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Un pesado 7 de octubre, algo nublado y con 27 grados de calor… ¡como si ser lunes no fuera poco! Esa es la apreciación del día que aletargaba el ánimo, pero que fácilmente se exorcizó al entrar al parque más emblemático de la capital para ser parte de un todo y recibir a estas dos legendarias bandas como lo son Whitesnake y Scorpions.

Una vez más, la Arena de Santiago se vio dominada por el género que hace vibrar a nuestra nación, el número 1: El inmortal Rock n’ Roll.

WHITESNAKE

“Are you ready?” La voz del gran David Coverdale, lleno de vitalidad y con nuestros colores en el pecho abre la noche encendiendo los ánimos de la Arena. Junto a los demás compañeros que forman la serpiente, comienza a rugir uno de los clásicos del álbum homónimo, Bad Boys. La Arena, todavía en proceso de llenado, va entrando en calor y sintonizando con las ansias de lo que se viene. Ya más en confianza, Slide It In es bien recibida como clásico que es. Mientras, tratábamos de recordar alguna ocasión en donde Whitesnake no se haya visto transmitiendo este nivel de vitalidad y energía. Hace sentido la cortina introductoria My Generation de The Who, ambas bandas probándole al mundo, mediante la música, como es envejecer manteniéndose joven. Coverdale es, en opinión personal, uno de los vocalistas que mantiene clase y estilo como muchos deberían. Whitesnake es un buen vino.

Y la banda continúa su paso por el álbum “Slide It In”, esta vez con el clásico Love Ain’t no Stranger. Y pese a que la canción anterior fuese más prendida, la emoción se escucha en la cancha al descifrar el comienzo íntimo de este temazo, ejecutado con la prolijidad de los integrantes nuevos y el groove de los clásicos. Y luego de este inicio lleno de nostalgia, llegó la hora de presentar el motivo de esta cruzada por el ají al final de mundo y el resto de Sudamérica, Hey You (You Make Me Rock) es la encargada de teñir la escenografía del lanzamiento reciente “Flesh & Blood”.

Como suele suceder en las canciones nuevas, el ánimo del público se somete hacia la contemplación más que al éxtasis que provocan los veteranos. La otra elegida se trata de Trouble Is Your Middle Name, ambos temas caracterizados por un sonido más pesado y acorde a la maduración de la banda, encargándose Slow an’ Easy de cerrar el “Slide It In” en esta revisión en vivo. El público, impaciente, parecía una bestia alimentada a trozos de carne pequeños… la energía estaba presente, pero todavía no se manifestaba en su totalidad. Y esa es la característica principal de esta banda de Heavy Metal seductor, jugar con el deseo.

Las luces se posan sobre el guitarrista Richard “Reb” Bleach (Winger, Dokken), o más bien, donde estaba Reb, ya que este emprendió hacia la plataforma que flota sobre las primeras filas del público. Claramente dispuesto a hacer de las suyas con su instrumento, ejecuta un solo sorprendente que luego es contestado por su contraparte Joel Hoekstra, o “sex on two legs” según como lo introdujo nuestro querido Cov (y había que presentarlo, ya que algo de parecido guarda con Doug Aldrich). Ambos, mano a mano, demuestran sus habilidades virtuosas demostrando pulcridad performativa absoluta. Hoekstra varias veces se lleva la uñeta a la boca para transformar el mástil de la guitarra en un teclado para tocar con los dedos de ambas manos. La habilidad de ambos no es de sorprender, después de todo, hay que caminar donde alguna vez caminaron leyendas como Vivian Campbell y Steve Vai. Y luego del single lanzado para el día de San Valentín, Shut Up and Kiss Me, llega el turno del gran Tommy Aldridge para demostrar su longevo talento con las baquetas… ¡y también sin ellas! La ovación es aún mayor para reconocer el trayecto y carrera de Aldridge, en su tiempo también baterista de Ozzy Osbourne en el legendario “Bark at the Moon”, entre otros. Otro músico que conforma la serpiente es Michael Devin, luciendo un poderoso Rickenbacker negro, entre otros de su arsenal de los cuatro cuerdas.

Es admirable como los músicos—con la sola excepción de Aldridge—complementan en coro al líder Coverdale, pero uno de ellos tiene algo de ventaja en el rol: el italiano Michele Luppi, conocido para nosotros por ser el pulmón de Vision Divine. Pero no, no hay solo de voz ni tampoco un La Vita Fugge, hay que recordar que Luppi se luce en los teclados de “The Purple Album” evocando a Jon Lord. Evocación que repitió esta noche que cierra con el clásico de la era Coverdale de Deep Purple, Burn. La canción prendió, sin lugar a dudas, pero me gustaría haber visto el ímpetu como el que se le dio a los demás clásicos «caballos de batalla» de Whitesnake en vivo, que sin duda contaron con mayor participación del público (y lamentablemente más grabaciones de teléfonos). Nos referimos a los singles hit del también llamado “1987”: La vieja confiable Is This Love?; Give Me All Your Love; la bailable Here I Go Again; y la pesada Still of the Night. La banda nos deja con el cierre del álbum “Lovehunter”, We Wish You Well, además de Always Look on the Bright Side of Life compuesta por el genio de la comedia Eric Idle (de Monty Phyton) sonando en la mesa. Y el telón de Scorpions cubre el escenario para montar el hardware de los alemanes.

Setlist de Whitesnake en Chile 2019:

01. Bad Boys
02. Slide It In
03. Love Ain’t no Stranger
04. Hey You (You Make Me Rock)
05. Slow an’ Easy
06. Trouble Is Your Middle Name
07. Solos de guitarra
08. Shut Up & Kiss Me
09. Solo de batería de Tommy Aldridge
10. Is This Love?
11. Give Me All Your Love
12. Here I Go Again
13. Still of the Night
14. Burn

SCORPIONS

Las luces se atenúan un tanto, las ansias se vociferan y en el escenario una gráfica (algo ridícula) de un helicóptero sobrevolando la ciudad con el riff de Crazy World de fondo sirven de introducción para el plato principal de la noche. Going Out With a Bang abre los fuegos y nos muestra una vez más a una banda que—por mucho que trate—simplemente rehúsa despegarse de la emoción de tocar, tanto en estudio como en vivo. A parecer personal, es el tema perfecto de cierre, pero el hecho de que lo pongan como inicio es una declaración de la banda con su compromiso, demostrado con la perseverancia a través de su carrera. Cierta descoordinación hubo en el tema, ¿quizás problemas de retorno? En fin, nada grave de todos modos.

Make It Real es ya uno de los clásicos en vivo, Klaus Meine se ve cómodo en el registro y ejecuta sin esfuerzo alguno el sutil tono de la canción. Nuestra bandera y la sombra de los cuatro escorpiones decora el fondo del escenario a lo largo de toda la canción. Al finalizar, el vocalista saluda y agradece la oportunidad de estar de vuelta en la franja. Luego de ser introducida, el pesado ritmo de The Zoo invita a cabecear este segundo clásico del “Animal Magnetism”. Y claro que no podía faltar, ya que de por si es imposible escuchar la canción sin imaginar el baile de Rudolf Schenker, transformado en un metrónomo humano, con la clásica Flying V blanco y negro, sello que comparte (no con los mejores términos) con su hermano menor y ex miembro de Scorpions, Michael. Rudolf, como siempre, nos muestra la naturalidad que posee para plantearse como showman en el escenario, luciendo un sombrero de cuero y sus infaltables lentes oscuros. Y Matthias Jabs no se queda atrás. El legendario guitarrista que se atrevió a reemplazar a Uli Jon Roth y a acompañar a Scorpions por el sonido que los hizo populares en las radios internacionales, se pasea por el mástil acompañado del psicodélico sonido del Talk Box (ese pedal wah de expresión vocal que tanto le gusta a Adam Jones) para terminar con un tapping de armónicos. Luego, a señal de Rudolf, ambos se pasean, como dice la canción, a través de la clásica y nostálgica canción instrumental Coast to Coast.

Al regreso de Klaus al escenario, este cuenta una anécdota donde viajando en una roñosa van a través de la autobahn le dicen que algún día Scorpions recorrerá hacia Santiago. Curioso… hace algunos días dijo que era Río de Janeiro. Los colores psicodélicos adornan el logo de Scorpions y anuncia la llegada del ya clásico medley de las canciones de treinta años atrás. Dicho así como en el fútbol—y si la memoria no falla en recordar el evento anterior—, en esta ocasión Top of the Bill entra por Pictured Life y Steamrock Fever por Backstage Queen, para acompañar a las clásicas Speedy’s Coming y Catch Your Train. Aprovecho de confesarles que no me molestaría para nada que incluyeran más canciones de esta época y dejar de lado algunos hits de radio, después de todo, Bad Boys Running Wild no estuvo presente en este setlist y recuerdo en alguna ocasión haber escuchado In Trance en vivo, pero ¿qué tan genial sería escuchar Sails of Charon o He’s a Woman, She’s a Man? O mejor aún, hacer un “Scorpions United” con el activo Ulrich Roth y tocar Polar Nights. Quizá para la próxima, ya que en este tour no se mintieron, la palabra farewell no apareció en ninguna parte en ninguna parte.

We Built This House, segunda canción de “Return to Forever” en el tracklist y también la segunda de aquel disco junto a Going Out With a Bang. Y ambas comparten esa mirada retrospectiva a la carrera de Scorpions, pero yo diría que esta canción está más cargada de ese carácter que la primera. Esta vez no hubo fotos de épocas anteriores, sino un lyric video para guiar al coro del público, como hubiese querido Klaus. La respuesta fue tibia, notándose el eco de multitud ligeramente en los “ohs” del coro (We built this house on a rock! Wooo ooooh!). Klaus y Rudolf dejan escenario para un receso y Matthias Jabs toma las riendas interpretando Delicate Dance junto a su técnico escudero Ingo Powitzer en guitarra rítmica.

Y luego de este pasaje instrumental, las luces y el escenario abandonan los fulgores intensos, Rudolf se para frente a la Flying y los encendedores se preparan para ser prendidos: Send Me An Angel tiene buena respuesta para el público y el “here I am” que permite Klaus para el público no falla en ser apropiadamente coreado. La etérea voz grabada de fondo que hace de eco de esta línea, para mí, estaba de más, ya que, suena bastante extraña. Mikkey Dee (King Diamond, Motörhead) regresa a la jaula de platos y bombos desde su pequeño set acústico, y la balada ícono de la caída del muro de Berlín, Wind of Change, genera aún mejor recepción (y nuevamente las pantallas de teléfonos adornan la multitud). La clásica paloma se ve en la gráfica, luego junto al otro símbolo de la paz y la consigna “Save Our Earth” del muro. La canción es ejecutada con algunas secciones confiadas a nosotros para cantar. El apoyo podría haber sido mejor, tuvimos la oportunidad de dejar la vara alta con los versos, pero el público prefirió el coro. Para el coro, sin embargo, hubo un momento de alta emocionalidad y ovación in crescendo que estableció el ambiente como para corear un momento junto al vocalista sin acompañamiento de los instrumentos. Esta canción siempre me recuerda lo difícil que es silbar para algunas personas.

Para reanudar el ánimo, la noventera y sexy Tease Me, Please Me del “Crazy World”, que se lleva a cabo con total admiración de parte del público. Y como dice Carlos Pinto, nada hacía presagiar que, al finalizar la canción, Mikkey Dee se disponía a demoler las paredes de la Arena con un enérgico solo. Tras una pausa, de fondo, y en sincronía con el bombo de Mikkey, la gráfica se va rellenando con las carátulas de los discos, con la lógica exclusión de la carátula censurada de “Virgin Killer”. Una aproximación más sencilla a la versión de James Kottak. Lo que no tiene nada de sencillo es como el reemplazante de “Philthy Animal” y el mismo Tommy Aldridge, entre otros, convirtió la batería en un motor bestial mientras se elevaba en la plataforma colgante, quedando al medio del escenario y prendiendo al público con cada interacción. Definitivamente, un baterista respetado y muy querido por la gente del Heavy Metal.

Y nos vamos a negro, el escenario se cubre de balizas encendidas y Rudolf junto al bajista polaco Paweł Mąciwoda, marcan el regreso a lo pesado con el riff inicial de Blackout. Infaltable, fue la oportunidad perfecta para seguir liberando la energía conservada con las baladas y pre-calentada con el solo de Dee. Mi atención se volcó en cabecear la canción y gritar el coro con lo poco de voz que me iba quedando. Y volviendo al “Scorpions sexy” la infaltable Big City Nights nos prepara para el encore y el resto de hits del “Love at First Sting”.

El escenario comienza a ser invadido por el hielo seco y luego las luces engarzan la atmósfera para Still Loving You. A este nivel, es mandatorio corear “I will be there” y Klaus no necesito inclinar el micrófono para provocar esa respuesta. Lo más genial de ver a Scorpions son las pequeñas grandes variaciones que todos sus temas tienen en vivo. En este caso, Still Loving You, pudiendo ser tocada más lenta, provoca mayor feeling en la ejecución de las guitarras. Llega a poner los pelos de punta, una canción que de tanto que suena en la radio, uno esperaría acostumbrarse, pero no, no falla en tocar la fibra.

Luego Meine aprovecha de interactuar con el público en una última ocasión, antes de que se desate el huracán en la arena. Cae el riff de Rock You Like a Hurricane y el público alcanza el clímax de ánimo, algo tarde, pero con hartas ganas de corear la canción entera. Lamentablemente, el final (y estoy seguro que muchos comparten lo mismo) me pilló de sorpresa, esperando el slide introductorio de Bad Boys Running Wild veía, sin creer, como se despedían los oriundos de Hannover una vez más del escenario. No pude evitar reírme de la crueldad de poner de fondo You Can’t Always Get What You Want de The Rolling Stones, para abandonar el escenario, y es así, no siempre se puede alargar la noche… sin embargo, despedirse de Scorpions es algo que dejamos de hacer hace varios (rápidos) años ya.

Setlist de Scorpions en Chile 2019

01. Going Out With a Bang
02. Make It Real
03. The Zoo
04. Coast to Coast
05. Medley era Uli Jon Roth: Top of the Bill / Steamrock Fever / Speedy’s Coming / Catch Your Train
06. We Built This House
07. Delicate Dance
08. Send Me An Angel
09. Wind of Change
10. Tease Me, Please Me
11. Solo de batería de Mikkey Dee
12. Blackout
13. Big City Nights
Encore
14. Still Loving You
15. Rock You Like a Hurricane

Live Review: Gabriel Rocha
Fotos: Guille Salazar

¡Un adelanto de lo que veremos el próximo lunes 7 de octubre en el Movistar Arena! Mira en vivo a WHITESNAKE tocando en Rock in Rio entrando a este link.

Las últimas entradas para ver a SCORPIONS + WHITESNAKE en Chile este 2019 se venden PuntoTicket y puntos de venta físicos en tiendas Hites y Cinemark habilitados de todo Chile.

Los valores son:

Cancha Vip: $86.300
Cancha General: $46.000
Platea Baja Diamante: $80.500
Platea Baja Golden: AGOTADO
Platea Baja Silver: AGOTADO
Silla de Ruedas + Acompañante: AGOTADO
Platea Alta Golden: AGOTADO
Platea Alta Silver: AGOTADO
Tribuna: AGOTADO

WHITESNAKE por su parte no ha parado de girar y hacer música, gracias a la energía del incombustible David Coverdale (a sus 67 años, uno de los mejores frontman del Rock) y la calidad en batería del veterano Tommy Aldridge (68 años).

SCORPIONS y WHITESNAKE ya se encuentran girando hace unos días por Sudamérica, con la vista puesta en nuestro país para el lunes 7 de octubre. Ambas bandas se preparan para llenar nuevamente el Movistar Arena, donde sólo van quedando 3 localidades con entradas.

Los alemanes llegan con su gira «Crazy World Tour», además de seguir promocionando su último álbum «Return to Forever», y con la consolidación del ex MOTÖRHEAD Mikkey Dee en su formación oficial . Los liderados por David Coverdale, en tanto, acaban de lanzar «Flesh & Blood» (lee el CD Review aquí), que incluye la participación como miembro estable de nuestro conocido Michele Luppi en teclados (SECRET SPHERE, ex VISION DIVINE).

Las últimas entradas para ver a SCORPIONS + WHITESNAKE en Chile este 2019 se venden PuntoTicket y puntos de venta físicos en tiendas Hites y Cinemark habilitados de todo Chile.

Los valores son:

Cancha Vip: $86.300
Cancha General: $46.000
Platea Baja Diamante: $80.500
Platea Baja Golden: AGOTADO
Platea Baja Silver: AGOTADO
Silla de Ruedas + Acompañante: AGOTADO
Platea Alta Golden: AGOTADO
Platea Alta Silver: AGOTADO
Tribuna: AGOTADO

SCORPIONS, con más de 50 años de carrera, ha influenciado a las bandas más emblemáticas del PowerMetal como HELLOWEEN y STRATOVARIUS, quienes no han dudado en hacer covers de sus canciones para tributar su música.

WHITESNAKE por su parte no ha parado de girar y hacer música, gracias a la energía del incombustible David Coverdale (a sus 67 años, uno de los mejores frontman del Rock) y la calidad en batería del veterano Tommy Aldridge (68 años).

PowerMetal.cl estuvo el 2016 en el Movistar Arena y recordamos esa gran noche con este Live Review.

SCORPIONS y WHITESNAKE se acercan a Chile y en PowerMetal.cl recopilamos 30 canciones entre ambas bandas para calentar motores al show del 7 de octubre en el Movistar Arena.

Los alemanes llegan con su gira «Crazy World Tour», además de seguir promocionando su último álbum «Return to Forever», y con la consolidación del ex MOTÖRHEAD Mikkey Dee en su formación oficial . Los liderados por David Coverdale, en tanto, acaban de lanzar «Flesh & Blood» (lee el CD Review aquí), que incluye la participación como miembro estable de nuestro conocido Michele Luppi en teclados (SECRET SPHERE, ex VISION DIVINE).

Revisa aquí nuestra lista de Spotify:

Las últimas entradas para ver a SCORPIONS + WHITESNAKE en Chile este 2019 se venden PuntoTicket y puntos de venta físicos en tiendas Hites y Cinemark habilitados de todo Chile.

Los valores son:

Cancha Vip: $86.300
Cancha General: $46.000
Platea Baja Diamante: $80.500
Platea Baja Golden: AGOTADO
Platea Baja Silver: AGOTADO
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Platea Alta Golden: AGOTADO
Platea Alta Silver: AGOTADO
Tribuna: AGOTADO

SCORPIONS, con más de 50 años de carrera, ha influenciado a las bandas más emblemáticas del PowerMetal como HELLOWEEN y STRATOVARIUS, quienes no han dudado en hacer covers de sus canciones para tributar su música.

WHITESNAKE por su parte no ha parado de girar y hacer música, gracias a la energía del incombustible David Coverdale (a sus 67 años, uno de los mejores frontman del Rock) y la calidad en batería del veterano Tommy Aldridge (68 años).

A partir de este mediodía comenzó la venta de entradas para el conciertazo que juntará a SCORPIONS y WHITESNAKE en Chile el próximo 7 de octubre en el Movistar Arena.

Los tickets están disponibles exclusivamente para clientes Banco de Chile por sistema PuntoTicket y puntos de venta físicos en tiendas Hites y Cinemark habilitados de todo Chile.

Los valores son:

Cancha Vip: $86.300 | Dscto. Banco de Chile: $71.300
Platea Baja Diamante: $80.500 | Dscto. Banco de Chile: $66.500
Platea Baja Golden: $69.000 | Dscto. Banco de Chile: $66.500
Platea Baja Silver: $57.500 | Dscto. Banco de Chile: $47.500
Silla de Ruedas + Acompañante: $27.600 | Dscto. Banco de Chile: $22.800
Cancha General: $46.000 | Dscto. Banco de Chile: $38.000
Platea Alta Golden: $43.700 | Dscto. Banco de Chile: $36.100
Platea Alta Silver: $36.800 | Dscto. Banco de Chile: $30.400
Tribuna: $27.600 | Dscto. Banco de Chile: $22.800

– 20% de descuento pagando con tarjetas del Chile 3, 9 ó 12 cuotas sin interés. Máximo 6 entradas por cliente.
– Paga hasta un 25% del valor total con Dólares-Premio.
– Hasta agotar stock de 4 mil tickets.

La venta general estará disponible a partir del mediodía del 15 de mayo.  

PowerMetal.cl estuvo el 2016 en el Movistar Arena y recordamos esa gran noche con este Live Review.

Los alemanes llegan con su gira «Crazy World Tour», además de seguir promocionando su último álbum «Return to Forever», y con la consolidación del ex MOTÖRHEAD Mikkey Dee en su formación oficial . Los liderados por David Coverdale, en tanto, acaban de lanzar «Flesh & Blood» (lee el CD Review aquí), que incluye la participación como miembro estable de nuestro conocido Michele Luppi en teclados (SECRET SPHERE, ex VISION DIVINE).

SCORPIONS, con más de 50 años de carrera, ha influenciado a las bandas más emblemáticas del PowerMetal como HELLOWEEN y STRATOVARIUS, quienes no han dudado en hacer covers de sus canciones para tributar su música. WHITESNAKE por su parte no ha parado de girar y hacer música, gracias a la energía del incombustible David Coverdale (a sus 67 años, uno de los mejores frontman del Rock) y la calidad en batería del veterano Tommy Aldridge (68 años).

¡Conciertazo seguro! SCORPIONS y WHITESNAKE vuelven a unir fuerzas para aterrizar en Chile el 7 de octubre y llenar nuevamente el Movistar Arena.

Los alemanes llegan con su gira «Crazy World Tour», además de seguir promocionando su último álbum «Return to Forever», y con la consolidación del ex MOTÖRHEAD Mikkey Dee en su formación oficial . Los liderados por David Coverdale, en tanto, acaban de lanzar «Flesh & Blood» (lee el CD Review aquí), que incluye la participación como miembro estable de nuestro conocido Michele Luppi en teclados (SECRET SPHERE, ex VISION DIVINE).

SCORPIONS, con más de 50 años de carrera, ha influenciado a las bandas más emblemáticas del PowerMetal como HELLOWEEN y STRATOVARIUS, quienes no han dudado en hacer covers de sus canciones para tributar su música. WHITESNAKE por su parte no ha parado de girar y hacer música, gracias a la energía del incombustible David Coverdale (a sus 67 años, uno de los mejores frontman del Rock) y la calidad en batería del veterano Tommy Aldridge (68 años).

PowerMetal.cl estuvo el 2016 en el Movistar Arena y recordamos esa gran noche con este Live Review.

Las entradas para ver a SCORPIONS + WHITESNAKE en Chile este 2019 se venderán por sistema PuntoTicket y puntos de venta físicos en tiendas Hites y Cinemark habilitados de todo Chile.

Los valores son:

Cancha Vip: $86.300 | Dscto. Banco de Chile: $71.300
Platea Baja Diamante: $80.500 | Dscto. Banco de Chile: $66.500
Platea Baja Golden: $69.000 | Dscto. Banco de Chile: $66.500
Platea Baja Silver: $57.500 | Dscto. Banco de Chile: $47.500
Silla de Ruedas + Acompañante: $27.600 | Dscto. Banco de Chile: $22.800
Cancha General: $46.000 | Dscto. Banco de Chile: $38.000
Platea Alta Golden: $43.700 | Dscto. Banco de Chile: $36.100
Platea Alta Silver: $36.800 | Dscto. Banco de Chile: $30.400
Tribuna: $27.600 | Dscto. Banco de Chile: $22.800

La venta de entradas comienza el 13 de mayo al mediodía, exclusivamente para clientes Banco de Chile. La venta general estará disponible a partir del mediodía del 15 de mayo.  

– 20% de descuento pagando con tarjetas del Chile 3, 9 ó 12 cuotas sin interés. Máximo 6 entradas por cliente.
– Paga hasta un 25% del valor total con Dólares-Premio.
– Hasta agotar stock de 4 mil tickets.

Han pasado ocho años desde “Forevermore”, la última entrega de estudio con canciones inéditas de los legendarios Whitesnake. En el intertanto la banda no ha estado para nada inactiva; muy por el contrario, han hecho largas giras mundiales, han lanzado una serie de reediciones de sus álbumes más celebrados de los 80’ (“Slide It In”, “1987” y “Slip Of The Tongue”), múltiples discos en vivo (“Live In Japan”, “The Purple Tour”), además de una colección de versiones acústicas (“Unzipped”) y otra de clásicos revisitados de los tiempos de Coverdale en Deep Purple (“The Purple Album”).

A pesar de que la industria musical ha cambiado enormemente desde que Whitesnake comenzó su camino hace más de cuarenta años, y considerando que hoy en día las bandas publican material con mucha menor frecuencia, era inevitable pensar en un lanzamiento de estudio con material fresco para justificar una nueva gira. En este contexto es que la banda radicada en los Estados Unidos, pero comandada por el incombustible vocalista británico David Coverdale, anunció hace unos meses el lanzamiento de “Flesh & Blood”, su decimotercera entrega de estudio que verá la luz en mayo bajo el alero de Frontiers Records.

El disco abre con Good To See You Again, que ataca con un potente riff de guitarra y la voz inconfundible del señor Coverdale. Para sus 67 años, la verdad es que su voz se mantiene en gran nivel. El ritmo y la melodía son contagiosos, pero sin caer en excesos, con un sonido más cercano a la época de “Slide It In”. Por su parte, Gonna Be Alright tiene un tono más flirteante, con prominentes teclados cortesía de Michele Luppi. Esta canción nos trae de vuelta a los años más glameros de Whitesnake, pero sin perder la compostura y manteniendo su integridad.

Shut Up & Kiss Me fue el primer adelanto y es entendible que así haya sido, ya que resalta inmediatamente como una de las canciones más pegajosas del disco. Es un tema que reúne todos los requisitos para ser un clásico: ritmo bailable, guitarras juguetonas y una línea vocal irresistible. Hey You (You Make Me Rock) baja un pelito las revoluciones con un tempo más pausado, pero con un pesado riff que le agrega contundencia. El interludio de la sección media, que incluye un soberbio solo de guitarra, le añade matices a un disco que por el momento se aleja poco de los cánones del Hard Rock.

Por su parte, Always & Forever es una canción bastante más melódica y ligera, quizás un poco descolocante por su tono popero que la hace sentir un poco desechable. Siguiendo en la misma línea, When I Think Of You (Color Me Blue) es la power ballad de rigor, un tema correcto en general, pero que no alcanza la altura de clásicos como Is This Love o The Deeper The Love. Con Trouble Is Your Middle Name retoman la energía y actitud rockera, con un tono fiestero y un coro bastante efectivo, aunque un poco repetitivo por momentos. Estos son quizás los pasajes más flojos del álbum.

Flesh & Blood, el tema que la da el nombre a la placa, también le da un nuevo impulso lleno de frescura, con gran trabajo de la dupla de guitarristas compuesta por Reb Beach y Joel Hoekstra. Es una canción con aires setenteros y con claros tintes de Led Zeppelin. Well I Never sigue con la tónica de riffs hardrockeros y con una soberbia labor del maestro tras los tambores Tommy Aldridge, otro veterano de mil batallas que se reniega a colgar los botines. Heart Of Stone es una canción con un tono más sombrío y melancólico, mostrando una faceta más bluesera en la interpretación de Coverdale.

Get Up es uno de los temas más enérgicos del disco, con ritmo frenético para los estándares de la banda. Una vez más los guitarristas toman el protagonismo, luciéndose tanto en los riffs como en los solos. Con After All hacen un interesante experimento, incursionando en terrenos acústicos tal como lo hiciera Coverdale a comienzos de los 90’s junto a Jimmy Page. El resultado es más que satisfactorio y le agrega variedad al disco, preparándonos para un desenlace triunfal. Nos referimos a Sands Of Time, un tema de corte épico, cuya melodía incorpora influencias de Medio Oriente y que cierra esta placa con un apoteósico solo de guitarra, como debe ser.

“Flesh & Blood” marca un exitoso regreso a las pistas para Whitesnake, después de tantos años sin publicar nuevo material de estudio. Es un disco variado, entretenido y lleno de actitud, con más de algún himno de estadio que se quedará dando vueltas en tu cabeza desde la primera escucha. Quizás globalmente no alcance la grandiosidad de sus trabajos más celebrados, pero tiene los suficientes méritos para justificar la reputación de la banda como uno de los íconos del Hard Rock a nivel mundial. Sin tomar riesgos excesivos, Coverdale ha sabido incorporar algunos elementos innovadores en la composición, permitiéndole prolongar el legado de esta verdadera institución musical. Sólo queda decir, ¡larga vida a la Serpiente Blanca!

Review: David Araneda

 

El próximo 30 de Noviembre Marius Danielsen lanzará la segunda parte de su Opera Metal «Legend Of Valley Doom» y para la ocasión ha reunido lo que se puede considerar un ejército del Power Metal. Entre los integrantes destacan Michael Kiske de HELLOWEEN, Tim «Ripper» Owens, Blaze Bayley. La lista completa junto con el artwork y un teaser a continuación:

Vocalista:
Michael Kiske (Helloween, Avantasia, Unisonic)
Tim Ripper Owens (ex-Judas Priest)
Blaze Bayley (ex-Iron Maiden, Wolvesbane)
Olaf Hayer (ex-Luca Turilli, Symphonity)
Michele Luppi (Whitesnake, ex-Vision Divine)
Daniel Heiman (ex-Lost Horizon, Harmony)
Mark Boals (ex-Yngwie Malmsteen)
Alessio Garavello (ex-Power Quest, A New Tomorrow)
Mathias Blad (Falconer)
Jan Thore Grefstad (Highland Glory, Saint Deamon)
Diego Valdez (Helker, Iron Mask)
Raphael Mendes (Urizen)
Per Johansson (Ureas)
Kai Somby (Intrigue)
Simon Byron (Sunset)
Anniken Rasmussen (Darkest Sins)
Peter Danielsen (Darkest Sins)
Marius Danielsen (Darkest Sins)

Bajo:
Jari Kainulainen (ex-Stratovarius, Masterplan)
Magnus Rosén (ex-HammerFall)
Barend Courbois (Blind Guardian)
Jonas Kuhlberg (Cain’s Offering)
Giorgio Novarino (ex-Bejelit)
Rick Martin (Beecake)

Guitarras:
Bruce Kulick (ex-KISS)
Matias Kupiainen (Stratovarius)
Jennifer Batten (ex-Michael Jackson)
Tom Naumann (Primal Fear)
Tracy G (ex-Dio)
Jens Ludwig (Edguy)
Jimmy Hedlund (Falconer)
Timo Somers (Delain)
Olivier Lapauze (Heavenly)
Luca Princiotta (Doro)
Andy Midgley (Neonfly)
Mike Campese
Billy Johnston (Beecake)
Sigurd Kårstad (Darkest Sins)
Marius Danielsen (Darkest Sins)

Teclados:
Peter Danielsen (Darkest Sins)
Steve Williams (Power Quest)

Baterías:
Stian Kristoffersen (Pagan’s Mind)
Vinny Appice (ex-Dio, ex-Black Sabbath)

Coros:
Marius Danielsen (Darkest Sins)
Peter Danielsen (Darkest Sins)
Jan Thore Grefstad (Highland Glory, Saint Deamon)
Anniken Rasmussen (Darkest Sins)
Alessio Perardi (Airborn)

 

scorpions16cl-28

Para algunos, el 13 es un número que representa mala suerte, para otros, representa buena suerte, y para otros más incrédulos, es solo un número. Sin identificarme con alguno de ellos, debo decir que a juzgar por lo vivido el día 13 de Septiembre de 2016, el público presente en el Movistar Arena clasifica automáticamente en el grupo donde dicho número debiera considerarse de MUY buena suerte, porque lo que nos presentó Whitesnake en primera instancia y luego Scorpions, fue de altísimo nivel y sin dudará queda en la retina como uno de los mejores shows del año.

COVERDALE, LUPPI Y COMPAÑÍA AL ESCENARIO

Con un Arena repleto y expectante de lo que sería una jornada maratónica y con ribetes épicos, Whitesnake sale al escenario con el sempiterno David Coverdale al mando del micrófono, Reb Beach y Joel Hoekstra en guitarras, Michael Devin en el bajo, el gran Tommy Aldridge en los tarros y uno de los nuestros en los teclados, nada más y nada menos que Michele Luppi (Secret Sphere, ex Vision Divine), quien en Whitesnake deja su rol fundamental como vocalista para dar paso a la interpretación del órgano y por supuesto apoyando siempre en las segundas voces.

whitesnake16cl-20El show comienza con Bad boys, llevándonos inmediatamente a su álbum homónimo entrando con todo a sacudir el Movistar Arena. Un acierto empezar con este tema ágil y ganchero, donde Coverdale se vio apoyado prácticamente durante toda la canción por Michelle Luppi, quien lo acompañaba en las segundas voces con un semblante alegre y completamente relajado. Por su parte Tommy Aldridge llevaba la base rítmica al ritmo de un doble pedal poco común en el Hard Rock de la serpiente, pero que le imprimía mucha fuerza a la interpretación. El único punto bajo fue el sonido que no comenzó de lo mejor. Sin pausas llega el segundo clásico del repertorio y uno de los temas más icónicos de la banda, Slide It In, en donde Coverdale se escuchaba cómodo y comenzaba a disipar las dudas que tenían algunos respecto a cómo llegaba vocalmente, siempre considerando que buena parte de los temas son interpretados en tonos más bajo que los originales, lo cual es entendible y se agradece si eso permite la correcta interpretación de las canciones.

El teclado de Luppi da inicio al primer tema romanticón de la banda, Love Ain’t No Stranger, donde la presencia de parejas en el público comenzaba a notarse con efusivos abrazos y gritos hacia Coverdale por parte de las entusiastas fanáticas que se hacían presente en masa en el Arena, como pocas veces en este tipo de shows, cantando la canción de principio a fin y logrando callar a Coverdale en pasajes de la canción. Notable la participación de Beach, Hoekstra, Devin y Luppi en las segundas voces, haciendo un coro a cuatro y cinco voces en la mayoría de los estribillos que escucharíamos en la noche. Sin mayores pausas llega Fool For Your Loving en el primer gran éxtasis de la noche, donde nuevamente Coverdale nos muestra una vitalidad que sorprende considerando lo “experimentado” que es, un dinosaurio del Hard Rock que con esa voz carraspeada que ha influenciado a tantos vocalistas que brillan hoy en día como Jorn Lande o Nathan James. El tipo da clases de cómo manejar el público sin ser exageradamente histriónico o un “corredor del escenario” como Bruce Dickinson… tiene un estilo distinto, el tipo tiene prestancia, elegancia y sabe sacarle provecho al registro actual de su voz como pocos.

Reb Beach se toma el escenario y comienza un solo de guitarra que comienza con un shredding bastante técnico y desemboca en la producción de sonidos y efectos con la guitarra haciendo gala del manejo de su instrumento. Luego es Joel Hoekstra quien releva a Beach en el solo de guitarra, con una presentación suficientemente buena para no desentonar, pero suficientemente prescindible para ir por unos snacks según se veía en el público presente.

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Slow N Easy trajo el “flow” de vuelta al concierto, en un tema medio tiempo muy del sello Whitesnake, con un Michele Luppi que irradiaba felicidad todo el tiempo, soberbio armonizando las segundas voces e interactuando con aquellos que estaban cerca del escenario. La base rítmica era potentísima, que se luce especialmente en estos temas “intermedios”, con Tommy Aldridge dando clases de cómo reventar la batería a los 66 años y Devin cabeceando y chasconeándose con cada compás. El mismo Devin continúa con un solo de su instrumento que suena más a solo de guitarra que de bajo por la cantidad de efectos y lo distorsionado que lo hace sonar, haciendo gala de una técnica envidiable que muchas veces pasa desapercibida, pero que brilló con luces propias aquí.

Inmediatamente seguido del coro llega otro midtempo como lo es Crying In The Rain, que tuvo relaja un poco las revoluciones del público que lo disfruta de una manera más calma… calma que se rompe inmediatamente cuando irrumpe Tommy Aldridge con el mejor solo que presenciaríamos durante la noche, lo cual no configura ninguna sorpresa considerando el conocido talento del norteamericano, a lo cual se le suma su histrionismo, potencia y la también conocida habilidad de tocar con las manos. Es tan bueno lo que hace detrás de los tarros que la ovación más fuerte de la noche hasta ese momento se la llevó Tommy tras la excelsa demostración tras los tambores y platillos, transformando sus manos en baqueta y un público prendido en un público derechamente en llamas.

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Is this Love se llevó otra de las ovaciones más grandes de la noche, el sonido a esa altura era tremendo, escenario perfecto para que la gran cantidad de parejas que asistieron al concierto se abrazaran, besaran, cantaran y quizá hasta algo más… La cadencia rockera vuelve con otro tema que es puro Whitesnake: Give Me All Your Love, con un Coverdale que fue cantando mejor a medida que avanzaba la noche y el público a su vez iba respondiendo cada vez de mejor forma, presintiendo que ya se venía la noche para Whitesnake.

Por supuesto que el grand finale tenía que venirse con lo mejor de su repertorio, y había dos temas que no habían sido tocados y que son una obligación en cada presentación: Here I Go Again y Still Of The Night, en donde la banda se «chasconea», rompe filas y se va con todo hacia el público que está en cancha entregando una sensación de confianza, familiaridad y de gozo por lo que se vive en el escenario, lo cual el público aprecia y agradece cantando en modo sing along y cerrando con una ovación que retumbó hasta los carros de Fantasilandia. En medio de la euforia del cierre la banda no abandona el escenario y nos regala la incombustible e imperecedera Burn, la canción de Deep Purple más importante de la era Coverdale, que dicho sea de paso fue interpretada de manera extraordinaria por toda la banda, haciendo de este tema la guinda perfecta de la torta que nos armó la pastelería de la serpiente blanca.

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Soberbia presentación de los anglo-ítalo-americanos, una hora de show que nos entregó lo más selecto del catálogo de la banda, entablando una conexión muy cercana con el público el cual se entregó por completo a esa selección de fino y puro Hard Rock del bueno.

Un inmejorable comienzo de velada para lo que vendría a continuación con el otro animal venenoso que acechaba la noche…

EL ESCORPIÓN VUELVE A PICAR EN SANTIAGO

Cierto es que Scorpions más de alguna vez nos ha hecho creer que están en la gira de despedida, lo cual genera alta expectación dada la naturaleza de este tipo de shows, siendo generalmente bastante multitudinarios y parafernálicos… y a fin de cuentas resultan no ser despedidas, sino un simple “oooooso” que no les cae bien a muchos. Pero también es cierto que una banda como Scorpions siempre va a generar altas expectativas y para algunos el vaso debe verse medio lleno dado que es de agradecer que tengamos la oportunidad de verlos más seguido de lo que hace diez años hubiéramos pensado. Independiente de la posición que se tenga, lo de hoy era especial por la calidad del “telonero” (muy entre comillas, porque Whitesnake de telonero no tiene nada), por la presencia de Mikkey Dee en la batería y una serie de argumentos que se pueden esgrimir fácilmente a la hora de justificar por qué ir a Scorpions “otra vez”.

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«Return to Forever» es la última placa que nos presentan los germanos, la cual mantiene el espíritu del escorpión intacto, el cual comenzaría el show con Going Out With A Bang, apropiado nombre para dar el puntapié inicial. El sonido se percibe correcto desde el principio y el público recibe entusiasmado el riff de este tema nuevo que si bien se nota algo desconocido, prende lo suficiente por lo fácil de su melodía. La mano de Mikkey Dee ese nota desde un principio, asimismo la intacta calidad vocal de Meine. El show sigue con Make It Real, primer tema de los antiguos, específicamente del 80’ cuando se lanzaba el Animal Magnetism. Meine se percibe algo contenido, como queriendo cuidar un poco su voz o pre-calentando como dirían algunos, mientras Matthias Jabbs corre por el escenario con esa imagen patentada de Scorpions, con Jabbs soleando el frente del escenario mientras Rudolf Schenker lo acompaña con riffs moviéndose de lado a lado.

El primer gran momento de Scorpions llega con The Zoo, clásico y recontraclásico de los germanos, que si bien no es “radial”, es uno de los favoritos entre la fanaticada. En la versión más reposada de la canción, Mikkey Dee da el inicio con su batería que le da un poder extraordinario a la canción. El público lo canta a rabiar y Matthias Jabbs distorsiona la guitarra con esa especie de Talk Vox que utiliza para esta canción. Aquí ya comienza a notarse la extraordinaria condición vocal de Klaus Meine, quien canta como si estuviera en la plenitud de su juventud. Brillante interpretación.

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Sin pausa alguna, es Coast To Coast la canción que sigue inmediatamente después, el tremendo instrumental extraído de Lovedrive donde es Rudolf Schenker quien se roba la película, mientras Klaus Meine se cuelga la guitarra y se une a la dupla de guitarristas. Aun cuando el tema es instrumental, el público corea las principales líneas melódicas del tema lo cual la banda percibe y agradece con miradas cómplices hacia el respetable.

Lo que se vino fue un total acierto, eso que los fanáticos más acérrimos siempre recalcan… hablamos del clásico y manoseado “old school”. Es bien sabido que la popularidad mundial de Scorpions viene dada por los temas que concibieron ya en su etapa tardía cercana a la década del 90’, y lo que a veces no es tan sabido, es que en la década del 70’ estos señores hacían Heavy Metal puro y duro, el cual es algo escaso de encontrar en sus presentaciones por las razones antes mencionadas, pero esta noche nos regalarían un buen poco de su repertorio más antiguo.

Meine nos comienza a hablar de su época setentera, por ahí por el 74’-75’, donde recorrían las carreteras sin siquiera saber si llegarían a destino, sin pensar que cuarenta años después estarían tocando las mismas canciones, y en un lugar como Santiago de Chile! Es así como los germanos nos regalan un medley de primera categoría: la poco conocida pero excelente Top Of The Bill, la tremenda, pero TREMENDA Steamrock Fever, donde se veían caras incrédulas en el público ante semejante joya. En tercer lugar llegaba Speedy’s Coming y cerraba el medley otro temazo de su repertorio más tradicional, como lo es Catch Your Train. Con material audiovisual colorido y sicodélico ad hoc a la época, el medley se consolidó como un momento imborrable para los acérrimos del escorpión, porque ciertamente no es común presenciar estas joyitas que han estado guardadas en el baúl de los recuerdos por años y años.

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We Built This House llegaba a poner la calma y a hacer un balance entre lo más viejo y lo más nuevo. Paños fríos después de la bombaza que recién terminaba… y las revoluciones siguen en término medio con Delicate Dance, tema protagonizado totalmente por Matthias Jabbs, quien luce toda la pasión que imprime en su guitarra, apoyado por un guitarrista invitado que lo apoya en la base rítmica. Sabemos que Jabbs puede no ser el guitarrista más virtuoso del Heavy Metal, pero cada una de sus ejecuciones es precisa, alegre y elegante, lo cual muchas veces vale más que mil piruetas marcianas sin sentimiento, y de eso sí que saben los alemanes.

Una marca registrada de Scorpions son los temas románticos en versiones acústicas, de esas que nos regalaban por allá por el 2001 en su álbum «Acoustica»… y es así como nos regalan otro medley, esta vez compuesto por la fantástica Always Somewhere, donde Meine despliega todo su caudal vocal en el coro de una canción que trasciende todo tipo de actitud rockera anti-mamona, porque hasta el chascón más rudo que estaba en el Movistar cantaba al ritmo de las vistosas guitarras acústicas de Jabbs y Schenker, quienes eran apoyados en segunda línea por Mikkey Dee sentado en el cajón y Maciwoda con el groove de su bajo. El medley seguía brevemente con Eye of the Storm y terminaba con otro clásico imperecedero de los germanos… la tremenda Send Me An Angel, donde otra vez Meine se luce tirando todos los agudos de la canción como si estuviera cantando en una fogata… Las parejas se abrazaban y parecían multiplicarse al paso de cada acorde y cada compás.

scorpions16cl-06La siguiente canción no necesita introducción ni referencia alguna. Los silbidos iniciales de Wind of Change bastaron para echar el Movistar abajo, y por supuesto los mejores sing along de la noche aparecieron naturalmente en esta canción que es un símbolo de paz y amor, que ha trascendido todos los rincones del mundo tanto por su belleza como por su significado. Estremecedora la ovación al final del tema.

Otra dosis del nuevo disco vendría con Rock ‘n’ Roll Band, la cual por supuesto hace referencia a su nombre y es puro Rock’N’Roll, lo cual hizo que a pesar de ser un tema quizá desconocido para muchos, fuera muy bien recibido. En tema como este la personalidad de Mikkey Dee explota pues son los terrenos donde se siente más cómodo y da rienda suelta a la potencia que acostumbraba a mostrar en Motörhead, siendo un reemplazo más que apropiado para el gigante James Kottak.

Si tuviera que definir a Rudolf Schenker en una palabra, para mí sería «riff«. Es su marca registrada en Scorpions, y es así como corriendo hacia la punta del escenario enciende su guitarra y comienza el inconfundible riff de Dynamite, otro tremendo regalo para los acérrimos de la banda… no hay muchas palabras para describir semejante tema ni la reacción del público ante tamaña demostración de Heavy Metal.

Llegaba un momento emotivo, las palabras de Klaus Meine se dirigen a Mikkey Dee con el objetivo de tributar a un grande, uno de los más grandes en la historia del Heavy Metal mundial. Por supuesto que hablamos de Lemmy Kilmister, quien dejó en todos nosotros, y en Scorpions por supuesto, una huella indeleble. Y el tributo lo hacen como corresponde, con canción incluida, y la elegida es Overkill, la cual desató un desorden de proporciones en el Movistar Arena, con bengala incluida en la cancha e imágenes de Lemmy en el fondo del telón. Hasta ese minuto ni siquiera las canciones propias de la banda habían causado tal efecto en la cancha, en una versión respetuosa de la original, pero obviamente con el sello de Meine, y qué decir de Mikkey Dee… como se nota que el tema era uno de los suyos.

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Con otro riff inmortal el mismo Rudolf nos introduce Blackout, uno de los temas insignias de la banda, con el mismo Schenker tirando humo por su guitarra y corriendo por todo el escenario, en lo que a esas alturas era todo algarabía. Ya en recta final vendría lo mejor de la velada como es costumbre: No One Like You y Big City Nights darían el primer cierre a esta noche llena de emociones y clásicos de antaño… Banderas chilenas y lienzos de la banda llovían sobre el escenario consolidando muestras de afecto y admiración sobre una banda que dejó todo sobre el escenario.

El encore era obvio porque ningún concierto de Scorpions puede terminar sin Still Loving You, ni mucho menos sin Rock You Like A Hurricane que fueron los temas que precisamente cerraron la velada. Ambos temas coreados a rabiar por el público en modos distintos claramente, mientras Still Loving You exacerbaba el romanticismo, Rock You Like A Hurricane transformaba el lugar en una fiesta.

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Lo de Meine, Coverdale y compañía rozó la perfección. Todas las conclusiones son positivas, la producción del evento estuvo acorde a la altura de las circunstancias el sonido comenzó algo débil en el caso de Whitesnake pero el resto del concierto gozó de un buen trabajo en las perillas. La performance de las bandas estuvo impecable. Las incorporaciones de Luppi y Mikkey Dee son ciertamente un acierto gigante. Por otra parte, Coverdale se maneja muy bien con el registro actual de su voz, mientras que Meine es un fuera de serie, los años no pasan por él considerando lo caudalosa que sigue siendo su voz… y así podríamos seguir por un buen rato…

La vieja escuela se hizo presente en Santiago y vaya que lo hizo con fuerza… Lo único que se me pasa por la mente después de presenciar un show de esta categoría, es que ojalá todos pudiéramos llegar a viejos y seguir rockeando como la serpiente y el escorpión.

GALERÍA

 

 

Secret Sphere

Los italianos anunciaron el lanzamiento de su primer trabajo en vivo para el 14 de octubre, el que llevará como título «One Night In Tokyo».

SECRET SPHERE aprovechó la gira de la edición aniversario especial de «A Time Never Come» para grabar su concierto en Tokyo con Michele Luppi en voz. Aprovechando esta ocasión especial, la banda grabó una nueva versión del tema «Lie to Me» en un dueto del ex VISION DIVINE y actual WHITESNAKE con la ex NIGHTWISH Anette Olzon.

El tracklist de «One Night In Tokyo» es:

01. Intro: A Journey Through Time
02. X
03. Healing
04. Union
05. The Fall
06. Lie To Me
07. Wish And Steadiness
08. Legend
09. Under The Flag Of Mary Read
10. The Scars That You Can’t See
11. Eternity
12. Mr. Sin
13. Leonardo Da Vinci
14. Lady Of Silence
15. Dance With The Devil

Secret Sphere - One Night In Tokyo

 

 

Michele Luppi

¡Sorpresa en los fánaticos del Power Metal! El ex cantante de VISION DIVINE y actual SECRET SPHERE, Michele Luppi, fue anunciado como el nuevo integrante de WHITESNAKE.

Luppi, quien además toca el bajo (como se vio en su única visita a Chile, hasta ahora), ocupará el puesto de tecladista y corista en la banda liderada por David Coverdale. Los ingleses dieron el anuncio a través de su sitio web, repasando toda la trayectoria del italiano para darlo a conocer al mundo.

 

Los italianos de SECRET SPHERE han anunciado que regrabarán «A Time Never Come«. Esta placa del 2001, el segundo disco de los piamonteses, es considerado por muchos fans de la banda como el trabajo que los dio a conocer e impulsó notoriamente su carrera.

El disco ha sido completamente regrabado con la actual alineación de la banda, incluyendo al cantante Michele Luppi. El arte de tapa está a cargo de la artista Nathalia Suellen, quien ha trabajado con DARK MOOR y ALMAH, entre otros.

El guitarrista Aldo Lonobile comenta: «Debido a una abrumadora demanda, inicialmente teníamos planeado relanzar ‘A Time Never Come‘ sólo para el mercado japonés, pero después pensamos que estaría bien hacerlo disponible en todos los otros territorios. Este álbum ha sido un hito para nuestra carrera, y este año marca el aniversario N° 15 de nuestra entrada al estudio para grabarlo. No quisimos hacer una movida nostálgica, así que le dimos al álbum una nueva vida, con nuevos arreglos y nuevos gráficos. ¡Misión cumplida, si me preguntan!»

Secret Sphere

 

 

 

Los italianos liberaron otra canción perteneciente a «Portrait of a Dying Heart«, su primer álbum con Michelle Luppi (ex VISION DIVINE) como vocalista. El track Healing se puede escuchar en streaming entrando a esta dirección.

«Portrait of a Dying Heart« saldrá por Scarlet Records el 25 de noviembre. Sin embargo, estará disponible en Japón a partir del 24 de octubre. El CD vendrá con un booklet de 40 páginas, incluyendo la novela en la cual el álbum se basa, “She Complies With The Night”

El tracklist de esta producción es:

1. Portrait Of A Dying Heart
2. X
3. Wish & Steadiness
4. Union
5. The Fall
6. Healing
7. Lie To Me
8. Secrets Fear
9. The Rising Of Love
10. Eternity

 

SECRET SPHERE subió anteriormente a la web el tema The Fall:

 

Es de estudio el caso de Secret Sphere, una banda que lo tiene todo menos una cosa: la cantidad de fanáticos que merece. Tiene a un líder talentosísimo como Aldo Lonobile, espectacular guitarrista, gran compositor. Tiene excelentes producciones como Scent Of Human Desire (2003) y Heart & Anger (2004), lanzadas por Nuclear Blast y grabadas por Achim Kohler, rompiendo las barreras que detienen a la mayoría de las bandas italianas, que no logran codearse con la verdadera industria. Incluso en su etapa tempranera con A Time Nevercome (2001), sorprendían por su calidad de sonido y limpieza interpretativa, que ya los alejaba de sus compatriotas que luchaban y luchaban con producciones subdesarrolladas.

De tono más neutral o internacional, Secret Sphere siempre ha estado tres pasos adelante del promedio de su escena, con una música de alto estándar, reconocida por la prensa, pero no tanto así por la audiencia y eso es lo injusto. Sí, hubo un silencio como de cuatro años entre lanzamiento y lanzamiento, entre el 2004 y 2008 cuando volvieron con Sweet Blood Theory, lo que ciertamente pudo haber frenado el ascenso, aunque en realidad, la situación es que nunca despegaron como debían…

Y quizás, este 2012 la situación esté por cambiar para Secret Sphere, todo porque luego que el fundador Roberto Messina (voces) se fuera por encontrones musicales en pleno proceso del séptimo álbum, los integrantes congeniaran con uno de los vocalistas más impresionantes de los últimos diez años, el extraordinario Michele Luppi, quien al menos acá no necesita de presentaciones. El outcome es Portrait Of A Broken Heart, un conceptual que sonará familiar para los seguidores de siempre, pero con un extra que va mucho más allá de la voz.

En lo creativo, el CD suena un poco más oscuro y cálido (paradojas del metal), un poco más escandinavo si pudiese decirle, con un mayor tacto a lo Evergrey o Circus Maximus de su segunda placa, más intenso en su melancolía sin perder de vista la intensidad powermetalera. Lo primero que asombra sin embargo es el gran sonido, de una banda que ya acostumbraba a sorprender en tales lides. Las guitarras suenan abrasivas y elegantes, la batería de Federico Pennazzato ultra cristalina, en especial su caja, y las voces simplemente son de otro mundo. Para lo último en todo caso hay que esperar un poco, ya que la pista inicial Portrait OF A Dying Heart no es una intro, sino un instrumental propiamente tal, enseñando el reconocido progresivo de este grupo con su toque tan particular italiano, sin diluir la veta internacional que tanto merece ser considerada. La base rítmica es fiera y distinguida, con quiebres de ensueño anunciados por teclados, volviéndose celestial y de nuevo progresivo. Sin ser pretenciosos, hay partes que recuerdan al Dream Theater de los dos primeros álbumes. Hay melodías de guitarra que llevan otra vez a soñar, y tras seis minutos de maravilla nos acordamos que lo importante es que estamos frente a un disco de Secret Sphere, no tanto así con la “reaparición” de un intocable como Luppi.

De esta forma, X pareciera ser una extensión del primer corte, con un hilo musical tal y como lo pregonan los conceptuales, sujetándose y siguiendo con el flujo. Es sensible la presencia de ese Queensryche más quieto y bello, con guitarras simples pero sumamente emotivas, tanto limpias como distorsionadas, un progresivo que toca no la mente, sino el corazón. Y la llegada de Luppi es… quieta y casi hablada en los primeros segundos, aunque EXPLOSIVA después de unos compases. Suena maduro y al mismo tiempo emotivo, adaptándose a las diversas dinámicas y armonías que la composición le exige, desde lo progresivo hasta lo powermetalero. En el final es sutil, oscuro y bello, como Evergrey en sus mejores tiempos, gracias a sus pequeños teclados y preciosos leads.

Wish & Steadiness llega de la misma forma, sosteniéndose del final de su antecesora para empezar con unos pianos a lo Jon Oliva circa Savatage, confirmando que la noción de conceptual está muy fuertemente arraigada con la música, trascendiendo las letras. Pero atención, esa es sólo la calma antes de la tormenta, pues nada hace presagiar lo que se escuchará más tarde, una tensión sinfónica alucinante, un dramatismo impresionante con efectos de orquesta, coros, terror, energía in crescendo y… silencio, un quiebre abrupto, para luego de unos segundos darle la bienvenida a un solidísimo ritmo powermelódico. Los solos toman el puesto de voces principales y justo luego aparece Luppi, completando la obra e invitando a otro coro ciento por ciento power, con su timbre característico para todos quienes lo habrán echado de menos, haciéndose querer al final cuando la banda lo deja solo cantando y armonizando. Más importante aun, aquí se muestra a un Secret Sphere en plena forma, con espectacularidad, sentimiento y energía.

En Union la dinámica se altera. Se siente que la primera parte del álbum acaba, que el tono atmosférico cambia en el entorno de una canción bastante particular. El inicio es un asomo al Angel Dust del Enlighten The Darkness (2000) y de a poco empieza a tomar un cariz más italiano, como Labÿrinth en temas como Heaven Denied o Night Of Dreams. El estribillo es más hardockero, sin disminuir en elegancia. El solo de Aldo es tentador y cálido, deja con ganas de más y todo contribuye a una composición emotiva, del corazón, dedicada al amor, a la ilusión de los primeros días, a esa frescura y alegría que tan bien se refleja en la música. Su doble opuesto viene justo después, The Fall, en notas y mensaje, con la violencia de la desilusión, con la locura que provoca, su vértigo, su centrífuga que te lanza lejos. El coro es épico, el solo viaja más allá de lo imaginado y los riffs son potentes, tan gruesos como filosos.

Tras ese choque sale Healing con sintetizadores noventeros a lo No Limits (1996) y una vocalización de Michele muy acorde al trance. Aparecen pequeños riffs melódicos, en su cuota necesaria para ser recordados. Luppi gana en intensidad en el verso y de nuevo maravilla sin acrobacias ni grandes gritos, sino que con pura garra. De pronto se transforma en un muro de voces entre tantas capas, de repente te deja llevar por una bella melodía, y de la nada hace explotar sus cuerdas vocales en un gran performance. De hecho, pareciera que Lonobile compitiera con él en otro solo asombroso, al estilo Van Halen y Victor Smolski. Es importantísimo indicar que la marca de Luppi es muy fuerte en este disco, ya que si bien Aldo es el compositor y mastermind de esta excelente agrupación, principal gestor de este ambicioso proyecto conceptual, Michele llega y escribe letras y melodías propias. Todo, claro está, basado en “She Complies With The Night”, novela encargada por el mismo Lonobile a la joven escritora Constanza Colombo, lo que resulta doblemente interesante y ambicioso, ya que se trató de un proyecto artístico que músicos y letristas trabajaron en constante diálogo, cuando lo común es tomar obras conocidas de hace tiempo y adaptarlas a las canciones. De hecho, el libro se venderá con el CD, en un producto que coincidentemente sale al mismo tiempo que otro proyecto multi-diciplinario: Les Fleurs Du Mal de Therion.

Volviendo al álbum, en Lie To Me parte todo de cero con el teclado de Gabriele Ciaccia, al que rápidamente se le adhieren las voces y las guitarras limpias. Es una pieza muy oscura, melancólica, resignada a lo depresivo, profunda, con una ambientación de mucha angustia, una que me recuerda mucho a la que Evergrey hiciera en Glorious Collision (2011). Una gran, pero gran canción, vivida en su pena, que deja con el pecho apretado, con la moral por el suelo, una carga que hay que soportar, pero que si se soporta, maravilla por su sombría belleza. Así, el impacto con Secrets Fear se siente más duro, irrumpiendo con un riff melódico vuela cabezas, muy escandinavo a lo In Flames dosmilero, con Luppi entrando sin titubeos. Su solo título llama la atención dentro del tracklist, un juego de palabras que se pronuncia casi igual que el nombre de la banda, pero sus notas sorprenden incluso más gracias a su fuerza, su drive, su explosión de tantos elementos, una alarma para despertar y constatar la variedad suprema de este álbum que viaja desde el power hasta lo progresivo, desde lo melódico hasta lo pesado como tan bien lo ha logrado hacer Lonobile, uno de los grandes talentos escondidos de la escena mundial. Secrets Fear es la mayor prueba de ese viaje en Portrait Of A Dying Heart y vaya que lo resume de gran manera.

The Rising Of Love, mientras tanto, es un título que refleja muy bien la música, calmada, dulce pero muy sentida a la vez, un compás en tres cuartos que la hace más especial aun, al cual se le adhieren unas marcas rítmicas cortantes debajo de unos teclados con mucha intención. El desempeño de Luppi,  en melodías y armonías, es francamente magnífico, quizás el mejor de la placa entera, desembocando en una balada poderosa, sublime a decir verdad, de un tacto asombroso, al igual que Eternity, la canción final del trabajo. La atmósfera de esta última es resignada, sin embargo tranquila, nostálgica y muy sensible. De repente crecen unas orquestas en un tema con clara espíritu de final, en un marco casi celestial y de consuelo ante el dolor, de respuesta a la pena… y de maestría interpretativa… welcome to the eternal dream. Michele sorprende con voces rasposas para concluir versos, los leads traen a la memoria algunos que Criss Oliva hiciera para el final de Streets: A Rock Opera (1991) de Savatage. No hay por qué estar feliz siempre, pero cuando hay pesar, sí es posible mirar la vida con un poco de esperanza y optimismo. Ese es el mensaje que sólo con música Secret Sphere transmite con una composición magistral, entregando ánimo en la oscuridad.

La inclusión de Luppi para varios es razón de sobra para adentrarse por primera vez en el grupo y, en ese contexto, es una movida acertadísima por parte de Secret Sphere, que reclama ahora por justicia regalando excelencia. No es un nuevo comienzo, Portrait Of A Dying Heart es de la línea que pueden esperar los fanáticos de la banda, pero sí es un destape y Secret Sphere responde a la exigencia de sacar el disco preciso en el momento indicado, cuando muchos están mirando con ilusión, tanto conocedores y como curiosos. Por fortuna, los italianos logran más que afirmarse en ese único motivo, primero, ya que el dúo Lonobile-Luppi funciona de maravilla y el resultado está por encima de las individualidades, que de por sí son brillantes. En ese sentido no es un CD más, no es sólo la voz de un tipo tan querido como Michele, la maestría compositiva de Aldo y el sonido extraordinario. También es la música, el ambiente, la interpretación, las canciones, el concepto, todo acompaña para que este sea un trabajo espléndido.