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¡Ya es un hecho! Por fin llegó la confirmación que muchos estaban esperando luego de algunas luces que aparecieron sobre el show. DREAM THEATER volverá a Chile el 15 de diciembre para realizar un concierto histórico y emocionante en el Movistar Arena.

Los norteamericanos no sólo llegarán a promocionar su último álbum «Distance Over Time», que por cierto, ha recibido muy buenas críticas tanto de los fans como por la prensa especializada. Este 2019 se cumplen 20 años del lanzamiento de «Metropolis Pt 2 – Scenes From a Memory», elegido por los fans como “el álbum de Rock Progresivo número uno de todos los tiempos” en una encuesta del 2012 de Rolling Stone. Además fue elegido como el «15th Greatest Concept Album” por la revista Classic Rock.

«Distance Over Time» muestra una nueva creatividad para DREAM THEATER al tiempo que mantiene los elementos que les han brindado seguidores devotos en todo el mundo. La carátula fue creada por su colaborador Hugh Syme (RUSH, IRON MAIDEN), producido por el mismo John Petrucci, mezclado por Ben Grosse y masterizado por Tom Baker.

Las entradas se venderán por sistema Punto Ticket y puntos de venta físicos en Tiendas Hites y Cinemark habilitados de todo Chile. El 29 de julio al mediodía comenzará la preventa exclusiva para clientes Banco de Chile, quienes tendrán un 20% de descuento pagando con tarjetas del Chile 3, 9 ó 12 cuotas sin interés (máximo 6 entradas por cliente). Esta preventa está limitada a 4 mil tickets. En tanto, la venta general a todo público estará disponible el 31 de julio al mediodía por los mismos puntos de venta.

Los valores para ver a DREAM THEATER en Chile este 2019, con recargo incluido, son:

$75.900: Cancha VIP
$62.700: Cancha VIP con dscto. Banco Chile
$75.900: Platea Baja Diamante
$62.700: Platea Baja Diamante con dscto. Banco Chile
$61.000: Platea Baja Golden
$50.400: Platea Baja Golden con dscto. Banco Chile
$49.500: Platea Baja Silver
$40.900: Platea Baja Silver con dscto. Banco Chile
$41.400: Cancha
$34.200: Cancha con dscto. Banco Chile
$41.400: Platea Alta Golden
$34.200: Platea Alta Golden con dscto. Banco Chile
$36.800: Platea Alta Silver
$30.400: Platea Alta Silver con dscto. Banco Chile
$29.900: Tribuna
$24.700: Tribuna con dscto. Banco Chile
$29.900: Silla de Rueda + Acompañante
$24.700: Silla de Rueda + Acompañante con dscto. Banco Chile

Cuando uno habla y/o escucha algo acerca de Dream Theater, es imposible no imaginarse estructuras musicales complejas, cambio de compases abruptos, sincronías de escalas, tiempos rápidos, lentos, armonías, arpeggios, entre muchas otras cosas. Es por eso que al momento en que Dream Theater anuncia un nuevo disco se genera una gran expectación, ya que nos acordamos de lo anteriormente señalado y con qué otra cosa nos sorprenderán.

Distance Over Time” es el nombre del decimocuarto largaduración de los norteamericanos, que verá la luz a través de InsideOut Music y que cuenta con la misma formación con la que cuentan desde “A Dramatic Turn of Events” (2011): James LaBrie en la voz, John Petrucci en guitarras y coros, John Myung en el bajo, Jordan Rudess en teclados y Mike Mangini en la batería.

Después de la gira “Images, Words & Beyond” en conmemoración de los veinticinco años del lanzamiento del mítico álbum “Images & Words”, encontraron algo de tiempo e inspiración para trabajar en un nuevo disco de estudio que reflejara en parte lo hecho en el pasado y una proyección para tiempos futuros, marcando cierta distancia de ese monumental trabajo de extraduración como es «The Astonishing«. Primero por su extensión, pues a estas alturas encontrar un disco de Dream Theater con menos de una hora de duración -como es el caso- resulta llamativo, por decir lo menos. Y además es un disco más «sencillo», por supuesto dentro de la sencillez que una banda como Dream Theater puede llegar a tener, de hecho ningún tema dura más de diez minutos, otra rareza. En este sentido, tal como señaló John Petrucci en una entrevista reciente, «este no es un disco conceptual. Ha sido escrito grupalmente en el estudio, y todas las canciones tienen su punto individual. Hay mucho de banda tocando conjuntamente, y nada más. Hemos trabajado a la vieja usanza, sin extras, colaboraciones especiales. El resultado es un disco más personalista y directo».

La placa abre con Untethered Angel, el primer single de este trabajo, que comienza con un arpeggio con ciertas similitudes a lo que hallamos en A Change of Seasons, donde expresa una atmósfera de tranquilidad marcado en el fondo por un string del teclado que después se rompe con riffs rápidos y sincronizados, hasta la parte del canto que va en crescendo hasta el coro, alcanzando su peak con la frase “open your heart, be set free”, donde posteriormente demuestran todo el potencial del tema con un ensamble en perfecta sincronía que lo dejan expresado en el interludio antes de los solos, que nuevamente son una complicidad entre emisor y receptor como lo han hecho desde siempre Petrucci y Rudess, cerrando así un tema con un coro y un riff que se prolonga hasta el final.

En Paralyzed, que también conocimos hace algunas semanas, encontramos algo más bien monótono. Marca mayoritariamente una línea en donde LaBrie con su voz va describiendo un sentimiento de frustración, presión, ira, que al final quiere romper tal como lo señala el tema, que arrastra un riff distorsionado que se va acabando progresivamente.

El tercer -y último- single del disco es el tercer tema del mismo. Fall Into the Light es una canción agresiva y poderosa que reúne distintos matices. El inicio es totalmente demoledor con unos riffs potentes evocados en toda su plenitud del thrash, hasta la entrada de la voz que comienza como si te contara una historia, llegando a la sección de los solos de guitarra, introducidos por un arpeggio y después desatando un solo que tiene ciertas reminiscencias a Master of Puppets, que pone la piel de gallina. Posteriormente la canción comienza a desenlazarse para llegar a un final enérgico que termina con una escala y un riff que marca su final.

Barstool Warrior en un tema bastante discreto y dinámico, que tiene pasajes similares a The Bigger Picture de «Dream Theater» (2013), que remarca un ensamble bien de Rock progresivo al inicio de la canción y que disminuye bien entrado al tema con una guitarra que va modelando una melodía sincopada durante partes del canto, hasta terminar con un riff que va diluyéndose lentamente. Como anécdota, a Petrucci le contaron en una entrevista acerca de un rumor que nació luego de que se conocieron los nombres de los temas, consistente en que bromeaban con que el propio Petrucci habría contado, en las duchas de un gimnasio, que Barstool Warrior tenía una gran influencia de Manowar, causando las obvias risas del guitarrista.

Por otra parte, Room 137, tema compuesto por Mike Mangini, comienza con riffs bastante pesados en el cual se incorpora una voz con agresividad que se mantiene a lo largo del tema sin mayores cambios. Quizás sea el punto menos fuerte del álbum, en donde la monotonía destaca en el canto. Según Petrucci, Mangini se apoyó en literatura muy diversa para escribir este tema, intentando reflejar «la incertidumbre y la locura que produce ese número«.

Sin embargo, la sensación agridulce anterior queda en el pasado cuando comienza S2N, con el gran John Myung tocando el bajo con algo de tintes de funk acompañados posteriormente del resto de la banda que le da una dinámica bastante atractiva, con un relator que aparece hasta que LaBrie canta llegando a un coro de tan solo dos frases, pero musicalmente te describe el tema en su totalidad con una guitarra por detrás marcando un acorde distorsionado, dándole toda la identidad al tema junto a su interludio instrumental, que continua con la canción hasta llegar al final, que recuerda a ciertos pasajes de The Dark Eternal Night de «Systematic Chaos» (2007).

At Wit’s End tiene un inicio bastante similar a The Test That Stumped Them All de «Six Degrees Of Inner Turbulence» (2002), quizá algo más lento, que se va desarrollando a medida entra al canto. Este es un sumamente elaborado, en el que quizá recorren todo lo que caracteriza a la banda: ritmos rápidos, cambios de compases, ritmos lentos, arpeggios, etc., decorado por un final muy armonioso, tranquilo y a la vez triste, que en el fondo es de lo que habla la canción, de una experiencia traumática y terrible como es una violación, recordándonos la letra de Anna Lee de «Falling Into Infinity«. Como curiosidad, Hans Zimmer, compositor de música de películas, admirado por Petrucci, también tiene una At Wit’s End, en Piratas del Caribe III.

Ya acercándonos al final, Out Of Reaches el tema más reposado del disco, con un piano y un arpeggio que marcan una bella sinfonía al inicio de la canción que luego se abre con un Mangini ejecutando su batería, poniendo la potencia y el sentimiento del ensamble que se va desencadenando. El amor y el temor es lo que marca el tema en esencia.

Y este nuevo trabajo de Dream Theater acaba con Pale Blue Dot, que abre con una atmósfera un tanto misteriosa, que se ve abruptamente interrumpida con una batería que da el inicio a sus compañeros antes de entrar a la acción, con riffs llenos de staccatos que posteriormente da paso a la complejidad que caracteriza a la banda en sus temas, como se deja ver en el interludio musical de la canción, con algunas reminiscencias a The Dance of Eternity de «Metropolis 2: Scenes From a Memory» (1998), que le dan un aura de virtuosismo a un tema que marca un final más que correcto para este trabajo.

Sin embargo, Dream Theater nos regala un bonus trackViper King, que es una canción muy alegre, quizás hasta divertida, con pasajes un tanto llevados al blues, como lo deja expresado el solo de guitarra y teclado a la mitad del tema. Se puede decir que es un tema breve y preciso, más rockero y con menos pretensiones que lo normal para una banda como esta. Un buen corte y una buena decisión dejarla como bonus track.

Distance Over Time” es un álbum que recorre toda la experiencia de la banda a lo largo de los años, en donde hace un recorrido musical por buena parte de su extensa discografía, y particularmente con sonidos remozados de cosas que hemos escuchado en discos como “Images & Words”, “Six Degrees of Inner Turbulence”, “Systematic Chaos” y sobre todo de “Train Of Thought”, entre otros, dejando de manifiesto todo el potencial que la banda sigue teniendo para entregar, sin dejar de lado sus raíces que lo caracterizan: virtuosismo, armonías, atrevimiento, musicalización, entre otras. Que el disco se haga tan corto tiene cosas malas y buenas: las malas es que da cierta sensación de que pudieron haber compuesto un par de temas de esos extensos y notables que caracterizan a esta banda, pero por otra parte, el disco se hace disfrutable y deja con ganas de seguir escuchando. No entra a lo más destacado del enorme catálogo de esta tremenda banda, pero los mantiene con una vida creativa saludable.

Review: Samuel Lorca

 

Complejo. Probablemente es la palabra que mejor define un trabajo de esta magnitud. Dream Theater nos tiene acostumbrados a álbumes de largo aliento, pero esto sobrepasa todo lo antes publicado. Más de dos horas de duración conforman el proyecto más ambicioso de John Petrucci y compañía, donde  la narrativa se asemeja bastante a «The Theory of Everything» de Ayreon. Con estos antecedentes, la placa gritaba a los cuatro vientos que había que darle las escuchas y el tiempo necesario para que tanta información decantara de la mejor forma de cara al siguiente review.

ACTO I

Un futuro distópico ambientado en el año 2285 es la premisa de «The Astonishing«, donde The Great Northern Empire (gobernado por el emperador Nafaryus) oprime a la población sin contemplaciones. El principal medio de control es básicamente la música creada por las Noise Machines (NOMACS), que además son el único «entretenimiento» disponible, ya que cualquier expresión de arte ha sido arrebatada. En el otro bando tenemos a la Ravenskill Rebel Militia, que dirigidos por Arhys pretenden recuperar la libertad de los habitantes y destruir las fuerzas enemigas guiados por el «elegido» que liderará la revolución.

Así, partimos el largo viaje con Descent of the NOMACS, intro «compuesta» por las máquinas de ruido, que rápidamente nos sitúan en la devastadora realidad a la que se enfrentan los protagonistas, donde literalmente escuchamos máquinas trabajando.

El panorama no cambia mucho durante los primeros segundos de Dystopian Overture, ya que una atmósfera oscura y densa abre este nuevo corte instrumental. Conforme avanzan los minutos, nos encontramos con una especie de resumen de todas las emociones a las que apunta el disco en sí. A la oscuridad ya mencionada, se le suman momentos que dan una sensación más reconfortante y esperanzadora o bien otras que siembran la incertidumbre respecto a lo que ocurrirá en la historia. Sacando la canción un poco fuera de contexto, es uno de esos temas con los que Dream jamás se equivoca. Es de conocimiento público que los cuatro instrumentistas funcionan a la perfección en este tipo de situaciones.

En The Gift of Music escuchamos por primera vez a un enérgico James LaBrie, que en primera instancia y bajo la voz del narrador, nos relata las atrocidades a las que está sometido todo el pueblo. Luego Arhys llega a dar una luz de esperanza a este futuro sin música, ya que su hermano Gabriel posee un talento natural para componer piezas de una forma extraordinaria. Todo esto acompañado en un principio por una base que recuerda a los tiempos de «Images and Words«, donde los arreglos corales y las excelentes intervenciones de Jordan Rudess destacan de sobremanera. Hacia el final nos topamos con una excelente sección instrumental donde hay espacio para que todos se luzcan.

El piano y las guitarras acústicas, más el apoyo de los arreglos orquestales, dan paso a una bella balada de corta duración. Básicamente, durante The Answer, Gabriel reflexiona acerca del rol que cumplirá dentro de todo el asunto. Súmenle un punto a LaBrie que se oye en perfectas condiciones, más aún cuando al final sentencia «They are finding faith in me and they believe I’m the one to set them free». A Better Life en un principio parece ser una continuación directa con su predecesora, pero de pronto pasamos a una especie de mid-tempo donde Myung y Mangini suenan aplastantes. Rudess -siempre muy activo- crea una excelente atmósfera que termina por cohesionar un gran tema. Por otro lado, John Petrucci se despacha un solo de esos que nos tiene tan acostumbrados.El track le debe su título al hecho de que Arhys nos deja entrever que detrás del profundo deseo de la libertad, está la promesa que le hizo a su difunta esposa Evangeline: conseguir un mejor futuro para él y para su hijo de ocho años, Xander.

Los rumores del talento de Gabriel llegan a oídos del emperador, quien decide visitar Ravenskill junto a toda su familia para ver con sus propios ojos a la posible amenaza. Es por esto que Lord Nafaryus es teatralidad pura que por momentos recuerda a Jesus Christ Superstar. No se puede dejar de destacar la calma con la que el emperador presenta a cada uno de los integrantes de la familia real, para luego cuestionar las capacidades de Gabriel con un tono burlesco y desafiante. Sin duda una de las más entretenidas, ya que evoca perfectamente la maldad y el dominio del imperio.

A Savior in the Square representa de manera perfecta el primer encuentro entre los dos bandos. En primer lugar, nuevamente nos topamos con una sección acústica muy inspiradora a la que se le suma un sutil solo de Petrucci. En su totalidad representa la música con la que Gabriel deleita al pueblo. Se produce un corte más grandilocuente donde escuchamos la faceta «metalera» de la banda, para dar el anuncio del arribo del emperador, quien solicita que el elegido no pare de tocar su guitarra. Finalmente volvemos a la calma gracias al piano de Rudess, momento en el que Gabriel queda pasmado con la belleza de Faythe, hija de Lord Nafaryus. De esta forma nos conectamos con When Your Time Has Come, una de las mejores baladas de todo el álbum. Principalmente narra como Gabriel y Faythe se dan cuenta que están destinados a estar juntos. Acá prácticamente escuchamos el primer estribillo de todo el álbum. «When you’re facing the path that divides/ know that I will be there by your side. / Find your strength in the sound of my voice/ and you’ll know which choice is right.», canta un LaBrie muy inspirado.

Durante Act of Faythe, la protagonista asocia la música interpretada por Gabriel con un secreto que guarda por años: Un reproductor musical que encontró durante su niñez, el cual contiene canciones del pasado compuesta por humanos. Jordan -quien a esta altura ya se robó toda la película- junto a los arreglos orquestales que no se hacen esperar, son los encargados de llevar toda la canción con una excelente melodía. Imposible no recordar por algunos instantes a Goodnight Kiss de «Six Degrees Of Inner Turbulence» (2002).

Three Days da cuenta de los celos del emperador al terminar la exhibición musical del elegido. Es por esto que da la orden de que éste último debe ser entregado al imperio en un plazo de tres días, de otra forma, volverá con sus tropas y destruirá todo a su paso. Al tratarse de una nueva intervención de Nafaryus, volvemos a la magnificencia con todas sus letras. La banda se da el gusto de llevarnos por pasajes más oscuros e histriónicos donde es imposible no cantar el «Brace yourself, bow down to Nafaryus!/ Pray for help, kneel before Nafaryus!» que exclaman los guardias imperiales. También es destacable la sección de vientos y el vértigo implantado al final, donde Mangini hace de las suyas. Temón de aquellos.

The Hovering Sojourn es una nueva instrumental compuesta por los NOMACS. Si bien es de cortísima duración, cumple la función de poner los pies en la tierra y recordar la cruda realidad que describe «The Astonishing«.

Brother Can You Hear Me?, es un corte más épico, marcial y solemne donde Arhys asegura que no se rendirán ante las amenazas del emperador. A Life Left Behind cuenta con una excelente intro al más puro estilo Dream Theater. Luego pasamos a esos tonos reconfortantes y maternales que se mantienen hasta el final. El coro «I’m waking up/ from a life left behind / To see what lies ahead/ I’m waking up!» es realmente inspirador. En este punto Faythe viaja de vuelta a Ravenskill para ver a Gabriel una vez más. A su vez, la emperatriz Arabelle le ordena a su hijo Daryus que siga la travesía de su hermana procurando que llegue sana y salva. Como no todo podía ser tan bueno, Daryus esconde malas intenciones que pronto saldrán a la luz.

Seguida muy de cerca por su hermano, Faythe logra llegar a los brazos de Gabriel, ganándose la confianza de Xander y Arhys. La hija del emperador asegura que es capaz de convencer a su padre para que decline sus amenazas en contra del pueblo. La canción tiene la virtud de pasar de la calma a la intensidad con la que interactúan los personajes de una forma natural. Nuevamente los arreglos orquestales que ambientan todo el encuentro destacan de sobremanera. Muy similar a su predecesora es Chosen, donde Gabriel definitivamente se empieza a «creer el cuento». El plan consiste en encontrarse nuevamente con Nafaryus para tratar de abrirle los ojos a través de su música. Para los que lo echaban de menos, Petrucci acá se nota un poco más protagonista por algunos momentos.

Una vez que Daryus toma como rehén a Xander, hace una oferta que consiste en asegurarle a éste un futuro bajo los privilegios que ofrece la familia real, a cambio de que Arhys entregue a Gabriel lo antes posible. A Tempting Offer es otro de esos cortes mid-tempo que resultan ser más densos. Si bien no llega a innovar para nada lo que ya hemos escuchado, no deja de tener esa fuerza con la que Dream interpreta este tipo de canciones, principalmente gracias a lo implacable que suena la dupla Myung/Mangini de fondo.

Digital Dischord es la última intervención que hacen las máquinas de sonido en este primer disco.

El amor y el compromiso de protección incondicional hacia un hijo, quedan excelentemente plasmados durante The X Aspect. Digo esto porque Arhys no tiene otra opción más que aceptar las condiciones propuestas por Daryus. Otra balada (sí, otra) donde la primera mitad puede sonar un tanto repetitiva -considerando que ya estamos llegando al final del primer disco-, pero luego la sutileza y la clase de los norteamericanos llega a poner todo en su lugar. Ojo con las gaitas del final.

Con A New Beginning llegamos al clímax del primer acto. Volvemos donde Faythe, quien descubre que el reproductor musical que encontró hace algunos años perteneció a su padre. Bajo este giro, logra convencer al emperador de que se encuentre con Gabriel según lo habían planeado. Si alguien quiere escuchar algún track del disco dejando de lado la historia, este es el indicado. Musicalmente es Dream Theater hecho y derecho. La parte instrumental es simplemente notable, donde un Mike Mangini «directo al hueso» marca la pauta para que los demás se luzcan. Finalmente, John Petrucci se despacha un solo para los más nostálgicos. Un temazo para enmarcarlo en la pared.

Por último The Road to Revolution sigue con la discusión entre Daryus y Arhys. En el otro frente, Faythe le comunica a su padre que el encuentro se realizará en Heaven’s Cove, un antiguo anfiteatro abandonado. Nafaryus se alista para acudir a lo que él cree, será la rendición de Gabriel. Con algo más de tres minutos y medio de duración, se asemeja bastante a Dystopian Overture en lo que a pasajes musicales se refiere. Una forma sobria de poner fin a la primera parte de este extenso trabajo.

ACTO II

2285 Entr’acte es la introducción que nos prepara para lo que se nos viene en este segundo acto. Sin tanta lucidez pasamos a Moment of Betrayal, momento en que Arhys le informa a Daryus que entregará a su propio hermano en el anfiteatro Heaven’s Cove. La canción sabe llevar muy bien los tiempos según lo requiere el actuar del líder de los rebeldes. De un estado casi de desesperación llegamos a un buen coro donde el «Burning rose, secrets sold/ moment of betrayal…» te queda dando vueltas rápidamente. Luego, una sección instrumental que recuerda mucho a la de Outcry del «A Dramatic Turn of Events» (2011), corona un gran comienzo.

Tras una bella intro, en Heaven’s Cove resalta el excelente feeling que tiene la guitarra a medida que el narrador canta su breve aparición. Durante Begin Again escuchamos a la princesa Faythe reflexionando sobre lo que ha ocurrido hasta ahora, para luego comenzar a proyectarse en el futuro bajo su status real. Definitivamente, acá nos encontramos con un baladón de aquellos, donde James LaBrie le pone todo el corazón en su interpretación. Para qué mencionar la hermosa melodía que suena de fondo. Acercándonos al final, una vez que Faythe dice «…before we can at last begin again» los cuatro instrumentalistas nos regalan uno de esos momentos que quisiéramos que no se acabaran nunca.

The Path That Divides relata el enfrentamiento y posterior muerte de Arhys a manos del hijo del emperador, una vez que el rebelde declina de entregar a su hermano. Musicalmente la banda suena sólida como siempre. Nos da una verdadera clase de metal progresivo que da paso a que Mike Mangini muestre gran parte de sus virtudes.

Una nueva intervención de las desagradables NOMACS se produce en Machine Chatter.

Con The Walking Shadow llegamos a otro de los clímax de la obra. Xander, quien escondido observó con sus propios ojos como mataban a su padre, presencia también el error que comete Daryus al atacar a su hermana pensando que en realidad se trataba de Gabriel. Jordan Rudess es el encargado de ambientar cada sección de este tema. Por momentos con su teclado evoca a la locura y la impotencia hasta llegar al tope de las emociones con las palabras del narrador. De esta forma se conecta perfectamente con My Last Farewell. Gabriel finalmente llega a Heaven’s Cove y al presenciar la agonía de su amada y el cuerpo sin vida de su hermano, deja escapar un grito sobrehumano con el que deja un daño irreparable en los oídos de Daryus. La cruda escena es acompañada por una banda absolutamente compenetrada, donde si bien LaBrie hace un excelente trabajo, a ratos desearíamos que la parte instrumental fuera más extensa, más aun cuando escuchamos esos solos de marca registrada.

Losing Faythe es otra balada con tintes más épicos y apasionantes. A esta altura se hace difícil que destaque por sobre lo que ya hemos escuchado (¡llevamos casi dos horas de música!), pero les aseguro que si siguen la letra detenidamente, se encontrarán con un gran tema, que describe cómo Lord Nafaryus arriba también al anfiteatro y observa a su hija a punto de morir. En ese instante tiene una epifanía: Si Gabriel es el salvador que dice ser, su don podría salvar la vida de Faythe. Seguida por la orquestada Whispers On The Wind, el protagonista se encuentra incapacitado de cantar a causa del ensordecedor grito descrito anteriormente.

Durante Hymn of a Thousand Voices, la gente del pueblo de igual forma acude a Heaven’s Cove. Inspirados por Gabriel, empiezan a cantar como un gran coro casi espontáneamente, dándole forma a la «revolución». El elegido tampoco puede ser menos y ante tal situación comienza a hacer uso de sus habilidades logrando que Faythe vuelva en sí. La canción a pesar de los excelentes arreglos corales que posee, siento que se queda corta en la transición desde las palabras del narrador (con un violín y una guitarra acústica más que interesantes), hasta el coro que representa la importancia del momento que se vive.

Acercándonos ya al final, Gabriel y Faythe deciden hacerse cargo de Xander, prometiéndole cumplir el deseo de su difunto padre de construirle un futuro mejor. Our New World es más ganchera y «oreja» que toda la larga lista de sus predecesoras. Suena bastante fresca y realmente llega a renovar energías con un excelente estribillo. «We’ll build a new world, a better world /We’ll build a new world, our new world», simple pero efectivo. Si me lo preguntan a mí, la mejor de este segundo acto.

Power Down es la última vez que escuchamos a las máquinas de sonido, ya que Lord Nafaryus da la orden de destruirlas en el acto. Con Astonishing finaliza este trabajo monumental con el que Dream Theater vuelve a posicionarse en la escena mundial. La paz se restablece y el emperador promete un reino más justo donde las expresiones humanas de arte volverán a ser apreciadas como se merecen. Al ser el epílogo definitivo, rescata algunas secciones y melodías de canciones anteriormente interpretadas, pero esta vez con el toque de pomposidad necesario.

Muchas cosas se vienen a la mente una vez que se hace el balance final. En primer lugar, bajo muchos criterios siento que para algunos se hará muy fácil criticar de forma negativa este disco. Es cierto, se hace casi imposible escuchar las más de dos horas de duración de corrido, por momentos nos gustaría desconectarnos por un segundo de la historia y simplemente escuchar esos temas de Metal Progresivo a la vena al estilo del «Train of Thought«. También están los que extrañarán escuchar a John Petrucci llevando la batuta como solo él sabe hacerlo, o aquellos que esperan oír a Mike Mangini demostrando aún más la máquina de dar beats que es, siempre apoyado por John Myung. Ahora, ¿estas consideraciones hacen que el disco quede al debe?. Desde mi punto de vista, ni por un instante. El fan de Dream Theater sabe apreciar los detalles, la dedicación y el extenso trabajo detrás de cualquier álbum publicado, y con este no debería ser la excepción.

Ahora bien, con el álbum homónimo del año 2013 (disco que a parecer personal es bastante débil) siento que la fórmula definitivamente se les agotó. Quedó evidenciado el «piloto automático» y creo que hablo por muchos al decir que esperábamos una consolidación más certera de la nueva formación. Es por esto que este LP tiene la gran virtud de innovar en cierta forma el presente de la banda, con una apuesta más que arriesgada que pondrá a prueba a cada oyente. Imposible además, no destacar el notable trabajo de James LaBrie y Jordan Rudess, que definitivamente se roban la película de principio a fin.

Volviendo a los puntos negativos de «The Astonishing«, innegablemente el hecho de que debemos conocer la historia detrás de cada canción para darle sentido a lo que escuchamos, puede generar cierta distancia con aquellos que gustan de esos tracks aleatorios sin mucha temática de fondo. Pero como dijimos anteriormente, superando esta barrera les aseguro que se encontrarán con una placa que no pierde detalle alguno y que irá ganando adeptos con el pasar del tiempo.

Señoras y señores, Dream Theater está de vuelta. ¡Más exagerado y grandilocuente que nunca!

 

Finalizando el invierno, DREAM THEATER estará lanzando su nuevo trabajo de estudio, aún sin nombre, bajo Roadrunner Records. El guitarrista John Petrucci reveló que ya todas las voces del disco están listas y ahora se encuentran dedicados en grabar los solos que contendrán los temas.

Además, este álbum será el primero donde el actual baterista de DREAM THEATER, Mike Mangini, haya participado del proceso de composición de las canciones. Según Jordan Rudess; «ofrece esta otra perspectiva que nunca tuvimos como la tenemos con él, que es tener un súper cerebro matemático, un cerebro matemático rítmico. Es realmente un experto en ese campo, más que yo o John Petrucci, o cualquiera de la banda. Así que él puede decir ‘Hey, si ustedes tocan 10 medidas a 7, y si ustedes tocan triplets 5 veces, y si ustedes hacen esto y aquello, igualmente tendrán 21 medidas. Inténtelo’ y al principio fue como ¿QUÉ? Pero él ve eso, ve el mapa».

Por otra parte, el lanzamiento en vivo «Live At Luna Park», grabado en Buenos Aires (Argentina) durante la gira “A Dramatic Tour Of Events”, ha tenido que reprogramarse para noviembre de este año.

La grabación fue producida por Eagle Rock Entertainment y saldrá al mercado en formatos 2DVD, Blu-Ray, Video Digital, 2DVD/3CD, Blu-Ray/3CD y una edición de lujo con 2DVD/Blu-Ray/3CD.

“Esta es sin duda la experiencia en el hogar más cercana a un concierto de DREAM THEATER“, comenta John Petrucci. “Entre la alta definición y video 3D, la enorme mezcla de audio y el documental estilo ‘detrás de cámaras’, se transportarán realmente al recinto y quedarán inmersos en esta experiencia en vivo. Tenemos los mejores fans del planeta ¡y la gente de Argentina no es la excepción! La energía y vibra del Luna Park fue realmente eléctrica y contagiosa. La siergia perfecta entre la banda y el público. Estamos tremendamente orgullosos de este DVD y muy entusiasmados por compartirlo con todos ustedes”.

A continuación puedes ver el trailer de “Live At Luna Park”:

 

Al decir “Teatro de los Sueños”, el oído más pelotero lo asociará a Old Trafford, el mítico estadio del Manchester United, pero el oído más musical interpretará dicha denominación como una forma de referirse a una de las más grandes agrupaciones de la escena mundial, estandarte de un estilo, adorado por muchos, vilipendiado por otros, aunque definitivamente indiferente para nadie que los haya escuchado. Y no son otros que Dream Theater, quizás una de las “grandes bandas” que más se demoró en venir por primera vez a Chile, pues recién pudimos verlos debutar en el sur del mundo en diciembre del 2005 en un inolvidable concierto en una Pista Atlética repleta y que es recordado por el conjunto como uno de los shows donde más asistencia ha convocado. Luego de ello, dos visitas al Arena Santiago (o Movistar Arena posteriormente), 2008 y 2010, completan la foja de Dream en Chile, siempre promocionando materiales lanzados recientemente: el 2005 fue Octavarium, el 2008 fue el turno de Systematic Chaos y el 2010 de su largaduración Black Clouds & Silver Linings, esta última pocos días después del terremoto 8,8 que azotó estas tierras y que, coincidente o no con la sismicidad de ese entonces, mostró a una banda haciendo un show bastante más corto de lo acostumbrado.

Pero si bien ahora igual la idea es promocionar su última placa en estudio, en este caso el sólido y dignísimo A Dramatic Turn Of Events (ADTOE), había algo distinto en el ambiente: se trataría del debut en vivo de Dream sin uno de los miembros más capitales de su historia, nada menos que Mike Portnoy, catalogado de forma muy poco discutible como uno de los mejores bateros de la historia del rock, líder y alma mater de la banda hasta hace no demasiado tiempo. En este sentido, quiero hacer un alcance: en toda agrupación se siente, y bastante, cuando se va un miembro “importante” de la misma, pero creo que particularmente en la función de batero, en pocas bandas el “mazazo” sería tan grande como en Dream Theater. Por ello, el valor, coraje y confianza en sus medios de Mike Mangini para tomar la posta y asumir el cargo merece desde ya un reconocimiento pleno, pues no es sólo ponerse en la espalda una mochila, sino que derechamente ponerse en la espalda un Fiat 600 con quince personas en su interior como en los concursos que se hacían en Sábados Gigantes.

Ante esto, la expectación por ver a Dream en Espacio Riesco sería algo distinta a las otras oportunidades en que habíamos visto su performance en vivo. Si bien uno sabe a lo que va, a presenciar un show de quizás no tanta emotividad sino que de pulcrísimas, brillantes e intrincadas ejecuciones, en este caso en particular se respiraba en el aire ese tufillo a morbo de “a ver cómo anda el Mangini” y ver si el denominado “baterista más rápido del mundo” lograba hacernos olvidar a Portnoy o por lo menos dejar la viudez de lado por un par de horas.

Ya de partida debo señalar que el lugar no me agradó para nada, más aun considerando la desprolijidad de la productora a cargo de la organización, que en su página web agendaba este concierto para las 21 horas y en los tickets se señalaba como kick off las 20. Si bien conocía el Espacio Riesco en otros contextos, nunca me había tocado ir a un recital allá y a priori me parecía que, estructuralmente, no era el mejor recinto para explotar de buena forma las cualidades sónicas de Dream Theater, además de sus complicadas entradas y su ubicación geográfica complejamente accesible de no ser en vehículo (defecto que la intensa lluvia de la jornada se encargó de amplificar), lo que lo convierte en un lugar muy poco recomendable para conciertos masivos. De todas maneras hay que entender que el lugar donde anteriormente habían tocado estaba ocupado por el Ratón Mickey patinando en hielo así que por ello no pudimos disfrutar de este show en un lugar más céntrico.

Pero lo importante es que al frente habría una banda encargada de transformar cualquier otra consideración, dificultad o problema, en algo menos que secundario. Y así lo entendió la fanaticada de Dream, que pese a la inclemencia del tiempo y a la “trasmanidad” del venue, se hizo sentir en gran número en el Espacio Riesco, siendo quizás una de las diez o quince bandas metaleras que más público es capaz de convocar en sus shows. A eso de las ocho, la hora de esta nueva cita de Dream con su audiencia chileno, unas seis mil personas esperaban con ansias el inicio del show.

Y así, con gran puntualidad, y con un escenario auxiliado con dos pantallas gigantes, una a cada lado del mismo, comenzarían los sones de la intro Dream Is Collapsing de Hans Zimmer, celebérrimo compositor de soundtracks de películas como Gladiador o El Origen entre otras. De hecho este tema precisamente pertenece a la banda sonora de este último –gran– film. Al mismo tiempo, en unas especies de tres cubos utilizados como pantallas, se proyectan –en una onda muy pinkfloydiana o rushiana– una suerte de “Merrie Melodies” psicodélica y que culmina con un avioncillo de Dream Theater aterrizando y con sus músicos dirigiéndose a escena. Un momento realmente creativo, mágico, alucinante y cargado de belleza estética. Y la sensación era: “vaya, si así de tremenda es la intro… ¡cómo será el show!”, y si la expectativa era alta, luego de la intro ésta creció aun más.

Se apagan las luces y se escuchan las voces de los cantantes de garganta de Tuvá distintivos de uno de los más grandes cortes de su última placa. Bridges In The Sky tendría el honor de abrir los fuegos de esta jornada, debido a que el tema tiene su propia introducción, luego de la cual salen a escena Mangini junto a “las cuatro Jotas”, Kevin James LaBrie, Jordan Charles Rudess, John Peter Petrucci y John Ro Myung, a ejecutar este brillante tema. Ya podía confirmarse bastante de lo que se presagiaba, una banda sin errar una nota, causando emoción y sobretodo admiración contemplativa del público –que seguía llegando–, y un sonido que lamentablemente no era de los mejores y no lo fue durante toda la noche, desagradándome particularmente el sonido algo “tarriento” de la imponente batería de Mangini, de la cual ya hablaremos. De todas formas un poderoso inicio de una jornada que se presagiaba extensa.

Sin solución de continuidad, los clásicos sonidos de batería de 6.00 marcarían un instantáneo retorno al pasado, rememorando el gran Awake de 1994, con un público que seguía llegando en gran número a este inaccesible recinto que es Espacio Riesco, superando los problemas climáticos, de estacionamientos, de lejanía de la entrada, controles, etc., conformando “al ojo” ya cerca de siete mil personas transcurridos los primeros 15 minutos de un show sólido y contundente.

En esos momentos LaBrie se dirigiría al respetable, prometiendo un show de “más de dos horas” –se cumpliría– y presentan uno de mis temas favoritos del algo irregular Systematic Chaos de 2007, la poderosísima e intensa The Dark Eternal Night. Huelgan las palabras para resaltar el desempeño de los gigantescos músicos pero me siguió incomodando el sonido, a tal punto que por momentos costaba distinguir si LaBrie estaba cantando bien, mal o más o menos. Si bien el audio mejoraría a lo largo del show, me parece que nunca cuajó el nivel de excelencia que uno espera de un show de una banda tan prolija. No es culpa de ellos en todo caso, que contaron además con un Rudess muy “dicharachero” a ratos, aplicando al final todo su talento con una “guitarra/teclado” tan típica de esas agrupaciones sound que por suerte pasaron bastante de moda. Merecidísimos aplausos y los primeros “ooo…o-o-o, oh” de la noche.

Otra tónica comenzaría a marcarse con la bonita balada This Is The Life, que como sabemos también forma parte de ADTOE. En los temas más lentos y reposados pudimos escuchar y distinguir mejor a LaBrie. El canadiense es inteligente, sabe que no tiene la voz de antes así que explota muy bien sus virtudes vocales y en este tipo de temas es cuándo más pudimos notarlo. Y además le sirve un poco para descansar a Mangini que estaba haciendo ya a esas alturas un trabajo tremendamente remarcable.

Tocaría ahora el momento de viajar hacia el pasado reciente y rememorar a Octavarium (2005), con su portada de ese gigantesco Péndulo de Newton que hizo su aparición en los tres “cubos” que cumplían la función de “telón mutable” a medida que se desarrollaban las canciones. Con The Root Of All Evil (una de las partes de la llamada Twelve-Step Suite y que abre Octavarium) se logró otro de los más destacados instantes de la noche, con su inicio lleno de poder, a pura batería y riff, muy celebrados por el público que seguía llegando y a esas alturas ya frisaba los ocho mil espectadores. Tremendo también el final, algo “alargado” y con un logradísimo juego de luces.

Este tour es de promoción de ADTOE y así o haría sentir la banda, tocando, como veremos, en total siete de los nueve temas que componen dicha placa… y era el turno de Lost Not Forgotten, uno de mis temas favoritos del último esfuerzo de Dream y que contó con una ejecución resplandeciente por parte de la banda, con Rudess haciendo show aparte con su teclado “rotativo” y la camarita instalada en uno de sus costado, y con un Petrucci mucho más protagonista con las segundas voces, función que antes cumplía Portnoy.

Y llegaría el momento de ver al “baterista más rápido del mundo”, al Usain Bolt de los tarros, Michael “Mike” Mangini, presentado por LaBrie. Es decir, ya lo habíamos visto durante varios temas, y los más aplicados pudieron verlo en vivo hace un par de años cuando vino a hacer una clínica. Pero creo que varios concordarán con que “el” minuto que esperaba el forofo nacional estaba dado con ver a Mangini tocando un solo de batería. Y el tipo no sólo mostró buena parte de sus destrezas, sino que realmente hizo alucinar a quienes tuvimos la fortuna de conectar los sentidos con su impresionante talento y velocidad para tocar una batería gigantesca. Si el sonido de la batería hubiese sido óptimo –que insisto, desde mi posición, más cercano a la parte trasera, hacia la derecha del escenario, no fue bueno–, estaríamos hablando de un solo lisa y llanamente perfecto, además por el enorme trabajo de íluminación que engalanó la impresionante performance del batero, que se llevó una merecida ovación junto a varios Mangini, Mangini.

Sin dejar descansar por ahora al nuevo “chiche” de la banda, Dream decide retornar al pasado pero esta vez a la época antediluviana, rememorando esa verdadera piedra fundacional del progresivo que es A Fortune In Lies, primera pista de When Dream And Day Unite, el primer disco del Teatro de los Sueños. Muchos quedaron derechamente “locos” al ver que Dream ejecutaba un tema tan antiguo, con un LaBrie aguerridísimo cantando un tema de ejecución de alta complejidad.

Ya en medio del show, llegaría el momento acústico, bastante más íntimo, área en que Dream tiene una experticia a toda prueba, con una carrera donde las excelentes baladas y temas más “soft” tienen un punto de notoria relevancia. Sólo acompañado con Petrucci y su guitarra acústica, LaBrie nos cuenta que llevan aproximadamente catorce meses promocionando ADTOE, le da las gracias al público, y antes que Petrucci comenzase a tocar alguien del público le tiró un gorro de lana largo a LaBrie que con gran sentido del humor señaló que era como para colgarlo en la pared para Navidad y luego, para sorpresa de todos –y tras un intento fallido–, se lo puso, causando la espontánea ovación del público. En este entretenido contexto Petrucci y LaBrie ejecutan The Silent Man del Awake, parte de A Mind Beside Itself, con el guitarrista cumpliendo a la perfección las importantísimas segundas voces de este tema. Lindo momento.

Se incorporarían Mangini y Rudess a escena y con los “cubos” mostrando una animación del trapeciclista de la portada de A Dramatic Turn Of Events, y sin el poco expresivo pero talentoso Myung, era el momento del tema que cierra este último trabajo, la preciosa Beneath The Surface, que adquiere un brillo distinto en vivo, otro alto punto de la noche.

Otro corte que adquiere una dimensión mucho más alucinante en vivo es Outcry, también de su última placa. De los temas “largos” de ADTOE, probablemente sea el que menos me llene el gusto, pero verlo en vivo fue realmente impresionante, con un extraordinario juego con las imágenes de los “cubos”, mostrando diversas protestas –recordemos que “outcry”, si bien se puede traducir literalmente como “grito”, se entiende más como un clamor en el sentido de protesta– en distintos lugares del mundo, especialmente en Medio Oriente. Todo esto por cierto mientras la banda la ejecutó de manera soberbia, no sólo sin baches sino que revistiéndola de nuevos brillos, especialmente en el desempeño escénico de Rudess.

Y respecto a él quiero detenerme un poco, aprovechando que lo siguiente sería un solo de teclado/piano. Todos sabemos que los cinco músicos que componen Dream Theater poseen cualidades instrumentalmente excelsas, cada uno de ellos (quizás con la excepción de LaBrie) perfectamente pueden figurar en rankings de los diez mejores en su instrumento en el mundo. Pero para mí, el músico que más “feeling” tiene en Dream es Jordan Rudess. El tipo vive para su música, proyecta una intensidad y una felicidad al crear notas y melodías que realmente cautiva y por momentos conmueve. Es tan notable que es capaz hasta de crear aplicaciones para iPad para seguir haciendo música, si al costado derecho de su teclado mantenía una especie de pantalla táctil desde la que también emitiía sonidos durante diversos pasajes del show (probablemente haya sido la aplicación “MorphWiz”). Tan notable fue su performance que luego de la ovación del público, el propio LaBrie señaló que él siempre en los conciertos se ponía en el mismo rincón para observar y contemplar “como público” a quien estima, “de verdad, como uno de los mejores tecladistas/pianistas del mundo”. Excelso.

Llegaría el momento de recordar quizás el disco más “querido” de la banda, Images And Words de 1992, la fantástica Surrounded, especialmente para delicia de quienes son fans de Dream desde los tiempos donde estimábamos como un sueño lejano tenerlos en nuestras tierras. De seguro fue uno de los momentos de la noche donde más “prendido” se vio al público, especialmente en ese momento en que el ritmo se acelera un poco y Petrucci lanza a la pelea su sencillo pero intenso solo.

Luego de varios “ooo… o-o-o, oh” vendría otro de los momentos más intensos de la noche, el instante de visitar a Six Digrees Of Inner Turbulence (2002) con dos partes de su tema homónimo, War Inside My Head y The Test That Stumped Them All, con un Petrucci haciendo las segundas voces de estupenda forma, con unos “cubos” mostrando ojos, fuego, ojos en fuego y con un juego de iluminación espectacular. Extraordinario pasaje que contó con una de las respuestas más encendidas de la noche, pese a que el sonido no era el que uno esperaba.

Petrucci se queda en el escenario acompañado por Rudess, era el momento en que el guitarrista efectuase su reglamentario solo de guitarra. Quizás con menos pirotecnia que en otras ocasiones pero procurando mostrar mayor sensibilidad, no vamos a entrar ahora a descubrir el talento en las seis cuerdas del ítalo-americano, cuya única crítica a su solo es que me pareció algo más extenso de lo recomendable. Luego del gran y merecido aplauso que se llevó el músico, LaBrie manifestó que John era un guitarrista “absolutamente único en la forma en que se expresa”, provocando un nuevo gran aplauso.

LaBrie continuó dialogando para presentar el siguiente tema, ya acercándonos peligrosamente al final del show, señalando que hablaba de “nuestra existencia, hacia dónde vamos”, y extrapoló el significado hacia el espíritu, que es “resiliente”. El momento era de The Spirit Carries On, el único de la noche donde se recordaría el irrepetible Metropolis 2: Scenes From A Memory (1999), y que a mi juicio está dentro de las mejores baladas de la historia del rock. Piel de gallina y emoción en muchos, desgarro de gargantas en otros (el “where did we come from, why are we here” retumbó como una metralla), fue uno de los instantes más altos de la jornada, fundamentalmente por su intensa emotividad y por ser, lejos, el corte más cantado de toda la velada. Maravilloso.

Y cerrando la primera parte del show, y en medio de unos aislados “Me-tro-polis, Me-tro-polis”, vendría una última repasada al estupendo A Dramatic Turn Of Events con Breaking All Illusions, para varios su tema favorito del último disco de Dream Theater. Un tema fantástico realmente, que amalgama de estupenda forma el lucimiento personal (especialmente de la dupla Petrucci/Rudess) con una “sensación de banda”. Tremendo el inicio en guitarra, los cambios de ritmo, las duplas, los quiebres más tranquilos, un tema que cumple con notable precisión con el ADN de Dream y que fue recibido de gran manera. Tras dos horas y 25 minutos que se pasaron bastante rápido, y con LaBrie tomando una bandera chilena, el grupo se despidió del escenario.

Tras el encore llegaría el último tema de la noche, un nuevo recuerdo de, como dijimos, uno de sus discos más queridos, Images And Words. La duda era… ¿Metropolis o Pull Me Under? Y ya al primer segundo, con ese sonido ambiental, y las imágenes del Empire State y otras zonas neoyorquinas sabríamos que la elección sería la emblemática Metropolis 1: The Miracle And The Sleeper, ante la emoción de un público ávido por culminar la jornada con un clásico de esta envergadura e importancia en toda la discografía de Dream. Además es un tema que permite el lucimiento personal de todos los músicos, que en algún momento tienen el turno de tomar mayor protagonismo. En medio de ese glorioso y enorme pasaje instrumental (algo alargado al efecto), LaBrie da las gracias y se despide del público, para volver a cantar y rematar esta grandiosa pieza musical. Y así, luego de dos horas y 40 minutos, Dream Theater le dice adiós al Espacio Riesco con la satisfacción del deber cumplido y con un público bastante satisfecho pese a los inconvenientes. Para destacar también que desde la audiencia le lanzaron una muy bonita bandera a Mangini que decía algo así como “Mangini Welcome Home”, que el batero recibió con gran y sincera alegría. Era lo mínimo que merecía, por cierto.

Independiente de las dificultades en el acceso y llegada al recinto –para replantearse el volver a asistir a un concierto en un lugar así– o que el sonido nunca llegó a ser convincente (sin ser burdamente malo), me pareció un show intenso, muy pulcramente ejecutado, parejo en el buen sentido, con los temas bien distribuidos y que fue disfrutado de buena forma, dejando al público quizás más conforme que en su visita anterior, muy afectada por la cercanía con el terremoto de febrero de 2010. Pero más allá de esto, el mayor gusto fue haber visto con tanta vida, vigencia y naturalidad a una banda que muchos dieron por desahuciada tras la partida de uno de sus miembros más importantes, pero que tuvo la capacidad, inteligencia y perspicacia para encontrar en Mike Mangini no sólo al reemplazante de Portnoy, sino que a un músico que paulatinamente se comienza a tutear con un reconocimiento más “macro” y que merecía hace tiempo. Dream es como un paciente transplantado, pero que no sólo sobrevivió a la partida de Portnoy, sino que quedó sin secuelas. Y verlo en vivo es un privilegio.

Setlist:

01. Intro – Dream Is Collapsing (Hans Zimmer)
02. Bridges in the Sky
03. 6:00
04. The Dark Eternal Night
05. This is the Life
06. The Root of All Evil
07. Lost Not Forgotten
08. Solo de batería de Mike Mangini
09. A Fortune in Lies
10. The Silent Man
11. Beneath the Surface
12. Outcry
13. Solo de teclado de Jordan Rudess
14. Surrounded
15. On the Backs of Angels
16. War Inside My Head
17. The Test that Stumped Them All
18. Solo de guitarra de John Petrucci
19. The Spirit Carries On
20. Breaking All Illusions
Encore
21. Metropolis Pt. 1: The Miracle and the Sleeper

 

De forma lenta, fuerte y clara articula Mike Mangini sus palabras desde Guatemala para la entrevista con Chile, dejando escapar toda su vocación docente desarrollada en las aulas del Berklee College Of Music, donde antes de transformarse en el nuevo batero de Dream Theater era profesor de percusión. Enuncia como si estuviera dictando y pidiendo tomar nota, citando con calma afirmaciones para después graficarlas con ejemplos en todo lo que debe ser un método casi académico para facilitar la comunicación y el diálogo.

Con un cuidado en beneficio de un mayor entendimiento y exactitud -por el temor natural a no ser bien traducido al castellano y por el deficiente audio de la conexión telefónica-, este intérprete de clase mundial nos habla de pasión por tocar, de disfrutar la música, de contribuir a un nivel espiritual y emocional a la banda que por primera vez en su impecable carrera le permite, según esta charla-entrevista, ejecutar los patrones que siempre soñó pero nunca fue capaz de hacer por no dar con los músicos indicados. Y ahora que tiene la chance en A Dramatic Turn Of Events de desplegar todo su drumming y estilo, no entrega otra definición que de “batero de orquesta” para calificar su participación en aquel álbum, el más aclamado del grupo desde la segunda parte de Metropolis, donde le saca máximo partido a su impresionante set.

Pero también habla de respeto a Portnoy, a sus canciones, a sus discos y a los fanáticos de Dream Theater que en Chile verán de vuelta a los gigantes progresivos el próximo 22 de agosto en Espacio Riesco. A sacar una hoja y tomar apuntes. El profesor llega a la sala.

EN CLASES CON MIKE MANGINI

OK Mike. Lo primero es que Dream Theater ha estado aquí varias veces en Chile y si bien se trata de tu primera visita con ellos, ya has venido al país por ejemplo en octubre del 2010, cuando hiciste una clínica/clase magistral en la que se te promocionaba como “el baterista más rápido del mundo”. ¿Qué recuerdos guardas de aquella experiencia?

Lo que recuerdo yo de mis experiencias con las clínicas y también de mis shows con Steve Vai por alrededor de todo el subcontinente sudamericano, ¡y de hecho por Centroamérica inclusive!, es el feeling tan entusiasta de cada uno de los fanáticos. Me acuerdo que sentía que estaban muy instruidos con respecto a la música que les tocábamos, con respecto a la música que yo les tocaba… ¡y la comida es fantástica! Me fascina la comida picante así que la experiencia como un todo, desde mi drumming hasta lo que comía, son puros momentos felices (risas). ¡Oh!, ¡y los cigarrillos también!, los cigarrillos allá son muy buenos, así que recuerdo puras cosas positivas de Chile y Latinoamérica.

Dream Theater son muy populares acá en Chile y sin ir más lejos, la primera vez que vinieron, a fines del 2005, congregaron entre 20 y 25 mil fanáticos, en el que ha sido al menos hasta esa fecha el concierto más multitudinario en la historia del conjunto. Como puedes ver este fenómeno de lejos, ¿por qué estimas que existe una conexión tan especial entre Dream Theater y los chilenos?  

La relación tiene que ver principalmente con el espíritu humano en realidad. De verdad creo que todas las personas una vez que tratan de absorber con mayor profundidad la música terminan apreciando mucho más a esos músicos que se apasionan. Y me parece que esa es la conexión en común que existe entre Dream Theater, los seguidores de Dream Theater y los que están por convertirse en seguidores de Dream Theater, lo que vendría a ser la pasión que nos lleva a ser lo mejor que podemos y a disfrutar la música. Considero que la gente en Chile tiene dicha pasión, entonces la música es un lenguaje que conecta la pasión entre las personas. Eso es lo que yo encuentro tan especial.

CONTRIBUYENDO A NIVEL ESPIRITUAL Y EMOCIONAL DE DREAM THEATER: “MI PASIÓN ERA VERDADERA”

En tu carrera has dado una gran cantidad de audiciones…

Sí, he dado de hecho 46 audiciones…

(Risas) correcto, aunque la de Dream Theater para ti fue especial ya que como han dicho antes, “la diferencia era que sabía que tenía que ingresar a esta banda”. ¿Qué viste particularmente en Dream Theater que querías tanto el puesto?

La razón por la cual mi audición con Dream Theater lograra llenarse de pasión y dirección, enfoque, se debió a que había estado viendo en mis sueños y practicando las formas de tocar un drum set que no aún no se había hecho antes ya que no había dado con los músicos con los cuales trabajar así y tocar de esa manera. Por ello, apenas se hizo real la oportunidad con Dream Theater, sabía que yo podría sentirme feliz trabajando en mi instrumento y contribuyendo en un nivel espiritual y emocional al grupo como también a los fanáticos, ¡sólo porque mi pasión era verdadera!, dado que pensaba que aquí podría utilizar mi nueva forma de drumming para llevar al conjunto a otro nivel técnico y artístico, ¡y estaba convencido de que sería capaz de hacerlo! Sabía que lo que estaba haciendo era realmente distinto y especial, esperando ojalá que los integrantes lo notaran, ¡y así ocurrió!

Y como esta audición era tan clave para lograr tocar con músicos capaces de entender el modo que haces las cosas, ¿cuánta ansiedad se puede sentir cuando oportunidades tan únicas y anheladas surgen en el camino?

Bueno, he aprendido en mi vida a tomar la ansiedad y convertirla en energía positiva resultante en acción. Por ejemplo, yo me esfuerzo mucho, me levanto temprano de la cama, sacrifico otras cosas de mi vida para dedicarme a mis tareas y hacerlas, y me di cuenta de que en esta oportunidad y esta audición, podrían aparecer sus desafíos extra que quizás no nos sería posible de anticipar. Por ejemplo, lo normal en una audición es debas aprenderte la música de otro individuo. Primero que todo y lo más importante entonces, aprendí de mi profesor de batería que la persona que se ensaye 300 veces una canción, se quedará con el puesto, ¡punto!, así que eso lo llevé conmigo. Lo otro que puse yo de mí fue que practiqué cuestiones técnicas, time signatures, poliritmos y coordinaciones de batería, sólo en caso que me ellos me pidieran que improvisara  y respondiera con time signatures complejos y pasajes difíciles, ¡y eso fue justo lo que pasó Jorge! Me encontraba tan bien preparado, tan listo que ni siquiera cometí un solo error con las canciones, que ni siquiera cometí un solo error en la prueba. No cometí un solo error con los jams ni tampoco cometí un solo error al hablar acerca de quién yo era, acerca del tipo de personas con la que quería compartir alrededor y acerca del tipo de vida que deseaba tener, por lo que estaba preparado para conversar, para improvisar, para tocar sus temas y para escuchar genuinamente. Me encontraba listo para estar callado y escuchar lo que irían a pedir de mí, por lo que me encontraba listo en cinco niveles como en, ¿sabes?, como si fuera un atleta olímpico preparado para cada una de las pruebas. Eso es lo que pienso yo, ¡y funcionó!

“SÉ QUE NO SOY TAN GRANDIOSO (…) QUE SOY CAPAZ DE COMETER ERRORES”

Hablaste de sacrificios y uno que hiciste para convertirte en batero de Dream Theater fue dejar tu trabajo de docente full-time en el Berklee College of Music, como “profesor asociado del percusión” dando ramos de Private Drumset Instruction, Drum Lab 1 & 3, Double-Bass Drum, Polyrhythms 1 & 2, entre otros. Entonces, junto con lo emocional y espiritual, ¿cómo utilizaste el aspecto “académico” a la hora de audicionar y entrar a Dream Theater?

Lo primero… bueno, el asunto más importante es que todo lo necesitamos saber se basa en emociones: se llama respeto. Lo primero que debemos hacer es RESPETAR. Por ejemplo, si a una persona, si a un estudiante se le aproxima una audición debe RESPETAR lo que ya existe de antes. Por ejemplo: respeté el hecho de que Dream Theater tuviera diez discos. Respeté las partes de batería de Mike Porntoy. Respeté las canciones de Dream Theater. Respeté a los fanáticos y me respeté a mí mismo. Me respeté a mí mismo en el sentido que sé que no soy tan grandioso. Comprendo que soy capaz de cometer errores pero tengo que ser honesto y reconocer mis limitaciones para dar el primer paso. Y luego, el siguiente paso que es académico y mental, es la habilidad de distinguir patrones. Debo distinguir patrones, patrones de time signature, patrones de key signature, patrones de dinámica. Todas esas cosan toman muchos años de instrucción así que entre estar preparado emocional y espiritualmente, también debo estar preparado académicamente. Lo académico da lo mismo sin embargo si la persona no muestra respeto. Eso es lo que pienso.

Por último, ya has comentado antes que los temas más difíciles de tocar de Dream Theater son, justamente, los que grabaste en A Dramatic Turn Of Events. ¿Qué ocurre en tus partes de batería, en tu drumming que hace que sean tan desafiantes de interpretar en estudio y en vivo?  

Lo que resulta tan desafiante es que tengo que tocar y golpear la batería para seguir la música primero que todo, como una orquesta, como un batero de orquesta y eso significa que a veces debo interpretar patrones de batería que necesitan que los haga mitad zurdo o mitad diestro, dependiendo de la combinación de ritmos. Además, también debo cubrir y alcanzar distancias bien grandes porque mi setup de batería es como… no cuesta seguir los teclados o seguir las guitarras pero la batería, o sea mi batería no está configurada de una manera tradicional, puesto que tiene un setup ambidiestro así que debo cubrir y alcanzar distancias bien grandes y golpear con harta fuerza, así que resulta bastante desafiante en lo físico. Tocar más encima como zurdo a ratos y como diestro en otros, ¡eso es algo que me costó perfeccionar durante una década y ninguna persona puede llegar y hacerlo así nomás!, ni yo, ni un alumno, ¡nadie se puede sentar a hacerlo y listo! Aquello es lo que lo hace tan desafiante y la gente tendrá que verlo, de eso de trata, esa es la idea. La gente tendrá que ver el show para dilucidar por completo el porqué dije que es lo más desafiante. ¡Y ahí lo tienen!

Perfecto, entonces todos aquí en Chile que vayan al concierto para verlo. Gracias por tu tiempo y nos encontramos pronto acá Mike con Dream Theater.

(Se relaja) No tienes nada que agradecer Jorge, de verdad espero con ansias que lo veas y ojalá puedas acercarte a estrechar mi mano y saludarnos, decirnos hola. ¡Adiós!

Mike Mangini

Mike Mangini, baterista de 48 años que ha tocado en ANNIHILATOR, EXTREME, JAMES LABRIE y STEVE VAI, es el escogido para unirse oficialmente a DREAM THEATER, como reemplazo de Mike Portnoy.

Mangini es conocido por su gran tecnica, ha ganado 3 veces el título de «Baterista Más Rápido del Mundo» y ha escrito 2 libros acerca de sus técnicas de batería.

La noticia fue revelada a través del tercer episodio y final, en el que los miembros de DREAM THEATER compartieron con los fans algo del intenso proceso de selección de su nuevo baterista.

A través de su página de Facebook, DREAM THEATER estrenó un video de adelanto que muestra las audiciones para elegir a su nuevo baterista.

Para acceder al contenido, debes marcar la opción «Me Gusta» y luego entrar a la pestaña «Drummer Doc». Una vez marcando el botón «Join» podrás ver el documental de 3 minutos.

En el video se puede ver audicionando a Aquiles Priester, Virgil Donati, Thomas Lang, Mike Mangini, Marco Minnemann, Derek Roddy y Peter Wildoer. La banda todavía no anuncia oficialemnte quién es el elegido.

Dream Theater

Los ganadores de entradas para ver a MIKE MANGINI este martes 5 de octubre a las 19:00hrs. en la Ex Oz son:

  • Diego Luraschi Fierro
  • Sergio Ortiz Bustamante
  • Javier Bustamante Lemus
  • Ignacio Chacón Nvarrete
  • Daniel Ibacache Vasquez

Los afortunados fueron contactados por mail. Gracias a todos quienes participaron.

Mike Mangini

Mike Mangini, el baterista más rápido del mundo según W.F.D. (World’s Fastest Drummer), que además ostenta tres records mundiales por su velocidad con las baquetas, visitará Chile en el marco del Zildjian Day Tour 2010.

Mangini, quien ha logrado efectuar 1.247 golpes de baqueta en tan sólo 60 segundos, compartirá sus conocimientos con todos los fanáticos chilenos, en una asombrosa clínica este martes 5 de octubre a las 19:00 horas, en la Ex Oz.

En la ocasión, este Dios de las baquetas compartirá escenario junto a destacados músicos nacionales. Los bateristas Gonzalo Muga y Marco Cerda tendrán la oportunidad de mostrar a Mangini sus habilidades con los platillos, mientras que los guitarristas Alejandro Silva y Gonzalo Sanhueza acompañarán los sonidos de estos destacados músicos.

Mike Mangini cuenta con un notable método de aprendizaje, que ha sido aplicado con éxito en distintos estilos musicales, desde la música docta, pasando por el jazz y terminando en el speed metal. Es miembro del cuerpo docente de la Universidad de Berklee de la Música, y ha sido nominado en múltiples ocasiones al Grammy.

Mangini además ha ofrecido clínicas en casi todos los festivales de batería que se realizan en el mundo. Ha tocado junto a Steve Vai y Extreme y ha sido merecedor de diversos premios, entre ellos el de Baterista más rápido del mundo por la W.F.D.

Mike Mangini en Chile

Datos Prácticos:

Evento: Zildjian Day
Fecha: 5 de octubre de 2010
Hora: 19:00 horas
Lugar: Ex Oz, ubicada en Chucre Manzur 6
Valor entrada: $5.000 + cargo por servicio (Ticketmaster)
Más información: www.audiomusica.com