos verlos desde el principio, pero lo que logramos apreciar desde su tercer tema ejecutado, Symmetry es lo que ya nos tiene acostumbrado esta novel banda nacional, mucho poder, un muy buen show y una gran entrega hacen de Mythology de las grandes bandas del momento en nuestro país. A Lake Of Lie, ese ganchero tema de su disco debut, «The Kingdom Of Sun», fue la siguiente en ser ejecutada, viéndose a una banda mejor parada, sin los nervios de HammerFall (donde comenzaron a consagrarse) y con un excelente desplante. La siguiente fue una sorpresa, ya que como señaló Freddy «vinimos a acompañar a una banda española, por lo mismo cantaremos un tema en español», mientras comenzaban los sonidos de Episodios, ese gran tema de los extintos Polímetro, que hizo que la multitud se multiplicara en sus vítores, disfrutándola al máximo. El final con la que personalmente es la mejor del disco, Messiah, cerró una potente actuación de la banda nacional que nuevamente demostró que se ha ganado el respeto que hoy por hoy tiene. Un muy buen show.

CIEN VECES AVALANCH

Como siempre ocurre en estos eventos, la espera se hizo larga (aunque no lo fue) esperando a la banda principal, la que no se hizo de rogar, y a eso de las 21:00 comienzan los acordes del single del último disco de Avalanch, Lucero, fue la encargada de abrir los fuegos, con un Alberto Rionda muy sobrio y con un Ramón muy expresivo, un muy buen frontman (a pesar de su evidente parecido al cantante popero David Bisbal). El tema fue coreado por la fanaticada de la banda como si fuera un hit, acá pudimos percatarnos de una particularidad, el tema fue tocado sin bajo, pues el bajista Francisco Fidalgo subió recién en el segundo tema. Luego de unas palabras un tanto estudiadas de Ramón (y de la nombrada subida a escena de Fran) vino el segundo golpe de la noche, Cien Veces, también muy bien recepcionada por los fans de la banda, por lo menos los que se hicieron presente corearon a todo pulmón cada uno de los temas de «Los Poetas Han Muerto» que ejecutó Avalanch. Jamás, también de su último disco fue la encargada de seguir y pudimos percatarnos que en escena la banda es muy sencilla, muy sobria, se nota madurez y fiato entre los integrantes.

Avalanch_Ramon

Lo siguiente fue el primer acercamiento (de pocos que hubo) que tuvo la banda con su pasado, El Ángel Caído de su disco homónimo fue la siguiente en escena, y pudimos ver que en los temas antiguos, Ramón baja mucho los tonos, al parecer la banda subió en un tono las guitarras y desde ahí la voz baja una octava, pues los temas que cantaba García, Lage los bajaba considerablemente, el tipo tiene un muy bonito timbre, pero su registro es un tanto limitado, sin embargo el tema sonó perfecto y la recepción del público fue aún mejor, provocando el primer mosh de la noche (a pesar del poco público, éste como es costumbre en los recitales se hizo sentir muy fuerte).

Un discurso antiguerra de Ramón precedió a un muy bello momento de la noche, la interpretación de Niño, uno de los buenos momentos de la noche. Fue el inicio de una tríada de temas relajados que ejecutó la banda, un momento lleno de emoción, con un muy buen interludio por parte del Iván en el teclado. La tríada siguió con El Viejo Torreón y Alborada, sin duda el tema más lento del disco, un tema donde Ramón se lució poniendo mucho sentimiento a un tema entrañable y hermoso, los encendedores y la cerrada ovación al final del tema no se hicieron esperar.

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El tema que siguió fue uno de los pocos (muy pocos y creo que mal elegidos) cortes del que para mí es el mejor disco de Avalanch, el magistral «Llanto de Un Héroe», Cambaral fue la elegida y nuevamente como fue la tónica, Ramón la cantó a su modo, que es un modo muy correcto, pero que de todos modos hace extrañar a García, el tipo tiene otra voz, otro registro, es un muy buen vocalista y un excelente frontman, pero esa voz carraspeada y alta de García se extrañó en este muy buen corte (no el mejor) del segundo disco de la banda hispana. Esto fue quizás lo único que uno extrañó en escena, más temas clásicos, ésos que la gente iba con ansias a escuchar.

Un solo de Rionda, que nos mostró lo excelente guitarrista que es, precedió el siguiente corte, Corazón Negro, de «El Ángel Caído», que fue coreado por el público que entendió a estas alturas que clásicos iba a oír pocos y que por lo mismo cada uno de los temas antiguos debía ser disfrutado al máximo.

Avalanch

Otro solo, esta vez de Marco en la batería que fue muy bien recibido por el público que no dudó en gritar un sonoro «¡pela’o, pela’o!» (el tipo efectivamente era pelado) precedió la excelente Madre Tierra de su última placa. Esto fue muy interesante, a pesar de que el disco es de este año, y que el comentario generalizado, a parte de que el concierto estuvo excelente, fue que faltaron temas clásicos, cada tema de «Los Poetas Han Muerto» fue cantado palabra por palabra por la gente que asistió, y en esto Madre Tierra no se quedó atrás, siendo cantada íntegramente por quienes asistimos al concierto. Este tema puso punto final a la primera parte del show, que cabe destacar contó con un excelente sonido, no sonó tan fuerte lo que hizo que cada instrumento se distinguiera claramente (quizás Ramón se escuchó bajo, pero es un sino de los vocalistas que a veces se pierden entre la amplificación de los demás instrumentos).

Avalanch_BateroLa banda no se hizo esperar demasiado, Alberto junto con Iván en los teclados inician un breve solo que decanta en la bellísima Vientos del Sur, quizás el momento más emocionante de la velada y donde mayor interacción hubo con el público, Alberto que hace callar a Ramón para casi a capella dejar que el público se exprese, como señalé uno de los mejores momentos de la velada que en este instante comienza a alcanzar el clímax con dos temas del Ángel Caído, la gran Delirios de Grandeza, y la bellísima Xana, que personalmente fue la mejor lograda por Ramón de los temas antiguos.

Pero el público quería más, la banda había salido del escenario, pero todos sabíamos que el gran hit de la banda aún faltaba y que el grupo no se podía retirar sin escucharlo. Nuevamente poco fue lo que la banda se hizo esperar antes de que Iván comenzara a descargar en los teclados la magistral Torquemada, de «Llanto de un Héroe», que provocó la explosión del público asistente, un excelente momento para cerrar un gran show.

En resumen, fuimos testigos de un macizo espectáculo por parte de la banda asturiana, que mostró una madurez a toda prueba en escena, una gran entrega y que cumplió a cabalidad, a pesar de que faltaron un par de temas por ahí, lo que el público quería escuchar. El sonido estuvo impecable, lo mismo que la organización (a pesar del retraso), un gran show que sin duda merecía un gran marco de público, sin embargo los que allí estuvimos pudimos apreciar la buena onda, la entrega y por sobretodo el talento de una gran banda. Un verdadero lujo.

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Mythology

Un equipo, un sueño, una creencia, un estilo de vida. Así ven a Mythology los músicos que la integran. ¿Quién va a culparlos? Chile es un país en el que cuesta soñar y ellos, con los mismos esquivos medios que han sepultado al olvido a muchos otros conjuntos, están abriéndose camino firmemente. Aún sí, ya nadie les viene con cuentos de hadas ni promesas vanas. El quinteto se apoya en la experiencia de los ex integrantes de la banda progresiva Polimetro, el guitarrista Carlos Esquivel y su hermano Patricio, batero, los que encontraron nueva sangre y energía en el cantante Freddy Cortez, las teclas de Aníbal González, en los fraseos de Nicolás Munizaga y en el bajista Carlos Cid.

Mythology es la nueva banda chilena que mezcla experiencia y juventud, ojos maduros y mentes ansiosas para un proyecto serio, profesional y dedicado. Hacer buen Heavy Metal, darse a conocer fuertemente por la música y rescatar nuestra cultura, tradiciones y pueblos a través de las letras e imagen, es la proposición de este conjunto que lleva un par de años de vida, pero que tiene mucha historia detrás de su nombre. Mythology es el último paso de un proceso que ha llevado a los hermanos Esquivel a recorrer este «camino difícil de andar, pero lleno de sueños y magia» por más de una década. Y en esta trayectoria se refleja una historia de constancia, trabajo, grandes éxitos, pero también tropiezos y decepciones, como un testimonio vivo y humanizado de cuan adverso es el panorama para los músicos chilenos.

No hay forma de referirse a Mythology sin hacer un repaso a la carrera de los hermanos Esquivel, desde la banda que hicieron con amigos de barrio a finales de los ochenta y cómo esta se transformó con los años en uno de los episodios más importantes del Heavy Metal de los noventa hasta la llegada del 2000. Quienes conocen a Polimetro, o Metropolis, saben con qué fuerza su único álbum se está transformando poco a poco en un clásico, como también el golpe de la sorpresiva, amarga separación del grupo, tema nunca aclarado del todo hasta ahora, en momentos que parecían abrirse en el mercado tal como Criminal y Dorso.

PowerMetal.cl siempre ha tratado de destacar a Mythology por su música sin compararlo con el pasado de sus miembros; en esta oportunidad tampoco se hará, pero hablar sólo de Mythology sería contar una historia a medias sin perspectiva ni contextualización. La banda de este mes no se formó de la nada, «todo efecto tiene su causa«. Pero el propósito, en cuanto a Polimetro, no es abrir una discusión, sino terminarla: qué pasó, cómo y por qué.

«El Heavy Metal tiene arraigado todos los sentimientos que la música pueda expresar…» Suena fuerte como una verdad que raja velos y rompe piedras, Pero la frase no fue dicha ni por Steve Harris, Glenn Tipton, Kai Hansen, Joey DeMaio ni André Matos, no. Fue precisamente Carlos Esquivel, protagonista de esta historia…

Mythology

LA FUSIÓN DE LOS HERMANOS EN FIXION

Carlos Esquivel empezó a tocar la guitarra en la segunda mitad de los ochenta con Mascada, la primera formación seria a la que perteneció. Antes, había participado en grupos tributo a bandas de rock en español como Soda Stereo y Los Prisioneros. En Mascada, como recuerda Carlos, donde hacían «Heavy Metal tipo Poison«, tocó e hizo contactos con músicos importantes de la escena, como el hoy bajista de Saiko, Jorge «Coyote» Martínez, ex Bismarck, Centurión y Rímel, entre otras. El grupo pasó por su mejor momento en 1989, cuando tuvieron la oportunidad de grabar algunos temas que fueron pasados en la radio.

Como Pato vio a su hermano en una banda, no quiso quedar atrás y junto con dos amigos de barrio, formó la banda Fixion. Inexpertos totales, en un principio tuvieron que transformarse en los roodies de Mascada para poder tocar siquiera una canción. Iván Rubio, el bajista de Fixion y ahora, compositor para el nuevo programa de Mega, Operación Triunfo, recuerda: «Eramos tres niños que hacíamos música por verlos a ellos (…) Nosotros cargábamos sus equipos para que en los ensayos nos prestaran los instrumentos y poder tocar una, ¡sólo una!, con bajo volumen después que ellos habían dejado la cagada. ¡Y la única que nos sabíamos era Humo Sobre el Agua (Smoke On The Water)! Más encima nos arrendaban la batería por 500 pesos«.

Resultó que un día, Pato, Iván y Nelson, el guitarrista, fueron a ver grabar a Mascada. «Eran bacanes, los artistas, rock super stars -comenta Iván- pero nos dimos cuenta que la cosa no era tan difícil». Así, en dos fines de semana Fixion escribió tres canciones, una cada integrante y «las grabamos más rápido que Mascada«. Se entusiasmaron tanto con el chispazo de creatividad, que Iván gastó sus ahorros para comprar una batería para Pato.

Fixion creció. En cambio, Mascada decayó y, por diferencias personales, dejó de existir, lo que para nada significó el fin de Carlos en la música. Esta disolución fue el hecho que dio comienzo a un proceso que sigue hasta el día de hoy: los hermanos Esquivel juntos en una banda. Carlos llegó a Fixion con un cantante de origen sueco, Joe Canner. Ahí fue cuando la banda logró tener algo interesante que mostrar en un tiempo que en Chile el Heavy Metal estaba rezagado y dominaba el Thrash. El problema no era la moda del estilo, sino su calidad: «La gente que hacía (thrash) metal era muy mediocre -dice Iván-. Tomaban la guitarra, agachaban la cabeza y eso era todo (…) Era triste«. Fixion trató de marcar la diferencia con una propuesta distinta, con una preocupación especial en la imagen y en el show, así como en el sonido influenciado por un Heavy Metal clásico tipo Malmsteen y Rainbow.

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Tan pronto como el nuevo Fixion empezó a caminar, Joe se devolvió a Suecia y llegó a la banda una persona que sería fundamental en la carrera de los Esquivel e importante más tarde en la escena chilena: el vocalista Ricardo Susarte. El grupo hizo presentaciones en lugares vetados para el metal en ese tiempo, las discotheques Dangerous y Broadway. Grabaron el demo Leyenda en 1992, con Kike Yorio, quien acompañaría desde ahora en adelante a los Esquivel en cada trabajo. Uno de sus temas, Juntos, apareció al año siguiente en el compilado «Con el Corazón Aquí» de la Asociación de Trabajadores del Rock (ATR), organización fundada por el guitarrista de Los Prisioneros, Claudio Narea, y fueron parte de un festival en el Court Central del Estado Nacional ante 12 mil personas. Hasta editaron un video clip de la balada Amor Eterno, grabado en las afueras de la disco Excalibur. La canción salió por un tiempo en el nuevo canal de televisión Rock&Pop.

Todo iba bien en Fixion hasta que una decisión, que parecía la indicada, resultó fatal: hacer una gira a Perú. La idea de Iván, quien era el que más se preocupaba del manejo, aunque ya contaban con un manager, Aldo Robledo, era hacer conocida a la banda afuera del país y abrir perspectivas en otros mercados. Sabían que la música que hacían no resultaba en Chile, sobre todo en ese momento. El Heavy Metal era un grupo minoritario dentro del movimiento metalero de principios de los noventa. Con muchas ganas encararon el desafío, pero terminó siendo un desastre que se filtró al ánimo de los integrantes, especialmente el de Iván. Las condiciones y comodidades eran pésimas y no les fue como lo tenían planeado. Para colmo, Carlos se enfermó gravemente. Iván hasta tuvo que vender sus pantalones de cuero para comprar los remedios. «Partimos con ni uno y llegamos endeudados«. La experiencia fue horrible.

Tal decisión, según Iván, fue adelantada, el grupo parecía irse por otros caminos y optó por apartarse de Fixion. «Me da tristeza que haya terminado por algo que no somos nosotros. Creo que fue una mala elección tener un manager (Aldo Robledo) porque éramos muchos más felices cuando estábamos solos. Lo veíamos como una familia, no como negocio«.

AÑOS BAJO LAS SOMBRAS

Hasta acá llegó Fixion… siguieron con otro nombre. Para tomar el puesto dejado por Iván, se integró Mauricio Espinoza y el tecladista César Anguita, por Juan Aránguiz. Esta formación sería la que daría forma a Metropolis, nombre que «nos sonaba bien del álbum (Images And Words) de Dream Theater«, reconoce hoy Carlos.

Con un nuevo nombre pero ya con sus años de participación en la escena, Metropolis trató hacer lo que le había faltado a Fixion: un disco debut. En 1995, Robledo contactó al guitarrista y vocalista de Feedback, Nestor Leal Ponce, interesado en producir un álbum para el conjunto. El quinteto y Leal se juntaron y empezaron a grabar el trabajo de diez temas que sería llamado como el grupo, Metropolis. Lamentablemente, los propósitos de Leal no coincidieron con los de la banda. Mientras los últimos esperaban que el larga duración fuera editado por un sello y lanzado a la venta, Leal pensaba distribuirlo de manera personal, y eso no quedó aclarado hasta cuando la grabación, las mezclas y la posproducción habían finalizado.

El álbum no circuló comercialmente, sólo en cassette a nivel underground. Fue un disco, con todas sus letras, que no se vendió en la práctica. Para Carlos, Leal no cumplió con su compromiso de sacarlo a la venta, por lo que se desligaron del productor para trabajar de manera independiente. Después de esta fallida experiencia fue cuando se deshicieron del sonido que caracterizaba a para evolucionar hacia uno progresivo. Con este estilo se harían conocidos.

En 1997 autoprodujeron el primer Ep de Metropolis, Bajos las Sombras. Este contenía tres pistas: una introducción, Necropolis, y los temas Episodios y Finjo Ser Fuerte. El grupo mandó las canciones a medios musicales, las que tuvieron una gran acogida en la Radio Concierto, donde Episodios sonó varias veces en la rotación de la emisora.

Entusiasmados por la buena recepción, al año siguiente sacaron otro EP promocional, esta vez llamado Fábulas de Horror, con Fábulas y la helloweenera Luz y Sombra. El destape les valió en 1999 para ser invitados a abrir los conciertos de Stratovarius, el 18 de marzo, y los brasileños de Angra, el 17 de abril, ante una gran cantidad de público que ya estaba familiarizada con la banda. Metropolis se hacía un nombre importante en la escena.

El ’99 se caracterizó además por una noticia buena, muy buena, y otra mala. Cuando compartieron escenario con Angra, se les acercó el dueño del sello chileno Musicland, Eduardo Balazs, quien les propuso trabajar juntos en el futuro. Esta conversación informal se tradujo, unos meses más tarde, en un acuerdo para grabar un disco, pero no un contrato, según el bajista Mauricio Espinoza aclara. «Con Musicland nunca se firmó contrato y nunca se pagó un peso a la banda«. «Lo firmo al tiro -dice Pato por su parte: nosotros no hemos ganado ni un puto peso en este país por hacer todas las canciones que hemos hecho«.

La mala fue que no podrían seguir ocupando el nombre Metropolis ya que otro grupo, llamado igual, lo había registrado. Sin más remedio que cambiarse, a Pato se le ocurrió hacer un juego de palabras. El conjunto pasó a llamarse Polimetro, una herramienta que sirve para medir los voltios, amperios y la resistencia de un circuito eléctrico.

Esto sucedió justo cuando grababan el álbum, entre noviembre del ’99 y febrero de 2000, con la producción de Andrés Godoy, quien los Esquivel conocían desde la época del compilado de la ATR, y Kike Yorio. No esperaron prácticamente nada tras el acuerdo, de inmediato se pusieron a trabajar en el álbum. Metropolis sería el nombre del primer -y único- disco de Polimetro.

SIMPLEMENTE METROPOLIS

En el primer semestre del 2000 salió a la venta Metropolis. El disco trataba de doce pistas, incluyendo las cuatro, regrabadas, que aparecían en Bajo las Sombras y Fábulas de Horror. Entre las nuevas estaban Laberintos, Dioses Negros, Guerras Eternas, etc. También se encontraba una canción dedicada a Sola Sierra, Sola. El homenaje no se trató para nada de una declaración política de Polimetro, sino de una balada preciosa en música y conmovedora en contenido.

No es insensato decir que Metropolis fue un disco esperado y que provocó expectativas previas. De lo contrario no podría haberse explicado su sorprendente recibimiento. Musicland distribuyó el álbum desde Arica a Punta Arenas, revistas especializadas y sitios en Internet le dieron cobertura, incluso desde el extranjero. Se destacaba la solidez, madurez, riqueza técnica y compositiva del quinteto, calificándolos como una de las promesas no solo del metal, sino del rock progresivo en Chile y Sudamérica. Aunque la comparación con Dream Theater era muy recurrente, afuera se dijo que las letras en castellano y sus melodías atractivas se volvieron en puntos a favor que le otorgaban identidad.

En mayo del 2000 fue el concierto de lanzamiento del álbum, en el Teatro Monumental, con un invitado muy especial: André Matos de Angra, quien llegaba al país por segunda vez en el lapso de un año, esta vez para participar en unas cuantas canciones con los chilenos.

Tiempo después vino el primer cambio de integrante desde que la banda se había transformado en Metropolis. Por falta de compromiso, según Mauro, le pidieron a César Anguita que dejara el grupo. El tecladista Manuel Soto ingresó para continuar el trabajo.

La otra presentación importante de Polimetro ese año fue la que hicieron como teloneros en el concierto de Symphony X en el Providencia, el 19 de noviembre, la primera de este tipo desde la salida de Metropolis. Pocas veces había tenido tanta importancia el número de una banda nacional, no tanto por la participación y momento del grupo, sino por una especie de polémica que causó la entrevista de Patricio Esquivel en el programa del líder de Criminal, Anton Reisseneger, Carne Molida, cuando dijo que la gente «pagará cinco lucas por ver a Polimetro y cinco lucas por Symphony X«. Se les acusó de «agrandados» y de tener los humos en la cabeza. Según su hermano, las palabras fueron mal interpretadas ya que había querido decir que estaban preparados para entregar un show a gran nivel. Al final, el poco público que asistió (al día siguiente era el recital de Vision Divine y Labÿrinth) los apoyó y Polimetro se fue entre aplausos. Incluso anunciaron la grabación el tema Episodios para hacer un video clip. Desafortunadamente la idea no llegó a puerto.

El 2001 se vino para Polimetro con enormes expectativas, para ellos y para su público. Sacarían el álbum via NEMS para México y Argentina, se importaría a Japón, llegarían copias a Europa, participarían en el disco tributo a la banda pionera del Heavy Metal en Argentina, V8, «Tributo a V8 – V8 No murió» con el tema Tiempos Metálicos, junto con Barón Rojo, Ataque 77, entre muchas otras. Desde Chile, lograrían entrar al mercado internacional. Darían los pasos claves para su carrera en el extranjero. Ese año Balazs les ofrecería hacer un segundo disco y, con estos tremendos desafíos a la vuelta de la esquina, Polimetro se disolvería…

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SONRISA AL VIENTO…
…QUE VIENE Y DESAPARECE…

«Había un desorden completo, de ego, de amistad. Era un caos en la banda«. Así se acuerda Carlos Esquivel de los últimos días en que estuvo en Polimetro. A pesar de los años transcurridos desde Fixion, para el bajista Mauricio Espinoza, el concepto de banda estaba errado. «Para mí una banda es un grupo de amigos, no un grupo de músicos tratando de ser amigos«, aunque en un principio las relaciones hayan sido buenas. ¿De qué otra forma abrían aguantado juntos todos estos años? «La gente va cambiando igual que la música«, recalca.

La mala convivencia fue la razón de la salida de Patricio y Carlos y el abrupto final de Polimetro. Pato estaba aburrido que sus ideas no fueran consideradas en el núcleo, por lo que el proceso compositivo se estancó. Entre ellas, la de hacer un disco conceptual y doblar la línea del grupo hacia una más heavy. El ambiente estaba tenso y el roce empezó a ser constante. «Había gente que no estaba dispuesta a hacer cosas (…) Uno llegaba con una idea y te decían no, está malo«. Mauro también recuerda que no se podía hacer nada: «La cosa era destruirse. Si uno traía un tema, fuera quien fuera, los otros cuatro lo destruían. Era como el deporte de la banda«. Carlos: «Todo dentro estaba podrido (…) Sentíamos que la parte Dream Theater estaba manoseada. Queríamos salir de ese hoyo y a los integrantes no les gustó«.

Sucedió que Carlos hizo un largo viaje hacia el norte del país y tuvo que dejar por un tiempo su puesto en la banda, por lo que la búsqueda de un reemplazante, temporal al menos, mientras duraran las ausencias de Esquivel, era necesaria. Se contactó a Hugo Martin. Sin embargo Polimetro, a excepción del batero, por supuesto, encontró que Hugo poseía mayores cualidades y disposición para el grupo, por lo que se integró definitivamente. «Carlos estaba dejando de ir a los ensayos y llegó el momento de decidir«, apunta Mauro. El manager, Aldo Robledo, fue el encargado de informarle la noticia.

«Cuando a Carlos le dijeron «tú te vas», -dice Pato- ha sido lo peor que me han hecho en la vida (…) Puede no ser el mejor guitarrista del mundo, que no lo es, claramente, pero él había hecho todo el trabajo. ¡De los once temas había hecho diez y medio!» El que hayan puesto en el Metropolis «todos los temas compuestos y escritos por Polimetro«, fue por razones de convivencia y comprometer en el espíritu del grupo a los demás miembros, «pero todos en la banda -señala Carlos- sabían que yo era el que los escribía«. Mauricio se defiende: «Los temas que hacían ellos quedaban siempre, los de nosotros no. Además era común que los trabajáramos juntos«. «Si el problema era que yo siguiera -continua el guitarrista-, bueno, ellos lo decidieron así. Me sentí un poco fuera de la cosa y salí humildemente, con abrazos y deseándoles toda la suerte«.

Pero Pato no aguantó. Vio que con la salida de su hermano, el compositor, Polimetro no iría a ningún lado. La música y el metal era lo que Pato amaba, pero no tenía ganas ni motivación de seguir con Polimetro y se marchó. Ensayó dos veces más después de la partida de Carlos. Luego, entró Juliano Scuadrito.

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Lo que más le dolió a Carlos fueron las declaraciones de Mauro en un programa de la radio Futuro, dos semanas después de que Pato se fuera. Al ser entrevistado acerca de la partida de los Esquivel, respondió que «no les había dado el culo para seguir con la banda«, en momentos que se proyectaban en el extranjero, con el disco editado fuera y con posibilidades de presentarse en otros lugares.

Mauricio explica sus palabras: «Soñaste toda tu vida con tener un disco y poder tocar afuera (…) Hubo una opción de irse a tocar a Alemania y ellos (Carlos y Pato) dijeron que no porque no podían dejar la familia y sus trabajos (…) Eso se los dije siempre«. Su frustración se hizo notar.

Según los Esquivel, la banda quedó descabezada, sin composición y empezaron a morir. Polimetro tendría un par de presentaciones más, una de ellas, junto a Shaman en el Estadio Chile. El grupo con sus nuevos miembros logró sostenerse haciendo algunos temas, pero pronto Ricardo decidió alejarse del canto, por problemas personales, al igual que Manuel, el tecladista. De ahí Polimetro guardaría los instrumentos y se separaría. «Nosotros no tuvimos nada que ver«, dice Carlos.

«La experiencia que aprendimos fue muy grande -agrega Pato-. Había muchas expectativas y gente que esperaba que fuéramos internacionales, y pudimos haberlo sido. Polimetro fue nuestra escuela internacional, nos dejó mucho«.

«La disolución de Polimetro -termina Mauricio- fue un error regrande de todos. Lo que pensé en su momento no estuvo mal, pero sí la decisión. Debimos seguir tocando (…) Asumo mi parte por haber dicho lo que dije y espero que los demás hagan lo mismo«. También se enorgullece de lo hecho en la banda. «Hicimos cosas que no se habían hecho antes en Chile«.

EL ARRIBO DE LA LUZ

«Mythology le tapa la boca a los que piensan que Pato y Carlos se fueron de Polimetro porque no se la pudieron» – Freddy Cortez, abril 2003

Tan pronto como salieron de Polimetro, Carlos y Patricio Esquivel empezaron a buscar gente para una nueva banda y materializar sus ideas antes no concretadas. Unas cuantas cosas tenían claras. Primero, el grupo sería de Heavy Metal moderno; segundo, para el disco próximo hablarían de la cultura precolombina, materia que Pato había estado estudiando, y, por último, que las letras serían en inglés, algo totalmente inédito en sus trayectorias. «El inglés -dijo Patricio en su oportunidad- te abre fronteras, territorios a que el castellano no puede llegar. Nos encantaría algún día ir a tocar a Japón o a Europa, sería increíble… y con el castellano ni siquiera puedes ir a Brasil, Argentina como máximo.»

El cantante que se les unió fue Freddy Cortez. «Yo lo tenía fichado de a que tiempo«, reconoce Pato. A Freddy lo conocía porque había estado un una banda paralela con él y Hugo Martin, el mismo que sustituyó a Carlos, cuando Polimetro estaba con el disco recién sacado. Dice Freddy que no tuvo ningún profesor con nombre ni apellido, sino maestros «en silencio». «Estudiaba todos los días, me encerraba en mi casa escuchando a André Matos, a Timo Kotipelto, Michael Kiske. Llegaban los pacos, los vecinos dejaban constancia y me fui preso alguna vez«. Freddy venía de Orion y las presentaciones que hizo con este grupo fueron las que le dieron cancha para entrar luego al proyecto de los Esquivel.

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Ese mismo mes, en junio del 2001, conocerían al tecladista de Buin llamado Aníbal González. Ultrafanático de Yngwie Malmsteen, el Blues y la música barroca, cuando se editaba el cd de Polimetro, él hacía lo suyo en una banda tributo a Pink Floyd.

Al mismo tiempo entró el bajista Carlos Cid, quien el 2000 hizo sus maletas desde Coihaique para prepararse, con el maestro Claudio Vivar, con el propósito de entrar al Conservatorio de la Chile. Ese año tuvo dos clases a la semana y siete horas diarias de práctica. En la prueba «eran quince minutos los que había que tocar y tenía 18 años… Entre super viejo y era casi imposible que quedara«. Cid logró entrar con otras tres o cuatro personas, Sin embargo, el rock pesó más que la música docta y decidió seguir con el bajo, que practicaba desde los 17, dejando un lado la guitarra clásica.

La escena metalera de Aysén se mantiene aunque muy pequeña, «como una llama a punto de apagarse«. Carlos la describe principalmente, como black y death metalera, con pocas bandas, sin infraestructura ni lugares donde puedan ensayar y en un año «ni siquiera hay dos tocatas, una con suerte«. Ya que Internet no está desarrollado como en Santiago (en Magallanes, por ejemplo, aún no ha llegado la fibra óptica), la música se pasa en cassettes y los metaleros se comunican por cartas con los demás del país.

La ventaja de tener una escena incipiente es que no pasa lo que en Santiago. «Es muy unida. En Santiago están como todos disgregados. Los Black con los Power se odian y hablan unos contra otros. Allá son tan pocos que tienen que estar unidos. Si no, prácticamente no existiría una escena«.

El guitarrista Nicolás Munizaga fue el último en integrar las filas del grupo en octubre. Quien empezó a tocar a los catorce, como desafío personal y autodidacta, en el colegio formó un trío en el que interpretaban covers de Satriani y Steve Vai. Luego tuvo clases con Rodrigo Contreras de Criminal y en talleres de Alejandro Silva, pero con el que más aprendió fue con el guitarrista de Shrink, Franco Lama. «Me enseño todo el concepto melódico«. Nico entró gracias un aviso que la banda había puesto en la Rockaxis. «Le contesté al Aníbal y me hizo cagar en la audición«.

A esas alturas, la banda ya tenía un nombre. Se le conocería como Mythology…

EL AUGE DEL REINO DEL SOL

Meses de trabajo silencioso, sin conciertos ni presentaciones, fueron los que siguieron para el sexteto, enfocado en las composiciones y preparando la temática del álbum que vendría. Pato había optado, mucho tiempo antes, por hacer un concepto relacionado con la cultura del Imperio Inca, sin tratarse de un enfoque épico europeo. «Nosotros tuvimos una cultura valiosa. Los europeos sí, pero los Incas nunca fueron guerreros, y su sabiduría es admirable (…) Las culturas de América fueron del alma, no guerreras, y aquello no se ha explorado. Queremos que el espíritu de Latino América trascienda en nuestra música, un gran ser mitológico que no lo tienen los europeos, los gringos ni nadie, sólo nosotros. Por eso nos llamamos Mythology«. Freddy: «La idea de los Incas me encantó porque se logra que un concepto bañe al grupo y lo vivamos (…) Bandas como Rhapsody nos muestran su cultura y quedamos alucinados, nos conquistan. Tenemos una hermosa y no la hemos aprovechado«.

Con el objetivo de facilitar la salida de la banda hacia otros países, todo esto sería narrado con letras en inglés, nada incómodo para Cortez, ya que todas sus influencias, desde Sebastian Bach, Axl Roses, hasta Matos y Kotipelto, han cantado en ese idioma.

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En enero del 2002, Mythology entró a los estudios A&N, donde los Esquivel se reencontraron con Kike Yorio, para grabar dos canciones que entrarían en un EP promocional. Estas fueron The Arrival Of The Light y The Island, más una intro, Illumination. The Kingdom Of Sun, así llamado, no fue tirado a la venta, pero sí enviado a estaciones como Radio Carolina y Rock&Pop, además de poner los mp3s en Internet. Así se expusieron a la crítica, con buenos resultados.

«…Les aseguro que los nacionales Mythology exhiben prolijidad sin perder ninguna pizca de potencia, sino por el contrario, gran técnica mezclada con melodía, enganche y poder. Así, Mythology entra en el campo que se encuentran bandas como Elegy, Symphony X y Angra» PowerMetal.cl, mayo 2002.

Este EP y, en gran medida, el atractivo de tener en sus filas a los ex Polimetro, Carlos y Patricio, le sirvió al grupo ser considerado para el concierto de lanzamiento del disco Dead Kings From The Unholy Valley de Six Magics, realizado el 6 de julio de ese año en la Laberinto. En lo que se trató el debut de Mythology en un escenario, interpretaron seis canciones, incluyendo los dos del EP y un emotivo medley de Polimetro que trajeron a la memoria ya clásicos como Fábulas, Episodios, Luz y Sombra y Sola. El resto del número trató de los temas que aparecerían en el LP, algunos anunciados con nombres tentativos (2000 Years, después Power Of Wisdom).

De inmediatamente después se pusieron cabeza abajo en las grabaciones y mezclas del álbum, en los Estudios Yorius de Kike Yorio para lanzarlo, con o sin sello, en agosto. Sin embargo, la intromisión de problemas extramusicales, familiares, retrasos, imprevistos, etc., además de una ida a Concepción con Bloden Wedd, hizo que la fecha de término de la producción se postergara una y otra vez.

Tampoco les convencían las propuestas de contrato que les llegaron de sellos nacionales. Decidieron editarlo y distribuirlo de forma independiente hasta que llegara una mejor oferta (Desafortunadamente para Mythology, esto aún no ha sucedido).

The Kingdom Of Sun, igual que el EP, fue el nombre elegido para el disco que salió, por fin, en diciembre del 2002. Mythology logró entregar un trabajo variado en recursos musicales pero homogéneo a la vez, con canciones tan distintas como la tradicional Power Of Wisdom y la atípica Last Breath, pero unidas por el talento y personalidad de Aníbal en los teclados, las voces de Freddy y, sobre todo, por el concepto del disco que mezcla la cultura Inca con historia, ciencia-ficción, extraterrestres, etc.

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La historia trata de un indígena y jefe de una tribu, Manca (o Manco Cápac), que con la sabiduría y las revelaciones de Falgar, un maestro del planeta Namybion, creador y padre de los seres humanos, levanta el fabuloso Imperio Inca. Después se ve amenazado por la invasión y ambición de los conquistadores españoles, quienes en realidad descienden de una raza hostil que habitaba en el cuarto planeta del Sistema Solar (PowerMetal.cl, enero 2003).

Eligen el tema A Lake Of Lie como single, el cual sonó en Radio Carolina, Rock&Pop y Rockaxis en Los 40 Principales.

La primera actuación de Mythology con el The Kingdom Of Sun a la venta fue en el Tributo al Rock Finlandés el 5 de enero pasado, con Burning Tears, Alta Densidad y Six Magics. Luego hicieron tocatas en la House Of Rock, dos durante febrero y otra en abril. Participaron el 4 de ese mes en el festival que conmemoró el segundo aniversario del programa Metalogia de Valparaíso, como invitados estelares, realizado en el puerto y con la participación de Sanctuary (tributo a Iron Maiden) Anoxia, Ethernia y Noctus.

En esta actividad se aproximó mayo y para Mythology la oportunidad de mostrar su música en vivo en un concierto más masivo. Este fue el de Hammerfall en el Estadio Chile, en su tercera visita al país desde 1999. Les tocó el turno de abrir la noche ante 2 mil 300 asistentes. Ha sido, hasta ahora, la presentación más importante del grupo que incluyó un recuento de clásicos de Queen, Rainbow, Deep Purple, Judas Priest Helloween, un acto de magia de Freddy Cortez al desaparecer en un dos por tres debajo del escenario después de dar un salto en la tarima, durante A Lake Of Lie, y la grabación de imágenes para editar un video clip de The Island.

¿Qué esperanzas tienen con Mythology? Para Carlos, el guitarrista de Fixion que se enfermó durante la gira por Perú, el mismo que en el clip de Amor Eterno encarna a Yngwie Malmteen, al que André Matos acompañó en el lanzamiento de Polimetro… para él, todas las esperanzas. Según su impresión el grupo está en un muy buen pie anímico, de amistad, de creación, proyectos, etc. La ambición de Mythology es clara… y grande. «Dios quiera, nos ayude a llegar a Europa, a estar en Japón, en mercados grandes donde la banda pueda vender hartos discos. Queremos dar grandes pasos«.

¿Cuál es la promesa de Mythology para lo que viene? Tener un nuevo disco para el 2004. Pato: «Vamos a encontrar lo que siempre hemos buscado y nunca logrado», en música y creación. Eso, asegura, está en todo Mythology. «Hemos logrado, por una vez en la vida, el equipo ideal». Es la banda definitiva con la que van a cumplir sus metas. Hasta ahora han trabajado sin manager, con nadie de por medio. Para Carlos, la banda tiene un grupo excelente, bien unido y compenetrado, en lo que es música, en hacer cosas, organización. «No va a ver ningún cambio de acá a lo que queremos lograr».

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Formación Mythology:
Freddy Cortez: vocales
Carlos Esquivel: guitarras
Nicolas Munizaga: guitarras
Patricio Esquivel: batería
Carlos Cid: bajo

Emoción creo que es la palabra más exacta para describir las sensaciones que se sucedieron el pasado Jueves 15, en un remozado Estadio Víctor Jara. Porque fuimos testigos de una alquimia que pocas veces se da, una amalgama que fue perfecta, una trilogía, público, banda y organización que funcionó como reloj, en la fría tarde otoñal que acompañó la tercera venida de una de las bandas suecas más importantes no sólo del nuevo heavy metal europeo, sino que del movimiento metalero en general.

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Es que Hammerfall traspasa las fronteras de lo sectorial del heavy metal, con una actitud, una garra y una fuerza pocas veces vistas en una banda de rock, están encaminados a convertirse en una de las piedras referenciales de todo el movimiento rockero a nivel mundial. 
Eso sumado al gran interés y a las grandes expectativas que se tenían respecto de este evento, hacían de este día un evento tres veces especial.

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Especial para la banda, porque no sólo era un reencuentro con Chile, con una de las audiencias más espectaculares del mundo, dueña de un fervor casi religioso, que quizás no es lo numéricamente tan fuerte, pero que en cada show se hacen sentir como si todo un país estuviera frente al grupo. Además la banda tenía preparada una sorpresa, el show estaba siendo grabado para un futuro trabajo en vivo de la banda, pionera en poner a Latinoamérica en la órbita mundial. Ya no es sólo Japón (y los innumerables «in the East») donde se ponen los ojos, sino que también estas lejanas tierras.

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Especial para la audiencia, que hace mucho tiempo no veía un show de metal de nivel mundial (de hecho es ya Mayo, y es el primer recital de una banda extranjera en nuestro país), lo que se trasuntó en que desde muy temprano, las hordas de poleras negras se hicieran dueñas de las calles cercanas al recinto de Santiago, que los coros guerreros de la banda, se sintieran fuertes desde las gargantas de los cientos de fanáticos que en la apretada fila esperaban ansiosos la apertura de las puertas. No sólo era un reencuentro con Hammerfall, sino con el metal en general. Eso sumado al accesible valor de las entradas, hicieron que más de 2300 personas llegaran al ex Estadio Chile.

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Y especial, finalmente, para todos aquéllos que estuvimos detrás del evento, para quienes aportamos esfuerzo, tiempo, y, por sobretodo alma, para que este evento fuera exitoso. Era el debut en sociedad de la nueva alianza entre Under y PowerMetal.cl, por lo que era una prueba de fuego, debían salir las cosas perfectas.

LA MITOLOGIA DEL REINO DEL SOL

La banda encargada de abrir los fuegos esa tarde – noche fueron los nóveles MYTHOLOGY, quienes presentaban masivamente su disco debut, The Kingdom Of The Sun. Esta agrupación santiaguina ha crecido como espuma en cuanto a calidad, y a conocimiento de ellos por parte del medio, pero nunca se habían presentado ante públicos tan masivos. Sin embargo, desde los acordes de Seeds From Namybion, intro de su disco, el público se rindió a los pies de esta nueva realidad (ya no promesa), nacional. Con un sonido excelente y una mejor puesta en escena, Mythology comenzó la descarga con Symmetry, tema que abre el disco, y que es de una potencia increíble. Personalmente, sentí una emoción muy grande al momento de escuchar el tema. Primero, porque es un temazo, segundo, porque el sonido, el afiatamiento y la respuesta del público hicieron que quedaran atrás ciertas aprensiones que tenía respecto a la respuesta masiva de la gente con la banda. Desde un primer momento volaron las cabezas, y el público comenzó a disfrutar de una velada que sería inolvidable.
Otro intro, Illumination, dio paso a una más relajada, y más intrincada The Arrival of The Light, que el público recibió con respeto, y muy atento al caudal técnico de la banda. En este tema Freddy, el vocalista, comienza a soltarse y a demostrar que además de un gran cantante, es un excelente frontman, y que los nervios iniciales (algo notorios y muy obvios), habían quedado atrás.

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La impecable presentación siguió con, el que para mí es el mejor corte del disco, Messiah, rápido, a la vena, y con un final emocionante, hicieron que la gente se siguiera deleitando y siguiera cabeceando con una maciza presentación. Let My Spirit Free, le puso un poco de paños fríos al show, y acá es donde se nota el fiato de la banda, suenan precisos, como si toda la vida hubieses tocado todos juntos y no sólo los hermanos Esquivel (Patricio y Carlos, ex Polímetro). Es en este instante, donde da gusto escuchar a la banda. A veces cuesta un poco que las bandas traspasen desde el escenario la fuerza que se imprime a sus temas, pero eso a Mythology no le sucede, logran transmitir emociones. Emociones que se siguieron sucediendo con una de las sorpresas que la banda nos tenía guardadas, desde el teclado de Aníbal González, surgen los acordes de We Are The Champions de los desaparecidos Queen, y los encendedores nos regalan chispas de emoción que se unen con las gargantas de los presentes. Luego de esto, la banda siguió con un medley, donde se sucedieron uno tras otros, sonidos de Queen, Led Zeppellin, Rainbow, Judas Priest y Helloween, con un público entregado a lo que la banda le estaba brindando.

Al cierre, la nota un tanto dramática, mientras se ejecutaba A Like of Lie, el piso del escenario cedió, tragando, literalmente a Freddy, sin embargo, la banda, en una muestra total de profesionalismo, siguió tocando, y Freddy, cual Izzy en Rock Star, salió nuevamente a escena, para culminar la faena. De más está decir que la ovación no se hizo esperar.

La ya conocida The Island, fue el punto final para un show notable, con una banda que literalmente se destapó y que fue el punto de partida para una noche espectacular.

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Setlist Mythology

1.- Seeds From Namybion
2.- Symmetry
3.- Illumination
4.- The Arrival Of The Light
5.- Messiah
6.- Let my Spirit Free
7.- Metal Medley
8.- A Lake of Lie
9.- The Island

PURO SENTIMIENTO EN SEIS CUERDAS

Luego del gran show de Mythology, muchos pensaron que con Alejandro Silva vendría una suerte de relajo, de que nos íbamos a sentar a oír a un gran músico. Sin embargo, este eximio guitarrista nacional dijo otra cosa, y con un repertorio que no dio pábulo a pausas, sorprendiendo a las más de 2000 personas en el Estadio Chile.

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Es que estamos en presencia de un músico simplemente excepcional, de una banda excepcional, el Power Cuarteto, que es respetado y querido por una fanaticada que siente que en esta larga faja de tierra existe talento, que quizás no hay que mirar fuera y encontrar un Becker, un Satriani o un Vai, que acá tenemos un guitarrista de excepción y de exportación, que musicalmente no tiene nada que envidiar, que tiene nombre propio y que es capaz de entregarnos un show de calidad.

Y en esto Alejandro Silva tiene un doble mérito, porque el hecho de ser sólo instrumentista, sin una voz líder, y que los temas sean instrumentales, sin un coro que cantar hacen que el enganche con los temas, pueda resultar más difícil. Sin embargo Alejandro Silva sólo con la voz de su guitarra logra cautivar a quien lo escuche. Como dijimos el repertorio estuvo muy bien elegido, comenzando con El Señor, pegada con 80, ambos temas muy gancheros, muy digeribles que hicieron que el respetable sacudiera sus cabezas. Es que Silva es ya un músico con trayectoria, que ha recorrido todo el país, mostrando su virtuosismo y que ha compartido escenario con músicos de la talla de Paul Gilbert, Steve Vai y ahora último con el héroe máximo de los guitar heroes, Joe Satriani.

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Y ese recorrido se refleja en temas como Errock disfrutada al máximo por el público, lo mismo que la ya conocida El Lagarto. Chomo Lungma, fue la siguiente y acá no sólo Silva es quien deslumbra, sino que también su banda sobretodo Guido Fregonara, en el bajo, un portento en las seis cuerdas, con una técnica exquisita, un sentimiento que desborda.

Neopangea y la excelente K2, fueron las siguientes en la lista, mostrándonos que el Power Cuarteto, suena verdaderamente power, con una exquisitas armonías entre Cristóbal Arraigada y el propio Silva que deleitaron al público que estaba entregado a un Silva que habla con su instrumento y que se ganó al público con su «estoy un poco nervioso, porque me da un poco de miedo saltar», en alusión a lo que había pasado en el escenario anteriormente, el público celebró y se entregó aún más a Silva, quien con la monumental Rey Satán, con uno de los interludios más rápidos y chacales que me ha tocado escuchar, dijo adiós y demostró que en Chile existe talento. Alguna vez lo dije, no es el Vai, ni el Satriani, ni el Becker chileno, es simplemente Alejandro Silva, y eso se agradece.

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Setlist Alejandro Silva Power Cuarteto

1.-El Señor / 80
2.- Errock / Lagarto
3.- Chomo Lungma
4.- Neopangea
5.- K2
6.- Rey Satán

CABALGANDO EN LA TORMENTA

Los minutos posteriores a la maciza presentación de Alejandro Silva se hicieron eternos. El ritual del desmonte del backline de las bandas teloneras y el posterior ingreso de los técnicos que afinan los últimos detalles del show que vendrá parecían no acabar. En eso estábamos cuando a eso de las 22 horas se apagan las luces y comienzan los acordes de Lore Of Arcane que, a modo de intro desata el delirio de las personas que dijeron presente en el Estadio Chile. Se ve entrar a un gigante Andres quien comienza a machacar su batería y los acordes de Riders Of Storm, siguiendo este sonido, uno a uno comenzaban a ingresar, primero Magnus, luego Stefan, finalmente Oscar, para empezar a dar vida a uno de los mejores shows que han pasado por nuestro país. Como dijimos, los acordes de Riders Of Storm, comenzaron la descarga, se siente un «Sight a brand new horizon / Ascending from the hearts of those who couldn’t see»… y es Joacim quien ingresa, la formación ya está completa, todo el público salta, pareciera que el remodelado recinto no iba a soportar tanto heavy metal, «Riders of The Storm», es cantada al unísono por la gente y Hammerfall responde agradecido, entregando todo su arsenal de heavy metal.

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Unos golpes de batería, las uñetas que se deslizan por las cuerdas, y el estadio se vienen abajo, se siente la voz de Joacim fuertísima, «A flash in the night, a journey through Time, the Templars are back on the Streets», los templarios estaban de vuelta y con todo, es Heeding The Call, del impresionante Legacy Of Kings, la que estábamos escuchando. Es estos momentos uno se percata de que va a ser algo magnífico, el tema es un himno y fue interpretado casi al principio, Hammerfall no va a tomar riesgos y va a entregar su repertorio plagado de éxitos.

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Joacim saluda al público, nos señala que van a tocar en Argentina (con la obvia reprobación), y nos pregunta si somos un mejor público. Ante la lógica respuesta nos hace terminar el Stone???, a lo cual el público replica con un furioso Cold!!!!!!!!!!!, Stone Cold, exitazo del disco debut, Glory To The Brave, suena fuerte, fue uno de los puntos altos de la noche, donde Joacim comenzó a escribir su propia historia. En los shows que anteriormente le hemos visto, el hombre no canta lo que canta en los discos, siempre se contiene un poco, y realiza un cometido bueno, pero que no deslumbra, a veces baja una octava en los tonos altos, cuidando mucho su voz. Ahora simplemente deslumbró, el «Man Or Machine», de Stone Cold, sonó impresionante, alto, como en el disco. Joacim no dejó de sorprender durante todo el show.

Como señalamos en un principio, la banda no corrió riesgos, y el tema siguiente, donde todavía se calientan motores, fue otro caballito de batalla, la magistral Legacy Of Kings, con un especial rito de Stefan y Oscar en los coros, donde empuñaban su mano izquierda y la dejaban caer. Hammerfall, es sin duda una banda que logra plasmar en escenario toda la fuerza de sus discos, con un show a toda prueba, que da gusto ver y que emociona. Demás está decir que con la descarga de Legacy of Kings, el público deliró, un espontáneo mosh surgió en una repleta cancha, lo que hizo que la banda desbordara aún más poder.

Hammerfall no es una banda virtuosa, de eso no hay dudas, sin embargo cuenta entre sus filas a un músico de excepción, Magnus Rosen en el bajo, quien deleitó con un solo de gran factura. Magnus es todo un personaje, muy simpático, anduvo repartiendo fotos autografiadas de él, con promoción a su página y a la de Hammerfall, a quien se le cruzara por delante. Una gran anécdota (y un gran peinado…).

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Lo de Magnus fue preludio para la gran At The End Of The Rainbow, uno de esos temas con vocación de himno de la banda, de su Legacy of Kings, que, a pesar de ser más lento, más pesado, no hizo que el ánimo decayera, todo lo contrario el público coreó, como buen himno la mayor parte del tema.

Luego, una sorpresa, un tema que no estaba contemplado en el track list original, y que no tocaron en Europa, pero que acá es uno de los temas más queridos del grupo, nos referimos a la monumental The Dragon Lies Bleeding, tema que abre su disco debut, la que fue corada, cabeceada y disfrutada por todo el público, en este momento, a pesar de lo pletórico del tema se notaron las únicas dos falencias del show: el disgusto de Oscar con su guitarra, la debe haber cambiado unas 6 veces. Lo otro, fue un cierto destiempo de Anders en la batería, a veces se perdía un poco. Quizás además del show, su cabeza estaba preocupada del accidente de su hijo en su Suecia natal, lo que no melló en su ánimo (el pequeño está bien), todo lo contrario, se entregó por completo, pero de todas formas su cometido no fue un 100% perfecto.

Cans vuelve a dirigirse al público, nos habla de una senda que se debe recorrer para llegar al final, que hay ciertos caminos que sólo algunos deben recorrer, es el camino del guerrero. Sí, fue The Way of The Warrior, la siguiente en escena, de su disco Renegade, la que con una versión un poco más rápida, terminó por encender una noche magnífica. Otra vez Joacim se lució, dándole al tema una muy grata onda.

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Un breve saludo de Oscar, nos dio el paso a uno de los grandes temas de su último disco, The Unforgiven Blade, que lejos de amainar el ánimo, fue coreada por los presentes. Esto demostró que la banda avanzó, desde un Renegade un tanto flojo a un extraordinario Crimson Thunder, el público entendió esto y se entregó aún más a la banda.

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El siguiente momento fue, sin duda el más emocionante de la noche. Unas bases de teclado y la gente que capta el mensaje: estamos en presencia de Glory To The Brave, y Cans que se luce, y hace que las más de 2300 personas expriman las gargantas, el «Nothing on earth stays forever/ but none of your deeds were in vain/ Deep in our hearts you will live again/ you’re gone to the home of the brave», suena emocionante, al borde de las lágrimas. Una emoción que no sólo invadió al público, sino que también a la banda, que ha manifestado públicamente su gusto de venir a tocar a estas tierras. Y eso se demuestra en la forma de encarar su estadía en el país, fueron afables tanto en su llegada, como en la firma de autógrafos, como en el recital. A pesar de todo lo que se ha dicho la banda (por lo menos acá), no se cree el cuento.

Anders Johansson demuestra su brutalidad detrás de los bombos y las cajas en un pequeño interludio dieron paso a Raise The Hammer, el instrumental de su disco Renegade, y acá el que se luce, sin duda es Stefan, quien, dicho sea de paso, es el que se lleva el peso de la mayoría de los solos del grupo, un momento en el que se pensó que iba a amainar el vendaval, sin embargo, el público estaba dispuesto a seguir disfrutando al máximo de un show, como dije probado, que no decayó en ningún momento.

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Un sonido de motocicletas, hizo que literalmente el Chile se viniera abajo, el público entendió de inmediato que estábamos en presencia de uno de los mayores éxitos de la banda, Renegade, donde el público se volvió loco, donde se formó un mosh inusitado para los conciertos heavy metal, un poco más tranquilos, que los shows más extremos. El single de su disco homónimo fue de los puntos más altos de la noche, un público que deliraba, no hubo garganta presente que no gritara con fuerza «Renegade».

Cans nos dice que en un video bootleg había visto que el público chileno deliró, en el momento del tema que interpretarían, el gran Stronger Than All, que Cans hizo que la fanaticada cantara a todo pulmón. Personalmente, me hubiese gustado que no hubiesen sacado el tema que tenían presupuestado, Steel Meets Steel, lo cual es ya harina de otro costal. El público coreó el tema, lo cantó y fue otro gran momento de la noche.

Pero el recital (o mejor dicho su primera parte), ya estaba llegando a su fin. Cans que estuvo particularmente comunicativo, nos habla de un sentimiento que une a los músicos, a la gente que disfruta el heavy metal, y que ama esta bella música, ese sentimiento es el Crimson Thunder, y el himno de su nueva placa parte cráneos de seres que no podían más cabeceando, con un headbanging furioso, y con el puño en alto, demostrando que esta música no va a morir, que le queda mucha vida, y que con bandas como Hammerfall, que llevan a escena todos los sonidos clásicos con nuevos bríos, el metal reinará por siempre…

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SE PRENDEN LOS CORAZONES

Como señalamos éste fue el tema elegido por la banda para terminar su primera parte de show. Luego de un par de minutos, unos sonidos y la entrada de Anders, nos indica lo que viene, no hay duda, lo que sucedió fue un racconto al concierto del 2000, al inicio de ese concierto, donde arriba de la plataforma de la batería Oscar dominaba la situación con los acordes de Templars Of Steel, el tema que abre el disco Renegade. Sin duda emocionante, con un público coreando fuerte, muy fuerte, y con una banda gozosa de que en este lugar tan alejado, al fin del mundo, existan fanáticos que demuestren de tal manera su devoción por la banda y por la música, un momento único, con un Joacim que, no me canso de repetirlo, cumplió una actuación sobresaliente.

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Pero faltaba más, el single del Crimson Thunder, la ganchera Hearts On Fire, donde nuevamente el público hizo de las suyas, desbordando tanto la cancha como las graderías. Había un poco más de mil personas, pero se sentían muchas más, la pasión con la que el público chileno vive la música es envidiable.

Para el final, la guinda de la torta, un tema que para la banda es especial, que es, sin lugar a dudas el himno del grupo, uno de los temas más queridos por la gente y que además le da nombre al grupo, nos referimos a la majestuosa Hammerfall, el público sabía que era la última, por lo mismo se hicieron pedazos la poca garganta que a esa altura quedaba, cabecearon de una manera tal que el cuello iba a quedar inutilizado un par de días, y le terminaron de demostrar cariño a una banda que entendió el mensaje, no por nada Joacim había señalado en una parte del show que le encantaría volver más seguido al país, palabras que pueden sonar de buena crianza, pero que sin embargo se sienten, porque es sabido lo mucho que les gusta a las bandas pisar estas tierras.

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Sin duda lo que sucedió esa noche fue emocionante, fue de esos momentos que es difícil de describir y que quedan marcados a fuego en el inconsciente de todo mortal que se unió a la legión de templarios, y que fue testigo de un show excelente, con dos bandas nacionales de nivel internacional, y con una banda realmente grande, que se entregó por completo (quizás fue menos efectista que las veces anteriores, se nota una madurez escénica mayor), y con un público que salió satisfecho, conscientes de haber vivido algo mágico.

Finalmente, no puedo dejar de agradecer a nombre propio y de PowerMetal.cl, a todos los templarios que se hicieron presente y que dejaron todo, y a todos los guerreros que anónimamente ayudaron a que esta cruzada fuera gloriosa.

Setlist HammerFall

01.- Lore Of The Arcane
02.- Riders Of The Storm
03.- Heeding The Call
04.- Stone Cold
05.- Legacy Of Kings
06.- Solo de Magnus Rosén
07.- At The End of The Rainbow
08.- The Dragon Lies Bleeding
09.- The Way of The Warrior
10.- The Unforgiving Blade
11.- Glory To The Brave
12.- Raise The Hammer
13.- Renegade
14.- Stronger Than All
15.- Crimson Thunder
Encore
16.- Templars of Steel
17.- Hearts on Fire
18.- HammerFall

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Dijeron que lo terminarían a mediados de año, luego en agosto… al final salió en diciembre de 2002. Pero no importa, ya está el primer álbum de Mythology, The Kingdom Of Sun. Quienes han podido seguirlos desde un principio, saben muy bien que la carta de presentación de esta nueva gran banda chilena es ir al rescate de la cultura latinoamericana, «un hecho importantísimo en la Historia», como señalara en su oportunidad Carlos Esquivel. Por eso, su primer trata de los incas. En esta entrevista dieron una detallada visión del concepto, más allá de lo que se expresa en las letras, además de hablar de los últimos y atareados sucesos ya que también han estado ocupados en varias tocatas y en la promoción del disco, que ha incluido la distribución de un single radial, A Lake Of Lie. Por lo visto, Mythology tiene mucho de qué hablar…

Mythology

Si vieran el disco desde afuera, ¿qué dirían de él? ¿Qué quisieron demostrar?

Carlos E. (guitarra): Primero que nada, usar buenas influencias de Heavy Metal más que aportar en el sentido de innovar. Pensamos que por el hecho de hacer música ya estás aportando. No quisimos hacer inventos, sino un buen disco de Heavy Metal, con una letra interesante que hablara de una raza que nos parece ha sido dejada y que hemos querido resaltarla. En lo musical, tratamos de darle harta variedad dentro del Heavy Metal, con las rítmicas que son las más típicas. Quizá la crítica de algunos pueda ser que no damos nada nuevo, pero la idea no fue esa. La idea fue hacer música de buen gusto sin el ánimo de copiar. Pero lo más importante que hay que rescatar aquí son las letras.

El concepto de The Kingdom Of Sun fue creado por Patricio Esquivel y es, en la práctica, una peculiar versión de la creación del Imperio Incaico, con el mismo actor de la leyenda original: Manco Cápac o Manca, como se le hace referencia en la historia.

Él era el jefe de una tribu precolombina. Había establecido normas justas y desarrollado tecnologías como sistemas de riego. A pesar de ello, eran otros asuntos los que le perturbaban. Había una inquietud en su mente, sentía como un llamado, pero no sabía de qué se trataba. Así fue que una noche tuvo un sueño en el que se veía a él como líder de un gran número de gente. En la visión se libraban grandes batallas pero, más importante, sintió fuerte una voz que le decía: «Tú eres, tu serás, ve a la montaña iluminada». No podía ser de otra forma, el sueño estaba relacionado con sus preocupaciones por lo que no dudó en seguir la señal. A la mañana siguiente dejó su mujer al mando de la tribu y, sin sospechar lo que iría a encontrar, caminó durante días hacia la montaña hasta que llegó a la cima, se tiró cansado entre unos arbustos y durmió…

De pronto, Manca escuchó un ruido extraño que le hizo despertar y vio arriba un vehículo suspendido en el aire, lleno de luz. Divisó a un extraño ser, pero muy parecido a él, de tez más bien oscura y vestido de blanco, que bajaba de la nave. Este «hombre», sin presentarse, le indicó que se dirigiera a una lejana isla. Allí, le dijo -era la misma voz de los sueños-, encontraría todas las respuestas que había buscado por tanto tiempo. Una vez dicho esto, el ser subió y se marchó.

Manca volvió donde su tribu y, sin decir nada de lo que le había pasado, animó a 20 de sus hombres para hacer el viaje. Construyeron una embarcación de totora y mimbre. En ella realizaron una peligrosa travesía entre tormentas, frío y hambre, hasta que en un día resplandeciente, llegaron a la isla llamada Rapa Nui por los lugareños, quienes dieron la bienvenida a Manca y su tripulación. Luego de seis meses, halló lo que tanto había buscado: 70 rollos de papiro…

Así descubrió que el extraño que había visto era Falgar, padre de los humanos, perteneciente a una raza de infinita sabiduría y tecnología que vivía en el planeta Namybion. Antes de que el hombre pisara la faz de la Tierra, Falgar y otro Maestro, Idelnor, dejaron su mundo en busca de recursos naturales, ya que estaba al borde del colapso por la falta de minerales. Después de buscar en vano en galaxias cercanas, al fin entraron a un sistema al que llamaron Del Único Sol. Decidieron ir al cuarto planeta donde se toparon con una especie muy hostil que se sintió amenazada con la visita y trataron de destruir la nave, causándole un grave daño. Para protegerse, los Maestros se escondieron en el tercer planeta. Allí encontraron, además de formas elementales de vida como microorganismos, los minerales que necesitaban para proseguir con su civilización. El problema era que no había ningún animal inteligente en el lugar que los ayudara a extraerlos. Cuando habían reparado la nave, los Maestros vieron cuatro luces en el cielo: Raenan Ki, el máximo general del ejército raeliano, uno de los bandos de la gran guerra que se desataba en el cuarto planeta, los había seguido, lo que desencadenó una batalla en la que vencieron los maestros. El general murió y Falgar tomó a ocho prisioneros. Este último quería utilizarlos para explotar los minerales, pero Idelnor no asintió ya que eran muy agresivos, por lo que propuso «fusionar» a los raelianos y Maestros para crear una nueva raza que se dedicara a la tarea. Lo que hicieron fue tomar una célula de una de las dos hembras capturadas, Idlamir, y la fusionaron con otra de los Maestros por medio de avanzadas técnicas.

Los seres humanos nacieron y se les adiestró para extraer minerales, tarea que cumplieron eficientemente. Cuando ya tenían la materia prima necesaria, los Maestros decidieron partir de vuelta a Namybion, cargados de buenas venturas para su pueblo y dejando libres a los hombres. Con nostalgia dejaron a sus hijos en la Tierra. Sin embargo, cuando se acercaron al cuarto planeta, fueron sorprendidos por los raelianos quienes los atacaron con el fin de destruirlos a de lugar. Falgar e Idelnor no vieron otra solución que responder con todo lo que tenían para salvar el cargamento. Ese poder provocó una catástrofe, hizo que el planeta ardiera en llamas, toda vida en él fue aniquilada y tomó el aspecto rojizo desértico que hasta hoy tiene. La llegada llenó de alegría a los habitantes de Namybion, pero los humanos quedaron solos, las generaciones pasaron y se olvidaron de sus padres.

Ahora todo cobraba sentido para Manca: él era el elegido para levantar un imperio a imagen de los Maestros. Para tal propósito, los 70 pergaminos contenían técnicas ilustradas de cómo labrar la piedra, hacer caminos, puentes, viaductos, etc., como también leyes y tareas que debería cumplir. Manca y los suyos pidieron ayuda a los nativos del lugar para concretar la primera gran misión asignada. Esculpieron un grupo alineado de figuras monumentales con forma de hombre. En el séptimo día de cada año, a las siete de la mañana, las miradas de los moai, como los llamarían, se dirigirían hacia el punto exacto en el cielo donde se encontraba Namybion.

Tras haber permanecido cinco años en la isla, Manca navegó de regreso a su tierra con las buenas nuevas. Se levantó con autoridad entre sus hermanos y les enseñó todo lo revelado en los escritos para forjar una gran sociedad. Nacía el Reino del Sol, el Imperio Inca, lleno de sabiduría y maestría, en paz, que creció con los años, en súbditos, magnificencia y poder.

Pasaron los años, Manca tuvo hijos y una vida muy larga. Lo que no sabía era que tiempo más tarde su reino correría peligro. Lonvard, hijo de un emperador del cuarto planeta, había logrado escapar de la catástrofe… y también tuvo su descendencia en la Tierra… entre ellos, los conquistadores españoles, tan codiciosos y hostiles como sus antepasados. Desde el otro lado del mundo vinieron a esta tierra que llamaron América para proclamarse como los dueños, inculcar su ley y religión, sin escatimar la violencia y sin respetar a los aborígenes. Esto no estaba en los manuscritos de Rapa Nui, pero las visiones de guerra en el sueño de Manca el Inca se hacían realidad… *

Si tuvieran que hacer un comentario de las canciones, ¿qué dirían de…

Symmetry?
Nico (guitarra): Es un tema bien Power que da una buena entrada a lo que es el disco, con harta melodía y enganche.

Let My Spirit Free?
Nico:
¡TEMÓN! Mi favorito del disco.

Last Breath?
Freddy (voces):
Un experimento, veremos si a la gente le gusta.
Aníbal (teclados): En ese sí que tratamos de hacer algo nuevo, con harta electrónica onda techno europeo, ¡la dura!.

¿Cómo fueron los meses de grabación?

Freddy: ¡Largos! (risas)

Nico: Las primeras semanas nos dedicamos a grabar las bases. Carlos con el Pato (bajista y baterista) grabaron super rápido, dos días, en un fin de semana. De ahí las bases de guitarra. Hay que decir que hubo hartos problemas extramusicales, retrasos, deberes familiares… un disco conflictivo en ese sentido…

Freddy: Pero fue una gran experiencia, muy entretenido.

Nico: Nos unimos mucho como banda y como amigos. Compartimos hartas ideas y lo pasamos super bien.

Carlos Cid (bajista): La música salió fluida porque al ingeniero ya lo conocíamos y nos sentíamos en confianza. No es lo mismo que cuando uno llega al estudio y te graba cualquiera, que estás ahí como si fueras un extraño, no. Ya era una relación más como de amigos y eso se tradujo en la música. Fue un disco sin presión.

¿Cuáles son las canciones más antiguas y las más recientes?

Aníbal: Las más antiguas son The Arrival Of The Light, Messiah, The Island, Let My Spirit Free…

Nico: …después Power Of Wisdom, Shadow Of War. Las últimas fueron A Lake Of Lie…

Carlos Cid: Last Breath fue la última que hicimos. El tema lento (The Mission) fue más bien un experimento de estudio y salió bien. La tocamos solamente en el estudio.

¿Quedaron contentos con el resultado?

Aníbal: O sea muy contento. Nunca había tenido la experiencia de grabar un disco de Heavy Metal, era mi sueño. Por mi parte estoy contento porque el resultado creo que fue muy bueno.

Carlos E: De una escala de 100 por ciento, un 90. Siempre uno cree que pudo haber hecho las cosas de mejor forma, en la parte de mi interpretación como en la de todo el grupo en el fondo. A pesar de la cooperación de todos en la grabación del disco, me siento como responsable de lo que saldría como producto final, y en ese producto creo que si todos nos hubiésemos aplicado un poco más, habríamos llegado al 100%, porque la banda tiene la capacidad. Y en la parte de sonido que también tuvimos detalles de los que no quedamos del todo conforme, pero eso es normal.

¿Detalles?

Carlos E: Saturada es decir mucho, pero hay algunas partes un poco pasada en agudos y, no sé, escuchas una banda, así en la típica, finlandesa o alemana… y suena increíble. Entonces quieres llegar a eso.

¿Seguirían trabajando con Kike Yorio?

Carlos E: ¡SÍ! En Chile de todas maneras…

Porque de lo que se escucha en el disco de Polímetro a lo que se escucha ahora hay progreso…

Carlos E: Exactamente. Hay progreso en parte, bueno, nuevos integrantes, más frescura en la banda y, claro, en Kike Yorio hay madurez también. Eso fue hace tres años… había partido con Criminal hace mucho tiempo atrás, con el primer disco. Se nota madurez. Lo que hay que reconocer también es que se grabó en el estudio que es de él, que ya lo tiene acondicionado. Eso tiene harto que ver.

De un trabajo progresivo como el de Polimetro a otro de Heavy Metal en Mythology. ¿Cómo explicas la diferencia casi radical de sonido entre las dos bandas?

Carlos E: Lo que pasa es que cuando partimos con Pato en esto al salir de Polimetro, la idea que teníamos, incluso para Polimetro, era dar un toque más Heavy Metal. Nosotros sentíamos que la parte medio Dream Theater estaba manoseada, mucha gente encontraba que era muy copia. Queríamos salir de ese hoyo y a los integrantes de la otra banda, que ya no vale la pena mencionar, no les gustó. Entonces salimos porque nuestra meta era hacer una banda de buen Heavy Metal. Encontrábamos que en Chile, con respeto a todas las bandas, no había una que representara en el Heavy Metal al país… en ese momento. Ahora ha pasado el tiempo y están Six Magics y otras.

Cuando habíamos conversado antes la banda aún no se había presentado. Ahora ya han tocado en Santiago y una oportunidad en Concepción… ¿Cómo han visto la reacción del público?

Aníbal: En la Laberinto, para no haber conocido las canciones, fue muy buena, buenísima.

Carlos E: Había mucha gente. El Pato y yo habíamos estado en Polimetro pero eso no decía nada. Encontramos que la respuesta del público sin conocer los temas fue tremenda. Eso quiere decir que están entretenidos y eso es reimportante. No tienes que escucharlos tanto para poder meterte, al revés de lo que nos pasaba con Polimetro.

Carlos Cid: Hasta había gente cantando los temas. Pero en Conce fue una experiencia extraña. Primero tuvimos problemas con la prueba de sonido que la hicimos con gente. Después partimos con Symmetry y salió super bien, pero terminamos y hubo un lapso como de cinco segundos en que nadie aplaudió, ¿cachai? Freddy dijo: «¿Qué onda?» Y de ahí aplaudieron en masa, eufóricos. Nadie se movía, extraño, totalmente nuevo.

Aníbal: Con las otras bandas (Magnalucius y Bloden Wedd) pasó lo mismo. Creo que lo que perjudicó en esa tocata fue el recinto, el día lluvioso, era como muy mala onda.

Carlos Cid: Lo de la Laberinto fue un muy buen debut. Había un ambiente muy grato para tocar y de los Six Magics quedamos con una buena impresión de ellos, buenos tipos como personas, para nada conflictivos, no como los típicos músicos que llegan quebraos. Y eso que a fin de cuentas son uno de los grupos más poderosos de la escena nacional y tienen una actitud muy humilde. Quedamos como amigos y abiertos a la posibilidad de seguir haciendo cosas juntos.

¿Y en el tributo al rock finlandés ya con el disco en venta?

Carlos E: La gente nos recibió muy bien y había un excelente ambiente, pero el sonido no nos acompañó y tú sabes que eso es fundamental. Yo no sé si influyó la prueba de sonido, que fue mala y apurada, o si nuestro ingeniero no estuvo en su día, lo que sería raro ya que fue Yorio, pero la cosa no anduvo y lo notamos. De partida el retorno arriba era horrible y toda la gente que se puso al lado del escenario pudo escuchar esto que fue absolutamente desagradable, acoples, el teclado encima de todo, ruidos extraños… en fin. Igual el público tuvo una excelente impresión de la banda y también aprovechamos de vender algunos cedés, como diez. Quiero pedir las disculpas del caso a la gente que asistió ese día y en especial a varios que habían ido a vernos, pero creo que ya es tarde y debemos abocarnos a nuestra próxima presentación el 26 de febrero en la House of Rock. ¡La Fiesta Rockaxis (16 de enero) estuvo increíble! Lo único malo fue la asistencia por la fecha. La Rockola es grande y deben caber unas mil personas… bueno, el día de la tocata no habían más de 300, lo cual fue una pena para los que organizaban el evento ya que salen pa tras y eso es malo para futuras organizaciones. En el aspecto musical nada que decir, ¡muy bien!

Volviendo a The Kingdom Of Sun, tienen el single del disco A Lake Of Lie… ¿Por qué eligieron ese tema?

Freddy: En realidad porque es muy canchero. El otro día en un programa de radio dije que no era el tema que más nos identificaba. Pero nos gusta mucho, es muy ochentero y la idea es que le guste no sólo al público de metal, sino que agarre otra gente que quizá no le atraiga tanto el metal, que escucha el doble bombo y cambia la radio.

Aníbal: No se trata que el tema sea medio popero tampoco, pero es para pescar un poco la gama de gente que escuchaba esa música. Por eso elegimos el tema, porque se mezclan hartos estilos musicales.

Freddy: Sí, tiene partes ochenteras, progresivas, tiene fuertes punteos de guitarra, los teclados en el medio son super sensuales, onda como escuchar un disco de Sade Adu, y después entra Nico muy fuerte… es muy llamativo.

Carlos Cid: Primero hacemos los temas para que nos gusten a nosotros, después ver si le gusta al público. Bandas comerciales tratan de hacer eso, o sea, escribir temas haciendo como un pequeño estudio para ver a qué sector va a llegar, pero nosotros no. Los temas nos tienen que gustar a nosotros. Si no nos gustan no los vamos a querer tocar. Es tan simple como eso.

Aníbal: Todas las canciones están hechas a gusto personal. Igual sería la idea que a todo el mundo le gustaran, pero tienes que estar conforme tú porque así te puedes expresar mejor en el escenario. Si estás disconforme vas a tocar en mala onda.

Ahora que están cursando por esta experiencia, ¿cuáles son las ventajas y dificultades de producir un álbum independiente?

Carlos E: (Dificultades) económicas primero. Hay que tener en cuenta que se tiene que solventar todo esto que no es nada de barato, y en ese sentido la banda ha tenido el apoyo de todos los integrantes para poder cubrir este gasto que no lo habrían hecho sólo dos personas. El segundo gran elemento que te frena es la distribución, a regiones, hay un tema de confianza, no se pueden vender directamente por ende hay que consecionar («prestar» los discos a las tiendas y a medida que se venden, se entrega un porcentaje). Y la principal es salir al extranjero, porque tienes que buscar tú mismo los contactos y es más peligroso aún, si no se tiene la seriedad o solvencia de un sello detrás tuyo.

¿Por qué entonces decidieron hacerlo independiente considerando todo esto?

Carlos E: De momento está independiente en Chile… eso puede cambiar en cualquier momento. Puede venir un sello de afuera y nos compra los derechos. Si vemos que el valor que se está pagando nos convence, no habría ningún inconveniente… Para partir se está manejando así.

Freddy: Los sellos aquí para mi gusto son pésimos, te dan el 18 o 20 por ciento por un disco que para nosotros…

Carlos E: ¡Un ooocho!

Freddy: ¡Un 8 por ciento entonces!… Eso no nos gusta y no vamos a regalar nuestra producción.

Aníbal: Es mala que nosotros hagamos todo y que nos den la nada misma de nuestro propio trabajo, nada que ver.

Freddy: Es para recuperar plata nosotros. Si te das cuenta hay varios artistas que ya están sacando discos independientes porque por un sello no tienes capital después para hacer otro. O trabajamos con un sello que realmente nos dé buena expectativa, o lo hacemos independiente.

Aníbal: Si estás amarrado a un sello y no vendes más discos, no te van a dejar hacer otro.

¿Algunas negociaciones para editar con un sello internacional?

Carlos E: Existen posibilidades por lado nuestro. De hecho pensamos mandar un preview del disco a las grandes, a NEMS (hola don Marcelo), MetalBlade o NuclearBlast. Nos han respondido los mail, están interesados en escuchar y hay posibilidades de que compren los derechos de distribución para Europa o Estados Unidos, lo más probable en Europa. Pero está todo en conversaciones, no hay nada firmado. Quieren asegurarse que tenga buena calidad de sonido, eso les preocupaba.

¿Tienen previsto algún recital de lanzamiento?

Carlos E: Sí, sabemos que el verano no es muy bueno acá en Santiago, así que pensamos que la mejor fecha es en marzo y en lo posible ojalá ocupar un lugar de la SCD que ya está medianamente arreglado. En esa fecha el disco ya va a estar andando.

Para redondear, ¿cuál será la contribución The Kingdom Of Sun a la escena chilena?

Aníbal: Primero que nada, renovar un poco la parte de Heavy Metal que se está haciendo en Chile, porque las bandas de ahora están influenciadas por el metal italiano. Estamos pescando gamas más ochenteras, como remasterizando música de esa época. Tenemos hartas influencias y son variadas.

Freddy: Lo que decía el Carlos al principio… no mostrar algo nuevo, pero sí música bien hecha. Eso creo que es la idea del disco junto con las líricas de los Incas, de la cultura precolombina. Hay cabros que ubican mucho Stratovarius, bandas noventeras, pero no ha Queensrÿche, incluso a Malmsteen. O muy épicos… muy Rhapsody.

Carlos E: Ellos son los que nos van a ir a ver, pero como concepto de disco quisimos rescatar las melodías, las rítmicas y un montón de cosas que existían antes con un sonido moderno.

Carlos Cid: ¡Ya estamos impacientes por grabar un segundo disco!

El medio metalero nacional ha sido sorprendido por un par de canciones que se escuchan en un mini disco titulado The Kingdom Of Sun. Mythology, la banda revelación de estos momentos, son los responsables. Powermetal.cl quiso saber más y en una distendida y amena conversación, el grupo nos habló de ellos, de su música, del concepto detrás de las letras de sus canciones, el álbum que está en proceso de creación, sus aspiraciones, sueños y mucho más. Powermetal.cl es el primer medio en hacerle entrevista a este conjunto chileno que dará mucho de qué hablar y muy pronto.

Mythology

Dirijan sus miradas hacia el cielo y aguarden el día en que una nueva estrella ilumine la noche, alta y poderosa. El arribo de la luz. Sí, porque Mythology, más que sólo una nueva y promisoria banda nacional, se encargará de que el metal en estos horizontes lejanos nunca vuelva a ser lo mismo.

Mythology lo conforman Carlos y Patricio Esquivel, guitarra y batería respectivamente, Freddy Cortez en las voces, el guitarrista Nicolás Munizaga, Carlos Cid, bajista de Coihaique y Aníbal González en las teclas. Los Esquivel Bros. vienen de la extinta banda chilena de metal progresivo Polimetro, con la cual estos dos músicos alcanzaron una alta reputación en la escena Heavy nacional y sudamericana. Sin embargo, el destino quiso que el grupo no siguiera su senda triunfante, pero no dieron el brazo a torcer y, lejos de amilanarse, crearon un nuevo proyecto bajo el nombre de Mythology.

«Carlos y yo -dice Pato-, salimos de Polimetro y de inmediato queríamos volver a hacer música y, desde un principio, crear algo distinto». En junio del 2001, Mythology contaba con Freddy, a quien Patricio lo conocía desde hacía un año porque había cooperado con algunos baquetazos en Orion, la otrora banda del cantante. En ese mismo mes, reclutaron al bajista con estudios de piano y guitarra clásica, Carlos Cid, y al eximio tecladista Aníbal.

El grupo ya tenía la base construida para empezar el trabajo, pero necesitaba otra guitarra que apoyara a la de Carlos Esquivel. Ese puesto lo tomó, en octubre, Nicolás. Habían encontrado en sus uñetazos el complemento perfecto para las ideas que Mythology estaría por materializar.

«Tuvimos algunas dudas con uno o con otro miembro en cuanto al estilo -según señala Carlos Esquivel, pero desaparecieron cuando empezamos a ensayar. Hay gente que dice que los músicos jóvenes chilenos no tienen talento, no aportan, hacen «happy metal», pero en realidad no nos costó encontrar a la gente idónea para el grupo».

«¡Vamos a hacer un álbum que haga volar plumas!»

En Enero del 2002, Mythology entró al estudio y grabaron el EP titulado The Kingdom Of Sun. En el disco se puede escuchar una intro, Ilumination y dos temas, The Arrival Of The Light y The Island. Aunque sólo se trate de un cuarto de hora de música, la calidad de las canciones impacta. Sin haberse presentado en vivo aún, la agrupación ha recibido muy buenas críticas de todos los sectores. Incluso se ha ganado el respeto de los detractores más acérrimos del Heavy Metal moderno.

Al respecto, Patricio hace referencia. «Nos sorprendimos. Carloncho y yo llevamos 12 años de circo en la escena. Esperábamos buenas críticas, pero nunca TAN buenas, incluso de gente debió habernos crucificado. Eso no pasó.»

Jorge: Debido la calidad de The Kingdom Of Sun, la gente ya le está pidiendo a Mythology sacar un disco pronto… ¿les pesa esa tremenda exigencia?

Carlos E: «Desde un primer momento nuestra meta ha sido grabar un álbum. Los temas que escuchas en el EP van a ser parte del disco que pensábamos sacar a fines de mayo, pero por falta de tiempo, esperamos ahora acabarlo cuando termine julio. Respondiendo a toda esa gente que si vamos a tener disco, vamos a tenerlo para mediados de año».

La banda lleva escrito el 80 por ciento del material que será grabado entre junio y julio y dará forma al primer álbum de Mythology. El proceso de composición de las bases musicales está en manos de Carlos Esquivel, y el de las letras, por Pato. La banda completa aporta en los arreglos. Carlos se había fijado la meta de tener todos los temas listos para mayo y lanzar la placa a finales de este mes, pero no fue posible. Él mismo explica la razón: «No es que estemos faltos de ideas, lo que queremos es hacer un álbum realmente increíble, y no nos vamos a equivocar escribiendo un tema aburrido o de relleno por falta de tiempo. Queremos hacer un trabajo completo y muy entretenido».

Carlos Cid: Cada tema que escribimos, realmente lo disfrutamos al momento de tocarlo. La idea es que todo el disco sea así. Trataremos de que todas las canciones tengan identidad y onda.

El proceso de grabación del disco estará a cargo Kike Yorio, el mismo quien trabajó con Polimetro. De este modo, la banda asegura que este álbum será profesional, tanto en música y en sonido. Por ahora, Mythology piensa lanzar el disco de forma independiente.

Siguiendo con el tema del álbum, Pato agrega que la intención de la banda es grabar muchos LPs, mas reconoce que «no son gratis. Es difícil de conseguir la plata cuando se trata de un proyecto de banda y por eso también surgen los retrasos. Pero las canciones y el concepto central existen, las ganas están. Sin embargo, el aspecto económico es el que te desacelera un poco, pero sólo eso. Esperamos entregarle a la gente de nuestro país, y al mundo entero ojalá, veinte discos».

Con respecto a lo económico, las bandas nacionales tienen LA meta de grabar un disco. Crean los temas, consolidan el grupo humano, juntan plata para entrar al estudio, etc. Hacen un gran esfuerzo y lo logran. Pero luego de sacarlo, el trabajo se diluye por causa de la desmotivación que producen los malos resultados monetarios. Pato sigue: «pasa porque hay poco apoyo de la gente del medio, mucho chaqueteo. Sacas un disco y no tiene la respuesta que uno quisiera. El público que te escucha debería ser un trampolín, pero no compran el disco…»

Carlos E: Lo que habla Pato es verdad, pero también depende de la calidad del producto que se entregue. Si se da algo bueno y con esfuerzo, el público sabrá valorar. El disco que grabamos con Polimetro tuvo una muy buena acogida… con Mythology, creo que va a ser doblemente mejor ponderado que Metrópolis, porque Pato y yo ya experimentamos el proceso de grabar un álbum y esperamos que cruce las fronteras de Chile. Estamos haciendo un trabajo profesional, dedicado y aplicando nuestra experiencia para crear un álbum con un nivel de producción europea.

Freddy: He conocido bandas que tienen como gran sueño grabar un disco. Hay algunas que se conforman con eso y se creen el cuento de que con sólo sacar un disco ya son estrellas del rock… Yo creo en la humildad, que es lo que permite irse superando y lograr cosas como lanzar otro o proyectarse hacia el extranjero.

Pato: ¡Vamos a hacer un álbum que haga volar plumas!
Freddy: ¡Al igual que nuestro show!
Nico: ¡Eso! La puesta en escena de una banda en sus shows en vivo también es fundamental. Pueden haber grupos que sean técnicamente buenos, pero si tienen un desenvolvimiento en escenario aburrido, ¿cómo vai a poner los pelos de punta al público? Es importante transmitir energía…

Mythology, su estilo e influencias: «El Heavy Metal tiene arraigado todos los sentimientos que la música pueda expresar».

Dedicación, seriedad, determinación, profesionalismo y experiencia, es evidente el ser de Mythology, la intención -que algunas veces no basta- de crear algo novedoso. La banda nacional confía en sus capacidades y en calar hondo en la escena metalera. No lo dicen ellos, la calidad del EP avala lo dicho. «Nos daremos a conocer fuertemente por la música», aclara Carlos Esquivel.

Sobre el estilo de Mythology, Pato comenta: «Cuando estábamos en la antigua banda, Polimetro, hubo muchas cosas que queríamos hacer, pero no había una comunicación férrea. Mythology es lo que queríamos y pretendemos hacer: HEAVY METAL. Lo llevamos en la sangre y ASÍ ES. Eso vamos a desarrollar con este equipo. Nuestro núcleo es Heavy Metal, en una variante moderna, melódica, pero Heavy Metal en su esencia.

Según Carlos E, el propósito es crear un concepto de banda y de forma de hacer música. «Esperamos tener un desarrollo de letras y de música que abarquen una idea centralizada». Mythology apuesta a entregar un Heavy Metal renovado, con contenido y novedoso.

¿Cómo lograrán este cometido? Según la banda, todo parte por ordenar las influencias, tanto musicales como artísticas de cada integrante del conjunto. «Tenemos la idea de conceptualizar un Heavy Metal moderno de acuerdo a influencias metaleras clásicas y no copiar lo que están haciendo bandas como Stratovaruis o Helloween -dice Freddy-. Queremos entregar algo moderno, novedoso y con onda». A su vez, Pato ha sido influenciado por «tantas cosas que te volví loco… desde los Beatles en el rock hasta Helloween en el metal».

Jorge: Entonces, ¿cómo ordenas tu pensamiento a la hora de componer y tocar en una banda de Heavy Metal, cuando las influencias son tantas y tan abiertas?

Pato: (silencio) eehh eh eh… Durante toda mi vida he escuchado música, mi cerebro guarda mucha información y algunas veces no cacho por dónde partir, pero trato de hacerlo lo mejor posible. Soy más músico que batero, aunque igual me gusta pegarle a los tarros, es algo intrínseco. ¿Bateristas que me gusten? Mike Portnoy.

En influencias, Carlos Esquivel tiene una trilogía la cual, dice, ha marcado su vida: The Beatles, Deep Purple e Yngwie Malmsteen. «Los Beatles por la melodía, Deep Purple, su fuerza e Yngwie, por alcanzar nuevos niveles». Así, explica, «de los Beatles sacamos la melodía y armonía, mientras que del Heavy Metal, tomamos la fuerza. Al escuchar bandas de los 60, te percatas de lo buenas que son, pero les falta algo, y ese algo -la potencia- la entregó el Heavy Metal. El Heavy Metal tiene arraigado todos los sentimientos que la música pueda expresar».

Viendo las tendencias musicales de los integrantes de Mythology, Freddy señala que es principalmente autodidacta y aprendió de cantantes como Bruce Dickinson y Geoff Tate (Queensrÿche). «Me sirvió también haber conocido a André Matos, Fabio Lione y Timo Kotipelto». Carlos Cid es de la escuela de Iron Maiden, AC/DC y Judas Priest, aunque también escucha nuevas bandas como Angra, además de música selecta. Jon Lord (Deep Purple) y la música de Rainbow, Yngwie, Stratovarius y Helloween influyeron a Aníbal. Se declara blusero de corazón y amante del Barroco: «Existe el error de dejarse guiar por el virtuosismo y no mirar lo compositivo. Es importante saber conjugar ambos aspectos».

Por su parte, Nicolás estudió guitarra clásica, pero asegura que nunca le ha preocupado ser un guitarrista virtuoso, sino más bien «fijarme en la frase y la onda que se le pueda sacar a las cuerdas». «También me gusta Queen -dice Pato-. Se me había olvidado…».

Mythology

Canciones en Inglés que cuentan historias del Imperio Inca: «Queremos que el espíritu de Latino América trascienda en nuestra música».

Real Maravilloso Americano: movimiento literario desarrollado en Hispanoamérica durante el siglo XX por el escritor argentino Jorge Luis Borges. Por medio de narraciones fantásticas, se rescata lo maravilloso de los sucesos y lugares que no se contemplan en ningún otro lugar del planeta más que en América Latina…

Mythology: agrupación de Heavy Metal integrada por seis músicos chilenos. A través de relatos ficticios en sus letras, se rescata lo maravilloso Imperio Inca, una civilización que no se contempla en ningún otro lugar del planeta. Y está aquí, en América Latina…

Mythology hizo referencia a la propuesta musical que abraza, Heavy Metal en su definición, melodía y fuerza. Pero también hablaron de contenido y un desarrollo conceptual en las letras… en letras que son en inglés. En el álbum full length que se viene para finales de julio, Freddy y Cía quieren presentar un matiz nuevo, algo nunca visto ni elaborado en ninguna otra parte del mundo y que sólo puede crearse desde acá, desde Sudamérica: la cultura de los Incas.

Para hablar de los Incas y desarrollar una línea lírica respecto al tema, Mythology decidió cantar en inglés, y así resaltar esta cultura que está en riesgo de caer en el olvido. ¿Rescatar lo nuestro en un idioma extranjero? Puede pensarse que la banda cae en una contradicción de barbáricas proporciones, pero Mythology tiene las cosas muy claras.

Pato: Lo primero que te digo es que, sin duda alguna, el inglés te abre fronteras, territorios a que el castellano no puede llegar. Nos encantaría algún día ir a tocar a Japón o a Europa, sería increíble… y con el castellano ni siquiera puedes ir a Brasil, Argentina como máximo. De los 10 temas que tenemos, he escrito casi todas las letras. Me habría fascinado hacerlas nuestro idioma, porque Freddy y yo nos manejamos mejor, pero nuestras aspiraciones se limitan.

Freddy: Puede haber gente que nos diga puta lo’ weone’ ambiciosos o que se creen, pero tenemos sueños y queremos hacer una banda con proyección hacia el extranjero. La idea de los Incas me encantó porque se logra que un concepto bañe al grupo y lo vivamos. Yo estoy feliz con Mythology, pero queremos mucho más y todos vamos hacia un mismo lugar. Cuando dejas de soñar, es mejor estar muerto, y mi sueño es algún día llegar lejos. Gente como André Matos soñaba igual…

Pato: …y si te preguntan por qué cantamos en inglés, mira hasta dónde llegó Angra. Pero no por hacer letras en inglés vas a ser menos latinoamericano… por el contrario, lo eres más, en el sentido de que puedes expresar tus vivencias y lo que sientes en un idioma que lo entiende todo el mundo y…

Carlos Cid: …lo que pasa es que hacer música en inglés en Latino América, significa una cosa reimportante: se muestra nuestra cultura a personas que no entienden nuestro idioma, enseñándosela al mundo. Eso es imposible si lo haces en español. («Eso mismo», retoma Pato).

Jorge: Al hablar de la cultura Inca en el disco, ¿van a hacerlo desde una perspectiva épica? ¿Es Mythology una banda épica letrísticamente hablando?

Pato: No en el sentido en que lo hacen bandas como Rhapsody. Nosotros tuvimos una cultura valiosa, los Incas y el Tiahuanaco. Los europeos sí, pero los Incas nunca fueron guerreros, y su sabiduría es admirable. No vamos a salir con espadas a la onda Luca Turilli (risas).

Jorge: Entonces Mythology no es épico…

Mythology: ¡No compadre! ¡Para nada!
Carlos: Anti épicos…
Nico: Somos una reacción contra ello.

Pato: Las culturas de América fueron del alma, no guerreras, y aquello no se ha explorado. La tenemos sólo un poco más arriba, en Perú, y no la cachamos. Queremos que el espíritu de Latino América trascienda en nuestra música, un gran ser mitológico que no lo tienen los europeos, los gringos ni nadie, sólo nosotros. Por eso nos llamamos Mythology.

Carlos Esquivel: Mythology rescata la cultura Inca, hecho importantísimo en la Historia, que ha sido menoscabada por nosotros mismos. Esa historia la mezclamos con un poco de nuestra cosecha, dándole un carácter mitológico al agregar personajes ficticios. Las letras son un nexo entre el patrimonio Inca y nuestra imaginación.

Pato: A veces me voy en la volá y pienso que, tal vez, la Atlántida se encontraba en Tiahuanaco (Ciudad de los Dioses). Los europeos se abanican con su cultura griega, y nosotros con los Incas, nada. Valen hongo decimos, allá están los buenos: los griegos, los romanos, los vikingos… ¡los vikingos weon! ¡Esos monos no han salvado a nadie!

Freddy: Bandas como Rhapsody nos muestran su cultura y quedamos alucinados, nos conquistan. Lo que queremos es que la gente vibre con la nuestra. Tenemos una cultura hermosa y no la hemos aprovechado.

Proyección Internacional: ¿Realidad o utopía?

Mythology quiere empezar a escalar rápido dentro del medio nacional y consolidar la banda ante el público. Primero que nada, lanzar el disco y, por lo pronto, tocar en vivo el mayor número de veces posible y hacerse respetar en el escenario.

Hasta ahora, el sexteto no se ha presentado en ningún show, pero luego tendrán su oportunidad. Mythology hará estreno en sociedad el 6 de julio, en la Laberinto, junto con los Six Magics. Carlos Cid explica que los nuevos músicos deben «acumular kilometraje, porque Pato y Carlos (Esquivel) ya recorrieron un buen tramo con Polimetro. Además, queremos aprovechar sus experiencias para que la banda pueda surgir y ser grande».

«Que Carloncho y Pato -continúa Aníbal- hayan pertenecido a Polimetro, un grupo famoso en el medio metalero, es de gran ayuda a nuestra banda, nos abre puertas, por lo que no me molesta alguna comparación que se pueda hacer entre ellos y nosotros».

Carlos Cid: A mí tampoco. Polimetro no es un peso sobre Mythology, pero sí una gran responsabilidad. Creo que somos un buen equipo y estoy completamente seguro de que lo haremos aún mejor».

Carlos Esquivel: Además, Polimetro nos dejó muchos contactos, incluso desde fuera del país, los cuales aprovecharemos. Pero primero, vamos a consolidarnos en Chile, luego en Latino América, sacar más discos y, finalmente, llegar a Europa.

Es imposible hablar de Mythology, una banda seria, profesional, que canta en inglés y tiene una propuesta conceptual original e interesante, además de buenos contactos en el extranjero, sin pensar en una posible proyección internacional y ser exitosos afuera. Es prematuro pensar en ello pero el desafío existe. Como señala C. Esquivel, Mythology tiene las capacidades para llegar lejos.

«Los desafíos para las bandas chilenas son fuertes y difíciles. Cuesta mucho proyectarse a un nivel europeo, pero creo que Mythology tiene la pasta, el talento, la juventud y la experiencia, todas las características para poder pensar en un mercado más amplio. Tendremos que saber aprovechar todo lo que tenemos a favor y dar el salto. Nadie puede aventurar un futuro, pero las condiciones están dadas y no sé qué vaya a dañar a la banda para que su salida no se concrete».

Jorge: Pero cómo lo tiene que hacer una banda chilena para alcanzar los mercados internacionales es siempre fuente de debate. ¿Es posible para un conjunto nacional entrar y competir en Europa y Estados Unidos, desde Chile y con medios locales?

Carlos E: Lo dudo. Los medios chilenos existentes hoy no lo permiten, el apoyo monetario para proyectarse al extranjero, viviendo aquí, no existe. Ni ha nivel de sello ni de producción. En Chile no se puede vivir de la música… haciendo Heavy Metal, HORROR NO. No hay apoyo.

Jorge: Entonces, ¿cómo se logrará entrar a mercado internacional? ¿Es la solución emigrar del país, tal como lo hizo Criminal y lo hará Undercroft?

Carlos E: Algún día, si es que tenemos la certeza de que se nos van a dar todas las condiciones de triunfar en un lugar x, puede ser que vayamos, pero sólo si estamos seguros, porque nadie esta dispuesto a perder familia, dinero, llegar y arriesgarse al fracaso.

Esquivel aterriza la conversación: «Es muy bueno lo que están haciendo Criminal y Undercroft. Mythology lo va a hacer en su momento, pero paso por paso. Primero que nada, lanzar el álbum y darle su valorización en Chile y, si nos va bien, editarlo en el extranjero. De ahí veríamos qué acogida tiene y, si es aceptado, lo ideal sería ir a tocar a dichos lugares. Esa será la forma en que Mythology se dará a conocer en Chile y en el extranjero».

De todo habló Mythology con PowerMetal.cl, la primera entrevista en directo que la banda tiene con un medio metalero nacional. Como siempre, la página le da el espacio a los miembros para dar saludos y agradecimientos. Después de horas de conversación en el departamento del bajista, harta cerveza y en un ambiente muy ameno y relajado, esto es lo que tenían que decir:

Aníbal: Le mando saludos a toda la banda y a Tío Tulio…
Pato: Agradezco a mi madre, a Kike Yorio que se ha paleteao’ caleta y a toda la gente que nos ha escuchado y apoyado.
Carlos Cid: …A todos los que me conocen y a mi gran amigo Manuel Loaisa que está pasando por momentos muy difíciles…
Nico: Saludos a mi familia, a mi polola, a todos mis amigos (risas). Gracias a Pablo y Sebastián por sacarnos las fotos de banda.
Carlos Esquivel: Agradecimientos a PowerMetal.cl por el trabajo serio y apoyo incondicional a las bandas nacionales… muchas gracias a Cristian Chávez. También a Metalera y Warzone de Temuco.
Freddy: Saludos y gracias a Kike Yorio por su trabajo, al equipo de Rockaxis y radio Rock&Pop, pero en especial a PowerMetal.cl, porque es al primer medio que damos una entrevista y lo vamos a recordar en el tiempo… a toda la banda y a mi polola (quien está presente), por ayudarme en la pronunciación de las letras. ¡Gracias a todos!