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Un pesado 7 de octubre, algo nublado y con 27 grados de calor… ¡como si ser lunes no fuera poco! Esa es la apreciación del día que aletargaba el ánimo, pero que fácilmente se exorcizó al entrar al parque más emblemático de la capital para ser parte de un todo y recibir a estas dos legendarias bandas como lo son Whitesnake y Scorpions.

Una vez más, la Arena de Santiago se vio dominada por el género que hace vibrar a nuestra nación, el número 1: El inmortal Rock n’ Roll.

WHITESNAKE

“Are you ready?” La voz del gran David Coverdale, lleno de vitalidad y con nuestros colores en el pecho abre la noche encendiendo los ánimos de la Arena. Junto a los demás compañeros que forman la serpiente, comienza a rugir uno de los clásicos del álbum homónimo, Bad Boys. La Arena, todavía en proceso de llenado, va entrando en calor y sintonizando con las ansias de lo que se viene. Ya más en confianza, Slide It In es bien recibida como clásico que es. Mientras, tratábamos de recordar alguna ocasión en donde Whitesnake no se haya visto transmitiendo este nivel de vitalidad y energía. Hace sentido la cortina introductoria My Generation de The Who, ambas bandas probándole al mundo, mediante la música, como es envejecer manteniéndose joven. Coverdale es, en opinión personal, uno de los vocalistas que mantiene clase y estilo como muchos deberían. Whitesnake es un buen vino.

Y la banda continúa su paso por el álbum “Slide It In”, esta vez con el clásico Love Ain’t no Stranger. Y pese a que la canción anterior fuese más prendida, la emoción se escucha en la cancha al descifrar el comienzo íntimo de este temazo, ejecutado con la prolijidad de los integrantes nuevos y el groove de los clásicos. Y luego de este inicio lleno de nostalgia, llegó la hora de presentar el motivo de esta cruzada por el ají al final de mundo y el resto de Sudamérica, Hey You (You Make Me Rock) es la encargada de teñir la escenografía del lanzamiento reciente “Flesh & Blood”.

Como suele suceder en las canciones nuevas, el ánimo del público se somete hacia la contemplación más que al éxtasis que provocan los veteranos. La otra elegida se trata de Trouble Is Your Middle Name, ambos temas caracterizados por un sonido más pesado y acorde a la maduración de la banda, encargándose Slow an’ Easy de cerrar el “Slide It In” en esta revisión en vivo. El público, impaciente, parecía una bestia alimentada a trozos de carne pequeños… la energía estaba presente, pero todavía no se manifestaba en su totalidad. Y esa es la característica principal de esta banda de Heavy Metal seductor, jugar con el deseo.

Las luces se posan sobre el guitarrista Richard “Reb” Bleach (Winger, Dokken), o más bien, donde estaba Reb, ya que este emprendió hacia la plataforma que flota sobre las primeras filas del público. Claramente dispuesto a hacer de las suyas con su instrumento, ejecuta un solo sorprendente que luego es contestado por su contraparte Joel Hoekstra, o “sex on two legs” según como lo introdujo nuestro querido Cov (y había que presentarlo, ya que algo de parecido guarda con Doug Aldrich). Ambos, mano a mano, demuestran sus habilidades virtuosas demostrando pulcridad performativa absoluta. Hoekstra varias veces se lleva la uñeta a la boca para transformar el mástil de la guitarra en un teclado para tocar con los dedos de ambas manos. La habilidad de ambos no es de sorprender, después de todo, hay que caminar donde alguna vez caminaron leyendas como Vivian Campbell y Steve Vai. Y luego del single lanzado para el día de San Valentín, Shut Up and Kiss Me, llega el turno del gran Tommy Aldridge para demostrar su longevo talento con las baquetas… ¡y también sin ellas! La ovación es aún mayor para reconocer el trayecto y carrera de Aldridge, en su tiempo también baterista de Ozzy Osbourne en el legendario “Bark at the Moon”, entre otros. Otro músico que conforma la serpiente es Michael Devin, luciendo un poderoso Rickenbacker negro, entre otros de su arsenal de los cuatro cuerdas.

Es admirable como los músicos—con la sola excepción de Aldridge—complementan en coro al líder Coverdale, pero uno de ellos tiene algo de ventaja en el rol: el italiano Michele Luppi, conocido para nosotros por ser el pulmón de Vision Divine. Pero no, no hay solo de voz ni tampoco un La Vita Fugge, hay que recordar que Luppi se luce en los teclados de “The Purple Album” evocando a Jon Lord. Evocación que repitió esta noche que cierra con el clásico de la era Coverdale de Deep Purple, Burn. La canción prendió, sin lugar a dudas, pero me gustaría haber visto el ímpetu como el que se le dio a los demás clásicos «caballos de batalla» de Whitesnake en vivo, que sin duda contaron con mayor participación del público (y lamentablemente más grabaciones de teléfonos). Nos referimos a los singles hit del también llamado “1987”: La vieja confiable Is This Love?; Give Me All Your Love; la bailable Here I Go Again; y la pesada Still of the Night. La banda nos deja con el cierre del álbum “Lovehunter”, We Wish You Well, además de Always Look on the Bright Side of Life compuesta por el genio de la comedia Eric Idle (de Monty Phyton) sonando en la mesa. Y el telón de Scorpions cubre el escenario para montar el hardware de los alemanes.

Setlist de Whitesnake en Chile 2019:

01. Bad Boys
02. Slide It In
03. Love Ain’t no Stranger
04. Hey You (You Make Me Rock)
05. Slow an’ Easy
06. Trouble Is Your Middle Name
07. Solos de guitarra
08. Shut Up & Kiss Me
09. Solo de batería de Tommy Aldridge
10. Is This Love?
11. Give Me All Your Love
12. Here I Go Again
13. Still of the Night
14. Burn

SCORPIONS

Las luces se atenúan un tanto, las ansias se vociferan y en el escenario una gráfica (algo ridícula) de un helicóptero sobrevolando la ciudad con el riff de Crazy World de fondo sirven de introducción para el plato principal de la noche. Going Out With a Bang abre los fuegos y nos muestra una vez más a una banda que—por mucho que trate—simplemente rehúsa despegarse de la emoción de tocar, tanto en estudio como en vivo. A parecer personal, es el tema perfecto de cierre, pero el hecho de que lo pongan como inicio es una declaración de la banda con su compromiso, demostrado con la perseverancia a través de su carrera. Cierta descoordinación hubo en el tema, ¿quizás problemas de retorno? En fin, nada grave de todos modos.

Make It Real es ya uno de los clásicos en vivo, Klaus Meine se ve cómodo en el registro y ejecuta sin esfuerzo alguno el sutil tono de la canción. Nuestra bandera y la sombra de los cuatro escorpiones decora el fondo del escenario a lo largo de toda la canción. Al finalizar, el vocalista saluda y agradece la oportunidad de estar de vuelta en la franja. Luego de ser introducida, el pesado ritmo de The Zoo invita a cabecear este segundo clásico del “Animal Magnetism”. Y claro que no podía faltar, ya que de por si es imposible escuchar la canción sin imaginar el baile de Rudolf Schenker, transformado en un metrónomo humano, con la clásica Flying V blanco y negro, sello que comparte (no con los mejores términos) con su hermano menor y ex miembro de Scorpions, Michael. Rudolf, como siempre, nos muestra la naturalidad que posee para plantearse como showman en el escenario, luciendo un sombrero de cuero y sus infaltables lentes oscuros. Y Matthias Jabs no se queda atrás. El legendario guitarrista que se atrevió a reemplazar a Uli Jon Roth y a acompañar a Scorpions por el sonido que los hizo populares en las radios internacionales, se pasea por el mástil acompañado del psicodélico sonido del Talk Box (ese pedal wah de expresión vocal que tanto le gusta a Adam Jones) para terminar con un tapping de armónicos. Luego, a señal de Rudolf, ambos se pasean, como dice la canción, a través de la clásica y nostálgica canción instrumental Coast to Coast.

Al regreso de Klaus al escenario, este cuenta una anécdota donde viajando en una roñosa van a través de la autobahn le dicen que algún día Scorpions recorrerá hacia Santiago. Curioso… hace algunos días dijo que era Río de Janeiro. Los colores psicodélicos adornan el logo de Scorpions y anuncia la llegada del ya clásico medley de las canciones de treinta años atrás. Dicho así como en el fútbol—y si la memoria no falla en recordar el evento anterior—, en esta ocasión Top of the Bill entra por Pictured Life y Steamrock Fever por Backstage Queen, para acompañar a las clásicas Speedy’s Coming y Catch Your Train. Aprovecho de confesarles que no me molestaría para nada que incluyeran más canciones de esta época y dejar de lado algunos hits de radio, después de todo, Bad Boys Running Wild no estuvo presente en este setlist y recuerdo en alguna ocasión haber escuchado In Trance en vivo, pero ¿qué tan genial sería escuchar Sails of Charon o He’s a Woman, She’s a Man? O mejor aún, hacer un “Scorpions United” con el activo Ulrich Roth y tocar Polar Nights. Quizá para la próxima, ya que en este tour no se mintieron, la palabra farewell no apareció en ninguna parte en ninguna parte.

We Built This House, segunda canción de “Return to Forever” en el tracklist y también la segunda de aquel disco junto a Going Out With a Bang. Y ambas comparten esa mirada retrospectiva a la carrera de Scorpions, pero yo diría que esta canción está más cargada de ese carácter que la primera. Esta vez no hubo fotos de épocas anteriores, sino un lyric video para guiar al coro del público, como hubiese querido Klaus. La respuesta fue tibia, notándose el eco de multitud ligeramente en los “ohs” del coro (We built this house on a rock! Wooo ooooh!). Klaus y Rudolf dejan escenario para un receso y Matthias Jabs toma las riendas interpretando Delicate Dance junto a su técnico escudero Ingo Powitzer en guitarra rítmica.

Y luego de este pasaje instrumental, las luces y el escenario abandonan los fulgores intensos, Rudolf se para frente a la Flying y los encendedores se preparan para ser prendidos: Send Me An Angel tiene buena respuesta para el público y el “here I am” que permite Klaus para el público no falla en ser apropiadamente coreado. La etérea voz grabada de fondo que hace de eco de esta línea, para mí, estaba de más, ya que, suena bastante extraña. Mikkey Dee (King Diamond, Motörhead) regresa a la jaula de platos y bombos desde su pequeño set acústico, y la balada ícono de la caída del muro de Berlín, Wind of Change, genera aún mejor recepción (y nuevamente las pantallas de teléfonos adornan la multitud). La clásica paloma se ve en la gráfica, luego junto al otro símbolo de la paz y la consigna “Save Our Earth” del muro. La canción es ejecutada con algunas secciones confiadas a nosotros para cantar. El apoyo podría haber sido mejor, tuvimos la oportunidad de dejar la vara alta con los versos, pero el público prefirió el coro. Para el coro, sin embargo, hubo un momento de alta emocionalidad y ovación in crescendo que estableció el ambiente como para corear un momento junto al vocalista sin acompañamiento de los instrumentos. Esta canción siempre me recuerda lo difícil que es silbar para algunas personas.

Para reanudar el ánimo, la noventera y sexy Tease Me, Please Me del “Crazy World”, que se lleva a cabo con total admiración de parte del público. Y como dice Carlos Pinto, nada hacía presagiar que, al finalizar la canción, Mikkey Dee se disponía a demoler las paredes de la Arena con un enérgico solo. Tras una pausa, de fondo, y en sincronía con el bombo de Mikkey, la gráfica se va rellenando con las carátulas de los discos, con la lógica exclusión de la carátula censurada de “Virgin Killer”. Una aproximación más sencilla a la versión de James Kottak. Lo que no tiene nada de sencillo es como el reemplazante de “Philthy Animal” y el mismo Tommy Aldridge, entre otros, convirtió la batería en un motor bestial mientras se elevaba en la plataforma colgante, quedando al medio del escenario y prendiendo al público con cada interacción. Definitivamente, un baterista respetado y muy querido por la gente del Heavy Metal.

Y nos vamos a negro, el escenario se cubre de balizas encendidas y Rudolf junto al bajista polaco Paweł Mąciwoda, marcan el regreso a lo pesado con el riff inicial de Blackout. Infaltable, fue la oportunidad perfecta para seguir liberando la energía conservada con las baladas y pre-calentada con el solo de Dee. Mi atención se volcó en cabecear la canción y gritar el coro con lo poco de voz que me iba quedando. Y volviendo al “Scorpions sexy” la infaltable Big City Nights nos prepara para el encore y el resto de hits del “Love at First Sting”.

El escenario comienza a ser invadido por el hielo seco y luego las luces engarzan la atmósfera para Still Loving You. A este nivel, es mandatorio corear “I will be there” y Klaus no necesito inclinar el micrófono para provocar esa respuesta. Lo más genial de ver a Scorpions son las pequeñas grandes variaciones que todos sus temas tienen en vivo. En este caso, Still Loving You, pudiendo ser tocada más lenta, provoca mayor feeling en la ejecución de las guitarras. Llega a poner los pelos de punta, una canción que de tanto que suena en la radio, uno esperaría acostumbrarse, pero no, no falla en tocar la fibra.

Luego Meine aprovecha de interactuar con el público en una última ocasión, antes de que se desate el huracán en la arena. Cae el riff de Rock You Like a Hurricane y el público alcanza el clímax de ánimo, algo tarde, pero con hartas ganas de corear la canción entera. Lamentablemente, el final (y estoy seguro que muchos comparten lo mismo) me pilló de sorpresa, esperando el slide introductorio de Bad Boys Running Wild veía, sin creer, como se despedían los oriundos de Hannover una vez más del escenario. No pude evitar reírme de la crueldad de poner de fondo You Can’t Always Get What You Want de The Rolling Stones, para abandonar el escenario, y es así, no siempre se puede alargar la noche… sin embargo, despedirse de Scorpions es algo que dejamos de hacer hace varios (rápidos) años ya.

Setlist de Scorpions en Chile 2019

01. Going Out With a Bang
02. Make It Real
03. The Zoo
04. Coast to Coast
05. Medley era Uli Jon Roth: Top of the Bill / Steamrock Fever / Speedy’s Coming / Catch Your Train
06. We Built This House
07. Delicate Dance
08. Send Me An Angel
09. Wind of Change
10. Tease Me, Please Me
11. Solo de batería de Mikkey Dee
12. Blackout
13. Big City Nights
Encore
14. Still Loving You
15. Rock You Like a Hurricane

Live Review: Gabriel Rocha
Fotos: Guille Salazar

Sin duda alguna, SCORPIONS ha marcado influencia en grandes bandas que escuchamos hoy en día. Los alemanes aparecen siempre como referentes y dentro de los más respetados por grupos que siguieron su carrera en el Heavy/Power Metal.

Es por eso que, a 1 semana de tenerlos nuevamente en Chile, repasamos grandes covers que hen rendido distintos grupos y solistas a la banda que lidera Klaus Meine.

Escúchalos aquí:

Stratovarius – Blackout

Helloween – He’s a Woman, She’s a Man

Bruce Dickinson – The Zoo

Metalium – Another Piece of Meat

Sonata Arctica – Still Loving You

Sinergy – Rock You Like a Hurricane

Las últimas entradas para ver a SCORPIONS + WHITESNAKE el 7 de octubre en el Movistar Arena se venden PuntoTicket y puntos de venta físicos en tiendas Hites y Cinemark habilitados de todo Chile.

Los valores son:

Cancha Vip: $86.300
Cancha General: $46.000
Platea Baja Diamante: $80.500
Platea Baja Golden: AGOTADO
Platea Baja Silver: AGOTADO
Silla de Ruedas + Acompañante: AGOTADO
Platea Alta Golden: AGOTADO
Platea Alta Silver: AGOTADO
Tribuna: AGOTADO

¡Un adelanto de lo que veremos el próximo lunes 7 de octubre en el Movistar Arena! Mira en vivo a WHITESNAKE tocando en Rock in Rio entrando a este link.

Las últimas entradas para ver a SCORPIONS + WHITESNAKE en Chile este 2019 se venden PuntoTicket y puntos de venta físicos en tiendas Hites y Cinemark habilitados de todo Chile.

Los valores son:

Cancha Vip: $86.300
Cancha General: $46.000
Platea Baja Diamante: $80.500
Platea Baja Golden: AGOTADO
Platea Baja Silver: AGOTADO
Silla de Ruedas + Acompañante: AGOTADO
Platea Alta Golden: AGOTADO
Platea Alta Silver: AGOTADO
Tribuna: AGOTADO

WHITESNAKE por su parte no ha parado de girar y hacer música, gracias a la energía del incombustible David Coverdale (a sus 67 años, uno de los mejores frontman del Rock) y la calidad en batería del veterano Tommy Aldridge (68 años).

SCORPIONS y WHITESNAKE ya se encuentran girando hace unos días por Sudamérica, con la vista puesta en nuestro país para el lunes 7 de octubre. Ambas bandas se preparan para llenar nuevamente el Movistar Arena, donde sólo van quedando 3 localidades con entradas.

Los alemanes llegan con su gira «Crazy World Tour», además de seguir promocionando su último álbum «Return to Forever», y con la consolidación del ex MOTÖRHEAD Mikkey Dee en su formación oficial . Los liderados por David Coverdale, en tanto, acaban de lanzar «Flesh & Blood» (lee el CD Review aquí), que incluye la participación como miembro estable de nuestro conocido Michele Luppi en teclados (SECRET SPHERE, ex VISION DIVINE).

Las últimas entradas para ver a SCORPIONS + WHITESNAKE en Chile este 2019 se venden PuntoTicket y puntos de venta físicos en tiendas Hites y Cinemark habilitados de todo Chile.

Los valores son:

Cancha Vip: $86.300
Cancha General: $46.000
Platea Baja Diamante: $80.500
Platea Baja Golden: AGOTADO
Platea Baja Silver: AGOTADO
Silla de Ruedas + Acompañante: AGOTADO
Platea Alta Golden: AGOTADO
Platea Alta Silver: AGOTADO
Tribuna: AGOTADO

SCORPIONS, con más de 50 años de carrera, ha influenciado a las bandas más emblemáticas del PowerMetal como HELLOWEEN y STRATOVARIUS, quienes no han dudado en hacer covers de sus canciones para tributar su música.

WHITESNAKE por su parte no ha parado de girar y hacer música, gracias a la energía del incombustible David Coverdale (a sus 67 años, uno de los mejores frontman del Rock) y la calidad en batería del veterano Tommy Aldridge (68 años).

PowerMetal.cl estuvo el 2016 en el Movistar Arena y recordamos esa gran noche con este Live Review.

SCORPIONS y WHITESNAKE se acercan a Chile y en PowerMetal.cl recopilamos 30 canciones entre ambas bandas para calentar motores al show del 7 de octubre en el Movistar Arena.

Los alemanes llegan con su gira «Crazy World Tour», además de seguir promocionando su último álbum «Return to Forever», y con la consolidación del ex MOTÖRHEAD Mikkey Dee en su formación oficial . Los liderados por David Coverdale, en tanto, acaban de lanzar «Flesh & Blood» (lee el CD Review aquí), que incluye la participación como miembro estable de nuestro conocido Michele Luppi en teclados (SECRET SPHERE, ex VISION DIVINE).

Revisa aquí nuestra lista de Spotify:

Las últimas entradas para ver a SCORPIONS + WHITESNAKE en Chile este 2019 se venden PuntoTicket y puntos de venta físicos en tiendas Hites y Cinemark habilitados de todo Chile.

Los valores son:

Cancha Vip: $86.300
Cancha General: $46.000
Platea Baja Diamante: $80.500
Platea Baja Golden: AGOTADO
Platea Baja Silver: AGOTADO
Silla de Ruedas + Acompañante: AGOTADO
Platea Alta Golden: AGOTADO
Platea Alta Silver: AGOTADO
Tribuna: AGOTADO

SCORPIONS, con más de 50 años de carrera, ha influenciado a las bandas más emblemáticas del PowerMetal como HELLOWEEN y STRATOVARIUS, quienes no han dudado en hacer covers de sus canciones para tributar su música.

WHITESNAKE por su parte no ha parado de girar y hacer música, gracias a la energía del incombustible David Coverdale (a sus 67 años, uno de los mejores frontman del Rock) y la calidad en batería del veterano Tommy Aldridge (68 años).

A partir de este mediodía comenzó la venta de entradas para el conciertazo que juntará a SCORPIONS y WHITESNAKE en Chile el próximo 7 de octubre en el Movistar Arena.

Los tickets están disponibles exclusivamente para clientes Banco de Chile por sistema PuntoTicket y puntos de venta físicos en tiendas Hites y Cinemark habilitados de todo Chile.

Los valores son:

Cancha Vip: $86.300 | Dscto. Banco de Chile: $71.300
Platea Baja Diamante: $80.500 | Dscto. Banco de Chile: $66.500
Platea Baja Golden: $69.000 | Dscto. Banco de Chile: $66.500
Platea Baja Silver: $57.500 | Dscto. Banco de Chile: $47.500
Silla de Ruedas + Acompañante: $27.600 | Dscto. Banco de Chile: $22.800
Cancha General: $46.000 | Dscto. Banco de Chile: $38.000
Platea Alta Golden: $43.700 | Dscto. Banco de Chile: $36.100
Platea Alta Silver: $36.800 | Dscto. Banco de Chile: $30.400
Tribuna: $27.600 | Dscto. Banco de Chile: $22.800

– 20% de descuento pagando con tarjetas del Chile 3, 9 ó 12 cuotas sin interés. Máximo 6 entradas por cliente.
– Paga hasta un 25% del valor total con Dólares-Premio.
– Hasta agotar stock de 4 mil tickets.

La venta general estará disponible a partir del mediodía del 15 de mayo.  

PowerMetal.cl estuvo el 2016 en el Movistar Arena y recordamos esa gran noche con este Live Review.

Los alemanes llegan con su gira «Crazy World Tour», además de seguir promocionando su último álbum «Return to Forever», y con la consolidación del ex MOTÖRHEAD Mikkey Dee en su formación oficial . Los liderados por David Coverdale, en tanto, acaban de lanzar «Flesh & Blood» (lee el CD Review aquí), que incluye la participación como miembro estable de nuestro conocido Michele Luppi en teclados (SECRET SPHERE, ex VISION DIVINE).

SCORPIONS, con más de 50 años de carrera, ha influenciado a las bandas más emblemáticas del PowerMetal como HELLOWEEN y STRATOVARIUS, quienes no han dudado en hacer covers de sus canciones para tributar su música. WHITESNAKE por su parte no ha parado de girar y hacer música, gracias a la energía del incombustible David Coverdale (a sus 67 años, uno de los mejores frontman del Rock) y la calidad en batería del veterano Tommy Aldridge (68 años).

¡Conciertazo seguro! SCORPIONS y WHITESNAKE vuelven a unir fuerzas para aterrizar en Chile el 7 de octubre y llenar nuevamente el Movistar Arena.

Los alemanes llegan con su gira «Crazy World Tour», además de seguir promocionando su último álbum «Return to Forever», y con la consolidación del ex MOTÖRHEAD Mikkey Dee en su formación oficial . Los liderados por David Coverdale, en tanto, acaban de lanzar «Flesh & Blood» (lee el CD Review aquí), que incluye la participación como miembro estable de nuestro conocido Michele Luppi en teclados (SECRET SPHERE, ex VISION DIVINE).

SCORPIONS, con más de 50 años de carrera, ha influenciado a las bandas más emblemáticas del PowerMetal como HELLOWEEN y STRATOVARIUS, quienes no han dudado en hacer covers de sus canciones para tributar su música. WHITESNAKE por su parte no ha parado de girar y hacer música, gracias a la energía del incombustible David Coverdale (a sus 67 años, uno de los mejores frontman del Rock) y la calidad en batería del veterano Tommy Aldridge (68 años).

PowerMetal.cl estuvo el 2016 en el Movistar Arena y recordamos esa gran noche con este Live Review.

Las entradas para ver a SCORPIONS + WHITESNAKE en Chile este 2019 se venderán por sistema PuntoTicket y puntos de venta físicos en tiendas Hites y Cinemark habilitados de todo Chile.

Los valores son:

Cancha Vip: $86.300 | Dscto. Banco de Chile: $71.300
Platea Baja Diamante: $80.500 | Dscto. Banco de Chile: $66.500
Platea Baja Golden: $69.000 | Dscto. Banco de Chile: $66.500
Platea Baja Silver: $57.500 | Dscto. Banco de Chile: $47.500
Silla de Ruedas + Acompañante: $27.600 | Dscto. Banco de Chile: $22.800
Cancha General: $46.000 | Dscto. Banco de Chile: $38.000
Platea Alta Golden: $43.700 | Dscto. Banco de Chile: $36.100
Platea Alta Silver: $36.800 | Dscto. Banco de Chile: $30.400
Tribuna: $27.600 | Dscto. Banco de Chile: $22.800

La venta de entradas comienza el 13 de mayo al mediodía, exclusivamente para clientes Banco de Chile. La venta general estará disponible a partir del mediodía del 15 de mayo.  

– 20% de descuento pagando con tarjetas del Chile 3, 9 ó 12 cuotas sin interés. Máximo 6 entradas por cliente.
– Paga hasta un 25% del valor total con Dólares-Premio.
– Hasta agotar stock de 4 mil tickets.

Esta mañana se anunció una nueva versión del Santiago Gets Louder  – El Domo en el Movistar Arena, esta vez, fusionado con el Solid Rock que debutó en nuestro país el año pasado.

JUDAS PRIEST y ALICE IN CHAINS encabezarán el festival que se realizará el 2 de noviembre, que también contará con la participación de BLACK STAR RIDERS, CRIMINAL , TEMPLE AGENTS y RECRUCIDE.

Las entradas se venderán por sistema Puntoticket y puntos de venta en tiendas Hites, Audiomusica y Cinemark habilitados a lo largo del país. Los clientes del Banco de Chile podrán acceder a una preventa exclusiva los días 3 y 4 de julio con un 20% de descuento usando tarjetas del Chile, 3, 9 ó 12 cuotas sin interés (máximo 6 entradas por cliente). Venta para todo público desde el 5 de julio al mediodía.

A continuación te dejamos los precios:

A través de su redes sociales, JUDAS PRIEST reveló el cartel de festival lo traerá nuevamente a Chile el próximo 2 de Noviembre como parte de la promoción de su último trabajo «Firepower».

El festival SGL Meets Solid Rock – El Domo II, que une 2 festivales que se se estaban realizando en nuestro país como son Santiago Gets Louder y Solid Rock, se realizará en Movistar Arena y contará además con la presencia de ALICE IN CHAINS como segundo cabeza de cartel, BLACK STAR RIDERS, CRIMINAL (con el chileno Anton Reisenegger a la cabeza) y las agrupaciones locales TEMPLE AGENTS y RECRUCIDE.

Según la información entregada por JUDAS PRIEST, las entradas tendrán una preventa exclusiva para clientes del Banco de Chile el 3 y 4 de Julio y la venta general inicia el 5 de Julio.

A pocas horas de anunciarse el regreso de HELLOWEEN en Chile, los fans de la calabaza ya agotaron los tickets en preventa que corresponden al 20% de la capacidad del Movistar Arena.

La denominada «Helloween Night», programada para la mismísima noche de Halloween en el recinto del Parque O’Higgins (miércoles 31 de octubre) tendrá la calabaza con Kai Hansen y Michael Kiske, además de los tremendos KREATOR y ARCH ENEMY.

Las entradas se venden como pan caliente por sistema Puntoticket.com y tiendas Hites habilitadas. Sector Cancha sin cargo por servicio en The Knife (Eurocentro) y RockMusic (Portal Lyon) pagando en efectivo.

PREVENTA: ¡AGOTADA!

VALORES:
Cancha: $44.000
Platea Baja Numerada: $49.000
Platea Alta: $39.000
Tribuna: AGOTADA

Este será el concierto más grande de todos los que ha realizado HELLOWEEN hasta la fecha en suelo nacional, después que el año pasado agotaran en tiempo récord dos fechas en el Teatro Caupolicán, para el primer tramo de su espectacular tour de reunión Pumpkins United, que ha girado con éxito por el mundo durante todo el último año.

Por eso llegan ahora a un recinto más grande, ganado con creces. Una movida que recuerda lo que pasó con IRON MAIDEN a fines de la década anterior, cuando colmaron la Pista Atlética del Estadio Nacional y el inevitable paso siguiente fue llegar a recintos de mayor capacidad. El poder del Heavy Metal se siente una vez más.

El Halloween más Halloween y más metalizado de todos los tiempos se vivirá este 2018 en Santiago de Chile: a pedido del público, HELLOWEEN volverá a nuestro país junto a Kai Hansen y Michael Kiske, para presentarse nada menos que la mismísima noche de Halloween, el miércoles 31 de octubre, acompañados de dos pesos pesados del Metal mundial: KREATOR y ARCH ENEMY.

Lo harán dando el concierto más grande de todos los que han realizado hasta la fecha en suelo nacional, en el Movistar Arena, después que el año pasado agotaran en tiempo récord dos fechas en el Teatro Caupolicán, para el primer tramo de su espectacular tour de reunión Pumpkins United, que ha girado con éxito por el mundo durante todo el último año.

Por eso llegan ahora a un recinto más grande, ganado con creces. Una movida que recuerda lo que pasó con IRON MAIDEN a fines de la década anterior, cuando colmaron la Pista Atlética del Estadio Nacional y el inevitable paso siguiente fue llegar a recintos de mayor capacidad. El poder del Heavy Metal se siente una vez más.

Las entradas ya se encuentran a la venta por sistema Puntoticket.com y tiendas Hites habilitadas.Sector Cancha sin cargo por servicio en The Knife (Eurocentro) y RockMusic (Portal Lyon) pagando en efectivo.

VALORES PREVENTA
(hasta agotar el stock de 3 mil tickets de todas las localidades)

Cancha: $35.000
Platea Baja Numerada: $39.000
Platea Alta: $32.000
Tribuna: $16.000

VALORES VENTA GENERAL

Cancha: $44.000
Platea Baja Numerada: $49.000
Platea Alta: $39.000
Tribuna: $19.000

Fácilmente podríamos decir que ayer domingo asistimos nuevamente al extinto «The Metal Fest». Siete bandas y dos escenarios, más un gran despliegue de stands de merchandising, patios de comida, exposiciones y miles, miles de fanáticos que se dieron cita en el Movistar Arena, prometían una jornada de ensueño durante la segunda versión del festival Santiago Gets Louder. Y así no más fue, puesto que asistir a este tipo de eventos es toda una experiencia en sí. Lo pudimos comprobar en primera instancia mientras Tirano y Vimic abrían los fuegos en el Talavera y Domo Stage, respectivamente, ya que realizamos las típicas vueltas de reconocimiento, tanteando terreno y comprobando el ánimo de los cerca de 1.500 asistentes que se encontraban en el recinto durante las primeras horas del festival.

El primer punto a destacar -y por qué no decirlo, digno de aplaudir- fue la puntualidad y la rigurosidad para cumplir los horarios establecidos previamente por la producción. Decimos esto porque la logística y la organización de este tipo de shows prácticamente va determinando la disposición y el comportamiento del público. Vale decir, si desde un principio se da cuenta de que todo está en su lugar, básicamente la sensación de que estás en buenas manos te ayuda a disfrutar de mejor forma a cada una de las bandas. Bien ahí.

Entonces, entrando de lleno al show, a las 16:00 hrs. en punto Walter Giardino Temple logró llenar de gente todo el espacio dispuesto para su presentación en el Talavera Stage.

WALTER GIARDINO – TEMPLE

¡Madre mía como canta Ronnie Romero! La verdad es que no hay otra forma de comenzar este análisis. En serio, ¿notaron toda la calidad y el desplante de nuestro compatriota? Sin restar mérito al resto de la banda y mucho menos al maestro Walter Giardino, la verdad es que el vocalista de alguna forma se las ingenió para salir adelante pese a todos los problemas de sonido a los que se enfrentó. Si bien hay un sinfín de videos de gran resolución en la red respecto a su participación con Ritchie Blackmore, lo cierto es que poder apreciarlo más de cerca y tener la posibilidad de conectarse con cada una de sus interpretaciones es sencillamente indescriptible. Lo decimos de nuevo, sí, hubo muchos, muchos problemas de sonido durante toda la presentación. Por momentos se mostró bastante incómodo y molesto al mirar a su técnico de sonido, pero lo cierto que esto no lo detuvo para despacharse unos tonos más que envidiables.

Las clásicas Corte Porteño y Sobre la Raya fueron las encargadas de dar el puntapié inicial. La verdad es que la primera costó distinguirla en sus primeros acordes, principalmente por los problemas en el micrófono ya mencionados, y también por el altísimo volumen de la guitarra. Aún así, el «Ella vive esperando oculta en la oscuridad/ es un alma porteña y ronda por la ciudad…» a estas alturas es inconfundible. Punto para Ronnie además, puesto que los que estuvieron atentos notaron que jugó un poco con la letra al decir «es un alma chilena«. En tanto, la segunda fue acompañada por un enérgico headbanging gracias a la gran base rítmica de Pablo Motyczak en el bajo y Fernando Scarcella en la batería. Para qué mencionar el teclado de Javier Retamozo o los solos de Walter. Sencillamente notables.

El primer cover llegaría con la mítica Man on the Silver Mountain. Desde luego que tuvo un gran recibimiento al ser conocida por todos, y si bien las contrariedades persistieron en gran medida, el cantante sobresalió con una interpretación perfecta. Mismo asunto para Cacería, que tras las correspondientes palabras de agradecimiento, todo se tornó en una aplanadora gracias al doble bombo y a la potente pegada de Scarcella. Entonces, para jugar con la intensidad y con las distintas emociones, un interesante contraste se vivió cuando comenzaron a interpretar la rockera Héroes de la Eternidad, ya que versos como «Sólo quiero que hoy escuches mi canción/ se lo pido a tu cansado corazón…» trajeron la calma y el toque setentero tan influyente en la carrera del guitarrista trasandino.

Acercándonos ya al final, no deja de llamar la atención el gran legado de Dio en nuestro día a día. En serio, a todos se nos dibujó una sonrisa cuando comenzó a sonar ese clásico incombustible llamado Neon Knights. Y no es para menos, ya que debe ser uno de los mejores opening tracks de cualquier disco de Heavy Metal alguna vez publicado. Por lo demás, hay que resaltar que fue una versión bastante respetuosa y enérgica. Solo quedaba cantar el «Again and again» con todas nuestras fuerzas. Por último, la encargada de cerrar no podía ser otra que Alquimia. Desde luego que ganó bastante en relación a la versión en estudio, ya que la potencia desplegada en vivo hizo que cada uno destacara a su debido tiempo. Así, con el estribillo «Aprendiz mi hermandad/ signos de lo universal/ Aprendiz fuego y sal/ ángeles y diablos ven que llegará» se puso término a un poco más de media hora de show.

Como mencionamos al inicio de este review, Ronnie Romero demostró que tiene méritos de sobra para llevar la batuta de cualquier banda a nivel mundial. Con muchos aspectos en contra logró sacar adelante la tarea en base a su técnica y a su confianza sobre el plató. Por otra parte, los instrumentistas derrocharon clase de principio a fin y conformaron una base sólida para apoyar a Walter Giardino. obre este último, si bien podríamos nuevamente destacar la calidad de sus solos y toda su experiencia, a estas alturas parece ser totalmente innecesario, realmente un maestro. Contra vientos y marea, gran, gran concierto.

Setlist Walter Giardino Temple:

  1. Corte Porteño
  2. Sobre la raya
  3. Man on the Silver Mountain (cover de Rainbow)
  4. Cacería
  5. Héroes de la Eternidad
  6. Neon Knights (cover de Black Sabbath)
  7. Alquimia

RATA BLANCA

Difícil situación la de los trasandinos. No es fácil tener que llorar la despedida de uno de los miembros más antiguos y más queridos de la banda y al poco tiempo estar en la carretera de nuevo. Emocionalmente la pérdida es incalculable y todo aquél que haya visto a Rata en vivo y en directo conoce la importancia y el significado de Guillermo Sánchez sobre el escenario. Para nosotros los fanáticos, la verdad es que la única opción era seguir demostrando esa devoción a prueba de balas hacia Walter Giardino y compañía. Y vaya que no defraudamos, puesto que el escenario central se encontraba con una gran cantidad de metaleros agolpados en los lugares más próximos al escenario para apreciar el acotado -pero no menos potente- show de uno de los platos fuertes de la jornada.

Y no hay descanso alguno para la mayoría de los integrantes, puesto que tan solo habían treinta minutos de diferencia entre una presentación y otra. En base a esto, no puedo dejar de imaginarme a Walter, Pablo y Fernando corriendo por las dependencias del Movistar Arena para llegar al Domo Stage. Situación más que curiosa y aguerrida a la vez. Directo al hueso entonces. Con anterioridad ya vaticinábamos que el setlist sería bastante parecido al de la última visita a nuestro país. Así lo confirmamos al escuchar en primer lugar las entretenidas Los Chicos Quieren Rock y un clásico como Sólo para Amarte, al igual que como sucedió hace un par de años.

La primera y única revisión a «La llave de la Puerta Secreta» (2005) llegaría con la notable La Otra Cara de la Moneda, que además de ser considerado un clásico en este punto de la historia, dio cuenta del excelente sonido con el que nos deleitaban. Gran trabajo de Adrián Barilari por cierto, que demostró un gran nivel en cada una de las canciones. Prueba de ello fueron las primeras líneas de Rock and Roll Hotel. Deslumbrante manera de cantar el «Cuarto de hotel ya no hay forma que pueda dormir/ Cuando pienso que vivo tan lejos de ella digo, porque estoy aquí…«. Y en el estribillo fue algo parecido. Eso sí, contó con la colaboración del bajista Pablo Motyczak (también bajista de Temple) apoyando en el fraseo inicial.

De esta forma, de aquí en adelante todo fue clásico tras clásico. Partiendo por El Círculo de Fuego y la Canción del Guerrero. Pero la que se robó todos los aplausos fue Agord, La Bruja. Acierto total al incluirla en el setlist, y así lo entendimos todos, puesto que el outro con el «Es importante que no pierdas la razón/ debes prestar mucha atención/ Solo a tu corazón…» sonó y fue recibido como un verdadero cañón. Por último, al igual que en otras ocasiones, Guerrero del Arco Iris -con la tremenda ejecución de Danilo Moschen en los teclados- nos daba indicio de que prontamente se vendría el grand finale.

Las escogidas para poner el broche de otro fueron nada más y nada menos que Mujer Amante y La Leyenda del Hada y el Mago. Lo cierto es que cualquier cosa que quisiéramos agregar para describir este nivel de clásicos ya está dicho con antelación. De esta manera, después de un poco más de una hora de duración, los trasandinos comienzan a despedirse bajo una ovación cerrada. A modo de conclusión, voy a ser sincero al admitir que creo que varios esperábamos algún gesto o alguna palabra más explícita para Guillermo Sánchez. Como fanático hubiera sido bastante emotivo presenciar un pequeño homenaje hacia el difunto bajista, pero a la vez entendemos que puede ser una forma de dar a entender que la carrera de Rata continúa y que se sobrepondrán a cualquier adversidad. En fin, sólida presentación.

Setlist de Rata Blanca:

  1. Los chicos quieren Rock
  2. Sólo para Amarte
  3. La otra cara de la moneda
  4. Rock and Roll Hotel
  5. El Círculo de Fuego
  6. La canción del Guerrero
  7. Agord, La Bruja
  8. Guerrero del Arco Iris
  9. Mujer Amante
  10. La Leyenda del Hada y el Mago

KING DIAMOND

Sí, King Diamond debió cerrar el festival. Y a estas alturas eso es lo de menos. Vamos a lo realmente importante, ¡cuántos años esperando su regreso a nuestro país por la cresta! ¡Cuántos años esperando poder escuchar tal nivel de clásicos en estas tierras! ¡Cuántos falsos rumores que jugaron con los sentimientos de miles de fanáticos! Pero basta. Suficiente. Sí. Sucedió. Kim Bendix Petersen arrasó con todo a su paso. Deuda histórica, señoras y señores. ¡Pedazo de concierto que se mandó! No podemos dejar de lado la euforia y la adrenalina que nos embarga. No si presenciamos la interpretación de ese discazo llamado «Abigail» en su totalidad. No si el opening track fue la notable Welcome Home. No si cada uno de los participantes dejó la vida durante la hora y cuarto de show. No si esta performance será recordada como una de las más notables y emotivas que se tenga memoria. Varios necesitábamos sacarnos ese peso de encima. Bien, vamos a los detalles.

Desde ya el telón que cubría todo el escenario era lo suficientemente imponente para vaticinar lo que se vendría, mientras retornaba al reducto principal parte del público que fue hacia el otro escenario a ver la performance de los brasileños de Ego Kill Talent. Las clásicas The Wizard (Uriah Heep) y Out from the Asylum sólo fueron aumentando la tensión hasta que la mencionada Welcome Home abriera los fuegos y pusiera fin a años de sufrimiento e impaciencia. Desde luego que la aparición de la abuela en silla de ruedas no se hizo esperar y rápidamente comenzó una performance como nunca antes se ha visto. Tanto así que durante el «Let me help you out of the chair, Grandma/ Let me touch you, let me feel!» literalmente se iba recreando la letra casi palabra por palabra. A propósito, la voz de King Diamond se ha mantenido prácticamente intacta. Para los más escépticos, busquen su interpretación durante Sleepless Nights y verán cómo se iba adecuando sin problema alguno.

Momento de que el frontman se dirigiera a nosotros para también aprovechar de presentar a cada uno de los integrantes de la banda. Lo particular es que presentó a Pontus Egberg como Pontus Norgren (el cual de igual forma se encontraba dentro del recinto, ya que es uno de los ingenieros en sonido de la gira que nos convoca) y para cuando notó su error un par de canciones después fue personalmente a disculparse con el bajista. Un crack. Y bueno, hora de otro clásico. Y vaya clásico. Acorde a la fecha además. Halloween multiplicó los saltos y los headbangings durante toda la intro. Así, la única revisión a «Fatal Portrait» (1986) quizás mostró la mejor forma de la banda musicalmente hablando. Decimos esto porque fue tocada con una soltura y una energía que traspasaba hacia todo el recinto. Pedazos de solo que se despachan Mike y Andy por lo demás.

En este punto debemos hacer una pequeña pausa y comentar una situación curiosa y plausible a la vez. Vamos por parte, una vez finalizado el track anterior, Mr. Diamond comienza a mirar a su alrededor cada parte de la tremenda escenografía que había a sus espaldas. De manera transparente nos da a entender que el show no debía ser de esa forma, básicamente porque las luces no estaban funcionando como era debido. Y claro, toda la iluminación que estaba dispuesta alrededor de las cruces invertidas, bajo las gárgolas y alrededor de las escaleras se encontraban apagadas. La atmósfera hasta ese momento era bastante oscura principalmente por este hecho. Entonces él nos propone una especie de trato: tomarse el tiempo que sea necesario para arreglar el problema y luego poder tocar toda la noche de ser necesario, además de afirmar que nos iba a dar el espectáculo por el cual habíamos pagado, sí o sí. Ovación cerrada. Tras un par de minutos con el escenario vacío, desde la mesa de luces dan el visto bueno para continuar el concierto, a lo que el vocalista responde casi con rabia «Show me that it works!«. Y sí, efectivamente el cambio fue evidente durante Eyes of the Witch. Un crack con todas sus letras.

Hora de recordar a Mercyful Fate  y qué mejor que hacerlo con dos temazos como Melissa y Come to the Sabbath. Con la primera, la sección de cuerdas se llevó todos los aplausos ya que lograron recrear la atmósfera de manera perfecta mientras el frontman cantaba «Melissa, you were mine/ Melissa, you were the light«. Por supuesto que los más entusiastas se animaron a tratar de llegar a los tonos del vocalista. En tanto, algunos simplemente observábamos casi en éxtasis como se comía el escenario con nada más que su presencia y cómo la actriz que daba forma al personaje principal hacía su performance sobre el balcón recreado en la escenografía. En cambio, la segunda fue interpretada como era de esperarse. Derechamente el Movistar se convirtió en una sola voz al cantar el «Come come to the sabbath/ Down by the ruined bridge/ Witches and demons are coming/ Just follow the magic call!» y los cambios de tiempo perfectamente marcados por Matt Thompson sellaron una ejecución perfecta. Obviamente que las armonías y los solos de Andy y Mike también se llevaron todas las miradas. Pequeña pausa con Them sonando de fondo y se venía lo mejor.

Ahora sí, tras un breve descanso rápidamente comenzó a sonar Funeral por los altoparlantes. Es aquí cuando parte de la cancha comenzó a abrirse para generar un mosh de grandes proporciones. Dicho sea de paso, notable el cambio de los telones de fondo. Pasamos de tener una imagen central de Jesús rodeado de varios demonios, al frontis de una catedral gótica en cosa de segundos. Y eso no es todo, puesto que la teatralidad fue llevada al límite cuando desde un ataúd King saca a Abigail y pronuncia «That must be it«. Sí, la historia de «Abigail» iba a ser recreada hasta en el más mínimo detalle. Musicalmente en tanto, bastó esa pequeña frase para que Arrival desatara el caos y todos comenzáramos a alucinar con lo que estábamos presenciando. Bastaba ver la cara de los que se encontraban a tu alrededor para entender la importancia de este show. Hasta alguna lágrima vi caer por ahí. Por lo demás, ¡qué temazo por la cresta!, es increíble cómo se va narrando la historia y como va tomando forma a medida que la letra comienza a avanzar. Interpretada a la perfección.

Y la situación solo fue en alza. El doble bombo y el ride de Matt durante A Mansion in Darkness aplastó todo a su paso, siempre seguido muy de cerca por Pontus Egberg. En cuanto al cantante, cuánta energía al entonar «Riding up the alley in the rain/ No lights to show the way…» mientras que al mismo tiempo interactuaba con Miriam Natias. Sí, literalmente las hace todas. Conoce su lugar a la perfección y hasta le da tiempo para incitarnos a nosotros a cantar «The shadows at the gate, they seemed to be alive/ Yeah, the shadows at the gate/ Alive!«. Imposible seguirle el paso. Más aún durante The Family Ghost donde se manda unos fraseos realmente envidiables.

Y cuando decimos que ningún detalle es dejado al azar realmente hablamos en serio. Prueba de ello es que antes de que comenzara a sonar The 7th Day of July 1777, los tramoyas que llevaron las guitarras acústicas a cada costado del escenario iban vestidos como monjes con la cara cubierta y muy metidos en su papel. Vale decir, ningún movimiento brusco o alguna salida de libreto. No. Todo pensado a la perfección. En cuanto al tema en sí, ¿qué más se puede decir? ¡Simplemente sublime! Es cierto que podríamos centrarnos netamente en la ejecución de este, pero estaríamos siendo injustos con la tremenda performance que ocurrió sobre las escaleras. Como la historia lo indica, la esposa del conde es dejada caer desde lo alto y es así como pierde el bebé que llevaba en su interior. ¡Excelente juego de luces! No había otro lugar donde mirar, toda la atención estaba puesta sobre el momento de tensión.

Al tener una letra más bien breve, Omens fácilmente fue una de las más coreadas de la noche. Tan solo bastaba escuchar el «Deadly! omens!» para comprobar esto último. Buenísimas las transiciones del teclado con los posteriores solos de guitarras. Cada matiz sonaba tanto o mejor que su versión en estudio, gracias a un nivel de sonido descollante. Obviamente que a su vez los aspectos visuales continuaron, esta vez lanzando pétalos de rosa para luego seguir con las apariciones de Miriam. Por el contrario, The Possession fue tocada directa y al hueso. Tras esa intro de batería, los «Eh! eh! eh!» no se hicieron esperar y como mencionamos anteriormente, esta fue quizás la canción más potente y «cruda» en su sonido. La verdad es que describir la posesión por el espíritu de Abigail no podía ser de otra forma.

Acercándonos al final del álbum, el riff inicial de Abigail retumbó en todo el Movistar Arena. Cómo sonó el «Miriam can you hear me!«, madre mía. La verdad es a que esta alturas no debería sorprendernos ya que básicamente lo que escuchamos durante la homónima y el ending track Black Horsemen fue una especie de resumen de todo el show en cuanto a las actuaciones, el sonido y la ejecución de cada instrumentista. Final épico cuando los monjes se llevan a Miriam tras su muerte mientras escuchamos «That’s the end of another lullaby/ Time has come for me to say goodnight«. Y así no más fue. Siendo las 20:40 hrs. toda la banda comienza a despedirse entre una ovación cada vez más estridente. El show se hizo cortísimo y no es de extrañarse. Rotundamente afirmamos que fue una de las mejores presentaciones de Heavy Metal que ha pisado nuestro país en todo aspecto a considerar. Sonido, puesta en escena, nivel de interpretación, juegos de luces y el recibimiento del público. Ténganlo presente, la tarde del domingo hicimos historia. ¡Aguante King Diamond!

Setlist de King Diamond:

  1. Welcome Home
  2. Sleepless Nights
  3. Halloween
  4. Eyes of the Witch
  5. Melissa (de Mercyful Fate)
  6. Come to the Sabbath (de Mercyful Fate)
  7. Funeral
  8. Arrival
  9. A Mansion in Darkness
  10. The Family Ghost
  11. The 7th Day of July 1777
  12. Omens
  13. The Possesion
  14. Abigail
  15. Black Horsemen

MEGADETH

Para el redactor, escribir un live review sobre Megadeth resulta bastante complejo y a veces frustrante. Principalmente porque es una banda que nos visita con bastante, bastante regularidad. Prácticamente un show por año. Entonces, ¿cómo evitar ser redundante al analizar un espectáculo que has visto en varias ocasiones?. Por favor, no me malentiendan, bajo ningún motivo estamos estableciendo una queja o un reclamo por la cantidad de veces que Dave Mustaine pisa nuestro país. Es más, personalmente esta es una de mis bandas favoritas de toda la vida y siempre será un agrado escuchar los clásicos de siempre. La cuestión entonces va por otro lado. Volviendo unas líneas atrás, como fanático acérrimo uno ya va con una idea preconcebida sobre lo que presenciaremos durante una hora y media. El setlist es más o menos predecible y hemos llegado a un punto en el que cada canción se ha convertido casi en una coreografía de miles de participantes. Cada uno sabe cuando gritar, cuando saltar y cuando realizar un mosh de proporciones épicas. La complicidad está a la vista y no hay mucho en lo que innovar.

Entonces, ¿qué sucedió cuando comenzó a sonar Hangar 18? Exacto, lo que todos se están imaginando en este preciso instante. Cada uno coreando los riffs, cantando ambas estrofas y esperando la sección de solos para dejar la vida gritando «Megadeth!…Megadeth!…Megadeth!«. Catalogarlo como todo un ritual pareciera ser poco. Y durante Wake Up Dead la situación no fue distinta. Comenzaron a aparecer pits cada vez más numerosos y la cancha ya era un total descontrol. Tanto así que en el sector derecho se encendió una bengala que lo único que hizo fue desatar un caos para enmarcar. Y esto no dejó indiferente a nadie, ya que un par de guardias saltaron la reja divisoria y literalmente ingresaron al medio del mosh para poner todo en orden. Bueno, eso intentaron, porque la verdad es que no había forma de calmar los ánimos, puesto lo siguiente sería In My Darkest Hour, que siempre trae consigo esa catarsis colectiva y esa interpretación tan propia de su lírica. Mi parte favorita por lejos es cuando la cancha se abre súbitamente mientras el colorado gesticula cantando «I walk, I walk alone into the promised land/ There’s a better place for me but it’s far, far away«. Lo que sigue es tierra conocida. ¡Demoledor!

Uno de los tantos clímax se vivió durante la dupla conformada por The Threat is Real y Skin o’ My Teeth. Más detalladamente, durante la primera por fin pudimos tomar un pequeño respiro y de verdad poder apreciar en alguna medida el desplante que había sobre el escenario. Dave Mustaine ya nos tiene acostumbrados a los aspectos visuales -tanto en las pantallas como en los juegos de luces- para darle más sentido a cada canción. Entonces, el clímax mencionado se vivió entre la transición hacia la segunda canción. ¿Se imaginan el por qué? Exacto, ¡apareció otra bengala! Ojo, bajo ningún motivo estamos incitando a este tipo de comportamiento, pero seamos francos al decir que estos detalles son los que van dando cuenta del éxtasis de los presentes. Dicho sea de paso, gran decisión de incluir Skin en el setlist, pedazo de tema.

Momento de que David Ellefson y Dirk Verbeuren queden solos en escena y comiencen a interpretar ese interludio llamado Dawn Patrol. Señal inequívoca de que nuevamente se formaría un campo de batalla apenas comenzara a sonar la parte rápida de Poison Was the Cure. ¿Alguien pudo mantener su posición sin que lo empujaran? Yo lo único que recuerdo es que se formaron dos mosh simultáneos uno al lado del otro. Dicho de otra forma, podías pasarte de un pit a otro dibujando una especie de número ocho con tu desplazamiento. ¡Para enmarcar!

Bastó tan solo un golpe en la batería para que todos nos diéramos cuenta de que se venía Trust. Durante la intro poco a poco se van calentando motores y es sabido que hay que cantar la letra de principio a fin. Y no es casualidad, ya que fácilmente fue la más coreada de toda la noche. Además, el coro en español del final ayuda en demasía para dar lo mejor de cada uno de nosotros. Pero ojo, esto no fue nada con lo que se vendría a continuación con la sublime Take No Prisoners. Uff, cuesta encontrar las palabras para describir lo que se vivió durante la rescatada de «Rust in Peace» (1990). Aparte del mosh gigantesco, debo decir que me sorprendió la gran cantidad que se sabe cada estrofa de principio a fin. Sí, es un clásico con todas sus letras, pero al no ser tan recurrente en el tracklist de las presentaciones en vivo, fácilmente muchos podrían «dejarla de lado». Pero no. Todos cantando el «Got one chance -Infiltrate them-/ Get it right -Terminate them-…«. Para qué mencionar el «Take no prisoners, take no shit!«. Doy fe de que observé a muchos gritar esa parte como si no hubiera mañana. ¡Otro de los clímax!

Sweating Bullets siguió con la senda construida por todas sus predecesoras. La particularidad de este track es que cualquier recinto se convierte en un karaoke instantáneamente y todos ayudamos a que así sea. A modo personal, nunca ha sido de mis predilectas, pero sí le doy el crédito de tener una reacción única dentro de la fanaticada. Situación que no cambia mucho con A Tout Le Monde, la cual fue introducida por Kiko Loureiro y que a todos nos pone un poco más emotivos. Como siempre, el singalong del final fue acompañado por las palmas de cada uno de los presentes generando una postal para el recuerdo.

Al igual que el año pasado, Dystopia tuvo un recibimiento correcto pero bastante lejano del promedio del setlist. A pesar de esto, las melodías y el coro fueron seguidas muy de cerca por todos. Con esto, resulta una labor un tanto ingrata hablar de este tema considerando que vendría otro de los puntos altos de la noche. Señoras y señores, ¡de pie para recibir a Mechanix! Gran, gran sorpresa para nuestro país, más aún considerando que en su anterior visita la escogida del «Killing» fue Rattlehead. O sea, Mustaine y compañía demostraron estar conscientes y comprometidos con realizar los cambios precisos entre un show y otro. Pero volviendo a la canción en sí, que hermoso poder cantar el «Whoever thought you’d be better at turning a screw than me, I do it for my life…» en vivo y en directo una vez más. Clásico incombustible y en la cancha seguía el caos.

Para finalizar la primera parte de la presentación, Symphony of Destruction y Peace Sells agotaron prácticamente todas nuestras energías tras una jornada maratónica en el Movistar Arena. Así, los «Megadeth, Megadeth, aguante Megadeth» y los «If there’s a new way/ I’ll be the first in line/ But it better work this time» resultaron ensordecedores. Por último, Holy Wars…The Punishment Due -con la tercera y última bengala de la noche- fue el epílogo definitivo para un festival que resultó a la perfección. Como mencionamos al comienzo de este análisis, cuesta un mundo innovar cuando se habla de Megadeth y de Dave Mustaine. Sólo queda destacar el gran desempeño de cada uno de sus integrantes. Kiko y Dirk ya son totalmente de la casa.

Setlist de Megadeth:

  1. Hangar 18
  2. Wake Up Dead
  3. In my Darkest Hour
  4. The Threat is Real
  5. Skin o’ My Teeth
  6. Dawn Patrol
  7. Poison Was the Cure
  8. Trust
  9. Take No Prisoners
  10. Sweating Bullets
  11. A Tout le Monde
  12. Dystopia
  13. Mechanix
  14. Symphony of Destruction
  15. Peace Sells

Encore

  1. Holy Wars… The Punishment Due

Una nueva visita de esa institución llamada Slayer congregaría a miles y miles de fanáticos que hacen que un show de los americanos resulte un número imperdible cada vez que visitan nuestro país. Esta vez vendrían presentando parte de su último disco «Repentless«, trabajo más que interesante y que de alguna forma volvió a posicionarlos al tope de la escena mundial. Pero ellos no serían los únicos en echar abajo el Movistar Arena, ya que otras dos bandas serían las encargadas de calentar los ánimos poco a poco. Veamos que tal.

DEKAPITED

19:00 hrs. en punto y las 500 personas que se encontraban dentro del Movistar se preparaban para recibir a Dekapited, banda nacional elegida por votación popular para estar dentro de este mini-festival de día Lunes. En primera instancia -y luego de escuchar la intro con la banda sonora de la película Psicosis de Alfred Hitchcock-, si bien el volumen estaba algo elevado y en algunas ocasiones los músicos sufrieron algunos acoples, la verdad es que esto no se vio reflejado en el show de los compatriotas. Su energía desbordante y agresividad implantada en cada uno de los riffs de Camilo Pierattini y Cristian Contreras dan cuenta de ello. De esta forma interpretaron temas como Muerte, que resulta ser toda una declaración de principios, siempre teniendo de fondo a Patricio Riquelme marcando a mil por hora.

Ya con el doble de asistentes rondando las dependencias del recinto, también hubo tiempo para presentar material más nuevo proveniente de su último EP llamado «Sin Misericordia«. La rescatada fue la entretenida Mundo Decadente, que entre otras cosas el bajista Inti Astudillo se manda sendas intervenciones e interludios demostrando todo su dominio. Así, tras media hora de presentación, comienzan a dar las gracias frente a los metaleros que no pararon de moshear en ningún momento y que tranquilamente fueron poblando la parte delantera de la cancha. Está más que claro que la ejecución instrumental no es la más prolija, pero su estilo más callejero y a la vena funcionó a la perfección en esta oportunidad. Merecida chance.

Setlist de Dekapited:

  1. Intro
  2. Nacidos del Odio
  3. Tormento y Miseria
  4. Muerte
  5. Falsas Caras
  6. Contra Iglesia y Estado
  7. Anticristo
  8. Mundo Decadente
  9. Estúpida Nación

A.N.I.M.A.L.

A las 19:47 hrs. en punto se apagan las luces del recinto para dar inicio al show de los argentinos. Rápidamente Andrés Giménez toma el micrófono y da las gracias por tener la oportunidad de tocar junto a Slayer. Aprovecha también de decir que traen el poder latino y que dedican su presentación a «todo el pueblo mapuche«. De esta forma, arremeten con Sólo Por Ser Indios, opening track de su disco «Fin de un Mundo Enfermo» (1994). Fue bastante bien recibida puesto que toda la parte delantera de la cancha comenzó a saltar y a cantar el coro en apoyo a los trasandinos. Esto se extendió con la notable Latino América, que trajo consigo el primer mosh junto a los gritos de «Sigue en pie, sigue en pie, firme!». A todo esto, al menos desde mi posición, el sonido era realmente impecable y cada uno de los instrumentos estaba a un volumen más que óptimo.

Nuevamente el frontman pronuncia unas cuantas palabras y comienza a recordar la primera presentación del grupo en nuestro país que tuvo lugar en la Discoteque Blondie el año 1994. Posteriormente presenta Sol, con la cual logramos apreciar de mejor forma la notable labor de Marcelo Castro y Cristian Lapolla. Solo basta recordar el tremendo cambio de ritmo que se mandan luego del «Nada ajeno tiene tanto poder / Nada externo tiene tanto poder» y la reacción que tuvo el público durante ese pasaje. Y si de reacciones se trata, la dupla compuesta por Revolución y Barrio Patrón desataron el caos de principio a fin. Al igual que su versión en estudio, la primera contó con el apoyo en las voces del bajista durante algunas estrofas. Mientras tanto, Andrés se encargaba de animar a los más próximos a la reja a medida que tocaba cada uno de los riffs. En tanto, la segunda fue precedida por una frase para el bronce que funcionó a la perfección de cara a lo que se vendría. El líder dijo que la canción duraba solo 45 segundos y que era el momento perfecto para que se dieran «los de la U con los del Colo». Dicho y hecho, puesto que mientras sonaban los primeros acordes, la cancha se abrió súbitamente en una especie de wall of death que desató la violencia luego de que la banda dejó caer todo su poder. ¡Gran momento!

Durante 666 escuchamos esas atmósferas y esas notas más densas propias del Groove Metal que A.N.I.M.A.L. sabe hacer a la perfección. Además, el guitarrista recibió una bandera mapuche la cual colgó cuidadosamente en el atril de su micrófono. Ovación cerrada desde luego. Posteriormente siguieron con Los Que Marcan El Camino y El Nuevo Camino del Hombre, ambas siguiendo con el camino de sus predecesoras y contando con la participación de cada uno de nosotros durante algunas frases.

Por último -y como en cada uno de sus shows- Cop Killer puso el broche de oro y desató el último mosh tras una amistosa dedicatoria a cada uno de los policías de este mundo. Así, siendo las 20:22 hrs. y recordando las caras de agradecimiento a mi alrededor, solamente me queda admitir que tenía expectativas bastante bajas respecto a la presentación de A.N.I.M.A.L. Pero para mi sorpresa, desde un comienzo nos brindaron una performance impecable, consistente y precisa en la elección de los temas. A su vez, Andrés Giménez logró echarse el público al bolsillo con su discurso contra el abuso y la corrupción, sin dejar de lado su parecer frente a otras cosas más banales como la situación actual de MTV. Finalmente, el excelente sonido y puesta en escena de los tres músicos terminó por complementar un show redondo en todos sus aspectos. ¡Bien por los trasandinos!

Setlist de A.N.I.M.A.L.:

  1. Solo por ser Indios
  2. Latino América
  3. Sol
  4. Revolución
  5. Barrio Patrón
  6. 666
  7. Los que marcan el Camino
  8. El Nuevo Camino del Hombre
  9. Cop Killer (Cover de Body Count)

SLAYER

A medida que el reloj avanzaba y que veíamos como el Movistar Arena se iba llenando lentamente, lo primero en llamar la atención sobre el escenario era el vistoso telón en blanco y negro con la portada de «Repentless» (2015), que ya vaticinaba parte de lo que viviríamos en unos cuantos minutos.

No podemos pasar por alto el instante en el comienza a sonar Thunderstruck por los altoparlantes y como cada uno de nosotros gritó «Slayer!…Slayer!…Slayer!» en vez del clásico «Thunder!», ya con un Movistar Arena prácticamente lleno, y sólo con algunos claros en pequeños sectores de la platea baja. Así, puntualmente según la hora pactada y ya con la adrenalina por las nubes, se apagan las luces y empieza a sonar Delusions of Saviour. La atmósfera lúgubre y sombría creada por esta intro funcionó a la perfección para ir subiendo la tensión y entrar de lleno al primer hachazo de la noche: Repentless. Antes de comentar algunos aspectos respecto a la ejecución del tema, ¿alguien pudo mantener su lugar fijo dentro de la cancha una vez que Paul Bostaph comenzó a aplastar todo a su paso? Me puedo anticipar a esta respuesta puesto que el caos y descontrol se tomó cada rincón del recinto. ¡Perdí la cuenta de cuántos moshpit se formaron en un par de segundos! Y cómo no reaccionar de esa forma, si la banda partió soñando como cañón y más aún si el puntapié inicial se dio con la mejor composición de su último álbum. Por lo demás, cuanta garra le puso Tom Araya en frases como «We are killing ourselves a little more everyday!« y luego en el coro «Live fast / On high / Repentless / Let it ride!» que retumbó en todo el recinto. Luego, los solos vertiginosos de Gary Holt y Kerry King terminaron por coronar un momento más que plausible que se extrapoló en la primera revisión a «Show No Mercy». The Antichrist cumple a cabalidad el ser un track digno de los metaleros vieja escuela que siempre añoran material de los años ochenta.

Si bien es cierto que nuestro compatriota «se guarda» un poco en su interpretación durante Disciple (algo que podría restarle fuerza al tema en sí), la verdad es que a estas alturas poco y nada importaba. De hecho, si no hubiera tenido que abrocharme el cordón de una de mis zapatillas que más temprano que tarde iba a terminar en medio del pit, ni siquiera me hubiera percatado de esto último. Por lo demás, qué manera de gritar «God hate us all!» madre mía. Y eso no es nada comparado al del quiebre en la parte media donde la batería alcanza niveles superlativos. Antes que se me olvide quiero hacer una apreciación muy personal en este punto: si bien Dave Lombardo para muchos es y será considerado «el» baterista de la agrupación -históricamente hablando-, la verdad es que no hay nada como escuchar esta canción con su intérprete original.

Rápidamente llegamos a uno de los tantos clímax de la noche con un clásico que nunca puede faltar en un show de Slayer. Es más, ya habíamos adelantado durante los días previos que Postmortem tiene su lugar privilegiado en la carrera de los americanos más que merecido. Entrar en detalles solo sería explicar lo obvio. Para el recuerdo quedará el contraste entre las primeras estrofas y el outro comandado por Paul Bostaph donde la banda hace lo que mejor sabe hacer. Nosotros en tanto logramos dar la talla frente a un temón de estas características. Vale decir, mosh y headbanging por doquier.

Hay una premisa que es válida dentro de cualquier setlist del conjunto oriundo de California: si ellos así lo desean, pueden tirar cañonazo tras cañonazo. Me explico. Considerando los cuatro tracks iniciales, ¿no será mucho ahora tocar Hate Worldwide y War Ensemble? En serio, hasta el momento no nos daban ningún respiro y la recepción y posterior ovación al finalizar cada tema daba cuenta de aquello. Pero comentemos algunas cosas que no pueden quedar fuera este análisis. La única revisión a «World Painted Blood» (2009) me parece que fue la elección correcta. Además de la canción homónima, esta por lejos es una de las más destacables de dicho álbum. Y así lo hemos entendido todos, puesto que desde la presentación del año 2011 ya puede ser considerada como una de las indispensables dentro del catálogo. Por su parte, la correspondiente a «Seasons in the Abyss» (1990) obviamente contó con el grito «Viva Chile mierda!» que ha viajado por todo el mundo gracias a Tom. A todo esto, tremendos los aplausos que bajaron una vez que quedó solo sobre el escenario para dirigirse a toda la audiencia con frases como «¿Van a tener un buen tiempo esta tarde?» o «¿Ustedes están listos?». Respecto a la ejecución de ambas canciones, solo queda mencionar que la dupla Holt/King se mostró mucho más compenetrada y con más desplante a medida que demostraban su categoría al tocar cada uno de los riffs.

¡Por fin un respiro para tomar un poco de aire!. Decimos esto porque When the Stillness Comes y You Against You fueron el momento propicio para lograr recomponerse y guardar energías para más adelante. También sirvió para dimensionar la tremenda producción que Slayer trajo consigo. Los juegos de luces fueron variando entre pasajes más calmados y otros más frenéticos a medida que los temas se iban construyendo. Mis respetos hacia el frontman, que prácticamente se llevó todo el peso interpretativo en las partes más densas. Pero la sección de cuerdas no se quedó atrás, puesto que lograron recrear a la perfección las partes más filosas y «callejeras» de «Repentless«. Así, también podríamos considerar que esta pequeña pausa de igual forma se extendió hasta Mandatory Suicide, la cual se convirtió en un karaoke durante las melodías iniciales que continuó luego de cada estrofa, sin dejar de ser una de las infaltables del «South of Heaven«.

Fight Till Death trajo de vuelta los pogos más multitudinarios y los gritos llenos de ira del cantante. Por cierto, notable la pegada y el trabajo de pies de Bostaph. En este punto hay que hacer un pequeño paréntesis y destacar que para los más quisquillosos, acá la performance se vuelve más que interesante, dado que instrumentalmente hablando, los mejores momentos se vivieron con la ya mencionada y también durante Dead Skin Mask y Captor of Sin. Tom nos incitó y luego dejó que cantáramos parte del estribillo del hachazo del «Seasons«. Otro de los detalles importante es que el logo de cerveza inspirado en Hanneman estaba impreso sobre la guitarra de Holt que además era constantemente enfocado por las cámaras. En cuanto a Captor, fue seguida muy de cerca por todos pero convengamos en que fue recibida de una forma bastante tibia.

La sorpresa de la noche vino con un cambio totalmente inesperado en relación al setlist que venían tocando durante toda la gira. Les mentiría si les dijera que me moría de ganas por escuchar Pride in Prejudice y Vices. Es por esto que la inclusión de dos temazos como Die By The Sword y Chemical Warfare fue por lejos una de las mejores decisiones que pudieron tomar. Y esto se pudo confirmar con creces al mirar hacia todas las direcciones de la cancha, puesto que súbitamente se multiplicaron los mosh y las exclamaciones se asombro al reconocer tal nivel de clásicos. Es cierto que un pequeño punto en contra que no podemos obviar fue la dificultad para escuchar los solos de Gary Holt (que digámoslo, es el músico en escena más entretenido de ver). Aún así el fundador de Exodus se las arregló para demostrar sus años de experiencia y de carretera. Por lo demás, el grito de «Nothing to see where the sleeping souls lie / Chemical Warfare!» fue ensordecedor.

No hay que olvidarse del cambio en el lienzo que se produjo antes de que comenzara ese temazo llamado Seasons in the Abyss. Si la memoria no me falla diría que es exactamente el mismo que utilizaron el 2013 en el Estadio Nacional. En cuanto al clásico que estaba sonando, sin dudas que fue otro de los clímax dentro de la primera parte del set. Nadie se quedó sin cantar el coro «Close your eyes and forget your name / Step outside yourself and let your thoughts drain / As you go insane, insane». Finalmente, durante Hell Awaits los «eh! eh! eh!» y el headbanging no se hicieron esperar durante la introducción. Todo esto mientras calentamos motores, puesto que tarde o temprano el baterista marcará la velocidad de otro de los clásicos que nos regalaron. Como ya es costumbre, Kerry King se despacha un solo de su marca registrada, que aunque ha sido ampliamente criticado, vaya que le ha dado frutos con el pasar del tiempo.

Tras una pausa que pasó casi desapercibida, bastaron un par de las notas iniciales de South of Heaven para que todo el Movistar Arena comenzara a corear una melodía que ha traspasado generaciones y que explota con la frase «Before you see the light you must die». Pero todos sabemos que eso solo es la previa para luego dejar la vida cantando «On and on, south of heaven» una y otra vez. Excelente labor la de Paul Bostaph además, pues aunque suene algo obvio, supo llevar el tema poco a poco con todas las progresiones que eso implica.

Bueno, lo que resta del setlist la verdad es que cuesta describirlo. Quiero decir, ¿qué se puede mencionar respecto a Raining Blood y Black Magic a estas alturas del partido? Hacemos referencia a ellas como una sola, puesto que ambas fueron conectadas sin transición alguna. Ojo, no exagero al decir que el diámetro del moshpit prácticamente ocupaba todo el ancho de la cancha del recinto. De esas proporciones estamos hablando. Y hay para todos los gustos, puesto que los que no estaban dentro del caos mismo, disfrutaban lo último que quedaba con un headbanging que de seguro traerá consecuencias durante unos dos o tres días. Mención honrosa a una fugaz bengala que se encendió cerca de la platea norte.

Y para finalizar, el Thrash Metal hecho canción: la todopoderosa Angel of Death. Basta nombrarla para saber todo lo que trae consigo. Coreada a más no poder y más aún sabiendo que el concierto llegaría a su fin en cosa de minutos. Una vez que la banda comienza a retirarse, una bandera chilena es lanzada directamente a Tom Araya. Este la toma y la muestra cuidadosamente frente a una audiencia que cayó rendida a los pies de Slayer. Da las gracias por haber pasado «un buen tiempo con él» y finalmente se despide con un «Buenas noches, adiós!». Obviamente bajó una pifiadera impresionante de parte de todos los que podríamos haber seguido disfrutando por unas cuantas horas más.

La verdad es que la hora pasó volando y muchos no dimensionamos que el concierto efectivamente había terminado. Pero eso solo da cuenta de que la presentación rayó en la perfección en todos sus aspectos. A su vez, y en relación a su última visita a nuestro país, es innegable que los americanos nos debían un show en solitario acorde a su importancia mundial y a su carrera que se extiende por más de treinta y cinco años. Y vaya que cumplieron con creces. Setlist aplastante, muy buen sonido, cada instrumentista compenetrado en su función y como no, un Tom Araya que sigue demostrando que indudablemente es profeta en su tierra. Desde que Gary Holt y Paul Bostaph ingresaron a la banda, se ha tornado bastante sencillo criticar y mirar en menos el status del conjunto. Para nuestro alivio, hay algo que los detractores jamás podrán cambiar: Slayer en vivo es una máquina imparable. Por último solo queda exclamar: ¡SLAYER EN CHILE CTM!

Setlist de Slayer:

1. Delusions Of Saviour / Repentless
2. The Antichrist
3. Disciple
4. Postmortem
5. Hate Worldwide
6. War Ensemble
7. When the Stillness Come
8. You Against You
9. Mandatory Suicide
10. Fight Till Death
11. Dead Skin Mask
12. Captor of Sin
13. Die by the Sword
14. Chemical Warfare
15. Seasons in the Abyss
16. Hell Awaits
Encore
17. South of Heaven
18. Raining Blood
19. Black Magic
20. Angel of Death

 

 

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Judas Priest + Motörhead en Chile | 5 de mayo 2015 | Movistar Arena

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Dream Theater es uno de los grupos de Heavy Metal, dentro de los que podríamos denominar “grandes” –por repercusión y convocatoria fundamentalmente, sin entrar a debatir sobre la calidad de muchas agrupaciones que de acuerdo a los primeros criterios son más “pequeñas”– que más se demoró en llegar a Chile. Recién lo hizo por primera vez a fines del 2005, en ese show tan recordado por quienes tuvimos la fortuna de asistir y, sobre todo, por la propia banda, que quedó sorprendida e impactada por la inmensa convocatoria de chilenos que repletaron la Pista Atlética del Estadio Nacional. Claro, eran otros tiempos, los neoyorquinos no habían venido nunca y sin duda era de los actos más esperados por la fanaticada nacional.

Posteriormente los norteamericanos se fueron “poniendo al día” e hicieron dos conciertos, el 2008 y 2010, en el mismo recinto que nos convocaría este miércoles 24 de septiembre, en que sin dudas el del 2010 acapara nuestra memoria al ser una de las primeras instancias de “normalidad” que vivía la zona centro-sur del país tras la tragedia del terremoto de Febrero de aquel año, aunque hayan hecho un espectáculo algo más corto de lo que tenemos la costumbre de ver en la banda. Y su última presentación, del 2012, fue en ese inaccesible local que es Espacio Riesco, en que muchos fans recordamos el terrible tráfico y lluvia que debimos sobrellevar para poder lograr arribar al recinto. Por suerte la banda aplacó esas sensaciones amargas en lo que fue el primer show de Dream con Mike Mangini en estas tierras, con un show contundente y técnicamente impecable, como acostumbran estos norteamericanos.

dt14cl-04Así, Dream Theater versión 2014 nos convoca a su quinta presentación en nuestras tierras, ya con Mangini más empoderado en su posición de batero titular, pese a que, por cierto, siempre existirán quienes extrañen y añoren a Mike Portnoy. No vamos a entrar a discutir quién es mejor baterista ni mucho menos, cada quién tendrá su opinión y es respetable, pero sí es indudable que, más allá de su talento con los tarros, el carisma de Portnoy era importantísimo para darle un mayor grado de emotividad y cercanía a la banda con el público en sus presentaciones en vivo. De todas formas, el talento de Mangini y su capacidad para ponerse esa mochila en la espalda está fuera de toda discusión razonable y así quedó demostrado con su irreprochable y admirable performance del 2012.

De esta forma, el Movistar Arena se preparaba para “An Evening With Dream Theater”. Me agrada el concepto de “evening” que existe en inglés y que no es tan literalmente traducible, es como el “inicio de la noche” pero no es “la noche noche” que es cuando uno duerme. Paulatinamente se fue formando un marco de público bastante interesante considerando que es la quinta vez que nos visita la banda, unas 6.000 personas aproximadamente, una hora antes del concierto, en que un humo de dudosa procedencia inundaba la vista, pese a que el Arena es un recinto que permite ver bien desde prácticamente todos sus sectores.

Personalmente creo que nunca serán suficientes veces para ver a los grupos que a uno le gustan y que forman parte importante no sólo de la banda sonora de uno, sino que derechamente de su biografía, y que si bien es cierto los precios de las entradas francamente no ayudan a poder ir a todos los shows, hay instancias en la vida donde uno tiene que hacer ciertos sacrificios. Y buena parte de los asistentes lo entendió así, pasándolo bien en la previa del espectáculo, riendo con un show personal de un vendedor de papas fritas o cantando el himno nacional (!) para aplacar la espera. Así, pasaban los minutos y veíamos un telón cubriendo el escenario, que mostraba el símbolo de “Majesty” que, como sabemos, está en cada rincón gráfico de la banda, hasta en los bombos de Mangini o en el teclado de Rudess.

Esperábamos ya con ansias el inicio del show y ver si nos tenían preparada alguna sorpresa en la obertura del espectáculo, como el memorable inicio del recital del 2012 con la música de Hans Zimmer, las pantallas/cubos y el avioncito de Dream Theater “aterrizando”. Y si el desafío era superar esa introducción, sin dudas era bastante difícil. Pero lo que vimos a partir de las puntuales 20.30 horas, ya con unas 8.000 personas, cuando se apagaron las luces, fue realmente memorable y ya valía cada peso de quienes desembolsamos nuestros emolumentos para adquirir la respectiva adhesión para ingresar al show, porque es una de las performances audiovisuales más geniales que se hayan visto en un show rockero en Chile en todos los tiempos.

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Porque claro, se apagan las luces, sobre las pantallas gigantes se proyecta una cuenta regresiva, y empieza a sonar una versión orquestada de esa brillante intro de su última placa, titulada minimalistamente Dream Theater, que es False Awakening Suite, de las mejores de la carrera de los norteamericanos. Pero no sólo eso: en las pantallas gigantes luego del “countdown” se proyectaría un video realmente increíble, que recorrió animadamente, en orden cronológico y con movimiento, todas las portadas de los discos de la banda. Así, pasamos de ese joven muchacho que está siendo marcado cual bovino de un rancho de Tennessee con el logo Majesty del When Dream And Day Unite, pasando por el corazón y la niñita de Images And Words, viajando al reloj y espejos de Awake, al niño en la playa de A Change Of Seasons, el mar y los binoculares del Falling Into Infinity, pasar por la cara y los periódicos de Metropolis 2: Scenes From a Memory y llevarse la primera ovación de la jornada, y así pasaban Six Digrees Of Inner Turbulence, Train Of Thought con su ojo, Octavarium y su péndulo de Newton, las autopistas de Systematic Chaos, el cielo oscuro de Black Clouds & Silver Linings, conectando de maravillosa forma con el trapecista en el cielo de A Dramatic Turn Of Events y finalmente llegar al logo Majesty de su nueva placa. Realmente formidable y alucinante, cualquier concepto laudatorio se queda corto ante una verdadera obra maestra audiovisual, si usted estuvo allí seguramente lo entenderá, en video es difícil de apreciar la magnitud y la magia del momento.

Y así, cae el telón y comienza el llamado “primer acto” de la noche, viendo ya a Mike Mangini, John Petrucci, Jordan Rudess y John Myung sobre el escenario del Movistar Arena para dar el puntapié inicial de la velada con The Enemy Inside, el single destacado de su última placa, fabulosa forma de retratar artísticamente el stress postraumático de los veteranos de guerra. Así, sale a escena James LaBrie, con un plus bastante importante: todos sabemos que el canadiense arrastra desde hace largo tiempo ciertos problemas en sus cuerdas vocales, incluyendo una lesión bastante severa que lo tuvo a mal traer durante un buen tiempo… pero Dream Theater no tocaba en vivo desde hace casi dos meses, por lo cual en la previa presumíamos que la voz de James estaría más descansada que en ocasiones anteriores. Y no nos equivocamos, pues LaBrie interpretó el tema de forma irreprochable. Palabras aparte para el apoyo visual con las pantallas gigantes proyectando el videoclip de este corte, realmente generando una notable compenetración entre la banda y el público y haciéndonos pensar que sería el comienzo de una velada memorable. Primer corte de su nueva placa defendido en vivo, y con particular éxito.

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En este “primer acto” la banda interpretaría prácticamente en su totalidad temas de sus últimos tres discos. Así, lo que vendría a continuación del “buenas noches Santiago” de LaBrie sería un recuerdo del interesante Black Clouds & Silver Linings, con la excelente The Shattered Fortress, la última parte de la famosa “Suite de los doce pasos” de Portnoy, un tema con una extraordinaria cantidad de matices –y referencias a los otros temas de la suite– y que probablemente contenga parte de los pasajes más “pesados” del catálogo de la banda, lo que de por sí le proporciona un importante plus para tocarla en vivo. Curiosamente no la habían tocado en Chile en el show del 2010 que precisamente promocionaba Black Clouds. Pues bien, en directo resultó prácticamente impecable de no mediar por un sonido un poquitito sucio, y nuevamente el apoyo visual con el excelso trabajo de cámaras y puesta en escena del equipo de apoyo de la banda resultó tremendo, pudiendo ver, por ejemplo, desde arriba el teclado y el iPad del “Wizard” Jordan y su polera con la bandera de los Estados Unidos en negro y blanco y al revés. Fantástico inicio del show.

dt14cl-05James vuelve a saludarnos y nos dice que “it’s great to be back”, y otra serie de palabras de muchacho criado en un hogar con muchos valores y principios, para a continuación dar paso al momento de repasar algo del gran A Dramatic Turn Of Events, un disco que ha “envejecido” de manera notable y que se aprecia mucho más hoy en día que en el tiempo en que apareció, quizás porque las primeras escuchadas estaban algo condicionadas por la curiosidad y sobreatención que implicaba el hecho de tratarse del primer trabajo de la banda sin Portnoy y con Mangini. Pues bien, el corte de apertura de este disco, la magistral On The Backs Of Angels, que ya tuvimos la fortuna de escuchar en vivo en Espacio Riesco, nos mostró a un James LaBrie con su polera de “Sons Of Anarchy” pidiéndonos corear los “uo-o-o-ooooh, uo-o-o-ooooh” del principio, invitación que obviamente aceptamos de buena gana, y nuevamente –no me canso de destacarlo– con un soporte audiovisual de inmejorable factura. Es un tema realmente fabuloso y en vivo se le saca un lustre mayor al ver el desempeño técnico de estos verdaderos genios.

Siguiendo con el soporte audiovisual, habría varias apariciones de un taxi amarillo de modelo antiguo llamado “Majesty Taxi”, con su patente “DT1985” (haciendo obvia alusión a las iniciales de la banda y al año de su formación) recorriendo diversos lugares, en los momentos en que se ejecutarían temas de su última placa. Aquí fue la primera aparición de este taxi, que llega a una casa solitaria en medio de la nada y con el logo Majesty formando una especie de constelación en el cielo. Esto nos marcaba una vuelta al presente, con la increíblemente rushiana The Looking Glass, un corte respecto del cual si lo escucháramos cantado por Geddy Lee no nos extrañaría para nada, y que si bien no me parece de lo más destacado de su último esfuerzo en estudio, aprobó con buena forma, más que nada al comprobar la confianza con que andaba (y anduvo toda la noche) LaBrie. Como dijo un amigo, “entró con confianza, incluso le está pegando desde afuera del área”, haciendo una analogía pelotera al ver a James cumpliendo con excelente nota su función.

Y por primera vez en la jornada nos tocaba un viaje hacia el pasado, pero al pasado pasado, específicamente hacia el discutido, injustamente a mi juicio, Falling Into Infinity, que me parece un muy buen trabajo más allá de su flirteo con sonidos más “comerciales”. Sin interrupción desde el tema anterior, Dream nos regaló ese sensacional corte que es Trial Of Tears, que si bien tuvo una introducción un poquito más extensa de lo deseable, marcó uno de los momentos más emocionantes de la velada. Dream Theater es una banda de detalles y sabe los cómo y los cuándo, por ejemplo LaBrie cantando “on the streets of Santiago” en vez del original “on the streets of New York City”, o a Jordan poniéndose su “keytar” (o como algunos la conocen, “el teclado como guitarra de banda sound”) y caminando y tocando como guitarrista, ganándose una merecidísima ovación, a quien, a opinión personal, ha heredado de Portnoy el testimonio del carisma del quinteto.

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La mejor forma de que el vocalista de una banda pueda descansar es un solo de alguno de los instrumentistas. Y si ello viene en el contexto de un tema instrumental, tanto mejor. Y si viene acompañada de otra excelsa, increíble, entretenida y fascinante animación audiovisual, inmejorable. Ante ello, Enigma Machine, instrumental de su última placa, es útil para ese propósito, y además por cierto es el pie preciso para que Mike Mangini nos pueda deleitar en su kit con parte de lo más granado de su tremendo talento. Todo esto en el contexto de un video que se titulaba “D.T. vs D.T.”, una simpática caricatura en negro y blanco que exhibía a los músicos de la banda buscando un diamante con el “Majesty logo” en su interior y sorteando diversas peripecias con dicho propósito, una mezcla ideológica entre Indiana Jones y el juego Montezuma de Atari. Y todo de forma tal que, por ejemplo, cuando en este corte instrumental protagonizaba más la guitarra de “The Beard” Petrucci, veíamos a su caricatura peleando con un dragón, y cuando le toca a Mangini desplegar su talento en un solo incluido en el mismo tema, veíamos a su versión cartoon corriendo cual hámster en una rueda. Impecable, entretenido, fascinante y, ciertamente, fabuloso el trabajo de Mangini. A todo esto, LaBrie se lleva finalmente el diamante en el video, perdón por el spoiler.

dt14cl-10Ahora correspondía que Mike pudiese descansar un poco y ante ello, la banda elige este momento para lanzar otro corte de su último disco, en este caso la balada Along For The Ride, que si bien es muy bonita, no alcanza los niveles de excelencia de otras baladas de Dream, un acápite en el que los neoyorquinos dictan cátedra desde hace muchos años, con joyas como Anna-Lee, The Spirit Carries On, Through Her Eyes o la alucinante Space-Dye Vest, pero más allá de eso, se generó un bonito ambiente, volvimos a ver al simpático “Majesty Taxi” en las animaciones, James recibió una bandera chilena tras múltiples y frustrados intentos por llegar al escenario por parte de quienes la lanzaban… hasta que llegó el gran bache de la jornada. Hacia el final del tema hubo problemas con el micrófono de James y al parecer también con el teclado de Jordan. Intentaron resolverlo pero finalmente decidieron adelantar el interludio de quince minutos que correspondía después de lo siguiente, que debía ser Breaking All Illusions, pero que lamentablemente, a causa de estos problemas técnicos, finalmente no pudo ser ejecutada por la banda. De hecho LaBrie pidió disculpas y nos dijo que harían un intermedio de quince minutos, igual que lo ocurrido en el show del 2005.

Pero no fue cualquier interrupción. Primero, en la pantalla gigante se veía un coqueto cronómetro que retrocedía desde los quince minutos. Y cuando uno pensaba que el cronómetro permanecería allí hasta el final del interludio, comienzan a aparecer paulatinamente cosas en la pantalla, como el texto “youtube remix”, escuchándose luego una conversación telefónica de alguien que quería comprar la guitarra de Petrucci, luego una simpática animación de Jordan Rudess en versión “action figure”, la historia de un muchacho que quería tocar el triángulo en la banda, luego una hilarante aparición de Petrucci como “action figure” convirtiéndose en Transformer y luego en “Oso Transformer”, Mangini como promotor de detergentes, LaBrie como “action figure”, diversos músicos interpretando en diversas instancias canciones de Dream (hasta una especie de orfeón universitario en una cancha de fútbol americano), y terminando con una caricatura de la banda a la usanza de “Bad” de Michael Jackson, entre otras innumerables cosas que vimos en la pantalla y que es imposible reseñar en su totalidad pues la memoria algo tiene de fragilidad. La idea es que usted, amigo/a lector/a, también nos ayude y rememore algunas de las cosas y detalles que, por la frágil condición del cerebro humano, hayamos pasado por alto.

dt14cl-22Y luego de este entretenido intermedio, vendría la denominada “segunda parte”, que básicamente sería nada menos que apretar mentalmente el “play” por el lado B del cassette del Awake, disco extraordinariamente querido por la gran mayoría de los fans de la banda y que este año cumple nada menos que dos décadas. Y si bien Dream es una banda que varía montones sus setlists en los tours, jamás imaginé escuchar algunos de los temas que vendrían a continuación. La pesada y densa guitarra de Petrucci marcaría el inicio de The Mirror/Lie, corte doble donde LaBrie la “descosió” como decimos los peloteros, más allá de un “gallito” por ahí que es perdonable considerando lo bien que anduvo en toda la jornada y particularmente en los recuerdos de Awake, donde muchos corearon los “Don’t tell me you wanted me, Don’t tell me you thought of me, I won’t, I swear I won’t, I’ll try, I swear I’ll try”. Notable performance.

Luego de darnos las gracias y preguntarnos “are you still with us?” y que seguirán viniendo, James nos dice que seguirán con el “Awake theme”, y que en un rato más nos entregarían material de Metropolis 2: Scenes From a Memory, provocando la natural ovación de los forofos apostados en el recinto santiaguino. Pero lo que correspondía a continuación sería continuar con Awake y nos regalarían lo siguiente, la melancólica Lifting Shadows Off a Dream, con un video en negro y blanco muy “otoñal” y que ayudó a contextualizar el tono casi lúgubre de este corte que jamás imaginé escuchar algún día en vivo.

Con Scarred, un verdadero lujo, ya pude confirmar una apreciación personal pero que seguramente más de alguien compartirá: era la mejor presentación de James LaBrie en vivo en Chile, demostrando que los fantasmas de sus padecimientos están quedando en el más profundo baúl de los olvidos. Y qué decir de lo que se logró con la maravillosa Space-Dye Vest, con esa tan alucinante como sencilla línea de piano, idea de Kevin Moore –quien merece más que un reconocimiento– y preciosa y precisamente ejecutada por Jordan que, con la humildad que caracteriza a los grandes en serio, no intenta y no necesita “pasar por encima” de la composición de Moore y la ejecutó de forma sencilla, como manda un corte de ese nivel de emotividad. Ovación total para el final del “Awake Theme” y con esto, sólo falta que alguna vez toquen Innocence Faded y con eso habríamos escuchado el Awake completo en vivo en Chile sumando todos los conciertos de la banda.

dt14cl-19Y una vez que culminó esta vívida remembranza de un disco que salió hace nada menos que veinte años, vendría el último corte de esta segunda parte, y el último del nuevo disco de la banda, la alucinante Illumination Theory, tema de más de veinte minutos de duración. Varios comentarios previos al show que uno pudo recoger decían que querían ver cómo lo harían con este corte, y realmente le sacaron lustre de manera magistral. Vuelve el “Majesty Taxi” al apoyo audiovisual, recorriendo diversos lugares, dejando atrás unas palomas e instalándose en el “Drive in Theater” para ver en la pantalla a Petrucci tocando. Fue sin duda uno de los momentos más brillantes del show y, me atrevería a decir, del año en shows en vivo, fue increíble cómo en directo tomó más “cuerpo” que en su versión en estudio, generó mucha mística con el público de cancha saltando al ritmo de los sones de Live, Kill, Die, el segundo “movimiento” de esta obra (tras la intro Paradoxe de la Lumière Noire), con su riff atrapante y enjundioso. Y luego, apoyados con un soporte audiovisual atinadísimo, con soles/luciérnagas recorriendo una especie de bosque, el tercer movimiento The Embracing Circle –muy filmscore– logró total atención y fue de verdad emocionante. Finalmente, con el cuarto movimiento, The Pursuit Of Truth, el carismático Jordan vuelve a tomar su “keytar” y se va para adelante nomás para recibir los extasiados y merecidos aplausos de un público que rendía merecido tributo a una banda y a un músico fantásticos. Y con el último movimiento, Surrender, Trust & Passion, se puso fin a una ejecución que no sólo respondió a las expectativas, sino que en el caso de varios, la superó. La banda se despide, LaBrie nos dice “good-bye”, y así, siendo las 22.55 horas, culminó la segunda parte de un espectáculo prácticamente irreprochable.

Tras un par de minutos de descanso y de luces apagadas, donde obviamente se sintieron las pifias y gritos de un público que quería más de los neoyorquinos, vendría la tercera y última parte del espectáculo. ¡Y qué parte! Nada menos que una especie de resumen ejecutivo de Metropolis 2: Scenes From a Memory, para muchos su trabajo preferido de toda la carrera de los norteamericanos. Es impresionante cómo Overture 1928 logra generar una atmósfera distinta a la del resto del concierto, y fue coreada por todo el público, cosa no demasiado común en los temas de Dream Theater precisamente por la estructura de sus temas, ayudada además por un soporte audiovisual increíble, que comenzaba con un “2014” en la pantalla que iba retrocediendo año a año hasta llegar, por cierto, al 1928. Y qué decir de la ebullición a la que se llegó con la memorable Strange Déjà Vu, a estas alturas un clásico de la banda y que, como curiosidad demostrativa, podemos decir que es EL ÚNICO tema que Dream Theater repitió en Chile respecto a su show del 2005, lo que da cuenta de un recontra prolífico catálogo de temas que perfectamente los podrían tener ocho horas arriba del escenario sin perder demasiado fuelle. Brillante y además simpática con el genial Rudess mirando directo a la cámara que lo enfocaba desde arriba y captaba su brillante alopecia, su prolija barba cana y su teclado giratorio.

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Y ya culminando el show, a fin de decorar una fabulosa torta de Heavy Metal y Rock, las guindas y cubierta de chocolate crispy serían nada menos que dos cortes excelsos del Metropolis 2. Primero, la increíble instrumental The Dance Of Eternity, un verdadero desparramo de exquisitez técnica y rítmica, ejecutada de manera sobrecogedoramente brillante, y finalmente con la colosal Finally Free, que tocaban por primera vez de forma íntegra en nuestro país, más allá de la inclusión de parte de este corte en el medley Schmedley Wilcox el 2008. La verdad, a varios se nos puso la piel de gallina al no sólo escuchar, sino que vivir la montaña rusa emocional y los distintos ambientes que se ven en este tema, de hecho el “one last tiiiime” fue probablemente uno de los pasajes más cantados de la noche por parte del respetable. Así, a las 23.20 horas y con una banda contenta y recibiendo banderas en el escenario (incluyendo una colombiana), se despiden de un público que podía darse más que por satisfecho, y que abandonó el recinto mientras en la pantalla gigante se proyectaba un video muy de película donde daban los créditos a los músicos y a los audiovisuales que hicieron las animaciones y videos de apoyo.

dt14cl-12En la parte más crítica del show, ciertamente el inconveniente técnico que tuvieron promediando el show y que provocó que no tocaran ese maravilloso corte que es Breaking All Illusions generó algo de pena, y por cierto que se extrañó algún bocadillo de Images And Words, probablemente el disco más icónico de toda la carrera de la banda y que contiene buena parte de sus justificadamente llamados clásicos. Quizás también el sonido no haya sido 100% prolijo, por instantes sonó un poco sucio y con rebote, especialmente el kit de Mangini. Pero en la suma y resta es un show que sin duda alguna quedará en la memoria de la gran mayoría de los asistentes, con un LaBrie cantando como en sus mejores tiempos y con cuatro músicos que están, justificadamente, en los top de los rankings mundiales de sus respectivas especialidades, y que tuvimos la fortuna de volver a ver en directo sacándole lustre a sus credenciales. Y a la larga, cualquier concepto que uno pueda señalar sobre Dream Theater se queda corto, pues cuando uno tiene la fortuna de poder ver a una banda así de grande, talentosa, vigente, dinámica, reinventora y entretenida, todas las flores están de más.

Setlist de Dream Theater:

Primera Parte:
01. False Awakening Suite (intro)
02. The Enemy Inside
03. The Shattered Fortress
04. On the Backs of Angels
05. The Looking Glass
06. Trial of Tears
07. Enigma Machine (con solo de Mike Mangini)
08. Along for the Ride

Segunda Parte:
09. The Mirror/ Lie
10. Lifting Shadows Off a Dream
11. Scarred
12. Space-Dye Vest
13. Illumination Theory

Encore:
14. Overture 1928
15. Strange Déjà Vu
16. The Dance of Eternity
17. Finally Free

 

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