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«Lemmy», la película del líder de Motörhead Lemmy Kilmister, estará en exhbición en el Festival de cine y documental musica In-Edit, a desarrollarse en diciembre en la ciudad de Santiago.

El film fue dirigido y producido por Greg Oliver y Wes Orshoski, quienes siguieron al cantante/bajista cerca de 3 años de gira por el mundo. «Lemmy» también cuenta con entrevistas a METALLICA, JOAN JETT, DAVE GROHL, SLASH, TRIPLE H, OZZY OSBOURNE, STEVE VAI y muchos más.

A continuación se pueden ver 2 versiones del trailer:

Lemmy Movie

BBC

Según informa la cadena televisiva británica BBC, varios músicos de bandas emblemáticas del Heavy Metal y el Hard Rock como JUDAS PRIEST, IRON MAIDEN, DEEP PURPLE, MOTÖRHEAD y DIAMOND HEAD, estarán formando parte de un documental que dicha cadena está realizando, y que llevaría por nombre “Heavy Metal Britannia”. Se espera que el documental salga al aire el 5 de marzo del presente año hasta el momento cuenta con la presencia de figuras como Bruce Dickinson, Rob Halford, Glenn Tipton, Lemmy Kilmister, Brian Tatler, Ian Gillian y Jon Lord, entre otros.

El documental contará la historia del Heavy Metal en el Reino Unido, desde sus origen a mediados de los 60’s y principios de los 70’s hasta su actualidad, pasando por su época de auge durante los 80’s con el surgimiento de la NWOBHM.

¿Que es lo que te produce o se te viene a la mente cuando escuchas el nombre de Motörhead?… la respuesta mayoritaria seguro está entre: sed y rock ‘n’ roll. Es algo que se apropió de quienes estamos metidos en este estilo de música y de quienes, por supuesto, gustamos de las sonoridades que Mr. Kilmister ha plasmado a lo largo de los 33 años de carrera y los más de 20 discos de estudio grabados bajo el nombre de Motörhead; números que hacen de esta banda una de las principales y más características leyendas vivientes del rock duro.  Tan característico como el estilo propio que han forjado.

Convengamos en que Motörhead esta lejos de ser una banda que busque explorar con nuevos sonidos o mezclar estilos para tratar de mostrarse innovadores o adaptarse a nuevas facetas o modas. El particular «rock’n’roll acelerado» que han desarrollado desde sus mismos inicios (como si tocáramos un vinilo de Elvis de 33 rpm a 45 rpm) prácticamente se ha visto inmutable a través del tiempo.  Esto puede ser para algunos un punto criticable dentro de la historia musical de la banda.  Sin embargo, para muchos otros (entre los que me incluyo), es justamente la razón por la cual continuamos escuchando a una agrupación como esta.

Sabemos que año tras año y disco tras disco, Motörhead nos deleitará con un puñado de canciones con formulas que, por muy repetidas que suenen, de seguro provocarán las mismas emociones que tuvimos la primera vez que escuchamos temas como Ace of Spades, Iron Fist, Bomber, Overkill y tantos otros; eso más el casi incontrolable deseo de beber algún «tónico» al son de los acordes del bajo de Lemmy. Dos razones para continuar escuchando cada una de sus placas.

En esta ocasión el disco trae consigo 11 nuevos temas y lleva por título Motorizer, el que estructuralmente es muy similar a su anterior trabajo Kiss of Death.  Nuevamente podemos encontrar temas para todo tipo de gustos, desde los más rápidos como el inicial Runaround Man, de corte muy rockero; Rock Out, que es el tipico tema en la línea de Iron Fist, Ace of Spades o, ya más «nuevo», Burner, del album Bastards de 1993; Teach You How to Sing the Blues, Buried Alive y Time is Right entrarían también dentro de los más acelerados del disco, temas de fácil escucha y con coros gancheros que no cuesta mucho después de un par de días escuchándolos, repetirlos como si tratara de grandes clásicos.

En la veta más lenta, pero a la vez más densa que acostumbra a componer Motörhead, encontramos canciones tales como When The Eagle Screams, One Short Life, que tiene a la vez un feeling muy «bluesero», English Rose, Heroes y The Thousand Names of God, así como también Back On The Chain, que me recordó mucho a una de las partes que componen el tema Hand Of Doom, de Black Sabbath y que encontramos en su disco Paranoid.

Si quieren saber en pocas palabras como suena el nuevo disco de la banda, es mucho más sencillo que toda la palabrería que les podamos decir: simplemente suena como Motörhead. Si conocen algo de ellos, no hay forma de entender errádamente una aseveración como esa. El inconfundible sello que ha sabido imprimir Lemmy a su música esta presente a lo largo de toda la placa, tanto musical, como líricamente: «Rock out, rock out, with your cock out, Impress your lady friends, Rock out, rock out, rock out, ‘Til your life is at an end.» ¿Les queda alguna duda de aquello?, me imagino que no.

Nuevamente un disco de Lemmy y Cía. para disfrutar cerveza en mano. ¡Salud!

Hace exactamente 30 años y luego que fuera despedido de Hawkwind, un tipo de nombre Ian Fraiser Kilmister, más conocido como «Lemmy», se decidió a formar su propia banda bajo el nombre de Bastard, pero luego de un par de conversaciones con su manager optó por cambiar este por el de Motörhead (nombre para denominar a los consumidores de anfetaminas), con el cual hasta el día de hoy sigue dando que hablar.

Y es que Motörhead con la tripleta compuesta por los discos Overkill, Bomber y Ace Of Spades y su Rock ‘n’ Roll desenfrenado, contribuyó a cimentar las bases del estilo que ya venían forjando otros coterraneos como Black Sabbath, Deep Purple y Judas Priest, por supuesto me refiero al Heavy Metal y aunque a Lemmy no le guste que los clasifiquen como tal, nada puede hacer ya, puesto que Motörhead se constituyó rápidamente en un fuerte referente para bandas que comenzaban a dar sus primeros pasos y que luego, bajo su influencia, crearían nuevas formas musicales que derivarían en la formación de más subgéneros, léase Venom.

Pero bueno… este año 2006 y siendo fieles a lo prolíferos que siempre han sido, Motörhead vuelve a la carga con una nueva placa, Kiss of Death, un álbum que mezcla a la perfección el Rock ‘n’ Roll característico de la banda, con patrones que son propiamente Heavy Metal. Esta nueva entrega de Motörhead consta de 12 cortes, muy variados en cuanto a velocidad y estructuras, pero por supuesto todos unidos por un común denominador… ese rock de carretera o cantina de poca monta, mezclado con una fuerte dósis de metal, que se ha transformado a lo largo de los años en el sello de la banda.

En Kiss of Death todas las características ya nombradas se mantienen, pero si hay algo digno de destacar es la variedad del disco, lo que se traduce en una placa sumamente entretenida. Acá encontrarán temas rápidos, lentos, pesados, rockeros, mosheros, etc., es decir, para todos los gustos. Dentro de la faceta más rápida del álbum podríamos citar la inicial Sucker, que se trata del acostumbrado corte veloz que abre muchas de las mejores placas de la banda, un buen y cañero riff a cargo de Phil Campbell, acompañado del siempre sólido bajo de Lemmy y la potencia que aporta el ex King Diamond, Mikkey Dee en la batería… Nobody cares if you lost or you won(…)We gonna dance on your grave, Sucker!!!… ¡que frases!, las letras de Motörhead siempre han sido tan desadaptadas como su música y he de esperar que continúen siéndolo, simplemente porque no pueden ser de otra forma, sino, no sería Motörhead. Otras canciones que podríamos citar dentro de la misma veta rápida del disco serían Trigger, con un coro que engancha a la primera, Sword of Glory, que trae un buen par de riffs y Going Down, que es incluso un poco más rápida que las anteriores.

Si bien todo el disco posee una buena cuota de heavy metal, hay algunos temas que destacan sobre otros por sus riffs y escencialmente por lo pesados de estos. Es el caso de cortes tales como Devil I Know, un tema simple y directo, pero con mucho peso y unas guitarras igual de simples, pero cañeras al máximo; Under The Gun, que es como una especie de «blues heavy metal», cuando lo escuchen entenderán a que me refiero; y Be My Baby, en donde destaca el gran trabajo en la guitarra de Campbell. Pero si de temas realmente pesados se trata, hay que destacar a Living In The Past y Kingdom of The Worm, como los cortes más densos de este Kiss of Death, especialmente Kingdom… en el cual la banda completa realiza un trabajo notable, destacándo el bajo de Lemmy que se escucha pesadísimo.

Mención aparte merece la balada del disco, God Was Never On Your Side, muy relajada, por partes semi-acústica, que adquiere más peso solo en los coros de esta; en este tipo de cortes la voz de Lemmy aporta la sensación de estar escuchando a un hombre viejo contándole sus andanzas por la vida a un grupo de jóvenes, con toda la sabiduría que las experiencias le han entregado… nada lejos de la realidad en todo caso. Excelente tema que pone la cuota de calma al disco.

Resumiendo, solo quiero dejar claro que con Kiss of Death Motörhead no pretende ni intenta reinventar nada, de hecho no encontrarán nada novedoso en esta placa, simplemente es todo lo que podemos esperar de un disco de Lemmy y Cía… y diría que un poco más. De todas formas destaca dentro de sus últimas producciones y sirve para revitalizar en cierto sentido su carrera, que si bien nunca ha estado alicaída, a veces es pasada un tanto por alto. La aguardentosa y característica voz de Lemmy sigue más vigente que nunca -¿a quien no le da sed escuchando Motörhead?- saquen sus cervezas y disfruten de un muy buen disco.