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Y se despide julio de este 2019 con una noche que se negó a ser cubierta por la lluvia. Una noche más para la capital, pero una noche única para el gran número de fieles que convirtió el subterráneo Blondie en el inframundo donde navega Caronte, poniendo a prueba el límite de su capacidad. A la espera de entrar al recinto ya aparecía como un hecho consumado lo que se auguraba respecto a la venta total de las entradas. Me hice parte de una cascada ruidosa y negra que descendió por las siempre húmedas escaleras del otrora Cine Alessandri, rebautizado en homenaje a la banda de Debbie Harry, para desembocar frente al telón.

Las luces se van y los actores toman puestos en la escena en medio de los vitoreos del público, dando inicio al show en Chile del llamado «Odyssey Through the Underworld Tour«. De fondo se escucha el track de introducción, Overture, luchando por mantenerse a volumen entre la excitación que se está generando. Los instrumentos se ponen en marcha empezando con Iconoclast, del álbum homónimo, con su complejo y técnico riff de inicio. Las gargantas del público disparan el primer verso y es todo lo que se puede escuchar, ya que el micrófono de Allen erró en la partida. De todas formas, el micrófono de Michael Romeo sirvió para continuar con la canción y presentar todos los elementos que conforman la sinfonía. Un muy buen sonido me deja satisfecho para el resto de la noche, los instrumentos se sienten nítidos y la poderosa voz de Russell puede escucharse desde micrófonos secundarios. Nada puede salir mal excepto por una cosa: personalmente no me gusta Iconoclast por su coro insípido tipo “epopeya cliché”, pero me vi coreando las voces secundarias (“We. Are. Strong. Fight! Fight! Fight!”) porque me faltaba escuchar el eco del público dándole en el gusto a la banda, obviamente ese es el propósito de la canción.

Me estaba preocupando por la partida algo tibia, peeeero… pasó Evolution (The Grand Design) y me sentí pésimo por ponerlos en duda. La temperatura subió literalmente producto de la emoción de estar escuchando un fragmento de la gran pieza musical que es el «, o «The New Mythology Suite». Es un placer escuchar los discos de estudio, pero esos riffs demoledores son para dejar la grande en vivo. Siendo una banda tan enfocada en lo melódico, es genial como la composición en Re del virtuoso Michael Romeo se apoya tanto en estos quiebres mientras los efectos a cargo de Michael Pinnella se encargan de la atmósfera. Así, ocultando a plena vista la capacidad de sonar alternadamente como Dimebag Darrell e Yngwie Malmsteen en una sola canción.

Luego del despertar, la peligrosa seducción de Serpent’s Kiss da el pie groovy al ambiente. Siguiendo la fórmula de canciones como The Eyes of Medusa, Dressed to Kill o Of Sins and Shadows, esta canción luciferina se arma como explosión contenida, con Allen adecuando su entonación para generar una curva ascendente hacia el coro. Esta expectación de catarsis conduce inevitablemente a una respuesta orgánica. El capitán dio la orden: “C’mon crazy motherfuckers… Jump!” y los pies rechazaron el suelo como muchas veces durante la noche. Esto es heavy.

Allen, siempre cómodo en los escenarios, se toma el tiempo para las presentaciones correspondientes, insta a Romeo a saludar, a tirar un par de tallas y luego el perla, copa en mano, elogia al producto nacional de excelencia y hace un salud por la tan esperada visita. Luego viene el turno de dos temas popularmente destacados de «Underworld»: suena primero Nevermore, para ser coreado con gran ímpetu y devoción. Algo que siempre se ha de destacar de Michael Romeo es su limpieza en la guitarra, hace rugir el par de Mesa Rectifier cuando quiere y como quiere, acompañando con secciones acústicas y volando por el diapasón cuando lo amerita. Un juego de roles que funciona de muy buena forma junto a Michael Pinnella. Luego de otros generosos sorbos de vino, Russell nos confiesa su gozo interior por compartir el presente junto a sus colegas de Symphony X, dedicando una reflexión y memoria a sus compañeros que trágicamente estuvieron involucrados en el accidente de ruta de Adrenaline Mob hace un par de años y que le costó la vida a David Zablidowsky. Y la emoción del ambiente se convierte en escenario perfecto para el segundo tema de «Underworld«, Without You, que abraza la desolación de Orfeo al perder a su amada ninfa Eurídice. Y mientras la copa de vino pasa de mano en mano por los impresionados músicos, Pinnella se roba el interludio en el piano de forma magistral. El coro final cuenta con la participación total del público y hacia el final el aplauso se siente tanto para la banda como para nosotros los presentes. Un momento sobrecogedor e inesperadamente íntimo.

Y el headbanging va a continuar… las cuatro cuerdas de Mike LePond abren Domination y es recibida como ganado ofrecido a los velocirraptor de Jurassic Park. Concuerdo, «Paradise Lost» es un gran disco, pese a que Eve of Seduction y la balada homónima al disco no formaron parte del setlist. La onda groovy y prendida de la canción elevó los ánimos y Allen junto a Romeo, que por lo general suele ser más tímido, comienzan a interactuar y sacar algunas risas. Luego de que Russell juzgara y aprobara el ánimo del público, se da el lujo de demostrar su alto registro vocal al terminar la canción.

El escenario cambia de tonalidad lumínica hacia un verde dominante, pero Jason Rullo marca la entrada y el groove sigue con Run with the Devil. La buena onda que se generó ya no desciende más. No siendo un tema de aquellos poderosos clásicos, la banda ya contaba con los cientos de voces presentes para completar los versos. Al terminar, una pequeña pausa fue para recobrar energía. Y así mismo, una simple nota que se escapó del bajo bastó para empezar a captar lo que se venía. Cuando LePond lo confirma al abrir el tema, una revitalización eléctrica sacude a los asistentes y los demás instrumentos se unen a desarrollar Sea of Lies, tema de aquellos. La capacidad pulmonar del público pareció aumentar para esta canción a fin de seguir el coro al estilo con el que Allen lo hace. Michael Romeo una vez más impresiona por su limpieza digital: el solo, y especialmente los barridos posteriores, son ejecutados con una precisión sobrehumana. Russell, haciéndose el carbonero, genera un lúdico duelo de cuerdas entre Romeo y LePond, para luego ser respondido por Pinnella y finalmente, por Rullo. ¡Y luego las agarra con nosotros! Nos hace gritar a la cuenta de cuatro y menciona a México como para condimentar las cosas a ver si en una última ocasión dejamos impresionado a Pinnella, idea que le quedó gustando a Allen ya que lo volvería a hacer más adelante: pinchar un poco la bestia y despertarnos ese dulce sentido de rivalidad que tenemos con nuestros vecinos.

Luego de los aplausos, las felicitaciones y más vino, el showman se da la licencia de advertirle al “camisa azul” acerca del peligro que corre su grabación del show al estar en medio de la pista… Set the World on Fire (The Lie of Lies) efectivamente causó los tremores prometidos, y bueno, también el hombre de la GoPro pudo seguir registrando la tremenda que se armó. Imposible que no prendiera, se trata de una canción bastante pesada que deja el coro como isla, además que—por lo que he notado personalmente—goza de bastante popularidad.

Luego de la primera despedida, el salón de baile se ilumina durante el receso, nos acercamos al final del show, la recta donde suelen aparecer los temas dorados de la larga carrera de los neoclásicos progresivos. La canción elegida es el relato del viaje del héroe Ulises, The Odyssey. Un clásico, pero también clásico de Symphony X (gracias, no se molesten). Y mi hemisferio derecho estaba feliz de ver la canción interpretada en vivo, pero el racional me recordó que la larga duración del tema reducía las posibilidades de que aparecieran joyas como Of Sins and Shadows. Para entonces consideraba lógico que estuviera Smoke and Mirrors representando al espectacular disco «Twilight In Olympus» en el setlist. Bueno, no fue así, pero no puedo alegar: La interpretación de The Odyssey, con todas sus variaciones, su estructura dramática y sus acompañamientos wagnerianos fueron un cierre espectacular. La banda se tomó la licencia de pausar el relato para despedirse como corresponde, terminar el vino y sacar algunas risas más con los amagues de Russell Allen para terminar el último verso y cerrar el telón. Ciertamente ha afinado su capacidad de empatía con el público. En cualquier momento este genio, que no teme a cantar junto a Jørn Lande, cuelga el micrófono para dedicarse a las charlas motivacionales. Esperemos que todavía no.

Antes del comienzo, cuando Perfect Strangers sonaba como canción de espera, me preguntaba si yo y los perfectos no-tan-extraños que me acompañaban podríamos haber llenado el Caupolicán como aquella primera vez que—siendo todavía escolar—, vimos a Symphony X para la gira de «Paradise Lost». Bueno, y como pasa con Tool, un “vértigo nostálgico” aparece al dar cuenta de la cantidad de años que separan los lanzamientos entre sucesiones; uno empieza a rememorar en qué andaba cuando salió tal disco u otro; a aclarar y convencerte mentalmente que decir “último disco” no es lo mismo que decir “nuevo disco”; luego me acordé de la breve presentación en el Metal Fest, de la gira de lanzamiento de «Underworld» y también de la visita de Russell Allen cuando recién se formaba su banda Adrenaline Mob… y en realidad no estamos faltos de cariño, pero para mí, todo de Symphony X sigue siendo una nueva experiencia. Bueno, de todas formas, falta poco para que se cumplan cinco años desde el lanzamiento de «Underworld», y como dijo nuestro histriónico Russell Allen esta noche: “it’s been a long time… too long”, por lo tanto, se celebró con la emoción adecuada para que nuestro quinteto de gringos nos siga visitando. Al fin y al cabo, ¡no hay mejor tiempo que el presente!

Setlist de Symphony X en Chile

01. Intro: Overture [Underworld]
02. Iconoclast
03. Evolution (The Grand Design)
04. Serpent’s Kiss
05. Nevermore
06. Without You
07. Domination
08. Run with the Devil
09. Sea of Lies
10. Set the World on Fire (The Lie of Lies)
Encore
11. The Odyssey

Review: Gabriel Rocha
Fotos: Guille Salazar

REVISA LA GALERÍA DE FOTOS AQUÍ

Estuvimos anoche en Blondie para el regreso de Symphony X en Chile y aquí te dejamos una galería de lo que fue el concierto.

Fotos: Guille Salazar

En una entrevista reciente con The Metal Command con motivo de la promoción de «War Of The Worlds / Pt. 1″, Michael Romeo comentó que aún no hay ninguna canción 100% lista para algo nuevo de SYMPHONY X:

«No hay canciones terminadas para un nuevo álbum de SYMPHONY X, pero no estoy preocupado por eso. No tomaría mucho tiempo hacerlas. Creo que todos nosotros estamos haciendo algunos discos solistas o probando cosas diferentes o simplemente tomando un pequeño descanso de la banda, intentando otras cosas. Pero cuando volvamos para eso será como: ‘Oh, sí. Muy bien. Genial. Esto es lo que vamos a hacer’. Así que a veces estos descansos son realmente buenos. No estoy preocupado. Estoy seguro de que en algún momento descubriremos exactamente lo que vamos a hacer»

Michael Romeo conversó con Metal Wani con motivo del lanzamiento de su trabajo solista «War Of The Worlds / Pt. 1″ y habló sobre las razones para que no tengamos noticias sobre SYMPHONY X:

«Estoy concentrado en esto y estoy esperando escuchar en que está Russell Allen también. Hablé con él hace dos semanas. Él ha pasado por muchas cosas desde el accidente (en Julio del año pasado ADRENALINE MOB sufrió un accidente durante su tour en el que falleció el bajista de la banda David Zablidowsky) y creo que pone todo en una perspectiva un poco diferente, así que no estoy muy seguro de lo que quiere hacer … Pero en algún momento, descubriremos que vamos a hacer y solo avanzaremos. Estamos esperando ver que pasa. Como dije, definitivamente él ha pasado por muchas cosas: la tragedia del accidente fue mucho. Así que le di tiempo. Le di tiempo para resolver las cosas. Es totalmente comprensible. Cualquiera que haya pasado por ese tipo de situación sabe que es pesado, eso es mucho. Así que, oye, tómate tu tiempo, analiza tus pensamientos y solo haznos saber lo que vamos a hacer»

El guitarrista de SYMPHONY X Michael Romeo lanza el 27 de Julio su álbum solista «War Of The Worlds / Pt. 1» via Music Theories Recordings / Mascot Label Group. Un nuevo adelanto del CD es «Djinn» y se puede escuchar a continuación

El tracklist y el artwork:

01. Introduction
02. Fear Of The Unknown
03. Black
04. Fucking Robotos
05. Djinn
06. Believe
07. Difference
08. War Machine
09. Oblivion
10. Constellations

En el año 2014, Mike LePond (bajista de Symphony X) decidió empezar su proyecto solista all-star en compañía de su compañero sinfónico Michael Romeo, «Metal» Mike Chlasciak y Allan Tecchio (Watchtower, Seven Witches), con quienes lanzó “Silent Assassins”, que si bien es cierto pudo haber pasado inadvertido para muchos, el disco no estuvo ajeno de muy buenas críticas.

Cuatro años más tarde, el trío LePond-Romeo-Tecchio reclutan algunos vocalistas de apoyo (Andry Lagiou, Noa Gruman, Veronica Freeman, Phyllis Rutter) y guitarristas invitados (Lance Barnewold, Rod Rivera), quienes comandados por el prodigio de las cuatro cuerdas dan vida a la presente entrega llamada “Pawn and Prophecy”.

El disco arranca con Masters of the Hell, un tema entretenidísimo que las tiene todas: comienza con un coro de voces bien powermetalero y melódico, luego sigue con un riff medio crossover que desemboca en estrofas frenéticas, en donde los gritos de Tecchio y la doble pedalera endemoniada del PC de Michael Romeo invitan a moshear con todo lo que se tiene. El coro es la única parte que parece entregar un poco de calma en una canción llena de pasajes frenéticos y que termina de la misma forma que empieza, melódico y poderoso al mismo tiempo. Una soberana patada en la cabeza para inaugurar el presente álbum.

Black Legend se titula el segundo tema del disco y vaya que bien le calza el nombre a la canción porque al igual que el track anterior, es un pedazo de temón. Eso sí, tiene otra onda, esto es Hard Rock, y del bueno. Una mezcla perfecta entre Rock & Roll y Heavy Metal que destila sentimiento y actitud… esto sumado a una ejecución instrumental perfecta guiada por la potente base rítmica que comanda el bajo de Mike LePond, no hace más que consolidar un tema sólido y directo que seguro encuentra su espacio en el espíritu rocanrolero que todo metalero lleva dentro.

Otro giro musical nos presenta el tercer tema de la placa, Antichrist. Una mezcla interesante de sonidos más modernos, pero a su vez muy enraizados en el Heavy Metal de fines de los 90’ es lo que presentan los asesinos silenciosos en este track. Algo de Adrenaline Mob se percibe, algo de Symphony X tambien, pero definitivamente también hay algo de Judas Priest, lo que hace de Antichrist una canción interesante, compacta, maciza y que por sobre todo, que funciona muy bien.

Si la estrella del show es Mike LePond, obviamente la especialidad de la casa es el instrumento de cuatro cuerdas (aunque en el caso de LePond, serian probablemente cinco o seis), y en I Am the Bull, el bajo es sin duda el protagonista principal. La canción se estructura entorno a dicho instrumento, y la performance de Mike es sencillamente notable… es menester recalcar que pese al protagonismo intencionado que tiene el bajo en esta canción, el instrumento está al servicio de la composición, y no al revés. El resultado es una canción algo más reposada que las anteriores pero igual de buena, y que curiosamente no se percibe solamente como un solo de bajo extendido, aun cuando en cierto modo lo es.

Avengers of Eden es otro de los cañonazos que entran al podio de “Pawn and Prophecy”. Aqui la formula es sencilla, no hay mezcla de estilos ni experimentos parecidos. La propuesta es directa y puta que se disfruta. Un trallazo de esos que duran tres minutos nada más, con un riff endemoniado que no te suelta, un ritmo de doble-pedal-estilo-metralleta incesante, un bajo que suena más fuerte que nunca y un coro que entra a la primera y te obliga a levantar el puño y cantar como si no hubiera un mañana. ¡Puta el tema bueno hueón ohhh!

Probablemente suene repetitivo y sea difícil de creer que todos los temas son así de buenos, pero adivinen que, Hordes of Fire es ¡igual de excelente que los anteriores! Con una cadencia un poquito más reposada, esta canción vuelve a adentrarse en esos terrenos en donde el Hard Rock y el Heavy Metal conviven en armonía, donde lo mejor de cada género contribuye a crear un monstruito que crece orgánicamente con cada escucha. A nivel compositivo el tema brilla con luz propia, pues además de la pasión y técnica que se despliega en cada compás, la cantidad y calidad de arreglos que hay en Hordes of Fire es notable.

Con The Mulberry Tree, penúltimo tema del disco, llega otra vuelta de tuerca porque aquí las distorsiones, los gritos y el mosh quedan afuera de la ecuación, y son sonidos acústicos los que protagonizan una canción que se percibe como una mixtura de tres elementos principales: música celta, guitarra española y un relato al más puro estilo Tenacious D. Sí, suena super raro, pero créanme cuando les digo que el híbrido funciona perfecto. Mención aparte a Rod Rivera en los pasajes de guitarra flamenca y a Tecchio, quien interpreta de forma perfecta la historia que nos van contando en The Mulberry Tree.

Finalmente, la guinda de la torta llega con el tema homónimo del disco, basado en la obra de William Shakespeare “Macbeth”. Pawn and Prophecy dura nada más ni nada menos que… ¡Veintiún minutos! Cual Transatlantic o Shadow Gallery, estos tipos ni se arrugan para interpretar un tema de veintiún minutos que es, adivinen qué… ¡glorioso! No es ningún misterio que los temas así de largos casi nunca calientan a nadie, porque son prácticamente inescuchables, pero este tema se deja escuchar con facilidad, es entretenido y se pasea por todos los estilos posibles que tuvieron cabida en temas anteriores… y más. No es una epopeya épica como The Odyssey (Symphony X) o un ejercicio exhaustivo de progresiones y virtuosismo en la onda de Transatlantic… Aquí hay Heavy Metal, Hard rock, Metal progresivo, shreddings, rocanrol, coros angelicales y gritos desgarrados, todo brillantemente ensamblado. Hay pasajes que podrían ser extraídos de la discografía de Elvis Presley, Symphony X, ZZ Top, Racer X, Deep Purple, Savatage, Led Zeppelin, Therion y Jethro Tull, ¡todo junto! Aquí los créditos son para Mike LePond por semejante composición, que podría haber sido separada fácilmente en cuatro canciones distintas por razones de índole comercial, pero el hilo conductor es tan coherente que hace sentido que sea una sola gran obra. Mención aparte a los mini solos de bajo entre cada una de las partes que componen la canción, marca registrada de LePond, que no solo son un despliegue de talento sino que se perciben como un conector apropiado para cada una de las partes del tema. Y que no se me olvide reconocer el trabajo de Tecchio que hace un trabajo excelente cantando y, más que eso, relatando la historia. Tampoco se puede dejar de destacar al siempre robusto Michael Romeo, encargado de dar vida a las extraordinarias líneas de guitarras que presenta esta composición, todos acompañados por las tremendas atmósferas interpretadas por el otro sinfónico invitado, míster Michael Pinnella. El resultado es impresionante, una canción sencillamente extraordinaria.

Al momento de concluir y evaluar este disco, la verdad es que no hay otros calificativos que agregar a las loas ya mencionadas. Mike LePond hizo un trabajo genial en “Pawn and Prophecy”. Una hora de música que te vuela la cabeza sin descanso. Probablemente no es un disco que vaya a cambiar la historia del Metal, porque no inventa nada nuevo, más bien amalgama distintas influencias de manera soberbia, dándole un sello, un toque personal y distintivo. Logra un sonido característico, suena a algo que no hemos escuchado antes, lo cual es encomiable. Por otra parte, tampoco es un disco que vaya a quedar en el olimpo de los mejores discos jamás producidos, pero ciertamente estará dentro de lo más selecto de su carrera y será uno de los grandes lanzamientos de este año.

“Pawn and Prophecy” es un disco honesto, innovador, apasionado y que derrocha talento, gracias a sus composiciones directas pero a la vez llenas de arreglos. Todo coronado por una obra de veintiún minutos que no deja detalles al azar y es reflejo de un trabajo serio, virtuoso y apasionado. Golazo de Mr. LePond y compañía. 666% recomendado.

 

Hernan Borquez

En entrevista con el medio Metal Wani, el vocalista de SYMPHONY X y ADRENALINE MOB, Russell Allen, se refirió, entre otras cosas, al futuro que le espera con ambas bandas. A este respecto, el californiano comentó:

«No hay planes en este momento, para nada. No veo nada en el futuro cercano. Sé que Michael Romeo está conversando para hacer un disco solista en el que ha estado trabajando y algunas otras cosas y los otros chicos están haciendo lo mismo. No se ha conversado sobre un nuevo álbum, no se ha conversado sobre una nueva gira. Para serte honesto, estoy 100% comprometido con ADRENALINE MOB y de eso me estoy preocupando por ahora. Así que si quieres verme cantar en los próximos años o siempre, lo que sea que dure esto, entonces me verás en MOB, por ahora no hay planes a futuro con SYMPHONY X«.

Recuerda que Allen estará en Santiago para ofrecer un show en el Club Amanda (Los Cobres de Vitacura) junto a los músicos de DELTA Benjamín Lechuga, Nicolás Quinteros y Marcos Sánchez, además del baterista Felipe Cortés. El show comenzará a las 20:30hrs. y las entradas se venden por sistema Puntoticket, tiendas Ripley y Cinemark, además de la boletería del Club Amanda.

Los precios son:

Preventa: $15.000
Día del show: $17.000
VIP con Meet & Greet: $40.000 (sólo 30 cupos, venta online por www.bigstore.cl)
*este ticket incluye credencial del evento + autógrafo y fotografía con Russell Allen

Además de este show íntimo, RUSSELL ALLEN liderará el primer Power Camp para vocalistas, que consiste en un día de entrenamiento donde enseñará su técnica vocal, métodos de ensayo, etc, a un grupo exclusivo de 40 alumnos.

Para inscripciones y más informaciones acerca de esta actividad, los interesados deben realizar sus consultas al e-mail contacto@oregonproducciones.cl

La larga espera llegó a su fin. Cuatro años pasaron para disfrutar un nuevo trabajo de la banda norteamericana liderada por Michael Romeo, quienes por el ’95 descubrieron el elemento “X” para unir dos mundos tales como el Metal Progresivo y el Power Metal de una forma simplemente magistral.

Julio del presente año fue el mes escogido y bajo la órbita independiente del sello Nuclear Blast, Symphony X lanza su nuevo  material titulado “Underworld”, cuya carta de presentación tiene un diseño de portada de alto contenido. Hace bastante tiempo que no me quedaba admirando una portada y esto por la sencilla razón de que con la revolución digital, en la industria musical, el énfasis de una carátula no es con el arte de antaño. Acá no es el caso, con tonos que representan la sicodelia y misterio representado en máscaras (ya habitual en Symphony X) contrapuestas junto a nueve llaves de mundos, distribuidas entre lo que todos creemos ver y el despertar del inframundo. Sin duda Warren Flanagan, fiel a su estilo, nos invita a toda una experiencia con esta portada. La intriga se ve aumentada con esta antesala para sumergirnos y comenzar a revisar esta nueva placa.

“Underworld” cuenta con una producción impecable a cargo del propio Michael Romeo, y un trabajo de masterización colosal del gran Jens Bogren, con quien ya se conocían del disco “Paradise Lost”. Bogren cuenta bajo su palmarés con producciones junto a Kreator y  Dragonforce, por solo nombrar algunas agrupaciones además de Symphony X.

La alineación que dio cuerpo a la interpretación y ejecución de “Underworld” está dada por Russell Allen (voz), Michael Lepond (bajo), Jason Rullo (batería), para cerrar con la dupla de verdaderos monstruos como lo son Michael Pinnella (teclados) y Michael Romeo (guitarra).

Dando inicio de una narración a lo más oscuro, con tan solo riffs, apoteósicas sinfonías, cortes infernales y  guardándose el poder interpretativo de Allen, llega Overture. De corte instrumental a tal nivel de composición que nos hace sentir bajo un caos sinfónico y psicodélico, cómo las puertas al infierno se hacen presentes de una manera totalmente imponente y sublime.

Nevermore abre paso a Russell Allen y toda su calidad vocal para comenzar a describirnos el descenso al infierno, guiado por miedos y angustias, esta caída que es sostenida por riffs de latente persecución y en momentos marcadamente pesados, se matizan con toques de tecnicismo, en el cual logran brillar todos los integrantes de manera perfecta. Esta perfección desemboca en un solo acompañado de desgarradores Nevermore” por parte de Russell Allen. Instrumentalmente Nevermore es una fotografía de los principales elementos con que este disco tomará fuerza. La extrema precisión mostrada en este tema solo es un aperitivo del talento de estos músicos.

Sigue el turno de Underworld, la caída al inframundo terminó, estamos de lleno en la oscuridad más profunda y sin duda más cerca al infierno. Si bien Nevermore fue de un corte cargado al Power Metal más clásico, Underworld carga la balanza a riffs directamente pesados, con un comienzo donde sobresale Michael Pinnella. Esta tremenda banda nos habla de cuáles son las principales cimientos de este mundo, con un coro veloz cerrado con cortes inspirados en la traición, envidia, venganza, codicia, adicción, lujuria y cuanto más…Pinnellla nos envuelve en un manto de oscuridad a través de un gran solo de teclado. Michael Romeo y los suyos nos desafían a poder zafar de esta oscuridad.

Y si la montaña rusa de sensaciones había comenzado, el eje emocional del disco había llegado. Porque un “rockero” sin romanticismo no es “rockero”. Symphony X nos trae Without You, cargada de nostalgia a través de una línea poética llevada a la acción, por la fuerza del mar y la tormenta. Russell Allen interpreta de manera magistral la carencia de  lo que en algún momento cada espacio de la vida llenó, ahora es solo vacío. Con sutiles cortes de batería y matices acústicos dan vida a un solo de guitarra magnífico, cerrado con una gran presencia de Michael Lepond.

La emoción cargada de romanticismo con Without You  nos dejó mirando el horizonte… Llegó el momento de despabilar señores, Kiss Of Fire nos lleva a la cara opuesta del romanticismo tan bien logrado en el tema anterior. Todo ahora es una explosión de furia. Symphony X nos entrega su gran apuesta de “Underworld”. Acá es donde los fanáticos se preguntarán, al escuchar baterías tan intensas junto a riffs del mismísimo demonio y una voz alejada de lo melódico, si es Symphony X lo que están escuchando. Y sí señores, es Symphony X, llegó el momento de quedar peinado para atrás, disfrutar del gran riesgo asumido en esta placa, bajo un esquema alejado de lo neoclásico tan característico de esta banda, Kiss Of Fire es una dosis extrema del metal más pesado ejecutado de una manera técnica sin palabras. Y no podía ser de otra forma para describir el momento en que el infierno comienza a hacer sentir su poderío haciéndonos arder. Sinfonías con cortes apocalípticos logran un ambiente para que Michael Romeo saque lo mejor de su repertorio, en una órbita que no nos tenía acostumbrado. Debido a la gran intensidad con la que finaliza el tema, es imposible no terminar cabeceando. Qué gran dosis de metal, qué gran resultado, qué gran ejecución. El tema llega a su fin y es inevitable volver a escucharlo e imaginar cómo será esto en vivo. Si bien en los últimos trabajos de la banda buscó un sonido similar, el resultado en todo su esplendor se dejó ver cuatro años más tarde, con “Underworld”.

Esta experiencia por el inframundo tiene que continuar. Si salimos airosos del verdadero súper volcán que provocó Kiss Of Fire, llega el momento de Charon y con él un equilibrio en el torbellino de emociones llevadas hasta ahora. Riffs más llevados a líneas donde destaca el destiempo, abren paso a una letra guiada por un viento atormentador sin regreso aparente. Un puente al coro donde el bombo marcado de Jason Rullo, se hace uno con el riff de Michael Romeo, quien luciéndose junto a Michael Pinnella, cierran un solo en el que Russell Allen pone broche de oro con sutiles matices sobre una base levemente atronadora, para terminar de golpe.

Dando paso al trabajo más extenso de “Underworld”, Michael Romeo nos hace entrega de Hell And Back. Punto central y aparte del disco, un comienzo de Michael Pinella con sutiles toques neoclásicos, da paso a un sinfín de elementos que hacen poner total atención en una ejecución e interpretación controlada pero, por sobre todo, elegante por parte de Russell Allen. La dinámica de respuesta entre estrofa, puente al coro del más puro Heavy metal, abrazados por el solo de guitarra, realmente hipnotiza. Elementos tan bien conjugados, hacen que no nos demos cuenta de cuanto hemos avanzado en el tema. Otro punto aparte es la frase armónica entre voz, guitarra y sintetizadores aplicados sutilmente en “Under the moonlit glow, I just can’t let it go…”  Russell Allen da espacio a unos de los momentos más altos, dramáticos y simples del disco, pieza de composición que marca el momento de claridad en la oscuridad, que a la vez abre paso a los riffs y estrofas más densas del tema, aludiendo a nosotros mismos como los verdugos más duros, quienes carecemos de perdón y olvido. Esta intensidad saca a relucir un gran sólo de Michael Pinnella y Romeo.  Creadores de nuestro propio infierno, es hora de tocar fondo para poder salir. Esta versión extendida cierra con un coro más intenso que el del comienzo, de cara opuesta al intro limpio en los teclados de Michael Pinnella, el tema se retira de una forma magistral. Realmente cada vez que se escucha Hell And Back, hay algo nuevo que destacar o descubrir, la gran obra del disco sin lugar a dudas. Es un trabajo de composición completo, al que no le hace falta ningún atributo característico de la banda.

Bajo un patrón rítmico veloz y rebotes en batería aliados de un poderoso riff, llega In My Darkest Hour, imponentes frases de solos que llenan cada aparente vacío del tema, Michael Romeo reluce todo su talento bajo una marcada letra por la desazón y la desesperación infernal.

De aquí en más, para aquellos que la dosis de tecnicismo aún no abastece lo que requieren sus venas, Symphony X saca de su repertorio, toda su faceta distintiva de Metal Progresivo. Pero con la experiencia que ya tienen bajo su talento, Michael Romeo y los suyos, lo hacen de forma magistral, administrando tal nivel de virtuosismo en tres temas, la trilogía final.

Run With The Devil,  la destreza mediante guitarra y teclado, se hace presente con riffs rápidos y  cambiantes, donde el único patrón aquí es la sorpresa, el destiempo, cortes inesperados que no dan tregua a una narración llena de incertidumbre, tal así, que llegamos a un real duelo de solos entre Pinnella y Romeo. Con un juez para sacarse el sombrero como Allen, quien realiza su interpretación más rockera” de “Underworld”.

Para quien escucha por primera vez a Symphony X, Swan Song quizás sea el tema que más le cueste asimilar del disco. En un tono de resignación y soledad y una batería desacelerada, Michael Pinnella saca a relucir toda capacidad de interpretación. Las luces se van hacia él, ya que, si sacáramos la voz de Russell Allen, Swan Song entregaría los mismos colores y sensaciones que con intervención vocal. Bajo una base de precisión hecha con lupa, se despliega un solo de teclado deslumbrante.

Ya viviendo los últimos momentos en el infierno llega a dar broche de oro Legend, tema que con sólo las primeras las notas, bien podría haber encajado en placas como “Damnation Game” o “The Odyssey”. Pero su momento perfecto era acá en “Underworld”.Como así, perfecto también el momento que pasa, vocalmente, Russell Allen, quien en este tema deslumbra con adornos, coros altos, matizados con un desgarro digno del mejor Hard Rock en momentos de la estrofa. Digno de genios cómo arreglos vocales encajan perfecto entre un sinnúmero de notas ejecutadas en tramos cortos de tiempo. Con un pasaje instrumental lleno de fuerza, tecnicismo y fuerte emoción, Symphony X nos saca del inframundo de golpe.

“Underworld” es un disco que extiende el legado de lo que venía haciendo la banda, pero con una personalidad y sello único. Cada elemento en su medida justa, con temas para atesorar. El disco no es conceptual, pero sí una gran experiencia. Symphony X deja en nuestras discografías un material digno de colección, el cual creo que estará disputando el podio de los mejores discos del presente año. Con momentos excepcionales donde la calidad se confunde con la simpleza de una interpretación, esta banda te transporta de la emoción a la furia, en solo unos peldaños de magistrales ejecuciones instrumentales. Sin duda el poder del inframundo se hará sentir en vivo de una manera sublime.