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¡Conciertazo seguro! SCORPIONS y WHITESNAKE vuelven a unir fuerzas para aterrizar en Chile el 7 de octubre y llenar nuevamente el Movistar Arena.

Los alemanes llegan con su gira «Crazy World Tour», además de seguir promocionando su último álbum «Return to Forever», y con la consolidación del ex MOTÖRHEAD Mikkey Dee en su formación oficial . Los liderados por David Coverdale, en tanto, acaban de lanzar «Flesh & Blood» (lee el CD Review aquí), que incluye la participación como miembro estable de nuestro conocido Michele Luppi en teclados (SECRET SPHERE, ex VISION DIVINE).

SCORPIONS, con más de 50 años de carrera, ha influenciado a las bandas más emblemáticas del PowerMetal como HELLOWEEN y STRATOVARIUS, quienes no han dudado en hacer covers de sus canciones para tributar su música. WHITESNAKE por su parte no ha parado de girar y hacer música, gracias a la energía del incombustible David Coverdale (a sus 67 años, uno de los mejores frontman del Rock) y la calidad en batería del veterano Tommy Aldridge (68 años).

PowerMetal.cl estuvo el 2016 en el Movistar Arena y recordamos esa gran noche con este Live Review.

Las entradas para ver a SCORPIONS + WHITESNAKE en Chile este 2019 se venderán por sistema PuntoTicket y puntos de venta físicos en tiendas Hites y Cinemark habilitados de todo Chile.

Los valores son:

Cancha Vip: $86.300 | Dscto. Banco de Chile: $71.300
Platea Baja Diamante: $80.500 | Dscto. Banco de Chile: $66.500
Platea Baja Golden: $69.000 | Dscto. Banco de Chile: $66.500
Platea Baja Silver: $57.500 | Dscto. Banco de Chile: $47.500
Silla de Ruedas + Acompañante: $27.600 | Dscto. Banco de Chile: $22.800
Cancha General: $46.000 | Dscto. Banco de Chile: $38.000
Platea Alta Golden: $43.700 | Dscto. Banco de Chile: $36.100
Platea Alta Silver: $36.800 | Dscto. Banco de Chile: $30.400
Tribuna: $27.600 | Dscto. Banco de Chile: $22.800

La venta de entradas comienza el 13 de mayo al mediodía, exclusivamente para clientes Banco de Chile. La venta general estará disponible a partir del mediodía del 15 de mayo.  

– 20% de descuento pagando con tarjetas del Chile 3, 9 ó 12 cuotas sin interés. Máximo 6 entradas por cliente.
– Paga hasta un 25% del valor total con Dólares-Premio.
– Hasta agotar stock de 4 mil tickets.

Han pasado ocho años desde “Forevermore”, la última entrega de estudio con canciones inéditas de los legendarios Whitesnake. En el intertanto la banda no ha estado para nada inactiva; muy por el contrario, han hecho largas giras mundiales, han lanzado una serie de reediciones de sus álbumes más celebrados de los 80’ (“Slide It In”, “1987” y “Slip Of The Tongue”), múltiples discos en vivo (“Live In Japan”, “The Purple Tour”), además de una colección de versiones acústicas (“Unzipped”) y otra de clásicos revisitados de los tiempos de Coverdale en Deep Purple (“The Purple Album”).

A pesar de que la industria musical ha cambiado enormemente desde que Whitesnake comenzó su camino hace más de cuarenta años, y considerando que hoy en día las bandas publican material con mucha menor frecuencia, era inevitable pensar en un lanzamiento de estudio con material fresco para justificar una nueva gira. En este contexto es que la banda radicada en los Estados Unidos, pero comandada por el incombustible vocalista británico David Coverdale, anunció hace unos meses el lanzamiento de “Flesh & Blood”, su decimotercera entrega de estudio que verá la luz en mayo bajo el alero de Frontiers Records.

El disco abre con Good To See You Again, que ataca con un potente riff de guitarra y la voz inconfundible del señor Coverdale. Para sus 67 años, la verdad es que su voz se mantiene en gran nivel. El ritmo y la melodía son contagiosos, pero sin caer en excesos, con un sonido más cercano a la época de “Slide It In”. Por su parte, Gonna Be Alright tiene un tono más flirteante, con prominentes teclados cortesía de Michele Luppi. Esta canción nos trae de vuelta a los años más glameros de Whitesnake, pero sin perder la compostura y manteniendo su integridad.

Shut Up & Kiss Me fue el primer adelanto y es entendible que así haya sido, ya que resalta inmediatamente como una de las canciones más pegajosas del disco. Es un tema que reúne todos los requisitos para ser un clásico: ritmo bailable, guitarras juguetonas y una línea vocal irresistible. Hey You (You Make Me Rock) baja un pelito las revoluciones con un tempo más pausado, pero con un pesado riff que le agrega contundencia. El interludio de la sección media, que incluye un soberbio solo de guitarra, le añade matices a un disco que por el momento se aleja poco de los cánones del Hard Rock.

Por su parte, Always & Forever es una canción bastante más melódica y ligera, quizás un poco descolocante por su tono popero que la hace sentir un poco desechable. Siguiendo en la misma línea, When I Think Of You (Color Me Blue) es la power ballad de rigor, un tema correcto en general, pero que no alcanza la altura de clásicos como Is This Love o The Deeper The Love. Con Trouble Is Your Middle Name retoman la energía y actitud rockera, con un tono fiestero y un coro bastante efectivo, aunque un poco repetitivo por momentos. Estos son quizás los pasajes más flojos del álbum.

Flesh & Blood, el tema que la da el nombre a la placa, también le da un nuevo impulso lleno de frescura, con gran trabajo de la dupla de guitarristas compuesta por Reb Beach y Joel Hoekstra. Es una canción con aires setenteros y con claros tintes de Led Zeppelin. Well I Never sigue con la tónica de riffs hardrockeros y con una soberbia labor del maestro tras los tambores Tommy Aldridge, otro veterano de mil batallas que se reniega a colgar los botines. Heart Of Stone es una canción con un tono más sombrío y melancólico, mostrando una faceta más bluesera en la interpretación de Coverdale.

Get Up es uno de los temas más enérgicos del disco, con ritmo frenético para los estándares de la banda. Una vez más los guitarristas toman el protagonismo, luciéndose tanto en los riffs como en los solos. Con After All hacen un interesante experimento, incursionando en terrenos acústicos tal como lo hiciera Coverdale a comienzos de los 90’s junto a Jimmy Page. El resultado es más que satisfactorio y le agrega variedad al disco, preparándonos para un desenlace triunfal. Nos referimos a Sands Of Time, un tema de corte épico, cuya melodía incorpora influencias de Medio Oriente y que cierra esta placa con un apoteósico solo de guitarra, como debe ser.

“Flesh & Blood” marca un exitoso regreso a las pistas para Whitesnake, después de tantos años sin publicar nuevo material de estudio. Es un disco variado, entretenido y lleno de actitud, con más de algún himno de estadio que se quedará dando vueltas en tu cabeza desde la primera escucha. Quizás globalmente no alcance la grandiosidad de sus trabajos más celebrados, pero tiene los suficientes méritos para justificar la reputación de la banda como uno de los íconos del Hard Rock a nivel mundial. Sin tomar riesgos excesivos, Coverdale ha sabido incorporar algunos elementos innovadores en la composición, permitiéndole prolongar el legado de esta verdadera institución musical. Sólo queda decir, ¡larga vida a la Serpiente Blanca!

Review: David Araneda

 

El próximo 30 de Noviembre Marius Danielsen lanzará la segunda parte de su Opera Metal «Legend Of Valley Doom» y para la ocasión ha reunido lo que se puede considerar un ejército del Power Metal. Entre los integrantes destacan Michael Kiske de HELLOWEEN, Tim «Ripper» Owens, Blaze Bayley. La lista completa junto con el artwork y un teaser a continuación:

Vocalista:
Michael Kiske (Helloween, Avantasia, Unisonic)
Tim Ripper Owens (ex-Judas Priest)
Blaze Bayley (ex-Iron Maiden, Wolvesbane)
Olaf Hayer (ex-Luca Turilli, Symphonity)
Michele Luppi (Whitesnake, ex-Vision Divine)
Daniel Heiman (ex-Lost Horizon, Harmony)
Mark Boals (ex-Yngwie Malmsteen)
Alessio Garavello (ex-Power Quest, A New Tomorrow)
Mathias Blad (Falconer)
Jan Thore Grefstad (Highland Glory, Saint Deamon)
Diego Valdez (Helker, Iron Mask)
Raphael Mendes (Urizen)
Per Johansson (Ureas)
Kai Somby (Intrigue)
Simon Byron (Sunset)
Anniken Rasmussen (Darkest Sins)
Peter Danielsen (Darkest Sins)
Marius Danielsen (Darkest Sins)

Bajo:
Jari Kainulainen (ex-Stratovarius, Masterplan)
Magnus Rosén (ex-HammerFall)
Barend Courbois (Blind Guardian)
Jonas Kuhlberg (Cain’s Offering)
Giorgio Novarino (ex-Bejelit)
Rick Martin (Beecake)

Guitarras:
Bruce Kulick (ex-KISS)
Matias Kupiainen (Stratovarius)
Jennifer Batten (ex-Michael Jackson)
Tom Naumann (Primal Fear)
Tracy G (ex-Dio)
Jens Ludwig (Edguy)
Jimmy Hedlund (Falconer)
Timo Somers (Delain)
Olivier Lapauze (Heavenly)
Luca Princiotta (Doro)
Andy Midgley (Neonfly)
Mike Campese
Billy Johnston (Beecake)
Sigurd Kårstad (Darkest Sins)
Marius Danielsen (Darkest Sins)

Teclados:
Peter Danielsen (Darkest Sins)
Steve Williams (Power Quest)

Baterías:
Stian Kristoffersen (Pagan’s Mind)
Vinny Appice (ex-Dio, ex-Black Sabbath)

Coros:
Marius Danielsen (Darkest Sins)
Peter Danielsen (Darkest Sins)
Jan Thore Grefstad (Highland Glory, Saint Deamon)
Anniken Rasmussen (Darkest Sins)
Alessio Perardi (Airborn)

 

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Para algunos, el 13 es un número que representa mala suerte, para otros, representa buena suerte, y para otros más incrédulos, es solo un número. Sin identificarme con alguno de ellos, debo decir que a juzgar por lo vivido el día 13 de Septiembre de 2016, el público presente en el Movistar Arena clasifica automáticamente en el grupo donde dicho número debiera considerarse de MUY buena suerte, porque lo que nos presentó Whitesnake en primera instancia y luego Scorpions, fue de altísimo nivel y sin dudará queda en la retina como uno de los mejores shows del año.

COVERDALE, LUPPI Y COMPAÑÍA AL ESCENARIO

Con un Arena repleto y expectante de lo que sería una jornada maratónica y con ribetes épicos, Whitesnake sale al escenario con el sempiterno David Coverdale al mando del micrófono, Reb Beach y Joel Hoekstra en guitarras, Michael Devin en el bajo, el gran Tommy Aldridge en los tarros y uno de los nuestros en los teclados, nada más y nada menos que Michele Luppi (Secret Sphere, ex Vision Divine), quien en Whitesnake deja su rol fundamental como vocalista para dar paso a la interpretación del órgano y por supuesto apoyando siempre en las segundas voces.

whitesnake16cl-20El show comienza con Bad boys, llevándonos inmediatamente a su álbum homónimo entrando con todo a sacudir el Movistar Arena. Un acierto empezar con este tema ágil y ganchero, donde Coverdale se vio apoyado prácticamente durante toda la canción por Michelle Luppi, quien lo acompañaba en las segundas voces con un semblante alegre y completamente relajado. Por su parte Tommy Aldridge llevaba la base rítmica al ritmo de un doble pedal poco común en el Hard Rock de la serpiente, pero que le imprimía mucha fuerza a la interpretación. El único punto bajo fue el sonido que no comenzó de lo mejor. Sin pausas llega el segundo clásico del repertorio y uno de los temas más icónicos de la banda, Slide It In, en donde Coverdale se escuchaba cómodo y comenzaba a disipar las dudas que tenían algunos respecto a cómo llegaba vocalmente, siempre considerando que buena parte de los temas son interpretados en tonos más bajo que los originales, lo cual es entendible y se agradece si eso permite la correcta interpretación de las canciones.

El teclado de Luppi da inicio al primer tema romanticón de la banda, Love Ain’t No Stranger, donde la presencia de parejas en el público comenzaba a notarse con efusivos abrazos y gritos hacia Coverdale por parte de las entusiastas fanáticas que se hacían presente en masa en el Arena, como pocas veces en este tipo de shows, cantando la canción de principio a fin y logrando callar a Coverdale en pasajes de la canción. Notable la participación de Beach, Hoekstra, Devin y Luppi en las segundas voces, haciendo un coro a cuatro y cinco voces en la mayoría de los estribillos que escucharíamos en la noche. Sin mayores pausas llega Fool For Your Loving en el primer gran éxtasis de la noche, donde nuevamente Coverdale nos muestra una vitalidad que sorprende considerando lo “experimentado” que es, un dinosaurio del Hard Rock que con esa voz carraspeada que ha influenciado a tantos vocalistas que brillan hoy en día como Jorn Lande o Nathan James. El tipo da clases de cómo manejar el público sin ser exageradamente histriónico o un “corredor del escenario” como Bruce Dickinson… tiene un estilo distinto, el tipo tiene prestancia, elegancia y sabe sacarle provecho al registro actual de su voz como pocos.

Reb Beach se toma el escenario y comienza un solo de guitarra que comienza con un shredding bastante técnico y desemboca en la producción de sonidos y efectos con la guitarra haciendo gala del manejo de su instrumento. Luego es Joel Hoekstra quien releva a Beach en el solo de guitarra, con una presentación suficientemente buena para no desentonar, pero suficientemente prescindible para ir por unos snacks según se veía en el público presente.

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Slow N Easy trajo el “flow” de vuelta al concierto, en un tema medio tiempo muy del sello Whitesnake, con un Michele Luppi que irradiaba felicidad todo el tiempo, soberbio armonizando las segundas voces e interactuando con aquellos que estaban cerca del escenario. La base rítmica era potentísima, que se luce especialmente en estos temas “intermedios”, con Tommy Aldridge dando clases de cómo reventar la batería a los 66 años y Devin cabeceando y chasconeándose con cada compás. El mismo Devin continúa con un solo de su instrumento que suena más a solo de guitarra que de bajo por la cantidad de efectos y lo distorsionado que lo hace sonar, haciendo gala de una técnica envidiable que muchas veces pasa desapercibida, pero que brilló con luces propias aquí.

Inmediatamente seguido del coro llega otro midtempo como lo es Crying In The Rain, que tuvo relaja un poco las revoluciones del público que lo disfruta de una manera más calma… calma que se rompe inmediatamente cuando irrumpe Tommy Aldridge con el mejor solo que presenciaríamos durante la noche, lo cual no configura ninguna sorpresa considerando el conocido talento del norteamericano, a lo cual se le suma su histrionismo, potencia y la también conocida habilidad de tocar con las manos. Es tan bueno lo que hace detrás de los tarros que la ovación más fuerte de la noche hasta ese momento se la llevó Tommy tras la excelsa demostración tras los tambores y platillos, transformando sus manos en baqueta y un público prendido en un público derechamente en llamas.

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Is this Love se llevó otra de las ovaciones más grandes de la noche, el sonido a esa altura era tremendo, escenario perfecto para que la gran cantidad de parejas que asistieron al concierto se abrazaran, besaran, cantaran y quizá hasta algo más… La cadencia rockera vuelve con otro tema que es puro Whitesnake: Give Me All Your Love, con un Coverdale que fue cantando mejor a medida que avanzaba la noche y el público a su vez iba respondiendo cada vez de mejor forma, presintiendo que ya se venía la noche para Whitesnake.

Por supuesto que el grand finale tenía que venirse con lo mejor de su repertorio, y había dos temas que no habían sido tocados y que son una obligación en cada presentación: Here I Go Again y Still Of The Night, en donde la banda se «chasconea», rompe filas y se va con todo hacia el público que está en cancha entregando una sensación de confianza, familiaridad y de gozo por lo que se vive en el escenario, lo cual el público aprecia y agradece cantando en modo sing along y cerrando con una ovación que retumbó hasta los carros de Fantasilandia. En medio de la euforia del cierre la banda no abandona el escenario y nos regala la incombustible e imperecedera Burn, la canción de Deep Purple más importante de la era Coverdale, que dicho sea de paso fue interpretada de manera extraordinaria por toda la banda, haciendo de este tema la guinda perfecta de la torta que nos armó la pastelería de la serpiente blanca.

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Soberbia presentación de los anglo-ítalo-americanos, una hora de show que nos entregó lo más selecto del catálogo de la banda, entablando una conexión muy cercana con el público el cual se entregó por completo a esa selección de fino y puro Hard Rock del bueno.

Un inmejorable comienzo de velada para lo que vendría a continuación con el otro animal venenoso que acechaba la noche…

EL ESCORPIÓN VUELVE A PICAR EN SANTIAGO

Cierto es que Scorpions más de alguna vez nos ha hecho creer que están en la gira de despedida, lo cual genera alta expectación dada la naturaleza de este tipo de shows, siendo generalmente bastante multitudinarios y parafernálicos… y a fin de cuentas resultan no ser despedidas, sino un simple “oooooso” que no les cae bien a muchos. Pero también es cierto que una banda como Scorpions siempre va a generar altas expectativas y para algunos el vaso debe verse medio lleno dado que es de agradecer que tengamos la oportunidad de verlos más seguido de lo que hace diez años hubiéramos pensado. Independiente de la posición que se tenga, lo de hoy era especial por la calidad del “telonero” (muy entre comillas, porque Whitesnake de telonero no tiene nada), por la presencia de Mikkey Dee en la batería y una serie de argumentos que se pueden esgrimir fácilmente a la hora de justificar por qué ir a Scorpions “otra vez”.

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«Return to Forever» es la última placa que nos presentan los germanos, la cual mantiene el espíritu del escorpión intacto, el cual comenzaría el show con Going Out With A Bang, apropiado nombre para dar el puntapié inicial. El sonido se percibe correcto desde el principio y el público recibe entusiasmado el riff de este tema nuevo que si bien se nota algo desconocido, prende lo suficiente por lo fácil de su melodía. La mano de Mikkey Dee ese nota desde un principio, asimismo la intacta calidad vocal de Meine. El show sigue con Make It Real, primer tema de los antiguos, específicamente del 80’ cuando se lanzaba el Animal Magnetism. Meine se percibe algo contenido, como queriendo cuidar un poco su voz o pre-calentando como dirían algunos, mientras Matthias Jabbs corre por el escenario con esa imagen patentada de Scorpions, con Jabbs soleando el frente del escenario mientras Rudolf Schenker lo acompaña con riffs moviéndose de lado a lado.

El primer gran momento de Scorpions llega con The Zoo, clásico y recontraclásico de los germanos, que si bien no es “radial”, es uno de los favoritos entre la fanaticada. En la versión más reposada de la canción, Mikkey Dee da el inicio con su batería que le da un poder extraordinario a la canción. El público lo canta a rabiar y Matthias Jabbs distorsiona la guitarra con esa especie de Talk Vox que utiliza para esta canción. Aquí ya comienza a notarse la extraordinaria condición vocal de Klaus Meine, quien canta como si estuviera en la plenitud de su juventud. Brillante interpretación.

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Sin pausa alguna, es Coast To Coast la canción que sigue inmediatamente después, el tremendo instrumental extraído de Lovedrive donde es Rudolf Schenker quien se roba la película, mientras Klaus Meine se cuelga la guitarra y se une a la dupla de guitarristas. Aun cuando el tema es instrumental, el público corea las principales líneas melódicas del tema lo cual la banda percibe y agradece con miradas cómplices hacia el respetable.

Lo que se vino fue un total acierto, eso que los fanáticos más acérrimos siempre recalcan… hablamos del clásico y manoseado “old school”. Es bien sabido que la popularidad mundial de Scorpions viene dada por los temas que concibieron ya en su etapa tardía cercana a la década del 90’, y lo que a veces no es tan sabido, es que en la década del 70’ estos señores hacían Heavy Metal puro y duro, el cual es algo escaso de encontrar en sus presentaciones por las razones antes mencionadas, pero esta noche nos regalarían un buen poco de su repertorio más antiguo.

Meine nos comienza a hablar de su época setentera, por ahí por el 74’-75’, donde recorrían las carreteras sin siquiera saber si llegarían a destino, sin pensar que cuarenta años después estarían tocando las mismas canciones, y en un lugar como Santiago de Chile! Es así como los germanos nos regalan un medley de primera categoría: la poco conocida pero excelente Top Of The Bill, la tremenda, pero TREMENDA Steamrock Fever, donde se veían caras incrédulas en el público ante semejante joya. En tercer lugar llegaba Speedy’s Coming y cerraba el medley otro temazo de su repertorio más tradicional, como lo es Catch Your Train. Con material audiovisual colorido y sicodélico ad hoc a la época, el medley se consolidó como un momento imborrable para los acérrimos del escorpión, porque ciertamente no es común presenciar estas joyitas que han estado guardadas en el baúl de los recuerdos por años y años.

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We Built This House llegaba a poner la calma y a hacer un balance entre lo más viejo y lo más nuevo. Paños fríos después de la bombaza que recién terminaba… y las revoluciones siguen en término medio con Delicate Dance, tema protagonizado totalmente por Matthias Jabbs, quien luce toda la pasión que imprime en su guitarra, apoyado por un guitarrista invitado que lo apoya en la base rítmica. Sabemos que Jabbs puede no ser el guitarrista más virtuoso del Heavy Metal, pero cada una de sus ejecuciones es precisa, alegre y elegante, lo cual muchas veces vale más que mil piruetas marcianas sin sentimiento, y de eso sí que saben los alemanes.

Una marca registrada de Scorpions son los temas románticos en versiones acústicas, de esas que nos regalaban por allá por el 2001 en su álbum «Acoustica»… y es así como nos regalan otro medley, esta vez compuesto por la fantástica Always Somewhere, donde Meine despliega todo su caudal vocal en el coro de una canción que trasciende todo tipo de actitud rockera anti-mamona, porque hasta el chascón más rudo que estaba en el Movistar cantaba al ritmo de las vistosas guitarras acústicas de Jabbs y Schenker, quienes eran apoyados en segunda línea por Mikkey Dee sentado en el cajón y Maciwoda con el groove de su bajo. El medley seguía brevemente con Eye of the Storm y terminaba con otro clásico imperecedero de los germanos… la tremenda Send Me An Angel, donde otra vez Meine se luce tirando todos los agudos de la canción como si estuviera cantando en una fogata… Las parejas se abrazaban y parecían multiplicarse al paso de cada acorde y cada compás.

scorpions16cl-06La siguiente canción no necesita introducción ni referencia alguna. Los silbidos iniciales de Wind of Change bastaron para echar el Movistar abajo, y por supuesto los mejores sing along de la noche aparecieron naturalmente en esta canción que es un símbolo de paz y amor, que ha trascendido todos los rincones del mundo tanto por su belleza como por su significado. Estremecedora la ovación al final del tema.

Otra dosis del nuevo disco vendría con Rock ‘n’ Roll Band, la cual por supuesto hace referencia a su nombre y es puro Rock’N’Roll, lo cual hizo que a pesar de ser un tema quizá desconocido para muchos, fuera muy bien recibido. En tema como este la personalidad de Mikkey Dee explota pues son los terrenos donde se siente más cómodo y da rienda suelta a la potencia que acostumbraba a mostrar en Motörhead, siendo un reemplazo más que apropiado para el gigante James Kottak.

Si tuviera que definir a Rudolf Schenker en una palabra, para mí sería «riff«. Es su marca registrada en Scorpions, y es así como corriendo hacia la punta del escenario enciende su guitarra y comienza el inconfundible riff de Dynamite, otro tremendo regalo para los acérrimos de la banda… no hay muchas palabras para describir semejante tema ni la reacción del público ante tamaña demostración de Heavy Metal.

Llegaba un momento emotivo, las palabras de Klaus Meine se dirigen a Mikkey Dee con el objetivo de tributar a un grande, uno de los más grandes en la historia del Heavy Metal mundial. Por supuesto que hablamos de Lemmy Kilmister, quien dejó en todos nosotros, y en Scorpions por supuesto, una huella indeleble. Y el tributo lo hacen como corresponde, con canción incluida, y la elegida es Overkill, la cual desató un desorden de proporciones en el Movistar Arena, con bengala incluida en la cancha e imágenes de Lemmy en el fondo del telón. Hasta ese minuto ni siquiera las canciones propias de la banda habían causado tal efecto en la cancha, en una versión respetuosa de la original, pero obviamente con el sello de Meine, y qué decir de Mikkey Dee… como se nota que el tema era uno de los suyos.

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Con otro riff inmortal el mismo Rudolf nos introduce Blackout, uno de los temas insignias de la banda, con el mismo Schenker tirando humo por su guitarra y corriendo por todo el escenario, en lo que a esas alturas era todo algarabía. Ya en recta final vendría lo mejor de la velada como es costumbre: No One Like You y Big City Nights darían el primer cierre a esta noche llena de emociones y clásicos de antaño… Banderas chilenas y lienzos de la banda llovían sobre el escenario consolidando muestras de afecto y admiración sobre una banda que dejó todo sobre el escenario.

El encore era obvio porque ningún concierto de Scorpions puede terminar sin Still Loving You, ni mucho menos sin Rock You Like A Hurricane que fueron los temas que precisamente cerraron la velada. Ambos temas coreados a rabiar por el público en modos distintos claramente, mientras Still Loving You exacerbaba el romanticismo, Rock You Like A Hurricane transformaba el lugar en una fiesta.

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Lo de Meine, Coverdale y compañía rozó la perfección. Todas las conclusiones son positivas, la producción del evento estuvo acorde a la altura de las circunstancias el sonido comenzó algo débil en el caso de Whitesnake pero el resto del concierto gozó de un buen trabajo en las perillas. La performance de las bandas estuvo impecable. Las incorporaciones de Luppi y Mikkey Dee son ciertamente un acierto gigante. Por otra parte, Coverdale se maneja muy bien con el registro actual de su voz, mientras que Meine es un fuera de serie, los años no pasan por él considerando lo caudalosa que sigue siendo su voz… y así podríamos seguir por un buen rato…

La vieja escuela se hizo presente en Santiago y vaya que lo hizo con fuerza… Lo único que se me pasa por la mente después de presenciar un show de esta categoría, es que ojalá todos pudiéramos llegar a viejos y seguir rockeando como la serpiente y el escorpión.

GALERÍA

 

 

Secret Sphere

Los italianos anunciaron el lanzamiento de su primer trabajo en vivo para el 14 de octubre, el que llevará como título «One Night In Tokyo».

SECRET SPHERE aprovechó la gira de la edición aniversario especial de «A Time Never Come» para grabar su concierto en Tokyo con Michele Luppi en voz. Aprovechando esta ocasión especial, la banda grabó una nueva versión del tema «Lie to Me» en un dueto del ex VISION DIVINE y actual WHITESNAKE con la ex NIGHTWISH Anette Olzon.

El tracklist de «One Night In Tokyo» es:

01. Intro: A Journey Through Time
02. X
03. Healing
04. Union
05. The Fall
06. Lie To Me
07. Wish And Steadiness
08. Legend
09. Under The Flag Of Mary Read
10. The Scars That You Can’t See
11. Eternity
12. Mr. Sin
13. Leonardo Da Vinci
14. Lady Of Silence
15. Dance With The Devil

Secret Sphere - One Night In Tokyo

 

 

Michele Luppi

¡Sorpresa en los fánaticos del Power Metal! El ex cantante de VISION DIVINE y actual SECRET SPHERE, Michele Luppi, fue anunciado como el nuevo integrante de WHITESNAKE.

Luppi, quien además toca el bajo (como se vio en su única visita a Chile, hasta ahora), ocupará el puesto de tecladista y corista en la banda liderada por David Coverdale. Los ingleses dieron el anuncio a través de su sitio web, repasando toda la trayectoria del italiano para darlo a conocer al mundo.

 

Los italianos de SECRET SPHERE han anunciado que regrabarán «A Time Never Come«. Esta placa del 2001, el segundo disco de los piamonteses, es considerado por muchos fans de la banda como el trabajo que los dio a conocer e impulsó notoriamente su carrera.

El disco ha sido completamente regrabado con la actual alineación de la banda, incluyendo al cantante Michele Luppi. El arte de tapa está a cargo de la artista Nathalia Suellen, quien ha trabajado con DARK MOOR y ALMAH, entre otros.

El guitarrista Aldo Lonobile comenta: «Debido a una abrumadora demanda, inicialmente teníamos planeado relanzar ‘A Time Never Come‘ sólo para el mercado japonés, pero después pensamos que estaría bien hacerlo disponible en todos los otros territorios. Este álbum ha sido un hito para nuestra carrera, y este año marca el aniversario N° 15 de nuestra entrada al estudio para grabarlo. No quisimos hacer una movida nostálgica, así que le dimos al álbum una nueva vida, con nuevos arreglos y nuevos gráficos. ¡Misión cumplida, si me preguntan!»

Secret Sphere

 

 

 

Los italianos liberaron otra canción perteneciente a «Portrait of a Dying Heart«, su primer álbum con Michelle Luppi (ex VISION DIVINE) como vocalista. El track Healing se puede escuchar en streaming entrando a esta dirección.

«Portrait of a Dying Heart« saldrá por Scarlet Records el 25 de noviembre. Sin embargo, estará disponible en Japón a partir del 24 de octubre. El CD vendrá con un booklet de 40 páginas, incluyendo la novela en la cual el álbum se basa, “She Complies With The Night”

El tracklist de esta producción es:

1. Portrait Of A Dying Heart
2. X
3. Wish & Steadiness
4. Union
5. The Fall
6. Healing
7. Lie To Me
8. Secrets Fear
9. The Rising Of Love
10. Eternity

 

SECRET SPHERE subió anteriormente a la web el tema The Fall:

 

Es de estudio el caso de Secret Sphere, una banda que lo tiene todo menos una cosa: la cantidad de fanáticos que merece. Tiene a un líder talentosísimo como Aldo Lonobile, espectacular guitarrista, gran compositor. Tiene excelentes producciones como Scent Of Human Desire (2003) y Heart & Anger (2004), lanzadas por Nuclear Blast y grabadas por Achim Kohler, rompiendo las barreras que detienen a la mayoría de las bandas italianas, que no logran codearse con la verdadera industria. Incluso en su etapa tempranera con A Time Nevercome (2001), sorprendían por su calidad de sonido y limpieza interpretativa, que ya los alejaba de sus compatriotas que luchaban y luchaban con producciones subdesarrolladas.

De tono más neutral o internacional, Secret Sphere siempre ha estado tres pasos adelante del promedio de su escena, con una música de alto estándar, reconocida por la prensa, pero no tanto así por la audiencia y eso es lo injusto. Sí, hubo un silencio como de cuatro años entre lanzamiento y lanzamiento, entre el 2004 y 2008 cuando volvieron con Sweet Blood Theory, lo que ciertamente pudo haber frenado el ascenso, aunque en realidad, la situación es que nunca despegaron como debían…

Y quizás, este 2012 la situación esté por cambiar para Secret Sphere, todo porque luego que el fundador Roberto Messina (voces) se fuera por encontrones musicales en pleno proceso del séptimo álbum, los integrantes congeniaran con uno de los vocalistas más impresionantes de los últimos diez años, el extraordinario Michele Luppi, quien al menos acá no necesita de presentaciones. El outcome es Portrait Of A Broken Heart, un conceptual que sonará familiar para los seguidores de siempre, pero con un extra que va mucho más allá de la voz.

En lo creativo, el CD suena un poco más oscuro y cálido (paradojas del metal), un poco más escandinavo si pudiese decirle, con un mayor tacto a lo Evergrey o Circus Maximus de su segunda placa, más intenso en su melancolía sin perder de vista la intensidad powermetalera. Lo primero que asombra sin embargo es el gran sonido, de una banda que ya acostumbraba a sorprender en tales lides. Las guitarras suenan abrasivas y elegantes, la batería de Federico Pennazzato ultra cristalina, en especial su caja, y las voces simplemente son de otro mundo. Para lo último en todo caso hay que esperar un poco, ya que la pista inicial Portrait OF A Dying Heart no es una intro, sino un instrumental propiamente tal, enseñando el reconocido progresivo de este grupo con su toque tan particular italiano, sin diluir la veta internacional que tanto merece ser considerada. La base rítmica es fiera y distinguida, con quiebres de ensueño anunciados por teclados, volviéndose celestial y de nuevo progresivo. Sin ser pretenciosos, hay partes que recuerdan al Dream Theater de los dos primeros álbumes. Hay melodías de guitarra que llevan otra vez a soñar, y tras seis minutos de maravilla nos acordamos que lo importante es que estamos frente a un disco de Secret Sphere, no tanto así con la “reaparición” de un intocable como Luppi.

De esta forma, X pareciera ser una extensión del primer corte, con un hilo musical tal y como lo pregonan los conceptuales, sujetándose y siguiendo con el flujo. Es sensible la presencia de ese Queensryche más quieto y bello, con guitarras simples pero sumamente emotivas, tanto limpias como distorsionadas, un progresivo que toca no la mente, sino el corazón. Y la llegada de Luppi es… quieta y casi hablada en los primeros segundos, aunque EXPLOSIVA después de unos compases. Suena maduro y al mismo tiempo emotivo, adaptándose a las diversas dinámicas y armonías que la composición le exige, desde lo progresivo hasta lo powermetalero. En el final es sutil, oscuro y bello, como Evergrey en sus mejores tiempos, gracias a sus pequeños teclados y preciosos leads.

Wish & Steadiness llega de la misma forma, sosteniéndose del final de su antecesora para empezar con unos pianos a lo Jon Oliva circa Savatage, confirmando que la noción de conceptual está muy fuertemente arraigada con la música, trascendiendo las letras. Pero atención, esa es sólo la calma antes de la tormenta, pues nada hace presagiar lo que se escuchará más tarde, una tensión sinfónica alucinante, un dramatismo impresionante con efectos de orquesta, coros, terror, energía in crescendo y… silencio, un quiebre abrupto, para luego de unos segundos darle la bienvenida a un solidísimo ritmo powermelódico. Los solos toman el puesto de voces principales y justo luego aparece Luppi, completando la obra e invitando a otro coro ciento por ciento power, con su timbre característico para todos quienes lo habrán echado de menos, haciéndose querer al final cuando la banda lo deja solo cantando y armonizando. Más importante aun, aquí se muestra a un Secret Sphere en plena forma, con espectacularidad, sentimiento y energía.

En Union la dinámica se altera. Se siente que la primera parte del álbum acaba, que el tono atmosférico cambia en el entorno de una canción bastante particular. El inicio es un asomo al Angel Dust del Enlighten The Darkness (2000) y de a poco empieza a tomar un cariz más italiano, como Labÿrinth en temas como Heaven Denied o Night Of Dreams. El estribillo es más hardockero, sin disminuir en elegancia. El solo de Aldo es tentador y cálido, deja con ganas de más y todo contribuye a una composición emotiva, del corazón, dedicada al amor, a la ilusión de los primeros días, a esa frescura y alegría que tan bien se refleja en la música. Su doble opuesto viene justo después, The Fall, en notas y mensaje, con la violencia de la desilusión, con la locura que provoca, su vértigo, su centrífuga que te lanza lejos. El coro es épico, el solo viaja más allá de lo imaginado y los riffs son potentes, tan gruesos como filosos.

Tras ese choque sale Healing con sintetizadores noventeros a lo No Limits (1996) y una vocalización de Michele muy acorde al trance. Aparecen pequeños riffs melódicos, en su cuota necesaria para ser recordados. Luppi gana en intensidad en el verso y de nuevo maravilla sin acrobacias ni grandes gritos, sino que con pura garra. De pronto se transforma en un muro de voces entre tantas capas, de repente te deja llevar por una bella melodía, y de la nada hace explotar sus cuerdas vocales en un gran performance. De hecho, pareciera que Lonobile compitiera con él en otro solo asombroso, al estilo Van Halen y Victor Smolski. Es importantísimo indicar que la marca de Luppi es muy fuerte en este disco, ya que si bien Aldo es el compositor y mastermind de esta excelente agrupación, principal gestor de este ambicioso proyecto conceptual, Michele llega y escribe letras y melodías propias. Todo, claro está, basado en “She Complies With The Night”, novela encargada por el mismo Lonobile a la joven escritora Constanza Colombo, lo que resulta doblemente interesante y ambicioso, ya que se trató de un proyecto artístico que músicos y letristas trabajaron en constante diálogo, cuando lo común es tomar obras conocidas de hace tiempo y adaptarlas a las canciones. De hecho, el libro se venderá con el CD, en un producto que coincidentemente sale al mismo tiempo que otro proyecto multi-diciplinario: Les Fleurs Du Mal de Therion.

Volviendo al álbum, en Lie To Me parte todo de cero con el teclado de Gabriele Ciaccia, al que rápidamente se le adhieren las voces y las guitarras limpias. Es una pieza muy oscura, melancólica, resignada a lo depresivo, profunda, con una ambientación de mucha angustia, una que me recuerda mucho a la que Evergrey hiciera en Glorious Collision (2011). Una gran, pero gran canción, vivida en su pena, que deja con el pecho apretado, con la moral por el suelo, una carga que hay que soportar, pero que si se soporta, maravilla por su sombría belleza. Así, el impacto con Secrets Fear se siente más duro, irrumpiendo con un riff melódico vuela cabezas, muy escandinavo a lo In Flames dosmilero, con Luppi entrando sin titubeos. Su solo título llama la atención dentro del tracklist, un juego de palabras que se pronuncia casi igual que el nombre de la banda, pero sus notas sorprenden incluso más gracias a su fuerza, su drive, su explosión de tantos elementos, una alarma para despertar y constatar la variedad suprema de este álbum que viaja desde el power hasta lo progresivo, desde lo melódico hasta lo pesado como tan bien lo ha logrado hacer Lonobile, uno de los grandes talentos escondidos de la escena mundial. Secrets Fear es la mayor prueba de ese viaje en Portrait Of A Dying Heart y vaya que lo resume de gran manera.

The Rising Of Love, mientras tanto, es un título que refleja muy bien la música, calmada, dulce pero muy sentida a la vez, un compás en tres cuartos que la hace más especial aun, al cual se le adhieren unas marcas rítmicas cortantes debajo de unos teclados con mucha intención. El desempeño de Luppi,  en melodías y armonías, es francamente magnífico, quizás el mejor de la placa entera, desembocando en una balada poderosa, sublime a decir verdad, de un tacto asombroso, al igual que Eternity, la canción final del trabajo. La atmósfera de esta última es resignada, sin embargo tranquila, nostálgica y muy sensible. De repente crecen unas orquestas en un tema con clara espíritu de final, en un marco casi celestial y de consuelo ante el dolor, de respuesta a la pena… y de maestría interpretativa… welcome to the eternal dream. Michele sorprende con voces rasposas para concluir versos, los leads traen a la memoria algunos que Criss Oliva hiciera para el final de Streets: A Rock Opera (1991) de Savatage. No hay por qué estar feliz siempre, pero cuando hay pesar, sí es posible mirar la vida con un poco de esperanza y optimismo. Ese es el mensaje que sólo con música Secret Sphere transmite con una composición magistral, entregando ánimo en la oscuridad.

La inclusión de Luppi para varios es razón de sobra para adentrarse por primera vez en el grupo y, en ese contexto, es una movida acertadísima por parte de Secret Sphere, que reclama ahora por justicia regalando excelencia. No es un nuevo comienzo, Portrait Of A Dying Heart es de la línea que pueden esperar los fanáticos de la banda, pero sí es un destape y Secret Sphere responde a la exigencia de sacar el disco preciso en el momento indicado, cuando muchos están mirando con ilusión, tanto conocedores y como curiosos. Por fortuna, los italianos logran más que afirmarse en ese único motivo, primero, ya que el dúo Lonobile-Luppi funciona de maravilla y el resultado está por encima de las individualidades, que de por sí son brillantes. En ese sentido no es un CD más, no es sólo la voz de un tipo tan querido como Michele, la maestría compositiva de Aldo y el sonido extraordinario. También es la música, el ambiente, la interpretación, las canciones, el concepto, todo acompaña para que este sea un trabajo espléndido.