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Se acerca el lanzamiento del esperado nuevo trabajo de Tobias Sammet con AVANTASIA, programado para el 1 de febrero del 2019 vía Nuclear Blast.

Recordemos que “Moonglow” contará con la participación de Michael Kiske (HELLOWEEN),Hansi Kürsch (BLIND GUARDIAN), Ronnie Atkins (PRETTY MAIDS), Jørn Lande, Eric Martin (MR. BIG), Geoff Tate (OPERATION MINDCRIME), Bob Catley (MAGNUM), Candice Night (BLACKMORE’S NIGHT), y Mille Petrozza (KREATOR).

Hoy se dio a conocer el primer trailer del álbum, que puedes escuchar a continuación:

El tracklist de “Moonglow” es:

01. Ghost In The Moon
02. Book Of Shallows
03. Moonglow
04. The Raven Child
05. Starlight
06. Invincible
07. Alchemy
08. The Piper At The Gates Of Dawn
09. Lavender
10. Requiem For A Dream
11. Maniac
12. Heart (Bonund Track)

Marius Danielsen sigue promocionando la 2da parte de su proyecto Opera Metal “Legend Of Valley Doom”, disco que fue lanzado el día de ayer. Ahora nos trae el videoclip para el single “Visions Of The Night” el cual se puede ver más abajo.

Recordemos que entre la lista de participantes de “Legend Of Valley Doom Part 2” se encuentran Michael Kiske, Blaze Bayley, Tim “Ripper” Owens, Olaf Hayer (Ex-LUCA TURILLI), Daniel Heiman (ex-LOST HORIZON) y Mathias Blad (FALCONER)

Helloween ofreció su concierto más grande e importante en nuestro país, donde ratificó su popularidad ante 12 mil personas que llegaron al Movistar Arena. Fueron 2 horas 30 de concierto en el que se repasó la gran carrera de la calabaza, que ahora vuelve a unir a Kai Hansen y Michael Kiske.

Fotos: Guille Salazar

 

Sorpresa total. Imposible de pronosticar con cierta racionalidad, luego de los dos shows del 2017 a tablero vuelto en el Caupolicán. ¡Helloween en el Movistar Arena! Al ver cómo se agotaron las entradas para el primer show del 2017 –que originalmente era el único–, la producción logró asegurar un segundo show –para dos días antes–, pero no sólo quedó mucha gente afuera de poder ver la reunión más soñada de la historia del Power Metal, sino que incluso muchos de los que sí pudimos ir quedamos con la sensación y el anhelo de ver a Helloween en un escenario más grande, y específicamente en el Movistar Arena, una quimera hace algunos años para cualquier grupo de nuestro nicho que no fuese en el contexto de algún festival masivo y de ninguna manera como su número principal.

Por ello, el anuncio de Helloween en el Arena no sólo tuvo mucho de justicia para la gente que no pudo asistir, y que ahora nos fuéramos a una casa más grande para que cupiéramos todos, sino que mucho de justicia para la banda, que se merecía un escenario chileno de esta índole. La sensación para muchos de nosotros es similar a cuando Iron Maiden por fin pudo tocar en el Estadio Nacional.

Pero si además le agregábamos a esta “Helloween Night” de Halloween, la presencia de dos bandas en estupendo momento de forma como Arch Enemy y Kreator, la expectativa por este espectáculo se acrecentaría aun más.

ARCH ENEMY

La tarea de Arch Enemy no era fácil. Es cierto que desde hace años están consolidados dentro de la escena y a esta altura no deben demostrarle nada a nadie, pero abrir los fuegos en un recinto de tal magnitud y para un público que no era el suyo, a todas luces parecía todo un desafío para los liderados por Michael Amott. Es por esto que nos hubiese gustado ver a mucha más gente dentro del recinto para el puntapié inicial. Cerca de cuatro mil personas se agolpaban para presenciar el primer acto de la noche, que partiría tras escuchar Ace of Spades en tu totalidad por los altoparlantes.

Con la instrumental Set Flame to the Night de fondo, cada uno de los integrantes fue tomando posición para dar el primer hachazo. La escogida sería The World is Yours, que desde el primer segundo demostró toda la potencia y el desplante de Alissa White-Gluz sobre el escenario. Si bien el sonido en un comienzo no fue el óptimo –al menos desde la cancha–, esto no fue impedimento alguno para lograr apreciar todas las melodías y las intervenciones de Jeff Loomis y Michael Amott en las cuerdas. Así, el asunto mejoró notablemente con la clásica Ravenous (“Wages of Sin“, 2001), donde el quiebre instrumental de la parte media-final se escuchó con una pulcritud digna de destacar.

Con el respetable cada vez más compenetrado en el show, la frontwoman se da un segundo para saludarnos y así introducir el siguiente corte. Y es que el “This is fucking war!” es la señal inequívoca para War Eternal, una de las más destacadas dentro del disco homónimo del año 2014. Es por esto que el “Try to tell you what to do/ They love to have control of you…” había que cantarlo con todo. Gran, gran interpretación de la cantante. Sabemos lo difícil que es recrear los guturales luego de años en el ruedo, pero acá se la jugó con todo y la verdad es que sorprendió gratamente. Finalmente, súmenle un punto a Sharlee D’Angelo y Daniel Erlandsson, que se despacharon una base rítmica a prueba de balas.

Para My Apocalypse ya los ánimos estaban definitivamente encendidos, los saltos y el sing along se hicieron presentes durante algunos pasajes del track. Acá quizás vimos la mejor ejecución de la sección de cuerdas, quienes se mostraron sobrios de principio a fin. Como mencionamos anteriormente, Arch Enemy no estaba jugando de local bajo ningún punto de vista, pero con este tipo de interpretaciones lograron convencer a los más incrédulos.  Qué decir de The Race, que fácilmente podemos considerarla como el clímax de toda la presentación. ¡Mosh de grandes proporciones! Imposible abstenerse la verdad, ante tal hachazo no queda otra. La pegada de Daniel es descomunal y la reacción en la cancha no se hizo esperar. ¡Temazo!

Volviendo a “War Eternal” (2014), llegaría You Will Know My Name, que en cierta medida calmó los ánimos pero que de ninguna forma bajó la intensidad sobre el plató. Las armonías de las guitarras fueron derechamente perfectas y el “Do you see me now?/ Do you fear me now?/ You will know my name” aún debe estar retumbando en el Movistar Arena. Algo similar ocurriría con la debutante The Eagle Flies Alone (“Will to Power”, 2018), que mostró a la vocalista en todo su esplendor durante el coro “I, I go my own way/ I swim against the stream/ Forever I will fight the powers that be“.

Otra rescatada de “Will to Power” sería la interesante First Day in Hell, que por momentos es mucho más densa y lúgubre en su ambientación. Todo esto acompañado por un excelente juego de luces que ayudan a entender la emoción predominante. No así con As the Pages Burn, que tras la instrumental Saturnine trajo de vuelta el caos y los mosh al centro de la cancha. Gran ejecución instrumental. El vértigo y la rapidez fueron recreados al milímetro y lo cierto es que había un huracán de fondo.

Para finalizar, dos clásicos incombustibles pondrían el broche de oro al primer número de la jornada. We Will Rise y Nemesis mostraron las últimas armas en un show acotado pero no por ello menos potente. Obviamente el “We will rise/ Rise above” y el “One for all/ All for one/ We are one/ Nemesis” se escucharon con una fuerza que no dejó a nadie indiferente. Así, tras una hora sobre el escenario, Arch Enemy comenzó a despedirse de una audiencia que en un principio parecía algo incrédula, pero que poco a poco fue sorprendiéndose con la solidez de la banda. Teniendo un setlist cargado hacia las canciones menos longevas –y por tanto menos reconocidas–, no es fácil ganarse la atención de todos los presentes. La clave entonces está en la interpretación de cada uno de los integrantes. La calidad acá no se discute y quedó claro desde el primer acorde. ¡Excelente comienzo!

Setlist de Arch Enemy:

  1. The World is Yours
  2. Ravenous
  3. War Eternal
  4. My Apocalypse
  5. The Race
  6. You Will Know My Name
  7. The Eagle Flies Alone
  8. First Day In Hell
  9. Saturnine
  10. As the Pages Burn
  11. We Will Rise
  12. Nemesis

KREATOR

La presentación de Kreator era una de las más esperadas y que más expectativas generó durante los días previos. De alguna forma intrigaba verlos nuevamente en el Movistar Arena y más aún verlos abriendo para Helloween. Los germanos se entienden entre sí y Mille Petrozza sabía perfectamente lo que tenía que hacer junto a sus discípulos. No vamos a descubrir ahora la función vital y medular que ha cumplido Kreator dentro del Heavy Metal a nivel mundial, y considerados como una pieza fundamental del Thrash alemán, no quedaba otra cosa que presenciar una hecatombe como las que ya nos tienen acostumbrados. Porque digámoslo desde ya, todos los asistentes lo entendieron de la misma manera: la oportunidad de ver en la misma noche a bandas que difieren en su estilo era algo que no se podía dejar pasar.

Ya ubicados en la parte más delantera de la cancha, con Mars Mantra de fondo los músicos comenzaron a ubicarse en sus lugares respectivos. Así, siguiendo el orden natural de las cosas, Phantom Antichrist trajo consigo lo que nunca puede faltar en un show de este tipo. Exacto. ¡Mosh instantáneo! Qué manera de cantar el “A phantom scouring across the land/ Leaving trails of blood and sand/ End this torture and misery/ For souls awake enough to see/ Far beyond the lies“, que como bien sabemos solo es el preámbulo para luego gritar el “Phantom Antichrist!” como si no hubiera mañana. Ahora bien, es cierto que este éxtasis no se replicó de igual forma durante Hail to the Hordes, probablemente por la poca definición en las guitarras (principalmente en la de Mille), pero bastaron un par de minutos para que la masacre continuara, como veremos a continuación.

Tras un pequeño guiño a Army of Storms, el frontman se encargó de incitarnos una y otra vez a que formáramos un pit gigantesco. Y bueno, una vez que comenzó a sonar Enemy of God sus deseos fueron órdenes. ¡Qué temazo por la cresta! Hablamos fácilmente de una de esas canciones que definen a una banda y marcan un antes y un después en su carrera. Por eso mismo se entiende la reacción que tuvimos todos, pese a algunos problemas de sonido que se acentuaron en este track, particularmente en la batería de Jürgen “Ventor” Reil. Fueron los mismos asistentes quienes posterior al show lo hicieron notar y lo comentaron en más de una ocasión. Pero como dije anteriormente, la euforia era tal que muchas veces estos aspectos pasan a segundo plano. Había que disfrutar la instancia y dejarlo todo en medio del caos.

La tercera revisión a “Gods of Violence” (2017) llegaría con la intensa Satan Is Real que a su vez traería consigo la pirotecnia durante el estribillo. Pequeñas llamaradas aparecieron en la orilla del escenario durante el “Satan is real/ Satan is real/ Horror for tyranny/ Human catastrophe…“, lo cual desde luego que le da un aspecto visual más que interesante a la presentación de los germanos. No es la mejor del álbum, pero desde luego que cumplió su función, pese a algunos problemas en el retorno de Petrozza que lo hicieron notar algo incómodo.

Es cierto que Civilization Collapse en términos generales siguió con la senda de sus predecesoras, pero lo ocurrido con Flag of Hate no tiene comparación alguna. Mille apareció en escena con una gran bandera que tenía el logo de la banda en su centro y rápidamente nos dice que “It’s time to rise the flag of hate!“. Lo que se venía madre mía. Para graficarlo de mejor forma, básicamente el mosh que se ubicada en la parte izquierda de la cancha, se juntó con el que estaba en la parte derecha. O sea, el diámetro del epicentro era prácticamente todo el ancho del Movistar Arena. ¡Había que sobrevivir de alguna forma! Simplemente épico. Un clásico de estas proporciones no falla nunca. Esta vez no fue la excepción. ¡Para enmarcar!

Hora de otro clásico entonces. “Is there something after you?/ Something after you” cantamos todos al unísono. ¡Phobia señoras y señores! Y eso solo era el comienzo, puesto que pronto viene el “Paranoia/ Coming from within/ Taking over/ Symptoms of an everlasting/ Phobia!” y ahí sí que hay que gritar a más no poder. Dicho y hecho, ya que el coro fue simplemente glorioso. Y bueno, a modo de contraste, Fallen Brother logró calmar los ánimos de cara a la parte final. No podemos dejar de mencionar la sentida dedicatoria del frontman antes de comenzar a interpretarla. Recordó a puntales del Heavy como Vinnie Paul, Lemmy Kilmister y Philthy Animal Taylor. Ovación cerrada y nos preparábamos para la recta final.

Tras este respiro, las cosas volvieron a descontrolarse con Hordes of Chaos (A Necrologue For The Elite). La verdad es que todos nos tomamos el coro lo más literal posible: “Everyone against everyone!” Descontrol total nuevamente. O ingresabas voluntariamente al pit o simplemente eras arrastrado por la masa. Por su parte, Ventor y Christian Giesler son descollantes y el filo de la guitarra del finlandés Sami Yli-Sirniö acompañó cada uno de los versos con una potencia envidiable.

Tras una pequeña pausa, los primeros acordes de The Patriarch solamente vaticinaron lo que se vendría. Puede sonar redundante, pero el caos y el descontrol colectivo se desataría en cosa de segundos una vez que Violent Revolution se dejara caer como el clásico que es. A esta altura resulta terapéutico cantar el “Is a violent revolution/ Violent revolution/ Violent revolution/ Reason for the people to destroy!“. Lo mismo pasa con Pleasure to Kill, que consigo trae la vieja escuela con todas sus letras. ¡Brutal! Toda la cancha girando en éxtasis al comprender que había que gastar las últimas energías. Así, tras un poco más de una hora de show, los germanos comenzaron a despedirse frente a un recinto que ya se encontraba prácticamente lleno.

Muchas cosas vienen a la mente para la conclusión final. En primer lugar, Kreator cumplió las expectativas que se habían generado. De ninguna forma ha sido su mejor presentación en nuestro país –especialmente por esos problemas de sonido a los que hemos hecho referencia–, pero entendiendo el contexto y el poco tiempo para desarrollar un show más íntegro, el público quedó bastante conforme con lo que mostraron. Por otra parte, a nivel general obviamente la discusión sobre el setlist escogido siempre se hará presente. Es imposible que todos se vayan conformes, pasa aquí y en cualquier concierto. Pero a juzgar por la reacción que hubo entre los metaleros, la situación se entiende como lo que es: simplemente gustos personales. Lo que lamentablemente no podemos dejar de lado fue la poca definición del sonido, como decíamos. Nunca se llegó el nivel óptimo y muchos lo hicieron notar. Ahora, que no se malinterprete, esto de ninguna forma logra opacar lo hecho por los alemanes. Supieron conectar de inmediato y el caos habla por sí solo. Y ojo que se veía Helloween. ¡Esto recién comenzaba!

Setlist de Kreator

  1. Mars Mantra / Phantom Antichrist
  2. Hail to the Hordes
  3. Army of Storms (fragmento)
  4. Enemy of God
  5. Satan Is Real
  6. Civilization Collapse
  7. Flag of Hate
  8. Phobia
  9. Fallen Brother
  10. Hordes of Chaos (A Necrologue for the Elite)

Encore

  1. The Patriarch / Violent Revolution
  2. Pleasure to Kill

HELLOWEEN

Terminado el contundente –aunque un poco accidentado en cuanto al sonido– show de Kreator, vendría el “plato fuerte” de la noche. Y definitivamente no sería cualquier cosa. Mientras se desarmaba el backline de los íconos del thrash germano, cae un gran telón negro de Helloween – Pumpkins United, como para resguardar la sorpresa de la escena que preparaba la calabaza, que en el fondo todos –o la gran mayoría– sabíamos o vimos en buena parte en los shows del 2017, pero esa preparación es parte de la magia y de la ilusión de un show, donde gente de distinta edad, condición y origen es parte de una misma fanaticada y que responde de manera unívoca.

Y con apenas un par de minutos de tardanza respecto a la hora anunciada, las 22:40, comienza a sonar esa curiosa intro de los actuales shows de Helloween, Let Me Entertain You de Robbie Williams. El delirio cuando se apagaron finalmente las luces y comenzaron los sones envasados de Halloween fue inolvidable, ver a doce mil personas convertidas en un solo gran monstruo –pero uno de verdad, sí–, bramando, coreando y saltando en la cancha y en las plateas cuando cae el telón y aparece la banda, sin dudas es inolvidable. Ver a tanta gente en un show de Power Metal con su estandarte máximo provocó una vibración extra a la emoción normal de estar viviendo un show de Helloween, y más aun con Michael Kiske y Kai Hansen. En la acción misma, fue realmente formidable cómo los músicos aprovecharon esa mayor cercanía con el público que provocaba la pasarela de la mitad del escenario, y también ver a un Kiske menos cansado que en los shows del 2017, donde pese a darlo todo, sí se notó cierto agotamiento, además que en esa oportunidad había estado unos días enfermo. El solo a dos guitarras de Halloween debe estar dentro de los cinco mejores solos de todos los tiempos, y tocado por Kai y Michael Weikath en la pasarela adquirió un brillo estético inolvidable. Un inicio que de por sí nos masacró.

Luego de otro clásico como Dr. Stein –también cantadísimo, por supuesto–, se quedan en escena Andi Deris con Michael Kiske. Y ojalá también les suceda a ustedes que leen estas líneas, pero pucha que es bacán que se lleven tan bien. No es anormal que los músicos –y los cantantes especialmente– tengan un ego que haga incompatible este tipo de situaciones –¿se imaginan a Dio cantando con Ozzy?–, y como decíamos en el review de los shows del año pasado, Andi es como el padrastro que no sólo incluye al padre biológico en la familia por el bien de los niños, sino que lo invita a los asados, le va a buscar cervezas y se las arregla para seguir siendo una referencia en esa familia.

El hecho de que la llegada de Kiske haya fortalecido a Deris habla muy bien de la calidad humana, inteligencia y carisma de Andi, que recordando ese show del 2011 con Stratovarius, donde la rompió diciendo que en Chile no estábamos “de puta madre” sino que “la raja”, comenzó a hablar en ese más que correcto español aprendido en las Islas Canarias. Y luego de una conversación entre ambos, donde Andi le traducía a Kiske mientras eran ovacionados por el público, presentaron la primera cápsula con los simpáticos monos animados Seth and Doc, que en todo caso, hay que agradecer que disminuyeron un poco sus apariciones, pero también hay que entender que ese par de minutitos le sirve a la banda para descansar un poco. Y qué mejor que hayan vuelto con I’m Alive, sin ninguna concesión, con Sascha Gerstner, Kai y Weiki en la pasarela con sus guitarras en armonía. ¡Fabuloso!

Vuelve Andi a escena y nos dice que debe hacernos una pregunta, si somos Metal. Are You Metal? sin dudas tiene mucho de cliché, pero bienvenidos los clichés si son así de buenos y poderosos. Un tema diseñadísimo para funcionar en vivo y para empotrar por ahí un sing along como lo hizo Andi, que nos hizo vociferar el “are you Metal” –Metal se escribe con mayúsculas– como el casero de las paltas de la feria. La verdad, creo en ese momento también dedicamos algunos momentos a observar al público, y ver ese océano de gente viendo a Helloween en un escenario tan importante como el Movistar Arena daba un orgullo sincero, genuino, como pensando “nosotros somos parte de esto”, los que muchas veces vimos a la calabaza en locales mucho más pequeños. Ver a una banda tan querida en otro status, pero manteniendo su esencia, es fascinante.

Deris es un frontman lleno de carisma y en temas como Perfect Gentleman es donde más lustre le saca. Con un sombrero, bastón y lentes, Andi se luce en el escenario con sus movimientos, su simpatía y también con su voz, que no tendrá ese virtuosismo celestial de Kiske, pero es inconfundible y a muchos nos gusta montones. Además, esa interacción con un Kiske que aparece para colaborar en la parte interactiva del tema es notable, uno no se cansa de destacar y de disfrutar el fiato que hay entre ambos.

Andi presenta a “uno de los chicos que empezó con todo esto en 1984… please welcome Kai Hansen”. Y ya sabíamos lo que vendría luego de un video de presentación con el “happy happy Helloween” y con Kai saliendo a escena con una gorra de capitán: el glorioso medley del “Walls Of Jericho”, comenzando con Starlight, luego respondiendo afirmativamente a la pregunta de Hansen si estábamos listos para Ride The Sky, la increíble Judas –un tema que ha envejecido fabulosamente– con Kai y Weiki yendo a tocar el solo a la pasarela, y culminando con la hímnica Heavy Metal (Is The Law). Un medley realmente voraz, que cumple esa maravillosa doble sensación de dejarnos satisfechos con quedar esperando más.

Es sabido que Kiske quizás no tenga el nivel de carisma o manejo escénico de Deris, es algo más retraído y menos extrovertido –no es una crítica, es un tema de personalidad probablemente–, y por lo mismo da gusto cuando de repente muestra cositas como la que pasarían a continuación, cuando pidió que todos los que tuviéramos smartphones activáramos la linterna, porque ahora venía una balada. La verdad es que pareció un estadio de fútbol lleno cuando sale el equipo a la cancha, un mar de luciérnagas adornó la formidable ejecución de A Tale That Wasn’t Right, un espectáculo inolvidable por el entorno que generó Kiske, sino que además, por supuesto, por la inagotable, majestuosa y estremecedora voz del calvo intérprete, que además contó con el apoyo de Deris en parte de la canción. De los momentos más destacados de la jornada.

Poco tiempo después de conocer una de las mejores noticias en la historia del Power Metal, como fue el anuncio de la reunión de Helloween con Kiske y Hansen, nos hicieron un regalo complementario, que no esperábamos: un tema inédito, llamado Pumpkins United, que en el fondo honra a esta reunión y que en su momento nos emocionó, escuchar en un mismo tema a los tres vocalistas de la banda fue sencillamente notable. Y varios pensábamos que la iban a tocar en vivo en los shows del 2017, lo cual no ocurrió, pero llegó el momento de saldar esa pequeñísima deuda. Con una distribución de voces un poco distinta, y si bien evidentemente no provocó el delirio de los clásicos, fue un buen momento y el tema fue defendido en vivo de buena manera.

Varios lo hemos visto tres veces, pero parece saludable pensar que en cada concierto hay mucha gente que va por primera vez a ver a una banda. Ser empático en ese aspecto no es tan difícil, más aun considerando el montón de gente que se quedó fuera de ver a Helloween el 2017 pese a hacer dos shows, por la inusitada demanda que provocó dos llenos hasta las banderas en el Caupolicán. Y por lo mismo, ojalá que quienes hayan ido por primera vez a ver a este Helloween hayan disfrutado del homenaje in memoriam al gran Ingo Schwichtenberg, malogrado baterista original de la banda, quien nos dejó hace bastantes años y preso de problemas mentales que uno no le desea a nadie. Además, el formato “duelo” con Dani Löble, anunciado por la voz del anunciador Michael Buffer con su “let’s get ready to rumble!” le proporciona un tinte más lúdico, pero sin dejar de ser emotivo y de recordar a nuestro “fallen brother”, como diría el genio Mille Petrozza. Una manera linda, sofisticada, no edulcorada ni abusadora del sentimentalismo, brillante.

Antes del 2017 jamás habría imaginado que escucharía en vivo al menos un fragmento de Livin’ Ain’t No Crime, que en el fondo en este show sirve como introducción para un gran clásico como A Little Time, probablemente uno de los temas donde Kiske se sienta más a sus anchas. Incluso se puso a bromear agachado frente a una de las cámaras del concierto –otro gran plus de ver un show en este recinto, la increíble calidad de las pantallas gigantes–, tomando una bandera chilena. El “final falso” que le hacen a este tema también está muy bien logrado.

Luego de una nueva aparición de Seth y Doc en la pantalla –que como decíamos, seguramente permite un pequeño descanso de los músicos y, por qué no, una breve concurrencia a “las casitas”–, sin ningún anticipo la banda vuelve con uno de sus temas más gloriosos, y que nos lleva a no quedarnos pegados con las cosas malas porque el tiempo pasa, que la vida es muy corta para llorarla y suficientemente extensa como para intentar salir adelante. Ese mensaje que hace treinta años Helloween nos daba con la portentosa March Of Time sigue teniendo vigencia, y más allá del mensaje, es una canción que resume mucho de la gloria que trasunta esta banda. Y con Kiske en las voces, inolvidable.

Andi sale a escena con su carisma y nos cuenta que le encanta decir “la raja” porque a la gente en las Islas Canarias le gusta mucho. Y comienza a contarnos una pequeña historia, que ahora tocarían la que fue “mi primera canción que he tocado con este grupo en 1994”, que pertenece a un disco de 1994, “Master Of The Rings”. ¡Temazo Sole Survivor! Es un tema además importantísimo y simbólico, porque reencauzó el camino de Helloween que parecía algo descarrilado luego de “Chameleon”, así que se le tiene mucho cariño a Soul “Sopaipa”.

¿Cómo estamos ahora?”, nos pregunta Deris, y nos anuncia que ahora viene una canción que en español se llama “Fuerza”. Un himno de la era Deris, la monumental Power, por supuesto coreadísima por todo el público. Y aquí se dieron un par de particularidades. Primero, le lanzaron a Andi una hermosa bandera de Venezuela, y se escucharon un par de pifias aisladas. ¿En serio? ¿En serio vamos a pifiar una bandera de un país hermano en un concierto de Rock? Seguramente los mismos que pifiaron van a cantar abrazados Blood Brothers cuando la toque Iron Maiden. Una tontería. Pero en algo más agradable y simpático, le lanzaron a Deris ¡un sostén!, pensando que quizás se trataba de Steel Panther, y además una bandera de Colo Colo, que Deris tomó, se la puso en las piernas y luego la besó. Un momento simpático y una pequeña alegría para los hinchas del equipo más popular de Chile en un momento donde, lamentablemente, no ganan desde que Kiske tenía pelo.

Y ya acercándonos al final del show, Deris nos cuenta que la próxima canción es la primera que escuchó de Helloween, compuesta por Michael Weikath, otra bestialidad gloriosa como How Many Tears, uno de los temas favoritos de muchos fanáticos que nos enamoramos de esta banda hace un par de décadas, escuchando el “Walls Of Jericho” pero sobre todo el “Live in the U.K.”, donde escuchamos a Kiske dándole un brillo vocal fenomenal a una canción con una materia prima buenísima. Un final maravilloso para la parte gruesa del show.

Luego de un receso de un par de minutos, llegaría el que sin dudas debe ser el tema favorito de buena parte de los fanáticos de Helloween, a tal punto que cuando uno pregunta por un disco que no ha escuchado, para que le recomienden a qué tema ponerle atención, uno pregunta “cuál es la Eagle Fly Free del disco”. Difícilmente alguien pueda alcanzar el nivel de brillantez compositiva y de ejecución que se logró en 1988 con este tema, la música se podría haber acabado ahí en el mundo y la verdad es que tan, tan, tan terrible no habría sido. Las palabras sobran un poco, sólo queda destacar el hermoso trabajo añadido que le dan las imágenes de fondo, que sirven para abrillantar la Copa Mundial de la Gloria que ganó Helloween en esos años con esta canción y que se la llevó para la casa porque nadie más juega.

La última aparición de Seth y Doc, jugando con un sombrero de mago sacando adminículos relacionados a discos y temas de la banda, dio paso a otro momento hermoso con Sascha Gerstner iniciando solo con su guitarra la colosal Keeper Of The Seven Keys, y luego con Kiske dándolo todo y de mejor forma que el 2017, donde como dijimos anteriormente, se notó que venía un poco agotado y saliendo hace no demasiado tiempo de un resfrío que lo tuvo algo a mal traer. Ahora se notó con más energía y llegando más holgadamente a esos sonidos que sólo puede alcanzar él. Y parte de la genialidad de esta banda tiene relación con su capacidad de reinvención, a tal punto que tomaron una gran canción como esta y le proporcionaron un contexto de despedida casi teatral, donde uno por uno los músicos se despiden del público, al final sólo con Sascha y Markus Grosskopf, y por último únicamente con Sascha cerrando casi con las luces apagadas.

Pero por supuesto quedaba el último momento de la fiesta. Kai Hansen sale a escena y comienza a hacer los jueguitos que sabemos dónde nos van a llevar, hasta que en un momento la pantalla atrás comienza a emitir un zumbido, y Kai se aproxima a la batería, toma un matamoscas rosado (¡!) y aniquila a ese virtual bicharraco. Y llega el final, con el jugueteo que nos lleva a Future World, otro tema que hemos escuchado muchas veces, pero con el plus de los videos y por supuesto con Kiske toma otro color, y por supuesto con I Want Out y el show de los globos naranjas con calabazas, más el confeti, la separación del público entre los deristas y kiskistas para cantar el coro pero luego unirnos para bramarlo todos con el hilito de voz que nos quedaba. Es difícil tener dudas que muchos de nosotros dejamos toda la energía que nos quedaba, para cerrar una jornada extensa, intensa y gloriosa, con Helloween despidiéndose de nosotros a eso de las 01:20 horas de la madrugada del 01 de Noviembre de 2018.

Ninguna persona habría podido evitar ser tratada de patológicamente optimista si hace algunos años decía que Kiske volvería a Helloween, que además lo haría junto a Kai Hansen, que vendrían a Chile y que tocarían una vez. Imagínense el diagnóstico si esa persona decía que tocarían dos veces. Pero si le sumamos que Helloween tocaría una tercera vez con Kiske y Hansen, y además la última de todas sería en el Movistar Arena acompañado por Arch Enemy y Kreator, es algo que va más allá de la capacidad de soñar y eso es mucho decir. Lo mejor de haberlo vivido es que todas las alegrías son dobles, porque van más allá del disfrute personal –que por cierto, es preponderante–: también tiene que ver con que, por fin, Helloween estaba tocando en el escenario chileno que se merecía, con el marco de público que merecía –ver un show de Power Metal con 12.000 personas es demencial, ojalá no irrepetible–, y donde por suerte, al menos por espacio, nadie pudo quedarse afuera de esta fiesta. ¡Que vengan veinte veces más!

Setlist de Helloween:

  1. Halloween
  2. Dr. Stein
  3. I’m Alive
  4. Are You Metal?
  5. Perfect Gentleman
  6. Medley: Starlight / Ride the Sky / Judas / Heavy Metal (Is the Law)
  7. A Tale That Wasn’t Right
  8. Pumpkins United
  9. Solo de batería – Tributo a Ingo Schwichtenberg
  10. Livin’ Ain’t No Crime / A Little Time
  11. March of Time
  12. Sole Survivor
  13. Power
  14. How Many Tears

Encore

  1. Invitation / Eagle Fly Free
  2. Keeper of the Seven Keys

Encore

  1. Future World
  2. I Want Out

 

Live Review Helloween: Darío Sanhueza
Kreator & Arch Enemy:
Gino Olivares
Fotos: Guille Salazar

El próximo 30 de Noviembre Marius Danielsen lanzará la segunda parte de su Opera Metal “Legend Of Valley Doom” y para la ocasión ha reunido lo que se puede considerar un ejército del Power Metal. Entre los integrantes destacan Michael Kiske de HELLOWEEN, Tim “Ripper” Owens, Blaze Bayley. La lista completa junto con el artwork y un teaser a continuación:

Vocalista:
Michael Kiske (Helloween, Avantasia, Unisonic)
Tim Ripper Owens (ex-Judas Priest)
Blaze Bayley (ex-Iron Maiden, Wolvesbane)
Olaf Hayer (ex-Luca Turilli, Symphonity)
Michele Luppi (Whitesnake, ex-Vision Divine)
Daniel Heiman (ex-Lost Horizon, Harmony)
Mark Boals (ex-Yngwie Malmsteen)
Alessio Garavello (ex-Power Quest, A New Tomorrow)
Mathias Blad (Falconer)
Jan Thore Grefstad (Highland Glory, Saint Deamon)
Diego Valdez (Helker, Iron Mask)
Raphael Mendes (Urizen)
Per Johansson (Ureas)
Kai Somby (Intrigue)
Simon Byron (Sunset)
Anniken Rasmussen (Darkest Sins)
Peter Danielsen (Darkest Sins)
Marius Danielsen (Darkest Sins)

Bajo:
Jari Kainulainen (ex-Stratovarius, Masterplan)
Magnus Rosén (ex-HammerFall)
Barend Courbois (Blind Guardian)
Jonas Kuhlberg (Cain’s Offering)
Giorgio Novarino (ex-Bejelit)
Rick Martin (Beecake)

Guitarras:
Bruce Kulick (ex-KISS)
Matias Kupiainen (Stratovarius)
Jennifer Batten (ex-Michael Jackson)
Tom Naumann (Primal Fear)
Tracy G (ex-Dio)
Jens Ludwig (Edguy)
Jimmy Hedlund (Falconer)
Timo Somers (Delain)
Olivier Lapauze (Heavenly)
Luca Princiotta (Doro)
Andy Midgley (Neonfly)
Mike Campese
Billy Johnston (Beecake)
Sigurd Kårstad (Darkest Sins)
Marius Danielsen (Darkest Sins)

Teclados:
Peter Danielsen (Darkest Sins)
Steve Williams (Power Quest)

Baterías:
Stian Kristoffersen (Pagan’s Mind)
Vinny Appice (ex-Dio, ex-Black Sabbath)

Coros:
Marius Danielsen (Darkest Sins)
Peter Danielsen (Darkest Sins)
Jan Thore Grefstad (Highland Glory, Saint Deamon)
Anniken Rasmussen (Darkest Sins)
Alessio Perardi (Airborn)

 

Tobias Sammet ya está en plena promoción del próximo capítulo de la Ópera Rock / Metal AVANTASIA “Moonglow” y ahora reveló el artwork, obra de Alexander Jansson, y el tracklist del trabajo los cuales se pueden conocer más abajo.

Recordemos que el lanzamiento de “Moonglow” está fijado para el 1ero de Febrero del 2019 via Nuclear Blast y que ya se confimó la participación de Ronnie Atkins (PRETTY MAIDS), Jørn Lande, Eric Martin, Geoff Tate (OPERATION MINDCRIME), Michael Kiske (HELLOWEEN), Bob Catley, Candice Night, Hansi Kürsch (BLIND GUARDIAN) y Mille Petrozza (KREATOR).

El tracklist y el artwork:

01. Ghost In The Moon
02. Book Of Shallows
03. Moonglow
04. The Raven Child
05. Starlight
06. Invincible
07. Alchemy
08. The Piper At The Gates Of Dawn
09. Lavender
10. Requiem For A Dream
11. Maniac

Bonus Track
12. Heart

¡La noticia que muchos esperaban! Si había un cantante que todo el mundo estaba pidiendo en AVANTASIA, ese era Hansi Kursch de BLIND GUARDIAN, quien fue confirmado por el propio Tobias Sammet esta mañana.

El también líder de EDGUY comentó que Hansi “trajo unas voces asesinas, ASOMBROSO, las canciones en las que está muestran su variedad: momentos lentos, otros épicos y gritos altos, todo. ¡Bienvenido a bordo, amigo mío!”. Sammet también informó que “Moonglow” ya está terminado y sólo faltan los toques finales para el álbum que saldrá a la venta el 1 de febrero del 2019.

Así, Hansi Kursch (BLIND GUARDIAN) se suma a Michael Kiske (HELLOWEEN), Bob Catley (MAGNUM), Eric Martin (MR. BIG), Ronnie Atkins (PRETTY MAIDS), Geoff Tate (ex-QUEENSRYCHE), Candice Night (BLACKMORE’S NIGHT), Mille Petrozza (KREATOR), Jorn Lande (ex-MASTERPLAN).

Momentos de expectación son los que siempre se viven cuando se acerca un álbum de AVANTASIA. Esto porque ya es clásico ir enterándonos cada cierto tiempo de  los invitados que participarán en la Metal Opera de Tobias Sammet, quien se ha encargado de ir anunciando de a poco a los músicos a través de sus redes sociales.

Y si hay uno que siempre ha estado en sus discos desde el comienzo, ese es Michael Kiske, quien por su regreso a HELLOWEEN y el inminente nuevo álbum de estudio de la Calabaza, sembró las dudas con respecto a su participación en “Moonglow”. Pues bien, este mediodía el mismo Tobias Sammet confirmó la participación del emblemático cantante en el álbum que saldrá al mercado el 1 de febrero del 2019.

Con este anuncio, Kiske se suma a Bob Catley (MAGNUM), Eric Martin (MR. BIG), Geoff Tate (ex-QUEENSRYCHE), Candice Night (BLACKMORE’S NIGHT), Mille Petrozza (KREATOR), Jorn Lande (ex-MASTERPLAN).

 

En reciente entrevista con Music Interview Corner de Alemania, Michael Kiske y Kai Hansen explicaron que se consideran demasiado flojos para empezar a grabar algo nuevo con HELLOWEEN en este momento:

“La cuestión es que todos queremos posponer las cosas y dejar ese punto para el futuro tanto como podamos. Realmente no tenemos ganas de comenzar, porque va a ser mucho trabajo y va a tomar mucho tiempo y en este momento, estamos cómodos con lo que estamos haciendo, por así decirlo. Entonces, no estamos mintiendo. Es muy fácil de decir: somos demasiado perezosos para empezar con eso” comentó Michael Kiske

Kai Hansen agregó: “En realidad, tenemos la idea de hacer algo. Hay muchas ideas en la sala sobre lo que haremos a continuación y todo eso. Pero nada está decidido. Nada esta decidido. Lo dejamos abierto. Todo el mundo puede especular y escribir canciones y enviárnoslas”

Recuerden que se confirmó el regreso de HELLOWEEN con su gira “Pumpkins United”  en la denominada “Helloween Night”, programada para la mismísima noche de Halloween (miércoles 31 de octubre) en Movistar Arena y que tendrá a la calabaza con Kai Hansen y Michael Kiske, además de los tremendos KREATOR y ARCH ENEMY.

Las entradas se venden como pan caliente por sistema Puntoticket.com y tiendas Hites habilitadas. Sector Cancha sin cargo por servicio en The Knife (Eurocentro) y RockMusic (Portal Lyon) pagando en efectivo.

PREVENTA: ¡AGOTADA!

VALORES:
Cancha: $44.000
Platea Baja Numerada: $49.000
Platea Alta: $39.000
Tribuna: AGOTADA

Mientras HELLOWEEN continúa en su exitosa gira de reunión “Pumpkins United World Tour”, Andi Deris se dio el tiempo de conversar con el programa radial Metal Command, hablando primeramente respecto a la primera parte de la gira donde indicó:

“Fue todo una sorpresa la verdad. Para ser honesto, todos pensábamos que tendríamos poca gente en las presentaciones, ese fue nuestro temor desde el principio pero nadie lo reconocía. Personalmente diría que, y según lo conversado con los demás chicos de la banda, ellos sienten lo mismo. Parece un sueño porque simplemente no te das cuenta de cuanta gente llega a cada concierto. En México tuvimos dos fechas con 12.000 personas en total, en Madrid tuvimos como 14.000, así que sí, es un sueño hecho realidad”.

También le preguntaron sobre el compartir el escenario con Michael Kiske a lo que respondió:

“Antes de empezar, estuvo tres semanas visitándome en las Islas Canarias y nos hicimos muy cercanos. Es una persona que me cae muy pero muy bien, una persona con la que puedes hablar, siempre tiene algo interesante para conversar o discutir, incluso en gira, lo que es muy importante porque nunca te aburres, siempre tienes algo de qué conversar. Poder llegar a conocerlo de manera privada fue muy importante porque cuando finalmente subimos al escenario ya no era un extraño para mí. Supe que esto se convertiría en una buena amistad para los años que vengan, definitivamente será parte de mi vida, con o sin HELLOWEEN. Sé que quiere comprar una casa aquí en Tenerife, así que será mi vecino. Creo que esa es la razón por la que no necesitamos actuar en el escenario, es mi buen amigo, uno que nunca imaginé tener para ser honesto. Claro, así es la vida, de repente cambia aunque estés asustado al principio. Conversamos un montón, él me tenía miedo, yo le tenía miedo y al final del día resultó, resultó bastante bien”.

Obviamente le preguntaron a Deris sobre la posibilidad de grabar un nuevo trabajo con esta alineación a lo que el alemán contestó:

“Ciertamente lo hemos conversado un montón, este verano [NdeR: verano europeo, invierno latinoamericano], si la química sigue igual, todo es posible. Luego de grabar la canción ‘Pumpkins United‘ nos dimos cuenta que es fácil trabajar juntos. Creo que los músicos nos entendemos sin complicaciones, sin problemas. El músico tiene cierto idioma y todos somos músicos, así que nos llevamos bastante bien. Y claro, fue una tremenda experiencia hacer una canción con Hansen. Estoy acostumbrado a componer con Weiki pero con Kai Hansen fue la primera vez. No tuvimos ningún problema, es como si hubiéramos trabajado juntos por décadas, así que sí, puedo ver un próximo álbum en el futuro si la química se mantiene como es ahora, definitivamente diría que es un 99% sí, iremos por ese álbum”.

No podía faltar la opinión de Andi respecto a los últimos 20 años de la banda que le ha tocado vivir, a lo que comentó:

“Extrañamente, diría que la banda no ha cambiado mucho. HELLOWEEN siempre ha estado allí. Afortunadamente tuvimos un tremendo regreso en Europa y Asia (el 94). Hemos tenido una gran vida de hecho y no tantos altibajos como tantas otras bandas, incluidos mis ídolos. JUDAS PRIEST, por ejemplo, cuando se fue el vocalista consiguieron un reemplazo que, para mí, era un gran cantante pero no tenía la personalidad necesaria para liderar la banda, así que todos celebraron cuando Halford regresó, yo estaba feliz cuando Rob volvió. Lo mismo pasó con IRON MAIDEN. Todo parecía desmoronarse y todos querían probar sus mierdas solitarias por un lado y por otro, pero nada funcionó realmente, ni siquiera el gran nombre de Bruce Dickinson vendió mucho. Cuando volvió a IRON MAIDEN todo fue glorioso de nuevo, eso era lo que la gente esperaba y deseaba. Creo que fueron casi todos los 90 y parte del nuevo milenio, como hasta el 2005 o 2006 cuando, finalmente, todos se reunieron y todo volvió a ser como era y como debía ser en mi opinión. Pero nosotros nunca nos vimos influenciados por eso, hemos estado en el lado feliz de ser exitosos, incluso con nuevo cantante, yo mismo. Probablemente fuimos una gran excepción en el mundo del rock, así que si me preguntas personalmente por nosotros, por HELLOWEEN, nada ha cambiado mucho. Siempre nos hemos divertido. Lo bueno es que la química dentro de la banda: Weiki, Markus, yo, Sascha y ahora Dani, ha sido súper estable por los últimos 10 o 12 años. Todos nos caemos bien. Para nosotros nunca fue cosa de cambiar algo, probablemente por eso sea que no reunimos a HELLOWEEN sin mí o sin Sascha, mantuvimos la banda como estaba y trajimos a los antiguos rockeros de vuelta a la banda”.

El pasado Noviembre los sueños de muchos se hicieron realidad: pudimos disfrutar de 2 shows completamente vendidos con HELLOWEEN actual junto a Michael Kiske y a Kai Hansen en el llamado “Pumpkins United Tour”.

Como manera de celebrar el éxito de esta reunión, las calabazas lanzaron un video con imágenes tomadas en el Teatro Caupolicán (pertenecientes a la segunda fecha) y que puedes disfrutar a continuación:

Recordamos esas memorables fechas con este Live Review y las fotos del Día 1 y Día 2.

Andi Deris, vocalista de HELLOWEEN, fue consultado por MariskalRock TV de España sobre que va a pasar con Michael Kiske y Kai Hansen cuando termine la gira “Pumpkins United”, si volverán a sus proyectos respectivos o no:

“Realmente no se que esperar porque, en este momento, la química es realmente buena y parece que será así por siempre. No sé, no puedo hablar del futuro, pero en este momento, es muy divertido. Todo el mundo está disfrutando, solo deseo que Michael vuelva a estar bien de salud y se deshaga de la puta gripe. Porque aún no puede disfrutarlo como yo, por ejemplo. Disfruto de cada ciudad y es, como, ‘Wow, ¿Qué está pasando?’ Todavía pasa su tiempo un 70 por ciento ocupado de su gripe y me siento un poco triste por él. Pero puedo vernos continuando por otro año y medio, o dos años de gira porque el mundo es grande. Definitivamente será un año y medio o dos años más de gira. Entonces, tenemos a Kai, tenemos a Weiki, a mí mismo, incluso Sascha está escribiendo buenas canciones. Tenemos muchos y muy buenos compositores. Un álbum sería un sueño hecho realidad”

En entrevista reciente con la publicación checa Spark Michael Weikath de HELLOWEEN fue consultado sobre si hay posibilidades de que tras haber grabado un single con la formación actual de tour de reunión, hagan un disco completo:

“Cuando hicimos esta canción extra para la gira, ‘Pumpkins United’, fue algo totalmente fuera del plan, porque nos estábamos preparando para la gira. Estábamos ensayando. Por lo general, no hacemos grabaciones durante un ensayo. Hay que tomarse un tiempo extra para eso. Si alguna vez vamos a grabar algo todos juntos, sin duda tomaría más tiempo del que tomó hacer los registros de ‘Keeper Of The Seven Keys’ porque hay más personajes, más animales alfa involucrados. Esta bien. Funcionará. Va a llevar mucho más tiempo. Si hacemos algo así, no nos gustaría que esté medio cocido de ninguna manera. No va a haber una maldita pista de relleno” 

Helloween dio este domingo el último concierto de su gira de reunión por Latinoamérica, que al igual que el viernes, tuvo a un Teatro Caupolicán repleto que coreó cada una de las canciones que completaron un show de casi 3 horas.

El setlist fue:

  1. Halloween
  2. Dr. Stein
  3. I’m Alive
  4. If I Could Fly
  5. Are You Metal?
  6. Rise And Fall
  7. Where the Sinners Go
  8. Perfect Gentleman
  9. Medley: Starlight / Ride the Sky / Judas / Heavy Metal (Is the Law)
  10. Forever and One (Neverland)
  11. A Tale That Wasn’t Right
  12. I Can
  13. Solo de batería: Dani Löble & Ingo Schwichtenberg
  14. Livin’ Ain’t No Crime / A Little Time
  15. Why?
  16. Sole Survivor
  17. Power
  18. How Many Tears

Encore 1:

  1. Invitation / Eagle Fly Free
  2. Keeper of the Seven Keys

Encore 2:

  1. Future World
  2. I Want Out

Fotos: Guille Salazar

¿Cómo comenzar a escribir acerca de este show? Es todo un desafío intentar articular un discurso coherente, que tenga cierto hilo conductor más allá de la narración cronológica y que no se vaya por el desvarío de las meras emociones, que tenemos tan a flor de piel luego de que sucediera todo lo que pasó.

Es claro que, para muchos de nosotros, Helloween es una banda de cabecera, pionera en un estilo que fundamenta la existencia de esta página, un emblema y una referencia para cualquiera que hable del Power Metal. Y evidentemente es cierto que ya habían venido otras veces, algunos hemos tenido la suerte de asistir a todos los shows de la Calabaza en Chile, siendo el primero en ese ya lejano 1998 en un Monsters Of Rock en el Velódromo del Estadio Nacional junto a Anthrax y Slayer, y con algunos shows altísimos como el del 2011 junto a Stratovarius en el Teletón o algunos con problemas severos de sonido como el del Víctor Jara el 2001 en la gira de “The Dark Ride”.

Pero, anticipándonos a lo que vivimos este viernes 03 de noviembre del 2017 en el Teatro Caupolicán, nunca, de verdad nunca, habíamos vivido un show de Helloween como este. Porque pocas veces un sueño colectivo tan inviable, tan imposible e inimaginable en la mente de los más escépticos, se hace tan realidad como este que nos hizo vivir la Calabaza de Hamburgo.

A todas las personas a quienes nos gusta esta banda, desde quienes tienen en su cabeza dos o tres temas, a quienes manejan al dedillo toda su carrera, al menos se nos cruzó alguna vez por la cabeza cómo sería que Michael Kiske volviera a tocar con Helloween. Viendo hacia atrás, en perspectiva –en realidad en retrospectiva–, ciertas cosas se fueron dando paulatinamente, durante un montón de años, para que este momento llegara. Quienes conocimos a Helloween en los años ’90, más allá de empezar con los Keeper en buena parte de los casos, lo hicimos en un momento en que ya Andi Deris estaba a cargo de las voces y Kiske estaba absolutamente alejado y desencantado de ciertas cosas asociadas al mundo del Metal. Hasta que paulatinamente el calvo fue volviendo al redil del Rock, y entre Sascha Paeth y el genio Tobias Sammet lo trajeron de vuelta al Metal con Avantasia. Luego, otro pasito fue reconectarse con su viejo amigo, el papá de todos, Kai Michael Hansen, en algunos proyectos, en el propio Avantasia, y finalmente en Unisonic, después de que Kai recompusiera relaciones con Michael Weikath. Kiske cantando Metal, Kiske girando con Unisonic y Avantasia, la banda lanzando un libro conmemorativo de su carrera con Kiske como actor principal…

Con el diario del lunes es fácil decir que el camino se fue haciendo con esos pasos que contamos, es cierto. Pero hay cosas que uno se resiste a soñar en serio, por temor a que nunca pasen. Kiske tocando con Helloween era un paso grandote, gigante, quimérico. En nuestro mundo, en nuestro nicho, esto es como que Gilmour se junte con Roger Waters, que Messi jugara junto a Cristiano Ronaldo o como que descubrieran que las papas fritas con mucho aceite son beneficiosas para la salud y afrodisíacas además de deliciosas. Pero cuando nos anuncian este hermoso concepto del “Pumpkins United”, que Kiske va a cantar con Helloween, y tras superar esas semanas de angustia de mierda donde el grupo confirmaba presentaciones en diversos lugares menos en esta larga y angosta faja de tierra del culo del mundo, por fin confirmaron su visita a Chile, y por duplicado, en algo que prometía ser nada menos que el espectáculo de Power Metal más importante de todos los tiempos en este país y que –anticipamos–, no sólo cumpliría con las altísimas expectativas emocionales y técnicas que muchos teníamos, sino que nos dejó varias perlitas para recordar toda la vida. Así de simple.

Como es lógico, las entradas se vendieron recontra rápido, y la ansiedad por este show fue muy distinta a la vivida en otras ocasiones, con mucho análisis en redes sociales, gente que legítimamente no quería spoilers del setlist de la banda, o los comentarios obligados respecto a la salud de Kiske que tuvo algunos problemas al inicio de la gira.

Pero llegó el momento de arribar al Caupolicán, que nos recibió con un telón muy sobrio que cubría el escenario, con el logo de la banda y con la leyenda “Pumpkins United” de esta gira de conmemoración. La cita era temprano, a las 20:00 horas, con una promesa de un show cercano a las tres horas de duración, y el público fue llegando con cierta lentitud a la cancha del Caupolicán, aunque con algo más de fluidez a la platea. Pero en el fondo, sabíamos que tendríamos un Teatro al borde de la explosión con casi cinco mil asistentes y que, aproximándonos a la hora del kick off, fueron repletando la cancha y las aposentadurías del sector superior. Como es ya clásico, la ansiedad se fue comiendo a algunos de los asistentes del sector superior y, haciendo gala de maniobras y contorsiones dignas de un ninja con formación académica en el Cirque du Soleil, lograban pasarse desde el sector alto hacia la cancha.

19:53. AC/DC, Highway To Hell. Ya poh. 19:56, Guns N’ Roses, Welcome To The Jungle. Sigue. Y sigue. Y basta ya, buena onda los Guns –ejemplo de reunión inviable que terminó siendo realidad–, pero ya, que empiece esto. 20.00 y empieza a sonar Let Me Entertain You de Robbie Williams (!) que ha servido de intro a los shows de la Calabaza en esta gira. Se apagan las luces y… showtime. ¡Vamos!

El telón dejaba ver que Dani Löble, Sascha Gerstner, Michael Weikath, Markus Grosskopf y Kai Hansen comenzaban a tomar posiciones mientras se comenzaba a proyectar un video en la pantalla gigante que se encontraba al fondo del escenario. Les anticipamos que en esta reseña la pantalla va a ser un tema recurrente porque, definitivamente, y más allá de que teniendo a Kiske con Helloween en vivo habría dado en teoría lo mismo que atrás hubieran puesto un telón simple, una toalla con el rostro de algún famoso o una sábana con hoyos, el apoyo audiovisual en este show terminó siendo una gratísima sorpresa y un punto a recontra favor que nos hace pensar que Helloween, además de los temas técnicos y emotivos, escaló notoriamente en la calidad de sus espectáculos.

Un abuso, derechamente, empezar este show con Halloween. Sin lugar a ninguna concesión, a ninguna adaptación a las condiciones del entorno, nada. Escandalosamente notable el inicio del show, con el apoyo que mencionábamos de los videos de la pantalla del fondo. Esos momentos previos a la salida de Kiske a escena, a cantar con Helloween, mientras sonaban los primeros acordes –envasados– de Halloween, fueron eternos y profundamente intensos, con un Teatro en un punto de ebullición total. Comienzan a tocar los músicos, sigue el telón adelante, hasta que finalmente cae y salen a escena Andi Deris y Michael Kiske. ¡Kiske cantando con Helloween, la pura verdad! ¿Cómo hacer para atesorar ese momento para siempre? El tiempo y la perspectiva lo dirán. Más allá de que en esos primeros instantes quizás le faltó un poco de volumen al micrófono de Michi –a tal punto que varios, por momentos, escuchamos más al hermano en zapallo del costado que bramaba la letra–, la emoción de cumplir una quimera sobrepasó cualquier deficiencia que, por suerte, se fue solucionando a una velocidad razonable como para no terminar siendo un factor condicionante de la jornada. Con un Kai absolutamente protagónico pero con el justo balance de no robarse la película, esta jornada que a varios asistentes los transportó hacia lo más profundo de su adolescencia, y a otros nos hizo recordar que seguimos siendo adolescentes para este tipo de cosas, tuvo un inicio realmente apoteósico. No sacamos nada a estas alturas con intentar describir el impacto de haber escuchado en vivo uno de los más connotados temas de la historia de la Calabaza de Hamburgo, baste describir que la sensación generada por el dueto de Kiske con Deris –mostrando un fiato que ya se quisieran varios artistas que llevan años juntos– elevó tanto el estándar que a uno le dan ganas de pasarle inmediatamente la copa de campeón a ambos.

¿Querés clásicos? ¡Tomá!” pareció decirnos la banda al tirarnos inmediatamente Dr. Stein, con el notable apoyo del video de fondo, casi una especie de video clip con algunas cositas de lyric video –un gran y barato invento de los tiempos modernos–, con detalles realmente bien logrados como la exhibición en un televisor antiguo de imágenes de la banda en los ’80 tocando este mismo tema con batas de médicos, y luego con imágenes del videoclip de este tema grabado a propósito del “Unarmed”. “Time is right!” nos decían Kiske y Andi y vaya que tenían razón.

La primera interacción con el público vino por parte del carismático Andi Deris, quien junto con decirnos “buenas tardes Santiago, de puta madre” en ese más que correcto español aprendido con sus años en Tenerife, presentó con afecto a Michael Kiske y éste también a Deris. El carisma de Andi es fantástico, el tipo se hace querer, evidentemente no genera esa cosa de Kiske que es vocalmente conmovedora, pero su dominio escénico, su forma de manejar al público, su simpatía y ahora su capacidad de adaptarse y ceder protagonismo a Kiske hablan de un artista inteligente e íntegro. Porque obviamente la primera ovación individual de la noche fue para “Kiiiske, Kiiiiske”, y Andi, sonriendo, nos dice “finally, ah?”, como diciendo “por fin está este muchacho cantando con Helloween”, lo que muchos queríamos y sentíamos. Nos atrevemos a aventurar que esa brillante generosidad será un plus para la carrera de Deris y así fue retribuido por el público que lo ovacionó con un “Aaaandi, Aaaandi”, que luego se transformó en un “Haaansen, Haaansen” y devino en un “Weiiiikath, Weeeikath”.

Andi nos dice que están “todos locos aquí, ¿ah?”, nos cuenta que es un honor estar de nuevo en Chile y que los últimos dos conciertos de la gira latinoamericana son en el mejor sitio, palabras de buena crianza teutona que supimos valorar con un gran aplauso. Y aquí viene un punto simpático del show: Deris nos presenta a “two special friends” llamados Seth y Doc, dos caricaturas de calabazas muy simpáticas que harían de las suyas durante varios interludios del show proyectados en la pantalla de fondo. En el primero de ellos salen perseguidos por un gran anillo que nos recuerda épocas pretéritas de la banda y, cuando termina este pequeño interludio, comienzan los sones de otro cañonazo clásico como I’m Alive del “Keeper” 1, una bestialidad. Algunos habíamos ya tenido la suerte de verla con Kiske junto a Unisonic, pero el peso específico de verla con Helloween evidentemente era diferente. Muchos dejaron la vida con los “I’m aliiiiiive”, puño en alto, estoy vivo y qué pasa. Buen detalle el poner un corazón latiendo en la pantalla, en lo que fue el primer tema de la jornada sólo con Kiske en las voces.

Vuelve Andreas Deris a escena y nos dice que lo que pasó era del “Keeper Of The Seven Keys 1” pero que ahora nos iríamos al año 2000, año en el cual hay un disco llamado “The Dark Ride”, pero que pese a ser de este disco, lo siguiente no era una canción oscura, sino que tiene la palabra “volar”, e incluso es una canción “para las chicas”. If I Could Fly es de esas canciones que quizás le gusten más a la banda que al público, pero de todas maneras –y pese a que bajó un poco la intensidad del show–, el respetable la acogió de excelente manera, de forma muy comprometida.

Y aprovechando este punto quiero hacer una reflexión: esperaba un poco menos de la entrega del público en los temas de la era Deris, en el sentido de que este era el segundo show que se vendió y que probablemente no pocos de sus asistentes irían más por ver a Kiske (y Hansen) que por algún otro factor, por lo cual uno suponía que la reacción ante los temas de Andi sería más fría. Pero si bien en temas como este la intensidad, como decíamos, bajó un poco, en ningún momento el show estuvo ni siquiera cerca de caer en un pozo ni mucho menos. Los asistentes estuvimos a la altura del formidable espectáculo desplegado por la Calabaza.

La era Deris siguió con Are You Metal?, corte que funciona muy bien en vivo –el video de fondo también fue un gran aporte– y que permite dinámicas siempre entretenidas de sing along. Gran aporte también de un Sascha Gerstner muy participativo, haciendo coros y luciendo ese inquietante peinado casi a lo Robert Smith de The Cure.

Un nuevo interludio de Seth y Doc nos empieza a mostrar detallitos muy bien cuidados y planificados para este show. De una u otra forma estos simpáticos zapallos se iban “disfrazando” con ciertas características llamativas de los integrantes de este Helloween 2017, e iban lanzando cosas a una especie de caldero que se encontraba en la base de una especie de gran aparato electrónico de forma algo dispersa, pero que contenía detalles de muchos discos de la banda, como la gillette del “Seven Sinners”, la rockola del “Metal Jukebox”, el conejo del “Rabbit Don’t Come Easy”, entre otras.

¡Qué tremendo poder escuchar Kids Of The Century en Chile! Una de las joyas del algo incomprendido “Pink Bubbles Go Ape”, cantada por un Kiske cuyo micrófono ya sonaba bastante mejor y que no dejó duda alguna respecto a su superación de la enfermedad que lo tuvo bastante a mal traer en el comienzo de la gira. Gran apoyo también del video con la estética del “Pink Bubbles”, con la lola del vestido blanco comiendo ese pescado crudo y a esos profesores con ojos de huevo frito, y un lindo momento con una bandera chilena que lanzaron unos muchachos de Linares hacia el escenario, emblema recogido por la banda y lucida en el resto del show sobre parte de una tarima. Y luego volvería Deris a escena para otro pasaje de la época más moderna con Waiting For The Thunder, con notables detalles como las armonías de las tres guitarras, causando una buena reacción del público pese a no tratarse de un clásico propiamente tal.

Pero la noche tenía sorpresas, que quizás para algunos no hayan sido tan llamativas. Ver a Kiske apoyando en las voces de Perfect Gentleman –tal como sucedería con otros temas de la era Deris– es realmente una joya, lo normal es que el cantante nuevo interprete las canciones del antiguo, pero ya es llamativo que el antiguo interprete las del nuevo. Ahora, que canten juntos, es derechamente colosal, la banda fue capaz de jugar con realidades paralelas (“te imaginai a Kiske cantando canciones de Deris?”) y llevarlas al presente. Deris con su sombrero de copa y una chaqueta digna para ponerla en la foto de perfil de Linkedin evidentemente es el amo y señor de este tema, pero compartirlo con Kiske en su interpretación y en las convocatorias a la gente a gritar los “perfect!”, como decíamos, pone a Deris en un estatus de inteligencia, generosidad y “progresismo” realmente llamativo.

Luego de un nuevo interludio con los zapallos Seth y Doc, vendría uno de los mejores momentos no sólo de la noche, sino que haya vivido el Caupolicán en su historia. Así de simple, así de contundente. Y es que nadie que haya asistido a esta jornada se va a olvidar del medley del “Walls Of Jericho” en la voz de Kai Hansen que nos regaló Helloween, por la cresta. Kai podría jugar en el Bayern Munich, hace todo bien, toca bien la guitarra, es carismático, es líder, canta decentemente, hasta sus ventosidades deben emitir feromonas de felicidad, un capo entre capos. Bueno, la cosa empezó con Starlight, una bestialidad que generó hasta un mosh, incluso Kai soltó la guitarra, al tiempo que todos coreábamos el “staaaarlight, fallin’ in deep through your eyes”. Kai tuvo que retomar la guitarra para tocar el riff de Ride The Sky, otro emblema de la era Hansen que no requiere mayor descripción, sólo agregar que al mosh se incorporó una bengala roja. Si ya todo era una locura, agregarle un clásico crudísimo de los tiempos ancestrales de la banda como Judas fue realmente bestial, un regalo para los fans más acérrimos y trve (con v) de la calabaza. Y cerrar este medley con Heavy Metal (Is The Law), con las guitarras paralelas de Kai y Weikath, superó los límites del abuso tolerable, la emoción de vivir en nuestra tierra semejante desparramo de energía e intensidad difícilmente podrá ser olvidada, sólo queda agradecerlo. El Heavy Metal es, indiscutiblemente, la ley.

Wow, you guys rock, that was wild! 5.000 locos”, nos dice Andi, mientras se sienta en una silla junto a Michael, y nos dice que, en lo siguiente, Kiske lo corrigió, que no es un tema para las chicas, sino que “para el corazón”. Qué linda balada triste es Forever and One (Neverland), y qué lujo que Helloween nuevamente jugara con los mundos paralelos y nos regalara la chance de escuchar a Kiske acompañando a Deris. Me apropio de la analogía de un gran amigo: Andi es como el marido que se hace amigo del papá de los hijos de su actual señora, lo invita a los asados, a los cumpleaños, no siente celos, y no sólo acepta, sino que fomenta el cariño que le tienen los hijos, es decir, nosotros. Si alguien creía que en esta pasada Deris podía haber salido desfavorecido por todo el hype que generaba la presencia de Kiske, los hechos demuestran absolutamente lo contrario. Hermosa interpretación de esta linda balada y con una gran participación de Sascha Gerstner en el apoyo.

Luego de un “Happy Happy Helloween, Helloween, Helloween”, Kiske nos pregunta cuántos conocen el “Keeper 1”, obviamente todos respondimos que sí lo conocíamos. Nos dice que cuando grabó esta canción tenía dieciocho años de edad, hace mucho tiempo, y es otra balada… ¡A Tale That Wasn’t Right! ¡Cantada por Kiske con Helloween, en Chile! Sé que hemos repetido mucho esa frase que quizás suene algo majadera, pero no por ello deja de ser cierta y, a estas alturas, el lenguaje tiende a escasear cuando se trata de describir emociones más que situaciones. Hermoso momento del show con dos cantantes que seguían sacándole lustre a su gran fiato.

Seth y Doc tienen una nueva aparición en la pantalla gigante, para luego dejar a Sascha con el riff de I Can, que algunos recordarán que fue elegida en la –en aquellos entonces– Radio Concierto, por votación popular, como la canción de Metal que serviría como himno para la Selección Chilena en el Mundial de 1998 en Francia. Los que se acuerden pueden recoger sus cédulas de identidad desde el piso. Gran tema, canción emblemática para muchos de nosotros.

Pero llegaría el que quizás haya sido el pasaje más emotivo de la jornada. Seth y Doc tocando batería, nos anuncian el momento de un solo de dicho instrumento, algo muy típico de los conciertos y que sirve para que los otros músicos descansen un poco. Generalmente es algo más bien “de relleno”. Pero esto fue distinto. Porque una cosa es ver la precisión y talento del suizo Dani Löble, y está bien, pero hacer un paralelo entre su solo y un video, proyectado en la pantalla gigante, de un solo del querido Ingo Schwichtenberg, fue una forma hermosa, sencilla, intensa, honesta y no sobreexplotadora de la emocionalidad para homenajear al hermano caído, al querido Ingo que sucumbió ante sus fantasmas hace ya veintidós años. Los detalles ayudaron aun más: que Ingo haya sido proyectado en un televisor más antiguo (un Trinitron), y la voz del anunciador de boxeo Michael Buffer diciendo su clásico “let’s get ready to rumbleeee!”, anunciando un hermoso y fraterno “duelo” entre Dani e Ingo, marcaron un merecido recuerdo a un hermano que nos habría encantado ver alguna vez en Chile. Mientras haya calabazas, Ingo estará entre nosotros.

Luego del emotivo momento vivido, vuelve Kiske a escena y con Livin’ Ain’t No Crime, tema que causó cierta polémica en los primeros shows de la gira latinoamericana, donde hubo ciertas acusaciones de que Michi estaba haciendo playback. Finalmente eran voces de apoyo en atención a su enfermedad de esos días, pero ahora la voz de Michael rindió de manera incontrovertible. Y la conectaron con la queridísima A Little Time, otro clásico del “Keeper 1”, con un excelente apoyo audiovisual y con un formidable trabajo de la banda, simulando al final con fade out del tema en el disco, pero en realidad “falseándolo” para finalmente redondearlo de manera contundente.

Tras un interludio con Seth y Doc como bajistas, vendría otro momento de mundos paralelos, con Deris y Kiske cantando Why? del glorioso “Master Of The Rings”, el primer disco de Andi como cantante de Helloween. Insistimos, qué tremendo es haber visto a Kiske cantando junto a su banda matriz, y no sólo sus temas, sino que además aportando en canciones de la era posterior. La generosidad de Deris en compartir un espacio ganado por derecho propio, y la humildad de Kiske en aportar en canciones que no son de su época, son factores de una ecuación ganadora pocas veces vista en un mundo como el de la música, donde los egos afloran generalmente de maneras poco saludables.

Y “Master Of The Rings” tendría una nueva revisión a continuación, puesto que Andi nos cuenta que le gusta mucho una canción de ese disco… Sole Survivor, otro gran corte rescatado de ese estupendo trabajo, y que nuevamente contó con un gran apoyo audiovisual en la pantalla. Lo hemos dicho anteriormente en esta misma reseña, Helloween se podría haber presentado sin este apoyo y probablemente habríamos disfrutado lo mismo, pero el crecimiento de la banda en ese tipo de detalles de puesta en escena marca un evidente progreso.

Fue el turno de Michael Weikath de ser objeto de la interpretación de Seth y Doc, con su inconfundible cigarro, que cayó al caldero virtual hasta que la banda nos azotó con la energética Power, un corte a prueba de cualquier concierto y de cualquier público que fuese a ver a los alemanes, y que probablemente sea uno de los temas con más material para el sing along de todo el catálogo de los germanos. Una canción para cargarnos de energía, más aun con las imágenes de fondo de la popular calabaza musculosa.

Andi Deris nos pide un minuto para contarnos una cosita, una “chiquitita historia”, concerniente a que cuando él tenía aproximadamente diecisiete años de edad (“como ochenta años antes”, agregó, causando las risas del respetable), la canción que interpretarían a continuación fue la primera que él escuchó de este grupo llamado Helloween, agregando que era “el perfecto final” para este concierto. Por cierto que cuando Andi habló de “final”, el público pifió y gritó “nooooooo”, incluso el propio Deris pidió que abucheáramos, lo cual fue inmediatamente obedecido con un masivo “boooooooooooo”, por lo cual cedió y reconoció que no era el último tema de la jornada. ¡How Many Tears! Con Kiske y Hansen, además de Andi, francamente creo que no pocos nos sentimos como el público de “Live In The U.K.”, viviendo otra época, siendo transportados en el tiempo y en el espacio al Planeta Calabaza. ¿Qué se puede contar? Un nuevo mosh, un hermoso pasaje de guitarras en armonía entre Sascha, Kai y Weikath, y esa voz de Kiske que transforma temas gloriosos en celestiales. ¡Cuántas lágrimas! Nunca mejor dicho. Andi nos dice “muchas gracias Santiago”, y tras dos horas de espectáculo, la banda deja por primera vez el escenario.

Un par de minutos afuera, con el público cantando el “happy happy Helloween, Helloween, Helloween”, terminaron con las pantallas encendiéndose con los sones de la intro Invitation del “Keeper 2”, síntoma inequívoco de lo que se vendría, probablemente uno de los instantes más esperados no sólo de la noche, sino que por buena parte de quienes escuchamos este tipo de música desde hace un montón de años: hacer el “check” de cosas para hacer en la vida con escuchar Eagle Fly Free en vivo cantada por Michael Kiske era cosa de segundos. Y es que a estas alturas parece ser claro que, si algún día un meteorito o algo similar impacta la tierra y los sobrevivientes nos vemos obligados a resurgir desde las cenizas, unidos como sólo un pueblo terrícola para luchar contra la invasión marciana, el himno de esa humanidad no puede ser otro que esta canción, es algo que uno ya da por sabido. ¡Qué tremendo momento! Un nuevo mosh con bengala en la cancha, y esa sensación dual de querer dejar la vida y las cuerdas vocales botadas en el recinto, versus querer escuchar a Kiske cantando y saldando una deuda histórica con nuestros sentidos. Insistimos en que el apoyo audiovisual fue acertadísimo durante toda la jornada, y las imágenes del águila surcando los cielos le dieron un toque aun más emocionante a todo lo vivido.

Los pasajes inolvidables de este fenomenal espectáculo no paraban. Impresionante todo lo vivido con Keeper Of The Seven Keys, a nivel de ejecuciones, a nivel audiovisual, a nivel emotivo, a nivel de teatralidad, bajo cualquier parámetro. Un tema lleno de matices y conducido fenomenalmente por Kiske, coreado a rabiar por un público justificadamente enfervorizado, que hasta armó un mini mosh en cancha con el “disease, disease, disease my friend”. Uno no para de destacar la inteligencia de Deris en afiatarse a las canciones cantadas principalmente por Kiske, pero además quizás no hayamos destacado suficientemente lo bien que cantó Andi, realmente la rompió, más allá de sus consabidos desplante, carisma, buen humor y energía desbordante. Muy bonito además el final alargado del tema, con los músicos presentándose y retirándose uno a uno desde el escenario, dejando finalmente solo a Sascha Gerstner como el encargado de apagar la luz y cerrar la puerta. Maravilloso, realmente.

Pero faltaba el fin de fiesta. El principio del fin –luego de la última aparición de Seth y Doc– llega con ese crack que es Kai Hansen, a quien de verdad los fanáticos le debemos muchísimo. Solo con su guitarra, parado en la tarima que daba hacia la batería, ya sabíamos lo que venía: Future World, con calabazas astronautas con estética ochentera en la pantalla gigante, coreada por todo el público; y por supuesto el verdadero cierre no podía ser otro que con I Want Out, momento en el cual el staff de la banda lanzó hacia la cancha varias pelotas inflables gigantes, naranjas y negras, con rostros de la calabaza, además de mucho papel picado, dándole un plus espectacular a un show respecto del cual bastaba sólo con la música, un buen sonido y las emociones inevitables, pero al cual este tipo de agregados contribuyeron a generar una sensación de que esto no lo vamos a olvidar nunca. Una hermosa despedida, llena de energía, con el público realmente dejándolo todo en la cancha, retribuyendo con una tremenda ovación la entrega de los músicos durante dos horas y cincuenta minutos imposibles de resumir y de describir de manera fehaciente, y que quizás encuentre una demostración en los gestos finales de Kai Hansen al retirarse del escenario, empuñando las manos y moviéndolas como diciendo “esto es Helloween, carajo”, como el capitán del equipo que acaba de ganar un clásico, o con esa imagen de Andi abrazando a Kiske y hasta dándole un afectuoso beso, como un equipo. Como el equipo que son.

Lo que vivimos en el Caupolicán va más allá de un mero espectáculo que sonó bien, que contó con un estupendo apoyo audiovisual y que técnicamente carece de mayores reproches. A la inmensa mayoría de quienes escuchamos música a partir de cierto nivel de fanatismo nos gustan los conciertos, asistimos a los que podemos –por tiempo y por factores económicos–, pero no todos tenemos la suerte de que nos cumplan sueños que, como decíamos antes, a veces frenábamos desatarlos por el mero temor a que nunca se hagan realidad. Pienso en los fans de Queen, que nunca pudieron ver en Chile a Freddie Mercury; en quienes no alcanzamos a ver a Chuck Schuldiner con Death; en los fanáticos de The Beatles, de Elvis Presley, de Prince, de Thin Lizzy, de tantos otros, se pueden dar tantos ejemplos. Y nosotros tuvimos la gigantesca suerte de que algo que se veía casi tan imposible, se cumpliera, frente a nuestras narices. Hay que pegarse con un zapallo en el pecho, derechamente. Sólo queda desear que cada uno de nosotros haya tenido la capacidad de disfrutarlo con el alma, y que en el futuro tengamos la capacidad de atesorarlo, porque precisamente estos momentos son los que hacen que todas las dificultades de la vida diaria terminen valiendo la pena. Vimos a Helloween con Kiske y con Kai Hansen en nuestra tierra, al águila volando libre sobre nuestras cabezas, al guardián tirando las siete llaves en un mar de energía. Nada más ni nada menos que uno de los check más relevantes en la historia de nuestras vidas.

Setlist de Helloween:

  1. Halloween
  2. Dr. Stein
  3. I’m Alive
  4. If I Could Fly
  5. Are You Metal?
  6. Kids of the Century
  7. Waiting for the Thunder
  8. Perfect Gentleman
  9. Medley: Starlight / Ride the Sky / Judas / Heavy Metal (Is the Law)
  10. Forever and One (Neverland)
  11. A Tale That Wasn’t Right
  12. I Can
  13. Solo de batería: Dani Löble & Ingo Schwichtenberg
  14. Livin’ Ain’t No Crime / A Little Time
  15. Why?
  16. Sole Survivor
  17. Power
  18. How Many Tears

Encore 1:

  1. Invitation / Eagle Fly Free
  2. Keeper of the Seven Keys

Encore 2:

  1. Future World
  2. I Want Out

Live Review: Darío Sanhueza De La Cruz
Fotos: Guille Salazar

¡Repleto! 4.500 personas vieron el primero de los 2 shows de la gira “Pumpkins United” que está pasando por Chile este fin de semana. Con un show que completó casi 3 horas, Helloween mezcló toda su historia teniendo en un mismo escenario a Michael Kiske, Andi Deris y Kai Hansen.

Fotos: Guille Salazar

A través de su Facebook Oficial, HELLOWEEN reveló que Michael Kiske está sufriendo problemas de salud que están afectando su voz. El comunicado es el siguiente:

“Con pesar tenemos que anunciar que Michael Kiske está presentando problemas en su voz causados por nuestro agotador programa de viaje. Dio lo mejor de sí en los primeros dos shows en México, pero tuvimos que consultar a un médico que dijo que su voz necesita descansar. Pensamos en cancelar el show de mañana en San José, Costa Rica, pero HELLOWEEN, y especialmente Michael, no quiere decepcionar a los fanáticos ¡Sabemos que muchos de ustedes han esperado esto por mucho tiempo e hicieron muchos sacrificios para asistir a nuestro show! Teniendo esto en cuenta, decidimos modificar el setlist para poder continuar la gira. Michael está ansioso por actuar para los fanáticos en San José, pero desafortunadamente su participación dependerá de la evaluación médica de mañana ¡Gracias por su comprensión!”

Lo que hasta hace un tiempo era impensado, al fin se concretó anoche en Monterrey, México. HELLOWEEN con Michael Kiske, Andi Deris, Michael Weikath, Kai Hansen, Markus Grosskopf, Sascha GerstnerDani Löble tocaron juntos en el escenario del Escena Monterrey para dar inicio a la gira “Pumpkins United”.

En un show que incluyó pantalla y escenografía inédita, las calabazas unidas funcionaron como tal, haciendo casi 30 canciones que incluyeron duetos entre Andi Deris y Michael Kiske.

Si quieres saber el setlist del primer concierto de reunión de HELLOWEEN, puedes verlo entrado a este link, y si quieres ver videos de esta noche espectacular, ingresa aquí.

Fotos: Escena Monterrey

HELLOWEEN llegará reunido a Chile para tocar el viernes 3 y domingo 5 de noviembre en el Teatro Caupolicán, lugar donde cerrarán el tramo Latinoamericano de la gira “Pumpkins United”.

Las entradas para ambos shows están totalmente agotadas.

 

 

Hoy Viernes 13 de Octubre debuta oficialmente en todo el mundo el nuevo single de HELLOWEEN llamado “Pumpkins United” en honor a la gira mundial de la banda alemana que incluye el regreso de Michael Kiske y Kai Hansen acompañando a la formación actual de “Las Calabazas” y que los traerá a Chile el 3 y 5 de Noviembre, ambos shows completamente agotados.

Esta canción es la primera vez en que podemos escuchar como suenan las voces de los 3 cantantes de HELLOWEEN (Kai Hansen cantó en “Walls Of Jericho”, Michael Kiske desde “Keeper Of The Seven Keys part 1” hasta “Chameleon” y Andi Deris desde “Master Of The Rings” hasta ahora) en conjunto.

Pueden ver el lyric video oficial de “Pumpkins United” a continuación:

HELLOWEEN tocará en Chile el viernes 3 y domingo 5 de noviembre en el Teatro Caupolicán. Recordemos que para ambos shows las entradas están totalmente vendidas.

Con motivo de la gira “Pumpkins United”, la que traerá nuevamente a Chile a HELLOWEEN el 3 y 5 de Noviembre con Michael Kiske y Kai Hansen además de los miembros actuales de la legendaria banda alemana, “las calabazas” lanzaron una nueva canción también llamada “Pumpkins United” la cual ya se puede descargar desde la página oficial de HELLOWEEN haciéndote parte del newsletter (las instrucciones están en la misma página) y que cuenta con las voces de Andi Deris, Michael Kiske y Kai Hansen.

HELLOWEEN tocará en Chile el viernes 3 y domingo 5 de noviembre en el Teatro Caupolicán. Recordemos que para ambos shows las entradas están totalmente vendidas.